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El tilcayo y la importancia etnolingüística del nombrar

 

Carlos E. Silva Velázquez

Para decir la palabra alma dicen ‘palabra’ o también ‘voz’

– Ernesto Cardenal

Creo que ya todos hemos visto a Tigrino, el gatito que conquistó el internet el pasado jueves, 17 de septiembre. Es la primera especie de félido identificada y descrita en sobre cien años, denominada Leopardus tilcayo. Ya que vamos a hablar de lenguaje y el acto de nombrar, es importante aclarar y recalcar eso: no es que el tilcayo surgió por generación espontánea, que evolucionó el mes pasado o que es la primera vez que el ser humano ve uno. De hecho, el estudio revela que divergió de su pariente más cercano hace más de 1.4 millones de años. Lo que pasó fue que ahora fue que se determinó que este animal es una especie totalmente distinta a todos los primos que tiene en el área, miembros del género Leopardus que hemos conocido por mucho tiempo y que, claro, han convivido con los pueblos de América por miles de años. Todos estos gatitos, como el ocelote, el margay y los gatos tigre son sumamente parecidos entre sí. El ocelote es mucho más grande, por lo tanto más fácil de diferenciar; el margay, sin embargo, puede causar mucha confusión en informes de avistamiento e investigaciones de campo (Lescroart et al, 2026). Si es difícil diferenciar a simple vista a las especies de gatos tigre del margay, imaginen entonces diferenciarlos entre ellos.

Nos enfrentamos al primer dato importante en relación al nombre: ‘tilcayo’ es como se llama en regiones de Bolivia a diferentes gatos tigre (especialmente al tigrillo, Leopardus tigrinus), así como los nombres paloma o ballena se usan comúnmente para englobar varias especies. Es posible, entonces, que esta designación general haya afectado la capacidad de identificar al tilcayo antes. Pero, ¿de verdad nadie lo había diferenciado? Hay que preguntarnos si las comunidades locales ya habían identificado diferencias entre el tilcayo y sus parientes. ¿De dónde sale el nombre? ¿Tendrían más nombres para los otros gatos? El colonialismo, la globalización, la industrialización y la explotación del medioambiente a menudo borran la historia de los pueblos, sus lenguas y todo lo que cargan. Nos toca recuperarla y protegerla.

Al momento, lamentablemente, no encuentro datos sobre el origen o la composición de la palabra tilcayo —más difícil todavía ahora que la palabra se fue viral—, ni cómo se utiliza en la región del Yungas, donde se encontró a Tigrino. Lo único que tengo, por ahora, es que en aimara (una de las lenguas originarias de la región) la palabra titisignifica ‘gato salvaje’, que t’ili significa ‘lo más pequeño’ y cayu significa ‘pie’. Suena a que… quizás. Pero aunque podría pasar horas teorizando, ahora mismo no puedo confirmar que haya una conexión etimológica. En la Guía de identificación de partes de félidos (2020) de Bolivia, donde por lo menos consta el uso del nombre tilcayo, solo se menciona al tigrillo (Leopardus tigrinus) y no se mencionan a los otros gatos tigre. En el resto de las publicaciones que encuentro, se recurre al común tigrillo, confirmando la invisibilización de nombres originarios.

 En el estudio genético y taxonómico que se hace del tilcayo no hay información sobre la relación entre la comunidad local y las especies estudiadas. Solo se menciona que es un félido «ampliamente conocido en la zona del Yungas» y que proponen el nombre común tilcayo en inglés para preservar «la designación tradicional local en reconocimiento de su relevancia cultural y regional». Esto puede presentar otro problema, ya que, como mencioné, los locales nombran tilcayo a varias especies y parecería que se ignora esta relación. Y con toda la atención mediática, el gatito emblemático quedó bautizado. Esperemos que este mismo descubrimiento impulse a estudiar más a fondo la relevancia cultural que mencionan, y que continuemos reconociendo las aportaciones imprescindibles de las comunidades locales en el camino de seguir entendiendo el planeta y los ecosistemas que lo componen. No todo son pruebas de ADN.

Los pueblos tienen diferentes formas de categorizar la fauna y la flora. Los pueblos akan de Ghana, por ejemplo, usan características como patrones de vuelo y hábitat para categorizar y nombrar aves (Deikumah et al, 2015); en el náhuatl, el valor espiritual de las especies juega un rol importante en sus sistemas de nomenclatura (Blancas-Calva et al, 2023). Esto es lo que se conoce como clasificación etnobiológica. La etnobiología, según la define Brent Berlin (1992), es «el estudio de la compleja serie de relaciones entre plantas y animales y las sociedades humanas presentes y pasadas». La importancia de este campo no se limita a la curiosidad antropológica de entender a otras culturas, sino que reconoce y documenta el conocimiento ecológico de quienes habitan los ecosistemas y llevan relacionándose con ellos por siglos. El lenguaje es un archivo histórico de este conocimiento que, aunque a menudo coincide con el conocimiento científico de las instituciones occidentales, también va más allá de lo que nuestros sistemas perciben o consideran relevante. Recordemos que las comunidades locales tienen siglos de ventaja. En el Congo, por ejemplo, se comprobó que el conocimiento local del bonobo era indispensable al entendimiento de la especie y, por tanto, indispensable para los esfuerzos de su conservación (Omasombo et al., 2022). Énfasis en mi uso de la palabra «indispensable»; o sea, que si se descartara dejaría un gran vacío.

Los procesos de categorización e identificación de una comunidad lingüística no son meras casualidades que convergen en un nombre «porque sí» como algunos comentarios sugieren sobre el tilcayo, sino que son estrategias de nominación que surgen del contacto y las relaciones entre los seres humanos y su entorno (Peña & Silva, 2022).

¿Cuál es la importancia de reconocer estos fenómenos, de tomar en cuentas estas estrategias de nominación?

 Primero, nos dan una ventana a la relación de los hablantes con el medioambiente y especies particulares. Pensemos en un ejemplo sencillo y cercano. En algunos contextos de Puerto Rico, se le llama matapollos al guaraguao. Aparte de sonar gracioso, este nombre carga, evidentemente, información de una conducta del guaraguao y de su relación con quienes crían gallinas. El conocimiento ecológico también se transmite mediante la oralidad, y así se sostiene a través de generaciones como una pequeña librería que se hereda.

Segundo, las estrategias de nominación nos ayudan a entender cómo una comunidad lingüística percibe y categoriza especies, revelando qué características son más prominentes y qué prioridades tienen los hablantes al identificarlas. Una pregunta importante que nos hacemos es, ¿cuán importante es un nombre para que un hablante perciba y diferencie especies? Podemos pensar, quizás, en el caso de las abejas. Mucho se habla de que las abejas están en peligro y hay que protegerlas, pero por lo general la palabra abeja nos lleva a un prototipo específico: la abeja europea (Apis mellifera), una abeja que poliniza ciertas plantas específicas y que no está tan amenazada como las abejas nativas en sus respectivos ecosistemas. El desconocimiento de abejas nativas es un problema al que se enfrentan los conservacionistas en muchas partes de América y el mundo, Puerto Rico incluido.

            Un caso más conocido, sin embargo, es el de nuestra boa endémica (Epicrates inornatus). Con la proliferación masiva de serpientes invasivas, la boa puertorriqueña ha vuelto a enfrentarse al machete de los humanos. La presencia de la boa constrictora (Boa constrictor) y la pitón reticulada (Malayopython reticulatus) no es la única causa, claro, pero sí ha aumentado la confusión y, por tanto, el ocasional asesinato de las inocentes boricuas. Como con muchas otras especies, el desconocimiento produce miedo, y el miedo a menudo termina en un chancletazo. Pregúntenle a las arañas.

Por supuesto, está el hecho de que las serpientes grandes se parecen entre sí para quien no tenga experiencia con ellas. Pero hay que preguntarnos si el nombre que comparten ha ido empañando nuestra capacidad de diferenciarlas. Incluso he escuchado y leído a gente llamarle boa a la culebra corredora, que es mucho más pequeña y tiene muchísimas otras diferencias tanto morfo-anatómicas como conductuales. Que nuestra mayor serpiente nativa comparta nombre con sus primas exóticas presenta el riesgo de asociarla más a la idea de invasión que a la de pertenencia. Cabe destacar que boa viene del latín, y con él se nombra a muchísimas serpientes del mundo; no es un nombre criollo. Consideremos, una vez más, al guaraguao, cuyo nombre es de origen taíno. La confusión de si el guaraguao es o no de aquí es mucho menor, casi inexistente, incluso con su simbología de opresor en el famoso refrán. He visto llamar al guaraguao cosas como águila boricua; o sea, al guaraguao se le añade puertorriqueñidad, proximidad, pertenencia, mientras que el nombre boa, indirectamente, invisibiliza y pone en peligro a varias especies. Si le llamáramos culebrón, otro de sus nombres, más criollo, ¿nos identificaríamos más con ella? Quienes todavía le llaman culebrón, ¿la reconocen más fácilmente, la sienten más puertorriqueña? Si le tuviéramos un nombre nativo, como al coquí, ¿cómo definiríamos esa relación? Como puertorriqueños, debemos preguntarnos cuántas especies reconoceríamos y defenderíamos si pudiéramos nombrarlas, si hubiéramos mantenido sus nombres originarios o si educáramos usando los nombres criollos que les dan quienes más interactúan con ellas. En un momento en que nuestra tierra está en constante amenaza y nuestras especies son ignoradas, fortalecer esas relaciones ecológicas es base para luchar por un mejor país y un mejor mundo.

 Es cierto que el nombre no crea la relación, sino que, como ya dije, surge de la relación entre el humano y su entorno; no obstante, como también dije, un nombre carga información, el lenguaje es educación viva que mantiene esas relaciones. Y como hemos sido testigos de primera fila en Puerto Rico, el lenguaje es vulnerable a las influencias de los sistemas, a sus intenciones y prioridades. Al igual que cambia y evoluciona orgánicamente mediante el contacto, puede sufrir mediante su manipulación, y alterar cómo vemos y habitamos el mundo. ¿Cómo saber si las comunidades nativas de Bolivia conocían las diferencias entre el tilcayo y los otros miembros del género Leopardus si dejamos que esa información lingüística se pierda? Nombrar no es poca cosa, y nos toca, en todos los rincones, abrir los oídos con humildad y escuchar a quienes cargan en su voz la historia del planeta.

Referencias:
  • Berlin, B. (1992). Ethnobiological Classification: Principles of Categorization of Plants and Animals in Traditional Societies. Princeton University Press.
  • Blancas-Calva et al. (2021). Una aproximación a la nomenclatura tradicional de las aves comunes de Xalitla, Guerrero, México, Revista Etnobiológica, 21(1).
  • Deikumah, J. P., Agyeman, V. K., & Oduro, W. (2015). Bird naming by Akan people in
  • Ethnobiology Letters, 6, 60–66.
  • Lescroart et al., Phylogenomics and museomics reveal five distinct species of tiger cats in South America, CurrentBiology (2026)
  • Omasombo et al. (2022). Local Ecological Knowledge: A Tool for the Conservation of an Endangered Species? The Example of the Bonobo (Pan paniscus). African Primates, 16.
  • Peña Torrejón, J. & Silva Villegas, G. (2022). Estrategias de nominación en la nomenclatura etnozoológica urarina (aislada, Perú). Lexis, 46(1), 163–197.
  • Retana-Guiascón et al. (2023). Conocimiento morfo-anatómico de las aves por mayas yucatecos: ornitología maya. Huitzil, Revista Mexicana de Ornitología, 24(1).
  • Rumiz et al. (2020). Guía de identificación de partes de félidos, Bolivia. Panthera.

La deshonestidad de Standard & Poor’s y Moody’s durante la Gran Recesión del 2007: Una evaluación kantiana

A Félix Córdova Iturregui

 

Introducción:

Immanuel Kant privilegia al Otro, una visión relacional anclada sobre el respeto y el amor que debemos al prójimo. En su Crítica del juicio (1790), Kant le adjudica a nuestra conciencia el punto de partida de nuestra ley moral autoimpuesta. En otras palabras, la conciencia revela la autonomía que devela la libertad de todos los seres humanos.  En ese sentido, nadie tiene derecho a incidir sobre la libertad del Otro. Como veremos, actores financieros de la Gran Recesión de 2007 actuaron de forma irracional y egoísta en menoscabo del bienestar de las demás. A raíz de esa debacle financiera, nueve millones de familias estadounidenses perdieron sus hogares, casi ocho millones de personas quedaron sin empleo, y grandes compañías consideradas “too big to fail” colapsaron, entre otros resultados devastadores.

Un informe del Congreso estadounidense (2011) identificó la deshonestidad de las agencias de calificación de riesgo crediticio como causa medular de la crisis económica. Estas compañías traficaron con su credibilidad institucional vendiendo al mejor postor clasificaciones AAA adjudicadas a productos financieros de alto riesgo.

La ética kantiana

 Kant cree que todo ser humano está dotado del poder natural de la razón. De la razón pura, desvinculada de lo material, surge la ley moral a priori que viabiliza hacer el bien. Se hace lo correcto porque es lo correcto; no requiere motivo ulterior alguno. Como observa Kant en Crítica del juicio, «el poder de juicio proporciona el elemento mediador entre los conceptos de naturaleza y el concepto de libertad, lo que hace posible la transición de lo puramente teórico a lo puramente práctico» (p. xxii). En su prefacio a la Crítica del juicio, Mary McGregor concluye que «los agentes morales pueden, sin embargo, sentirse en casa con la naturaleza» (p. xxii). La razón es el puente habilitador que une los conceptos de naturaleza y los conceptos de libertad.

Por esta razón, Kant exalta a los individuos como seres morales. La moralidad inherente a nuestra humanidad constituye una hoja de ruta para la convivencia pacífica y el progreso de la sociedad. Ese es el desafío diario al que nos enfrentamos. Según el filósofo alemán, la moralidad revela nuestro propósito existencial superior, actuar a tono con «el bien supremo». Este esfuerzo colectivo redunda en seres humanos felices, un estado natural propio de una verdadera civilización.

Kant: El agente moral

 Un agente moral kantiano resiste los requiebros de la tentación material. Ignorar impulsos externos refleja la preeminencia de la libertad. Nuestro potencial destructivo, problematizado por Freud, se desactiva a través de nuestro albedrío, una voluntad neutralizadora de inclinaciones egoístas y destructivas.

En su Doctrina del Derecho (1797), Kant, un ávido estudioso de la historia, subraya la proclividad humana de privar a las personas de su derecho a una vida feliz y fructífera, influjo nocivo de pulsiones materiales que neutralizan la ley moral intrínseca que inclina al bien, que redundan en conductas irracionales. Esa expresión antisocial confirma nuestra falibilidad por cuanto «Libertad de elección es esta independencia de ser Determinado por impulsos sensibles» (Metafísica de la moral, 1785, p. 42). Impulsados por deseos sensoriales, renunciamos a nuestra libertad al permitir ser determinados por objetos o deseos externos.

Kant propone una actitud moral congruente con la libertad, a la búsqueda irrestricta de la felicidad y el progreso en su Metafísica de la Moral: «Así, la ley universal del Derecho, de modo que el libre uso de tu elección puede coexistir con la libertad de todos de acuerdo con una ley universal, es en efecto una ley…» (p. 56). Siendo así, Kant enmarca la libertad de la siguiente manera: «La libertad (independencia de estar limitada por la elección ajena) en la medida en que puede coexistir con la libertad de todos los demás de acuerdo con una ley universal, es el único derecho original que pertenece a todo hombre en virtud de su humanidad». (p. 63). Así, una voluntad unilateral es inmoral porque lesiona a otra persona; es una imposición (Metafísica, p. 77). Excluye «la comunidad de seres libres» (Metafísica, p. 95).

Nuestra voluntad inmuniza contra urgencias materiales que dañan o privan al Otro de libertad y felicidad. Así, Kant sostiene que «la base de los grandes crímenes es simplemente la fuerza de inclinaciones que debilitan la razón» (Metafísica, p. 189). Kant define el egoísmo: «Alguien que es indiferente a cómo van las cosas para los demás si solo les va bien a sí mismo es egoísta» (Metafísica, p. 245). Así, el egoísmo se opone a la «benevolencia práctica (beneficencia) haciendo del bienestar y la felicidad de los demás mi fin… Actuar bien, es decir, promover según los propios medios la felicidad de personas necesitadas, sin esperar algo a cambio, es deber de todo hombre» (Metafísica, p. 246).

Kant reitera el alcance social de la moralidad: «Toda acción que por sí sola o por su axioma permite la libertad de cada individuo para coexistir con la libertad de todos los demás conforme a una ley universal es correcta» (Political Writings, p. 23). En ese sentido, Marey (2017) sostiene que «la tesis política central de Kant, [es,] a saber: que solo la voluntad unida del pueblo puede ser una autoridad legítima» (p. 168). Si un pensador independiente ha alcanzado la madurez, ya no está sujeto a la tutoría de fuerzas externas; entonces, como concluye Marey (2017), «la ilustración es un concepto político, diseñado para desempeñar un papel indispensable como condición de posibilidad para el gobierno de la voluntad unida» (p. 170).

Según Gallino, «Una empresa se define como irresponsable si, aparte de obligaciones legales elementales, asume que no tiene que responder ante ninguna autoridad o privada ni ante la opinión pública respecto a las consecuencias económicas, sociales y medioambientales de sus actividades» (Vignini & Rusconi, 2023, p. 30). Como observan Vignini & Rusconi, «La exigencia kantiana de una moralidad intrínseca y desinteresada puede constituir un baluarte contra diversas formas de degeneración inmoral» (pp. 32-33). El mundo está plagado de tentaciones, «expuesto a toda clase de corrupción» (Kant, Groundwork, p. 57). La búsqueda de la felicidad ha sido delineada por el instinto, un motor falible de las acciones humanas. Tales impulsos permiten «interferir incompetentemente en los propósitos de la naturaleza» (Groundwork, p. 63). Además, estas mentes débiles «descubren que en realidad solo han traído más problemas sobre sus vidas de los que han ganado en el camino hacia la felicidad» (p. 63). La razón podría haber frustrado tales inclinaciones peligrosas, pues «nos ha sido impartida como un poder práctico», una «influencia sobre la voluntad» (p. 64). En otras palabras, la buena voluntad desarma nuestras peores inclinaciones. Kant reitera su preocupación por el Otro, al afirmar que «Ayudar a otros donde uno puede es un deber» (p. 66). También subraya la importancia de respetar la humanidad del Otro, pues no tenemos derecho a dañar a una persona, privando al individuo de disfrutar de la libertad y de la paz inherente a una vida fructífera.

En una persona moral, la voluntad y la libertad se fusionan; el individuo está «sujeto solo a leyes que él mismo elabora y que, sin embargo, son universales» (Groundwork, p. 100). El filósofo presenta una interesante dualidad. Todo lo que tiene costo puede ser sustituido. Pero «si es exaltado por encima de todo precio y, por tanto, no admite equivalente, entonces tiene dignidad» (Groundwork, p. 102). Kant matiza su idea: «Lo que es relativo a las inclinaciones y necesidades humanas universales tiene un precio de mercado” (Groundwork, p. 102). Kant es tajante respecto a la destructividad que generan deseos materiales: «Principios empíricos no siempre operan como base para las leyes morales» (Groundwork, p. 109). La búsqueda de la felicidad personal desplaza la virtud como condición suprema de la persona que acata la ley moral racionalmente autoimpuesta A priori. Mina la bondad porque «basa la moralidad en motivos sensoriales que en cierto modo la socavan y la destruyen totalmente…en la medida en que los motivos de la virtud se sitúan en la misma categoría que los del vicio y solo se nos instruye a mejorar en el cálculo, la diferencia específica entre virtud y vicio se oblitera» (Groundwork, p.110).

Kant advierte sobre la endeblez de la naturaleza humana. Sostiene que los deseos materiales impulsan conductas egoístas, producto de pensamientos irracionales ajenos al bien común. Los individuos egoístas no son libres; sus acciones utilitarias muestran el control de los deseos sobre una voluntad atada a objetos empíricos, una puerta de entrada a la irracionalidad que precede a acciones contingentes y precarias. La buena voluntad, en cambio, es incondicionalmente buena; desarma nuestros peores instintos. Como argumenta en su texto Groundwork of the Metaphysics of Morals, Kant argumenta que el privilegio económico y social puede impulsar la irreflexión, un sentido ilusorio de libertad sin restricciones, una perspectiva existencial egocéntrica. Esa sensación seductora de éxito ilimitado presagia problemas complejos. Resalta una razón nublada por ofuscaciones materiales. Sin embargo, los humanos pueden frenar sus impulsos antisociales viviendo bajo los estándares de una ley moral auto legislada, un deber de hacer el bien porque es lo correcto independientemente de los motivos o sus consecuencias. La moralidad kantiana se basa en acciones de índole universal. Kant sostiene que los humanos gobernados por los sentidos contravienen la razón. Dada esa posibilidad, el Estado debe usar sus poderes políticos y legales para desactivar el daño potencial que podrían causar estos actores irracionales (Church, 2013: 65). Lo que nos lleva al desastre financiero del 2007.

La Gran Recesión del 2007

 Agentes financieros y bancarios indujeron personas a suscribir hipotecas impagables, ocultaron información crítica a los inversores, vendieron calificaciones inexactas al mejor postor y sobrevaloraron los valores subprime (de alto riesgo), entre otras conductas deshonestas (Schoen, 2017; Ellsworth & Porapaiboon, 2009; Larreina, 2018; Bernt et al., 2004). Como resultado de la implosión subprime, millones de personas resultaron perjudicadas. Actuar cónsono con la ética kantiana habría evitado esta catástrofe económica. Según Larreina, «Dado su papel fundamental en la asignación de recursos en nuestra sociedad, las finanzas deben estar al servicio del pueblo, teniendo también en cuenta el interés de la vida misma y el de las generaciones futuras» (2018: 442).

Desde un punto de vista kantiano, las normas éticas propician la conducta racional, fomenta el bien común. No se necesitan leyes externas cuando codificamos estándares de conducta que resultan en equidad y justicia social. Como señala Nielsen, la Gran Recesión de 2007 «… no trató de crear riqueza ni de mejorar a nosotros mismos y al mundo, sino que, en cambio, favoreció la destrucción masiva de la riqueza y permitió que algunos ganaran mucho dinero a costa de otros» (2010: 300).

Admitamos que la deuda corporativa (leverage) puede tener consecuencias positivas. Personas pueden comprar sus viviendas, surgen nuevas empresas y crece la economía. Sin embargo, esta crisis permitió que actores financieros infligieron sufrimiento a una escala sin precedente, dado que, por ejemplo, los bancos pasaron de un proceso de «originar y mantener» hipotecas, en el que un banco retenía un préstamo hasta la fecha de vencimiento, al modelo de «originar para distribuir», en el que los préstamos se empaquetan y reempaquetan en segmentos y se «aseguran», otro eufemismo, para fusionar activos generadores de ingresos de contenido y valor dudosos en un producto financiero rentable (Gilreath, 2018). Para 2007, los servicios financieros representaban el 41% del total de beneficios corporativos en Estados Unidos (Nielson, 2010: 310).

La ética kantiana destaca el poder innato de los humanos para actuar de forma práctica en el mundo a partir de una elección moral razonada derivada de una ley moral autoimpuesta a priori, o lo que Kant denomina el Imperativo Categórico. Es el núcleo del pensamiento racional universal. En este sentido, el razonamiento no es un privilegio de clase socioeconómica; es una facultad natural inherente a todo ser humano, sin excepciones. Kant, por tanto, enfatiza lo que la humanidad tiene en común, lo que une a las personas a pesar de las diferencias. La idea kantiana de dignidad acentúa la igualdad. Respetar la dignidad significa que ninguna institución tiene derecho a utilizar a un ser humano como objeto; no tiene derecho a provocar sufrimiento a otras personas.

En este sentido, Kant rechaza el privilegio social y económico; la dignidad no es una construcción social sino una cuestión de derechos humanos (Bayefsky, 2013, p. 811). Esas premisas éticas constituyen la prueba de fuego del edificio moral de Kant. Las consideraciones materiales permiten conductas poco éticas, forman codicia y egoísmo. Todos podemos, sin embargo, vivir acorde con una ley moral puesto que «La autonomía moral es una forma de objetividad que también descarta el interés propio, el egoísmo, las convenciones o normas sociales, la codicia y otros medios de introducir sesgos en un análisis» (Bowen, & Li, 2018, p. 238). Después de todo, los individuos están «influidos… por tantas inclinaciones» (Kant, Groundwork). El sentido a priori del deber desarticula esos impulsos tendenciosos. Actuar así subyace a la premisa kantiana de no causar daño. Dañar a individuos o a la sociedad constituye una grave infracción ética; muestra la irracionalidad como motor de acciones interesadas.

La buena voluntad implica hacer el bien a los demás, secuela de un sentido del deber ajeno a interés personal alguno. La voluntad constituye el único límite de tales acciones en beneficio del Otro. Todo proviene del deber, reitera Kant, guiado por la ley moral autoimpuesta como único referente. Un optimista Kant insiste en que la buena voluntad puede contravenir la propensión humana de usar a otras personas para beneficio personal. Ninguna acción supera una voluntad razonada, ámbito de la expresión más excelsa del bien.

La humanidad es su punto de partida. Desviarse de la ley produce conducta social disruptiva. La reverencia por la ley moral a priori desarticula el influjo pernicioso que suscitan lo material y lo sensorial, como evidenció la Gran Recesión. Años de especulación financiera irresponsable, objetivos financieros fantasiosos y la desregulación, entre otros factores, provocaron esa debacle histórica. La Comisión de Investigación sobre la Crisis Financiera del Congreso concluyó que la crisis era evitable. Señala como causas significativas, entre otras, actividades financieras no supervisadas o desreguladas, compra y venta masiva de productos financieros derivados exóticos de alto riesgo, nivel de deuda e inversión irracional, un gobierno indiferente, y la irresponsabilidad y codicia de Moody’s y Standard & Poor’s. En realidad, estas compañías magnificaron la crisis al legitimar complejos productos financieros de valor y riesgo imprecisos.

Como consecuencia de sus acciones temerarias, el 90% de los valores respaldados por hipotecas residenciales (Residential Mortgage-Backed Security) calificados AAA entre 2006 y 2007 terminaron degradados a nivel de chatarra. La investigación del Senado identifica la calificación artificial de productos financieros de alto riesgo como una causa clave de este desastre financiero (2011: 6). La investigación descubrió que las agencias calificadoras pudieron haber anticipado la crisis porque fueron alertadas sobre la especulación con las viviendas, el elevado riesgo de los préstamos que se concedían y el fraude hipotecario desenfrenado» (2011,1.7).

Adherirse a la advertencia kantiana de hacer el bien porque es lo correcto habría evitado esa crisis económica global. Kant aboga por conductas éticas y racionales en aras del respeto a la dignidad y al valor humano de cada individuo. Nadie tiene derecho a usar al prójimo como medio para fines egoístas. Como argumenta Kant, «… no hace falta ciencia ni filosofía para saber lo que el hombre debe hacer para ser honesto y bueno…para ser sabio y virtuoso».  (Groundwork, p. 72). De esta forma, convivir en el planeta, la casa de todas y todos, mueve a proteger la dignidad, el derecho a la vida plena de cada ser humano, el epítome de la ética kantiana.

Nota del autor: Esta es un versión resumida y traducida del inglés de una ponencia que presentara el autor el 14 de octubre en la conferencia internacional de la Association for Business Communication en Baltimore.

Crucigrama-Víctor Jara

        

Especial para En Rojo

                       

Horizontales

 

  1. Víctor Jara: _____ canción comprometida: biografía en formato de novela gráfica escrita por Carlos Reyes González y Rodrigo Elgueta Urrutia.
  2. _____ puedes volver atrás: canción de Jara de su primer álbum (1966) como solista.
  3. Onomatopeya de la risa.
  4. Todavía.
  5. _____ Lidio Jara Martínez: músico, cantautor, profesor, escritor y director de teatro. Referente internacional de la canción de protesta.
  6. Te recuerdo _____: composición de Jara de 1969.
  7. Segunda nota musical.
  8. Dios egipcio del sol.
  9. _____ por travesura (1973): último disco que Víctor Jara alcanzó a editar y grabar por completo antes de su asesinato.
  10. El _____: canción de Jara de su primer álbum de estudio.
  11. Del verbo osar.
  12. Plegaria a _____ labrador: con esta composición, Jara ganó el primer premio en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena en julio de 1969.
  13. Salvador _____: presidente chileno que nombró a Jara embajador cultural del gobierno.
  14. La edad _____ la mujer: canción de Jara de su álbum «»Canto por travesura».
  15. Aféresis de papá.
  16. Víctor _____ Jara Martínez: escribió su último poema «Somos cinco mil», en el estadio donde fue torturado y asesinado por los golpistas. El poema fue sacado de forma clandestina.
  17. Autómata.
  18. Prefijo latino que indica dirección, tendencia.
  19. Perteneciente o relativo a Julio César.
  20. El número dos en romanos.
  21. _____ en tus manos abiertas… (1969): disco de Jara.
  22. Santiago de _____: ciudad donde fue asesinado Víctor Jara.
  23. Natural de Sarmacia, región de la Europa antigua.
  24. Embarcación.
  25. Canto _____: disco de Jara de 1970.
  26. El _____ Dumas: novela de Arturo Pérez-Reverte.
  27. Cólera.
  28. Tablar de huerta.
  29. Serpiente americana.
  30. El _____ de vivir en paz: disco de Jara de 1971.
  31. La _____ es eterna: Biografía de Víctor Jara: libro escrito por Mario Amorós.
  32. Víctor _____, su vida y el teatro: libro de Gabriel Sepúlveda Corradini

Verticales 

  1. Fruto de la vid.
  2. Ni chicha _____ limoná: uno de los temas satíricos más populares de Jara, lanzado en el disco «El derecho de vivir en paz» (1971).
  3. _____ tupamaras: una experiencia de guerrilla urbana: libro de testimonios y documentos escrito por los propios integrantes del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) de Uruguay.
  4. Marca el rumbo guiándose por el norte.
  5. Aire que da suavemente en algo.
  6. Víctor _____: durante el gobierno de la Unidad Popular, asumió una posición militante y de compromiso con el socialismo a la chilena.
  7. Atadura.
  8. Electrodo positivo.
  9. Usted, abrev.
  10. Nave.
  11. _____: Jara fue director artístico de este conjunto musical; colaboró con Inti Illimani y con la Peña de los Parra, entre otros.
  12. Onda.
  13. 28 de _____ de 1932: nacimiento de Jara.
  14. _____ Lydia Vega: escritora puertorriqueña.
  15. 16 de _____ de 1973: asesinato de Jara por los militares del golpe de Estado contra Allende y el pueblo chileno.
  16. Percibí.
  17. _____ único que tengo: composición de Jara en su álbum «La población» (1972).
  18. Distraído.
  19. Qué encanto tienen tus _____: canción de origen tradicional grabada por Jara cuando dirigió el Conjunto Cuncumén.
  20. Piedra.
  21. Móvil _____ Special: canción de Jara en su disco «Pongo en tus manos abiertas» (1969). Fue grabada con el conjunto Quilapayún.
  22. Símbolo del aluminio.
  23. Sonriera.
  24. Lienzo labrado en Arouca, villa de Portugal.
  25. Nombre de la letra «t».
  26. Tienda de piel de forma cónica utilizada como vivienda por los indígenas de América del Norte.
  27. Terminación verbal.
  28. Símbolo del cobalto.
  29. Clara _____: escritora puertorriqueña.
  30. _____ Suárez Díaz: historiadora puertorriqueña.
  31. Arbusto de la familia de las buxáceas.

De las amenazas imperiales de Donald Trump a la deriva estratégica de Delcy Rodríguez

Foto suministrada

 

En un mensaje que dirigió el martes pasado ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parecía cautivo de un febril delirio de grandeza. Hablando como si fuese emperador del universo, profirió abiertamente una serie de amenazas claramente contrarias a la Carta de la ONU y al derecho internacional contra países miembros de ese foro mundial. Amenazó con aniquilar a Irán si no se somete a sus designios y, además, amenazó con usar la fuerza militar en América Latina contra cualquier país, como ya ha hecho contra Venezuela y dice que hará contra Cuba, si Estados Unidos ve peligrar sus intereses imperiales. En cuanto a Irán, afirmó sentirse ante una disyuntiva: o se someten o, en ausencia de ello, los envía “al infierno sin ninguna posibilidad de sobrevivir y sin esperanza alguna de grandeza futura ni de generaciones venideras”. A buen entendedor, con pocas palabras basta: se trata de una amenaza de ataque genocida con armas nucleares contra el pueblo iraní.

De paso, el mandatario yanqui también defendió la ilegal agresión militar realizada el 3 de enero de este año contra Venezuela, el cual incluyó el secuestro de su presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, además de ser responsable por más de un centenar de muertos, incluyendo 32 cubanos que formaban parte de la seguridad del mandatario venezolano. Y puntualizó al respecto: “Nuestras acciones en Venezuela son la prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América se afiancen en ningún lugar del hemisferio occidental y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para salvaguardar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos”. En el público se encontraba Delcy Rodríguez, la actual presidenta encargada, quien encabezaba la delegación venezolana. Se veía con la mirada en blanco mientras escuchaba el alardeo de Trump contra su país, como si la cosa no fuese con ella.

El genocidio silente del pueblo cubano

Sobre Cuba, Trump alegó que es “un Estado absolutamente fallido … y acabará cayendo.” Nada mencionó sobre el criminal bloqueo que ha intensificado contra el pueblo cubano, el cual ya raya en una especie de genocidio silente. A diferencia de la delegación venezolana, la delegación cubana abandonó la sala en protesta ante las palabras ofensivas de Trump.

Cuba, la Numancia de nuestros tiempos, le calificó en septiembre de 2021 Andrés Manuel López Obrador. El entonces mandatario mexicano comparaba así la heroica resistencia del pueblo de Cuba frente al criminal bloqueo yanqui con la desplegada por el pueblo de la ciudad de Numancia, una población celtíbera, la cual resistió durante más de 20 años, del 153 al 133 AC, los ataques y el cerco del Imperio Romano, prefiriendo finalmente morir que someterse. ¡Patria o muerte!, fue también la consigna de los numantinos como la sigue siendo hoy entre los revolucionarios cubanos.

Trump continuó su discurso delirante abordando también sus ataques militares indiscriminados e  ilegales con drones contra embarcaciones civiles en el Caribe y el Pacífico. Alegó sobre ello que “los cárteles son el ISIS del hemisferio occidental” y que al igual que en el caso del grupo terrorista “deben ser asesinados, exiliados o detenidos como combatientes enemigos sin posibilidad de liberación”. El narcotráfico ha sido declarado por Trump una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos. Claro está, Washington no ha presentado prueba alguna de que dichos ataques indiscriminados contra embarcaciones civiles sean efectivamente contra narcotráficantes. Si tuvieran que hacerlo, tal vez pasaría igual que la fatula acusación en que se basó el secuestro de Maduro de encabezar un llamado Cartel de los Soles, sobre el cual su Departamento de Justicia ya desistió por no haber prueba alguna al respecto. Incluso, tuvo que aceptar de que ni siquiera hay prueba tan siquiera de que exista tal Cartel de los Soles.

Groenlandia y Puerto Rico

Por otra parte, el presidente estadounidense se refirió al acuerdo con Dinamarca sobre Groenlandia, que se firmaría oficialmente poco después de su discurso. Alegó engañosamente que dicho acuerdo le “otorga a EE. UU. el control permanente sobre la seguridad y todas las necesidades de ese territorio” y anunció que su gobierno estará construyendo próximamente dos grandes bases militares en Groenlandia. En realidad, el mentado acuerdo con Dinamarca y Groenlandia esencialmente repite y formaliza lo suscrito ya en un acuerdo previo de 1951. El llamado nuevo acuerdo sólo busca que Trump pueda salvar cara ante la frustración de su ambición declarada de anexarse a Groenlandia. Además, dicho acuerdo incluye un reconocimiento expreso al derecho de autodeterminación del pueblo de Groenlandia, incluyendo una cláusula de vigencia de lo acordado en la eventualidad de que éste opte finalmente por su independencia de Dinamarca.

Como puertorriqueño, no puedo dejar de recordar como en el 2019 Trump le ofreció Puerto Rico a Dinamarca a cambio de Groenlandia.  Dinamarca y Groenlandia rechazaron tajantemente el canje.

En el 2025, el centro de ideas para la acción Plan B Independencia, emplazó a Trump para que dejara de tratar a Puerto Rico como mera propiedad y botín de guerra, y decidiese poner fin de una vez y por todas a su condición colonial, traspasándole la soberanía para dar inicio de inmediato a un proceso de transición hacia su independencia. Ante el evidente colapso del régimen colonial, agravada por la rampante corrupción e incompetencia del anexionismo gobernante, dicha propuesta se insertó en un nuevo despertar del movimiento independentista en mi país y en aquella parte de nuestro pueblo que vive en Estados Unidos. También ha ido poco a poco penetrando en los corrillos del poder en Washington en oposión a aquellos quienes, mayormente en el Partido Demócrata, favorecen culminar la conquista colonial de Puerto Rico, con su anexión final a Estados Unidos.

La respuesta inmediata del gobierno de Trump fue la remilitarización de Puerto Rico para su uso como base de operaciones militares contra Venezuela, Cuba y el resto de la región.

La trampa de Tucídides

Por último, el discurso guerrerista de Trump ante la Asamblea General de la ONU tocó el tema de la Inteligencia Artificial. Afirmó que rechazaría cualquier propuesta para regular internacionalmente la “inteligencia artificial”, la cual crecientemente se vislumbra como un instrumento de guerra igualmente poderoso como lo fueron las armas nucleares en su momento. Detrás de la IA se agrupan una serie de fuerzas, algunas claramente tecnofascistas como, por ejemplo, Palantir, que consideran dicha tecnología como un instrumento de dominación que permitirá subsumir real y totalmente la gobernanza bajo las lógicas y dictados del capital. Quien gane en materia de IA, dominará el mundo, afirmó Trump.

Sobre la competencia con China al respecto, ayer jueves Xi Jingping, quien se encuentra en una visita de estado en Washington DC, le volvió a advertir a Trump de que no caiga en la llamada trampa de Tucídides y, como potencia hegemónica en declive, pretenda imponerse sobre China, la nueva potencia en ascenso, mediante el uso de la fuerza, en vez de la cooperación o la sana competencia.

Finalmente, si bien Trump insistió en que Estados Unidos está más poderoso que nunca, tanto en lo militar como en lo económico, la realidad tiende a ser una muy otra. La guerra total e hibrida que ha lanzado contra el mundo, ha representado un alto costo interno para Estados Unidos. Su población ha sido una de las mayores víctimas debido a la creciente precarización de la vida de la inmensa mayoría. Ello, aseguran los analistas, parece que condena a Trump y las fuerzas que lo apoyan a una derrota significativa en las elecciones de medio término que se efectuarán en noviembre próximo. En ese sentido, Trump podría perder la mayoría en ambos cuerpos del Congreso, lo que le dejaría crecientemente debilitado.

El derecho del más fuerte

Ahora bien, más allá de los cambios políticos internos que podrían darse próximamente en Estados Unidos, ¿qué está en condiciones de hacer la ONU en respuesta a estas amenazas claramente violatorias de su Carta y el derecho internacional en general? La Carta de la ONU y el derecho internacional no pueden seguir declarando una cosa y estados miembros como Estados Unidos e Israel haciendo lo contrario, sin que finalmente tengamos que aceptar que dicha Carta y el derecho en que se fundamenta son una triste y engañosa ficción y que la realidad dura e innegable es que hoy lo que prevalece con total impunidad es “el derecho del más fuerte”. La ONU ha quedado evidenciada como una institución crecientemente disfuncional, con una estructura de poder propia de la pos-Segunda Guerra Mundial, pero ya incapacitada para reflejar las nuevas relaciones de fuerza que se dan hoy en las relaciones internacionales.

Es imperativo que tomemos consciencia de que estamos en tiempos de guerra. Lo querramos o no admitir estamos en medio de la Tercera Guerra Mundial, dentro de la cual la América nuestra constituye uno de los frentes de guerra abiertos por Washington. Y frente a la guerra sólo valen los actos de fuerza. No me refiero unicamente a los armados sino que también los políticos, los cuales constituyen de igual manera actos de guerra por otro medio. Lo demás son juridicismos defensivos que si no están acompañados de acciones de fuerza, contribuyen poco o nada a la potenciación de cambios de sentido en las circunstancias actuales, específicamente con efectos estratégicos concretos.

Sin embargo, no basta con indignarse con ese discurso de Trump en la Asamblea General. Hay que negarse a contribuir a que se se sigan normalizando los crímenes que fueron el centro de su discurso abiertamente imperialista. “¡Al vencedor pertenece el botín!”, manifestó sin sonrojarse el mandatario yanqui. ¡Nada de mundo multipolar sino una cruda reafirmación de un mundo unipolar bajo sus criminales dictados!

Una “República nueva” de espaldas a Chávez y Maduro

Finalmente, hubo otro discurso ante la Asamblea General que me produjo también una gran indignación. Se trata del mensaje de Delcy Rodríguez. Sin mencionarlos, le echó la culpa a Maduro e incluso a Chávez por la crisis política que dividió a los venezolanos.

Nada sobre la lucha de clases que hubo ni la lucha librada por su pueblo contra el criminal y violento intervencionismo de Estados Unidos y Europa. En todo caso, expresó sentirse agradecida a Trump por toda su ayuda para enderezar al país.

Rodríguez anunció un proceso de reformas “democratizadoras“ de Venezuela y de construcción de una República nueva.  Indicó que primero habrá una reforma jurídica y del sistema judicial que elimine la posibilidad de “atropellos a manos de un poder arbitrario”. En segundo lugar, anunció que habrán elecciones”, aunque sin comprometerse con una fecha específica. Pidió respaldo para una Venezuela libre y soberana sin restricciones económicas e intromisiones de ningún tipo. Dijo que Venezuela quiere abandonar el camino divisionista que se impuso en el pasado reciente. Habló de asumir “una responsabilidad histórica, la de conducir a Venezuela desde una etapa de incertidumbre y conflicto a una etapa de democracia plena … una nueva etapa de bienestar para el renacer de la democracia en Venezuela.”

¿Y qué del proyecto de Estado comunal propuesto por Chávez y reafirmado bajo Maduro? ¡Ni mención de ello! Para ella, pues, el chavismo gobernante que le precedió fue antidemocrático y un desastre para los venezolanos.

Demás está decir que la “presidenta encargada” de Venezuela no denunció el secuestro del presidente constitucional por parte de EEUU ni reclamó su liberación. Tampoco expresó su solidaridad con Cuba e Irán. Fue un discurso que confirmó que la revolución bolivariana ha muerto.

“Parece que ella ha cambiado”, admite posteriormente en una entrevista de prensa el viceministro de relaciones exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossio. Reconoce que Venezuela ya no es un aliado sino que tan solo un país amigo.

En fin, la América nuestra se enfrenta a una coyuntura de franco ascenso de la influencia del imperialismo yanqui y sus achichincles en la región, y un repliegue de sus fuerzas de cambio progresistas, sin hablar de las revolucionarias. Pero, así es el devenir histórico: una dialéctica material de ascensos y descensos, ofensivas y repliegues, discontinuidades y continuidades, la eterna contradicción entre lo nuevo y lo viejo, la cual constituye una trinchera sin fin. Y en ésta solo nos cabe luchar y luchar, una y otra vez, para seguir potenciando lo nuevo y derrotando los monstruos que surgen en el proceso.

 

 

 

Reacondicionando a los sujet@ sujetados de la digitalización

Julian Assage foto reproducida de Wikipedia

Especial para En Rojo

Podría afirmarse, que si continuamos con la trama sociohistórica esculpida por el filósofo del poder Paul Michel Foucault (1966) jamás hemos dejado de ser “sujetos sujetados” por el mismo peso de nuestra historia. Tal lineamiento fehacientemente sería más que razonable vincularlo con la “su-puesta” y sobredeterminante[1] premisa ¿Puede la inteligencia artificial aniquilar la humanidad? Siguiendo la línea de pensamiento esbozada por distintos medios comunicacionales (BBC NEWS, DW, El Confidencial, entre otros) exploramos que no coexiste un parcial consenso entre lo que en sí ilustran los CEO de las diversas compañías de IA (inteligencia artificial) versus lo que ejercen en la práctica cotidiana. Y eso es debido al desmesurado poder, que actualmente contienen los sistemas de información, los cuales llevan a cabo técnicamente una protocolización del quehacer humano.

Es en esa dirección donde comienza a realizarse la inquietante autocrítica ¿Acaso no hemos sido nosotros los responsables por construir y delegar las propicias condiciones distópicas para que impere la era post-humana? De ahí por qué la modificación de los anticuados modelos securitarios y totalitarios regidos por un proyecto panóptico u ojo del poder que todo lo observa sin ser visto tipo Big Brother Orwelliano [2] cuya base lógico- matemática reside en los algoritmos. Es decir, que ahora en lugar de adoctrinarte o arremeterte directamente, se recurre a la estrategia indirecta de la autodeterminación para hacer de uno, un ser coaccionado de lo que provee tal plataforma, app, ordenador o aparato electrónico tácitamente. A esa innovadora forma de flexibilizar acciones, intercambios, compras, encuentros, deseos, placeres, mandatos, y personificaciones en el entorno cibernético se le conoce como la vigilancia líquida según nos plantean David Lyon & Zygmundt Bauman (2013) dado que ya ese sofocante ojo del poder fue diseminándose vía las tecnologías del momento. Dentro de ese germen inciden otros fenómenos imparables a los que autores como Armand Mattelart (2015) define como el perfilado, Foucault (1968) describe como el panóptico, Orwell (1948) vislumbra como Big Brother y el mismo Byung Chul-Han (2015) acuña como psicopolítica.

 Toda esa batería de conceptos que bien dibujan y colorean el ocaso giro psicosocial que trae consigo la era de la digitalización, plus nueva avenida del control indirecto-directo es ahora hoy descrita como la demoledora amenaza de la humanidad. Así que, Bauman & Lyon (2013) no se equivocaron al señalar que “el mundo actual es post- panóptico “. Queda claro, que el quehacer de las compañías hegemónicas o multinacionales como son el caso particular de META, Microsoft, NVIDIA, Google, NSA, ASTRA, etc. ya no es meramente el de alinear, diseñar e inclusive facilitar, más bien, ahora de lo que se trata es de realizar un exhaustivo almacenamiento de datos personales con propósitos sumamente peculiares…

 Tomando por ejemplo el flamante caso de ASTRA ocasionado intencionadamente por la compañía Open AI se destapó de lo que podría ser capaz la propia inteligencia artificial en contra de la humanidad y los ciberataques. De ahí la rampante y preocupante situación: ¿Si puede atentar contra la vida humana la misma inteligencia artificial? (DW_noticias español 2026)[3]. Al comenzar a atar cabos desde el mediático caso de Edward Snowden en el 2013 cuando dilucidó que la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y NSA (Agencia de Seguridad Nacional) recapitulamos reflexivamente cómo se comercializaban documentos sobre- vigilados no solo en campo cibernético, sino también, sociocultural (teléfonos inteligentes, drones, consolas de videojuegos, televisores Smart, etc.). Cada una de estas icónicas empresas federales intercambiaba sensibles documentos con los magnates de la alta cúspide económico- política global, justamente como son las antes mencionadas (Microsoft, Apple, META, entre otros). Un excelente ejemplo que reproduce a cabalidad esa confortable, pero feroz amenaza como camada securitaria es la controvertida empresa del Peter Thiel “Palantir” la cual ostenta la capacidad de monitorear todo dato correlacionado a visado, inmigración, y otras índoles sociodemográficas. De no coincidir tales contenidos, estos se transfieren a los cuerpos mercenarios como ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos) y/o régimen israelí para intervenirle. Lo más alarmante es, ¿Qué precio o significado sostiene hoy día el trabajar y diseñar una empresa para la seguridad nacional?

En efecto, el polémico caso de WikiLeaks muestra el alto precio que tuvo que pagar Daniel Assange. Y este fue precisamente el de vivir en el exilio con refugio político, puesto a las retaliaciones que sus elucidaciones generaron internacionalmente. Es por ello, que de lo que ahora consiste el desasosiego y la desesperanza al no conocer otra vía alterna a la fuga del estruendoso mundo de las máquinas digitales, solo veamos la opción del reacondicionar las antiguas rutas prácticas que nuestros antecesores dejaron. No obstante, el asalto a la vida privada que hoy habitúa entre todos nosotros según nos denuncia Humberto Eco (2006)[4] no significa que sea del todo un eclipsado futuro, al contrario, hay que realmente reflexionar, accionar y transformar cómo podríamos construir nuevas armas de defensa con lo ya pavimentado por las flamantes tecnologías. Y qué razonable manera de hacer valer ese sacrosanto credo condicionante, que de seguir manteniendo la sujeción de los sujet@s históricos mediante la célebre frase orwelliana (1949) “si el líder dice que tal evento no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco” pues hay que proseguir al líder. Es en ese sentido, que la acción social es imprescindible para minimizar tal fenómeno que ya vino para quedarse en nuestras vidas psicosociales.

A la luz de dicho planteamiento e incluso axioma sociohistórico porque es parte de nuestra condición humana, comprendemos hacia qué camino busca encorsetar sociopolíticamente la propia inteligencia artificial. Ha sido edificada para propósitos de simplificar e intermediar más eficazmente el trabajo que estemos ejecutado y hasta delegando. O de lo que se trata aquí más bien es de potenciar efectivamente el control indirecto que acarrea consigo las nuevas tecnologías, redes sociales, y así consecutivamente con todo lo digitalizado.

Por tal razón, es que se suscita la crítica controversia presentada por Jacob Coxon[5] que bien divulgan las redes mediáticas, que los artilugios electrónicos hoy día amenacen contra la especie no significa que la humanidad vehiculará un fin dantesco. De lo que se trata actualmente, es de volver a desaprender y rescatar las orgánicas raíces que permitieron germinar evolutivamente al ser humano, puesto que tornar a las plataformas Antrophic, OpenAI, y otras como panaceas ante cualquier sensación de desestabilización, técnicamente nos anularemos. Mientras que el modelo de vigilancia post- panóptico continúe adoptando sofisticadas maniobras para autoflagelarse y pasar por desapercibido en diversos contextos, la vida humana seguirá siendo no solo más frágil e incierta, sino más bien, coaccionada de lo que ya solía ser.

Eso deja nítidamente ilustrado, que ni somos considerados como homofaber o seres que fabricamos, ni mucho menos ciber-humanos. Insólita e irónicamente nos hemos convertido en meros dividendos codificados dentro del ciberespacio a los que eliminan, bloquean, sabotean y alteran.  Tal punto lo han ido calcando ingeniosamente las empresas multinacionales como META y Palantir bajo el recurso defensivo de la seguridad nacional, por lo que el eje de controversia será el debate sobre la mesa a discutir durante estas subsiguientes semanas ¿Qué posición crucial juegan los derechos humanos dentro del espacio digitalizado versus los datos que intercambiamos con las distintas empresas que codifican esa información para desarrollar un ciberataque de carácter “apocalíptico”?  …

Referencias

Alemán, J. (2014). En la frontera. Sujeto y capitalismo: El malestar en el presente neoliberal. Gedisa. España.
Bauman, Z. & Lyon, D. (2013). La vigilancia líquida. Paidos. Argentina.
Chul-Han, B. (2015).  Psicopolítica. Herder. España.
Foucault, F. (1966). Las palabras y las cosas: Una arqueología de las ciencias humanas.  Siglo XXI. México.
Foucault, F. (1968). Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Siglo XXI. México.
Mattelart, A. & Vitalis, A. (2015).  De Orwell al cibercontrol. Gedisa. España.
Orwell, G. (1949). 1984. Debolsillo. España.
Zizek, S. (2003).  El sublime objeto de la ideología. Siglo XXI. México.
Notas
[1] Tomamos el concepto de la sobredeterminación presentado por el psicoanalista Segismundo Freud con el objetivo de explicar cómo el síntoma o dilema a tratar no únicamente descansa bajo esa causa principal, sino al contrario, por diversos elementos, justamente como serian desenlaces del desarrollo que tuvo esa persona. (Ver: Freud. S (1900). La interpretación de los sueños. Paidos. Argentina).
[2]Recurrimos al ejemplo ilustrado del Big Brother de novela de Orwell para escenificar la sofocante vigilancia que traen consigo no solo los regímenes políticos absolutistas, sino también, por medio de las nuevas tecnologías. (Ver: Orwell. G (1949),1984. Debolsillo. España)
[3] Ver: DW español: https://youtu.be/EzVhTYrQcEM?si=Z_EmvddbNRKcYuM2
[4] Humberto Eco (2006). A paso de cangrejo: artículos, reflexiones, y decepciones. 2000-2006. Debate. Madrid.
[5] Información obtenida de https: //youtube.com/shorts/4WFnWuV0ZYE?si=bA-FuHTAk7ud_xhC