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Carta Abierta al País Respuesta del Caucus Claustral y el Caucus Estudiantil del Senado Académico del Recinto de Río Piedras 

Respuesta del Caucus Claustral y el Caucus Estudiantil del Senado Académico del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico a la ‘carta abierta’ de la Presidenta Zayira Jordán Conde a TODA LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA del 27 de marzo del 2026

Las palabras sólo adquieren validez cuando van acompañadas de acciones que las respalden. En ese sentido, no podemos dejar de señalar las múltiples contradicciones presentes en la carta abierta de la presidenta Zayira Jordán Conde a la Comunidad Universitaria de la UPR del 27 de marzo de 2026.

En su comunicación, la presidenta plantea la necesidad de canalizar un proceso de cambio “desde el respeto y el diálogo” y afirma que este no debe darse de espaldas a la comunidad universitaria, sino mediante la escucha activa, la apertura y la voluntad genuina de atender los planteamientos. Sin embargo, dichas expresiones contrastan profundamente con las acciones recientes: la destitución de los rectores de los recintos de Río Piedras y Mayagüez, así como la solicitud de renuncia a otros rectores del sistema, realizadas de manera simultánea, sin explicaciones claras y sin propiciar los espacios de diálogo que ahora se invocan. Este proceder, lejos de fomentar confianza, debilita los principios que se alegan defender, por lo que reiteramos nuestro firme repudio a dicho proceso. Además, estas acciones ponen en riesgo la acreditación de los recintos de la UPR puesto que la agencia acreditadora Middle States Commission on Higher Education en su Estándares de Acreditación y Requerimientos de Afiliación (14ta Edición), Estándar VII de Gobernanza, Liderazgo y Administración, Criterio 2f, claramente indica que la Junta de Gobierno debe “nombrar y evaluar periódicamente el desempeño del CEO de cada recinto” (CEOs =. Rectores(as) de los recintos) y eso no se hizo previo a la destitución de los rectores.

La presidenta sostiene que las decisiones tomadas no responden a la improvisación ni a intereses ajenos a la institución, sino a una realidad que exige acción. Si esto es así, corresponde explicar dichas determinaciones de forma ordenada, transparente y justa, utilizando los mecanismos establecidos en la Ley Universitaria y en el Reglamento de la Universidad de Puerto Rico. La negación a participar de ese proceso a pesar de que repetidamente diferentes sectores han solicitado ese espacio de diálogo mina la confianza de nuestra comunidad ante estas frases que a todas luces son vacías.

Por otro lado, se indica que los nuevos rectores deberán establecer como prioridad un diálogo abierto, directo y continuo con sus comunidades universitarias. Siempre hemos defendido la importancia de ese principio; pero un diálogo requiere estar dispuestos a escuchar a la comunidad a la que se pretende dirigir, reconociendo que es esa comunidad la que conoce sus retos y fortalezas. El liderazgo efectivo logra que la comunidad sea partícipe de las decisiones que afectan su futuro. La responsabilidad primaria de explicar, rendir cuentas y sostener diálogos también recae en la máxima autoridad ejecutiva de la institución. El liderazgo auténtico exige no sólo tomar decisiones, sino también discutirlas públicamente con transparencia y apertura.

 

Cabe señalar además que los Senados Académicos de los distintos recintos, junto con la Junta Universitaria, se han expresado reiteradamente mediante certificaciones formales sobre sobre la falta de capacidad de la actual administración para liderar adecuadamente la institución. Esto, luego de reiterados intentos de solicitar reuniones en donde la presidenta no fue capaz de contestar preguntas, ni permitía que los funcionarios que sí podían contestar estuviesen presente, además de censurar sectores y cerrar reuniones arbitrariamente. Este historial demuestra que la comunidad universitaria no ha sido escuchada de manera efectiva.

Finalmente, aunque la presidenta convoca a compartir un mismo propósito en favor del bienestar y el futuro de la Universidad de Puerto Rico, lo cierto es que su visión sobre estos conceptos no ha sido claramente articulada. Más aún, sus acciones recientes generan serias dudas sobre si dicha visión está alineada con el proyecto de país que representa nuestra Universidad.

Coincidimos, no obstante, en un principio fundamental que debe regir dentro de la UPR: en la Universidad de Puerto Rico el derecho a pensar distinto, a cuestionar y a expresarse libremente no sólo se respeta, sino que constituye la esencia misma de nuestra institución. Reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la defensa de ese derecho y con el fortalecimiento de una universidad verdaderamente participativa, transparente y al servicio del país.

Es importante que entre todos estos acontecimientos y la desinformación que persiste en la consciencia mediatica seamos cautelosos al momento de buscar información sobre los acontecimientos del Recinto de Río Piedras. Es para nosotros importante exhortar a la comunidad universitaria y al pueblo de Puerto Rico buscar información directamente en las páginas y/o redes sociales de los distintos gremios, colectivos y cuerpo de deliberación que representan a nuestro recinto. Entre ellos, el Consejo General de Estudiantes (CGE-UPRRP), la Asosiación Puertoriqueña de Profesores Universitarios(APPU), la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes  (HEEND), el Senado Académico del Recinto de Río Piedras y la Junta Administrativa del Recinto de Río Piedras.

 

Reflexión y acción para liberar a  nuestra Universidad

Como nunca antes en su historia,  nuestra querida e imprescindible Universidad de Puerto Rico ( UPR) se encuentra en un punto de inflexión que puede significar la disolución de un modelo universitario que ha sido  pilar de la construcción de la sociedad puertorriqueña. A través de su trayectoria de 123 años, la UPR ha demostrado, una y otra vez, su pertinencia, importancia e impacto en el desarrollo económico y social de Puerto Rico. 
Organizada sobre el principio de la autonomía, la UPR ha sido centro de pensamiento, acción y cambios que han incidido de manera fundamental en todos los órdenes de nuestra vida de pueblo. Ningún otro centro de estudios superiores en Puerto Rico iguala su impacto ni ha graduado tantos profesionales de excelencia  con  bachilleratos, maestrías y doctorados en todas las áreas del saber humano. Con sus once recintos, la UPR – la única universidad que le pertenece al pueblo puertorriqueño- es la columna vertebral del complejo y diversificado sistema de educación superior en nuestro país.
Pero, para ciertas personas y grupos, en vez de un valor, la naturaleza pública, abierta, pensante y liberal de nuestra Universidad, representa un reto y un obstáculo a sus intereses personales o a sus particulares visiones sobre el modelo económico o rumbo ideológico que deben prevalecer en nuestro país. Por otro lado, para quienes tienen vocación mercantilista, la UPR y su cúmulo de haberes y saberes es un botín codiciado, y se afilan los colmillos ante la posibilidad de comprarlo a precio de baratillo para que sirva sus intereses y llene sus bolsillos.
Por eso, durante los pasados 20 años la UPR ha ido progresivamente cayendo presa de una casta de depredadores de todo tipo, que hoy la tienen al borde de la peor crisis en toda su historia. Esto es el resultado de la  coincidencia fatal de varios factores negativos para Puerto Rico y nuestro pueblo: la quiebra fiscal del Gobierno de Puerto Rico, la aprobación de la Ley PROMESA por el Congreso de Estados Unidos y la imposición de la Junta de Control Fiscal (JCF), el desastre ocasionado por la conjunción de huracanes,  terremotos y la pandemia del Covid-19,  y el desplome de la gobernanza pública ocasionado por la condición colonial de Puerto Rico y, en la última década, por la sucesión de cuatro caóticos gobiernos coloniales del Partido Nuevo Progresista (PNP)  bajo las gobernaciones de Ricardo Rosselló, Wanda Vázquez, Pedro Pierluisi y Jenniffer González.
A raíz de estos acontecimientos, se han derrumbado todas las apariencias. La del gobierno propio, de convivencia civilizada y democracia representativa. La del crecimiento económico y continua movilidad social. La de una democracia con separación de poderes y un sistema de pesos y contrapesos. La de una administración pública competente y sana, que sirve bien al pueblo y dispensa los servicios esenciales con apego a los más altos estándares y pulcritud.
En este momento la realidad es el caos y el desgobierno, la politización extrema, la impunidad, la garata política, la falta de respeto a la disidencia, y la actitud de «sálvese quien pueda» que permea de arriba hacia abajo, desde los pro cónsules de la Junta de Control Fiscal y su interminable cortejo de abogados y consultores extranjeros, pasando por las ramas Ejecutiva, Legislativa y Judicial del gobierno de Puerto Rico, hasta las últimas instancias del poder público y sus instituciones, incluyendo nuestra preciada Universidad.
Por eso se ha llegado a la inconcebible situación de tratar a nuestro primer centro docente como si fuera una mercancía barata y a sus indispensables componentes-  profesores, estudiantes y empleados- como si fueran meros peones en el tablero de los poderosos. Por eso se ha llegado al extremo de manejar a nuestra Universidad desde La Fortaleza como si fuera una marioneta política e instalar allí una Junta de Gobierno incompetente y nombrada estrictamente por criterios político partidistas e ideológicos, y a una Presidenta nombrada por amiguismo, y quien evidentemente no cuenta con las mínimas competencias que se requieren para ocupar dicho cargo, ni tampoco tiene la experiencia profesional ni la trayectoria académica necesarias para el mismo. Permitir a una presidenta advenediza humillar a universitarios y académicos de larga trayectoria, como las Rectoras y Rectores destituidos la semana pasada, y negarse a escucharlos en la Junta de Gobierno, desdice de todo lo que debe representar dicho organismo porque reniega de la esencia del verdadero espíritu de diálogo accesible, abierto, racional y respetuoso que debe prevalecer entre universitarios.
La libertad de cátedra y de expresión son dos derechos fundamentales de la democracia liberal. Ambos están firmemente enraizados en la tradición universitaria. Una universidad libre debe formar seres humanos libres, que piensan, dudan, buscan y adoptan conceptos y principios que contribuyen a encaminar el rumbo de la sociedad hacia una visión que redunda en el bienestar general,  armonizando las necesidades de todos los sectores.
Las buenas universidades aspiran a ser centros de pensamiento y de acción hacia el bien común. En la verdadera universidad se piensa y se crea para todos, y no solo para la tribu de turno. Confiamos que, al igual que en otros tiempos tormentosos, el verdadero espíritu de nuestra UPR  se imponga con su proverbial sabiduría y buena voluntad sobre las fuerzas pedestres que quieren su destrucción.
Contribuir a liberar a nuestra Universidad de esta coyuntura difícil, y a fortalecerla para que pueda continuar su misión de crear conocimiento y desarrollo para Puerto Rico, tiene que ser un punto de encuentro en la agenda común del pueblo puertorriqueño.

Esta semana en la historia

 

 

2 de abril 1946
Nace Ángel Rodríguez Cristóbal
Del barrio Pozas de Ciales, hérore y mártir puertorriqueño de la lucha de Vieques. Fue asesinado el 11 de noviembre de 1979 mientra cumplía una condena de 6 meses en la cárcel federal de Tallahassee, Florida.

En mayo de 1979 Ángel es arrestado en terrenos de prácticas navales del Navy y condenado a 6 meses de cárcel; fue enviado a la cárcel federal de Tallahassee, Florida, un presidio dominado por guardias penales miembros del KKK. El cuerpo del cialeño fue entregado mutilado y con heridas abiertas en la cabeza, a pesar de eso, el gobierno de EEUUAA dictaminó que se suicidó.

3 de abril de 1920
Nace Pedro Grant Chacón
A sus cuatro años de edad partió con sus padres, Arturo Grant y Julita Chacón hacia República Dominicana “porque aún cuando mi papá tenía un bachillerato en Educación de la Universidad de Pensilvania, como era negro no conseguía un trabajo decoroso en Puerto Rico”, declaró Pedro. Llegados los años de Rafael Leonidas Trujillo, sus padres y su hermana regresaron a Puerto Rico y la familia volvió a unirse.

Pedro Grant

En 1946 logró conseguir un trabajo como dependiente de la Bull Insular Line, que controlaba la mayoría de la carga de Estados Unidos a Puerto Rico. “Ahí todos los trabajadores tenían que estar unionados pero yo me negué porque yo decía que no era sindicalista. No fue hasta que el delegado de la unión, Rafael Berríos, se me acercó y me dio una orientación, que me convenció de la necesidad de la unión”. De ahí en adelante, se convirtió en líder sindical, independentista, miembro del MPI, PSP, del Movimiento Obrero Unido y la Unión General de Trabajadores.

3 de abril de 1948
EUA implanta el Plan Marshall
“Para los Estados Unidos, el Plan Marshall proporcionó mercados para los productos estadounidenses, creó socios comerciales confiables y apoyó el desarrollo de gobiernos democráticos estables en Europa Occidental.” (de https://www.archives.go). Un año después, el 4 de abril de 1949, EUA funda la OTAN, organización militar para defender sus intereses en la zona de Europa.

3 de abril de 1948
Huelga en la UPR
La protesta estudiantil se originó cuando el rector Benítez les denegó el permiso de uso del teatro para una charla con el doctor Pedro Albizu Campos, recién llegado a Puerto Rico luego de estar encarcelado en Estados Unidos. Hubo confrontación con la policía, cientos de estudiantes arrestados, 400 expulsados, periódico estudiantil cerrado, prohibición de actividades políticas en el recinto y cuatro estudiantes independentistas encarcelados.

4 de abril de 1980

Alicia y Lucy Rodríguez junto a Luis Rosa. Foto:Victor R Birriel

Arrestan componentes del FALN
Miembros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) son arrestados en Estados Unidos y condenados a largas penas de cárcel. Este grupo lo conformaban: Carlos Alberto Torres, Luis Rosa, Adolfo Matos, Elizam Escobar, Ricardo Jiménez, Ida Luz y Alicia Rodríguez, Dylcia Pagán, Carmen Valentín y Haydée Beltrán. En 1981 Oscar López Rivera fue detenido. Alberto Rodríguez, Edwin Cortés y Alejandrina Torres fueron arrestados en junio de 1983.

4 de abril de 2002
Siguen “estudios” en Haití
El Secretario General de la OEA anunció “el nombramiento de David Lee, ex Coordinador Especial para Haití del Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá, como Jefe de la Misión Especial para el Fortalecimiento de la Democracia en Haití” . . . ‘Como es evidente, una de las principales prioridades –por lo menos a corto plazo– será la de la seguridad.” (Informe de la OEA). En 2025, la situación en Haití sigue empeorando.

5 de abril de 1970
Terrorismo de derecha
En San Juan, lanzan bomba molotov al vehículo utilizado para la distribución de Claridad.

6 de abril de 2024
Israel destruye hospital en Gaza
La Organización Mundial de la Salud informó sobre lo que era el mayor hospital de Gaza: “Todo está dañado o reducido a cenizas” (el país.com).

7 de abril de 1990
Condenan a John Poindexter
A finales de los 1980’s se comprobó que el gobierno de EUA organizó lo que se conoce como el “Escándalo Irán-Contras”. Al momento las cortes condenaron a Poindexter, quien era jefe del Consejo de Seguridad Nacional desde donde dirigió a Oliver North, quien en negociaciones de cocaína y armas, vendió armas a quienes EUA calificaba de terroristas en Irán –que tenían secuestrados a ciudadanos de EUA– y con ese dinero EUA ocultamente apoyaba a la Contra en Nicaragua. A pocos meses de ser condenado, el castigo fue revocado y Poindexter volvió a trabajar para el gobierno yanki.

8 de abril de 1827
Nace Ramón Emeterio Betances
Nacido en Cabo Rojo, negro, de padre dominicano y madre caborrojeña. Fue médico y líder ideológico que luchó incansablemente por la libertad política de los pueblos del Caribe. Precursor de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico. Su concepto de “La Confederación de las Antillas” es una de sus mayores aportaciones a la visión de un Caribe unido. Es considerado el “Padre de la Patria” y conocido también como «El Antillano».

Se graduó de bachiller en 1846 y en 1853 de doctor en Medicina y Cirugía en la Universidad de París. Regresó a Puerto Rico a ejercer la profesión y se radicó en Mayagüez. Pronto se envolvió en la actividad política, para luchar por la independencia. Junto a Segundo Ruiz Belvis fundó la Sociedad Secreta Abolicionista. Compraban los esclavos para liberarlos como parte de un movimiento para la abolición del sistema de la esclavitud en Puerto Rico.

Fue desterrado en 1859 por los españoles al ser considerado como subversivo. Cumplió el destierro en París. A su regreso a Puerto Rico en 1867 es devuelto al destierro y desde Santo Tomás organizó junto a Ruiz Belvis el Grito de Lares y redactó la «Proclama de los Diez Mandamientos de los Hombres Libres» testamento de los reclamos mínimos que guiaron esa gesta.

Pasó sus últimos años en Francia, donde colaboró con la guerra de indepependencia de Cuba y a donde José Martí, le escribió desde Nueva York para pedirle ayuda: “¿Querría Ud contribuir con su ayuda valiosa a organizar en París un grupo vigoroso y activo de auxiliadores de nuestra seria y creciente revolución? ¿Qué americano honrado se resistiría a su voz noble? ¿Qué cubano meticuloso a su labor prudente?”. Murió en Neully, Francia, el 16 de septiembre de 1898.

8 de abril de 1970
Terrorismo de derecha
Incendian la farmacia Domus, propiedad del independentista Dr. José Milton Soltero, en Hato Rey.

9 de abril de 1975
Terrorismo de derecha
Descubren bomba colocada en el auto del administrador de Claridad, Domingo Vega Figueroa.

Fuentes principales: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda; historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe del CSC de Puerto Rico; efemeridespedrobeltran.com; Calendario Histórico Nuestros Mártires 2024; https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-62616853, rumboalterno.net, calendarz.com; “Pedro Grant Chacón: Una vida consagrada a los trabajadores” por Perla Franco/CLARIDAD”, y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

 

 

Imperativo resolver lo de la deuda de la AEE

Sergio Marxuach. Foto tomadas de Diálogo

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertoico.com

 

El director de Política Pública del Centro para una Nueva Economía (CNE), Sergio Marxuach,  alertó sobre que Puerto Rico no puede seguir aplazando la resolución de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y recabó una mayor atención de parte de la Junta de Control Fiscal (JCF), así como de la jueza Laura Taylor Swain y de la gobernadora de Puerto Rico.

En un reciente análisis, AEE Titulo III: Un equilibrio complejo, el CNE expone que, en la negociación de la deuda de la AEE bajo el Título III de la Ley PROMESA, los gastos entre abogados, asesores financieros y consultores de todas las partes han superado los $1,500 millones. “Si la restructuración no se finaliza en el tiempo debido, ¿cuánto podría llegar a costar un litigio prolongado en comparación con los beneficios de un acuerdo sostenible?”, cuestionó el CNE.

En esa dirección, Marxuach expone que hay dos espectros extremos que delimitan los posibles acuerdos con los bonistas y plantea la necesidad de un acuerdo “razonable”.

El primer espectro es la propuesta de la JCF (PAD), que propone el pago de $2,300 millones en nuevos bonos, lo que representa  una recuperación aproximada del 23 %. El Instituto de Análisis Económico y Financiero de la Energía (IEEFA) proyectó que esto añade aproximadamente 1.6 centavos por kWh a las facturas de los clientes durante 35 años, con un costo total para los usuarios de aproximadamente $5,100 millones (Sanzillo, IEEFA, 7 de septiembre de 2023).

En el otro extremo del espectro está el reembolso total del valor nominal de los bonos emitidos por la AEE más los intereses posteriores a la presentación de la petición, las reclamaciones administrativas y los honorarios, que, según sostiene la coalición de acreedores, se niega a negociar,. Ello produciría una obligación total de aproximadamente $11,000 a $12,000 millones.

“Este escenario no es considerado económicamente factible por la mayoría de las partes en el proceso, incluida la jueza Swain, quien ha caracterizado públicamente algunos de los argumentos de los bonistas como “probablemente descabellados” (Slavin, Judge pushes PREPA, creditors to negotiate deal in 60 days. Bond Buyer,11 de julio de 2024)”.

A preguntas de CLARIDAD sobre cuál sería una manera sensata de zanjar esta disputa si, como se ha visto, los bonistas insisten en cobrar por completo y no pasó ni un día en que acudieran a apelar la más reciente decisión de la juez Swain. En una vista celebrada a mediados de marzo, la jueza rechazó una exigencia de los bonistas de cobrar  $3.7 mil millones, que según ellos se debió dirigir al pago de los bonos durante la quiebra, pero se utilizaron para otros gastos operacionales no autorizados.

El director de Política Pública del CNE señaló que entiende que la decisión de la jueza está bien argumentada y tiene una base legal sólida, aunque reconoció que habrá que ver qué determinará el Tribunal Apelativo. Subrayó que es descabellado lo que los bonistas están pidiendo, lo que implica un aumento en la factura que nadie en Puerto Rico podría pagar.

A juicio de Marxuach, tanto la Junta como la jueza Swain deben prestar una mayor atención ante la postura recalcitrante de los bonistas. Puntualizó que la Ley PROMESA le da unos poderes a la juez,  pero su parecer es que esta les está dando la mayor cantidad de oportunidades posibles, aunque su paciencia parece estarse acabando.

Marxuach afirmó que las partes deben llegar a una negociación y que lo preferible es llegar a un acuerdo razonable.  “Todo el mundo está de acuerdo en que se debe utilizar el tribunal, pero si una de las partes no está dispuesta a moverse en algún momento ella (se refiere a la jueza) va a tener que utilizar el poder que tiene. Si los bonistas quieren apelar, que apelen. Llevamos ya 10 años y esto se está convirtiendo en el consenso”. Apuntó que la falta de un acuerdo está aguantando otras cosas que hay que hacer  en el sistema eléctrico y que, en la media que prosiga el pleito, va a ser más difícil a largo plazo la transición a la energía renovable e incluso una negociación con Genera.

Del otro lado, expuso, el CNE considera un escenario como el que propuso el economista Martín Guzmán hace unos años de recortar un 80 % de la deuda.  La última oferta de la JCF, dijo, está más o menos en un recorte de 27 %. Eso, de todas maneras, implica un aumento en la factura, a menos que se logren ahorros por otros lados.

Agregó que la razón del aumento en la factura es porque no hemos estado pagando deuda por unos 10 años. Aunque la AEE se fue a la quiebra en el 2017, dejó de pagar su deuda en el 2015. Marxuach indicó que en la medida en que no se generen ahorros, lo que en estos momentos ve difícil por todo lo que está pasando en el mundo, habría un aumento, pero eventualmente ese aumento se podría mitigar.

La alternativa

Sergio Marxuach destacó que en la medida en que podamos movernos de combustible fósil a energía renovable se puede mejorar tanto el servicio como los ingresos de la AEE. Al respecto, planteó que la energía  renovable tiene dos ventajas: no solo que es más barato que los fósiles, sino que en la medida en que se tenga  un porciento más alto de generación a un costo fijo, no se tienen las variaciones por cosas que pueden suceder de las que el país no tiene control. Observó que todos los países grandes, incluidos los europeos, al presente están buscando reducir la dependencia del mercado internacional, es decir, del gas y petróleo.

“En esa medida, creo que el Gobierno de Puerto Rico ha hecho la decisión incorrecta porque lo que se ha visto en los últimos 15 meses es la instalación de más combustible fósil. Por lo menos, antes de la guerra de Irán podía decir que el combustible fósil era más barato, pero ya esas condiciones no existen y no se sabe cuándo esto va a terminar y cuánto va a tardar volver a la normalidad”.

Recordó que ya ha pasado antes que en la medida en que el precio para el combustible aumenta en Europa y Asia y excede lo que se paga en Puerto Rico se tiene el riesgo de que la compañía de gas determine venderlo en otro lugar, además de que el fin de la guerra —Israel, Estados Unidos e Irán—, no garantiza que vaya a haber mejores precios. Señaló que ya salió un informe de la Agencia Internacional de la Energía que dice que se  han identificado cerca de 40 facilidades de producción de petróleo o gas natural en nueve países a las que les han sido afectadas sus infraestructuras y que hay que reconstruir, lo que puede tardar de dos a tres años. A esto se le une la incertidumbre de las negociaciones sobre el control del estrecho de Ormuz.

El director de Política Pública del CNE sostuvo que a largo plazo lo que más sentido tiene para Puerto  Rico, siendo una isla, es que invierta en la energía renovable. Reparó en que  si ya se tuviera 1/3 parte de inversión en energía solar, el impacto de la situación con el combustible no sería tan grande y se tendría una respuesta para adaptarnos a unas circunstancias, de una manera que no lastime la economía y a los hogares. “Desafortunadamente hemos  arrastrado los pies”, expresó en referencia a la Ley 17 de 2019 que establece la transición a un sistema de energía renovable para el 2050.

Una vez más, Marxuach insistió en que el país está en una situación bien complicada. “Me preocupa que nadie le está prestando atención en Puerto Rico  por parte del Gobierno. Esto es algo bien importante para Puerto Rico. Se ha caído del radar y hay que recordar que esto todavía no se ha terminado. Con relación a los fondos de FEMA para la reconstrucción del sistema, advirtió que  “si acabamos gastando los $10 mil millones en lo mismo, gas y petróleo, pasará  lo mismo. Eso es otra cosa a que la gobernadora no le ha prestado atención: el daño ambiental que  provoca el uso de los combustibles fósiles”.

 

 

 

 

¿De quién es la voz del cristianismo? Disputa por la narrativa en tiempos de hegemonía conservadora

 

 

Luis Echeandía Colón

Especial  para En Rojo

 

En el debate público contemporáneo —también en Puerto Rico— se ha instalado con fuerza la idea de que el cristianismo es, por definición, conservador. No solo en lo moral, sino como aliado natural de proyectos políticos que buscan restringir derechos y reforzar jerarquías sociales. Esta percepción responde, en gran medida, a la presencia visible y organizada de sectores de la derecha cristiana que han logrado ocupar espacios mediáticos y políticos con notable eficacia.

Pero aceptar sin más esa equivalencia implica caer en una simplificación peligrosa. Aunque esa crítica se sostiene en una historia real de alianzas con el poder colonial, patriarcal y económico, reducir el cristianismo a un bloque homogéneo termina invisibilizando sus propias tensiones internas y las voces que lo han desafiado desde dentro.

Sería deshonesto ignorar que las iglesias han servido para legitimar la conquista, la esclavitud y el orden social desigual. El cristianismo ha sido, muchas veces, lenguaje del poder. Pero también, en otros momentos, ha sido lenguaje de resistencia.

Esa tensión no es nueva. Ya en el siglo XVI, fray Bartolomé de las Casas —con todas sus contradicciones— denunció la brutalidad del sistema colonial y defendió la humanidad de los pueblos indígenas frente a su deshumanización. Más adelante, movimientos como el cuáquero desarrollaron posturas radicales para su tiempo: oposición a la esclavitud, afirmación de la igualdad espiritual entre hombres y mujeres, y una ética comunitaria que desafiaba estructuras jerárquicas establecidas.

En América Latina, las Teologías de la Liberación retomaron esta tradición crítica desde el siglo XX. No se trató simplemente de adaptar la fe a una agenda política, sino de releer los textos bíblicos desde la experiencia histórica de los pobres y los marginados. Esa relectura permitió rescatar dimensiones sistemáticamente invisibilizadas: el Dios que escucha el clamor del pueblo oprimido, el Jesús que confronta estructuras de exclusión, las primeras comunidades que ensayan formas alternativas de vida en común.

Estas corrientes no solo produjeron reflexión teológica; también alimentaron procesos de concientización y organización que dejaron huella en toda la región. Aunque hoy no ocupen el centro de la conversación pública, su legado sigue siendo un contrapunto necesario.

El problema, entonces, no es únicamente la hegemonía de la derecha cristiana, sino también la forma en que esa hegemonía es aceptada —a veces sin cuestionamiento— por sus críticos. Cuando se habla de “la religión” como si fuera un bloque monolítico inevitablemente conservador, se corre el riesgo de reforzar precisamente la narrativa que los sectores más conservadores buscan imponer: presentarse como los únicos intérpretes legítimos de la fe.

Esa reducción produce un efecto paradójico. Al denunciar —con razón— las alianzas entre religión y poder, se invisibiliza a quienes, desde dentro de esas mismas tradiciones, han intentado articular visiones más justas e inclusivas. Se les borra del mapa simbólico y se estrecha el campo de lo imaginable.

Reconocer la pluralidad interna del cristianismo no implica romantizarlo ni eximirlo de crítica. Implica comprender que estamos ante un terreno en disputa, donde coexisten proyectos profundamente opuestos: unos que buscan cerrar el mundo, y otros que intentan abrirlo.

En un momento en que las narrativas importan tanto como las políticas públicas, la pregunta no es solo qué hace la derecha cristiana, sino quién le concede —explícita o implícitamente— el monopolio de la voz. Para desmontar la hegemonía de la derecha cristiana en el espacio público, no basta con rechazar la religión en bloque. También es necesario reconocer y amplificar esas otras voces que, desde la fe, siguen insistiendo en que otro mundo es posible.

 

El autor es teólogo, historiador y escritor.