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Plan del Comando Sur contra Venezuela “Golpe maestro” de EE.UU. contra Venezuela

Por Stella Calloni

Estados Unidos y sus socios preparan en silencio el brutal plan “para acabar con la ‘dictadura’ de Venezuela: el golpe maestro”, que está ya en marcha y cuya primera parte comenzaría antes de las próximas elecciones venezolanas; y si no tienen éxito en derrocar al presidente Nicolás Maduro con la nueva ofensiva, donde utilizarán todo el aparato propagandístico y mediático, y más acciones violentas en “defensa de la democracia”, accionarán el Plan B, que abarcará a varios países imponiendo una “fuerza multilateral” para intervenir militarmente.

Panamá, Colombia, Brasil y Guyana son puntos claves del movimiento militar, con el apoyo de Argentina y otros “amigos”, bajo control del Pentágono. Ya tienen preparadas las bases que ocuparán, los países de apoyo directo (fronterizos), y hasta hospitales y centros de acopio de víveres para sus soldados.

El documento analiza la situación actual ratificando la guerra contrainsurgente que se libra contra Venezuela, pero también el perverso esquema de la guerra psicológica que permite entender la persecución, el acoso, el desprestigio, la mentira criminal que se utiliza para acabar no sólo con las dirigencias populares, sino contra los pueblos de la región.

Esto surge de un documento que lleva la firma USN K W TIDD, es decir, Kurt Walter Tidd, almirante de la Armada de Estados Unidos, actual comandante del Comando Sur, y que no ha sido aún divulgado.

Al referirse a la situación actual de Venezuela, el informe menciona que tambalea la “dictadura venezolana chavista como resultado de sus problemas internos, la gran escasez de alimentos, el agotamiento de ingreso de fuentes de dinero externo y una corrupción desenfrenada, que ha mermado el apoyo internacional, ganado con petro–dólares, y que el poder adquisitivo de la moneda nacional está en constante picada”.

Suponen que este escenario, que admiten que ellos mismos han creado, con una impunidad que aterra, no cambiará. En este caso, justifican sus acciones advirtiendo que el gobierno venezolano acudirá a nuevas medidas “populistas” para preservarse. Asombra en qué lugar colocan a la oposición que ellos manejan, asesoran y pagan, al entender que “el corrupto régimen de Maduro colapsará, pero lamentablemente las fuerzas opositoras, defensoras de la democracia y del bienestar de su pueblo, no tienen poder suficiente para poner fin a la pesadilla de Venezuela” por las disputas internas e incluso “la corrupción similar a la de sus rivales, así como la escasez de raíces” (NdR: es decir, de patriotismo), que no les permite sacar “el máximo provecho de esta situación y dar el paso necesario para sobrevolar el estado de penuria y la precariedad en la que el grupo de presión que ejerce la dictadura de izquierda ha sumergido al país”.

Lo que resulta aterrador es que mientras consideran que se está ante “una acción criminal sin precedentes en América Latina”, refiriéndose al gobierno de Venezuela, que nunca ha actuado contra ninguno de sus vecinos y que ha mostrado una intensa solidaridad regional y mundial, el plan sostiene que la “democracia se extiende en América, continente en el cual el populismo radical estaba destinado a tomar el control”.

“Argentina, Ecuador y Brasil son ejemplo de ello. Este renacimiento de la democracia –así le llaman– está soportado sobre las determinaciones más valiosas y las condiciones de la región, las cuales corren a su favor. Este es el momento en que los Estados Unidos prueben, con acciones concretas, que ellos están implicados en ese proceso en el que derrocar a la dictadura venezolana seguramente representará un punto de inflexión continental”.

Por otra parte, alientan al presidente estadunidense Donad Trump a actuar, considerando que “esta es la primera oportunidad de la Administración Trump para demostrar y llevar adelante su visión sobre democracia y seguridad”. Buscan convencerlo de que “su participación activa es crucial, no sólo para la Administración sino para el continente y el mundo; que el momento ha llegado”.

Esto significa “intensificar el derrocamiento definitivo del chavismo y la expulsión de su representante, socavar el apoyo popular” al gobierno y “alentar la insatisfacción popular, aumentando el proceso de desestabilización y el desabastecimiento para “asegurar el deterioro irreversible de su actual dictador”.

Si uno quiere avanzar en el arte de la perversión contrainsurgente, basta leer este párrafo: “Sitiarlo (a Maduro), ridiculizarlo y mostrarlo como un símbolo de torpeza e incompetencia, exponerlo como una marioneta de Cuba”. También sugieren “exacerbar la división entre los miembros del grupo de gobierno, revelando las diferencias de sus condiciones de vida y la de sus seguidores y al mismo tiempo incitándolos a mantener en aumento esas divergencias”.

El plan está destinado a ejecutarse en forma rápida y furiosa, como las medidas tomadas por los mayordomos de Washington, Mauricio Macri y Michel Temer, con una escandalosa historia de corrupción, transformados por el Imperio en “líderes de la transparencia” que tomaron medidas en horas para la destrucción de los Estados nacionales con la certeza del disparo de un misil.

Demanda el plan de Estados Unidos hacer insostenible el gobierno de Maduro forzándolo a claudicar, negociar o escapar. El plan para acabar en plazos muy cortos con la llamada “dictadura” de Venezuela llama a ”incrementar la inestabilidad interna a niveles críticos, intensificando la descapitalización del país, la fuga de capital extranjero y el deterioro de la moneda nacional, mediante la aplicación de nuevas medidas inflacionarias que incrementen ese deterioro”.

Otro objetivo es “obstruir todas las importaciones y al mismo tiempo desmotivar a los posibles inversores foráneos” para –y vean ustedes la bondad capitalista– “contribuir a hacer más crítica la situación de la población”.

También abarca el plan, en sus once páginas, “apelar a aliados domésticos como a otras personas insertadas en el escenario nacional con el objetivo de generar protestas, disturbios e inseguridad, pillaje, saqueos, robos, asaltos y secuestros de buques y otros medios de transporte, con la intención de desabastecer el país, a través de todas las fronteras y otras posibles maneras, poniendo en peligro la seguridad nacional de sus vecinos”.

Consideran importante “causar víctimas” para señalar como responsables de esos hechos a los gobernantes “magnificando, frente al mundo la crisis humanitaria, a la que está sometida el país”, usando la mentira de una corrupción generalizada de los gobernantes y ligar al gobierno al narcotráfico para desacreditar su imagen frente al mundo y sus seguidores domésticos”, además promover “la fatiga entre los miembros del PSUV (Partido Socialista Unificado de Venezuela) incitando a la inconformidad entre ellos mismos, para que rompan ruidosamente las relaciones con el gobierno y para que rechacen las medidas y restricciones que también los afectan” y hacerlos tan débiles como es la oposición, “creando fricciones entre el PSUV y Somos Venezuela”.

La propuesta va subiendo de tono, como cuando llama a “estructurar un plan para lograr la deserción de los profesionales más calificados del país, para dejarlos sin profesionales en absoluto, lo que agravará más la situación interna y en este sentido culpar al gobierno”.

La mano militar

Como en una novela de suspenso, el documento llama a “utilizar a los oficiales del ejército como una alternativa de solución definitiva” y “continuar endureciendo la condición dentro de las Fuerzas Armadas para llevar a cabo un golpe de Estado, antes de que concluya el 2018, si esta crisis no hace que la dictadura colapse o el dictador no se decida a hacerse a un lado”.

Entendiendo que todo lo anterior puede fallar y con evidente desprecio por la oposición, llama a “continuar el fuego continuo en la frontera con Colombia, multiplicar el tráfico de combustible y otros bienes, el movimiento de los paramilitares, incursiones armadas y tráfico de drogas, provocando incidentes armados con las fuerzas de seguridad de la frontera venezolana y además “reclutar paramilitares mayormente de los campos de refugiados en Cúcuta, la Guajira y del norte de Santander, áreas largamente pobladas por ciudadanos colombianos que emigraron a Venezuela y ahora retornaron, huyendo del régimen que intensificó la desestabilización entre las fronteras entre dos países, usando el espacio vacío que dejó la FARC, la beligerancia del ELN y las actividades en el área cártel del Golfo (paramilitares)”.

Aquí viene el armado del golpe final cuando se planea “preparar el involucramiento de fuerzas aliadas en apoyo a los oficiales de la Armada venezolana o para controlar la crisis interna en caso de que se demore mucho la iniciativa […] establecer en una línea de tiempo rápido que prevenga que el dictador continúe ganando el control del escenario interno. Si fuera necesario actuar antes de las elecciones estipuladas para el próximo mes de abril”, en realidad serán el 20 de mayo y desde ya no las reconocen.

El nudo de la cuestión es “obtener el apoyo de cooperación de las autoridades aliadas de países amigos (Brasil, Argentina, Colombia, Panamá y Guyana). Organizar las provisiones, de las tropas, apoyo logístico y médico desde Panamá. Hacer buen uso de las facilidades de la vigilancia electrónica y las señales inteligentes; de hospitales y dotaciones desplegadas en Darién (selva panameña), el equipamiento de drones del Plan Colombia, como también las tierras de las antiguas bases militares de Howard y Albroock (Panamá), así como las pertenecientes a Río Hato. Además, en el Centro Regional Humanitario de Naciones Unidas, diseñado para situaciones de catástrofe y emergencia humanitaria, que cuenta con un campo de aterrizaje aéreo y sus propios almacenes”

Ya estamos hablando de un escenario de intervención donde se propone “avanzar en la basificación (estacionarse) de aviones de combate y helicópteros, vehículos blindados, posiciones de inteligencia y unidades militares de logística especiales (policías, oficiales militares y prisiones) […] Desarrollar la operación militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de los Ejércitos Latinoamericanos, bajo la protección de la OEA y la supervisión, en el contexto legal y mediático, del secretario general Luis Almagro”.

“Declarando la necesidad de que el Comando Continental fortalezca la acción, usando del instrumento del capítulo democrático interamericano, con el objetivo de evitar la ruptura democrática”.

Y más aún, “uniendo a Brasil, Argentina, Colombia y Panamá para contribuir al mejor número de tropas, hacer uso de su proximidad geográfica y experiencia en operaciones en regiones boscosas o selváticas. Fortaleciendo su condición internacional con la presencia de unidades de combate de los Estados Unidos y de las naciones mencionadas; bajo el comando general del Estado Mayor Conjunto liderado por Estados Unidos”.

Asombra la impunidad con que todo se está preparando a espalda de los pueblos, en la ilegalidad absoluta, y esto hace comprensible las últimas maniobras militares de Estados Unidos en esta región en la frontera de Brasil con Venezuela (Brasil, Perú, Colombia), en el Atlántico Sur (Estados Unidos, Chile, Gran Bretaña, Argentina), en el caso argentino, sin autorización del Congreso en octubre–noviembre pasado.

“Usando las facilidades del territorio panameño para la retaguardia y las capacidades de Argentina para la seguridad de sus puertos y de las posiciones marítimas […] Proponer a Brasil y Guyana para hacer uso de la situación migratoria a la cual tenemos intención de alentar en la frontera con Guyana. Coordinar el apoyo a Colombia, Brasil, Guyana, Aruba, Curazao, Trinidad y Tobago y otros Estados frente al flujo de migrantes venezolanos debido a los eventos de la crisis”.

Pero además “promover la participación internacional en este esfuerzo como parte de la operación multilateral con contribución de Estados, organismos no estatales y cuerpos internacionales, y abastecer de adecuada logística, inteligencia, apoyos, anticipando especialmente los puntos más valiosos en Aruba, Puerto Carreño, Inirida, Maicao, Barranquilla y Sincelejo, en Colombia, y Roraima, Manaos y Boavista en Brasil”. Increíble mapa de una guerra de intervención anunciada.

Información estratégica

Es asombroso el plan de silenciar “el simbolismo de la presencia de la representatividad de Chávez y el apoyo popular” y mantener el acoso “al dictador como único responsable de la crisis en la cual él ha sumergido a la nación” y sus más cercanos seguidores, a los que se acusará de la crisis y la imposibilidad de salir de esta.

En otro párrafo se llama a “intensificar el descontento contra el régimen de Maduro y señalar la incompetencia de los mecanismos de integración creados por los regímenes de Cuba y Venezuela, especialmente el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América) y Petrocaribe”.

En cuanto al tema mediático, el plan diseñado por Estados Unidos llama a aumentar dentro del país a través de los medios de comunicación locales y extranjeros la diseminación de mensajes diseñados y basados en testimonios y publicaciones originados en el país, haciendo uso de todas las capacidades posibles, incluidas las redes sociales, y por otra parte “llamar a través de los medios de comunicación a la necesidad de poner fin a esa situación porque es en esencia insostenible”.

En uno de sus últimos párrafos se trata de “asegurar” o mostrar el uso de medios violentos por parte de la dictadura para obtener el apoyo internacional, utilizando “todas las capacidades de la guerra psicológica de la Armada de Estados Unidos”. Es decir, repitiendo los mismos escenarios de mentiras, armado de noticias, fotografías y videos falsos, y todo lo usado en las guerras coloniales del siglo XXI.

“Estados Unidos deberá apoyar internamente a los Estados americanos que lo apoyan”, levantar la imagen de estos y del “orden multilateral de instituciones del sistema interamericano, como instrumentos para la solución de los problemas regionales. Promover la necesidad de envío de la Fuerza Militar de la ONU para la imposición de la paz, una vez que la dictadura corrupta de Nicolás Maduro sea derrocada”.

Reproducido de www.rebelion.org

Crucigrama: Claribel Alegría

Horizontales

2. Claribel _______; escritora latinoamericana. Nació en Nicaragua el 12 de mayo de 1924; falleció en Managua el 25 de enero de 2018. Autora de Acuario; Huésped de mi tiempo; Aprendizaje; Sobrevivo; Pueblo de Dios y mandinga; El retén; y, Álbum familiar.

9. Observa.

10. Ritual.

11. Pronombre.

12. Prefijo.

13. Hijo de Jacob.

14. Apócope de nada.

16. Escuchar.

17. Desea.

19. Argumenté.

22. Obsequiar.

23. _____; título de poemario de Alegría.

26. Plural de vocal.

28. Cenizas de _______; novela histórica de Alegría y Flakoll.

30. _______: Expediente cerrado; libro de Alegría y de su esposo Darwin J. Flakoll.

32. Nómina.

34. Armadillo.

37. Divinidad hindú, diosa de la Muerte.

39. Astro rey.

40. Existe.

41. _____; título de poemario de Alegría.

42. Adjetivo posesivo.

44. _______ familiar; novela de Alegría.

45. Buenos _______; capital de Argentina.

48. El _______; novela de Alegría.

49. _____; título de poemario de Alegría (1978). Premio Casa de las Américas.

51. La abuelita y el Puente de _______; cuento de Alegría.

53. Quejido.

55. Señor, abrev.

56. Sacerdotisa de Hera.

57. Río de Galicia.

59. No me agarran _______; libro de Alegría y Flakoll.

60. Quinientos en romanos.

61. Extraigo.

Verticales

1. El _______; país centroamericano donde Alegría vivió desde niña.

2. Deseosa.

3. Político ruso.

4. Playa.

5. Dino _______; director italiano de cine.

6. Repite.

7. Arteria.

8. _______ Alegría; autora de La abuelita y el Puente de Oro; Luisa en el país de las realidades; No me agarran viva; Cenizas de Izalco; y, Somoza: Expediente cerrado.

11. Preposición.

15. Mango.

18. Dirigirse.

20. Dios del Sol.

21. Nombre de consonante.

22. Pueblo de _______ y mandinga; novela de Alegría.

23. Contracción.

24. Prior.

25. Sílaba sacrosanta.

27. Sabanas.

29. Símbolo del astato.

31. Escuché.

33. Cuajo.

35. Terminación verbal.

36. Juntar.

37. Capital de Ucrania.

38. Sexta nota musical.

39. Hijo de Adán y Eva.

40. Interjección.

43. Algún.

45. Mes hebreo.

46. Nota musical.

47. Afirmación.

49. Burla.

50. Pagaré a cobrar y _______ poemas; poemario de Alegría.

52. Luisa en el _______ de las realidades; libro de cuentos de Alegría.

54. Pronombre.

55. Conozco.

58. Lengua provenzal.

Apegos tiernos, feroces

Zahira Cruz Gómez

El año pasado fue el último día de las madres que mis hermanos y yo pasamos con la nuestra. En marzo nos enteramos que estaba gravemente enferma, su cuadro no era alentador y a pesar de que el amor que sentíamos por ella nos daba ánimos y esperanzas, ella murió el dos de junio acompañada de mi hermano menor. Todo pasó muy rápido, terriblemente rápido, pero así es la vida, ¿no?: un momento y nada más.

Ella había vuelto a la casa el dieciocho de abril luego de un mes en el hospital, y desde su regreso, hasta el treinta y uno de mayo, pudimos celebrar con ella su cumpleaños número sesentaidós, el día de las madres y su aniversario de boda número cuarenta. Recuerdo que el día de las madres mi hermano mayor apareció con flores y una tarjeta para que yo la llenara. Mi letra era más legible y mi expresión, tal vez, un poco más elocuente, a pesar de todo lo que nos estaba pasando en ese momento. Esa supuesta elocuencia apenas me alcanzó para escribir lo siguiente: Flores para la más bonita de todas. Siempre contigo. Tus hijos que te aman, Manolo, Zahira y Roberto.

Durante ese período traté de ser lo más ecuánime posible, no quería enseñarle que me estaba muriendo con ella, aunque seguro se lo imaginaba, porque todo el tiempo me recordaba que debía ser fuerte. Fui fuerte aquellos días y lo he seguido siendo hasta hoy porque ella me lo enseñó. Me enseñó a ser fuerte a pesar de todo, a trabajar, a ser responsable y agradecida; a compartir y a querer incondicionalmente a mis hermanos —no solo a los de sangre—. Pero también me enseñó a no dejarme joder por nadie, a no tolerar el abuso ni el maltrato, y a ayudar al prójimo aunque al prójimo no le hubiesen enseñado lo mismo.

Ahora, durante este tiempo que llevo sin ella —pronto será un año—, he pensado mucho en nosotras, en nuestra relación. A veces me descubro arrepentida del tiempo que pasé lejos de casa, ocupada en cosas de la universidad o del trabajo, o simplemente distraída viviendo mi vida. Mis ausencias nunca fueron muy largas, pero ahora que las recuerdo me pesan. Me pesa también no haberle dicho lo mucho que la admiré como mujer y no haberme puesto más veces de su lado. Mi madre, como tantísimas otras madres del mundo, era la administradora del hogar y la familia, además de trabajar como maestra durante treinta años. Fue madre de tres con caracteres bastante retantes, por decirlo de alguna manera, y esposa de un marido amoroso y responsable, pero músico —eso tiene sus particularidades—. Ella tuvo que bregar y bregó como mejor pudo hasta el último día. Y pienso que lo hizo muy bien, admirablemente, como muchas otras mujeres madres, esposas y profesionales también lo han hecho. Pero a pesar de ello, yo, en ocasiones, no entendía muchas cosas de su forma de ser, de sus decisiones en la vida; por qué tres hijos, por qué un esposo, por qué tanto afán en cumplir con todos y con todo, aunque en ocasiones no le correspondiera hacerlo. Esto muchas veces nos llevó a pelearnos porque yo le llevaba la contraria o le cuestionaba. Yo pensaba que no quería ser como ella.

No puedo decir que mi madre fue mi mejor amiga, no; mi madre siempre fue mi madre, y eso estuvo claro desde el principio. Pero sabíamos pasarla muy bien las dos juntas. Hablábamos en cantidad y yo la hacía reír tanto como ella a mi, aunque tenía un carácter recio y no fueron pocas las ocasiones en que ese carácter se impuso y en la casa ardió Troya. Se hacía lo que ella dijera y como ella dijera, pero ahora entiendo por qué: sin ella las cosas son muchísimo más difíciles.

Pienso en esto todo el tiempo, lo hablo, lo escribo, porque quiero convencerme de que mi madre cumplió consigo misma antes que con los demás o con las imposiciones de la sociedad. Quiero sentir que se fue realmente complacida con sus decisiones, con haber trabajado tanto por todos. Quiero sentir que su vida no fue solo nadar para morir en la orilla —aunque sé que a la larga, eso es la vida, una carrera constante hacia la muerte—. Quiero hacer las pases con mi madre, la mujer, y quedarme tranquila de una vez. Soltarla convencida de que vivió su vida.

Mi esposo, que ha tenido que escuchar la historia muchas veces, me regaló un libro que incrementó mi reflexión sobre la cuestión y en el que en más de una ocasión nos vi retratadas a mi madre y a mi. Se trata de Apegos feroces, de la feminista Vivian Gornick, traducido por primera vez al español en 2017 y publicado por la editorial Sexto Piso. En este libro Gornick narra la relación que tiene con su madre y con otras mujeres cercanas y cómo esta determina su forma de estar en el mundo. Plantea la relación paradójica que a veces se puede llegar a tener con las madres, ese modelo que deseamos emular y a la vez deshacer para poder desarrollar y manifestar nuestro propio ser. Se recrea la lucha constante de una hija por validarse como mujer a pesar del vínculo, en cierto sentido, limitante que se llega a tener con la madre. Con este libro pude reconocer que yo también tuve un apego feroz con mami, pero además, con todo lo que he querido en la vida. Tal vez sea algo del carácter. O tal vez es que me parezco demasiado a mi madre.

Diálogo interreligioso y lucha por la justicia

En toda la historia, la humanidad siempre hizo la experiencia de cómo el diálogo es difícil, tanto entre una persona y otra, como aún más, entre grupos de culturas diversas. En todas las formas de colonialismo, es común lo desconocimiento y la negación de aquel que es diferente. En la cultura dominante, el diálogo es muy raro. En el campo político, el mismo hecho de un gobernante proponer el diálogo puede ser visto como signo de fragilidad. Infelizmente, en América Latina y Caribe, algunas veces, las fuerzas opresivas si unen en contra el camino de justicia y liberación. De otro lado, los grupos y organizaciones sociales comprometidos con la liberación de los pobres ni siempre logran unirse.

En la carta sobre el Cuidado con la Tierra, nuestra casa común, el papa Francisco propone un diálogo entre las religiones y también entre los movimientos sociales. Ese diálogo podrá favorecer una más amplia alianza de toda la humanidad en favor de la justicia, la paz y el cuidado con la naturaleza. De hecho, en el mundo actual, el sistema dominante firma sus posiciones sobre el absoluto del mercado y la divinización del capital e de los intereses de una ínfima minoría de la humanidad. Es urgente que todas las tradiciones espirituales si unan para afirmar a la humanidad que esa idolatría del dios mercado es cruel. Asesina mucha gente y destruye la tierra y la naturaleza.

Es urgente que las religiones reafirmen: lo más sagrado es la vida. No tiene sentido una fe o religión si no es para servir à la valoración de la vida y de la libertad de todos. En años más recientes, en varias Iglesias, ha surgido un modo de vivir la fe abierto a aprender con el otro y convivir con lo diferente.

Cuando aceptan la pluralidad, las tradiciones espirituales pueden complementarse y enriquecerse. Casi todas los caminos religiosos descubren que siempre en el inicio de su camino había una preocupación con la vida de las personas y con el amor vivido como solidaridad. Hoy, para que las religiones puedan dialogar, es importante que cada grupo pueda reconocer el elemento de verdad que existe en lo otro y abrirse al que Dios nos revela, no solo desde su misma tradición, sino desde el camino espiritual del otro.

El diálogo sincero y verdadero es un acto de justicia social, de crecimiento humano para todos los lados y al mismo tiempo, profundamente espiritual. En 1964, el papa Pablo VI escribió: ¿Fue Dios que provocó el diálogo con la humanidad. Entonces, el diálogo es un acto divino. Quién dialoga, hace una acción iniciada por lo mismo Dios” (encíclica Ecclesiam Suam, 2).

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

Será otra cosa: Como arena entre los dedos

“Poder extranjero que nos roba la tierra, que nos escatima el pan y lo administra como medio de soborno”.

-Francisco Matos Paoli

Fue hace ya unos meses, a decir verdad. La imagen de este chamaco flaco, blanco, joven pero mataíto, con ese sombrero colorido y un chaleco con los brazos al aire y cola de pingüino, relamiéndose con las virtudes del paraíso fiscal puertorriqueño y, simultáneamente, abrazándose a una ceiba, me resultó demasiado perturbadora. No podía añadir una angustia más a nuestra ya complicada vida post María y opté por ignorar el artículo del NYTimes sobre el tal ‘Puerto-Crypto’ de este grupo de millonarios lunáticos.

Pero los días han pasado. Y me he ido dando cuenta de que, obviamente, esto no es una serie truculenta de Netflix. Es más bien un reality show que ahora, sin remedio, observo con verdadero espanto e incredulidad. Este chamaco y su tribu existen y, en efecto, están en el Viejo San Juan (donde, por cierto, trabajo).

Vaya y pregunte por ellos en los restaurantes finos de la ciudad antigua. Digamos que no hay mesero o bartender que le tenga cariño a este corillito de millonarios granola bastante quedaítos en unos tripeos bien jarcor.

Pero esto no es lo peor. Lo que es inconcebible es que, sin importar el trauma y los daños que hemos vivido tras el huracán María, hace un mes, usted y yo cumplimos con nuestro país pagando nuestros impuestos, a pesar de que para nosotros lo que hay es impuestos regresivos y cada vez menos servicios públicos. Para nosotros hay una reforma laboral que nos dejará desprotegidos, empobrecidos, explotados y desincentivará aún más el trabajo formal en nuestro país (¿quién rayos querrá trabajar para más miseria?).

Nuestro futuro es la quincalla y el resuelve; “emprenderismo” (pero del bien primitivo) le llaman ahora a la falta de trabajos y oportunidades, a tener que salir a vender cualquier cosa en una economía desahuciada. Pero para estos millonarios estrafalarios lo que hay es exenciones contributivas sin precedentes en ningún otro paraíso fiscal. Personas y corporaciones que pagaban 55% de su riqueza en impuestos, con tan solo mudarse aquí han comenzado a pagar entre 0 y 4 porciento. Para estos específicos lunáticos del norte que se pasan el día abrazados a los árboles, poniéndose bien high en público como si aquí no les aplicaran las leyes, para los que están apoderándose de nuestros vecindarios con ese convencimiento estrambótico de que esto les pertenece; como si Santurce, San Juan, Nashville, Atlanta, Los Ángeles fueran todo lo mismo. Para todos ellos no hay reforma laboral ni contributiva ni cierres de escuelas ni falta de luz ni privatización de servicios esenciales. No hay crisis ni trauma. Vamos, ni siquiera los hoyos en las carreteras de este Kabul caribeño profundo compartimos con estos especímenes pues ellos viven entre el Viejo San Juan, Condado y la playa. Su única reforma es una que ya conocemos pues, en el fondo, es bastante vieja: la de explotarnos sin contribuir al País, la larga historia de nuestras vidas. Lamentablemente, sin embargo, hay que recordar que ninguno de ellos está aquí por legislación federal. Las leyes 20 y 22 son criaturas, aparte de fantasiosas y artificiosas, criollas, avaladas y reiteradas tanto por gobiernos populares como penepés.

Soy tan masoca que me meto a averiguar qué dicen los arrimados a los arrimados potenciales de las Leyes 20 y 22 por el Internet. Y es patético, no lo haga si quiere mantener algo de salud mental. Lo primero que destila es una gran incredulidad de parte de los potenciales. A pesar de que las leyes llevan unos años, todavía estas personas no se lo pueden creer y piensan que debe haber algo así como ‘gato encerrado’. “¡Es cierto! Las exenciones son tal y como se describen. No hay engaños ni sorpresas”, se insisten entre ellos en distintos foros.

“Una vez que haya recibido su contrato que le otorga sus beneficios fiscales, será casi imposible que alguien se los quite, sin importar cuán duro algunos políticos les pisen los pies”, lee uno de estos artículos.

“Puerto Rico has more Walmart and Walgreens stores per square mile than anywhere else on Earth!”, se repiten como refuerzo a su campaña de reclutamiento mientras yo sigo leyendo espantada y paso al peor de los artículos, uno que menciona los “pros & cons” de vivir en Puerto Rico: “Es hermoso”, “todo el año es verano”, “es como vivir en otro país fuera de EEUU”, “hay tiendas de todo tipo: Cartier, Gucci, Salvatore no sé qué… ¡Como estar en la Quinta Avenida!”, “excelentes restaurantes”, “mucho que hacer” y hasta “los puertorriqueños son muy sexy y saben pasarla muy bien y vivir la vida”.

Los cons: “Hablan español” y “aunque muchos hablan inglés en las áreas donde usted viviría, prepárese para manejar con los letreros todos en español”. “Hay mucha criminalidad”, “pero eso no necesariamente le afectará pues se encuentra más bien en los vecindarios pobres”, “por cierto, hay mucha pobreza y una crisis económica muy seria con altas tasas de desempleo”, “pero eso tampoco tiene que afectarle necesariamente, al menos si sus negocios no dependen de la economía local”.

Aunque obviamente soy independentista, no me considero anti-americana. En Estados Unidos tenemos la mitad de nuestras familias. Allí nos hemos educado en algún momento muchos de nosotros. El otro día discutía con un amigo que quiere promover que algunas instituciones puertorriqueñas donen sus archivos históricos a una Ivy League que tiene un programa robusto de ‘Estudios latinoamericanos’. A veces pienso que nuestro vínculo con Estados Unidos ya es tan íntimo que de verdad nos creemos que ese es nuestro país. No lo digo por mí (no es pa’ tanto) sino por mi amigo que, de hecho, vive allá hace muchos años. “Es lo único que falta”, le decía yo. “Que tras que tienen el país, ahora también se queden con nuestra memoria”. Él defendía el traspaso de los archivos por la supuesta incapacidad del Archivo General o de la Universidad de Puerto Rico de mantener esos documentos óptimamente. Yo insistía en que existía la capacidad, lo que hay es que garantizarla.

Decía que no me considero anti-americana. De Estados Unidos, especialmente de su gente, de sus organizaciones cívicas y su trabajo de búsqueda democrática, he aprendido muchísimo. Pero, como residente de una zona limítrofe con el área turística sanjuanera, todos los días me encuentro con este nuevo ecosistema de la explotación que pone en evidencia que nuestro país está literalmente a la venta y que, desde hace ya bastante tiempo, se están formando unos países muy disímiles dentro de este archipiélago: el de los blancos del norte que se creen que esta es su villa exótica de playa; el de los que han sido expulsados en cuerpo pero no el alma, y siguen viviendo vicariamente la vida isleña desde el afecto pasado por el filtro tecnológico.

Y entonces está el país de quienes -no se sabe cómo ni por qué- contra todo pronóstico, todavía nos quedamos aquí, insistiendo en el país que nos ha hecho gente y en ese otro por el que luchamos, el que aún imaginamos que un día resultará triunfante ante toda adversidad; pequeño y deforme pero sobreviviente, nuestro, aunque en la realidad de los días se nos escape cada vez más como la arena entre los dedos.