Inicio Blog Página 1714

Será otra cosa: Las películas de carretera

Este semestre enseño un curso sobre las películas de carretera o road movies en el cine hispano. Como con tantas otras cosas en la escuela graduada o, mejor dicho, como parte de mi programa y cronología de enseñanza, este curso se me asignó. Y aunque he modificado algo el prontuario, la clase no ha sido hija de mi ingenio, ni de mis temas de estudios y hasta hace poco tampoco de mis intereses más cercanos. Sin embargo, en preparación, he estado instruyéndome en la materia con más o menos suerte o eso me creo (ya veré qué dirán las evaluaciones en mayo). Y mejor aún, me ha hecho pensar, mucho.

Comenzamos por estudiar las características de la road movie, género que se considera de origen estadounidense y que surge a mediados del siglo pasado debido, en gran manera, a la movilidad individual y al desarrollo de autopistas, carreteras y proliferación de autos. Identificamos algunas características presentes en estos filmes que nos ayudarán a analizar cada obra. Hablamos, por ejemplo, de la travesía (qué motiva el desplazamiento), la búsqueda de libertad, de los obstáculos, de los protagonistas (que usualmente se trata de un dúo), la máquina/carro o el medio de transporte, los obstáculos del viaje y las complicaciones, el paisaje, la mirada al otro y al país y el destino. Y aunque no es un curso de cine del todo –el cine es el contexto cultural a través del cual practicamos, discutimos, pensamos y utilizamos la lengua– también se habla de planos, ángulos, los sonidos y la banda sonora al estudiar los largometrajes.

Vamos, entonces, casi al mambo, vemos clásicos como Bonnie and Clyde, Easy Rider y, en un salto de décadas, Thelma and Louise. La idea de empezar con este tipo de películas, me ha comentado mi supervisora, es partir desde lo común para poco a poco alejarlos de su geografía y entrar en otros viajes y caminos, en español. “De lo contrario, si es muy ajeno, puede que no respondan al curso”, me dijo. La clase es pequeña y está compuesta por once estudiantes de Comunicaciones cuya segunda concentración es español. La mayoría de ellos son de distintas partes de Estados Unidas con la salvedad de Sam, una muchacha portuguesa. Los estudiantes han respondido de manera favorable. Algunos se entusiasman más que otros, pero en general, comentan, participan y preguntan.

Hace unas semanas, superadas, pensé yo, las películas aclimatadoras, taquilleras y populares en inglés y en español (véase Y tu mamá también o el fragmento “El más fuerte” de Relatos Salvajes), vimos dos road movies latinoamericanas de cine independiente, ambas de trama lenta y con pocos acontecimientos y personajes. En clase, Jim, un joven del curso, me preguntó, entre sorprendido y molesto, qué cómo podían considerarse road movies estas películas en las que realmente no pasa mucho. Para él no lo eran, de ninguna manera, porque debían ser entretenidas, con más acción o retos para los personajes. Con su comentario comenzó una discusión que me ha tenido pensando hasta ahora. Algunos estudiantes dijeron que el cine independiente tendía a ser diferente y respondía menos a la velocidad o a la pirotecnia. Que en momentos estas películas podían ser tediosas –ciertamente–, pero que los hacía pensar. Sam opinó que la lentitud de las películas hacía que nos enfocáramos en otros elementos y proveía otras perspectivas y finales abiertos. Que les hacía reflexionar en cómo podía ser un viaje en carro por Chile o Argentina o qué podría motivarlo. Que como hemos visto las road movies son híbridos, algunas son comedias, otros dramones, otras películas de suspenso. Yo, como moderadora, argüí que precisamente parte de la labor del curso es ver y analizar cómo se ha trabajado el género de la película de carretera en el cine hispano y para lograrlo hay que ver qué y cómo se ha hecho. Jim explicó que para él los protagonistas tenían que sufrir muchos desafíos para que sea una buena película de carretera (ya no, como hacía cinco minutos, una road movie per sé). Y que no le habían gustado las películas. Si supiera que a mí tampoco pero que fueron filete para despertar conversaciones como ésta.

Me parece que nos topamos con algo en la discusión de los otros días. No sé si sea la idea de que el cine debe ser divertido o entretenido siempre o tal vez que así deben ser las clases de español (animadas, leves, joviales). Que para muchos no hay espacio para las complejidades, preguntas, para los silencios o para las historias incómodas en español. Y quizás el consejo de mi supervisora me advertía que no debía espantarlos o aburrirlos (si mi record es 1 de 10, no estoy tan mal). La próxima película en agenda se llama Lisboa, una road movie española de suspenso, que seguro le agradará a Jim porque hay persecuciones, triángulos amorosos y entuertos. Yo, mientras, voy en el curso, poniendo un poquito de aquí con un poquito de allá, o como los versos de Garcilaso llevándolos alguna vez por entre flores, a cuchillo de palo.

“Castañer no ha tenido luz en ningún momento”

La falta del servicio de energía eléctrica continúa siendo crítica en lo que a los servicios de salud se refiere. Esta ausencia afecta a las instalaciones de salud en el país que más directa y servicio primario de salud ofrecen a las poblaciones más vulnerables, los pacientes del plan Mi Salud, y a personas no aseguradas. Nos referimos a los llamados Centros 330.

“En Castañer en ningún momento ha venido la luz”, afirmó el director del Hospital General Castañer, Adrián González, quien también administra dos Centros 330 del hospital, uno en Adjuntas y otro en Jayuya, en estos dos últimos el servicio de luz se interrumpe con frecuencia. Tras seis meses del huracán la falta de servicio eléctrico, indicó, es el mayor reto para estas instalaciones las cuales todas quedan distantes de los centros urbanos de sus respectivos pueblos.

“Si nosotros estamos sin luz la comunidad está sin luz y qué pasa hay pacientes que tienen ventiladores mecánicos, máquinas de terapia, concentradores de oxígeno, muchos equipos que funcionan con luz y el que no son tan afortunados de contar con una planta, su salud se ve comprometida”.

A la falta del servicio eléctrico se le suma el reto de la falta de comunicaciones. Describió sobre las torres de comunicaciones, “estas torres muchas de ellas están en el medio de la nada están trabajando con generadores y si por alguna razón no llega el camión de diesel para las plantas se va ajuste la torre hasta nuevo aviso”. Añadió que en días recientes también hubo un incidente con la fibra de la empresa Claro por lo que tampoco hay servicio de ATH e Internet. En el caso de Castañer el problema es más agudo. “En Castañer ahora mismo desde el huracán no hay ATH en todo el poblado; el que necesite efectivo tiene que guiar 40 minutos o Adjuntas o a Lares. No hay cash en la comunidad”. El único lugar donde hay ATH es en la farmacia del hospital por lo que dijo es allí en donde la población ha podido resolver “sus cositas”, es decir hacer compras limitadas.

González narró que por suerte cuando el huracán era inminente el día antes logró que le entregaran una orden de suministros significativa por lo que pudieron afrontar la emergencia y luego han estado recibiendo muchísimas donaciones de diversas entidades no gubernamentales de EE UU.

El administrador oriundo de Castañer dijo que aún con la falta de electricidad tanto el hospital como los dos centros están operando prácticamente normal. “Para mí la incomodidad del generador es común aunque ya yo no sé si mi perfume es mi perfume o el olor a diesel es mi perfume porque en realidad todos asumimos tareas de planta física, director de planta física, la realidad es que no hemos parado de dar servicio”. Admitió que en las primeras dos semanas cambiaron la modalidad de los servicios pero una vez le cogieron el golpe de saber cada cuántas horas hay que apagar la planta, cada cuánto hay que echarle diesel el uso se ha convertido en uno rutinario por lo que ya están funcionando al 100 por ciento.

No obstante a preguntas de CLARIDAD señaló que las visitas al hospital han bajado después del huracán. Al principio tras el paso del huracán el personal del hospital hizo muchas visitas a la comunidad y a los albergues. Ya pasada la emergencia González expuso que puede haber varias razones de por qué la gente no está llegando al hospital. Una, que no hay dinero en la comunidad y la visita al hospital implica gastos, “es como un pasadía”. Segundo, que la gente cuando va al médico le gusta ir bien aseado, y bien arreglado y todavía la comunidad no tiene el servicio de agua. En lo referente al acceso al agua apta para consumo además de la distribución de filtros y agua embotellada el hospital tiene hincado un pozo el cual se mantiene abierto a la comunidad.

Mientras en términos de las condiciones de salud González dijo que el cuadro clínico mas cercano al evento -es decir el huracán- el hospital atendió muchos casos de enfermedades asociadas a la salubridad del agua. Luego del huracán en las primeras semanas recibieron muchos casos de trauma asociados al uso de herramientas y otros accidentes. Pasado el tiempo han continuado recibiendo situaciones corrientes de salud.

Contrario a los comentarios de que ha habido un alto número de fallecimientos en la montaña González dijo que en el hospital de Castañer luego del huracán han tenido una tasa normal de mortalidad. Sí contó que como a tres semanas de pasado el huracán recibió la visita de un equipo de FEMA con 200 “bodybags” y le dijeron que los habían enviado allí a recoger 200 cadáveres. “Creo que en la historia del hospital no se han muerto 200 personas”, reaccionó.

Sobre este particular comentó que al menos la población de la región a las cuales sirven en términos generales aunque tienen muchos pacientes con condiciones crónicas como asmáticos, hipertensos, diabetes, son pacientes regularmente bien longevos. El administrador del hospital comunitario de Castañer destacó y reconoció el compromiso del personal de todos los centros 330. En el caso de Castañer 11 trabajadores perdieron sus hogares y entre las 21 centros que tiene la isla 240 empleados perdieron sus hogares.

Al presente los centros que continúan sin servicio de la AEE y están operando mediante generadores además de Castañer son: Vieques, Culebra, Ciales, Vega Baja, Loíza, Aguas Buenas, Patillas y Arroyo. Según ha informado la Asociación de Salud Primaria de Puerto Rico (ASPPR) que agrupa a los centros 330 en el 2016 estas instalaciones atendieron a 352,172 pacientes: 42,406, (12%) no asegurados; 236,535 (68%) del plan Mi Salud; 33,048 (10%) de Medicare y 34,713 (10%) de planes privados. Mientras un estudio reciente realizado por el economista Vicente Feliciano, de la firma Advantange Business, reveló que estos centros en el 2016 inyectaron $340 millones en gastos operacionales y $146 millones en actividad económica indirecta a las comunidades en Puerto Rico, generaron 2,950 empleos a tiempo completo y compraron bienes y servicios a negocios locales para crear otros 1,740 empleos.

Por un modelo de salud universal

Con los $2.4 billones al año que cuesta el actual modelo de servicios de salud, se podría tener un sistema de salud mejor de no estar las aseguradoras de por medio. Así lo afirmó el presidente del Colegio de Médicos (CMPR), doctor Víctor Ramos Otero, a CLARIDAD en entrevista a la luz de la asignación de los $4.800 billones que el Congreso de Estados Unidos le concedió al gobierno de Puerto Rico para sufragar los servicios del plan de salud para los próximos dos años.

El doctor Ramos Otero, llamó la atención a que la asignación, aunque “histórica”, es una acción similar a la tomada cuando el huracán Katrina azotó al estado de Luisiana, ante lo cual el Congreso de EE UU le aprobó los fondos del programa del Obama Care para dos años sin necesidad de que el estado pareara los fondos asignados. “Eso no es una solución permanente evita el colapso del sistema por estos dos próximos años pero hay que buscar una solución permanente”.

Frente a este reconocimiento dijo que ahora lo importante es el modelo, por lo que señaló que le preocupa que continúa el modelo de los multi pagadores y el modelo de competencia, mediante el llamado modelo “advantage”. Según indicó un reciente estudio del General Acounting Office (GAO) reveló la diferencia entre el modelo de medicare tradicional y el advantage representa una diferencia de $12 billones anuales a favor del medicare tradicional. Atribuyó la diferencia a la competencia en que entran las aseguradoras para atraer a los pacientes al modelo de MA. En la isla -describió- hay una penetración grande del MA la cual va relacionada de manera directa al nivel de pobreza ya que el modelo tradicional le sale más caro al paciente. El doctor Ramos Otero observó ante esta situación el que nadie le ha podido explicar cómo detener la espiral de costos que se ha demostrado tiene el MA en un país quebrado como Puerto Rico.

El Presidente del Colegio de Médicos se expresó a favor de un modelo de sistema universal “no socializado”, un sistema en que las aseguradoras privadas proveen los “excesos” en los servicios de salud, algo así como una habitación privada, una cirugía estética etc. Para el doctor en pediatría tomando en cuenta los recursos que se tienen la salud del país tras el paso del huracán María, es una bastante buena. “Las aseguradoras no hicieron nada el Colegio hizo como 500 misiones y continúa, es un logro de salud pública que no hubiese ninguna epidemia después del huracán se trató de hacer lo mejor posible con sus aciertos y desaciertos”, reclamó sobre la acción de los profesionales de la salud.

Urgente un nuevo modelo

“Definitivamente hay que mejorar la calidad del sistema, la costo efectividad, la equidad en asistencia. Para lograr eso consideramos que hay que tener un sistema universal de salud, cómo llegamos allá eso es lo que hay que estudiar bien de cerca”, apuntó la doctora Sara Huertas, apoyada por sus colegas la doctora Marinilda Rivera Díaz y el doctor Luís Avilés Vera, todos miembros del Consejo Multisectorial del Sistema de Salud (CMSS).

En búsqueda de ese objetivo el grupo indicó que el Consejo ha estado proponiendo que se haga un estudio actuarial, económico que compare alternativas de modelos de prestación de servicios. Acotaron que ya una gran mayoría de estados han hecho estudios respecto al mismo particular. Huertas destacó que es necesario buscar alternativas que nos lleven a un sistema universal de salud con calidad, porque en el modelo que se tiene en Puerto Rico hay un desperdicio enorme. Precisó que el mejor ejemplo es lo que ha pasado con los $6 billones de los fondos asignados del Obama Care, los cuales se supone que iban a durar hasta el 2019, pero el hecho es que desde el 2017 este dinero se agotó. Mientras los beneficiarios han disminuido, los servicios no han mejorado nada, por el contrario muchos afirman que han empeorado y continúa la fuga de los profesionales de la salud desde antes del huracán.

Los miembros del Consejo recalcaron que en el sistema de salud a través de corporaciones con fines de lucro como lo son las aseguradoras, como lo son las farmacéuticas, los que manejan los beneficios de farmacia, que son los intermediarios y todos los otros grupos que actúan de intermediarios, todas esas estructuras van sacando el dinero del sistema, por lo que el dinero no llega a los actores principales del sistema que son los pacientes y los profesionales de la salud. Además del sistema universal reclamaron que es necesario que haya un sistema con participación democrática bien fuerte de los diversos sectores de la sociedad que puedan dar insumo sobre los servicios.

Los entrevistados levantaron su preocupación por una serie de aspectos adoptados con los fondos asignados. Comenzando por qué pasara de aquí a dos años, cuando el gobierno de Puerto Rico tenga que volver a parear el dinero de los fondos asignados. Además la falta de transparencia del gobierno el cual no ha hecho público cuáles fueron los aspectos o estudios que le llevaron a determinar que el sistema de una sola región por aseguradora es uno mejor. El otro es la adopción del llamado “pay performance”, el cual ofrece incentivos a los proveedores que cumplan con ciertas métricas, que en la práctica son maneras de excluir de los servicios de salud a las personas más enfermas. Este elemento -dijeron- aparece en el informe de la Junta de Control Fiscal (JCF) como uno de los mecanismos por los cuales se van a dividir los fondos entre personas crónicas y personas en riesgo, “ésos son aspectos que contribuyen a que se vaya sacando del sistema a personas con condiciones crónicas”, precisó Huertas.

Para la doctora en Trabajo Social, Marinilda Rivera Díaz, éste es el momento para hacer el estudio debido a que el gobierno no tiene que parear los fondos. “Éste es el momento para hacer el estudio y encaminar al país a un modelo fuera del que tenemos llevamos desde el 1993 arrastrando un modelo que no sirve, que nos ha enfermado, que nos tiene en la bancarrota y que obviamente lo que está provocando es el éxodo masivo de los profesionales de la salud, el aumento en condiciones crónicas”.

En tanto Huertas agregó que el Consejo junto a la Escuela de Salud Pública han estado dando los pasos para conversar con el gobierno para que busque los fondos para la realización del estudio. El costo podría estar en los $500 mil. Comparó que mientras el gobierno no ha hecho estudios- o si los ha realizado al menos nunca los ha hecho públicos, lo único que se ha hecho es bregar con la parte fiscal de cuánto dinero se les va a dar a las aseguradoras. Por su parte el doctor Rafael Torregrosa, también miembro del Consejo, trajo a la atención a que en el Plan Fiscal del gobierno (PFG) en la parte de salud en ningún lugar hace referencia de algún análisis técnico, algún estudio actuarial económico de cómo es que llegan al número de $750 millones en ahorros. “Ese desglose no aparece por eso es que es tan importante hacer el estudio que estamos recomendando”, reiteró, a la vez que recordó que éste es uno de los cuestionamientos que le hizo la JCF al gobierno.

El doctor Torregrosa reveló que en una reunión que sostuvieron miembros del Consejo con personal de la Agencia de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF), se les dijo que no había ningún problema con que el estudio se hiciera y que si el estudio probaba que podría haber un modelo mejor se podía hacer más adelante la transición si un estudio actuarial demostrara que hay un modelo superior. “Lo que no podemos entender es por qué la Junta (se refiere a la JCF) no pude incorporar cuando vaya a certificar el PF que el estudio esté contemplado como parte del plan, porque si en el primer año vemos que no se están logrando las economías nos vamos a quedar así por cinco años”, cuestionó y denunció Torregrosa.

Ante su cuestionamiento, su colega en el Consejo, el doctor en Política Pública de Salud, Luís Avilés Vera, levantó que la única forma de que Puerto Rico pueda eventualmente cumplir con los objetivos de la ley Promesa de lograr un presupuesto balanceado y regresar al mercado de bonos municipales es a través de un desarrollo económico, pero mientras se continúe con el actual modelo de servicios de salud que se tiene, éste hiere la posibilidad de una recuperación económica. “En ese sentido la Junta lo que tiene es una miopía crasa porque no puede ver a largo plazo, ellos simplemente lo que quieren es imponer políticas de ajuste estructural y políticas de austeridad, recortes y no ven que podrían cumplir con la función que la ley les asigna si Puerto Rico se desarrolla económicamente se han rehúsado a eso por lo que entendemos que ni siquiera ellos están cumpliendo con los objetivos que les mandata la ley que los crea”.

La educación puertorriqueña en el laberinto del coloniaje

Desde principios del siglo XX, la educación ha sido uno de los pilares de la colonización material y subjetiva implantada por Estados Unidos después de la invasión de 1898. Si bien la mayor parte de la población puertorriqueña comenzó a disfrutar del acceso a una educación que mejoró sus condiciones materiales de vida, esto- en la intersubjetividad ha representado una forma de mayor explotación y de opresión sostenida por la dependencia, la colonialidad y por una imagen de superioridad de sus colonizadores. Ello, con la complicidad de los sectores colonialistas del patio.

El tema de la Reforma Educativa ha sido uno de los engaños más evidentes y demagógicos de las administraciones estodolibristas y anexionistas para sostener esa colonialidad y el dominio político a través de las políticas sociales. En las últimas tres décadas – hemos enfrentado imposiciones de reformas sin coherencia, sin reconocimiento y participación de la comunidad escolar y de la ciudadanía en general; con una profunda intención de perpetuar la dependencia de exorbitantes cantidades de fondos federales. Simultáneamente, el sistema educativo ha sido un espacio de corrupción y de intereses partidistas de muchas batatas políticas.

Las llamadas reformas educativas han adolecido de debilidades muy serias. No han contado desde sus inicios con la participación de la comunidad escolar (personal docente y no docente, familias, representantes de las comunidades de entorno o de las voces del estudiantado, para quienes tiene las mayores implicaciones). No ha existido consenso o articulación para establecer los contenidos o prioridades de esas reformas.

Como las políticas educativas anteriores, esta que se discute ahora, el P del S 825, carece de coherencia porque ha sido construída para satisfacer los intereses de lucro del mercado y el capital neoliberal; para adelantar agendas político- partidistas hacia la estadidad y para beneficio de sectores de la sociedad civil o intermediarios del capital que velan guiras ante la transformación del estado benefactor. Son muchos los intereses económicos y la ideología conservadora que se han compactado detrás de esta reforma. Los menos beneficiados o serán las familias que dependen de la educación pública, las comunidades agredidas en sus espacios para los llamados proyectos de desarrollo y ensayo de políticas sociales neoliberales y los amplios sectores que enfrentamos el derrumbe del modelo colonial capitalista. Porque la educación sigue como el proyecto vital de país, para el presente y el futuro, que nos permitirá mejores condiciones de vida individual y colectiva.

El interés por las políticas educativas federales y su botín económico es acompañado de una indiferencia y desgano por una filosofía educativa basadas en principios éticos que acerquen la educación a las necesidades apremiantes del pueblo puertorriqueño. Afortunadamente, han existido sectores y organizaciones que han rescatado la filosofía humanista de Eugenio María de Hostos, la educación liberadora de Paulo Freire y la visión decolonial de Fanon, Memmi, entre otros(as) para desarrollar un lente activo para una educación crítica y liberadora que retan el deterioro educativo desde adentro y desde afuera de las aulas.

En esa tensión el país va perdiendo su mejor potencial: la juventud. Cada vez corremos un mayor riesgo de enajenar ese valioso recurso para la reconstrucción del país, golpeado por desastres naturales, por una Junta de Control Fiscal, por el saqueo institucional y premeditado de su patrimonio nacional; así como el paso lento de sus sectores conscientes para desarrollar estrategias concertadas. No obstante, vemos que en diversos sectores comunitarios se avanza en esa dirección, con un espíritu de solidaridad y trabajo increíble. Reine la esperanza con la resistencia y la acción.

Antecedentes a la propuesta actual

La Constitución aprobada para 1952, consignó la educación como un derecho de cada ciudadano o ciudadana, el cual debe ser provisto por el estado. Se proclamó un sistema de educación laico, democrático y gratuito para los grados primarios y secundarios. A la par, la educación se constituyó privilegiadamente en un instrumento para la reproducción de la fuerza de trabajo y el capital, enfocado este en la inversión que se multiplicada en diversas áreas de la economía y que sostenían el proyecto colonial.

Para el 1985, el Gobernador Rafael Hernández Colón encomendó un estudio sobre las condiciones educativas del país el cual demostró que no se estaba se alcanzando los resultados educativos esperados. A partir de ello, en 1990 se aprobó la Reforma Educativa que dio lugar a la Ley 68 y creó el Instituto de Reforma Educativa. Este esfuerzo no duró mucho pues para 1993 se aprobó la Ley 18, la cual institucionalizaba un proyecto piloto que designaba a 14 escuelas como escuelas de la comunidad. A ese momento, el personal escolar, estudiantado y familias alegaron desconocer el concepto de autonomía escolar y escuelas de la comunidad ya que no se les tomó en cuenta a la hora de aprobar la Ley 18, según la investigación de Correa Soto, Irizarry Andújar y García Rivera (1995)1. La imposición de la Ley 18 generó protestas magisteriales de parte de la Federación de Maestros. En poco tiempo, tan cercano como 1999 todas los planteles del sistema público se transformaron en escuelas de la comunidad, prescrita por la Ley Orgánica del Departamento de Educación (Ley 149).

La Ley Orgánica del Departamento de Educación- propuesta para derogarse ahora en el Proyecto 825 de la Cámara de Representantes-, contempla la descentralización y la autonomía educativa. Establece que las escuelas pertenecen a las comunidades, que tomará en cuenta sus problemas y que estas tendrán participación en las decisiones escolares, administrativas, gerenciales, curriculares y presupuestarias, así como ingerencia en la selección y evaluación de sus programas y de su personal. La ley, que en su letra resulta positiva, no ha sido institucionalizada adecuadamente, como se conoce a saciedad.

Algunos atributos para una reforma educativa

La descentralización, autonomía, la participación y la toma de decisiones basadas en una perspectiva de derechos humanos, al igual que la evaluación y rendición de cuentas por las responsabilidades que se asumen son atributos del ejercicio de ciudadanía. La ciudadanía implica la capacidad de transformar las políticas y los entornos mediante la acción social y política de las personas y los grupos. Visualizando la escuela como comunidad, podemos concebir una ciudadanía educativa, que contribuya a orientar y transformar los procesos pedagógicos y el clima escolar. Es difícil concebir la construcción y el ejercicio de una ciudadanía educativa, sin el ejercicio de una verdadera autonomía inclusiva que tome en cuenta a todos los sectores de la comunidad escolar, que le facilite incidir mediante la participación verdadera en los procesos de formulación de sus políticas y estrategias.

A nivel institucional, hay que mirar la imagen que se construyen de las personas, de su cultura y de sus historias, la horizontalidad con que se relacionan los grupos, la distribución del poder, el respeto por sus derechos y por su participación. Todo esto conforman algunos atributos de ciudadanía y constituyen referentes para analizar las políticas. En Puerto Rico, estos criterios han estado ausente de las reformas educativas.

La Ley Orgánica del Departamento de Educación (Ley 149)

La ley 149 dice tener al estudiante como su centro, a la par que describe las funciones de los sujetos educativos, desde el Secretario de Educación, el director o directora, el estudiantado, las familias, la comunidad y sus instituciones de apoyo. Da espacio para que otros sectores comunitarios y académicos interesados en la educación puedan integrarse como colaboradores(as). Establece la figura de los consejos escolares como los organismos llamados a elaborar y decidir la organización, las directrices educativas y el uso de sus recursos con toda la comunidad escolar. Sin embargo, esa función se vio afectada por las imposiciones de los distritos y regiones educativas, las cuales intervenían y se sentían con el poder de alterar las decisiones de las escuelas basándose en criterios muchas veces de costo-beneficio. O sea, que mientras se dejaba el dinero a compañías privadas, a nivel institucional se pretendía hacer menos con menos. En el P de S 825, por más que se diga, esas decisiones se dejaran a los niveles gerenciales de las entidades educativas certificadas.

Así, podía decirse que la ley 149 propiciaba en el papel procesos de construcción de ciudadanía, autonomía y participación según han afirmado diversos sectores. Pero terminó como un deseo, perpetuando las jerarquías y fragmentando el sistema educativo. Permitiendo desigualdades entre los servicios y recursos que se asignaban a las escuelas. Sucedió que la descentralización se utilizó para privatizar y subcontratar servicios, que dejaba una buena tajada económica a compañías privadas de dudosa reputación contratadas para dar servicios con poca o ninguna fiscalización del Departamento de Educación. La educación quedó enajenada de su centro, por lo cual tuvo que recurrir a construir desde su precariedad, diversas opciones focales para enfrentar su deterioro. Entre esas medidas se encuentran las escuelas alternativas, los centros de tutorías para exámenes de escuela superior y otras opciones educativas, algunas de carácter residual.

Han existido opciones dentro de la educación pública que cumplen con un nivel de eficiencia y que toman en cuenta las necesidades del estudiantado y sus familias, como las escuelas Montessori y las especializadas. Estos planteles cuentan con sus propias cartas circulares y presupuestos óptimos. Pero definitivamente no han estado accesibles a la mayoría del estudiantado del sistema público. Se ha justificado que existan diferencias en el presupuesto y en las oportunidades de las escuelas alternativas por las experiencias de vida y las formas de aprendizaje de sus participantes. Pero se trata de derechos universales. Tenemos que incluir la falta de recursos entre los factores para el abandono escolar de amplios sectores estudiantiles, a la par con las condiciones de pobreza en el hogar y en sus comunidades y hacer justicia por ello.

Así las cosas, muchas escuelas en comunidades de pocos recursos carecen de tecnología y otras oportunidades, como sería agilizar el nombramiento de los maestros(as). Estos sectores están en desventajas en relación con los antes mencionados. Son marginados o excluidos. Luego se les estigmatizaba por los resultados de las pruebas estandarizadas y por el Plan de Mejoramiento. Por diversas razones, incluyendo la emigración y otras dificultades de acceso muchas escuelas van perdiendo matrícula, las cierran; y sus estudiantes, en un mayor porcentaje –van quedando fuera de las nuevas ofertas, acordadas a la carrera. Y eventualmente quedan también fuera del mundo del trabajo.

La desigualdad de los servicios educativos entre las escuelas especializadas y las escuelas en barriadas y residenciales pobres; la ausencia de una filosofía educativa y formas de aprendizaje que tomen en cuenta nuestro contexto y que den al traste con el paradigma de la colonialidad y la dependencia son factores críticos a la hora de una reforma. Sin embargo, vemos como esos factores de desigualdad, colonialidad y dependencia, se acentúan en el Proyecto 825, al pretender adelantar una agenda anexionista, federalizando aun más las políticas educativas.

La ciudadanía educativa sobre el tapete.

El concepto de ciudadanía es un referente para el análisis e implantación de las políticas educativas. Se construye el concepto de ciudadanía educativa a partir de la participación de la comunidad escolar en las decisiones sobre la filosofía educativa, la gerencia y administración, el uso del presupuesto, la selección y evaluación del personal escolar, así como en los procesos de rendición de cuentas por las decisiones asumidas. Se requiere además una actitud crítica hacia la gestión del estado, horizontalidad entre los sectores educativos, la valoración de los esfuerzos, al igual que solidaridad y reciprocidad. Se apela a una dimensión ética para posicionarse alrededor de los asuntos educativos y del país. Dónde está todo esto en el P del S 825, si se impone de una manera antidemocrática, discriminatoria , colonizadora y excluyente?

En dicho proyecto, se utiliza el discurso donde se destaca la visión económica- empresarial de la educación y se destaca la promoción de la educación ocupacional y técnica, que el individuo pueda- a partir de salida de la escuela, integrarse al mundo laboral, interés al cual no podemos oponernos. Desde inicios del proyecto se destaca el interés de alinear el proceso educativo puertorriqueño con las estrategias y programas de Estados Unidos. De ahí que se establezcan las Oficinas Regionales Educativas que corresponde al modelo de las Local Educations Agencies (LEA). Es el modelo de las charters. Las oficinas regionales estarán a cargo de un superintendente quien orientará la política en su región correspondiente. Este estará a cargo de designar los directores y otro personal, los programas, y el proceso para establecer las escuelas alianzas como se designa a las charters. Las escuelas alianzas serán escuelas administradas por las Entidades Educativas Certificadas, con quienes se negociará los términos del contrato (Carta Constitutiva). Se establece además el Consejo Escolar ( Exposición de motivos, p.12) y un Programa de voluntarios que apoyará los esfuerzos de las escuelas. El proyecto establece un per capita por estudiante, que se pasará a la agencia privada que administre la escuela. Se menciona una mayor atención a programas y servicios para el estudiantado de diversidad funcional. Es encomiable que se considere, pero la historia de discrimen e insensibilidad ante los problemas sociales, como se ha visto con el Huracán María, me impide confiar en que lo harán. Dentro de la demagogia que caracteriza la propuesta legislativa, se incluyen también la libre selección de escuelas y el programa de vales educativos(p.15), declarado insconstitucional hace unos años por el Tribunal Supremo.

Vemos que la autonomía educativa, un factor clave de la reforma, que le han negado históricamente a las escuelas- se otorga en bandeja de plata a las Entidades Educativas Certificadas, entiéndase las instituciones que asumirán la responsabilidad de las escuelas alianzas, o las charters. El P del S 825 toma el concepto de la Carta Constitutiva para convertirlo en un contrato de privatización. Igual toma el mecanismo de los consejos escolares, para proponerlo como una instancia de participación cuando el verdadero poder lo tienen las agencias que administrarán las escuelas y que recibirán un per capita por estudiante. Se impone con ello una visión mercantilista, empresarial donde el presupuesto público, se transfiere al sector privado, como es el caso de las alianzas público privadas (app). Igual se desarticulan las organizaciones sindicales, eliminando sus conquistas y derechos laborales.

En resumen, esta ley representa mayor federalización de la educación y un mayor riego a la fiscalización dado el pretendido achicamiento del estado. Y si faltara algo, no ha tomado en cuenta las críticas y resultados de muchas de escuelas charters en Estados Unidos, algo que merece atención de todos y todas en un espacio más amplio. Alerta con este proyecto que destruye el sistema de educación pública y le convierte en un negocio!

1La escuela de la comunidad en Puerto Rico. El efecto que tiene la implantación de la Ley 18 sobre la pr’actica del trabajo social escolaren cinco de las trece escuelas intermedias y superiores que funcionaban bajo esta ley a abril de 1995. Universidad de Puerto Rico, Escuela Graduada de Trabajo Social Beatriz Lassalle.

En pie de lucha la CAI

No baja la guardia, la Coalición de Organizaciones Anti-Incinerador (CAI) frente a la decisión del gobierno de Ricardo Rosselló Nevares, de retirar el endoso a la incineradora de Energy Answers (EA) en Arecibo. La Coalición a su vez expresó indignación y calificó de “osadía” la postura de la Junta de Control Fiscal (JCF) de dejar saber que continuaría apoyando el proyecto.

Las razones para retirar el endoso dijo el Gobernador son que tras el paso de los huracanes Irma y María y el nuevo plan de transformación para la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), el proyecto de producción de energía y disposición de desperdicios de EA ya no es parte de la política pública del Gobierno de Puerto Rico.

En tanto la Coalición felicitó al Gobernador “por mantenerse firme en la decisión que confirma lo que nuestra Coalición ha estado planteando desde hace ocho años. Este proyecto no le conviene a nuestro país por sus efectos negativos a la salud pública, al ambiente y por las consecuencias económicas a los municipios y la ciudadanía”. Mientras denunció como indignante la postura del coordinador de revitalización de la JCF, Noel Zamot de continuar apoyando el proyecto. Luego del anuncio del Gobernador, (el viernes 9 de febrero) a preguntas de varios medios de Prensa Zamot, dijo que EA continuaba siendo uno de los proyectos críticos considerados por la JCF.

Sobre esta postura Conty cuestionó la “imparcialidad e independencia”, con que alega Zamot es considerado el proyecto. La portavoz de la Coalición recordó que durante las vistas en el Congreso de Estaos Unidos en noviembre 7 del 2017, Zamot presentó a EA como un proyecto crítico, pero no fue hasta el 15 de noviembre cuando EA solicitó que se le considerara como un proyecto crítico. ¿No les parece sospechoso?”, cuestionó la activista.

También trajo a la atención que el 8 de enero de 2018, Zamot violó los requisitos del Título V de la ley PROMESA, al solicitar comentarios públicos sin proveer el informe requerido a él como Coordinador de Revitalización. Entre los siete proyectos incluidos esta EA. La información no está disponible para ninguno de los proyectos. “No fue hasta que le hicimos los señalamientos, que, cínicamente, se inventaron “ampliar el período de comentarios en beneficio del público. Se refiere a que la Coalición logró una reunión con Zamot el 16 de enero 2018 en la cual le emplazaron con la información que se requiere que esté disponible al público antes de que se establezca un periodo para presentar comentarios respecto a los proyectos. La Coalición hizo sus peticiones también por escrito y copia de la carta le fue enviada al Gobernador. En enero 23 la JCF anunció en comunicado de prensa que extendía el periodo de comentarios por 30 días.

Conty alertó a que la ley PROMESA dispone que los proyectos críticos podrían ser aprobados en cuestión de semanas mediante “procesos expeditos (fast track)” de las agencias. “O sea, que un proyecto de esta magnitud, tan dañino a la salud y el ambiente, tomaría un tiempo similar a la aprobación de una marquesina de una vivienda”. Llamó la atención a que algo similar ocurrió en el 2010 cuando, el gobernador Luis Fortuño, ex-abogado y ahora cabildero de EA, declaró unas órdenes ejecutivas “fatulas” de emergencia energética para impulsar el proyecto de EA y lograr permisos en tiempo récord.

“Se le ve la costura a Zamot y a la Junta cuando dicen que no van a retirar a EA de la lista de proyectos críticos. Zamot declaró que la opinión del gobernador es “una más”. ¡Qué arrogancia y falta de respeto! La única transparencia de que gozan es su alianza con Fortuño y los buitres de EA.”, manifestó Conty. En la reunión del 16 de enero la Coalición le solicitó a la Junta, entre otras cosas, “copia de las comunicaciones entre la Junta y/o sus miembros individuales, a Zamot, sus empleados y su oficina y posibles cabilderos a favor de Energy Answers. La Junta todavía no ha proporcionado tal información.

“Exigimos que se retire de inmediato el proyecto de Energy Answers de la lista de proyectos críticos de la Junta de Control Fiscal”, reiteró la portavoz de la Coalición.