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Cándida Cotto: “Trabajar en CLARIDAD ha sido mi manera de luchar”

Oscar López junto a Candi en su primera visita a CLARIDAD. Foto Alina Luciano/CLARIDAD

Por Gabriela Ortiz Díaz/Especial para CLARIDAD

El semanario CLARIDAD cumple 60 años de fundación. De esos, Cándida Cotto Hernández ha estado presente 26 como periodista. Aunque en entrevista reveló que le hubiese encantado dedicarse profesionalmente a cantar y bailar, también reconoció que desde pequeña le ha gustado escribir. 

Su carrera académica está formada por un bachillerato en Trabajo Social y una maestría en Periodismo, ambos títulos obtenidos en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras (UPR-RP). Antes de comenzar la maestría, había trabajado tres años como trabajadora social, pero al parecerle una profesión muy fuerte emocionalmente, decidió estudiar Periodismo y relacionarse con un oficio que había acariciado desde niña, cuando leía las ediciones del periódico El Mundo que soltaba su papá, un empleado de farmacia “muy educado, aunque no tuviera estudios formales”. 

Confieso que me alegré mucho cuando la directora del periódico, Alida Millán, me asignó que entrevistara a Candi, como le decimos, con motivo de esta celebración. Sería – fue – una conversación entre dos miradas distintas: la mía, reportera de un par de años de experiencia en este semanario, y la de ella, que ejerce el oficio hace más de dos décadas. 

En 1985, luego de dos años como reportera colaboradora, se formalizó su trabajo en el periódico. Desde el 1999, tras varios años de interrumpir su trabajo en CLARIDAD para impartir clase en varias instituciones universitarias y fungir como productora y reportera de Radio Universidad, Cándida ha figurado constantemente como periodista del semanario. 

Cándida Cotto Hernández: Lo primero que escribí para CLARIDAD fue un reportaje sobre niños sordociegos. Antes no había escrito en otro medio. El desempeño periodístico lo comencé aquí tras terminar la maestría en Periodismo en la Escuela de Comunicación Pública (COPU) de la UPR-RP. En ese momento, trabajaba junto a Elliott Castro, Marcos Pastrana, Graciela Rodríguez Martinó, Manolo Coss. Como ahora, cubría todos los temas, pero específicamente reportaba para las sesiones de Comunidad y Capitolio. 

Yo creo que lo más importante que cubrí en ese tiempo fue el acontecimiento de los arrestos a los macheteros el 30 de agosto de 1985, que ocurrieron precisamente el fin de semana que se celebraba el Festival de Apoyo a CLARIDAD de ese año. Ese fue un fin de semana en el que los independentistas no dormimos entre el festival y los arrestos. 

El acercamiento para trabajar en el periódico por primera vez me lo hizo Luis Fernando “Peri” Coss en COPU. Aunque yo no estaba ligada al Partido Socialista en la Universidad, sí compartía con Coss porque participábamos en las actividades que se daban en la Universidad a favor del independentismo, particularmente en la huelga del 1981. 

Gabriela Ortiz Díaz: ¿Cómo era trabajar en el periódico antes? 

Antes trabajaba más gente en el edificio de la parada 26 en Santurce. Teníamos compañeros fotógrafos todo el tiempo con nosotros como Freddy Toledo, Johnny Ibañez, Wilín Rodríguez. Tomaba más tiempo preparar el periódico. Se escribía a maquinilla. Recuerdo que Ricardo Alcaraz, que era artista gráfico igual que Carlos “Ito” Aponte y Pablo García, me llamó para darme el emplanaje de mi primera nota. ‘¿No vas a guardar la primera nota que escribes?’, me preguntó’”. 

Un cierre significaba amanecerte en la oficina hasta las 3 o 4 de la mañana. El compañero periodista que estuviera encargado del cierre junto al director, se tenía que quedar hasta la madrugada. 

¿La diferencia en cantidad de personal ha afectado el impulso o calidad del periódico? 

En el 1999 éramos alrededor de 20 empleados. Ahora, el grupo es de casi la mitad. Un aspecto que tenemos que reconocer es que, a pesar de la reducción de personal a casi el 50 por ciento, el periódico continúa saliendo. 

Siempre hace falta gente para la redacción. Yo creo que nadie compra un periódico para leer a una sola persona. Si alguien estudia bien CLARIDAD, tiene diferentes perfiles dependiendo del personal con el que cuenta en determinado momento. Creo que el valor de CLARIDAD siempre ha sido la capacidad de tener colaboradores. Eso definitivamente le impone unas variantes: algunas veces encuentras más noticias, otras, más análisis. 

¿Cómo ha sido tu experiencia en CLARIDAD a lo largo de estos 26 años? 

En términos de mi trabajo, salir a la calle a cubrir, toda mi experiencia en CLARIDAD ha sido buena. Lo que sí ha pasado a veces es que no me quieren atender o que llamo muchas veces a alguna fuente sin recibir respuesta. Sin embargo, para mí esas han sido experiencias buenas porque de alguna manera quiere decir que respetan mi trabajo. 

Yo creo que he tenido la oportunidad de ser yo escribiendo. Si a uno le gusta escribir y siente empatía por lo que escribe, lo hace con menos presión, porque la realidad es que da trabajo escribir sintiendo la presión del tiempo y manejando temas arduos. Primero tengo que entender el tema para poder redactar para el público. 

Por otro lado, tener el sello de que es un periódico para intelectuales ejerce presión a la hora de redactar. En las conferencias de prensa todo el mundo espera que yo haga las mejores preguntas y las más atrevidas. 

¿Antes era más difícil salir a la calle a reportear y darle seguimiento a la noticia?

Yo creo que sigue siendo igual. Por lo que representa el periódico, siempre hay peligro. Puede ser que ahora sea un poco menos porque hay que reconocer que las nuevas generaciones no tienen tanto prejuicio como antes en cuanto a lo que significa CLARIDAD. 

Tengo que destacar que, en esta sociedad en la que estamos, con sus limitaciones democráticas, ha habido un espacio que nos ha permitido desarrollarnos. Antes había un ataque físico y económico, y ahora continúa el económico, pero hay que reconocer que ha existido el espacio. 

En aquel entonces, había un activismo más fuerte. Luego se han bajado las aguas y llegamos a este momento, pero el periódico siempre ha sido el mismo. 

¿Qué haces como periodista para irte actualizando sobre los temas y conceptos difíciles de manejar?

Hay más facilidades para educarse. Antes uno se tenía que leer un libro de determinado tema, ahora se puede ir a alguna conferencia que ofrezcan organizaciones como el Centro para la Nueva Economía para aprender sobre temas arduos. 

Para que la gente sepa el trabajo que hay detrás de lo que lee publicado, ¿cuánto te tardas redactando un artículo? 

Todo un día de trabajo, por ejemplo, dependiendo del tema. Es un ejercicio dual de redactar y analizar, y al CLARIDAD ser una publicación semanal, hay que buscar un ángulo y una fuente que no aparezca en otros medios. Las fuentes sí que da trabajo conseguirlas. Pienso que el trabajo más difícil para un periodista es lograr que las fuentes confíen en ti. Eso toma tiempo. 

¿Qué sientes al ver que has crecido y madurado dentro del periódico y que eres parte de esta celebración de los 60 años de fundación? 

Ha sido bueno porque esto me ha dado una buena vida. Le ha dado sentido a mi vida. Trabajar en CLARIDAD ha sido mi manera de luchar. 

Candi Cotto, Manolo Coss y don Rafael Cancel Miranda en la oficina de CLARIDAD en la Pda. 26 1/2.

¿Qué piensas de tener la oportunidad de relacionarte de cerca con gente importante para la izquierda del país? 

Cándida: Esa es una de las cosas que una disfruta, de los beneficios. De otra manera, una hubiese sido cualquier admiradora más. Esa es una parte muy bonita de este trabajo. Si tú valoras eso, no te da con buscar trabajo en otra parte. Puedes buscar sustentar tus ingresos con otra actividad afín, pero es que la experiencia cultural y política aquí, si a ti te gusta, te va a hacer sentir bien porque la vas a tener de cerquita. 

A través del trabajo en CLARIDAD, he conocido a doña Isabelita Rosado, Lolita Lebrón, Rosa Collazo, Pepe Sotomayor, Rafael Cancel Miranda, Oscar López, Juan Mari Brás, Noel Colón Martínez, Carlos Gallisá, Loyda Figueroa, Blanca Canales, que, de hecho, es un recuerdo bonito el haberla entrevistado. 

Finalmente, ¿has vivido victorias como periodista de CLARIDAD? 

Sí. La salida de los prisioneros (as) políticos (as), la de Oscar López Rivera, el hecho de que Filiberto haya triunfado en el juicio que le hicieron aquí, la derrota de Romero Barceló, cada vez que CLARIDAD saca una portada que tiene resonancia a nivel de Puerto Rico, como las de Vieques. 

Medidas de la Junta provocan una avalancha de jubilaciones en la UPR

Por Centro de Periodismo Investigativo

Mayra Figueroa Franco tiene 60 años. Trabaja desde los 13. Casada y con dos hijos, decidió estudiar un bachillerato cuando tenía 40 años. Se graduó de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y comenzó a trabajar como secretaria ejecutiva en su alma mater. De eso, van 17 años. Hasta el próximo 30 de junio, el día en que se jubilará. “Yo no voy a esperar más, yo me quiero ir”, admitió. 

La seguridad que despliega su voz refuerza la decisión que implican sus palabras. Una certeza que contrasta con el ambiente de incertidumbre que permea sobre los empleados que sienten la amenaza de los recortes inminentes que la Junta de Control Fiscal (JCF) impondrá sobre las pensiones del Sistema de Retiro UPR, el plan médico y la liquidación por días de vacaciones y enfermedad. 

Aunque diversas administraciones del Gobierno de Puerto Rico llevan años reduciendo el presupuesto de la UPR, la JCF, amparada en la ley PROMESA, agudizó los recortes a la principal institución universitaria del país en octubre pasado con la aprobación unánime de un plan fiscal que recorta $541 millones en los próximos cinco años mediante reformas al sistema de pensiones, la consolidación de recintos, la congelación de plazas, la reducción de la aportación al plan médico y los aumentos escalonados en la matrícula, entre otras medidas.

“Pase lo que pase, salga como salga la cosa, yo me voy. Las cosas no están bien aquí. Prácticamente, yo hago tres plazas en una oficina. Encima de eso, las condiciones de trabajo, la salud… Cuando me estaciono en el parking, ya vengo como predispuesta, preguntándome qué me voy a encontrar, qué va a pasar. Cuando te ves en esa tensión… La paz mental mía cuenta mucho”, reflexionó. 

Jubilación masiva de profesores

Con su recién tomada determinación de jubilarse, Figueroa Franco se suma a las 542 personas que han presentado la solicitud de acogerse a una pensión antes que finalice el presente año fiscal el próximo 30 de junio. Según el informe mensual no auditado que la renunciante directora ejecutiva de la Junta del Sistema de Retiro UPR, María del Carmen López, presentó al resto de miembros el pasado 22 de febrero, esa cifra provisional representa un aumento de más de una tercera parte (33%) si se compara con los 408 empleados de la UPR que pidieron retirarse en el año fiscal 2016-2017, cuando fue aprobada la Ley PROMESA que creó la Junta de Control Fiscal. A partir de ese año, las jubilaciones han continuado creciendo hasta alcanzar los números más altos en los últimos 10 años.

Solo en enero pasado, 208 empleados se sumaron a los 8,841 retirados de la principal institución educativa del país — un 81% más en comparación con el año pasado — motivados por la previsión de un recorte en los beneficios de su pensión y la intranquilidad de que no continúen con la actual cobertura del plan médico a partir del 1 de julio. 

La expresidenta de la Junta del Sistema de Retiro, Diana Rivera Viera, atribuye el incremento en los meses de enero y julio en concreto a que los profesores de la UPR pueden jubilarse únicamente al finalizar cada semestre, a menos que sea un caso excepcional, como por ejemplo, una incapacidad.

Las señales de alarma se confirman debido a los recortes a las pensiones que la Junta de Control Fiscal reiteró al gobernador Ricardo Rosselló Nevares en una carta con fecha del 1 de mayo de 2019, en la que detalla los incumplimientos con el plan fiscal certificado en los que continúa incurriendo la UPR. En el documento, reafirma la exigencia de que se congelen las pensiones y que todos los empleados pasen del actual sistema de beneficios definidos a uno de contribución definida. 

“El plan [fiscal] propuesto no incluye ningún detalle sobre los esfuerzos de reforma de las pensiones. Como tal, no cumple con todos los componentes de las reformas de pensiones en el plan fiscal certificado, a saber: un congelamiento en la pensión; una reducción en la parte no financiada de los beneficios acumulados; la continuación de un plan de contribución definida similar al de otros planes del Estado Libre Asociado”, dice la misiva.

La JCF argumentó además en esa comunicación que “la reducción en la parte no financiada de los beneficios acumulados” de las pensiones generaría un ahorro de $10.7 millones anuales. Sin embargo, esas estimaciones de ahorro no se concretarán si continúa la jubilación masiva de empleados activos que cotizan actualmente, provocada por los cambios en el plan médico y la disminución en el pago de días acumulados por enfermedad y vacaciones.

Anticipando esas jubilaciones masivas, la UPR adelantó a la JCF que el pago anual de las pensiones sería “significativamente mayor” que los $74 millones anuales contemplados en el plan fiscal certificado. Es por ello que el organismo federal le exige a la UPR que proporcione datos y proyecciones actualizadas sobre la reforma del plan de pensiones ya que, a su juicio, “es crítico” realizar una estimación precisa del gasto operativo anual de la institución. “Sin reforma, se podría requerir que la UPR gaste rápidamente sus reservas de efectivo para cumplir con las obligaciones de pensiones”, advirtió.

La JCF ya expresó el año pasado en otra carta su intención de que se modifiquen los planes de jubilación de los trabajadores de la UPR. Concretamente, estableció que se reduzcan en un 17% las pensiones que, sumadas al seguro social, excedan los $1,000 mensuales, en un ejercicio de disminuir progresivamente los beneficios actuales hasta que el Sistema de Retiro UPR se iguale a los del resto del gobierno.

De concretarse la agenda de la JCF, el 91% de los 8,759 jubilados actuales de la UPR se afectará con un recorte promedio de $340 mensuales, mientras que tres de cada cuatro empleados activos sufrirán una reducción en la pensión que han aportado hasta el momento, calculó el presidente de la Junta del Sistema de Retiro UPR, Eduardo Berríos Torres.

Una determinación de política pública “ideológica” 

El actual plan de jubilación de la UPR, de beneficios definidos, establece que el empleado recibe una pensión mensual vitalicia al momento de jubilarse. La cantidad se calcula según los años cotizados, los ingresos y la aportación realizada, que va a un “pote” que se nutre de tres fuentes: la aportación patronal, la aportación individual del empleado y el rendimiento de inversiones poco riesgosas. 

Por otro lado, el plan de contribución definida no paga una cantidad específica durante la jubilación, sino que varía según las aportaciones e inversiones que haga el trabajador con una cuenta individual, en la que el patrono puede determinar si contribuye o no y cuánto. Si esos fondos se agotan, el jubilado ya no recibirá una pensión.

La decisión de que el retiro de la UPR pase de ser un plan de beneficios definidos a uno de contribución definida responde a una determinación ideológica de la Junta de Control Fiscal de imponer el mismo modelo a todos los sistemas de retiro de las instituciones públicas de Puerto Rico, independientemente de su grado de solvencia.

Esta determinación fue tomada pese a que, en 2017, el coeficiente de sostenibilidad fiscal (“funded ratio”) del Fideicomiso de Retiro, que establece la capacidad de pago de sus obligaciones, se encontraba en 48.9% tras aumentar nueve puntos porcentuales desde 2012, según sus estados auditados. Esto significa que, de cada dólar que tiene comprometido, el Sistema de Retiro UPR puede cumplir con 48 centavos. Según la información financiera auditada más reciente del Gobierno, el “funded ratio” del principal sistema de retiro de empleados públicos estaba en negativo 3.47% para el verano del 2016. En el caso de los sistemas de retiro de maestros y la judicatura, el coeficiente era de 4.93% y 5.36%, respectivamente. 

Berríos Torres asegura que corroboró este planteamiento en una reunión celebrada el pasado 19 de septiembre entre varios miembros de la Junta del Sistema de Retiro con la directora ejecutiva de la JCF, Natalie Jaresko, sus asesores y su actuario, quien participó vía telefónica.

“En la reunión que tuvimos con la señora Jaresko, ella admitió que no conocía el Sistema de Retiro [de la UPR]. Ella simplemente estaba haciendo una expresión ideológica de la Junta de que, en Puerto Rico, todos los sistemas de retiro iban a ser iguales… La política ideológica de la Junta de Control Fiscal es que todos van a ser de contribución definida. ‘¿Esa es su posición?’, le pregunté a ella. ‘No, no, esa es la posición de la Junta’”, fue la respuesta de Jaresko, según Berríos Torres.

La APPU presenta una demanda federal

Las acciones que la Junta de Control Fiscal pretende imponer al Sistema de Retiro movieron a la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) a demandar ante el tribunal federal el pasado 16 de abril a la entidad fiscal, al presidente de la UPR, Jorge Haddock Acevedo, a la Junta de Gobierno de la UPR y a sus integrantes Walter Alomar Jiménez, Zoraida Buxó Santiago, Eric Pérez Torres, Antonio Monroig Malatrassi, Emilio Colón Beltrán, Alejandro Camporreale Mundo y Neftalí Soto Santiago. 

Reclaman que el foro judicial declare nula o paralice cualquier acción de la JCF sobre el Sistema de Retiro de la UPR, que se le ordene a la Junta de Gobierno de la UPR no acatar las directrices emitidas por la JCF en torno al Sistema de Retiro, que se remueva la Junta de Gobierno de la UPR y se nombre a la Junta del Sistema de Retiro UPR como fiduciario del Sistema de Retiro de la UPR, y que se respeten los derechos propietarios de los jubilados y los participantes del Sistema de Retiro.

“El Sistema de Retiro UPR, distinto a otras ramas de gobierno, y como el Sistema de Retiro de la Autoridad de Energía Eléctrica, es un fideicomiso que tiene unas protecciones adicionales”, indicó el licenciado Guillermo Ramos Luiña.

Según el representante legal de la APPU, la demanda también expone que los miembros de la Junta de Gobierno de la UPR han incurrido en un conflicto de interés porque, como fiduciarios, tienen el deber de defender el Sistema de Retiro y luchar contra las amenazas que atentan contra el Sistema de Retiro, lo que incluye cobrar a la administración de la UPR los $19.6 millones que debe al Fideicomiso del Sistema de Retiro UPR. 

“Los miembros de la Junta de Gobierno han abdicado en su función fiduciaria de defender a los participantes y jubilados del Sistema de Retiro. Ellos individualmente tienen que enfrentarse a todo aquel que ponga en riesgo la estabilidad del Sistema de Retiro. Tienen la obligación de cobrar ese dinero, y no lo han hecho”, expuso Ramos Luiña. 

Esta no es la primera vez que la Junta de Gobierno de la UPR se enfrenta legalmente a una solicitud de que se le retire como fiduciario del Sistema de Retiro. En diciembre de 2017, la Junta de Retiro de la UPR radicó un recurso legal exigiendo que se le transfiriera la fiducia sobre el Retiro para lidiar en todo asunto relacionado con PROMESA “como medida cautelar en protección de los intereses y derechos del Fideicomiso de Retiro UPR”. El foro de Primera Instancia desestimó el recurso cinco meses después, y determinó en su sentencia que “el deber fiduciario que la Junta de Gobierno tiene está investido de discreción”.

La inseguridad del plan médico

Según el informe anual de 2017 del Sistema de Retiro UPR, una cuarta parte de los trabajadores del primer centro docente del país tiene los 30 años de servicio o los 58 años de edad requeridos para jubilarse ya. No obstante, esas alrededor de 2,600 personas continúan laborando porque cuentan con una cobertura médica familiar y más amplia, beneficio que se reduce a un plan médico individual al acogerse al retiro, afirmó Berríos Torres.

“El plan médico de los [empleados] activos es superior al de los pensionados. En la cubierta de los pensionados, la universidad paga $125. En el plan de nosotros, $600; por lo tanto, tiene mejor cubierta”, detalló.

El presidente de la UPR dijo el pasado 13 de mayo que, aunque la Junta de Gobierno de la universidad aprobó un recorte de $250 en la aportación patronal del plan médico para el próximo año fiscal, la administración universitaria definió que el recorte en realidad será de $150. Esta cifra, sin embargo, no es la figura en el plan fiscal certificado de la UPR, donde permanece la aportación patronal de $350.

Según Figueroa Franco, quien es asmática, los deducibles de sus medicamentos pueden alcanzar los $1,000 mensuales. “El plan médico paga casi $6,000”, acotó. Por eso, la incertidumbre de no saber si seguirá teniendo esa cobertura “fue la gota que llegó hasta arriba” en su decisión de jubilarse, y ya comenzó a buscar planes médicos individuales que pueda pagar con su futura pensión. “Aunque sea yo sola, no bajaría de $400”, sostuvo.

Rivera Viera y Berríos Torres coinciden en el “efecto devastador” que tendría la reducción del plan médico tanto para los trabajadores activos como para el fondo del Sistema de Retiro, pues, al no contar con ese incentivo, se produciría una jubilación masiva que provocará que sean más los jubilados recibiendo una pensión que los asalariados aportando al pago de las pensiones. 

“Es un golpe brutal al Retiro porque esas líneas entre empleados activos y jubilados se van a cruzar más rápido. Aun si el plan [médico] no cambiara, se van a cruzar las líneas porque la universidad no está reclutando. Por lo tanto, no hay sustitución del ingreso”, argumentó.

La profesora jubilada fue más allá en su proyección sobre las repercusiones negativas que tendría esta determinación sobre el país, concretamente sobre el sistema de salud público, ya que quienes se queden desprovistos de un plan médico se verán obligados a solicitar la Reforma de Salud, lo que aumentará los costos al gobierno. 

Eliminación del “enfermito”

El angustioso panorama que enfrentan los empleados de la UPR empeora con la reducción del reembolso de días por enfermedad no utilizados, conocido como “el enfermito”. Hasta ahora, podían recibir el pago de hasta 90 días acumulados por ese concepto y otros 60 días por vacaciones ordinarias. El Plan Fiscal certificado por la JCF establece que esos beneficios se reducirán a 15 días a partir del próximo año fiscal que empieza en julio, disminución que ha sido confirmada por la administración a este medio. 

Según Berríos Torres, esta medida es una estrategia fiscal para uniformar con las agencias de gobierno la cantidad máxima de días por enfermedad acumulados que afectará a mucha gente. Sin embargo, la decisión de jubilarse no puede estar motivada únicamente por el miedo a perder este estipendio.

Pero eso no convence a Figueroa Franco, quien tiene acumulados 68 días de vacaciones y 75 de enfermedad. “Si me dicen ‘agota los días que tienes’, no volvería en ‘long time’, pero no me puedo ir, porque yo trabajo aquí sola. Si soy consciente, no puedo dejarlo así. La universidad me ha dado también. Hay que agradecer. No es que yo los voy a cobrar todos, pero te pagan una gran parte. Entonces, es mejor tenerlos acá. ¿Y para dónde irían? Para la cuenta de ahorros, para pagar el plan [médico]”, razonó. 

Azote a los pensionados

Otra de las afectadas por la reforma en el plan de pensiones será la profesora jubilada Nydia Chéverez Rodríguez. Madre de un hijo y una hija, ambos con una enfermedad genética, desde hace 28 años cuida sola de ellos ya que el padre murió cuando apenas tenían 13 y 10 años, respectivamente. Ciego, diabético y con un leve grado de retardación, su hijo mayor, de 41 años, vive con ella y necesitará atención y cuidados el resto de su vida. Desde que se retiró hace dos años del Recinto de Ciencias Médicas, Chéverez Rodríguez depende de su pensión para mantenerse y ayudar económicamente a su primogénito.

“Me da mucha angustia porque yo lo que pienso es, si me bajan la pensión con mis circunstancias, me las voy a ver bien difícil. La única ventaja que tengo es que yo vengo de la pobreza. Y que yo logré, por lo menos, ser una clase media, no clase media alta. Si tengo que volver a la pobreza, me voy a acostumbrar más fácil porque ya estuve allí, pero sé lo difícil que es, precisamente porque estuve ahí”, meditó la mujer de 62 años.

Chéverez Rodríguez es una de las demandantes en el recurso legal que presentó la APPU, que busca paralizar cualquier acción de la JCF sobre el Sistema de Retiro de UPR. Argumentó que, en los últimos años, muchos de los empleados de la UPR han incurrido en préstamos personales para aportar una mayor cantidad de dinero a su retiro y garantizar una pensión más alta al momento de jubilarse. 

“Dos años antes de jubilarme, me recomendaron que me subiera al último nivel, que era una aportación del 11% anual de mi sueldo, lo que implicó otro préstamo, por el cual ahora mismo me están descontando $600 porque me dieron solo cinco años para pagarlo. Con la expectativa de tener un tope de pensión más alto, el más alto que se podría tener, pensando en mi situación especial”, explicó.

“Ahora vienen estas amenazas al Sistema de Retiro, y qué pasa con todo ese dinero que yo he estado pagando con intereses, qué pasa con ese dinero que yo dejé de disfrutar y lo metí en el Sistema de Retiro para que venga ahora a meter la mano gente que no tiene nada que ver con eso a robarme mi dinero”, cuestionó.

La esperanza de que el recurso legal prevalezca va acompañada de cautela. Mientras se dilucida la demanda en el tribunal federal, el organismo docente está aconsejando a sus miembros que “tomen medidas y se preparen por si viene un cantazo, un golpe y hay una reducción”, acotó la también secretaria en el Capítulo de Jubilados.

Ante el futuro incierto, Chéverez Rodríguez se pregunta qué pasará si desmantelan la Universidad de Puerto Rico: “¿Qué va a ser de la gente pobre, de la gente que viene del campo, que es la única alternativa que tienen? ¿Qué va a ser del país?”. Aun así, alberga la esperanza de que “el país despierte y se vuelque completo a defender a la universidad, no solamente los universitarios”. 

Mientras la UPR continúa en probatoria ante la Middle States Commission on Higher Education, Rivera Viera no es tan optimista: “Todo el plan está diseñado para mitigar a la universidad. La universidad es el centro de resistencia en el país. Lo más crítico ahora mismo es la cuestión de la acreditación porque, si no hay acreditación, no hay becas Pell y, si no hay becas Pell, no hay estudiantes. Y, si no hay estudiantes, no hay universidad”, puntualizó.

O Trump o Venezuela

Por Luis Britto García

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No debatamos con el mamarracho que no convoca ni un centenar de soldaditos engañados ni dos centenares de opositores autoengañados. Discutamos con el dueño del circo, y no con los payasos. La confrontación es con el Imperio, no con un escapado de la escuela de payasos de Popi. Sobre todo ahora, que el director de pista ha quedado al desnudo en una Selfie que lo revela en posición difícil de explicar.

 

2

Para descubrir el secreto no han sido necesarios hackers como Assange, Snowden ni Manning. Como Chacumbele, el Imperio mismito se mató. Si lo duda, consulte la página Diplomatic Action, del U.S. Department of State, Bureau of Western Hemisphere Affair, Fact Sheet: U.S.A. Actions on Venezuela, que el Washington Post divulgó antes de que un burócrata la borrara de la red. No hay que saber inglés para entender que se refiere a “Las Acciones de Estados Unidos de América en Venezuela”. Y en efecto, el Departamento de Estado confiesa que “el gobierno de Estados Unidos ha adoptado una serie de fuertes medidas políticas desde 2017, destinadas a ejercer presión contra el régimen de Maduro y favorecer a los actores democráticos”.

 

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A confesión de parte, relevo de pruebas. El Departamento de Estado comprueba lo que ya todos sabíamos: que Estados Unidos esgrime “fuertes medidas políticas” para “ejercer presión” sobre nuestro gobierno electo y favorecer a otros actores. Esta prepotente declaración viola todos los principios del Derecho Internacional reconocidos por todas las organizaciones creadas para respetarlos. La prohibición de que un Estado intervenga en los asuntos internos de otro es norma acogida en la Carta de las Naciones Unidas; en la Carta de la Organización de Estados Americanos, en la Carta del Movimiento de Países no Alineados, en todos y cada uno de los documentos constitutivos de organizaciones internacionales. Estados Unidos es, por sus propias palabras, Estado Forajido, al margen del Derecho Internacional y las organizaciones que lo aplican.

 

Si duda, siga leyendo. Bajo el rubro “RESULTADOS CLAVES EN 2019”, el Departamento de Estado confiesa esta serie de delitos contra leyes y bienes de los venezolanos: “-Juan Guaidó anunció su presidencia interina bajo la Constitución venezolana en enero.(…)”. El anuncio del autoproclamado no sería más que otra de las “Acciones de Estados Unidos de América en Venezuela”. También, el supuesto no verificado según el cual “Más de mil militares han reconocido a Juan Guaidó, desertado de Venezuela e ingresado a Colombia, donde reciben UNHCR y asistencia del gobierno de Colombia”. Estados Unidos pretende nombrar presidentes y mandar militares en Venezuela. ¿Qué sucedería si otro país pretendiera hacer lo mismo en la potencia del Norte?

 

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Por la plata baila el perro: quien paga el mariachi escoge la canción. Las injerencias en Venezuela no son por la Democracia ni por los Derechos Humanos, sino por el botín. Entre las “Acciones en Venezuela” que el Departamento de Estado se atribuye destacan las perlas que citamos textualmente: “-La refinería CITGO en Estados Unidos está ahora bajo control del gobierno interino. -Aproximadamente 3.2 billones de dólares en activos de Venezuela en el exterior están ahora confiscados (en inglés, un billón equivale a mil millones). -La producción de petróleo de Venezuela cayó a 736.000 barriles diarios en marzo, menos de la mitad de la producción de marzo de 2018, reduciendo sustancialmente los ingresos del régimen de Maduro. Dos de cuatro refinerías reiniciaron operaciones después que la falta de energía las puso inoperantes.-Un estimado de 23 tanqueros cargados con unos 12 millones de barriles de petróleo permanecen varados fuera de las costas de Venezuela, debido a las dificultades para encontrar compradores. Se reporta que PDVSA está ofreciendo un descuento de 25% sobre el petróleo que permanece varado, pero requiere que los compradores lo descarguen en el puerto. -La presión diplomática se tradujo en una reducción de los compradores para el oro venezolano. Un banco de la UAE canceló la compra de oro venezolano y hay indicaciones de que la venta de oro a Turquía fracasó”. En resumen: asalto a mano armada de bienes venezolanos en el exterior; bandolerismo para impedir la venta de nuestros productos, destrucción criminal masiva de nuestras industrias. Y hay quien dice que la Guerra Económica no existe.

 

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Sí: contra Venezuela se libra una Guerra de Cuarta Generación o no Convencional en todos los frentes: económico, social, político, internacional, sicológico, mediático, cultural. El daño es estimado en el informe “Economic Sanctions as Collective Punishment: The Case of Venezuela,” de los economistas Jeffrey Sachs y Mark Weisbrot, quienes calculan unas 40.000 muertes como consecuencia “de los métodos diabólicos utilizados por Estados Unidos para destruir a Venezuela y desacreditar el socialismo”. Se basan en el incremento de las defunciones desde que Estados Unidos intensificó sus “Acciones”. El cálculo de las defunciones se fundamenta en encuestas de universidades privadas criollas, que sería necesario verificar. El bloqueo a Irak arrojó un millón de muertes antes de la invasión estadounidense. Desde el siglo pasado, las guerras cobran nueve víctimas civiles por cada caído en combate. Cualquiera que sea el saldo verdadero, existe, afecta a toda la población, y debe ser atroz.

 

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Ante esto, el Autoproclamado comunica a Craig Faller, Jefe del Comando Sur, su “disposición para comenzar las conversaciones respectivas a la cooperación que ha sido ofrecida por su comando (…) acogemos con beneplácito la planificación estratégica y operativa”. Además de las otras intervenciones, implora la militar. Asombra el silencio de la oposición venezolana ante este llamamiento a la invasión de Venezuela. Ser opositor es un derecho; ser patriota un deber. Al elegir entre independencia y coloniaje, el silencio no es una opción.

 

Reproducido de: www.alainet.org/

Centro para Nueva Economía rechaza acuerdo de la AEE

Por Cándida Cotto/ CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El Centro para una Nueva Economía (CNE) se sumó a los que han advertido de que el acuerdo de reestructuración de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) no es una buena transacción para Puerto Rico.

El análisis del acuerdo al que llegaron la Junta de Control Fiscal (JCF) y el Gobierno de Puerto Rico con la mayoría de los tenedores de bonos de la AEE y Asured Guaranty fue hecho por el director de Política Pública del CNE Sergio Marxuach y publicado este 23 de mayo. Entre los señalamientos, Marxuach destacó que las condiciones de reestructuración de la deuda (RSA, siglas en inglés) son demasiado generosas con los acreedores, desalientan la transición a la generación distribuida con fuentes renovables y es incierto que provean el alivio a la deuda necesario para mantener a la AEE funcionando sin tener que entrar en otro proceso de reestructuración a corto o mediano plazo. El CNE coincide con los señalamientos hechos por el Instituto para el Análisis Financiero y Económico para la Energía (IEEFA, siglas en ingles) de que esas condiciones de restructuración resultarán en un aumento significativo durante décadas en la tarifa para los consumidores puertorriqueños.

Explicó que el RSA propone el intercambio de los bonos existentes de la AEE por dos tipos de bonos nuevos. Los Bonos Clase A (Tranche A) serán intercambiados en una proporción de 67.5% de la cantidad principal de los bonos pendientes, sujetos al intercambio, además de otros pagos. Mientras que los Bonos Clase B (Tranche B) se intercambiarán a una proporción de 10% de la cantidad principal de bonos pendientes, sujetos al intercambio. Esto implica una reducción en el valor nominal de los bonos existentes de 22.5%.

El término de vencimiento que tendrán los bonos Clase A será de 40 años, sujetos también a una amortización temprana en ciertas circunstancias. Dichos bonos devengarán intereses a una tasa anual de 5.25%, que se pagarán en efectivo y serán exentos de impuestos. La condena de más de 40 años en el pago de la deuda es la de los Bonos Clase B, los cuales tendrán un vencimiento de 47 años. El interés de los Bonos Clase B se pagará en especie, es decir, con bonos adicionales Clase B, y se acumulará a una tasa anual de 7.00%, si exento de impuestos, o de 8.75%, si es sujeto a impuestos.

El aumento en las tarifas que sufriremos los consumidores de la AEE se explica con el cargo de transición. Esto quiere decir que el repago de los bonos nuevos estará asegurado por un gravamen en el flujo de efectivo futuro generado por la AEE. Este es un cargo especial que se añadirá a las facturas de los consumidores y se utilizará de manera exclusiva para pagar los bonos nuevos. El cargo de transición está diseñado para aumentar de manera escalonada, comenzando en 2.768 c/kWh durante el año fiscal 2021, hasta un límite máximo de 4.552 c/kWh durante el año fiscal 2044, y hasta el vencimiento de los bonos nuevos.

Este cargo de transición se incluirá en la factura, tan pronto como el próximo 1 de julio de 2019, y equivale a 1 c/kWh. Comenzando el 30 de agosto de 2019, la AEE les pagará a los bonistas una cantidad igual a los kilovatios/horas facturados por la AEE durante el mes anterior, multiplicada por 92% y luego multiplicada por el cargo por acuerdo de transacción.

La otra carga que se nos impondrá a todos los abonados de la AEE —presenta el CNE— y que exige el RSA es el llamado “cargo por subsidio” para todos los consumidores, excepto los que han recibido excepciones mediante legislación. Con este cargo, la AEE pretende, primero, recuperar de todos sus consumidores los costos incurridos por la AEE o cualquier sucesora por subsidios otorgados a varios tipos de consumidores; segundo, recuperar cantidades facturadas y no cobradas a clientes privados y, tercero, recuperar cantidades facturadas y no cobradas a clientes del Gobierno.

En el caso de las personas que generan su propia electricidad, estarán sujetos a un cargo de transición, a menos que estén completamente y de manera permanente desconectados del sistema eléctrico estatal. Señaló Marxuach que, según se está proponiendo, el cargo de transición esencialmente sería un impuesto regresivo sobre todos los consumidores. Además, desalentará a que los consumidores instalen sistemas de energía renovable “behind the meter generation systems”, que es como se conocen los sistemas de generación de energía que no son medidos por contadores.

En conclusión, Marxuach exhortó a que por todas estas razones el RSA se debe rechazar y recomendó respetuosamente que las partes regresen a la mesa de negociación.

Obligan a la AEE entregar información sobre privatización

Por la Redacción

Tras un recurso de Mandamus en el Tribunal de Primera Instancia (TPI) la organización sin fines de lucro CAMBIO y el Instituto de Economía y Análisis Financiero en Energía (IEEFA, en inglés) lograron que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) se comprometiera a responder y entregarles en un plazo de 14 días documentos públicos sobre el proceso de privatización, así como datos del sistema eléctrico. 

El acuerdo entre las partes se produjo el pasado viernes en la sala del juez superior Anthony Cuevas Ramos, quien atendió el recurso presentado por CAMBIO e IEEFA contra la AEE para exigir la entrega de información luego de haberla requerido infructuosamente desde febrero de 2019.

Tras escuchar planteamientos iniciales en la vista, el juez Cuevas Ramos, enfatizó que es un derecho constitucional del pueblo el tener acceso a información pública, y que le corresponde al gobierno ser transparente y brindar los documentos que los ciudadanos soliciten. Seguido, decretó un receso e invitó a las partes a dialogar en aras de hacer pública la información. La ingeniera Ingrid M. Vila Biaggi, fundadora de CAMBIO, y sus abogadas la licenciada Judith Berkan y la licenciada Mary Jo Méndez, se reunieron y llegaron a unos acuerdos con los abogados representantes de la AEE, el licenciado Fernando Fornaris y la licenciada Katiuska Bolanos, del bufete Cancio Nadal, así como con la directora legal de la AEE, licenciada Astrid Rodríguez Cruz.

Vila Biaggi describió que la vista fue una muy productiva. “El juez fue sumamente claro en la importancia de hacer accesible a la ciudadanía la documentación pública, que tiene que estar disponible para todos. El juez exhortó a que llegáramos a unos acuerdos y designáramos con mayor precisión las fechas de los documentos solicitados”. 

Explicó, además, que como parte del acuerdo solicitaron los documentos a partir del 1 de enero de 2018 al presente para aquellos relacionados a la privatización y los datos más actualizados referentes a la red eléctrica. Las partes acordaron que para el 7 de junio la AEE estará respondiendo a toda la solicitud de la documentación, indicando si tienen el documento y, de ser así, producirlo. “El acuerdo de hoy es un paso muy positivo; ahora hay que ver cuáles son los documentos que entregan”, indicó Vila Biaggi.

Por su parte, Cathy Kunkel, analista de energía del IEEFA, declaró que “el acceso a la documentación pública de la AEE es fundamental para poder evaluar el impacto de las determinaciones que se están tomando”.

En el recurso de Mandamus presentado al Tribunal, las organizaciones requieren a la AEE información específica sobre cualquier estudio de costo-beneficio que se haya realizado para justificar la propuesta concesión de transmisión y distribución de energía, así como documentos relacionados a propuestas relacionadas a la generación, entre otros.

Tras darse lectura para el récord de los acuerdos para cada solicitud de información presentada, el juez Cuevas Ramos pautó una vista de seguimiento el 25 de junio a las 9:00 am para escuchar los resultados del proceso de entrega de documentos.