Inicio Blog Página 1395

Los estudiantes son quienes pagan las últimas consecuencias

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com 

Desde el principio, los estudiantes de las escuelas públicas quienes se vieron afectados por los actos criminales que se le imputan a la exsecretaria del Departamento de Educación (DE), Julia Keleher, particularmente, los niños, niñas y jóvenes de Educación Especial. 

Mientras Keleher conspiraba para cometer fraude, fraude electrónico y robo, miles de estudiantes dejaban de recibir los servicios que aseguran las condiciones para una educación pública de calidad. Los maestros escaseaban, pues muchos de ellos tuvieron que “brincar el charco” luego de ofrecer sus servicios –digamos– por más de una década bajo contratos de un año. 

Maestros con bachillerato, maestría e incluso doctorado, trabajaban como recursos transitorios y cobrando $1,750 mensuales. Entretanto la exsecretaria llenaba sus bolsillos y los de sus amigos. 

Esto produjo un déficit de maestros y maestras de Educación Especial que por ejemplo, de doce maestros necesarios en una escuela la mitad no estaban nombrados. Por ende, sin maestros (as)los estudiantes del programa tampoco reciben sus terapias. 

Ante ese deficit, el año pasado se abrieron unas convocatorias en las que cualquier persona con bachillerato podía ejercer como maestro o maestra de Educación Especial al ser contratado como recurso transitorio. Esto es absurdo porque no cualquiera está preparado para hacer ese trabajo.

“Mis estudiantes son los primeros afectados por dicho proceso”, dijo la maestra de Educación Especial, Migdalia Santiago Negrón.

La contratación de transitorios para atender el déficit de maestros en Educación Especial no es una solución ni a corto ni a largo plazo. En todo caso se debió otorgar las permanencias a los muchos maestros que ya se habían ido del país.

Santiago, recordó que bajo la administración de Alejandro García Padilla no se dieron permanencia y que las últimas se otorgaron durante el cuatrienio de Luis G. Fortuño. 

“Una vez que sale a principios de año que Keleher iba a ser arrestada, el Gobernador decidió otorgar las permanencias”, comentó. 

El 10 junio del año en curso 2,558 maestros del DE recibieron la permanencia luego de trabajar largos años por contrato (transitorios). Ricardo Rosselló, figuró como maestro de ceremonia en la actividad que se celebró con bombos y platillos en el Centro de Convenciones. 

“Eso fue una movida política”, sostuvo la maestra y Presidenta de la organización Educamos. De un asunto interno que respecta al patrono se hizo un “show mediático”. 

La semana pasada el nuevo secretario interino del DE, Eligio Hernández Pérez, dijo que había un deficit de 3 mil maestros. Hernández, también sostuvo que va a continuar con el “trabajo” realizado por Keleher. Él sabrá lo que está diciendo… 

Santiago, expuso que la población actual de maestros está entre los 21 mil y 25 mil maestros. A esto, añadió que cuando la Federación de Maestros de Puerto Rico era representante exclusivo había 36 mil. En ese sentido, el DE ha perdido 10 mil maestros desde el 2008; a razón de mil por año. 

“Ahora tenemos maestros con permanencia, pero también tenemos maestros que se fueron del país porque no bajaban las permanencias, les cerraban las escuelas o los declaraban excedentes”, dijo Santiago. 

Santiago añadió que las dificultades que ha enfrentado el programa creado bajo la Ley Número 51 del 7 de junio de 1996, para prestar servicios educativos integrales a personas con impedimentos, entre las edades de 3 a 21 años, no es tema nuevo. Pero los contratos, el cierre de escuelas, y todo lo que ha constituido el andamiaje de corrupción dirigido por Keleher, solo ha empeorado esa situación.

Mientras la exSecretaria tenía como meta lograr un ahorro de $15 millones, otorgó de $900 millones en contratos para servicios que no se tradujeron en beneficios para los estudiantes ni en mejoras para los planteles escolares. Como ejemplo Santiago mencionó a, tus valores cuentan, las pruebas estandarizadas, sistemas de información para registro de personal y otro para el de maestros, entre otros, cámaras de seguridad para constar el “vandalismo” en las escuelas pero ninguna estrategia definida para resolverlo. 

Luego del huracán María muchos niños y niñas se vieron afectados, no entendían lo que pasaba y el DE no intervino. Por ley, debió proveer un sicólogo por escuela pero eso no ocurrió, expresó Santiago. 

Por otra parte, además de la falta de maestros y otros servicios como los mencionados antes, la maestra destacó que cada escuela tiene derecho a un segundo trabajador social si sobrepasa una población de 250 estudiantes “pero en la vida real eso no pasa”. “Si tienes 500 (estudiantes) y te baja la matrícula a 450, te quitan un trabajador social. El que se queda tiene que bregar con los 450”, explicó. 

Al preguntársele sobre la contratación de la empresa CSA para la inspección de las escuelas luego del huracán, dijo que muchas de las inspecciones para las cuales se contrató a la compañía no se hicieron. 

Mencionó que a la escuela Ramon Marín Solá fue el Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos (USACE), Keleher “decía que no abriría las escuelas hasta que el Cuerpo de Ingenieros no le diera la seguridad de que estaban en condiciones”. 

“A las dos semanas (del huracán) ya nosotros estábamos con la escuela lista para recibir los estudiantes, al menos por la mañana y fuera de los salones porque no había luz, pero Keleher dijo que no. Dejó que las escuelas se siguieran deteriorando porque el proyecto era cerrar más escuelas y al final eso fue lo que pasó”, reclamó. 

El huracán le dio la razón y junto con la reforma –o deforma– educativa se ha dado espacio a la privatización, tanto por las Chárter como por los Vales Educativos para las escuelas privadas. 

Ya se ha dicho que las Chárter al ser escuelas especializadas marginarían a los estudiantes de educación especial, más de lo que han sido marginadas hasta hoy. Por esto muchas comunidades escolares se han opuesto a esto y al momento de las 11 escuelas que estaban para convertirse en Chárter solo hay seguridad de que una va a funcionar como tal a partir de agosto. 

En cuanto a los Vales Educativos, la fecha para solicitarlos se ha extendido tres veces porque no se ha llegado a las 3 mil solicitudes que se esperaba llegar para el mes de mayo.

El dinero de los Vales sale del presupuesto del Departamento de Educación. Todos los años se evalúa el presupuesto y se entrega uno nuevo. Por ende, ese dinero no está asegurado. De tal manera, padres o madres que consiguen un Vale para matricular a su hijo en un colegio no tienen la certeza de que para el próximo año van a haber fondos para que su hijo o hija pueda continuar estudiando en el mismo. En ese caso el estudiante tendría que regresar a la escuela pública.

Pero después de todo, son los planteles en peores condiciones son los que quedan para los sectores marginados, principalmente para niños, niñas y jóvenes de Educación Especial “que por sus problemas específicos de aprendizaje no pueden coger un Vale para irse a un colegio”.

Fallece el eminente intelectual cubano Roberto Fernández  Retamar

 

El intelectual Roberto Fernández Retamar falleció en la tarde de hoy en La Habana a los 89 años de edad. Presidente de la Casa de las Américas desde 1986, Retamar se convirtió en uno de los pensadores más prestigiosos del continente.

El destacado poeta, ensayista y promotor cultural obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1989, así como múltiples reconocimientos y condecoraciones.

Integraba la Academia Cubana de la Lengua, institución que también presidió, y a su infinita obra habría que añadir su labor docente e inigualable faceta de editor.

Fue diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y miembro del Consejo de Estado de la República de Cuba.

Por decisión familiar, su cadáver será cremado y sus cenizas lanzadas al mar.

La muerte de Roberto Fernández Retamar es una pérdida irreparable para la cultura cubana.

Se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto de La Víbora, en La Habana (1947). En 1948 abandona la carrera de arquitectura e ingresa en Filosofía y Letras. En 1954 se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. En 1955 realizó un curso de lingüística en La Sorbona, y en 1956 estudió en la Universidad de Londres.

Declaración de la Casa de las Américas: “Es necesario decir que estará con nosotros, en nosotros”.

“Puso a disposición de los hombres lo que tenía de inteligencia // […] Les entregó lo que tenía de coraje // […] Hizo su parte, llegado el momento // […] al final, declaró que volvería a empezar si lo dejaran”. Así se expresaba el poeta en los versos titulados Sería bueno merecer este epitafio, y así lo recordamos.

La muerte de Roberto Fernández Retamar es una pérdida irreparable para la cultura cubana. Desde que se dio a conocer en 1950 con el poemario Elegía como un himno, su obra fue abriendo cauces y marcando hitos en la poesía de lengua española, a la que legó textos que quedarán para siempre como Felices los normales, ¿Y Fernández? o Con las mismas manos.

No menos relevantes son sus penetrantes y esclarecidos ensayos, que ponen en evidencia la vastedad de su pensamiento y la magnitud de su labor intelectual, tanto si recordamos ese clásico de la reflexión latinoamericana y caribeña, Caliban, como si pensamos en Para una teoría de la literatura hispanoamericana, en su fervorosa pasión por la obra martiana, o en sus lúcidos ensayos sobre el papel del intelectual y los procesos de descolonización cultural en nuestra América.

Es imposible disociar su nombre de la historia de la Revolución cubana, separarlo de un fenómeno que ha sido asunto e inquietud permanente, tanto como escenario vital y caja de resonancia de su figura y su obra.

Sería mucho, ya, si ese fuera el legado de Roberto, pero a su obra literaria habría que añadir su labor docente y su inigualable faceta de editor, que lo llevó a dirigir diversas revistas antes de asumir en 1965 la dirección de Casa de las Américas, para consolidarla como uno de los más importantes referentes culturales de nuestra América.

Pero aún haría más, al frente de la Casa de las Américas toda desde 1986, como continuador de la heroína y fundadora, Haydee Santamaría, y del gran pintor Mariano Rodríguez. El privilegio de que Roberto presidiera en las últimas décadas esta Casa contribuyó a que –bajo su conducción– ella apostara por el riesgo sin dejar de ser fiel a sí misma, al espíritu que la vio nacer en la descomunal e inconclusa tarea de la integración cultural de la América Latina y el Caribe.

En ocasión de la dolorosa pérdida de Haydee, la Casa de las Américas dio a conocer una declaración –en la cual se transparenta la escritura de Roberto– que concluía afirmando:

“Es necesario decir que estará con nosotros, en nosotros. […] Pero desde ahora somos más pobres, aunque nos acompaña para siempre el honor de haber trabajado bajo su guía, bajo su aliento, que seguimos sintiendo, orgullosos y entrañablemente conmovidos, a nuestro lado”.

Esas palabras siguen siendo válidas para Haydee, tanto como lo son para este entrañable hermano suyo que acaba de dejarnos. Las hacemos nuestras para ti, en este momento de infinita tristeza, querido Roberto.

Reproducido de www.cubadebate.cu

 

Roberto Fernández Retamar: Epitafio

Por Chiqui Vicioso

El poeta Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, quería que al partir se le escribiera este epitafio:

“Puso a disposición de los hombres lo que tenía de inteligencia. Les entregó lo que tenía de coraje. Hizo su parte llegado el momento. Al final, declaró que volvería a empezar si lo dejaran”.

Nada de sofismas, de frases grandilocuentes, de demostración de falsa o genuina brillantez, o inteligencia, porque así era el más brillante e inteligente de los poetas e intelectuales de Cuba.

Así también era su poesía. Alumno de Camila Henríquez Ureña, a quien citaba con gran cariño, admiración y respeto, y con su ejemplo como ley de vida, parafraseaba: “Lo que importa en la literatura es que nos entiendan, un intelectual que se respete debe rendir culto a la sencillez. La literatura no es un ejercicio para diferenciarnos de los otros, es un puente que tendemos hacia su inteligencia emocional, y luego a su comprensión. Todo poeta es un maestro, de su reconocimiento se encargará la posteridad.” No es un pavo real en el pequeño corral de las vanidades.

De esa sencillez habla este maestro de la poesía coloquial, quien como Ernesto Cardenal, otro reconocido cultor, se dio a conocer en 1950 con su poemario: Elegía como un Himno. 

Su filosofía poética: Felices los normales lo catapultó como una de las grandes voces poéticas del continente; y Con las mismas manos y Y Fernández? Lo consagraron, junto con los muy amados Eliseo Diego y Pablo Armando Fernández, como uno de los poetas fundamentales de la cultura cubana.

Empero, si su poesía era un canto a la nueva humanidad que se estaba gestando en la cultura cubana, es en su ensayismo donde conocemos la vastedad de su pensamiento, de su labor intelectual. Su ensayo Calibán es un clásico de la reflexión latinoamericana y caribeña; así como Para una teoría de la Literatura Hispanoamericana. Otra de sus pasiones era José Martí, cuya obra inspiro sus ensayos sobre la descolonización cultural de nuestra América. 

Roberto, repito, fiel discípulo de Camila, realizó una gran labor docente en la Universidad de La Habana y en la dirección de Casa de las Américas, (desde 1955), sin duda la más prestigiosa referencia cultural del continente.

En el epitafio para Haydee Santamaría (primera directora de la Casa), resonaron sus palabras: “Es necesario decir que ahora estarás con nosotros, en nosotros, pero desde ahora somos más pobres, aunque nos acompaña para siempre el honor de haber trabajado bajo su guía, bajo su aliento, que seguirá estando orgulloso y entrañablemente conmovido, a nuestro lado”.

Gracias poeta, por tu franca risa, finísimo humor, la calidez de tus abrazos. 

Las farmacéuticas inundaron EEUU con miles de millones de opiáceos mientras se declaraba la epidemia

 

Por Chris McGreal y Joanna Walters

La epidemia de opiáceos en EEUU avanzaba y llevaba a niveles récord el número de muertes por adicción a los calmantes. Mientras, las farmacéuticas y distribuidoras inundaban el mercado con sus pastillas: 75.000 millones de comprimidos, según la información previamente clasificada que un tribunal estadounidense ha decidido hacer pública.

La reciente publicación de las estadísticas de la agencia estadounidense contra las drogas, DEA, supone un golpe para algunas de las mayores farmacéuticas del país. Habían desembolsado millones de dólares en arreglos extrajudiciales con el objetivo, en parte, de mantener en secreto la evidencia: se beneficiaron haciendo negocio con el aumento de la demanda de opiáceos incluso mientras los funcionarios de salud pública estaban declarando la epidemia.

Los datos abarcan desde el año 2006 hasta el 2012, cuando se llegó al máximo de 282 millones de recetas de opiáceos al año, un número equivalente al que haría falta para que todos los adultos estadounidenses consumieran opiáceos durante un mes. Las ventas anuales de calmantes narcóticos llegaron a superar ese año los 8.000 millones de dólares.

En el tribunal federal de Cleveland (Ohio), el juez de distrito Dan Polster está juzgando unas 2.000 demandas civiles contra fabricantes y distribuidores de opiáceos presentadas por ciudades y condados de todo el país en un gigantesco juicio de distrito múltiple. Polster ha ordenado la publicación de los datos tras una larga batalla de un año iniciada por The Washington Post y The Charleston Gazette-Mail en Virginia Occidental (el estado más afectado por la epidemia),

Según un análisis de las cifras publicado por The Washington Post, la circulación de los dos opiáceos más comunes (la hidrocodona y la oxicodona) aumentó en más del 50% en el período registrado, llegando a 12.600 millones de pastillas en el año 2012.

Para ese entonces, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) ya habían declarado una crisis de salud pública debido al aumento de muertes por sobredosis. Los datos muestran que algunos de los mayores aumentos de ventas se produjeron en zonas que ya habían sido devastadas por los opiáceos.

Casi nueve de cada diez pastillas fueron fabricadas por empresas subsidiarias de tres multinacionales farmacéuticas: Mallinckrodt, Endo y Actavis (hoy rebautizada como Allergan). Tal vez no sean compañías muy famosas, pero las pastillas que venden con entusiasmo –según se ha informado, en muchas ocasiones minimizaban el riesgo de adicción y recetaban inapropiadamente la medicación como una solución para el tratamiento del dolor crónico– se han infiltrado en los últimos 20 años a lo largo y ancho de todo Estados Unidos.

Entre 2006 y 2012, Mallinckrodt vendió casi 29.000 millones de pastillas de opiáceos en EEUU, captando el 38% del mercado. Actavis vendió una cifra similar y Endo llegó a 11.000 millones de comprimidos. Una de las drogas de Endo es el Opana, un opiáceo muy potente que se vio obligado a retirar del mercado porque estaba matando a mucha gente.

El cuarto mayor fabricante, aunque con una cuota de mercado mucho menor (en torno al 3%) fue Purdue Pharma . Sin embargo, se alega que su papel fue fundamental en el fenómeno de la prescripción masiva por haber cambiado las prácticas y la cultura del tratamiento del dolor.

Pero con unidades vendidas no se puede terminar de comprender el impacto que algunas drogas han tenido en la epidemia. Muchos de los calmantes más comunes fueron opiáceos de menor potencia: contribuían a la dependencia y a la adicción, pero no tenían el mismo riesgo de sobredosis que los narcóticos más fuertes y menos recetados.

En 2010 Purdue Pharma facturó 3.000 millones de dólares con el OxyContin, un medicamento que vendía como muy potente, lo que representa casi un tercio del máximo valor alcanzado por todo el mercado de opiáceos en su momento álgido. Su principio activo es la oxicodona, un poderoso opiáceo derivado de la adormidera (amapola real) y más potente que la morfina. Se responsabiliza a esta medicamento de estar detrás de un aumento en muertes por sobredosis en la primera década de los 2000.

Todas estas empresas están siendo objeto de múltiples demandas en las que se les acusa de aumentar las ventas de opiáceos con afirmaciones falsas sobre la seguridad y eficacia de sus medicamentos. También han sido denunciados los miembros de la familia Sackler, que es dueña de Purdue Pharma.

La publicación de los datos de la DEA reforzará el argumento de los demandantes de que la responsabilidad por la epidemia salpica a toda la industria, con las farmaceúticas pretendiendo captar la mayor cuota posible del mercado de opiáceos sin considerar la tragedia humana que se estaba creando.

Los fabricantes de opiáceos niegan haber cometido ninguna ilegalidad. Entre otros argumentos, han tratado de responsabilizar de la epidemia a médicos que prescribían medicamentos en exceso. Pero a Purdue Pharma ya la condenaron con una multa de seiscientos millones de dólares en un juicio penal por su venta de opiáceos. En marzo, la empresa acordó pagar 270 millones de dólares por una demanda civil presentada por el estado de Oklahoma. Mallinckrodt llegó a un acuerdo hace dos años con el Departamento de Justicia y aceptó pagar 35 millones de dólares por la venta de opiáceos.

El desglose de los datos por condados muestra que la venta de opiáceos se concentró a menudo en las regiones más afectadas por la epidemia, como algunas de las zonas más pobres de Appalachia (Virginia Occidental). En un momento determinado, las mayores ventas per cápita fueron en las zonas rurales del condado de Mingo (Virginia Occidental), donde médicos y farmacias se ganaban la vida vendiendo recetas o píldoras a cualquiera que pagase y sin hacer demasiadas preguntas. La práctica provocó caravanas de consumidores de opiáceos que llegaban a Mingo desde cientos de kilómetros de distancia.

McKesson Corporation, el mayor distribuidor de medicamentos del país, suministró muchos de los opiáceos en el condado de Mingo. Según el análisis de los datos de la DEA publicado por The Washington Post, fueron McKesson y otras cinco empresas (entre las que figuran Walgreens, CVS y Walmart) las responsables de la mayor parte de las ventas de calmantes en Estados Unidos.

McKesson, situada en el séptimo lugar del ranking de Fortune 500, pagó hace dos años una multa récord de 150 millones de dólares para terminar con la acusación del Gobierno de que estaba distribuyendo demasiados opiáceos en lugares donde la demanda de pastillas no podía ser tan grande. McKesson también fue una de las compañías que desembolsó millones de dólares para terminar con las demandas del fiscal general de Virginia Occidental por haber inundado el estado de opiáceos.

Joe Rannazzzisi, exresponsable del departamento de la DEA a cargo de controlar la distribución de medicamentos recetados, cuenta a The Guardian que él había intentado iniciar procesos penales contra McKesson y otros distribuidores . Según su testimonio, el lobby ejercido por la industria farmacéutica hizo que funcionarios del Departamento de Justicia bloquearan su iniciativa.

Reproducuido de www.rebelion .org Traducido por Francisco de Zárate

40 Años de los Panamericanos y el deporte como espacio de lucha

Por Elga Castro Ramos / Especial para En Rojo

A Papi, por supuesto

La dedicatoria de este escrito es prestada sin permiso de una que Gabriel García Márquez le dedicó a su esposa Mercedes en su novela El Amor en los Tiempos del Cólera. Y por muchas razones es apropiada, no solo porque era una de las novelas favoritas de mi Papá, sino que es una que tenía firmada y dedicada por García Márquez, “Para Elliott, Por Puerto Rico”, decía en la primera página entre las portadas azules de la Editorial Sudamericana. La razón principal, sin embargo, no tiene que ver con el gran Gabo, sino con la relación de Papi con los Juegos Panamericanos de San Juan en el 1979 y con CLARIDAD, ese triángulo de grandes vínculos es el que quiero honrar y por el cual, por supuesto, le dedico a mi Padre, a casi dos años de su partida, este suplemento en el cual celebramos, no solo los 40 años de la celebración de los Juegos, sino nuestra soberanía deportiva y la simbiosis de la reafirmación nacional desde las trincheras del deporte. 

Mucho se ha escrito en estos días sobre los Juegos Panamericanos celebrados en San Juan en julio del 1979 al cumplirse los 40 años de ese evento. En CLARIDAD, queremos recordarlos por su importancia deportiva pero también política. Estos Juegos fueron los primeros Panamericanos que se celebraron en el Caribe, pero no los últimos, ya que luego se celebraron en La Habana, Cuba, en el 1991 y en Santo Domingo, República Dominicana, en el 2003. A diferencia de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, estos requieren de mayor infraestructura y recursos por la cantidad de países y atletas que participan. En ese entonces, Puerto Rico tuvo que añadir una gran cantidad de facilidades para poder acoger a los atletas y los distintos deportes. Los escritos de las arquitectas Vilma Ramos Acosta y María Thillet, quien trabajó en la organización de los mismos, expresan lo que implicó esto en términos de facilidades y la involucración del estado y la empresa privada. Como siempre con estos mega eventos, el tema del legado es importante y algunas de las facilidades aún podemos disfrutar de ellas, mientras que otras, como la Villa Panamericana, no. 

El compañero Javier Gorbea nos ofrece su experiencia de los Juegos sin haberlos experimentado directamente; Javier, quien nació cuatro años después de su celebración, narra los Juegos a través de lo que ha escuchado en anécdotas. 

El deportista Víctor López nos comparte sus vivencias en la creación APAD, el movimiento para defender la soberanía deportivo y el uso exclusivo de los símbolos nacionales en los Juegos creado específicamente para los Panamericanos de San Juan por las amenazas desde Fortaleza. Es un privilegio tener este recuento en primera persona de la creación de este grupo que fue vital para las protestas masivas que luego surgieron. 

Los Panamericanos del 79 fueron un hito por muchos motivos, como señalara previamente, fueron los primeros en celebrarse en el Caribe, pero para nosotros significan el evento multideportivo más grande celebrado en nuestra Isla. Cierto que hemos celebrado tres Juegos Centroamericanos (1966 en San Juan, 1993 en Ponce y 2010 en Mayagüez) y dos Mundiales, de baloncesto en el 1974 y de gimnasia en 1996, pero ninguno de estos eventos tienen la magnitud de unos Panamericanos. Si a esto le sumamos el clima político que había en la Isla, se entiende por qué fueron unos Juegos inolvidables. 

Aunque yo sí había nacido cuando se inauguraron los Juegos, estaba por cumplir tres años, mentiría si dijera que los recuerdo. Lo que no olvido es los cuentos del “abucheo panamericano”, ese sonoro abucheo al entonces gobernador de Puerto Rico Carlos Romero Barceló, que quedó grabado, no solo en los videos y audios de la ceremonia inaugural y de quienes asistieron, sino de la memoria colectiva puertorriqueña. Romero se había enfrascado en una batalla campal con el entonces presidente del Comité Olímpico de Puerto Rico, Don Germán Rieckehoff Sampayo, por el uso de los símbolos nacionales. Aunque la historia de nuestra soberanía deportiva no es parte de este escrito, sí es importante y relevante para entender esta pelea, el abucheo a Romero y lo que ha sucedido en estos 40 años. Quienes tuvieron la dicha de conocer a mi Padre sabrán que era de los temas que más le apasionaban, y escuchar la breve ( o detallada) historia de nuestra soberanía deportiva de su boca era un deleite. Acá, la versión resumida es que, Puerto Rico, aún siendo una colonia, por una combinación de factores, entre la tenacidad de algunas personas, incluyendo a Don Germán, y factores fortuitos, ha tenido soberanía deportiva durante décadas. Es decir, que en el ámbito deportivo internacional, participamos como una nación soberana con los mismos derechos y responsabilidades que las demás. Así, ya sea en Centroamericanos, Panamericanos, Juegos Olímpicos, o Mundiales, desfilamos con la monoestrellada y si ganamos una medalla de oro, suena por los altavoces La Borinqueña. Punto. Romero pretendía que se usaran también los símbolos de Estados Unidos, su bandera e himno, como en muchos eventos oficiales, donde nuestra esencia colonial sale a flote. Pero en el deporte no, ni fuera de casa ni mucho menos en casa. Y así, tras semanas de disputas, llegó el sonoro abucheo. Aunque hubo una gran movilización de grupos independentistas y de defensores de la soberanía deportivas para protestar las acciones del gobierno, el abucheo y el rechazo fue masivo y espontáneo del público en general más allá de estos grupos organizados. El contexto es importante, hay que recordar que esto ocurrió apenas un año después de los asesinatos de dos jóvenes independentistas en el Cerro Maravilla por el cual se vinculó al gobierno de Romero y en general el ambiente político de la Isla estaba tenso. 

En términos deportivos los Juegos dejaron múltiples hazañas, como las de Chayanne Vasallo en la piscina y grandes actuaciones de estadounidenses y cubanos, los grandes victoriosos de los Juegos, como la presencia del boxeador Teófilo Stevenson y del corredor y saltador Carl Lewis. Pero de los momentos deportivos más memorables fue el partido por la medalla de oro entre Puerto Rico y Estados Unidos en baloncesto. Este encuentro significó la cúspide de un gran torneo para los baloncelistas en un deporte que es de los favoritos en la Isla, pero también el enfrentamiento entre Puerto Rico y Estados Unidos representa la cúspide de la soberanía deportiva, la colonia enfrentando al verdugo. Y es por eso en parte que los Panamericanos tienen un significado diferente que los Centroamericanos, pues al contar con la presencia de Estados Unidos pone en relieve y solidifica la soberanía deportiva. Ese juego que eventualmente perdimos, está preciosamente plasmado y narrado en el documental Nuyorican Basket, en el cual presentan la influencia en el juego de los jugadores formados en Nueva York, que revolucionaron el baloncesto nacional con su estilo y a su vez, la importancia de este juego en el contexto político del momento. No solo el equipo era un microcosmo de lo que es la nación puertorriqueña, mitad de la Isla y mitad de la diáspora, sino que a su vez enfrentaba a Estados Unidos. Y era encabezada por el abanderado de nuestra delegación, uno de los “nuyorican”, Charlie Bermúdez. El momento en el cual entran a un Coliseo Roberto Clemente a punto de estallar arropados bajo una gigantesca bandera puertorriqueña es impresionante. 

La tensión política no se limitaba con el gobernador Romero Barceló en la Isla, sino que a nivel internacional, pues era el año previo a los Juegos Olímpicos en Moscú y el Presidente Jimmy Carter llamó a un boicot e invitó a otros países a no ir a la Unión Soviética. Aquí hubo otro enfrentamiento entre Don German y Romero, en el cual el gobernador favorecía alinearse al boicot, mientras que el Presidente del Comité Olímpico de Puerto Rico, llamaba a defender la soberanía participando. Al final Puerto Rico participó con una delegación de tres boxeadores y así desafió el boicot y afirmó su soberanía. Desafortunadamente los baloncelistas, quienes se habían ganado su participación en un pre olímpico, no pudieron asistir. Con orgullo recordamos que el redactor deportivo de Claridad fue de los pocos periodistas boricuas que asistieron, así Elliott Castro Tirado también desafió el boicot. Las anécdotas de ese viaje en la capital soviética y su primera experiencia olímpica, también eran épicas. 

Así, los Panamericanos significaron otra plataforma para mostrar el descontento con la injerencia del gobierno en asuntos deportivos y un escalón más en nuestra larga historia de usar el deporte para decir cosas que a veces se nos hace difícil decir de otras maneras. El deporte muchas veces nos engrandece en el mapamundi global, es lo que permite que el puntito en los mapas al lado derecho de República Dominicana pueda crecer y crecer, al punto de agrandarse como sucediera en el 2004 en Atenas cuando le ganamos a Estados Unidos en baloncesto, lo que no pudimos hacer en San Juan en el 1979 lo logramos en unos Juegos Olímpicos y que doce años más tarde en Rio de Janeiro, sonara por primera vez La Borinqueña en unos Juegos Olímpicos. En San Juan se abucheó el intento de aplastar lo que se había logrado con tantos años de esfuerzo, 40 años después no solo miramos con nostalgia la celebración de la mayor fiesta deportiva de nuestro continente, sino que agradecemos los que no callaron para defender ese espacio en el que, como decía Papi, “somos uno más en la comunidad internacional”, ese derecho de que al menos en el deporte sentirnos iguales, lo seguiremos defendiendo con gritos, abucheos y apoyando a nuestros y nuestras atletas que nos representan dignamente internacionalmente. 

Los Panamericanos significaron otra plataforma para mostrar el descontento con la injerencia del gobierno en asuntos deportivos y un escalón más en nuestra larga historia de usar el deporte para decir cosas que a veces se nos hace difícil decir de otras maneras.

Los Juegos del 1979:  Su efecto en una generación mayor

Por Javier Guaní Gorbea / Especial para En Rojo

Confieso que cuando primero se habló en el periódico de la idea de hacer este suplemento que conmemora los 40 años de la realización de los Juegos Panamericanos en Puerto Rico me pregunté cómo podría colaborar en el mismo si después de todo yo nací cuatro años después de que esos Juegos se llevaron a cabo. Además la gran mayoría de esos atletas que participaron solo los conocía por referencia. Sin embargo recordé cuál fue mi primer contacto con esos Juegos; desde que era niño en mi casa colgaban algunos cuadros de un señor que se llamaba Homar y que presentaba los diferentes deportes. 

Mi indagación de qué significaban aquellos y cuál era su importancia, hizo que mi padre me hablara por primera vez de ese evento. Poco a poco aprendí que más allá de aquellos cuadros, esos Juegos tenían un valor cultural y sentimental incalculable en todo el que los vivió y hoy es mayor de 50 años. No hay una sola persona de esa edad que yo conozca que cuando yo le hable de esos Juegos no me dé una sonrisa y los narre como si hubieran sido ayer. Todo el mundo te comenta “sí yo fui a la natación en El Escambrón”, o “yo estaba en tal juego en el Clemente” o te hablan de aquella estupenda inauguración de la que 40 años después todavía se habla, de lo que se conoció como COPANI y la que introdujo a miles de niños a su primer contacto con un evento que fue tanto deportivo como cultural. Estoy convencido que la memoria de esos Juegos son parte de la razón por la que el deporte es nuestra Isla ha pasado a tener un lugar importante en nuestra sociedad y está arraigado de tal manera en nuestro DNA, que pese a vivir bajo un régimen colonial el país atesora su representación olímpica y rechaza cualquier intento de mancharla. Para eso un botón basta, pues no se puede contar la historia de esa inauguración sin hablar del abucheo al gobernador Carlos Romero Barceló quien trató de manchar los Juegos. Hay eventos que transcienden el aspecto deportivo, el 99% de la gente con la que hablo de los Juegos no me pueden mencionar los nombres de los medallistas de oro boricuas, pero sí te pueden decir cómo la realización de los Juegos de San Juan 1979 tocaron su vida. “Fui con mi viejo y vi a los boricuas nadar”, me decía un querido tío mío, “no ganamos medalla pero eso no importa, fueron 15 días inolvidables” me dijo casi con lágrimas en los ojos. 

A nivel deportivo hubo muchas historias, la de Chayanne Vasallo, la del Equipo Nacional de Baloncesto peleando el oro y otras, que para efectos de este artículo no vienen al caso. Pero el efecto de ver lo mejor del continente presentarse aquí, poder ver nuestra representación en nuestro país y demostrarle al mundo de que somos capaces de montar un evento de esa calidad, es algo que no es medible para esa generación que la vivió. Y que pese a que sabe que la actual situación económica del país no lo permite, tienen la esperanza de algún momento volver a experimentar la celebración de otros Juegos Panamericanos en nuestra Isla.

A nivel deportivo hubo muchas historias, la de Chayanne Vasallo, la del Equipo Nacional de Baloncesto peleando el oro y otras, que para efectos de este artículo no vienen al caso. Pero el efecto de ver lo mejor del continente presentarse aquí, poder ver nuestra representación en nuestro país y demostrarle al mundo de que somos capaces de montar un evento de esa calidad, es algo que no es medible para esa generación que la vivió.

CALCES:

E

Fernando Canales se convirtió en el primer nadador boricua en ganar una medalla en un evento al lograr plata en los 100 metros libre.