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La Universidad de Puerto Rico en peligro: “9.6% para la UPR”

Arnaldo Carrasquillo Jiménez

Hoy quiero compartir unas ideas sobre la importancia de la Universidad de Puerto Rico como horizonte de futuro para el pueblo puertorriqueño. Y como guía de ruta, voy a reflexionar primero sobre un pensamiento que no es mío. Se le atribuye a Ghandi:

La madre tierra – en nuestro caso Borikén – es capaz de alimentar a todos y cada uno de sus hijos, pero es incapaz de satisfacer los caprichos de un puñado de sus hijos más avaros.

En este caso, los hijos naturales de Borikén somos todos y cada uno de nosotros los puertorriqueños y, el puñado de sus hijos más avaros a los que yo me refiero son esos representados por la junta de control fiscal, los bonistas, aunque muchos de ellos ni siquiera sean de aquí.  También me refiero a sus secuaces, que aquí en Puerto Rico aveces llamamos los “colmillús”, o los “amigos de lo ajeno”… a todos esos no los vamos a poder “satisfacer”. Esto es importante saberlo, para no volver a equivocarnos, porque la avaricia es infinita en sus excesos.

Ya en Puerto Rico (PR) nos hemos equivocado muchas veces a un costo social muy alto. Nos equivocamos cuando abandonamos el sistema de salud público universal que teníamos aquí en PR para sustituirlo por el sistema de salud más caro del planeta Tierra – que es el sistema de salud que se usa en la metrópoli, Estados Unidos (EEUU) – un sistema que llamamos “privado” aunque no lo es. Y no lo es, porque el dinero lo suple el gobierno y los servicios más caros también los suple el gobierno a través del Centro Médico de Puerto Rico y lo apoya la UPR a través de su Recinto de Ciencias Médicas. Es en esas salas de emergencia públicas, vinculadas a la UPR, a donde se derivan los casos más caros y más difíciles, por ejemplo de trauma, de todo PR. Lo único que se privatizó total y perdurablemente fue la ganancia. Eso fue un error muy costoso. También nos hemos equivocado en el pasado a un costo de billones de dólares, cuando prohibimos la participación de la autoridad de energía eléctrica en el mercado de las telecomunicaciones, a un costo enorme para todos los puertorriqueños. Y ahora estamos a punto de volver a equivocarnos nada menos que con la educación superior del país. Estamos siendo dirigidos, por una junta de control fiscal impuesta antidemocraticamente, a abandonar un proyecto social y económico de suma importantancia para PR. Ese proyecto social es la UPR. Por eso les quiero hablar de la Universidad de Puerto Rico como horizonte de futuro para el pueblo de PR.

Explica el boliviano Álvaro García Linera, que toda persona necesita un horizonte de futuro. Necesita poder imaginar un futuro mejor al presente actual, porque esa imaginación la va a guiar en sus acciones para dar unos pasos que luego la llevarán a su destino final individual. La Universidad de Puerto Rico representa eso… un horizonte de futuro para cada alumno. Pero los horizontes de futuro no solamente son necesarios para los individuos. También son importantes para los colectivos.  Un historiador muy popular es el historiador israelí Yuval Noah Harari. Él explica que la característica más importante del ser humano, del homo sapiens como especie, es su capacidad de adaptación organizándose cooperativa y colectivamente precisamente a través de un horizonte de futuro imaginario colectivo. Esto permite que millones de individuos puedan unirse hacia una causa común. Una meta compartida. De tal forma que los horizontes de futuro son igualmente importantes para los individuos que para los colectivos, y por tanto, lo son para el desarrollo de las sociedades modernas y para toda organización humana. Y la universidad de Puerto Rico se creó, con ese espíritu… ser un horizonte de futuro para los puertorriqueños y para PR. Hoy se están tomando pasos para destruir esa universidad.

Las metas fundacionales de la UPR eran múltiples y todas ellas asequibles.  Se le asignó, por ley, un 9.6% del presupuesto consolidado anual de PR. Ese 9.6% era una promesa… “hagamos lo que hagamos en este país, esta fracción la vamos a invertir en nuestro futuro colectivo. 9.6%, para la educación superior de nuestros hijos. 9.6% para la UPR”. ¿Qué facilita ese 9.6%? Lo primero que facilitó fue la contratación de los mejores profesores y de las personas mejor preparadas. Esto era importante para Puerto Rico, ya que en aquel momento éramos una economía bastante sub-desarrollada. Con el 9.6% fue como se educó y se formó a los ingenieros que diseñaron nuestras carreteras y las edificaciones de Puerto Rico, a los agrónomos, los abogados, los políticos, los médicos, los enfermeros y los maestros – en fin, a los actores y los planificadores que edificaron nuestra sociedad actual, que aún está en vías de desarrollo.

Lo segundo que facilitó ese 9.6% – que es igualmente importante que atraer a las mejores mentes para edificar el futuro del país – es que esa inversión permitió que los estudiantes (nuestras/os abuelas/os, tías/os hermanas/os hijas/os, sobrinas/os y nietas/os) estudiaran a un costo mínimo, casi nominal. Y eso fue muy importante. Les ofreció, a las clases desaventajadas, un horizonte de futuro económico que les permitía salir de la pobreza extrema. Por ejemplo, mis padres fueron así… mi padre pasó de la pobreza extrema que representaba ser hijo de una madre soltera que tenía otros cinco hijos más, y quien tenía que trabajar cosiendo dentro de su casa de madera en una maquinita Singer de pedal. Y él, pasaría de aquella condición a una condición mucho mejor estudiando en la UPR.  ¡Ese era el horizonte de futuro… salir de la pobreza! Pero se lograba salir de esa pobreza, porque no se endeudaban.

Por eso les quiero hablar del tipo de deuda en específico que se evitaban nuestros hijos con ese 9.6%. En el sistema legal y económico bajo el cual vivimos hoy en PR – el estadounidense – existen precisamente dos tipos de deuda que son esclavizantes. Son deudas que son irrenunciables. Ustedes conocen que el presidente de aquel país, Donald Trump, se ha ido a la quiebra en múltiples ocasiones. Es muy bueno, que ese individuo se haya podido desatar de sus malas deudas, porque si usted no puede descartar su deuda mala a través de un proceso de quiebra usted queda esclavizado a esa deuda, y no va a poder superarse de ahí. Queda permanentemente sirviendo en pago a perpetuidad. A eso le llaman “bondage” en inglés y es ilegal en muchos lugares de los Estados Unidos. Aquí era legal antes, y le llamaban la “libreta de jornada”. En ella se anotaba la deuda de la persona con un patrono o finca, y no podía abandonar esa finca hasta cancelar su deuda por medio de su labor o mano de obra. La quiebra, por tanto, es útil, y permite que la persona se libere legalmente de una mala decisión o deuda. Pero existen dos tipos de deuda a los que no se pueden renunciar a través del proceso de quiebra dentro de la ley estadounidense federal y una de ellas es, precisamente, la deuda estudiantil. Los préstamos estudiantiles federales no se pueden rechazar a través de procesos de quiebra. Son muy lucrativos, por tanto, para la banca americana que los emite y para los grandes intereses. Y nosotros por mucho tiempo le economizábamos a nuestros jóvenes ese tipo de deuda, y les evitamos entrar en ese estado de “bondage”, y por tanto ellos podían escapar fácilmente de la pobreza si estudiaban en la UPR. Ante el advenimiento de la inteligencia artificial y la robótica, esto será importante para el futuro de nuestros hijos: ellos deben poder educarse, permaneciendo libres de deuda y listos para luchar por re-educarse edad según sea necesario.

El segundo tipo de deuda que es así, que es irrenunciable, y que no quiero que quede sin mencionar, es la deuda del estado libre asociado de PR. Debo aclarar que no es así la deuda de los otros 50 estados de EEUU, porque en los otros 50 estados que constituyen la nación estadounidense ellos si pueden acogerse a la quiebra. Sin embargo, el estado libre asociado no puede acogerse a la quiebra por un decreto del congreso de EEUU. Ese decreto nos excluyó de algo que ellos disfrutan, y nos excluye porque nosotros no tenemos representación ni voto allí. Nuestra deuda, de acuerdo con ese decreto, es irrenunciable y por tanto estamos en “bondage” con una “libreta de jornada” moderna a perpetuidad. Llevamos bajo una Junta de Control Fiscal impuesta desde hace 10 años por aquel país sobre el nuestro para cobrar ese tipo de deuda. Esa Junta hoy pretende dirigir nuestro destino e impone un plan distinto a lo que plantean las leyes actuales de Puerto Rico en referencia a la UPR.

La decisión que va a hacer Puerto Rico en estos momentos es si vamos a seguir apostando a la Universidad de Puerto Rico invirtiendo un 9.6% de como lo estipula la Ley habilitante del sistema universitario, o si, por el contrario, vamos a “satisfacer” lo que nos exige la junta de control fiscal que es que dejemos de invertir ese 9.6% en la educación superior del país para transferir ese dinero a los bonistas y a los «colmillus». En violacion a nuestras propias leyes, hoy no invertimos ni un 5% en la UPR por imposición de una Junta de control fiscal nombrada por edicto y anti-democráticamente. Hoy se propone invertir menos aún, y cerrar 8 de los 11 recintos existentes, porque los colmillus y los bonistas tienen otro horizonte de futuro distinto al nuestro. El suyo es quedarse con todos nuestros recursos: nuestras carreteras, nuestras playas, nuestra agua del carso norte, nuestro cobalto* y nuestro cobre, nuestras infraestructuras eléctrica e hídricas privatizándolas, y sí, también… quieren nuestros recintos universitarios.  Por eso hoy ellos están tomando pasos para destruir la Universidad de Puerto Rico, y están sometiendo proyectos de ley a esos efectos – quiero decir con esto que quieren darle un color de legalidad a lo que ya iniciaron por decreto – e inundan los medios de comunicación del país con argumentos falsos que se reducen a una misma creencia o ethos:  La UPR no tiene vigencia ni en el presente, ni el futuro del país. ¡Mienten!

Es fácil demostrar que la UPR hoy si tiene un rol importante a pesar de que se le ha asfixiado fiscalmente en contravención a la ley, y a pesar de que se le ha aumentado las cuotas estratosfericamente a todos sus estudiantes (en casi un 300%). Dando un ejemplo a mínimos – quiero decir, reduciendo todo valor humano a lo económico – la UPR representa un freno al aumento de cuotas en otras instituciones. Las instituciones académicas privadas en PR no pueden subir sus cuotas muy por encima de lo que está cobrando actualmente la UPR, que ya es mucho. Hoy algunas de esas universidades privadas cobran más del doble que la UPR. En ausencia de la UPR, el mercado de la educación superior en PR sería tan costosa como el de los EEUU continentales, que es el mercado de referencia aquí en la colonia. En EEUU, el precio promedio de la matrícula de bachillerato es de $38,000 dólares anuales y el de la UPR hoy es $5,700 dólares. Hoy no pueden aumentar el precio a esos niveles de EEUU – y endeudar a nuestros hijos con ese nivel de deuda – porque existe la universidad de Puerto Rico proveyendo mayor calidad a un costo menor. A los “prestamistas” les gustaría eso, quieren endeudar a cada estudiante desde el inicio de su vida laboral con $152,000 dólares (38,000×4 = 152,000). Cito a un artista egresado de la UPR, y a su co-autor quien es médico, “nos quieren mansos, pobres y brutos**”… – pero le añado muy respetuosamente – y endeudados. Pero eso no lo pueden a lograr mientras exista la UPR y por eso desdeñan y destruyen su imagen sistemáticamente en los medios de comunicación locales.

Si ampliamos mínimamente el marco de los ejemplos, otro aspecto relacionado al futuro del país y que no debe quedar sin mencionar es que desde las universidades del mundo es de donde emergen, en otros países, los nuevos movimientos económicos y políticos que se están formando en el mundo. A esto también le temen, los amigos de lo ajeno. Por ejemplo, de la Universidad Complutense en Madrid surgió el grupo Podemos. De otra universidad, en México, salió la estructura formativa que apoyó a Morena – el nuevo partido político en el poder en México – que desbancó al PRI y al PAN (los dos partidos que se alternaban el poder en México por muchos años). Por todo esto, la UPR es relevante para la creación del futuro que el pueblo de Puerto Rico merece – Un futuro diferente, más próspero, más sano, más libre. No podemos darnos el lujo de seguir equivocándonos. El futuro y el desarrollo económico y social de Puerto Rico será muy complejo, pero lo será aún más si no protegemos nuestra Universidad. Yo voy a hacer todo lo que pueda, a esos efectos.

*Junto a Cuba, Puerto Rico tiene algunos de los depósitos más grandes de Cobalto en America y carece de un Instituto dedicado al estudio de sus usos y aplicaciones.

El autor es profesor en UPR – Recinto de Universitario Mayagüez

 

Mano a mano

 

Especial para En Rojo

La humedad asalta mi cuerpo. Su olor es todopoderoso. Lo reconozco, vengo de un lugar que se cuece en lluvias, filtraciones, goteras, hongo, musgo, moho. El sentimiento milenario sobrecoge. Caverna, humedad, olor, oscuridad, frío. Traspasar la puerta es entrar a un tiempo antes del tiempo. Olvido, por momentos, la intervención humana: la excavación, los escalones, los reflectores, la entrada, el museo que antecede el recorrido, el espeleólogo que nos guía, los otros cuatro turistas. No se pueden hacer fotos. No se puede tocar nada. Estupendo; solo caminar, atravesar, mirar, oler, pensar, imaginar. El desafío es hacer turismo intentando no ser turista. ¿Será posible? Difícil olvidar la recién firma inconstitucional de la Ley 82 del 2026 (PS310) que permitiría la imposición del megaproyecto turístico de lujo Esencia en Cabo Rojo a contrapelo de la destrucción del hábitat, la fauna, la flora, los acuíferos, los bosquejos y vida de los caborrojeños.¿Será posible maravillarse en este útero planetario de la cornisa cantábrica, habitado hace al menos 150,000 años, sin dejar huellas? Hemos venido desde lejos para ver la entrañas de ese reborde montañoso que ha sobrevivido al animal humano. No es telón de fondo, como solemos pensar. Es, en sí mismo, protagonista de la vida planetaria; rocas, agua, elevación, sedimento, formaciones geológicas, ecosistemas de la oscuridad y tiempo, mucho tiempo. Hay que caminar en tinieblas sorteando los charcos de agua, para evitar resbalar. Hay que escurrirse por sus paredes sin agarrarse. Hay que contemplar las estalagmatas, columnas formadas por la unión de estalagmitas y estalactitas, renunciando a palpar su cérea materialidad. Aguanta la mano, no puedes tocar, me repito una y otra vez. Un gran desafío. No es tan fácil controlar a la niña que soy ante esta inmensidad.

La cueva de El Castillo, ubicada en Puente Viesgo, tiene un desarrollo lineal de 300 metros, escucho al guía. Descubierta en 1903 por el arqueólogo Hermilio Alcalde del Río supone una de las muestras más impresionantes de la vida en el paleolítico. Se piensa que la habitaron neandertales, hace 41,000 años, y que posteriormente llegaron los hommo sapiens, continúa. Incluso, -y entonces modula la voz para dar énfasis-, hay evidencia científica de la convivencia entre ambas especies hace 30,000 años. Al eco de la voz entusiasmada del guía, atravesamos las entrañas terrestres imaginando las condiciones de vida de esas especies prehistóricas, incluyendo la nuestra. Sobrevivencia: el frío, el hambre, el sueño, el miedo, el apareamiento, la vida misma con su sangre y sudor. También en ese cuento ancestral que labra mi mente insisto hacerle un espacio a la esperanza, a la alegría y al juego, es decir, al arte.

Eufórica, mis ojos van repasando los cientos de pinturas rupestres que atesora esta cueva. Magníficos ciervos, bisontes, cabras perfectamente delineados en ocre o negro aparecen en las paredes. Fíjense en las rayas de este ciervo, señala el guía, el rayado implica aún mayor maestría. Conmueve la destreza ancestral. Emociona ser testigo de la necesidad de expresión datada, con carbono 14 y uranio, entre al  menos 3,500 y 41,000 años. Incluso, se sospecha que las pintadas más antiguas fueron realizadas por neandertales. ¡Por neandertales! Esos primos de cráneo diferente, mayor masa muscular y cuerpos robustos, se nos asemejan demasiado. Tan solo compartimos un 99.8% de su ADN. ¡Tan solo! Me pregunto por la innovación técnica, la mayor adaptabilidad al clima y la creación de redes sociales más numerosas, situación cognitiva de los sapiens que hace décadas se señalaban como razones de la exitosa adaptabilidad de nuestra especie sobre los neandertales.

Seguimos la ruta y aparecen los discos rojos pintados en las paredes rocosas: una serie de puntos granates dispuestos en línea horizontal. Pienso en el carácter simbólico de las figuras, en la plasmación del pensamiento abstracto. !El lenguaje! Ante estos bellos puntos rojos, evidencia material de pensamiento complejo, de abstracción, del pensamiento simbólico de ambas especies, se hace difícil acallar los reclamos de Rita Laura Segato: “Me considero ex humana. Tengo un desprecio profundo por la especie en que me tocó nacer” (“Destellos en la oscuridad”, conversación con Ana Caopardo, abril 2025). Una y otra vez la he escuchado renegar de la especie homo sapiens -con razón, con mucha razón-, al abordar la frontera de humanidad que ha quebrado el genocidio palestino, elaborado y ejecutado frente nosotros, los del planeta completo, sin que ley, carta de derechos humanos, razón, ni humanidad lo detenga.

Continuamos camino por la oscura galería. Al fin las vemos: las rojizas manos en negativo. Unas pequeñas y delicadas siluetas se revelan por el efecto del pigmento soplado sobre la extremidad logrando el contorno de las manos. Por su tamaño se sospecha que son de mujeres.

Dicen que la imaginación corre hacia el futuro, pero igual se arrejunta con la memoria en el pasado e inventa escenas, cuentos de camino, en fin, historia.  Las manos pretenden hablarme. Escucho su lenguaje sordo. Las reconozco. Imagino mi linaje intentando dejar marcas, explorando la durabilidad del pigmento sobre la piedra. ¿Habrán pensado en otra forma de vida futura? ¿Soñarían con una cotidianidad más llevadera? ¿Apostarían por una convivencia más solidaria? Al menos, ¿soñarían con una lectora del futuro? Me aguanto las manos, las mías, también pequeñas para mi tamaño, quisieran encontrarse con alguna de estas setenta y ocho manos en negativo. Quisiera palpar la sororidad ancestral. Decirles que su experimento funcionó. Que han permanecido. Que estoy aquí hoy, leyendo su pintada. Agradeciéndoles su escritura.

 

Huracanes en Puerto Rico: un riesgo en latencia

Marcos A. Quiñones Otero, PPL

Junio marca el inicio oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico. Como ocurre cada año, los meteorólogos, las agencias gubernamentales y los profesionales del manejo de emergencias comienzan a monitorear las condiciones atmosféricas y a compartir pronósticos sobre la actividad ciclónica esperada. Sin embargo, más allá de los números, las probabilidades y las estadísticas, existe una realidad que nunca debemos olvidar: no importa cuán activa o tranquila se proyecte una temporada, basta un solo evento para cambiar la historia de un país.

Puerto Rico conoce muy bien esa realidad. Nuestra memoria colectiva está marcada por fenómenos atmosféricos que han transformado comunidades, economías y paisajes. Hemos enfrentado huracanes devastadores, inundaciones repentinas, derrumbes, tormentas severas, sequías prolongadas y fuegos forestales. Cada uno de estos eventos ha dejado pérdidas, pero también enseñanzas. Nos han obligado a reflexionar sobre nuestra vulnerabilidad, nuestra capacidad de respuesta y la importancia de construir comunidades más resilientes.

De esas experiencias surgieron conversaciones necesarias sobre la importancia de fortalecer nuestras comunidades, diversificar las fuentes de energía, proteger la infraestructura crítica, promover la autosuficiencia y desarrollar planes de emergencia familiares y comunitarios. Durante años hemos hablado de resiliencia, mitigación, adaptación y preparación. Sin embargo, hoy debemos hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿hemos convertido esas lecciones en acciones concretas?

La preparación no comienza cuando se emite una vigilancia o una advertencia. Tampoco cuando las góndolas de los supermercados quedan vacías o cuando las filas en las gasolineras se extienden por horas. La preparación comienza mucho antes, durante los meses y años de calma. Comienza cuando una familia desarrolla y practica su plan de emergencia, cuando una comunidad identifica a sus residentes más vulnerables y organiza redes de apoyo, cuando los municipios fortalecen sus capacidades de respuesta y cuando los negocios evalúan sus riesgos para garantizar la continuidad de sus operaciones.

Vale la pena reflexionar sobre cuánto hemos avanzado desde las lecciones que nos dejaron los desastres del pasado. ¿Contamos con planes de emergencia actualizados? ¿Conocemos los riesgos específicos de nuestras comunidades? ¿Hemos reducido las vulnerabilidades de nuestros hogares y vecindarios? También debemos preguntarnos si la preparación ha sido equitativa para todos los sectores del país y si la ciudadanía ha tenido una participación real en las decisiones relacionadas con la gestión de riesgos y desastres.

La realidad es que el riesgo no desaparece porque el cielo esté despejado. El riesgo permanece latente. Está presente en una quebrada que puede desbordarse, en una ladera susceptible a derrumbes, en una infraestructura envejecida o en una comunidad que aún no ha fortalecido su capacidad de preparación.

Es importante comprender que los huracanes, las inundaciones, los terremotos y otros fenómenos son amenazas naturales. Los desastres, en cambio, no son naturales. Ocurren cuando una amenaza encuentra condiciones de exposición y vulnerabilidad acumuladas durante años. Una tormenta no se convierte automáticamente en un desastre. Se convierte en desastre cuando impacta comunidades sin preparación, infraestructura frágil, sistemas vulnerables y poblaciones con capacidades limitadas para responder y recuperarse.

Por esa razón, hablar de resiliencia va mucho más allá de recuperarse después de una emergencia. La resiliencia implica la capacidad de anticipar, resistir, adaptarse y transformarse frente a los riesgos. Una comunidad resiliente no es aquella que simplemente sobrevive a un huracán. Es aquella que ha identificado sus vulnerabilidades, ha fortalecido sus capacidades y ha desarrollado mecanismos para proteger a sus residentes antes, durante y después de un evento.

Sin embargo, la resiliencia también debe ser justa y equitativa. No todas las comunidades enfrentan los mismos riesgos ni cuentan con los mismos recursos para prepararse. Existen sectores donde la pobreza, el aislamiento, el deterioro de la infraestructura o el acceso limitado a servicios esenciales aumentan significativamente la vulnerabilidad. Por ello, la preparación, la respuesta y la recuperación ante desastres deben garantizar que nadie quede rezagado. La gestión de riesgos no puede limitarse a proteger infraestructura. Debe proteger personas.

La construcción de resiliencia también requiere fiscalización y participación ciudadana. No basta con reaccionar cuando ocurre una emergencia. Es necesario evaluar críticamente las políticas públicas, los proyectos de desarrollo y las decisiones que afectan nuestro territorio. En momentos en que se discuten cambios al sistema de planificación y permisos, así como propuestas y proyectos con posibles impactos sobre nuestros recursos naturales y comunidades, resulta indispensable preguntarnos si estas decisiones contribuyen a reducir riesgos o si, por el contrario, aumentan las vulnerabilidades existentes. La planificación no debe verse como un obstáculo para el desarrollo, sino como una herramienta para garantizar que el desarrollo ocurra de forma segura, justa y sostenible.

Por eso, la planificación y el manejo de desastres deben caminar de la mano. Una planificación estratégica, participativa y basada en la reducción de riesgos permite identificar amenazas, orientar el desarrollo hacia lugares más seguros, proteger recursos críticos y fortalecer la capacidad de las comunidades para enfrentar futuros eventos. Una comunidad preparada no surge por casualidad. Es el resultado de decisiones conscientes, inversiones responsables y una visión de futuro que coloca la seguridad y el bienestar colectivo en el centro del desarrollo.

Los desastres nos ponen a prueba, pero también revelan las consecuencias de nuestras decisiones colectivas. Muchas veces hasta construimos el riesgo. Cada proyecto mal ubicado, cada riesgo ignorado, cada ecosistema degradado y cada vulnerabilidad desatendida aumentan el costo humano, social y económico de la próxima emergencia. En un país expuesto constantemente a amenazas naturales, prepararnos no consiste únicamente en responder cuando ocurre una crisis. Significa asumir la responsabilidad de fiscalizar, planificar y actuar con visión de futuro. Significa construir comunidades más seguras, más justas y más resilientes antes de que llegue la próxima tormenta. El costo de la inacción siempre termina siendo mayor que el costo de la prevención.

El autor es geógrafo, planificador y consultor en manejo de desastres

 

Leer y acompañar al lector

 

 

Tere Marichal

 

Hace unos días escuché una frase que me preocupó: “vengo a hablarles de lo importante que es integrar la creatividad a la hora de animar a los niños a leer para que no se aburran cuando leen”.

En primer lugar la lectura no es algo “ aburrido”. El o la que piense eso no sabe nada de la mediación lectora y de la relación libro-lector. Seguramente no es una “lectora” ni mediadora de lectura verdadera.

No podemos seguir fomentando la lectura como si fuera un espectáculo o una actividad que se realiza con el fin de divertirnos. La intimidad de la relación entre un lector adulto y el libro no es alcanzar una diversión diseñada por un adulto. No sé por qué tanta insistencia en la diversión y el distorsionado uso de la creatividad relacionada con la lectura y los niños. Recuerdo, en mi infancia, estar extasiada con un libro y cómo mi imaginación- en silencio y quietud- se concentraba en el libro y lo que este me ofrecía. Nuestro rol como mediadores de lectura tiene que tener como centro de la compañía que realizamos, el libro.  Mientras menos se escuche nuestra voz de adultos, mejor. Las preguntas son para que el niño o adulto lector se manifieste e investigue a partir de su experiencia.

Pongo como ejemplo una actividad de apreciación de libros en uno de los centros del sistema carcelario de Puerto Rico. Cada confinado recibía un libro excelente y durante 20 minutos desarrollaba una relación con éste. No había otro “entretenimiento”. Estaba solamente el libro. Por favor no me vengan con la cantaleta de que esta es otra generación que necesita “estímulos”. Si el libro fue bien escrito y pensado para un grupo de una edad, no va a necesitar nada más.

Durante 25 años el cuento fue la base para crear y desarrollar temas de trabajo en el programa Maria Chuzema.  Partíamos del cuento para dialogar sobre todas las materias y si, hacíamos manualidades ambientalistas. El cuento era la excusa para integrar conceptos de reutilizar, reducir, reciclar, repensar, reinventar, responsabilizar. Sí, fuimos vanguardistas. 25 años luchando para fomentar la lectura y la protección del ambiente, además de muchos otros temas como Los derechos de la niña y el niño.

El mediador de lectura utiliza el libro- ante todo- como la herramienta más efectiva para la promoción lectora. La palabra ABURRIDO fue creada por gente que no es lectora, porque ante una buena lectura es imposible aburrirse. Es gente que comercializa con libros y todo tipo de objetos que se crean en torno a éste: peluches, lápices, pegatinas…que por desgracia se convierten en el anzuelo para pescar compradores de libros en una sociedad que promueve el consumo a toda costa.  Y gente acostumbrada a la manipulación mediática que justifica la venta de cualquier chucheria que se le antoje al niño.

 

Muchas editoriales enfatizan en estos productos para poder competir con las multinacionales que llenan el mercado infantil con todo tipo de chucherias para atraer a sus compradores. A pesar de esta parafernalia seductora esto no asegura desarrollar ni reforzar una sociedad de lectores. Seria interesante analizarlo.

Seamos honestos: la sociedad capitalista ejerce un control inmenso, agresivo y déspota en todo lo relacionado a nuestros niños y los libros no escapan a este control. En una sociedad que NO ES LECTORA- como la nuestra- si el libro viene acompañado de un muñeco el adulto tutor siente que al menos está comprando “algo mas” porque ¿como va a pagar 20.00 por un libro? Al menos el nene recibe un “regalo”.

Las multinacionales que desarrollaron la idea de crear productos a partir de la producción de un libro – película, camisetas, tazas, cartucheras- fomentaban el consumo y nos acostumbran a pensar que es necesario crear productos a partir del libro como si estuviéramos promocionando la lectura. El daño que se creó a partir de la visión de esta multinacional con relación a la promoción y animación de la lectura es muy significativo y deberíamos detenernos a analizar con justicia y honestidad nuestra visión ante este marketing descomunal y agresivo hacia la infancia.

Doy mi parecer porque en este mundo ancho y ajeno -y capitalista- tenemos que aprender a diferir y a entender que cada vez que alguien sugiere que la lectura es aburrida estamos tirando por el piso décadas de luchas, investigaciones, logros y propósito. La comprensión lectora, el desarrollo de lazos afectivos y sociales, ampliar nuestros horizontes y vocabulario son algunos de los propósitos que nos animan a acompañar a un lector y nuestra mejor herramienta es el libro. Un buen libro.

 

Grinor Rojo de la Rosa: por una crítica literaria liberadora en América Latina

 

 

Especial para En Rojo

 

Grinor Rojo de la Rosa es un intelectual chileno que sufrió la dictadura de Pinochet y el exilio político. Es uno de los críticos más sobresalientes de América Latina, considerado el más prominente investigador y exégeta de la obra de Gabriela Mistral, Lucila Godoy Alcayaga, además de ser una de las figuras centrales de las polémicas y debates sobre la identidad, la nación y la globalización que todavía siguen vigentes con nuevas miradas que visibilizan a los sectores anteriormente excluidos de las gestas nacionales  En sus textos sobresalen varios temas  recurrentes, como ha dicho Jorge Fornet, Director del Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas  y de su revista. Estos son la educación en Chile en circunstancias provocadas por el neoliberalismo, la relevancia del estudio de las humanidades, la función de los intelectuales, disminuida por los expertos. Por igual,  sobresale su interés en teorizar sobre la práctica de la crítica literaria como lo muestra en sus textos Diez tesis sobre la crítica, Clásicos latinoamericanos: para una relectura del canon.(Siglos XIX y XX) y Desde las más altas cumbres. Teoría crítica latinoamericana moderna (1876-2006)..

Fundador del Centro de Estudios Culturales de la Universidad de Chile, ha llevado a cabo una intensa labor docente  impartiendo cursos por muchos años en distintos lugares de América Latina, Estados Unidos y España.  Fue profesor visitante de la Universidad de Mar del Plata en Argentina, la Universidad  Federal de Mina Gerais en Brasil, la Universidad Nacional de Costa Rica, la Universidad de Salamanca en España, la Universidad de Viena en Austria; la Universidad de California, la Universidad de Columbia, la Universidad de Ohio en Estados Unidos, además de chilenas como la  Universidad Católica de Chile y la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Este prolífico autor comprometido con la causa de los derechos humanos, especialmente el de la educación pública, tiene una obra diversa en la que estudia la literatura latinoamericana, particularmente el canon literario y analiza a Bolívar, Rodó, Andrés Bello, Sarmiento,  Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, entre otros. También ha estudiado la producción teatral, la novelística  y la poética.

En uno de sus libros, Poscolonialidad y nación, escrito junto a Alicia Salomone, investigadora de la Universidad de Chile y quien fuera Directora de los cursos de Posgrado del mismo centro educativo,  y Claudia Zapata, estudiosa del pensamiento de la intelectualidad indígena, algo poco conocido en Puerto Rico, (tal vez sí por los teóricos decoloniales), discutió como ambos términos eran interpretados en la academia. Señala en su palabras preliminares que el texto contenía “una respuesta a la embestida de que viene siendo objeto el concepto de nación ante la globalización neoliberal, en el ámbito público y entre los intelectuales poscoloniales. Hubiese sido bueno que este texto, publicado por la prestigiosa editorial LOM, circulase en Puerto Rico a comienzos del siglo XXI.

Desde el sur de América Latina las teorizaciones son diferentes debido a su diversidad geográfica  y la presencia de miles de indígenas en países como Paraguay, Brasil, Ecuador, Bolivia, Chile  y Perú que igualmente pueblan partes de Centroamérica y América del Norte.  Desde las islas caribeñas y mulatas, contemplamos la nación tal vez mayormente desde ser el centro de transacciones económicas y militares que no existen en Latinoamérica. Nuestras fronteras son también más porosas a pesar de que nos circundan  las  aguas del Mar Caribe.

Tuve el honor de escuchar hace muchos años la hermosa conferencia de don Grinor Rojo de la Rosa sobre Pablo Neruda y Walter Benjamin en la que exploró la intersección entre poesía y capitalismo. De la misma forma tuve el placer de que me preguntara cómo yo entrelazaba el pensamiento de distintos teóricos que había citado en mi ponencia en el Congreso de Americanistas celebrado por la Universidad de Chile, titulada “Una ausencia en los estudios poscoloniales y subalternos: Puerto Rico y la cultura del Commonwealth en el Caribe Hispano”.  Le contesté, entre otras teorizaciones, que la comprensión teórica partía del lugar de enunciación y de la circulación de los libros en cada país. Creo que quedó complacido.

En un libro publicado en el 2025, editado por Álvarez, Errazuriz, Oliva y Vega, titulado Por una tradición crítica latinoamericana. Diálogos en torno a Grinor Rojo, el mexicano Víctor Barrera Enderle advierte que Rojo  trabaja en un marco multidisciplinario conectando la crítica  al espacio público y al vínculo de la cultura con la ciudadanía. Don Grinor Rojo de la Rosa ha sabido conjugar la crítica literaria, su amor por la educación y las humanidades sin dejar de entrelazar su defensa de los derechos humanos. Ha brindado conferencias magistrales en las que ha defendido la educación pública y la democracia radical.  ¡Ojalá podamos contar con él en algún congreso o simposio!!