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La parranda de Hamilton

No vamos a hablar del musical Hamilton, ni de Lin Manuel Miranda, ni de su señor padre. Tranquilos. De eso habla casi todo el mundo en Puerto Rico desde hace varias semanas y supongo que ya cansa. Voy a hablar del banquete, de la fiesta, del vacilón que han montado nada menos que 30 congresistas vinculados al Partido Demócrata, que la pasada semana viajaron a nuestro país con la excusa de celebrar una vista pública. Fue un vacilón con fondos de sus contribuyentes que, aunque no son los nuestros, comoquiera produce asco. Aunque lo que verdaderamente asquea es que para montar el vacilón utilizaron como excusa a Puerto Rico.

Sucede que mientras en Washington cae nieve y buena parte de Estados Unidos está medio congelado, resulta ser un momento ideal para preocuparse por Puerto Rico, echando una que otra lagrimita por la situación que viven esos “ciudadanos americanos” que viven, o más bien malviven, en esta isla. Cuando la maldita niebla echa un manto de agonía en medio del invierno, los congresistas se ponen nostálgicos y lo primero que les viene a la mente entre tanta la congoja es la suerte que corren los pobres puertorriqueños.

Desde hace año y medio, cuando el huracán María nos dejó medio muertos, los puertorriqueños malvivimos, pero nunca fuimos objeto de tanto llanto como en este invierno. Desde aquel azote los cangrimanes de Washington, con Donald Trump como jefe de la orquesta, se burlan de nosotros pero es ahora, cuando en medio del invierno a Lin Manuel (¿o a su padre?) se le ocurre presentar su laureado musical acá, que treinta honorables congresistas demócratas decidieron venir a expresarnos su solidaridad.

Que allá se esté la gente congelando y acá se pueda andar medio en cueros porque el sol brilla como siempre, es pura coincidencia. Los treinta congresistas dicen y afirman que vinieron porque de verdad están preocupados por nosotros. Es pura solidaridad, que nadie piense otra cosa.

Que nadie tampoco piense que se inventaron una vista pública para escuchar testimonios sobre la “reconstrucción de la isla” para poder hacer el viaje con fondos públicos, es decir, para poder cargarle los gastos a los impuestos que pagan los estadounidenses, que en estos momentos no tienen gobierno. No, dicen que la vista pública era muy necesaria porque hasta que la misma se celebrara ninguno de ellos sabía lo que estaba pasando en esta isla ardiente. Si no es por la vista, y los testimonios que allí vertieron el gobernador, alcaldes y otras “personalidades” boricuas, ninguno de esos treinta congresistas tendría suficiente información para ayudarnos. Para poder tener esa información, indispensable para la ayuda, fue que hicieron el viaje y decidieron dedicar muchas de sus preciadas horas a una engorrosa vista pública, escuchando al gobernador quejarse de la Junta que los mismos congresistas nos impusieron hace dos años.

Después de la vista engorrosa algunos se fueron a la playa porque, caramba, no faltaba más. Están en una isla y hay playas por todos lados y, además, allí en la arena, mientras se refrescaban con un daiquirí o con un mojito, podían seguir trabajando. Allí podían escuchar los testimonios de los otros bañistas o de los empleados del hotel sobre las carreteras llenas de boquetes y las calles sin alumbrado, sobre el empleo que perdió el cónyuge o el pariente que emigró, sobre la matrícula que se le duplicó al hijo en la universidad pública, sobre los tiros que escucharon camino al trabajo, sobre la escuela del otro hijo que cerraron y la casa que no han podido arreglar.

No hay nada malo que se escuchen esos testimonios mientras se paladea un mojito porque los congresistas lo son todo el tiempo, las 24 horas. Por eso se justifica que les paguen el viaje y el hotel y el carro, y que les pongan seguridad, aunque los guardias que los cuidan tengan que dejar de patrullar la calle donde suenan los tiros y las que están sin alumbrado. Gracias a esa sacrificada visita los treinta honorables congresistas que vinieron a esta calurosa isla coincidiendo con el musical Hamilton, tendrán ahora toda la información necesaria para ayudarnos. Enhorabuena.

Algunos tendrán que irse pronto porque allá tienen el tostón del gobierno que les cerró Trump, aunque supongo que los demás se quedarán para hacer alguna otra vista pública, más corta, en el Viejo San Juan durante las fiestas de la calle San Sebastián. Luego tendrán que partir de prisa a preparar el informe para la legislación que seguramente promoverán para ayudar a los conciudadanos que viven en este caluroso territorio caribeño que hasta hace poco conocían muy mal. ¿Será una legislación tan “beneficiosa” como la que, con todo el cinismo del mundo, llamaron PROMESA?

Gracias señores y señoras congresistas por el sacrificio de venir a este lejano Caribe. Gracias a ustedes nuestro gobernador pudo ufanarse de que era la primera vez que ¡treinta! miembros del Congreso de su nación venían de una vez a visitarnos. Ese es, sin duda, otro de los logros del musical Hamilton, por el que seguramente le darán otro premio. Ningún otro musical de la historia había logrado que ¡treinta! congresistas vinieran de una vez a una lejana isla del Caribe a hacer una vista pública. Hamilton pudo. Que le apunten ese logro para el próximo Pulitzer.

Corre

a Armando Cruz, filósofo del insomnio

Está decidido, va a volarse la tapa de los sesos. Demasiado espacio en esta casa habitada de recuerdos. Terminar así con este cansancio de no hacer nada. Pero llaman a la puerta y lo sacan a golpes del ensimismamiento. Aún no sale el sol. Se levanta a duras penas y pregunta quién es. Yo, responde una voz familiar. Abre la puerta y el escalofrío lo congela por dos segundos.

• ¿Perdiste el habla?- pregunta el hombre que es exactamente igual al que abrió la puerta. Lleva una caja de zapatos en la mano derecha y un estuche de cuero negro en la izquierda.

• ¿Qué está pasando aquí?

• Tengo que resolver esto. Me quiero volar la tapa de los sesos y me presento dos opciones.

• Quiero despertar.

• Ah, qué asco, qué vulgaridad. No estoy soñando.

• Yo estoy soñando.

• ¿Quién crees que eres?…¿Leibniz?

• Calderón, en todo caso…

• Ni siquiera estoy durmiendo bien…dime, ¿estoy durmiendo bien?

• La verdad es que ya me acostumbré al insomnio.

• Ya decía yo. Tengo dos opciones. Ésta nueve milímetros y unas zapatillas con nombre mitológico para correr y aumentar la serotonina.

• ¿Nombre mitológico?

• Niké, la diosa griega…

• Ah, sí. Claro. Necesito café. Y es la dopamina lo que aumenta.

• No voy a discutir conmigo. La dopamina entra en el circuito neuroquímico del placer en el que interviene el córtex prefrontal y el estrés detiene la secreción de serotonina por el núcleo del rafe. Son complementarios, comemierda.

• Tienes razón, soy un comemierda.

• ¿Cuál es mi talla de zapatos?

• Pero si eres yo ¿cómo haces esa pregunta?

• Es como en un espejo. El pie derecho es mi pie izquierdo. Y a veces hay una pequeña diferencia…

• Esto es absurdo.

• Bien, me dejo de pendejadas. Con ésta nueve milímetros me vuelo la tapa de los sesos. O con estas zapatillas de correr salgo a la calle y en media hora sudo las ganas de matarme.

El hombre toma la pistola en sus manos con una cierta indiferencia. Es bastante liviana. Nueva. El estuche incluye unas balas cromadas de diseño atractivo. La coloca en el estuche y sonríe tomando las zapatillas y probándoselas. Perfectas.

• Las usé una sola vez, hace par de meses- dice el que trajo las opciones.

• Cómodas– comenta el otro.

Se viste con un desgastado pantalón y una camiseta ligera. Hace algunos ejercicios de estiramiento.

• Quedas en tu casa.

• Estoy en casa.

Sale a la calle y comienzan a salir los primeros rayos del sol. Mañana fresca. Brisa. Una suerte de tenue luz naranja lo va llenando todo. Va regulando la respiración. Correr es zen. No hay ninguna intención. Sólo respirar. Renunciar al encanto de la voluntad. Inhalar. Exhalar. Página en blanco. Eso es lo que debo hacer. Trabajar en la cocina. Arreglar el jardín. Ahora concentrarme en la respiración misma. Seguir su ritmo natural hasta que, poco a poco,  ya no le prestamos atención. Soy respirado. Hakuin, el maestro, levantaba su mano y le pedía a sus discípulos que escucharan el sonido que ésta emitía. Ahora apenas se escuchan los pasos. Apenas se oye el lento trotar.

Die grosse befreiung repite el corredor, como un mantra. Se atreve a dibujar una sonrisa. Ni siquiera distingue que en la acera frente a él pasa una pareja de corredores matinales. Se ve tentado a cerrar los ojos y dejarse llevar por esa sensación renovada de bienestar. Esto es lo que debo hacer. Establecerlo como disciplina. Todas las mañanas.

Veinticinco minutos han sido suficientes. Se siente renovado. Se permite una sonrisa. Abre la puerta dispuesto a prepararse un buen desayuno para atacar el día. Carpe diem, piensa, justo antes de resbalar en el charco de sangre, golpearse la cabeza y perder el sentido.

El agua dulce de los libros

En Puerto Rico se habla de que hay muchas editoriales independientes. Cuando digo Puerto Rico me refiero a librerías, puntos de venta de revistas y libros, universidades, escuelas. Digamos entonces que en ámbitos como esos, se habla de la gran cantidad de editoriales independientes que hay en la isla. Y podemos preguntarnos ¿qué es una editorial independiente? ¿Hay un boom? Sin duda, hay un buen momento del libro. Se publican muchos libros en un país pequeño. Hay más de una docena de editoriales que surgen, precisamente, cuando las librerías cierran y se mantienen abiertas algunas de manera casi agónica.

Hay varias formas de ver el fenómeno. Podemos partir de la premisa de que una editorial independiente se toma más tiempo y tiene disciplina y juicio crítico. Podemos imaginar el trabajo artesanal, el oficio que rima con sacrificio. El afán de ver el libro como un objeto de arte y cuidar entonces su forma, su presentación y, por supuesto, su contenido. Otro modo de ver el asunto es entendiendo que una editorial independiente no depende de otra, ni de un grupo, ni de una institución estatal o académica. Es pequeña y no puede influir en el mercado. Entonces podríamos decir que son independientes todas a excepción de Penguin, Random House, Planeta, SM y Santillana.

En el sistema en el que vivimos los peces grandes se comen a los pequeños. Los grandes consorcios internacionales adquieren a editoriales medianas y pequeñas y terminan por borrar aquellas peculiaridades por las que se destacaban. Lisandro Otero, el académico cubano, alertaba hace unos años que esos consorcios editoriales como el que se creó en torno al periódico español El País, el Grupo Prisa, fue posible gracias al dinero de la CIA canalizado a través del PSOE a través de una fundación alemana de la mano del socialdemócrata Willy Brandt.

Esa segunda perspectiva, y esa teoría de la conspiración, abre otras interrogantes. La primera de ellas es ¿cuán grande es el mercado del libro en Puerto Rico? ¿Existen datos concretos que nos permitan saber qué se lee, que se vende, que se compra? Esas son preguntas para otro momento. Y en Puerto Rico no es necesario pensar demasiado en teorías de conspiración. Todos sabemos quién es el grupo editorial más poderoso, y quienes lo componen, y cuales son sus intereses. Por eso quiero insistir en la gente que publica libros sin pedir permiso. Sin pedir limosna a GFR o a las fundaciones de grandes artistas demócratas. En quienes asumen los fracasos y los éxitos de sus productos culturales.

Por esa razón, porque me interesa hablar con gente que hace libros a pesar de todo, me senté un rato con los responsables de Ediciones Aguadulce.

Aguadulce tiene una junta editorial de cinco personas. Cindy Jiménez Vera es la fundadora. Comenzó publicando sus poemarios a raíz de los talleres de construcción de libros artesanales que imparte Nicole Delgado. Por allí andaba Alejandro Medina, para quien la paradigmática editorial Qease también fue escuela. Hizo Tegucigalpa, que después publicó Erizo. Buena poesía. Objeto de arte. Entonces, Cindy pensó en que aquello podría ser el principio de una editorial. Nada raro en una persona que lleva casi dos décadas trabajando como bibliotecaria, su formación profesional, y como profesora de literatura. Eso es amor. Así que la poeta, Cindy, es directora y editora en jefe de la editorial.

El resto de la Junta Editoial está compuesta por Jorge Posada Ortega, un bardo mexicano que es editor asociado, junto a  Alex Maldonado Lizardi,  Gaddiel Francisco Ruiz-Rivera, y Adalber Salas Hernández, venezolano, y poeta como los otros cuatro, que es traductor y lector invitado en algunos proyectos.

En resumen, Ediciones Aguadulce es una editorial independiente puertorriqueña que se especializa en libros de poesía y escrituras transfronterizas en prosa de Puerto Rico, el Caribe, Iberoamérica y otras geografías desde el 2012 hasta el presente. Y sí, se arriesgan con textos experimentales y con autoras y autores que no forman parte del canon. De hecho, son estas editoriales las que forman el nuevo registro de las letras.

Los primeros tres años se publicaron ediciones artesanales de varios de los libros de su catálogo actual. Eran los tiempos en los que estaban en la calle Aventis, Erizo, La Tuerca, hoy editoriales en estado de reposo. En el 2015 Aguadulce hace coediciones con Trabalis Editores, de Zayra Taranto y la poeta Mayda Colón. Dejan de hacer libros a mano, para dedicarse a hacer los libros en soporte tradicional. Un año después vuelven a publicar libros por separado, aunque han realizado una coedición con Disonante en 2017, y creen en la colaboración generosa con otras editoriales. Esto es resultado de la constatación de que el mercado es duro, como lo es el tráfago económico en Puerto Rico. Y en un país en el que se azota la cultura con indiferencia y a veces con ira, la solidaridad entre editoriales pequeñas y escritores y diseñadores es necesaria. De hecho, Adaris García, diseñadora, ha laborado con La secta de los perros, Disonante, Aguadulce, Alayubia, dejando en cada una un sello particular.

Cindy y Gaddiel han viajado representando la editorial en México, El Salvador, Cuba. En estos y otros viajes han logrado relacionarse con escritores y editores, gestando proyectos memorables como las antologías de Ernesto cardenal y Oscar Hahn.

Aguadulce, que nace como una fuente de poesía tiene varias colecciones. Para ello, el trabajo de lectores y ditores de Gaddiel y Alex ha sido fundamental. Además de la colección matriz, que es de libros de poesía, Ediciones Aguadulce tiene las siguientes colecciones:

Biblioteca Manantial – Colección de poesía infantil

Biblioteca Caudal – Colección de poesía juvenil

Biblioteca Contracorriente – Colección de escrituras transfronterizas en prosa, usualmente escritos por poetas.

Biblioteca 17 de abril – Colección de primeros libros de un/a poeta.

Biblioteca Desembocadura – Colección de traducciones de poesía.

Ha publicado antologías poéticas al nicaragüense, Ernesto Cardenal y al chileno, Oscar Hahn. También ha publicado libros a la cubanas Ana Lidia Vega Serova y LegnaRodríguez Iglesias; a los mexicanos, Ángel Ortuño y Jorge Posada Ortega, a los puertorriqueños Xavier Valcárcel, Nicole Cecilia Delgado, José Raúl Ubieta, Gaddiel Francisco Ruiz Rivera, Lilliana Ramos Collado, David Caleb Acevedo, Ana María Fuster Lavín, Ivelisse Alvarez Santiago, Mara Pastor, Iris Alejandra Maldonado, Anuchka Ramos Ruiz; a las españolas Raquel Lanseros, Ariadna G. García, y Verónica Aranda; a los dominicanos, Frank Báez y Chiqui Vicioso; al hondureño, Fabricio Estrada, a la estadounidense Sommer Browning, en traducción de Guillermo Rebollo-Gil, entre otros. Se trata entonces de un trabajo monumental de este equipo, que en apenas seis años, es un centro de irradiación cultural de Puerto Rico al mundo.

Aguadulce tiene puestas sus miras en el 2020. Hay planes editoriales que ya están en curso. Para este año (2019) hay una docena de libros ha publicarse : 1-El amante de tu hermana – Rafael Acevedo (novela) (Biblioteca Contracorriente); 2-Islas Galápagos (infantil) – Verónica Aranda (Biblioteca Manantial); 3- Isolario-Poemario inédito de Adalber Salas Hernández; 4- Período especial – Nicole Cecilia Delgado en coedición con La impresora;  5-Bocaciega:Antología personal – Soleida Ríos; 6-Las dimensiones finitas de Jean Alberto Rodríguez (Biblioteca 17 de abril); 7-Espía rusa -Thaís Espaillat; 8- Teoría del performance -Elizabeth Magaly Robles (Biblioteca Contracorriente); 9-Poesía de amor de Gegman Lee Ríos; 10-Poesía / Antología personal de Yirama Castaño Güiza; 11-Ensayos y antología de poesía VIH- G. Ruiz (Biblioteca Contracorriente); 12-Poesía infantil de Luis Eduardo García noviembre (Biblioteca Manantial).

Para el año próximo (2020) podríamos esperar poesía Infantil de Juanluís Ramos; Poemas para mis nietos y otros parientes imaginarios (infantil) de Cindy Jiménez-Vera; Torres de Ayn deGaddiel Francisco Ruiz Rivera y poesía infantil /juvenil de Raquel Salas Rivera.

Es esa producción constante, com el ojo crítico de sus cinco editores, lo que habrá de marcar la dirección de nuestra litertura y de los modos de leer. Son esas editoriales independientes las que se arriesgan com lo más dinámico y arriesgado de nuestras letras. Nuestro saludo y admiración para quienes han convertido este proyecto en un jardín de libros.

Los secretos teatrales del 2018: Mr Mr & Dr Dr y The Key Game

Antes de mudarme de Puerto Rico a Nueva York, cuando pensaba en el teatro de por acá, me venían a la mente los grandes espectáculos de Broadway y los espacios Off-Broadway de La MaMa y el Public Theater. Nunca me imaginé la diversidad de experiencias teatrales que experimentaría en esta ciudad. Manejo la lejanía de mi familia isleña, las rentas exorbitantes y las limitadas oportunidades de empleo en mi área precisamente por mi pasión por el teatro. Se padece y se sobrevive por esos momentos en los que descubro una pequeña obra que se les escapa a la mayoría y cuya vida tiene final. Esa es precisamente la condena y la belleza del teatro, su cualidad efímera. A pesar de su repetición, ya que usualmente se presentan varias funciones de una misma obra, la versión que veo hoy, ya es diferente mañana porque cada accidente en un espectáculo en vivo devela nuevos significados. El tropiezo inesperado de un actor en medio de la obra se debe tomar como un inesperado suceso en la vida que se reconstruye dentro del espacio escénico. Pero esa infinidad de posibilidades es de corta duración porque cuando una obra cierra, sólo quedan un espacio vacío poblado por fantasmas y la descripción de algún crítico del suceso ya desaparecido. Por esta razón, quisiera documentar dos obras que vi en el 2018 que merecen ser recordadas por sus maravillosos montajes. Estas son obras que se pierden a simple vista en el océano teatral de la ciudad. Parte de su disfrute también está en el hecho de que los que las vimos somos parte de un grupo escogido de testigos de un momento mágico en una esquina oscura de Nueva York. La primera, Mr Mr & Dr Dr, escrita por Ian Robles y dirigida por Janilka Romero, subió a escena el 18, 19 y 20 de octubre de 2018 en el teatro Pregones en el Bronx.

La obra se enfoca en dos personajes, Mr Mr y Dr Dr, actuados magistralmente por Christopher Cuevas y Luis Ponce. La acción comienza con ambos personajes tirando piedritas desde los lados del espacio escénico. Su mundo es uno repleto de basura. En el centro del escenario está el zafacón al que ellos apuntan desde fuera de escena con sus piedritas. Lo primero que oímos es el sonido de las piedras dando en el zafacón. Su espacio nos recuerda a la distopia de Esperando a Godot de Samuel Beckett, donde Vladimir y Estragon se acompañan durante la espera de una figura autoritaria que nunca llega. Inclusive el vestuario de Mr Mr y Dr Dr, que los hace ver como vagabundos, evoca las figuras de Vladimir y Estragon.

Igual que en la obra de Beckett, Mr Mr y Dr Dr se acompañan en un momento donde cada uno necesita del otro para poder sobrevivir. Ambos transitan a través de diferentes planos en busca de calor humano. En una escena, Dr Dr se transforma en un oso solitario que encuentra la compañía de un árbol muy sabio actuado por Mr Mr. En otro punto de la historia, ambos personajes atraviesan lo que Mr Mr identifica como “los caldos espesos del flancocho multiversal” para llegar a nuestra realidad traspasando así el espacio escénico. Su realidad contamina la nuestra tanto como la nuestra afecta la suya. Lo más doloroso es que entre todos los espectadores, Mr Mr y Dr Dr siguen encontrándose solos y desamparados. Ambos personajes se ofenden constantemente. Uno acusa al otro de mal aliento y el otro responde llamándolo gordo. Sus condiciones llevan a cada uno a descubrir que la única forma de sobrevivir es amándose. La desesperanza que permea la condición de los personajes de Esperando a Godot, se redefine por el futuro que se abre ante el amor de pareja entre Mr Mr y Dr Dr. La escritura de Ian Robles y la dirección de Janilka Romero confrontan a su público con la soledad y la desesperación del emigrante puertorriqueño en Nueva York demostrándonos que la única manera de sobrevivir es perdernos en el abrazo apretado del ser amado, independientemente de su mal aliento o de percibidas imperfecciones físicas.

La segunda obra, The Key Game, escrita por Patricia Cumper y que se presentó durante las últimas dos semanas de octubre en el New Perspectives Studio en Manhattan, nos transporta a un deteriorado hospital mental en Jamaica. Tres pacientes comparten el cuarto: el joven e impulsivo Dappo (Jonathan Swain); el intelectual y elegante Shakespeare (Marc Webster); y Gonzales (James Foster, Jr), el hombre mayor cuya mirada está siempre enfocada en el mundo que atisba a través de la ventana. Los tres están siendo cuidados por un enfermero, Norman (Leajato Amara Robinson). Los pacientes viven encerrados en su cuarto soñando con ser libres, pero conscientes que no están totalmente preparados para la realidad que los espera afuera.

Sin embargo, ellos participan de un extraño juego que Norman ha iniciado. Este los reta a que si ellos logran arrebatarle las llaves de la puerta que los mantiene prisioneros, ellos podrán abandonar el hospital mental. A pesar de sus miedos al mundo exterior, los tres pacientes tratan de tomar las llaves, pero Norman siempre logra esconderlas antes de que ellos las alcancen. Norman trata a los pacientes como un padre preocupado por su bienestar al mismo tiempo que los tienta con la libertad de abandonar el hospital.

La belleza de esta obra se concentra en la sutileza de las actuaciones. Los momentos pequeños que cada uno tiene (Gonzales mirando por la ventana con una nostalgia dolorosa, Shakespeare recordando a la mujer que ama y Dappo concentrado en sus sueños de juventud) es lo que hace la obra una digna de recordar. La directora, Merlina Rich, enfatiza esos momentos permitiendo que el espectador goce de cada persona que se siente paralizada por una realidad opresiva, pero que necesita la libertad. Al final descubrimos que el hospital será demolido. Norman libera a los tres hombres y él permanece en el cuarto mientras los tractores demuelen sus paredes. Gonzales, Shakespeare y Dappo enfrentan sus miedos escapando del hospital. Y es su enfermero el que necesita las paredes de esa prisión para escapar de la realidad que se derrumba a su alrededor.

The Key Game me recordó a esas obras que vi de estudiante en el Julia de Burgos de la Universidad de Puerto Rico durante la década de los 90. Entre todo lo que experimenté en ese espacio onírico, siempre recordaré la sencillez del montaje de La llamada de Lauren, donde su protagonista, actuado por Miguel Diffoot, desea transformarse por una noche en Lauren Bacall para que su esposa lo penetre en el rol de Humphrey Bogart. La belleza de esa obra se debió a la intensa y fantástica actuación de Diffoot, que logró expresar la ansiedad de un personaje que desea romper con las definiciones tradicionales de género para sentirse como la Bacall siendo amada por Bogart. Las delicadas emociones de los personajes de The Key Game y los absurdos de Mr Mr & Dr Dr fueron dos de las maravillas que encontré en el Nueva York que adoro, ese que me sorprende constantemente con sus secretos.

Otra vez nos gobierna la abogacía extranjera

JUAN MARI BRAS

Por Juan Mari Brás, Especial para Claridad

El régimen de naturaleza colonialista de Estados Unidos sobre Puerto Rico se inauguró, desde la misma invasión y los gobernadores militares, con el predominio sobre el país de unos abogados aventureros extranjeros a quienes llamaban los “carpetbaggers”. Así les apodaban porque los únicos haberes que traían eran unas carpetas repletas de papeles. En éstos venían códigos, leyes y esquemas tramposos para enriquecerse a corto plazo a costa de nuestro pueblo.

Para beneficio de ese grupo de buscones fue que el gobernador militar George W. Davis estableció el 27 de junio de 1899 la “corte provisional federal de Puerto Rico”. Ese fue el origen de la llamada corte federal que hoy conocemos como la de “la Calle Chardón,” y que el próximo 27 de junio cumplirá ciento diez años de existencia extra-territorial continua, abusiva y despótica. Bajo el amparo de esa corte, comenzaron a establecerse los bufetes con apellidos norteamericanos en San Juan.

Todavía hoy, los mayores bufetes de la milla de oro, en Hato Rey, comienzan sus marcas con apellidos como McConnell o Fiddler. En los últimos años, Fiddler fue el bufete preferido por los gobernadores Populares y McConnell por los del PNP. Ambos tienen un trasunto a los primeros “carpetbaggers” que inauguraron la abogacía extranjera en nuestro país.

Ahora resulta que la ofensiva anexionista que pretende acelerarse con el triunfo del PNP en los comicios del pasado noviembre, monitoreada por esa corte de la Chardón y los herederos de aquellos “carpetbaggers”, se propone dar un paso mayor a todos los anteriores hacia la total asimilación jurídico-política de Puerto Rico hacia Estados Unidos. Se trata de un embeleco pseudo-jurídico que aspira experimentar a fondo el imperio yanqui, en su inescapable fase de decadencia, que llaman “alianzas público-privadas”. Es la manera de privatización neo-liberal que quieren poner en efecto en su territorio colonial caribeño, ahora que las privatizaciones neo-liberales han llevado a la debacle al sistema financiero en Estados Unidos, y cuando los países latinoamericanos y caribeños se han propuesto salir del desastre en que los hundió ese latrocinio insólito que llaman neoliberalismo, mediante cambios dramáticos en sus gobiernos y sus sistemas financieros y económicos.

En Estados Unidos, las políticos neo-liberales de todos los gobiernos desde Reagan hasta Bush-Cheney, fueron dejando a un lado el sistema federal que repartía el poder entre los estados y el gobierno de Wáshington, para facilitar las medidas desreguladoras de las finanzas y la economía en general. El resultado, en Puerto Rico, ha sido que el margen autonómico del estado libre asociado, se ha ido reduciendo dramáticamente de tal manera que hoy es de muy poca monta. La nueva política de las llamadas alianzas público-privadas tiende a desmantelar por completo el escaso poder automático del ela.

El diseño y plan de ejecución de ese monstruoso operativo lo quieren poner a cargo de los herederos de los “carpetbaggers” que son los grandes bufetes de la milla de oro en Hato Rey. Para eso le ofrecen a McConnell, y su bufete, unos contratos iniciales que alcanzan cientos de miles, de dólares. Sueltan la cifra para que políticos y analistas se dediquen a criticar únicamente el aspecto de la corrupción administrativa que tales contratos demuestran. Pero eso es lo de menor significación. Lo de mayor importancia es que se está apuntando hacia una privatización masiva de los únicos residuos de gobernabilidad que le quedan al pueblo de Puerto Rico bajo el control del estado libre asociado. Bueno es tener muy en cuenta que están apuntando hacia la Autoridad de Energía Eléctrica, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, el Fondo del Seguro del Estado, los Departamentos de Salud y Educación y la Universidad de Puerto Rico, entre otros.

El momento requiere que se tome conciencia de la gravedad de la situación, especialmente por sectores de la sociedad que tienen gran capacidad de lucha y que están entre las víctimas prospectivas de este proyecto letal para todo Puerto Rico.

Tal es el caso, por ejemplo, de la UTIER, que es sin lugar a dudas el sindicato más militante y combativo que ha tenido el país en muchos años, y que va a ser, por tanto, uno de los objetivos prioritarios del macabro plan privatizador el debilitar esa unión y su gran sentido de unidad y solidaridad con toda clase trabajadora del país. 

El mismo alerta debe darse a la Unión de Acueductos y a la del Fondo del Seguro del Estado, así como a las que agrupan en distintos niveles y uniones a los trabajadores de la salud y los de la educación.

Un llamado importante corresponde hacer al movimiento estudiantil, y a los gremios de profesores y los no-docentes de la Universidad de Puerto Rico. Ya está en plena acción el plan de privatización de varios recintos y secciones de algunos de éstos, encabezado por el llamado Sistema Universitario Ana G. Méndez, que es el nombre con el que se encubre a un traficante de la negociación universitaria que ya tiene apuntadas sus ambiciones de lucro hacia unos recintos en particular de la UPR.

De igual manera, debo llamar a los compañeros y compañeras del Colegio de Abogados de Puerto Rico, sobre la urgente necesidad de que se convoque una asamblea extraordinaria de nuestro Colegio, es la institución profesional más antigua y de mayor credibilidad del país, para discutir un plan de acción inmediata que haga retroceder el operativo que tienen los bufetes de la milla de oro de tomar control de lo que quede del Colegio si logran aprobar sus propuestas nefastas. Esto es esencial para el pueblo puertorriqueño en general, porque el Colegio le sirve a todo el país, y eso es lo que quieren desmantelar los planificadores de la entrega completa al gran capital transnacional de toda nuestra patria.

Todo lo anterior es la base sobre la cual los sectores más activos del pueblo, empezando por el amplio y diverso movimiento independentista —que es y sigue siendo el motor principal de toda acción de avanzada en el país— deberán movilizarse ya, echando a un lado sus pequeñas metas electoreras, para dar paso a una gran ofensiva patriótica a la altura del reto al que nos enfrentamos todos.

De esa manera, estaremos también enviando una señal al nuevo gobierno de Estados Unidos, sobre la realidad de que en sus acciones u omisiones sobre la descolonización total y verdadera de Puerto Rico se va a poner a prueba la buena fe y legitimidad de las grandes rectificaciones que la América Latina, el Caribe y el mundo entero esperan del recién estrenado presidente de la nación norteña. Y una vez más, advertimos a los pueblos de la América Nuestra, que han empezado a deshacerse de sus inhibiciones neo-coloniales, que también estará en juego la autenticidad de sus nuevas políticas libertadoras en la medida en que prioricen o no sus solidaridades con el pueblo del último país nuestro americano sometido a un régimen de naturaleza colonial, que debe resultar insostenible para todos los gobiernos y movimientos caribeños y latinoamericanos que aspiren a dirigir nuestros destinos hacia cambios revolucionarios de verdad.