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24 Rendez-vous con el Cine francés: El cine a la vanguardia Parte 1

Soledad Romero / Especial para En Rojo

El vigésimo cuarto Rendez-Vous con el Cine Francés (28 de febrero al 10 de marzo, 2019), tuvo lugar en la venerable sala del Teatro Walter Reade auspiciado por la Film Society del Lincoln Center de Nueva York. La jornada estuvo plena de sorpresas, contrastes, variedad de selección con un contenido muy al día respecto a la temática contemporánea con perspectiva de género. Se exhibieron cintas realizadas indistintamente por mujeres y hombres. Paralelamente se le rindió homenaje al realizador François Truffaut con la exhibición de Les Quatre Cent Coups/Los 400 golpes (1959), pieza emblemática de la nouvelle vague (nueva ola) el estilo cinematográfico que fue una de sus notables contribuciones. 

Las hijas del sol/Les Filles du Soleil 

(Eva Husson) 

Un destacamento de mujeres capitaneadas por la guerrillera Bahar (Golshifteh Farahani) defendió vida y territorio durante la invasión de Monte Sinjar por ISIS, la organización islámica extremista que asoló diversas regiones del oriente próximo en el Kurdistán iraquí. Dicha devastación le fue cobrada con creces a la población local al nivel más íntimo: asesinato de familiares; secuestro de hijos para someterlos a entrenamiento; venta y cautiverio de niñas pre adolescentes para una brutal explotación sexual; tortura y esclavitud sexual sufrida por las mujeres adultas. La cantidad de vejámenes e inhumanos atropellos equivalente a un genocidio, las forzó a huir y levantarse en armas tras sobrevivir la masacre de Corduene. Durante las acciones de defensa y ataque las acompañó una fotógrafa europea (Emmanuelle Bercot) quien en abierto desafío se arriesgó a viajar al escenario bélico documentando con veracidad la experiencia de estas heroínas que se entrenaron para enfrentar la opresión y el exterminio étnico del pueblo kurdo. Siendo ésta una compleja y preocupante realidad ya que los Kurdos ocupan un territorio con yacimientos de petróleo en una extensa zona colocada en la mirilla geopolítica de grandes intereses locales y foráneos. Tales hechos ahora se nos revelan con toda su fuerza y significado gracias a esta película no exenta de controversia crítica en Europa. 

El Servicio Voluntario/Volontaire

 (Hélène Fillierès)

Laura Baer (Diane Rouxel) recién graduada de la Sorbona acaba de aceptar un trabajo administrativo en la Academia Naval del Ejército de Francia. La decisión escandaliza a su madre una actriz de renombre, al igual que a su padre. Su apasionado novio lo toma con cierta templanza y diversión. El recio Comandante Rivière, encarnado por el enigmático actor Lambert Wilson, va a convertirse en la figura de autoridad ante quien tiene que medirse, particularmente, cuando la someten al riguroso entrenamiento de resistencia física y sicológica como a cualquier recluta varón. Sucede que Rivière la desestima durante el proceso haciéndola sentir más débil, vulnerable, no apta para la guerra que es asunto de hombres. En la película se va creando un ambiente de tensión silenciosa, miradas y deseo mal disimulado, aunque no declarado. La gracia de la película en su ritmo creciente consiste en el ambiente que el dúo va creando en su entorno mientras libran una batalla que es un juego de voluntades y poder. Ella está peleando por su emancipación con tenacidad; él, contra los demonios que se le encienden adentro quitándole la respiración cada vez que la mira, una mujer joven, inteligente, discretamente seductora. La aparente resolución del dilema nos pareció sorprendente. La fotografía de las escenas exteriores muestran extraordinaria nitidez y belleza. Es un filme divertido y sutil. 

Pre-Médicos/Première Année (Thomas Lilti) 

Intensa, emocionante y veraz; estimulante pero sobre todo divertida cuando nos convierte de súbito en testigos de las peripecias de dos apasionados estudiantes que aspiran a ser médicos. El ritmo acelerado de la edición va a acrecentar nuestro interés siguiéndolos en los preparativos para el examen de entrada, y los cursos iniciales en la escuela de medicina. Para Antoine (Vincent Lacoste) es su tercer intento de pasar la prueba decisiva. Su futuro colega, y amigo Benjamín (William Lebghil), hijo y hermano de médicos se convertirá en su ángel tutelar, quien de acuerdo a su criterio se trata de encontrar atrechos para memorizar, aprender, dominar la densa materia de biología y química acumulada durante siglos referente al funcionamiento vital del cuerpo humano saludable, sea al revés o al derecho, sin trucos, ni magia o exorcismo ¡a pura ciencia! Excelente experiencia.

Margot y Margot – Belle et Belle 

(Sophie Fillières) 

¿Qué ocurriría si de la nada apareciera una persona que afirma ser tu doble, o tú misma, guardando algún parecido físico aunque no en edad, y se llamara Margaux (Sandrine Kiberlaine) igual que tú, o sea Margaux (Agathe Bonitzer)? ¿Y si comenzara rememorando anécdotas y te acosara confirmando experiencias verídicas duales? Para terminar te afirma que ambas han estado compartiendo—sin saberlo—el mismo galán (Melvil Poupaud), un apuesto y amoroso maestro de esquí ¡qué no faltaba más!, las había estado atendiendo, celebrándolas con naturalidad y complacencia. ¿Te preguntarías si es un sueño de carácter surrealista, una narración de realismo mágico, un caso de desdoblamiento de la personalidad? O simplemente lo más burdo, alguien sustrajo los datos de identidad con intención de chantaje. La cinta se desliza sobre el esplendor de la nieve a plena luz de invierno con relativa levedad no exenta de humor e ingenuidad; aunque llegado a un punto alguien va a tener que decidir porque se va formando un dédalo de sentimientos e intensos deseos que podrían desbarrancarse y ser atrapados por un alud. ¿Y ahora qué hago? No hay cama pa’tanta gente y la película no es un ejercicio de vida íntima y comunal en trío. Tampoco es Jules et Jim (1962) de Truffaut. Afortunadamente, los involucrados llegan a un entendido relativamente civilizado. Hemos disfrutado de un acertijo con respuesta algo fácil y feliz.

Mademoiselle de Joncquières 

(Emmanuel Mouret) 

La cinta es una adaptación de la obra Jacques el Fatalista (1796) del filósofo Denis Diderot (1713 -1784), notable enciclopedista y figura principal de la Ilustración francesa, por el director. La puesta en pantalla rebasa los límites de la estética de la época, permitiendo que nos sobrecoja el lujo exquisito del mobiliario, la opulencia de la decoración, el oropel desbordado, los tapices, la platería, el mármol al estilo barroco; vestuario de seda, encajes, el perfume de las flores que se desprende de búcaros repletos. Intentamos descansar la mirada quedando extasiados con la naturaleza de la tupida arboleda, o en los jardines con diseños de topiarios. Nos ofrece una pintura donde la luz y el aire se transparentan entre las delicadas hojas. Esta intensión de borrachera visual, opera en contraste con la comedia de alcoba y la sátira cruel implícita en el tema de la pieza. Un Casanova lujurioso, Don Juan decadente y libertino, el marqués le ha puesto el ojo a una dama viuda. Lleva una temporada hospedado en su palacio como invitado pero el plan de conquista no ha sido efectivo para ablandar los sentimientos de la bella. Al poner todo su empeño en la estrategia del discurso valiéndose de una labia exquisita, la sumerge en un torrente de frases agudas, elegantes bons mots logrando la seducción. Ambos se entregan a una pasión desbocada hasta llegar al hartazgo (son aristócratas ricos, no tienen que trabajar). Comienzan las dudas, aparece el germen de los celos. La pareja se transforma dando lugar a un juego de venganza e intriga implicando a personas inocentes, enredadas en una madeja tupida que terminará arrastrándolos culminando en un final irónico, con trastoque de sentimientos y propósitos. Amor, celos, contraste violento entre riqueza, belleza y maldad despiadada que juntas y del brazo, se anulan mutuamente. Alguien va a quedar burlado de manera irreparable. La pieza está emparentada con la copiosa narrativa erótica de intensión escandalosa del marqués de Sade, y de Choderlos de Laclos, donde nada se respeta, siendo un gozo mayor la transgresión y el placer con daño moral. 

Todos lo saben: un director iraní y una sociedad española

(director y guionista Asghar Farhadi; cinematografía José Luis Alcaine; elenco Penélope Cruz, Javier Bardem, Ricardo Darín, Eduard Fernández, Barbara Lennie, Inma Cuesta, Elvira Minguez, Ramón Barea, Carla Campra, Sara Sálamo, Roger Casamajor, José Angel Egido, Sergio Castellanos, Iván Chavero)

Todos lo saben del iraní ganador de dos Oscares por Mejor Película Extranjera, Asghar Farhadi (A Separation, The Salesman), fue el filme de apertura del Festival de Cannes el año pasado. Lo maravilloso de este filme es que su historia se desarrolla en un pueblo español, todos los actores son españoles y está escrito y dirigido por un iraní pero se siente como si fuera una historia muy particular de la región. Dentro de la reunión familiar para la celebración de la boda de la hermana menor, se dan los roces entre hermanas y cuñados. Todos celebran pero cada uno tiene algún conflicto que nunca ha resuelto y puede que el licor, el baile y la amanecida haga que esas espinas se expresen. Pero en el fondo de todo está el resentimiento de una clase terrateniente venida a menos y una clase obrera/trabajadora que se fajó y obtuvo con su sudor lo que siempre le fue negado.


Las actuaciones sobresalen no solamente porque ese es el estilo de dirigir de Asghar Farhadi sino porque la intensidad que ponen Cruz, Bardem, Darín y cada uno del reparto en sus papeles es una escena dramática en sí.

La estructura de la trama comienza con un reencuentro, seguido por una gran fiesta que al día siguiente resulta en separación, suspicacia, temores, resentimientos y un pasado que cada uno interpreta de manera diferente. El personaje central es Laura (Penélope Cruz), quien ha estado ausente de su lugar de origen por muchos años, y que ahora regresa desde Buenos Aires con su hija adolescente, Irene, y su hijo menor para ser parte de la celebración de la boda de su hermana menor, Ana. Tanto la boda como el regreso de Laura se convierten en puntos de encuentro para la familia, cercana y extendida, y la comunidad de este pueblo no muy lejos de Madrid. Pero a pesar de la cercanía al centro, el comportamiento y pensamiento de sus pobladores parecen de épocas pasadas. Las tres hermanas—Mariana, la mayor, Laura y Ana—parecen responder a experiencias muy distintas a pesar de todas haber nacido y criado aquí. Las actitudes de clase en esta sociedad rural parecen haberse congelado en el tiempo y salen a relucir, por supuesto, con la “alegría” de la fiesta.

Los dueños de las tierras que creen que no importa si las cuidan, o endeudan, o venden que le siguen perteneciendo; que las herencias no se venden porque pertenecen a las familias originarias; que los obreros y campesinos jamás pueden aspirar a comprar las tierras y hacerlas suyas. Solo la pasión y el amor rompen esta estructura cuando Paco (Javier Bardem)—entonces trabajador de la tierra—y Laura se enamoran y olvidan el lugar que esta sociedad agraria le ha asignado. Pero eso hace mucho tiempo y con la partida de Laura, y luego su casamiento con el argentino Alejandro (Ricardo Darín), el Paco que conocemos es ahora el dueño de esas tierras que le fue comprando al padre de Laura cuando éste las perdió en juegos, apuestas y bebidas y a ella misma cuando se fue de España. Paco ha podido transformar tierras baldías o en descuido en un viñedo de gran calidad y producción. Lo que no sabemos al principio de la bienvenida de Laura y luego la gran fiesta es el terrible resentimiento que todavía existe en la familia por haber perdido las tierras y, peor aún, que un antiguo trabajador haya podido desarrollarlas, algo que ellos nunca supieron o quisieron hacer.

Y al otro día de la gran celebración donde todos parecían llevarse tan bien, no aparece Irene, quien parecía ser dueña del mundo, moverse libremente y desafiar todas las barreras. La acción pasa a interiores, los colores se oscurecen y ya nadie ríe ni habla en indirectas. Al recibir un pedido de rescate se quitan las máscaras y salen a relucir todos los resentimientos entre hermanas, matrimonios, patriarca y allegados. Y porque todavía tienen que depender de Paco, les guste o no, la familia crea su propio cerco de protección y ataque. Es terrible ver cómo aquellos que parecían más abiertos al razonamiento y la bondad, dejan de serlos para infligir un castigo que nada tiene que ver con el presente. Es doloroso ver cómo destruyen a alguien por ser diferente a ellos: trabajador, emprendedor, amoroso, amistoso, protector de los más frágiles y luchador por la igualdad.

Las actuaciones sobresalen no solamente porque ese es el estilo de dirigir de Asghar Farhadi sino porque la intensidad que ponen Cruz, Bardem, Darín y cada uno del reparto en sus papeles es una escena dramática en sí. Darín como Alejandro, esposo de Laura, solamente está presente en el último tercio del filme, pero sus intervenciones, que son casi como monólogos, lo hacen casi presencial desde el principio. 

La UPR y la radicalidad en la lucha (notas para una discusión)

Rui Costa

En los ochos años que viví en Puerto Rico, la huelga estudiantil de 2017 fue el proceso social y político más importante al que asistí y participé.

Pude analizar en este proceso algunos de los problemas sistémicos que caracterizan no solamente la institución que es la Universidad de Puerto Rico, sino su relación con el Estado, con el sistema de Justicia y con las organizaciones sindicales y estudiantiles que en esta se organizan.

En los últimos días se habló sobre el surgimiento de una nueva formación política (MVC), sobre los cambios a la ley del aborto y una denuncia sobre una agresión sexual y de cómo casos como estos son procesados en este país y en la UPR.

Creo que hay un hilo conductor que quizás podrá dar luz sobre estos aspectos. 

El hilo conductor pasa por la siguiente cuestión: ante el problema de la necesidad de cambiar la sociedad, las instituciones, de democratizarla, de impulsar la participación de las personas en la resolución de sus problemas colectivos, ¿cuales son las estrategias de lucha dominantes?

En primer lugar, observé como el estudiantado se divide, por lo menos, en tres grandes grupos. El principal grupo es aquel que no se organiza en torno a los problemas que se viven en la universidad como espacio social, como reflejo de la misma sociedad en la cual existe: falta de democracia en su funcionamiento, autoritarismo y estructura fuertemente jerárquica de la institución, ausencia de espacios de contrapoder y de fiscalización de las decisiones. En una sociedad de desigualdades, la universidad refleja estas mismas diferencias y desigualdad de poder y de capacidad de acceso y participación, y por lo tanto, como la desigualdad se configura como una forma de discrimen, hay sectores discriminados por etnia, origen socioeconómico, de género e identidad sexual. El discrimen afecta en todos los niveles, que puede ir del salón de clase a las querellas administrativas, sea de una estudiante por agresión sexual cuando intenta presentar una querella o denunciar una agresión, hasta cualquier empleado por contrato parcial cuando intenta llevar a una corte la administración universitaria. 

El segundo grupo está constituido por aquellos que se integran de una forma o otra en las estructuras realmente existentes, sean aquellas que son parte de la estructura institucional de la UPR hasta aquellos que son movimientos políticos que existen en la universidad. 

Mi primera confrontación con la realidad institucional de la UPR surgió cuando un día participé en una reunión de facultad en donde se supone que se haría el nombramiento del decano de la facultad. Preguntando a los profesores cerca de los cuáles yo me encontraba, me di cuenta del gran teatro que se llevaba a la tarima en esa reunión: se votaba por el nombramiento de un comité de personas que iban a escribir perfiles de los supuestos candidatos a decan@, aunque la decisión final correspondía al rector@. ¿Para qué hacer de cuenta que se vota cuando la decisión es unipersonal? ¿Para qué participar en esta farsa? Y por lo tanto no voté.

Años después, cuando en un pleno estudiantil, escuchando las críticas de l@s estudiantes al consejo sobre porque no decidía la asamblea de estudiantes en la mejor fecha, yo pregunté – ¿y por qué no estar en ambas estructuras? Aquella que existe institucionalmente y que para ciertos efectos (como decidir fechas de asambleas, o estar presente en los otros organismos institucionales, aunque sea solamente para estar mejor informado y poder articularse mejor) y aquella otra estructura horizontal, democrática, inclusiva, que se quiere como representando un espacio amplio y que se llama como ‘movimiento estudiantil’.

Negar la democraticidad de la estructura de la universidad o del sistema electoral o de la estructura institucional del país y decir que se necesitan nuevas estructuras no nos permite decir cómo de unas pasamos a las otras, como se transforma o elimina las primeras para crear las segundas. ¿Cómo se da esa transformación? ¿Qué es necesario para crear la relación de fuerzas necesaria para que logre sustituir unas por las otras? ¿Ignorando las primeras y dedicándose exclusivamente a crear las segundas? Y ¿cómo se logra que dejando intactas las primeras se tenga el poder para crear estructuras alternativas que puedan derrumbarla? ¿Hasta que punto, sin afectar seriamente las primeras se puede tener fuerza social para impulsar el crecimiento de las segundas para que un día exista un verdadero cambio social?

Lo que se puede decir sobre la necesidad de no abandonar la lucha desde adentro, desde afuera y en confrontación con las instituciones para cambiarlas y no solamente perturbarlas en algunos momento sin lograr cambios sistémicos, me parece válido en las luchas estudiantiles y en las luchas nacionales. Sinceramente, creo que una reforma universitaria real y no solamente cosmética o se logra en un momento similar al de una huelga general universitaria – que junte estudiantes y empleados (docentes y no-docentes). Una huelga que logre la destitución de la administración y la formación de una junta de transición representativa y radicalmente democrática, con igual participación de todos los sectores en la gestión efectiva de la universidad – o entonces en un cambio de la relación de fuerzas al nivel del país en el cual los dos partidos hasta ahora hegemónicos pierden la mayoría de los votos y permita que se replanteen las instituciones públicas del país y su política y autonomía democrática. 

La ausencia de movimientos políticos de izquierda enraizados en los sindicatos y en la clase trabajadora en general, de centrales sindicales de izquierda que enlacen las luchas gremiales con luchas por los derechos sociales en sentido amplio, facilita también que la lucha política no tenga continuidad y un hilo conductor, se concentre muchas veces en la defensa de los ataques a los derechos y servicios públicos que se van progresivamente eliminando, sin que exista una estrategia de largo plazo que se dedique a pensar a como fortalecer esta misma izquierda, luchando por nuevos derechos sociales. 

Sin una estrategia sobre como provocar cambios en la relación de fuerzas en la disputa por el poder, queda la lucha por objetivos inmediatos sin una perspectiva a medio y largo plazo. Esto repercute en la calidad de la discusión política. Me acuerdo de una larga y muy interesante discusión a la cual Peter L. Carlo Becerra y yo asistimos en un pleno estudiantil que duró varias horas en el complejo deportivo y que de tan participada hubo que cambiar del salón de espejos para la cancha deportiva al lado.

Me acuerdo principalmente de como se discutió sobre la ‘’radicalidad’’ en la lucha y de como se brincaba en la discusión de la ‘’radicalidad’’ de los métodos para la ‘’radicalidad’’ de los objetivos, sin que por veces se aclarara la diferencia entre una y otra. 

En resumen, la ausencia de estructuras políticas y sociales fuertes y bien organizadas de mediación de la lucha social debilita el desarrollo de estrategias de lucha eficaces a medio y largo plazo porque no permite una reflexión continuada y articulada entre la práctica política y la reflexión. Sin esto, tampoco se puede pensar en cambios estructurales por los cuales se pueda luchar sin que se esté esperando por una mítica revolución que surgirá de las cenizas como el Ave Fénix. 

Los últimos tiempos, las luchas en torno a la violencia de género en todas sus formas está ganando relevancia. Hace poco más de una semana un juez portugués que por diversas sentencias había tomado decisiones en donde sus justificaciones eran machistas, conservadoras de la peor forma, fue forzado a renunciar – por una inmensa presión hecha por la opinión pública – a juzgar casos relacionados con violencia doméstica. Hay campañas masivas que se pueden hacer cerca de la opinión pública que tengan efectos de tal forma amplio que los poderes públicos son forzados a actuar. Y aunque eso no sea de ninguna forma la resolución del problema podrá quizás ser un paso en la concientización del poder del pueblo en hacer cosas.

Rui Costa es profesor de portugués en la UPRRP y termina su doctorado en Estudios Hispánicos en la misma institución.

Poemas de Hugo Margenat

Dios es como yo

Dios es como yo, ateo,
duro, navegador insondable,
vagabundo de risas cortas
y miradas largamente estrepitosas.
Corta sábanas, trae carbón,
destruye paredes, levanta barricadas,
conmueve a la masa de pétalos,
llama a la revolución mundial
y entierra espinas de hambre cósmica.
Es anticapitalista, anticlerical y antiimperialista.
Dios, izquierdista,
es el conspirador perpetuo.

Finitud de Gloria

Un día Dios se metió dentro de mí.
Y lo tuve en mis dedos,
en mi lengua
en mi frente.
Pregunté en mi adentro
por la tierra, el camino,
los machetes.
Ese día me apretó
como una sortija chica
la palabra.
Me bautizó.
Con las manos de un río grande.
Fuimos a las arenas
para escribir en caracteres mortales,
a la roca
para que doliera su lectura,
al viento para que despeinara
la paz de la tierruca.
Ese día llamó
a los elementos del barro
y a la sal del Caribe.
Cuando salió de mí
me dejó con Julia, la muerta viva,
haciendo para Indoamérica
en hogueras de sol
una religión de fuego y agua.

Sepa usted

Soldado: asesino de la patria
Hombre, rechaza el uniforme que denigra.
Yo sé de miles de botas que se hunden
en la tierra nuestra, destrozándola.
Yo sé de la marinería borracha y sádica
que como una avalancha de blanco estiércol
se riega por calles y plazas vomitando
su negro sello de piratas.
Yo sé de los aviones que ametrallaron
nuestros tejados en un día de octubre.
Aquel horrible desprecio que llovía
en fuego sembrando dolores profundos.
No olvides que la luz no pudo ser ocultada
y a su calor la patria suspiró transformándose
como un rojo beso en el abrazo azul y desnudo del aire.

Hugo Margenat: Un poeta que nos mira

Jesús Delgado Burgos / Especial para En Rojo

“Dios es un gato que nos mira.
De acuarela es su reino.
Es plomo a momentos,
de madera casi siempre
cuando boga sin sentido
por un río de azufre escarlata.”

Hugo Margenat, fragmento del poema “Dios es bueno”

En el ámbito de las relaciones humanas existen personas que marcan para siempre y no necesariamente tienen que haberse conocido personalmente. Eso ocurre en la esfera intelectual del campo del saber que sea. De la misma manera, existen escritores, y en este caso poetas, que tan pronto se tiene la oportunidad de conocerse su existencia presente o pasada, a través del primer acercamiento a su obra, uno como lector queda impactado. Ese es el caso de Hugo Margenat, a quien, con lo poco que pueda conocer a través de sus escritos o ensayos a los que he tenido acceso, algunos lo consideran mito, otros lo visualizan como poeta de transición entre la generación anterior a 1950 y la de 1960, específicamente con los poetas de Guajana, y otros lo subsumen en esa generación, cual si fueran una realidad indivisible

Hugo Margenat Mediavilla, puertorriqueño nacido en San Juan, un 10 de octubre de 1933 y falleciera el 7 de abril de 1957, a la edad de 23 años. hijo de María Cristina Mediavilla y el poeta y periodista, Alfredo Margenat. Estudió en la escuela superior Central, donde no pudo terminar su cuarto año, al ser llamado a servicio activo del Servicio Militar Obligatorio, en enero de 1954. Estando en servicio, logra obtener su diploma de cuarto año mediante exámenes libres, e ingresa a la Universidad Católica de Ponce, en la cual no pudo continuar, en vista de la distancia y dificultades para ir a la misma. Solicita admisión a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, ingresando a ella en agosto de 1956. Al año siguiente, un 7 de abril de 1957, fallece a la edad de 23 años y sus restos descansan en el cementerio de Villa Palmeras. (Torres Santiago)

Autor de unos siete poemarios, dos publicados en vida, dos póstumamente y tres inéditos: Lámpara apagada (1954), Intemperie (1955), Mundo abierto (1958) y Ventana hacia lo último (1961), Primeros poemas -Vislumbres– (c. 1951), Breves palabras de las horas prietas (1952-1953) y Vibraciones de aire y tierra (1952-1953), además de varios cuentos, y algunos escritos acerca de la función del poeta y la poseía, publicados en revistas escolares y universitarias de la época. Siendo estudiante universitario de primer año, participa en el Certamen Literario de la Facultad de Estudios Generales, obteniendo el primer premio de ensayo, cuyo laudo y premiación se le otorgó póstumamente, el 9 de mayo de 1957. (Torres Santiago, Rivera de Álvarez) 

Una vida sucinta en términos cronológicos, pero Hugo Margenat no solo fue nacimiento, vida, pasión y muerte. Fue una experiencia de vida intensa e inmensa, en cuanto a su conciencia, compromiso, accionar y creación literaria en tan corto tiempo. Tuvo un accionar político, que evidencia el grado de conciencia alcanzado en esa brevedad de tiempo, y sin la cual su obra poética tal vez no hubiera sido posible. 

Fue miembro del Partido Independentista Puertorriqueño, fundador de la organización estudiantil, Acción Juvenil Independentista (abril de 1956) así como uno de los fundadores y primer vicepresidente de la Federación de Universitarios Pro Independencia. De igual modo, participó activamente de las luchas universitarias por el restablecimiento del Consejo General de Estudiantes, por la erradicación de las bases con bombas nucleares en Puerto Rico y en contra de la discriminación racial prevaleciente en fraternidades y sororidades universitarias (Torres Santiago).

Hugo Margenat, un poeta con los pies sobre la tierra que mira a sus adentros en la unicidad del ser, su realidad y su tiempo histórico.

La historia, la literatura y las artes, no son saberes paralelos. En cuanto formas de entender y expresar la realidad, los sentires y pensares, tienen puntos de convergencia. A cada periodo histórico, con sus respectivas estructuras sociales, corresponde una expresión específica de esos saberes. No es una relación mecánica ni lineal, porque una cosa son las estructuras sociales y económicas, y otras las formas en que los individuos y las clases a que pertenecen interaccionan con esa realidad. El historiador, por decirlo de alguna manera, trata de reconstruir desde el presente, el proceso de su pasado; el poeta crea sus metáforas desde su ser interior con la palabra que le permite construir sus propias utopías y sentimientos; y el artista, con sus sentimientos, pinceladas y paleta de colores, construye, a través de su obra, su propia esencia de lo que ve e interpreta

Puerto Rico no es excepción a la regla. Las décadas de 1940 y 1950 fueron tiempos de transformaciones socioeconómicas que impactaron, no solo en la sociedad sino en el ámbito de la cultura nacional, resultado de factores nacionales e internacionales: crisis de la década de los años de 1930, luchas sociales y políticas de ajustes para la transformación del país en las décadas siguientes (depresión de 1929, prédica, auge y criminalización del nacionalismo puertorriqueño, Segunda Guerra Mundial, Operación Manos a la obra, industrialización, emigración, Operación Serenidad, proyecto de país populista, creación del ELA, Guerra de Corea…)

Si ese pasado se enfoca estrictamente en la esfera de la creación literaria, de un periodo en que la poesía era algo así como una poética de la resistencia al cambio de soberanía, a raíz de la invasión estadounidense en julio de 1898, y exaltación de un pasado hispano-criollo como discurso de reafirmación nacional (1900-1940), se pasa a un periodo que René Marqués lo caracterizó como el triunfo de la prosa sobra la poesía, al expresar en una de sus conferencias “háblame en prosa, vate”. (Manrique Cabrera) 

Eran tiempos en que la tecnocracia de economistas y planificadores se consideraban salvadores del país. Tiempos que Marcelino Canino describe como “un desierto de espíritu” y en que “la casa de estudios era paz y armonía de campo santo”, donde las fraternidades y sororidades con toda su carga de exclusión y racismo, era espacio extraacadémico para los estudiantes universitarios (Canino). Ese el Puerto Rico de la modernidad de los años ´50… Pero la historia y los procesos no son lineales ni mecánicos. De pronto, en agosto de 1956 aparece un prepa en el campus de Rio Piedras, Hugo Margenat, como estudiante de nuevo ingreso y muchacho que viene a dañar el baile, pero no era un estudiante más de primer año. Su voz y su palabra tenían algo que decir. No era un estudiante más. Como indica José Manuel Torres Santiago en el ensayo publicado en la edición de En Rojo dedicado a Margenat en abril de 2006, “no vino de espaldas a la historia ni a los problemas que el presente de su tiempo planteaba a su país.” Fue un poeta que en poco tiempo y su propia voz, tuvo mucho que decir. Leer a Hugo Margenat es aproximarse al Puerto Rico de los años de 1950. Mientras unos se conformaban con aportar al proyecto de país que se construía, él se enfrentó al mismo, no solo desde la poesía sino desde su propio accionar. Es u n poeta que nos mira y al cual debemos regresar.

En días recientes compartí varias fotos de las portadas de algunos poemarios de autores de mi predilección (Hugo Margenat, Torres Santiago, Angela María Dávila, Andrés Castro Ríos, Guajana, José María Lima, Joserramón Meléndes, y Salvador Villanueva, entre otros) acompañada de la expresión: “Palabra nuestra de cada día, poesía necesaria”. Días después lancé la pregunta ¿Quiénes de mis amistades conocen, han leído o han escuchado de Hugo Margenat? La intención no era un sondeo para saber quiénes tenían o no conocimiento de su poesía. Lancé la pregunta en el ánimo de crear interés por conocer al desconocido o volver a leer al ya leído. Hugo Margenat es uno de tantos poetas, escritores o artistas olvidados, invisibilizados o marginados por muchos y recordados por un pequeño sector que ha estudiado y da seguimiento a su legado.

En mi carácter personal no me siento o no formo parte de generación alguna, lo que en sí es menos importante, como certeramente me comentaba una exquisita amiga poeta, pero desde que leí por primera vez la poesía de Hugo Margenat me cautivó. Eran tiempos en que escribía mis cosas y, con cierta timidez, las compartía con un reducido grupo de amigas y amigos a quienes les interesaba también la poesía… Comenzaba a hacer mis primeras lecturas de Vallejo, Neruda, Huidobro, Corretjer, Alfonsina y Julia, entre otros, tratando de conocerlos, entenderlos y buscar mi ruta poética. Por alguna razón, cada vez que se entablaba alguna conversación sobre la poesía y el arte poética, traía a colación a Hugo Margenat. Como poeta en sí, conocí de su trabajo a principios de 1970 a través del semanario Claridad y la revista Guajana. Posteriormente adquirí la edición de sus obras completas, publicada por el Instituto de Cultura Puertorriqueña y el disco de larga duración con sus poemas. Aquel libro y otros tantos documentos los perdí, con el paso del Huracán Hortense, el disco aún lo conservo. Años después, en una de esas ventas especiales para salir los libros que no se venden a precio regular, lo adquirí nuevamente. 

A principios de enero de este año comencé a releer la poesía de Hugo Margenat- En esta ocasión deseaba saber más del poeta, indagué entre mis libros y fuentes documentales, poco a poco mi mesa de lectura y escritura se llenó de libros y revistas, en las que aparecen escritos, poemas o alusiones a Margenat…Comencé a escribir mis notas y apuntes. Enfrascado en esa lectura, me surge la idea de escribir algo sobre el poeta, con motivo de cumplirse, este 7 de abril, el 61 aniversario de su muerte. Días después, y conversando con el amigo Arnaldo González, de Librería Mágica, se me ocurrió la idea y le sugerí, celebrar una actividad-homenaje en conmemoración de la vida y obra de Hugo Margenat. 

Ese es el poeta sobre el cual, tan temprano como 1956, Francisco Manrique Cabrera, en su Historia de la Literatura Puertorriqueña comentaba: “Muy joven con voz plena fue la llegada de Hugo Margenat al parnaso nuestro.” Definitivamente, Hugo Margenat todavía tiene mucho que decir y debemos celebrarlo.

“Dios es como yo, ateo,
duro, navegador insondable,
vagabundo de risas cortas
y miradas largamente estrepitosas.”

Hugo Margenat

Brevísima bibliografía comentada sobre Hugo Margenat

Arana-Soto, S., Catálogo de poetas puertorriqueños, San Juan de Puerto Rico, Sociedad de Autores Puertorriqueños, 1968. Incluye la ficha biográfica y lista de libros publicados por Hugo Margenat. (p. 107)

Córdova Iturregui, Félix, “El dolor de la metáfora: Reflexión sobre la poética de Hugo Margenat”, en: Exégesis, Revista de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, año 21, Núm. 61-63, 2008, pp. 26-30. En el ensayo-conferencia de Córdova-Iturregui, se desarrolla a partir de dos enfoques que han estado presentes en varios análisis acerca de la obra poética de Margenat: el poeta como mito construido y el cuestionamiento a la grandeza del poeta.

En Rojo, edición 2772, 6 al 12 de abril de 2006. Es una edición homenaje a Hugo Margenat con motivo del 49 aniversario de su a solicitud del profesor y poeta José Manuel Torres Santiago. La portada, de la edición reproduce el diseño de portada del libro Obras completas de Hugo Margenat, publicado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña en 1974. Incluye una nota titulada “Hugo Margenat un escritor de todos los tiempos” (p. 16), la nota editorial “Hugo Margenat: poeta, rebelde y revolucionario” de José Manuel Torres Santiago (p. 19”, el ensayo “Hugo Margenat: Un acercamiento a su presencia histórica” (pp. 20-21), cuatro “Polémicas cartas o cartas polémicas” entre el poeta, el pastor luterano E. Falió, en diciembre de 1950 y su padre, Alfredo Margenat, en mayo de 1956. (pp. 22-23). Las páginas 24 a la 26 recogen “Unos apuntes”, del manuscrito “Mundo Abierto”, de Hugo Margenat (1956) en el que el poeta define el porqué se escribe, y su noción de lo que es ser poeta (p. 24) y 20 poemas de Margenat seleccionados por Torres Santiago. (pp. 24-26) 

Exégesis, Revista de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, año 21, Núm. 61-63, 2008. Su portada lleva como título “Guajana y la Generación del 60” y se identifica como Las Actas del Simposio y su coordinador, Marcos Reyes Dávila. El diseño de portada reproduce el cartel conmemorativo preparado por el artista Ángel Vega. En su contraportada se reproduce “Don Pedro y los pitirres” del artista Dennis Mario. En la misma se reproducen varios ensayos y conferencias en torno a Hugo Margenat, los cuales permiten varios acercamientos a su vida, importancia y obra, no solo para los poetas de Guajana y la generación del sesenta, sino para el mundo de la creación poética y literaria en Puerto Rico. 

Guadalupe, Raúl, “Hugo Margenat y la revista Guajana. Del gesto agónico al gesto neovanguardista. (Acercamientos.) Exégesis, Revista de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, año 21, Núm. 61-63, 2008, pp. 116-120. Más que un entramado en el que Margenat y los poetas de Guajana se encuentran y dialogan a través de la poesía, sus paradigmas existenciales y la cotidianeidad sobre la cual se emerge su palabra poética, el ensayo de Raúl Guadalupe efectúa una aproximación al ideal, a la utopía, a los nexos y símbolos eminentemente humanos que es sabia, sangre, alma, compromiso y sacrificio de los “inmortales” que nutren su poesía: Lares, Jayuya, Albizu, Campos, Elías Beauchamp, Hiram Rosado, la gesta nacionalista.

Guajana, tercera época, Núm. 4, octubre-diciembre, 1970. En el editorial de la revista, el colectivo de poetas considera a Hugo Margenat como “el más importante poeta de la década de 1950 y el precursor del Grupo Guajana” (contraportada). En la revista reproducen “8 poemas fundamentales de Hugo Margenat” (pp. 1-7)

________, tercera época, Núm. 8, septiembre de 1973, Número extraordinario, Décimo Aniversario. En esta edición de Guajana, en la que, a través de los ensayos y artículos publicados en ella se analiza la importancia, trayectoria e influencia de los poetas agrupados en Guajana, y Hugo Margenat resulta ser el sujeto histórico y poético que, a manera de hilo conductor, aparece a través de las páginas. José Emilio González, Concha Meléndez, Ramón Felipe Medina, Marcelino Canino, Irving Sepúlveda Pacheco, Luis Hernández Aquino, José Ramón de la Torre y Jorge María Ruscalleda Bercedóniz fueron los autores de dichos ensayos y escritos.

Hernández, Orlando José, “Hugo Margenat, poeta de nuestra contemporaneidad”, en: Exégesis, Revista de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, año 21, Núm. 61-63, 2008, pp. 31-57. En este ensayo se logra entender y apreciar a Hugo Margenat en el contexto histórico de los cambios y transformaciones que se operaban en la sociedad puertorriqueña en plena transformación industrial, sus complejidades, contradicciones e impacto en la juventud de la época.

López-Baralt, Mercedes, Literatura puertorriqueña del siglo XX, antología, Río Piedras, Puerto Rico, Editorial de la Universidad de Puerto Rico,2004. Primera edición. En esta obra se incluye el poema de Hugo Margenat “Triangulaciones”, correspondiente al libro del poeta Ventana hacia lo último, identificado como “Edición del autor, San Juan, 1961”. (Véase pp. 772-773.) López-Baralt, incluye, una síntesis biográfica de cada uno de los autores que aparecen en la antología. A Hugo Margenat lo describe como “precursor de la poesía comprometida de los sesenta”. (p. 1015)

Manrique Cabrera, Francisco, Historia de la literatura puertorriqueña, New York, Las Américas Press, Inc., Biblioteca Puertorriqueña, 1956, En 1967 se publicó por la Editorial Cultural, la segunda impresión de la obra.

 Margenat, Hugo, Obras completas, San Juan de Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974. Recopilación y nota por José Manuel Torres Santiago y publicadas en la serie: Biblioteca Popular del Instituto. Aunque breve, la alusión que hace Manrique Cabrera a Hugo Margenat, permite no solo ver el destaque que comenzaba a tener el poeta entre las letras puertorriqueñas, sino su vínculo con un proceso de ruptura que comienza expresarse entre sectores de la juventud de la época con el proyecto populista y modernidad de los años de la década de 1950. (pp. 361-368)

Medina, Ramón Felipe, Hugo Margenat, poeta agónico, San Juan Puerto Rico, La Editorial, Universidad de Puerto Rico, 2008. Esta resulta ser una lectura imprescindible para quien desee aproximarse al estudio de la vida y obra de Margenat. En la narrativa del libro, Felipe Medina hace un recorrido a través del tiempo en que conoció y compartió con el poeta, en la que la exegesis de su obra poética, el acercamiento a su vida y la memoria del escritor en relación a su amigo, dialogan entre sí. 

Poemas de Hugo Margenat, selecciones de sus libros Mundo Abierto e Intemperie, disco de larga duración, de la serie ICP-L-7, Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan Puerto Rico, (S.f., c. 1973). Recitaciones en la voz de Hugo Margenat (lado A) y José Antonio Torres Martinó (lado B.) La contraportada del disco incluye una reseña biográfica del poeta, redactada por Torres Martinó. Según indica Ramón Felipe Medina, en su libro Hugo Margenat, poeta agónico, antes de su muerte (1999), Margenat había grabado dos discos de su poemario Mundo abierto, los cuales el Instituto de Cultura utilizó para dicha producción, la grabación que diez años antes había hecho el poeta. (pp. 18-19)

Quintana, Hilda E., Rodríguez, María, Cristina y Gladys, Vila Barnés, Personalidad y literatura puertorriqueñas, Río Piedras Puerto Rico, Editorial Plaza Mayor, 1985. Las autoras seleccionan una variada representación de la literatura puertorriqueña a partir de lo que consideran son elementos representativos del “acervo cultural puertorriqueño” (p. 9). En la sección C del libro, en que se presenta “el escritor ante los eternos temas del ser humano”, se incluye el poema “Eslabones”, de Hugo Margenat. (pp. 314-316) Según las autoras, el poeta “recoge en su obra poética las preocupaciones de la juventud de su época con una gran madurez y sensibilidad. En sus poemas canta a su tierra, a su pueblo con héroes anónimos, y a los valores eternos del ser humano”. (pp. 373-374)

Rivera, Félix Joaquín, “Tras el meollo de lo visible: exploración del pensamiento de Hugo Margenat en Mundo abierto”, Exégesis, Revista de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, año 21, Núm. 61-63, 2008, pp. 58-64. Un acercamiento a la mar de interesante en el que el autor del ensayo-conferencia trata de adentrarse a la esfera interna del pensamiento y la psiquis del poeta a través de su poemario.

Rivera de Álvarez, Josefina, Diccionario de literatura puertorriqueña, San Juan de Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974. En una apretada nota bibliográfica, Josefina Rivera destaca que su vocación y talento poético recibió el estímulo del poeta español. (p. 896) Juan Ramón Jiménez. Acerca de la valoración de Margenat, indica que la misma, manifestaba “una actitud de grave e intensa seriedad” mediante la cual manifestó en su poesía una vinculación con “los valores fundamentales del espíritu, no empece a sus pocos años, halló proyecciones en una lírica de acento recio y riguroso, de agudas intenciones, vaciada en moldes de depurada modernidad.” (p. 897) 

Torres Santiago, José Manuel, “Hugo Margenat: Un acercamiento a su presencia histórica”, en: En Rojo, edición 2772, 6 al 12 de abril de 2006, pp. 20-21. En este ensayo, José Manuel Torres Santiago que, junto a Ramón Felipe Medina, han sido dos de los estudiosos más constantes de la vida y obra de Hugo Margenat, nos brinda un acercamiento a Hugo Margenat que trasciende el mito, que en torno al poeta se ha creado desde su muerte y nos permite una aproximación al ser humano que existe en una realidad social y cultural específica, y a partir de la cuales construye su poesía y su poética.