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Se defiende el Movimiento Cooperativo

El movimiento cooperativo, denunció como inconsistente el Plan Fiscal de la Corporación para la Supervisión de Seguros de Cooperativas (COSSEC) dado a conocer en el nuevo plan fiscal del Gobierno de Puerto Rico (PFG) en el cual se sugiere un mal estado del movimiento cooperativo de ahorro y crédito y la necesidad de fusionar cooperativas.

En un manifiesto lanzado por la Liga de Cooperativas este 28 de marzo el movimiento cooperativo, calificó que el PF de COSSEC es uno inconsistente en sus términos y carente de propuestas concretas para asistir a las cooperativas con intervenciones especiales, en el proceso de recobro de sus acreencias. Se refiere a cooperativas que tienen bonos del Gobierno de Puerto Rico. La Liga además censuró la propuesta de cambios en el ente de COSSEC.

“La propuesta de reformar la estructura de gobernanza de la Corporación y de intensificar los procesos de supervisión y regulación ponen de manifiesto la intención de crear un nuevo escenario de intervención y control excesivo del gobierno sobre las cooperativas. Para la Liga de Cooperativas el plan continúa siendo innecesario e inaceptable”.

En una fuerte censura la Liga trae a la atención que el gobierno ignora que COSSEC es una estructura sostenida en su totalidad por las cooperativas, y acusó a que fue la insolvencia del gobierno y su poder sobre la corporación lo que condujo a las cooperativas a enfrentar el riesgo de pérdida de inversión y que el grave potencial de conflicto en la estructura de la gobernanza corporativa, se configura en el sector que antepone los intereses del gobierno de turno sobre el interés del sistema financiero y los de las cooperativas que lo componen.

Respecto a la nominación de COSSEC como agencia cubierta por el PFG la Liga reveló que estuvo a la disposición de los funcionarios con autoridad de intervención en el proceso. “Sin embargo, la administración gubernamental no ha discutido con el Movimiento ninguna de sus propuestas”. Añadió que posterior a la presentación del plan se pudieron reunir con funcionarios de AAFAF, a quienes le hicieron partícipes del extremo equívoco de las propuestas de dicho plan. “No obstante, el equipo gubernamental mantiene una posición protectora de intereses ajenos al sistema financiero del Movimiento”, denunció el movimiento cooperativo.

Más allá de las declaraciones respecto a COSSE el manifiesto de la Liga de Cooperativas estuvo dirigido a expresar la solidaridad del movimiento para con el pueblo de Puerto Rico ante las propuestas fiscales anunciadas por el gobierno.

“El Movimiento Cooperativo es uno de profundo arraigo social que exhibe y manifiesta su compromiso con la dignidad del ser humano y el respecto a sus derechos. Ante la grave crisis económica que enfrentamos, durante los pasados años en la Liga de Cooperativas hemos estado atentos y manifestado preocupación por el adelanto de medidas que afectan la calidad de vida de nuestros ciudadanos. Desde esta perspectiva, advertimos que la situación económica ameritaba de un análisis especializado y a la vez sensible a las necesidades de todos los sectores de nuestra ciudadanía. Hoy lamentamos con asombro, que las consecuencias de la crisis y de la quiebra del gobierno recaigan sobre los trabajadores y los sectores más vulnerables de nuestro pueblo”.

La Liga manifestó que las recientes propuestas gubernamentales “atentan contra la legislación protectora del trabajo, así como la proyección de interponer los grandes intereses corporativos sobre el carácter social que debe revestir la administración de servicios esenciales como la educación y la distribución de energía, exigen del Movimiento Cooperativo una respuesta pro activa que nos coloque de forma inequívoca del lado de nuestros asociados y de nuestro pueblo”.

Para concluir la Liga reclamó que ante la situación histórica del país “reiteramos nuestro apoyo y solidaridad a los sectores ciudadanos comprometidos con la búsqueda de soluciones de justicia social. A los cooperativistas les exhortamos a mantener la confianza en su liderato y a participar de las actividades que convoquemos en defensa de nuestra autonomía y de nuestro Derecho Cooperativo”. El manifiesto está suscrito por el presidente de la Junta de Directores de la LC, profesor William Ortíz Negrón y la secretaria Ana Violeta David.

No estamos para poner la otra mejilla

Muchas personas pensábamos que difícilmente el 2017 podría ser superado en términos de golpes y malas noticias para Puerto Rico y nuestras vidas particulares. Nos equivocamos. Tres meses completos han transcurrido desde que botamos el mal recordado viejo año y rara vez pasa un día sin que una nueva carga sea añadida a nuestras espaldas, se vacíen más los bolsillos y carteras, nos arranquen de un zarpazo derechos que con luchas hemos alcanzado, sea más descarnado el coloniaje en Puerto Rico y aumente el riesgo para el bienestar de las futuras generaciones boricuas. Para comenzar, no tenemos ni pizca de confianza en la información que ofrece el gobierno sobre las negociaciones que lleva a cabo con la Junta de Control Fiscal (JCF), con Estados Unidos o con entidades privadas. El gobernador cambia de discurso, de compromisos, de decisiones, de acuerdo a lo que mejor le convenga, ya sea para salir de una metida de pata suya o de los funcionarios que ha nombrado o porque quiere tener la mejor proyección posible para las elecciones del 2020.

Tres puñaladas nos han sido clavadas recientemente, una tras otra. En primer lugar, la nueva legislación sobre la Educación en Puerto Rico, cuyo objetivo principal es introducir la privatización en el sistema, a pesar del carácter constitucional que ésta tiene y por el cual siempre hemos tenido tanto orgullo. Para manejar la aplanadora que allanará el camino llegó a Puerto Rico la Sra. Julia Keleher, con un salario repulsivo por su cuantía si se compara con el que recibe el magisterio y la precariedad material en el sistema de enseñanza. Llegó el cuco de las escuelas “Charter”, eufemísticamente llamadas ahora “aliadas”, para mitigar su carga negativa y se revivió el fantasma de los vales educativos. Sin embargo, esa misma Secretaria de Educación litiga sin tregua la ubicación de un estudiante con diversidad funcional en una institución privada cuando ha estado fuera de la escuela por meses debido a que el Departamento no tiene el servicio disponible.

La clase trabajadora también ha sido apuñalada nuevamente con legislación laboral anunciada para el sector privado. Sumado a los muchos empleos que se han perdido, se propone eliminarles el bono de Navidad y limitar a siete días las licencias por enfermedad y vacaciones. ¿Qué va a pasar cuando ese tiempo tan corto termine, pero la trabajadora no haya terminado sus quimioterapias; o cuando la madre trabajadora tenga que hacer gestiones de su hija o hijo en la escuela o cuidar al padre enfermo que está hospitalizado? Pero, lo más despreciable es la eliminación de la Ley 80 sobre Despido Injustificado porque le da al patrono una licencia para botar gente, especialmente los de más antigüedad y por lo tanto, con salarios más altos. Las enmiendas deberían ser para viabilizar la reposición en el empleo cuando el despido es injusto, pero la revocación de esta medida de justicia social despojará a la persona perjudicada de tener acceso a representación legal que con la ley pagaba el empleador. Tan nefastos cambios fueron justificados con un aumento en el salario mínimo que añade sal a la herida pues se trata de un peseteo bochornoso. Sobre todo, cuando se anunció coetáneamente con lo que se le pagará a Walter Higgins en la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), el nuevo gringo que trae la antorcha en la mano para iluminar a Puerto Rico por una compensación que casi alcanza el medio millón de dólares.

El supuesto enfrentamiento entre la JCF y el gobernador por el “extraordinario” propuesto incremento en el mínimo salarial, provocó la virazón del ejecutivo, quien dejó sin efecto los cambios anunciados para el sector privado. Sin embargo, no creo que debamos poner ni un huevo en esa canasta. La intención está sembrada. El trío de puñaladas se completa con la anunciada privatización de la AEE, la presa que tantos están buscando. Las heridas de la más importante industria nacional que tiene Puerto Rico son muchas. Una de las más profundas, al igual que ocurre en el Departamento de Educación, se la ha inferido la ambición de las dos partidos que han gobernado al país, pero hablan y critican como si nunca hubiesen metido la mano y tomado decisiones. Tienen sembradas allí sus claques. Ciertamente se necesitan cambios, pero la solución no es poner la AEE en manos de especuladores. No recuerdo ninguna privatización que nos haya beneficiado. La empresa privada tiene como norte las ganancias. Para muestra cuatro botones: la Telefónica, el aeropuerto, las autopistas, incluyendo el puente Teodoro Moscoso y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, cuyos malos frutos hicieron necesario revertirla al estado.

Las listas más recientes plantean colocar en manos privadas corporaciones públicas que no tienen dificultades económicas, como el Fondo del Seguro del Estado, la Administración de Compensaciones por Accidentes de Autos, el edificio del Conservatorio de Música de Puerto Rico, el Centro de Bellas Artes, entre otras. Es decir, que también quieren quitarnos de las manos lo que ha sido exitoso o lo que nos identifica como Pueblo. La Universidad de Puerto Rico está en alto riesgo y la Junta Universitaria, cuya composición actual responde a los nombramientos del actual gobierno ya ha tomado decisiones preocupantes sobre el destino que espera a nuestro primer centro docente.

Por otro lado y a pesar de toda la retórica del gobierno con el estribillo de que “Puerto Rico se levanta”, sus agencias no son capaces de hacer bien el trabajo que les corresponde y que pondría a las organizaciones no gubernamentales (ONGs) sin fines de lucro, que sí han demostrado su capacidad para atender a las poblaciones vulnerables, empobrecidas, golpeadas por la violencia y las secuelas de los huracanes, en condiciones de fortalecer sus servicios. Por ejemplo, el Departamento de la Familia, no ha firmado los contratos con los albergues y otras entidades para sobrevivientes de violencia de género de forma que puedan continuar operaciones sin interrupciones. Esperan por ello desde hace meses. Por otro lado, la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, el Departamento de Justicia y otras, han cambiado criterios para asignar algunos fondos provenientes de propuestas, por el mecanismo de reembolso y no de pago adelantado. La mayoría de las ONGs no cuenta con dinero para funcionar de esa manera y esperar largo tiempo y la compleja burocracia que tienen las agencias para devolvérselo. El gobierno se las arregla para vender lo mejor que tenemos, pero no es capaz de mostrar sensibilidad y atender con eficacia asuntos más simples.

Porque no estamos para poner la otra mejilla, nos toca decidir desde nuestras organizaciones pequeñas o grandes, de servicios o activistas, como comunidad o barrio, como familia o persona individual qué vamos a hacer para resistir los golpes, las puñaladas, la falta de transparencia, las mentiras y contradicciones. Creo que debemos unirnos a todos los esfuerzos que surjan; de los sindicatos del sector público o privado, de las diferentes alianzas que se han ido formando; de estudiantes, de las organizaciones de mujeres. Por supuesto que siempre va a haber diferencias y estrategias en las cuales por razones múltiples no podremos involucrarnos, pero más serán aquellas a las que contribuiremos con nuestra presencia. No puede ser sólo a través de las redes sociales que tan importantes son. La presencia física es indispensable. Que nos cuenten y sepan que no somos indiferentes. A falta de un frente lo suficientemente amplio que con gran poder de convocatoria nos junte, dependerá de nuestra buena voluntad, amor por Puerto Rico, apego a los valores de justicia y solidaridad, participar en todo aquello que nos represente como Nación y que nos ayude a salvar esta Patria para el futuro. Es hora de que líderes y lideresas depongan diferencias por el bien común.

La reforma histórica del capital

Para el 22 de marzo de 2018, día oficial de conmemorar la Abolición de la Esclavitud, el gobernador colonial, Ricardo Rosselló Nevares anunció al país lo que llamó una reforma histórica, el continuar trastocando los derechos y condiciones de la clase trabajadora del país. Tras el infame anuncio, quien tiene el deber ministerial de defender los derechos de la clase trabajadora, el Secretario del Trabajo, Lic. Carlos Saavedra, se alineó con el gobernador acudiendo a los medios de comunicación para defender estas propuestas bajo la categorización de “reforma histórica”.

Una semana más tarde, la Junta de Control Fiscal le exigió al gobernador medidas más fuertes contra la clase trabajadora. Quieren despidos, eliminar la licencia de maternidad y reducir las pensiones, entre otras. El gobernador fingió indignación y alega que retirará la llamada por él, “reforma histórica”. De esta manera responde a la presión de la opinión pública, especialmente sus electores, quienes han inundado los medios de comunicación en contra de las medidas propuestas.

Veamos qué implican estas medidas históricas. Las propuestas de reducir licencias, eliminar el bono de Navidad y la indemnización por despidos injustificado tiene el efecto inmediato de reducir el costo del trabajo en favor de los patronos y en perjuicio de la clase trabajadora y el recaudo de ingresos al gobierno. Los anuncios de elevar el salario mínimo es una vil mentira ya que lo que se propone es trasladar el costo de beneficios económicos que se eliminan para traspasarlos al pago de salarios por hora. Al final, el salario real se reduce y las ganancias del patrono aumentan.

La conducta del gobierno es contraria a los derechos constitucionales de promover la organización sindical y la negociación colectiva para mejorar las condiciones de trabajo, fortalecer la economía del país y el bienestar general. El deber ministerial de un Secretario del Trabajo se reduce a la función de monigote del capital y los patronos, violando así las disposiciones constitucionales del poder ejecutivo.

Las medidas del gobierno responden a la receta dictada por los intereses económicos que han promovido la deuda, la privatización de empresas gubernamentales, la destrucción del sistema de retiro, despidos de empleados, congelación de convenios colectivos y el desmantelamiento del derecho laboral en Puerto Rico. Hoy, estos intereses se reiteran y concretizan en la Ley PROMESA ya que controlan el poder económico y político mediante la condición colonial que impone Estados Unidos desde 1898.

El efecto de estas medidas será la de agudizar la desigualdad, llevar a la población hacia la pobreza económica y social y violentar los derechos humanos. Auguramos perdida de servicios en las áreas de educación, salud y protección social de infantes y envejecientes. El trabajo no será atractivo y como efecto directo aumentara el nivel de explotación de la clase obrera.

En lo inmediato, se impone el rechazo a estas medidas en conjunto al repudio de la venta y privatización de los servicios públicos. La concientización y movilización de los amplios sectores del pueblo urge. Ha mediado y más largo plazo, el movimiento sindical se tiene que mover hacia la organización sindical de los miles de trabajadores del sector privado que hoy son los grandes perjudicados por estas medidas trogloditas y motivadas ideológicamente. El sindicalismo tiene que profundizar en su visión de mundo, es decir, armarse de ideología política para poder avanzar en su lucha contra el capital. Tenemos que trascender del taller de trabajo y juntarnos con otros sectores sociales que reclaman justicia social.

Se impone una agenda y jornada de educación, organización y movilización de nuestro pueblo. Educar contra el colonialismo y para que entendamos que es el capitalismo. Organizarnos para construir poder político que permita al pueblo actuar y exigir medidas reivindicativas sin esperar por procesos de elecciones coloniales que no conducen a nada. Movilizarnos para luchar en contra de la desigualdad y reafirmar los derechos humanos que nos violentan y pretenden borrar.

Es entender la razón de PROMESA. Es saber por qué es necesaria la descolonización. Es conocer la fuerza que tenemos como pueblo organizado para transformar una sociedad de consumo en una sociedad de igualdad y justicia social, sin explotación, sin explotadores, sin explotados.

La clase patronal ha decidido tensar la cuerda de la lucha de clases y pretende aumentar su riqueza a costa de reducir el nivel de vida de nuestro pueblo. Estamos seguros y confiados en la capacidad de rebeldía, resistencia y fortaleza moral de nuestra gente para en esta lucha, vencer.

Crucigrama: Andrea Maturana

Horizontales

1. Masticada.

5. Los _______ capitales; (1993) cuento de Maturana.

9. Guillermo _______ Infante; escritor cubano.

10. Del verbo anidar.

13. Pronombre personal, pl.

14. Vayas.

17. _______ Maturana; bióloga y escritora suramericana. Autora de (Des)encuentros (des)esperados.

20. Onomatopeya de la risa.

21. Olfateará.

24. Isla francesa.

25. Parte del tejado.

27. Tueste.

28. Rallador.

30. Asistir.

31. Vigila oculto.

33. Río de Galicia.

34. Pendientes.

36. _______ cuentos eróticos; (1991) publicación de Maturana.

39. Pero.

40. Conocerían.

41. Labre.

45. Pronombre.

46. Preposición.

47. Símbolo del uranio.

48. Cinco en romanos.

Verticales

1. Andrea _______; autora de Yo a las mujeres me las imaginaba bonitas; Los pecados capitales; y, Nuevos cuentos eróticos.

2. Anarquista.

3. Dona.

4. _______ de 1969; nacimiento de Maturana.

5. Sufrimientos.

6. Símbolo del erbio.

7. Fatigan.

8. Ciudad natal de Maturana.

11. (Des)encuentros _______; (1992) libro de cuentos de Maturana.

12. Yo a las _______ me las imaginaba bonitas; cuento de Maturana.

15. Entregar.

16. Preposición.

17. Río de Suiza.

18. Doctora, abrev.

19. Exime.

22. Artículo, fem. pl.

23. Sonreí.

26. Moneda italiana.

29. Alabanza.

31. Pronombre demostrativo, fem.

32. Medida de longitud.

34. Ante meridiano.

35. Existe.

37. Algún.

38. Del verbo saber.

42. Nación.

43. Eva _______; novela de Isabel Allende.

44. Río de Italia.

45. Infusión.

Nuestra historia presente: 1950 la Insurrección Nacionalista

Heriberto Marin. Archivo CLARIDAD

Este excelente documental del joven cineasta José Manuel Dávila Marichal (director, productor ejecutivo, guionista, investigador), que tuvo su premiere a casa llena en el Festival  de Cine Internacional de San Juan que se celebró justo antes del huracán Irma, recoge la experiencia de los sobrevivientes de la Revolución de Jayuya el 30 de octubre de 1950. Esta semana se estrena en los cines Fine Arts y recomendamos al público diverso en edades a compartir la experiencia vivida y ahora recogida en fotos, pietaje, textos y voces fuertes y determinadas que nos recuerdan la estirpe de la que venimos.

El documental recoge testimonios de octogenarios como Ricardo Díaz Díaz, Edmidio Marín, Carlos Padilla, Miguel Alicea y muy especialmente Heriberto Marín Torres que con su estilo pausado pero determinado nos recrean esos momentos críticos en Jayuya y Utuado. Blanca Canales, Elio Torresola y Carlos Irizarry, entre muchos otros, son recordados como líderes que ofrecieron su vida por la liberación de su patria. A través de sus vivencias se intercala la documentación de los historiadores Dr. Ovidio Dávila y Dr. Carlos Zapata que nos ubican en el pasado narrado y su marco histórico.

Para ubicar los eventos de 1950, el documental resume las fechas que fueron decisivas para que se diera esta revolución/insurrección/grito. Se presenta esta complejidad histórica a través de dibujos y animación (creados por la artista Poli Marichal), pietaje noticiario, titulares de periódicos y fotos. La llegada de Cristóbal Colón y los españoles en 1493 marca el comienzo de la colonización de la isla y el genocidio y la esclavitud posterior de los amerindios y africanos. Luego la invasión estadounidense de 1898 marca la segunda colonización con gobiernos militares, la Ley Foraker de 1914 seguida por la Ley Jones de 1917 con la imposición de una ciudadanía de segunda clase y el reclutamiento en el ejército de Estados Unidos que recién se unía a los países aliados en la 1era Guerra Mundial. Con los sucesos del 21de marzo de 1934 se marca el comienzo de una lucha armada contra un gobierno invasor y criminal. Se detallan los preparativos de la marcha de los Cadetes de la República un domingo de Ramos en Ponce y cómo una actividad pacífica, aunque desafiante por proclamar la independencia de Puerto Rico, se convirtió en un despliegue de fuerza de parte del gobierno militar estadounidense y sus aliados isleños y la primera confrontación abierta entre federales y Nacionalistas. El resultado fueron 21 muertos y más de 150 heridos según los relatos oficiales, los testigos visuales que dieron sus testimonios a los periodistas y a los fiscales de la investigación.

Sin duda la figura de Pedro Albizu Campos está en la narrativa de cada uno de los participantes de la Insurrección de 1950 y por eso su historia como la persona que encamina la lucha por la independencia de Puerto Rico contra este poderoso imperio inspira a hombres y mujeres de todas las clases sociales a volverse militantes sin miedo a las repercusiones que esto implicara. Albizu regresa a Puerto Rico para asumir un rol directivo en 1930; participa en las huelgas obreras de 1933 contra las compañías eléctricas y en 1934 contra las compañías azucareras. Esa presencia lo convierte para las autoridades militares, federales y locales en el autor intelectual de todos las confrontaciones aunque nunca estuviera en el lugar de los hechos. Su primer arresto en 1936 después de la Masacre de Ponce lo lleva al encarcelamiento en la Princesa en Puerto Rico y luego Atlanta en Estados Unidos con una condena de 10 años por sedición. Y al igual que con tantos otros puertorriqueños después de él, no se necesitaban pruebas en su contra, solamente sus palabras para condenarle.

Ricardo Díaz Díaz describe el regreso de Albizu a Puerto Rico en 1947 como si nunca hubiera estado ausente: “era el mismo que se fue”. De él aprenden los jóvenes nacionalistas a nunca claudicar y siempre seguir su amor a la patria no importa las dificultades y tropiezos que se encuentren. Su segundo arresto y condena se produce luego de la Insurrección y el ataque a la Casa Blair por Oscar Collazo y Griselio Torresola. Esta vez los gobiernos de aquí y allá se asegurarían de que Albizu no volviera a liderar otra insurrección que dañara los planes de la colonia para convertirse en el Estado Libre Asociado en 1954. Es precisamente en esta segunda encarcelación en La Princesa que Albizu comienza a recibir las radiaciones que quemarían su cuerpo y afectarían su mente. Por ese el indulto que Muñoz Marín ofrece es una manera de distanciarse de la tortura perpetrada. Tras el ataque al Congreso de los Estados Unidos el 1ero de marzo de 1954 por los cuatro Nacionalistas Rafael Cancel Miranda, Lolita Lebrón, Irvin Flores y Andrés Figueroa se le revoca el indulto y nuevamente se encarcela a Albizu para solo volver a su Puerto Rico en un segundo indulto “humanitario” el 15 de noviembre de 1964. Cinco meses más tarde, el 21 de abril de 1965, muere la figura clave del independentismo puertorriqueño. Nos queda no solamente su ejemplo sino su voz grabada, potente, lógica y persuasiva, que el artista Nelson Rivera utilizó en su obra “El Maestro”, interpretado magistralmente por Teófilo Torres. Otro gran actor, Moncho Conde, dramatizó su vida en “Albizu todo o nada”, obra que se presentó en el Teatro Diplo después conocido como Beckett de Río Piedras.

Aunque el carpeteo de Albizu por las agencias federales comienza en 1936, la infame Ley de Mordaza se crea en 1948 por el gobierno muñocista. De acuerdo a esta ley, obviamente redactado a la medida para socavar y reprimir el movimiento independentista y al Partido Nacionalista, se considera “delito grave el fomentar, abogar, aconsejar o predicar, voluntariamente o a sabiendas, la necesidad, deseabilidad o conveniencia de derrocar, destruir o paralizar el Gobierno Insular por medio de la fuerza o la violencia”. (La mordaza: Puerto Rico, 1948-1957 de Ivonne Acosta Lespier, Editorial Edil 1987)

A través de mapas movibles el documental traza los momentos y lugares donde la insurrección surge: Peñuelas, Ponce, Utuado, Arecibo, Naranjito, Mayagüez, San Juan y Jayuya. Tan Solo 140 personas constituyeron el grupo planificador y militante de la insurrección pero su motivación, fortaleza y entereza para afrontar al imperio poderoso y sus lacayos locales los hacen héroes de ese momento y en este presente tan desolado y confuso. Según reviven los hechos Ricardo Díaz Díaz, Edmidio Marín, Carlos Padilla, Miguel Alicea y Heriberto Marín Torres el blanco del ataque eran los cuarteles de la policía para apoderarse de las armas y del lugar estratégico que tenían en los pueblos. Algunos lograron tomar el cuartel por un tiempo breve, otros tuvieron que cambiar de estrategia y moverse a otros lugares para no ser capturados o asesinados por la policía y la guardia nacional que Muñoz había movilizado cuando vio que el movimiento no era algo que podía derrotarse en par de horas en un solo lugar. Blanca Canales, junto a Heriberto Marín, pudo izar la bandera puertorriqueña en Jayuya, la misma que los Nacionalistas habían tomado como su emblema, que fue prohibida por los gobiernos de turno y que luego fue adoptada por la oficialidad del ELA.

Después de la captura y muerte de los militantes de la insurrección se arresta a cualquier sospechoso de ser independentista y de ayudar a los sublevados. Entre los más de 1,000 arrestados se encontraban padres, madres, hermanos y hermanas de los Nacionalistas quienes fueron tratados como criminales sin tener prueba alguna de su participación. Pero para eso existía la Ley de Mordaza. Copiaron al pie de la letra lo que el House of Un-American Activities Committee (H.U.A.C.) hizo en los Estados Unidos desde 1945 en adelante con cualquier “sospechoso” de tener vínculos con el Partido Comunista o con la Unión Soviética. Los Nacionalistas entrevistados —en largas y muy sinceras conversaciones donde reviven sus experiencias, sufrimiento y reafirmación de sus ideas y compromiso— describen cómo ellos fueron afectados, la tortura física y especialmente la mental que sufrieron por tantos años que los llevó a largas penas (condenas de cientos de años), al aislamiento en solitaria y la denegación de visitas, cartas o noticias del exterior. Estas condenas fueron acortadas o ellos fueron indultados pero sin requisito de arrepentimiento. Como bien dijo Cancel Miranda cuando le preguntaron recién apresado en 1954: “I’m not sorry for what I did”.

José Manuel Dávila (quien referencia el libro de Ivonne Acosta y el de Miñi Seijo Bruno, La insurrección nacionalista en Puerto Rico, 1950, Ediciones Edil 1989) nos narra cómo surge su interés en hacer un filme de este hecho histórico y con entrevistas a estas personas en particular:

[…surge] mientras realizaba la investigación para la tesis de Maestría en Historia, que giró en torno al Partido Nacionalista, en la década de 1930 exclusivamente. Este proyecto me dio la oportunidad de familiarizarme con diferentes sucesos ocurridos en nuestra historia y de la insurrección nacionalista de 1950, aunque no era parte de la tesis. Me percaté de que, a pesar de ser uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia puertorriqueña, es un tema olvidado por la historiografía de la Isla y son muy pocos los que conocen algo del levantamiento. Además, la investigación me permitió buscar, hallar, conocer y entrevistar a los pocos nacionalistas que participaron en la insurrección y que aún sobreviven. Al conocerlos, supe cómo sus vidas fueron marcadas profundamente por la insurrección y, a pesar que han pasado más de 60 años, sus recuerdos se manifiestan en gestos de decepción, frustración, tristeza, ira, alegría y valentía.

Dávila contó con un equipo de producción de ensueño por su creatividad y experiencia: Eduardo Mariota, Carlos Zayas, Poli Marichal y Pablo Impelluso como directores de fotografía; Pablo Impelluso como editor; Orlando Santiago a cargo de la música; el sonidista Johannes Peters; Esteban Lima como gerente de producción.

Este proyecto comenzó con la convocatoria que hiciera el Fondo Cinematográfico de la Corporación de Cine en 2013. Fue uno de los tres escogidos que se desarrollaron tanto con el préstamo del Fondo como con crowdfunding y ha contado con el compromiso, energía y motivación de su director y escritor y el apoyo de familiares, amistades y desconocidos a través del tiempo que le tomó montarlo todo para poderlo exhibir este año. Ya ese Fondo que inició 1950 como los otros dos proyectos que también se completaron exitosamente (Cuentas pendientes de Arleen Cruz y Nuyorican Básket de Ricardo Olivero Lora y Julio César Torres) no existe como tampoco el apoyo al Festival de Cine Internacional de San Juan con su competencia de cine caribeño. Ahora —hasta nueva revisión de la Junta de Control Fiscal— es el Programa de Desarrollo de la Industria Cinematográfica bajo el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) el que determinará los proyectos que apoya con la única medida de cuánto dinero le traerá al gobierno. 1950: la Insurrección Nacionalista es la prueba que los artistas puede que tengan que dar varios pasos atrás o detenerse por un rato, pero nunca se detendrá su creatividad.