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«El perreo intenso acaba de comenzar»

Por Gabriela Ortiz Diaz/Especial para En Rojo

Los bailes han sido parte de la cultura popular y siempre se han utilizado como herramienta de expresión. Sin música no hay revolución”.

Bárbara Abadía Rexach 

 

 

Ya lo dijo el periodista ancla Jorge Rivera Nieves, así al aire, con su articulación perfecta y su registro grave de voz: “El perreo intenso acaba de comenzar”. Esa oración, expresada con total naturalidad durante la teletransmisión que aguardaba –al igual que todo el país– porque el ahora casi ex gobernador anunciara su renuncia, se volvió viral en las redes sociales. 

Estas palabras que el “ancla del perreo” –como le han denominado por vacilar– dijo la noche del 24 de julio enmarcaron, literalmente, el comienzo de aquella manifestación llamada perreo combativo y también la discusión acalorada y extensa en las redes sobre esa manera de protestar en las escalinatas de la Catedral San Juan Bautista y en la Plaza de Armas de Viejo San Juan, otra de las muchas que el pueblo ha gestado a raíz de la convulsión política y social de estos días. 

Y es que, durante las pasadas tres semanas de rebelión contra la corrupción del gobierno de Ricardo Rosselló, esas mismas redes sociales han servido de espacio para convocar, organizar, denunciar, exigir, reflexionar, informar, debatir. Sobre el asunto, un repertorio grande de fotos, memes, vídeos, remixes musicales, comentarios, estatus quedarán guardados en las memorias de estas comunidades virtuales y saldrán como recordatorio al cabo de un año, por lo menos en Facebook, para revivir este julio de hastío colectivo. 

Si bien es cierto que el reggaetón y el trap, así como varios artistas puertorriqueños de esas escenas musicales desempeñaron un papel protagónico a la hora de motivar al pueblo a manifestarse más en la calle y menos a través de Facebook, también lo es que el monseñor Roberto González Nieves repudió el perreo combativo frente a la catedral por ser una falta de respeto a los valores que representa una catedral y a “nuestros símbolos patrios y religiosos”. 

Esas dos realidades reflejan el alcance multisectorial e intergeneracional de las convocatorias de los últimos días y los choques sociales que ha desatado este encuentro de toda la gente. Los que se han visto protestando a lo largo de estas semanas no solamente son los académicos o sindicatos, gremios y movimientos políticos más progresistas del país, sino que se ha visto a una masa heterogénea compuesta también por los seguidores del Rey Charlie y los de Bad Bunny, los que se pensaría que se mantendrían alejados de las marchas, las consignas y la formulación de posturas políticas. 

 Los comentarios que aquí se recogen fueron publicados en Facebook por diferentes personas y tienen la intención de representar distintas posturas sobre el debate del perreo en la catedral. De los comentarios se extraen opiniones acerca del moralismo ante el exhibicionismo del cuerpo femenino, del rechazo a la censura o invisibilidad de lo que por convención social es “indebido”, de la aceptación o inadmisibilidad de una conducta o expresión social que no “representa” a la mayoría, de la falta de respeto a la iglesia como institución, de la inclusión a la lucha de todos los estratos y sectores sociales, de la tolerancia ante diferentes formatos de protesta. 

¿Celebramos a un país que es otro, pero que sigue igual, aunque masivamente en la calle? ¿El relajo se ha extendido tanto que desvirtúa la protesta? ¿Dónde se traza la línea entre la manifestación y el tono de fiesta? ¿Se tiene que trazar? ¿Se reduce la lucha si se coge a chiste y se advierte, por ejemplo, esto que twitteó el cantautor Tommy Torres: “Que quede escrito en los libros de historia que no hay un tirano que pueda contra un perreo combativo”? Esta también han sido reflexiones. 

He aquí una muestra del debate cibernético: 

“Ya empezaron los viejos, los moralistas, los cristianos, los especialistas, los puritanos a dar instrucciones de cómo protestar…Las revoluciones no son velorios, son fiestas donde aprendemos a compartir el poder con el que nacimos y que nos quitan los gobiernos y los estados. Jóvenes, sigan perreando y jodiendo la pita, que así lo dicta la dialéctica, basta de Jurassic World”. Luis Díaz 

“Lo de que el reguetón sacó a Ricky es un relajo que la gente se está comenzando a tomar demasiado en serio”. Len Santiago 

“El reggaetón no tumbó un carajo. El reggaetón por coincidencia se dio cuando culminaron 15 días de manifestaciones y lucha…No es la primera vez que defienden lo indefendible en nombre de la “inclusión” y el anti clasismo, pero ya se les va la mano aplaudiendo un género que celebra todos los anti valores que precisamente estamos tratando de combatir”. José Jiménez 

“En la lucha hace falta quien tira piedras y quien tuitea, quien ora y quien perrea. Juntos ganan. Divididos pierden”. Zophera Ian

“Ojalá que la expresión creativa sea porque sintieron rabia e indignación. Te aseguro que la mayoría que estaba en el perreo no había aguantado los gases lacrimógenos los días anteriores”. Imgard L. Pinero 

“Lo que unió un Rosselló, ha venido a desunirlo un perreo… ¿Cuál es la lloradera por perrear/profanar un centro de crímenes y pedofilia tan emblemático? Otra vez los millenials y nuevas generaciones sacando la cara por los ignorantes que desean permanecer en el oscurantismo”. Yolanda Arroyo Pizarro 

“Quienes nos robaron eran cristianos ejemplares. Prefiero un perreo combativo que la corrupción gubernamental”.

“Dentro de la Catedral se “perrea” y se van “hasta abajo”. Grey Rivera 

“El reggaetón es excelente para ganarse el voto de “los cafres” en tiempos de campaña, pero cuando ponen en las noticias a la gente perreando en las calles a modo de protesta, como bailas tú en la oscuridad de la discoteca, ahí te avergüenza y te daña la protesta”. Deliluz Roubert 

“Esta revolución es de los que callaron: los gordos, los negros, las putas, los homosexuales, los malhablaos, los reguetoneros y traperos, los del caserío, los que rechazan por completo la moralidad convencional…”. Juan Ramón Recondo 

“Ven el perreo vulgar porque tienen tabúes sobre el sexo”.

“Que pena que las mujeres tengan que degradarse de esa forma”. Zaida Silva Reyes 

“Se seguirá haciendo hasta que los macharranes se enteren de que las tetas son una parte del cuerpo y no son obscenas. Dejen de criminalizar nuestros cuerpos”. Dulce Margarita Hernández 

 “El país callándose en cantos por el desgobierno y la violencia de la corrupción organizada y azulada y la gente preocupándose por un par de tetas”. Iván Díaz Merced

“El cuerpo es de ellas y también es una forma de protesta. Un cuerpo que el patriarcado por medio de la “moralidad” eclesiástica les ha negado…les han gobernado el vientre, las tetas, la libertad de sentir y ser. Mediante su cuerpo nos hablaron combativas. Querían ser vistas y lo lograron”. Don Vittorio Emmanuelle

“Se pasaron la moral por el culo los representantes del gobierno. Ahora, eso de las tetas al aire no importa”. Iván Girona 

“Inmoral es seguir viviendo en un país que permita la corrupción, homofobia, racismo y misoginia que impera en el sector gubernamental”. Yaraní del Valle Pinero 

“Pregunta seria: ¿Sabemos quién convocó el perreo combativo? Porque casi hasta parece un “inside job” para volver a intentar dividir la opinión pública”. Deliluz Roubert 

Mientras, hasta por Wikipedia circula el concepto: “perreo combativo o intenso es el nombre dado al baile público de reggaetón y trap hecho el 24 de julio de en las protestas en Puerto Rico de 2019. Este fue convocado por el pueblo y consistió en utilizar el baile del perreo en las calles de la ciudad de San Juan en forma de “repudio” al entonces gobernador Ricardo Rosselló Nevares.

Ayer florecieron las magnolias amarillas

Por Ana pérez Leroux/Especial para En Rojo

Ayer florecieron las magnolias amarillas.

La rareza del mundo se ha dado cita en Toronto.

Está el decreto del Segundo Impuesto; 

Los testigos de Jehová se congregan frente a la casa de la vecina.

Dijo alguien que ella se quiso salir de la religión,

 y por eso estaban allí.

El perro de la 119 se escapa, y esta vez,

Tal vez nadie lo devuelva.

En las vías del tren, los coyotes juegan con sus niños, 

amorosos y nocturnos.

Un mendigo me pide plata, sin hablar inglés.

Sin hablar.

Y otro loco triste fue de nuevo ejecutado

Por el crimen de apuntarle a un molino con tijeras.

Toronto, Mayo 2019

Una de mis lecturas favoritas son las calcomanías con moraleja, galletas de fortuna para el conductor aburrido. Me gusto mucho una que vi en Pennsylvania una vez, que creo que sale de un ensayo de Bertrand Russell: Moral majority is neither ‘La mayoría moral ni es mayoría ni es moral”. Y otra, antídoto que me ha ayudado a batallar el instinto a procrastinar: Cuidado, que las fechas en el calendario están mas cerca de lo que se ven. Gracias a esta última, voy ganando y llevo 30 años sin perder el empleo. Otra, que vi en un carro en Condor Avenue, no sabía uno sin te daban ganas de sonreír o de llorar: Make Orwell fiction again. Acabé por reírme, cuando me di cuenta que en que las siglas en español te llevan de MAGA a MOFA. Russell habría sentenciado que los que se auto-declaran genios estables, por lógica, no pueden ser ni una cosa, ni la otra.

Oí decir que en Condor Avenue vivió una vez James Earl Ray, el asesino del reverendo King. No estoy muy segura, porque el internet no lo confirma, y porque es difícil reconciliar la precariedad de antes con el barrio alegre de ahora. Se dice que en aquel entonces tenían residencia aquí matones, prostitutas, vendedores de drogas, y profesores de medio sueldo. Ann, la vecina mas vieja del barrio, perdió a su marido en la esquina frente a mi casa. En esos tiempos había allí una tiendita de variedades, y unos rufianes lo apalearon para quitarle los cigarrillos que había comprado. Quedó vivo por años, pero sin habla ni juicio, y Ann lo atendió con amor hasta el fin de su vida. El barrio de hoy no se parece en nada al de esos episodios funestos: en el antiguo colmado ahora vive un joven buenmozo que pasea con frecuencia a su niña, diseña patinetas y casitas de arboles, y mantiene la casa al estilo holandés, con la antigua vitrina de colmado dejando ver la sala. 

Hoy es primavera en el barrio, y la esquina rebosa de flores, pájaros y perros, y niños sueltos. Pero el mundo no respira este mismo aire fragante. Los indicios escatológicos proliferan, mas extraños aún que los del Vaticinio de Nostradamus. En el ártico los glaciares se reducen y los osos polares merodean hambrientos. Europa se muere de calor, y Ottawa y Montreal tienen los sótanos inundados. En Ontario se multiplica una variante botánica oriunda de China, que esta remplazando los arbustos del nativo algodoncillo. Eso no sería grave, excepto que esta variante falsa confunde a las mariposas monarcas; que siembran en ella sus huevos sin saber que las hojas impostoras no van a nutrir las oruguitas. En Puerto Rico los niños pintan letreros que le dicen a Riqui que se vaya. En Santo Domingo, tratan de reescribir la constitución para restaurar la posibilidad de reelección infinita. Diós, del verbo, que tremendo dejà vu. De Inglaterra se va Theresa y viene Boris. ¿Andará Natasha muy lejos? Venezuela sigue al borde del abismo. El mundo parece ir a toda velocidad en vía contraria.

Desde la ventana del gimnasio, se ve un banco en la calle. Pasa un señor gordo, y se sienta. Retoma el aliento, y sigue. La mamá del niño que esta aprendiendo a caminar parquea el cochecito, se sienta, lo espera. Se van. Un africano alto pasa, se sienta. Fuma con calma su cigarrillo, y se echa andar, lentamente. El banco está ahí. Es normal. Mucha gente que no se conoce lo encuentra útil. Alguien lo puso. Otros lo usan. Los ejercicios que hacemos en el gimnasio me devuelven al cuerpo; siento mi peso en los pies; el espacio alrededor mis brazos; el aire que entra y sale a mis pulmones. El banco, y su pausado pulso, me devuelven el tiempo y el espacio. El aquí, el ahora, y el yo que se escurre en el fluir de la ciudad.

Algo con alas

Por Juan Forn

En el año 1930 dos chiquilines judíos se hicieron amigos inseparables en las calles de Budapest. Uno callejeaba para huir del orfanato donde lo habían confinado; el otro porque sus padres trabajaban en la casa y lo mandaban a la calle. El huérfano se llamaba Imre, el otro se llamaba Endre, pero se rebautizaron Cziki y Bandi. En las calles de Budapest se hicieron de izquierda y descubrieron la fotografía. Con plata robada compraron una cámara y escaparon a París, dispuestos a triunfar. Allí se enteraron de la Guerra Civil en España. Decidieron que uno fuera a sacar las fotos y el otro se quedara en París para venderlas. Echaron a suerte y a Bandi le tocó partir y a Cziki quedarse, pero antes de separarse Cziki le dijo a Bandi: “Necesitarás un nombre mejor, para que podamos vender las fotos. Te llamarás Robert Capa”.

En el año 2007, cuando Capa llevaba casi cincuenta años muerto, apareció la famosa valija perdida donde guardaba sus negativos. Apareció en México, de todos los lugares posibles. Un par de semanas antes había muerto Cziki Weisz, rebautizado Chiqui Weisz en su patria de adopción, adonde llegó en 1942 huyendo de los nazis. Tenía 86 años y hacía diez que no podía hablar. Lo cuidaba la madre de sus hijos, que fue quien encontró la valija entre las pertenencias del muerto. Ella también era mexicana por adopción, aunque había nacido inglesa, con el nombre Leonora Carrington. Volvamos al año 2007, pero a un cóctel muy coqueto en una mansión de Lancashire, donde una curadora de arte mexicana se pone a conversar con la anfitriona, dama de la nobleza que ignora alegremente todo lo que pueda saberse de arte y que le dice a su visita: “Yo tenía una prima loca que pintaba y se escapó a México y nunca más supimos de ella. Quizás usted la conozca, su nombre es Leonora Carrington”.

Desde que tuvo uso de razón, Leonora Carrington sintió que había nacido en el lugar equivocado. Pataleó cuando a sus hermanos varones los mandaron a estudiar y a ella a una academia de modales. Prefería casarse con un caballo antes que con un noble. Sólo la calmaba dibujar. En una galería de arte londinense, frente a un cuadro de Turner, oyó una voz a su espalda que le susurraba: “Qué pintor de mierda”. Era Max Ernst que estaba en Londres acompañando la primera exposición surrealista en Inglaterra, en 1937. Ernst tenía 46 años y Leonora 17, pero huyeron juntos a París, donde Ernst abandonó a su esposa para instalarse con Leonora en una casa de piedra abandonada junto a un río, en la misma comarca donde había pintado Van Gogh. Fueron promiscuamente felices (“Hay que ir al campo a visitar a Max: se trajo de Londres a la Alicia de Lewis Carroll”, anunciaba André Breton a sus camaradas surrealistas) hasta que empezó la guerra y los franceses se llevaron detenido a Max a un campo de prisioneros. 

Leonora creyó enloquecer. Una pareja amiga se la llevó a España para protegerla, pero allí la descubrieron emisarios de su padre y la secuestraron e internaron en una clínica psiquiátrica en Santander. Leonora contó la experiencia en un libro estremecedor titulado Memorias de abajo. Le inyectaban cardiazol para inducirle ataques de epilepsia, el miedo que provocaba el tratamiento era tanto que reemplazaba el síntoma original, según aquellos médicos de terror: eso era curarse según ellos. “En esas jornadas de pesadilla decidí que nunca volvería a enloquecer”, escribió Leonora.

El plan de su familia era trasladarla a Portugal y desde ahí fletarla a una clínica de reposo en Sudáfrica, pero en Lisboa Leonora vio por la calle a un amigo de sus tiempos felices en París, el mexicano Renato Leduc, y le pidió ayuda desesperada. Leduc, que era gay y cónsul de México, se la llevó a su embajada, se casó allí con ella y consiguió dos lugares en un barco que iba a Nueva York. Recién desembarcada, Leonora se reencontró con Max Ernst, que se había casado con la mecenas Peggy Guggenheim. Pero Leonora ya no quería ser musa de nadie, así que siguió viaje a México con Leduc. Renato le consiguió casa, cuando se separaron en términos amigables. Renato le presentó a Chiqui Weisz y al resto de la colonia de artistas emigrados que serían los amigos de Leonora a partir de entonces, en particular dos mujeres: la española Remedios Varo y la húngara Kati Horna, sus “gemelas psíquicas”. Juntas criaron hijos e intentaron que el surrealismo superara la adolescencia, y después abandonaron el surrealismo y fueron feministas y ecologistas y chamánicas sin pudor en un mundo que rebalsaba testosterona. Convirtieron las cocinas en el centro de sus casas, a los figurones que pedían ver sus obras les servían un engrudo de sémola teñido con tinta de calamar que hacían pasar por caviar y sólo entonces les mostraban sus cuadros. 

“Estoy embarazada, por primera vez vivo en paz”, le escribió Leonora a su otrora rival Leonor Fini. Y poco después: “Pinto con el bebé alzado y el pincel en la otra mano”. Uno ve sus cuadros enormes, la infinita filigrana que hay en cada rincón de la tela y se pregunta cómo hizo para pintar así (era capaz de dibujar con las dos manos y escribía con toda naturalidad al revés: sus hijos tenían que leer en el espejo los mensajes que les dejaba). En 1968, después de apoyar a los estudiantes en la matanza de Tlatelolco, debió escapar antes de que la metieran presa. Se subió a un avión y de- sembocó en Chicago. Sus hijos ya eran grandes y se arreglaban solos; Chiki también (y además nunca tuvo pasaporte, nunca salió de México hasta su muerte). 

Volvió por el terremoto en México de 1985, para ayudar, pero duró poco: cuando vio que los perros rastreadores fletados por una ONG internacional para ayudar a encontrar supervivientes se vendían como animales de compañía, sintió que no aguantaba más vivir en México. Se instaló otra vez en Chicago, en un departamentito de un ambiente donde vivió anónimamente veinte años, hasta que Chiki ya no pudo valerse por sí solo y la llamó a su lado. En aquel departamento minúsculo de Chicago había tramado las esculturas enormes que hizo después y que para muchos son su obra más valiosa y su reconciliación con México. Imagínenla en esa caja de zapatos concibiendo sus enormes, extraordinarias esculturas. Para tener un poco de espacio en aquellos tiempos de Chicago, iba a un taller comunitario de arte que había en su barrio. Un día, la profesora creyó que podía mejorarle la técnica. “Como toque mi lápiz, le arranco un ojo”, le susurró Leonora.    

“Soy una vieja dama que ha vivido y cambiado mucho. Si mi vida vale algo es el resultado del tiempo”, dijo cuando cumplió noventa años. Con tres suéteres uno abajo del otro y un chal encima, en esa cocina que parecía una tienda de muebles de segunda mano, se sometió con fastidio a las cámaras de televisión. “¿Quién me gustaría haber sido en mi vida pasada? No sé, algo con alas… Un murciélago”, contestó. Una vez le reprocharon a Chavela Vargas que se dijera mexicana cuando había nacido en realidad en Costa Rica, y Chavela contestó: “Es que los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana”. Imagínense esas palabras dichas con entonación inglesa y tendrán un retrato perfecto de esa mujer que ni Max Ernst ni Robert Capa ni Chiki Weisz ni ningún otro artista salvo su amiga Kati Horna supo retratar por entero.

Tomado de Página12 con permiso del autor.

Un monstruo llamado D.E.

Por Tamara López Cruz/Especial para En Rojo

En Puerto Rico en pleno siglo XXI miles de estudiantes con condiciones especiales y por consiguiente sus familias enfrentan el discrimen y la irresponsabilidad por parte del Departamento de Educación, irónicamente la agencia pública llamada a brindarle una educación de excelencia. Existen una infinidad de artículos en la prensa, discursos de políticos y jefes de agencia, decisiones de tribunales, páginas y páginas de leyes aprobadas en papel y muertas en la realidad. No obstante, las experiencias de miles de madres y padres nadie las ha plasmado. Por consiguiente, esa fue precisamente la tarea que asumí como madre de una niña especial, contar nuestra historia, desde el punto de vista de quienes día tras día viven en carne propia la falsedad del sistema. 

Con Un monstruo llamado D.E. se busca reflejar la realidad de esas familias y estudiantes y visibilizar su lucha diaria por su derecho a una educación de excelencia. De una manera sencilla y llevadera, el libro nos lleva a través de una historia con múltiples protagonistas que busca crear conciencia en el lector y, al mismo tiempo, educarlo sobre los derechos que el estudiante de educación especial tiene y cómo hacerlos valer.

Esta obra es una excelente herramienta para crear conciencia entre madres y padres de niños y niñas especiales y más allá de ellos, en toda persona que aspire a que Puerto Rico sea un mejor país, un país inclusivo y comprometido con una educación de excelencia. Este libro, además, es una guía en la cual se detallan las leyes y reglamentos que todos debemos conocer para enfrentarnos a un sistema que se niega a cumplir con su propia reglamentación. Además de mis experiencias personales, se incluyen una serie de entrevistas que ayudan a entender otros casos y a hacer más claro el panorama al que se enfrentan miles de madres, padres y estudiantes. 

El libro cuenta con ocho (8) capítulos, prólogo, introducción, conclusión y una extensa bibliografía donde se detallan todos los recursos utilizados a la hora de escribir el trabajo. Es importante señalar, además, que para este trabajo se entrevistaron a diferentes personas especialistas en la educación especial, véase anejo número1, los cuales ofrecieron recomendaciones e información muy valiosa. 

El prólogo del presente trabajo fue escrito por la Sra. Rosa Lydia Vélez, protagonista del caso que lleva más de treinta y cuatro (34) años en los tribunales y todavía se sigue litigando. En la introducción, en términos generales, se presentan las razones por las cuales decidí escribir el libro. Se establece algunos términos y se aclaran otros. Se presenta, además, una mirada mundial a la educación especial. El primer capítulo El camino de mi Libertad, cuenta la historia de mi hija, Libertad, la principal protagonista de este trabajo. El segundo capítulo Los derechos en papel: leyes y reglamentación es sobre las leyes y reglamentación a nivel tanto estatal como federal que protege a los estudiantes de educación especial y a las personas con diversidad funcional. En el tercer capítulo Lo que puedo hacer y cómo hacerlo: procesos y procedimientos se explican los procesos y procedimientos en todos los trámites de educación especial. El cuarto capítulo El caso de nunca acabar: Rosa Lydia Vélez vs. Departamento de Educación es sobre el caso de Rosa Lydia Vélez vs. el Departamento de Educación (KPE80-1738) en los tribunales de nuestro país. Este capítulo incluye una entrevista a la Sra. Rosa Lydia. El quinto capítulo Mamá, ¿los monstruos existen? es sobre el Departamento de Educación. Tiene una historia general del Departamento. Incluye estadísticas de los últimos cinco (5) antes de la publicación del libro. Tiene, además, una sección de la Secretaría Asociada de Educación Especial. El capítulo seis (6) Historias de horror relata la historia de diferentes familias ante el Departamento de Educación. Incluye la historia de una familia que tuvo que emigrar a los Estados Unidos. En el capítulo siete (7) ¿Y ahora quién podrá defenderme? se presentan diferentes organizaciones sin fines de lucro que ofrecen ayuda a estudiantes y familias de educación especial. Al igual que agencias del gobierno que ofrecen asistencia a éstos. El capítulo ocho (8) Recomendaciones se presentan una variedad de recomendaciones a madres y padres al igual que recomendaciones al Departamento de Educación en general.

Finalmente, en la conclusión hago un llamado a trabajar todos como un equipo por nuestros niños, niñas y jóvenes de educación especial. Corresponde a madres y padres, corresponde a maestros y maestras, corresponde a directores, superintendentes, legisladores. Corresponde a Puerto Rico como país darlo todo por esta población. 

ANEJO 1

LISTA DE PERSONAS ENTREVISTADAS

1. Dra. Aida Díaz- presidenta de la Asociación de Maestros 

2. Sra. Aixa Margolla- directora de la escuela Paul G. Miller en Trujillo Alto

3. Dra. Ana Miró- asesora del Programa de Educación Especial y profesora de educación especial, Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico

4. Sr. Ángel Sánchez- padre

5. Sra. Carmen Warren- madre y portavoz del Comité Timón

6. Sra. Celia Galán- directora de APNI, Inc.

7. Sra. Dolores Rodríguez- madre

8. Prof. Doris Zapata- Secretaria Auxiliar de Educación Especial

9. Sra. Eliza Ríos Guisao- madre

10. Lcdo. Heriberto Quiñones- abogado de Servicios Legales que presentó la demanda en el caso de Rosa Lydia Vélez el 14 de noviembre de 1980

11. Lcdo. Joel Ayala Martínez- Asesor Legal de la Comisión de Derechos Civiles

12. Lcda. Josefina Pantojas- Coordinadora del Proyecto de Educación Especial de Servicios Legales de Puerto Rico

13. Dra. Lina Torres Rivera- madre

14. Sra. Mayra García Alemán- directora escuela especializada de educación especial La Esperanza

15. Sra. Patria Soto Velázquez- maestra de educación especial en la escuela La Esperanza

16. Sra. Rosa Lydia Vélez- madre y parte demandante en el caso KPE80-1738

17. Sra. Sylvia González Pimentel- maestra de la corriente regular en la escuela Agustín Cabrera en Carolina

Tamara López Cruz posee un Bachillerato en Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras y una maestría en Planificación Ambiental y Urbana de la misma institución académica. Tamara cursó estudios en el sistema público de educación en el pueblo de Trujillo Alto. 

A los 27 años, sin esperarlo, se convirtió en madre de una niña especial y diferente a la cual llamó Libertad. Fue entonces cuando comenzó a educarse por cuenta propia sobre la educación especial (leyes, procesos, jurisprudencia). 

En su afán por empaparse de conocimiento que la llevarán a manejar los procesos de todo lo que implica en Puerto Rico tener una niña con condiciones especiales Tamara ha participado en diferentes foros, seminarios, talleres. En mayo de 2014 participó en el World Forum on Early Care and Education, foro se celebra cada dos (2) años en diferentes partes del mundo y en el mismo participan cientos de países. 

Para el año 2014 trabajó como Intercesora, en el Programa de Apoyo a la Comunidad en Materia de Educación Especial (PRACEE) de la Universidad del Sagrado Corazón. Como intercesora apoyaba, acompañaba y orientaba a madres, padres y personas encargadas de niñas, niños y jóvenes de educación especial. Ofrecía, además, adiestramientos en materia de Educación Especial a personal docente, no docente y profesionales de servicios relacionados. 

Tamara fue miembro del Comité Consultivo de Educación Especial durante los años 2012 al 2014 y es miembro del Concilio Pro Personas con Diversidad Funcional. Para marzo 2014 Tamara publicó su primer libro Un monstruo llamado D.E. En éste relata su historia como madre y recopila una serie de información que hacen del libro una guía. 

Luego de la publicación del libro estuvo como invitada en diferentes partes de la Isla ofreciendo charlas. Participó, además, como invitada de diferentes paneles en actividades en las diferentes universidades. Además de este escrito Tamara ha escrito varios artículos para diferentes medios de comunicación en el país. Muchos de los trabajos que realizaba se vieron paralizados dado un grave accidente en el verano de 2014. Luego de una prolongada recuperación ha participado en diferentes entrevistas y reuniones. Entre éstas y una de las más importante fue en el proceso de presentar el caso de educación especial ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, D.C.

Su hija, Libertad, falleció el 20 de septiembre de 2017, el día en el que azotó a Puerto Rico el Huracán María. Casi dos años después, Tamara se ha integrado a las protestas por la transformación del modo en el que se asume lo político en Puerto Rico. En la sencilla ceremonia en recuerdo a los que ya no están, llevó los zapatos de Libertad y reinicia su vinculación con el activismo por un mejor país.

Para contactar a Tamara López se puede comunicar al (787) 201-8094 o visitar www.unmonstruollamadode.wordpress.com o unmonstruode@gmail.com 

Crucigrama:#RickyRenuncia

Por Vilma Soto Bermúdez/Especial para En Rojo

Horizontales

1. _____ Rosselló Nevares; alias “Ricky”, actual gobernador colonial a quien el pueblo le exige la renuncia a su cargo debido a la corrupción dentro de su gobierno y la difusión de casi 900 páginas de un chat en el que agrede con palabras soeces y burlas hasta a los de su mismo partido.

5. Primate africano de rostro azulado y rojizo.

9. Perteneciente o relativo a las aves.

10. Conocen.

11. Del verbo pactar.

12. ¡_____, Renuncia!; consigna que se repite en marchas, concentraciones y en las redes sociales contra Rosselló.

14. Onomatopeya de la risa.

15. Algún.

16. Artículo gramatical, fem.

20. Preposición.

21. _____ Rivera Marín; secretario de Estado, uno de los amiguetes del chat de Rosselló. Renunció tras el escándalo. 

22. Tiempo que ha vivido una persona.

23. Todavía.

24. Embarcación.

25. Lengua provenzal.

26. _____ Bunny; nombre artístico de Benito Martínez, uno de los cantantes que pidió la renuncia de Rosselló.

28. Nombre de la letra b.

30. Rafael _____; asesor de Comunicaciones, uno de los amiguetes de “Ricky” en el chat.

33. _____ Gallisá; político independentista puertorriqueño de cuyo fallecimiento se burló la manada del chat.

37. Recuerda con pena la ausencia o pérdida de alguien o algo muy querido.

38. Quise.

40. Indígena de Puerto Rico, fem.

41. _____ Pérez (Residente); convocó al pueblo a manifestarse hasta lograr la renuncia de Rosselló.

42. Anudado.

43. _____ Maldonado; exsecretario de Hacienda que participó en el chat.

44. Mango, asidero.

46. Pero.

47. Anthony _____; secretario de Asuntos Públicos de Fortaleza y asiduo miembro del chat de Rosselló.

50. Christian _____; principal oficial financiero y representante del Gobierno ante la Junta de Control Fiscal y muy locuaz en el chat de Rosselló.

51. Por alusión al emperador Nerón, hombres muy crueles.

Verticales

1. Ricardo _____ Nevares; será recordado por ser el responsable principal de la debacle en el país, de la corrupción, del injurioso chat y de unir al pueblo para exigirle su renuncia a la gobernación.

2. Macho de la cabra.

3. Otorga.

4. Objeto volador no identificado.

5. Melissa _____-Viverito; expresidenta del Consejo de la Ciudad de Nueva York llamada “puta” en el chat por el propio Rosselló.

6. Terminación verbal.

7. _____ Martin; cantante puertorriqueño atacado con comentarios homofóbicos en el chat de Rosselló. 

8. Ricardo _____; secretario de la Gobernación y otro de los amiguetes de Rosselló en el chat.

12. _____ Rosario Cortés, exsecretario de Asuntos Públicos; por ahí anda dando de qué hablar por sus comentarios en el chat de Rosselló.

13. Carmen _____ Cruz Soto; fue amenazada con un disparo por Christian Sobrino Vega en el chat de Rosselló. “Ricky” estuvo muy de acuerdo con él.

17. Símbolo del oro.

18. Del verbo asacar.

19. Obrar o actuar frente a una acción o estímulo anteriores.

20. Interjección.

25. Alfonso _____; exasesor legal del gobernador y miembro del chat de Rosselló.

27. Ánima, espíritu.

29. _____ Fernando Sánchez Sifonte; el notorio “F do” en el chat de los amiguetes de Rosselló.

30. _____ Bermúdez; relacionista público. Uno de los “brothers” de Rosselló en el chat.

31. Nombre de la ñ.

32. Apócope de mamá.

34. Símbolo del astato.

35. Organización de las Naciones Unidas, siglas.

36. Brincas.

38. Último piso de un edificio.

39. _____ Miranda Reyes; publicista muy dado a denigrar a otras personas en el chat de Rosselló.

45. Ameos, planta aromática de la familia de las umbelíferas.

46. Océano.

48. Prefijo que denota privación o negación.

49. Segunda nota musical.