Inicio Blog Página 1540

El hombre del cartel: Roberto Silva Ortiz

En esta pieza la estrella es la luz, esa luz que ilumina el camino de la verdad. La misma verdad que ha caracterizado las seis décadas del periódico CLARIDAD. 

Por Alida Millán Ferrer

Roberto Silva Ortiz llega a CLARIDAD de la mano de dos grandes del arte patrio Rafael Trelles y Nelson Sambolín. Le pregunté a Rafael Trelles, uno de los artistas que nos ha cedido el uso de sus pinturas para carteles (La Barca de los los Locos- 1999) y para portadas del En Rojo, si conocía a algún joven talento que pudiera hacer este año nuestro cartel conmemorativo. Él, con mucho entusiasmo, me dijo, ‘tengo la persona’, habla con Roberto Silva. Le pregunté también a Nelson Sambolín y me dijo ese muchacho es maravilloso y me proporcionó su número telefónico. Así que cuando lo llamé, lo hice convencida que íbamos por buen camino. Roberto no defraudó ni a sus maestros ni a CLARIDAD, ha realizado una obra hermosa que vale la pena comprar y conservar. 

Cuanto le escribí a Roberto ¿qué lo motivó a aceptar nuestra petición, y las razones de los símbolos del cartel? Esta fue su respuesta: 


Dios está en la lluvia, óleo 2017

“Me interesé en colaborar con CLARIDAD por dos razones primordiales. Primero, fui referido por dos amigos artistas que quiero, respeto y admiro. La segunda razón es porque creo en la soberanía de Boriquén y todo lo que represente amor y respeto hacia este archipiélago. Crecí con esos valores y esta contribución me permite reafirmar estas ideas.

Para el cartel usé elementos simbólicos que componen nuestra identidad colectiva: la monoestrellada y el pitirre. Nuestra bandera fue creada a partir de ideales independentistas, (irónico que ahora la enarbolen quienes no creen en la independencia del país). 

En esta pieza la estrella es la luz, esa luz que ilumina el camino de la verdad. La misma verdad que ha caracterizado las seis décadas del periódico CLARIDAD. 

El pitirre posado sobre la estrella, siempre territorial, valiente y bello representa nuestro espíritu de resistencia. El pitirre es la naturaleza que va por encima de todas las cosas. También con esto quiero decir que nuestros recursos naturales son sagrados y los tenemos que defender. 

Son 121 años de opresión y los deseos de libertad no han dejado de latir en los corazones conscientes de las puertorriqueñas y puertorriqueños. Estas ideas son las que revoloteaban como pitirres sobre mi cabeza mientras componía el cartel.

Espero que sea del disfrute de nuestro pueblo. ¡Viva Puerto Rico Libre!”

En el 60 Aniversario de CLARIDAD y en el cuadragésimo quinto Festival, nos enorgullece que Roberto Silva Ortiz sea, nuestro hombre del cartel

Algunos datos

El artista nació en 1984 y estudio pintura y dibujo en la escuela de Artes Visuales en Santurce. A los 17 años, Rafael Trelles le proporciona la posibilidad de un entrenamiento intensivo. Luego de estudiar durante año y medio en el departamento de Bellas Artes de la Universidad de Puerto Rico se traslada a la Cátedra Latinoamericana de Artes Plásticas y Música, becado para estudiar en la Academia de Bellas Artes en San Alejandro en la Habana, Cuba. Ha exhibido su arte en Islas Canarias, Cuba, España, Noruega, Macedonia y Estados Unidos. Roberto fue premiado con la en 2010-2011 con la beca Khan Family Fellowship at the Ink Shop, en Ithaca, N. Y. y también en el 2012 con el Painting Fellowship from Saltonstall Foundation for the Arts.

Tomado de su blog: robertosilva-art.blotspot.com

Carlos Gallisá y CLARIDAD

Muchas y buenas cosas se han escrito de Carlos Gallisá a lo largo de estas semanas después de su muerte. Pero esta nota que nos ocupa es una particular, Carlos mantuvo una relación con CLARIDAD que todos y todas en los medios noticiosos envidiarían. 

Muchas personas nos han preguntado por qué el Festival no se le dedicó al Galli, respuesta, lo hicimos en vida en el Festival de 2006, donde celebramos por todo lo alto sus aportaciones al periódico, pero sobre todo a la Patria. ¡Y miren, que nos costó convencerlo!, en aquel momento recurrimos a sus hermanos de la vida, Genaro (Tuto) Marchand, Jorge Segarra y Jaime Córdova para que le torcieran el brazo, lo hicieran entrar en razón y aceptara el homenaje. Él quiso que el artista, Elizam Escobar hiciera el cartel y Elizam se esmeró en hacer un cartel lleno de colorido, que ahora pienso que refleja un poco la compleja personalidad de nuestro dirigente y amigo. 

Gallisá siempre consideró la sobrevivencia del periódico CLARIDAD como uno de sus mayores compromisos en su quehacer patriótico. No le importaba desempeñar tareas que a otros(as) le parecerían que no estaba a nivel de sus capacidades o de sus reconocimientos, él siempre estuvo para ayudar, resolver, aconsejar, criticar y hacer. Galli se aprendió bien el verso de Machado se “hace camino al andar”. 

La relación directa de Carlos con CLARIDAD comienza cuando se integra al Partido Socialista Puertorriqueño para los años 70 y cuando hubo que coger las riendas de la dirección del semanario lo hizo sin pensarlo dos veces para los años 90. En ese recorrido presidió el Comité del Festival de Apoyo a CLARIDAD, dándole al Festival otro aire. Mucha gente no lo sabe pero Carlos hasta el final de sus días hizo sus cuentas a lápiz y papel, nunca lo vi usar una calculadora. Para el Festival, Carlos repartía tareas, sacaba números, pedía cuentas y luego entregaba un informe sobre los gastos y las ganancias que nos había dejado el evento. De la mano y visión de Carlos fue que llegamos a los predios del Hiram Bithorn para realizar nuestra fiesta, veníamos de celebrarlas en el espacio donde ahora se ubica la parada del tren urbano en la 26 ½. Recuerdo sus exactas palabras “esto se quedó chiquito nos vamos para el Hiram” y a José Rivera (Tato) Santana (trabajador de CLARIDAD para ese momento) no le quedó otro remedio que empezar a buscar la forma de conseguir los terrenos del Hiram para el Festival de 1992.

 Es cumpliendo esa tarea donde expande sus amistades en el mundo del espectáculo, le encantaba hablar de boleros con Andy y verlo subir a nuestra tarima, decir que Lucecita era sin lugar a dudas una de las voces más privilegiadas del País al igual que la de Chucho, no tenía empacho en decir que no le gustaba Tito Rodríguez y que el Gran Combo era uno de los mejores representantes de nuestro mundo musical. Con sus hijos(as) aprendió a escuchar a Fiel a la Vega, a Tego Calderón y últimamente a Calle 13 y Macha Colón. Era un admirador nato de aquellos y aquellas que superaban sus prejuicios y se trepaban en la Tarima del Festival. Creía que Roy Brown, el Topo, Mapeyé, Atabal, Plena Libre y Andrés Jiménez eran los representantes de nuestra música y que había que tratarlos con toda la gloria y el honor que se merecen. 

“Bajo su liderato e iniciativas se pudo mantener la publicación ininterrumpida de CLARIDAD, el que algunos llaman en épocas de las peores crisis, el milagro semanal. Si hoy todo Puerto Rico, y en especial su movimiento patriótico puede contar con el Periódico de la Nación Puertorriqueña se lo debemos-en buena medida- a la inmersión voluntaria de Carlos en ‘el mejor oficio del mundo’, y a las exitosas iniciativas suyas para mantener nuestro vocero: el único con el que nuestra Patria puede presentarse ante el mundo como el órgano de prensa de pueblo en lucha perseverante por su libertad tras más de quinientos años de coloniaje impiadoso” decía Juan Mari Brás en ocasión del homenaje que se le rindiera a Carlos, en el Festival del 2006.

En CLARIDAD siempre vimos a Carlos como el dirigente que era, lo celebrábamos todas las semanas cuando iba a las oficinas con sus columnas escritas a mano, para que María Montañez las pasara en limpio y saludaba con un alegre “honey” a Maribel Franco, no dejaba de hacer el recorrido por la redacción para saludar a Candi, Giancarlo y Gabriela, en arte para bromear con Iván Figueroa y a la oficina del En Rojo para a veces hablar con Rafah Acevedo de deporte, Flora Guzmán y Yarima González bajaban a oír sus cuentos que siempre eran buenos y muchos. Al final terminaba en mi oficina con un contundente “Directora”, para entonces pasarme a hacer la lista de los aciertos y errores del periódico, siempre lo hizo con respeto, compañerismo y cariño. En este cuadragésimoquinto Festival, lo tenemos presente más que nunca y le aseguramos que la barca que el capitaneó por tanto tiempo llegará a puerto seguro más temprano que tarde. Hasta siempre, lo dijiste: ¡Venceremos!

Colectivo de trabajo 

CLARIDAD

CLARIDAD, 60 años de lucha y periodismo

Dedicatoria del Cuadragésimo Quinto Festival de Apoyo a CLARIDAD

CLARIDAD, el Periódico de la Nación Puertorriqueña, cumple 60 años de publicación ininterrumpida. Es el periódico más longevo entre los que actualmente publican en nuestro país. Esto se dice fácil pero no es fácil. Publicar y sostener a CLARIDAD ha sido y es una labor monumental. Sobre todo porque CLARIDAD se concibió, nació y se desarrolló como el producto de una visión política radical y de insurrección periodística. 

El primer número de CLARIDAD publicó el 1 de junio de 1959, en forma de hoja de papel impresa rudimentariamente en mimeógrafo. Sus fundadores y autores de la hoja, Juan Mari Brás y César Andreu Iglesias, establecieron desde ese primer número la misión del periódico. Sería una herramienta de organización y difusión para el recién creado Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico (MPI) y la lucha de nuestro pueblo por su independencia, hasta el logro de esa máxima reivindicación. 

Por 25 años, CLARIDAD sirvió al máximo objetivo político del MPI y su sucesor histórico el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP). Pero, como la independencia de Puerto Rico no ha sido alcanzada aún, CLARIDAD ha perseverado más allá de la existencia de las organizaciones que le dieron vida, bajo el palio de una Junta Directiva independiente, integrada por un grupo de mujeres y hombres- independentistas puertorriqueños- de extraordinario tesón y compromiso. 

En este recorrido de 60 años, CLARIDAD ha sido el medio para la organización del Movimiento Patriótico Puertorriqueño y de los sectores más alertas de nuestro pueblo, en su lucha contra el colonialismo de Estados Unidos en Puerto Rico y sus nefastos ropajes. Sobre todo, ha sido un ejemplo sobresaliente del periodismo independiente, valiente y vertical que los pueblos necesitan para afirmarse y sobrevivir. 

Así escribió nuestro fundador, Juan Mari Brás, en el año 1974 sobre la práctica del periodismo en CLARIDAD: “Con objetividad y parcialidad, llenaremos el cometido que nos corresponde como vocero de las más altas aspiraciones del pueblo puertorriqueño. Ayudaremos, así, a motorizar el masivo despertar de los trabajadores boricuas, que conduzca a la destrucción del sistema capitalista-colonial y la construcción de la nueva sociedad: independiente, socialista y verdaderamente democrática”. 

Al cabo de este recorrido de seis décadas, en CLARIDAD hemos sido privilegiados de haber surgido de la creatividad de unos grandes visionarios que nos legaron este instrumento dedicado a la libertad de nuestro pueblo. Nos enorgullece ser los herederos de su tradición de lucha y periodismo comprometido. Nos enorgullecen también las cuatro generaciones de puertorriqueñas y puertorriqueños patriotas e igualmente arrojados que, a base de grandes sacrificios- y en ocasiones a riesgo de su propia vida- han garantizado la publicación ininterrumpida de este periódico abiertamente independentista, en la principal colonia de Estados Unidos de América. 

San Juan, Puerto Rico

21 al 24 de febrero de 2019

60 de Claridad y 45 de Festival de Apoyo

Bienvenidos y bienvenidas

Son pocos los proyectos independentistas e independientes en Puerto Rico que han logrado sobrevivir la represión, la falta de liquidez económica, las divisiones internas, las crisis políticas, las pérdidas humanas, entre tantos otros problemas. El periódico CLARIDAD es una de esas instituciones que ha pasado por muchas y variadas etapas, al igual que su Festival de Apoyo. 

Hoy llegamos a celebrar nuestro 45 Festival con un entusiasmo renovado, viendo como aquel junte que se dio por primera vez en 1973 para allegar fondos para el Periódico, se ha transformado en una de las mejores fiestas de Puerto Rico. Domingo Vega Figueroa, donde quiera que ande, se lo estará gozando unido a un coro de compañeros y compañeras que hicieron posible aquel primer Festival de Apoyo a CLARIDAD que se hizo en la calle aledaña al Periódico en Villa Capri. 

Es un dato bastante manejado que el Festival es una de las principales fuentes de ingresos para poder seguir produciendo CLARIDAD, así que no debe sorprender a nadie que esta edición del Festival se le dedique a la celebración del sexagésimo aniversario del Periódico, porque la razón de ser del Festival es la supervivencia de este instrumento de lucha.

Siempre hemos dicho que el Festival es una mezcla de fiesta y trabajo y es justo señalar que los diferentes colectivos que han trabajado en CLARIDAD, unidos a muchas otras manos, trabajan doblemente a la hora de montar esa fiesta que tanto disfrutamos las y los boricuas. A todas esas manos, nuestra gratitud infinita.

Al público que nos visita durante estos días, a los artistas que nos han acompañado por tantos años en las tarimas, a los técnicos de luces, sonido y tarima, que se suman a nuestros cambios y embelecos, a los artesanos que separan esas fechas para estar aquí y hacer una verdadera feria de artesanías, a los (as) artistas plásticos que por años nos han regalado su arte para nuestros carteles, a toda la gente que trabaja los kioscos, les decimos que no hay palabras para reconocer tanta nobleza.

“CLARIDAD sigue teniendo la responsabilidad de promover la reflexión sobre el presente y la búsqueda de caminos para construir un Puerto Rico de libertad, de solidaridad y justicia social. Tiene que ser herramienta pertinente y relevante que contribuya, junto a muchos otros que existen y actúan en el País, a potenciar la fuerza del pueblo para movilizarse y lograr por sí mismo superar la impotencia, la dependencia, la indiferencia, la trivialidad, la injusticia y la desigualdad”, señalaba Gervasio Morales en un escrito para el Festival del 2006. 

Bienvenidos y bienvenidas al Festival que ha hecho posible que esa voz cumpla su papel en esta lucha más que centenaria. Disfruten un Fiesta llena de cultura y tradición: el Festival de Apoyo CLARIDAD.

Alida Millán Ferrer

Directora

Saber de sed, de Anthony Hernández: bitácora de un buscador

Acamparemos con nuestras palabras en el desierto. 

-Mohsen Emadi 

Todos venimos de la carencia. Llegamos a la vida solos y desnudos. En el camino, paradójicamente, nos nutren la sed y el hambre. Sospechamos que algo existe cuando resulta lejano o imposible. Por suerte, como en el poema de Cavafis, el tiempo nos enseña que las ítacas y otras ensoñaciones dejan muy pronto de ser importantes. 

En las páginas del primer poema documentado, el poema de Gilgamesh, aparece el vino -símbolo por antonomasia del placer y la saciedad- como un arquetipo de la sabiduría espiritual. No hace falta evocar ningún otro dato para inferir que su contrapartida, la sed, pueda entonces vincularse con el desasosiego y la incertidumbre. “Deseo” y “de sed” parecen una misma palabra. Justamente, lo poético brota de los sonidos y las ansias: aliteración, encuentro, displicencia. Tal vez, porque de todas las expresiones humanas, la poesía es aquella que busca entre los escombros de la realidad lo que hace falta en el alma. “Visionarios”, fueron llamados los poetas y los artistas durante el romanticismo, porque el impulso creativo despierta fuerzas secretas con las que es posible alcanzar un mundo maravilloso y desconocido, ha dicho Novalis.

Saber de sed, de Anthony Hernández, (Mención de honor del Premio Nacional de Literatura del Instituto de Cultura Puertorriqueña 2014), es la bitácora de un autodescubrimiento. En la axiología de sus sentencias se configura el retrato de quien, leyendo, escribe también su manera de estar en el mundo. Los obstáculos entre la voz poética (el sujeto) y sus valores, develan una pluralidad de planos y posibilidades retóricas con los que se produce una tensión o bien, un nuevo punto de partida vital y estético. Así, la voz poética es un buscador de formas estilísticas y de experiencias que se reconoce y descubre en la imposibilidad, no tanto de encontrar respuestas concretas a sus motivaciones, sino de contener su vocación de búsqueda.

andamos desiertos de luz,

vestidos con nuestras cortas vocaciones

de perder.

Asistimos a este libro con la curiosidad y el asombro de quien descubre una carta o una confesión. No obstante, desde esa perspectiva de aparente resguardo, nos damos cuenta de que en realidad se apalabra una convocatoria. Pues, en muchos de los versos, el manejo de la primera persona plural insta la identificación del lector o bien, el apropiamiento de las sentencias. En otras palabras y en línea con el imaginario del libro, la sed y el deseo aglutinan los cuerpos. Así vamos conformando cada una de sus referencias. Nos congrega el impulso inexorable de ansiar y no tener. 

somos cada uno de nosotros

desatendidos,

multitud.

No es este, sin embargo, un libro de lamentaciones. Aquí, la soledad y el desasosiego son instancias que invitan al reconocimiento de otras miradas, de otras definiciones de la experiencia humana. Por ejemplo la sed, cuando se traduce en la necesidad de un reencuentro. Ese retorno al lugar donde es posible sentir afinidad y aceptación; el origen:

Son muchos los cuerpos que vuelan

que nadan por los aires buscando hogar

y se estrellan contra los cristales

En muchos momentos y a tono con la sugerencia del título, el agua, como un símbolo de purificación y encuentro, revierte el daño que ocasionan el dolor y el cansancio. Por eso la sed es un signo de vitalidad. Ya como alucinación o agotamiento, es representada como un acto de fe.

espero que lluevan matorrales

de mostaza; que muevan montañas

y cubran los vacíos

que hagan puentes para los cuerpos

entre los cuerpos

“Las carencias no son casualidad” dice el poema “Apología por el paso del tiempo” y así es como el libro resume su poética. Todo lo que hace falta, aquello que solo encuentra cabida en el deseo existe, precisamente, por su ausencia. “Grietas que tienen una finalidad espiritual”, reza uno de los versos. A través de formas estilísticas, la intencionalidad de buscar es la ocasión para nuevas búsquedas. En ese devenir se encuentra la autenticidad. Aceptar tanto el carácter soteriológico como el rigor intelectivo de la existencia, la manifestación cabal de lo humano incluidos sus límites:

Los cuerpos son una ocasión

para el sacrificio;

las manos, para perder el juego del alcance.

Reconocer los límites de la voluntad nos hace libres, nos eleva y predispone al encuentro con la realidad. Son esos actos de desprendimiento con los que conseguimos ganar una perspectiva justa. Alcanzar, no ya el objeto del deseo, sino el deseo mismo. 

soy,  ese pájaro que sobrevuela el agua

y tu esa mar casi en las garras

la sed.

Como el agua, las elucubraciones del libro destacan por su transparencia y fluidez. Cada verso es un tejido minucioso que explora, principalmente, los alcances de la brevedad. Leer estos poemas es como mirarse en un espejo y poder ver a otras personas. Esos cuerpos que tanto aparecen y se estiran en el libro son las distintas manifestaciones de eso que somos todos y que a la vez, nos distingue. Tal y como expresa el poema “Sobre las pertenencias”:

bajo esta piel habitan los cuerpos

de quienes nunca tuve el tiempo de amar,

me incluyo.

Con este libro estamos delante de una revelación. Ciertamente, la poesía también puede ser escatológica cuando afirma en forma de presagio, cuando asume que la búsqueda es interminable y que el vacío, presente y venidero es, por consiguiente, el mejor designio de la redención. 

no hay hondura

ni agua

que sacie la sed

de las ausencias.

En este sentido, podemos advertir que en el libro atisban momentos que recuerdan, por ejemplo, el Árbol de Diana, de Pizarnik, el Libro del Frío, de Gamoneda y el Canto Villano, de Blanca Varela, por ser poéticas de la escritura, retratos del poeta y del buscador que aparecen como mapas de todas las épocas y contextos. La sed parece seguir siendo la misma. En palabras del poeta Xavier Villaurrutia, acontece y se repite dentro y fuera de nuestra experiencia: “una sed que en el agua del espejo /sacia su sed con una sed idéntica”. En diálogo con esta imagen, el libro de Anthony Hernández culmina en la certeza de una vindicación: 

por tu sed

-que es la mía-

por esta sed compartida

-porque alguien [siempre] tiene que hacerlo-

Perdón.

En estas páginas, saberse vulnerable exalta una propensión creativa. Dígase una declaración de amor a la poesía. Reconocer que a pesar de la sed “el poema/ nunca es lágrima” si en ese devenir del sufrimiento es posible nombrar lo “hermoso/ de la caída”. Anthony Hernández da forma a una resolución vital y artística: si la sed es brújula y desprendimiento, que la saciedad no nos encuentre vivos.

Marta jazmín García es poeta y profesora de lenguas y literatura en la Universidad de Puerto Rico en Ponce