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Breves de cine Internacional en Nueva York -2018-

Alanis – Dirección Anahí Berneri 2017 Argentina. 82min. “La profesión más antigua del mundo.” Palabras textuales que se escuchan de la boca del varón o alguna que otra fémina. Ya sea del caballero de “buena familia” o el de baja ralea; o de alguno doctorado y perverso, al igual que del más exquisito de los artistas. El pesado silencio y la súbita seriedad de ella a partir de tal pronunciamiento significa para el varón acatamiento del supremo dictamen patriarcal. Continuando el razonamiento culto e ilustrado: hasta en la antigua Grecia la diosa Afrodita Pándemos “la de las mujeres públicas” tenía su altar y se le rendía honor sacrificándole cabras. Para que entendamos que su lugar en la escala social había sido decidido de antemano; santificado, y que no debe ser cuestionado. Tampoco los epítetos consagrados propios de tal profesión y negocio no desparecerían de los códigos de comunicación verbal o escritos en la piedra –hetairavestalcortesanagolfabusconacualquierabarraganamesalinacelestinaputana. prostitutafurciameretrizrameracabareterazorraputaperramujermalamujerdelavidacallgirlperdidacabrona..jineterahijadeputa– (es normal que no se cuestione), porque se les paga para que den servicio ¿de qué se quejan? Alanis, personaje central de un filme que podríamos titular “Venus y Cupido”, una joven provinciana madre soltera, abandonada a su suerte por el amante (tema bastante manoseado en el viejo cine mexicano), a quien encontramos en Buenos Aires ejerciendo la prostitución callejera, o lavando baños e inodoros por la ciudad. Es madre de un hermoso niño en plena lactancia. El infante de año y medio posee un limitado vocabulario pero sabe muy bien la clave de la supervivencia y el placer infantil: “Máa ¡Teta!” Ese es Dante, su bebé que camina tambaleándose con gracia conmovedora. El profundo terror de Alanis era y es, que le quiten su niño precioso, razón de su existencia, porque las autoridades invadieron el pisito que ocupaban arrestando a su compañera. Como consecuencia el casero la tiró literalmente a la calle al descubrir su ocupación, “el oficio más antiguo de la humanidad”. Ahora maneja el servicio por su teléfono móvil, y se mudó con una tía. Montada en el auto de algún cliente en parajes desolados debajo de los puentes le puede surgir un sujeto con señales de disfunción eréctil, que la insulte indignado, que le pague menos o nada, si su felación no le provoca siquiera una mínima erección. Puede ser que el próximo se queje porque no le susurre palabras tiernas o mejor, groseras, y de paso reprocharle que no ha aprendido a bailar procazmente en el tubo. ¿Y qué tal la paliza que le dieron las cariocas prietas del país vecino cuando la sorprendieron operando en su territorio de adopción? Le maceraron el rostro, y está viva de milagro porque tuvo que correr como una perra aterrorizada y maltratada a refugiarse bajo un camión hasta que la perdieron de vista en la oscuridad. Nada, nada, no pasa nada, ¡cosas de la profesión más antigua del mundo…!

La película Alanis recibió dos galardones máximos en el Festival de Cine de San Sebastián, España 2018, la Concha de Plata por Mejor Dirección, y otra por Mejor Actriz para la protagonista argentina Sofía Gala Castiglioni. La artista hizo su entrada con el actor infantil Dante Della Paonera, hijo suyo en la vida real quien hizo el papel de Dante. Además le fue otorgado al filme el Premio Cooperación Española. Sofía Gala fue seleccionada Mejor actriz en el Festival de La Habana 2017, y estaba postulada para otra serie de festivales.

La cinta nos presenta con objetividad las vicisitudes de la trabajadora sexual, sin adornar mucho el oficio, ni pasar juicio moralista. La única protección para estas mujeres es registrarse con los servicios de salubridad y de trabajo social con el fin de aspirar a ser recogidas en un albergue del gobierno. Dada la hipocresía del sistema que ha determinado que tal servicio es ilegal, y la ambivalencia que rige en la sociedad entera al respecto, están condenadas a convertirse en parias y operar en la clandestinidad como en un limbo legal. De ahí surge la intención de la realizadora de revelar las condiciones de la vida de estas mujeres, con la intención de involucrar a las autoridades concernientes, y al ser humano hombre en la búsqueda de una solución apropiada.

Es por esa razón que las organizaciones feministas radicales tanto argentinas como españolas aboguen por un lado, que se declare legal el trabajo sexual, ya que objetivamente somos seres sexuados, y de acuerdo a su criterio es una necesidad social, lo cual les daría a susodichas el derecho a utilizar su cuerpo ejerciendo en libertad tal oficio.

¿Y quién, y cómo se regula, vale preguntar? Porque la prostitución que se da en la actualidad dentro de la burguesía en el capitalismo muestra otras condiciones: puede ser relativamente recatada; las llamadas call girls o escoltas, operan desde la seguridad de sus apartamentos, o visitan, y en teoría pueden ganar bastante dinero. Ahora recuerdo las películas de la directora italiana Lina Wertmüller quien popularizó el término de putana industriale, aplicado también a las burguesas mujeres trofeo que se casan por interés y prestigio. En Alanis se nos muestra una joven de bajos recursos económicos, que podría estar expuesta al uso de substancias adictivas, cuando no al alcoholismo o al tabaquismo. Forzadas a romper noche… porque son pocas las mujeres que sobreviven saludables y lozanas el trajín de la profesión durante muchos años. Se les nota el desgaste: medio desdentadas, de aspecto famélico por la adicción a la cocaína. Terminan acabás como dice el vulgo.

Han surgido voces opuestas exponiendo que en las sociedades que no han resuelto la plena igualdad de derechos respecto al género sin haber adquirido poder real, la mujer seguirá siendo una vasalla, supeditada aún más al poder patriarcal. Es de conocimiento público que en Europa, al desmontarse el sistema socialista, y con la instauración de las oligarquías se desataron unas mafias que siguen operando a nivel internacional con el negocio de trata de blancas. Se comercia en el clandestinaje con las mujeres más pobres, por consiguiente menos educadas de la zona central oriental del viejo continente. Se les explota. Han ocurrido casos repugnantes de mujeres raptadas o engañadas que las mantienen incomunicadas, sujetas a la esclavitud sexual sin paga real, forzadas a operar durante una exagerada cantidad de horas atendiendo infinidad de clientes, bajo amenaza de violencia física. Es sabido que en Madrid, al turismo masculino se le dan tours por las zonas donde operan las mujeres extranjeras para que celebren su belleza y juventud, etc. porque después de todo es el oficio más antiguo del mundo…

Las libertades conquistadas por la mujer siguen teniendo un valor relativo a cada sociedad, porque entran en juego una cantidad de elementos como el factor económico, las relaciones de producción, en un contexto cultural más amplio como son las tradiciones y religiones de carácter patriarcal, que la misma mujer valida o se ve obligada a aceptar; la clase social y la etnia, el nivel de educación, y los derechos formales amparados en una constitución. Luego hay que velar si se cumplen o no. En este siglo hay lugares en la tierra donde nacer mujer es un riesgo. Quedamos horrorizadas cuando nos enteramos de la cantidad de jóvenes núbiles que morían desangradas al ser forzadas al procedimiento ritual del “corte” o infibulación del clítoris, en zonas de África y Asia donde se practica el Islam. El desaparecido director senegalés Oumane Sembène, como buen militante de izquierda (educado en la URSS) dejó su clara y contundente denuncia en su glorioso filme Mooulaadé 2004. El peso de la tradición ejerce tanto sobre la mujer como en el hombre, porque no todos los varones africanos aplauden la costumbre. Los gobiernos no ayudan, ni prestaron atención al pronunciamiento radical de Mandela sobre tal tradición. Hace apenas unas semanas murió por asfixia al aspirar humo tóxico de una hoguera una joven en la zona de las Himalayas que dormía en un pequeño cubículo a la intemperie, al acatar una costumbre ancestral que durante cada ciclo menstrual, la mujer no puede dormir en la casa por estar “impura.” Igualmente en el continente africano está generalizado el mismo tabú, no permitiéndole entrar a la casa, ni cocinar, o le sirva al varón ni un vaso de agua. Entiendo que hay que buscar soluciones inmediatas y aceleradas para problemas de carácter crítico, pero tengo la impresión y pregunto ¿es que se nos han ido olvidado las viejas propuestas del socialismo de democratizar la educación para todos y la insistencia en cultivar la personalidad a través de las artes para fomentar los valores y aspiraciones de un ser humano nuevo a tono con la época actual? Respuesta: ¡A mí no!

*La que suscribe es actriz de teatro, y fue profesora de Español y Estudios Puertorriqueños en CUNY, NY.

Aumentan recaudos para auditoría ciudadana luego de junte de artistas

Luego de que más de 140 artistas se unieran al esfuerzo de auditoría ciudadana que sostiene el Frente Ciudadano por la Auditoría de la Deuda, los recaudos que va obteniendo la campaña “Auditoría Ya” a través de la página electrónica www.auditoriaya.org ascendieron unos $8 mil, según indicó la portavoz Eva Prados Rodríguez. Al momento, han recolectado $28 mil mediante los cuatro formatos disponibles para realizar donativos.

Aunque los y las artistas están coordinando eventos para levantar fondos, los cuales piensan programar para los meses de agosto y septiembre, el miércoles 25 se manifestaron en las afueras del Tribunal Federal en la calle Chardón de Hato Rey, mientras se efectuó la vista de seguimiento al proceso de quiebra de Puerto Rico, tal como comentó Prados Rodríguez en una entrevista con CLARIDAD previo a la actividad simbólica.

Para los próximos meses, se esperan eventos como conciertos o exposiciones de artes plásticas, ya que los mismos artistas han estado donando piezas de su autoría a favor de la causa ciudadana.

El principal coordinador del junte de artistas fue el productor Pedro Muñiz, quien sugirió que a través de un vídeo se fuera convocando a la clase artística del país. A la iniciativa, que tuvo impacto mediático recientemente, se unieron artistas como Andy Montañez, Antonio Martorell, Aurea María Sotomayor, Choco Orta, Danny Rivera, Jacobo Morales, Magali Carrasquillo, Tere Marichal, Zoraida Santiago, entre otros(as).

Además del sector artístico, el Frente se ha reunido con el sector religioso y espera continuar creando uniones con otros grupos sociales como el cooperativista.

La campaña “Auditoría YA” busca una auditoría independiente e integral de la deuda de Puerto Rico, dirigida, financiada y ejecutada por la propia ciudadanía, como alternativa a la crisis fiscal. Esta auditoría integral y ciudadana, gestionada por la Comisión Ciudadana para la Auditoría Integral del Crédito Público, organización sin fines de lucro creada por el Frente Ciudadano por la Auditoría de la Deuda, tiene la finalidad de hacer una amplia auditoría de los 40 años de deuda pública a nombre del pueblo de Puerto Rico.

“Nos hermana la búsqueda de transparencia y justicia. Ante procesos político-económicos poco claros que redundan en el empobrecimiento de nuestro pueblo, nos mueve conocer la verdad detrás de este endeudamiento. El pueblo necesita saber la verdad, y también necesitamos que los responsables de esta crisis respondan por lo que pasó y evitar que esto vuelva a ocurrir. Tenemos que actuar y defender a nuestro pueblo y vamos a auditar esa deuda que nos exigen pagar”, expresó Antonio Martorell en un comunicado de prensa.

Por su parte, la portavoz del Frente,Prados Rodríguez indicó por escrito que esta campaña busca educar al pueblo sobre la necesidad y ventajas de una auditoría ciudadana y conseguir los recursos para cubrir los costos del equipo técnico e investigativo con la experiencia en auditorías de deudas públicas e independencia necesaria para llevar a cabo está histórica gestión, según los estándares de contabilidad y legales correspondientes.

Como indica el comunicado, la Comisión Ciudadana se propone completar los trabajos de auditoría iniciados bajo la Ley 97 de 2015 para conocer de manera detallada el proceso y las decisiones que llevaron al endeudamiento público de $72 mil millones, proceso eliminado bajo la actual administración.

Esta Comisión es multisectorial e incluye 17 personas expertas en derecho, economía, finanzas públicas, planificación como personas provenientes de distintos sectores de interés que aporten a una mayor diversidad de perspectivas al análisis. Quienes la integran realizarán su trabajo de manera totalmente voluntaria, sin salario, dietas, reembolso de gastos ni remuneración alguna.

Tanto organizaciones como la ciudadanía pueden hacer sus donativos con ATH móvil, tarjeta de crédito o PayPal en: www.auditoriaya.org. También mediante cheque o giro a nombre de Comisión Ciudadana para la Auditoria Integral del Crédito Público, enviar al PO Box 21054, San Juan, P.R. 00928-1054 o depositar directamente bajo el número de cuenta 010165791 de la Cooperativa Las Piedras.

Filosofía caribeña y creación literaria en el sureste de Puerto Rico

Según Hegel, las cosas son susceptibles de muchas definiciones. Todo depende del aspecto que se destaque. La labor de la filosofía consiste precisamente en servir de guía a quienes trabajan en la formulación de distinciones sobre lo real. Es decir, a los historiadores, escritores y poetas.

Pocas regiones de Puerto Rico han sido objeto de tanto esfuerzo de definición como el sureste. No es para menos. Entre 1898 y 1932, la comarca vivió un gran drama. Podríamos definirlo como el drama de la producción de azúcar en gran escala. Tal definición, si bien va al punto, deja de lado aspectos cruciales de lo vivido en la zona durante esos años. En primer lugar, podemos mencionar el aspecto cultural, resultante de la interacción entre la negritud caribeña y el criollismo de ciudades como Guayama. Las élites de esa región, gente de ascendencia europea variada, se enfrentaron siempre a una negritud expresamente antillana, también de ascendencia isleña diversa. Sí, sobrevivieron ambas tradiciones, pero al final la negritud fue la de mayor energía cultural. Los ricos del sureste eran de origen español, francés, anglo y hasta canadiense. Pero los negros del litoral, además de sus raíces africanas, mantuvieron viva la gran espiritualidad afroantillana de lugares como Haití y Martinica. El negro, por su bagaje cultural y su visión de mundo, fue quien mejor se adaptó a nuestra geografía y clima. La negritud es el polo definitorio de las relaciones raciales en el sureste de Puerto Rico.

Igualmente, importante fue el aspecto literario del drama regional de esos años. El sureste fue epicentro de la gran poesía escrita de Puerto Rico durante la primera mitad del siglo XX, particularmente en las obras de Lloréns y Luis Palés Matos. Líricamente ciclópea, la obra de ambos fue temáticamente extensa. Esto fue importante, pues no hubo aspecto de nuestra identidad espiritual que el imperialismo no acorralara con intención genocida. Lloréns primero, y Palés después, cobijaron en sus versos y prosa los elementos básicos de nuestra identidad de pueblo antillano. ¿En qué consiste el ser boricua?, esa era la interrogante. En muchos sentidos, estos dos escritores fueron nuestros grandes filósofos de la primera mitad del siglo XX. La filosofía, por razones del imperialismo cultural anglosajón, se refugió en la literatura.

No se puede caer en la sordidez. La filosofía puertorriqueña, es decir, la interrogante acerca de quiénes somos espiritualmente, encontró en Lloréns y Palés dos intelectuales gigantes. No solo fueron pilares fundamentales de la creación literaria en el sureste, sino que dieron definición a la poesía nacional y a la temática de la identidad. El tema de la negritud, por ejemplo, está presente en la lírica y prosa de ambos. Con Llorens y Palés quedaron “puestos para el pensamiento” los momentos centrales de nuestro paradigma de pueblo antillano culturalmente enfrentado al imperialismo más poderoso del planeta. Estos autores hermanaron la literatura y la filosofía. Lloréns nos dio, en su metafísica, la idea de la puertorriqueñidad pura. Palés, en su visión dialéctica, nos legó la idea del Estar, como elemento de la identidad. Del criollismo crepuscular del juanadino, al Estar en boricua del guayamés, de la metafísica a la dialéctica.

Más recientemente, el sureste se ha posicionado a la vanguardia del renacer cultural y literario de la isla. Me atrevo a incluir en este proceso tanto a las nuevas expresiones de la bomba de la región, con su contenido francoantillano, como el reciente libro de Marta Aponte, PR-3 Aguirre. De nuevo, todas las cosas, incluyendo las experiencias humanas, son susceptibles de múltiples definiciones. En PR Aguirre, Aponte nos brinda una visión literariamente engalanada del diario vivir de los personajes que construyeron (y combatieron) la gran industria y sociedad del azúcar. El sustrato de lo que hemos llamado “el gran drama del sureste” es el azúcar, pero esto adquirió materialidad a través de la actividad pensada de seres humanos concretos.

Despojado de todo adorno social, es decir, en su expresión más básica, el drama del sureste implicaba la siempre mal comprendida geografía de la región. Nos referimos al capricho del capital monopolista estadounidense de transformar el litoral en una vulgar fábrica de azúcar para la exportación a gran escala. Ese proyecto chocó de inmediato con la topografía, hidrología y clima del sureste. Árida y seca en su exterior, la costa que va de Santa Isabel a Yabucoa es uno de los sistemas ecológicos más delicados del Caribe. Además, es parte integral de la cordillera de montañas que le quedan al norte, y de cuyas aguas se nutre gracias a las empinadas montañas. El gran drama del sureste fue, y sigue siendo, también el agua. Al fin y al cabo, para producir una libra de azúcar se requerían, en 1915, cuatrocientos galones de agua.

Tanto impresiona echar un vistazo al mar Caribe desde los elevados picos de la Cordillera Central, como observar la muralla de montes desde la costa. Llanos y montañas son aquí dos colindancias tajantes, sin miramientos y sin transiciones. El agua dulce las une. Poco se piensa en esto, o sea, en la geología y geografía del sureste. En la costa escasea el agua; en los montes, abunda. Por su configuración topográfica, los ríos de la región son secos y breves. Andan siempre con prisa. Tan pronto se crecen con una llovizna, como desaparecen en sus cauces llenos de piedras volcánicas. Derechito al mar se va el agua, con una prontitud que asusta. La sequedad, la aridez es lo que define el sureste; sí, pero no es una sequedad cualquiera. Es un truco de magia: “Basta un palmetazo de lluvia para que todo despierte a un mágico verdor. Es como una ilusión, como un espejismo vegetal y radiante que apenas dura un momento”, al menos eso dicen en Guayama. El sureste es la región de la literatura mágica de Puerto Rico. Uno de los componentes esenciales es el agua; el otro, la dialéctica de raza.

En su novela Litoral, Palés Matos nos da su noción de que “pueblo es acomodación básica entre raza y paisaje”. Durante siglos antes de la colonización no hubo en la región sureste otro elemento cultural que no fuera el susurro indígena de la “leyenda del Guamaní”. Incluso el negro, traído por la fuerza bruta de los conquistadores después del exterminio de los taínos, se adaptó a la fingida infecundidad de los suelos. Allí, todavía abiertas las heridas de los latigazos del mayoral, el negro encontró una forma de desenvolverse como en su propia casa. El europeo, sin embargo, nunca dejó de ser un extraño en las jóvenes tierras: “En el proceso original de nuestra formación psicológica, nos encontramos con dos fuerzas cardinales en lucha: una, la actitud hispánica, huidiza, inconforme, inadaptable; otra, la actitud negroide, firme y resueltamente afincada en el ambiente nuevo”.

A partir del 1898 y ante la perspectiva de enriquecimiento con la gran siembra de caña de azúcar para la exportación, lo que antes había sido una lucha contenida en los límites de un imperio decadente, devino una terrible tragedia. El sureste, con sus suelos áridos pero fértiles, sería en adelante tan solo un objeto, una cosa, una mercancía. Para el capital estadounidense, la naturaleza semidesértica del litoral no era más que otra oportunidad de doblegar las fuerzas del medio ambiente, de someterlas a la voluntad del hombre moderno y su ciencia objetiva. Había que traer agua a los llanos de la costa sur, por los medios que fuera.

Miradas con el corazón abierto y de frente, particularmente desde la bahía de Jobos, los topes de la Cordillera Central nos obsequian la imagen de un animal alargado en reposo. Lo que vemos es su espalda extendida, como ocurre al observar un caballo joven y fuerte reposando en el suelo. Entre 1900 y 1915, precisamente durante la época en que discurre el drama social de que nos habla Marta Aponte en su libro, el hombre blanco, con su tecnología y ciencia, perturbaría la paz milenaria de esos campos. Buscando el agua dulce, siempre necesaria para la producción de azúcar, los nuevos capitalistas invasores ascenderían el cauce del río Guamaní con la misma mentalidad violenta del antiguo conquistador español, sometiendo el majestuoso Carite a sus designios. No es que el agua no llegara nunca a la costa; es que la magia del río Guamaní no le encajaba a las necesidades regularizadas de la producción de azúcar.

Para hacer su voluntad, el nuevo invasor no tardó en revertir por la fuerza los cauces y riachuelos de toda la región montañosa de Guayama. Al río de la Plata, acostumbrado como estaba a desembocar en el norte, le puso un bozal en la boca y lo obligó a mirar al sur. Como si se tratara de domar a un joven alazán, le puso gríngolas, le amarró sus patas y su crin. No conforme con eso, apresó sus remolinos y creó lagos y represas en una región hasta entonces desprovista de aguas estancadas. Igual suerte correría, entre 1909 y 1929, toda la hidrología dulce en las altas montañas que van de Patillas a Villalba, casi una quinta parte del país. Había que mirar al sur, porque el sur ahora pertenecía al norte imperial.

La época de oro de la industria azucarera de Puerto Rico comprende los años 1915-1932. Durante ese periodo, las fuentes de agua dulce del sureste fueron expoliadas para alimentar las necesidades de las centrales estadounidenses. El proceso, en realidad, no tenía mucho de original. Algo análogo ocurrió en Estados Unidos, en las regiones semiáridas de las Grandes Llanuras. Eufemísticamente, se le bautizó con el término “reclamación” y se aprobaron leyes para reclamarle a la Madre Tierra los terrenos desprovistos naturalmente de humedad. ¡Casi como si la naturaleza hubiera incumplido un vulgar contrato! El agua es vida, decían los pobladores originales de las Grandes Llanuras, acostumbrados a sequías tan severas como las del sureste de Puerto Rico. Mas, de lo que se trataba a principios del siglo XX era de industrializar la agricultura sobre bases capitalistas. El campo habría de convertirse en una extensión de la fábrica urbana. Para ello, el capital contaba entre otras cosas con la máquina de vapor, invención que se aplicó tanto a los tractores de arado como a las operaciones de extracción de agua subterránea en las vastas extensiones de las Llanuras del Sur de Estados Unidos. En Puerto Rico, dada la configuración topográfica del sureste, con llanos contiguos a inclinadas pendientes de montes repletos de agua, se recurrió a la irrigación por gravedad.

El término irrigación por gravedad puede llevarnos a un error. Ciertamente, la irrigación no llegó al sureste de Puerto Rico con la invasión del 1898 y las compañías azucareras estadounidenses. Los españoles eran internacionalmente famosos por sus técnicas de diseño de riego y, como era de esperarse, en la isla se empleó la irrigación por canales desde principios del siglo XIX. Pero lo ocurrido entre 1906 y 1932 fue otro asunto, tanto en escala como en fundamento tecnológico. Aquí no se trataba ya de crear líneas de riego con métodos artesanales, bellamente diseñadas y respetando la tradición agrícola europea; sino de alterar la hidrología de una cuarta parte de la isla, o sea de su corazón montañoso, para suplir millones de galones de agua a los cultivos y modernas centrales azucareras estadounidenses. Esto solo se podía hacer sobre la base de la gran industria y con métodos industriales modernos.

Justamente entre 1909 y 1929 se utilizó en la isla la tecnología capitalista más avanzada para la remoción de tierra y creación de lagos y represas. En total se construyeron ocho grandes lagos artificiales, con sus lagunas secundarias, que vendrían a conformar el sistema de irrigación del sureste. A eso hay que añadir todo el sistema de canales, tuberías y túneles subterráneos para la conducción del agua. Realizar esa empresa gigantesca suponía el uso de las grandes máquinas de vapor de principios de siglo XX. Y así se hizo. En particular, el gran capital se las ingenió para subir, imaginamos que, por la fuerza bruta, poderosas locomotoras de vapor a los picos de las montañas más elevadas de nuestra Cordillera Central. Conocidas como “dinkey trains”, estas máquinas formidables transportaban la tierra extraída de los montes, para así hacer espacio a millones y millones de galones de agua represadas. Aún hoy, en pleno siglo XXI, estos montes solo son accesibles por carretas estrechas; de hecho, mal pavimentadas y a una altura de 3,000 pies sobre el mar. Miles y miles de trabajadores raquíticos y padeciendo de anemia fueron movilizados por contratistas estadounidenses y del patio que se subdividieron repartieron porciones específicas de las obras de construcción, incluyendo la transportación y abastecimiento de materiales de construcción. Dice la gente más supersticiosa del centro de la isla que los quejidos desgarradores de las mulas, arrastrando sus pesadas cargas por las empinadas montañas, aún pueden escucharse en las noches sin luna de Villalba.

En rigor, la edificación de la obra del riego del sureste se extendió por dos periodos, de 1909 a 1914 y de 1924 a 1929. Fue financiada mediante la emisión de bonos a nombre de la colonia, o sea, por el endeudamiento obligatorio de los súbditos del imperio, que quedaron empeñados por 46 años. El costo total, con intereses, no ha sido cuantificado, pero es probable que represente billones de dólares en precios actuales.

José Martí solía decir que “es ley que anuncia lo uno en lo alto, y lo eterno en lo análogo”, que todo organismo que invente el ser humano, y avasalle o fecunde la tierra, esté dispuesto a semejanza de los seres humanos. Efectivamente, el sistema de riego creado entre 1906 y 1929 en el sureste de Puerto Rico es una copia o imagen muy cercana del sistema sanguíneo de un hombre o una mujer. Las arterias y venas naturales del flujo hidrológico de nuestras fértiles montañas fueron sustituidas por venas y arterias de concreto y metal, muchas de ellas subterráneas, otras suspendidas en el aire a 1,000 pies de altura; a través de las cuales se logró forzar a presión el agua para que moviera las poderosas turbinas de generar electricidad, uno de los componentes esenciales de los modernos sistemas de riego. Del lago El Guineo, por ejemplo, a 900 metros de altura sobre el mar, sale todavía una tubería de 36 pulgadas de ancho que desciende rápidamente por 200 metros de distancia, en un proceso de progresivo achicamiento, hasta no tener más de 18 pulgadas. Esa caída forzada de agua genera 300 libras de presión y entra de cantazo en lo que se conoce como la planta hidroeléctrica Toro Negro II. Allí mueve los generadores de electricidad, que ya en 1937 producían 4,320 kilovatios. El azúcar era el principal consumidor de electricidad, tanto para el bombeo de agua a través de 40 millas de sembradíos, como para operaciones auxiliares en la central.

Más abajo, en lo que constituye una de las obras de ingeniería hidrológicas mejor pensadas en la historia de Puerto Rico, se encuentra lo que quizás sea la válvula más importante del sistema de irrigación del sureste. Se trata del “splitter” o caja de separación, en la que convergen tres grandes arterias de tuberías de metal y canales, que recogen el agua de tres municipios de la región montañosa del centro de Puerto Rico: Ciales, Villalba y Orocovis. Por el lado occidental del “splitter”, o cámara de cemento, entran las corrientes de dos represas secundarias (Las Delicias y la Mina) localizadas a 750 metros de altura sobre el mar. La caída es de 100 metros por una tubería de 24 pulgadas, formando, pocos metros antes de entrar, la antigua represa Toro Negro. Por el lado oriental, ingresa, a modo de chorro ruidoso, el agua de la represa Matrullas. Aquí también hay una caída de 100 metros por una tubería de 24 pulgadas. A Matrullas se unen, por el camino, las corrientes de tres represas secundarias, conocidas como La Torre, Molina y Navaja.

Sin embargo, la verdadera carga de presión llega por el centro del splitter; mediante un orificio por el cual penetra el agua proveniente del lago El Guineo, una vez ha movido las turbinas de la planta Toro Negro II. En el interior de la caja de convergencia, las corrientes se juntan en un remolino potente que, por virtud de la ley de gravedad, no tiene otro remedio que escaparse por la entrada de un tubo 42 pulgadas, para caer ahora 500 metros más. La imponente tubería se achiquita progresivamente, de 42 pulgadas a 30, hasta llegar a la planta hidroeléctrica Toro Negro I. De allí, y solo después de mover las turbinas poderosas de Toro Negro I, con sus tres generadores de miles de kilovatios, la corriente va a parar a los lagos Toa Vaca y Guayabal en la cuenca del río Jacaguas. El agua de esos dos embalses suple el canal de Juana Díaz, el embalse de Coamo y todo el sistema de regadío de Santa Isabel, la parte occidental del sistema del sureste. Carite y Patillas, en el extremo oriental de la región, hacen lo suyo para suplir la costa que va de Salinas a Arroyo. Así, por este medio, se completa el sistema de riego del sureste. Gravedad, remolinos, válvulas y presión, ¿qué son estos sino los mismos principios del sistema circulatorio de los seres humanos? Todo el sistema parece la obra de un cirujano que ha implantado, con precisión, venas, arterias y hasta un corazón monumental y mecanizado en el cuerpo de la Cordillera Central de Puerto Rico.

El pensamiento formalista, insistía Hegel, se aferra a las categorías del pensamiento y las toma como fijas, carentes de movimiento. Así, la sociología en nuestro país, incluyendo la progresista, adoptó la visión equivocada de que la producción de azúcar en el sureste era una actividad esencialmente agrícola. Por eso, el análisis de la conexión interna del sistema de riego con la moderna acumulación de capital no se estableció nunca. La verdad es otra. Entre 1898 y 1930, el sureste de Puerto Rico fue convertido en una gran fábrica, comprensible únicamente por el enlace entre sus partes. Las labores de siembra y cosecha, conducidas por métodos capitalistas de fundamento manufacturero, suplían la caña que era molida en una fábrica de alta tecnología casi automatizada. En la base de toda esa actividad estaba la “producción” de agua para usos de la agroindustria. No es que crearan artificialmente el agua; es que por medio de un complejo sistema de riego automatizado (la energía de la gravedad es tan poderosa como el vapor) suplían una de las materias primas fundamentales que entran en la producción de azúcar: el agua. Tan avanzado, o por así decirlo tan industrial, fue el sistema de riego creado entre 1909 y 1929 que aún hoy, casi un siglo después continúa funcionando, como si fuera un corazón artificial que bombea agua dulce y pura por todo el sureste. Un verdadero autómata.

Y es, precisamente, la base industrial de nuestro sistema de riego lo que explica que compañías como Monsanto y Dow Growers lo hayan integrado a sus gigantescas operaciones agroindustriales en la isla en pleno siglo XXI. Apenas tuvieron que reparar las viejas compuertas y lagunas de retención. El sureste de Puerto Rico sigue siendo objeto de codicia del gran capital que produce alimentos para el imperio. Toda la región es una gran fábrica que concentra la población más pobre y proletarizada de Puerto Rico.

¡Acompáñenos, lector o lectora, al lado sur de la represa El Guineo, en las colindancias de Ciales, Villalba y Orocovis, los montes más elevados de la Cordillera Central de Puerto Rico! Allí, al sur del hermoso y gigantesco lago, está la placa de 1929 que conmemora el trabajo de los ingenieros directores de la magna obra. Pero ¿y qué de los trabajadores, de las miles de vidas proletarias que trabajaron en ella? ¿No fueron estos acaso los verdaderos héroes? ¿Y qué de las mujeres que subían los empinados montes para llevar comida y trabajar en la construcción? ¿Es que acaso no importan? Ya lo decía José Martí, al hablar de las manos proletarias que crean las grandes obras de la modernidad, aun bajo la esclavitud capitalista: “Oh trabajadores desconocidos, oh mártires hermosos, entrañas de la grandeza, cimiento de la fábrica eterna, gusanos de la gloria”.

¿Qué filosofía y literatura podían surgir, entonces, en medio de tanta violencia económica y ecológica por parte del invasor en el sureste? ¿Qué podían hacer nuestros poetas y escritores sino producir una prosa y una poseía de amor al ser humano y a la naturaleza ultrajada? También, de identidad caribeña y afroantillana. Compungidos por el terrible drama que vivió la región en esos años, nuestros bardos fueron los filósofos de los montes y del mar Caribe. Sin la obra de Lloréns y, en particular, sin la obra gigantesca de Luis Palés Matos, no podríamos hablar en el siglo XXI de la lucha por nuestra identidad como pueblo antillano y subyugado por el imperio. Ambos poetas le cantaron al mar Caribe, desde una perspectiva universal. En ellos, el tema de la identidad boricua en el sureste era uno con la creación lírica y literaria nacional. ¡Filósofos fueron! ¡Y también poetas y prosistas!

ÌFÉ: sobre la trascendencia de su mezcla musical

«Yo siempre pensé que las historias que contamos musicalmente tendrían importancia a nivel internacional”, dijo en entrevista con EN ROJO Mark Underwood, reconocido músico y productor afroamericano, asentado en Puerto Rico desde finales de los ’90 y colaborador en las carreras artísticas de puertorriqueños como Mima, Calma Carmona y los integrantes de Cultura Profética.

“Afecta positivamente a la gente que la escucha, aún si son de otros países”, continuó comentando sobre su propuesta quien ideó el concepto musical del grupo hace poco más de tres años. Y es que, en tan poco tiempo, los integrantes de ÌFÉ – traducción al Yoruba de  ‘amor’ o ‘expansión’ – han logrado presentarse en varias ciudades de Europa y Estados Unidos y de ir estableciendo fanaticada. Para Mark, la música que tocan tiene el poder de romper fronteras.

“El grupo tiene mensajes implícitos.  De manera subconsciente, – planificada por el grupo – la gente puede notar las influencias que tenemos. Si el público no entiende Lucumí, Yoruba o Español, lo que está escuchando son rezos y la repetición de los rezos afecta, emociona… En uno de los sencillos, UMBO, los tambores están haciendo los toques de Olokun y, como son históricos, la gente los puede identificar”, dijo sobre lo que reciben los receptores de sus canciones. De hecho, un primer disco publicado recopila todos los temas que cantan en sus presentaciones.

Las fusiones en este grupo son las que han provocado la trascendencia de su música, que mezcla las estructuras acústicas de la rumba y de otros ritmos afroantillanos con cánticos de la religión Yoruba y con sonidos de sensores electrónicos, creando una explosión capaz de transportar a los oyentes a lo espiritual o ancestral.

La oportunidad para conversar con quien también es uno de los percusionistas del grupo fue pasado uno de los dos conciertos que ofrecieron en Puerto Rico recientemente, antes de continuar viajando con su música. En esta ocasión, a diferencia de los otros dos espectáculos que habían realizado en la isla en 2016 y 2017, el público pudo apreciar un grupo que ha afinado su propuesta musical. Inclusiones de nuevos sonidos electrónicos, uniformidad en el vestuario y la coreografía de la bailarina Pia Love, hacen que el performance de Yarimir (Mima) Cabán, Rafael Maya, Beto Torrens, Anthony Sierra y Mark Underwood (Otura Mun) luzca completo.

La base de su oferta musical es la rumba cubana, el dance hall jamaiquino, los sonidos afro. A eso le añaden un juego con sonidos electrónicos. Sin embargo, en el material nuevo que se van disponiendo a mostrar hay cambios musicales: más énfasis en la improvisación de los tocadores y producción de sonidos más agresivos, en representación de diálogos con los Orichas.

En términos del vestuario y de la imagen que quieren proyectar en el escenario, la intensión de estar uniformados es profundizar el sentido de la banda. Underwood explicó que para el diseño de vestuario se inspiró en la ropa que llevaban puesta los integrantes del Black Muslims, grupo político y religioso fundado en 1930 en Detroit, Estados Unidos. “Ese grupo estaba asociado a Malcolm X durante los ‘50 o ’60; los miembros vestían camisa blanca, pantalón gris, zapatos negros. Sus uniformes expresaban unión. Como creador de ÌFÉ, me interesa expresar unión visualmente”, en palabras de Mark. La forma de vestir de las Panteras Negras y de los Young Lords también hace eco en la imagen grupal de esta banda de la escena independiente puertorriqueña.

Rafael, Beto y Anthony están vestidos completamente igual en tarima; no exhiben más colores que blanco y negro. Mima, por su parte, aunque utiliza los mismos colores, los muestra con telas de patrones. “Ella representa la unión de todos porque es la dualidad”, abundó Otura Mun. “El color de la agrupación es Pia Love, la bailarina. Es la primera vez que hacemos una fusión. Ella ha estudiado baile en Nigeria, India, Jamaica, Cuba y Brasil”, reconoció el entrevistado a la vez que aseguró que las coreografías que crea y los vestuarios que utiliza – diseñados y cosidos por ella – tienen la influencia del basto conocimiento adquirido en sus viajes de estudio.

Pia Love se mudó a Puerto Rico recientemente para unirse de lleno al grupo y para estudiar ritmos afrocubanos, lo que permite que ÌFÉ tenga la colaboración necesaria para “expresar visualmente la música”. “Para mí el grupo era una obra de arte estática y visualmente faltaba algo…Desde un principio, tuve en mente que debía haber una bailarina porque esta música no tiene sentido sin baile”, puntualizó quien se siente parte del Caribe a través de la música que toca.

“Aunque no soy boricua, soy afroamericano y me uní a esta gente por el lenguaje de la música…Mis ancestros pararon en el Caribe y mi historia tiene mucho que ver con el Caribe porque de aquí vengo. Yo no tenía ese conocimiento en Estados Unidos. Yo tenía que mudarme al Caribe para encontrar mis raíces aquí y entender que mi herencia proviene de este lugar”, recordó antes de anunciar que está creando letras para un segundo disco.

“Estoy agradecido con la fanaticada puertorriqueña. Es difícil mover algo que no sea reggaetón”, culminó.

El triunfo sandinista cumplió 39 años y Daniel Ortega sigue ahí

Por Victoria Korn

Miles de personas conmemoraron en Managua el 39 aniversario del triunfo de la revolución sandinista, y corearon un “se queda, mi comandante, se queda”, pese a la represión contra las protestas antigubernamentales por parte del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que en los pasados tres meses dejaron alrededor de 350 muertos.

Con banderas, gorras y pañuelos la multitud tiñó de rojo y negro –colores de la bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)– la plaza La Fe, una explanada en el malecón de Managua. “Aunque te duela, Daniel se queda”, coreaba la multitud en la plaza colmada, que contrastaba con el silencio de las calles aledañas.

La revolución sandinista, en la que participó el presidente, triunfó el 19 de julio de 1979 y puso fin a la dictadura de la dinastía Somoza.

“En su momento, Ortega supo ser héroe de verdad. Pero hoy, su tragedia cierra con la de muchos procesos antimperialistas de los países semicoloniales (Irak, Siria, Libia), en los que las contradicciones, lejos de dirimirse entre malos y buenos (parusía de los intelectuales y partidos confesionales), conllevan alianzas entre buenos y no tan malos, junto con malos y no tan buenos”, señala el analista argentino-mexicano José Steinsleger, quien participó de la gesta sandinista.

“Una historia en la que el pueblo de Nicaragua derrotó tres intervenciones militares de los yanquis, y que los Ortega-Murillo han deshonrado, destiñendo la bandera rojinegra en rosa y gris, y optando por asociarse con miserables como Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, ex presidentes que los antecedieron en el cargo, añade.

El binomio Ortega-Murillo enfrenta una profunda crisis que estalló el 17 de abril tras un ajuste económico y una fallida reforma al seguro social. Las protestas que se fueron hilvanando en buena parte del país en los últimos tres meses han dejado más de 350 muertos, según organizaciones civiles.

Junto con las protestas se hilvanó asimismo una intensa campaña de terrorismo mediático cartelizado –a través de los medios hegemónicos en todo el continente- con algunas verdades y muchas mentiras (fake news) sobre la realidad.

Quisieron rebajar los salarios, las jubilaciones y aumentaron la edad jubilatoria y el país estalló. “Lo único que se les ocurrió fue reprimir con parapoliciales y con la policía. El Ejército no interviene en esto porque se reserva en caso que el Gobierno caiga. Entonces aplica policía de choque contra los campesinos y los estudiantes”, señaló el analista internacional del diario mexicano La Jornada, Guillermo Almeyra.

Por supuesto que en esto mete la cuchara Estados Unidos, y por supuesto que si cae, la derecha va a aprovecharse, pero la alternativa es que se vaya y dejar que los sandinistas verdaderos, que existen, se presenten a elecciones, añadió. Pero analistas de los principales medios estadounidenses, señalan que de llamarse a nuevas elecciones sin restricciones, es probable que Daniel Ortega venza nuevamente, ante la falta de opciones.

El jueves en la plaza, en un mensaje muy cargado contra la Conferencia Episcopal, el presidente aseguró: “Yo pensaba que eran mediadores (de la mesa de paz con la oposición), pero estaban comprometidos con los golpistas”.

Ortega recibió el apoyo de los presidentes de Venezuela y Bolivia. Nicolás Maduro, afirmó que “Ante las agresiones imperiales, el gobierno de Nicaragua ha derrotado el plan terrorista y golpista” y Evo Morales, tuiteó que Estados Unidos “está desplegando estrategias criminales contra el gobierno del hermano Daniel Ortega”.

En Washington, Todd Robinson, Consejero para Asuntos de América Central del Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo que su gobierno analiza “todas las opciones” para buscar una solución a la crisis nicaragüense.

“Es muy irónico y cínico que en el 39 aniversario de la caída de Somoza, el régimen de Ortega está aplastando a su propia gente”, añadió, obviando el apoyo y financiamiento de Washington a las agresiones militares y económicas contra Nicaragua, incluyendo el sonado caso Irán-contras.

Almeyra calificó como “terrible la actitud del dúo Ortega-Murillo”, que hizo las peores concesiones a la derecha, “hizo acuerdos, los fomentó con la derecha y la jerarquía de la Iglesia católica. Se hacían pasar por izquierdistas financiados por Venezuela, pero aplicaban una política de derecha procapitalista, que a EE UU le venía muy bien”

La revolución sandinista cumplió 39 años. Muchos de sus sueños quedaron olvidados en el camino, otros se cristalizaron. Muchos de los protagonistas de la revolución se apartaron de la vida política, otros siguen peleando dentro del FSLN, no siempre del lado del presidente. Mientras, Daniel Ortega y Rosario Murillo siguen a cargo del gobierno.

Reproducido de www.rebelion.org. La autora es , periodista venezolana asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la ). Desde Managua.