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Emergencia, movimientos sociales y democracia

Por Oscar Soto

Y entre los males y los desmanes

hay cierta gente que -ya se sabe-,

saca provecho de la ocasión;

comprando a uno lo que vale dos

y haciendo abuso de autoridad

se llevan hasta la integridad 

Víctor Heredia

 

La figura de la “emergencia alimentaria” suele ser el recurso político que desencadenan esos momentos de fatalidad de un país en los que no queda nada en pie, como pueden ser los desastres naturales u otras calamidades por el estilo. La Argentina que “atraviesa el río” de la gestión macrista (tal la retórica épica del oficialismo) queda sumergida en deudas, pobreza, hambre y miseria sin poder “llegar a la orilla”.

Argentina, como ya se ha dicho hasta el hartazgo, produce alimentos en valores netos unas diez veces más de lo que su población puede requerir: alrededor de 440 millones de seres humanos podrían comer (y seguramente comen) con la producción de este país. Las razones de que haya chicos revolviendo la basura o madres poblando comedores comunitarios, hay que buscarla en eso que occidente sacraliza: el capitalismo y ese fetichismo de la “democracia” tal cual se pregona.

Democracia y capitalismo -el elixir de cuanto liberal tome la palabra en Argentina y en América Latina- cada día resultan más una farsa conveniente. Si hay concentración económica no hay igualdad, y si existen desigualdades no hay potestad política de las clases populares; todo es un gran espectáculo en el cual deciden unos pocos los beneficios para el gran capital. Si hay dudas sobre esto último, solo basta ver en retrospectiva el itinerario del gobierno actual que se despide dejando un piso de 40% de pobreza, más de 4 millones nuevos pobres solo en el ultimo año y la mitad de los chicos argentinos menores de 15 años viviendo en la pobreza, mientras por otro lado –como dice Claudio Lozano- se transfiere “a las 100 exportadoras más grandes 761.472 millones de pesos, o lo que es lo mismo, el equivalente a 2.207.095 canastas familiares que hubiesen permitido sacar a casi 9 millones de personas de la pobreza”i

Hambre, emergencia y represión

Desde los movimientos sociales, iglesias y sindicatos como la CGT, hasta los sectores de la oposición política –el Frente de Todos y Consenso Federal- todos coinciden en declarar la emergencia alimentaria como una necesidad urgente. El panorama desolador de un gobierno elegido en las urnas para ensayar el reposicionamiento de las viejas clases dominantes argentinas en el gobierno, baja el telón de su función con su mejor fotografía de época: la gente pidiendo comida, el hambre como talante de la marcha social y los alimentos como el horizonte más urgente de las organizaciones populares.

Hace tiempo que esa simbiosis entre democracia y capitalismo solo funciona para que la primera resguarde al segundo. Entonces, la violencia institucional ejercida desde arriba en democracia, sea ésta por vía de la represión ii -como la que ayer dejó caer el gobierno sobre organizaciones sociales que reclamaban la emergencia alimentaria- o el desprecio verbal de altos burócratas que naturalizan la precariedad –la ministra Bullrich diciendo que si hay hambre, para eso están los comedores comunitarios iii -, solo demuestra que “la política” tributa más al mercado de lo que le rinde a los sectores populares.

El espejo del 2001

El año 2001 desolador y angustiante, fue un “momento constitutivo” de la historia nacional en tanto implicó la explosión horizontal de movimientos sociales y la deslegitimación de la verticalidad política. Los nuevos actores sociales emergentes propiciaron la salida parcial a la crisis. En gran medida esa explosión de organizaciones populares (muchas de las cuales son aquellas en las que militamos hoy) ha fortalecido los espacios de resistencia dentro y fuera del vinculo con lo estatal. Lo que pareciera ser aun más profundo del periodo de crisis de principio de siglo XXI en la Argentina, es que asistimos a una saturación política de la sociedad tal que ésta llegó a situar en un grado de alteridad total a la clase política dominante, expresando así una demanda de salida al régimen político.

Hoy la crudeza del ajuste económico solo se contiene con la persistencia de las organizaciones sociales que se rebelan contra el hambre. En medio de este retroceso neoliberal, los movimientos sociales, partidos populares y sindicatos que asumen su democracia más allá del capitalismo, buscan sobrepasar las guaridas de las instituciones existentes. El primer paso para salir de esto es garantizar los alimentos, en un país que deja morir de hambre a sus hermanos y hermanas.

Notas disponibles en la página web. El autor es docente y militante Argentina. Reproducido de www.rebelion.org

“Hackeo” del cerebro y derechos humanos

Por Carmen Centeno Añeses/Especial para CLARIDAD

Es importante alertar sobre la necesidad de nuevos derechos humanos que han surgido debido a las investigaciones sobre la lectura del cerebro llevadas a cabo en distintos centros, tanto por Facebook como por la Universidad de Berkeley. Estos derechos han sido propuestos por investigadores que creen que dicho conocimiento atenta contra la seguridad de los seres humanos. Los avances de la neurotecnología en el conocimiento del cerebro podrán permitir hasta el “hackeo” del cerebro”, lo que significa obtener sus datos y su información con fines diversos. Si bien parte de esas investigaciones se han llevado a cabo con fines médicos, han permitido el desarrollo de tecnología que pudiera ser utilizada con otros propósitos ajenos a esto y asociados a la corrupción.

Cuatro nuevos derechos humanos sobre la libertad del cerebro han sido desarrollados por dos investigadores: uno de la Universidad de Zurich y otro del Instituto de Ética Biomédica que han visto que este hecho sin precedentes tiene posibilidades de obtener datos del cerebro y manipular la información.

El primer derecho propuesto es el derecho a la libertad cognitiva. Este derecho se relaciona con la libertad de elegir si se usa o no la estimulación del cerebro para cambiar su estado mental aunque esto implique una mejoría. Ya se sabe que esta tecnología ha sido empleada en el mundo laboral con fines ajenos al interés de los trabajadores.

El segundo es el derecho a la libertad mental. Este busca detener todo intento de obtener información sobre el cerebro y su data, así como la publicación de sus datos o que estos sean compartidos con compañías interesadas en su uso. Ya es conocido que la venta de información sobre los seres humanos se ha llevado a cabo por la compañía Facebook, gigante de las redes sociales que ha tenido que pagar por daños debido a la violación de información de alrededor de 80 millones de usuarios.

El tercer derecho es el derecho a la integridad mental que protege en contra del rastreo de la persona o del uso de hackers para intervenir en el uso médico de artefactos implntados en el cerebro para mejorar la salud de un paciente.

El cuarto y último es el derecho a mantener la personalidad propia, ya que esta tecnología puede cambiar las formas de actuar de una persona y sus patrones sicológicos. Todos estos artículos están en realidad expresados en la Carta Universal de Derechos Humanos que prohíbe la violación de la privacidad.

Es importante que a los violadores de estos derechos se les castigue con severidad, ya que ponen en peligro la vida de miles de niños y adolescentes, a demás de adultos. El “hackeo” del cerebro es un delito de lesa humanidad. Esto es, atentan contra toda la humanidad y no prescriben. Los violadores pueden ser castigados en cualquier momento de sus vidas. Se entiende que es urgente que se divulguen estos derechos que protegen la privacidad de todos los seres humanos.

Amanda Serrano es nuestra mejor embajadora

Por Javier Guaní Gorbea/Especial para CLARIDAD

Durante los últimos meses, hemos escrito varios artículos de cómo el deporte femenino en Puerto Rico y en el mundo en general no recibe tanta cobertura como debiera, sobre todo si se compara con la rama masculina. Uno de los deportes de mayor disparidad, tanto a nivel económico como de cobertura, es la diferencia abismal en que se cubre el boxeo por género. Es por eso que estoy seguro de que para el 95 % de la fanaticada pasó inadvertida la contundente victoria de la boricua Amanda Serrano frente a la estadounidense Heather Hardy, el pasado viernes en Nueva York.

En Hardy, Amanda enfrentaba una boxeadora invicta en 22 combates, que se caracteriza por una gran quijada, campeona mundial de las 126 libras y que en el papel representaba su prueba más dura. Amanda dominó desde el primer asalto, al punto de que dos de los jueces anotaron el primero 10-8, sin que hubiera una caída. Al final, obtuvo una convincente decisión unánime, ganando el octavo campeonato de su carrera y demostrando nuevamente que en este momento el boxeo femenino está en uno de sus mejores momentos. Ella está en conversaciones para ser considerada la #1, libra por libra, del mundo.

Amanda lleva más de 7años sin perder una pelea, pero pese a sus éxitos, se ha visto imposibilitada de hacer buen dinero, por lo que ha tenido que recurrir a deportes como las artes marciales y el judo para complementar sus ingresos. Su talento le ha permitido convertirse en la única boxeadora fémina en conquistar 7 divisiones distintas. Ha llegado el momento de que sus contundentes victorias ya no pueden ser ignoradas por los promotores y se hacen los arreglos para que enfrente a la inglesa Katie Taylor, también invicta en lo que sería un mega combate en la rama femenina a principios del 2020. Ojalá y se le dé, pues ella se lo ha ganado a pulso.

Al que todavía no la conozca le recomiendo que vaya a Youtube y busque 2 o 3 de sus peleas. Le aseguro que no se arrepentirán, pues su estilo de ir para el frente y tirar todo el tiempo golpes, la hacen una de las guerreras más entretenidas de todo el deporte. Creo que ha llegado la hora de darla a conocer, reconocerle sus logros y celebrarla como una de las mejores boxeadoras de la historia boricua, sin nada que envidiarle a Tito, a Gómez o a Cotto.

Reflexión de un Balanceado Mundial de Baloncesto

Por Elga Castro Ramos /Especial para CLARIDAD

A Eddie y los “guerreros”

Antes de empezar el Mundial de Baloncesto FIBA 2019 en China, muchos esperaban con ansias un hipotético encuentro entre Serbia y Estados Unidos, lo que no esperaban es que se diera en la pelea de los puestos quinto al octavo, en vez de la gran final. Al quedar eliminados de la ronda de medallas por Argentina y Francia, respectivamente, Serbia y Estados Unidos fueron dos de las sorpresas del Mundial…pero de las que no se cumplieron. La final para muchos inesperada enfrentó a una Argentina sin jugadores de la NBA y a una España de la era post Pau Gasol y sin Serge Ibaka. Acá una mirada al Mundial.

Gran actuación de América

De los siete equipos que fueron de América, solo uno, Canadá, no pasó a la segunda ronda, quedando en la posición número 21 de los 32 equipos participantes. Argentina llegó en segundo lugar (Plata), Estados Unidos en séptimo lugar (su peor actuación en la historia), y luego Brasil (13), Venezuela (14), Puerto Rico (15) y República Dominicana (16). Para nuestro continente, estos resultados significan que los dos representantes en los Juegos Olímpicos de Tokío 2020 serán Argentina y Estados Unidos, mientras que Brasil, Venezuela, Puerto Rico y República Dominicana irán al repechaje le próximo verano, junto a dos países invitados de acuerdo al ranking mundial, que probablemente sean Uruguay y México.

…pero

Para muchos la gran decepción del Mundial fue la actuación del equipo de Estados Unidos, uno de los favoritos para llevarse el título, y que no sólo no obtuvo la medalla de oro, sino que quedó fuera del medallero en séptima posición. Aún sin llevar las máximas estrellas de la NBA, Estados Unidos era un sólido candidato, pero cuando miramos con detenimiento el por qué, las razones eran bastante abstractas: que era el único equipo con todos jugadores NBA, la larga racha de partidos invictos en torneos internacionales y pues el peso del nombre. Pero desde los fogueos se vio que no era un equipo invencible, de hecho, perdieron un juego de fogueo con Australia y en la primera ronda estuvieron muy cerca de perder con Turquía. Y finalmente una sólida Francia los derrotó, para luego sufrir otra derrota frente a Serbia ya en la ronda de consolación. Es importante señalar que este equipo se formó para el Mundial y que no han estado jugando juntos como otros equipos. Y aunque estaban muy bien dirigidos por un grande como Greg Popovich, parece ya no ser suficiente juntar doce jugadores de la NBA e ir al torneo.

Tanto Popovich como el ex jugador Kobe Bryant han expresado que es evidente que la unidad de muchos de los otros equipos, el tiempo fogueando juntos y la cohesión que esto crea, les da ventaja. Más aún quedó demostrado con el gran torneo del equipo argentino, que no tener jugadores en la mejor liga del mundo, la NBA, no te descalifica para ser contendor en el torneo.

La otra cantaleta de los estadounidenses-cuando están perdiendo-es las diferencias entre las reglas FIBA y las reglas de la NBA. Honestamente cuando están ganando por márgenes abultados y terminando invictos los torneos rara vez escucho esta discusión, pero es recurrente cuando están perdiendo. Y aunque sí hay algunas diferencias entre ambos reglamentos, son más las similitudes y son múltiples los jugadores de otras nacionalidades que también juegan en la NBA y cuando se ponen el uniforme del equipo nacional, cambian la sintonía sin problema. Para mi más que el cambio de reglas es un problema del estilo de juego y la cohesión de muchos de estos equipos. Además se vio evidenciado que hay otras ligas muy competitivas alrededor del mundo, por ejemplo la Liga Endesa en España, en la cual juegan muchos de los jugadores que estaban participando en el Mundial.

13 títulos en 12 años

España se proclamó campeona del mundo por segunda vez en su historia, siendo la primera en el 2006. Aunque no fue una potencia del baloncesto mundial en el siglo XX, definitivamente sí lo ha sido en lo que va de este siglo. En los últimos doce años, España ha conquistado trece títulos: en los Euro del 2001 al 2017 ha ganado tres oros, dos plata y dos bronce. También dos platas en los Juegos Olímpicos del 2008 y 2012 y bronce en los del 2016. Y oro en el Mundial del 2006 y en este. Un equipo así siempre es candidato al título y su consistencia se vio durante el torneo, jugando con una sólida defensa y con una ofensiva que fluía bien a través de todas las posiciones, de la mano de quien fue elegido jugador más valioso del torneo, Ricky Rubio.

“No perdimos la final, sino que ganamos la medalla de plata”

Entre las muchas sorpresas positivas y negativas del torneo, quisiera destacar la espectacular actuación de Argentina, quien no sólo se llevó una medalla de plata y terminó con récord de 7-1, sino que demostró un gran nivel durante todo el torneo, derrotando al favorito Serbia y apabullando a una Francia que venía de dar la sorpresa al eliminar a Estados Unidos. Muchos no pronosticaban un largo torneo para esta Argentina, quien sólo tenía al veterano de 39 años Luis Scola de la famosa generación dorada que tantos títulos le dio a su país. Pero el veterano técnico Sergio “Oveja” Hernández formó un gran equipo alrededor de Scola y estuvieron jugando juntos por mucho tiempo, incluso fueron a los Juegos Panamericanos de Lima, Perú, torneo que muchos no valoran en este deporte, y no solo obtuvieron la medalla de oro, sino que lo usaron como fogueo. Esa unidad no sólo en términos anímicos sino en el tipo de baloncesto que mostraron en China, fue la clave del triunfo argentino, una sólida defensa y un gran movimiento de balón, además de la combinación de veteranía y juventud. La frase de su entrenador luego de la final lo resume todo y da la nota positiva: “No perdimos la final, sino que ganamos la medalla de plata”.

El Mundial fue bueno porque fue competitivo y balanceado, y además hubo sorpresas y países de diversos continentes lucieron, a diferencia del de fútbol donde el dominio europeo es abrumador. En términos de nuestra Isla, Puerto Rico logró dos de sus objetivos principales que era pasar de la primera ronda, lo que no lograba desde el 2002 y además clasificar al repechaje. Es evidente que queda mucho trecho por recorrer para alcanzar el nivel de otros países, pero si contextualizamos lo que eran las expectativas de clasificar al Mundial cuando comenzaron las ventanas FIBA, nos damos cuenta de lo lejos que llegaron y hay que celebrar lo logrado dentro de todas las circunstancias y usarlo como base para mejorar de cara al 2020 y al futuro.

Sobre el Debate Impunidad vs. Punibilidad

 

Por Mercedes Garriga Torres

En los últimos días el debate en las redes sociales se ha concentrado en la crítica a la solicitud de varios grupos de mujeres y feministas de que se decrete un estado de emergencia, y más específicamente, de que se implementen una serie de propuestas de acciones que el gobierno debe tomar, y que incluyen la ¨cero impunidad¨. Esta discusión va a la par con un cambio que se ha visto en las últimas dos décadas en las discusiones sobre el tema de la violencia de género (violencia sexista, violencia machista, violencia doméstica, maltrato), que se ha substraído del entorno privado, para conceptualizarse como un asunto público y de derechos humanos; aquellos que garantizan una vida digna. La concepción actual de los derechos humanos a nivel internacional cuestiona la visión de mundo de que la experiencia masculina es la referencia universal de la humanidad, así como la desigualdad en la distribución del poder entre hombres y mujeres en todos los aspectos sociales. Mientras esta desigualdad en la distribución del poder no se remedie, las mujeres no disfrutaremos de derechos humanos plenos. Y mientras esto no ocurra, no podemos decir que vivimos en una verdadera democracia.

Cuando hablamos de ¨cero impunidad¨ nos referimos precisamente a la protección y promoción de los derechos antes mencionados.  Es una lucha contra la actitud de desamparo hacia la mujer por parte del Estado, que les niega protección, y de la sociedad en general que invisibiliza el problema. Impunidad es sinónimo de no hacer nada. Una cultura de impunidad es una cultura en la que la violencia de género no tiene consecuencias, tanto para las víctimas como para los perpetradores. No podemos confundir impunidad con punibilidad. Puniblidad significa aplicar una pena o castigo a una conducta que ha sido tipificada como delito. El derecho penal no es, y no puede ser la herramienta principal para luchar contra la impunidad. Se ha demostrado vez tras vez que las leyes penales son ineficaces para prevenir la violencia doméstica. El ius puniendi del estado se guía por el principio de la intervención mínima, y por lo tanto debe ser reservado para aquellos casos en los que todas las demás herramientas contra la impunidad hayan fallado. De hecho, en la sentencia del 29 de julio de 1988 del caso Velázquez Rodríguez v Honduras de la Comisión Internacional de Derechos Humanos, la Comisión deja claro que ¨la protección de los derechos humanos no debe confundirse con la justicia penal.¨ La lucha contra la impunidad no tiene por objeto principal el condenar a los perpetradores de violencia, sino el amparar a las víctimas. La política del Estado al manejar estos casos tiene que ser la rehabilitación y la prevención de reincidencia, lo que incluye no el castigo.

 

Contra la impunidad o inacción del estado ante esta epidemia de violencia, se debe emplear un enfoque multidisciplinario que incluya medidas para prevenir razonablemente la violencia de género. Precisamente ese es el enfoque de las propuestas presentadas por los grupos de mujeres que se reunieron la semana pasada con la gobernadora Wanda Vázquez. Se trata de brindar asistencia y llevar a cabo intervenciones a favor de las víctimas, aumentar los recursos disponibles para atender casos, diseñar protocolos para el manejo de casos, y, en fin, crear una infraestructura que permita que la respuesta a las víctimas sea adecuada. Y sí, también tiene que haber un marco legal adecuado para proteger a las víctimas. El Estado tiene el deber de llevar a cabo investigaciones que permitan identificar a las personas responsables de la violencia, para asegurar un resarcimiento adecuado a las víctimas, y para disuadir a los perpetradores de la comisión de delitos futuros. Pero la disuasión comienza sensibilizando a la sociedad sobre la prevención de la violencia de género, comenzando desde las edades escolares, y a través de materiales educativos. También a través de campañas en medios de comunicación y de la recopilación de estadísticas para evaluar si las herramientas con las que contamos en la actualidad son adecuadas y suficientes. El ¨cero impunidad¨ de la propuesta presentada por las organizaciones de mujeres se trata de que no se nos culpe por la violencia que recibimos, y de que el Estado no se haga de la vista larga, reconozca el enorme rol que juega en la prevención de la violencia de género y no sea negligente al investigar y manejar los casos que llegan a su atención. La ¨cero impunidad¨ se le exige al gobierno y se refiere a las actuaciones del gobierno.

Cuando el énfasis es en proteger a las personas vulnerables a la violencia de género, nos salimos del ámbito del derecho penal y del ius puniendi del Estado, para convertir a la mujer en sujeto del derecho y no en su objeto. Pensemos en esto, cuando nos enfocamos en el derecho penal como herramienta para hacerle justicia a las mujeres, lo que estamos diciendo es que el Estado está capacitado para representarnos. Pero lo que vemos es lo opuesto, cuando el Estado nos representa, nosotras pasamos a un segundo lugar, ya que la problemática se reduce a un caso en un tribunal del Estado contra el perpetrador de la violencia, en el que por cierto, nos revictimizan y nos deshumanizan.  No es el poder judicial ni el policial es que nos hará justicia ante las agresiones machistas; ellos defienden el interés de un estado patriarcal y capitalista y eso también es violencia en contra nuestra.  Justicia se hará cuando las mujeres seamos el centro de las actuaciones del gobierno, más allá de sus propios intereses.

¨Cero impunidad¨ significa que hay que trabajar para desmontar la sociedad patriarcal y capitalista que nos oprime doblemente. Tenemos que entender que la inequidad del poder entre hombres y mujeres surge de ese sistema, por lo que no es al derecho penal al que le compete resolverla. La realidad es que en una sociedad capitalista tanto las víctimas como los perpetradores, pertenecen en su gran mayoría a una misma clase trabajadora y a lo mismos sectores marginalizados. Al Estado le conviene ¨resolver¨ de la manera más económica posible.  Se exime de culpa encerrando en la cárcel a uno que otro perpetrador de violencia de clase pobre y botando la llave. Mientras al abusador de clase alta se le encubre y se le da trato preferencial.  Si criticamos el machismo, pero no criticamos el capitalismo, nos quedamos cortos/as. Habiendo aclarado que la violencia patriarcal no se resuelve por la vía punitiva, y que lo que buscamos no es castigo, debemos plantearnos respuestas radicales al problema de la violencia de género fuera del sistema en que vivimos. No queremos igual acceso a un sistema injusto, queremos cambiar el sistema. De eso se tratan las propuestas presentadas a la gobernadora. De lograr una sociedad verdaderamente igualitaria para todos y todas.

 

La autora es abogada.