Inicio Blog Página 1425

Minutos de Cine: Birds of Pray

Por Marcos López Ortiz/ Especial para En Rojo

Birds of Prey: And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn es un filme de cómics/acción basado en los personajes de DC cómics. Este es dirigido por Cathy Yan y protagonizado por Margot Robbie con un gran elenco: Ewan McGregor, Mary Elizabeth Wintress, Jurnee Smollet-Bell, Rosie Perez, Ella Jay Basco y Chris Messina. El mundo de  Harley Quinn se pondrá patasarriba con su ruptura explosiva de Joker (a quien nunca vemos). Desprotegida y huyendo, Quinn enfrenta la ira del jefe narcisista del crimen, Black Mask/Roman Sionis, su mano derecha, Victor Zsasz, y todos los criminales de Gótica. Las cosas pronto mejoran para Harley cuando conoce a un grupo de aliadas donde menos lo espera. 

Es válido decir que el universo de DC ha mejorado considerablemente. Siéndoles honesto considero que estos comenzaron fuertes con “Man Of Steel”, al punto de considerarla una de mis películas favoritas de superhéroes. Es un secreto a voces que DC trataba de competir con Marvel y esto los llevó a acelerar proyecto tras proyecto hasta que su universo lentamente fue derrumbándose. Luego de esta etapa los filmes de DC comenzaron a cobrar vida con Aquaman, Shazam y esta es la próxima en la lista. Solo falta contestar una pregunta: ¿Va DC por buen camino?

Comenzando tengo que decir que al igual que Ryan Reynolds nació para ser Deadpool, Margot Robbie nació para ser Harley Quinn. Esta da una presentación fenomenal y ser testigos (y casi participantes) de cómo este personaje cobra vida es genial. Robbie logra mostrar el lado delicado de Quinn, pero a su vez nunca dejándonos olvidar que es una badass con la cual nadie se quiere meter. Siguiendo con los personajes pienso que las demás integrantes del equipo (menos una) hicieron un buen trabajo en especial Mary Elizabeth Winslet como Huntress. Esta no tiene mucha exposición en el filme, pero los detalles que vemos de su historia son unos que te dejan queriendo ver más. También creo que la acción fue muy divertida y en todas esas escenas me podían ver con una enorme sonrisa.

En cuanto a negativos creo que la historia es un poco repetitiva y desorganizada. El filme cuenta la historia fuera de secuencia, lo cual no me molesta, pero luego de un tiempo pierde su impacto porque no lo hace de una manera astuta. En cuanto a personajes, creo que el villano fue pobremente manejado. Este era sumamente unidimensional y no tiene nada que ver con la actuación de McGregor la cual fue buenísima, pero sí con el diseño del personaje. También Rosie Perez como Montoya fue un fiasco. No exagero cuando digo que esta mujer sobre actuó cada escena en la que estaba y puedo pensar en docenas de actrices que pudieron hacer un mejor trabajo con este personaje.

Birds Of Prey es un filme entretenido. Esta es una película divertida para ver con un grupo de amistades y sin duda alguna es lo que que Suicide Squad intentó hacer. Con buena acción y un personaje principal buenísimo, esta es una película que puedo recomendar para pasar un buen rato en la sala de cine.

___

Marcoslopez614@gmail.com

Hostos y los desastres naturales

Por Orlando José Hernández

 

El puertorriqueño Eugenio María Hostos presenció el temblor de tierra de 1873, en Chile, mientras vivía en ese país austral, y escribió una crónica sobre el mismo para la prensa chilena. Hostos contaba entonces 34 años, se dedicaba al periodismo y había estado en Chile desde diciembre del 1871, donde se había desempeñado como redactor del periódico La Patria, de Valparaíso. Su apellido carecía de la preposición “de”, que la familia añadiría después de su muerte en 1903. Y aunque aún no era educacionista—como se decía entonces—, la educación era un tema que le interesaba y al que había dedicado no pocas páginas. Precisamente en Chile, había dictado unas semanas antes sus provocadoras conferencias sobre “La educación científica de la mujer”. 

El evento sísmico, que se conoció también como El Terremoto de La Ligua y Petorca, nombres de los lugares más afectados, fue un movimiento telúrico registrado en la madrugada del 7 de julio de 1873, a las 2:26:20 de la mañana, que afectó la zona central de Chile. Según estimados tuvo una magnitud superior a los 8,0 en la escala Richter. Como resultado de este, las pérdidas humanas y daños a la propiedad fueron considerables. En las ciudades de La Ligua y Limanche destruyó más del 50% de las estructuras. En todo el país murió un total de 106 personas, 304 quedaron heridas y hubo más de 5.000 damnificados. Al parecer el temblor se sintió también con gran fuerza en Santiago, la capital de Chile, y en Valparaíso, segunda ciudad y entonces el puerto principal, aunque sin mayores pérdidas en esas dos ciudades. El movimiento llegó hasta algunos puntos en el Perú, con un leve maremoto en el Callao. 

Benjamín Vicuña Mackenna, que era entonces el intendente, o alcalde, de Santiago, ofreció sus impresiones sobre el suceso en su Ensayo histórico sobre el clima de Chile (1888): No presentaba el año 73 ningún fenómeno anormal en el desarrollo de su invierno, cuando, al amanecer del 7 de julio, en el corazón de aquella estación y encapotado el suelo en una espesa niebla, comenzó a temblar en Santiago con una violencia tan extraordinaria, que produjo un general espanto en la ciudad. En` Valparaiso hubo personas que murieron materialmente de terror, y entre otras la esposa del señor notario Iglesias. Duró el remezón, o más propiamente, la serie de remezones que en tropel se sucedían, cerca de un minuto […] (p. 254).

Hostos escribió una crónica con formato de carta al redactor, que se publicó en el periódico La República, de Santiago (edición del 15 de julio del 1873) en la que se describe el sismo y sus efectos físicos y sicológicos:

Va/paraíso, Julio 12, 1873.

Querido amigo:

Esta tierra no da para sustos, y si ha de continuar temblando, creo que me veré en la necesidad de emigrar más lejos para ponerme a salvo.

Perseguido por los fríos insoportables de esa capital, me trasladé a este puerto donde el clima, siempre benigno, me aseguraba una agradable residencia; pero la tierra se ha puesto por acá demasiado ligera y saltona, hasta el extremo de amenazar nuestras vidas.

El temblor del 7 y los pronósticos de las beatas, han producido un terror y un espanto indescriptible, y como a juicio de muchos la cosa no ha terminado aún, hay una desconfianza y zozobra que cada cual se la pinta con los colores que le place a su imaginación.

Es verdad que el temblor del 7 ha sido un verdadero fenómeno que no todos pueden explicarlo. Aparte del ruido sordo y subterráneo, verdaderamente aterrador, que le precedió y siguió, tuvo un triple movimiento perfectamente sensible y bien marcado. Principió por un sacudimiento recio vertical, en seguida hubo un movimiento más recio aun horizontal en dirección de sur a norte, y en seguida un movimiento de rotación circular que hizo cambiar de colocación a muchos objetos sin perder su puesto ni derribarlos, a pesar de haber arrancado algunos de su puesto fijo a que estaban adheridos. En este se ven cosas muy singulares y dignas de notarse: así, por ejemplo, la estatua de Cochrane ha hecho una conversión sobre la izquierda, a pesar de los pernos de fierro que la afianzan a su base; en el cementerio varios monumentos han hecho igual conversión; varios tubos y chimeneas salientes de los edificios han realizado idéntico movimiento; pero el más curioso de todos, es el del cuartel de policía, que tiene sobre sus terrazas superiores dos o más columnas gruesas de cal y ladrillo como de metro y medio para dar salida al humo. Estas columnas son ochavadas y el temblor cortó una como a doce centímetros más arriba de su base y la hizo girar hasta dejar los ángulos en la mitad de los ochavos sin desnivelarla ni hacerle perder la perpendicular.

Lo mismo ha sucedido en Limanche y Quilota, pueblos que están semi-arruinados, como hemos tenido ocasión de verlos ayer que me trasladé con otros amigos llevados de la curiosidad. En Limanche ha habido puntos en que se han abierto anchas grietas en la tierra, de las que ha salido a borbotones y con abundancia agua turbia, que por la fuerza con que salía, levantaba hasta un pie sobre la superficie de la tierra. La hermosa maestranza del Estado ha quedado en completa ruina, porque si bien algunos e los talleres no han caído, han quedado inútiles sus muros y techos por rasgaduras enormes y roturas, de las que no han escapado ni los cimientos mismos.

Por fin, parece que los sacudimientos de la tierra, que no han cesado hasta hoy, darán paso a la lluvia, pues el barómetro y el aspecto de la atmósfera nos anuncia su aparición en pocas horas más. Un bien muy grande sería que la lluvia concluyese con los temblores, porque así se restablecería la tranquilidad perdida aun para los caracteres más despreocupados y los espíritus más fuertes.

[…] 

Perdone no haya contestado antes su carta de Ud., porque los temblores me tenían tan tímido, que no podía tomar la pluma con tranquilidad.

Su amigo,

H. [Hostos]

Hostos trata otros asuntos en esa misma crónica, pero la cierra reconociendo el efecto inquietante que le produjo la experiencia sísmica. En la última oración reconoce abiertamente el impacto sicológico que tuvo el terremoto en su persona y que no le permitió “tomar la pluma con tranquilidad” durante varios días. Los puertorriqueños del área Sur y del resto del país que en las últimas semanas han padecido problemas emocionales y temores ante la amenaza de que continúen los temblores deben sentirse acompañados por esas declaraciones que son de una honestidad absoluta y un simple testimonio de la vulnerabilidad humana.

En la crónica se menciona un viaje de reconocimiento que hizo Hostos con algunos amigos a la zona afectada por la catástrofe. No fue la única vez que Hostos demostró su gran curiosidad científica por los fenómenos naturales. La lectura de Charles Darwin, traducido al francés por Clemencia Augusta Royer en 1865, a los pocos años de publicado El origen de las especies (1859), fue significativa en la formación científica de Hostos, quien también leyó los trabajos del ecologista pionero John Muir, fundador del Sierra Club en los Estados Unidos.

Narra su hijo Bayoán Lautaro, en el libro Eugenio María de Hostos íntimo, el modo como su padre salió en medio del huracán de San Ciriaco, uno de los más devastadores que ha sufrido Puerto Rico, en la noche del 7 de agosto de 1899, y que tuvo vientos estimados en 140 millas por hora y oficialmente causó más de 3,000 muertes. Para ese tiempo vivía Hostos con su familia en el edificio de la Estación Agronómica de Mayagüez, desde donde dedicaba esfuerzos al Instituto Municipal de esa ciudad y a organizar la Liga de Patriotas. Cuenta Bayoán la fascinación de su padre ante el fenómeno que azotaba la Isla:

¡Qué noche! Mi espíritu se había sacudido tanto… ¡Qué extraordinario espectáculo! Parecía que el mundo se desplomaba sobre nosotros, y que desapareceríamos de él, de un momento a otro. Oscuridad por todas partes, lluvia incesante, viento de velocidad estupenda, crujir de puertas, crepitar de techumbres, ríos de agua en las calles, lagunas en los patios, intranquilidad, susto, expectación. Nada parecía conmover su espíritu imperturbable sino el fenómeno mismo.

¡Al día siguiente qué cuadro de desolación y qué tristeza!, árboles derribados por el viento, casas destechadas, familias enteras sin abrigo, campos talados, ríos desbordados y el viento aún soplaba con desenfrenada velocidad. Todavía el ciclón no había pasado, pero mi padre no pudiendo reprimir su curiosidad se salió al patio de mi casa en momentos en que mi madre le observaba. Él, con la ingénita despreocupación de un niño, y exponiéndose a inesperados golpes del zinc de los techos vecinos, que volaban como hojas de papel, permanecía a campo raso. Mi madre, sin poderse contener y presagiando el peligro que corría él, le dijo: “Hostos, no seas imprudente, ¿no ves el peligro inmenso que te rodea?“ Mi padre contestó con una sonrisa bondadosa: ‘“Inda, no seas buena, déjame gozar este maravilloso espectáculo…”

Establecida la dimensión de la catástrofe, la curiosidad de Hostos tomó un cariz muy distinto y se convirtió en pesadumbre, como evidencian las cartas que envió a sus colaboradores y amigos de Juana Díaz, donde se formó el primer capítulo de la Liga de Patriotas. Pero como habría de observar Hostos durante los 18 meses que pasó en Puerto Rico a partir de setiembre del 1898, los desastres producidos por el colonialismo español y el estadounidense y por nuestras líderes políticos habrían de causar más estragos a nuestro país y a nuestra gente que los desastres naturales.

Orlando José Hernández (ohernandez@hostos.cuny.edu) es investigador de la obra de Hostos y co-facilitador del taller “Hostos luchador por las libertades y derechos”, auspiciado por la Comisión Nacional Conmemoración Hostos 180, Inc. 

Editorial: Sin excusas para la incompetencia

La visita de varios congresistas de Estados Unidos en estos días arroja nueva luz sobre la tragedia que azota al suroeste de Puerto Rico desde que hace dos meses comenzó a temblar la tierra allí. La situación se complicó tras el terremoto de magnitud 6.4 del día después de Reyes y los muchos otros temblores fuertes que ocurrieron antes y han ocurrido después. Casi dos meses más tarde, la situación de emergencia prevalece. Miles de damnificados aún están en campamentos oficiales o improvisados; los niños del suroeste siguen sin escuela; el miedo y la incertidumbre siguen vivos como el primer día, y las autoridades estatales responsables por las decisiones sobre la emergencia siguen pasándose las culpas y las responsabilidades unas a otras, como si se tratara de una papa caliente, y no de la rehabilitación de seres de carne y hueso. En resumidas cuentas, el problema fundamental de reubicar los refugiados que no pueden regresar a sus casas, la logística para que los estudiantes puedan retomar sus clases con normalidad, el regreso a la cotidianidad en los pueblos del suroeste, aún en medio de las dificultades, debía ser la prioridad número, porque para eso existe el gobierno: para garantizar una administración mínimamente eficiente de servicios esenciales a la población. 

Sin embargo, en este caso la incompetencia y la indiferencia, rayan en la negligencia, son las señales inequívocas que envía el gobierno central, no solo sobre la situación apremiante de los pueblos del suroeste, sino también sobre asuntos que debieran ser muy sencillos, como remitir correctamente y con todas las garantías de seguridad las remesas de nuestros pensionados a la Administración de Sistemas de Retiro. Los congresistas visitantes no son ajenos el caos que impera en el gobierno de Puerto Rico, y por eso querían  reunirse con la gobernadora. Querían conocer cuál es el plan en curso para atender las necesidades de quienes lo han perdido todo a raíz de los sismos, y para los cuales se solicitaron y otorgaron fondos de emergencia aprobados por el Congreso de Estados Unidos. La gobernadora delegó en un subalterno la atención de la reunión pautada con los visitantes, como si con ello se pudiera sacudir del enorme estigma de incompetencia que rodea al gobierno de Puerto Rico ante los oficiales del gobierno federal, sean estos Republicanos o Demócratas.  Mientras, los olvidados del suroeste de Puerto Rico seguirán un tiempo más en el olvido en espera de la ayuda que desesperadamente necesitan para recomponer sus vidas.

Claridades:Ejecución de Elias Francis Riggs

 

23 de febrero de 1936

“La ejecución revolucionaria del jefe norteamericano de la policía colonial, el coronel E. Francis Riggs es el hecho que parte en dos la historia de las relaciones imperio-colonia, Estados Unidos y Puerto Rico.

Riggs, por ejemplo, sobre la sangre aún caliente de nuestros cuatro mártires de Río Piedras de 1935, de cuya muerte él mismo era responsable, declaró a la prensa que “habrá guerra, guerra, y guerra contra los nacionalistas”. Lo que trajo mi respuesta como Secretario General del Partido Nacionalista: “Juega con fuego el coronel. Habrá guerra, guerra y guerra contra los yankis”.

Pedro Albizu Campos despidió el duelo de los cuatro asesinados. Y no sólo él, sino los miles de asistentes al entierro, y Puerto Rico en general. Fue allí que Albizu, tras media hora de furiosa oratoria, juramentó a los presentes a que aquel crimen no quedaría impune.

No quedó. El 23 de febrero de 1936, el miembro del Partido Nacionalista de Puerto Rico, Hiram Rosado le entró a tiros al auto donde viajaba Riggs, falló y fue detenido. Hiram no se negó al arresto, diciendo —Yo no tiro a mis hermanos.

Apenas segundos después se acercó un segundo nacionalista, Elías Beauchamp, diciendo que él fue testigo. A esto los policías pensaron que era un chota y le franquearon el acceso a Riggs, y minutos después que Hiram Rosado lo intentó sin lograrlo, Beauchamp ejecutó a tiros a Riggs. Y si Beauchamp hubiese fallado, Riggs de todos modos no llegaba a casa ese día, pues más nacionalistas esperaban a pasos del lugar de la ejecución para en caso de hacer falta un tercer intento.

Riggs mismo se ocupó de probar con su muerte la complejidad de ese fenómeno tan profundo y complejo como es el de la violencia de los pueblos coloniales. Su gobierno había asesinado a Sandino sin que un brazo latinoamericano nivelara una pistola sobre Wáshington. ¿Estaba el espíritu hispanoamericano herido de atonía colonial? Fallado el intento de Hiram Rosado “lo juicioso, lo militar, era que Riggs se marchase inmediatamente al Cuartel General y aguardase allí los resultados inmediatos” (opinión expresada por Albizu, que comparto). Pero creyendo el yanki en la inferioridad latinoamericana, junto a la temeridad, arrogancia y desdén por el pueblo colonizado…”

Los jóvenes nacionalistas, Hiram Rosado y Elías Beauchamp son detenidos y asesinados por la policía colonial dentro del Cuartel de la Calle San Francisco, en el Viejo San Juan, mientras se hallan bajo arresto. La misma prensa del país puede constatar, por la condición de sus cuerpos y los huecos que dejan las balas en las paredes, que éstos han sido acribillados.

___

Tomado de “La ejecución del agente yanki, E. Francis Riggs…” -paráfrasis de textos de de Juan Antonio Corretjer,- y de página de Facebook de Darios Ortiz Seda

A 50 años del crimen impune 

Antonia Martinez Lagares

 

El próximo 4 de marzo se cumplen 50 años del asesinato de Antonia Martinez Lagares. Que tal si convocamos y nos reunimos a las 5:00 de la tarde, frente al hospedaje donde tuvo lugar el crimen todavía impune y reclamamos su esclarecimiento. 

En el lugar se instaló una placa conmemorativa para ayudarnos a no olvidar. 

La placa esta localizada en la librería Norberto González, Ave. Ponce de León #1012, Río Piedras.

Florencio Merced Rosa