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EL problema de la economía es la colonia, dice Antonio Weis

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

Nos debe alegrar que dos académicos estadounidenses, previamente ligados en calidad de asesores a la administración de Barack Obama, les haya dado con reconocer públicamente lo que es obvio, y ojalá que en esta ocasión, porque lo dicen ellos, el señalamiento tenga efectos sobre el Congreso de Estados Unidos. Lo que los académicos exponen ha estado a plena vista por más de un siglo sin que lo quieran ver.

Lo obvio es el caso colonial de Puerto Rico y los académicos que lo comentan son Antonio Weis y Brad Setser, ex asesores del Departamento del Tesoro, ahora vinculados a la Universidad de Harvard. En un artículo publicado en la revista Foreign Affairs afirman que Puerto Rico “sigue siendo efectivamente una colonia de Estados Unidos” y añaden que sólo terminando con esa condición es posible lograr un verdadero desarrollo económico “sustentable”. 

Antes de escribir el artículo Weis fungió como el autor intelectual de la ley PROMESA que nos impuso la todopoderosa Junta de Control Fiscal. Desde su cargo en el Departamento del Tesoro cabildeó con Demócratas y Republicanos para lograr la aprobación de la ley y algunos afirman que fue quien efectivamente la redactó. En su artículo dice que la pieza legislativa fue “un duro recordatorio” de nuestra condición colonial. El poder crudo del Congreso fue descargado de la misma manera que el Parlamento británico legislaba para sus colonias africanas y asiáticas, añado yo. 

Aquello fue cuando Weis tenía puesto el traje de asesor gubernamental, con poder para influenciar decisiones ejecutivas y legislativas. Ahora, con el sombrero de “fellow” de un instituto de Harvard, igual que los científicos en el laboratorio, el antiguo consejero de Obama describe nuestro colonialismo y propone soluciones, que son las mismas que los anticolonialistas puertorriqueños venimos planteando desde hace más de un siglo. 

Como señalo al principio, está muy bien que Weis y Setser utilicen sus recursos como “fellows” para exponer nuestra condición colonial, pero les faltó un poco de honestidad al no explicar que esa condición colonial ha permanecido inalterada porque así lo ha querido el lado poderoso de la ecuación, que es el colonizador. No hay en el artículo ni siquiera una mención indirecta a las acciones represivas acumuladas a la largo de 120 años para impedir que en Puerto Rico creciera un movimiento libertador. Tampoco hay ni siquiera una mención indirecta a las operaciones desatadas durante ese tiempo por parte del aparato militar estadounidense para mantener la condición colonial que facilitaba el uso bélico. También falta alguna referencia a los beneficios económicos que les deja el colonialismo, desde que nos convirtieron en una gran plantación azucarera hasta el paraíso fiscal para sus grandes millonarios que somos hoy. 

Si esos dos académicos hubiesen indagado un poco más en la razón del inmovilismo, descubrirían que la condición colonial permanece porque esas fuerzas actuaron para su benefcio y, peor aún, porque siguen actuando. En el largo artículo, reproducido y traducido al castellano por El Nuevo Día digital, no hay adjudicación alguna de responsabilidades por el actual estado de cosas, más allá de sugerencias tímidas. 

Claro está, en el lado de acá también hay cómplices importantes. La principal aportación del artículo de Weis y Setser es el reconocimiento de que el desarrollo económico de Puerto Rico está directamente unido a la superación del problema colonial y por casi 80 años, desde 1940 hasta el presente, la tesis más defendida por los gobernantes de turno ha sido exactamente lo contrario: que la “solución de estatus” tenía que esperar por la superación del problema económico.

Luis Muñoz Marín y el Partido Popular llegaron al poder de la colonia, el que mantuvieron a lo largo de décadas y ahora detentan de forma intermitente, con el cuento de que “el estatus no está en issue” y que sí lo estaba la pobreza. Nuestro problema político futuro era presentado como accesorio, desvinculado de la realidad social. Aun cuando ya estamos en pleno siglo XXI y a pesar de toda la evidencia disponible, todavía se repite el planteamiento de que “el estatus” tiene que esperar por la atención a los problemas económicos. Varios de los actuales candidatos del PPD a la gobernación repiten ese argumento como si fuera la ley escrita en las tablas de Moisés. 

Ahora, los asesores del expresidente Obama les recuerdan la realidad. Luego de plantear que, para tender la crisis actual debe procederse de inmediato con la restructuración de la deuda pública, Weis y Setser afirman: “Sin embargo, el camino a seguir sólo será sostenible si se resuelve definitivamente el status político de la isla.” Antes habían reconocido la realidad colonial y ahora afirman que es lo que impide un desarrollo económico “sostenible”. 

Ese planteamiento lo venimos haciendo los independentistas puertorriqueños desde siempre y últimamente lo han señalado muchos economistas serios de aquí y del exterior. Lo que falta es que los que controlan el poder, el mismo poder que durante décadas han utilizado para reforzar el colonialismo y achicar a quienes lo denuncian, lo dirijan a buscarle una salida real al dilema puertorriqueño. 

Ojalá que ahora que lo dicen dos académicos de Harvard por fin nos hagan caso. 

La problemática de los Acuíferos del Sur

 

Por Félix I. Aponte-Ortiz/Especial para CLARIDAD

En semanas recientes se ha estado presentando a través de diferentes medios de comunicación, información torcida sobre la condición de los acuíferos del sur. Una parte de esta información ha trascendido en los medios de comunicación comercial del País en las vistas públicas promovidas por la Comisión de Salud Ambiental y de Recursos Naturales del Senado de Puerto Rico, según ordena la Resolución del Senado 527. La Comisión convocó a vistas públicas el viernes 24 de mayo de 2019 para una llamada “Investigación exhaustiva sobre el Estado de los Niveles de Agua Subterránea y Posibles Contaminantes Presentes en el Acuífero del Sur”. El proceso seguido y los aspectos discutidos en esa vista pública demostró incompetencia legislativa y un desenfoque del entendimiento sobre la realidad circunstancial y las consideraciones científicas y técnicas que describen las características y comportamiento de estos acuíferos. Además, se utilizó la vista como un foro donde varios actores sociales, con intereses particulares diversos, expusieron información incorrecta traída con el ánimo prevenido de desacreditar e inhabilitar a las agencias gubernamentales de cumplir el deber ministerial de proteger esta fuente de agua. Estos actores sociales pretenden que el gobierno deje sin efecto la adopción de una moratoria que está vigente para la construcción de nuevos pozos para el aprovechamiento del agua subterránea en esa región del sur del País y, de forma más puntual, de impedir que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) establezca un programa de racionamiento de la oferta de agua potable en el municipio de Salinas.

Pongamos la situación en contexto. La situación general de los acuíferos del sur está afectada por dos situaciones concurrentes, una de carácter estructural y otra de carácter coyuntural. La situación estructural tiene que ver con un desequilibrio significativo y creciente entre la cantidad de agua que se extrae de los acuíferos entre los municipios de Ponce y Arroyo, versus la cantidad de agua que recarga o repone el volumen de esa reserva subterránea. Desde hace más de 30 años se ha estado planteando que se está extrayendo más agua de la que el acuífero puede suplir. La situación ha traído como consecuencia la intrusión de agua salada en esta importante fuente natural. El cambio en calidad en el agua amenaza la integridad de esta fuente y a la vez la puede inhabilitar para suplir agua para el consumo humano y para el uso para el riego agrícola. La reglamentación gubernamental prohíbe el que la AAA supla agua con ciertos niveles de sales en solución, y estas sales en exceso en el agua de riego, comprometen la productividad en las cosechas. El problema de salinización del acuífero se irá complicando, además, por el proceso irreversible en el alza en nivel del mar que está ocurriendo por el calentamiento del Planeta y la crisis climática asociada a este problema global.

El problema coyuntural que afecta a los acuíferos del sur se relaciona con la sequía moderada que, desde el pasado año, está afectando la mitad del territorio nacional, pero muy en particular, a la región sur de Puerto Rico. Con menos lluvia, hay menos recarga al acuífero. Si se mantuviera el mismo patrón de extracción para satisfacer a los usuarios del acuífero, se incrementa la concentración de sales en la fuente. Es imprescindible entender que una vez un acuífero se saliniza, regresarlo a su equilibrio químico implica un proceso muy costoso en términos monetarios y oneroso en términos de tiempo pues puede tomar de décadas a siglos reponer el equilibrio natural.

Aparte del desequilibrio entre extracción y recarga en los acuíferos del sur, existe un problema constatado de contaminación con nitratos, provenientes, principalmente, de los fertilizantes químicos que se utilizan en la actividad agrícola. Ya se han medido niveles de nitratos por encima de los valores permitidos por el Departamento de Salud y la Agencia de Protección Ambiental federal. La presencia de nitratos y la detección, en bajas concentraciones, del plaguicida cancerígeno Atrazina en el acuífero en Santa Isabel sugiere que ya existe una migración de contaminantes tóxicos desde la superficie de los terrenos sobre los acuíferos del sur, lo que plantea un serio potencial para un problema mayor de salud pública y de salud ambiental. Conviene recordar que las operaciones que llevan a cabo buena parte de los agricultores en esa reserva agrícola sobre los acuíferos del sur están fundamentadas en el uso intensivo de sustancias químicas (agroquímicos), la mayor parte de éstos son sustancias tóxicas y nocivas a la salud humana en concentraciones relativamente bajas. Entre estas sustancias se incluye el uso masivo de glifosato que mercadea Monsanto por lo que habrá que determinar si el glifosato tiene potencial de también contaminar los acuíferos del sur.

Desde el año 2016, se adoptó por el DRNA una designación de Estado Crítico de los Acuíferos del Sur, apoyado en la Ley de Aguas en Puerto Rico, como medida estratégica cautelar para establecer mecanismos de manejo, de uso y aprovechamiento del recurso agua que aseguren la protección de esta importante fuente. El manejo y protección del acuífero requiere de un manejo científico y mesurado de los suelos agrícolas y de la actividad urbana que allí se lleva a cabo. La crisis fiscal que afecta al gobierno y, en general al País, ha limitado o impedido que el DRNA lleve a cabo e implante todas las medidas y estrategias recomendadas en el 2016 para resolver el problema en los acuíferos del Sur. Estas limitaciones han creado un vacío de gestión en el interés público de la protección del acuífero. De forma oportunista, los actores sociales como las empresas semilleras han estado activos en las últimas semanas, divulgando estudios de dudosa y cuestionable metodología y precisión técnica. Constituye una crasa negligencia la práctica de tergiversación de la realidad en la situación presente y futura de los acuíferos del sur. Ignorar el problema y posponer su solución implica, exponer o seguir exponiendo a más de 130 mil compatriotas que dependen de esta fuente para su abasto de agua a un serio problema de salud pública y de salud ambiental. Urge implantar una estrategia inteligente y sensata para manejar y proteger esta vital fuente de agua.

Un John Doe revolucionario y luchador por la independencia de Puerto Rico

Julio Veras Delgadillo

 

Por José (Che) Paraliticci/Especial para CLARIDAD

Estando a finales de mayo en Santo Domingo realizando una investigación histórica para un posible nuevo libro sobre las relaciones entre dominicanos y los independentistas puertorriqueños, tuve el privilegio de compartir con un revolucionario dominicano con estrechos vínculos con Puerto Rico. 

Este revolucionario desde muy joven, a sus 17 años de edad, ya se encontraba entrenando en Cuba con el grupo del coronel Francisco Caamaño Deñó para lograr con la guerrilla tumbar el gobierno antidemocrático y represivo de Joaquín Balaguer y con la victoria por las armas regresar la democracia a ese país hermano del Caribe. En Cuba estuvo por espacio de tres años. Luego retornó a Santo Domingo. Al poco tiempo de estar en la capital dominicana fue enviado a Puerto Rico para cumplir varias misiones clandestinas con dos propósitos principales: lograr sacar de prisión a compañeros dominicanos y obtener dinero para su organización.

La vida de este revolucionario dominicano es una de un entero compromiso antillano. Hoy sigue muy comprometido no solo con ver un régimen progresista y socialista en la República Dominicana, sino también, por aportar en lo que pueda a que Puerto Rico logre su independencia.

En Puerto Rico llevó a cabo múltiples operativos. Me dice que gracias a los vínculos de su organización con grupos clandestinos de independentistas en Puerto Rico se logró que unas decenas de operativos con los propósitos mencionados en marra fuesen exitosas. Fue arrestado en Puerto Rico en 1981 y enviado a prisión a Estados Unidos. Su sentencia fue de 25 años. Salió de prisión en 1989 luego de haber cumplido un tercio de la sentencia ya que, según la ley, se le consideraba un primer ofensor, por lo que podía salir bajo palabra. Fue deportado a su tierra natal y desde entonces vive en la República Dominicana.

Al estar con él por primera vez fue como si nos hubiéramos conocido desde hace mucho tiempo. Sus primeras palabras fue llamarme compañero y rápido empezar a preguntar por muchos de los amigos y camaradas que conoce y compartió con ellos en misiones políticas y en otras circunstancias. Luego nos volvimos a encontrar y me obsequió un libro que publicó en 2008. Es la historia de su vida revolucionaria. Narra con sumo detalles su tiempo de entrenamiento guerrillero en Cuba, su periplo para llegar a Puerto Rico y en República Dominicana y, con mucho énfasis, la de sacar de prisión en Puerto Rico a dos camaradas suyos y llevarlos clandestinamente a República Dominicana. 

Por primera vez leí uno de sus nombres en las listas de prisioneros políticos que Claridad publicaba semanalmente para instar a sus lectores que le escribieran. Su nombre publicado por Claridad era Jorge Luis Albizu Orta. Siempre creí que el mismo era un nombre de guerra. También había escuchado que le llamaban Delgadillo. Me dijo que en prisión en Estados Unidos se le llamó “John Doe”, porque no quiso decir su verdadero nombre. Hoy, luego de haber conversado con él por buen tiempo y de haber leído su libro, sé que el nombre del compañero es Julio Veras Delgadillo.

Sobre él y su caso, como de muchos otros más, espero llenar muchas páginas en el libro que quizá publique. Solo les adelanto que la historia de estos dos pueblos hermanos es mucho más estrecha de lo poco que sabemos hasta ahora. 

Veras Delgadillo me entregó una nota escrita por él dirigida a los independentistas y que la entregara a quien yo creyera más oportuno. No tardé ni un segundo en expresarle que la enviaría a Claridad para su publicación.  Se sintió muy privilegiado saber que será leído en este semanario independentista.

Aquí su nota. 

Un patriota y revolucionario le envía un mensaje a los boricuas.

29 de mayo de 2019

Mis queridísimos hermanos, hermanas y camaradas borinqueños:

Permítanme hacerles una carta colectiva para todos, aunque habrá camaradas que le nombraré como le hemos llamado. Dirán ustedes no esperaban que este que les escribe iba a salir tan mal agradecido y tan “sinvergüencita”, pensarán ustedes que los olvidé o que abandoné la lucha. Pues ni una cosa, ni la otra han sucedido. Les prometo que mantengo y me mantendré siempre en las mejores disposiciones de cumplir con mi modesto esfuerzo en cualquier parte donde yo pueda hacerlo, porque mientras exista el imperialismo y el capitalismo, no podrá haber paz.

No podremos olvidar gente como Rita (Zengotita), Aida Collazo, como nuestra fenecida Isabel Rosado Morales, como Lourdes Lugo López y su hermana Babbie Lugo López, la “Coleguita” Tamara, Norberto (Cintrón Fiallo) y familia, Adalfredo Santos Mercado, Melinda Power y su hermana Margot, Viola Salgado e Irma Romero, las hermanas Ida Luz y Alicia Rodríguez, Carmen Valetín, Haydée Beltrán, Carlos Alberto Torres, el cual pude conocer personalmente, aunque el pastor no nos dejó hablar pero, por lo menos, nos saludamos y me trasmitió su gran poder de lucha y espíritu combativo, el camarada Luis Rosa, de quien recuerdo sus efusivas correspondencias, Ricardo Jiménez, Elizam Escobar, Oscar López Rivera, estandarte y gran ejemplo a seguir. Es que no hay en Borinquen un solo luchador que se haya levantado por su libertad e independencia, que no sea un verdadero ejemplo a seguir, ahí tenemos a Ramón Emeterio Betances, a Eugenio María de Hostos, a don Pedro Albizu Campos, a Filiberto Ojeda Ríos, a don Juan Antonio Corretjer, a Oscar Collazo y Rafael Cancel Miranda, Irvin Flores, Lolita Lebrón, Isabel Rosado, Andrés Figueroa Cordero, Noel Colón González, todos y todas murallas indestructibles de los cuales nos nutrimos a diario para seguir hacia delante.

Aprovecho la oportunidad que me ha brindado el gran hermano y camarada Ché Paralitici para hacerle llegar mis fuertes y cordiales abrazos a los que se encuentran vivos y mi compromiso con los muertos a seguir su gran y glorioso ejemplo, hasta que nuestras patrias sean libres o morir tal cual y cual hicieron ellos.

Mis queridos camaradas, cuando viajen a Santo Domingo, por favor no dejen de contactarme. No tengo mucho que ofrecerles, pero mi gran muestra de agradecimiento por haberme permitido conocer la lucha que se libra en Puerto Rico en contra del imperio colonizador, me basta para que sean mis hermanos para siempre.

Con el mismo afecto, amor y cariño por siempre. De ustedes y con ustedes hasta el último segundo de mi vida por una patria libre y soberana.

Julio Veras Delgadillo

Jorge Albizu Orta

John Doe  

La leyenda del puerto rico 

 

 

Por Reinaldo Pérez Ramírez/Especial para CLARIDAD

rei_perez_ramirez@yahoo.com

Escribir desde la invisibilidad…. desde el lado oscuro de la geografía. … [permite] la ficción de  [la]  invención de sus leyes y su grandilocuencia… 

Los Países Invisibles
Eduardo Lalo

No hay quien le siga los pasos a una leyenda de puerto.

  [El] barco que la recoge … la desparrama en tabernas …. 

barriadas y plazas …

 En ocasiones …. cobra tal fuerza que exige ….

 una narración escrita.
El Orfebre Demente
Jaime Córdoba

          Intento escribir la historia falaz de un país invisible:  el mío; el nuestro.  Como el narrador del orfebre demente del epígrafe, lo hago desde tabernas, barriadas y plazas en las que la gente  -ocupada en la difícil sobrevivencia diaria, abotargada, confundida, tentativa y vacilante-  permanece en silencio, paralizados sus mecanismos de reacción colectiva.  No quisiera admitirlo, pero en su concreción implacable, el momento apalabrado por actores con discursos de encargo y deliberación festinada, así lo exige.  Aunque ya lo sabíamos; es decir, ya lo sabíamos algunos o tal vez muchos de nosotros que durante años se nos vendió la idea de un país inexistente, la historia que aquí comparto nos debería impactar de manera contundente.  Desde las mismas tabernas, barriadas y plazas observo a lo lejos y de cerca la hiperrealidad de un tejido de desinformación ominoso que nos arropa como sábana encubridora.  Lejos de atenuar el frío, nos hace tiritar de angustia.

No existimos. Eso ha afirmado orondo y con desparpajo el Procurador General del Departamento de Justicia de los Estados Unidos en una reciente comparecencia ante la Corte Suprema del mismo país que nos adquirió mediante conquista militar. Si los nombramientos de la Junta de Supervisión Fiscal son inconstitucionales por no haber sido sus componentes confirmados por el Senado Federal, también lo son, aunque hayan sido electos por el pueblo, las investiduras de todos los gobernadores de Puerto Rico. Eso plantea ante la Corte Suprema Noel Francisco, solicitando se expida un recurso para eventualmente revocar la decisión del Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito de Boston que determinó la ilegalidad constitucional de la Junta.
          Los contornos geográficos de nuestras islas constituyen un territorio que advino a ser propiedad del conquistador como botín de guerra. La legalidad positiva del evento mediante el cual el conquistado cede a Puerto Rico al conquistador es tan simple como lo escribo.  Puerto Rico es una ficción. Una leyenda de puerto cuyo apellido -“rico»-   es también falaz.  ¿Acaso no estamos en quiebra?  La isla es sólo real estate y sus habitantes somos la fauna autóctona de nuestro nuevo amo.  Como los animales de finca en cualquier lugar del mundo, no se nos reconocen derechos algunos.  Ni siquiera es real el derecho a elegir mediante el voto directo a los funcionarios del gobierno colonial.
          Para mayor escarnio, el que suscribe la comparecencia de los EU ante su Corte Suprema que así lo afirma es un descendiente de filipinos cuya nación de origen también fue botín de la misma guerra en la que la gente y las islas se convirtieron en propiedad.  Por razones geopolíticas y económicas, el archipiélago filipino compuesto por más de mil islas en el Océano Pacífico obtuvo su independencia. El archipiélago puertorriqueño, compuesto por apenas un puñado y en el Mar Caribe, nunca la obtuvo.
          Para el jurista republicano  -nombrado por Donald Trump-  y para la rama ejecutiva del gobierno de Estados Unidos de la que es portavoz, nuestro derecho al voto mediante el que se nos permite elegir a nuestros gobernantes y en consecuencia nuestro país, nunca existió.  Somos una falacia jurídica.  No somos un país.
           No se asusten. Siempre supimos  -o debimos haber sabido-  que el entramado jurídico político del ELA era una farsa cuya legalidad permaneció en entredicho  hasta as reciente decisión en The Commonwealth of Puerto Rico v Sánchez Valle, 579 U.S.  (2016) (Kagan, J.).  Pero la realidad histórica es que Puerto Rico no es una ficción.  Nuestro país existe más allá de toda discusión en tribunales y cortes; más allá de la atormentada lógica jurídica positiva y del formalismo ciego del argumento legal impuesto por conquistadores en toda época.  Puerto Rico y su gente configuramos una nación cuya continuidad diaria ha ido decantando una cultura de sobrevivencia única, diversa en su mestizaje de colores, rica en su relación directa con la naturaleza de la Isa, generosa en su inquebrantable vinculación con nuestras diásporas en cualquier lugar del mundo.  No somos menos que ningún país en el conjunto de naciones.
          Apenas comenzamos a darnos cuenta de que quien nos arropa fingiendo protegernos, persigue asfixiar nuestra esencia, inventando leyes grandilocuentes mientras nos mira desde el lado oscuro de su geografía.

Los Centros de Salud Comunitarios salvaron vidas después del huracán (1)

 

Por Mc Nelly Torres | Centro de Periodismo Investigativo

Tres días después del huracán María, Isolina Miranda miraba con incredulidad lo que quedó del edificio de dos pisos donde una vez hubo un centro de salud comunitario en el corazón del pueblo San Lorenzo, que tiene unos 37,000 habitantes.

Miranda es la directora ejecutiva de COSSMA Inc., uno de los 20 centros de salud comunitarios en Puerto Rico.

Cuando el huracán llegó el 20 de septiembre de 2017, los fuertes vientos arrancaron el techo de zinc del centro de salud y la lluvia dañó todo lo que había adentro — medicamentos, muebles, computadoras, equipo médico y la recién renovada área de obstetricia.

Al llegar al centro destrozado, Miranda encontró a los pacientes y al personal esperando ansiosos. Los pacientes se preguntaban si la clínica estaba en condiciones de darles los servicios médicos dada la devastación, mientras que el personal estaba preocupado ante la posibilidad de perder sus empleos.

“La gente estaba llorando”, dijo Miranda mientras trataba de controlar su emoción. “Les dije que no se preocuparan… ‘Vamos a ver qué podemos hacer con lo que tenemos aquí’”.

Miranda vio el daño que el huracán dejó a su paso mientras manejaba hacia la clínica, y sabía que la necesidad de servicios médicos sería esencial tras el paso de la tormenta. Dio instrucciones al personal para que instalaran una carpa en la acera y comenzaran a documentar los nombres de los pacientes y los medicamentos necesarios mientras organizaban el transporte de los pacientes a otras clínicas de COSSMA con farmacias aún abiertas en pueblos cercanos.

Los centros de salud como COSSMA brindan atención médica primaria a las poblaciones pobres en Puerto Rico. Pero durante los primeros días y semanas después de María, estos centros se convirtieron en los primeros en dar apoyo a los que necesitaban asistencia médica y medicamentos. La respuesta de la mayoría de estos centros de salud ayudó en un momento en que se desató una crisis de salud pública y muchos hospitales cerraron, al tiempo en que las agencias gubernamentales federales y estatales — encargadas de responder después de un desastre natural — fallaron, según entrevistas a varias personas.

«No podíamos comunicarnos con nadie», dijo Miranda al describir los primeros días después de la tormenta. «Fuimos a las comunidades con nuestros servicios médicos».

En muchos casos, los proveedores de servicios médicos como COSSMA trabajaron bajo carpas ubicadas fuera del centro de salud porque los edificios estaban parcialmente dañados o no eran seguros. Mientras que otros, como los Centros de Servicios Primarios de Salud de Patillas, usaron sus unidades móviles para visitar a los pacientes en sus hogares, incluyendo algunos que vivían en áreas más remotas.

La Corporación de Salud Asegurada por Nuestra Organización Solidaria (SANOS) visitó refugios y centros de cuidado de ancianos en Caguas para brindar atención primaria y medicamentos a pacientes con enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión, asma y enfermedades del corazón. El centro de Patillas permaneció abierto al público, incluso mientras la tormenta entraba a tierra, a unas pocas millas de distancia.

Estos centros también fueron de los primeros en atender a pacientes con condiciones de salud pública estrechamente relacionadas con eventos catastróficos, como infecciones agudas, conjuntivitis, sarna, asma, dermatitis y enfermedades contagiosas como influenza, dengue, leptospirosis y zika.

«Estábamos solos en el mundo», dijo César Montijo, director ejecutivo de SANOS, un centro de salud en Caguas, al describir cómo su clínica intervino para brindar servicios médicos e incluso alimentos a las comunidades necesitadas 72 horas después del huracán.

Los esfuerzos de estos centros de salud luego del huracán confirmaron que son una pieza esencial en la estrategia de respuesta ante emergencias.

El año pasado, la Administración de Servicios y Recursos de Salud (HRSA, por sus siglas en inglés), la agencia federal que provee fondos para los centros de salud, otorgó $12.8 millones para apoyar los preparativos para desastres, especialmente en áreas remotas. 

Direct Relief, una organización cuya oficina matriz está en California y que da ayuda para atender las necesidades inmediatas de las víctimas de desastres naturales, aportó fondos para instalar paneles solares en 37 clínicas y brindó empaques con suministros médicos de emergencia a 12 centros de salud antes de la temporada de huracanes del 2019. Otros esfuerzos de preparación han incluido: generadores de mayor capacidad, instalar tanques de combustible lo suficientemente grandes para almacenar diesel durante 21 días o más, y construir sistemas de almacenamiento de agua y pozos.

El año pasado el gobierno de Puerto Rico solicitó al Congreso de los Estados Unidos $250 millones en fondos para equipar a los centros de salud comunitarios con materiales y equipos que los prepara para enfrentar un desastre. También se solicitaron equipos como vehículos todoterreno y clínicas ambulantes que estarían listas para responder en lugares con daños graves y áreas aisladas después de un desastre. Esto era parte del plan económico y de recuperación de desastres del gobierno.

El CPI pidió al Departamento de Salud detalles sobre si los fondos fueron aprobados y una lista de los centros involucrados en estos esfuerzos y cualquier plan de preparación para emergencias que incluya centros de salud. Salud refirió la petición a la Oficina Central de Recuperación y Reconstrucción de Puerto Rico (COR3) y esa agencia no proveyó la información luego de varias solicitudes.

El acceso a medicamentos y atención médica son vitales después de un desastre

El acceso a medicamentos y a servicios médicos puede convertirse rápidamente en una cuestión de vida o muerte después de un desastre natural y esto se hizo evidente después de que la tormenta dislocara la infraestructura — electricidad, transportación y comunicaciones — lo que provocó retrasos en el acceso a la atención médica, alimentos y agua.

En Puerto Rico, después de María, esos retrasos contribuyeron a aproximadamente 3,000 «muertes en exceso» entre el 20 de septiembre de 2017 y el 31 de diciembre de 2017, según el estimado más reciente de la Universidad de Harvard.

El estudio concluyó que algunas de las razones del aumento en el número de muertes después de la tormenta incluyeron la imposibilidad de acceder a medicamentos, la ausencia de médicos y la interrupción de los servicios médicos, la necesidad de equipo respiratorio que requería electricidad y la incapacidad de acceder al sistema del 911, especialmente en áreas remotas.

Montijo dijo que el enfoque de los centros de salud en la atención primaria le permitió a los hospitales concentrarse en casos más serios.

«Estamos hablando de tener medicamentos que necesitaban refrigeración o de proporcionar terapia a pacientes asmáticos porque no tenían luz en su casa», dijo Montijo. «Esas cosas básicas son importantes y también pudieran salvar vidas».

Arturo García, doctor y director médico en el centro de salud de Patillas, dijo que la clínica recibió a muchos pacientes buscando ayuda la noche de la tormenta.

«Tuvimos muchas personas que vinieron aquí para recibir su terapia respiratoria porque no tenían electricidad», dijo García, señalando que se habían preparado para eso porque la ciudad tiene una población de ancianos en aumento. «La gente murió aquí en Patillas porque no tenían electricidad», afirmó.

Sin embargo, 15 días después de la tormenta, los 20 centros de salud y sus clínicas alrededor de la isla no aparecían en los informes que preparaba diariamente la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) sobre los trabajos de emergencia.

Los informes diarios documentaron los esfuerzos de recuperación que se llevaban a cabo todos los días por las agencias de salud de Puerto Rico y el Departamento de Salud y Servicios Humanos federal, enumerando el número de hospitales, Centros de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) y las clínicas de atención de urgencias, según una revisión de más de 1,000 páginas de notas de FEMA obtenidas por el CPI, como resultado de una demanda presentada contra el gobierno federal para obtener los documentos.

Los informes diarios no incluían detalles específicos sobre las necesidades inmediatas de los centros de salud, tales como electricidad, agua, medicamentos y personal o cualquier esfuerzo en curso para brindar alivio. En cuanto a los memorandos de FEMA, los centros de salud comunitarios y su papel en la prestación de atención primaria de salud a las comunidades vulnerables no existían.

«El gobierno tenía múltiples prioridades y, en algún momento, el gobierno, el Departamento de Salud y FEMA decidieron concentrar sus esfuerzos en los hospitales», dijo Alicia Suárez, directora ejecutiva de la Asociación de Salud Primaria de Puerto Rico (ASPPR), destacando que había confusión sobre los centros de salud comunitarios. ASPPR es una organización de apoyo para los centros de salud en Puerto Rico.

En una respuesta vía correo electrónico, FEMA dijo al CPI que «apoyó las prioridades establecidas por el gobierno de Puerto Rico y el Departamento de Salud para determinar la asistencia que se brindaría a los proveedores de atención médica».

«El Departamento de Salud de Puerto Rico no asignó un rol de respuesta a la emergencia a los (centros de salud) 330 en la operación de rescate», escribió Juan A. Rosado Reynes, un portavoz de FEMA. «Por lo tanto, cualquier asistencia ofrecida a los sobrevivientes se coordinó por iniciativa propia».

Semanas después del evento, la ASPPR comenzó a transmitir un mensaje simple al gobierno y a FEMA: las instalaciones de atención primaria de salud también son importantes, dijo Suárez.

Nadie pudo haber anticipado la magnitud de la tormenta ni la devastación que dejó, ni siquiera los centros de salud que se prepararon para el huracán. Los retos se extendieron a las personas que trabajan en ellos: el 95% de los centros reportó que tuvo personal que perdió sus hogares.

Cuatro semanas después de la tormenta, el 89% de los centros de salud operaban en horario limitado debido a la falta de personal, electricidad y equipo, lo que les impedía ofrecer servicios de laboratorio, rayos X y dentales, entre otros, según un informe de noviembre de 2017 realizado por la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken. El 65% de los edificios de los centros de salud requirieron reparaciones estructurales.

Uno de los mandatos federales exigía que los centros de salud continuaran su misión, sin importar los daños causados por la tormenta, de proveer medicamentos y servicios de atención primaria de salud sin ninguna restricción, a quienes necesitaran los servicios después de un desastre natural, dijo Suárez.

Al servicio de las comunidades marginadas
La salsa retumbaba desde unas enormes bocinas durante una calurosa tarde en el vecindario rural de San Antonio en Caguas. La unidad móvil de SANOS estaba estacionada frente al centro comunal del vecindario y ese día tenía un médico de familia, un pediatra y una enfermera para recibir pacientes todo el día. Los pacientes, en su mayoría ancianos, esperaban dentro del edificio donde estaba más fresco, lejos del sol.

SANOS ofrece servicios de atención primaria de salud, tales como pediatría, vacunación, obstetricia, psicología, medicamentos a precios de descuento a través de un programa federal y otros servicios a aproximadamente 7,000 pacientes por año.

«Respondemos a las necesidades específicas de la comunidad», dijo Montijo, señalando que SANOS atiende a personas sin hogar, con VIH y de bajos ingresos, ya sean parte del programa de salud financiado con fondos públicos o no. «Cada comunidad tiene sus propios retos y necesidades».

El concepto de centros de salud comunitarios surgió en Estados Unidos como parte de la política pública llamada Guerra contra la pobreza de principios de la década de 1960, que se enfocó en combatir las raíces de la pobreza mediante la combinación de recursos de las comunidades y fondos federales para establecer programas como, por ejemplo, las clínicas en áreas rurales y urbanas en todo Estados Unidos. Hoy día, hay casi 1,400 centros con más de 11,000 clínicas en comunidades a través de los Estados Unidos y sus territorios.

Conocidos como los centros 330 en Puerto Rico, debido a que la Sección 330 de la Ley de Servicios de Salud Pública es el estatuto federal que crea y autoriza el Programa de Centros de Salud y su financiamiento, estos centros reciben fondos del programa federal de Administración de Servicios y Recursos de Salud (HRSA, por sus siglas en inglés) para ofrecer servicios de atención médica primarios en áreas desatendidas. Estos centros de salud surgieron en Puerto Rico en los años 80.

En Puerto Rico, los 20 centros de salud tienen un total de 79 clínicas, 10 unidades móviles y seis programas en escuelas públicas en 59 municipios, según la ASPPR. Los centros de salud son todos organizaciones sin fines de lucro independientes, en su mayoría financiadas con fondos federales, propiedad de las comunidades a las que sirven. Una junta directiva compuesta por los propios pacientes gobierna cada centro y sus clínicas.

En el 2017 los centros brindaron atención primaria de salud a más de 370,000 niños y adultos en toda la isla. La mayoría de los pacientes que buscan sus servicios en estos centros reciben Medicaid, pero las clínicas también brindan atención a personas con seguro privado, Medicare y personas sin seguro.

Después del huracán, tres cuartas partes de los centros experimentaron un aumento en el número de pacientes, según un informe de noviembre de 2017 realizado por la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken.

«Se hizo evidente que había una gran necesidad [de servicios] después del huracán, especialmente hacia poblaciones especiales», dijo Rubén Rodríguez Bou, un médico de familia de SANOS que ha practicado medicina desde 2004. «La falta de acceso a la atención médica es un problema entre la población anciana y esto fue evidente después de la tormenta».

Continuará..