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Crucigrama Pio Baroja

Horizontales

1. San _______; ciudad donde nació Baroja en 1872.

8. Alga filamentosa.

9. Piadosa.

10. Medida de longitud.

11. La _______; (1904) novela de Baroja.

13. Río de Canadá.

15. Serie televisiva.

16. Guacamayo.

18. Pío _______; escritor español. Autor de Mala hierba; Aurora roja; La casa de Aizgorri; El mayorazgo de Labraz; Zalacaín el aventurero; y, César o nada.

20. Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre _______; (1901) novela de Baroja.

24. La _______; primera ciudad fundada en América por Colón en La Española.

26. Letra griega.

29. Alimento cotidiano.

32. Echa raíces.

33. Memorias de un hombre de _______; (22 vols. 1913-1935) serie de veinte novelas históricas de Baroja.

34. Levó.

35. Ciudad donde murió Baroja en 1956.

36. Mande un ejército.

42. Símbolo del indio.

43. _______ el aventurero; (1909) novela de Baroja.

45. Contracción.

46. Con alas.

47. Aurora _______; (1905) novela de Baroja.

48. Macizo del Sahara.

50. Regalará.

51. Octavio _______; escritor mexicano.

52. _______ de perfección; (1902) novela de Baroja.

Verticales

1. Bebí aspirando.

2. Rememora.

3. Acaba.

4. Del verbo sisar.

5. Uno de los sentidos.

6. Las inquietudes de Shanti _______; (1911) novela de Baroja.

7. Lo contrario al cenit.

11. Pelotas.

12. El _______ de la ciencia; (1911) novela de Baroja.

14. Ejemplo, abrev.

15. La _______ pervertida; (1920) novela de Baroja.

17. El mayorazgo de _______; (1903) novela de Baroja.

19. Comprendíanlo.

20. Silba.

21. Dios del Sol.

22. Nombre de consonante.

23. Ninfa de las fuentes en la mitología asturiana.

25. Infusión.

27. Terminación verbal.

28. Cantón suizo.

29. _______ Baroja; autor de La sensualidad pervertida; Las inquietudes de Shanti Andía; Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox; Memorias de un hombre de acción; y, Camino de perfección.

30. Símbolo de la plata.

31. Antes de Cristo.

36. Temperatura elevada.

37. Onda.

38. _______ hierba; (1904) novela de Baroja.

39. César o _______; (1910) novela de Baroja.

40. Entregó.

41. Del verbo entrar.

43. Maíz.

44. La _______ de Aizgorri; (1900) novela de Baroja.

49. Afirmación.

Ana Belén Un poema entre dos alas

Un libro cargado de amor, de poesía comprometida, combativa y hermosa, la antología, Ana Belén…Un poema entre dos alas…

La acción que llevó a la puertorriqueña Ana Belén Montes, a prisión se destaca por su carácter de justicia, humanidad, generosidad y valentía. “Me consideré moralmente obligada a ayudar a la isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político”. La anterior cita es parte de las expresiones de Montés ante el tribunal al declararse culpable de conspiración, por proveer información al gobierno de Cuba, de las acciones contra el pueblo cubano por parte del gobierno de Estados Unidos, por medio de la Agencia de Defensa de Inteligencia (DIA).

Montes fue sentenciada -en el 2002- a 25 años de prisión y confinada en la cárcel de alta seguridad en Fort Worth, Texas, su fecha de excarcelación se supone sea el 1 de julio de 2023.

La iniciativa de un libro de poemas inspirados en esta valiente mujer puertorriqueña parte del grupo Poetas en Marcha, poetas comprometidos a su vez con la justicia y la independencia patria. La antología fue presentada al público recientemente, auspiciada por la Comisión de Actos Públicos y Culturales, del Colegio de Abogadas y Abogados de Puerto Rico (CAPR), en su sede.

Solimar Ortiz, editora de la antología y miembro de Poetas en Marcha, al presentar el libro reconoció que luego de participar en la jornada de 36 Horas de Poesía por Oscar, (en pro de la excarcelación del hoy ex prisionero político Oscar López Rivera) fue que se insertó en el tema de Ana Belén, antes no sabía nada de ella. El interés surgió de una invitación a una actividad de celebración de cumpleaños, por parte de Miriam Montes, prima hermana de la prisionera de conciencia, y miembro de la Mesa de Trabajo por Ana Belén Montes en Puerto Rico. En la antología participan alrededor de 22 poetas repartidos entre la isla, la diáspora boricua y nueve cubanos. Más interesante describió Ortiz, la participación es una inter generacional con textos diversos, sonetos, canciones, décimas, versos libres…

Entre los participantes en la presentación estuvo el licenciado Eduardo Villanueva Muñoz, portavoz del Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico (CPDH), tomando como ejemplo la recién campaña de apoyo a la joven Nina Droz Franco, quien dos días antes de la presentación de la antología fue sentenciada también por el gobierno de Estados Unidos a tres años de prisión, subrayó la importancia de acciones de solidaridad para con un prisionero o prisionera político. Al felicitar y dar las gracias a todos los que trabajaron en la campaña de Droz Franco y acompañaron a sus padres, el licenciado Villanueva destacó que sin ese esfuerzo la juez Aida Delgado “tranquilamente” le hubiese echado cinco años de sentencia a Droz Franco. Recordó que la misma juez en un momento se expresó en el sentido de que ‘ella se caracterizaba por dar sentencias fuertes’ . Es así que una campaña en favor de un prisionero político no tiene solo el objetivo de su excarcelación, sino otros dos objetivos quizás mas importantes. Uno que el imperio sepa que esa persona no está solo, sino que tiene un pueblo que está pendiente de su trato y dos que la persona sienta también que está acompañada, que no está sola, lo que le da fortaleza. En ese hilo conductor, el licenciado Villanueva Muñoz destacó la validez de la poesía de combate, que representa la antología dedicada a Montes.

Todo el mundo es un mismo país

Miriam Montes, conversó sobre su prima hermana de quien dijo que aunque se crió en Estados Unidos compartían en los veranos cuando Ana Belén visitaba a sus familiares en la isla. Siempre tuvo una admiración por su prima y cuando comprendió el valor de su acción ahora la admira más. “Todos los países merecen su respeto y el regalo que -Ana Belén- le hizo a Cuba nos lo hizo a todos nosotros está protegiendo a un país, está protegiendo a todo un mundo”. Durante estos 16 años las primas han mantenido una comunicación muy cercana por medio de cartas.

Por su parte el presidente del CAPR, licenciado Alejandro Torres Rivera, hablando a título personal señaló que el encarcelamiento de Ana Belén por muchos años fue desconocido por las y los puertorriqueños. Entre ese desconocimiento -narró- está el hecho de que las circunstancias en que fue encarcelada Ana Belén está vinculado al trabajo de otra puertorriqueña que no fue arrestada. En ambas se fue desarrollando la conciencia del abuso que se comete contra el pueblo cubano. “Nadie puede poner en duda de que el pueblo cubano es un pueblo valeroso que no ha dejado caer la bandera de su soberanía”, expresó. Para Torres Rivera la alocución de Ana Belén ante el tribunal de: “Obedecí mi conciencia más que obedecer la ley. Yo considero que la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta”; es el cimiento del reconocimiento por parte de Estados Unidos de que el método, no el objetivo hacia Cuba -el de socavar su modelo político- es uno equivocado y destacó que Ana Belén hoy posiblemente sea la principal bandera para ese cambio.

“Mi mayor deseo sería ver que surja una relación amistosa entre Estados Unidos y Cuba… Una política como esa llevaría nuevamente a nuestro gobierno a estar en armonía con la compasión y la generosidad del pueblo estadounidense”. Ana Belén Montes, ante la Corte Federal Federal de EE UU el 16 de octubre de 2002.

El llanto de los niños y la penúltima bondad

Abrí los ojos esta mañana y lo primero que recordé fue el llanto de los miles de niños que han sido separados de sus padres y enjaulados en Estados Unidos. Seguido, me dije desilusionada: “no hay nada nuevo bajo el sol”. Este dicho popular se ha convertido en una especie de mantra al que acudo cuando acecha el peligro. Es un recordatorio que me hago cuando se presentan o avisto situaciones que a lo largo de la historia de mi vida o de la historia del mundo en general, amenazan con repetirse. De esta forma, así como reconociendo que dos más dos son cuatro, consigo al menos protegerme de una que otra desilusión. ¡No debemos olvidar que a veces tenemos la suerte de intervenir!

“No hay nada nuevo bajo el sol” se me parece mucho a la advertencia que reza: “Un hombre que no conoce su historia estará condenado a repetirla”. La tendencia es a repetir hasta la náusea y no hasta el cansancio, porque para desgracia nuestra, al parecer nunca nos cansamos de cometer los mismos errores, atrocidades, injusticias, etc., y ahí está la Historia para demostrarlo. Pero detienen y aprisionan en la frontera de Estados Unidos a estas familias y de repente, de un momento a otro nos preguntamos sorprendidos no solo por la bondad humana, sino que además, por la bondad americana que es superlativa. Entonces recuerdo que el Presidente Obama por ejemplo, en el caso de los niños inmigrantes no lo ha hecho con mayor bondad sino que con mayor discreción o ¿correción política?, a lo americano como nos encanta. Y ya deberíamos dejar de sorprendernos porque no hay novedad sino repetición y asco. La deshumanización ha sido a la vez práctica y consecuencia de nuestro sistema político y económico desde principios de la modernidad, y enjaular a niños como si fuesen pollos solo debe sorprendernos por lo despiadado, injusto e inhumano, pero no porque seamos capaces de tal cosa; porque a decir verdad, sabemos por experiencias previas hasta dónde somos capaces de llegar. Pero existe un filósofo, profesor de la Universidad de Barcelona, Josep María Esquirol, que en febrero de este año 2018 publicó un libro titulado La penúltima bondad. Ensayo sobre la vida humana, que me ha embellecido un poco el panorama. Por momentos me ha hecho sonrreir y creer que todavía se puede hacer diferente y que que está en nuestras manos, como siempre. ¡Habrá que ver!

Propone que, a través de lo que llama el “repliegue del sentir”, constituido por el vivir (el sentirse viviendo), el amor y el pensamiento, llegamos a desarrollar mucho más nuestra capacidad de ser generosos, bondadosos sin ayuda de ninguna de esas prácticas pseudomísticas, filosofías y movimientos individualistas banales que estos tiempos han ido generando. Es un precioso ensayo que nos exhorta al pensamiento puro como antes de la “parodia tecnológica” que nos distrae y, a aprovechar la única vida que tenemos dejeando de lado la promesa de un paraíso futuro, porque el tiempo es ahora. Invita a la comunion, a los gestos simples pero fraternales, reconociendo la precariedad que nos constituye como humanos y que compartimos. Apuesta de esta manera a la posibilidad de ser cada vez más bondadosos y generosos con nosotros y el prójimo.

Estoy segura que esos niñitos, como tantos otros en el mundo que ahora mismo experimentan con terror lo inhumano de la humanidad, no han dejado de mostrar su capacidad de amor y bondad con sus compañeritos de celda compartiendo una manta, algún alimento, consolándose, acompañándose en la incertidumbre y la pena de saberse y sentirse desamparados.

Estación a la deriva (IV)

Una carta siempre es un misterio. Al recibirlas, acariciamos el sobre con emoción y pavor, como queriendo adivinar qué dicen sin abrirlas todavía, pero sabiendo que algo palpita dentro: una pregunta a flor de labios, un silencio incontestable, una sensación de que ha llegado en el momento justo, pero también el peor. Cuando recibimos una carta pensamos en los muchos mensajes posibles que llevan grabadas, y en cómo, si hubieran llegado un segundo antes o después, su contenido sería distinto. Se pregunta uno qué hace en ese preciso momento el remitente, en qué piensa. Una carta es siempre una sorpresa y se recibe con una emoción nueva, aunque la mitad de los habitantes del mundo nos escriban a diario. Para el que nunca recibe cartas, una sola de ellas es una especie de talismán que se lee y se lee hasta gastarla, y se mira con cuidado cada letra impresa en el papel, cada mancha del sobre, y los rasgos minuciosos del sello cancelado. Una carta es un estallido; recibirla nos hace pensar que no estamos solos, y a lo lejos alguien procura hacernos saber que no hay distancias que no puedan salvarse, y que la ausencia es un don compartido. Una carta es la mejor forma de saber que existo, y que así como me pienso, alguien me piensa. (1995)

*Escribo en el tren rumbo a versalles. Hace dos días hacía frío, pero ha comenzado el verano y el calor llegó repentinamente, como si alguien hubiese encendido algún interruptor. Ya es martes; hoy dormiré en París y mañana regresaré a Gressy. El viernes se acerca y con él mi partida de Francia, lo que me produce una suerte de nostalgia anticipada. París tiene algo que atrapa, seduce e invita a quedarse. Pero hay que seguir el rumbo. Llevo una botella de vino en la mochila porque nada hay tan grato como una almuerzo con vino sobre la hierba. Voy a extrañar estas mañanas en el tren, donde se puede escribir o leer a gusto mientras se viaja, sin que nadie invada malamente el lugar que ocupamos. Cada mañana y cada tarde he subido al tren hacia o desde la Estación del Norte y así he podido ir garabateando estas páginas. He aprovechado cada segundo, y cada palmo recorrido ha sido el momento propicio para ir acumulando una escritura tal vez mediocre pero honesta. En estas páginas, espero, queda registrada una de las experiencias más importantes de mi vida, este primer viaje a Europa de alguien que no ha viajado, que no ha salido apenas de su pueblo. Ha comenzado a preocuparme mi escaso presupuesto. Llevo dos semanas de viaje; me restan tres. Los dólares se van convirtiendo en exiguos francos que, para colmo, se van de las manos enseguida. Acaba de subir al tren un músico con un acordeón y comienza a tocar una pieza verdaderamente bella. La música abunda en las calles de París, pero casi siempre tras rostros descoloridos, visiblemente maltratados por el tiempo y la fortuna. Los tonos y las notas suelen ser fieramente melancólicas, y así todo se envuelve en una atmósfera triste y fatal, donde cada cual sabe que está un poco perdido y un poco condenado, y que ya nada podrá evitarlo. Todos, de una forma u otra, tenemos la frente marcada. (1995)

*

Estoy en los jardines de versalles. Ya vi el pomposo castillo, pero la vulgaridad tumultuosa de los turistas me fatiga mental y físicamente. He buscado un momento fugaz de calma para contemplar, siquiera al sesgo, este obsceno derroche de belleza y lujo, pero la multitud lo dificulta. El castillo es más de lo mismo: llega el momento en que el rococó reiterativo te fatiga y ya no quieres ver más artesonados ni salones ni recámaras. Esta no es la Francia que prefiero. El primer día que vi la Torre Eiffel me sucedió lo mismo: tristeza y cansancio se apoderaron de mí, un desánimo terrible, y es que el oleaje de gente despilfarrando francos a diestra y siniestra, y burlándose pendejamente de todo, inhibe toda posibilidad de una reflexión profunda. Por eso prefiero las calles de París, donde a pesar de estar atestadas de turistas (como yo) se respira un anonimato que, aunque suele doler, brinda el espacio necesario para pensar y repensar nuestros pasos, los que dimos, los que damos, los que daremos. Versalles repleto de gente es un circo con maestros de ceremonia en cada esquina, bufones, y un público que piensa que la risa es la única reacción válida ante cualquier cosa. (1995)

*

Acabo de despertar. Son las seis y cuarto de la mañana y estoy triste. Algo me falta, algo muy mío, y la mañana silenciosa es la certeza de esa ausencia. Camino diariamente entre multitudes, camino entre miles de historias perdidas, y mi piel se resiste, mi callado cansancio se resiste. Y todo en el camino es un golpe y una herida, y el centro de la tierra estalla en todas partes, por lo que ya nadie sabe, y todos van y vienen, a la franca deriva de sus vidas y de sus sueños. Voy corriendo por las calles y el miedo me persigue, y el odio, como en largo carnaval, desfila frente a mí. Huyo de la prisa, y me refugio al borde de los ríos, y corro y me protejo bajo puentes. Entonces descubro que otra ciudad me habita, una oscura ciudad calmada, sin miedo y sin prisa, y todo lentamente va cobrando precisión. Yo me lanzo al agua, al calmado bullicio que me llama, y las aguas antiguas me conocen, acarician mi piel, y en un rito difuso me absuelven de mis miedos. En lo oscuro del agua me sumerjo, en su seno proteico, y estallo en mil pedazos, y me restituyo a la suprema generosidad de su curso. (1995)

*

Uno va trazando líneas y va dejándose llevar para que las líneas existan y se borre la carne. Una va dibujando palabras, dejando que la mano corra, perdida en la tersa blancura del papel. Uno deja que esa mano amiga se desate de golpe para halagar o maldecir y ella, terriblemente cariñosa, acaricia el papel con una calma extraña. Uno teme no encontrar la forma de ir llenando poco a poco cada espacio, y en ese trance de siglos nos vamos perdiendo hasta descender al magma del origen, buscando allí una herramienta, hurgando allí motivos, pero todo es informe y el mundo se derrama. Uno quiere creer que el origen es sacro, y por lo tanto no caben preguntas ni respuestas, sólo un signo de sombras, sólo el caro talismán que llevamos en las manos,  y un miedo, un terrible pavor a los castigos, y huimos entonces de nosotros mismos por temor a los dioses, a esos dragones que devoran hombres y mujeres y niños. Corremos como locos sin saber de qué o de quién escapamos, sin detenernos un momento a preguntarnos por qué ni cómo, y entonces en todo adivinamos la traición fraguada en el infierno. Pero no: sólo es miedo y tristeza. De ahí que sea necesario que vayamos trazando líneas, dibujando palabras: para no perdernos, para tener alguna certeza de nosotros mismos. La tersa blancura del papel no se acaba, y siempre quedará una pregunta, y el espacio para contestarla. (1995)

*

Voy rumbo al louvre y te pienso. He sentido cada cosa en esta ciudad de una manera muy personal, y tú estás en el tejido de esta tela inmensa e insospechada que es París. No ha habido esa pretendida distancia objetiva detrás de la cual tú y yo quisimos escudarnos una vez. No ha habido esa postura seria del crítico, del historiador que se asoma a los vestigios del tiempo con el ceño calculadamente fruncido. He mirado con ojos muy míos cada lugar, cada cuadro, cada escultura, y he ido figurándome un París que tal vez no coincida con estas calles indolentes que viste tú misma. Así es toda gran ciudad: nunca la abarcamos. La ciudad nos excede: sólo recogemos fragmentos dispersos que armamos como podemos. Mi París ha sido el arte, pero también tu ausencia. A veces mi París ha sido desolación frente a la grandeza. Mi París ha sido la esperanza perdida de un retorno imposible, que no quiero y deseo con todas las fuerzas del mundo, pero ¿a dónde? Mi París ha sido una frontera y su más allá, y en el juego de contradicciones me sé mejor, me pienso mejor, me siento mejor. Más allá de todo eso, en cada adoquín y en cada ladrillo, en cada vagón de tren, en cada monumento y en cada pordiosero, yo he sentido cómo vas conmigo, y cómo estás ausente, y por ti voy trazando un mapa lleno de fallas y de aciertos, plagado de geografías falsas y deseos imposibles. Al final, me miraré al espejo, compararé las líneas de mi cara con las de ese mapa, verificaré una a una cada topografía del silencio, y tendré mi París, intacto, como en una cápsula guardado, y no será ni más ni menos falso que el tuyo o el de cualquiera. (1995)

Repetición de María Collazo

Conozco el trabajo de María Collazo desde el siglo pasado. En aquella última década del siglo XX pude estar cerca de la producción de El derrumbe y Silencio, la tierra va a dar a luz un árbol en el ámbito universitario. Luego, con Aló, ¿quién llama? se repitió una experimentación con el cuerpo que siempr tuvo a la poesía como una columna vertebral.

Cuando conocí a Collazo ella regresaba de un periplo por Francia que le permitió, además, asistir a Pontedera, Italia, y participar de la penúltima fase de los talleres de Jerzy Grotowski. Eran los años de “el teatro como vehículo” en el “Centro per la Sperimentazione e la Ricerca Teatrale”, de Roberto Bacci y Carla Pollastreti. Ese espacio se convirtió en su lugar de trabajo. Thomas Richards se encargaba de dirigir las sesiones. Grotowski observaba. Era su manera de ir pasando el batón. Allí también estaba Mario Biagini que desarrolla representaciones y acciones relacionadas con canciones antiguas. La directora puertorriqueña entonces toma de esa experiencia y la reformula. Por eso la música es también muy importante. Por eso el bolero parece ser una constante sonora en sus piezas.

El más reciente trabajo de Collazo, profesora de la facultad de Estudios Generales de la UPR en Río Piedras, se titula Repetición. Se trata de una pieza realizada con un grupo de estudiantes del curso “Laboratorio Grotowski” del Programa de Estudios Interdisciplinarios (PREI). Siete estudiantes del Departamento de Drama para continuaron trabajando y explorando sobre una selección teórico-práctica, “El proceso creativo del actor y la experimentación grotowskiana”, durante dos semestres.

Collazo nos dice: “Repetición es una pieza de teatro experimental que explora reconstruir y sugerir en múltiples sentidos la repetición. Si buscamos un epígrafe para hacer una estrategia de interpretación sería una frase del filósofo danés Soren Kierkegaard: “el amor-repetición es el más dichoso”. Subraya, hermosamente, que: “Lo peculiar del amor-repetición es la deliciosa seguridad del instante”. Es el sentido profundo del concepto repetición lo que le propongo representar a los participantes, en una especie de Teatro-Reflejo. Pero esa repetición no es lo mismo que la reiteración, o sea, lo que se repite independientemente de la voluntad humana: el paso del día a la noche, las estaciones del año, el brillo de la luz durante las tardes soleadas. Lo que se propone es esa repetición que habita imágenes de la memoria y las sensaciones para la reflexión como propuesta escénica. Reconstruir y sugerir en múltiples sentidos la repetición”.

Es interesante esa afirmación de Collazo, y su adherencia a la filosofía de Kierkegaard porque, de cierto modo, es perfecta para la experimentación con el cuerpo. Cuando Grotowski se refiere a un “teatro pobre” pretende centrar el énfasis en el trabajo del actor, sin el marco de la escenografía o el maquillaje, con mínimo uso de la luz, simplificando el vestuario. Dice el filósofo, lo repetido es “lo re-asumido, re-tomado, reduplicado o bien reflexionado interiormente– es una realidad tan vieja como nueva; algo que ya existía, pero empieza a ser de nuevo por la recreación del espíritu libre” (La répétition, OC, V, III 212). Pues ese espíritu libre podría conseguirse cuando al actor no se le instruye mediante técnicas preestablecidas sino que, por el contrario, se pretende eliminar las resistencias que el propio organismo del actor produce ante el conjunto de estas técnicas . Ahí la repetición permite escapar del determinismo.

Repetición se dividió en cuatro partes: I. Impulsos; II. Incomunicación; III. Lenguaje y IV. Territorios. En las primeras dos partes el trabajo con el cuerpo fue extenuante. Una pieza de 23 minutos de movimiento constante. Luego, otros largos minutos de movimientos repetitivos de piernas. El trasfondo sonoro es Noir Désir, una banda francesa post punk y Armand Amar, un conocido compositor de música cinematográfica y percusionista.

El trabajo fluye a una constante de la obra de Collazo, el bolero y la salsa: Tommy Olivencia, Héctor Lavoe, Vicentico Valdés. El otro soporte sonoro: Noir Désir y Armand Amar. Del punk rock francés a la música cinematográfica.

La poesía se incluyó en un texto de Urayoán Noel que el trabajo de la profesora junto a sus estudiantes convirtió en diálogos y escenas que sobrepasaron la función del texto. Fragmentos de Altazor, de Vicente Huidobro recuperaron el movimiento de “Silencio, la tierra va a dar a luz un arbol”. También incluye poemas de Aurea María Sotomayor y Rafael Acevedo.

En escena, mostrando fortaleza y talento: Deddie Almodóvar, Viviana Calderón, Génesis Castro, Thais González, Steven Rivera, Estefanía Soto, y Luis Torres. Sin uda fueron llevados por el curso y la experiencia teatral, a lugares que no habían imaginado en el teatro.

Esperamos que ese “laboratorio Grotowski” continue existiendo como alternativa para los estudiantes. Tenemos la esperanza de que el Anfiteatro Julia de Burgos permanezca como un espacio para el trabajo y la experimentación teatrales. Habrá que luchar para que la universidad siga siendo el lugar en el que el trabajo creativo sea prioritario. Nuestras felicitaciones, nuestras felicitaciones, repetidas, a María Collazo y a sus estudiantes.

*Repetición se llevó a escena el pasado 19 de junio en dos funciones.