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Huracán neoliberal

Luego del mensaje del Gobernador, se confirmó lo que vengo advirtiendo al país desde el pasado 5 de febrero de 2018, cuando la Junta de Control Fiscal emitió una carta al gobernador acusando recibo y contestando el nuevo plan fiscal del Gobierno de Puerto Rico. En ese momento, la Junta recomendó más reformas al mercado laboral, a las pensiones y en el bienestar social.

Las propuestas de la Junta para destruir aún más las condiciones laborales, justificadas con el alegado propósito de facilitar el “ambiente de hacer negocios en Puerto Rico”, incluían reducir los salarios a los empleados del sector privado, eliminar el bono de navidad, disminuir las licencias de vacaciones y enfermedad de los empleados y derogar la Ley Núm. 80 del 30 de mayo de 1976, según enmendada, conocida como la Ley sobre Despidos Injustificados.  
Advertimos en ese momento que dichas propuestas lo único que promoverían sería la agudización de la pobreza y precariedad de los trabajadores, el menoscabo en su calidad de vida y la aceleración de la ya preocupante emigración de nuestra fuerza productiva, en busca de mejores oportunidades y rehuyendo a estas medidas que retrotraerán a los trabajadores nuestro a una especie de esclavitud del siglo XXI. Este enfoque de la Junta del manejo de la relaciones en el empleo es puramente economicista y se aleja de los principios de humanismo y de desarrollo pleno del ser humano.

Desde mi escaño en la Cámara de Representantes radiqué la Resolución Concurrente 64, para expresar a la Junta de Control Fiscal el más fuerte y enérgico rechazo a sus últimas recomendaciones de Reforma Laboral y Pensiones y decretar que la Asamblea Legislativa de Puerto Rico no aprobaría legislación alguna que menoscabe aún más los derechos de los trabajadores y pensionados del Pueblo de Puerto Rico. Mediante esta Resolución Conjunta, de aprobarse, le informaríamos a la Junta que no aprobaríamos ni una sola de estas medidas draconianas a través de nuestro proceso legislativo; que la mayoría legislativa no actuaría más como verdugos del Pueblo de Puerto Rico, siguiendo las instrucciones de una entidad no electa, impuesta mediante el más burdo ejercicio colonial, que solo busca torpemente, y sin consideración social alguna, proteger a los bonistas y satisfacer el pago de una deuda maldita que pesa sobre nuestro Pueblo como una espada de Damocles.

En conjunto con la radicación de esta Resolución Concurrente, le envié una carta al Presidente de la Cámara del PNP y al Portavoz de la Minoría del PPD, haciéndole un llamado, como líderes de sus respectivos partidos en la Cámara, a unirse junto a sus delegaciones como coautores de la misma e impulsar su aprobación expedita con el fin de enfrentar y detener de una vez la agenda de la Junta, que es evidentemente contraria a los intereses de nuestro Pueblo.  Desafortunadamente, al día de hoy esta medida no ha sido atendida.

Por otro lado, el Gobernador de Puerto Rico –que originalmente repudió las pretensiones de la Junta y anunció que las combatiría– a espaldas del País negoció con la Junta de Control la aprobación del presupuesto del gobierno y un descarado aumento al presupuesto de La Fortaleza a todas luces para tratar de revivir su maltrecha imagen a cambio de la derogación de la Ley 80 contra despidos injustificados. En su mensaje de “presupuesto”, reclutó como cabilderos de dicha negociación a los alcaldes, a cambio de aprobar en ese mismo presupuesto una asignación de 1 millón de dólares para cada municipio y una asignación anual subsiguiente de 50 millones para dividirlos entre todos.

Para empujar sus mezquinos propósitos, los favorecedores de la derogación de la Ley 80 alegan que aceptar esta solicitud de la Junta es el precio que hay que pagar a la JCF para no perder el bono de navidad y las rebajas a las licencias de enfermedad y vacaciones de los empleados. En otras palabras, es como una ofrenda de sacrificio que hay que “brindarles a los dioses del imperio”.
La Ley 80 sobre Despidos Injustificados es una de las pocas protecciones que les quedan a los trabajadores y trabajadoras en Puerto Rico.  Su propósito es garantizar que los empleados despedidos sin justa causa tengan derecho a recibir de su patrono una indemnización. La Ley dispone que se entenderá por justa causa “aquella que no esté motivada por razones legalmente prohibidas y que no sea producto del mero capricho del patrono.” En otras palabras, la eliminación de esta Ley tiene la consecuencia inmediata de permitir que un patrono despida caprichosamente a un empleado.

En una Vista Pública del Senado de Puerto Rico, en representación del Partido Independentista Puertorriqueño el catedrático en economía del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, Dr. Edwin Irizarry Mora, refiriéndose a la propuesta de eliminación de la Ley 80, depuso: “Estos argumentos surgen de una visión neoliberal que ha pretendido implantar soluciones mágicas a problemas sociales muy complejos. El éxito de estas medidas es siempre cuestionable por el hecho de carecer del rigor metodológico y de la validez científica requerida. Es preciso destacar sobre lo anterior que las leyes laborales no son incentivos para la creación de empleos, ni pretenden crear más o menos empleos, pues no son diseñadas para esos fines. Las leyes laborales actúan para organizar las relaciones humanas entre el patrono (empleador) y el empleado, pues se entiende que el primero tiene el poder económico y el segundo carece del mismo. Son leyes para promover la equidad dentro de la asimetría de estas relaciones de poder. Este balance de pacto social no debe ser alterado por argumentos fallidos que carecen de validez lógica y empírica. Por eso es que ningún funcionario de la Junta de Control Fiscal puede con certeza razonable y por medio de un ejercicio matemático o econométrico, aseverar cuántos empleos crearía una estrategia como esta, asociada a la eliminación de los derechos laborales. En síntesis, la visión neoliberal ha estado dirigida a tratar al valor del trabajo como si fuese una mercancía más, cuando de lo que se trata es de las relaciones humanas, que constituyen la médula de la sociedad y, particularmente, del mercado laboral”.

Si unimos la derogación de la Ley 80 a las enmiendas aprobadas el pasado año por la Legislatura en la reforma laboral de 2017, se forma la “tormenta perfecta” contra la clase trabajadora de la empresa privada, que será el equivalente al Huracán María del derecho laboral.

Desde el PIP, y en mi caso desde la Legislatura, continuaremos haciéndole frente a los caprichos del ente colonial y denunciando al gobierno, que más allá de “sacar pecho”, se presta para consentir y colaborar con los verdugos de nuestro Pueblo.

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La primera lluvia de mayo

¿Qué pasó este año, que mi “primera lluvia de mayo” nunca llegó? De aguaceros viejos y cansados ha sido este mayo, de penas y dolores.

Primero fue el Primero de Mayo, valga la redundancia. Mejor habría sido un día de fuertes lluvias y de tormenta que ver la escena, tantas veces repetida en Puerto Rico, de una juventud soñadora cuyos reclamos justos son magullados a golpes por una policía cada vez más parecida a los gendarmes brutos de Fulgencio Batista. Después llegó el indecoro de nuestra intelectualidad, incluso progresista, que permaneció inicialmente callada ante lo que, a todas luces, fue un terrible abuso. “Que llevaban piedras y botellas”, dijeron algunos (y algunas) haciéndose coro de los representantes del gobierno. Si hasta yo le pedí a Dios que lanzara una piedra gigante, del grande de El Yunque, sobre tanto hijo de puta abusando de nuestros jóvenes. Desposeídos de todo en nuestra patria, no les queda otra que las botellas y piedras.

Trago amargo y difícil fue también este 14 de mayo. ¿Por qué busco a mis amigos de hace medio siglo entre las caras adultas de heridos y muertos en la sufrida Palestina? Allí en Binghamton, Nueva York, los conocí. De mente ágil y mirada intensa eran sus rostros. No ha tenido una conversación franca e inteligente, quien no ha conversado con un hijo o hija de esa sufrida tierra. No sabe de calor humano quien no ha sentido sus abrazos calurosos y francos.

La mitad del poco corazón que me quedaba se fue con la matanza de Santa Fe, Texas. No importan si son niños y niñas blancos, negros o hispanos, azules o verdes. Igual duele la insensatez que se vive en Estados Unidos, con tantas pistolas y rifles en manos de locos y desquiciados. En la barbería, soy testigo, un hombre anglosajón habla del temor de andar desarmado en las calles de Springfield, con tanto negro y boricua. “Pendejo —le dice mi barbero italiano y mafioso— un día de estos te quitan la pistola y te la meten por el culo”. El hombre calla, comprobando en efecto que es un pendejo.

Y ahora, como si en mi corazón pudieran habitar más desgracias, la noticia de Cuba. Que sí, que en todas partes se caen aviones; pero Cuba, con sus jodederas y chismes, es de los pocos refugios compasivos que quedan en el mundo. ¡Qué pueblo para ser solidario con las causas justas! Ningún otro pueblo enfrenta las desgracias con la reciedumbre y amor que lo hace Cuba. Lo sé yo, que he sido su hijo adoptivo en las buenas y en las malas.

Quizás parezca la tontería más grande del mundo, pero yo quiero mi primera lluvia de mayo, esa llovizna de sueños y esperanzas que solía esperar todos los meses de mayo. A ver si Dios se desocupa de tantas tonterías que la gente pide y nos moja la frente en lo que queda de mes. Que si bien hay que creer en la Divina Providencia, también hay que creer en las supersticiones.

Lo que negoció Rosselló

Acambio de no reducir los días de vacaciones y de enfermedad para los empleados del sector privado y la eliminación del bono de navidad el Gobernador cedió a la exigencia de la Junta de Control Fiscal (JCF) para eliminar la Ley 80 que protege al trabajador de un despido injustificado.

En el comunicado de prensa en el cual la JCF dio a conocer los “entendimientos” con el gobierno la Junta confirmó que se llevará a cabo la Reforma Laboral para convertir a Puerto Rico en una jurisdicción de “empleo a voluntad”. La reforma laboral que es parte del PFG certificado por la JCF deberá estar aprobada antes de que finalice este año fiscal. Según alegó el presidente de la JCF, José Carrión en el comunicado de prensa convertir a Puerto Rico en una jurisdicción de “empleo a voluntad” ayudará a la Isla a crecer y a ser más competitiva y a revertir la tendencia negativa de crecimiento.

Ante estas alegaciones y la “negociación” alcanzada por el gobernador Ricardo Rosselló Nevares es pertinente recodar señalamientos hechos por algunos economistas contra la reforma propuesta por la JCF, en las vistas en el Senado de Puerto Rico, presidida por el presidente del Senado Thomas Rivera Shazt, quien también ha presumido de que no se aprobaría la reforma laboral de la JCF.

Por ejemplo el director de Política Pública del Centro para una Nueva Economía (CNE), Sergio Marxuach Colón, denunció en las vistas que el PFG certificado por la JCF es más un manifiesto ideológico que un plan de recuperación fiscal, y que la reforma laboral de la JCF tendrá un impacto marginal o negativo en el empleo, ingreso y crecimiento económico en el país.

El economista rebatió la lógica del PF de la JCF de que el gasto relacionado con la recuperación del huracán María aumentará la actividad económica de manera temporal, por lo que es el momento para implementar un plan de austeridad fiscal y reformas estructurales, ya que el impacto negativo en la economía será uno modesto. Marxuach Colón desmontó esta teoría y puntualizó que la evidencia empírica demuestra que los planes enfocados en reformas estructurales orientadas hacia el lado de oferta económica, suelen fracasar en lograr sus objetivos, en especial en economías restringidas por el lado de la demanda.

Agregó -entre otros señalamientos- que el PF está anclado “firmemente” en una teoría de ajuste macroeconómico que ha fracasado en docenas de países. “La JCFF debería ser intelectualmente honesta y admitir que el documento que ha certificado es más un manifiesto ideológico que un plan de recuperación fiscal”, afirmó.

En este contexto censuró que la reforma laboral (PS919) está basada en una interpretación incorrecta de la tasa de participación laboral. Parte de la premisa de que un aumento en el desempleo eventualmente producirá una reducción en los salarios y los precios lo que a su vez aumenta la competitividad entre las firmas, por lo que eventualmente la producción absorbe nueva fuerza laboral. Marxuach Colón advirtió que este ajuste no es automático y que lo más probable es que ese ajuste en los precios y salarios tome un tiempo en ocurrir.

En segundo punto indicó que no era correcto asumir que un salario modestamente más alto compensa la pérdida de otros beneficios y protecciones laborales ya que cada ley protege al empleado de un riesgo específico, que no necesariamente se compensa con un pequeño aumento en el salario mínimo. El economista comparó el modelo impulsado por la JCF de “empleo a voluntad” con el régimen laboral que imperaba a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Marxuach Colón citó varios estudios de organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), los cuales han evaluado el impacto macroeconómico de la implementación de reformas laborales que elimina protecciones al empleo tienen un impacto marginal a corto plazo y de 0.5 en la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) a largo plazo. En fin se concluye que los efectos de la eliminación de protecciones laborales son negativos tanto en el corto como en el mediano plazo bajo condiciones de recesión o debilidad económica, como las que enfrenta Puerto Rico en estos momentos. Además señaló que contrario a las expectativas de la JCF el facilitar los despidos puede también producir un aumento en las renuncias y reemplazos en las firmas, lo que se convierte en un desincentivo para los patronos a no invertir en capital humano, lo que a su vez genera efectos negativos en la productividad y por ende en el crecimiento económico.

Por último Marxuach Colón expresó en que es importante tomar en consideración el impacto que la reforma laboral propuesta pueda tener sobre la razón deuda/producto bruto, ante el proceso de reestructuración de deuda en que se encuentra el país. Citó que de acuerdo a un estudio del FMI se ha demostrado que la reducción de las protecciones laborales durante un periodo de recesión, resulta en promedio, en un aumento en la razón deuda/producto bruto. Ello se debe a que las reformas generan un aumento en los despidos en los periodos de recesión, al hacerlo menos costoso para el patrono, al reducirse el empleo, se reduce la demanda agregada y la producción. Cuando se reduce el PIB, la razón deuda/producto bruto aumenta, por tanto la “implementación de dicha reforma en Puerto Rico pudiera tener el efecto perverso de hacer más difícil la reestructuración de la deuda pública”, sentenció.

Mas sobre el tema en la página 30

Guerra falsa entre Rosselló y la Junta

Tal como lo adelantaron dos economistas entrevistados por CLARIDAD las diferencias entre la Junta de Control Fiscal (JCF) y el Gobierno de Puerto Rico, con respecto al plan fiscal (PFG) y el Presupuesto, son cuestión de grado y forma, y el gobernador Ricardo Rosselló Nevares, terminaría por ceder a las exigencias de la Junta.

En efecto no bien pasaron tres días el gobierno anunció que llegó a acuerdo con la Junta, mientras por su parte la Junta anunció en comunicado de prensa que enmendaría el PFG para “asegurar la implementación oportuna de las reformas estructurales necesarias y para cumplir con las metas del Plan Fiscal a corto y largo plazo”.

La economista Martha Quiñones Domínguez, había adelantado a CLARIDAD que la guerra entre la Junta y el gobernador de Puerto Rico, era una “guerra falsa” y que el gobernador terminaría cediendo al presupuesto de la JCF. Apuntó que tanto el PF certificado por la JCF, así como el presupuesto sometido por el gobernador y los señalamientos de la directora ejecutiva Natalie Jaresko, respecto al presupuesto, se concentran en eliminar la inversión social, mientras se mantiene la concentración del dinero en niveles administrativos. La única partida que la JCF parece objetar es la de la Legislatura. Más aun -atribuyó- el que la Junta ni siquiera está mirando actos de corrupción por parte del gobierno ya que el uso de fondos públicos en contratos privados se define como una especie de corrupción, ése no es el uso de los fondos públicos.

En esa dirección también reparó en que si el PFG tiene equivocadas sus prioridades también las tendrá el presupuesto y de hecho el PFG no tiene definido lo que son los servicios esenciales. “Tal parece que para el Gobierno lo que no se define no existe, así en su presupuesto no le dan importancia. ?Desde cuándo los gastos de la Oficina del Gobernador son prioridad para aumentarlo en el presupuesto, por el lado de la Junta desde cuándo ellos son prioridad para exigir que le aumenten el presupuesto, en especial cuando la jueza dijo que están gastando mucho”, manifestó.

De igual manera censuró el que los supuestos de ambos documentos están basados en fondos federales no recurrentes, basados en ingresos que llegarán de la nueva reforma contributiva y que no se sabe de cuáles partidas saldrán. En lo que respecta a los recortes y ajustes como la eliminación del Bono de Navidad y Reforma Laboral, los describió como peores ya que carecen de investigación científica que avale que eso mejorará la economía.

La profesora de Economía del Recinto de Arecibo de la UPR, trajo a la atención que durante todo este proceso de discusión sobre el presupuesto público el debate se ha enfocado en la situación financiera del Gobierno de Puerto Rico y se ha perdido de perspectiva su función principal: el presupuesto como una herramienta de desarrollo. “Desde hace años el presupuesto no se ve como un ejercicio de planificación, sino en uno de pegar datos contables sin sentido, más allá de ser un gasto político. El presupuesto público como la herramienta clave del Gobierno para promover el desarrollo económico y social, a la vez que promueve mejorar la distribución del ingreso, garantizar la equidad y la igualdad de oportunidades y favorecer el desarrollo de las capacidades productivas entre la población ha desaparecido tanto para el Gobierno como para la JCF”.

En fin si se toma en cuenta la supuesta crisis fiscal, tanto la postura de la JCF, así como la del Gobierno en el fondo ninguno procura un plan fiscal y presupuesto de beneficio para el país. Reiteró su denuncia de que la eliminación en la inversión social, en la educación y la salud lo que conlleva es a un retroceso en el desarrollo.

Por su parte el profesor de economía Ricardo Fuentes, también había adelantado estar convencido de que las diferencias entre la JCF y los planes del gobiernos son asuntos de magnitud o grado. “Se diferencian en cuánta austeridad, pero ambos parten de la premisa (errónea y peligrosa) de que la austeridad es necesaria”.

Además coincidió en que es cuestionable la pretensión de la JCF de que se le aumente su presupuesto a $80 millones. “Evidentemente, la Junta no se ha aplicado a sí misma las medidas de austeridad que nos quiere imponer. Por dar sólo un ejemplo, han despilfarrado el dinero en asesores teniendo a su disposición el acervo de profesionales de la UPR”.

Fuentes calificó de asunto medular, los señalamientos de la JCF de que el presupuesto no incluyó partidas para los fondos de inversión y desarrollo laboral, que alega va a generar la reforma laboral. “Los planteamientos que está haciendo la Junta, e incluso el gobierno en sus planes, muchas veces parten de premisas económicas que se han ido desacreditando durante las últimas dos décadas”. En ese aspecto recordó que la Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEPR) recientemente publicó los resultados de una encuesta aplicada a los economistas del país, y la mayoría coincide en sus percepciones, particularmente en que la JCF y el gobierno están mal asesorados. “Por ignorancia o conveniencia, la JCF y los asesores del gobierno nos están dirigiendo el país hacia un precipicio”, concluyó.

Qué dicen los economistas

Mientras la Junta de Control Fiscal (JCF) gasta millones de dólares del pueblo de Puerto Rico en preparar un plan fiscal (PF) con medidas de austeridad en la educación a todos los niveles, salud, pensiones, eliminación de derechos laborales, para el sector público y privado, entre otras medidas contra el pueblo, la Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEPR) -motu propio- ofreció una serie de recomendaciones para atender de manera urgente la crisis fiscal y dirigir al país a un crecimiento económico.

En comunicado de prensa los economistas urgieron la implementación de seis medidas las cuales consideran esenciales para salir airosamente de la crisis fiscal actual y traer un crecimiento económico en el largo plazo. Las recomendaciones están basadas en el sentir de la mayoría de los economistas que participaron en dos encuestas realizadas entre los miembros de la Asociación, una en 2017 y la otra este 2018.

La primera recomendación es que toda la deuda pública se inserte en el Título 3 de la Ley Promesa para brindarle mayor poder de negociación al gobierno y presionar al tribunal en el proceso de reestructuración. Según la AEPR cerca del 72% de los economistas votaron a favor del recorte abarcador a la deuda propuesto por los economistas Martin Guzmán, Joseph Stiglitz y Pablo Gluzmann. Guzmán y Stigliz han estudiado la deuda de Puerto Rico. Hace unas semanas Guzmán visitó Puerto Rico para presentar su evaluación sobre el plan fiscal certificado por la JCF y su impacto sobre el pago de la deuda.

La segunda recomendación es que todos los incentivos otorgados a nivel municipal, estatal o en las corporaciones públicas tengan como requisito que las empresas beneficiadas estén exportando, o creando empleos continuamente. En esto están de acuerdo al menos el 81% de los expertos en economía.

“Esto obligaría al sector privado local a expandirse o insertarse en la globalización para crear los empleos que el País necesita” apuntó la Junta Directiva de la AEPR, la cual en estos momentos es presidida por el Dr. José Caraballo Cueto.

En tercer lugar se recomienda que para reducir el impacto de la austeridad se establezcan nuevos impuestos al lujo, lo que tiene un enfoque “de arriba hacia abajo”. Es decir, primero que se aumenten los recaudos gubernamentales mediante nuevos impuestos a los bienes y servicios de lujo para luego continuar con la austeridad en el recorte a salarios y contratos exagerados.

La cuarta es que se protejan las pequeñas y medianas empresas (PYMES) con los mecanismos que se utilizan en jurisdicciones como la ciudad de Nueva York. De acuerdo a los economistas, las PYMES crean la mayoría de los empleos por lo que deben fortalecerse.

En quinto lugar se propone que se exploten las ventajas comparativas actuales de Puerto Rico en todos los sectores económicos, las cuales se ubican en las actividades de alto valor añadido. “Por ejemplo, en vez de competir con Vietnam por el arroz, mejor compitamos con los productos orgánicos que producen en Europa. En vez de enfocarnos en competir con el turismo dominicano, mejor compitamos con el turismo de Miami. Enfoquemos, además, al País en las ventajas que tendremos en el futuro, una vez pasen la reconstrucción post-María y los cambios que se avecinan a nivel mundial” aseguró Caraballo Cueto.

Por último los economistas recomendaron que se fortalezcan todas las dependencias que trabajan con estadísticas, incluyendo que se le brinde mayor independencia al Instituto de Estadísticas. “Estadísticas de calidad son esenciales para reducir el riesgo de llegar a proyecciones y conclusiones erróneas con el objetivo de dirigir la política pública del país, y poder obtener confianza de todos los sectores envueltos” expresó la Junta Directiva de la AEPR.