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Violencia diaria contra las mujeres en Puerto Rico: ¿hasta cuándo?

El gran problema de la violencia de género en Puerto Rico es la impunidad rampante que apodera a los agresores. Y ésta es el resultado de la indolencia, la apatía y la ineficiencia de la Policía, del Gobierno y demás instituciones del Estado, y de la sociedad en general, para tomar las medidas radicales que se requieren para frenar este problema.

 

La conmemoración del Día Internacional de No más violencia contra las mujeres nos toca este año en medio de circunstancias muy adversas. Como parte de los requisitos de cumplimiento de la llamada Reforma de la Policía- que le exige el Tribunal Federal a la Policía de Puerto Rico- se acaba de publicar un informe devastador que indica que, entre el 1 de enero y el 20 de agosto de este año 2019, el Negociado de la Policía intervino en 4, 121 incidentes de violencia doméstica en nuestro país. De esa cifra monumental, solo se consiguieron 48 convicciones. Esto da la medida de la impunidad rampante que convierte en letra muerta las leyes y políticas públicas sobre la violencia doméstica en nuestro país.

Particularmente alarmante es la disonancia de las cifras sobre los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, esa manifestación extrema de la violencia de género que tanto consterna cuando ocurre, pero a la que tan poco seguimiento se le da. Según el primer estudio sobre los feminicidios en Puerto Rico, la cantidad real de asesinatos de mujeres que ocurren en nuestro país es otro dato no aclarado, y aparentemente subestimado, en las estadísticas que recopilan la Policía y demás dependencias involucradas del Estado. Hace apenas unas semanas se dieron a conocer los resultados de ese primer esfuerzo para documentar y analizar el contexto en que ocurren los asesinatos de mujeres por motivo de género en Puerto Rico. El estudio- una colaboración de las organizaciones sin fines lucro Proyecto Matria y Kilómetro 0- fue titulado La persistencia de la indolencia: feminicidio en Puerto Rico 2014-2018 y contiene no solo información muy valiosa sobre los asesinatos de mujeres ocurridos en Puerto Rico durante los pasados cinco (5) años, sino también el contexto en que ocurrieron y cómo se ubica Puerto Rico respecto a otros países en el conocimiento y análisis de la situación, y en la atención y medidas correctivas que requiere este grave problema de salud pública y de derechos humanos.

Para la realización del estudio, se partió de los datos recopilados y archivados por Carmen Castelló en Seguimiento de Casos (información sobre asesinatos de mujeres en Puerto Rico), y sus resultados son muy impactantes. Se concluye que en Puerto Rico ocurre un feminicidio cada siete (7) días, tres (3) por cada 100,000 mujeres. Esto coloca a Puerto Rico entre los países de América Latina y El Caribe con altas tasas de feminicidios, junto a República Dominicana y Perú. En el contexto de Estados Unidos, Puerto Rico ocupa, junto al estado de Tennessee, la posición número 13 en asesinatos de mujeres por razón de género, una de las tasas más altas en dicho país. En dicho estudio se encontró también que no existe congruencia en la recopilación de datos de asesinatos por género en la Policía de Puerto Rico, lo cual ocasiona que dichos casos sean sub informados o colocados en otras categorías. No existe tampoco consenso en Puerto Rico de lo que constituye un feminicidio ni cómo reportarlo o catalogarlo, lo cual incide en la desinformación e invisibilidad que existe sobre esta grave situación. Estos datos contundentes, junto a la brutal admisión de que solo la ínfima parte de los casos de violencia de género terminan en convicciones en los tribunales, da la medida de la severidad del problema, y de por qué existen razones más que justificadas para declarar la violencia machista como una emergencia nacional, tal y como lo reclaman los grupos activistas por los derechos de las mujeres en el País.

El gran problema de la violencia de género en Puerto Rico es la impunidad rampante que apodera a los agresores. Y ésta es el resultado de la indolencia, la apatía y la ineficiencia de la Policía, del Gobierno y demás instituciones del Estado, y de la sociedad en general, para tomar las medidas radicales que se requieren para frenar este problema, que cada vez más destruye las vidas de nuestras mujeres y sus familias. La Gobernadora, Wanda Vázquez, debía saber esto y ser su principal promotora, ya que ella ocupó antes la silla de Procuradora de las Mujeres, y conoce muy bien que la indolencia que reflejan las estadísticas oficiales es no solo real sino letal para las decenas de mujeres asesinadas cada año, y para las otras miles que son abusadas diariamente.

El hecho de que el 25 de noviembre sea la fecha anual para la jornada mundial de No Más Violencia contra las Mujeres indica la magnitud del problema generalizado de violencia machista en la inmensa mayoría de las sociedades. Este es el resultado del machismo atávico que aún rige las relaciones entre los géneros en el mundo entero, una condición de dominación y opresión que se resiste a cambios que generen una mayor equidad y justicia para las mujeres, o que por lo menos, garanticen su integridad física y su derecho a vivir en paz. Por eso, aunque las mujeres constituyen la mayoría numérica de la población mundial, aún enfrentan la indiferencia y la marginalización que las coloca en incalculables riesgos físicos y emocionales solo por el hecho de ser mujeres.

Ninguna sociedad puede preciarse de ser civilizada si en ella persisten las actitudes y prácticas que permiten el abuso, la violencia y la impunidad contra sus mujeres. Puerto Rico tiene un largo trecho caminado en el conocimiento y análisis de la situación, y de las medidas que pueden implantarse- algunas inmediatamente- para garantizar que nuestras mujeres no estén tan vulnerables y desprotegidas ante sus posibles agresores. Ante los datos ineludibles que nos confrontan, no existe otra opción que seguir luchando como país para abolir la violencia de género que nos desgarra, y por la cual pagamos un elevado costo social.

Alberto Rodríguez Santana

“Una cosa es hablar de Puerto Rico y otra cosa
es vivir en Puerto Rico. Hablar de la colonia y vivir
en la colonia es muy diferente, pero me encanta.
Yo nunca he estado más pobre en mi vida y más feliz, porque esto espiritualmente-y a mi esposa y mi hijo- nos encanta.
En este barrio nosotros somos los nuevos, todo el mundo que vive aquí, ha nacido aquí. Han vivido aquí toda su vida. Trabajadores, muchos de ellos retirados. Desgraciadamente, como en muchas partes de la isla, muchos de los jóvenes se han ido a Estados Unidos, mayormente después del huracán. Lo que hay aquí son personas mayores
y niños pequeños pero
son muy pocos la gente de 20, 30 años”.

 

 

Por Cándida Cotto

ccotto@claridadpuertorico.com

“Yo nunca he estado más pobre en mi vida y más feliz”. Ríe y mira a su alrededor, sentado a la sombra de un frondoso árbol del patio de su modesto hogar en el campo Almirante Sur, sector Miranda, en el pueblo de Vega Baja. Así dice sentirse Alberto Rodríguez Santana, otro de los prisioneros políticos puertorriqueños excarcelado en el 1999.

Hace 20 años, Alberto, al igual que Alejandrina Torres-otra de las miembros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN)- no regresó de inmediato a la isla tras su excarcelación. Los primeros 13 años permaneció en Chicago, en donde nació y se crió en el barrio Boricua. “Quería estar cerca de mis hijos que había dejado cuando caí preso, una hija de cinco y un niño de dos”, expresó, a la vez que reconoció, en tono de broma, que ya a las edades que tenían cuando salió de prisión, 21 y 18 años, los jóvenes no quieren estar con viejos, “pero yo quería estar con ellos lo más que pudiera”. Al presente, su hijo Ricardo tiene dos niños y vive en Tampa, Florida, y su hija Jazmín vive en Juncos. “Odio Florida pero me encanta ver a mis nietos, así que voy dos veces al año”.

Esos primeros meses fueron difíciles. “Mucha gente quería hablar conmigo pero nadie quería darme trabajo”, recordó. Alberto narró que, a diferencia de los compañeros que regresaron a Puerto Rico, los ex prisioneros políticos que permanecieron en Chicago estuvieron sujetos a una supervisión más rígida por parte del Buró Federal de Libertad Bajo Palabra. “Los oficiales nos trataban bien rígido, iban a la casa y nos amenazaban con devolvernos a prisión. Pero aquí, primero los oficiales eran puertorriqueños y ellos saben el recibimiento que se les dio (a los prisioneros políticos), que estaban bregando con alguien diferente. Allá en Chicago les tomó un tiempo para ellos reconocer quiénes éramos nosotros. Después de eso soltaron un poquito”.

No fue hasta el 2003 que vino a la isla por primera vez. “Les dije que quería venir a casarme, y ahí de inmediato me dieron el permiso”. A los seis meses -en Chicago- comenzó a trabajar en el bufete de ‘People´s Law’. Primero fue oficinista y luego paralegal, un trabajo que le gustó mucho. Alberto no deja pasar por alto y distinguir la solidaridad que este equipo legal les brindó a todos los miembros de la FALN desde el primer momento de su arresto hasta que salieron. “Nadie en Estados Unidos ha hecho ese tipo de trabajo”, dijo sobre People´s Law, que este año cumplió 50 años de fundado.

Esa primera visita en el 2003 la compara a cuando en su juventud, allá para la década de los ‘70, venía de visita a la isla, al campo, ya fuese a Cabo Rojo con los familiares maternos o a Ponce, con los paternos: “Tú estabas en el campo, no había Walgreens, no había Mac Donald´s, nadie hablaba inglés, tú estabas en otro mundo. Eso ha cambiado. Donde quiera que uno entra a un pueblo, la bienvenida es un Walgreens”.

Problemas de salud de Alberto no permitieron que él y su esposa, Lin Ivette Velázquez, y el hijo de ambos, Julián, pudieran establecerse en la isla hasta hace siete años. Ya establecido en Almirante Sur en Vega Baja, donde vive la familia desde su regreso, el ex prisionero político reflexiona:

“Una cosa es hablar de Puerto Rico y otra cosa es vivir en Puerto Rico. Hablar de la colonia y vivir en la colonia es muy diferente, pero me encanta. Yo nunca he estado más pobre en mi vida y más feliz, porque esto espiritualmente-y a mi esposa y mi hijo- nos encanta. En este barrio nosotros somos los nuevos, todo el mundo que vive aquí, ha nacido aquí. Han vivido aquí toda su vida. Trabajadores, muchos de ellos retirados. Desgraciadamente, como en muchas partes de la isla, muchos de los jóvenes se han ido a Estados Unidos, mayormente después del huracán. Lo que hay aquí son personas mayores y niños pequeños pero son muy pocos la gente de 20, 30 años”.

Llegaron a ese sector que no conocían por medio de un amigo ya fallecido. Contó que, a principio, los vecinos creían que como venía de EEUU, tenía que ser millonario. Les llamaban “americanos” o los ‘gringuitos’. “Es increíble que yo nací en los Estados Unidos, viví 60 años en Estados Unidos, asistí a la universidad, iba a la escuela pública, trabajé en la comunidad, trabajé en la política electoral, estuve preso por 16 años y nunca, nunca, alguien me llamó americano. El mito aquí de que nosotros somos ciudadanos, y que uno va a Estados Unidos y eso te da un privilegio es mentira, no te da ningún tipo de privilegio. Aunque yo nací en Nueva York, ellos miran esto”, dice mientras se toca la piel para significar el racismo que existe contra los boricuas.

Poco a poco ha podido ir educando a sus vecinos sobre la realidad de la diáspora, y de que no es como mucha gente cree. Expresó cómo tras el paso del huracán María hace ya dos años, como en muchas áreas de la isla, en su comunidad unió a la gente. “Nosotros teníamos que estar juntos para sobrevivir. Estábamos aislados por la carretera y estuvimos sin agua y luz por siete meses”. Alberto y su familia compartieron con la comunidad los comestibles que familiares y amigos les enviaban del exterior, y explotó su vieja guagua “pickup” buscando agua, entre otros menesteres. Dijo que, tras el huracán, después de un par de días comiendo de lata le subió la presión.

Integrado de lleno a la cotidianidad fuera de la prisión, una tarea que ha incorporado a su vida es la de educar por medio de “home schooling” a su hijo Julián, quien ya tiene 15 años. “Eso toma tiempo, la preparación y la clase. Era más fácil cuando era menos joven y tomaba todo lo que uno decía como la verdad, pero ya está mayor y lee, y me cuestiona, por lo que tengo que estar bien claro de lo que le voy a enseñar. Es más trabajo, pero me encanta. La idea es ser facilitador. Me encuentro increíblemente satisfecho de poder hacerlo porque no pude estar con mis otros hijos. Ellos eran niños cuando me fui y ya eran adultos jóvenes cuando salí, por lo que cuando se presentó esta oportunidad- aunque es fuerte- lo hicimos y ha sido bello. Ya solo me quedan como dos años más”.

Alberto señaló que este método (el “home schooling”) ha crecido en Puerto Rico como una alternativa, debido al deterioro de la escuela pública. En el caso de la comunidad Almirante, cerraron tres escuelas y pusieron a los estudiantes de todos los niveles en un mismo plantel. “Todos los niños aquí van a esa escuela, todos los niños aquí necesitan ayuda”, lamentó. De hecho, su esposa Lin, después del huracán tomó la iniciativa de establecer el proyecto del Huerto Maravilloso, dirigido a niños de siete a 12 años. El grupo se reúne cada martes en la tarde. Durante el verano, el grupo de niños y niñas organizó una manifestación en el parque de la comunidad en la que se unieron al reclamo de “Ricky renuncia”.

El verano de 19

Para el ex prisionero político, que estuvo 16 años en prisión, el levantamiento del pueblo de Puerto Rico durante este pasado verano lo considera una revolución civil. Aunque repara que, para muchos en la izquierda, no lo consideran así porque se llegó a una sola meta. “Pero, considerando que nosotros hemos sido colonia durante tanto tiempo- desde los taínos, primero de España, y después de un imperio tan fuerte como Estados Unidos- el más fuerte del mundo. Después de todos estos años, ¡que un pueblo pueda levantarse y botar el ‘nene lindo’ de los colonialistas! Y mira los símbolos que se usaron, que fueron los de los independentistas. La bandera, no se vio una bandera de Estados Unidos en ningún sitio, porque era un movimiento puertorriqueño. Yo tengo muchas esperanzas, yo siento que yo llegué a Puerto Rico en un tiempo, aunque difícil, increíble porque en el tiempo en que yo he estado, he visto la destrucción del ELA, los ideales políticos, todo se agotó. Existe el nombre y los políticos están peleando por quién administra el negocio. Los candidatos que los dos partidos nominan lo demuestran. Estamos viendo el desgaste, el fin de esos partidos”, afirmó.

Al advertir que no quiere ser “criticón”, en cuanto al independentismo dijo que hay cosas positivas y negativas. “Cuando voy a actividades y veo a los asistentes de mi edad y más, no me siento muy positivo. Me siento como en un club de viejitos. Las varias veces que pude ir a San Juan a las protestas y veía a esa juventud fajá, eso era increíble. Muchos de ellos, independentistas sin saber que lo son, porque el colonialismo ha hecho un lavado de cerebro. Ser independentista es difícil”, admitió.

Una vez más, Alberto, quien demuestra una actitud sencilla y pausada, señala que mucha gente de su edad, (nació en el 1953)- los “baby boomers”- a veces se olvidan de que cuando estaban haciendo su revolución en los ‘70 “estábamos haciendo ‘do your thing’ a su manera, la música, la vestimenta. Criticar a los jóvenes porque no hacen las cosas como nosotros, no está bien. Tú no vas a movilizar a nadie criticándolo. Critica al enemigo. Hay gente que son populares, que son penepés, que aman a Puerto Rico, y nosotros tenemos que llegar a ellos”. Y agregó, “para mí, una de las cosas que me llenó de esperanza una de las noches frente a la Fortaleza, fue haber visto a un grupo de jóvenes bien entusiasta y a su lado un grupo de homosexuales. Esa lucha rompió esquemas. En los ‘70, eso no se hubiese dado. Lo que yo vi me llena mucho de esperanzas y la cuestión es: ¿cómo le damos seguimiento, si va a ser a través de las elecciones o no”?

Me arrestaron por bobo

Al cabo de un poco más de 35 años, a preguntas de CLARIDAD sobre la lucha que le llevó a prisión, Alberto toma a broma la forma en que lo arrestan. Narró que se encontraba en la Northeastern University, en Illinois, donde trabajaba como consejero. “Me cogieron de bobo. Un FBI- pensándolo bien, ahora debí ver que no era un estudiante. Entró un blanco a la oficina donde yo estaba con un estudiante, y tenía un pedacito de papel con el número de mi tablilla. Dijo, ‘mira yo choqué un carro en el estacionamiento, un Nova azul’. Yo fui a mirar y al lado había otro carro que estaba casi tocando el mío. De momento, la puerta del carro estaba abierta y veo a un hombre blanco. Pienso que era un ataque racista y empiezo a echar para atrás. Le vi como con un bate, pero era un arma. Ahí, él grito: ¡FBI! Y me apuntó a la cara”. Sonriendo rememoró que él había salido molesto porque le chocaron el “carrito” pero que- pensándolo bien- lo que tenía que haber hecho era excusarse para ir al baño, y desaparecer.

Antes de concluir nuestra entrevista, Alberto Rodríguez quiso tomar la oportunidad para darle las gracias a CLARIDAD. “Yo pude sobrevivir 16 años en una penitenciaría federal, bajo las condiciones más estrictas, porque yo sentía- no en términos abstractos, sino real- el apoyo. Luego de los primeros 10 años preso, uno deja de existir, ya uno tiene la rutina del preso. Solo se quedan las dos o tres amistades políticas, CLARIDAD, mi familia”.

Sobre el País reiteró; “Yo me siento bien positivo de lo que está pasando aquí. Veo una nueva generación que quiere no solo una independencia política. Quiere una libertad de género, su sexualidad, la economía. Los jóvenes que se tiraron a la calle este verano no son los que piensan irse. Poniéndolo en el contexto del colonialismo, Estados Unidos no es un imperio como el de los romanos, al que solo había que pagarle el tributo. Estados Unidos aquí trató de cambiar la cultura, el idioma. El plan de ellos era destruir la nación puertorriqueña, y ahora -120 años después- aquí estamos”.

El milagro de la doctora Conte

Por Manuel de J. González

¿Qué tal si ponemos la doctora María Conte a dirigir el Departamento de Transportación y Obras Públicas, y luego le añadimos la Autoridad de Transporte Marítimo? También la podríamos poner como presidenta de la Junta de Planificación, la de Calidad Ambiental y el Departamento de Recursos Naturales, todas a la vez porque las agencias se parecen. Unos meses más tarde, cuando acabe allí, la podemos trasladar al Departamento de Educación y después al de Salud. Tras esas travesías, en Fortaleza pueden hacer una conferencia de prensa multitudinaria, con fiesta en el Jardín Hundido, para anunciar que ¡al fin! Puerto Rico tiene un gobierno que funciona gracias a que la Dra. Conte, además de diseccionar cadáveres, puede revivirlos.

Como sabe todo el País, ya que la gobernadora Wanda Vázquez lo proclamó llena de orgullo, la doctora María Conte, patóloga de profesión, acaba de oficiar un rotundo milagro en el Negociado de Ciencias Forenses (NCF). Desde antes de que nos azotara el huracán también llamado María esa dependencia gubernamental expedía un horrible mal olor. Durante tres años el hedor nos mareó y por allí pasaron tres o cuatro comisionados sin arreglar nada, más bien agravándolo. Entonces Vázquez nombró a Conte y ¡milagro! en cuestión de semanas todo cambió. Como yo no creo en operativos divinos me obligo a creer que todo el dolor causado a los familiares de los muertos por la inoperancia del NCF a lo largo de tres años, no era por falta de recursos ni porque se moría mucha gente, sino por un sencillo asunto de competencia. Sólo había que designar a alguien medianamente competente para que el panorama cambiara.

En el DTOP no se acumulan cadáveres, pero con toda probabilidad los producen debido al estado calamitoso de las carreteras y el desbarajuste con los semáforos. También tienen una cuota de responsabilidad en la pobre salud mental de los que tienen que vivir cada día el viacrucis del tránsito. Luego de octubre de 2017 la responsabilidad de los que dirigen ese Departamento se escudó en “los estragos del huracán”, pero el tiempo pasó y la excusa fue desapareciendo. Lo que queda expuesto ahora, como los muertos que se acumulaban en Ciencias Forenses, es la incompetencia de Carlos Contreras y todo el equipo que dirige tanto el DTOP como la Autoridad de Carreteras. Curiosamente, a pesar de esa pasmosa incompetencia y del estado de postración en que se encuentra ese vital sector del gobierno, el tema se debate muy poco en los medios noticiosos. Ya parece que, igual que como ocurre con los ciudadanos, la prensa se habituó a los boquetes en las vías de rodaje, la ausencia de señales y los semáforos dañados, para no hablar de la maleza que crece en lo que una vez fueron espacios verdes. Ese olvido, producto de la resignación, tal vez evita que se busque con urgencia alguna doctora Conte para la trasportación.

Y hablando de trasportación, no podemos olvidarnos de la marítima. Allí la incompetencia no se refleja en boquetes ni en semáforos apagados ni en maleza, sino en el abandono criminal al que se somete a viequenses y culebrenses. Igual que en ciencias Forenses, por la Autoridad de Transporte Marítimo han pasado en tres años unos cuantos directores o directoras, como la actual Mara Pérez, sin que se asome alguna solución. Allí los cadáveres no son humanos, sino embarcaciones. Cada mes muere alguna, que se designa a chatarra mientras se dispensan millones de dólares a contratistas que resultan ser tan incompetentes como los directores. Si en algún lugar hace falta un milagro como el que produjo Conte, es en la ATM porque si un gobierno es incapaz de hacer funcionar la transportación hacia dos pequeñas islas, jamás puede pretender dirigir un país.

De la transportación podemos movernos a la planificación o, mejor dicho, a la ausencia de ella, porque todo indica que las personas que nombró Ricardo Rosselló a la Junta que se supone la dirija se han dedicado a desmantelarla. A días de llegar, en la primera sentada eliminaron siete reservas naturales creadas el año anterior abriendo playas, bosques y humedales a la codicia desarrollista. También tiraron a la basura un plan de uso de terrenos muy útil y necesario que había sido elaborado durante años de trabajo. Últimamente, buscando dejar su huella destructiva mejor ubicada, andan promoviendo un mapa que establece nuevos usos elaborado a la medida de los empresarios que andan detrás del dinero fácil. A la heredera de Rosselló, Wanda Vázquez, se le han hecho múltiples pedidos para que detenga la venta tipo viernes negro que promueve la Junta de Planificación, pero no se da por enterada. Ojalá sea que aún no encuentra a una doctora Conte para mandarla a oficiar milagros a Planificación.

La lista de las entidades públicas que necesitan un milagro que las haga competentes es bien larga y estoy llegando al final del artículo. Falta hablar del Departamento de Educación que está en sindicatura de los federales y cada día maltrata a cientos de miles de maestros y estudiantes. El cuadro que se develó durante una reciente vista pública citada por la Junta de Control Fiscal fue realmente patético. Otra vez, no es porque falte dinero en el presupuesto. Igual que en el NCF lo que falta es gente con algo de capacidad y menos dispuesta a la corrupción.

Resulta difícil encontrar una agencia pública que no clame por un milagro que la haga medianamente eficiente. Ese es el legado de Ricardo Rosselló quien se fue y, como los difuntos que merodeaban por Ciencias Forenses antes del milagro de la doctora Conte, nos dejó un grupo de herederos y herederas fabricados a su imagen y semejanza.

Sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña: Matar la gallina de los huevos de oro

Por Giancarlo Vázquez López

gvazquez@claridadpuertorico.com

Todo el Viejo San Juan enfrenta el mismo peligro que hoy acecha la sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). En esta zona tan importante de la Capital y el país, las consideraciones comerciales prevalecen por encima de su valor histórico y de la comunidad. Esto es contrario a lo que debería ser, según resaltó Margarita Gandía en entrevista con CLARIDAD.

Gandía, agente de bienes raíces y residente en el Viejo San Juan, sugirió que no se puede romper con ese balance entre el carácter residencial y comercial de dicha zona. Según dijo, es responsabilidad de cualquier corredor de bienes raíces poner los valores de la comunidad y la zona histórica antes de cualquier consideración comercial.

“Queremos mantener el vecindario y que haya un balance. Que no se rompa ese balance entre comercio y residente. Si se rompe es un desastre, perdemos San Juan. Esto es lo que está pasando ahora. Aquí es un poquito más que desbalance, es perder San Juan completamente. Echar por tierra 60 años de restauración y el proceso de crear comunidad, y de crear una ciudad que es una joya”.

La invasión de inversionistas a pasos agigantados en los últimos años han hecho de la antigua ciudad amurallada “la gallina de los huevos de oro de Puerto Rico para el turismo”. Inversionistas que compran, restauran y destruyen las propiedades por dentro para sacarle dinero y que eventualmente se irán, pero “han dejado ya un destrozo”.

“Sabemos que este dinero es ave de paso. En los próximos 10 años venderán y seguirán adelante […] si seguimos permitiendo que el Viejo San Juan se convierta todo en hoteles, todo Airbnb y seguimos desplazando las comunidades se va a convertir en un Disney y estamos a punto de…”

Desde el 12 de septiembre comenzó a circular información sobre la venta del Asilo de Beneficencia. Según relató Gandía una vecina que estaba haciendo una investigación en la Oficina del Contralor encontró de casualidad el contrato de 134 páginas firmado al término de la administración de Alejandro García Padilla. Luego de recibir el documento vía email, Gandía difundió la información entre vecinos. La Asociación de Vecinos del Viejo San Juan (AVISAJ) lo publicó, pero no pasó nada hasta hace unas semanas que el periódico Metro publicó el documento e hizo la investigación.

Gandía cuestionó la legitimidad del contrato por haber sido firmado días antes de la toma de posesión de Ricardo Rosselló.

“La gobernadora ya envió el contrato al Departamento de Justicia, pero queremos que eso no invalide la cita que le estamos exigiendo y que le esta exigiendo naturalmente el colectivo de artistas, la asociación de museos, la asociación de vecinos, etcétera”.

Además, añadió que “son dos vertientes porque a la vez esto coincide con que acaban de eliminar la exención contributiva para los que restauran en el Viejo San Juan. La sanjuanera, ha sido testigo del proceso de restauración del Viejo San Juan “soy algo así como la memoria del proceso”. Su madre Blanca B. Gandía comenzó en el negocio de bienes raíces en 1958.

“En los primeros 20 años queríamos que se mudaran familias a San Juan y que no viniera alguien y cogiera una casa preciosa, pusiera nueve o diecisiete apartamentos y se convirtiera en una comunidad de transeúntes, o una comunidad estéril de museos porque entonces no iba a haber comunidad. Convencer familias que compraran y restauraran fue un proyecto titánico. Cuando se inaugura el ICP se pasa una ley en 1955, la Ley Núm. 7, que no tenías que pagar impuesto de la propiedad, y también te descongelaba la renta. Se restauraron unas cuantas casas, pero llegó un momento en que al ser tan costosa la restauración tenia que haber otro incentivo para la persona que se mudaba o quería invertir en el Viejo San Juan”.

Explicó lo siguiente: “Entre el 69 y 70 se enmienda esa ley para que ls ingresos, la renta que tu recibieras iban a estar libres de impuestos y eso suena maravilloso. Suena hasta clasista. Pero el espíritu de esa ley hasta el día de hoy es que tu mantengas la propiedad. Mantener una propiedad restaurada es muy costoso. Recuerda que hay que mantenerla afuera y adentro. Estamos hablando de miles de dólares. Si San Juan se ha mantenido precioso y bonito es porque los propietarios lo mantienen y es más caro el mantenimiento que el impuesto que nos podrían cobrar”.

La agente de bienes raíces vislumbró que a los tres años de eliminar esa exención contributiva ningún comerciante se va a molestar en arreglar su fachada y, por otra parte, los patios interiores terminarán convertidos en almacenes.

“Esta es de las pocas ciudades en el mundo que la restauración ha mantenido una integridad arquitectónica de maravilla. Cuando tu entras a un edificio, a una casa, esa casa te hace el cuento. Eso tiene un valor incalculable desde todos los puntos de vistas. No estamos borrando la historia, la estamos rescatando. Esto, aunque suena clasista, y que esto es un grupo de riquitos que quieren seguir abusando (se refiere a la exención para la restauración), pues no es así. Nosotros aportamos. Esa herramienta es efectiva para mantener las condiciones de la estructuras en el Viejo San Juan. Si yo no mantengo mi fachada, si no mantengo limpio mi balcón, yo recibo una carta del Instituto enseguida. Recibía porque ya el Instituto… La punta de lanza del desarrollo de la restauración del Viejo San Juan fue el Instituto de Cultura con su proyecto. San Juan se convirtió en un museo vivo. Todo esto, las galerías, exposiciones, el teatro, la música, fue un desarrollo renacentista. Un rescatar de historia. Fue el proyecto cultural más maravilloso que ha tenido Puerto Rico, obra de Don Ricardo Alegría”.

Recalcó que, de no ser tanto por el proyecto cultural del Instituto y el incentivo, “ningún banco prestaba dinero para comprar una propiedad sin restaurar […] un cascarón”. Excepto por un préstamo interino que daba el Banco Gubernamental de Fomento –aclaró– solo para la restauración.

“El que compraba tenía que hacerlo en efectivo. Después que tu comprabas, el Banco de Fomento te prestaba dinero para cubrir los gastos de compra y restauración”, explicó.

Añadió: “Tras un acuerdo firmado es que surge la parcela B en la que se define muy bien el uso de las estructuras porque dice que el Estado Libre Asociado puede utilizar estas propiedades siempre y cuando tengan un fin educativo. Eso no es lo que se pretende mediante el arrendamiento de la sede actual del ICP, o cualquier otra estructura de valor histórico y cultural, para crear hoteles. El edificio ha sido abandonado en cuestión de mantenimiento. Eso para mi pasa a un segundo plano. La indignación es el acto de corrupción y de hacer esto a puerta cerrada”, sostuvo.

Noviembre histórico

El lunes 25 de noviembre el pueblo cubano, América Latina y todos aquellos pueblos que se mantienen en lucha y resistencia en contra de la avaricia de imperios capitalistas, conmemoran la partida del gran líder revolucionario Fidel Castro Ruz. Le recordamos con dos de sus insignes citas.

Discurso en la clausura de la Tercera Plenaria Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas, 19 de febrero de 1965

“Yo estoy absolutamente convencido de que la sociedad ganará más en la medida en que sea capaz de desarrollar y aprovechar las calidades, las capacidades morales, humanas e intelectuales de la mujer. Estoy absolutamente convencido. Y precisamente lo que diferencia una sociedad justa, una sociedad socialista de la capitalista, es esto.”

Palabras pronunciadas durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Río de Janeiro, el 12 de junio de 1992:

“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre. (…) Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre. (…) Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.”