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Fallido intento de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro

Por Misión Verdad

Los hechos ya conocidos de la operación

En medio de una multitudinaria actividad en la avenida Bolívar de la ciudad de Caracas, a propósito del 81 aniversario del nacimiento de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), dos drones cargados con material explosivo estallaron cerca de la tarima presidencial, cuando el primer mandatario nacional se disponía a cerrar su discurso frente a los presentes.

Ante la magnitud de la explosión, la transmisión en cadena nacional fue suspendida, los efectivos presentes reaccionaron con maniobras de repliegue y los protocolos de seguridad para resguardar la vida del jefe de Estado fueron debidamente activados.

Minutos después, ante la confusión generada, el ministro de comunicación e información, Jorge Rodríguez, confirmó que se trataba de un atentado y que el presidente Maduro y los altos funcionarios civilies y militares del Estado venezolano que estaban en la tarima, salieron ilesos. Siete efectivos militares resultaron heridos por las explosiones, los cuales ya reciben cuidados médicos.

Según versiones policiales, donde los drones cayeron luego de la explosión se constató la existencia de material explosivo. Fuentes “extraoficiales” relatadas por un periodista opositor, de nombre Román Camacho, recalcaron que los artefactos contenían explosivos C4.

Minutos después, un grupo denominando “Soldados de Franelas”, vinculado al extinto grupo paramilitar del ex Cicpc, Óscar Pérez, que a finales del año pasado realizó varios atentados armados a instituciones civiles y militares con el país, se adjudicó el atentado por redes sociales.

Este reconocimiento anuló la narrativa del “autoatentado” o de “una explosión aislada” en un edificio aledaño a la avenida Bolívar, que algunos operadores en redes sociales y medios internacionales, como Associated Press, habían tratado de instalar para distraer la atención y encubrir responsabilidades.

La célula encabezada por Pérez fue desmantelada mediante un fuerte enfrentamiento con las fuerzas de seguridad a principios de este mismo año muy cerca a la capital venezolana, específicamente en El Junquito. Sin embargo, la vuelta a la escena de uno de sus remanentes, indica que la carta paramilitar contra Venezuela también sigue sobre el tablero.

Al final de la noche, el presidente Nicolás Maduro compareció ante el país, relató lo ocurrido y destacó que los autores materiales del atentado están detenidos. Las primeras pesquisas, según el jefe de Estado, arrojan la vinculación del eje Bogotá-Miami, del presidente saliente de Colombia, Juan Manuel Santos, y de operadores radicados en La Florida.

Los aspectos simbólicos y materiales: selección del momento, lenguaje corporal y lógica del espectáculo

El intento de magnicidio mostró, también, una carga de violencia simbólica específica, dirigida a entidades políticas sensibles a la estabilidad del país y al Estado en general. La naturaleza del evento que se daba en la avenida Bolívar, como quienes integraban la tarima presidencial, a su vez describe la selección de un momento específico para llevar a cabo la operación.

Se celebraba el aniversario de la GNB, cuerpo militar encargado del orden interno que en la revolución de color del año pasado fue clave en neutralizar el avance paramilitar de la guarimba y su infraestructura logística.

Atacar justo en ese acto y no en otro al Presidente, llevaba consigo el correlato simbólico de exhibir al cuerpo castrense como vulnerable y sin capacidad de respuesta, lo que debía servir para reflotar en el discurso público, mediante un acto de conmoción (fallido) a gran escala, el clima de confrontación violenta desarticulado por la Asamblea Nacional Constituyente hace un año.

Pero el atentado falló, y en consecuencia lo que tenía que desencadenarse si lograba su objetivo de afectar la vida del Presidente: la acumulación de una “masa crítica” vía propaganda para propiciar el caos, aprovechar la situación para generalizar una retórica del alzamiento propagada desde poderes externos y “resolver” el “vacío de autoridad” con una medida de fuerza externa (militar, probablemente), o al menos plantearla, como único mecanismo para “estabilizar” la nación e imponerle la banda presidencial a los múltiples próximos presidentes de Venezuela que aguardan gobernar.

Sólo pensando en lo peor, y en lo que ayer fue lo más probable, podemos agarrar dimensión de la zona de peligro extremo en la que acabamos de entrar.

Un dato simbólico no menor: en el acto se encontraba el jefe de Estado, el alto mando militar y los representantes de los poderes públicos venezolanos. En un mismo palco, la síntesis material, humana, de los elementos constitutivos del Estado venezolano. En esa selección del momento, el intento de magnicidio plasmó su planteamiento de fondo: matar al Estado y a los cuerpos físicos que representan todavía la delgada frontera entre la paz y la guerra.

La avenida Bolívar contempla un conjunto de atributos (espacio abierto, edificios de altura en sus adyacencias, etc.) que dieron un sentido de oportunidad para realizar el atentado, en tanto la manipulación de los drones explosivos podía llegar al objetivo sobreexplotando algunas debilidades en la seguridad.

Sin embargo, que haya sido en medio de una cadena de radio y televisión describe la intención de imprimirle cierta lógica del espectáculo al hecho funcional a eternizar en el imaginario colectivo un precedente mortal para la historia contemporánea del país. No sólo buscaban matarlo, sino que fuera un hecho espectacular, mediatizado y en cadena nacional.

En la política, a veces el lenguaje corporal dice más que los discursos. Y en ese renglón el presidente Maduro entra a la historia precisamente por su conducta en una situación en definitiva extrema: en el momento de la explosión, se le vio inalterable, tranquilo, incluso con disposición a continuar el discurso con la muerte en frente.

Si este momento sirve como precedente para internalizar hasta dónde están dispuestos a llegar los operadores de la guerra contra Venezuela, también es útil para ver la determinación de Maduro y su fortaleza justo cuando la muerte truena.

Paramilitarización de la política, tecnificación de la violencia y los saltos cualitativos desde el Golpe Azul

Es con el Golpe Azul (fallido) que se introduce con mayor nitidez en la política venezolana un tipo de violencia política donde el factor armado juega un papel central. Es allí donde comenzó a encontrar puntos de convergencia la conspiración interna en el mundo castrense (patrocinada desde el extranjero), el espectro más demente de la oposición venezolana y el suministro financiero estadounidense y colombiano hacia agendas antipolíticas. Allí se destacaron Julio Borges y Antonio Ledezma como operadores de guerra sucia.

Es desde ese plan de bombardear el Palacio de Miraflores y asesinar al presidente Maduro que, hasta la actualidad, puede observarse una mutación operativa, una ampliación en las capacidades y una profesionalización en los métodos, que viene aumentando su presencia en la vida política del país.

Muestra de ello no fue sólo el grado de preparación en guerra urbana en los operadores de las guarimbas de 2014 y 2017, sino la emergencia de una versión criolla del Estado Islámico, caso Óscar Pérez y su célula, con un sentido sofisticado y selectivo de la violencia irregular. Sus ataques a instituciones civiles y militares así lo demostraron.

Desde los sucesos en la finca Daktarí en el año 2004 en adelante, pasando por todos los planes de magnicidio desmantelados por el aparato de seguridad venezolano, hasta llegar a Óscar Pérez, la huella del paramilitarismo colombiano está presente. Y lo que se ve con mayor nitidez, en términos de retrospectiva, es un cambio en sus formas de ejecución, pero también en la selección de sus focos.

Al no tener en el escenario actual las condiciones que propicien una guerra abierta bajo la coordenada colombiana, el tratamiento o la forma de llegar al objetivo se adapta.

Y la prueba material de esa tecnificación es precisamente el uso de un dron artillado. Este mecanismo representa una de las mortales innovaciones dentro de los recursos bélicos del Estado Islámico, debido a las ventajas tácticas y financieras que implica para matar con mayor nivel de efectividad.

Este mecanismo, a su vez, ha sido importado y adaptado por el mundo del narcotráfico, siendo el mexicano el que lo ha instrumentalizado con mayor nivel de visibilidad.

El uso de este instrumento, más que describir un nivel de experticia y preparación relacionado a un tipo de violencia profesionalizada, pone las trazas de la operación en operadores paramilitares que sirven como canal de importación de las novedades del terrorismo.

Justo allí donde lo anecdótico se vuelve estratégico, y un susto como el de ayer en síntoma de algo más grave: el fenómeno paramilitar como una estrategia para alterar la naturaleza pacífica y democrática de la población venezolana. La expansión del Estado fallido colombiano también se narra por ahí.

Bogotá-Miami: el centro de operaciones

Un reportaje del medio especializado en finanzas Bloomberg, publicado el mes de junio, ratificó lo que sabemos desde el Golpe Azul: Colombia ha servido como base de operación, financiamiento y coordinación de planes golpistas (y magnicidas) contra Venezuela.

Esta vez se llamaba “Operación Constitución” y había sido planificada en Bogotá, con respaldo de financieros y militares colombianos. El objetivo era secuestrar a Maduro y llevarlo a juicio, aunque no dice ante cuál instancia. Con sólo tener dos dedos de frente, se puede decir que sería el “Tribunal Supremo en el exilio”, el cual utiliza el Congreso colombiano para sala de reuniones y específicamente para “enjuiciar a Maduro”.

El paisaje que se ha venido dibujando en 2018 es uno donde los altos funcionarios estadounidenses y colombianos presionan abiertamente para intentar forzar un golpe de Estado en Venezuela, promocionándolo unas veces como forma de amnistía, y otras como un medio para “restituir la democracia” que la oposición venezolana no pudo.

La publicación de Bloomberg describe con nitidez el papel del gobierno colombiano en la planificación y coordinación de esta estrategia, pero también certifica, con igual nivel de claridad, su respaldo en lo que a la guerra en términos generales contra Venezuela concierne (contrabando, ataque a la moneda, paramilitarismo, etc.).

La siguiente secuencia habla por sí sola: luego de permanecer callado por meses, el autoexiliado Julio Borges, de quien sabemos que no le hace el feo cuando golpes de Estado se trata, resucitó en redes sociales para predecir que la caída de Maduro estaba cerca. Al unísono, el presidente Juan Manuel Santos también alertó que el fin de Maduro era inminente.

Dos pruebas irrefutables de algún tipo de involucramiento, o al menos conocimiento de causa, de un tipo de respaldo público con premeditación, con respecto a lo que sucedió ayer, pues sólo un intento de magnicidio es lo más parecido a sus profecías.

Ambos discursos, así como el reportaje de Bloomberg y los intensos llamados de funcionarios estadounidenses dirigidos al estamento militar venezolano en todo 2018, deben visualizarse, también, como maniobras de ablandamiento a la opinión pública, del imaginario colectivo, con el objetivo de obligar a la población a naturalizar una salida violenta o un hecho de conmoción en el corto plazo.

Preparar el cerebro del país para aceptar que algo trágico está por venir, viene acompañado, en este caso, por una estrategia de consentimiento forzado, artificial, donde la gente acepta una desgracia como algo lógico y ya predicho.

El presidente Maduro también señaló al estado de La Florida, cuna de los sancionadores crónicos de Venezuela (Marco Rubio, Ileana Ros, etc.), pero también de operadores de guerra sucia que se autoexiliaron allá. Como es el caso de José Antonio Colina, protegido por Marco Rubio y animador de la diáspora en Miami, que se hizo famoso por colocar bombas en la embajada de España y el CNE en 2003, y más recientemente por enviar implementos para dotar a los grupos violentos que protagonizaron las guarimbas.

El plan de recuperación económica: el acelerante

El plan de recuperación económica diseñado por el presidente Maduro y su equipo de gobierno ha sido una estrategia presentada como integral para atacar los focos sensibles de la guerra económica y devolverle al país la estabilidad.

El plan implica un reordenamiento de la política monetaria y cambiaria, una reorganización del subsidio a la gasolina y una despenalización (mediante la derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios) en el mercado de divisas para restarle influencia a los indicadores del dólar paralelo en la formación del sistema de precios.

Estas medidas dibujan un mapa de intereses económicos que se verán afectados, sobre todo en lo que corresponde a la gasolina. Y eso sí que es un asunto estrictamente binacional.

Regiones importantes del oriente colombiano, sus élites políticas ligadas al narcotráfico y al paramilitarismo, incluso su tejido económico y empresarial, dependen del saqueo a los combustibles venezolanos para mantener un estado artificioso de soberanía económica que no es tal.

Lo que está en juego con las medidas planteadas por Maduro no sólo es un cambio en las reglas en el juego, que podría inhabilitar focos sensibles de la guerra económica, o lo que es lo mismo, la pérdida total de capital político de la oposición y Estados Unidos, sino la propia subsistencia primaria de un sistema paraeconómico que al otro lado de la frontera vive del canibalismo de nuestros combustibles.

Ciertamente, ese factor apuntala aún más el involucramiento del lado colombiano, pues el cambio que pueden vivir esas regiones producto de la regularización sobre el comercio de gasolina le impone un nuevo foco de estabilidad, por estrenarse, al gobierno colombiano, que posiciona como una política de Estado derrocar a Maduro para mantener el orden actual de las cosas.

La zona de peligro estratégico y la etapa de conflicto post-sanciones económicas

Si lo vemos en perspectiva, en términos formales, puramente legales y políticos, Estados Unidos, el gran operador de la guerra contra Venezuela, ya tocó sus propios límites.

Avanzar por la vía de las sanciones implica fortalecer a Maduro, según sus propios think-tanks, o propiciar un conflicto con inversionistas y empresas con intereses en mantener relaciones tolerables con Venezuela. Avanzar por la vía militar tampoco es una opción en las condiciones actuales, razón por la cual se acentúa la tercerización de las operaciones contra la economía y la seguridad de Venezuela desde Colombia, bajo mecanismos paramilitares, diplomáticos, comerciales y financieros.

A nivel internacional, la OEA está fatigada del tema Venezuela (al igual que el Grupo de Lima) y resolver la situación llevando a Maduro al Tribunal Supremo en el exilio o la Corte Penal Internacional, no tiene todavía el nivel de maduración necesario para interrumpir el plan económico de recuperación. Hablando de la oposición interna, sucede la misma deriva: un país con múltiples conflictos no los ve como una referencia.

Entonces parecemos entrar irrefrenablemente a una zona de peligro que tiene a las sanciones como puntos de negociación y arietes de desmantelamiento económico, pero no como desenlace en sí mismo, más allá de que sea permanente la búsqueda por hacer coincidir el caos que genera el bloqueo financiero con una nueva modalidad de violencia que le dé algún saldo político a la oposición. Y en ese sentido, Colombia, esperando el nuevo gobierno de Iván Duque, quiere asumir el liderazgo que a lo interno colapsó.

El poder formal ya avanzó hasta donde le marcan los límites de la legalidad, lo que hace de la zona de peligro estratégica un escenario donde los ataques por venir estarán orientados a la criminalidad, a los asesinatos políticos, al recrudecimiento del colapso económico, y a las demás variantes que ofrece la guerra sucia y las jugadas extrapolíticas.

La imagen del atentado fue consistente y sintetiza el nuevo escenario de recrudecimiento iniciado después del 20 de mayo, aquel donde se le imprime a la situación venezolana un sentido de inseguridad total, donde toda la vida (política, institucional, económica, humana) de la sociedad está en riesgo, suspendida en cuanto a derechos constitucionalmente consagrados, en cuanto a lo que políticamente se ha conquistado; donde, también, las nuevas modalidades de muerte social implantadas contra Venezuela, mediante el bloqueo financiero (entre otros crímenes), plantean hacerse masivas y naturales a nuestro metabolismo social.

Y si el plan de recuperación económica busca frenar ese proceso, entonces hay que socavarlo. Y si las sanciones y la presión internacional no pueden, si no podemos colocar a la población en contra, entonces hay que matar al líder. Ese es el razonamiento que los llevó a asesinar a Patrice Lumumba, Martín Torrijos, y tantos otros. Si no puedo controlarte, te mato.

Y matar, en esos términos, implica, por sobre todas las cosas, fracturar una sociedad, romperla para siempre. Eso buscaban ayer, y nuevamente no pudieron.

Reproducido de :www.cubadebate.cu

Días decisivos en Brasil: Lula y el PT presentaron su programa de gobierno

Por Juraima Almeida

Todo indica, por ahora, que el 7 de octubre habrá elecciones presidenciales en Brasil; el 15 de agosto vence la fecha para presentar las candidaturas; Luis Inácio “Lula” da Silva, es el candidato con mayor intención de voto pero está preso desde el 7 de abril, en cumplimiento de una condena que tiene una pena de 12 años emanada de un Tribunal de Segunda Instancia, por los delitos no probados de corrupción y lavado de dinero.

Hay varias alternativas posibles de aquí a octubre. Una: que la candidatura de Lula sea aceptada por el Tribunal Electoral cuando se presente el 15 de agosto. Si se diera esa condición adquieren mucha importancia las encuestas que indican que Lula encabeza la intención de voto con un 30%, seguido por el candidato ultraconservador Jair Bolsonaro con 21,8%, y la ambientalista Marina Silva les sigue con el 9,2%.

Dos: que la candidatura de Lula no sea admitida, dado que la Justicia Electoral no acepta candidaturas de personas condenadas en segunda instancia. Para ese supuesto las intenciones de voto están a favor de Bolsonaro con el 23,6%, le sigue Silva con el 14,4% y Ciro Gomes, del socialdemócrata Partido Democrático Laborista, con el 10,7%.

Tres: que el Partido de los Trabajadores (PT) cambie su decisión y presente una candidatura avalada por Lula. En ese caso, no hay datos disponibles en las encuestas y sondeos. Y cuarto: que la situación derive en apelaciones, impugnaciones y conflictos de poderes que vuelva inestable la situación e impreciso o imposible de ejecutar el resultado que las urnas indiquen… y los militares tomen el poder.

Mientras, la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya hizo una declaración la última semana considerando al expresidente Lula como un preso político y exigiendo la inmediata libertad del mismo por sufrir una persecución política.

El Partido de los Trabajadores (PT) lanzó el sábado 4, en Sao Paulo, la candidatura de Luiz Inacio Lula da Silva a la presidencia de Brasil, para “transformar a la nación sudamericana en un mejor lugar para vivir”. Lula está preso en Curitiba desde el 7 de abril, luego de que el juez Moro lo condenara a nueve años y seis meses de prisión por la causa Lava Jato.

Mientras tanto, la imagen del presidente de facto, Michel Temer, que destituyó a través de un golpe parlamentario a Dilma Rousseff, sigue cayendo en picado. Esta encuesta reflejó que un 82% de los encuestados considera que su gobierno es “muy malo o pésimo”, mientras que apenas un 3% piensa que es “óptimo o bueno”.

Por otro lado, La Corte Suprema de Brasil anunció esta semana que revisará en los próximos días el recurso de amparo presentado por los abogados del expresidente antes del 15 de agosto, fecha en que vence el plazo para inscribir las candidaturas a las elecciones presidenciales. El magistrado Edson Fachin fue designado esta semana para formar parte del Tribunal Superior Electoral (TSE) y además de estar encargado de revisar el recurso evaluará la documentación relativa a la presentación de las candidaturas de los otros postulantes. El magistrado pidió por redes sociales, ”celeridad” en el caso de Lula.

El presidente del TSE, Luiz Fux, quien volvió a señalar la intención de la Justicia para evitar la participación de Lula en la elección. Fux declaró que habría una “inelegibilidad” evidente en la candidatura de Lula. La más reciente muestra de solidaridad que recibió Lula es la bendición del papa Francisco transmitida ayer por el ex canciller Celso Amorín.

Constituyente, la propuesta de Lula y el PT

El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil presentó el sábado 4 el plan de Gobierno de Lula (2019-2022) al pueblo brasileño, en el que un proceso constituyente libre, democrático, soberano, unicameral, fruto de un intenso debate sobre el futuro de la nación. Dividido en ocho ejes, el nuevo programa de Gobierno pretende superar los problemas de inversión pública causados por el presidente de facto Michel Temer, tales como la inflación, el desempleo y el aumento de la pobreza extrema.

El plan propone un impuesto sobre la renta justo, insiste en el objetivo de promover la soberanía nacional y popular, reanudar la política exterior activa, centrándose en la integración y el diálogo multilateral, promover la democracia, el pluralismo y la diversidad y profundizar en la democracia y empoderar a la ciudadanía, activándola a través de los dispositivos existentes en la Constitución, tales como el plebiscitos y referendo.

Asimismo, propone la promoción y la afirmación de los derechos de los ciudadanos, que fue unos de los puntos afectados con el golpe de Estado contra Dilma Rousseff, y señala que el próximo gobierno se concentrará en la democracia y los derechos humanos como interdependientes con la lucha contra la criminalización de los movimientos sociales.

Asimismo se compromete con políticas centralizadas en la mujeres y la promoción de la igualdad racial, así como el derecho de los jóvenes, la población de Lesbianas, Gays, Transexuales y Intersexuales (LGTBI), niños, la tercera edad, personas con discapacidades, pueblos originarios, el campo y las aguas.
Señala que se buscará la defensa y la promoción de los derechos a la comunicación de la sociedad, que las comunicaciones sean libres de control de los gobernantes y los grupos económicos, asegurando de esta manera la libertad de prensa, el pluralismo y el acceso a fuentes diversificadas e independientes de información. E insiste en fortalecer la importancia de la universalización de la banda ancha, la consolidación del marco civil de internet, el fortalecimiento de medios comunitarios y la desconcentración de las inversiones publicitarias estatales.

Sobre los derechos sociales, indica que el pueblo más pobre volverá a ser prioridad a través de la reanudación de la ampliación del acceso a los derechos sociales con un nuevo modelo de gestión pública y delegación de recursos financieros para estados y municipios, que considere sus limitaciones institucionales, con el regreso de la educación y la salud pública, y poniendo como prioridad superar la pobreza extrema.

El PT promocionará una economía de bajo impacto ambiental y alto valor agregado, que garantice el derecho a la alimentación sana, al agua y al saneamiento, además de la producción de alimento saludables, con reducción de agrotóxicos. También promete la promoción de la reforma agraria y los derechos humanos en el campo. En materia de educación se priorizará la educación media, derogando la reforma implantada por el gobierno de facto.

Lucha de clases disfrazada de religiosa.
No es sólo en Brasil sino en toda América latina, la tendencia general de esta fase dominada por el gran capital financiero es la restricción de la democracia, el aumento de la represión, el auge del racismo y el odio de las clases dominantes a los dominados que, debido a las migraciones internas e intrarregionales, se diferencian cada vez más de sus opresores por sus características étnicas o religiosas.

La mayoría de los ricos son blancos y miembros de las Iglesias dominadoras tradicionales (anglicanos, católicos, judíos) mientras en los sectores plebeyos hay blancos pobres pero la mayoría son indígenas, mestizos o negros que pertenecen a minorías religiosas o no creen en dioses. La lucha de clases aparece, por lo tanto, disfrazada de una oposición entre religiones y entre etnias y esa barrera ideológica puede aparecer ante todos como más importante que la división en clases, señala el analista Guillermo Almeyra.

Añade que un vasto sector capitalista teme en Brasil la recesión y la corrupción crecientes y comprobó la peligrosa impopularidad de Temer y del sistema capitalista. La prensa más reaccionaria toma ya abiertamente distancias del gobierno y no cree en la continuidad de la línea dura y represiva de la derecha tradicional o de la ultraderecha evangelista-fascista del candidato Jair Borsonaro. Aumentan así las condiciones necesarias para un golpe militar dentro del golpe parlamentario de Temer porque las diversas fracciones burguesas no pueden concretar un pacto y, en cambio, comienzan a temer un peligro de izquierda.
Para Almeyra, otra opción posible para los capitalistas brasileños sería la repetición de la salida mexicana de la crisis política cooptando una fuerza popular y de masas (el PT) pero con la garantía de que Lula mantenga una posición mucho más conservadora y limitada que la de López Obrador, una opción que parecen manejar en el departamento de Estado y el Pentágono estadounidense en la urgencia de evitar el crecimiento de una radicalización que se expresó ya en el entierro masivo de Marielle Franco, concejala asesinada de Río de Janeiro, favelada, lesbiana, mulata…

La autora es investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Reproducido de: www.rebelion.org

Crucigrama Miguel Pou

Horizontales

1. Miguel _____ Becerra; pintor, dibujante y educador puertorriqueño. Autor de Retrato a pluma del tío Ramón, Los coches de Ponce, Las calesas de Ponce y Retrato de Betances.

4. _____ de montaña; pintura de Pou de 1923.

9. Punto cardinal.

12. Obscuro.

14. Paisaje _____ de Aibonito; dibujo de Pou de 1946.

16. Carta de la baraja.

17. _____ en la cocina; óleo de Pou de 1941.

18. Camino _____ mercado; obra de Pou.

19. Acaba, finaliza.

21. Ángel _____; escritor uruguayo ya fallecido considerado uno de los principales ensayistas y críticos latinoamericanos.

23. Nombre de la letra l.

28. Río de Alemania.

29. Escuela de Artes _____ de Puerto Rico; Pou fue su primer director.

33. Mil en números romanos.

34. Escuchar.

35. Niñera.

36. Hogar.

38. Sonido producido por la vibración de las cuerdas vocales.

39. Repollo.

41. Labré.

42. Caballería de color muy parecido al de la canela.

44. 24 de _____ de 1880; nacimiento de Pou. Otras fuentes indican que nació en abril.

47. Miguel Pou _____; su obra ha sido reconocida en Puerto Rico e internacionalmente. Autor de Raza soñadora, Las lavanderas en patio de Ponce y Julia en la cocina.

51. _____ Belén Montes; puertorriqueña, prisionera política de EEUU.

52. Mi hijo _____; óleo de Pou de 1927.

53. Las lavanderas en _____ de Ponce; óleo de Pou.

54. Relatado.

Verticales

1. _____; ciudad natal de Pou.

2. Forma de pronombre.

3. Orden gubernativa injusta y tiránica.

4. Puerto Rico, siglas.

5. Hizo mal de ojo.

6. Cuarto principal de la casa.

7. San _____; ciudad donde falleció Pou.

8. Símbolo del erbio.

9. Sazonar con sal.

10. Algún.

11. _____ Baldorioty de Castro; retrato pintado por Pou que fuera premiado por el Ateneo Puertorriqueño.

13. Utiliza.

15. Cantina.

20. _____ hombre de la montaña; obra de Pou.

22. _____ Pou Becerra; autor de más de 300 obras, entre ellas, La promesa, San Juan de Dios, El vendedor de hamacas y Casablanca.

24. Olfateaba.

25. Existe.

26. Tercera nota musical.

27. 6 de _____ de 1968; fallecimiento de Pou.

29. Tiempo que se mantienen sin mudar la pluma los azores, los halcones y otras aves de rapiña.

30. Causen ruina.

31. Pensar.

32. Adobó, condimentó.

37. Retrato a pluma del _____ Ramón; obra de Pou.

39. Las _____ de Ponce; óleo de Pou de 1940.

40. Reza.

43. Destapan.

45. Pagó, forma coloquial en Argentina y Uruguay.

46. _____; así se conoció a la guerrillera Haydée Tamara Bunke Bider.

48. Perder el equilibrio.

49. Preposición.

50. _____ soñadora; óleo de Pou de 1939.

Las bombas nuestras de cada día.

En estos días el mundo recuerda con dolor los días en los cuales el gobierno de los Estados Unidos lanzara bombas atómicas sobre las poblaciones civiles de Hiroshima (6 de agosto de 1945) y, dos días después sobre Nagasaki. Desde ahí las guerras evolucionaron de conbates restringidos a la destrucción masiva. Hoy, las bombas de Hiroshima a Nagasaki parecen juguetes infantiles conparadas con las centenares de bombas que nueve potencias mundiales amenazan con usar.

Actualmente, los grandes imperios mantienen guerras en África y en el Oriente Médio. Así, sus empresas venden armas cada vez más sofisticadas y caras. (El mercado de armas es la segunda fuente económica del mundo, detrás de las drogas). Sin enbargo, para sus intereses colonialistas en América Latina, el imperio norteamericano promueve lo que él mismo denomina “guerra de baja intensidad” o “guerra de cuarta generación”. En las calles de Nicaragua, jóvenes protestan violentamente contra un gobierno que traiciona sus propuestas iniciales. Y la violencia policial los reprime. Sin enbargo, lo que les espera será sin duda mucho peor. La guerra económica contra el gobierno de Venezuela hace la vida del pueblo muy dura y difícil. Y al gobierno de Estados Unidos, esas desestabilizaciones de gobiernos electos le cuestan apenas unos pocos millones de dólares y no arriesgan la vida de ningún soldado norteamericano. En pocos años, el imperio ya ha logrado reconquistar casi toda América Latina. Sienpre que sea posible, EEUU paga lo que sea necesario a los propios gobiernos locales y los propios políticos brasileños y chilenos cuidan la recolonización. Cuba y Bolivia parecen la aldea de los galos de Asterix que, sin poción mágica, resisten al Imperio. Sin enbargo, los propios gobiernos vasallos del imperio se esfuerzan en dificultar cada vez más el proyecto de integración latinoamericana de Bolívar y del presidente Chávez.

En Brasil, el único que aún podía hacerle frente (Lula), con o sin respaldo de la ley, es mantenido en la cárcel. Poco importa que eso abriera a los ojos del mundo todo el proyecto inicuo del imperio y de sus vasallos.

Las bombas de Hiroshima y Nagazaki son anualmente recordadas. Sin enbargo, ¿quién recordará que entre mayo y junio de ese año más de 600 migrantes perdieron la vida en el Mar Mediterráneo por culpa de los gobiernos de Italia y de países europeos que cierran los puertos a sus enbarcaciones? ¿Cuántos migrantes murieron en estos días tratando de atravesar las fronteras de los Estados Unidos? ¿Cuántos verán a sus hijos e hijas de seis u ocho años ser llevados a campos de concentración del gobierno denocrático de la mayor potencia de la Tierra?

En los EEUU, hace más de un siglo, las personas respiran la guerra y la sociedad habla de violencia. El país tiene 310 millones de personas. Hay registradas legalmente más de 270 millones de armas en manos de particulares. Las personas son entrenadas para matar y morir. En esa cultura pautada por las armas, el desequilibrio psíquico y los accesos psicóticos de alguien fácilmente se expresarán a través del canal que la sociedad más ofrece: la violencia. En Brazil, noche y día, sin cesar, periódicos, revistas y programas de televisión sienbran y cultivan la misma violencia cono política, para mantener la cultura que permite la desigualdad. Este virus provoca males a toda la sociedad, pero el riesgo es que el veneno acabe matando hasta quien lo fabrica y lo vende.

Gracias a Dios, los movimientos sociales se rearticulan. La sociedad civil internacional se afirma cono sujeto de derechos y conquistas. Las religiones son llamadas a retomar su vocación de testigos de Dios Amor y fuente de paz. Todas las tradiciones espirituales pueden unirse en un gran movimiento para trabajar por la paz, tanto en el corazón de las personas, cono en las estructuras sociales. Al recordar las bombas de Hiroshima e Nagazaki, tenenos que acabar también con la bomba del hambre que mata diariamente más que las armas de guerra. Y necesitamos también cortar por la raíz el germen de la violencia instalada en la sociedad de la intolerancia y de la desigualdad social. Jesús habló: “son bendecidas las personas que trabajan por la paz porque, al hacerlo, ellas hacen lo que Dios hace” (Mt 5, 9).

c. 1989 (quinta entrega)

Cristina Pérez Díaz

Suena el cassette con mi voz de cuatro años en el walkman que me acabo de comprar. “Corran que corran que corran, corran que corran por mí.” Suenan de nuevo esas “r” híper pronunciadas. La canción es sobre una galleta de jengibre que sale corriendo del horno tan rápido como lo abren. Imagino un par de niños abriendo la puerta ya casi mareados por el olor a azúcar y mantequilla, queriendo atracar con velocidad de pájaro pesquero, y la galletita con figura medianamente humana saltando al piso y corriendo y cantando: “Corran que corran que corran, corran que corran por mí.” Y no duraría mucho rato la escena, la canción es corta, ha de interrumpirse allí donde los niños la alcanzan y zanjan sus dientes sobre el sabor ya tan olfateado. Pero no, en mi casa nunca hicimos galletas de jengibre. Yo solo cantaba la canción. La cantaba y la interrumpía después de repetir el coro tres veces: “Corran que corran que corran, corran que corran por mí.”

Se me ha quedado esa línea en la cabeza. Fuera de contexto pierde el tono juguetón de la escena infantil hogareña y gana en ominosidad. La canto ahora con voz madura y empieza a tomar un tono más bien angustioso y medio operático. Y no me queda claro a quién se la dirijo. Si se trata de una persecución inocente, o de un juego macabro que terminará con puñales, etc. Es una fuga, eso es claro. Y una invitación a la caza. ¿Quiénes son esos corredores? ¿Y por qué querrían hacer el esfuerzo de correr por mí?

Regreso a mis pesadillas. Compongo una escena con estos dos recuerdos de distinta naturaleza: una pesadilla y una canción grabada. Ahora juntas: un grupo de militares me persigue mientras yo canto con voz de soprano decaída: “Corran que corran que corran, corran que corran por mí.” Pero la composición es un gesto injustificado. Ahora la memoria y la pesadilla se combinan para producir una realidad innecesaria. Un surplus de mis miedos. ¿Para qué?

La escena al menos es bella. Ya decía antes que el ejército de mujeres vestidas de verde olivo se veía bien, que era una bandada de cuerpos diseñados, decorosos. Ahora parecen como pájaros inverosímiles en formación triangular, corriendo con pasos limpios y en secuencia tras de mí. El sonido que producen sus muchas botas sobre el piso es cruel de tan uniforme. Es todo innecesario. ¿Para qué producir esta imagen militar? ¿Y quién habría de creérselo, que me persiguen a mí, que no he hecho más que vivir como empapelada a un escritorio desde donde escribo como cartas más bien inofensivas? Pero mi canción las llama, mi canción de jengibre y miedo llama a las mensajeras verde olivo y ellas vienen prontas. Improntas. Vienen. Vienen por mí.

Todo lo que aparece ahora en el mundo se suma a mi relato y lo que se va componiendo no es tanto una novela como una secuencia de escenas cinemáticas, o una ópera improbable. El relato es el relato de mi mente, también improbable. De esta suma de pensamientos y percepciones desordenadas que se van apilando y ya pasó una semana y me toca otra entrega y aquí está: hablemos de mis pesadillas y de los años finales de la década del 80, pero hablemos mejor de cualquier cosa y no dejemos de hablar nunca de mi niñez y de la niña miedosa que se sienta al lado mío en el tren del tiempo, me mira fijamente a los ojos y me dice que me calle pero no sé qué exactamente debo callar.

Ahora por qué no proponemos algo novedoso. Es la niña la que corre, no soy yo, pero canta con mi voz madura desde mis treinta y tres años actuales. La incongruencia entre cuerpo y voz debería asustar a la estampida de militares verdes, y no lo hace, ellas son otra cosa hecha de una sustancia que se despliega solo aquí mientras escribo y por eso perdónenme, tengo que seguir. De repente, la niña se detiene y voltea, deja de cantar y saca de la nada así como aparecen los objetos en los sueños desde la densidad de la inmateria un violín. Tiene las cuerdas oxidadas y el arco anda descabellado. Aún así la niña lo toca y es una música como de lodazal. Así que las soldadas se hunden en el suelo marrón y muy mojado, las botas hasta las rodillas, tan pesadas que ya no se puede ni pensar en dar un paso.

Nos hemos salvado. Quedan allí más bien plantadas, como que de pájaros pasaron a ser más bien árboles pantanosos. El violín ha cumplido su propósito y desaparece de la imagen así mismo como hizo su presencia. Ahora soy yo quien está parada mirando el nuevo bosque. Al haber perdido el apoyo de un suelo firme, noto que son incapaces de disparar. La batalla está ganada a medias. Necesito una estrategia para quitarles los rifles que no son rifles son escopetas. Necesito, necesito, realmente, pájaros.

Entonces no era que no sirviera para nada esto de ir componiendo un relato arbitrariamente desde la combinación de todos los materiales a la mano. Ahora ya vimos que sí, que en este ejercicio aparentemente banal, los pájaros les tiran a las escopetas.