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Será Otra Cosa: Rescatistas

 

Por Beatriz Llenín Figueroa / Especial para En Rojo

Sin contar las criaturas más pequeñas –como lagartijos, salamandras, moscas, coquíes, iguanas “criollas” y pajaritos– y, ciertamente, descartando los millares de formas de vida microscópicas, a mi casa de urbanización sin acceso controlado han llegado pollitos descarriados, gatas parturientas y gallos desorientados. Una que otra vez también han entrado perros. En una ocasión una perra quedó pillada entre los barrotes de la verja. Rescatarla fue difícil. Riesgoso. Pero lo logramos. En otra ocasión, salí a la calle despavorida tras escuchar sonidos que alertaban de una seria pelea. En una toalla envolvimos a un perro que ya casi no podía caminar, lo montamos en el carro y lo llevamos al veterinario. Una placa reveló cuatro perdigones incrustados en diferentes partes de su esqueleto. Eran perdigones viejos. El corazón del perro, además, estaba traspasado de enfermedad. El veterinario recomendó la eutanasia. Lo cierto fue que antes de empezar a envolverlo en la toalla, sabíamos que su destino era morir en nuestras manos. 

Ya he dicho que es una condición habitual de mi vida en Puerto Rico llorar los cadáveres en las carreteras –los ya muertos y los potenciales, esos que uno se topa, infundidos de pánico, a la orilla, en la línea blanca, junto a la isleta, de una muerte certera. Cierro y aprieto los ojos, como cuando niña, aun si estoy guiando, y con ese gesto instintivo, yo misma me pongo en peligro con tal de no mirarlos por el retrovisor. Me aterra imaginar que el golpetazo de un carro me tenga de testigo.

A la gata parturienta de ojos amarillos hasta nombre le pusimos: Safo, como la poeta del amor entre mujeres. Rescatamos sus bebés y, mientras escribo esto, están en proceso de adopción a través de la fundación de una querida y valiente estudiante. A Safo la logramos atrapar para llevarla a vacunar y esterilizar. Nunca nos perdonó. No volvió a casa, pero a veces la vemos en otras calles de la urbanización y así sabemos que está bien. Siento que entiendo la dignidad de su negativa.

Poco menos de un mes después de Safo, llegó otra gata. Esta se quedó. Nos perdonó esterilización y vacunas. Se llama Clara. Es hermosa, hace piruetas y desde el primer minuto ama entrañablemente a nuestro viejo perro, Andre. 

Nada de lo que describo es extraordinario ni inusual en Puerto Rico. De hecho, es poco, poquísimo, lo que logro hacer para contrarrestar tantas criaturas en el más abyecto abandono. En contraste, hay todo un país rescatista de perras y gatas, de personas vulnerables, de tierras, de playas, de escuelas, de árboles, de tinglares… Esa Puerto Rico rescatista, cuidadora, en tantos sentidos vuelta invisible, fue protagónica de nuestra revolución veraniega, de ese esfuerzo en curso por rescatar el archipiélago de aquello que lo vulnera. Pero sobre ese protagonismo furtivo apenas hemos hablado y estoy convencida que nos urge hacerlo.

Cuando una lo intenta, sin embargo, le cae como un bloque en la sien el peso continuo de eso que llamamos patriarcado, pues hablar de estas cosas es hablar de trabajo oculto, anónimo, ingrato; es hablar de vulnerabilidad, de heridas aún supurantes, de intimidades, de pequeñeces, de momentos cotidianos y aparentemente vanos. Es hablar de las vidas de millares de mujeres, de personas trans y no binarias, de hombres disidentes de la masculinidad tradicional que se dedican a la labor rescatista, cuidadora. 

Analizar estas cosas supone haberse estudiado a Marx y a Beauvoir, a Albizu y a Capetillo. Mas en la vida y el discurso del patriarca marxista o albizuista que habla, que escribe, que analiza, que pontifica, que pronostica, que diagnostica los procesos revolucionarios, estos no son asuntos valorados. Y en el Puerto Rico de hoy, todavía, están llenos de patriarcas los canales de televisión, los foros universitarios, los paneles académicos, los programas de radio, los podcasts. Tanto es así que he visto con horror múltiples promociones de eventos de análisis sobre el verano 2019 en las que no aparece ni una sola persona que no se identifique como hombre. 

Ante tal escenario, son ustedes, hombres panelistas, los llamados a disentir de su privilegio, los que deben negarse a participar si no se diversifica el foro, los que precisan invitar y ceder su puesto a una colega y accionar la solidaridad, de veras. Son ustedes también los convocados a investigar, leer, aprender; a vulnerarse fijándose en lo pequeño, lo íntimo, lo cotidiano. Son ustedes quienes deben asumir en equidad la responsabilidad de la vida material, al desnudo. Y, antes de correr a la defensa de su particular situación o biografía, de rogarnos que les rescatemos –sin que nos corresponda– de su ignorancia, su terquedad o su desconcierto, son ustedes a quienes les toca comprender las razones y el lugar de donde provienen nuestra justa ira, nuestra agotada paciencia. 

En una palabra, sean ustedes, por fin, los rescatistas de sí mismos. Solo así podrían hacer junto a nosotras la faena que sigue apremiando: el rescate de lo vulnerado hasta que el país ya no lo sea.

Poesía de Raquel Salas Rivera

 

el animal celeste e imaginario

un animal en zancos llega hasta las lágrimas de la virgen

y las limpia con ternura.

la virgen llora leche tres monjitas, leche sin café.

esperan en la sala mientras las matas no hablan

y discuten la muerte.

¿es muerte si es árbol?

si es árbol

si es árbol

no se dice árbol,

se dice recógelo de la escuela porque no crece.

su hijo no habla cuando le enseñamos

una lista de jirafas. no sabe identificar nuestros ancestros.

por alguna razón, le cuesta organizar las letras alfabéticamente.

en la cafetería, se sienta aparte y repite la misma oración.

si es árbol, puede ser mi hermano.

si es árbol, puede ser mi hermano.

si es árbol

es posible que tu hijo sea un ángel,

que tengamos que llevarlo al albergue de ángeles.

entiendo que crees que los ángeles no existen

porque lo que llaman ángeles son animales

y que crees en la reverencia animal,

crops before cops, o la broma sobre

como somos divinamente adoloridos,

pero tu hijo es ángel y será exterminado.

tiene mastalgia:

magia de ángel/alga de más.

duele desde la cima

hasta la condición centralizada de la carne.

tu hijo no existe.

es un hijo imaginario.

no estudiará sin dinero,

ni entrará al amor,

ni sumirá las divisas.

no comerá mangú,

tu hijo de todas las cosas,

tu padre de ninguna,

tu mangú de las orquídeas y la vejez.

tu hijo es un espíritu maligno.

se sienta solo en las escaleras con un libro.

su ropa no es nueva.

con razón toca piano,

pero no sabe deletrear mississippi,

ni entiende el sufrimiento necesario

de todas las cosas que no son blancas ni reales.

nos da un nombre,

pero no lo tenemos en la lista.

la virgen llora por ti, mi hija.

la virgen llora por tu hijo como lloramos

por aquellos los pecadores,

los cuerpos que salen de cuerpos

que no saben describir las llanuras

de ciertos estados e industrias.

trabaja hasta los ocho limpiando los pasillos,

pero no lo recoges.

por la madrugada limpia los santos

y de noche reza en lenguas imposibles.

“mediante el acto de circulación opuesto, o la metamorfosis inversa”

para mi corillo cuir

t. y j. le entregaron a ochún

cincuenta ciruelas de musgo y una cerveza terciada

para que los cincuenta y pico corazones

—número abierto te amartillo a mí—

nos piquen salobremente

el limón acascarado de este pecho

hoy mataron a más lorcas que ayer

hoy doce de junio

hoy 12 de junio

pero igual g. m. y l. limpiaron

y prendieron sus dildos de cera

en puerto rico no habrá agua limpia

hoy 12 de junio

hoy doce de junio

pero igual gaddo max y leone

disminuyeron dedos sin uñas

limpiando sus manos en las bocas

ritual de limpieza con sahumerio de saliva

en puerto rico 177 estaciones hidrológicas

cesarán sus operaciones

pero seguimos operando

lxs jevxs de la alteridad

lagrimales de palomas

rindiendo nuestro sucio

para sanar este mundo de su pureza

me baño [con agua] me ajusto la corbata

el líner se me corre mis manos [en el agua]

mi lipstick [en el agua]

hay un problema

dice rafael rodríguez

en puerto rico el agua limpia

vendrá quizás como dijo corretjer

ensangrentada o quizás es que

la sangre nunca limpia nuestra

carga su viscosidad con la rabia

de cincuenta culos

de placer penetrable

mientras escribo este poema

espero que lleguen los vivos

a racimarnos a armarnos

(contra el estado) y sus agentes privatizados

y amarnos contra el estado

qué jodienda qué jodienda qué jodienda

voy a bendecir esta noche con tragos

voy a llegar hasta el trece de junio

sin 13 de junio sucia y quemaré

las banderas confederadas

la bandera americana quemaré

tu programación

mi futuro estar cuir está aquí

mientras j. dice que llega pronto

mientras o. dice que llega pronto

mientras t. dice que está enfermo

pero llega pronto

mientras s. dice que quiere llorar ante

algún edificio con pancarta

mi futuro cuir odia el u.s. geological survey

en inglés y en español la mezcolanza

de este día en mi boca seca

porque sigo escupiendo en la cara

de los que me quieren matar

r. dice que es demasiado

hoy es demasiado vivir pero más

demasiado morir y matar antes

de dejar que nos vuelvan a hacer esto

y defenderé el agua en todas sus formas

cortaré mi palma para el pacto

entraré para ensangrentarme también

[mis tenis en la orilla brillan como todos

los objetos que acumulo

a las orillas de las aguas

no me contienen ni me filtran]

llegan y llegan mis amores

también por twitter y whatsapp

juramos al agua ser sucios

ir a las barras y bailar

hoy todas mis perforaciones

proyecciones desmantelan

las paredes compartimos venas

arrepentimos con bombas de agua

qué carajos pal carajo pal fokin carajo

[lléguenle lléguenle ahora

la puerta está abierta]

Raquel Salas Rivera es una poeta puertorriqueña radicada en Filadelfia. . Sus poemas han aparecido en revistas tales como la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Apogee, BOAAT, Cosmonauts Ave,  y el Boston Review entre otras. Es la autora de Caneca de anhelos turbios (Editora Educación Emergente), oropel/tinsel (Lark Books)  tierra intermitente (Ediciones Alayubia) y Lo terciario/The tertiary (Timeless, Infinite Light ) .

Huracán Jaresko:  Se Acabaron las Promesas

 

Por Giancarlo Vázquez López / En Rojo

El huracán de la corrupción se mantiene sobre nuestra isla. Los vientos neoliberales no cesan de azotar. Una precipitación de privatización cae sobre el pueblo que sale a la calle llueva, truene o relampaguee. Que sigue resistiendo.

Entre julio y agosto se cumplieron tres años de la fundación de la Jornada se Acabaron las Promesas. El pasado 31 de agosto se celebró una manifestación en el Hotel Condado Plaza, misma fecha en que Barack Obama designó a los integrantes de la Junta de Control Fiscal (JCF), en 2016. 

“Cuando se anuncia la Ley PROMESA y la conferencia que promovió la Cámara de Comercio, Banco Popular, GFR Media, etcétera, en julio de 2016, nosotros convocamos una jornada de actividades en contra de esa conferencia que se llamó Se acabaron las Promesas”, rememoró Jocelyn Velázquez, portavoz de la organización. 

La última actividad de aquella jornada fue un boicot a la convención convocada por la Cámara de Comercio el mismo día que Obama hizo público los nombramientos. Hace dos semanas venció el término de los siete miembros de la Junta Imperial. En más de una ocasión se ha extendido el término para que Donald Trump haga nuevos nombramientos, sin embargo no ha hecho nada al respecto.

Según opinó Velázquez, “por la decisión del tribunal se quedarán ahí hasta que se vea el caso. De lo contrario será hasta el término que la Ley Promesa les dio, a pesar de que los tribunales ya han dicho que el nombramiento de ellos es inconstitucional. No se ha hecho nada para corregir ese error. Según el tribunal no es legal que se queden hasta octubre, pero de facto se han quedado porque el ejecutivo (el gobierno de EE.UU.) no ha hecho nada”.

El Circuito de Apelaciones de Boston declaró que los nombramientos no son legales porque no fueron electos según establece el debido proceso de ley. Se suponía que fueran electos por el presidente de EE.UU. En cambio, unos fueron electos por Obama y otros por el senado. “Además, es una estructura que le pertenece al gobierno de EE.UU. y no al de P.R. como han querido hacer ver cuando se aprobó PROMESA originalmente”, aclaró Velázquez. 

En fin, alegó que la estructura que los posiciona a ellos en el poder es una estructura antidemocrática producto del coloniaje, no importa a quien pongan en la silla dentro de ese marco todo el que pongan ahí viene en una manera ilegítima al poder. 

A tres años de su fundación la Jornada sigue en la lucha, denunciando a la Junta y la Ley PROMESA; margen temático en el que han trabajado durante los pasados años, ahora “vinculándolo con el tema del retiro, la reducción de beneficios a los trabajadores, etcétera”. 

Sobre la determinación de la JCF para no dar paso a una asignación de $123 millones para Educación Especial, Velázquez expresó que padres y madres “estamos conscientes de ese recorte y de las consecuencias que está teniendo en los servicios para nuestros hijos”. 

“La Junta alega que es un dinero que no se ha usado. Pero es una excusa barata de ellos. Habiendo tanta necesidad aquí en el área de Educción Especial, siguen buscado subterfugios para negarle los servicios a los niños. Hay chavos para pagar la deuda y para regalarle a los amigos del alma, pero nunca hay dinero para las necesidades del pueblo”, añadió. 

Por otra parte sostuvo que “así como logramos sacar a Ricardo Rosselló, con la presión en la calle, la única manera de revertir el daño que la Ley Promesa y la Junta le hacen y le estarán haciendo al pueblo es que la gente se tire a las calles a defenderse. De lo contrario esta gente va a seguir campeando por su respeto, porque los partidos tradicionales y que ostentan el poder tienen una agenda en común con la Junta. Trabajan juntos para beneficiarse de la desgracia del pueblo. Por eso la exhortación de que aquí la Junta la va a sacar el pueblo en la calle”.

Sobre la el tema de la auditoría de la deuda como un mecanismo para sacar la Junta, explicó que aunque mediáticamente se le ha dado mucha publicidad, hay sectores que plantean que al auditarse la deuda hay un reconocimiento de la misma y en el momento que tu reconoces la deuda tienes que entrar en un proceso para pagarla. El planteamiento de muchos sectores es que está bien que se juzgue a los culpables y que paguen por lo que hicieron, pero que eso no puede estar vinculado a que el pueblo reconozca la deuda en función de pagarla o de negociarla porque esa deuda es producto del coloniaje y de la corrupción que genera. 

“Jornada ha sido consistente. Aquí tiene que haber un proceso de rendición de cuentas donde los culpables de la crisis y la quiebra del país deben pagar con cárcel y rendición económica al pueblo por lo que se robaron. Pero no estamos dispuestos a reconocer el pago de una deuda ilegal y mucho menos a realizar lo términos de ese repago”. 

En resumen, la posición de Jornada es que la ilegalidad de la deuda es evidente y, por ende, no hay que auditarla. La organización sostiene que la culpa es de la colonia, que el gobierno de EE.UU. tiene responsabilidad sobre esa deuda y no quiere asumirla. La estrategia de Jornada es salir a la calle a protestar y exigir que se vaya la Junta y paguen los culpables.

La portavoz sostuvo que la gesta histórica de las pasadas semanas demostró el poder que tienen los ciudadanos en la calle de cambiar el ritmo de las cosas. Criticó que por mucho tiempo cuando el pueblo ha reclamado por un cambio lo que han hecho ellos (PNPPPD) es burlarse. 

“Luego pasa que vieron a la masa, a la gente en la calle protestando, defendiéndose, y tuvieron que tomar decisiones drásticas como sacar a Rosselló de la gobernación. Eso mismo le aplica a la Junta. Hasta que no vean a un pueblo defendiéndose masivamente exigiendo su salida ellos (la Junta) van a seguir ignorando nuestros reclamos porque esa ha sido su estrategia. Al gobierno de los EE.UU. y sus alicates aquí les importa poco lo que opina el pueblo hasta que el pueblo toma las riendas y el control de la situación y de manera contundente se expresa”. 

Ricardo Rosselló renunció pero la presencia de Wanda Vázquez es una continuidad de ese gobierno. Precisamente, la protesta realizada el pasado sábado 31 iba destinada, entre otros temas, a exigir la salida de la actual gobernadora. La líder señaló que los medios corporativos y los sectores de poder han hecho todo un operativo para tratar de regresar al país a una supuesta normalidad y en busca de esa normalidad han querido validar la presencia de Vázquez cuando ella ha sido, no únicamente parte de ese gobierno, sino que ha sido cómplice de la corrupción. Dio como ejemplo los vagones que se perdieron durante el huracán María y el encubrimiento a políticos de su partido mientras era secretaria de justicia. 

“La incapacidad de Wanda Vázquez para representar un cambio es evidente, lo que pasa es que ha habido un proceso para acallar voces y crear una normalidad que no existe. En ese sentido nuestro rol es mantener vivo esos temas visibilizarlos y seguir haciendo la denuncia en la calle”.

El bar de las golondrinas

 

Por Zahira Cruz / Especial para En Rojo

Hay en el barrio de Triana en Sevilla un bar llamado Las Golondrinas. Al parecer es referente entre los mejores en su clase. Un bar de tapas de tradición familiar al que llegamos este verano en compañía y por recomendación de dos amigas. Un lugar no muy grande ubicado al principio de una igualmente estrecha callejuela de la que ahora mismo no recuerdo el nombre. En él se podrían acomodar algunas cincuenta personas bastante apiñadas entre mesas, taburetes y de pie alrededor de la barra para degustar los productos más frescos que ofrece la región, preparados al estilo de toda la vida, pero, sobre todo, preparados y servidos al momento por las manos diestras y veloces de las mujeres que allí cocinan.

Serían las nueve de la noche cuando llegamos caminando al lugar desde el otro lado del río Guadalquivir. Hacía muchísimo calor aunque ya había refrescado bastante. Sedientos y hambrientos entramos buscando algún acomodo razonable y lo encontramos de pie junto a la barra. Una barra larga con tope de madera sólida y decorada la parte baja de su cara con cuadrantes de azulejos azules, blancos y amarillos. Del otro lado del mostrador, de frente al público, se exhibían cual fetiche la típica pata de jamón, varias ruedas de queso y un dulce de membrillo entero aún, que relucía cual bloque de oro a mis ojitos de niña golosa. Desde allí veíamos la puerta abierta de la cocina iluminada y en todo su apogeo. No pude resistir la curiosidad y dejar de mirar hacia allá con insistencia, a pesar de que no quería ser imprudente e incomodar a las señoras que se encontraban en medio de la faena; pero es que allí, en la cocina, ocurría la magia que me transportó a otros momentos de mi vida en los que eran mi madre y otras mujeres amigas las que preparaban sus recetas para otros. Guisaban o freían; freían, freían y freían y guisaban y emplataban para las fiestas que se daban o una vez al año en la casa, como parte de una promesa de Reyes que mi madre tenía de toda la vida, o para aquellas otras en las que simplemente se cocinaba para los hermanos y la familia inmediata. Entonces, en aquella muy pequeña cocina en Sevilla vi cuatro mujeres, una más joven que las otras (parecían tres generaciones a juzgar por el parecido físico que observé entre ellas), vestidas de negro, cómodas, pero peinadas y maquilladas. Llevaban, además, un guante largo de tela gruesa —uno solo— que les cubría desde la mano hasta un poco más arriba del codo. Con él se protegían del calor directo de la candela y de las quemaduras con aceite hirviendo a las que se exponían en todo momento en su ardua, pero bellísima y digna tarea que es dar de comer al otro. Yo me encandilé mirando toda la destreza con la que manejaban el asunto de la cocina y la preparación de los platos, pero además con la gracia y la complacencia con que aquellas señoras lo hacían todo; tanto así que me dieron deseos de meterme allí con ellas para volver a sentir que formaba parte de lo que, en cierto sentido, perdí cuando mami se fue. Aquellas mujeres parecían tener el secreto para quitarle un poquito de calor al infierno ese que, como en la cocina, en ocasiones nos llega a abrasar en la vida. No quiero romantizar, la cocina como trabajo es dura. Pero estas mujeres lo hacían en equipo y con la confianza de quien lleva toda la vida cocinando y lo tienen a orgullo. Toda su operación desde afuera parecía fluir en orden y calmadamente, como si el calor del fogón no las sofocara ni el aceite caliente las intimidara. Ellas eran dueñas y señoras de aquella cocina, así idénticas a un montón de tías, abuelas y madres que conozco. Por eso hallar la belleza y contarla tal como se me presenta es un imperativo insobornable, porque es justo y me salva sobre todo de mí misma. Me salva como me salva el creer que los definitivos son falsos, que no hay nada ni nadie absolutamente malo ni absolutamente bueno, que en lo que se dice feo, grotesco o bruto también habita la belleza. Importante es educar la mirada, dirigirla, enfocarla bien. Saber mirar y agradecer. Me salva también tratar de no pensar como José José dice en una de sus canciones: que “hasta la belleza cansa”. Porque aunque creo entender bastante bien las implicaciones de esta afirmación del cantante mexicano, prefiero no asumirla así sin más, ni en todos los contextos. Además, si fuéramos a hablar de ética y estética con aires de intelectual no sería muy bien visto, tal vez, que les citara una canción de “El triste”, sino que mejor a Hegel y alguno de sus enrevesados pasajes del libro Lecciones sobre la estética, por ejemplo. Pero no, evidentemente eso no es lo que quiero. Solo quise hablar de la belleza que encuentro hay en una cocina llena de mujeres que saben y pueden cocinar con placer y respeto hacia ello. Porque es digno y admirable, porque hay arte en la cocina, talento en sus paladeras que identifican especias y combinan sus sabores como magia efectiva; destreza en sus manos que sazonan y elaboran cada plato. Porque el que los degusta se da cuenta, se alegra y lo agradece. Y hasta llega a escribir sobre eso así como hago ahora o como lo han hecho algunos admirados escritores como los ya desaparecidos Manuel Vázquez Montalbán o Rafael Chirbes. Ambos llegaron a escribir para revistas culinarias. En el caso de Vázquez Montalbán la comida llegó a ser tópico en muchas de sus novelas por no decir que en todas (aún no he tenido el gusto de leerlas todas). Pero, además, escribió libros de cocina y tuvo también un restaurante en Barcelona. ¡Ah, la belleza!

Ciudadanía transformadora

 

 Por Marcelo Barros / Especial para En Rojo

Etimológicamente, el término Iglesia (en griego ekklesia) es sinónimo de lo que hoy se llama ciudadanía. En ciudades de cultura grecorromana, Iglesias eran asambleas de ciudadanos. Cuando Pablo llamó Iglesias a grupos de cristianos/as pobres y esclavos, les dio el estatus de ciudadanos de la nueva realidad que Dios prometió traer al mundo para transformar las estructuras sociales del mundo. El apóstol escribe: “Miren, hermanos, entre ustedes, no hay muchos sabios, poderosos o nobles, según el mundo. Pero, lo que el mundo considera loco y despreciable, Dios escogió para confundir a sabios y poderosos. Ha elegido los que, frente a la sociedad no valen nada, para confundir lo importante ”(1 Cor 1: 26-28).

Durante los primeros tres siglos, las Iglesias cristianas intentaron ser ensayos de un mundo nuevo, más humano y justo. Pero, desde el siglo IV, reconocido como religión oficial del Imperio Romano, el Cristianismo coexistió con las estructuras injustas del mundo. 

Ayer, 7 de setiembre, las comunidades cristianas latinoamericanas conmemoran el 51º aniversario de la Conferencia Episcopal de Medellín en Colombia. Allí los obispos dieran a las Iglesias locales cara propia, inserta en nuestras realidades. Los documentos finales de la Asamblea de Medellín insisten en la presencia y acción de cristianos y cristianas en los procesos sociales y políticos para transformar la América Latina en un continente más justo y equitativo. Ese modo nuevo de ser Iglesia costó la sangre de muchos mártires, sea cristianos/as, sea otros/as. Desafortunadamente, desde la década de 1980, muchos pastores y grupos católicos han regresado a un modelo de Iglesia centrado en sí mismo y en su poder y prestigio social. Hoy, bajo la influencia del Papa Francisco, comunidades católicas y de otras Iglesias buscan actualizar y complementar las propuestas de Medellín para participar activamente en nuevos procesos sociales y políticos. Así, intentan resistir al Imperio, con sus guerras híbridas contra gobiernos y pueblos que tomen el camino de la liberación. Los pueblos indígenas viven la resistencia basada en el Bien Vivir. Con ellos, queremos la integración continental en los caminos de la ecología integral. Para eso la memoria de Medellín y del modelo de Iglesia allí propuesto necesita ser retomado y completado. El documento 5 de Medellín afirma: “Debemos dar a nuestras Iglesias el rostro de una Iglesia pobre, misionera y pascual, comprometida con la liberación integral de cada ser humano y de toda humanidad” (Med 5, 15). 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.