Inicio Blog Página 1626

Trump y el despotismo neofascista neoliberal de los EE.UU.

Leía en estos días, con cierto grado de estupor, una reseña que publicó el periódico The New York Times (TNYT) en su edición del 6 de octubre de 2018, revelando que en el 1968 el general William C. Westmoreland, entonces comandante en jefe de las operaciones militares norteamericanas que agredían a Vietnam, ordenó una movilización de armamento nuclear para utilizarlo contra ese Pueblo si las tropas invasoras perdían una de sus más fieras batallas que en ese entonces llevaban a cabo en Khe Sanh. El general Westmoreland ordenó y coordinó una operación secreta autorizada inicialmente por el Comando Norteamericano del Pacífico que denominaron “Fracture Jaw” que suponía tener disponibles esas armas en Vietnam del Sur para utilizar las mismas de forma inmediata que éstas fueran autorizadas por el presidente Lindon B. Johnson. Esta información surge de documentos secretos recientemente desclasificados y que examinó Michael Beschloss, historiador presidencial que presentará próximamente un libro a publicarse bajo el título “Presidents of War”. La reseña del TNYT destaca lo cercano que estuvo los EE.UU. en utilizar nuevamente armas nucleares en Vietnam, 23 años después de haber usado esos artefactos de destrucción masiva sobre los Pueblos de Hiroshima y Nagasaki. Afortunadamente, el presidente Johnson fue informado oportunamente del proceso de ese operativo clandestino y ordenó su inmediata cancelación. La reseña del periódico norteamericano indica que el presidente Johnson previamente había presionado a su comando militar para que aseguraran una victoria en la batalla de Khe Sanh y evitar que el presidente tuviera un desastre político y una humillación nacional. Aunque Johnson aparentaba no tener en su pensamiento el uso de la fuerza nuclear, sus generales en El Pacífico interpretaron que esa opción no estaba descartada. Es importante tener presente esa experiencia de 1968 en el contexto actual de un presidente con la soberbia y prepotencia que caracteriza a Donald Trump. Este presidente hace poco, apenas poco más de un año, amenazaba públicamente a Corea del Norte con el uso de sus armas nucleares y que, contrario al temperamento y prudencia que se le podría atribuir a Ho Chi Minh del Vietnam de 1968, Corea del Norte tiene un presidente con un talente de carácter similar a Trump y que alegadamente también posee un pequeño arsenal nuclear.

Tomado el contexto de lo arriba planteado, surge la preocupación del nombramiento al Tribunal Supremo de los EE.UU. del juez Brett Kavanaugh. A pesar de las objeciones de múltiples sectores populares, profesionales, y políticos en oposición al nombramiento de ese juez, el senado del congreso federal aprobó el nombramiento en una cerrada votación de 50 a favor y 48 en contra. Muchos vimos en televisión las vistas del nombramiento de ese juez que fue imputado de agresión sexual a varias mujeres, que se identifica como un individuo con tendencia al consumo descontrolado del alcohol y que, en la presentación oral que hizo en esa vistas, mostró su carácter y temperamento volátil, soberbio, arrogante e irrespetuoso a la opinión de varios senadores que cuestionaban su solvencia moral para ocupar el puesto al que fue nominado por el presidente Trump. Un presidente que ha exhibido las mismas cualidades de prepotencia, arrogancia, depravación moral, xenofobia, soberbia y otras actitudes de intolerancia a la opinión de otros ciudadanos. Habrá que esperar a ver si, en el desempeño como juez del tribunal supremo, Kabanaugh imprime el mismo matiz de su personalidad distorsionada que comparte con el presidente Trump. Si así resultase, como muchos anticipan, la cabeza del gobierno de ese imperio insaciable constituirá una amenaza permanente a todas las naciones del Mundo. Parece ser que ese país se ha movido aceleradamente a un estilo de gestión gubernamental característica del despotismo y de un neofascismo.

Recientemente leía el libro que lleva como título Atomic Audit: The Costs and Consequences of U.S. Nuclear Weapons Since 1940 (The Brookings Institution; Stephen I. Schwartz Editor, 1998) que trabaja el tema del desarrollo del armamento nuclear norteamericano ofreciendo un examen cronológico desde el desarrollo del conocimiento científico de la fisión nuclear y su utilización como medio para producir armas nucleares. Este libro es, probablemente, el primero hasta la fecha de su publicación, en documentar cuantitativamente la cantidad de artefactos nucleares y los medios para su desarrollo y uso, así como el costo monetario de ese proyecto de desarrollo de armas de destrucción masiva. El libro trabaja también los aspectos cualitativos relacionados a las consecuencias de ese programa nuclear, tanto políticas como económicas y ambientales. Este libro comienza con una cita del documento preparado para el National Security Council del presidente Truman titulado United States Objectives and Programs for National Security que era referido como NSC 68. El documento se mantuvo como ‘secreto’ (“Top Secret”) desde su desarrollo en abril de 1950 hasta el año 1975 cuando fue ‘desclasificado’. Desde mi conocimiento como estudiante de historia, este documento parece ser de medular importancia al establecer los lineamientos de la política pública del gobierno federal relacionado al programa de desarrollo de armamento nuclear como elemento esencial para sostener La Guerra Fría que ya habían iniciado contra la Unión Soviética desde 1945 y que estuvo vigente hasta el 1989. La cita contenida en la página 23 del NSC 68 dice lo siguiente: “The full power which resides within the American people will be evoked only through the traditional democratic process: This process requires, firstly, that sufficient information regarding the basic political, economic, and military elements of the present situation (entiéndase, las tensiones entre los dos ejes hegemónicos de la época) be made publically available so that an intelligent popular opinion may be formed. Having achieve comprehension of the issues now confronting this Republic, it will then be possible for the American people and American Government to arrive at consensus. Out of this common view will developed a determination of the national will and a solid resolute expression of that will.” (énfasis suplido). El “proceso de la tradición democrática” que en esa cita se alude está totalmente deformada en tiempos presentes de gobiernos que ocultan a sus ciudadanos información clave e indispensable para justificar decisiones sensibles, información necesaria para formar opinión pública educada que permita lograr acuerdos sobre decisiones de interés público apremiante. Al contrario, ahora todo lo importante se nos oculta bajo un manto de secretividad, proceso que sirve de sustrato para promover y estimular la corrupción y enriquecimiento ilegítimo de individuos, corporaciones y sectores económicos (militares, de energía, farmacéuticos y financieros).

La reseña del TNYT aquí referida, sugiere que los generales a cargo de la ofensiva en la guerra contra Vietnam se alejaron de la pauta que esta política pública de NCS 68 exigía. Y obviamente, el presidente Johnson, como los presidentes que le antecedieron, manejaron estos asuntos del poder y riesgo del arsenal nuclear en absoluto secreto con respecto al conocimiento y opinión pública. No obstante, parece ser que aún en el ejercicio de sus funciones como “Comandante en Jefe” del imperio norteamericano, los presidentes mantuvieron un relativo equilibrio de juicio y una toma de decisiones informadas sobre el manejo de ese arsenal nuclear de armas de destrucción masiva. La incertidumbre actual radica en la insolvencia intelectual, moral y ejecutiva que muestra Trump y que ha imprimido en su gabinete ejecutivo a cargo de la operación del gobierno central. La ideología que mueve a Trump, y su insolencia, también la exhiben públicamente la mayoría de sus jefes de agencias así como el liderato del congreso federal. Ahora preocupa cómo esa ideología neoliberal capitalista, fanática, irracional que también exhiben grupos religiosos con alta capacidad de influencia en las decisiones públicas, pueda manifestarse en las decisiones del Tribunal Supremo. Ese tribunal tendrá que pasar juicio en los próximos años sobre asuntos de derechos fundamentales de los ciudadanos relacionados a la privacidad, a la salud, a la migración, a los derechos reproductivos y a la protección ambiental. En este último renglón, potencialmente, veremos el disloque de la legislación que protege o controla el problema del calentamiento global y el cambio en el clima, problema que como el manejo del arsenal nuclear, supone una amenaza profunda a la seguridad y bienestar de la civilización humana como la conocemos al presente. El calentamiento del planeta es otra “bomba de tiempo” que ya está minando el equilibrio natural del ecosistema planetario que sostiene todas las formas de vida, incluyendo la de los seres humanos.

Reconocemos que en el pueblo norteamericano todavía se mantienen activos y preocupados importantes sectores intelectuales, científicos y políticos que rechazan ese estilo de gobierno despótico que se ha fraguado en el gobierno federal (en el ejecutivo, legislativo y en el judicial). No obstante, esos sectores progresistas no manejan o tienen control de los procesos políticos, particularmente, los electorales que utilizan los gestores de ese neoliberalismo capitalista que reclama ser ‘democrático’ pero que, en realidad, son entes que solo buscan su beneficio material controlando el proceso de producir, acumular y reproducir la mayor parte de la riqueza para el beneficio de la elite de individuos y corporaciones que los representan.

El gobierno de los EE.UU. acentúa su comportamiento como uno de despotismo neofascista. La ideología que mueve a ese gobierno también incide sobre múltiples actores sociales, religiosos y económicos que van minando la capacidad de ese país para sostenerse como un federación de estados democráticos. Por su relevancia como potencia económica y militar internacional, el disloque de EE.UU. supone serias repercusiones sobre el desenvolvimiento de la vida del resto de las naciones. Ese fanatismo ideológico también se exhibe en Puerto Rico en múltiples dirigentes que administran el aparato electoral y las estructuras y organizaciones económicas y religiosas. Puerto Rico, como nación, tiene que liberarse de ese lastre neoliberal que no nos deja formular y avanzar hacia un proyecto de desarrollo viable para nuestro bienestar económico y social. Tenemos que “zafarnos” de esos amarres fanáticos políticos y religiosos que nos mantienen involuntariamente amarrados y vinculados a la podredumbre que se esparce como un cáncer en las instituciones que manejan los procesos políticos y económicos de la metrópolis. Ese es el reto del presente: liberarnos del despotismo neofascista y neoliberal.

Evo Morales recuerda a Che Guevara y agradece su lucha

La Paz, 8 oct -Al cumplirse 51 años del asesinato de Ernesto Che Guevara (1928-1967)en La Higuera, provincia de Vallegrande, el presidente boliviano, Evo Morales, recordó hoy al guerrillero revolucionario y agradeció su lucha.

‘Como hoy, 1967, Ernesto Che Guevara libró su última batalla en #Bolivia, en la Quebrada del Churo. Fue capturado y trasladado a La Higuera, Vallegrande, donde pasó sus últimas horas. Conmemoramos y agradecemos su lucha. ¡Hasta la victoria siempre! #CheInmortal’, resaltó el mandatario en la red social Twitter.

Este fin de semana diplomáticos, funcionarios de la embajada de Cuba en Bolivia, intelectuales y artistas rindieron homenaje al médico y revolucionario argentino-cubano devenido guerrillero y defensor de las causas más nobles de la humanidad.

En un acto celebrado en el Café Semilla Juvenil, en esta ciudad, el consejero político de la misión diplomática de la nación caribeña en Bolivia, Eric Valdés, recordó pasajes de la vida del Che e hizo un recorrido desde su encuentro con el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, en México en julio de 1955, hasta su asesinato en la humilde escuelita de La Higuera.

En tanto, Isabel Vizcarra, miembro del Comité 90 años de Fidel, consideró al Guerrillero Heroico como ‘un hombre que amó la vida y cuyo pensamiento y acción deben ser recordados siempre’.

Durante el tributo se proyectó un documental que muestra facetas de la vida del Che, nacido el 14 de junio de 1948 en Rosario, Argentina, y fallecido el 9 de octubre de 1967 en La Higuera, provincia de Vallegrande, en el departamento boliviano de Santa Cruz.

Ejército haitiano continúa labores de recuperación tras terremotos

Las Fuerzas Armadas de Haití continúan las labores de recuperación tras los sismos que azotaron este sábado y domingo el noroeste del país.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa, los soldados trabajan en Gros Morne, donde los temblores dejaron al menos tres fallecidos y decenas de heridos, así como viviendas y otras edificaciones destruidas.

El ejército cuenta con un centenar de efectivos y desde este domingo se trasladó a las zonas afectadas, con ambulancias, camiones, cargadores y personal sanitario.

Los servicios sismológicos de la región, registraron este sábado un movimiento telúrico de magnitud 5,9 en la escala abierta de Richter, con epicentro a unos 20 kilómetros de Port de Paix.

El temblor, reportado como el más fuerte que azota a la nación, tras el terremoto que en 2010 segó la vida de 250 mil personas y lesionó a otras 300 mil, al tiempo que desplazó a millón y medio de habitantes.

Hasta el momento se identificaron unos 12 fallecidos y 188 lesionados, según el último balance parcial de protección civil.

La víspera, una réplica de 5,2 en la escala de Richter sacudió también al noroeste de Haití, con epicentro a unos 16 kilómetros de Port de Paix y 10 kilómetros de profundidad.

También este lunes, los centros sísmicos reportaron otras cuatro réplicas, la mayor de 4,2 grados, a las 05:04 hora local, a 32 kilómetros de Port de Paix, y a unos 10 kilómetros de profundidad. Hasta el momento no se reporten daños ni pérdidas de vidas humanas.

Breves de octubre

Aunque algunos de estos filmes estén en el limbo entre estreno-exhibición y modalidad casera los comento para resaltar sus aciertos ya que tienden a quedar a un lado con las megaproducciones o superanimaciones que usualmente acaparan las salas de cine por tiempo indefinido.

Operation: Finale

(director Chris Weitz; guionista Mathew Orton; cinematógrafo Javier Aguirresarobe; elenco Oscar Isaac, Ben Kingsley, Mélanie Laurent, Lior Raz, Nick Kroll, Michael Aronov, Ohad Knoller, Greg Hill, Torben Liebrecht, Michael Benjamin Hernández, Joe Alwyn, Greta Scacchi, Peter Strauss, Haley Lu Richardson, Pêpê Rapazote, Rainer Reiners, Simon Russell Beale, Rocío Muñoz)

Este es decididamente el año de Oscar Isaac aquí como protagonista de este drama político (no dije cine político que es totalmente otra cosa) y en Life Itself  como parte del ensemble pero con una actuación insuperable. Mientras la argentina Lucía Puenzo en Wakolda (2013) escoge para su trama la presencia de Josef Mengele en la Patagonia dentro de una historia ficcionalizada, Chris Weitz recrea en Operation: Finale la aprehensión de Adolph Eichmann en Argentina por un operativo de la Mossad israelí. Por eso la importancia de seguir los detalles del operativo desde su origen hasta el juicio que duró ocho meses y fue transmitido globalmente y que se convierte en la base del tratado filosófico “La banalidad del mal” de Hannah Arendt.

Isaac interpreta al agente Peter Malkin, responsable de obtener la admisión de Eichmann (autor de “la solución final” para el exterminio de los judíos) de su identidad y aceptar ser juzgado en un juicio público. Ben Kingsley interpreta a este personaje con todos los rasgos emocionales y de comportamiento del verdadero oficial nazi. Las escenas más intensas son precisamente los diálogos entre Malkin y Eichmann donde intercambian ideas, cuentos familiares y el grado de culpabilidad de alguien que, según su versión de los hechos, solamente sigue órdenes como un buen soldado. La fotografía y la ambientación le dan un estilo periodístico y a la vez detectivesca a esta historia verídica de la década de 1960.

Life Itself

(director y guionista Dan Fogelman; cinematógrafo Brett Pawlak; elenco Oscar Isaac, Olivia Wilde, Mandy Patinkin, Jean Smart, Olivia Cooke, Annette Bening, Antonio Banderas, Laia Costa, Sergio Peris-Mencheta, Alex Monner, Lorenza Izzo)

Aunque la crítica hollywoodense le ha caído encima a este filme y aunque creo que debió haber finalizado 20 minutos antes, considero que el enlace de historias está bien desarrollado (no tan bien como Rodrigo García en Nine Lives y Mother and Child) y logra darle tiempo en cámara a lxs actores para marcar su espacio. El pie forzado es la muerte en sus manifestaciones accidentadas y de enfermedad y cómo los personajes forjan sus vidas después de estas experiencias. El más desesperante es el de Will y Abby, una pareja donde él tiene la seguridad que esta mujer es la destinada a ser parte de su vida y donde ella llega a entusiasmarse por la pasión interminable de él. La actuación de Isaac en la primera tercera parte queda grabada en los espectadores por el resto de la duración del filme. Antonio Banderas, en una historia que parece totalmente separada de la primera, interpreta al terrateniente italo-español Vincent Saccione, con una serenidad y profundidad a la que no nos tiene acostumbrados.

Pero lo hermoso del filme es el valor de las palabras para cada uno de los personajes que se expresa en los sueños que Will le cuenta a su psiquiatra; la fascinación de Abby por el narrador indeterminado que cuenta o no su realidad; la historia que cuenta de sus padres que redefine a Saccione; la validez de las interpretaciones que se hacen de la canción de Bob Dylan; los recuerdos transformados en juegos entre el abuelo y la nieta.

White Boy Rick

(director Yann Demange; guionistas Andy Weiss, Logan Miller, Noah Miller; cinematógrafo Tat Radcliffe; elenco Mathew McConaughey, Richie Merritt, Bel Powley, Jennifer Jason Leigh, Brian Tyree Henry, Rory Cochrane, RJ Cyler, Jonathan Majors, Eddie Marzan, Taylour Paige, Bruce Dern, Piper Laurie)

Título impredecible y filme igualmente extraño pero no tan lejano de otras historias contadas con estilos similares refiriéndose a las décadas de 1970 y 1980 (American Hustle, American Made). En este caso es la deteriorada ciudad de Detroit con su mundo de traficantes de “crack” y la vigilancia sospechosa del F.B.I. que investiga, arresta y condena según su conveniencia. La primera escena inmediatamente nos inserta en el discurso de la defensa de la segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos: el derecho a poseer armas: Richard Wershe y su hijo Rick de apenas 14 años y con vasto conocimiento en todo tipo de armas, compran a precio de baratillo todo lo que pueden con el dinero a su alcance. Los Wershes pertenecen a ese renglón de la población blanca—supuestamente en el presente votantes de Trump—que vive en sectores en depresión económica, con poca escolaridad, destrezas limitadas para empleos de mejor remuneración, tendencia a permanecer en barrios y pueblos conocidos en vez de aventurar a otros lugares y ejercer un cambio en sus vidas. En este caso sacado de las historias escondidas de delincuentes, Rick Wershe se convierte en el informante más joven del F.B.I. cuando bajo amenaza lo reclutan para infiltrar las gangas dirigidas por afroamericanos en el tráfico de cocaína crack.

Sobresale la actuación de Mathew McConaughley como Wershe padre quien cree en la unidad familiar—sus padres, agresivos y “cariñosos”, viven en la casa de al lado—intenta generar una economía a través de la venta ilegal de armas y otros esquemas para mantener a su hijo e hija protegidos, algo difícil ya que uno es parte del tráfico de drogas (por eso el nombre que le dan) y la otra es ya adicta y en permanente rebeldía contra su padre.

Edwin Quiles: “Es un momento para repensar lo que es la vivienda, cómo se construye”

Ante los daños provocados por el huracán María y en contraste con los planes del gobierno de seguir con el tradicional modelo de colocar la construcción de viviendas en manos de desarrolladores que imponen un solo modelo predeterminado sin la participación de sus futuros moradores, el veterano arquitecto Edwin Quiles ha diseñado el proyecto Casa Semilla.

“Se llama así porque es una casa que está completa, pero inconclusa. Es un punto de partida para que cada familia determine cómo quiere que sea su casa eventualmente”, nos describió el arquitecto. Su diseño se sustenta en que en todos los países en vías de desarrollo los pobres siempre empiezan con una casita bien básica que hacen con materiales reciclados, debido a que la idea es comenzar con algo que defina un territorio que ellos reclaman para sí. Con el tiempo, según hay una garantía de que se van a quedar, las personas hacen los ahorros económicos posibles para ampliar la vivienda. La Casa Semilla está diseñada desde su inicio con todos los aditamentos de una casa, pero con la capacidad de aplicarle cambios con el tiempo, según la necesidad de sus moradores.

El concepto se origina con el arquitecto inglés Jhon Terner, quien decía que la vivienda “es un verbo, no es un sustantivo; o sea no es algo estático, sino es algo en continuo hacerse, pensarse y soñarse porque la vivienda en última instancia, para gran parte de la gente, es su inversión más importante en la vida”.

Quiles, destacó que la vivienda es importante no solo por su función de protección, almacén de materiales, sino que es también una manera de comunicar lo que es esa persona, cómo quiere que piensen los otros de sí.

CLARIDAD le preguntó que, a partir de la experiencia del huracán María, cómo debe ser el diseño de una casa en Puerto Rico, que sea accesible y que se adapte a nuestro clima y a nuestras necesidades. Este destacó que hay una distinción entre la vivienda urbana y la rural. La vivienda rural –dijo– va a seguir siendo una casa individual; pero la vivienda urbana debe ser agrupada. Por ejemplo, en el Viejo San Juan las casas son pegadas y la gente tiene privacidad y ventilación. Hay que volver a pensar en densificar la ciudad, en ubicar más gente por cuerda de terreno. Ya no se puede seguir segregando y dispersando porque no hay espacio y, aun si lo hubiese, no es sustentable, por los gastos en infraestructura que eso conlleva.

Según Quiles, las viviendas urbanas podrían estar agrupadas en dúplex o de acuerdo con el modelo de los llamados walkup. Aun esa vivienda urbana debe tener la capacidad para cambiar: “Un arquitecto no puede decidir por las personas que van a vivir en sus viviendas. Sí debe tomar decisiones de lo básico: cómo se agrupan, cómo crece, cómo ventila, cómo se manifiesta su exterior; pero debe dejar también oportunidad a que la gente participe en el diseño y la construcción y, si es posible, en hacer cambios más adelante”. El diseño de la Casa Semilla permite participación en cómo se va agrandar la vivienda. La Casa Semilla esta está pensada para que sea total o parcialmente en hormigón, pero el interior puede ser de madera si la persona lo prefiere.

Eso nos lleva al tema de la autoconstrucción. Quiles indicó que en Puerto Rico más de la mitad de lo que se construye lo hace la misma gente con lo que puede y como puede. Él considera que a esa manera de construir es importante apoyarla, pero también se necesita educación.

Muchas personas en la actualidad aprenden el oficio de albañil o carpintero mirando. En la práctica no existen lugares donde recibir talleres formales. Dada la necesidad real que la gente tiene de seguir construyendo en este momento, opina que sería muy adecuado hacer unos manuales educativos sencillos que la gente pueda seguir. En ese sentido, defendió que la autoconstrucción es una manera adecuada de resolver el problema de vivienda, pero lo que hay es que educar, capacitar a la gente para lo que lo haga mejor. Quiles trajo a la atención que la Administración de Manejo de Desastres (FEMA), todavía no ha construido ni una sola casa.

Hay dos modelos de la Casa Semilla, uno de tres habitaciones y otro de dos habitaciones. Ambos modelos básicos tienen un espacio de sala-comedor, una cocina completa, un baño grande (con el lavamos aparte), cisterna y almacén para baterías solares. Como es casa en hilera o dúplex, las paredes son sólidas y encima de las puertas hay lo que se conoce como un montante, que es una especie de ventanita encima de la puerta. Las casas de madera antiguas tenían este detalle. Parte del techo es en forma de bóveda. Aunque este elemento puede parecer caprichoso y caro para algunas personas, aclaró que si construye con el sistema tradicional, resulta caro; en cambio, si se construye con material concrete y unas mallas de alambre con foam, es económico. El tiempo de construcción toma alrededor de cinco semanas y el costo en materiales está alrededor de $35 mil dólares.

Hasta el momento hay varios municipios interesados en el proyecto de la Casa Semilla, pero están a la espera de los fondos de recuperación de desastre para el desarrollo comunitario (CDBG-DR). Mientras, hay otras dos iniciativas comunitarias para vivienda, una en Ciales y otra en Caguas. Quiles también les ha facilitado gratuitamente los planos de la vivienda a varias personas que se lo han solicitado. El veterano arquitecto expresó que su proyecto tiene además el objetivo de que se convierta en uno comunitario, para que los jóvenes se adiestren y eventualmente puedan crear microempresas e incluso una fundación para el financiamiento de proyectos comunitarios. “Nadie va a ganar dinero con el diseño, solo los que construyan”.

Quiles, quien ha diseñado otros proyectos comunitarios, destacó que dado la necesidad de vivienda en el país, “es el momento de experimentar cosas nuevas; no es el momento para hacer lo acostumbrado porque eso no funciona bien. Es un momento para repensar lo que es la vivienda, cómo se construye, cómo la gente aporta a ese proceso y cómo ese proceso de construcción puede convertirse en uno de desarrollo económico, de capacitación de jóvenes para que sepan construir bien. Mi preocupación es que se desaproveche esta oportunidad para seguir haciendo cosas que no funcionan, pero que son fáciles de hacer porque es lo que se hecho toda la vida”.