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Juegos exitosos a pesar de las controversias

Por Elga Castro Ramos/ Especial para En Rojo

Quien fuera el Presidente del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos (COPAN) del 1979, Arturo Carrión, declaró para este Suplemento Especial para En Rojo que “lo más que le gustaría que se resaltara a 40 años de celebrados los Juegos fue su éxito y la unidad que trajo en la gente en Puerto Rico”. También celebrar el que hayan sido un éxito incluso reconocido por dos Panamericanos celebrados posteriormente, en Caracas e Indianápolis, que usaron los Juegos de Puerto Rico como guía. Al igual que otras personas, reconoce que desafortunadamente no se podrían celebrar unos Juegos de esta magnitud actualmente en Puerto Rico por motivos económicos, aunque en términos técnicos y deportivos, sí tengamos la capacidad. 

A preguntas sobre la controversia con el entonces gobernador de Puerto Rico Carlos Romero Barceló sobre el uso de los símbolos nacionales estadounidenses junto a los puertorriqueños, señaló que “sí hubo esa disputa entre COPAN, el gobierno central y el COPUR y que fue algo que pudo haberse resuelto desde enero” pero que sin el apoyo gubernamental, junto con el de la empresa privada, los Juegos no se hubieran podido celebrar. Pero que, más importante aún, él quisiera, “sobre todo en momentos como el actual, resaltar el éxito de los Juegos, que, justo como ahora, lo que necesitamos es unidad, como la que hubo durante los Juegos, entre el gobierno, la empresa privada, comunidades, ya que por esas semanas el País estuvo unido”. Y lo más que le gratifica ahora, a 40 años, es que la gente los recuerde con alegría, como unos grandes Juegos que se pudieron celebrar exitosamente en nuestra Isla. 

Testimonio:40 años de una gesta

 

Por Víctor López / Especial para En Rojo

A Quique Ayora Santaliz, Quijote, Patriota y Guerrero, artifice de la creacion de la APAD

Me placer escribir para En Rojo este testimonio de algunas de las vivencias que vivimos en el año 1979 cuando nuestra Patria fue anfitriona de los Juegos Panamericanos que marcaron un hecho histórico en nuestro terruño.

Al cumplirse 40 años de ese histórico acontecimiento, deseo compartir con los fieles lectores de el periódico de la Nación algunos momentos que por lo menos a este servidor le cambiaron la vida para siempre, al extremo que contribuyeron a mis éxitos en el deporte en el ámbito internacional.

Como es de muchos conocido, el gobernador de turno, el autor intelectual del asesinato de los jóvenes Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado, Carlos Romero Barceló, insistía que en la Ceremonia de Estado de la inauguración de los Juegos Panamericanos se iban a interpretar los himnos de Puerto Rico y el de los Estados Unidos de América, y además que se izarían las dos banderas, la monoestrellada y la pecosa representativa del imperio invasor que todavia nos tiene cautivos. 

Con motivo de luchar en contra de las metas del gobernador títere de los EUA, un número selecto de compañeros compatriotas deportistas, comenzamos a planificar cómo crear un movimiento nacional para hacer todo lo mas posible para evitar que nuestra soberanía deportiva fuera violentada. De manera que ese grupo selecto de compañeros nos citamos para llevar a cabo una reunión en mi casa del Barrio Turabo Arriba en Caguas y en esa tarde histórica se creó el movimiento conocido como La Asociación Puertorriqueña de Atletas y Deportistas (APAD), y que después de darle vueltas entre los compañeros que allí nos encontrábamos y que no dábamos con cómo llamar al movimiento, se le ocurre a nuestro hijo Antonio Luis de apenas 12 años y quien estaba oyendo nuestras discusiones, sugerir el nombre de la APAD y que fue adoptado por el grupo. Ese grupo de compatriotas deportistas que se encontraban en ese momento histórico de la creación de la APAD y que yo me recuerde estaban Quique Ayoroa, Armandito Torres, Elliott Castro, Roberto José Jiménez, Carlos Uriarte, David La Hoz y el atleta nacional Doel Bonilla, campeón del décalo. Se constituyó una directiva, la cual estaba compuesta por Quique como Presidente y Vice Presidentes, Armandito y este servidor. El resto de los integrantes de la directiva lamentablemente no los recuerdo. 

El objetivo inmediato de la APAD era reclutar la gran mayoría posible de atletas, periodistas, deportistas y todos aquellos que creían en la soberania deportiva de Puerto Rico y a tales efectos se celebraron muchas asambleas a través de toda la Isla y el movimiento creció de una manera espantosa y fue tan impactante, que hasta la inteligencia de la policía le creó una carpeta, la cual la conserva Quique Ayoroa, quien es el custodio de la misma. 

Se planificaron una serie de estrategias y actividades para crear conciencia en el Pueblo sobre la llamada Ceremonia de Estado, y como este servidor era parte de la delegación del equipo de atletismo que nos representaría en los Juegos y vivía en la Villa Panamericana durante Los Juegos, se nos dio la encomienda de crear conciencia entre los atletas de la delegación y de divulgar de la manera mas efectiva posible entre las otras delegaciones visitantes y residentes de la Villa la defensa de que se respetara la soberania deportiva de Puerto Rico. Como históricamente ha sido, la delegación cubana se nos unió en esta tarea y nos ayudaron a pasquinar el lema de Una Sola en la Villa y una madrugada se nos unieron para poner una calcomanía de la bandera de Puerto Rico con el lema de Sola en todas las puertas de la habitaciones de los edificios de la Villa. En otra ocasión se organizó una demonstración y piquete con varios oradores en la Calle Fortaleza esquina Calle Cristo donde con la ayuda de Amado Morales y otros atletas compatriotas llevamos a una buen grupo de nuestros atletas desde la Villa a la manifestación, donde se nos habían unido los sindicatos y muchos hermanos puertorriqueños creyentes en la soberanía deportiva de la Patria. 

Hay muchas más anécdotas que merecen ser compartidas con ustedes y actividades que se llevaron a cabo que yo espero que alguno de los compañeros del movimiento compartan con los lectores. 

En el plano personal, en el 1978 yo renuncié a mi posición de profesor y entrenador del Colegio Universitario del Turabo, luego Universidad del Turabo y ahora Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Gurabo y fui contratado como profesor de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Cayey. Estando en la UPR Cayey es que surge el movimiento de la APAD y cuando los periódicos publican la creación del movimiento la foto que publican es una foto mía. Al otro día de publicarse la noticia con mi foto, me llaman de la oficina del rector del campus de Cayey, Herminio Lugo Lugo quien me confrontó con el artículo y mi foto y me dijo que eso no me convenía a mi. Testigo de este encuentro estaba en la oficina del rector el seudo deportista Víctor Manuel Madera, en aquellos momentos decano de administración de la UPR Cayey y quien se retrató como chota y una persona represiva pues fue quien alertó al rector sobre mis asuntos personales e ideales patrióticos. Regresé a mi oficina y me reunó con mi amigo/hermano Agustín Flores quien era el Director del Departamento de Educación Física y Atlético de la UPR Cayey y me manifestó que se había enterado que al finalizar el año académico no me iban a renovar el contrato. Me manifestó Agustín que él se opondría a eso y que daría la batalla que fuera para que eso no sucediera. Yo le manifesté a Agustín que no se preocupara que ya yo tenía planes de irme del país para hacer mis estudios doctorales. Logré conseguir una beca para estudiar el doctorado en la Universidad de Houston, donde había estudiado mi bachillerato y cuando llegué a nuestra casa en el barrio Turabo Arriba de Caguas, le manifesté a Evelyn que nos exiliaríamos ya que iba a perder mi trabajo en Cayey y ya yo tenía todo preparado para irme a estudiar el doctorado y ya le estaba haciendo gestiones con mis amistades en Houston para ella para que trabajara en el distrito escolar de esa ciudad donde habíamos trabajado de maestro y había dejado muchas puertas abiertas. Evelyn como militante del PSP y su entrega total a la libertad de la Patria me dijo que por encima de su cadáver yo la sacaba de Puerto Rico. Logré convencerla y nos marchamos a Houston donde permanecimos 26 años y donde también plantamos bandera hasta el día de hoy. Lo demás es historia y en algún momento contaremos lo que logramos a través de esos 26 años en Houston para seguir luchando por nuestra Patria y la Soberanía Deportiva y Absoluta a la cual seguimos comprometidos. 

La surreal realidad de un levantamiento popular

 

 Por Giancarlo Vázquez López / En Rojo

Me propongo hacer de este escrito algo más o menos subconsciente e inconsciente. Tal vez algo automático. Intento describir fielmente el escenario que hemos presenciado en los últimos días. 

Partiré desde lo más orgánico de mi psique, sin la preocupación de que quien me lea lo entienda o no. Pero estoy seguro de que será comprendido. Aunque todo lo sucedido da la impresión de trascender lo real y situarse en el terreno de lo imaginario y lo irracional, dentro de las dimensiones de este canvas pintoresco es lo que es. 

Un jinete cabalgando un equino doméstico cuyas largas patas competían contra las ruedas veloces de un sinnúmero de motoras todo terreno. Un dron anaranjado, cuyo precio alcanza irracionalmente los $500 luego del huracán, cayendo sobre el parabrisas de una patrulla que transitaba por la autopista. Un gobernador (o exgobernador) con cara de lechuga. 

Los artistas Residente, Bad Bunny, Ile, Ricky Martin, Tommy Torres, Karla Monroig, PJ Sin Suela y Benicio del Toro se dirigieron a la multitud frente al Capitolio lista para peregrinar hacia la Fortaleza el miércoles 17, en la tarde. Estas celebridades llegaron para expresar su apoyo al reclamo de un pueblo que exige la renuncia inmediata del “gobernador”. 

“¡Ese es el Ricky que queremos!”, exclamaba el público a Ricky Martin.

Cada uno de ellos ofreció su respectivo mensaje. Todos instaron a la unificación de el pueblo para combatir la corrupción sobre las ideologías políticas. También criticaron con mucho resentimiento los comentarios hechos por Ricardo Rosselló y su jauría de perros hediondos. 

“¿Cuál será el resultado de todas estas movilizaciones?”, me preguntaba yo mientras marchaba y recopilaba material para escribir estas lineas para En Rojo. 

Observaba todo sin dejar de pensar en aquel gran pintor y amigo de Federico García Lorca: Dalí. Todo lo que sucedía dentro de las dimensiones infinitas de tal canvas era arte de vanguardia. 

Decidí tomar un descanso, ya había caminado mucho a través de ese gran texto que va desde el Capitolio hasta la plaza Colón. Allí me senté en la acera, me derretía como el famoso reloj pintado por Salvador.

Como si se tratara de un sueño vi pasar nuevamente la guagua de la UTIER y sobre su capota Ricky Martin, Residente, Mayra López Mulero, PJ Sin Suela y Bad Bunny. Algunos de ellos sosteniendo con su puño izquierdo al aire la bandera de Puerto Rico. El periodista estadounidense David Begnaud también estaba allí. 

Cayó la noche, aproximadamente 400 mil personas se habían conglomerado en las calles aledañas a la fortaleza, un oficial de la Policía de Puerto Rico dio por terminada la manifestación diciendo que ya no estaba protegida por la Constitución del Estado Libre Asociado. El oficial Escalera no le rindió cuentas a nadie, simplemente sostuvo que se formó un motín y tomó la decisión. 

Luego hubo enfrentamientos pero cuando todo parecía haber acabado llegaron las motoras. Una estala de luz atravesó las calles del Viejo San Juan, era el Rey Charlie dirigiendo a cientos de motociclistas hacia la Fortaleza. Entre ellos el cantante de música urbana Ñengo Flow. Residente no perdió tiempo y se montó con Ñengo. 

Para terminar esta tragicomedia que raya entre lo real y lo surreal, después de dos semanas de manifestaciones consecutivas el gobernador cara de lechuga en su terquedad pueril de niño engreído todavía cree que puede “restaurar su confianza” y sostiene que ante todo este panorama tiene “el compromiso más fuerte que nunca”. 

La historia marginada por el oficialismo:  El trabajo cinematográfico de Ava DuVernay

 

Por María Cristina/En Rojo

Netflix me ha brindado la oportunidad de ver dos excelentes filmes de Ava DuVernay (quien fue parte del jurado del Festival de Cannes donde asistí en 2018) que son producciones originales y de fácil acceso a todos sus suscriptores ($10 mensuales). Aunque mejor conocida por Selma (2014) y A Wrinkle in Time (2018), su trabajo en el documental 13th (2016) y la miniserie “When They See Us” (2019) es sencillamente vibrante, brillante y transformativo.

13th

(directora: Ava DuVernay; guionistas: Spencer Averick y Ava DuVernay; cinematógrafos: Hans Charles y Kira Kelly)

La enmienda # 13 de la Constitución de los Estados Unidos de América a la que se refiere el título lee: “Neither slavery nor involuntary servitude, except as a punishment for crime whereof the party shall have been duly convicted, shall exist within the United States, or any place subject to their jurisdiction/Ni en los Estados Unidos ni en ningún lugar sujeto a su jurisdicción habrá esclavitud ni trabajo forzado, excepto como castigo de un delito del que el responsable haya quedado debidamente convicto.” (aprobado por el Congreso en diciembre 6, 1865). El documental trazará los caminos seguidos por esos esclavos ahora liberados y su descendencia en un país y, especialmente región sureña, que nunca aceptó la igualdad de los seres humanos y la abolición de un sistema bestial que le trajo tanta riqueza.

Así seguimos los malos gobiernos centrales de la Reconstrucción del Sur después de la Guerra Civil, los abusos de los carpetbaggers (especuladores y oportunistas del norte), una economía sin mano de obra y el resentimiento ante cada factor que había causado su ruina. ¿Cómo volver a conseguir trabajadores a los que no tenían que pagar? Utilizan la cláusula dentro de la Enmienda 13 para asegurar que no altere la división del pasado: encarcelar a los negros sureños (y los del Norte que se atrevían a proclamarse libres e iguales como Emmett Till asesinado en 1955 a los 14 años) por cualquier infracción fabricada por los que seguían imponiendo sus leyes: “except as a punishment for crime whereof the party shall have been duly convicted/ excepto como castigo de un delito del que el responsable haya quedado debidamente convicto”. De ahí en adelante, las cárceles y los campos de trabajo se llenan de, en su inmensa mayoría, hombres negros de todas las edades. 

Este es precisamente el hilo que sigue DuVernay para darnos la relación económica, política, racial y cultural de la encarcelación masiva de afroamericanos y el desarrollo del complejo industrial carcelario a través de los diferentes presidentes estadounidenses, comenzando con Richard Nixon y resaltando a Ronald Reagan y Bill Clinton. Sus entrevistados van de un conservador derechista como Newt Gingrich a expertos en el sistema carcelario y cómo ha crecido esta población hasta convertirse en más de 2,300,000 hace cuatro años con una mayoría de más del 75% de afroamericanos. Y sabemos la dificultad de los que cumplen cárcel de poder integrarse a la sociedad con un empleo que le provea las necesidades básicas de comida y vivienda.

Como estudiosa del cine, DuVernay desde el comienzo incluye escenas de la gran producción de 1915 de D.W. Griffith, The Birth of a Nation (basado en el libro de 1905 de Thomas Dixon, The Clansman: An Historical Romance of the Ku Klux Klan) que perpetúa la imagen del hombre negro como agresor y violador de mujeres blancas. Esas imágenes quedarán en el inconsciente de esa población blanca sureña en busca de cualquier cuento que justifique la pérdida de la guerra y el cambio económico de la región.

“When They See Us” (4 episodios)

(directora: Ava DuVernay; guionistas: Ava DuVernay, Julian Breece, Robin Swicord, Attica Locke, Michael Starrbury; cinematógrafo: Bradford Young; elenco: Asante Blackk, Caleel Harris, Ethan Herisse, Marquis Rodriguez [adolescentes], Jharrel Jerome, Jovan Adepo, Chris Chalk, Justin Cunningham, Freddy Miyares [adultos], Marsha Stephanie Blake, Kylie Bunbury, Niecy Nash, Suzanne Douglas, Aunjanue Ellis [las madres], John Leguizamo, Michael Kenneth Williams [los padres], Felicity Huffman, Len Cariou, Vera Farmiga, Famke Janssen, Storm Reid, William Sadler, Jayce Bartok, Frank Pando, Reece Noi)

En entrevista con la revista Time (2017), Du Vernay describe su labor artística como política:

“I feel like all art is political. As artists, we’re sharing our point of view, asserting our identity through our work, whether you’re making a romantic comedy or you’re making a documentary about prison. For artists who are seeing the work as art and not as work for hire, it’s saying something about how they feel. All of the work that I’ve done in film and television, even the commercial work, the images that I try to craft are saying something about me. That won’t change.” 

Su serie de Netflix, “When They See Us” logra precisamente lo que se propuso: utilizar la realidad de un caso policíaco y judicial para exponer de manera clara, directa y dramática el discrimen y prejuicio que arropa a la población afroamericana en los Estados Unidos desde sus inicios. El caso de 1989 de los cinco adolescentes acusados de golpear, violar y dejar casi por muerta a una mujer blanca que corría/trotaba en el Parque Central de Nueva York es revivido en todos sus detalles para enlazarlo, en las mentes de los espectadores, con todos los asesinatos a manos de la policía que han ocurrido a través de los años y su intensificación durante la presidencia de Barack Obama y ahora con Trump. 

En la narrativa de la historia los cinco chicos—Kevin Richardson, Antron McCray, Yusef Salaam, Korey Wise y Raymond Santana—son producto de su medio ambiente: viven en Harlem en comunidades empobrecidas, las madres y dos de los padres tratan de obtener y mantener sus empleos a pesar del bajo salario e inseguridad de conservarlo, se mueven en lugares repletos de drogas y gangas. A pesar de esto, asisten a la escuela, aunque con muchas ausencias, no piensan en un futuro diferente a lo que les rodea y se divierten en juegos peligrosos. Por eso cuando un grupo numeroso de jóvenes, en su mayoría negros y algunos latinos, deciden internarse en el Parque Central y hacer “wilding” (actuar salvajemente al hostigar a cualquier hombre y mujer que estuviera en su camino), estos cinco chicos—que con la excepción de dos de ellos, no se conocían—se unen sin pensarlo dos veces. Como bien lo recoge el filme A Most Violent Year (J.C. Chandor 2014), la década de 1980 fue uno de los tiempos más violentos en criminalidad en esta ciudad. La incapacidad de la policía de detener la violencia contra los residentes en su hogar, trabajo, calles, transporte privado y público, lugares neutrales como un parque y vecindarios de todos los niveles sociales, resultó en la elección de Rudy Giuliani en 1994 con su promesa de devolver la ley y el orden a la ciudad. Es esta tensión la que la policía, los detectives, la fiscal a cargo de la unidad de crímenes sexuales y la fiscal principal que llevó el caso explotan para conseguir casi de inmediato después de los hechos, arrestos, interrogatorios, confesiones grabadas y firmadas, juicio y convicciones de pena máxima. Cuatro de ellos por tener 14 y 15 años pasaron años en Reformatorios juveniles y Korey Wise por tener 16 fue juzgado como adulto y sufrió los ataques, palizas y violaciones más atroces durante los casi doce años que estuvo encarcelado. Irónicamente Wise es el único que no estaba en el parque. 

No es hasta el 2002, cuando Matías Reyes (siento decir que es puertorriqueño nacido aquí) confiesa que también es el autor del crimen cometido en Central Park en 1989. Solo entonces Richardson, McCray, Salaam, Santana y Wise son exonerados de un crimen que no cometieron. Ni los detectives ni las fiscales fueron acusadas de agravio. Pero sí hubo una demanda en 2003 contra la ciudad por $41 millones por haberle arruinado la vida a estos ahora hombres adultos y se pagó en 2014, gracias a la administración de Bill de Blasio ya que la policía se había negado anteriormente.

Anterior a 13th y “When They See Us”, en 2012, Ken Burns (conocido por la serie de la guerra de Vietnam), Sarah Burns y David McMahon dirigieron el documental The Central Park Five con diversas entrevistas. Con estas tres filmaciones tenemos un cuadro desolador, pero con los detalles necesarios para emitir juicio y estar alerta a los abusos que se siguen perpetrando contra poblaciones marginadas en los Estados Unidos.

Bolívar y el Bolivarianismo

 

Por Marcelo Barros / Especial para En Rojo

En estos días, el mundo ve a Venezuela resistir heroicamente a los ataques del Imperio estadounidense y a la guerra de desinformación que los medios de comunicación ofrecen contra lo que sucede en el país. Por eso es importante recordar la herencia que nos dejó Simón Bolívar y la propuesta actual del Bolivarianismo para Venezuela y para el continente. 

A principios del siglo XIX, Simón Bolívar reunió un ejército y liberó a los pueblos del continente de la dominación del imperio español. Integró países, como Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Chile y Bolivia en una sola Patria Grande. En las últimas décadas del siglo XX, bajo el liderazgo de Hugo Chávez, el Bolivarianismo ha resurgido con el rostro nuevo de un Socialismo democrático y de raíces latinoamericanas. Este Bolivarianismo asumió tres objetivos: 1 – Liberar a Venezuela de todos los colonialismos. 2 – Integrar los pueblos y estados latinoamericanos y caribeños en una confederación solidaria. 3. Reducir las desigualdades sociales rumbo a un Socialismo, democrático y desde los más pobres.

En el mundo, Venezuela es el segundo mayor productor de petróleo. Hasta el final del siglo XX, una pequeña elite dominó Venezuela y ofrecía el petróleo del país a Estados Unidos. El presidente Chávez nacionalizó el gas y petróleo. Determinó que todas las ganancias de ese producto servirían a la educación, a la vivienda y a la salud de los pobres. En 2002, la FAO declaró Venezuela, país libre del hambre y analfabetismo. Dos años después, la Organización de Naciones Unidas reconoció que, en América Latina, Venezuela era el país que más avanzó contra la desigualdad social.

Defender el Bolivarianismo es asumir una propuesta que proviene de las bases sociales de Venezuela y de movimientos sociales. En las cartas circulares de Dom Helder Camara, que fue arzobispo de Olinda y Recife, escribiendo de Roma, en 1965, ese profeta declaraba su apoyo al Bolivarianismo latinoamericano. Actualmente, el papa Francisco ha revelado su simpatía por el Bolivarianismo. Actualmente, la resistencia de Venezuela es fundamental para que todo el continente no vuelva a ser simple terreno del Imperio. 

Este 24 de julio, celebramos el aniversario del nacimiento del Liberador. Sin duda, es buena oportunidad para que todos los que aman la justicia expresen su apoyo al Bolivarianismo y a los movimientos de liberación latinoamericanos. Para quien tiene fe, sea cual sea su pertenencia religiosa, es bueno saber que Simón Bolivar partió para su aventura de generosidad humana desde una experiencia espiritual. Seguir su camino es ponerse en sintonía con el Espíritu Liberador. 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.