Zaira Pacheco es poeta y profesora de lengua y literatura. Ha publicado el poemario Ciutaty el ensayo crítico Androginia y deseo en Póstumo el transmigrado de Alejandro Tapia ambos en la Editorial La secta de los perros. Los poemas que mostramos son de su poemario Despertar en el Sahara, de Ediciones Alayubia.
11. _____ Padilla Otero; conocida como Padilla de Sanz, escritora y pianista puertorriqueña. Usó el seudónimo La Hija del Caribe.
12. Impar.
13. Serie de personas o cosas colocadas en línea.
14. Nombre de continente.
17. Carlos Alberto _____ Amador; profesor, político y revolucionario nicaragüense. Uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
21. _____ Tió; autora de la antología poética “Palabras sin escolta”.
23. Parte del calzado que toca el suelo.
24. _____ Nolla Ramírez de Arellano; escritora puertorriqueña. Autora de la novela “La segunda hija”.
26. Símbolo del neón.
28. Repollo.
30. Usted, abrev.
31. Edificio de mucha más altura que superficie.
33. 23 de _____ de 1936; nacimiento de Fonseca.
35. Nombre de la letra n.
37. Río suizo.
38. 7 de _____ de 1976; fallecimiento de Fonseca. Cae en combate en la región de Zinica, Nicaragua.
40. Breve análisis de _____ lucha popular nicaragüense contra la dictadura Somoza (1960); escrito de Fonseca.
41. Escucha.
43. ¿Qué _____ un Sandinista? (1975); escrito de Fonseca.
44. Música popular bailable.
46. _____ Augusto Turcios Lima; comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Guatemala a quien Fonseca, en el exilio, conociera en ese país.
47. Crónica secreta: Augusto César Sandino _____ sus verdugos (1974); publicación de Fonseca.
Verticales
1. Máquina compuesta de dos grandes ruedas engranadas que sube el agua de los pozos.
2. Soldado ruso de caballería ligera, pl.
3. ____; municipio de Puerto Rico por donde EE. UU. invadió el país el 25 de julio de 1898.
4. Ruedo de la plaza de toros.
5. _____ Fonseca Amador; autor de Crónica secreta: “Augusto César Sandino ante sus verdugos”, “¿Qué es un Sandinista?”, “Notas sobre la montaña y algunos otros temas” y “Un nicaragüense en Moscú”.
7. Reseña de la secular intervención norteamericana _____ Nicaragua (1972); publicación de Fonseca.
8. _____ nicaragüense en Moscú (1958); escrito de Fonseca.
10. Preposición.
11. Forma de pronombre.
13. _____ Sandinista de Liberación Nacional (F.S.L.N.); organización armada revolucionaria fundada por el comandante Carlos Fonseca.
15. Unidad monetaria del Perú.
16. Carlos Fonseca _____; el 17 de enero de 1968 se le reconoce a nivel nacional como jefe político y militar del FSLN. Autor de “Notas sobre la carta-testamento de Rigoberto López Pérez” y “Sandino guerrillero proletario”.
18. Parte alta de la cerviz, lugar en que se une la columna vertebral con la cabeza.
19. Catedral.
20. Pronombre, fem.
22. _____ Felipe; poeta español. Murió en el exilio en México.
25. Conduce.
27. Nicaragua hora _____ (1969); escrito de Fonseca.
29. Estrujar.
32. Segunda nota musical.
34. Apócope de nada.
36. Acción y efecto de repasar.
38. _____ sobre la Carta-testamento de Rigoberto López Pérez (1972); escrito de Fonseca para la revista Casa de las Américas.
39. _____ Poniatowska; autora de “La noche de Tlatelolco. Testimonios de historia oral”.
40. Dativo de pronombre.
41. Símbolo del osmio.
42. Desde la cárcel _____ acuso a la dictadura (1964); publicación de Fonseca.
En todo el continentejunio es un mes marcado por fiestas. A través de los siglos, diversas culturas en todos los continentes estas celebraciones marcan los cambios de estación. Ocurre así, durante el solsticio del verano en el norte y del inverno en el sur.Mientras los antiguos hacían fiestas al sol, actualmente las comunidades se acuerdan de sus tradiciones y hacen la revitalización de sus costumbres.
En la cordillera de los Andes, quechuas y aymaras celebran el Inti Rami. En otras regiones, las celebraciones han tomado la forma de fiestas en honor de santos católicos como San Antonio, San Juan Bautista y San Pedro. Por todo el Brasil, las familias hacen fogatas y, en los más diversos sitios, hay danzas y cánticos tradicionales. Hay quien considere esas fiestas como meros residuos de una sociedad rural, fuera de sentido en ese mundo urbano. Sin embargo, ese juicio no es justo. A través de las danzas y fiestas antiguas, las personas que viven en periferias revelan una fuerte resistencia cultural y eso es fundamental en esa sociedad dominadora que impone una cultura de masa comercializada.
Los propios grupos y comunidades que hacen las fiestas de junio no siempre tienen conciencia de la dimensión socio-política de sus actos. El hecho es que, a través de eses juegos y músicas, manifiestan sus críticas y dicen como juzgan a los poderosos, sean estos políticos, sean curas, sean jueces. Y hacen eso con gran creatividad y de forma muy comunitaria.
Actualmente, en diversos países de América Latina, tenemos gobiernos puestos por el Imperio norteamericano para desarrollar políticas contra la mayoría de los ciudadanos, especialmente contra las causas sociales y la defensa de los más pobres. Sin duda, esos temas y cuestiones aparecen ahora en las fiestas de junio, como ensayo o expresión de una gran parcela de la población que tiene más dificultad de expresarse en manifestaciones explícitamente políticas. Las fiestas son su forma de manifestarse.
Todas las tradiciones espirituales insisten en que el Espíritu nos habla por la naturaleza y por la historia. Y el cambio de las estaciones revela o recuerda que somos llamados a renovarnos permanentemente. Según diversas religiones y también la revelación bíblica, esa renovación será más efectiva y profunda si hace de cada uno/una de nosotros, cada vez más, personas llenas de amor y comprometidas a organizar las relaciones sociales desde el amor solidario y la justicia. Los primeros cristianos afirmaban siempre: “Nosotros/as somos aquellos/as que creemos en el amor”.
De alguna manera, las distintas manifestaciones de arte contemporáneo que presentan el artista y las artistas puertorriqueñas invitadas a la Bienal del Museo Whitney en Nueva York, la que se extenderá hasta el 23 de septiembre de 2019, están entrelazadas por el asunto de la identidad política puertorriqueña: el coloniaje.
Así lo evidencian las entrevistas que les dieron a EN ROJO la representación de Puerto Rico en esta importante muestra internacional de arte: Daniel Lind Ramos, Nibia Pastrana Santiago, Sofía Gallisá Muriente y las Nietas de Nonó, Lydela y Michel Nonó.
Mas allá de continuar visibilizando el tema de Puerto Rico, el compromiso de estos artistas es incluir en esta discusión, internacionalizada masivamente después del paso del huracán María, la perspectiva personal, presente en cada una de las piezas seleccionadas para la exposición.
Vencedor-pieza de Lind
En el caso de Sofía Gallisá y Daniel Lind, cuyas piezas han estado expuestas desde el inicio de la bienal el pasado 17 de mayo, ambos trabajan el tema de la colonia a partir de obras más concretas como el audiovisual “Lluvia con Nieve” (2014) y los ensamblajes “María María”, “Centinela” y “1797: Vencedor”, respectivamente.
En Lluvia con nieve, Sofía Gallisá toma un pietaje de vídeo de 40 segundos de una de las veces en que doña Fela trajo nieve a Puerto Rico y hace una intervención a través de la edición para convertir ese pedazo de vídeo en una doble proyección que dura alrededor de 14 minutos.
Sofía Gallisá Muiente
“Lluvia con nieve es una doble proyección que intenta visibilizar los procesos ideológicos de producción de las imágenes, acercando, estirando y manipulando el último vestigio fílmico de ese momento (el de la nieve en Puerto Rico). En la edición, se subvierten las intenciones y se revelan los significados inherentes a estas imágenes, reprimidos en el proceso de construcción que trivializó este evento para convertirlo en información de fácil digestión”, comenta la artista en su portafolio digital.
“Cuando se presenta en Puerto Rico, a veces las personas comienzan riéndose y poco a poco se van dando cuenta que fue todo un espectáculo político…La anécdota del fango que se formó cuando comenzó a derretirse la nieve es una que siempre aparece cuando se ha presentado la pieza en Puerto Rico. Esa es una metáfora bien fuerte si se piensa en esa mentalidad de querer imponer modelos de afuera y que siempre terminan convirtiéndose en fango”, contó.
Finalmente, la artista señaló que su pieza ayuda a complicar un poco la narrativa que hay en Estados Unidos ahora mismo sobre Puerto Rico, “que es como si nuestras tragedias hubiesen empezado después del huracán”.
De otro lado, los tres ensamblajes de Daniel Lind parten del material del coco para representar su experiencia como loíceño y puertorriqueño. Este artista plástico decidió incorporar a su trabajo el elemento del coco porque guarda una estrecha relación con su historia familiar y porque “me interesa plasmar cómo llega el cocotero a Puerto Rico con la colonización española”.
En el caso de la pieza María María, además del coco, hay otros materiales que representan la cultura política de Puerto Rico: utilizó un toldo de fema y lo combinó con escombros encontrados después del huracán. “Los materiales que utilizo hablan de la relación política que tiene Puerto Rico con Estados Unidos y las consecuencias de esa relación”, dijo Lind.
Este artista explicó que la importancia de que estén sus piezas en esta bienal es que se logró insertar la tradición puertorriqueña en las artes visuales y el arte contemporáneo internacional. “No hay que seguir otros cánones o importarlos para hablar de nosotros, sino que podemos hablar de nosotros desde una propuesta nuestra y esa propuesta compartirla con el mundo”, puntualizó.
Participación de las Nietas de Nonó
Las Nietas de Nonó,Lydela y Michel
Las hermanas Lydela y Michel Nonó presentan su pieza “Ilustraciones de la mecánica” los próximos 28, 29 y 30 de junio. Según la describió Lydela Nonó en entrevista con EN ROJO, esta selección es un “híbrido entre el teatro y el performance en el que también hacemos una instalación con objetos encontrados”.
Estas artistas han expuesto Ilustraciones de la mecánica desde el 2016 en Río Piedras, Chicago, Haití, Cuba y Berlín. Aunque los temas base de este híbrido son la memoria de las mujeres de la familia de ellas en momentos de la esterilización, el trato clínico que le dan al cuerpo de la mujer negra en Puerto Rico y la criminalización del cuerpo negro de los hombres por parte de instituciones como la escuela y la cárcel, esta pieza “va tomando dimensiones distintas dependiendo de los receptores y de los lugares donde se presenta”, aclararon.
A juicio de Lydela, esta obra multimedia “es un trabajo que reitera el concepto etnográfico y las circunstancias colonizadoras de este archipiélago”, además, pone en evidencia la situación política de Puerto Rico.
Para ellas, la invitación a participar de esta bienal es un reconocimiento de su trabajo, sin embargo, en el caso de Ilustraciones de la mecánica, “esa pieza es lo que es por todo lo que ha adquirido en el Caribe y gracias a eso es que llega a la bienal con la fuerza que tiene”, dijeron las hermanas, oriundas del barrio San Antón de Carolina.
Nibia Pastrana y sus conceptos coreográficos
Los pasados6, 7 y 8 de junio, la artista Nibia Pastrana Santiago presentó la pieza “Objetos indispuestos, inauguraciones suspendidas o finales inevitables para un casi baile”, una coreografía lenta que fue desde las afueras del Museo hasta el teatro que está dentro del edificio. Un total de nueve horas entre los tres días compuso el performance, en el que Pastrana Santiago pudo activar sus conceptos coreográficos en vivo. La invitación que le extendió la curadora Greta Hartenstein no fue para que presentara una pieza en particular de su repertorio, sino una nueva que fuera conceptualizando en vivo durante la misma presentación oficial, explicó la bailarina.
Para realizar sus eventos coreográficos, Nibia Pastrana se interesa en zonas y espacios específicos e interactuando con ellos, explora su cuerpo por largos periodos de tiempo. En la pieza que presentó en la bienal fueron importantes las colaboraciones de Eduardo Rosario (sonido) y Daniela Fabrizi (vestuario).
Entre los temas específicos que reflexiona en esta pieza figuran “el agotamiento, la visibilizacion de la indisposición, el no complacer, la promesa que no llega, lo que se suspende”.
“Mi trabajo existe en el contexto de la condición puertorriqueña y dialogo con eso indirectamente”, dijo.
Continuó explicando que los movimientos que no se completan (como los que presentó en la bienal), denotan su identidad como puertorriqueña. “Para mí es importante demostrar cuánto esta historia colonial y la condición puertorriqueña actual de estar suspendido informa mi práctica, mi manera de tomar decisiones coreográficas y de moverme. No tengo que estar con una bandera de Puerto Rico para representar esto, sino que yo vengo de un lugar y mis movimientos lo demuestran porque al verlos la gente puede acceder a la historia del cuerpo que se mueve”, finalizó.
“Me alegra que haya cambiado lo que están buscando estos curadores que vienen a Puerto Rico a enterarse de la escena artística. En general, “es una mirada interesante que busca un entendimiento político más amplio de Puerto Rico”, dijo Sofía Gallisá sobre el grupo seleccionado para representar la isla en Nueva York.
En uno de los tantos campos de detenidos en tránsito en la Francia ocupada, esperando que se decida su suerte, cagados de frío en el fondo de uno de los barracones, en cuclillas y con las cabezas juntas, en el peor invierno del siglo (1941), dos judíos jóvenes dialogan en febriles susurros. El mayor guarda contra su pecho una carta del mismísimo Albert Einstein y otra de la New School de Nueva York ofreciéndole una cátedra (también recibe, de tanto en tanto, pequeñas cantidades de dinero que le hace llegar la institución hasta aquel campo). Todo indica que su situación se resolverá de un día para otro y, en señal de gratitud, quiere llevar a sus nuevos patrones un libro pequeño, fluido y de fácil lectura sobre la historia de la lógica. Pero su manera de escribir es tediosa y rebuscada. El más joven, que carece de papeles protectores, tiene en cambio una endiablada facilidad para las frases precisas, elegantes, expresivas. El mayor le ofrece al menor cinco francos por día de trabajo. De eso cuchichean, en cuclillas, al fondo de aquel barracón: de la propensión de Wittgenstein a la mística, del empirismo algo insípido de Neurath. Una noche, en uno de los traslados, se da la oportunidad y el más joven huye sin pensarlo dos veces. Ni le avisa a su compañero, sabe que no querrá tomar el riesgo, el lógico-matemático que da la espalda a la lógica de la historia. Días después, los que se quedaron serán enviados al este en trenes y morirán todos en Auschwitz.
Lo cuento así porque así lo cuenta el propio Jean Améry, protagonista de esta historia, nacido en Austria con el nombre Hans Mayer, hijo de madre viuda y cristiana, estudiante de filosofía y convencido austríaco de pura cepa hasta que, con el advenimiento de las leyes raciales, descubrió que su padre muerto como un héroe en la Guerra del 14 era judío, y que eso lo hacía judío a él también. Cuando los nazis entraron en Austria el joven Mayer escapó a Bélgica, y cuando tomaron Bélgica se fue clandestino a Francia, donde cayó preso después de la Ocupación, y logró fugarse tal como acabo de contar. Entró entonces en la Resistencia (“Usurpaste el francés porque te habían robado el alemán. Descubriste Francia en el naufragio de Francia”), volvió a caer preso un año después, lo torturaron para que entregara a sus cómplices, le descoyuntaron los hombros y lo dejaron colgando así tres días, hasta que decidieron que no les servía para nada, lo degradaron de prisionero político a judío y lo mandaron a Auschwitz a fines de 1943.
Llegó el fin de la guerra, se abrieron las puertas de los campos y el joven Mayer resucitó de entre los muertos: no era nada, no tenía nada, no representaba más que ese cuerpo consumido, del que colgaba holgada y sin gracia la ropa que le daban entidades caritativas. Bélgica le dio cobijo porque era su último domicilio legal. En Bélgica y en francés descubrió el joven Mayer el existencialismo y por fin encontró un traje a medida: sólo el existencialismo contemplaba los alcances de la pesadilla que él y millones como él habían padecido. El joven Mayer abandonó su nombre alemán, se rebautizó Jean Améry y se convirtió en un existencialista privado, en función continua, que se ganaba el pan escribiendo banalidades para la prensa suiza francófona. No quería trato con la lengua alemana, se negaba a pisar suelo alemán, vivía de espaldas a la patria que lo había repudiado. “Ser alemán: la disposición fervorosa a recibir una patada en el culo y a transmitirla”, escribió privadamente en un cuaderno.
También privadamente se interpeló a sí mismo: “¿Pero cuánto miedo judío al progrom, disfrazado de angustia existencialista, cuántas contradicciones germano-francesas explican tu comportamiento?” Se refiere a la decisión de tomar la palabra: al juicio sobre Auschwitz, en diciembre de 1963. Los acusados eran 22 miembros de las SS. Por primera vez en veinte años, los supervivientes del campo se encontraban cara a cara con sus verdugos. Améry asistió al juicio y partir de ahí empezó a viajar por Alemania. ”Confiésate que no eres un explorador, tampoco un turista, no viajas por diversión cuando atraviesas el Rhin y vas por esas rutas hechas por Hitler”. En la nueva Alemania, Améry le oyó decir a un francés asombrado, en un hotel: “Les valió la pena perder la guerra, son más ricos que nunca”. En la nueva Alemania lo hacían todo mejor y más de prisa: autos, televisores, lavarropas, autopistas. En la nueva Alemania se habían librado de la vieja Alemania con mucha más facilidad que él: “Nuestros exorcismos funcionan igual de bien que nuestros autos”. En la Nueva Alemania no necesitaban a los emigrados: si se presentaba alguno de ellos lo trataban con paciente indulgencia pero tenían la mirada apuntando hacia adelante, no podían detenerse por aquellos que seguían con la mirada fija en el pasado.
Améry fue tomando notas en un cuaderno de aquellas expediciones al otro lado del Rhin (“He deambulado por toda Alemania, me he roto la cabeza hablando con alemanes. Quizá las cabezas rotas trabajan mal, ¿pero dónde está el duelo aquí?”), limó y pulió esa inmersión que hacía en sí mismo y en su vieja patria en sucesivos cuadernos, siempre breves, envió ese material al poeta Heissenbuttel en la radio pública alemana, quien le ofreció una emisión radiofónica entera para cada cuaderno.
Los cuadernos se convirtieron en libros por la potencia que tuvo aquella lectura por radio. Tienen títulos como “Sobre la necesidad y la imposibilidad de ser judío”, o “Levantar la mano sobre uno mismo, la muerte voluntaria”, o “Más allá de la culpa y la expiación”, o “Años de andanzas nada magistrales”. Son cortos, siempre, y tienen una prosa asombrosa: tan precisa como envolvente, urgente y serena a la vez, íntima y panorámica, tan segura de sí como vaciada de ego. Améry decía que esos libros eran su autobiografía, una autobiografía por demolición. En sus páginas pasa de la primera persona a la segunda y a la tercera de un párrafo a otro, según esté confesando, interpelándose o dejando hablar a los hechos haciéndose invisible. Es imposible leer esos libros sin que se materialice ante nuestros ojos la imagen de aquellos dos jóvenes discutiendo en susurros en el fondo de un barracón para detenidos en tránsito, en el invierno más duro del siglo, el contenido de un librito que sería una ofrenda de gratitud. Sólo que ahora quedaba uno solo de esos jóvenes y el contenido de la ofrenda iba mucho más allá:”He tratado de no dejarme atontar por el lema El Hombre ha muerto. Hemos aprendido que el infierno son los otros, ahora debemos aprender que el infierno es el mundo sin los otros”.
En 1978, en una gira de charlas por Austria, Améry cruzó a Suiza, se registró en un hotel y se suicidó con pastillas. Dejó cuatro cartas: una para la policía suiza anunciando que era por decisión voluntaria, otra para el hotel pidiendo perdón por las molestias, una tercera para un amigo pidiéndole que fuera él quien diera la noticia a su exmujer, y una cuarta para su exmujer donde decía: “Te agradezco por todo, por tanto, por Jean Améry, que sólo existió a tu lado y gracias a ti”.