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Editorial: El carbón mata nuestro futuro

Ya está prácticamente establecido un consenso mundial entre los científicos ambientales sobre los daños mortales que ocasionan al planeta y sus habitantes la extracción y quema de carbón para la producción de energía. El veredicto negativo sobre el carbón- un combustible fósil de alto poder contaminante- obedece principalmente a dos razones: su enorme impacto en las emisiones de bióxido de carbono hacia la atmósfera, principal causa del cambio climático, y su efecto letal en la salud de las poblaciones directamente afectadas por su actividad. Por eso, en países como el Reino Unido y Canadá, ya no se utiliza este combustible en la producción energética, y muchos otros países están revisando sus políticas sobre esta tecnología, o controlando y limitando su uso.

Puerto Rico, como siempre, está rezagado. Maniatado por el colonialismo, y sujeto a las disposiciones de una Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) que bajo la administración de Donald Trump y el Partido Republicano se ha convertido en un asesor de imagen de la industria del carbón, el gobierno de Puerto Rico se ha hecho de la vista larga ante el continuo crimen ambiental que perpetra contra las poblaciones de Guayama y Peñuelas la carbonera AES y sus emanaciones de cenizas tóxicas.

A pesar de la lucha continua y combativa de las comunidades afectadas contra la quema de carbón y demás organizaciones que reclaman el fin de las emanaciones; aunque existen estudios serios- como el de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico- que establece el vínculo inequívoco entre las cenizas de AES y el aumento en la incidencia de cáncer y enfermedades respiratorias graves en las poblaciones afectadas por su actividad, el gobierno de Puerto Rico hasta ahora no ha actuado para detener la quema del carbón y el depósito de cenizas tóxicas en nuestro aire y suelo. En semanas recientes ha surgido aún más evidencia del daño que ocasionan: un estudio de Earthjustice, organización de Estados Unidos que promueve la justicia ambiental, revelando que las cenizas que produce la carbonera AES en Puerto Rico también contienen arsénico, una sustancia altamente tóxica concentrada en niveles considerados nocivos a la salud de las personas por la propia EPA.

Ante la urgencia que reviste este nuevo hallazgo, y el potencial efecto adverso de contaminación por arsénico en dichas poblaciones, sobre todo entre los niños y las niñas, es necesario movilizar todos los recursos del gobierno y el pueblo de Puerto Rico para detener este asalto al ambiente y la salud de estas comunidades y de nuestro país. Por eso, urgimos a la nueva gobernadora Wanda Vázquez a que se reúna con los representantes de estas comunidades y conozca de primera mano sus quejas y reclamos. La exhortamos también a que visite las áreas aledañas a las actividades de AES en Guayama y Peñuelas, y constate por sí misma la insalubridad que permea en dichos ambientes. Que vea con sus propios ojos el daño permanente que los cabilderos a sueldo de dicha industria- entre los que se encuentran varios miembros prominentes del PNP- pretenden ocultar.

Guayama y Peñuelas son dos áreas de Puerto Rico históricamente castigadas por las industrias contaminantes. Primero, por las plantas petroquímicas que las convirtieron en desiertos. Ahora, por las cenizas de carbón de AES que amenazan su existencia misma.

Las actividades relacionadas a la extracción y quema de carbón son tan dañinas que no perdonan ni a los suyos. Entre los años 1990 y 2000, más de 10,000 ex mineros murieron a causa de la enfermedad del pulmón negro o neumoconiosis, un riesgo letal asociado a la minería de carbón. Alrededor del mundo, se registra miles de casos en poblaciones afectadas por tasas aumentadas de distintos tipos de cáncer, enfermedades respiratorias graves como bronquitis o pulmonías, y afecciones de hongos, manchas o brotes en la piel, en áreas cercanas a la extracción o quema de carbón.

No es, entonces, caprichoso que dicha industria sea crecientemente cuestionada en un mundo que comienza a comprender que su sostenibilidad futura dependerá de limitar las actividades contaminantes y depredadoras del ambiente natural, y contener el avance del cambio climático. En este momento, bajo Trump y el Partido Republicano, Estados Unidos camina a contracorriente de dicha tendencia mundial. Trump ganó en parte porque prometió insuflarle nueva vida a la industria del carbón y demás combustibles fósiles, creando nuevos mercados para las enormes reservas que Estados Unidos posee de dichos combustibles. De ese modo, también contribuiría a aumentar aún más las ganancias de los dueños de dichas industrias, y obtendría una ventaja electoral y política en las áreas deprimidas del medio oeste estadounidense, donde se concentra la actividad de extracción y quema de carbón.

Puerto Rico se encuentra aprisionado en ese malsano juego de poder. Nuestra sostenibilidad futura está en las energías renovables y en la conservación de nuestros limitados recursos de tierra y agua para el disfrute de nuestras generaciones venideras. Para ello, dependemos de derrotar con renovado activismo la muerte lenta, pero segura, que representan para nuestro pueblo las cenizas tóxicas del carbón.

Ley 124 de Servicio Militar viola los derechos civiles

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

A juicio de una abogada de la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU, siglas en inglés), Capítulo de Puerto Rico, la Ley 124 que inscribe a un joven de manera automática en el Registro de Servicio Militar, al sacar una licencia de conducir, es una violación a los derechos civiles y garantías constitucionales como la libertad de asociación y el derecho a la privacidad.

La Ley 124 es una de las firmadas por Ricardo Rosselló Nevares, antes de su forzada renuncia. Según explicó la licenciada Mayte Bayolo ya existe el Acta de Servicio Militar (MSA por su nombre en inglés), el cual dice que un varón al cumplir los 18 años de edad se registra 30 días antes de cumplir los 18 o tiene hasta 30 días posteriores, pero siempre existe la opción de hacerlo o no.

Ahora con esta ley señaló Bayolo, el gobierno de Puerto Rico ha optado por imponer el registro y si la persona no se registra es ilegal, aun cuando se supone que de todas formas existe autonomía por parte de las personas de querer o no registrarse, de cuándo, cómo y si se cumple con las leyes. “Como sociedad uno quiere que las personas cumplan con las leyes, pero existen razones y la ACLU históricamente a defendido a los objetores por conciencia”. En el caso del MSA dispone que una de las razones de justificación puede ser la objeción por conciencia.

Agregó que antes de la ley firmada por Rosselló Nevares no era obligatorio por ley de Puerto Rico inscribirse en el Servicio Selectivo, ahora no solo es obligatorio, sino que se está haciendo por medio de la licencia de conducir. “Entonces ¿qué ocurre si usted no tiene licencia de conducir? Vivimos en un lugar que no tiene un servicio de trasporte público suficientemente evolucionado y funcional como para no necesitar un vehículo y poder guiarlo legalmente” denunció.

La licenciada de ACLU fue enfática en censurar que el hacer obligatorio el registro por medio de la licencia de conducir la opción que le deja a las personas, es una ley problemática, que lo que hace es poner a ese varón a decidir si quiere o no su licencia de conducir, afectándole su libertad de movimiento, de trabajar y educarse.

“Además en Puerto Rico la licencia se saca a los 16 años. Si se lee bien esa enmienda dice que se le registre luego cuando tenga 18 pero tiene que ser con el consentimiento de un adulto. Según el análisis que yo hago, por la redacción que tiene, lo que significa es que si ese menor no está con un adulto al sacar la licencia no puede optar por registrarse luego de los 18 años, sino que se hace entonces desde esa edad”.

Madres Contra la Guerra

En tanto en entrevista por separado la portavoz del grupo Madres Contra la Guerra, Sonia Santiago, expresó su decidido rechazó a la Ley 124, dentro del contexto de lo que representa el servicio militar particularmente dentro de una situación colonial como la que vivimos en Puerto Rico. “Nosotros no le hemos declarado la guerra a ningún país, no tenemos ejército y vienen las fuerzas armadas de los EEUU a reclutar a los jóvenes puertorriqueños por la relación metrópoli – colonia”.

Narró que desde 1973 la ley que dice que a los 18 años los jóvenes varones tienen que inscribirse en el servicio selectivo y que de no hacerlo supuestamente tienen una pena de 5 años de cárcel y una multa de más de $100 mil, que ella sepa -dijo- ni en EEUU ni en Puerto Rico se ha procedido con esa ley.

Reclamó que MCG tiene la misión de alertar a la juventud para que no firmen un contrato militar y también apoyar a los militares que se quieran salir mediante el proceso de la objeción por conciencia que es un derecho del militar si decide salirse de la milicia ya sea por razones éticas, morales o religiosas.

En cuanto a las consecuencias de no en listarse en el Servicio Militar Selectivo enumeró que la persona no puede solicitar trabajo en el gobierno federal, ni recibir apoyo económico financiero mediante prestamos estudiantiles o becas.

“Nuestra postura es que la educación es un derecho y no debe estar chantajeándose al joven que quiere estudiar. Que a cambio de unas migajas para que estudie se le exija la inscripción en el servicio selectivo”.

Reparó en que inscribirse en el servicio selectivo no es firmar un contrato militar y atribuyó que el servicio selectivo es una especie de censo para que el presidente de los EEUU sepa dónde hay jóvenes que pueden servir en las fuerzas armadas. En relación a esta apreciación expresó: “Me preocupa que este presidente tan racista y volátil decida invadir a Venezuela y diga:“estos zánganos de Puerto Rico hablan español mándenlos a ellos”.

Bayolo, explicó que aquellos jóvenes que no están obligados a registrarse serían: inmigrantes sin visa; trabajadores agricultores por temporada con visa de H2A; personas en la cárcel o institucionalizadas por razones médicas u hospitalizadas, lo cual tiene unos requisitos. Las personas que están ya determinadas incapaces para que no tengan el requisito de registro tiene que ser que están confinadas a una institución por más de 30 días, o sea, que uno puede tener una discapacidad y con todo y eso sería requerido a registrarse. “Las personas transgénero que nacen femeninos y tienen un cambio de sexo a masculino, no están obligadas a registrarse. En cambio, si la persona es transmujer tiene que hacerlo porque se entiende que empezó masculino”.

Aprueban proyectos sin vistas públicas

La aprobación de la Ley 124, que inscribe de manera automática en el Registro del Servicio Militar a un joven al momento de obtener su licencia de conducir, fue aprobada sin llevarse al proceso de vistas públicas. Sin embargo, la licenciada Bayolo destacó que este no es el único proyecto aprobado sin vistas públicas y que se podía hablar de este patrón que se vio en la pasada sesión legislativa.

“Este proyecto (se refiere a la Ley 124) no fue el único que se aprobó sin vistas públicas, ocurrió también con las pruebas de sangre compulsoria que tampoco son compulsorias porque esa ley es inconstitucional”.

Denunció que este patrón se ha visto que en muchas ocasiones en que se le pone un título a una ley que es contrario a lo que dice el cuerpo. “Por ejemplo, Ley de Transparencia. Cuando uno la lee ve que no incita a la transparencia, que es lo opuesto porque pone más requisitos para llegar a esa transparencia”. También mencionó el reciente proyecto de ley para la “Libertad religiosa”.

En cuanto a Ley de Vehículos y Tránsito y el proyecto de la Cámara 1869, que es la enmienda al artículo 3.25 de la Ley 22, que es la Ley 124-2019, lo que habla es de enmendar dicha ley “a los fines de aclarar un lenguaje y atemperarlo a la realidad jurídica existente”. Es ahí donde se habla entonces del sistema de servicio selectivo y otros fines relacionados.

“Pero el título de la ley no es, por ejemplo, para enmendar la ley 22 con el fin de crear un registro mandatorio al sistema de servicio selectivo de EE.UU”, aclaró.

La licenciada denunció que en la Legislatura se ha seguido un patrón de darle a un proyecto un título de una forma pero lo que se está buscando hacer es otra cosa. “Esta incumbencia legislativa es preocupante porque viola el propósito de la legislación, se supone que haya participación ciudadana, que haya vistas públicas, que sea informado”.

La ñapa del En Rojo:Dos libros sobre la “Nueva Lucha”

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

Tomando una pausa de la vorágine política de los últimos meses comentamos dos libros de reciente publicación en los que la historia de la lucha patriótica puertorriqueña es protagonista. Ambos hacen aportaciones importantes al estudio de un periodo de nuestro pasado reciente donde están muchas de las claves que explican el presente.

Comienzo con el de Ángel Pérez Soler, Del Movimiento Pro Independencia al Partido Socialista Puertorriqueño. La transición de la lucha nacionalista a la lucha de los trabajadores: 1959-1971, Publicaciones Gaviota.

Lo que sus protagonistas llamaron “La Nueva Lucha de Independencia”, desarrollada a lo largo de las décadas del ’60 y el ’70 del siglo XX, ya no es tan nueva y alegra ver que una camada de jóvenes historiadores puertorriqueños, formados mayormente en nuestras universidades, se ha dado a la tarrea de investigarla y divulgarla. Algunos de esos trabajos, como este de Pérez Soler, surgieron de investigaciones para tesis doctorales y su publicación en forma de libro los pone al alcance de todos. En la introducción de la obra se listan otros libros publicados en los pasados años sobre aspectos distintos del mismo tema que también representan aportaciones importantes.

Varios de los principales actores de aquella “nueva lucha” – Juan Mari Brás, César Andreu Iglesias y Carlos Gallisá – ya no están con nosotros, pero dejaron importantes testimonios que alimentan las investigaciones. Otros protagonistas aún están dando candela y uno de ellos, el también historiador Félix Ojeda Reyes, aporta un excelente prólogo al libro de Pérez Soler. Más que prólogo, el escrito de Félix es una narración testimonial que, además de comentar eventos que enriquecen la investigación central del libro, le hace justicia a personas que desde el anonimato hicieron contribuciones importantes. Ojeda también trae al libro referencias muy pertinentes a la brutal persecución que contra aquella nueva lucha desató el FBI y sobre la respuesta armada de organizaciones aún poco estudiadas, como los Comandos Armados de Liberación (CAL).

La “Nueva Lucha de Independencia” nace con el grupo de personas que un 11 de enero de 1959 – que no por casualidad era el natalicio de Eugenio María de Hostos – se reúnen en Mayaguez para iniciar la fundación del Movimiento de Independencia. El libro de Pérez Soler comienza enlazando ese inicio con lo acontecido en las dos décadas inmediatamente anteriores donde se produjeron eventos que, de distinta manera, influenciarían al nacimiento del MPI. La formación del Partido Popular con un liderato independentista que luego dejaría de serlo, la fundación del Partido Independentista (PIP), que de un crecimiento impresionante en la década de 1950 fue reduciéndose hasta perder la franquicia electoral en 1960, y la llamada Operación Manos a la Obra que ya se estancaba, son los elementos más importantes del periodo previo al nacimiento de la nueva organización.

El MPI no nació del ejemplo de la Revolución Cubana, que alcanzó el poder 12 días antes de que la nueva organización independentista diera su primer paso en Mayaguez, pero el mismo enfoque ideológico que enriqueció y radicalizó el movimiento liderado por Fidel Castro fue trasformando la nueva organización boricua hasta que doce años más tarde, en noviembre de 1971, se convirtió en Partido Socialista.

Las influencias de esas nuevas corrientes aparecieron muy pronto en el debate interno del Movimiento, en buena medida gracias a aportaciones de dirigentes como César Andréu Iglesias, quien al integrarse al MPI ya era un militante curtido en la lucha sindical y en organizaciones socialistas. Un trabajo de César, Bases para la nueva política independentista, publicado posteriormente como folleto y que alimentaría la primera tesis política de la organización, aportó mucho al enfoque programático inicial y delineó el trabajo organizativo del nuevo movimiento. Los capítulos centrales del libro de Pérez soler – “Nacimiento del MPI y la Nueva Lucha de Independencia” y “Organización, educación política y desarrollo ideológico”- describen muy bien ese proceso al que contribuyeron los jóvenes que, formados en la lucha universitaria, pasaron luego a integrar los cuadros directivos del MPI.

El otro libro –Lluvias Borrascosas. El PIP, el MPI-PSP y el debate dentro del independentismo, Mariana Editores– es producto del trabajo de Néstor Duprey, Mayi Marrero y José Sánchez Jorge. Se refiere a los debates internos dentro de las organizaciones independentistas entre 1968 y 1976, así como a las diferencias de enfoque, tácticas y estrategia entre el MPI (luego PSP) y el PIP. El libro contiene una extensa y cuidadosa reproducción de documentos de ese periodo, apoyada en entrevistas a varios de los protagonistas (Rubén Berríos, Carlos Gallisá y Luis Ángel Torres) y en una cronología elaborada por los editores. En el caso de Mari Brás, quien falleció en 2010, la entrevista fue facilitada por Fredy Rodríguez y Mariel Marrero de Producciones Zaranda.

Las confrontaciones y luchas internas dentro de partidos y movimientos políticos son tan viejas como la historia y no siempre deben apreciarse de forma negativa. A veces, como una manifestación de la dialéctica hegeliana, de esas contradicciones nacen cosas nuevas que terminan desplazando al grupo progenitor. Los dos partidos políticos que todavía dominan el campo electoral puertorriqueño, el PPD y el PNP, nacieron de luchas internas y en ambos casos la organización creada por la disidencia hizo desaparecer el partido político que la generó.

Aun cuando en el libro no se hace la diferenciación, las entrevistas y los documentos reproducidos permiten configurar dos grandes temas. Uno es el de las luchas internas que por razones políticas o personales condujeron a desprendimientos y divisiones, y el otro es el de las diferencias ideológicas, así como de táctica y estrategia, entre las dos principales organizaciones de ese periodo, el MPI-PSP y el PIP. Entre estas diferencias destacan el modo como se vincularon a las tendencias del movimiento socialista mundial, el apoyo manifestado a formas de lucha ensayadas en ese periodo como, por ejemplo, la acción armada y la desobediencia civil, y la importancia asignada a reclamos históricos del independentismo, en particular, el de la unidad en la acción.

El tema central del libro son los debates en el seno del independentismo, pero de los documentos que se reproducen se evidencian aportaciones cruciales al bienestar de los puertorriqueños, así como campañas y formas de lucha que debieran ser objeto futuros trabajos y que, a mi juicio, son mucho más importantes que las diferencias entre líderes. Sobre lo primero destaco la lucha conducida en esos años que llevó a la salida de la Marina de Culebra y al inicio de la que eventualmente la sacaría de Vieques. En cuanto a lo segundo, como temas importantes de investigación, destaco la convergencia durante el periodo de distintas formas de lucha por parte de organizaciones independentistas (como la desobediencia civil y la acción armada) y el inicio de campañas que luego se convertirían en reclamo de todos, como la lucha ambiental y por los derechos de la mujer. 

Puerto Rico, novela inconclusa: Mapa en blanco del viaje de un país

 

Por Reinaldo Pérez Ramírez/Especial para CLARIDAD

“La historiografía y el periodismo nos informan sobre lo que ocurrió. Sólo la novela puede contarnos lo que existe detrás de lo ocurrido, lo … oculto … lo … invisible, e incluso lo que no ocurrió, pero hubiera podido ocurrir. “

Viajes con mapa en blanco

Juan Gabriel Vázquez

La pregunta necesaria: ¿Qué ocurrió en nuestro País durante la segunda mitad de julio y la primera de agosto? ¿Qué subyace a lo largo de la calle estrecha pero densa de la resistencia? La contestación es obvia. En un sustrato aún invisible a nuestra acostumbrada mirada casual, desapegada, conviven múltiples niveles de sectores sociales, económicos y generacionales, sustentados en la zapata profunda de una juventud que se auto construye y va definiéndose paso a paso.

Las próximas preguntas: ¿Qué hacemos? ¿Qué pasará en el país? ¿Cómo podemos suprimir temporalmente nuestras miradas cansadas para apoyar la energía contenida de raudales de jóvenes, sin líderes con nombre –cual si fuera un pecado tenerlos– pero con interlocutores y portavoces, improbables los más?

Las contestaciones a estas interrogantes dejan ver el futuro de un país desdoblado, perplejas sus gentes en actitud de espera, pero afilando machetes. Por un lado, la incertidumbre nos arropa. Por otro lado, intuitivamente nos preparamos para algo inédito. La inmensidad de la tiranía impuesta; la deuda impagable e inconstitucional –auditoría incluida– ha sido reconocida por muchos sectores sociales, profesionales, académicos, estudiantiles y gremiales del país. La gente, el pueblo, todos sabemos de maneras diversas –algunas de ellas simplemente viscerales, que es injusta, usurera, impuesta por las mafias financistas del mundo vestidas con el ropaje jurídico de una legalidad autoproclamada.

Lamentablemente, existen otras certidumbres falaces. Algunos todólogos sicofantes matizan sus análisis radiales con lubricación mediática casi avalada por la Junta de Supervisión Fiscal. Mientras eso ocurre, la partidocracia –toda– deja de ver. No quiere mirar. Se comporta desconociendo la horizontalidad anónima de un pulso ciudadano que al final del día podría ser el único que tiene hoy el potencial de redimirnos.

La verdad es que un país “nuevo” se anuncia. Configurado por sus gentes jóvenes de al menos dos generaciones, ha descubierto que tiene un poder que no había asumido antes. Es el poder de la calle, de la gestión política puntual, en la que caben (cabemos) todos y todas, asumiendo un accionar eminentemente político, pero no partidista; multisectorial, multigeneracional, inédito y fresco, como una tormenta de otoño, sin colores que no fueren los del sol cuando se pone y los del arcoíris cuando el prisma de la naturaleza nos matiza a través de las gotas de lluvia una esperanza. Debemos apoyar, sin estridentes pontificaciones, los esfuerzos de lucha de nuestros hijos y nietos. Los que rehúsen reconocer que estamos en esa encrucijada, se quedarán a la orilla del camino mientras la historia les pasa por delante.

No matemos de antemano lo invisible que aún no ha ocurrido, pero que el día menos pensado, pudiera ocurrir.

Comentarios a: rei_perez_ramirez@yahoo.com

Es el poder de la calle, de la gestión política puntual, en la que caben (cabemos) todos y todas, asumiendo un accionar eminentemente político, pero no partidista; multisectorial, multigeneracional, inédito y fresco, como una tormenta de otoño, sin colores que no fueren los del sol cuando se pone y los del arcoíris cuando el prisma de la naturaleza nos matiza a través de las gotas de lluvia una esperanza.

Las movilizaciones de julio: Un nuevo aspecto

Especial para CLARIDAD

Las movilizaciones de este verano tuvieron un resultado único en nuestra historia: destituyeron un gobernador. La población indignada no quiso esperar hasta noviembre de 2020. Llevó a cabo un proceso de democracia directa que no le dejó espacio de salvación al gobernador. Las protestas fueron continuas, cada vez más extensas y heterogéneas. Una consigna con dos peticiones dominó el escenario: Ricky renuncia y llévate la Junta. La unidad de estas dos peticiones es necesaria para entender un aspecto clave de lo sucedido este verano.

Podemos decir, con seguridad, que la movilización del lunes 22 de julio ha sido la más grande en la historia de Puerto Rico. Pero ahí no se queda su carácter excepcional. Hay otro aspecto sorprendente. Antes de esa poderosa marcha, el 17 de julio, apenas cinco días antes, hubo otra monumental manifestación. Nunca antes en la historia de Puerto Rico, entre movilizaciones diarias sin pausa, se habían dado dos actividades de protesta realmente impresionantes. Si el miércoles 17 de julio, la población enjuició y decidió que el gobernador tenía que renunciar, el lunes 22 no quedó duda del final de Ricardo Rosselló. Si no se iba, el pueblo en movimiento obligaría a la legislatura a residenciarlo. La suerte estaba echada.

Para colocarnos en posición de entender la complejidad de la renuncia es necesario establecer los factores que motivaron la explosión social. Hemos destacado dos factores íntimamente relacionados que provocaron la indignación general: 1) los arrestos figuras claves del gobierno de Rosselló: Ángela Ávila Marrero, directora de ASES, y Julia Keleher, exsecretaria de Educación; ambas fueron detenidas en compañía de dos cabilderos y contratistas destacados: Alberto Velázquez Piñol y Fernando Scherrer, además de otras personas de menor categoría; 2) la publicación parcial del vergonzoso chat del gobernador con miembros de su gabinete y destacados cabilderos y contratistas. El chat salió a la luz parcialmente hasta que el Centro de Periodismo Investigativo publicó sus 889 páginas el sábado 13 de julio. Nadie quedó si recibir un insulto en las escandalosas hojas de este documento. En el afloró la podredumbre moral del gobierno: la homofobia, la misoginia, los insultos a la prensa, el menosprecio y la burla de sus propios compañeros de gobierno, de los adversarios políticos, y otros agravios.

No podemos olvidar que en Puerto Rico durante los últimos 29 años, entre 1990-2019, hemos visto múltiples movilizaciones de enorme magnitud. Las más grandes fueron provocadas por decisiones gubernamentales asociadas a la política neoliberal. Tres de estas monumentales protestas estuvieron vinculadas con paros nacionales en oposición a la venta de La Telefónica: el 28 de marzo de 1990, el 1 de octubre de 1997, y la huelga del pueblo a comienzos de julio de 1998. Otra de las grandes movilizaciones, considerada hasta ese momento la marcha más concurrida, fue para reclamar la salida de Vieques de la marina de guerra estadounidense a raíz de la muerte accidental de David Sanes por una bomba. Después de alrededor de 1600 desobedientes civiles que fueron encarcelados y de una protesta social en ascenso, la marina de guerra fue derrotada y tuvo que marcharse

Las restantes grandes movilizaciones se debieron también a políticas neoliberales. Las dos de mayor envergadura ocurrieron con el paro nacional del servicio público el 15 de octubre, en oposición a la Ley 7 de 2009, y el primero de mayo de 2017, convocado por la huelga estudiantil que se encontraba activa en ese momento. Nunca antes en nuestra historia un gobierno había arremetido con tanta furia contra el servicio público, ni se había dado una huelga estudiantil contra la agresión de dos autoridades: el gobierno y la dictadura de la Junta de Control Fiscal (JCF) impuesta por las autoridades federales.

El resultado de todo este complejo proceso de políticas de privatización, desregulaciones, reformas laborales y de creciente austeridad, fue la imposición de una política bipartidista que desplazó masivamente riqueza de los empobrecidos bolsillos laborales hacia bolsillos de un grupo empresarial insaciable de políticos empresarios y de empresarios políticos. La JCF llegó para exacerbar la política neoliberal de austeridad que tiene dos caras: el empobrecimiento del pueblo y la corrupción derivada de las privatizaciones con su plaga de cabilderos y contratistas. En este contexto fue que llegó el huracán María con su terrible azote. El gobierno y la JCF, lejos de atender la tragedia social, continuaron con sus planes de austeridad y de privatizaciones. La corrupción, además, permea ambos organismos.

El resultado fue cruel: miles de muertes por abandono y negligencia, cierre de más de 400 escuelas, ataque a la UPR y aumentos de matrícula nunca vistos e insensibles, reducciones a la salud, amenazas a las pensiones, eliminación del bono de navidad, la aglomeración de cadáveres en Ciencias Forenses, etc. ¿Quién no ha recibido un golpe en Puerto Rico que no pertenezca a la pequeña claque que se ha enriquecido con la política de austeridad? En nuestra discusión mañanera universitaria, en que me acompañan, Héctor Quintero, Federico Fernández, Francisco Moscoso e Iyari Ríos, hemos estado de acuerdo en que en este ataque universal, directo y despiadado a grandes sectores populares se encuentra una importante novedad de lo ocurrido el pasado julio.

En todas las movilizaciones anteriores había una focalización específica: oponerse a la privatización de la Telefónica, a la marina de guerra, a la Ley 7, al ataque a la Universidad pública, que incluía el interés de importantes sectores. La convocatoria para la mayoría se veía como algo externo. Pero el pasado julio, si bien lo empezaron movimientos de conciencia ya desarrollada, pronto fue desbordado por una marejada desconocida en las anteriores movilizaciones. Nadie puede adjudicarse una convocatoria que se caracterizó por una amplitud desconocida en nuestro país. Si alguna organización pretende hacerlo, sin ser absolutamente falsa su pretensión, se expone a la sonrisa benévola de las multitudes que participaron.

La cantidad de jóvenes, incluyendo niños y niñas de temprana edad, que se vieron en las manifestaciones fue sorprendente. Pero recordemos las imágenes dolorosas de niños y niñas llorando por el cierre de escuelas. Si allí se vieron mujeres airadas, recordemos las protestas intensas contra la intolerable cantidad de asesinatos causados por hombres relacionados con ellas. Si junto a los muy jóvenes vimos una gran cantidad de envejecientes, recordemos la amenaza a las pensiones. Así podemos seguir en una lista inacabable. Todos los golpeados y golpeadas, todos los agredidos y agredidas, tuvieron razón para autoconvocarse una vez el chat puso al descubierto la podredumbre moral del gobierno. Pero no se puede olvidar que el chat surgió después de los arrestos relacionados con salud y educación.

Mientras el gobierno y JCF amenazaban los planes de salud, mientras se cerraban escuelas y se atacaba a la UPR, la corrupción hacía fiesta con el dinero de esos dos servicios esenciales para el país. La lucha nacía de cada cual y la convocatoria ahora actuaba desde adentro. No fue posible detenerla y todos los agravios pusieron el ojo en la fuerzas concentradas que causaban las miserias: el gobernador y la Junta de Control Fiscal: Ricky renuncia y llévate la Junta. Ricky cayó y queda todavía pendiente la otra parte.