Desde que comenzó este año el Departamento de Estado norteamericano ha emitido varios anuncios sobre la suspensión parcial de la aplicación de algunos aspectos de un capítulo de la llamada Ley Helms-Burton. Lo ha hecho con el estilo tramposo, fraudulento, característico de los actuales gobernantes, con la clara intención de crear incertidumbre y confusión, propósito para el cual cuentan, como es habitual, con los medios que se supone debían dedicarse a informar.
Ante todo hay que decir que en rigor se trata de un aspecto secundario de la mentada Ley, adefesio pseudojurídico que viola groseramente el Derecho Internacional, cuya ilegalidad y agresividad en nada cambian, apliquen o no la tan cacareada suspensión. Se trata de abrir o no, ahora, la posibilidad de presentar demandas ante tribunales norteamericanos por actos realizados fuera de su jurisdicción, en este caso en el territorio de la República de Cuba. Como quiera que tales litigios pudieran afectar a empresas extranjeras con inversiones en la Isla, el asunto provocó el rechazo de otros países y condujo a que la Unión Europea presentase en 1996 una denuncia formal ante la Organización Mundial de Comercio. El asunto se selló entonces cuando Washington se comprometió a suspender la acción ante sus tribunales lo cual han hecho, religiosamente, cada seis meses Clinton, W. Bush, Obama, incluso Trump.
Fue un ejercicio repetido durante más de veinte años hasta que el pasado 16 de enero se anunció que esta vez la suspensión sería por 45 días. Cuando tal plazo se venció en marzo hicieron saber que lo prorrogarían por otros 30 días aunque agregando que a partir del 19 de ese mes permitirían la presentación de demandas ante sus Cortes contra unas 200 empresas cubanas arbitrariamente incluidas en una lista confeccionada por Washington. Nuevamente en abril extendieron el plazo por dos semanas, hasta el primero de mayo manteniendo la excepción contra las entidades cubanas.
Ya en 1996 Fidel Castro había anticipado que la claúsula suspensiva era una “tomadura de pelo”. Desde el pasado enero, veintitrés años después, el señor Pompeo aparece, en pose dubitativa, “deshojando la margarita” burlándose de todo el mundo especialmente de sus aliados europeos convirtiendo en papel mojado el compromiso suscrito con ellos.
Este rejuego sirve, sobre todo, para desviar la atención de lo fundamental, aquello de lo que apenas se habla y a lo que quisiera referirme confiando en la benevolencia de los lectores de Por Esto!
La Helms-Burton tiene cuatro Capítulos o Títulos. El Primero convierte en Ley todas las medidas, que hasta entonces eran decisiones ejecutivas y conforman el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba y lo amplían y tratan de extenderlo por todo el planeta. La infame política, así Codificada, sólo podría ser eliminada por una decisión de ambas Cámaras del Congreso.
El Segundo describe, con cierto nivel de detalle, lo que ocurriría a partir de la hipotética derrota de la Revolución cubana como consecuencia de la guerra económica. Habría lo que llaman “período de transición” durante el cual se produciría el desmantelamiento de todas las instituciones de la sociedad cubana y el país quedaría bajo total dominio norteamericano. Para que nadie pueda dudarlo el proceso estaría dirigido por un funcionario norteamericano designado por el Presidente de Estados Unidos al que la Ley pudorosamente denomina Coordinador para la transición en Cuba. Este verdadero procónsul fue designado por W. Bush aunque nunca llegó a cumplir su encomienda en la Isla. Tuvo que dedicarse a promover fuera de Cuba el Plan para la transición que Bush, cumpliendo con la Ley, presentó al Congreso en 2004 y en una versión ampliada en 2006 y que nadie ha derogado.
A todo lo largo del Título II se repite con machacona insistencia que para la eliminación del Bloqueo y las futuras relaciones con una supuesta Cuba post-revolucionaria una condición indispensable será la devolución de sus propiedades a quienes las perdieron el primero de enero de 1959 (tema al cual deberé regresar más adelante).
En adición a lo antes expuesto la Helms-Burton agregó un Título III que establece la posibilidad de promover acciones legales ante tribunales norteamericanos contra empresas o personas que usen de cualquier modo propiedades reclamadas por quienes, alegadamente, eran sus dueños o sus descendientes
Hasta aquí, con el Título I y el Título II, la Helms-Burton es un texto que pisotea el Derecho Internacional de punta a cabo. Su carácter extraterritorial es más que obvio pues el archipiélago cubano no forma parte del territorio bajo la jurisdicción de Washington.
En adición a lo antes expuesto la Helms-Burton agregó un Título III que establece la posibilidad de promover acciones legales ante tribunales norteamericanos contra empresas o personas que usen de cualquier modo propiedades reclamadas por quienes, alegadamente, eran sus dueños o sus descendientes. Este Título incluye un artículo que permite al Presidente suspender el inicio de tales acciones por períodos semestrales, tema al cual dediqué la parte inicial de este escrito.
Finalmente el Título IV, aplicado ya en varias ocasiones, niega el visado para entrar a Estados Unidos a empresarios y a sus familiares que utilicen propiedades objeto de reclamación.
La Helms-Burton, recuerda la advertencia que muy temprano nos hiciera Carlos Manuel de Céspedes. El Padre de la Patria cubana, en 1870, descubrió que “el secreto” de la política norteamericana era “apoderarse de Cuba”. Gracias a Helms y a Burton los designios del Imperio aparecen a la luz del día. Que puedan hacerlos realidad es, desde luego, algo bien diferente. Desde Céspedes hasta Fidel los cubanos han demostrado que sabrán luchar hasta el fin y que jamás volverán a ser esclavos de nadie.
Ninguna de las dos medidas que se discuten en el Senado que tienen que ver con incentivos y créditos contributivos, contienen elementos fundamentales de transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana. Así lo advirtió la organización Espacios Abiertos (EA), en vista pública ante la Comisión de Hacienda del Senado, respecto a los proyectos, PS 1013, Código de Incentivos de Puerto Rico y el PC 1880, Sistema de Créditos Contributivos Integrados.
En la ponencia presentada por el analista “senior” de Política Pública, de EA, Daniel Santamaría Ots, aun cuando dijo que Espacios Abiertos apoya el uso de incentivos contributivos como herramientas para el desarrollo económico, llamó la atención a que es necesario que el gobierno permita que se divulguen y discutan los gastos fiscales, o los incentivos contributivos, como también se conoce a estos beneficios económicos que otorga el gobierno.
Es indispensable la participación ciudadana en la elaboración de cualquier ley de incentivos que tenga un impacto en el fondo general, y que para que la gente se involucre en la discusión deben tener fácil acceso a todos los documentos que ambas leyes generen desde el inicio del debate.
Los incentivos o gastos fiscales incluyen las siguientes diez categorías: las Exclusiones; Exenciones; Deducciones; Tasas preferenciales; Diferimientos de obligaciones contributivas; Acuerdos finales; Decretos Contributivos; Estímulos Monetarios; Subsidios; y cualquier otro incentivo contributivo que represente una pérdida de ingresos fiscales para el gobierno de Puerto Rico. Santamaría Ots continuó señalando, que los incentivos contributivos o gastos fiscales son programas similares a los de gastos públicos gubernamentales, lo que quiere decir que son catalogados como un gasto del gobierno realizado a través de su código de impuestos, y a su vez representan una pérdida de ingresos para el fisco.
Frente a estos elementos trae a la atención que desde hace tiempo a nivel mundial los gobiernos divulgan y discuten cuáles son estos gastos fiscales y su discusión sirve como herramienta presupuestaria. En el caso de Estados Unidos, desde la década de los ‘70, 49 de los 50 estados y el Distrito de Colombia divulgan su informe público de gastos fiscales. La mayoría de los países que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) también lo divulgan. En el caso de Puerto Rico -señaló Santamaría OTS- todavía no existe esa herramienta y ninguno de los proyectos en discusión tampoco lo contemplan.
Debemos decir que EA mantiene un pleito judicial frente al gobierno por el acceso a esta información y aun cuando el Tribunal de Primera Instancia de San Juan (TPI) falló a favor de la organización, el gobierno acudió al Tribunal Apelativo en busca de una revocación.
Para atender esta falta en ambos proyectos (PS 1013 y PC 1880) EA formuló cuatro recomendaciones para que el pueblo pueda tener acceso y beneficiarse de toda la información sobre la cual se está legislando. La primera es que el Código de Incentivos debe divulgar el Informe Anual de Efectividad de Incentivos y el Reporte Presupuestario de Incentivos Económicos. Por parte del Sistema de Créditos Contributivos Integrados se debe presentar un informe público anual sobre cualquier venta de créditos contributivos.
La segunda recomendación es que ambas medidas legislativas deben evaluar en su totalidad las leyes de incentivos contributivos que existen en Puerto Rico. Tercero se debe justificar por qué se mantienen y se siguen incentivando leyes que arrojan un retorno negativo de la inversión. Y cuarto que ambas medidas deben divulgar anualmente la totalidad del gasto en incentivos que, según datos del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), asciende a unos $7,462 millones al año lo que representa el 86% del presupuesto del Fondo General.
En relación al PC 1880 sobre la venta de créditos contributivos, Daniel Santamaría Ots, recalcó que la plataforma propuesta por el proyecto de ley solamente divulgaría $250 millones y mantendría oculto un presupuesto que según reveló el propio DDEC, asciende a unos $7,462 millones.
En tanto la ley sobre el Código de Incentivos solamente divulgaría entre $450 y $500 millones al año, dejando oculto también unos $7,462 millones. El código de Incentivos que está proponiendo el gobierno, omite el análisis de 18 leyes de un total de 76 leyes y programas, lo cual constituye una falta de transparencia.
A juicio de EA esto mantiene fuera del ojo de la gente a cuánto ascienden y qué costo y beneficio público, privado y social tienen estas leyes y programas para el pueblo de Puerto Rico.
Santamaría Ots recalcó que es indispensable la participación ciudadana en la elaboración de cualquier ley de incentivos que tenga un impacto en el fondo general, y que para que la gente se involucre en la discusión deben tener fácil acceso a todos los documentos que ambas leyes generen desde el inicio del debate.
El fin del análisis presentado por EA, incluyendo su pleito en los tribunales se desprende de su planteamiento de que el gobierno de Puerto Rico tiene más gastos fiscales mediante sus medidas de exenciones contributivas a diversas sectores como las compañías de transgénicos, manufactura, hoteles y otras que los que otorga a los individuos.
El pasado viernes ganó por nocaut el boxeador que es considerado actualmente como el #1 libra por libra, en la figura del ucraniano Vasil Lomanchenko, cuando despachó en cuatro asaltos al británico Anthony Crolla. La razón por la que eso es significativo es porque hubo un momento hace varios años atrás donde se pensaba que para esta fecha una mega pelea entre Lomanchenko y el boricua Félix Verdejo sería considerada una mega pelea. Después de todo no olvidemos que Verdejo le había hecho un gran combate en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y fue su rival más difícil a nivel aficionado, de acuerdo a lo dicho por el mismo ucraniano. Sin embargo, como es de conocimiento público, esos planes se descarrilaron. Verdejo y su curva de crecimiento y progreso como boxeador se estancaron con presentaciones deslucidas y una serie de malas decisiones que llevaron a que los grandes planes que había con él se deshicieran. Félix pareció tocar fondo al ser noqueado por el mexicano Antonio “Canitas” Lozada en marzo del año pasado. Tras esa derrota hubo cientos de llamados para que Verdejo hiciera cambios a su esquina, pues muchos entendían que su entrenador Ricky Márquez no debía continuar a cargo de su carrera. Pese a que Félix mantuvo a Márquez como su entrenador principal, éste accedió a añadir a Evangelista Cotto (quien fue en gran parte responsable de los triunfos de su sobrino Miguel, y al entrenador físico Memo Heredia (responsable de muchos de los éxitos de la leyenda mexicana Juan Manuel Márquez).
Este trasfondo es necesario para entender por qué Verdejo se juega su carrera este sábado cuando enfrente al costarricense Brian Vásquez en la pelea inicial del evento de Pague Para Ver (PPV) que presentará este sábado la cadena ESPN y será estelarizada por la pelea del estadounidense Terrence Crawford y el británico Amir Khan. Vásquez es sin duda el mejor oponente de su carrera (mejor que Lozada) habiendo sido excampeón interino y es el tipo de prueba que uno hubiera esperado que Félix enfrentara hace par de años para luego retar por un título mundial. Ahora una victoria significa la oportunidad de mantenerse como un actor principal con posibilidades de grandes peleas como se esperaba temprano en su carrera entre las que pudiera estar peleas contra José Pedraza, Raymundo Beltrán y por qué no Lomanchenko, mientras que una derrota lo convierte en un escalón para nuevos talentos y así se lo ha dejado saber su promotor Bob Arum, quien ha manifestado la posibilidad de que esta sea la última pelea con su empresa si no luce a la altura.
La tiene difícil Pitufo
Christopher «Pituso» Día peleará frente al prospecto Shakur Stevenson.
Por otra parte en esa misma cartelera como parte de la transmisión, peleará Christopher “Pitufo” Díaz frente al prospecto estadounidense Shakur Stevenson, quien tiene marca de 10-0 y es considerado una de las futuras estrellas del deporte. En mi opinión Pitufo, que parecía encaminado a enfrentar al estadounidense Diego Magdaleno en marzo pasado, se precipitó en la decisión de aceptar este combate pues si bien hay una mejor bolsa de dinero, Stevenson con su experiencia aficionada le presenta mucho más problemas de estilo al boricua que Magdaleno. Aunque estoy seguro que Díaz será aguerrido como siempre, en mi opinión recibió mala asesoría para aceptar esta pelea en este momento de su carrera.
De Crawford ganar debe pelear con Spence
Terrence Crawford sale favorito frente al británico Khan.
Por ultimo, pese a no incluir ningún puertorriqueño, creo que merece un comentario la pelea estelar en la que el estadounidense Terrence Crawford sale de favorito frente al británico Khan.
Crawford es un peleador invicto de 34-0 con 25 nocáuts, sin ser un pegador se ha convertido es uno de los mejores peleadores de todo el boxeo por su habilidad de adaptarse a diferentes estilos y ser efectivo en la guardia derecha como a la zurda. Actualmente el estadounidense se encuentra entre los mejores cinco peleadores libra por libra y enfrenta en Khan un peleador que tiene la velocidad para mantenerse con él en la pelea, pero cuya quijada ha sido su talón de aquiles toda su carrera. De Crawford salir victorioso no hay duda que la pelea más significativa del peso welter es entre él y el estadounidense Errol Spence en lo que sería una guerra de pronóstico reservado.
Así que sin duda este es un fin de semana crucial para el futuro de Verdejo, Pitufo y la división welter en general.
El primer ejemplar de CLARIDAD sale a la calle el 1ro. de junio de 1959 como un boletín mimeografeado de 8 páginas. Sus fundadores son Juan Mari Brás, César Andreu y el Movimiento Pro Independencia.
Por Francis J. Mójica García/Especial para En Rojo
El Seminario Conciliar de San Ildefonso, ocupado actualmente por el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, en el Viejo San Juan, está íntimamente ligado al desarrollo de la instrucción pública y la cultura en nuestro país. Su evolución puede dividirse en distintas etapas, en las que también se le fue conociendo con distintos nombres. Desde 1832, aunque con muchas dificultades, este edificio se convirtió en lugar muy importante para la vida social y cultural de San Juan. Fue lugar de estudio de cientos de jóvenes de toda la isla, pero también de otros que llegaron de Venezuela y Santo Domingo, Málaga y Barcelona en España. Se formaron aquí jóvenes que le rindieron bien a Puerto Rico, entre ellos: Manuel Alonso, Román Baldorioty de Castro, Alejandro Tapia y Rivera, Eugenio María de Hostos, Federico Asenjo, José de Celis Aguilera, José J. Acosta, José Vizcarrondo Coronado, José Severo Quiñones, Tulio Larrinaga, Cayetano Coll y Toste, Francisco del Valle Atiles y José Celso Barbosa. Evidentemente, no estamos ante cualquier edificio.
Fue este un anhelo de toda la comunidad. Proyecto del que participaron la Iglesia y el Gobierno Civil, junto a vecinos de San Juan y otras partes de la isla. También fue motivo para la construcción del Teatro Municipal, hoy Teatro Alejandro Tapia y Rivera, entre 1825 y 1832, uno de los más antiguos de Hispanoamérica. Así de importante es este edificio. Tal vez, su mayor importancia radica en que fue un logro colectivo al que incluso se le dio prioridad sobre el establecimiento de una universidad.
A esta casa de estudios se le conoció con distintos nombres a través del tiempo. Desde el siglo XVIII y hasta las primeras décadas del siglo XIX se habló de Colegio-Seminario, Seminario o Seminario Conciliar. A partir de su inauguración en 1832 se le conoció como Seminario Conciliar de San Ildefonso, y en el periodo en que estuvieron a cargo los Jesuitas (1858-1878) se conoció como Seminario-Colegio.
La primera etapa fue la del desarrollo de la idea y planificación para establecer el Seminario. Esta la comenzó el obispo Pedro de la Concepción Urtiaga (1706-1715) quien ya desde esa época proponía la fundación de un “Colegio-Seminario” para la formación de los sacerdotes, considerando incluso ubicarlo en el hospital Nuestra Señora de la Concepción, que estaba desocupado. El proyecto no se pudo llevar a cabo en ese momento.i Aunque ya, desde 1768, la Corona había exigido a las diócesis construir su seminario si no contaban con uno. El proceso lo inició Juan Alejo de Arizmendi quien fue obispo entre 1803 y 1814, pero fue el obispo Pedro Gutiérrez de Cos (1825-1833) quien logró llevar a cabo el proyecto con el respaldo del Cabildo de San Juan y el entonces gobernador Don Miguel de la Torre, luego de que el rey Fernando VII aprobara la petición que le enviara el 27 de octubre de 1827.ii Se construyó entre 1827 y 1832.iii La Sociedad Económica de Amigos del País le dio un gran respaldo desde el principio.
El terreno en que se construyó el edificio fue donado por el chantre de la Catedral D. Nicolás Rivera Quiñones para ese propósito específicamente.
Al disponer de sus bienes 9 años después, los dejó todos a beneficio de su alma y de los pobres “a discreción y arbitrio de… el actual diocesano”. Y el actual diocesano y confidente íntimo suyo era el obispo Arizmendi, quien destinó la casa y patio de su amigo para solar del Seminario, agrandándolo con la compra de los solares adjuntos, y sosteniendo sus derechos en un pleito que suscitara cierto vecino.iv
La actividad educativa en el terreno y casa donada por el chantre comenzó a principios del siglo XIX como queda demostrado.
En las deliberaciones para escoger el lugar, fue decisivo el criterio del primer obispo puertorriqueño Don Juan Alejo de Arizmendi. Albacea de los bienes dejados por el difunto chantre Rivera Quiñones, destinó la casa y patio del mismo para ubicar allí el seminario, agrandando el espacio al comprar con fondos propios y ciertos réditos eclesiásticos los solares adjuntos. Ya en 1814 se ofrecían en dos salas de la casa mencionada clases de latín, después de hacer en ella algunos arreglos para facilitar tales actividades. En reunión celebrada por el cabildo el 14 de enero de 1813 se informa que el obispo estaba “… entendiendo en el edificio del Seminario Conciliar, que se hallaba muy adelantado…” Una lista de jornaleros pagados desde diciembre de 1814 a agosto de 1815 prueba definitivamente que ya se realizaban las primeras obras, siquiera de habitación provisional. Quién sabe si estas primeras dependencias se mantienen luego dentro del proyecto que se realiza más tarde.v
Y más adelante el edificio se construyó con el noble y único propósito de servir como centro de enseñanza religiosa y de proveer un lugar donde se pudieran educar los pobres. Esto quedó demostrado desde el principio y por eso fue un proyecto que provocó gran interés.
El área está preparada, resta acopiar el trigo que ha de sembrarse, escoger el buen grano del que se esperan sazonados frutos. Resta elegir las personas que han de ocupar las becas y mantenerse de las rentas del colegio: jóvenes de buena índole, naturales de la isla… Con las mismas calidades serán admitidos los hijos de los ricos y pudientes, pagando sus padres en cada semestre una pensión que se computará con equidad.vi
Durante gran parte del sigo XVIII los puertorriqueños estuvieron solicitando mejoras en la educación y el establecimiento de un centro de estudios en la isla, pero no tuvieron éxito. Fue Juan Alejo de Arizmendi quien comenzó a dar pasos concretos en esa dirección para establecer el Seminario. El principal reto para la construcción del edificio fue la adquisición de fondos. Por eso, desde 1803 el obispo, el deán, el archidiácono, el chantre, los canónigos y racioneros tuvieron que donar el tres por ciento de sus ingresos para la construcción del edificio.vii Tal era el interés de la comunidad que los vecinos también decidieron aportar. Miguel Xiorro, por ejemplo, dejó establecido que, a su muerte, las tres residencias que poseía en las calles Tetuán, Fortaleza y en la Plaza de Armas se alquilaran y las ganancias se donaran para su construcción. Otras personas del resto de la isla también aportaron económicamente. Además, el señor Manuel Rendón dejó establecido que, al morir, su residencia, ubicada en la calle Sol #38, se alquilara y las ganancias pasaran al Seminario.
Este ya producía beneficios para el país incluso antes de existir, pues buscando generar recursos económicos para su construcción el gobernador Don Migue de la Torre decidió edificar un Teatro Municipal y utilizar parte de los recaudos para levantar el edificio. Se recaudó dinero con las funciones que realizaba la Compañía de Actores Dramáticos.viii Para guardar los fondos recaudados se construyó un Arca de Tres Llaves. Inicialmente hubo una discrepancia sobre donde establecer la ansiada casa de estudios. Algunos proponían ubicarlo cerca de la Catedral, en la esquina que forman las calles San José y San Francisco, con el propósito de mejorar el área que se encontraba dominada por el cementerio. Pero prevaleció la idea de Juan Alejo de Arizmendi de establecerlo a lado de Palacio Arzobispal, en los terrenos donados por Don Nicolás Rivera Quiñones.
A partir de este momento comenzó la segunda etapa en la historia de este edificio, la que podemos ubicar entre 1832 y 1858. Los cursos comenzaron el 12 de octubre de 1832 con 55 estudiantes, de los cuales 12 tenían becas de merced que se costeaban con los recursos donados por el vecino Miguel Xiorroix. Fue su primer rector Ángel de la Concepción Vázquez, quien residía en el edificio y ocupaba una habitación al lado de la puerta de entrada.x Comenzó el Seminario Conciliar de San Ildefonso con una Facultad de Teología y un Departamento de Segunda Enseñanza, en donde se impartían cátedras de latinidad, filosofía y teología.xi Este fue un periodo de cambios en la institución tanto en su planta física como en su plan de estudios.
El edificio tuvo una ampliación entre 1852 y 1856 para proveer habitaciones a profesores y estudiantes.xii Además, desde 1855 los estudios en el Seminario quedaron incorporados a los de las universidades españolas. Esto quiere decir que un estudiante graduado de esta institución podía continuar sus estudios universitarios en España o en Cuba. Para esto tuvo que cumplir con unos requisitos: seguir el mismo plan de estudios que se seguía en España, utilizar los mismos libros de texto, y enviar las listas de estudiantes y sus calificaciones a la Universidad de San Gerónimo de la Habana.xiii Sin embargo, la actividad educativa en el Seminario comenzó a decaer notablemente durante la década de 1850, lo que provocó que se exigieran reformas. Así lo hicieron los líderes religiosos y los gobernadores D. José Lemery y Fernando Cotoner. Estos solicitaron a la Corona que enviara cierto número de padres jesuitas para que se hicieran cargo del plantel y ayudaran a mejorar la enseñanza secundaria en la isla.xiv Durante este periodo se estableció en este edificio el primer laboratorio de física y química que tuvo la isla. Lo donó el Padre Rufo Manuel Fernández en 1844, pero el Cabildo Eclesiástico no lo aceptó, así que, estuvo en el edificio temporeramente en lo que consiguió otro local.xv Aquí se estableció también la primera cátedra oficial de inglés en San Juan en agosto de 1844, costeada por la Sociedad Económica de Amigos del País.xvi
Es importante señalar que el Seminario tuvo la segunda biblioteca más importante de San Juan. Especializada en temas religiosos, esta comenzó a formarse en 1832 con la donación que hiciera el deán Don Juan Lorenzo de Matos y más adelante recibió donaciones de otros religiosos, incluyendo al obispo Pedro Gutiérrez de Cos y el obispo Pablo Benigno Carrión (1857-1871). Al dejar la institución a finales de la década de 1870, los Jesuitas se llevaron una buena cantidad de libros quedando la biblioteca con alrededor de 800 volúmenes.xvii
Llegaron los Jesuitas a Puerto Rico porque el gobierno y la iglesia, tomando como modelo el Colegio Belén de La Habana (1852), quisieron que estos se hicieran cargo de la educación secundaria en la isla. Pero hubo muchos problemas para armonizar los intereses del Capitán General y el obispo Carrión. Mientras este último quería reforzar la enseñanza religiosa y que el edificio fuera solo seminario, el primero deseaba dar prioridad a la educación de todos los jóvenes para que no tuvieran que irse al exterior donde podían entrar en contacto con ideas revolucionarias. Ante la falta de un local adecuado se quiso establecer el colegio de los Jesuitas en el Seminario. Sin embargo, este exhibía terribles deficiencias que representaban un reto mayor: su funcionamiento era deficiente y tenía pocos alumnos, y los estudios que allí se hacían estaban mal organizados. Pero, tal vez, el mayor problema era el edificio, que no tenía suficiente espacio, ni estaba bien equipado. Los estudiantes, por ejemplo, compartían un dormitorio sin privacidad. Ante esa situación, decidieron establecer allí el colegio, pero realizando una serie de reformas. Llegaron a un acuerdo, pero el obispo mantuvo su participación en la admisión de seminaristas y el reclutamiento de profesores para las cátedras que no asumían los Jesuitas.xviii El Seminario-Colegio inició su primer curso en octubre de 1858 con 138 estudiantes, el doble que el curso anterior.xix
Con la llegada de la Compañía de Jesús en 1858 comenzó su etapa de mayor esplendor. Estos le dieron mayor vitalidad al ahora Seminario-Colegio y dotaron a la isla de una educación secundaria mejor organizada. Pero no fue fácil porque de ese momento en adelante funcionaron en el mismo edificio dos instituciones: el Seminario y el Colegio de Segunda Enseñanza. Estos tuvieron que armonizar el funcionamiento de dos instituciones distintas en un espacio reducido. Los estudiantes del colegio, por ejemplo, no tenía que vestirse igual que los seminaristas ni participar de sus actividades.xx Los primeros en llegar a hacerse cargo de la institución fueron José María Pujol (Rector), Pedro Nubiola y Tomás Iraeta quienes arribaron el 2 de mayo de 1858.
Estos se enfrentaron a una situación compleja. Desde mayo de 1851 la institución podía otorgar el grado de bachiller en filosofía y se había aprobado en octubre de 1852 un plan de estudios. Además, desde 1854 sus cursos habían quedado incorporados a los de las universidades del reino y había que cumplir con unos requisitos. En ese contexto, también tuvieron que ajustarse a la reforma educativa que se impulsaba en España mediante la Ley Moyano del 5 de septiembre de 1857.xxi El profesorado también tuvo problemas de salud frecuentemente y eso le dio a la institución cierta inestabilidad en ese aspecto. A partir de 1863, no llegaron más jesuitas catalanes, desde entonces todos fueron vascos, castellanos y andaluces.xxii
Además de hacerse cargo de un Seminario que ya funcionaba con múltiples problemas, también tuvieron que encargarse de la Iglesia de Santo Domingo, hoy Iglesia San José. Añadiendo a esta situación la falta de profesores y la deficiencia de muchos, pues no todos eran competentes. Lo que se traducía en una sobrecarga de trabajo para el poco personal.xxiii
Desde principios de la década de 1850 el plan de estudios había comenzado a decaer. Circulaban las ideas revolucionarias por el Caribe y con la intervención del Capitán General este sufrió cambios.xxiv Los Jesuitas establecieron un Plan de Estudios Abarcador a la par con el que se seguía en España, a completarse en 5 años: (Primer año) Latín y Castellano, Historia Sagrada, Principios de Aritmética, Francés o Inglés; (Segundo Año) Latín y Castellano, Geografía, Principios de Geometría, Francés o Inglés; (Tercer Año) Latín, Aritmética y Algebra, Historia Universal y Griego; (Cuarto Año) Geometría y Trigonometría, Historia de España y Griego; (Quinto Año) Psicología, lógica y ética, Física y Química, Historia Natural con elementos de fisiología humana. Los cursos de teología se limitaron a 4 como en los seminarios de España.xxv
Los Jesuitas tuvieron que abandonar el Seminario en 1878. El Obispo Juan A. Puig Monserrat (1872-1894) entendió que la institución se había alejado de su objetivo principal de formar sacerdotes y les solicitó que abandonaran el edificio. Olvidó dicho obispo que desde su fundación también tenía la misión de proveer educación gratuita a los desventajados. Hasta ese momento la actividad académica y cultural en el edificio había tomado un gran impulso y la formación religiosa había quedado en un segundo plano.xxvi Es importante resaltar que debido al aumento en la cantidad de estudiantes se utilizaba la Iglesia San José para las actividades. A su salida, la institución contaba con un buen laboratorio de Física y Química y, desde 1865, con un museo donde se exhibían objetos indígenas.xxvii Entre 1858-1878 el Seminario-Colegio graduó 221 jóvenes con título de bachiller y llegó a tener hasta 138 estudiantes matriculados. Quedó solo con 35 alumnos, dedicados al sacerdocio, al salir los Jesuitas.xxviii En el período en que estuvieron a cargo los jesuitas (1858-1878) el promedio de estudiantes por año fue 140, llegando a tener 238 estudiantes en el último curso (1877-1878).xxix
A partir de 1878 comenzó una etapa en la que el Seminario se dedicó solo a la formación de sacerdotes, bajo la dirección de los Padres Paúles. En el 1900 el obispo Jaime Blenk (1899-1906) lo cerró por falta de recursos, pero en 1915 el obispo Guillermo Jones lo reactivó nuevamente bajo la dirección de los Paúles. Duró hasta 1948 cuando el obispo Jaime Davis lo trasladó a Aibonito. Inmediatamente el local fue ocupado por el Colegio Santo Tomas de Aquino (1948-1972). Sin embargo, debido al mal estado en que se encontraba, fue clausurado en 1972. El edificio permaneció en ruinas y su patio se había convertido en basurero, hasta que fue restaurado entre 1984 y 1986 por el Dr. Ricardo E. Alegría. Obra que comenzó con cerca de $225,000.00 que pudo recaudar. Devolviéndolo así a la vida cultura y académica.xxx
En 1986 el Seminario Conciliar de San Ildefonso se convirtió en sede del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, recobrando su esencia como centro de la actividad social y cultural de toda la zona. Igual que el Seminario de 1832, nació el Centro de Estudios Avanzados como un anhelo del Dr. Alegría, y los que con el colaboraron, para servirle bien al país. Ofreciendo, entre otras cosas, acceso a una biblioteca pública única en su clase, especializada en recursos relacionados a la historia y cultura de Puerto Rico y el Caribe. Don Ricardo se inspiró en el estilo de la biblioteca Palafoxiana para desarrollar la del Centro.xxxi Así se conoce la biblioteca donada por el obispo de Puebla en México, Juan de Palafox y Mendoza en 1864, y establecida como biblioteca pública a partir de 1773. Tiene el edificio una capilla decorada en 1858 por el italiano Giovanni Caballini, y restaurada por el mexicano Alfonso Hinojosa c1984.xxxii En la hermosa biblioteca se puede apreciar un mural del artista español Rafael Seco que se hizo durante la restauración del edificio. Acá tiene el pueblo de Puerto Rico las puertas abiertas y acceso a un edificio que le pertenece.
Es el Seminario Conciliar de San Ildefonso un lugar especial. Desde antes de su fundación está vinculado a los anhelos más profundos de esta comunidad, que son aquellos relacionados a su educación y cultura. Pilar de la enseñanza púbica en Puerto Rico, es parte del patrimonio del pueblo puertorriqueño y como tal debe estar accesible a todos(as). Eso fue lo que hizo el Dr. Ricardo E. Alegría al restaurarlo, permitir que cada puertorriqueño(a) tuviera la oportunidad de disfrutar de esta joya.xxxiii Acá tenemos todas las semanas investigadores, profesores, escolares, turistas y vecinos que han hecho de esta su casa y lugar obligado a visitar en el Viejo San Juan.