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Crónica de una pandemia anunciada

Por Cándida Cotto / CLARIDAD 

ccotto@claridadpuertorico.com

Si la respuesta del gobierno de Estados Unidos ha sido deficiente ante la epidemia del coronavirus 2019 (COVID-199), la de aquí ha estado peor. Desde diciembre el Departamento de Salud de Puerto Rico (DS) pudo haberse preparado para atender la emergencia de salud de la cual ninguna parte del mundo esta exenta. 

Así lo atribuyó el doctor Fernando Cabanillas, cuyas denuncias públicas de que el DS se negaba a hacerle la prueba de coronavirus a un paciente suyo que presentaba los síntomas dejaron al descubierto la saga de contradicciones y torpezas que terminaron con el despido del secretario de Salud, Rafael Rodríguez. 

Luego de una semana de que el DS enviara tanto la prueba del paciente del doctor Cabanilllas, como de otras dos personas (dos turistas del crucero Costa Luminosa que desembarcaron en San Juan el domingo antes) fue que se identificaron y confirmaron los primeros tres casos de coronavirus en la isla. Sin embargo, Cabanillas afirmó a Claridad que desde hacía dos semanas el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, siglas en inglés), había enviado a todos los departamentos de salud de todos los estados además de a Puerto Rico 500 kits para hacer la prueba. Afirmó que en Nueva York el departamento de salud ya había estado haciendo pruebas. 

En tanto no fue hasta el jueves 12 de marzo que el ahora exsecretario dijo en conferencia de prensa que entre 24 a 48 horas estarían haciendo las pruebas, lo que ya es sabido hasta el presente no ha ocurrido. El doctor Cabanillas además dio a conocer que hacía dos semanas el CDC liberalizó los criterios para ordenar hacer las pruebas, los cuales no incluyen el que la persona haya viajado a zonas infectadas. Por ejemplo, persona con un cuadro clínico que presente síntomas de malestar respiratorio, si se hace la prueba de influenza y da negativo ya con eso es suficiente para hacerle la prueba. Es el criterio del médico que está evaluando al paciente lo que debe prevalecer, tal como fue su caso y reveló que había otros colegas que habían pasado por la misma situación. 

El doctor Cabanillas expuso que el tiempo típico de incubación del coronavirus es de 14 días, pero no necesariamente es así para todas las personas, en especial los niños que en la práctica no tienen síntomas. Recomendó mantener la distancia de seis pies entre las personas, que es lo que ha funcionado, evitar los grupos grandes de más de 15 personas, lavarse las manos con frecuencia y aclaró que las mascarillas protegen hasta cierto punto, pero la medida debe ser no llevarse las manos a la nariz y la boca. Puntualizó que el problema en la detención de la epidemia es el hecho de que no se han estado haciendo las pruebas en el momento indicado, debido a que puede haber personas que no muestren síntoma, lo que es uno de los aspectos por lo cual no se puede detener la infección. 

En tanto la doctora en epidemiología del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (RCM), Cruz María Nazario, también criticó la gestión del gobierno frente a la pandemia.  “Era ineludible que el coronavirus iba a llegar a Puerto Rico”. Acotó que, en un sistema con conocimiento epidemiológico básico, se sabe que las epidemias se propagan de manera rápida, tan rápida como uno montarse en un avión y de 20 24 horas ya lo llevó a otro país. 

Señaló como una falta de responsabilidad empezar a decir que el coronavirus no iba a llegar al país y que por el contrario “el momento era para prepararnos e identificar los recursos necesarios, no tan solo los económicos, sino los recursos de empleo porque ante esa enfermedad nosotros necesitamos muchos recursos de enfermeras, de técnicos de respiración, de equipo en los hospitales”.

En esa dirección hizo un paralelismo entre la situación actual y la ocurrido con el huracán María en la cual ningún hospital se preparó de manera adecuada para tener su combustible y poder seguir atendiendo la población, eso fue hace dos años y ahora en esta pandemia nadie puede contestar cuántas camas de hospitales hay disponibles para atender la emergencia. 

La epidemióloga apuntó que desde enero el país se debió estar preparando para esta pandemia, ya que ahora mismo tenemos la influenza de estación y en el 2009 hubo una pandemia de influenza. Aclaró que los coronavirus que causan el catarro y ahora este coronavirus (COVID-19) se transmiten de la misma forma, con las gotitas que salen al estornudar. 

“Como nosotros no tenemos una población consciente de que no se tose con la boca abierta, no se debe tapar con la mano, porque después las pone sobre la mesa, en la puerta, en el carrito del supermercado así que hemos fallado epidemiológicamente en estar preparados cuando teníamos toda la información”.

Sobre la falta de preparación por ejemplo, trajo a la atención que, por el hecho de que somos una colonia no tenemos ningún control para decidir qué hospital se va a establecer y en qué sitio, se depende de que el CDC haga las pruebas de coronavirus, aun cuando aquí hay la capacidad técnica para hacer las pruebas y hay muchos laboratorios preparados con todo el equipo, lo que sucede es que no se tienen los reactivos porque eso lo controla el CDC. “Si estuviéramos en la República Dominicana en 48 horas tuviéramos los resultados, pero aquí necesitamos que el CDC decida si somos prioridad o no para ellos”.

La doctora María Nazario recalcó que el coronavirus se puede transportar en personas que llegan al país y lo que tienen son síntomas leves de un catarro, llegan a su casa y contagian a los demás, y se comienza a propagar dentro de la comunidad sin que se sepa de donde vino. “Eso es lo que se llama la propagación en la comunidad, pero el virus no lo tenemos aquí, ese virus llegó aquí”. 

En esa línea reparó en que al momento (de la entrevista) no se tenían casos positivos, porque no se tenían resultados de ninguna prueba. Comparó que mientras en Corea del Sur se hacen 1,500 pruebas diarias, en Estados Unidos desde enero apenas se han hecho 1,500 pruebas. 

La aplicación de las pruebas ha permitido que ya en Corea del Sur la curva epidémica esté bajando “porque hicieron lo que hay que hacer no puedes evitar que llegue, pero se puede mitigar si identificas temprano quien está positivo, se pone en cuarentena si no tiene síntomas o lo aíslas en el hospital si hay síntomas que necesitan hospitalización. Esa es la forma de mitigar la epidemia que no se ha hecho aquí y no se ha hecho en Estados Unidos”, reiteró. 

A estas alturas Nazario indicó que el estado tiene que poner en función las reglas de la epidemiología para evitar que se propague la pandemia, comenzando por hacer las pruebas, ya que lo que se quiere es que no se enferme toda la comunidad de momento. Reparó que en el país no hay los hospitales, no hay las enfermeras, máscaras, suficientes respiradores, que eso fue en lo que no se preparó cuando se sabía ya que el coronavirus es una enfermedad que va atacar con alguna seguridad del 15 a 20% que se infecten. En caso de que se infecte el uno por ciento de la población, en la isla eso representa alrededor de 34 mil personas. 

Entre las medidas favoreció el que se cancelen las actividades públicas, que las personas se mantengan en sus casas si están enfermas, insistió en que si los niños están enfermos no los envíen a la escuela, ni donde la abuela “porque ésta sí se puede morir con el coronavirus”, y tener buenos hábitos de higiene. “No dejarse llevar por criterios absurdos o prejuicios podemos controlar, evitar que las muertes sean muchas si hacemos lo que hay que hacer. Pruebas aislamiento o cuarentena en su casa si tiene síntomas débiles, pero hay que hacer las pruebas no hay otra forma.”

Código civil con aspectos inconstitucionales

Por Cándida Cotto / CLARIDAD 

ccotto@claridadpuertorico.com

Un proyecto que representa un retroceso en derechos, un documento trabajado dentro de líneas partidistas. El proyecto del Código Civil que pretende aprobar el Senado; en caso de que la presión pública no lo logre detener, o ya sea que la gobernadora Wanda Vázquez Garced, no le imparta su firma y aun así la Legislatura decida pasar por encima del veto, va dejar como única opción a la ciudadanía impugnar ante el tribunal los artículos que entiendan violan sus derechos. 

La abogada asociada del capítulo de Puerto Rico de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, siglas en inglés), Johanna Pinette Estrada, -en entrevista- denunció tanto el contenido del proyecto como su proceso legislativo. En esa línea censuró que no fue hasta que se anunció que el Senado iba a votar sobre el proyecto, que los grupos interesados, incluyendo a la ACLU tuvieron acceso al documento. 

El proyecto al cual la ACLU y otras organizaciones tuvieron acceso y oportunidad de analizar y que tuvo vistas públicas fue la medida que se presentó en la Cámara de Representantes en el 2019. Aunque reconoció que a la versión de la Cámara se le hicieron cambios positivos, la última versión del Senado sigue teniendo artículos preocupantes. 

“El pasado año estuvimos meses analizando el proyecto, ahora con lo tarde que han puesto la versión del Senado no se ha podido hacer un análisis completo. Estoy segura que muchos de los senadores tampoco lo han podido hacer, es un documento extensísimo, son miles de artículos y cada uno lleva un análisis; estoy segura que muchos de los senadores que tienen que votar por esta medida no han podido hacer ese análisis”, afirmó. Esto además de la falta de transparencia. 

Esta no es la primera vez que se intenta revisar el CC ya antes hubo una Comisión Revisora del Código Civil, que trabajó el tema por diez años. El informe que produjo esa comisión se engavetó y luego hubo un segundo intento cuyo trabajo quedó una vez más en nada. 

La licenciada Pinette Estrada confesó que cuando en este cuatrienio se anunció que se iba a revisar el Código bajo la comisión que dirige la senadora María Milagros Charbonier, a la ACLU le preocupó desde un principio. Destacó que el Código Civil es el documento mas importante luego de la constitución que incluye aspectos desde cuando una persona nace, se convierte en persona hasta después de la muerte de esa persona lo que va a pasar con sus posesiones etc. Y aunque en efecto se tiene que adaptar a nuestros tiempos y a nuestras necesidades, “lo que vemos es que se están adoptando posturas de ciertos grupos en particular y eso es una preocupación porque un código tiene que ser para todas y todos, no puede ser para unos grupos en particular”. 

A la luz del proceso reparó que aunque es cierto que debe haber una revisión del CC tampoco es que el actual esté por completo obsoleto, que no funcionen los tribunales, “no debe haber una prisa por aprobar algo que no se adapte a la realidad que vivimos”. Adelantó que en caso de que se apruebe el CC de la manera que sea la opción que queda es ir al tribunal para que declare inconstitucionales los aspectos cuestionados. 

Por su parte la Comisión de Derecho Civil del Colegio de Abogadas y Abogados (CAPR) solicitó mediante carta -el martes 11 de marzo- con copia a la gobernadora, al presidente del Senado Thomas Rivera Schatz, a que detenga la votación del proyecto y se celebren vistas públicas.“Entendemos que es prematuro aprobar esta versión del Código Civil debido a que todavía quedan extensas partes del Código que no han sido ampliamente discutidas, que son de difícil entendimiento, que van a generar controversias judiciales y constitucionales innecesarias y, quizá más importante, alteran infundadamente la fuente de interpretación doctrinal de la cual nuestro derecho civil se ha nutrido por más de cien años”, sentenció el presidente de la Comisión del CAPR, licenciado José J Lamas Rivera. 

Al igual que ACLU el CAPR trae a la atención que el Código Civil del Senado, aunque es muy diferente a la versión que salió de la Comisión de lo Jurídico de la Cámara, las enmiendas que se le han hecho no son suficientes y que aun continúa siendo una pieza, “incompleta, tímida y desarticulada”. 

De acuerdo con Lamas Rivera, las áreas del Código Civil propuesto que todavía necesitan mayor discusión y precisión son: la organización temática del Código; la eliminación de toda referencia del concepto de los derechos esenciales de la persona natural ante el estado; la definición más precisa de los derechos que ahora se reconocen al concebido, pero no nacido; los aspectos discriminatorios contra la comunidad trans al imponer trabas para que puedan el obtener un certificado de nacimiento que refleje el género con el cual se identifican; el porqué no se intentó integrar los contratos mercantiles en el documento; y los efectos de adoptar los llamados daños punitivos en nuestra jurisdicción; entre otros.

“Lo que es más, la sociedad puertorriqueña no sabrá cuáles son las nuevas disposiciones que ahora rigen sus vidas privadas. No albergamos duda de que el Código Civil no está listo para ser aprobado y que necesita ser discutido de la forma más amplia y democrática posible, en vistas públicas”, puntualizó. 

Además el CAPR reparó que el proyecto se ha trabajado dentro de líneas partidistas, sin la participación de la minoría y demás sectores de la sociedad. 

En tanto el Comité Amplio para la Búsqueda de Equidad (CABE) también cursó una carta a Vázquez Garced, en la que le hace un llamado a que no se apruebe el proyecto y que se posponga para abrirlo a vistas públicas. CABE también elevó a la atención de la gobernadora los aspectos del código que tienen que ver con los miembros de su comunidad, con los cuales coincide el CAPR y otros como hogar seguro y la prohibición del discrimen. 

Las tres organizaciones coinciden en que el término de 180 días después de su aprobación, para que el código entre en vigencia es insuficiente para readiestrar a toda la abogacía, miembros de la judicatura y demás profesionales que intervienen en los procesos judiciales.

A echar pa’lante solos

Por Manuel de J. González/Especial para CLARIDAD

Reunamos los siguientes datos para llegar a algunas conclusiones. 

Cuba tiene 1442 camas habilitadas en 11 hospitales para atender posibles casos de COVID-19, y otras 867 en centros de aislamientos. Se destinaron 175 ambulancias para el traslado de pacientes, con tripulación entrenada y equipada. Parejas de salubristas entrenados, utilizando motocicletas, están visitando cada barrio para orientar a la población. Con esta medida, además de ayudar a prevenir, reducen la ansiedad. Todo visitante del exterior es examinado y a los que llegan de países con altos índices se les hace la prueba.  Así descubrieron casos asintomáticos y los aislaron. Ahora están aumentando la producción de un medicamento antiviral probado con efectividad en China para usarla internamente y enviarla a otros países. 

España, mirándose en el espejo de Italia, decidió tomar medidas extremas para evitar que su sistema médico, de ordinario de gran calidad, colapsara. Ahora mismo está decretado el “estado de alarma”, según lo autoriza la constitución. Todos los hospitales tienen áreas especiales habilitadas y, aunque la situación se está tornando difícil en Madrid, aún está bajo control. Se prohibió el arribo de barcos de pasajeros a sus puertos y se limitó la trasportación aérea. La trasportación en trenes se redujo un 50 por ciento. 

Puerto Rico es miembro de la Organización Panamericana de Salud y hace semanas esta entidad hizo disponibles los reactivos y otros materiales para pruebas clínicas del virus. El Departamento de Salud, dirigido por Rafael Rodríguez Mercado, declinó aceptar la oferta optando por tomar las muestras y enviarlas a Atlanta. También era posible llegar a acuerdos con laboratorios privados de aquí, como eventualmente hizo el Municipio de San Juan, pero siguieron optando por Atlanta. El Departamento también decidió administrar pruebas únicamente a quienes presentaran síntomas luego de un viaje al exterior. Sólo cuando un médico de un paciente hospitalizado hizo una protesta pública por medio de un periodista estadounidense aceptaron hacer la prueba, corroborándose que la persona se había infectado en su casa, por lo que el virus hace semanas que está en su comunidad. 

Hasta el sábado 14 de marzo se seguían recibiendo cruceros, luego de que al menos tres personas que descendieron de ellos dieron positivo de COVID 19, La encargada de Turismo, Carla Campos, entró a uno de ellos acompañada de ayudantes. En cuanto a la revisión de pasajeros en el aeropuerto la gobernadora en funciones Wanda Vázquez dijo que era responsabilidad de los federales y de inmediato éstos dijeron lo contrario. Hasta la hora en que escribo nadie los revisa. 

Lo primero que destacan esos datos es la diferencia entre un estado organizado y otro fallido. Los gobiernos se crearon para atender las necesidades de la población. Es para eso que se imponen impuestos, se crean instituciones y se emite reglamentación coercitiva. Es en momentos de emergencia nacional cuando esa función se torna crítica, y también cuando salen a flote las fortalezas y deficiencias de la estructura gubernamental con que se cuenta. Ahora es que estamos viendo la diferencia entre gobiernos realmente organizados y el nuestro.

Sobre la naturaleza colonial del gobierno puertorriqueño y la limitación de poderes que esto implica no es necesario dar muchas explicaciones. La incapacidad para controlar nuestras relaciones con el exterior es una de las consecuencias del coloniaje. Pero a esa realidad básica e histórica se añade el desmantelamiento progresivo de la estructura gubernamental ocurrida en los últimos años, particularmente desde que el Congreso de Estados Unidos nos impuso la Junta de Control Fiscal. Ahora estamos viendo con mucho dramatismo lo que representa la austeridad cuando se aplica a sectores tan críticos como salud, educación y seguridad ciudadana. 

A esa realidad se añade otra, a la vista desde 2016, cuando una minoría de puertorriqueños colocó en el gobierno la manada que entonces dirigía Ricardo Rosselló. El nuevo grupo corrompió lo poco que quedaba de la estructura, repartiéndose lo que encontraron como los visigodos en Roma. Ese gobierno de buscones mediocres fue el que provocó casi cuatro mil muertes luego del huracán de 2017 y es esencialmente el mismo que todavía tenemos, aunque tal vez ahora esté todavía más desmantelado. Uno de sus miembros más destacados, Rodríguez Mercado, fue finalmente obligado a renunciar la pasada semana. Se va con casi cuatro mil muertes en la conciencia (si es que tiene) y con otros que tal vez vendrán. 

A lo anterior se añade la mentalidad del colonizado que lleva a sentirse incapaz ante cualquier reto y a sobrevalorar lo que llega de afuera, sobre todo si viene de la metrópolis colonizadora. Según esta mentalidad el CDC de Atlanta siempre será superior a la Organización Mundial de Salud, aunque eso implique que los enfermos se mueran y el virus se riegue. Además, en lugar de organizarse para responder al reto, el colonizado se queda esperando a que llegue la “ayuda” del mítico Washington. 

Esa mentalidad de dependencia ante lo que diga o llegue de Estados Unidos es ahora más peligrosa que nunca porque ese país está dirigido por el peor grupo que pudiera haber en circunstancias tan difíciles. En medio de esta crisis se está viendo lo que implica tener al mando una persona torpe, vengativa y temeraria como Donald Trump. Desde un principio menospreció la amenaza, vinculó la alarma a una estrategia de la oposición Demócrata y hasta intervino para que el CDC no anunciara medidas de control buscando no afectar los mercados. Ahora mismo son las administraciones estatales las que se han tenido que echar encima todo el trabajo porque el gobierno  federal sigue ausente. 

Luego del huracán María los puertorriqueños estuvimos dependiendo casi exclusivamente de nosotros mismos. Así, de forma familiar o comunitaria, atendimos nuestros problemas como pudimos al costo de casi cuatro mil vidas. Así estamos ante el COVID-19. Asumamos el reto. 

Los retos de la descolonización de Puerto Rico (parte 2 final)

Por Wilma E. Reverón Collazo/Especial para CLARIDAD

En la Primera Parte de éste artículo resumimos lo que los historiadores han identificado como las cuatro causas que posibilitaron el advenimiento a la independencia de los territorios bajo colonialismo europeo en los continentes africanos y asiáticos a partir de la I Guerra Mundial hasta la década de los años sesenta. Estas causas fueron: la II Guerra Mundial, los Movimientos anticoloniales, la Guerra Fría y la poca rentabilidad de las colonias.

Veamos entonces en que contexto internacional y nacional se ha estado librando la lucha por la independencia de Puerto Rico. 

A partir de la II Guerra Mundial, Estados Unidos emergió como la potencia militar y económica mas poderosa del mundo. Varios factores crearon las condiciones para ello. Ninguna de las dos grandes guerras, la I y la II, se libró en territorio de EE. UU. Por lo tanto, EE. UU., quien entró en ambas guerras tardíamente, no tuvo pérdidas en su infraestructura y sus pérdidas humanas fueron mínimas. Compare entre 17 hasta 37 millones de muertos de la URSS versus 174,000 de EE. UU.

Las guerras han sido siempre un gran negocio para la industria militar de EE. UU., generándole cuantiosísimas ganancias. En adición, tras la II Guerra, el gobierno de EE. UU. suplió entre $12-15 mil millones en ayuda financiera para la reconstrucción de Europa con el Plan Marshall y fueron las empresas de EE. UU. las que mayormente suplieron los materiales, profesionales y mano de obra, así como la marina mercante para transportarlos. 

Por lo tanto, el primer reto que enfrenta la lucha por la independencia de Puerto Rico es que contrario a la que enfrentaron las colonias de Asia y África en su momento en que los imperios que las ocupaban salían debilitados militar y económicamente de la dos grandes guerras, EE. UU. se convirtió entonces y sigue siendo hoy la potencia militar y económica mas poderosa del mundo. 

Los imperios no son eternos. Claudio Fabián Guevara nos dice en su artículo, ¿Qué quiere Putin? (TeleSur) citando al analista ruso Rostislav Ischenko, el origen de la matriz guerrerista de EE. UU. y el enfrentamiento con Rusia es la crisis del crecimiento ilimitado, la naturaleza finita del planeta Tierra y sus recursos. EE. UU. solo puede prolongar la agonía del sistema saqueando al resto del mundo y podría continuar mientras EE. UU. se mantenga como potencia indiscutible del mundo. La capacidad de EE. UU. disminuye y la de Rusia aumenta. EE. UU. sólo puede contar con la Unión Europea, Australia, Japón y Canadá como aliados.  Rusia ha logrado movilizar el apoyo de los Brics, América Latina y comienza a desplazar a EE. UU. en Asia y África del Norte. En las votaciones en la ONU, los países alineados con Rusia en conjunto controlan alrededor del 60% del PIB del mundo, tiene mas de 2/3 de su población y cubren más de 2/4 partes de su superficie. 

EE. UU. no es eterno ni invencible, en los pronósticos rusos mas optimistas, para el 2025 el periodo de la hegemonía estadounidense habrá terminado. Según Alexander Dugin: ¨Los éxitos de Rusia en la política internacional, el impresionante auge de la economía china, así como el acercamiento gradual entre Moscú y Pekín han hecho realidad el mundo multipolar. ¨ 

El segundo reto que enfrentamos es que ya son mínimos los Movimientos Anticoloniales en el mundo. En los 17 territorios que aparecen en la lista de Territorios No Autónomos de la ONU, solo el Sahara Occidental tiene un movimiento anticolonial con capacidad militar. Los demás territorios luchan por la descolonización con movimientos con pocos recursos, como el Frente para la Liberación Nacional Tanak en Nueva Caledonia. 

Los demás territorios tienen pequeños movimientos o grupos de personas que trabajan dentro de las instituciones del sistema. En los territorios estadounidenses de Guam y Samoa Americana, el propio Departamento de Interior de EE. UU. provee los fondos para la educación sobre opciones descolonizadoras. No hay interés estratégico de grandes potencias por apoderarse de los pequeños territorios que hoy permanecen bajo colonialismo en el Pacífico y el Caribe. No tenemos potencias imperiales disputándose control sobre nuestra lucha y financiando para llevarnos a su esfera de influencia. Estamos bajo la esfera de EE. UU. y eso nadie lo disputa.

El tercer reto es que aun cuando se anticipa que EE. UU. perderá hegemonía en los años por venir y el surgimiento de un mundo multipolar, la realidad hoy del 2020 es que vivimos en un mundo unipolar donde EE. UU. sigue siendo la potencia hegemónica. La ONU ha fracasado en su misión de parlamento del y para el mundo y EE. UU. sigue dominando la esfera internacional, imponiendo sus valores, i.e. su torcido concepto de democracia; su sistema económico capitalista; su teoría económica neoliberal y se comporta como matón de bario que a quien no se pliega a su poder es duramente perseguido, castigado, sancionado, bombardeado y asesinado. Esto ha hecho muy difícil consolidar una red de apoyo internacional de gobiernos dispuestos a apoyar nuestros reclamos de descolonización. Hemos visto como el número de posibles aliados en América Latina cambia de golpe de estado a golpe de estado y los que se mantienen viven bajo amenaza constante, como son los casos de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

El cuarto reto es que aún en quiebra somos una colonia rentable que produce ganancias para las empresas de EE. UU. Los economistas han estimado en unos $58 mil millones lo que producen las empresas de EE. UU. en Puerto Rico, de los cuales alrededor de $35 mil millones regresan a EE. UU. Este factor, desde mi opinión lega de alguien que no es economista, pienso que es el que más posibilidades de cambio rápido tiene, convirtiéndonos en una carga económica no rentable para EE. UU. Ciertamente EE. UU. está tratando de exprimir la última gota que pueda de nuestros menguados recursos económicos para beneficio de los inversionistas de Wall Street y los fondos buitres. Pero cuando se aprobó PROMESA y Obama nombró la Junta de Control Fiscal, no contaban con Irma, María los sismos y el Covid-19. No veo como puedan sacarnos lo que no tenemos ni tendremos en buen tiempo: dinero. 

El quinto reto es la incapacidad del pueblo de forjar un movimiento amplio que exija con fuerza nuestra descolonización final que culmine en la independencia. No hablo de problemas de unidad porque cuando existen las condiciones los pueblos tienen la capacidad de movilizarse en defensa propia. Lo vivimos ya en el verano del 2019. El problema es que el pueblo no ha asumido como propia la necesidad de la independencia como única forma de poder atender los problemas que nos aquejan desde la quiebra económica, los problemas sociales de criminalidad, la desigualdad y la marginalidad. El pueblo sigue mirando al norte como su salvación y para allá sigue escapando. 

Con estos cinco factores como retos a nuestra lucha por la independencia, invito al diálogo para entre todos pensar como los enfrentamos.

Editorial: Ciencia y paciencia ante el corona virus

La epidemia de coronavirus ha venido a poner nuevamente a prueba la capacidad del gobierno de Puerto Rico y de nuestro pueblo para enfrentar desastres. Se trata de una pandemia que está doblando rodillas y proyecciones económicas en el mundo entero, y amenaza con seguir arropando países, particularmente en Europa y Estados Unidos, con resultados dramáticos. 

Al cierre de estas líneas los casos globales ya suman 180,000, con más de 7,000 fallecidos, cifra que seguramente crecerá exponencialmente, en la medida en que la infección alcanza su pico, y producen resultados las estrategias de mitigación implantadas para detener su expansión. Alcanzar la llamada curva de aplanamiento, donde el número de casos nuevos comience a reducirse dramáticamente- lo que solo han alcanzado hasta ahora, China, donde se originó el virus, y Corea del Sur- es el objetivo primordial de las autoridades sanitarias en el mundo entero, en previsión de que la pandemia siga extendiéndose mucho más allá en los 162 países que han reportado casos, y que llegue con fuerza a los que aún no han reportado ninguno. 

Aunque en Puerto Rico, hasta el momento, se hayan reportado 5 casos positivos entre una veintena de sospechosos, debemos estar preparados para muchos más porque el contagio apenas comienza a aflorar, y el virus- sobre todo entre la gente más joven- puede presentar pocos o ningún síntoma pero mantiene intacta su capacidad de transmisión y contagio. Ya sabemos que la procedencia del virus en los primeros contagiados positivos en Puerto Rico es externa, y que, hasta ahora, no hay evidencia de propagación masiva entre la comunidad. Pero la experiencia de otros países apunta a que esa realidad puede cambiar muy rápidamente a la luz del ritmo vertiginoso de expansión que se manifiesta a diario. Estas son variables desconocidas que solo pueden prevenirse y mitigarse con el aislamiento y control social cada vez más rígidos, que se ha ido imponiendo en los países para tratar de impedir nuevas infecciones. 

Con la mitad de nuestra población en la curva del envejecimiento, Puerto Rico está en una situación de vulnerabilidad muy grande ante el COVID 19, que se ensaña con particular virulencia entre las personas mayores de 60 años. Ante eso, la protección de nuestros mayores debe constituir la primera línea de defensa contra el virus. La decisión de la Gobernadora de limitar la circulación de personas y las actividades en espacios públicos es un paso en la dirección correcta para la prevención de contagio y propagación.  

Pero el problema de Puerto Rico no se reduce solamente a la adopción de medidas sanitarias racionales. El principal problema que tiene el País para enfrentar esta epidemia y todos los retos es la actitud de dependencia enfermiza ante el gobierno de Estados Unidos generalizada en el gobierno de Puerto Rico, la cual se ha convertido en una camisa de fuerza que amarra hasta las mejores ideas e intenciones que pueda tener este o aquel funcionario o funcionaria. Puerto Rico se enfrenta a la peor pandemia en un siglo con un Departamento de Salud disfuncional, descoordinado, diezmado y acéfalo, incapaz de proveerle respuestas y seguridad al pueblo ante la magnitud del riesgo. 

Este gobierno colonial parece haber abdicado su responsabilidad de proteger vigorosamente a la población exigiendo, mediante recurso legal o de otra índole, al gobierno federal que no discrimine contra Puerto Rico en la dispensación de los servicios y recursos necesarios en esta emergencia. El Servicio Federal de Aduanas, el llamado “Border patrol”, es responsable de verificar quien entra y sale de Puerto Rico por cualquier vía porque el gobierno de Estados Unidos tiene jurisdicción y controla nuestro espacio aéreo, nuestras aguas territoriales y el tráfico por aire y por mar. Por lo tanto, son sus oficiales y nadie más quienes tienen la función esencial de poner en vigor las salvaguardas para impedir que personas infectadas con COVID 19 entren a Puerto Rico. 

El pueblo de Puerto Rico, que sufrió la indolencia del gobierno tras el paso de los huracanes Irma y María, y más recientemente por los terremotos de enero, ya ha aprendido su lección. El hecho de que Estados Unidos sea el país más rico del mundo, no significa que es el mejor. Y en esta pandemia, han demostrado una incompetencia garrafal, sobre todo con la cantidad irrisoria de pruebas diagnósticas disponibles que son necesarias para poder capturar la mayor cantidad de contagios. Hemos visto un gobierno federal desarticulado, fragmentado, con una respuesta desigual y vacilante, incapaz de proveerles a sus propios ciudadanos “de primera clase” en los estados las respuestas certeras que una pandemia de esta magnitud requiere. 

Ya está bueno del gobierno de Trump y sus desplantes. De los políticos estadounidenses que solo quieren a Puerto Rico cuando les conviene. De la Junta de Control Fiscal y su embudo de generosidad para los buitres y austeridad para con los trabajadores, los retirados y los pobres. 

La experiencia acumulada por nuestro pueblo a lo largo de más de 121 años de coloniaje, unida a su proverbial generosidad, solidaridad y prudencia, nos sacará a flote una vez más ante este nuevo desafío. Ciencia y paciencia, pueblo, contra el coronavirus y la enfermedad de la dependencia colonial. Nuestro día de triunfo llegará.