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Mirada cooperativista: Esta es la fuerza

El cooperativismo en estos días es el modelo que muchos miran detenidamente. Parece ser la respuesta ciudadana ante una economía que lleva doce años en picada y que se agravó con la Ley PROMESA y las medidas de la Junta de Control Fiscal. Las necesidades cada día crecen y se multiplican al igual que la incapacidad gubernamental para articular una respuesta adecuada. Esa nefasta ecuación tiene como resultado un desastre social y económico. La carencia de una estrategia de desarrollo a corto y largo plazo para el país agrava el panorama. Mientras nuestra gente intenta vencer la adversidad e identifican otros modelos no tradicionales que nos permitan emerger como pueblo.

Es natural que nuestra gente se fije en lo que conoce y le ha servido bien. Eso puede explicar el interés y datos positivos sobre un sistema que tiene como eje central el bienestar del ser humano. A pesar de la merma en la población, datos publicados por la Oficina del Censo y la Corporación para la Supervisión y Seguro de Cooperativas (COSSEC), destacan un crecimiento en activos (de un 30%) y un aumento positivo en la cantidad de socios. Esa urgencia de conocer sobre el cooperativismo y de adoptarlo como modelo de organización y servicios es la orden del día. Su riqueza en valores éticos y democráticos, su trayectoria y diversidad no escapa al escrutinio de los nuestros.

En los pasados meses grupos cooperativos han logrado concluir procesos de incorporación de nuevas cooperativas. Otros están comenzando y muchos buscan constantemente información. Entre los grupos destacan un colectivo de jóvenes peritos electricistas y dos comunidades en Salinas y Utuado, que han optado por estudiar la opción del modelo cooperativo como respuesta para el suplido de energía. Por otro lado, en estos últimos meses han surgido nuevas cooperativas tales como: Lobos Coop Café, cafetería cooperativa mixta organizada por jóvenes del recinto de Arecibo de la Universidad de Puerto Rico, Cantera Embellece Coop, cooperativa de trabajo asociado que ofrece servicios de mantenimiento y ornato, Comuni-Coop, cooperativa de trabajo asociado que fomentará la búsqueda de oportunidades de trabajo para sus socios y la comunidad en las áreas de seguridad, construcción, entre otras y la Cooperativa Agro empresarial Río Encantado o Are Coop de Florida, cooperativa de servicios que operará en el área agrícola ofreciendo servicios y oportunidad en especial, a confinados egresados del sistema correccional. Estos indicadores son esperanzadores que se avizoran ante la vulnerabilidad y la crisis. Tener 16 cooperativas activas en el sector agrícola es alentador. Fijar la mira en el cooperativismo es más que acertado y prometedor en especial en las áreas de servicios, trabajo asociado, mixtas, agricultura y vivienda, como veremos más adelante.

Los cooperativistas trabajan afanosamente defendiendo y promoviendo su modelo en estos momentos tan desafiantes para nuestro futuro como pueblo. Las necesidades siguen aflorando. Ese es el caso de la insuficiencia de vivienda adecuada y en especial de interés social. Ese escenario ya venía mostrando indicadores preocupantes. La adquisición mediante compra de un hogar es un indicador de progreso en este renglón. Los datos más recientes del Censo Federal establecen una baja de 11 % en los propietarios mientras la vivienda de alquiler presenta un 13 % de aumento. De otra parte, la situación económica precaria del país, el desempleo, la emigración, entre otros provocaron un alza en la morosidad y un aumento en las ejecuciones de hipotecas y desahucios. Luego del huracán María más de un cuarto de millón de residencias quedaron destruidas y fueron muchos los que no fueron elegibles para ayudas por carencia de títulos de propiedad o por ubicación inapropiada.

Mientras eso ocurre el sector cooperativo de vivienda continúa mostrando su fortaleza como modelo de convivencia en sus 14 cooperativas activas. Lo importante es resaltar la pertinencia y fortaleza de un sistema cooperativo que ha sido de utilidad creando vivienda de interés social y que 40 años después es el modelo de casi 5,000 socios y muchos miles de residentes.

Es vital el formular un escenario para atender la necesidad de vivienda digna. Esto puede lograrse mediante:

• La identificación de terrenos privados o públicos (municipios) para edificar nuevas viviendas cooperativas.

• Transformación de comunidades existentes en cooperativas de titulares de vivienda.

• Identificación de espacios abandonados en zonas urbanas para adquirir y edificar nueva vivienda cooperativa.

En el caso del sector de ahorro y crédito ya existe experiencia de unión de cooperativas de una región para financiar proyectos de interés social.

Identificación de personas interesadas en formar cooperativas de construcción, entre otras.

Este mes presenciamos en el Centrobasket al equipo femenino de Puerto Rico ganar la la medalla de oro con el logo en el uniforme de Seguros Múltiples. Esta semana disfrutamos del torneo nacional de baloncesto y el equipo de Arecibo luciendo en el uniforme las siglas de la Cooperativa de Arecibo, COOPACA. Esta es la fuerza que genera una energía que nos hace sentir capaces por su diversidad, potencial y compromiso con responsabilidad social en nuestro quehacer deportivo, cultural y humano.

La estrategia de Lula

Por Emir Sader

El PT mantiene la candidatura de Lula, a pesar de la condena y de los varios procesos que todavía tiene por delante. Todos los indicios que llegan desde distintas instancias del Poder Judicial apuntan hacia la imposibilidad de su candidatura.

Sin embargo, las cosas son mucho más complejas para los que quieren impedirla. A dos semanas del comienzo del horario electoral en radio y TV (espacio cedido por ley a los partidos y sus candidatos), y a un mes de que los nombres de los candidatos a la presidencia de Brasil entren en la urna electrónica, no es tan simple para la derecha cercenar el derecho de Lula a ser candidato.

El trámite normal impediría una decisión judicial en contra de Lula en menos de 14 días, siete de los cuales le tocan a la defensa. Mientras tanto, él no puede ser impugnado como candidato. Por lo que Lula debería poder participar del horario electoral.

El desafío de Lula es alargar el máximo de tiempo posible su presencia en la televisión, en lo posible hasta por lo menos el 17 de septiembre, cuando las listas de los candidatos van a la urna electrónica y ya no pueden ser alteradas, lo cual es factible, ya que falta menos de un mes. Si se deja a un lado los ocho días de fin de semana, quedan 22 días hábiles para que los jueces juzguen un caso inédito y de enorme relevancia y repercusión nacional e internacional en tres tribunales distintos –el Tribunal Superior Electoral, el Superior Tribunal de Justicia y el Supremo Tribunal de Justicia.

Los jueces, sin embargo, operan en contra de Lula con velocidad máxima, dado que se trata de una persecución política que intenta impedir de su candidatura, sabiendo que si es candidato gana en primera vuelta.

Pero si hasta el 17 de septiembre no hay sentencia final, la foto y el nombre de Lula estarán en la urna electrónica el 7 de octubre, día de la elección presidencial, aunque que sea impugnado inmediatamente después de esa fecha, porque no hay cómo sacar su nombre de la urna electrónica a partir de esa fecha. si su victoria fuera cuestionada, asumiría Fernando Haddad, que será registrado como su compañero de fórmula.

El Tribunal Superior Electoral definió que la defensa de Lula tiene, a partir del 23 de julio, siete días para responder las 16 acusaciones en su contra. A partir de esa fecha habrá cuatro días para oír a los testigos, cinco para la recolección de pruebas y otros cinco para los alegatos finales.

Después de esos tramites el juez relator puede tomar una decisión o transferir la cuestión al pleno del tribunal. Este proceso podría estirarse hasta el 14 de septiembre. La decisión puede ser apelada. Tres días después vence el ultimo plazo para cambiar nombres de los candidatos.

Así, se prevee que Lula y Haddad aparecerán en los programas de TV por lo menos en siete programas electorales, en cadena nacional, de dos minutos y medio cada uno y en 68 spots de 30 segundos en los intervalos comerciales, por un total de 34 minutos. Es un tiempo en que la aparición de Lula debe consolidar todavía mas su imagen frente a toda a población y su capacidad de influenciarla.

Es por ese camino sinuoso y complejo que Lula puede protagonizar una candidatura inédita: ser candidato a la presidencia de Brasil condenado y preso, haciendo campaña desde la cárcel y triunfando en primera vuelta, en poco más de un mes y medio. Una situación inédita no solo para Lula, sino para  historia política mundial, que solo sería posible por la absurda situación en que lo ha puesto la justicia brasileña: víctima de un proceso forzado, sin pruebas. Y, preso, Lula actúa más que nunca en la articulación política de su candidatura y de las otras candidaturas del Partido de los Trabajadores y de la izquierda, al tiempo en que ve su apoyo en las encuestas subir todavía más y los adversarios pelearse entre sí, sin amenazarlo, y a la vez, la posible candidatura de Haddad recibiría la trasferencia directa de los votos de Lula, en caso de que tenga que ser el candidato a la presidencia de Brasil.

Después del espectacular acto de masas en Curitiba, cuando fuimos a registrar la candidatura de Lula, Haddad ha empezado una nueva caravana por el nordeste, para presentarse como el vice de Lula. Ese día, en Curitiba, lanzamos un libro sobre una caravana de Lula, la del Nordeste de Brasil, que tuve el honor de editar, el primero de una colección de cinco, con los cuales llevamos el bellísimo testimonio de fotos de los viajes históricos de Lula.

Cuanto más fuerte se revela el apoyo popular de Lula, más se fortalece la decisión de la derecha de intentar inviabilizar su candidatura. La victoria de Lula, apoyado en un movimiento popular muy organizado –como las marchas que llegaron el día 15 a Brasilia los han confirmado– sería una derrota gigantesca para toda la derecha, no solo los candidatos que se identifican con el gobierno Temer, sino también para la judicatura y para los medios de comunicación.

Es una disputa que aparece como una enfrentamiento jurídico, pero que es una dura pelea política, entre jueces por una parte, apoyados por los medios, y el movimiento popular y la fuerza política de Lula. Es en medio de esos enfrentamientos que surgió la decisión de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en favor de los derechos de Lula a ser candidato y participar de la campaña electoral.

La resolución cayó como una bomba sobre el gobierno, la Justicia y los medios. Ministros del gobierno –incluido Aloisio Nunes, canciller, ex militante del Partido Comunista y de la Alianza Nacional Liberadora, de Carlos Marighella– se manifiestan exactamente en los mismos términos que lo hacían los ministros de la dictadura, cuando los gobiernos militares eran condenados por organismos internacionales. Dicen que se trata de una ingerencia indebida en un asunto interno de Brasil. De hecho Brasil tenía la alternativa de no haber firmado el pacto internacional en que las Naciones Unidas se basan para condenar al gobierno brasileño, pero una vez que lo firmaron tienen que obedecer sus decisiones.

Lula ya ha enfrentado situaciones inéditas en su vida política de mas de 50 años de luchas. Ha liderado las más grandes huelgas obreras de la historia de Brasil, ha sido tomado preso, ha sido reelegido presidente del sindicato no reconocido por la dictadura, ha vivido las más distintas circunstancias hasta convertirse en el presidente más importante de la historia de Brasil y el líder de izquierda de más prestigio en la actualidad a nivel mundial. Pero nunca podría imaginar que llegaría a la situación actual, en la que puede llegar a ser reelegido presidente de Brasil desde la cárcel.

Circulando esta semana por Brasilia, pude ver los imágenes de los que es el vacío de poder en el país. El Palacio del Planalto, completamente cercado por fuerzas militares, frente a las tres columnas –una de ellas llevaba el nombre de Columna Prestes– del MST (Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra) que, llegado desde distintas partes de Brasil, con miedo se acercaban al edificio donde se supone que Temer trabaja. El Palacio del Jaburu, del vice presidente, donde vive Temer, dado que ha abandonado la residencia oficial del presidente, es un edificio no solo completamente protegido por militares, sino también con alambre de púa, como si se tratara de un presidio.

Por otra parte, uno se acerca al Palacio de la Alvorada, la residencia presidencial, donde Lula vivió ocho anos, y lo ve completamente abandonado, como imagen del vacío de gobierno que vive Brasil. El Congreso, a su vez, de vacaciones electorales, igualmente vacío. El Tribunal Superior Electoral, cercado por una manifestación de decenas de miles de personas que fueron registrar la candidatura de Lula, con imágenes de Lula Libre proyectadas en su edificio

Hay más poder en la pequeña celda de Curitiba, desde donde Lula articula el retorno a la presidencia de Brasil, que en todos esos edificios vaciados de legitimidad.

Reproducido de www.cubadebate.cu

El Cristo Guerrillero en Guadalupe

A comienzos de 1969 fui abordado por varios compañeros del Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico quienes me invitaban a ser parte de una delegación de jóvenes independentistas que viajarían a Cuba durante el verano de ese año para conocer las transformaciones sociales y económicas que se llevaban a cabo en nuestra hermana isla de las Antillas a diez años del inicio de su Revolución.

Éramos dieciocho jóvenes entusiasmados por conocer el país que, habiendo derrotada un a dictadura y enfrentado al imperialismo estadounidense, se proponía instaurar la primera sociedad igualitaria del continente. La mayoría de ellos eran miembros de la Federación de Universitarios Pro Independencia. Hilcia Montañez y yo éramos parte del Movimiento Estudiantil Cristiano, organización desde la cual se comenzaba a repensar el papel del cristianismo en el mundo colonial nuestro al calor de las preocupaciones teológicas de la naciente teología de la liberación. También realizaron el viaje dos bisoños en la triste faena de coartar ideales que la Policía de Puerto Rico había logrado infiltrar en el grupo.

Cuba atravesaba por un período económico difícil y su gobierno había iniciado una campaña dirigida a alcanzar diez millones de toneladas de azúcar, con lo cual se esperaba lograr las divisas para sostener el magno plan de desarrollo social puesto en marcha. Permaneceríamos varias semanas en ese país conociendo el proyecto de desarrollo que el gobierno de Estados Unidos pretendía arruinar. De modo que se trataba de un recorrido por Cuba en un momento clave de su historia.

Nos preparamos para viajar en un barco que saldría del puerto de Halifax, en la provincia canadiense de Nova Scotia. Partimos de San Juan hacia Nueva York y luego nos dirigimos hacia el puerto de Halifax, donde nos esperaba un barco que nos llevaría a Cuba. Sin embargo, fuimos informados que iniciaríamos el viaje en un navío que saldría de Montreal. Recorrimos pues cerca de 1,200 kilómetros de ese país antes de llegar al puerto de la mayor ciudad de la provincia francófona canadiense. Allí nos esperaba la tripulación del Combate de Palma Mocha, cargado de reses adquiridas por el Gobierno de Cuba como parte del proyecto agrícola para cruzar diferentes razas de ganado bovino a fin de producir vacas de alta productividad lechera que fueran asimismo capaces de resistir los embates del trópico.

Casi dos semanas más tarde llegamos al puerto de Mariel, en la provincia de Pinar del Río, a unos 60 kilómetros de La Habana. Desde nuestra residencia en el barrio Miramar de la Habana visitamos innumerables lugares de la capital al inicio de un itinerario que luego nos llevaría a conocer proyectos agrícolas, instituciones educativas y localidades importantes de la historia de Cuba en las diversas provincias a lo largo del extenso territorio de la mayor de las Antillas.

De vuelta a la capital al cabo de un mes en Cuba concluimos nuestro viaje. Nos preparamos para retornar a Puerto Rico partiendo de la ciudad oriental de Santiago en un buque que nos llevaría a la isla de Guadalupe, desde donde abordaríamos el avión de regreso a casa.

Abordamos la nave cargada de cemento que Cuba le vendía a empresas de esa isla para saciar la demanda generada durante el auge de la industria del turismo en las Antillas francesas. En el barco nos acompañaban dos figuras destacadas del movimiento antirracista estadounidense quienes visitaban Cuba con el interés de conocer de cerca la condición de la población afrodescendiente en ese país: Angela Davis y Kendra Alexander.

Durante los días finales de nuestra estancia en Cuba fuimos preparando nuestro equipaje de regreso, que incluía un buen número de cajas repletas de artesanías adquiridas en diversos puntos del país, discos y obsequios que recibimos de muchos cubanos a lo largo del recorrido. También llevábamos ejemplares de la revista Tricontinental, que contenía en su interior un afiche realizado por el artista cubano Alfredo González Rostgaard que representaba a un Jesucristo con halo, y portando un fusil.

El Cristo Guerrillero de Rostgaard

La primera década de la Revolución Cubana vio el nacimiento de una nueva estética revolucionaria que impugnaba el orden vigente en el continente. Alfredo Rostgaard fue uno de sus máximos exponentes de la cartelística cubana que se fue construyendo durante aquellos tiempos, pues fue integrante del equipo de producción gráfica del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) de mediados de los años sesenta y director artístico de dos importantes publicaciones cubanas: la revista Pensamiento Crítico, publicada desde la Universidad de La Habana y la revista Tricontinental, que fue una de las voces centrales de Cuba hacia el mundo. Rostgaard creó buena parte de sus obras más conocidas durante su período en la Tricontinental, como fueron Black Power, en 1968, y Che Radiante en 1969. Ese año también creó la obra Cristo Guerrillero, que recorrería el mundo con su mensaje de repudio a un cristianismo en contubernio con las elites controladoras del poder en los países del continente americano.

Los años sesenta del siglo veinte estuvieron marcados por intensos debates en el seno del cristianismo latinoamericano, estimulados por el Concilio Vaticano II y catapultados por el surgimiento de la teología de la liberación en América Latina. La Revolución Cubana no estuvo ajena a estos eventos, puesto que la institucionalidad cristiana, históricamente enlazada a las esferas del poder desde la colonización, ahora se veía bamboleada por las tensiones teológicas al interior del mundo religioso. En la teología de la liberación se cuajó el mayor desafío, a través de la propuesta de una misión volcada hacia los pobres, con una fuerte crítica al colonialismo y a la explotación capitalista.

El cuadro Rostgaard que traíamos en nuestro equipaje era un homenaje al sacerdote colombiano Camilo Torres Restrepo, quien fue asesinado en 1966, poco después de integrarse al Ejército de Liberación Nacional colombiano. El cartel, de 12×32 pulgadas, fue inspirado en las palabras de Camilo Torres, que resonaron con fuerza en el universo eclesiástico latinoamericano de finales de esos años, “si Cristo viviera hoy, sería guerrillero”.

En Basse Terre, Guadalupe

Luego de varios días en alta mar tocamos las costas de Guadalupe en horas de la mañana. El capitán nos advirtió que los muelles del puerto estaban ocupados, por lo que resultaba necesario adelantar las gestiones de la delegación en la aduana de Basse Terre a fin de garantizar la conexión con los vuelos internacionales que partían desde el aeropuerto de Pointe-à-Pitre. Fuimos descendiendo del barco en pequeños grupos para abordar un pequeño botecillo que nos llevaría al puerto. En la aduana, un oficial francés y blanco abrió una de las cajas y se topó con los números de la revista con la imagen del Cristo Guerrillero. Desencajado, comenzó a repetir frases que mostraban su coraje ante la imagen del Jesucristo combatiente. Nos acusó de violentar las leyes de Francia al introducir una revista de contenido revolucionario. Confiscó nuestros pasaportes y nos llevó a un cuarto cerrado y vacío donde permanecimos intranquilos por varias horas.

Cuando fue informado del suceso, el capitán del buque se comunicó con La Habana. Poco después se presentó en la oficina de aduanas una mujer afrodescendiente, abogada, en elegante traje de hilo y de firme porte, quien de modo pausado nos ofreció disculpas por el inconveniente y nos aseguró que habría de resolver el problema. Horas más tarde nos anunció que había logrado que los oficiales aduaneros autorizaran la salida del país hacia nuestros respectivos destinos. Nos dijo también que realizaba gestiones para que pudiéramos llevar las cajas con nosotros.

Esa tarde la abogada, Madame Gerty Archimède, nos invitó a su casa ubicada en las cercanías del puerto para la despedida. Conversamos y agradecimos su gestión. Antes de nuestra partida, la abogada nos comunicó su argumento central en la controversia con el oficial francés. Era irrazonable, le dijo, que una revista con texto en español, colocada en cajas dirigidas a un destino ulterior, pudiera servir cualquier objetivo político en un país que desconocía esa lengua. Esa noche viajamos hacia el aeropuerto en Pointe-à-Pitre con nuestro equipaje y nuestras cajas. Intentamos dormir en los asientos del aeropuerto hasta el día siguiente, cuando por fin tomamos el vuelo de regreso a San Juan.

Madame Archimède

Hace algunos años, al inicio de una charla que ofrecía en Guadalupe, quise reconocer la hospitalidad de los anfitriones diciéndoles que estaba muy contento por el caluroso recibimiento que me habían brindado, en contraste con el penoso incidente del cual había sido parte durante mi primera visita a su país a finales de los años sesenta. Cuando finalicé mi presentación, varias personas se acercaron a mi para inquirir sobre el suceso que había mencionado al comienzo de mi alocución. Al conocer los pormenores quedaron gratamente sorprendidos porque yo había sido parte de una historia que involucraba a Madame Gerty Archimède, una de las hijas más ilustres de ese país.

Gerty Archimède nació en el poblado de Morne-a-l’eau en 1909. Hija del alcalde del poblado, se interesó en la vida política desde niña, impactada por las desigualdades sociales en la colonia francesa. Militante del Partido Comunista desde muy temprano en su vida, luchó a favor de las comunidades pobres de su país, el respeto y los derechos de las mujeres, los niños y las familias de su tierra. Fue la primer afrodescendiente de Francia en convertirse en abogada, en 1939. En 1946, dos años después de que las mujeres tuvieran el derecho al voto, fue elegida diputada a la Asamblea Nacional francesa, conviertiéndose en la segunda mujer afrodescendiente en ser parte de ese cuerpo.

Michel Bangou, quien fue su compañero de luchas, me invitó a visitar el museo erigido en su memoria, localizado en la casa donde ella residió desde 1952 hasta su fallecimiento en 1980. Fue en esta casa, en la calle Maurice Marie-Claire 25, en el centro de Basse-Terre, donde celebramos el final de nuestra detención en el puerto y agradecimos su labor. Viajámos junto con mi esposa y la socióloga Sophié Brudey, quien había escrito su tesis doctoral sobre las relaciones entre Guadalupe y Cuba, en uno de cuyos capítulos discutía el episodio ocurrido en la aduana en 1969.

En el Museo conversamos con su director, Guy Bernos, quien era también presidente del Círculo Gerty Archimède, organización desde la cual se llevaban a cabo actividades relacionadas con los temas centrales en la agenda de vida de esta distinguida hija del Caribe. Junto a él recorrimos la sala deteniéndonos en sus módulos para conocer los pormenores de la vida de una mujer consagrada a los objetivos más elevados del ser humano, quien ha sido catalogada en su país de “abogada de los desheredados”. No hay imágenes del suceso de 1969; solo una foto de Angela Davis, quien mantuvo el vinculo con Madame Archimède a lo largo de los años. En nuestra conversación intenté llenar algunos vacíos que me parecían importantes, entre ellos el motivo de nuestro viaje a Cuba y el trasfondo histórico de la imagen de Rostgaard, que había encrespado al personero del colonialismo francés en el Caribe.

De regreso a Puerto Rico escarbé en el caudal de documentos que guardo de aquellos años, hasta encontrar varios documentos valiosos, entre ellos una fotografía del momento en el que conversan Madame Archimède, Angela Davis y Kendra Alexander. Les envié mensajes a Michel y a Sophie informando mi descubrimiento con una nota que lee, “Pienso que esta es la única foto que existe de ese suceso histórico”

Topografía: Vanessa Droz / haijin boricua

En 2016, Vanessa Droz añadió a su trayectoria poética un libro inspirado en la tradición del haikú. Publicado por el ICP, bajo la dirección editorial de Ángel Antonio Ruiz Laboy, edición de Carmen Rodríguez Marín y diseño de Edder González Palacios, Bambú y otros horizontes es un libro único en nuestra poesía por tres razones. La primera: la poeta se inspira en la cultura japonesa (de fundamentos no judeocristianos), la segunda, que se arriesga en la práctica de una composición muy particular y difícil que une la sencillez y la profundidad. La tercera es una consecuencia de lo anterior: la poeta le recuerda a la tradición puertorriqueña lo poético-esencial que solo se revela en la brevedad.

Como es sabido, el haikú, de origen japonés, es un texto breve de 17 sílabas que trabaja, entre otros, los temas del encuentro con la naturaleza, el tiempo, las estaciones, la fugacidad y, a la vez, la concentración o sensación de lo eterno en el instante pasajero. Aunque su composición consta de tres versos de 5-7-5 sílabas respectivamente, no siempre es así. Su verdad puede aparecer en un solo verso. Tampoco la rima es obligatoria, en la lengua japonesa se prescinde de ella.

Vicente Haya, traductor y exégeta, nos confirma que el haikú no es solo una experiencia estética, es un encuentro con la realidad: “El haiku es un modo extraordinario de entrar en la realidad que nos soporta; de vivir la existencia por dentro.” (El haiku como camino espiritual, 2007). ¿Es necesario añadir que tal encuentro también es una forma de “espiritualidad”?

¿Pero cómo es o debe ser ese encuentro?

Sin descartar los otros sentidos, la mirada y la atención a la naturaleza son esenciales para el haikú. Mirar es un estado de alerta y de comunión con lo real inmediato.

Entonces, ¿qué mira Droz y cuáles son las consecuencias?

Examinemos cuatro composiciones de la sección “Del bambú” donde la voz del haikú contempla el mundo con conciencia de sí misma a través de los temas del arte, el tiempo y la fe.

Concepto:

“Es japonesa / la espiga del bambú / en mi cabeza.”

La voz está consciente del origen lejano de su empresa poética, sabe que su medio de expresión proviene de remotas regiones y que ha sido transplantado a suelo o a mente boricua. La espiga es inflorescencia japonesa, no así la poeta. Sobre esa primera espiga o haikú, sobre esa cabeza o de ella, fructificarán los siguientes.

Aquí ya identificamos dos actos de autoafirmación de la poeta con respecto a la tradición japonesa: 1. El poema declara que es invención mental del sujeto que habla; 2. el hablante no se esconde, su presencia se manifiesta en la gramática a través del adjetivo posesivo “mi”.

La voz toma posesión de la lejana espiga, la hace suya. La espiga podría equipararse con el poema mismo. La composición del haikú se supone que sea horizonte ajeno a la poeta, sin embargo, la autora parece sugerirnos que le asiste el derecho a la verdad de la experiencia poética que deberá ser universal si ha de ser válida.

Es decir, si bien el haikú es japonés, aquí sale de la cabeza de una puertorriqueña. A partir de ese comienzo los lectores deberán leer no solo con atención sino con la conciencia de la libertad de la poeta.

Reloj I

“Tiemblan las hojas / del borroso bambú. / Marcan las horas.”

La imagen visual nace de una experiencia única, exclusiva del yo o haijin que mira. El viento mueve las hojas del bambú. Luego, (ese efecto visual) produce la idea, la interpretación en la mente del observador. El temblor de las hojas del bambú le sugiere al yo la idea del paso del tiempo. Pero ese tiempo es borroso, es decir, indefinido, impreciso. ¿No será acaso la negación del transcurso del tiempo? ¿O su desaceleración, ralentización en virtud, justamente, de una especie de “éxtasis” de la mirada? ¿Cómo se pueden marcar “horas” que son “borrosas”? ¿Qué tiempo es ese? ¿En qué tiempo estamos? La concentración en el instante efímero nos hace sentir o intensificar nuestra conciencia del tiempo y, a la vez, de una especie de no-tiempo.

Cerca del cielo II

La arista gris / funda la catedral / en la que yazgo.

El adjetivo “gris” le resta color, verdor, vida al sustantivo “arista”. Las nociones de fe, espiritualidad etc. se manifiestan en la palabra “catedral” y se hace presente el yo de forma explícita. Justa e irónicamente, esa arista gris, color ceniza, es el fundamento de la catedral donde está o yace el hablante.

El lugar que por tradición del lenguaje cristiano es la “casa de Dios” aquí, en el haikú, se transforma. Independientemente de la existencia de una imagen con la estructura de una catedral, la asociación con la idea de lo sagrado o de la religión es evidente.

Tal vez se trate o de la pérdida de la fe tradicional o de la propuesta de otro tipo de fe o trascendencia. ¿Una catedral fundada en la arista gris? ¿Una “catedral de ceniza”? ¿La experiencia del instante en toda su impermanencia, fragilidad, belleza e intensidad? La haijin (persona que escribe haikús) siente que está en su sitio al estar en ese instante-lugar tan único.

Templadura

El bambú tiembla / Por los haikús que escribo. / Piensa que finjo.

Parece que la reacción del bambú ante los haikús es temblar de indignación o insatisfacción. La posibilidad de engaño por parte de la voz provocaría tal reacción en el bambú. La voz dice que el bambú cree que ella finge. ¿Pero qué significa aquí el fingir y qué consecuencias acarrea? La “ficción” o “falsedad” de la voz podría ser un acto censurable por parte del bambú. ¿La exigencia ética y estética del bambú sería la sinceridad, la transparencia entre él y la palabra que lo nombra?¿Es decir, la retórica, la voluntad de estilo o de un efecto estético más allá de lo que ofrece el objeto mismo de la palabra, en este caso el bambú, sería un proceder incorrecto? En esta composición, la haijin, se expone al veredicto de los lectores. Nos muestra con ironía la autoconciencia de su arte. Está consciente de escribir poesía (género artístico) utilizando una forma que tiene una relación conflictiva con “lo estético” pues el haikú también propone una relación espiritual con la realidad. No es casualidad que este sea el último poema de la sección. Es un gesto de entrega a la audiencia y de espera por su veredicto.

El haikú es experiencia espiritual y, a la vez, forma artística. La reflexión sobre las correspondencias o fricciones entre ambas dimensiones es legítima.

Droz, conocedora de la literatura puertorriqueña, nos recuerda que si bien los poemas están hechos de lenguaje, la poesía es mucho más y, que, por lo tanto, se precisan otros caminos ante el “retoricismo” o el exceso de palabras y pseudo experiencias poéticas de nuestra tradición. Ella nos propone la vía del haijin que es el haikú (y, acaso, otras prácticas análogas). Es un sendero fecundo que vale la pena recorrer, y ella lo hace con gracia.

Repito: Bambú y otros horizontes es un libro único. Lo bueno si breve . . . Arigato, Vanessa Droz.

Les dejo una pregunta

Cómo serían de snobs en Cambridge que se jactaban de que sus premios Nobel en ciencias (físicos, químicos, biólogos, médicos) practicaran también la excelencia en una actividad paralela, amateur: el químico Haldane escribía con más sapiencia inigualada sobre religiones comparadas, el físico Bronowski era una autoridad en poetas románticos, el legendario JD Bernal sabía más que nadie en el mundo sobre arte iraní. El bioquímico Joseph Needham parecía calzar justo en el perfil: tenía futuro de Nobel a los 36 años, había logrado darle a su campo de investigación (la embriología) una importancia cada vez más central en el concierto de las ciencias, junto a su esposa y compañera de investigación Dorothy, con la que formaba el único matrimonio en el que ambos cónyuges eran miembros de la Real Sociedad de Ciencias. Needham había huido de chico del explosivo matrimonio de sus padres, que lo usaban a él como campo de batalla. Hasta se cambió el nombre cuando empezó su vida en Cambridge (lo habían bautizado Noel Joseph Terence, el padre le decía Terence, la madre le decía Noel, él eligió llamarse Joseph cuando logró huir de ellos). Cambridge podía tolerar bien las aficiones del joven Needham por el nudismo, el marxismo, el acordeón y las danzas medievales, pero quedó boquiabierto cuando él decidió abandonar la bioquímica para dedicar los cincuenta años que le quedaban de vida al estudio de la China.

Todo empezó con un grupo de tres estudiantes chinos que se incorporó a sus clases, antes del comienzo de la Segunda Guerra. Asombrado por la manera en que entendían mucho más claramente que sus pares occidentales lo que él explicaba, Needham le pidió a una de ellos, llamada Lu Gwei-Djen, que le enseñara la suficiente caligrafía para poder leer en chino. “Pasar de las fórmulas químicas a los cristalinos caligramas chinos fue como sumergirse en un río de montaña en un día de mucho calor”, escribió años después. En medio de la guerra, Needham logró viajar con una delegación de científicos europeos en misión de buena voluntad a China. Los invasores japoneses estaban destruyendo las bibliotecas de cada ciudad china que tomaban; había que salvar como fuera aquellos tesoros de saber ancestral. El resto de la comitiva estuvo tres meses y se volvió; él se quedó seis años recorriendo a lomo de burro el país entero, internándose en sus bibliotecas y escuelas y templos, desde las junglas de Birmania al desierto de Gobi. Volvió al final de la Segunda Guerra, con una montaña de libros y testimonios, que se centuplicó en los años siguientes, a través de la correspondencia que estableció con estudiosos chinos y extranjeros de todo el mundo enamorados como él de la China.

El ingenuo propósito inicial de Needham era “escribir a mi regreso un breve opúsculo que explicara por qué la ciencia moderna no se originó en China sino en Europa, habiendo los chinos inventado todo antes”. El breve opúsculo se convirtió, para la consternación y luego para el orgullo de Cambridge, en una obra de dieciocho volúmenes de mil páginas cada uno, que Needham fue escribiendo a lo largo de los cuarenta años siguientes, los primeros veinte solo, luego con un equipo de ayudantes y por fin con una institución entera: el Instituto Needham de Sinología, creado especialmente para él por Cambridge cuando resultó evidente (según palabras de uno de los popes del claustro universitario que no le tenía la menor simpatía) que “la historia de la ciencia y la civilización que está haciendo Needham es seguramente el más imponente trabajo de síntesis histórica y comunicación intercultural jamás intentado por un solo hombre”.

Puestos uno al lado del otro, los tomos de Ciencia y Civilización en China ocupan un estante de seis metros de longitud. La demencial obra de Needham reúne, explica e interpreta todos los logros que, a lo largo de tres mil años, alcanzaron los chinos en la matemática, la astronomía, la física, la química, la geología, la zoología, la botánica, la hidráulica, la metalurgia, la ciencia marítima y textil, la higiene y la medicina. Lo fascinante del asunto (por si las demenciales proporciones del asunto no fueran suficientes) es que Needham inventó una manera única de usar las notas al pie de página, para compartir las perlas que descubría como lector. “Era un virtuoso de la cita”, dijo de él Eric Hobsbawm. Según Simon Leys, la sola lectura de las notas a pie de página de Needham ofrecen una educación integral completa. Sus derivas y asociaciones son asombrosas, iluminatorias. Borges y Bioy lo definieron como un Mil y Una Noches chino y saquearon sin empacho sus páginas para inventar escritores orientales imaginarios, en las antologías de literatura fantástica que hacían para “distraerse del oprobio” en los años peronistas (¿estarían contentos hoy?). George Steiner lo compara con Proust: según él, Needham no sólo rescató del pasado y reconstruyó un mundo entero ante nuestros ojos sino que, como Proust, lo hizo por amor a una persona. En el caso de Proust, el Albert camuflado de Albertine en su libro. En el caso de Needham, aquella joven llamada Lu Gwei-Djen que le enseñó los seis mil caracteres de mandarín que hacían falta para comprender un texto en chino.

Needham conformó un ménage-à-trois increíblemente armónico con su esposa y con Lu Gwei-Djen, que se prolongó hasta la muerte de Dorothy en 1987 (durante todo ese tiempo, Dorothy continuó las investigaciones de Needham en bioquímica y Lu Gwei-Djen fue su mano derecha en la monumental obra sobre China). El secreto de tan asombroso logro suele adjudicarse a la empatía de Needham con el concepto chino de ying y yang, pero Dorothy decía que su marido ya entendía la cuestión no sólo desde sus días como científico, cuando buscó en la embriología el punto de encuentro, el fin de las disputas, entre biólogos y químicos, sino desde mucho antes: en aquellos turbulentos años iniciales en que era prenda y víctima de la polaridad entre sus padres. Según Dorothy, Needham buscó toda su vida eso que los chinos bautizaron “la democrática dualidad de la vida”.

El rechazo a los opuestos, la fascinación con los complementarios, puede verse en casi todas las facetas de Needham. Mantuvo hasta el fin su credo marxista, y volvió comunistas a muchos de sus colegas, pero él no se afilió nunca al partido. Al mismo tiempo asistió a la iglesia anglicana todos los domingos de su vida, pero desde aquel viaje a China prefirió evitar el oficio religioso e ir cuando la iglesia estaba vacía. Llevaba años ya sumergido en su libro sobre China cuando aceptó escribir la introducción a una magna obra científica conjunta titulada La Química de la Vida, y allí les recordó a sus colegas que el atávico concepto de aliento vital era a fin de cuentas una manifestación de protofisiología neumática y que la invención del Benedictine y otros licores monásticos habían sido consecuencia de los afanes alquimistas por llegar a la esencia a través de la destilación.

Dorothy murió en 1987. Luego de dos años, Needham se casó con Lu Gwei-Djen. La novia tenía ochenta y cinco el día de la boda y murió dos años más tarde. Pero Needham, asombrosamente, siguió trabajando. Creía que, si llegaba hasta los ciento siete, podría terminar la tarea. Dos días antes de su muerte, a los noventa y cinco, estaba trabajando en el escritorio de su instituto. Cuando le cuestionaban haberse pasado cincuenta años escribiendo un libro que superaba los tres millones de palabras sin haber logrado nunca contestar aquella pregunta inicial, hoy conocida como La Pregunta Needham (“¿Por qué se estancó China, después de inventar todo antes que Occidente?”), él se limitaba a mostrar los dientes en una sonrisa amarilla de viejo chino y contestaba, con impecable pronunciación cambridgeana: “No me disgustaría ser recordado por una pregunta”

El autor es escritor, tradcutor y fundador del suplemento Radar de Pagina 12. Ahora escribe cuando puede y quiere. Reproducido de www.pagina12.com.ar