Inicio Blog Página 1421

“La Policía esta en su peor momento”

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, siglas en inglés), capítulo de Puerto Rico, licenciado William Ramírez Hernández calificó de “doble discurso” las declaraciones de la Fortaleza señalando como un logro de la reforma policiaca el que las partes trabajen en consenso para establecer la metodología de cumplimiento que se usará para evaluar el Negociado de la Policía.

“Eso no es un logro. La colaboración entre el Departamento de Justicia, sea federal o de Puerto Rico con la Policía o cualquier cuerpo policial, es algo que se espera. Tampoco es avance trabajar en la metodología sobre el uso de la fuerza”, reaccionó Ramírez Hernández respecto a las declaraciones emitidas por la Fortaleza, por voz del secretario de Asuntos Públicos Anthony Maceira.

El director ejecutivo de ACLU, organización que originó el proceso de sindicatura, fue enfático en rechazar que el Gobierno reclame como un logro la colaboración y resaltó que tiene que haber colaboración, puesto que fue el Departamento de Justicia —se refiere al de Estados Unidos— quien llevó a la Policía al tribunal e impuso el monitor.

Ramírez Hernández criticó las declaraciones de la Fortaleza de que en las próximas dos semanas el monitor deberá entregar información de la metodología sobre el uso de la fuerza, “eso quiere decir que en este momento no hay una medición de los éxitos; por lo tanto, no puede haber una conclusión de si ha habido éxitos o no”, y recalcó que el decir que se van a establecer unos procesos de medición no es un logro de la reforma.

Ramírez también rechazó las declaraciones de que el DJ de E.E.U.U., que aconsejó al Tribunal “la suspensión de los procedimientos, dado a que ha visto una mejoría significativa”. Específicamente, aduce que ha visto cómo se han adelantado las iniciativas de manera eficiente y que en términos de metodología se ha logrado más progreso en dos semanas que en los últimos seis meses. Según la Fortaleza, esto fue recomendado por el asesor principal Carlos Saavedra.

Ante esta reclamación, Ramírez Hernández cuestionó a cuáles iniciativas se refería el citado asesor y trajo de ejemplo que una de las partes de la reforma sobre la cual grupos comunitarios y organizaciones han trabajado y tienen que pasar juicio sobre los protocolos de la Policía es el de los casos de violencia de género. “No hay que ir muy lejos, estamos entrando en un récord de matanza y agresiones en un momento en que ellos dicen que han tenido logros, cuando eso es una de las partes de la reforma”, expresó en tono de indignación. Más aun comentó que este protocolo se hizo parte esencial de la reforma “y estamos en el peor momento de la violencia contra la mujer, tanto así que dentro de los mismos miembros de la policía hay esa violencia”.

De igual manera catalogó de “pura propaganda” decir que se ha logrado más en dos semanas que en seis meses. El director ejecutivo de ACLU cuestionó cómo es que una persona nueva, que acaba de entrar, va a lograr en dos semanas lo que no se logró en dos años. Se refiere al monitor John Romero, designado tras la renuncia del coronel Arnaldo Claudio. “Yo mismo dije que cuando se fue el monitor iba a haber un atraso. No es porque el monitor haya sido eficiente, sino porque a él le tomo dos años poder agraciarse con las diversas comunidades que son necesarias para que la reforma funcione. Si a él le tomó tanto tiempo establecer esas relaciones, ¿cómo va a venir una persona en dos semanas lograr lo que a él le tomó dos años?”.

Ante los reclamos de la gobernación, Ramírez Hernández reiteró que si se van a medir en realidad, los logros sustantivos de la reforma de la Policía para el pueblo de Puerto Rico son muy pocos. “La Policía está en su peor momento tanto desde el punto de vista laboral como en la ejecución de su trabajo. Sí hay cambio; pero para lo peor. Decir que se va a establecer en dos semanas lo que no se ha hecho en varios años no es ningún logro”.

Siguen los nombramientos por el juez Gelpí

Por otra parte, mientras la Fortaleza reclama progreso en la reforma policial, el juez Gustavo Gelpí, quien preside el proceso de la reforma de la Policía en el Tribunal de Estados Unidos en Puerto Rico, la llamada Corte federal, hizo otro nombramiento cuestionable. CLARIDAD logró obtener copia de una orden del juez Gelpí por la cual nombró a un tal Thomas Petrowski como asistente especial del ya asistente especial Alejandro del Carmen.

Según la orden de Gelpí la contratación de Petrowski, exagente del Buró Federal de Investigaciones (FBI), y en la actualidad miembro de la Facultad de Traleton State University, en Texas, los servicios profesionales se pagarán a $150 la hora. Para ello se han separado $65 mil dólares para este año fiscal, además del pago de hasta de $7 mil para gastos en el año. La orden establece que el Gobierno de Puerto Rico consigne en el tribunal la cantidad de $72 mil, con el beneficio de los intereses, para los pagos a Petrowski. La orden será efectiva a partir del próximo 1 de julio.

Llama la atención que la contratación de Petrowski—quien no habla español— sea para a su vez asistir a Alejandro del Carmen, designado también por el juez Gelpí el pasado diciembre. Se supone que Del Carmen es especialista en contabilidad y análisis estadístico y que fue nombrado para ofrecer asesoramiento a la oficina del monitor, en ese entonces dirigida por el coronel Arnaldo Claudio. Del Carmen, de acuerdo con la orden, se reporta directamente al Tribunal.

En febrero de este año, el juez Gelpí le ordenó al Gobierno de Puerto Rico que depositara la cantidad de $60 mil en el tribunal para pagar la compensación de del Carmen. De febrero a mayo, entre llamadas telefónicas, gastos de viaje y hoteles, Del Carmen ha facturado más de $30 mil dólares.

Hay que recordar que a mediados de mayo el coronel Arnaldo Claudio cerró la oficina del monitor y denunció en varias comparecencias públicas su molestia por la manera en que se estaba utilizando el dinero público para la reforma.

Retiran proyectos de libertad religiosa y terapias de conversión

Parada 2019 LGBTTQ Foto> Alina Luciano

 

Por Giancarlos Vázquez López/CLARIDAD

gvazquezlópez@claridadpuertorico/.com

El Gobernador decidió retirar de la consideración legislativa los proyectos de libertad religiosa y terapias de conversión, sin embargo, esto no debe ser razón para bajar la guardia y evitar que no se repita éste, ni otros de carácter similar. 

La libertad de culto ya existe y está protegida por ambas constituciones, la federal y la estatal. Por ende, el Proyecto con título engañoso no tenía nada que proteger y se entiende que su única  justificación es que empleados de gobierno tuviesen la libertad de negarse a ofrecer servicios públicos a quienes ellos entendieran atentaba contra sus creencias. Por ésta y otras razones, diversos sectores se opusieron a la legislación y reclamaron que la medida era, en efecto, libertad para discriminar y odiar bajo el amparo de una ley. 

“Sabemos que estando la libertad de religión ya protegida, esto se estaba haciendo exclusivamente para discriminar… La medida nada tiene que ver con libertad religiosa, tiene que ver con poder negar servicios a personas que no les caigan bien”, manifestó el activista, Yoryie Irizarry. 

Se dijo que no se iba a discriminar, que en caso de que algún empleado no quisiera ofrecer el servicio se iba a conseguir otra persona de inmediato. Pero eso no estaba garantizado y en caso de que se consiguiera a otra persona el ciudadano sería tratado como de segunda o tercera clase. 

Por ejemplo: “Si tu vas a Registro Demográfico a solicitar el certificado de nacimiento y las tres personas que hay se ofenden y no pueden cambiarte el certificado ¿van a empezar a buscar quién de otra oficina te puede hacer la gestión? ¿Te van a decir ‘vuelva mañana que te va a atender fulanito? Entonces ya tú eres tratado como un ciudadano de segunda clase porque no tienes acceso a un servicio como cualquier otra persona”.  Añadió que originalmente la Ley 54 se hizo con un lenguaje inclusivo para que se pudiera aplicar parejas del mismo sexo. Eso fue así hasta que un juez estuvo de acuerdo con que la ley era para personas heterosexuales y no para personas gay. Eventualmente, se determinó que esa ley tampoco protegía a las concubinas y solo a personas casadas legalmente. 

Uno de los argumentos de la comunidad LGBT era “primero van a venir por nosotros, pero luego van por los demás”, expuso el activista partiendo de que la ley se prestaba para un sinnúmero de formas maquiavélicas de rechazo a distintos sectores. Por ejemplo, Santeros y mujeres no casadas. 

Irizarry destacó que esto no fue un triunfo exclusivo de la comunidad LGBT, sino de una alianza donde se unieron más de 40 organizaciones civiles, religiosas y de servicios. Lo que demostró que nunca hubo consenso sobre el proyecto pues mucha gente entendió que el proyecto afectaría a todos por igual. 

Pero los derechos civiles son cada vez más vulnerables a la rampante ideología conservadora. Se recortan derechos laborales, para las mujeres, las comunidades LGBTTQ, incluso, en algunos casos hasta se prohíbe que se le dé comida a los deambulantes. obran razones para mantenernos vigilantes. 

En cuanto al proyecto para prohibir las terapias de conversión se debe mencionar que originalmente la comunidad LGBTTQ endosó el mismo. Sin embargo, se le añadió una cláusula en la que decía que las iglesias y padres de menores estaban eximidas de esa prohibición por lo cual retiraron su apoyo. 

“Al ese proyecto no pasar, nuestros niños y niñas siguen desprotegidos y pueden ser forzados a coger terapias de conversión o reparativas. Eso ya está pasando”, advirtió Irizarry. 

Por otra parte, el proyecto de “libertad de culto” argumentaba que como el gobierno no puede ofrecer todos los servicios, es lógico que algunos de estos los cubran organizaciones de base de fe. Aunque, no pasó sigue siendo importante preguntarse ¿qué servicios le estarían delegando el gobierno a estas organizaciones? Y ¿por qué están estableciendo esa prioridad? 

Jueza confirma rechazo al acuerdo de la AEE

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El rechazo de la jueza Laura Taylor Swain al acuerdo llegado por la Junta de Control Fiscal (JCF) y el Gobierno de Puerto Rico para la reestructuración de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) confirma las denuncias de varios sectores de la sociedad de que dicho acuerdo no es beneficioso para el pueblo de Puerto Rico.

En la audiencia de la semana pasada, la juez sorprendió a la JCF al determinar que el Acuerdo de Apoyo a la Reestructuración (RSA en inglés) con los bonistas de la AEE carecía de suficiente información para ser avalado por el Título II de la Ley Promesa.

“Las conclusiones son bastante parecidas, se negoció en cuartos oscuros, con poca transparencia; no hay ningún análisis económico que justifique el acuerdo”, señaló a CLARIDAD el director de Política Pública del Centro para una Nueva Economía (NE) Sergio Marxuach. Añadió y reiteró que el acuerdo alcanzado por la JCF es demasiado generoso con los bonistas y que el recorte que se le ha hecho a la deuda es muy bajito para que la AEE pueda seguir operando sin tener que volver a renegociar su deuda.

Aunque Marxuach aclaró que la determinación no implica necesariamente que la Junta tendrá que regresar a la mesa de negociación para satisfacer a la jueza, mencionó que esta sí les pidió que le llevaran más evidencia, un análisis macro económico de cómo se afectan los clientes y cómo afecta el futuro de la AEE como entidad. “Yo creo que ellos —se refiere a los representantes de la JCF y el Gobierno— esperaban que esto fuera aprobado bien rápido y se toparon con una juez que les señaló que aquí hay unas preguntas serias que no se han contestado. Por lo menos, ese primer paso lo van a tener que hacer”.

El economista reiteró que el acuerdo de reestructuración hasta va en contra de la política pública de fomentar la energía renovable e ir separándonos de los combustibles fósiles. A juicio de Marxuach, es interesante la determinación de Taylor, porque da a entender que la jueza no es un sello de goma como mucha gente cree. “Me estuvo interesante por lo menos dos de los señalamientos que hicimos: la falta de transparencia y de un análisis económico que sustentara de dónde salen los números y cómo se llega al cálculo de la reducción en la deuda. Creo que ellos esperaban que esto fuera aprobado bien rápido”. 

Sobre la manera en que los expertos y los miembros de la Junta presentaron el acuerdo, considera que esto da una idea de cómo ellos están mirando el proceso. Aparentemente, contaban con que iban a poder controlar el proceso en la corte y tal vez la solicitud de tiempo indica que mucha de la información no la tienen disponible y que, si la tienen, no está de manera presentable. 

En tanto, el licenciado Manuel Rodríguez Banch, portavoz de SOMOS, organización que junto a la UTIER solicitó intervención en el caso para impugnar el acuerdo, expresó: “El hecho de que la juez haya pedido más información y que presenten una propuesta más completa confirma las denuncias de que el acuerdo no es conveniente y que por la poca información que tiene demuestra que beneficia a los acreedores”. Comparó que contrario a los otros acuerdos negociados por la JCF, que no han sido rechazados por la juez Taylor, en este caso sí lo fue por su impacto en todos los clientes, que son en la práctica todos los sectores de la población.

Se supone que antes del 24 de julio la juez tome una determinación de si acepta o no la petición de intervención. De ser en la afirmativa, ese día, el perito de ambas organizaciones, el economista José Alameda presentaría su estudio respecto al acuerdo.

Por su parte, la ingeniera Ingrid M. Vila Biaggi, presidenta de CAMBIO, otra organización que también ha cuestionado el acuerdo declaró: “Las expresiones contundentes de la jueza Laura Taylor Swain sobre la falta de transparencia e información por parte del Gobierno y de la Junta de Supervisión Fiscal en relación al acuerdo con bonistas de la AEE confirman nuestros señalamientos de que no se le ha presentado al país la información que sustente ni la viabilidad y beneficio de este acuerdo, ni otras decisiones críticas sobre la corporación”.

Agregó que la AEE tampoco ha presentado los estudios subyacentes y la información que pruebe que la privatización redundará en un costo menor ni en mejor servicio y que dirigirá la transformación energética a alcanzar, en un futuro cercano, la generación total a base de energía renovable; sino todo lo contrario.

Trajo a la atención además que el viernes 14 de junio se cumplía el plazo establecido en el Tribunal de Primera Instancia para que la AEE le proveyera información sobre la privatización y datos del sistema energético a CAMBIO y recalcó que la determinación de la jueza de frenar la aprobación del acuerdo respalda los análisis y los reclamos que muchos sectores del país han presentado sobre las consecuencias nefastas que tendría dicho acuerdo.

“CLARIDAD”

CLARIDAD esta haciendo una encuesta por nuestro 60 aniversario, para sorpresa nuestra las envían con donativos o con contribuciones escritas, aquí reproducimos una de ellas. Gracias a las personas que han contestado la encuesta, las que todavía no lo han hecho, anímense.

amf

 

Cuando era a peseta,

lo comencé a comprar.

Me ayudó a interpretar,

nuestra realidad completa.

A la Patria se respeta.

En la lucha Claridad.

Boricua piensa en verdad,

despierta y toma acción.

Pronta la liberación.

El reto, esta realidad.

Medardo Rosario

Aibonito 2019

EDITORIAL:    Acuerdos que estrangulan nuestro futuro

 

Los acuerdos de reestructuración de deuda son siempre transacciones complicadas, lo mismo si son individuales, corporativos o involucran a cualquier instancia de un gobierno o país. En el caso de Puerto Rico es más complicado aún por nuestra condición de colonia de Estados Unidos, y por la enormidad del monto de la deuda en comparación con el tamaño de nuestra economía y de nuestro mercado. Los grandes conglomerados financieros que respaldaron dichas emisiones de deuda, sabían exactamente lo que hacían al mantener la llave prestataria abierta mucho más de lo que hubiese sido prudente en cualquier escenario de riesgo como el nuestro. Se cebaron de nuestra situación, prestando mucho y caro, y más allá de cualquier límite, porque tenían la certeza de que la deuda se les pagaría a como diera lugar. No se equivocaron. Los recientes acuerdos de reestructuración de deuda para los bonos de COFINA, la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y, más recientemente, para las Obligaciones Generales (OG) del Gobierno de Puerto Rico así lo confirman. Extrema generosidad hacia los bonistas y extrema austeridad hacia los trabajadores, trabajadoras y el pueblo de Puerto Rico. 

No debe extrañarle a nadie que esa sea la ruta escogida. Prestar en grande es un negocio grande. Y sus prácticas están dirigidas a asegurarse un buen retorno del dinero prestado. Por eso, quien presta así casi nunca pierde, y mucho menos si su deuda está vigilada y respaldada por un cuerpo tan poderoso como el Congreso de Estados Unidos. En el caso de Puerto Rico, muchos de los bonistas esgrimieron el argumento de que su acreencia estaba garantizada por la llamada Constitución del Estado Libre Asociado (ELA) de Puerto Rico. Dicha “constitución”, que ya sabemos que es un documento sin valor ni obligatoriedad para el gobierno de Estados Unidos, principalmente tras la aprobación de la Ley PROMESA y la imposición a Puerto Rico de la Junta de Control Fiscal (JCF), ha sido la “excusa perfecta” para asegurarle a los bonistas de COFINA la tajada más jugosa del pastel de Puerto Rico. Un acuerdo leonino y confiscatorio, sobre el cual el destacado investigador y profesor de economía de las universidades de Columbia y Buenos Aires, Martín Guzmán, dijo lo siguiente: “Si este acuerdo es aprobado, el pueblo de Puerto Rico pagará cerca de $33,000 millones a sus acreedores COFINA por un valor principal que antes de la reestructuración era de $17,637 millones.” Claramente, este no es un buen acuerdo para Puerto Rico, ni ahora ni en el futuro.  

El recién negociado acuerdo de la AEE sigue un patrón similar. Después de levantar tantas expectativas, se terminó con un acuerdo peor al que se había negociado bajo el gobierno de Alejandro García Padilla, y que el actual gobierno descartó. Este nuevo acuerdo de reestructuración de deuda recibió una evaluación devastadora por parte de los expertos del Centro para una Nueva Economía (CNE). Esta es la tajante expresión sobre dicho acuerdo del prestigioso economista del CNE, Sergio Marxuach: “El RSA propuesto no es una buena transacción para Puerto Rico. Sus términos y condiciones son demasiado generosos para los acreedores; desalienta la transición a la generación renovable distribuida; no está claro si proporciona el alivio de la deuda necesario para mantener a la AEE como una empresa en marcha, mientras se evita otra reestructuración a corto y mediano plazo, y con toda probabilidad resultará en un aumento significativo de la tarifa para los contribuyentes puertorriqueños en las próximas décadas”. 

La más reciente reestructuración de deuda anunciada es la de las Obligaciones Generales, otro acuerdo de pago que deja más preguntas que las que contesta, sobre todo porque el mismo depende del recorte a las pensiones de los retirados del servicio público.  El contraste no puede ser más demoledor. Lo que perderían los retirados, lo recibirían los bonistas de Obligaciones Generales. 

La pasada edición de CLARIDAD recoge unas expresiones del reconocido economista y profesor universitario José Alameda, sobre el acuerdo de la AEE, que son premonitorias del acuerdo de OG recién anunciado por la JCF. Dichas expresiones se refieren directamente a que la Ley PROMESA mandata que se definan los servicios esenciales, lo que no se ha hecho. “Eso se sabe. Pero en Puerto Rico no se ha hecho, por lo que se están atacando servicios esenciales y entrando en acuerdos muy onerosos, como en este caso, y parece que se va a seguir con esa misma metodología en las obligaciones generales, es decir los llamados GBO”. 

Esta situación ilustra el tajante conflicto de intereses que existe entre nuestro pueblo y la JCF, y toda la estructura de control y hegemonía colonial que se ha impuesto en nuestro país. Esta es la gran  disyuntiva que enfrentamos ante unos acuerdos de pago de deuda que estrangulan nuestro futuro.