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Crucigrama: Antonia Sáez

Horizontales

1. 10 de _____ de 1889; nacimiento de la educadora Antonia Sáez, defensora del idioma español en Puerto Rico y su uso en la enseñanza en lugar del inglés.

2. Las _____ del lenguaje en la escuela elemental; libro de Sáez publicado en 1944.

4. La lectura, _____ del lenguaje; libro de Sáez publicado en 1948.

8. _____ Sáez Torres; doctora en Filosofía y Letras por la Universidad Central de Madrid.

11. Mugido.

12. Infusión.

13. Máscara.

16. Universidad de Puerto _____; Sáez fue catedrática de Pedagogía en esa institución educativa.

19. _____ Colón Martínez: La disidencia como vocación; libro editado por José Javier Colón Morera.

21. Metal precioso.

22. _____ del recuerdo; libro de Sáez publicado póstumamente.

24. Raúl _____; canciller cubano conocido como el “Canciller de la dignidad”.

25. Pase la vista por lo escrito.

27. Escuchar.

30. Símbolo del osmio.

31. 20 de _____ de 1964; fallecimiento de Sáez.

34. Nombre de la c.

36. Destino.

37. Personaje bíblico, hermano de Jacob.

38. Significación del vernáculo: _____ lingüísticos; ensayo de Sáez.

42. Atolondrasen.

43. Persona que cree o practica la santería, fem., pl.

44. Antes de Cristo.

45. Aquí.

46. Arrojen.

47. El _____ en Puerto Rico: notas para su estudio; tesis doctoral de Sáez que fuera publicada por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico.

Verticales

1. El _____ de la escuela elemental; ensayo de Sáez.

3. Lola Rodríguez de _____; revolucionaria puertorriqueña.

5. Las artes del lenguaje en la _____ superior; libro de Sáez.

6. Ángel _____; escritor uruguayo considerado uno de los principales ensayistas y críticos latinoamericanos.

7. Antonia _____ Torres; autora de El maestro de la escuela elemental, Fundamentos esenciales de la enseñanza del español, Las artes del lenguaje en la escuela elemental, y Las artes del lenguaje en la escuela superior.

9. Jamás.

10. Italiano.

14. Largo río del Asia Central que nace en China.

15. Antonia Sáez _____; autora de La lectura, arte del lenguaje, Caminos del recuerdo, El teatro en Puerto Rico: notas para su estudio, y Significación del vernáculo: apuntes lingüísticos.

17. Asistir.

18. Unidad monetaria de Costa Rica y de El Salvador.

20. Río de Galicia.

22. Símbolo del calcio.

23. Preposición.

26. Esto.

28. Levé.

29. Fundamentos esenciales de la enseñanza del _____; ensayo de Sáez.

31. _____; país donde falleció Sáez.

32. Del verbo lentecer.

33. Ciudad de Ucrania.

35. _____; ciudad natal de Sáez.

38. Anudé.

39. Aplica una materia grasosa sobre algo.

40. Defecto físico o psíquico.

41. Del verbo sesear.

42. Carta de la baraja.

Las imágenes excluidas

Después de tantos ejemplos a través de los años, todavía encuentro difícil imaginar cuán mediocres son los medios noticiosos comerciales en Puerto Rico. Me refiero principalmente a las noticias televisadas pero tampoco puedo excluir las de los periódicos impresos y en línea. Su cobertura de la Marcha del Pueblo del primero de mayo pone en relieve su naturaleza sensacionalista y francamente amarillista y se convierten en explotadores del mismo pueblo que fijen mantener informado.

Esto no es nada nuevo. Los dueños de los medios pertenecen a la misma clase y cultura política y económica de los gobernantes y administradores que crearon la deuda de miles de millones y que van a beneficiarse de las acciones de sacrificar (aún más) educación, salud, vivienda, servicios sociales, pensiones, etc. que tomará la Junta de Control Fiscal para pagar la deuda. Por eso, los medios montan un escenario que invita escenas sensacionalistas de conflicto y violencia (incitadas por su presencia y la enorme y costosa presencia policiaca) y excluyen imágenes que representan lo que la gran mayoría de los participantes de la marcha experimentaron que eran las opuestas a las que aparecieron en las pantallas chicas del país.

Especialmente excluyeron las imágenes de la disciplina, creatividad e inteligencia artística de grupos de teatro y performance como Agua, Sol y Sereno, Papel Machete y los Policías Payasos. ¿Dónde apareció la comparsa de los artistas que protestaron la falta de respeto por la creación artística-cultural mostrada por la destrucción del arte público de Antonio Torres Martinó? Y ¿los gestos individuales de artistas, performeros y participantes que se expresaron creativamente y con discursos claros y entendibles por la ruta entre Río Piedras y Hato Rey?

Desde por lo menos Troya ‘98 de la marcha del 25 de julio en Guánica (aunque mucho antes) y especialmente con el Paro Nacional de noviembre de 2009 y la huelga estudiantil de 2010, el teatro callejero puertorriqueño ha desarrollado una complejidad excepcional de expresión plástica y corporal y de precisión crítica social y política. Representan dentro de su función como teatreros callejeros una obra de clase mundial.

Siguiendo las pautas de artistas como Antonio Martorell, Rosa Luisa Márquez, Maritza Pérez Otero y Deborah Hunt y del famoso Teatro Bread and Puppet de Estados Unidos, Los jóvenes del ’98, Agua, Sol y Sereno, Papel Machete, los Policías Payasos, Y no había luz y otros han entrado en los debates más importantes del país con una coherencia estética y discursiva mucho más convincente que los discursos oficialistas políticos o los informes parciales y excluyentes de los medios noticiosos comerciales.

Aquí documento varios de estos gestos en fotos.

Desde el suelo

Me gusta acostarme junto a mi perro, pegaditos al suelo, y contemplar los detalles de su otredad. Son hermosas las pequeñas hebras de su pelo, tantas y tan juntas. Bellas sus minúsculas pestañas encanecidas. Conmovedores sus dientitos frontales, evolutivamente irrelevantes.

Allí, con el oído en tierra, muchas veces trato de seguir su mirada. ¿Cómo se ve desde el suelo, desde abajo? Son tantas las pequeñeces que se vuelven, de pronto, visibles, grandiosas. Es cuando mejor entiendo, en la carne, lo del polvo de estrellas que explican las astrofísicas.

Alguna vez leí una apreciación de la perspectiva de las hormigas, quienes son capaces de percibir en cuatro dimensiones. Una hormiga, precisamente por su pequeñez, puede atravesar superficies por sus cuatro lados. Puede caminar por debajo. Vive aun más pegada a la tierra que mi perro y, desde luego, muchísimo más que yo. (Quienes escribían sobre las hormigas no lo hacían desde mi trópico, por lo que olvidaron mencionar los atléticos lagartijos.)

*

He dedicado buena parte de mis esfuerzos como investigadora a defender la pequeñez de nuestro archipiélago, junto con la de todos los archipiélagos de esta región centenariamente saqueada, explotada, violentada. He insistido en la necesidad de que pensemos a escala, a nuestra escala. Que volvamos la mirada a nuestro entorno. Que abandonemos el bigger is better del capitalismo expansivo, suburbano, imperialista que atenta contra la supervivencia misma de la vida del planeta.

Hoy, alucino ante tanta defensa del achicamiento. Hasta hace muy poco, lo que había que hacer era agrandarlo todo: los malls, las tiendas, los edificios, los carros, las casas. Resulta que el capital, en su criminal afán por tomarlo todo, decide no solo qué es lo grande y lo pequeño, sino también qué debe considerarse grande y qué pequeño.

Grandes no son las cuentas bancarias, las evasiones contributivas, los números alojados en paraísos fiscales, la impunidad de los responsables de una deuda odiosa, ilegítima, criminal, las innumerables cuerdas terreno de la agro-industria, las listas de cadenas multinacionales comiéndose economías locales, los acosos y las violaciones, las deudas históricas ni las deudas afectivas del 1%. Todo eso es pequeño, pequeñísimo, minúsculo; tanto, que es inexistente.

Grande es, según el 1% que controla casi todo lo que hace posible la vida en común de todo el planeta, $2,000 al mes, una escuela pública, una universidad pública, un trabajo digno en condiciones justas, una red de cooperativas, una cuerda de terreno cultivada sin pesticidas, unos cuerpos aguerridos, un chequecito de mes a mes y va en coche, un retiro digno para envejecer, unos días garantizados para el descanso y otros garantizados para poder enfermarse.

Grande no es la inmoralidad más asquerosa, la prepotencia más impune ni el crimen contra el futuro. Eso es tan pequeño que, para el 1%, no existe.

Y, como el 1% decide qué es lo grande y qué lo pequeño, decide también qué hay que achicar a sangre y fuego. Ahora resulta que downsized is better. El 1% valora lo pequeño sólo en la medida en que engrandece lo que ya, de por sí, es grande: su crimen.

Hace unas semanas, escribí: “si se trata del glamour de cálculos numéricos tras las vitrinas de inmensos edificios y celulares de último modelo, entradas y salidas en SUVs con cristales ahumados y trajes de diseñador muy bien acicalados, la crisis se vuelve la celebridad protagónica del reality tv de ‘los expertos’ al que nos subyuga el capitalismo actual. La crisis es, de hecho, la celebridad total: está en todas partes y en ninguna, lo posee todo y no tiene nada, lo devora todo y no consume nada, lo decide todo y no es responsable de nada. En la misma medida en que sus números consumen todos los cuerpos, todos los cuentos y todos los hogares, la crisis glamorosa no tiene cuerpo, cuento, ni hogar. De ese modo, como ocurre con las celebridades, la crisis manufacturada que se alimenta de nuestros cuerpos, cuentos y hogares, nos resultará, paradójicamente, inaccesible y remota.”

La celebridad total nos ha declarado la guerra. Es una guerra contra las mayorías, contra la posibilidad de mañanas, contra lo poco que nos queda de vida en común. Y, para ganarla, la celebridad total necesita triunfar también en la contienda conceptual. Le urge controlar el significado de todo. Que las grandes mayorías nos memoricemos sus definiciones es, para el 1%, apremiante.

Pero, un país no vive de botellas. Por definición, en cuanto salimos de un examen para el que embotellamos definiciones, las olvidamos. Este país vive de sus cuerpos, de sus afectos, de sus memorias, de sus de abajo. Y desde allí, desde el suelo, sabemos qué es lo grande y qué lo pequeño. Sabemos qué urge achicar: el abismo entre las más minúsculas minorías y las más inmensas mayorías. Que nadie se deje engañar por estos criminales de hecho, de palabra y de pensamiento: no entregaremos la grandeza de la pequeñez de nuestro archipiélago, de todos los cuerpos de abajo, pegados a tierra.

*

Cuando miro desde el suelo, siguiendo los ojos de mi perro, comprendo que mi país está, siempre, en otra parte, grande, inmenso, en su pequeñez.

Norman H. Dávila y Elliott Castro, una amistad olímpica

Por Emmanuel Márquez

Especial para CLARIDAD

Sin duda alguna reconocerás su tono de voz tan pronto los caballos entren en carrera.  Y es que su garganta y su narrativa, se han convertido en un cántico icónico de la cultura puertorriqueña y el deporte latinoamericano. Pero hay mucho más de Norman Hopgood Dávila que simplemente narrar las carreras de caballos en el hipódromo por los pasados 47 años.

Detrás de todo eso, hay un niño criado en la calle Loíza de Santurce, apasionado por el hipismo, un maestro de educación física, un estudiante de ciencias políticas, un jugador de béisbol superior, un director de torneo del voleibol, un escritor y muchos otros adjetivos que lo consagran como leyenda.

Hoy, un domingo de febrero en el Hipódromo Camarero, según se preparan los caballos para correr, así también Dávila se alista para las crónicas del día.  Repasando con particular facilidad el nombre de los 60 ejemplares en el programa de carreras. Junto a su inseparable gorra de Puerto Rico, ya perfectamente amoldada a su cráneo, en breves minutos narrará las carreras con la misma emoción que lo hizo por primera vez en 1971. Pero antes, recuerda que su incursión en el ambiente del periodismo deportivo se dio sin esperarla.

“Yo jugaba ya en Cataño béisbol superior (1965) y uno de los mejores periodistas deportivos de la época, Joaquín Martínez Roussett, tan pronto yo me gradué me dijo que si quería trabajar en la sesión deportiva con él, y yo enseguida dije que sí, imagínate.  Él era el apoderado del equipo y director deportivo del El Mundo, el principal periódico de Puerto Rico en ese momento.”

Apadrinado por los reyes de la radio y televisión puertorriqueña, José Miguel Agrelot y Mariano Artau, Dávila incursiona como comentarista en los programas de hipismo que éstos mantenían en la década del setenta. Desde entonces, como dicen por ahí; ‘el resto es historia’.

El espigado narrador también ha formado parte por los pasado 18 años, de uno de los programas deportivos más famosos y duraderos en la radio, La Descarga Original por Radio Isla 1320 AM, haciendo pareja –entre otros– con el fenecido símbolo del olimpismo boricua, Elliott Castro Tirado. De ese junte, nacería una bonita amistad que se fortalecía según viajaban el mundo juntos, por compromisos con la prensa deportiva del país.

“Antes de que trabajaramos en la descarga -yo comencé en el 2000-, yo lo conocía del periodismo y de ideas políticas, pero no era amigo de él”, dijo Dávila. “Nos conocíamos y hablábamos cuando estábamos trabajando un juego de baloncesto pero no puedo decir que era amigo de él, éramos conocidos”.

“Una vez comenzó el programa (siete días a la semana), uno comienza a prácticamente convivir con esos compañeros, y desde 2001 comenzamos a hacer viajes al exterior (juntos) siguiendo al equipo de baloncesto, y estuvimos ahí hasta hace dos años.  Por ésos 15-16 años, nos veíamos todos los días. Después de los primeros tres años, eramos compañeros de cuarto Elliot y yo.” Sobre su relación con el creador de la frase “Qué buenos es!” no tuvo más que elogios, reconociendo que aun cuando compartían visiones desde el deporte hasta lo socio-político, tuvieron diferencias, que ponían a un lado rápidamente, en pos de su amistad.

“Nosotros discutimos mucho siempre, teníamos muchos puntos en común pero (también) teníamos muchas diferencias, sin embargo, nuestra convivencia y nuestra relacion era muy positiva.”

Tanto Norman como Elliott, nunca fueron educados en periodismo ni mucho menos. Dávila cursó Ciencias Políticas mientras que Castro era ingeniero industrial. Sin embargo, eso no fue impedimento para que se destacaran como pilares del olimpismo y ese sentir patriótico manifestado a través de la prensa deportiva .

“Yo creo que no había escuela de periodismo en esa época. Uno estudiaba lo que fuese hasta donde fuese.  Casi todas las personas que escribían venían del deporte de alguna forma, había personas que eran genialidades, literatos que les gustaba el deporte y escribian del deporte. Y en ese grupo estaba Rafael Pont Flores y Emilio Huyke, que eran personas que también escribían de otras cosas y eran personas muy cultas. Todavía hay algo de eso pero, ese prototipo ya no es común. Yo creo que de las personas más preparadas que hay ahora mismo en ese sentido es  Chu García.”

El dúo era parte de la cepa de periodistas y comentaristas borinqueños que no les temblaba la mano, el pulso, ni la voz para señalar asuntos políticos que afectaban al deporte y la cultura, aún cuando eso rebotaba en contra de sus vidas personales.

Esa tenacidad crítica y el pasar tanto tiempo juntos, permitió que pudiesen identificar las cosas que mejor hacían y que los distinguen de los demás, desarrollando un sentimiento de admiración mutua.

“Él era uno de lo principales mantenedores, animador. Para mí ésa era su mejor faceta, más que narrar incluso” dijo Dávila refiriéndose a Castro. “Era un animador que contagiaba a la gente con una soltura hablando y una facilidad de palabra, por eso estuvo como mantenedor de todas las últimas Olimpiadas, era una figura  clave, el centro, el eje de la transmisión.”

Tanto Dávila como Castro lograron mantenerse relevantes en televisión y radio por décadas, aún con los retos enfrentados, –y que enfrenta– el periodismo deportivo. Principalmente el declive en espacio en los periódicos y tiempo en la pantalla chica. A esto se le suma la llegada del internet y las redes sociales, creando un sinnúmero de plataformas -muchas de ellas no bien fundamentadas y basadas en opinión-  que desvían la atención de los medios tradicionales.

“Yo tuve la suerte que me ofrecieron una oportunidad que yo no esperaba y desarrollé un estilo y una forma de narrar las carreras que tuvo la aceptación general del público y eso me dio la oportunidad de mantenerme en un deporte que es de 12 meses.  Porque aquí, si uno se retira, prácticamente en 2 anos nadie se acuerda de lo que uno hizo y eso pasa, eso es natural” explicó el hípico.

“El programa de radio que tenemos al mediodía de la descarga para mí ha sido una bendición.Porque primero, me da la oportunidad de decir cosas que no me lo permiten en ningún sitio de los que yo trabajo, de expresarme con total y absoluta libertad. (Además) Me da un desahogo de temas que a veces no son exclusivamente deportivos pero que están relacionados.”

No fue un trabajo fácil sustituir al legendario Pito Rivera Monge, pero con su voz Norman H. Dávila logró dibujar historias en las mentes de los que no lo estaban viendo. Son 47 años, dando buenas noticias a unos y malas nuevas a otros. Crónicas que hacen feliz al que pasa la meta al frente mientras otros escuchan como su dinero se rezaga encima del caballo perdedor.

Sin títulos, ni apodos, todos sabemos que es una leyenda, porque cuando Norman no narra, la historia no es la misma.

Con mucho respeto y admiración, en memoria de Elliott Castro Tirado.

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Cuba, Trump y el diálogo coreano

Por Atilio A. Boron

De regreso de un viaje a Cuba quisiéramos compartir unas pocas reflexiones sobre el momento actual de la isla. El endurecimiento del bloqueo ordenado por Donald Trump complica la situación económica de la isla rebelde. Pone piedras en el camino de la actualización del modelo económico pero no hace mella en la moral de los cubanos que a lo largo de casi sesenta años aprendieron a convivir con tanta malevolencia que, como el mal tiempo, viene del Norte. Con Trump ya son doce los inquilinos de la Casa Blanca que quisieron derribar a la Revolución Cubana, o producir el tan ansiado “cambio de régimen”. Los once anteriores mordieron el polvo de la derrota, y al magnate neoyorquino le espera más de lo mismo. Ordenó el retiro de numerosos diplomáticos de la reabierta embajada de EEUU en La Habana (la mayoría de los cuales eran agentes de inteligencia o personal adiestrado para “reanimar” con diversos subsidios y programas a la “sociedad civil” cubana) e impuso renovados obstáculos al comercio exterior de la isla, a las inversiones norteamericanas y también al turismo de ese origen que se dirige a Cuba, exhortando al ciudadano a “reconsiderar su decisión de viajar” a la isla.

El nuevo presidente, Miguel Díaz Canel, deberá transitar por un sendero erizado de dificultades: desde la ilegal extraterritorialidad de las leyes de EEUU que, con la aquiescencia de gobiernos serviles (empezando por los europeos y siguiendo por los latinoamericanos) impone sanciones a bancos y empresas de terceros países que intervengan en el comercio exterior de Cuba hasta los vetos a la importación de productos que contengan más de un diez por ciento de componentes estadounidenses o de patentes radicadas en ese país, pasando por la prohibición de entrar a puertos de Estados Unidos a buques de carga que en los seis meses anteriores lo hubiesen hecho en alguno de Cuba. El repertorio del chantaje mafioso al que someten a la isla rebelde es tan grande como enfermiza su vieja obsesión por apoderarse de ella, que comienza con la célebre exhortación de John Adams en 1783 para acelerar la anexión de Cuba a las Trece Colonias. Pero la patria de Martí y Fidel ha dado sobradas muestras de tenacidad para defender su revolución y de su capacidad para, en medio de tan desfavorables circunstancias, garantizar para su población estándares de salud, educación y seguridad social y ciudadana como ningún otro país de la región.

Es obvio que se avecinan tiempos difíciles para Cuba, pero nada que no se haya experimentado antes. Hay un gobierno de super-halcones como también lo había, sobre todo, en tiempos de Ronald Reagan. La diferencia es que ahora la CIA adquirió una muy visible pre-eminencia en el staff presidencial. Siniestros personajes como Michael Pompeo (ex Director de la CIA) ahora es Secretario de Estado; John Bolton, el matón del barrio, dirige el Consejo de Seguridad Nacional; un ignoto (por buenas razones) Juan Cruz fue designado por Bolton Director de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional. Decíamos “ignoto” porque Cruz fue un hombre de acción en la Agencia, no un simple analista sino un killer. Según el vicepresidente de Colombia, el General Oscar Naranjo, el puertorriqueño participó “en varias de las operaciones de inteligencia más productivas y eficientes”, incluyendo golpes militares contra los principales líderes de las FARC, Raúl Reyes y el  Mono Jojoy, y la importante liberación en 2008 de un grupo de rehenes de las FARC, entre ellos tres contratistas del gobierno estadounidense e Ingrid Betancourt. O sea, un hombre de armas llevar (y disparar). La cadena Univisión comentó que “no pudo encontrar una fotografía de Cruz ni ninguna referencia a él en Internet, una muestra de su trabajo como espía.”

Pues ese se encargará ahora de todos nosotros, los del Hemisferio Occidental. A estas enternecedoras figuras hay que agregar los nombres de John Kelly, ex general de los Marines y ex Jefe del Comando Sur es Jefe de Gabinete de Trump; de Liliana Ayalde, número dos del Comando Sur y casualmente ex embajadora en Paraguay y Brasil en tiempos de los “golpes blandos” contra Lugo y Dilma; y el de la actual jefa de la CIA, Gina Haspel, una mujer de rostro encantador con más de treinta años de carrera en la agencia y el mérito de haber dirigido una prisión clandestina en Tailandia en el 2002, donde sospechosos de terrorismo fueron objeto de torturas aplicándoseles la técnica del “submarino” bajo su supervisión y, al menos en un caso, su personal administración.

No es la primera vez que Cuba tiene que vérselas con personajes como estos. Lo que ocurre es que ahora están en la superficie; antes, en cambio, se movían tras bambalinas pero de una forma u otra siempre estuvieron allí, en lo que se llama en Washington el “deep state”, el estado profundo, elegido por nadie y que ante nadie da cuenta de sus actos. Sin dudas que el gobierno y el pueblo cubanos sabrán enfrentar esta nueva ofensiva. Y que los halcones de Washington tampoco podrán enfilar todas sus baterías en contra de Cuba, y de Venezuela, porque toda su atención está concentrada en la histórica reunión de los dos jefes de estado de Corea del Norte y Corea del Sur que provocó un terremoto de vastas proporciones en el tablero de la geopolítica mundial. La guerra comercial declarada contra China requiere más que nunca mantener, en Corea del Sur y a tiro de cañón del litoral marítimo chino, un inmenso aparato militar con unos 35.000 hombres y equipamiento de última generación. Si el diálogo entre las dos Coreas prospera a Washington le será muy difícil continuar con sus tropas y armamentos en el Sur. Y el objetivo militar más importante no es Corea del Norte sino China.

Podría parecer exagerado pero el sorpresivo acuerdo entre las dos Coreas es una da las mayores humillaciones diplomáticas sufridas por la Casa Blanca en mucho tiempo, y de una trascendencia que nos atreveríamos a decir superior a la que en su momento tuvo la derrota del ALCA en Mar del Plata en el 2005. Y un inesperado dolor de cabeza para la Casa Blanca que estará muy ocupada (y sin tanto tiempo ni gente para acosar a Cuba) para evitar que la situación en el Sudeste asiático se le escape de las manos.

Reproducido de www.rebelion.org