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Vivir es cuidar

Somos todos hijos e hijas del cuidado. Nadie sobrevive sin tener, al menos en los primeros días, a una persona que le garantice los cuidados necesarios. En la India del siglo V antes de nuestra era, Sidharta Guatama, el Buda, afirmaba: “Todos / as estamos llamados a mirar a otra persona como una madre cariñosa mira al hijo que está en su útero”.

Filósofos de tiempos antiguos hasta los del siglo XX, como Heidegger, comprendieron que lo que más define al ser humano no es la capacidad de pensar, sino la vocación de cuidar. Lo que nos hace ser personas es la relación del cuidado, recibido y compartido.

Es urgente recordar eso para comprender mejor las raíces de la crisis social y política en que estamos sumidos. La sociedad contemporánea se desarrolló mucho en el plano técnico y científico. Aunque ha mejorado la comunicación virtual, ni la comodidad ni las facilidades de la tecnología llenan el inmenso vacío que las personas sienten.

En el siglo IV, San Agustín oraba a Dios: “El corazón humano nunca se saciará mientras no reposa en Ti”. Sin embargo, actualmente, parece que la mayoría de la gente no se muestra tan interesada en esa relación. A lo largo de la historia, muchas veces las religiones presentaron a Dios como un ser distante de nuestra vida, todopoderoso, amigo de sus amigos y cruel con los que no lo conocen. Esas imágenes mezquinas de Dios alejaron de él a gran parte de la humanidad. Y eso continúa con hambre y sed de amor. Todo el mundo quiere ser feliz, pero busca la felicidad en el consumo y la ambición del poseer.

El sistema dominante exiló la ética de las discusiones sobre la vida social. Al hacer eso, la sociedad humana desertó su vocación fundamental de cuidar la vida y las relaciones sociales y amenaza la continuidad de la vida en el planeta.

Quien cree en Dios sabe que su Espíritu se manifiesta en todo acto de cuidado y solidaridad. Muchas veces, las Iglesias tienen la pretensión de decirles a los cristianos y al mundo cómo deben comportarse en la totalidad de sus vidas. Sin embargo, lo hacen en el plano de la moral personal. En el ámbito social y político, los que se dicen creyentes se preocupan más por la moralidad de las relaciones personales que por la ética de la justicia y de la paz. Actualmente, el papa Francisco ha insistido: la ética de Jesús se fundamenta en el amor y la misericordia.

Las sociedades indígenas de América Latina proponen como criterio de nuevas relaciones sociales el Bien-vivir. Es un camino de cuidado con todo ser vivo y en él podemos contemplar el Espíritu, presente en todo el universo.

Crucigrama: Nancy Morejón

Horizontales

1. Nancy Morejón _____; poeta, ensayista, periodista, crítica literaria, y traductora cubana. Miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua.

7. Pez teleósteo cuya carne se consume fresca o en conserva.

9. _____, ciudad atribuida; poemario de Morejón.

11. Pone huevos.

15. Avalancha.

17. Nancy _____ Hernández; se desempeñó como Asesora de Casa de las Américas, y como Presidenta de la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

19. Inflas.

21. _____ y mestizaje en Nicolás Guillén; Morejón obtuvo el Premio Nacional de Ensayo “Enrique José Varona” de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por este libro.

24. Antonio _____; pintor, periodista, profesor, narrador y poeta puertorriqueño.

25. Del verbo leer.

27. Tablar de huerta.

28. Provincia de la región de Piamonte, Italia, célebre por su vino.

30. _____ Morejón; autora de Elogio y paisaje, La quinta de los molinos, Mutismos, Amor, ciudad atribuida, Richard trajo su flauta y otros argumentos, Lengua de pájaro, comentarios reales, Nación y mestizaje en Nicolás Guillén, Fundación de la imagen y Octubre imprescindible. Tradujo Las armas cotidianas.

31. Adjetivo demostrativo, fem. Pl.

32. Mugido.

33. Raspa.

34. Botella _____ mar; poemario de Morejón.

35. Elogio _____ paisaje; poemario de Morejón galardonado por el Premio de la Crítica en 1997.

36. Símbolo del barrio.

39. Vivienda esquimal.

41. _____ Zag; libro de J. Zahonero.

42. Nombre de la letra b.43. La _____ de los molinos; poemario de Morejón que obtuvo en Cuba el Premio de la Crítica en 2000.

44. 7 de _____ de 1944; nacimiento de Morejón.

Verticales

1. La _____; ciudad natal de Morejón.

2. Las _____ cotidianas; traducción de Morejón del libro de Paul Laraque.

3. Arrojad.

4. Richard trajo _____ flauta y otros argumentos; poemario de Morejón de 1967.

5. _____; poemario de Morejón de 1962.

6. Lengua _____ pájaro, comentarios reales; libro de ensayos de Morejón de 1971.

8. Conjunto de células u organismos genéticamente idénticos.

10. En otro tiempo, en un tiempo pasado.

12. Sultanato de _____: país cuya capital es Mascate.

13. Forma de pronombre.

14. Símbolo del argon.

15. Achaque.

16. Reúnas.

18. _____ Poniatowska Amor; escritora, activista y periodista mexicana.

19. Me dirigía.

20. Papaya en México.

22. Plural de la letra i.

23. _____; barrio de la ciudad de San Bernardo en Chile.

25. Hogar.

26. Elevé la bandera.

29. Fundación de la _____; libro de Morejón de 1988 que recoge diversos estudios sobre figuras cubanas, antillanas e hispanoamericanas de los siglos XIX, XIX y XX.

31. _____ de la danza; poemario de Morejón publicado por la UNAM.

36. Biberón.

37. Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de _____; fue presidida por Morejón.

38. Félix de _____ Comella; escritor catalán miembro de la Real Academia Española.

40. Cuaderno _____ Granada; poemario de Morejón de 1984.

Estación a la deriva (VIII)

AHORA QUE SE ABREN LAS FRONTERAS y los ríos se desbordan por el mundo; ahora que los muros se rompen desde adentro y un temblor estremece los pilares de la tierra; ahora que todo está tan cerca y tan lejos como para no tocarlo; ahora que todo es una máscara sin rostro y que nada es de nadie, y que las palabras se pierden sin sonidos y las voces se disipan sin sus ecos; ahora que todo es del otro y de los otros; ahora que no hay sujetos discernibles sino sólo predicados revoloteando en el vacío, ¿qué resta? Pues los nombres, no más: las palabras. Pero acaso la pregunta sea otra: ¿hubo alguna vez algo más que las palabras? Decir que no implica un sí indudable, inescapable.

*

LAS LLAMAS NO LO SABEN: son el fuego, / el fuego que arde y quema y no fatiga / su rostro indefinido. Nos intriga / por su calor antiguo. Yo me entrego / a su simplicidad con gesto ciego / pero algo se desborda: es la enemiga / corriente de agua. A golpes la fustiga / y se le va la vida en ese juego. / El fuego no se deja, el fuego sabe / que es nuevo y es eterno. Cuando acabe / se acabará la sal que llena al mundo / y en cada soledad, envuelta en hielo, / se perderá otro infierno y otro cielo / y otro sueño, acaso el más profundo.

*

ESCRIBIR UN SONETO SOBRE EL FUEGO en Estocolmo es muy difícil. Hay un viento frío, terrible, que nos cala en los huesos y en el centro mismo de la soledad. La sangre añora el calor. La carne se muere de tristeza en ausencia de las llamas. La llama de cada día –la poesía– se siente perdida en este lado del mundo, y hasta el agua tiembla de miedo y de frío. El agua que nos recobra y nos devuelve teme hacerse hielo y no encontrar las rutas del regreso. No lanzo mensajes en botellas porque el agua endurecida rompe el vidrio, y los versos no me salen. No encuentro las palabras, el tono, la forma. Estoy perdido en algún lugar de este cuaderno, sobrevivo en él y nado entre sus páginas.

*

QUE NO PASE UN DÍA sin que hayamos conocido tu misterio. Que cada instante te diga desde siempre. Que no pequemos sin ti ni exista contrición sin ti. Que blasfememos en tu nombre y en cada maldición te sintamos. Que no haya prisa en nuestros miembros cuando osen tocarte. Que no se acaben las preguntas que en la noche guardamos para ti. Que fatiguemos los caminos en tu busca y que cada sendero sea un encuentro y un extravío. Que seamos sin ti sólo para ti, y que en cada momento arda tu ausencia, y que así te añoremos desde el fondo mismo de tu inmenso vacío. Que nos pierdan los locos en la calle cada vez que preguntemos por tu morada. Que se borren los mapas y los nombres de los pueblos. Que cada señal sea lo inverso o lo otro y que nos lleve a ningún lado. Que te pierdas, al fin, que no aparezcas, para que cuando sintamos estar solos estemos verdaderamente solos, y lo sepamos y lo aceptemos sin reproches. Que la historia se borre. Que no hayas existido, y tu nombre sea nunca jamás. Que cada marca que pudiste dejar se borre, y sólo quede un sueño, una vaga imagen del alba que con la luz se esfume, y al final podamos despertar. Así sea.

*

LOS DÍAS VAN MURIENDO de lado o bocarriba. El frío se los traga, la luz a medianoche de Estocolmo los esconde, y las calles, que falsamente los prometen, los ocultan. No hay nada que hacer. Si es cierto que a cada día corresponde su propio afán, pues nunca acabo. Si la noche no existe, sólo creeré por fe que hoy no es ayer, y que mañana nunca llegará porque sólo estaré en otro día extraño y semejante al de hoy. ¿Pero acaso lo sé? ¿Quién soy yo para saber qué día es éste? ¿Quién soy yo para morirme sin saber? Los días van muriendo arrodillados, de pie, haciendo sombra al filo de la luz, y las sombras se desbordan, y la luz nunca acaba, porque acaso los días así lo quieren y en el fondo se resisten a morir. No sé. ¿Quién soy yo para saber o no saber?

*

UNA CASA DE CATORCE TABLAS donde quepan tantas preguntas que reviente. Un “ubi sunt” perpetuo que nos lleve a desechar toda respuesta. Un soneto, al fin, que nos ocupe por siempre, y que su forma proteica sea nuestra forma, para que en cada verso nos perdamos, para que en cada pausa preguntemos sin voz y sin aire, y así morirnos, sin haber encontrado dónde: ¿En dónde arde mi voz desecha? ¿En dónde / arden mis manos sus dedos roídos? / ¿En dónde arden los cuerpos, derretidos, / y en dónde la mirada que se esconde? / ¿En dónde el vago gesto de la tarde / y el eco ya sin voz que me perdiera / al borde de otro mar, otra ribera? / ¿En dónde la guitarra suena y arde? / ¿En dónde te he perdido? ¿En dónde muero? / ¿En dónde corro? ¿En dónde está el acero / que acechara mi carne? ¿En dónde el río? / ¿En dónde el viento? ¿En dónde la ventana / en que asomé mi rostro una mañana? / ¿En dónde aquel sendero que extravío?

*

EL MÁS PRECIADO DE LOS ELEMENTOS, el fuego, no cabe en un soneto. Sobre todo cuando hace frío, cuando todo esconde el rostro proteico de las llamas, y entonces algo falta o algo sobra. Las líneas se resisten. Los puntos y las comas no están a sus anchas, no llegan a la naturalidad de la prosa. Los acentos extravían posiciones. El ritmo es sordo. Las voces se confunden en un torbellino. Proliferan los puntos de vista. Convergen perspectivas. No se alcanza el soneto. No se colma la horma cambiante. Como un incendio, parece devorarse, parece levantarse sólo para caer, para que el golpe sea más fuerte, y al final sólo queda la vaga sensación de haberlo visto todo en otra parte.

*

LA HISTORIA DE NUESTRA VIDA podría ser la historia de un poema, su secreta cronología. De cada una de esas palabras una y otra vez repetidas podríamos levantar un inventario donde quepan las mañanas, las tardes y las noches. En la sintaxis podríamos encontrar las claves, las causas y los efectos. En la conjugación podríamos encontrar las preeminencias, los grados de heroísmo, las señas de egoísmo. En los tiempos de cada verbo podríamos construir leyes de proyección. En el ritmo, de haberlo, podríamos hallar las evidencias del hastío, del alboroto o de la serenidad. En la colocación de los signos y en la corrección podríamos adivinar secretas intenciones. La secuencia de nuestra vida fácilmente podría ser contada desde esas minucias, desde esos detalles. Si el poema es bueno, nada sobrará. Y si en la cronología cada fecha es una parte insustituible, pues entonces, bien hecho. A escribir y a vivir.

*

SE ACABA ESTOCOLMO ENTRE LAS MANOS. Se acaba el silencio y la luz de medianoche, la luz pálida y tenue que me acompañó el otro día por las calles desiertas a las dos de la mañana. Se muere esta calma y esta ausencia tranquila, que va cediendo su lugar a otra ausencia. Una caja de mapas me despierta en la mañana, una caja repleta de rutas y papeles sin dueño, y se acaban las piernas y se esfuma el dinero. Entonces el círculo se va cerrando, los números se vuelven periódicos, y todo es un latido idéntico, sin nombre, sin rostro ni cuerpo, sin señas más allá de la sangre que fluye y fluye sin reposo. El ciclo es ya casi completo. Sólo nos quedan en las manos las marcas del retorno, que es un vértigo y una huida. Sólo nos quedan canciones tristes de un uruguayo –Alfredo Zitarrosa–, y el duro rasgar de su guitarra. Nos vamos escapando de este frío Estocolmo y nos llevamos un frío aún más intenso en el alma, y una ganas terribles de un pronto regreso. ¿Pero qué nos sucede, que lloramos? ¿Qué nos pasa, si apenas hemos llegado, por las aguas de este archipiélago hermoso? Este frío nos llegó a besar los huesos, y ahora, prestos al calor de otras latitudes, sollozamos como niños, y nos hacemos un paquetito de guardadas tristezas, y al fin, sabiéndolo o sin saberlo, nos vamos tan desnudos como nos fuimos de Londres y París, con un pedazo de tierra en las manos, y el corazón repleto, ya casi reventando, por lo que dejamos, por lo que habremos de seguir dejando. Estocolmo se derrama lentamente, paso a paso, y en la boca queda su hueco, y la voz ya no quiere decir lo que ella dice.

*

EL TREN ACABA DE SALIR DE ESTOCOLMO rumbo a Copenhague. Otra despedida en la estación. Se va uno acercando a las cosas para luego acumular distancias. Ya no hace frío. Las fronteras de sal vuelven a abrirse. Las murallas se quiebran y la voz se duplica. Estoy aquí o allá. Me desplazo del borde hasta la orilla, recorriendo cada parte de nada. Este tren no lo sabe. Este tren se resiste a saberlo, a decirlo, a gritarlo. Corre y corre. Me ignora. Cree avanzar por los rieles hacia una estación futura. No sé, no quiero saber a dónde voy. Ámsterdam, San Juan, Princeton, New York, Chicago o Boston son sólo nombres. Los senderos se derraman como el agua o la arena. Me voy a todas partes. (1995)

c.1989 (cuarta entrega)

Voy a tomarme una pausa de los sueños y los miedos y la memoria. Me interesan estos años no porque me acuerde. Es todo más o menos un invento. O algo sí me acuerdo, pero por eso mismo será banal, si es que el recuerdo es un barco que partió de puerto sin perspectiva de costas, algo así, una invención como todo viaje. Pero algo pasó allí en esos años, la fecha es imprecisa. Una vuelta de tuerca, un giro de esos que da la historia a diario y que a veces les da por ser de verdad históricos, sólo que no nos damos cuenta. Hasta después. Ahora, por ejemplo. O después se lo decide, se decide que fue importante. El 1989, por ejemplo, un año que habría que marcar en el calendario en retrospectiva, si los calendarios se llenaran al revés, una vez que ya pasaron, por eso de darles un poco de verdad.

Pasaron cosas en los años en los que yo crecía. Vico C, por ejemplo, tuvo su primer éxito comercial con la canción “La recta final.” Un éxito importante, porque su título apocalíptico recoge bien el tono de una era. También, menos apocalíptico, menos profundo, pero no menos sintomático, Rubén DJ sacó un tema notable, “La escuela”. Es curioso observar desde esta distancia esa mala manía por los mensajes edificantes, cómo pululaba. Cualquiera que viniera a decir que había que hacer deportes y combatir las drogas salía gobernador. Todavía no había pasado, pero se estaba preparando el terreno. En el 1992, Roselló ganó con la consigna “Duro contra el crimen”, vistiendo unos pantaloncitos cortos deportivos y cara de buenas intenciones. En su campaña decía que se nos estaba acabando el tiempo para salvar a Puerto Rico del crimen y las drogas. “Le escuela” bien puedo haber sido el tema de su carrera hacia la gobernación —quizás si Rubén DJ no hubiera sido negro y de caserío, porque Roselló claramente se presentaba como un padre de familia blanco de clase media, que venía a salvar a los hijos blancos de los otros padres blancos de clase media del peligro que constituían en las calles los negros de los caseríos.

Se me ocurre, pero será eso, sólo una ocurrencia, que hay una extraña familiaridad entre las canciones de Rubén DJ de finales de los ochenta y la campaña de Roselló del 1992. Ambas estaban preocupadas por la violencia y las drogas. Y es como si de repente nos hubiera saltado encima la cosa violenta que yo temía que me atacara al salir de la bañera, desprevenida. Ellos respondieron al problema con una ingenuidad que daría risa si no fuera tan triste ver ahora su despliegue de décadas.

En diciembre del 1989, yo sólo tenía cuatro años, y a Rubén DJ le dio con escribir otro éxito, “Feliz Navidad.” En ella decía, lo veo ahora en You Tube regresando a las imágenes de mi infancia que no recuerdo, que la gente de nuestro pueblo “ya no vive con amor sino con miedo,” que “qué pena que no estamos como hermanos,” que “nos estamos matando como gusanos,” y observa que “ya no existe la unión familiar, sino la envidia,” y —este es el gesto importante de la canción— le dice al oyente: “piensa que debemos corregir todos los errores para ser feliz; luchar, perseverar en los problemas que tenemos, y así en el futuro felices seremos.” Casi me enternece que, en una oración apenas compleja, alguien haya creído que podía encapsular la totalidad del problema nacional. Pero basta compararla con el texto de un anuncio de la campaña de Roselló para entender que Rubén no estaba tan lejos del nivel de análisis con el que nos cogió de pendejas quien salió gobernador: “Nos estamos acercando a un nuevo siglo y muchos creen que en Puerto Rico las cosas no pueden cambiar, yo creo que sí podemos, por eso decidí dedicar todo mi esfuerzo a lograr ese cambio, un cambio que tenemos que hacer ahora. Tenemos que enfrentar el futuro con confianza y entusiasmo, con ideas nuevas, y con el compromiso de hacer un mejor Puerto Rico.”

Entonces pienso que hay algo quizás sintomático, quizás incluso idiosincrático, en el imperativo con que Rubén DJ se dirigía a nosotros. La idea de que el que persevera gana, ese optimismo idiota. Es exactamente lo mismo que creer en el hada protectora de la canción de Pinocho (ver la parte 2 de esta serie), pero la canción de Rubén DJ es infinitamente más pobre e ingenua. La canción de Pinocho es perversa porque esconde un subtexto en el que siempre queda abierta la posibilidad de que el hada protectora no salve a Pinocho, de que el hada protectora no exista en absoluto y Pinocho muera a falta de un donante de corazón. La autoridad didáctica que asume el rapero, en cambio, no deja lugar a la sospecha, se basa en un racionalismo estúpido, mecánico, que establece que si pensamos correctamente encontraremos la solución, y tiene todavía la confianza pendeja de que incluso la pondremos en práctica como por magia silogística.

No me acordaba de que el rap de Rubén DJ era principalmente didáctico. Casi todas las canciones llevan por título el tema del que tratan, el problema a tratar: La escuela, El alcohol, Feliz Navidad, Ponte el sombrero. Las fallas a las que apunta la canción se perciben como asuntos individuales. El malestar social se debe a errores en el comportamiento de cada fulano de tal. A la decadencia en los valores, a la falta de unidad familiar, a los muchachitos que no escuchan consejos y no van a llegar a viejos, a los padres que no crían bien a los hijos. Esas son las causas detrás del problema de la violencia y el narcotráfico, según el rapero. Un problema tan profundo y de dimensiones transnacionales que la letra de la canción, incluso si pudiéramos reconocerle algún pequeño mérito de ingenio, no llega ni a penas rozar. En su lógica banal, bastaría con que fuéramos siempre a la escuela, no bebiéramos alcohol, nos amáramos en vez de matarnos, nos pusiéramos el condón, y ya, lista la receta para un país que se derrumba. Es casi fascista el programa: orden, control, y reducción de la población. Escucho estas canciones en mi computadora, veo los videos, tan lejanos, tan increíblemente lejanos en su simplicidad, en su tontería bien intencionada, y a penas puedo creer que yo ya estaba viva cuando eso pasó. Lo que es más, que incluso cabe la posibilidad de que yo haya visto ese Show de las 12 en el que aparecieron Rubén DJ y Jelly D, enviando un cándido mensaje de amor a las familias puertorriqueñas. Un gesto heroico de la ingenuidad que casi me conmueve pero al fin termina por encabronarme.

Ya después de que ganó Roselló y empezó a cumplir con su promesa de la guerrita esa contra las drogas, o ya para ponernos honestas, contra los pobres y los caseríos, los cantantes que le siguieron los pasos del ritmo a Rubén DJ se dieron cuenta bien rápido de que el rap y el didacticismo no iban de la mano. La ingenuidad imberbe de Rubén no iba para ningún lado. Ellos también estaban metidos, como todos nosotros, en esa violencia que Rubén y Jelly denunciaban el el 89, pero, cambio de síntoma notable, no les interesaba para nada mirar a esa violencia desde afuera, tomar distancia, mucho menos educar a la población para combatirla mano a mano. Había, por el contrario, algo de voluntad transgresora, algo de respuesta guerrera, algo de aquí vamos a hablar los que están siendo silenciados a mano dura, de vamos a hablar de lo que no nos dejan, de nosotros, de esta vida, lo vamos a poner en la radio y al final vamos a poner a todos a hablar de eso que se esfuerzan tanto por rechazar con su trazo urbano bien delimitado, con sus controles de acceso, con su colegios privados, con su racismo. Como una venganza brutal del indecoro. Y también había, claro, cuándo no, mucho de dinero. Nosotros los pobres ahora vamos a hacer dinero, algo así era lo que decían, digo yo, y lo vamos a hacer a partir del dinero de todos los que no nos querían escuchar. Y decían que la venganza era dulce y rítmica porque terminaron comprando sus CD’s o a lo mínimo meneando las nalgas en las fiestas con el dem bow. Nos vamos a llenar de chavos, y a los que se les ocurrió que era una buena idea meter a un montón de gente en casas de bajo costo a vivir hacinados, marginados y eternamente pobres, pues que se vaya enterando de que no, que queremos llevarnos una parte del bizcocho que se están comiendo quién sabe dónde. Vamos a tirarles a todos en la cara nuestra realidad indecorosa. Y no lo vamos a hacer con un mensaje fácil y bonito de que si esto está bien mal y hay que cambiarlo, no, a nosotros no nos tiene que venir a cambiar nadie, el mensaje es que aquí estamos, que mírennos, que brillamos, y que no nos vengan a joder. El mensaje es que nosotros nos hemos desarrollado al margen del estado, en el margen donde el estado nos puso, y que vamos a jugar la parodia del juego llenándonos los bolsillos con el dinero que sustenta al estado mismo. Y si los que están adentro se comieron la mierda y no fueron capaces de generar una cultura nacional efectiva porque se perdieron en planer para robar mejor o en discusiones sobre qué era lo nacional y qué era la cultura y se les olvidó que aquí estábamos, ah, pues si se les olvidó porque se volvieron quizás un poco abstractos desde la lejanía y cuando les dieron un puesto en el que podían hacer leyes y en el que podían decidir quién estaba dentro y quién estaba fuera se siguieron olvidando de nosotros, ah, pues ahora no se van a poder olvidar, y no necesitamos su permiso para poner a circular nuestro estado paralelo de las cosas, porque la tecnología ya está como para que cada cual se las agencie. Llegamos a la radio, llegamos a las casas disqueras, llegamos a los cuartos de tus hijos y a tu cuarto también, a los carros, a las marquesinas y a todas las fiestas. Tenemos armas con balas, pero también tenemos los cassettes. No nos cogen por ningún lado.

O al menos ese fue el mensaje que yo entendí que se iba desarrollando según yo iba creciendo, desde finales de los ochenta hasta que explotó Daddy Yanquee temprano en los 2000, y ya eso vino a ser otra cosa, otro síntoma de otra cosa más. Y se me ocurre que el reguetón ha sido la sublevación más exitosa que ha existido en Puerto Rico. Si hubiesen puesto todo el dinero que ganaron al servicio de algún proyecto común, en vez de vidas de magnates, se hubieran quedado con el país. Pero tomar este país, por los medios tradicionales de la política, no estaba en los planes de nadie. La vida, claramente, se estaba desarrollando en otra parte, en otras formas. Rubén DJ con su mensajito mongo no lo entendió. Roselló, sin embargo, ganó en el 1992 con el mismo mensaje.

#PUR Los nuestros lágrimas centroamericanas

Nota: Hace un año se fue Elliot Castro, hoy lo recordamos con la intensidad del primer día. Aquí dos notas desde perspectivas diferentes. Sus familiares invitan a una misa de recordación este jueves 26 a las 6:00p.m. en la Parroquia Episcopal, La Encarnación en la Urb. Roosevelt.

Por Sacha Acosta

Son tantas y tantas las historias que no habrá manera de escribirlas en estas dos semanas. Esas historias tienen las mismas cantidades de existencias que las lágrimas derramadas por mil emociones que provocan nuestra Delegación. Digo mil para ponerle un número, pero pueden ser infinitas.

Las lágrimas son significado de satisfacción. Otras, las menos que queremos, de frustración. Donde hacemos la tregua es en el dolor. Otras lágrimas se complementan coraje, alegría, frustración y de amor. No obstante, su resultado es siempre el mismo: sacar emociones del alma que hablan mejor que 10 mil palabras.

En estos días, desde el 19 de julio hasta el 3 de agosto, las lágrimas serán acompañante en estas justas Barranquilla 2018. Lloramos desde el primer día con desfilar con frente en alto, luego de ser sacudidos por María y la situación social que vivimos como país.

Lloramos desde la primera medalla en poomsae. Lloramos con las medallas que abren un nuevo capítulo en la historia con la plata de Andrea Maldonado, por su esfuerzo y dedicación. Andrea se entró entre las mujeres pioneras: primera mujer en Puerto Rico en ganar medalla, de plata, en “all around”. Una historia que sigue añadiendo valor a la nueva generación femenina de gimnasia artística.

También incluyo las lágrimas de dolor por el cuarto lugar de estas chicas el sábado en por equipos y el segundo lugar de tenis de mesa masculino. Estas lágrimas yo las transformo en satisfacción porque son un relevo generacional que van a seguir cosechando muchas historias.

Unas lágrimas especiales son las de vergüenza deportiva. El histórico oro y plata doble mixto de tenis de mesa derramó lágrimas de vergüenza deportiva, respeto deportivo y de emociones encontradas. Sí es cierto que fuimos oro y plata, pero el detalle es que estaban sangre de su sangre jugando en contra Adriana y Melanie Diaz. Estas chicas nos llevaron a trasladar ese sí y no quiero competitivo: el oro o la plata, la victoria o la derrota, la familia o la competición. Adriana y Melanie nos enseñaron que en el deporte también se viven la toma de decisiones difíciles. Lo mismo Brian Afanador con Daniel González, dos caballos tenimesistas que han vivido como familia por un país.

Otras lágrimas llegaron hoy… llegaron menos intensas que hace un año. Un 23 de julio de 2017 salió en falsa salida nuestro amigo, mentor, charlatán y comentarista favorito, Elliott Castro Tirado. El Facebook me recordó lo mucho que debo trabajar para no descompensarme en el recuerdo de su partida. Al mismo tiempo, recordarlo orgulloso de todos los que hemos cogido el relevo comunicador para informar con respeto, responsabilidad y pasión las ejecutorias de nuestros atletas. Solo me imagino texteando datos históricos, haciéndome observaciones a esas horas 3:00 o 4:00 de la mañana sobre nuestro #EquipoPUR y ya saben… su amor #LAI. Te extraño tanto. Te extraño mucho con demasiado Súper Elliott. ¡Eres único!  Se te extrañará infinito. Seguirás vivo por tu legado, tu amor y tu patriotismo.

En el deporte las lágrimas son parte de todo. Es una manifestación que no se puede ignorar. Nos hacen seres humanos con voluntad, deseo, éxito esperanza y valor. Tenemos lágrimas para todo. Las lágrimas que hoy son centroamericanas.

Reproducido del blog de la autora, laestocada.