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Hacia una definición de la ciencia ficción: Los criterios de Aldiss.

No basta que la idea reclame la realidad, también la realidad tiene que tender al pensamiento. Entonces se verá que el mundo posee desde hace mucho tiempo el sueño de una cosa, de la que le basta tener conciencia para poseerla realmente.

Karl Marx

0. El escritor inglés, Brian Aldiss ha fallecido. Mi primer acercamiento a su obra se lo debo a la gentileza del escritor José Liboy. En 1986, Pepe me regaló Bang Bang y donde las líneas convergen, una novela del inglés traducida en España y que, aún así, con los modismos peninsulares, era muy entretenida. Logré conseguir un ejemplar en el idioma original (Brothers of The Head and Where The Lines Converge) y desde entonces la tengo entre mis lecturas favoritas. Lo que sigue es mi homenaje a esa experiencia.

1. Nadie sabe, a ciencia cierta lo que es ciencia ficción. Valga la redundancia. Para Brian Aldiss, uno de los que la crítica especializada llama maestros del género, la etiqueta ciencia-ficción se presta a confusiones. Cobija a muchos creadores diferentes bajo la misma bandera. Se ha cargado de significados peyorativos. Así, el escritor británico presenta una solución a ese desorden. Propone olvidarse del término ciencia ficción y denominar ese corpus textual simplemente como surrealismo.

Sin duda Aldiss no es muy bueno aclarando cosas. Su propuesta crea más confusión. Yo, sin tomar en consideración que provengo de un pequeño satélite flotando en el Caribe, voy a proponer una analogía que acabará con estas discusiones académicas. Me explico: si las necesidades mínimas para producir la fusión se llaman Criterios de Lawson, y son criterios de densidad iónica y tiempo mínimo de confinamiento necesario, entonces, por analogía, las necesidades mínimas para producir ciencia-ficción se llamarían Criterios de Aldiss: criterios de 1. densidad onírica; 2. fusión tecnológica, y 3. tiempo mínimo de desarrollo.

Debo admitir que había pensado desde hace mucho tiempo, antes de la caída del muro de Berlín, que uno de mis escritores favoritos, Walter Benjamin, había intuido y quizás demostrado, que la imbricación entre el surrealismo y algún modo particular, sistemático, de interpretación de la realidad era un develamiento importante y políticamente significativo. He podido leer en Benjamin una suerte de animé japonés con una carga que ni siquiera Mamoru Oshii es capaz de repetir. Es suficiente ver Tenshi no Tamago (El huevo del ángel) para tener una idea de cómo la mitología, el sueño, la metáfora, son los modos de anticiparse al presente. El mundo es ya post-apocalíptico. Sin embargo, es la belleza de las imágenes lo que nos permite apurar el trago y entender que creando esa visión cuasi futurista hablamos sobre el pasado y el presente. ¿De qué otro modo puedo ilustrar la concepción de la historia del intelectual alemán? Quiero decir, ¿no es un tanto manga, dibujo caprichoso, su alegoría? En su Tesis de Filosofía de la historia, Benjamin ataca la concepción positivista de la historia como sucesión de eventos ilustrándola con un panorama desolador de la mano de Paul Klee:

Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y éste deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso

Walter Benjamin: Tesis de Filosofía de la Historia, Discursos interrumpidos I, Taurus, Madrid, 1971, § 9

Creo que con Benjamin, lo dicho por Brian Aldiss no suena tan simplista. Pero aún así la idea de Aldiss supone una explicación amplia para la que no tenemos espacio ni tiempo.

2. Por supuesto, no todo surrealismo es ci-fi. Ni viceversa. Una fracción de este movimiento podría catalogarse de literatura de anticipación. Entonces, ¿por qué Aldiss lo llama de esa manera? Quizás Aldiss se refiere a su propia obra. la ya mencionada, Brothers of the Head, por dar un ejemplo. En esta novela dos hermanos siameses, Barry y Tom, comparten en un apartado pueblo de la costa inglesa con una tercera cabeza que dormita en el hombro de Barry. Las relaciones entre los dos hermanos (y la cabeza) es turbulenta. Un empresario de espectáculos los convierte en estrellas de rock conformando el grupo The Bang Bang. Suficientemente surreal. Pero esas fábulas punk no son las más célebres en el mundillo ci-fi que también tiene sus escritores y críticos conservadores. Asimov no tiene nada de surreal. Tampoco Robert Heinlein. Se trata de un escritor célebre, con títulos como The Moon Is A Harsh Mistress, The Puppet masters (desaparecen seis agentes de servicios supersecretos tras el aterrizaje de una nave aérea desconocida) y de un estilo correcto, de narraciones lineales.

Entonces, ¿quién es el mejor ejemplo de surrealismo ci-fi? Sin duda sería, Philip K. Dick, que vivió como un surrealista automedicado. La locura como método. En cualquiera de sus novelas. Y, ¿qué son algunos textos de Calvino? Pensemos, estrictamente en su libro Las cosmicómicas. Se trata de narraciones en boca de un personaje llamado Qfwfq que parten de axiomas de la ciencia y se transforman en una delirante mitología. Poemas en prosa, sería más exacto decir. Pero también lo son Las ciudades invisibles, si me apuran mucho. Esas delimitaciones casi concretas de espacios imaginarios son ciencia ficción.

Dicho esto de manera somera, propongo una lectura profunda del género en el Caribe Hispano. Y mi homenaje al fallecido escritor inglés incluye este pequeño aparato crítico con el que delimitar el género: los criterios de Aldiss.

Cuerpo del poema: mirada,luz,palabra

En ese saludo inicial, nos miramos todos: poeta, lectora, fotógrafo, reportera. Cerca estaba la pared, el fondo que había sido telón abierto para el quién soy de todos y todas los poetas retratados. Lo próximo fue conversar sobre Cuerpo del poema, un catálogo, registro, pieza de colección, acervo histórico, libro para el futuro que recién publica el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP).

Convocados por la poeta Irizelma Robles y el fotógrafo Adál Maldonado, más de una veintena de poetas puertorriqueños revelaron su yo en un autorretrato literario, se miraron introspectivamente para luego, dejarse mirar por otros ojos. La mirada de Adál acompaña los versos y es otra manera de quedar los y las poetas descubiertos y plasmados en papel. Aquella tarde de plática con EN ROJO, el estudio del fotógrafo fue más que eso, fue testigo de las múltiples miradas ancladas en el poemario que se estrena en las librerías del país.

“Los rostros y los cuerpos de los poetas se exponen a la luz. Esa exposición los deja al descubierto, a la intemperie del estudio fotográfico. Adál manipula la luz para crear la mejor imagen, pero no retrata la superficie, sino que indaga profundamente en la persona expuesta hasta llegar a los rasgos que delinean su identidad”, tal y como expresa Irizelma en la nota preliminar.

La idea de este junte de palabra y luz surgió a principios del año pasado cuando repentinamente, mientras el fotógrafo trabajaba con una serie de portraits de artistas de Puerto Rico, entró un mensaje de Áurea María Sotomayor a su correo electrónico. En el mensaje, la destacada poeta le cuestionaba a Adál cuándo haría una serie de retratos de poetas. Y es que el portrait ha sido pieza clave en la carrera artística de este utuadeño criado en Nueva York. Sus inicios en estos menesteres se remontan al 1975, cuando publicó su libro The Evidence of Things not Seens.

“Siempre – desde un inicio – se pensó el proyecto como una reunión de portrait y poemas de autobiografía literaria. Siempre pensamos que debía existir esa correspondencia entre foto y poema. Por eso se le dio la libertad a todos los poetas de la muestra para que ellos elaboraran su poema a su tiempo, a su ritmo, llevando en mente esa mirada interna, ese volcar hacia su ser”, contó Irizelma durante el encuentro con EN ROJO.

La correspondencia entre foto y poema no necesariamente se dan en todos las instancias del poemario, aseguró Irizelma, quien fungió como curadora de esta iniciativa. “No tienen que ir a la par porque son dos miradas distintas. De esa forma, los poemas pueden leerse en contraposición con la foto, alineados con la foto o en absoluto contraste…pero la mirada es lo que queríamos que persistiera”, comentó.

Para Adál, en este libro existen tres espacios propiciados por las distintas miradas: “la foto existe sola, el texto existe solo, entonces, cuando uno lee y mira, crea un tercer espacio en el que se crea una realidad nueva”. En ese sentido, Cuerpo del poema se puede definir como un documento histórico, una muestra en la que quedan registrados poetas puertorriqueños desde la generación del 1970 al presente. Para ambos gestores, eso es lo novedoso y es lo que hace importante este libro.

Respecto a ese segundo espacio que trabajó Adál desde la fotografía, Irizelma destacó que “no es pose lo que busca Adál, si no la expresión de un algo que define a esa persona”. La mirada de Adál prevaleció al momento de tomar la decisión final sobre la foto que quedaría atrapada en el poemario. He ahí el juicio del fotógrafo que crea poemas en cada captura.

Irizelma Robles se inspiró en la Antología de las sospechas – publicada en los ’70 – de Josérramón ‘Ché’ Meléndes para armar Cuerpo del poema. Según contó, en esa antología se encuentran “los grandes poetas del país, no los únicos, pero los grandes que a mi generación y a mí nos han enseñado tanto”. Además de algunos poetas de esa época, Irizelma incluyó en este poemario “nuevos sospechosos”, poetas de novísimas generaciones como Rubén Ramos y Xavier Valcárcel, “que tienen una poesía poderosa…Más que sospecha, [los y las poetas jóvenes incluidos] son la gran sorpresa de que hay una poesía que se gesta”.

Por otro lado, con esta muestra se propusieron acortar la distancia entre los escritores de la isla y los de la diáspora, “franquear los límites de la tradición literaria que nos han impuesto desde antaño, donde la hispanofilia ha descartado las expresiones culturales en inglés de nuestra identidad puertorriqueña”, como esboza la nota preliminar.

“La presencia de lo nuyorican y de los nuyoricans siempre fue importante para esta antología”, opinaron ambos gestores. Sobre su identidad, Adál narró que nació en Utuado, pero desde los 12 años de edad hasta el 2011 vivió en Nueva York, por lo que se siente nuyorican y tiene “una manera híbrida de mirar la vida”. “Esa hibridez la percibo dentro de mi obra porque hago mucho trabajo en el que fusiono diferentes medios. Para mí, eso es ser nuyorican, el que fusiona diferentes experiencias: la de ser puertorriqueño, aunque sea una memoria rota que viene desde los abuelos, y la de crecer allá en la diáspora”, continúo el fotógrafo, quien en octubre próximo expondrá dos muestras alusivas a sus 40 años de trayectoria: una en el Museo de Arte Contemporáneo de Santurce y otra, en Casa Blanca, justo al lado de la sede de la editorial del ICP en Viejo San Juan.

A juzgar por la curadora de la muestra, hay dos aspectos que se establecieron como requisitos para la confección de este libro: que todos los poetas crearan su autorretrato literario y, en términos de la fotografía, que los y las poetas residentes en la isla aparecieran en la foto con una pared blanca de fondo y los de la diáspora, se expusieran en “su ambiente” en Nueva York.

“Este libro de alguna manera es un homenaje a la generación del ’70”, sentenció Irizelma, quien también mencionó que un elemento unificador entre los poemas de este libro es que en ellos, los poetas se definieron a partir de su poética, de esa expresión de sí mismos.

Irizelma y Adál tuvieron siempre presente que no podían “explotar toda la riqueza que hay en la poesía puertorriqueña actual”, por eso este libro es solo una muestra. Sin embargo, no se trata de otra muestra más de portraits y poemas, si no que aquí se rescata la trayectoria de Adál, se homenajea a poetas puertorriqueños en la isla y la diáspora, y se les presta importancia a las diferentes formas de mirar.

“Este libro une las voces más disímiles de la poesía puertorriqueña en una entrega variada de poéticas, y recoge las palabras y los rostros de distintas generaciones desde el setenta hasta la fecha. Como se dijo antes, cada poema es una poética, como si atravesados por la luz, los poetas hubieran decidido expresar lo que cada uno concibe de la palabra escrita. Palabra y luz, Cuerpo del poema es un libro donde mirar es tan importante como leer”, concluye Irizelma en la nota preliminar.

Aunque aún no hay fecha definida, prontamente se realizará una presentación oficial del poemario. “Quisiéramos hacer una gran fiesta con todos los y las poetas, incluso con los nuyoricans”, acotó la curadora de esta edición, quien también celebra sus próximas dos publicaciones: El libro de los conjuros (Folium, 2017) y Alumbre (ICP, 2017).

Participantes

Rafael Acevedo Rodríguez

Néstor Barreto

Sheila Candelario

Ángel Darío Carrero

Mayda Colón

Nicole Cecilia Delgado

Vanessa Droz

Servando Echeandía Colón

Elizam Escobar

María Teresa “Mariposa” Fernández

Sylvia Figueroa

Hjalmar Flax

José Raúl “Gallego” González

Víctor Hernández Cruz

Cindy Jiménez-Vera

Tato Laviera

Yara Liciega

Noel Luna

Josérramón “Ché” Meléndes

Urayoán Noel

Luz Yvonne Ochart

Mara Pastor Willie Perdomo

Lilliana Ramos-Collado

Rubén Ramos

Guillermo Rebollo Gil

Etnairis Ribera

Irizelma Robles

Juan Carlos Rodríguez

Ángel Antonio Ruiz Laboy

Mayra Santos-Febres

Karen Sevilla

Yván Silén

Áurea María Sotomayor

Edwin Torres

Xavier Valcárcel

Esteban Valdés Arzate

Carlos Vázquez Cruz

La política y las protestas

Algunos grupos espiritualistas llenan la Internet de mensajes que afirman: “Deja de quejarte, valoriza lo que hay de positivo y sé agradecido con lo poco”. Es increíble como, en nombre de Dios o de una vida más feliz, mucha gente aún entra en la ilusión del “deja todo como está”. En su tiempo, el profeta Isaías gritaba: “Ay de las personas que llaman el mal como bien y consideren el bien como mal” (Is 5, 20).

La realidad mundial es muy dura. Para las personas de base, todo es inseguro. Por eso, las personas se atienen a lo que es inmediato y esencial en lo cotidiano. Desde la última década del siglo XX y cada vez más, las políticas dependen de la economía. La mayoría de los gobiernos absolutizan el mercado y el lucro. Los responsables por ese sistema económico que domina el mundo han perdido la vergüenza. Tranquilamente producen víctimas, refugiados, huérfanos y una multitud de personas excluidas. En casi todo el mundo, se propone como inevitable y normal una política destructiva que, para garantizar los privilegios de una pequeña elite, condena à la muerte a millones de personas.

Zingmunt Bauman afirmaba que, así como la seguridad de un viaducto depende de la solidez de la viga más frágil que lo sostiene, también la salud de una sociedad está en su parte más frágil, o sea, la parcela más empobrecida de la población. Nada cambiará mientras esa parte más numerosa de la población no cuide de organizarse y luchar por sus derechos. Nosotros que, desde otros países de América Latina acompañamos lo que ocurre en Venezuela, percibimos que, por detrás de la lucha contra el gobierno bolivariano, lo que las elites buscan es destruir los programas sociales indispensables para el pueblo más pobre.

En todos nuestros países, lo más importante es invertir en educación y empoderamiento popular, eso es, reforzar los movimientos sociales y sindicales. Es necesario intensificar el trabajo de formación política y conciencia crítica, dilatar los espacios de presión, reivindicación y movilización. Sólo lograremos cambios significativos si vienen de abajo hacia arriba.

En su vida, Jesús escogió como instrumento de la salvación la inserción en la realidad de los pequeños y más pobres. Rechazó la tentación demoníaca del poder y tomó el camino de la cruz, no como me gusta sufrir, sino como expresión de amor y solidaridad a todos los que, en todo momento de la historia, viven su cruz. Asumir, hoy, ese camino de Jesús significa participar de las luchas pacíficas y de las manifestaciones de los movimientos sociales organizados por un mundo más justo y más hermano.

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

Cotto: A su manera hasta el final

Mientras toda la atención mediática estaba enfocada en Las Vegas por el evento de Floyd Mayweather y Connor McGregor, de manera callada Miguel Cotto ganó convincentemente la que se espera sea la penúltima pelea de su carrera, al vencer por amplia decisión unánime al japonés Yoshimiro Kamegay en Carson, California. Con esta victoria, Cotto se corona campeón de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), gana el sexto campeonato de su carrera en cuatro divisiones distintas y se pone en posición para una mega pelea en lo que se espera sea su despedida el próximo 2 de diciembre en el Madison Square Garden de Nueva York. Cabe destacar que según varias fuentes, este último campamento de preparación de Cotto fue uno ideal, pues todos los bombos y platillos que recibió el evento entre Mayweather y McGregor, le permitió hacer a Miguel un entrenamiento mucho más alejado de la publicidad, algo ideal para él quien nunca se ha sentido cómodo con estar en la mira del ojo público.

Cotto no cedió el día

Cuando la pelea de McGregor y Mayweather se hizo oficial, fueron muchos en el mundo del boxeo los que clamaron por que la pelea de Cotto fuera movida a otra fecha, de modo que no confligieran los eventos. Sin embargo, Miguel, quien ya había anunciado su pelea días antes, se mantuvo firme en esa fecha escogida por él, por lo que el mundo del boxeo tuvo que hacer sus ajustes para la cobertura de ambos eventos.

Suenan Canelo, Khan y Lemieux para la última pelea

Entre los nombres barajándose para la despedida del ring de Cotto se encuentran el británico Amir Khan, el excampeón mediano canadiense David Lemieux y el mexicano Saúl Canelo Álvarez. Cada uno de esos posibles combates tiene sus pros y sus contras. Con Khan, la ventaja es que una pelea en Nueva York recibiría el respaldo de miles de británicos que residen en esa ciudad, fanaticada que históricamente ha añadido una chispa adicional a los eventos a los que acuden. Sin embargo, Khan ha perdido un poco de valor en el mercado y su última victoria significativa fue en el 2010 frente al boxeador Marcos Maidana.

Por su parte, David Lemieux (el candidato con más probabilidades de ser el contrincante) trae consigo el poder devastador de sus puños que han producido 33 knockouts en 38 victorias en su carrera, así como una ventaja significativa en edad. Sin embargo, es un boxeador menos conocido para el fanático promedio. Además, de darse el choque con Cotto, probablemente el mismo sería en las 156 libras, un peso en que el canadiense no pelea desde bien temprano en su carrera.

En el caso de Canelo, una revancha con éste sería un mega combate pues recordemos que éstos ya se enfrentaron en noviembre de 2015 en un combate que si bien parece haber un consenso de que Canelo lo ganó, causó enfado por lo abierta de las votaciones cuando ante los ojos del mundo del boxeo, estuvo bien cerrado. Un posible choque entre Cotto y Canelo parece ser la que nuestro boxeador prefiere y así lo ha manifestado públicamente. No obstante, Canelo tiene un duro compromiso frente al boxeador Gennady Golovkin el próximo 16 de septiembre en lo que se espera sea una pelea espectacular y para la cual no es el favorito de las apuestas. En ese sentido, habría dudas de si Canelo, aún ganando la pelea del 16 de septiembre, estaría disponible para un choque contra Cotto el próximo 2 de diciembre.

Cotto listo para otras facetas

Lo que siempre ha dejado claro Cotto es que no importa su rival, este combate será el fin de una carrera a la que le ha dedicado más de 25 años. Ahora le toca gozar de los frutos y logros alcanzados. De hecho, el consenso general en el mundo del boxeo es que Cotto ha sabido invertir muy bien su patrimonio, a diferencia de otros tantos peleadores que han malgastado su dinero, incluso llegando a un estado económico de suma precariedad.

Machado, Yaniel, Wonder Boy y Acosta con talento mundial

Entre los próximos proyectos que Cotto tiene en mente es el pleno desarrollo de su compañía Miguel Cotto Promotions. Actualmente, como parte del acuerdo que firmó recientemente con la compañía de Oscar de la Hoya como socio estratégico, se espera que peleadores como Alberto Machado, Yaniel Rivera, José “Wonder Boy” López y Tito Acosta obtengan oportunidades reales de darse a conocer y aspirar eventualmente a peleas de título mundial. Todos estos púgiles han demostrado gran calidad boxística y un futuro prometedor. Cabe señalar que como parte de dicho acuerdo, ya Machado peleó en un combate transmitido a través de ESPN2.

Estoy convencido que Miguel Cotto es uno de esos peleadores que será apreciado mucho más después de su retiro, no sólo por la magnitud de sus logros y las grandes batallas que ha protagonizado, sino porque lo ha hecho a su manera y porque siempre ha trazado su ruta en un deporte que acaba para él, el próximo 2 de diciembre en el Madison Square Garden, lugar donde ha obtenido sus mayores logros. Definitivamente, no hay lugar más apropiado para presenciar esa despedida del cuadrilátero.

Cómo (no) desafiar la violencia racista

Por Aviva Chomsky

Mientras el “nacionalismo blanco” y el llamado “alt-Right” han ganado prominencia en la era Trump, una reacción bipartidaria se ha unido para desafiar estas ideologías. Pero gran parte de esta coalición se centra en las movilizaciones y en la retórica individual, extremista y llena de odio, más que en la violencia profunda, diplomática y, aparentemente, más políticamente correcta que impregna la política exterior y doméstica de Estados Unidos en el siglo XXI.

Todo el mundo, desde los republicanos más convencionales hasta la izquierda “antifa” [antifascista] pasando por los diversos demócratas y los ejecutivos de corporaciones, se muestran ansiosos y orgullosos por denunciar en voz alta e, incluso, enfrentándose físicamente a los neonazis y a los supremacistas blancos. Sin embargo, los extremistas en las calles de Charlottesville, o aquellos que hacen el saludo nazi del Reichstag, están involucrados sólo en una política simbólica e individual.

Incluso el asesinato de una contra-manifestante fue un acto individual, uno de los 40 asesinatos al día que ocurren en Estados Unidos, la gran mayoría por armas de fuego (el doble muere todos los días por los automóviles en eso que llamamos “accidentes”, pero que evidentemente también tienen una causa). Los manifestantes se apresuran a desplegar una energía extraordinaria denunciando el racismo de pequeña escala, pero ¿qué pasa con el racismo a gran escala? No ha habido ninguna movilización semejante, ni siquiera ha habido alguna en absoluto, contra lo que Martin Luther King llamó “el mayor proveedor de violencia en el mundo de hoy”. Solo en 2016, el gobierno de Estados Unidos arrojó 72 bombas diarias, sobre todo en Irak y en Siria, pero también en Afganistán, en Libia, en Yemen, en Somalia y en Pakistán, produciendo cada día un 9/11 en esos países.

Históricamente, los individuos y las organizaciones que luchan por cambiar la sociedad y la política de Estados Unidos han utilizado la acción directa, los boicots y las protestas callejeras como estrategias para presionar a los grandes poderes para que cambien sus leyes, instituciones, políticas o acciones. Por ejemplo, durante los sesenta y setenta, el sindicato United Farm Workers les pidió a los consumidores que boicotearan las uvas para, de esa forma, presionar a los grandes productores para que se sentaran a negociar. Los manifestantes contra la guerra en Vietnam marcharon en Washington o presionaron a sus representantes en el Congreso. Más tarde, también tomaron medidas directas: registraron votantes, protestaron contra la proliferación de armas nucleares, realizaron sentadas frente a trenes que llevaban armas a Centroamérica.

Todo este tipo de tácticas siguen siendo opciones válidas hoy en día. Sin embargo, ha habido un cambio desconcertante que nos alejó de los objetivos reales, desviando la atención y usando las mismas tácticas para simplemente mostrar nuestra solidaridad y expresar cierta indignación moral y poco más. Recuerdo la primera vez que, allá por los setenta, en Berkeley, participé en la marcha contra la violencia de género que se llamó “Recuperemos la noche”. Mientras hombres y las mujeres marchábamos por el campus sosteniendo velas, me preguntaba si alguno pensaba que los violadores cambiarían de opinión por el hecho de que grandes sectores del público desaprobaban la violación.

Con los años he llegado a ver, creo que cada vez con más claridad, lo que Adolph Reed llama “Posing as Politics” (Simulando política). En lugar de organizarse para el cambio, los individuos buscan realizar una declaración sobre lo que creen justo. Pueden boicotear ciertos productos, negarse a comer ciertos alimentos; pueden concurrir a marchas o en manifestaciones cuyo único propósito es demostrar la superioridad moral de los participantes. Los blancos pueden decir en voz alta que reconocen la injusticia de sus privilegios o se pueden declarar aliados de los negros o de cualquier otro grupo marginado. Las personas pueden manifestarse en sus comunidades afirmando que en ellas “no hay lugar para el odio”. Pueden, también, participar en contra-marchas para levantarse contra los supremacistas blancos, contra los neonazis. No obstante, este tipo de activismo solo enfatiza y revindica una auto confirmación del individuo en lugar de buscar un cambio concreto en la sociedad o en la política. Son profunda y deliberadamente apolíticos en el sentido de que no tratan de abordar cuestiones de poder, recursos, toma de decisiones ni de cómo lograr un cambio concreto.

Curiosamente, estos activistas que han reivindicado la responsabilidad por la justicia racial parecen estar comprometidos con una visión individual y apolítica de lo qué es el problema racial. La industria de la diversidad se ha convertido en un gran negocio, tanto para las universidades como para las empresas que buscan el sello de inclusividad. Las oficinas para la diversidad de los campus canalizan la protesta de los estudiantes en una especie de alianza con la administración y los conducen a pensar en las partes en lugar de ver el conjunto. Aunque son expertos en la terminología del poder, como la diversidad, la inclusión, la marginación, la injusticia y la equidad, evitan cuidadosamente temas más escabrosos como el colonialismo, el capitalismo, la explotación, la liberación, la revolución, la invasión y otros análisis concretos sobre temas nacionales y mundiales. Así, la masa es movilizada a través de una lista cada vez mayor de identidades marginadas, permitiendo que la historia y las realidades raciales sean neutralizadas por la Teoría de la diversidad, como si fuesen bolas de billar rodando entre las diferentes identidades, todas despojadas de su historicidad. Rodando por una superficie plana y, en ocasiones, chocando unas contra otras.

Pero no nos confundamos. Los blancos nacionalistas que marcharon en Charlottesville enfermos de odio, tan repugnantes como pueden serlo sus mismos propósitos, no son los responsables de las guerras de Estados Unidos en Irak, en Siria y en Yemen.

No son ellos los responsables de que nuestro sistema de escuelas públicas se haya convertido en una red de corporaciones privadas.

No son ellos los responsables de que nuestro sistema de salud sea inequitativo y discriminatorio hacia aquellos que no son blancos, dejándoles servicios precarios y condenándolos a una muerte prematura.

No son ellos los que excluyen y desalojan a la gente de color de sus casas.

No son ellos los autores del capitalismo neoliberal con sus devastadores efectos sobre los pobres de todo el planeta.

No son ellos los que militarizan las fronteras para hacer cumplir el apartheid mundial.

No son ellos quienes están detrás de la explotación y quema de combustibles fósiles que está destruyendo el planeta, siendo los pobres y las personas de color los primeros en perder sus hogares y sus medios de subsistencia.

Entonces, si realmente queremos desafiar el racismo, la opresión y la desigualdad, debemos dejar de mirar a esos pocos cientos de manifestantes en Charlottesville y poner de una vez por todas el ojo en las verdaderas causas y en los verdaderos gestores de nuestro injusto orden mundial.

Ni unos ni otros son difíciles de encontrar.

Reproducido de www.rebelion.org Traducción de Jorge Majfud. La autora es profesora de historia y coordinadora de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Estatal de Salem, en Massachusetts. Su último libro es Undocumented: How Immigration Became Illegal (Indocumentados: cómo la inmigración se convirtió en ilegal. Beacon Press, 2014)