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TOPOGRAFÍA: Ejercicios de vampiros (sujetos a cambios)

El tema de los vampiros me ha acompañado desde niño. Uno de mis mayores haciéndose el sabio o el gracioso me dijo una vez que los mosquitos eran vampiros castigados por Dios. Esa fue mi primera lección de metáfora y metamorfosis. Cuando niños, mi amigo Daniel llegó a construir una cruz antivampiros con un palo de escoba y la colocó en la ventana de su cuarto. Yo, dándomelas de erudito, le dije que en Santurce no podía haber vampiros, que esas criaturas eran de Transilvania.

El vampiro clásico (entre comillas) para mí, es el de las películas con Christopher Lee. Nunca olvidaré cómo, enfurecido ante el desafío de sus rivales, los ojos se le inyectaban de rojo y se le salían los colmillos. Qué alivio cuando aparecía Peter Cushing, su archienemigo, Van Helsing. Eran las películas de horror barato de Hammer Films que ahora causan risa. Después descubriría a los Nosferatu de Murnau y de Herzog, al Drácula de Bela Lugosi, y claro está, al de Gary Oldman, de Coppola. Es curioso constatar cómo nunca pasa de moda ese tema. Hasta Julio Cortázar se declaró interesado en el asunto del vampirismo. Lamentablemente, también hay una condición o enfermedad asociada con el tema. Para mí, repito, es la experiencia de miedo de un niño criado entre gente que se la pasaba hablando de muertos y espíritus, entre otras cosas terroríficas. Creo haber superado ese “terror” infantil, pero si hay que ver películas de vampiros prefiero estar acompañado y sentarme cerca de la puerta.  Ofrezco, pues, a los lectores estos dos ejercicios que también son exorcismos.

Enemigos en el cine

El cazador ha ido a un cine donde proyectan una película de vampiros y piensa en el peligro de las superficies. Así como la pantalla de proyección es plana también es la visión de los que ignoran su peligroso oficio. El instructor había dicho: yo que llevo toda una vida atravesando corazones con estacas, (expresarlo con tan vulgares palabras -se dice- es traicionar la nobleza de la encomienda, pero sabemos que se trata de una metáfora, un símbolo, un modo de pensar las cosas) sí, toda una vida y todavía me sorprendo de sus estratagemas.Y cosa increíble, hasta me conmueve. Es claro que pasaron aquellos tiempos de escondites en las profundas y malolientes criptas de los cementerios, de persecuciones violentas al filo del alba, de la frustración al constatar los cambios de morada. Ahora todo, o casi todo, ha cambiado, menos lo esencial. Ahora mismo en este cine habrá alguno de ellos riéndose en silencio de la ingenuidad de la industria cinematográfica. Ahora basta un breve rasguño, un leve beso para consumarse el ataque. No se requiere la presencia de la sangre, una célula se encarga de todo. La tos de un espectador equivale a una amenaza. Por eso los cazadores como él deben aprobar duras materias científicas. Casi no hay tiempo de cazar vampiros. Hay que prepararse mucho antes de pasar a la acción, y como siempre, los cazadores son jóvenes e impetuosos. Si se les da pase para el cine es porque los instructores saben que podría haber acción. A los vampiros de cierta edad -los más débiles- la nostalgia los vence y acuden a los cines como éste donde pasan viejas (aunque a veces nuevas) películas de falsos vampiros. Les gusta ver, aunque deforme, alguna imagen suya. Es un juego, desde luego. Cada uno sabe que su contrario constituye o así debe ser, su única verdad. Cada uno sabe que el otro está en la sala.  Y se esperan mutuamente como a un nuevo desenlace para una vieja película. El joven cazador busca su estreno, y al viejo vampiro ya casi le da igual.

Vecinos: variación de un viejo tema

Despierta casi al final de la tarde. La noche anterior fue larga. Estuvo en el apartamento de la vecina quien le dio a beber de un vino espeso y áspero. (Le pareció ver en ella una sonrisa entre rara y siniestra.) Hoy, al ir al lavamanos, no se ha visto en el espejo. Iracundo y con paso presuroso ha salido al largo corredor del edificio, y ya toca con fuerza la puerta del apartamento de la joven. Ella abre y habla; ninguno se ve pero se escuchan. Discuten interrumpiéndose a cada momento, y después de varios reproches y una atropellada deliberación se han puesto de acuerdo. Seguro ha sido el vino que le regaló a ella el viejo profesor, el extranjero, de acento raro, que enseña antiguas religiones en los cursos nocturnos de la universidad. Pues ya golpea el primer vecino con sus puños la tercera puerta del largo corredor, que es la del profesor, mientras ella grita casi aullando. Furiosos logran forzar la puerta y entran. Buscan por todo el apartamento, y cuando están a punto de entrar al último cuarto en la segunda planta escuchan, abajo, los pasos de alguien que llega casi tropezando. Rápido bajan y encuentran al vecino contiguo del profesor, un recién llegado al edificio. Este, al ver a los otros, que ya han vuelto a ser visibles, no puede ocultar su nerviosismo. Dice, simulando aplomo, que el ruido lo alarmó. Lleva un  bulto de mano, pesado, de cuyo interior se escapan sonidos como el choque de piezas de metal. Pregunta por el viejo y añade absurdamente que está anocheciendo. Descubre en la mirada del hombre que el buscado debe estar en un cuarto de arriba. Inmediatamente sube en pocas zancadas la escalera, seguido por los otros. Está frente al cuerpo tendido del anciano en la cama y justo empieza a sacar unos largos cuchillos del bulto cuando una fuerza lo derriba. Es la vecina que a gritos le exige una explicación por su conducta despiadada. No tiene tiempo de articular respuesta pues el durmiente ha despertado y, de tan solo mirarlo, lo ha dejado como tonto. Ahora el viejo orienta su mirada hacia ella y explica pausadamente (pronunciando la erre de modo peculiar) que lo del vino fue un error en la selección de la cosecha. Lo otro, que es la razón por la que este señor de los cuchillos está aquí, es una vieja saga llena de malentendidos cuyo significado, si alguno, ha sido exagerado hasta la imbecilidad; una historia que incluye el odio antiguo entre familias que a través del tiempo han intercambiado los papeles de perseguidos y perseguidores, y, desde luego, una tara familiar de desequilibrados, como es este cretino en el suelo. Es evidente que los vecinos jóvenes han recuperado sus cuerpos, pero el hombre no encuentra su reflejo en los largos cuchillos del otro que sigue tumbado mirando las losetas. El viejo, al notar su asombro, le consuela diciendo claro está, hay asuntos que escapan del marco de mi exposición, usted, por ejemplo. Pensemos, no obstante, y para que estén tranquilos en su busca de significados, al menos por ahora, que si bien un estereotipo repite un malentendido, un prototipo ha de iniciar uno nuevo. En un mundo como el nuestro tal vez esa sea su explicación. Buenas noches, vecinos. Y dicho esto, desapareció con las sombras de la oscuridad que ya habían entrado al cuarto.

El autor es profesor de la UPR en Río Piedras.

Creer en la victoria de la Vida

Apartir de este domingo, durante 50 días, las Iglesias cristianas más antiguas celebran la fiesta de la Pascua. Es la proclamación de que Jesús resucitó. Él no sólo sobrevivió à la muerte sufrida en la cruz. Recibió del Padre una vida nueva que se manifiesta en las comunidades que en él creen como energía divina de amor y fuerza transformadora del mundo.

Los textos bíblicos proclamados en Pascua son hermosos. Los cánticos expresan la confianza de que si Jesús resucitó, el mundo está salvo. Las oraciones piden a Dios la gracia de que la realidad de la resurrección provoque una vida nueva, basada en la solidaridad y en la justicia amorosa del Espíritu. El desafío de cada celebración de la Pascua es que esa fe debe concretarse en señales concretas de renovación de la vida, tanto de las personas que creen, como en la acción de todos los hombres y mujeres que se consagran a transformar la realidad del mundo.

Quien mira ese mundo desde la fe puede preguntarse cómo esa realidad pudo llegar a ese punto extremo de injusticias y desigualdad social, a pesar de una cultura en la cual la religión era central. En los años 60, en sus escritos, Mons. Helder Camara, entonces arzobispo de Recife, expresaba su sufrimiento, al recordar que las naciones que más oprimen a otros pueblos se dicen cristianas. Y, en los años 80, en Ríobamba, en Ecuador, las personas que acompañaban a Mons. Leónidas Proaño, obispo de los indios, en su lecho de muerte, lo oían gemir y afirmar llorando: “¿Qué tristeza cuando pienso que mi Iglesia fue la principal responsable de la muerte y de la esclavitud de los indios. “Esos hombres que así se expresaban dedicaron toda su vida por amor a Dios y à la Iglesia . Su gemido era un lamento de amor como el grito de Jesús en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

Celebrar la resurrección es creer que Dios responde a ese clamor por la justicia. Él inspira una vida nueva a muchos hermanos y hermanas que se disponen a testimoniar la presencia viva de Jesús con nosotros en el camino de liberación de los pequeños. Esos testigos de la resurrección creen verdaderamente que el universo está embarazado de resurrección. Y la vida nueva que Jesús recibió del Padre reunirá a él todas las criaturas. La resurrección no es sólo un acontecimiento del pasado, pero es esperanza de una vida nueva en un mundo en lo cual brillen la paz y la justicia. Todavía vivimos en la madrugada aún no clara de ese nuevo día. En breve, el sol va a surgir y la luz del Cristo resucitado iluminará toda nuestra vida. Que tengamos todos una buena y renovadora celebración pascual.

Sigue en pie el Festival de la Palabra

La novena edición del Festival de la Palabra se llevará a cabo a pesar de que se celebrará fuera de la fecha tradicional (octubre 2017). El próximo fin de semana (6 al 8 de abril) el Conservatorio de Música de Puerto Rico en Miramar y la YWCA serán sedes de esta festividad, que viene efectuándose en la Isla desde el 2010. Aunque la devastación que ha dejado el huracán María en Puerto Rico provocó cambios en el Festival – y en el país entero –, la experiencia colectiva ha confirmado aún más la necesidad de las palabras para sanar.

Y es que, a partir de una actividad que se realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Santurce el  pasado 30 de septiembre, se transformó la manera de impactar la sociedad y las escuelas mediante el Festival. Desde entonces, el evento se ha extendido a través de todo el país y ha llegado a decenas de comunidades y escuelas con la intensión de leer cuentos, ofrecer talleres de escritura y repartir suministros educativos y esenciales como agua, comida y ropa.

“Nosotros sabíamos que ir cargados de palabras no era suficiente durante los primeros dos meses. Por eso, llevamos suministros de otro tipo para cubrir las necesidades físicas principales. Pero también nos dimos cuenta de que la gente sí necesitaba un espacio de esparcimiento o para poder escribir sobre lo que pasaron con el huracán. Sí hacía falta cubrir unas necesidades primordiales, que eso nunca lo perdimos de vista, pero también la gente necesitaba arte para tener un alivio”, comentó para EN ROJO la coordinadora del Festival, Neeltje van Marissing.

En la actividad en el MAC, a la cual llegaron cerca de 700 personas, se recogieron 4 mil escritos sobre la diversidad de anécdotas acerca del huracán. La idea era que la gente llegara a la actividad con sus libros para luego repartirlos en las comunidades y planteles escolares que se propusieron visitar. Precisamente, el Festival dedicará una sección –  el sábado a la 1:00pm en la Carpa Infantil– a la lectura de algunos de esos cuentos que se fueron generando en los talleres ofrecidos en las escuelas.

Por la dificultad para hospedar a los y las invitadas internacionales, esta será un evento “muy nuestro en medio del caos pos huracán”, comentó van Marissing. Sin embargo, tres escritores invitados compartirán con la Isla: Ed Morales, periodista puertorriqueño criado en Nueva York; el dominicano Frank Báez; y el uruguayo Rafael Courtoisie, cuyos trabajos son publicados por una editorial puertorriqueña.

Esta edición le rinde un homenaje especial a la escritora Tina Casanova; a los Premios Nuevas Voces, Juanluís Ramos y Tere Dávila; y a los héroes y heroínas post María. La inauguración del Festival será el viernes, 6 de abril a la 7:00 de la noche en el Conservatorio. También, se proyectará una selección de cortometrajes y habrá lectura de cuentos para niños y niñas. Los programas están circulando en las redes sociales del evento.

Es importante recalcar que desde la segunda edición del Festival, se realiza un programa de actividades en la ciudad de Nueva York, y este año, aún con el caos del huracán, se efectuó en esa ciudad del 12 al 14 de octubre. Esos enlaces con escritores y periodistas puertorriqueños y de habla hispana en Nueva York han sido muy importante para el Festival.

En octubre 2018, los planes son continuar con el festival de ese año e incluir la presencia de una cantidad sustancial de escritores y escritoras internacionales.

El Grito Libertario de Yauco en 1897

El 24 de marzo de 1897 un grupo de patriotas puertorriqueños, a la cabeza de los cuales marchaba don Fidel Vélez, atacaron infructuosamente pero valientemente, el puesto militar de Yauco de las Fuerzas Armadas de España. Este levantamiento por la independencia de nuestra patria constituyó la última gestión armada de puertorriqueños contra el imperio español.

Algunos le han restado importancia a esta gesta patriótica alegando que muchos de sus autores intelectuales y otros, terminaron favoreciendo y defendiendo al nuevo régimen luego de la invasión del 98. No obstante es innegable que el movimiento del suroeste de Puerto Rico formó parte de las gestiones para la liberación de Cuba y nuestra isla. Más aún el levantamiento de Yauco estuvo ligado a proyectos de invasión como los planes de los generales Rius Rivera, Agustin F. Morales y el dirigente de la guerrilla cubana José Lacret Morlot.

El tema de la insurrección de Yauco ha sido tratado dentro del contexto del liderato anexionista antes de y después del cambio de soberanía. Mariano Negrón Portillo en su estudio vincula los hechos de Yauco al liberalismo político y parece explicarlo a partir de los intereses comerciales y mercantiles de la época. Al excluir otros factores como determinantes del estudio en lo que se refiere a Yauco – subestima las luchas patrióticas y de afirmación nacional de los movimientos reformistas y separatistas, de finales del Siglo 19. Subestima, por ejemplo – o no toma para nada en consideración, las sociedades secretas, las luchas campesinas, de artesanos, y de otros sectores populares que a lo largo de ese siglo 19 habían expresado su inconformidad con el régimen español. De hecho, Negrón Portillo llega a hablar hasta de la “ausencia de una conciencia nacional”. Desde luego obvia los planes de auxilio conspirativos de los revolucionarios cubanos fraguados en la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano y los antecedentes de represiones brutales, como los Compontes del terrible año de 1887. (Mariano Negrón Portillo. Revista del Colegio de Abogados. Vol. 33, núm. 3, 1972).

Como veremos todo sugiere que se impone aclarar una serie de hechos relativos a esta abortada conspiración revolucionaria pues el alcance y la proyección de la misma debe remitirse a los planes expedicionarios de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano que se reunían en Nueva York en las postrimerías del siglo 19.

Resulta fundamental – para poder comprender las verdaderas causas y orígenes del fallido movimiento de Yauco de 1897- atender distintos sucesos históricos donde se fueron gestando los sentimientos separatistas tanto en Cuba como en Puerto Rico. Sentimientos e ideales que en el caso de Puerto Rico cobran forma concreta y decisiva, con el movimiento insurreccional de Lares (1868) y en el caso de Cuba se gestará con el movimiento de Yara a la Guerra de los Diez Años (1868-1878), que finalizó con el Pacto de Zanjón de febrero de 1878.

Con nuestras conclusiones no pretendemos levantar nuevas tesis cuya discusión sobre sus virtudes o defectos se limitaría a pocos. Pretendemos saborear la historia desde sus frutos mas frescos. Pretendemos asimilar nuestra historia comenzando por lo singular y lo virgen. Mucha carga de interpretación colonial hemos soportado sin siquiera saber a veces, que hay una materia prima básica sobre la cual erguirnos, descubrirnos y reconstruirnos.

Durante la última década del siglo 19 ya era de esperarse el final del dominio español en el Nuevo Mundo. En la región suroeste de Puerto Rico se estaba conspirando para dar una lucha revolucionaria contra España y lograr la independencia de la isla. Se contaba con el apoyo de una expedición que habría de venir posiblemente de Cuba y desembarcaría por el puerto de Guánica que para ese tiempo era parte del territorio de Yauco. En Cuba se estaba librando la segunda guerra contra España por su independencia, muchos puertorriqueños estaban involucrados en la misma. En Yauco y pueblos vecinos se podría sentir la fricción entre los residentes ricos, pobres, profesionales, obreros, artesanos, campesinos y el gobierno español. Eran muchos los desafectos a la metrópoli, incluyendo a los corsos y otros extranjeros que estaban conspirando en, logias masónicas, sociedades secretas y de auxilio mutuo. Esos fueron por excelencia los conspiradores del movimiento armado conocido como de “La Intentona de Yauco”.

La insurrección libertadora que estalló el 24de marzo de 1897 en Yauco – decía Juan Antonio Corretjer “ni se le ha rendido homenaje que, como hecho en si merece, ni se ha señalado el profundo significado de su repercusión histórica”. Para el, a la altura de 1976 se imponía (y se impone todavía decimos nosotros) una nueva reseña y un examen crítico del histórico suceso, que “ayude a la nueva generación a salvarse con respecto a Yauco, de lo que en todo ha sido condenado nuestro pueblo: a los efectos de una pedagogía del olvido.” (J.A. Corretjer: El Grito de Libertad de Yauco de 1897, El Nuevo Día, 17 de abril de 1976).

Y es que debe ser aceptado que la historia oficial ha sido reduccionista en su referencia a los aconteceres de los pueblos de Puerto Rico. Partiendo de un prejuicio despectivo, los redactores de textos se nutren de diversas estrategias para subutilizar las fuentes pueblerinas. Los avances en el descubrimiento y relatos, relegados y ocultados por generaciones de investigaciones oficiales, establecen un nuevo formato de construcción histórica. Como ha dicho un autor “de ahí la importancia de evidenciar ejercicios de afirmación nacional en infinidad de manifestaciones”. (José Luis Pons Torres. “La afirmación nacional en el occidente puertorriqueño.” Exégesis, Revista de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, Año 16, Núm. 16, 2003).

Corretjer resume su planteamiento y conclusión de la siguiente manera: “En 1898 Puerto Rico es aterrizado por la contradicción que representan de un lado, quienes, como los autonomistas, quieren retener en Puerto Rico la bandera española por oportunismo y los quinta columnistas infiltrados en la Junta de Nueva York que interesan lo mismo para dar a Estados Unidos la ocasión de invadir a Puerto Rico. En esa orgía a de sarcasmos Yauco rubrica con la firma de Fidel Vélez la voluntad puertorriqueña de ser nosotros mismos, y ese es el sentido más profundo del 24 de marzo de 1897. (El Nuevo Día, 17 de abril 1976).

De hecho, en 1945 Corretjer publica en Nueva York una entrevista que le había realizado a Don Fidel Vélez trece anos antes. (El Buen Borincano. Biblioteca Bohique, Nueva York, 1945. En la misma señala que Fidel Vélez presintió la esclavitud bajo los yanquis contexto de la guerra hispanoamericana, “vio su hora, y actuó, reafirmando a sangre y pólvora el derecho de Puerto Rico a su independencia.”

Le atribuye al levantamiento de Yauco haber sido instrumental para que se otorgara a tiros de ese año 1897 la Carta Autonómica a Puerto Rico. A esa partida insurrecta al mando de Don Fidel Vélez que marchó sobre Yauco, con intención de proclamar la Republica, se la atribuye además el haber consagrado nuestra bandera pues era la que enarbolaban los alzados. Paulino Castro en su Historia Sinóptica del Nacionalismo en Puerto Rico publica una fotografía de Don Fidel y su esposa Natalia Vega con la bandera original que fue utilizada en la Intentona.

De manera que es el mismo Corretjer en 1949 quien realiza el primer intento para una hermenéutica del Grito de Yauco en su libro La Lucha por la Independencia de Puerto Rico, Guaynabo, PR 1949.

Carmelo Rosario Natal en su documentada obra Puerto Rico y la crisis de la Guerra Hispanoamericana, hace la siguiente observación: “A la altura de 1897 se aceptaba por todos que la revolución debía asumir características opuestas al sistema de guerrillas que se utilizaba en Cuba.” Subraya como una crítica que los esfuerzos que se hacían respondían a una insurrección importada.

Señala Juan Antonio Corretjer que “por el carácter implícitamente anti-independista del libro de Rosario Natal la palabra “importada” merece aclaración pues, Rosario Natal se refiere a que se seguiría el patrón cubano de expediciones patriotas llegadas del extranjero para hacer contacto con las fuerzas organizadoras dentro del país. Hay si, un cambio en el concepto, como el mismo autor reconoce al citar la carta del General Morales a Betances (9 de marzo de 1897, (en Bonafoux, págs. 35-38), en el sentido de que “cualquier esperanza de éxito dependería de una ofensiva relámpago que produjera golpes sorpresivos y fulminantes al enemigo”. (Carta, Op.Cit). Ya Martí, recordando la experiencia de la Guerra Grande (1868-1878) había querido también que la nueva guerra cubana tuviese tal carácter. Pero a Martí, dice Corretjer, le frustra el plan llamado “desastre de la Fernandina”, maniobra del espionaje yanqui encaminado a frustrarlo. “La derrota de los libertadores yaucanos se atribuye, por lo tanto, a la precipitación a que Vélez se ve obligado por la delación guaniqueña” (El Grito del Libertador, 17 de abril de 1976).

Lo cierto es que el intento de Yauco formaba parte de un plan mayor ideado por la Junta revolucionario de Puerto Rico a instancias del rico hacendado yaucano Antonio Mattei Lluveras, el General dominicano Agustín F. Morales, Manuel Catalá, Juan Roig, Gerardo Forrest Vélez, Guillermo Velazco, Eduardo Lugo Vinas, Félix Matos Bernier, Tomas Carrión, Fidel Vélez, Juan Nazario, los hermanos cubanos Manuel y José Budet Rivera, junto a numerosos conspiradores de pueblos adyacentes (Delgado Pasapera). Según Juan Antonio Corretjer, este levantamiento formaba parte del plan dirigido por Betances, organizado por Aurelio Méndez Martínez, y comandado por el General puertorriqueño Juan Rius Rivera (Germán Delgado Pasapera, Puerto Rico: Sus Luchas Emancipadoras, 1850-1898, págs.72-77).

La Conspiración desde la Sección Puerto Rico

Se conspiraba para dar otro grito de Yara, apoyados por una expedición que habría de venir de Cuba para hacer causa con los puertorriqueños sublevados contra España. De acuerdo al Plan, Antonio Mattei Lluveras, siendo parte de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano y gracias a su calidad de rico hacendado de café, logro obtener 30,000 machetes que serian repartidos a los revolucionarios. Entretanto, los hermanos cubanos Budet Rivera establecieron un campo de entrenamiento en la finca perteneciente a Guillermo Velazco localizada en el barrio Susua Arriba de Yauco. Gerardo Forrest Vélez y el dominicano Agustín F. Morales se dedicaban a hacer una campana de propaganda por la isla en busca de apoyo. Como parte del plan general, se obtuvo el apoyo del revolucionario cubano Tomas Estrada Palma, quien prometió su ayuda financiera asi como 500 rifles y 500,000 cartuchos. Otro revolucionario, el colombiano Francisco Javier Cisneros, ofreció su vapor para conducir 200 hombres de invasión mas los pertrechos de invasión al mando del General Agustín F. Morales. La expedición estaba señalada a partir de principios del mes de diciembre de 1897. Como veremos, estos preparativos habían sido hechos tomando en cuenta las lecciones del desastre de Lares y se afinaban las estrategias necesarias para llevar a cabo esta acción revolucionaria.

La Sección de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano (SPZR-PRC) se fundó en la ciudad de Nueva York el 22 de diciembre de 1895, una vez comenzada la guerra de Cuba y habiendo muerto ya Martí. Para los separatistas puertorriqueños y los revolucionarios cubanos mas idealistas, era la materialización del compromiso contraído por el PRC en el artículo primero de sus Bases Programáticas. Según los cubanos mas pragmáticos, la SPR servirá de punta de lanza para abrir un segundo frente en la guerra contra España, y de esta forma acelerar la victoria.

Esta postura quedó expuesta claramente por el Sr. L.E. Hatton, representante del PRC en la Republica Dominicana, en carta a Tomás Estrada Palma del 19 de julio de 1896:

“Mi opinión es que se puede revolucionar una buena parte de la isla (Puerto Rico) … suponiendo lo peor, tendremos dos resultados: se habrá sembrado la semilla; los atizaran el fuego revolucionario, todavía dormido. Cuba ganara de muchos modos. Distracción de una buena parte del ejército; aprovechará usted, mientras ellos distraen algunos buques, para atender a las muchas expediciones que se dirá salen para Puerto Rico, y la mandara Cuba, y sobre todo, se le da el golpe mortal al poco crédito que puede quedarles en Europa” (En Partido Revolucionario Cubano. La revolución del 95 según la correspondencia de la Delegación cubana en Nueva York (La Habana: Editorial Habanera 1932-1937), Vol. V págs. 156-57. Citado en Edgardo Meléndez, Puerto Rico en “Patria”. Editorial Edil. 1996. Págs.33-34).

La sección Puerto Rico del PRC, representó lo más cercano a un partido separatista puertorriqueño en aquella época: luego de la sublevación de Lares, el separatismo en Puerto Rico fue brutalmente reprimido muchos separatistas pasaron a las filas del autonomismo, y los más consecuentes (principalmente sus más destacados líderes) se fueron al exilio. Contrario al caso cubano, el separatismo boricua no tenía una arraigada tradición en la isla (como la produjo la guerra de los diez años en Cuba) ni estaba muy fuertemente organizado en el exilio (sus mas venerables representantes, Betances y Hostos, permanecían alejados en Europa y Sur América). El separatismo puertorriqueño de finales de siglo XIX fue relativamente débil, política y organizativamente.

Esta debilidad relativa del separatismo boricua determino la vida política de la Sección Puerto Rico, que operaba desde Nueva York. En Puerto Rico, el principal movimiento político de finales de siglo lo fue el autonomismo reformista, movimiento político de la elite criolla de la época. Esta fue una clase relativamente débil, lo que la llevo a rechazar movimientos radicales como el separatismo.

Pueden mencionarse tres planes vinculados o intentos de invasión a Puerto Rico durante 1896 y 1897. El primero estuvo vinculado al llamado plan “Ruis Rivera”. El renombrado general puertorriqueño del ejercito cubano fue destacado por el PRC en marzo de 1896 para realizar un plan de invasión a Puerto Rico. Pero luego de auscultar la voluntad y organización revolucionaria en Puerto Rico, el general puertorriqueño desistió de los planes por considerar que no existían las condiciones para ello. Rius Rivera se integró a la manigua cubana, donde pasó a sustituir a Antonio Maceo, el Titan de Bronce. El fracaso de esa intentona de invasión – a cargo del principal líder militar puertorriqueño de la época -puso de manifiesto la incapacidad organizativa del separatismo en la Isla. Por otro lado, aumento la desconfianza de Tomas Estrada Palma y otros lideres del PRC en cuanto a la capacidad de la SPR para llevar la guerra a Puerto Rico, distanciando cada vez mas el delegado del PRC de la SPR y de sus objetivos.

Un segundo intento de concretizar un plan de invasión lo fue el llamado “Plan Morales”, elaborado por el general dominicano Agustín F. Morales. Este, junto al puertorriqueño Antonio Mattei Lluveras, habían hecho un reconocimiento de las fuerzas militares españolas en Puerto Rico y elaborado un detallado plan de armas, hombre y estrategias para lograr la invasión a la isla. La dirección del SPR a cogió con beneplácito el Plan de Morales, pero Estrada Palma se negó a facilitar el dinero o los recursos para realizarlo. Las contradicciones entre la SPR y el PRC se agudizaron cuando la Directiva de la SPR aprobó un voto de censura contra Estrada Palma, con la oposición de Sotero Figueroa y J.M.Terreforte. La desconfianza de Estrada Palma en SPR se acrecentó con el fracaso de la llamada “Intentona de Yauco”, ocurrida el 24 de marzo de 1897. A pesar de que solo algunas personas relacionadas a la SPR participaron de dicha revuelta y que la SPR no estuvo vinculada oficialmente a ella, la “Intentona” fue vista por el delegado como otro fracaso más de la Sección Puerto Rico.

El último intento por llevar la guerra a Puerto Rico lo fue el llamado Plan Lacret Morlot. El 13 de agosto de 1897 el consejo de la República de Cuba aprobó un plan de invasión preparado por el general cubano José Lacret Morlot, el cual estipulaba la designación de soldados del ejército cubano y dinero para efectuarlo. Estrada Palma se opuso a dicho plan y se rehusó a ofrecer fondos y apoyo a dicha acción. Sectores dentro del ejercito cubano, incluyendo al general Calixto García, amigo de la independencia de Puerto Rico, se opusieron también al plan. Mas tarde la Cámara de Representantes del gobierno provisional de Cuba puso fin al proyecto. El plan Lacret Morlot fue víctima de las crecientes disputas entre las tres instituciones de la “Cuba revolucionaria”: el ejército, el gobierno provisional y el PRC. Se disputaba, en resumidas cuentas, cual institución controlaría la dirección de la guerra. Por otro lado, ya para esta época Estrada Palma estaba renuente a cualquier acción de Puerto Rico. El delegado del PRC buscaba desde algún tiempo atrás resolver el conflicto por la vía diplomática en particular a través de la intervención de los Estados Unidos en la guerra. Abrir un segundo frente en Puerto Rico complicaría las cosas, poniendo incluso en entredicho la deseada intervención de Estados Unidos en el conflicto. Además, Estrada Palma prestaba mucha atención a la opinión de la burguesía cubana, que pedía a gritos el fin de la guerra que mermaba sus riquezas y su tranquilidad; abrir el segundo frente en Puerto Rico podría alargar la guerra. (Edgardo Meléndez. Puerto Rico en Patria. Op.Cit).

El dia del atentado libertario

En la mañana del miércoles 24 de marzo de 1824, los campesinos de toda la comarca de “La Torre” y “Susua” de Sabana Grande, empezaron a armarse con machete en mano en la casa de Don Fidel Vélez, miembro de la sociedad secreta “La Torre del Viejo”, quien comandaría las fuerzas insurrectas. Al entrar al pueblo, un tal Juan Román alertó a las autoridades de la conspiración en marcha. El renegado se había ganado la confianza de Don Fidel, al decirle que su padre había izado la bandera de Lares.

Los insurrectos de Sabana Grande estaban divididos en tres grupos. El de Vélez, que era al mas grande marcharía Yauco para sorprender a la Guardia Civil y apoderarse de las armas. El segundo grupo, comandado por Guillermo Velazco, y formado por hombres del barrio Machuchal que debían dirigirse a Sabana Grande y atacar el cuartel de la Guardia Civil de ese pueblo. El tercer grupo, apoyado por hombres de los barrios Rincón y Molinas, debía mantenerse en alerta, y tan pronto supieran el resultado del ataque a Yauco debía unirse al resto de la tropa para marchar sobre Guánica, donde se suponía que el Lugo Vina tenía armas escondidas.

En Yauco, además de la columna de Susua, comandada por Fidel Vélez, debía entrar en acción otras dos: la columna del pueblo que, según Crispulo Oliveras, mandaba El Nene Santana y cuyo objetivo era el de atacar el cuartel militar del batallón Patria, y la columna de Quebradas, bajo el mando de José Nicolás Quiñones, que debían incendiar los cañaverales del litoral y un extremo del pueblo, mientras se atacaba. Como parte de la operación los revolucionarios debían cortar los hilos del telégrafo y sacar parte de las vías del tren.

Era cerca de las 10:00 de la noche cuando se presentó Manuel Cardona Fernández ante los sargentos Cesar Vals y José Francies, quienes platicaban tranquilamente entre sí y ajenos completamente de la tormenta que se avecinaba, para informarles que “habiendo tenido noticias por el paisano Juan Román, que escapado de un grupo de numeroso rebeldes que en aquellos momentos avanzaban sobre Yauco con ideas siniestras”, había venido con el propósito de avisarles para que tomaran precauciones.

Don Fidel comanda su grupo el cual sale de su casa a la orilla de lo que hoy es la carretera PR #386 cerca del km 7.7, pero que para ese momento apenas era un camino vecinal, como a las 6:00 de la noche, iba montado en su caballo. Higinio Rivera llevaba la bandera de Puerto Rico adoptada en Nueva York que había sido cosida por esposa doña Natalia Vega Bonilla. Eran cerca de un centenar de hombres armados de machetes y algunas armas de fuego. Entre ellos estaba uno llamado Juan Román quien decía que su padre había izado la bandera de Lares veinte y nueve años atrás, que llevaba un caballo con banastas en donde habían algunas municiones, Juan Nazario el ayudante de don Fidel propuso que se eliminara a Juan Román ya que le tenía cara de “Voluntario” (del Batallón español).

Después de caminar varios kilómetros pasaron por la casa de un tal Olivieri en donde el capataz era un español y la partida lo quiso capturar, pero él no se resistió, le ofreció las armas, el dinero y les dijo que no iba a delatar. Luego de esto al pasar el Rio Susua (Rio Loco) Juan Román desapareció en la oscuridad de la noche y supuestamente se adelanto e informo a las autoridades españolas en Yauco lo del ataque a dicho pueblo. Los hombres de don Fidel siguieron hacia Yauco y como a las ocho de esa noche llegan a la casa de Juan Vásquez el cual se levantó, los obsequió y siguió con ellos. Luego de esto encontraron a un peón del ya mencionado Olivieri el cual fue apresado, ya que ellos sabían que era “Voluntario” y siguieron hacia el pueblo. Cerca del cementerio y al ser avisados de que eran esperados, se dividieron en dos grupos. Uno de ellos se metió en la finca de Juan Antongiorgi y el otro hacia Yauco.

Al llegar los hombres de don Fidel al lado este de cementerio se le dio parte de las fuerzas españolas un aviso de “quien vive” y le hacen varios disparos. Vélez pensó atacar, pero comprendió que había sido sorprendido y ordenó la retirada o en todas las direcciones hacia los montes y campos cercanos cortando los alambres. Uno de la partida llamado (Agapito Santana) resulta herido por bala que le entra por la cara y le salió por el cuello, es llevado por el propio Fidel. El intento de revolución había abortado en una intentona, ya que las fuerzas españolas eran superiores a las de la partida, y conocían todos sus planes, por estas razones todo terminó en una escaramuza.

De los que acompañaron a Don Fidel a tomar Yauco estaba Juan Nazario, tuvo que entregarse a los cinco días ya que la Guardia Civil estaba molestando mucho a su esposa, siendo golpeado y amarrado del rabo de un caballo. Avelino Madera, recibió veintidós heridas, Bautista Nazario, murió en la prisión de Yauco, Manuel Vega Bonilla, muere en la prisión de Puerta de Tierra, Avelino Garayua logró escapar, Ramon Vélez Vélez también murió prisionero en la cárcel de Puerta de Tierra, Ulpiano Vélez Vélez, murió a consecuencia de los golpes recibidos con las culatas de los rifles españoles. Estos últimos dos eran hermanos de don Fidel.

Los familiares de los revolucionarios fueron perseguidos y acosados por las autoridades españolas como en el caso de dona Natalia Vega Bonilla esposa de Fidel y dona Sebastiana Bonilla su suegra. En total fueron hechos prisioneros sobre doscientas personas y puestas en las cárceles de Ponce y Yauco. En la cárcel municipal de este último pueblo ocurre un intento de fuga que es impedido por un solado llamado Lamberti Fabrit. Desde ese lugar los presos son llevados a pie, bajo una lluvia y fuertemente custodiados al puerto de Guanica y desde Guanica y Ponce son trasladados hasta San Juan en los cruceros “Concha” e “Isabel II.”

En la finca de Irizarry a don Fidel le fue rasurada la barba, cortado el pelo, vestido con unos pantalones y camisa manchada. Como a las diez de esa noche fue montado en una yegua con banastas, llevando a un niño en sus brazos y protegido con un paragua inicia un largo viaje acompañado por Jiménez Renaud. Logrando burlar la Guardia Civil cruza el pueblo de Adjuntas y a la salida del mismo lo esperaba un coche con don Agustín Anabitarte que lo llevaría a la case del escritor y defensor de Puerto Rico que tenia una imprenta en Ponce, don Luis Caballer el que lo oculta. Desde allí y disfrazado nuevamente es llevado hasta la playa de Ponce en donde le esperaba una goleta inglesa llamada “Favorita” capitaneada por el masón inglés don Benigno Arzón quien había accedido a llevarlo a la isla de San Tomas. Por estos servicios Caballer había pagado 500 pesos y es así como el23 de junio en horas de la noche logra don Fidel salir en un viaje de tres días hacia San Tomas, propiedad de Dinamarca para esa época, luego de tres meses de haber ocurrido. La intentona de Yauco. En otro viaje de regreso a Ponce, la Guardia Civil arresto al capitán Arzón, ya que se había corrido el rumor de la salida de Vélez en la goleta “Favorita” pero se negó a declarar y fue puesto en libertad, ya que era un súbdito inglés.

También fueron presentados los generales dominicanos refugiados, Anders, Luperón y un rico comerciante que le brindo hospitalidad y buenas atenciones.

Mientras esto está ocurriendo, en Ponce y el día 11 de julio en el barrio Cantera Manuel Budet Rivera uno de los hermanos cubanos que habían sido instructores de los rebeldes es capturado luego de ser herido.

En dicha isla se encuentra al Capitán Arzón, el que lo había llevado hasta San Thomas a quien le tenían su goleta “Favorita” confiscada. Al ser don Fidel reconocido, es apresado como supuesto cómplice del capitán, aún negándolo es puesto en prisión por unos cuatro meses.

La situación política de la región suroeste y los muchos habitantes que no sentían ninguna estima por los españoles y que habían participado en “La Intentona de Yauco,” aparte de las buenas cualidades geográficas que como tenía el puerto de Guánica, seguramente fue considerado por los Estados Unidos para el desembarco por Guánica.

Al iniciarse el siglo Mattei Lluberas regresó a la vida cotidiana y en el 1904 fue elegido alcalde de Yauco por el Partido Republicano cargo que desempeño hasta el 1906.

Don Fidel Vélez Vélez por su parte regresó a su barrio La Torre de Sabana Grande, viviendo una larga vida de ochenta y seis años.

Los dos dirigentes principales de las fuerzas insurrectas, don Antonio Mattei Lluveras y don Fidel Vélez no fueron encarcelados.

Mattei Lluveras, que trajo y repartió los machetes cubanos, embarco clandestinamente a Nueva York, hasta la invasión norteamericana sobre la isla.

Por su parte, el heroico caudillo jíbaro don Fidel Vélez resulto ileso logrando embarcar a Don Thomas, después de haber burlado la vigilancia de la Guerra Civil española, a bordo de la goleta “Favorita” que zarpo desde el puesto de Ponce en la noche del 2 de julio de 1896. A pesar del fracaso de Vélez, el 26 de marzo se levanto otra partida de 50 revolucionarios en el Barrio Quebradas de Yauco, al mando de José Nicolás Quiñones Torres y Ramon Rivera Rivera, que también fue descubierta.

En la hermana Antillas el refugiado y revolucionario puertorriqueño se entero de que se había declarado un régimen autonómico para Puerto Rico, decidiendo venir a la Isla pero acercándose a la misma por etapas temiendo a una celda para prenderle. De San Tomas paso a Culebras y después de algunos días siguió hasta Vieques donde al ser reconocido, fue encarcelado por cuatro meses. Mas tarde fue puesto en libertad y embarcado con rumbo a Puerto Rico, llegando a San Juan catorce días antes del primer bombardeo de los norteamericanos en la bahía de San Juan.

Si con lo que hemos relatado y analizado con respecto al Levantamiento de Yauco de 1897 y los planes libertarios de los dirigentes de la Sección Puerto Rico de Nueva York, nos daríamos por satisfechos porque así estaríamos rompiendo con la “pedagogía del olvido” como le llamaba Corretjer a toda esa carga de interpretación colonial que hemos soportado.

El Autor es Historiador y Profesor Universitario*

Será otra cosa: Mil y una

ARoselló le ha dado por usar el término “blockchain” de vez en cuando. Lo hace con naturalidad, como si todos lo entendiéramos, como si fuéramos a asentir, rascarnos las barbillas y murmurar ahhhh, claro, blockchain, qué buena idea…Le gusta el “blockchain”, dice, porque es una tecnología “disruptiva” y con “mucho potencial” para transformar nuestra maltrecha economía. Sus expresiones aparecen no sólo en los usuales partes de prensa locales sino también en periódicos estadounidenses y en revistas y blogs especializados en crypto-moneda, crypto-tecnologías y otros asuntos igualmente…crípticos, incluyendo orejitas para los nuevos magnates hipster sobre salud, espiritualidad, vacaciones tropicales y evasión de impuestos.

A Manuel Laboy le ha dado con eso también. Y también lo hace con naturalidad, en su caso complementada con un entusiasmo que no lo hemos visto exhibir con ningún otro tema. Se la pasa invitando a los ricos norteamericanos que usan “blockchain” a vivir en Puerto Rico, exaltando las dos “ventajas competitivas” de la isla: la belleza de su paisaje y, sobre todo, las exenciones contributivas que le damos a los ricos que deciden mudarse aquí, a cambio del placer de su presencia y compañía. Ha creado además un “consejo asesor” para ayudar al gobierno a “crear un ambiente amigable” para la industria de blockchain y criptomoneda.

Nunca explican su insistencia, nunca ofrecen evidencia o datos. Lo plantean como una cosa obvia: el blockchain es bueno. Igual que hacen con la reforma educativa, que es por “el bien de los niños”, o la privatización de la AEE, que es “inevitable”.

Una podría pensar que ambos funcionarios sencillamente se dejaron arrastrar por el entusiasmo de la conferencia “Blockchain Unbound” a la cual asistieron como invitados especiales recientemente. Pero no están solos: el representante de la cámara Eddie Charbonier radicó hace poco una medida para “realizar una investigación exhaustiva sobre la tecnología conocida como blockchain”.

Note que la infatuación no es con el bitcoin, ni siquiera con las criptomonedas en general: es con el “blockchain”. Roselló, especialmente, ha dejado claro que su interés (y el de Puerto Rico) no es en la moneda sino en la tecnología de blockchain. Esta tecnología, que permite contabilizar transacciones de manera descentralizada e involucrando a múltiples actores, le resulta de hecho atractiva a personas de distintas ideologías políticas, en gran medida justamente porque es independiente de estructuras centrales como gobiernos y bancos.

Pero no sé. A mí, el hecho de que haya varios funcionarios de repente tan interesados en el asunto me provoca un poco de paranoia. En mi defensa, les recuerdo que estos son días de saqueo. Son los tiempos en que los funcionarios son nombrados no para mejorar agencias sino para desmantelarlas aprovechando el doble shock de la deuda y el huracán.

Solemos asociar el término “blockchain” con los videojuegos y con pequeños startups llenos de ingenieros y coders jóvenes y entusiastas. Tal vez por eso es que algunos puertorriqueños han comprado bitcoin o adoptado a Brock Pierce como gurú. Pero hurgando un poco, encuentro información que me hace sospechar del blockchain ese y su supuesta “independencia” de banca y gobierno, al menos en lo que se refiere a su súbito protagonismo en Puerto Rico. Digo, porque una de dos: o nuestros funcionarios se informan y mantienen a la vanguardia de la tecnología, y el blockchain es parte de ese zeitgeist, o alguien les está susurrando cositas al oído, el mismo oído que es tan receptivo a ideas como “escuelas chárter” y “privatización”. La experiencia me sugiere que su curiosidad intelectual es menos probable que su susceptibilidad al susurro.

No sé quién será ese “alguien” (los cabilderos salen con muy poca frecuencia en las noticias) pero sí sé que BlackRock, uno de los dueños principales de la deuda de Puerto Rico, ha desarrollado una plataforma de blockchain de nombre “Aladdin” como parte de su oferta de “soluciones”. Aladdin tiene clientes en China, Norteamérica y Europa, que la usan para el procesamiento centralizado del manejo de inversiones y análisis de riesgo.

También sé que Goldman Sachs, a quienes también le debemos supuestamente una millonada, es uno de los principales inversionistas corporativos del blockchain. Tienen incluso videos y tutoriales muy sofisticados en su página principal, que explican la tecnología con claridad. Tal vez le debemos enviar el enlace al representante Charbonier, para su investigación, antes de que le otorgue un contrato ridículamente caro para hacer “research” a alguno de esos exóticos gansos de rapiña que suelen sobrevolar el capitolio.

Hasta UBS (otra de las firmas que reclama que le paguemos) se está metiendo en la industria del blockchain. No hace mucho comisionó un white paper cuyo lenguaje es, curiosamente, terriblemente parecido al que usan nuestros funcionarios para hablar del tema en el contexto de Puerto Rico. El white paper no recomienda, de momento, inversiones en alguna de las muchas criptomonedas disponibles, pero sí apoya y alaba efusivamente la tecnología en sí. No olvidemos que UBS fue demandada por vender bonos a diestra y siniestra, aún a sabiendas de que se trataba de una mala inversión, a clientes con portafolios pequeños y conservadores que estaban ahorrando para su retiro.

Todo esto es un eco de coincidencias muy parecidas en el ámbito de otras reformas. La corporación Baupost, por ejemplo, es dueña de casi un billón de nuestra deuda–y tiene, qué cosas, intereses financieros y filantrópicos en la industria de escuelas charter.

Y no hay que llevar la “perse” demasiado lejos, pero este otro dato es irresistible: ha habido interés por parte de China en desarrollar iniciativas en la industria del turismo en Puerto Rico. Y es justamente de China de donde surge una de las aplicaciones más exitosas del blockchain. Este producto se llama Alí-Babá. Sí, como el de los cuarenta ladrones de las mil y una noches. En serio.

Por cierto: Ucrania, el país que la directora de la Junta de Control Fiscal ayudó a reinventar antes de venir a “ayudarnos” a nosotros, está comprando tecnologías de blockchain para agilizar las operaciones del gobierno, como parte de las condiciones para un préstamo del Fondo Monetario Internacional.

Hay más tela y conexiones sugestivas, pero se me acaba el espacio. Mi punto es que el blockchain tal vez no es tan innovador como lo pintan, al menos en términos de su rol en nuestra economía. Que a pesar de su imagen de juventud e independencia, podría estar en manos, al final del día, de los sospechosos habituales de nuestra catástrofe. Que aunque hablamos poco de ello, puede que pase con el blockchain lo mismo que pasa con la generación de energía o las escuelas chárters: todos parecen tener vínculos con esas mismas corporaciones, verdugas y asesoras a la vez, que pretenden exprimirnos porque “les debemos”.