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Amediados de febrero de 2017, ya los tres Reyes Magos, le habían dado el mejor regalo, pero no fue hasta este 6 de enero de 2018, en que Oscar López Rivera, celebró su primera fiesta de cumpleaños en 36 años, frente al sol, bajo el hermoso cielo de su Patria con abrazos y felicitaciones de un pueblo que lo respeta y le quiere.
La celebración del cumpleaños 75 de López Rivera -la primera del día- este 6 de enero puso fin a la actividad que en apoyo a su excarcelación estuvo llevando a cabo el grupo 32 Mujeres por Oscar junto a colaboradores durante cerca de cinco años. Esta actividad fue iniciativa del fallecido licenciado Juan Santiago Nieves, la cual incluyó la pintura de un mural con el rostro del patriota pepiniano en una de las esquinas más visibles de Río Piedras. Este año la celebración pasó de ser una más que simbólica al contar con la presencia de Oscar López.
El ambiente festivo, las sonrisas de los presentes de esta mañana seis de enero contrastaban con la misma mañana del seis de enero de 2017, cuando una atmósfera algo triste llena de incertidumbre rondaba la celebración, ante la espera de la decisión del entonces presidente Barack Obama, de conceder el indulto al patriota puertorriqueño, acción que se produjo a mediados de febrero. Clarisa López, hija de López Rivera, presente en todas las celebraciones lo reconoció al expresar que el año pasado fue uno difícil y que siempre se estaba con la esperanza de que se produjera la excarcelación. “El mes de enero 2018 marca muchos cumpleaños, viejo feliz cumpleaños, felices 75”.
A tono con la celebración antes de la presentación del homenajeado, la activista Magali Millán Ferrer, ofreció un escrito sobre el significado para los cristianos de la fiesta de la Epifanía (ver pág.24). La celebración contó además con la participación de la joven cantante Nayda Pabellón Rosas y el cierre festivo estuvo a cargo del grupo musical Las Atípicas, quienes aportaron su talento en todas las pasadas ediciones.
El mejor regalo me lo hicieron ya…
“Yo creo que el mejor regalo me lo hicieron ya. Yo creo que estar aquí para uno entender lo que se logró con la excarcelación es saber lo que son 35 años de prisión entonces uno puede estar soñando, puede estar esperanzado pero también tiene las dudas no de que pasa un año, pasa otro año uno va envejeciendo, no va poniéndose más joven, sino un envejecimiento acelerado y uno quiere … como yo debo estar en Puerto Rico haciendo algo positivo y de momento se logra para mí el mejor cumpleaños es este año, esto no va pasar una vez más”.
Pausado, sereno en un aparte con Claridad tras la actividad López Rivera conversó respecto al significado de la ocasión. La experiencia en vivo es una diferente ya que en los años anteriores López Rivera se dirigía a los presentes a través de su hija vía llamada telefónica a lo que comentó, “ lo único que yo escuchaba en el teléfono muchas veces era ruido, las voces no llegaban muy claras pero a la misma vez era una fuente de energía, que oyendo to el revolú, esa dinámica bien jocosa hace que uno sienta fuerza y diga coño por lo menos en Puerto Rico la cosa esta bien positiva”.
Sin dudas esa actitud positiva le acompañaron por siempre durante su encarcelamiento. “Para mí la cuestión de la alegría puertorriqueña ha sido bien importante yo creo mucho en que debemos ser, mantenernos alegres no importa las condiciones en que estemos, si nos agobiamos, nos ponemos pesimistas, nos ponemos cínicos automáticamente nos vamos deshumanizando. La alegría debemos mantenerla, no importa donde estemos, aun en las peores condiciones uno siempre, siempre puede buscar un ratito de alegría, por ejemplo leyendo algo, sea gritándole a un compañero preso…cosas así son bien interesantes… nunca permitir que uno se ponga triste o se sienta abrumado, no es necesario”.
El año que acaba de pasar fue uno de fuertes emociones y experiencias para López Rivera, al indagar por los compromisos que le faltan por cumplir nos comentó; “Yo quería, pensaba que los conversatorios los iba a llevar bastante ligerito y ahí llegó Maria y se acabó todo”. Como admite, ese era uno de sus compromisos antes del paso de los huracanes en el mes de septiembre que le hicieron cambiar su agenda para dedicarse de lleno al trabajo comunitario voluntario, entrega que le ha llevado a más de una docena de comunidades por toda la isla. “Todavía no he entrado a ninguna comunidad donde haya visto algún rechazo pasa gente por ejemplo que quiere tomarse una foto, en una comunidad me dijeron ‘nosotros siempre rezamos por ti, nunca pudimos ir a ningún sitio pero aquí se rezaba por ti y nosotros queríamos verte, queríamos saludarte no te pareces a la persona que veíamos’… es algo bien interesante eso nos sirve de ejemplo del corazón que hay en el pueblo puertorriqueño”.
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«Yo trabajé mucho pero esta tormenta me dejó trabajando mucho más”. Su voz no tiene un tono agrio, sino mas bien jocoso, pero la admisión de Margarita Cruz Alvelo, pasado más de cien días del azote del huracán María, es evidencia de que todavía hay familias y pueblos que están muy lejos de la “normalidad”, que otros reclaman ya hay en el país.
Hasta hace unos días Ciales era el único pueblo que continuaba totalmente a oscuras. El servicio de energía eléctrica fue restablecido sólo en unas cuantas calles del casco del pueblo. Comunidades en el mismo casco urbano y el resto de todo el municipio cialeño, continúan a oscuras.
Para la líder comunitaria Brenda Miranda, del barrio Pozas, más allá de la falta de luz y de los 100 días que han pasado del huracán, la realidad que dejó al descubierto es la verdadera emergencia. “En los campos ves las casas de cemento… que aparenta no les pasó nada cuando se entra al hogar la realidad es una diferente”. Lo que se encuentra dentro de las viviendas describió, son ancianos solos cuyos hijos se han ido a la ciudad, ancianos cuidando ancianos, ancianos cuidando a hijos incapacitados y mucha depresión en personas de todas las edades.
“En medio de esta emergencia la gente se olvidó que había ancianos y ha sido la comunidad y las iglesias las que han hecho lo que las agencias no han hecho”, denunció.
Miranda quien es voluntaria de la parroquia de Ciales Nuestra Señora del Rosario, y que junto a voluntarios de otras denominaciones trabajó en tareas de distribución de ayuda –tarea que todavía continúa– en casi todos los barrios de Ciales, tiene muy presente las vicisitudes provocadas por el huracán, como el de una persona que murió por problemas estomacales luego de estar sin agua potable durante ocho semanas. Natural de Orocovis también recordó que en su barrio al otro día del huracán murieron dos personas y los tuvieron que poner en una “neverita” a presión para conservarlos hasta que pasados unos días pudieron llevarlos a la funeraria del pueblo.
Pedro Maldonado, el gestor del famoso Museo del Café en Ciales –describió– “para un municipio quebrado como Ciales, hicieron de tripas corazones”. Vivas las emociones y todavía enfrentando las dificultades dejadas por el huracán ambos entrevistados reconocieron que a la luz de esta experiencia es necesario que las comunidades se organicen para poder enfrentar futuros eventos.
La joven añadió sobre la situación de cómo se encuentra el pueblo que por ejemplo todas las escuelas tienen horario de 7:30 a 12:30 debido a la falta de luz y problemas con el servicio de agua y que el Departamento de Educación (DE) identificó 172 estudiantes como “homeless” debido a que sus familias perdieron sus casas. De hecho Ciales desde antes del huracán ya tenía una tasa de pobreza infantil de 72% (según estudio El Impacto del huracán María en la Niñez de Puerto Rico, de Amanda Rivera Flores y Caridad Arroyo Quijano, IDJ).
María me dejó trabajando
La expresión de Margarita Cruz Alvelo de que ‘María la dejó trabajando’ responde al lamentable hecho de que el huracán se llevó todo el techo y parte de la casita de madera en la cual vive con sus hermanas Sonia y Carmen Cruz Alvelo, en el sector Jaguas del barrio Pozas. Margarita y Sonia, contaron que pasaron el huracán en una casa vecina de un familiar desde donde vieron como poco a poco se iba la casita. Sonia de 71 años contó que viven en el mismo lugar, desde Santa Clara, y aunque la casa ha sido renovada esta vez fue pérdida total. Pese a las pérdidas sufridas Margarita y Sonia contaron a CLARIDAD que Fema les dijo que no podían hacer ninguna reclamación porque la casa no estaba a nombre de ellas. Junto a la ayuda de otros familiares-ellas son tres de 15 hermanos- y vecinos las veteranas cultivadoras de café se han dado a la tarea de levantar en lo que pueden la vivienda. Margarita contó que el día antes del huracán estaba recogiendo café y su hermano le dijo que lo recogiera todo, “yo pensé lo hago después pero ni eso me dejó María”.
¡Su casa tiene seguro!
Otra experiencia con FEMA es la de María Santos Ríos, quien vive con su hija Yaritza de 30 años, quien padece de esclerosis y Carlos Rivera Santos, de 26 años. A la casa con paredes de cemento, se le fue todo el techo de zinc por lo que perdió prácticamente todas sus pertenencias. Santos Ríos contó que FEMA le negó ayuda para la reparación de su hogar porque ella y que tiene un seguro, “Hace 35 años que yo tengo mi casita y no tiene ningún seguro”, expresó. Según pudo decir a CLARIDAD María Santos, en Fema no le supieron dar una explicación de qué evidencia presentar para poder aclarar el error. La familia es recipiente del Programa de Alimentos (PAN).
Como estar en Vietnam
La familia de Miranda no estuvo exenta. Sentir como el piso de la cocina temblaba, ver desde su ventana como el huracán se llevaba las casitas de sus vecinos y la pérdida de tres de sus ovejas fue una experiencia terrible. Frente a la casa de Miranda flota una bandera de Puerto Rico, “fue él quien puso la bandera”, acota Miranda. Su esposo militar retirado estadounidense Jhon Pecinkas, comparó la experiencia del paso del huracán como estar en Vietnam, ante los fuertes vientos, la deforestación y el bosque quemado que dejo María, eso fue lo que vino a su memoria. Por su parte la hija de ambos Karla, enfermera graduada, narró sobre su experiencia como voluntaria con la Cruz Roja desde el huracán Irma que más que servicios de salud, en muchos de los hogares que ha visitado junto a otros voluntarios ha tenido que servir de apoyo emocional. Debido a los estragos que dejó María, no fue hasta dos semanas después en que Karla pudo incorporarse a su trabajo voluntario, “ha sido difícil cómo encontramos a la gente pero lo seguimos haciendo”, afirmó decidida.
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Esta pregunta inmortalizada en un ensayo de Lenin parece ser la que está dándole vueltas en la cabeza a todo el independentismo organizado, realengo, independiente, autogestionario y desorganizado. Pregunta puntual y legítima por demás en este momento donde todo parece haberse venido abajo y todo parece necesitar ser reconstruido, demolido, reinventado o simplemente construido desde cero.
Algunos se sienten frustrados, sentimiento que es natural aflore en momentos en que quisiéramos poder avanzar en algunos objetivos y nos encontramos con muchos impedimentos internos y externos al movimiento. Cuando analizamos con mente fría el tema vemos que el vaso está medio lleno.
Los logros los podemos recitar a coro: idioma español, nuestra cultura en general, lucha contra la Marina de EEUU en Vieques y Culebra, excarcelación de nuestros patriotas 1979, 1999 y 2017, luchas ambientales contra el supertubo, el plan 2020. En casi todas ellas la victoria se ha dado tras sumarnos a luchas que surgen de los pueblos afectados, o cuando los pueblos se han sumado a nuestros llamados por razones humanitarias como han sido las campañas por la excarcelación de los presos políticos puertorriqueños.
La mera existencia de un movimiento independentista, aunque se encuentre en una relativa debilidad, es un triunfo de por si. No los voy a cansar con los recordatorios de todos los sacrificios, los mártires y las víctimas de la represión que ha dejado esta lucha. Los independentistas conocemos esta historia.
Lo que nos ocupa y preocupa ahora es el presente. ¿Qué hacer AHORA? Les propongo varias cosas:
UNO: ¿Podemos pasar página y entrar en un diálogo constructivo sobre qué vamos a hacer?
DOS: La unidad independentista es indispensable. Eso nadie lo tiene en duda. Los independentistas tenemos una coincidencia fundamental: el objetivo es obtener la independencia de Puerto Rico. Hay grupos que podemos unir en torno a ese único objetivo para coordinar básicamente algunas actividades: las efemérides patrióticas, y las luchas en torno a la descolonización, el trabajo en la ONU, el Foro de Sao Paulo, el repudio a las leyes de cabotaje, el rechazo al militarismo, la libertad de los patriotas.
TRES: Los métodos de lucha: las diferencias van desde el apoyo único y principista a la lucha armada y el rechazo a la participación en eventos electorales, hasta del otro lado la participación electoral como única vía de lucha y la participación electoral como cuestión táctica a decidirse de evento en evento; la desobediencia civil y la resistencia pacífica. En esta área de métodos de lucha siempre habrá diferencias insalvables y lo debemos estipular desde el inicio con un pacto de respeto sin que ello implique renunciar al derecho a criticar lo que entendamos sea un curso de acción incorrecta. Sobretodo un pacto de no imponer un método de lucha contrario al que se pueda acordar por consenso para un evento.
CUATRO: Muchos coincidimos que hay que hacer alianzas amplias mas allá del movimiento independentista con los llamados soberanistas, libre asociacionistas o como quiera que se designen en su momento. La base de esa unidad es una sola: la necesidad de poderes soberanos para Puerto Rico. Los independentistas los queremos todos; los soberanistas están divididos en distintas concepciones y formas de asociación con EEUU. Partamos entonces de una definición común de poderes soberanos: ¿aduana? ¿Inmigración? ¿moneda? ¿representación internacional? ¿ciudadanía? ¿tratados? ¿comercio? ¿defensa? ¿fiscal: arbitrios y contribuciones? ¿fondos federales?
Defensa: Los independentistas no apoyamos tratados de defensa con EEUU. Puerto Rico debe ser zona libre de militarismo.
Moneda: Ecuador tiene una economía dolarizada y el expresidente Correa entendía que fue una decisión errónea dolarizar la economía, pero como presidente tomó la difícil decisión de mantener el dólar por el impacto negativo a corto plazo que tendría el salirse del dólar. Claro, los tiempos están cambiando y el dólar va perdiendo su fuerza como moneda de intercambio internacional. En Cuba se utiliza el dólar en casi todos los establecimientos dedicados al turismo. Este es un tema de consideración para ser ponderado con el insumo de economistas.
Ciudadanía: La posibilidad de una doble ciudadanía para los que ya son ciudadanos de EEUU sería aceptable para muchos independentistas, pero no para otros. Lo que si uniría a todos los independentistas en torno a este tema es que una vez declarada la República los que nazcan de ahí en adelante serán solo ciudadanos puertorriqueños.
Inmigración y aduana: Para los independentistas estos dos ejercicios tienen que estar en manos de la República de Puerto Rico. No sería negociable que se mantengan en control de EEUU. La libre entrada de ciudadanos de EEUU a Puerto Rico así como la libre entrada de ciudadanos de Puerto Rico a EEUU, será un tema necesario ante deseo de mantenernos unidos con nuestros familiares y amigos en EEUU.
Fondos federales: EEUU debe pagar compensaciones en reparación por 120 años de colonialismo. Desde esa perspectivas es que se deben negociar cualquier solicitud de dinero a EEUU. No se debe aceptar como sucede en el caso de las Islas Marshall que el gobierno federal tenga injerencia y supervisión en el uso de esos fondos.
Representación internacional, derecho a entrar en tratados y acuerdos comerciales con el mundo: Estos son otros atributos de soberanía que entiendo que para los independentistas no son negociables.
Estos son solos unos apuntes de las cosas que tenemos que considerar y discutir en la conformación de alianzas amplias de independentistas y soberanistas.
SEIS: ¿He cruzado el puente antes de llegar a el? Pues hablemos del puente. En las redes y publicaciones digitales se están barajando distintas propuestas: asambleas de pueblos, congresos, encuentros, juntes nuevos, revivir el Junte Soberanista, Asamblea Constitucional de Estatus de Pueblo. Se están llevando a cabo reuniones bilaterales, multilaterales, de organizaciones, regionales, de realengos, independientes y de almas y espíritus libres. ¡Muy bien¡ Ahora ¿como recogemos todo eso en un solo sitio? Ahí está el primer gran reto. En el MINH participamos de algunas de esas discusiones y esperamos que en un futuro cercano rindan el fruto esperado.
Hay por supuesto temas que deberán ser insoslayables y puntuales en la conformación de alianzas amplias en el ejercicio de soberanía desde el pueblo. Esta la lista del MINH:
La crisis humanitaria tras el paso de los huracanes, ¿qué podemos hacer por nuestro pueblo?
Desarrollo económico sostenible: los objetivos del 2030
La eliminación de la Ley PROMESA y la JCF
La eliminación inmediata de la Leyes de Cabotaje
Las reivindicaciones laborales
Seguro de salud universal
Educación pública y gratuita a todos los niveles
Las reivindicaciones de las mujeres: no a la sociedad patriarcal y violencia de género
Techo seguro
Energía renovable
Luchas ambientales, defensa de las costas y recursos del mar, de los bosques y recursos naturales.
Reivindicaciones de los afro descendientes
Reivindicaciones de la comunidad LGBTQ
La seguridad alimentaria hacia un desarrollo agrícola sostenible.
Las alianzas con el pueblo puertorriqueños en EEUU: Puerto Rico una sola nación
Abrigo la esperanza de que podamos tener la madurez política, la generosidad y la solidaridad necesaria y a flor de piel para que las iniciativas que se están trabajando puedan conseguir el objetivo mas importante de todos: la construcción de una patria puertorriqueña donde la igualdad, la libertad, la justicia social y la prosperidad deje de ser una aspiración y se convierta en la realidad cotidiana del pueblo de Puerto Rico.
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Si previo a llegar te cuestionan ‘para qué vas’ y estando allí te cuestionan ‘qué haces aquí’, sabes que has llegado a un lugar diferente en un tiempo especial.
Llegar a la Gran Caracas representó para mí una parada personal de asuntos por dilucidar con amores ocultos y giros humanos que bien podrían servir para un guión de telenovela venezolana. Ni Diego de Lira, el pasado rey de las promociones de WAPA TV, tendría que invocar mucho de su ingenio para competir por el rating. Pero eso será, en su momento, otro texto. Lo importante fue llegar tras conseguir una complicada visa turística (“Es la política de la reciprocidad”, me explicarían luego) y perder el vuelo de Nochebuena.
Al mediodía del día de Navidad, junto a María de las Mercedes, tocaría suelo venezolano. Una gigante terminal virtualmente desocupada ya anunciaba el aislamiento que se agudiza de afuera para adentro y de adentro para fuera. Venezuela está en guerra. La confrontación e intervención política reina en una sociedad en transición con polos bien definidos entre chavistas y escuálidos.
Con el paso de los años, la pobreza disminuye mientras los ricos ya no son la clase privilegiada y de exclusiva protección. En esta marea, la antes meca suramericana del turismo desapareció, al menos por lo pronto, y la riqueza del petróleo ya no está al servicio exclusivo de una minoría privilegiada. Por otro lado, la democracia electoral, con un sistema de votación electrónico incluyendo huella digital para prevenir el fraude, se instauró para garantizar el reclamo popular. Y ese reclamo consecuentemente idealiza a una figura cuyo nombre sustituye al esperado de un ideal. Somos chavistas -como los cristianos a Cristo- afirman y reafirman muchos. El Nuevo Testamento es la Constituyente, donde se esbozan los derechos y las responsabilidades. Ahora hasta el más pobre los conoce y los reclama, un paso de avance.
Por su parte, los escuálidos o la oposición son como una especie de derecha clasista que no vive feliz en una democracia que no los elige a ellos para gobernar a favor de sus intereses. Y es que los pobres son más y ganan las elecciones sobre los más pudientes que insisten en acaparar la riqueza venezolana. La oposición no parece presentar propuestas ni reformas, sólo plantea derrocar al Estado. No hablan del acceso a la educación, ni a la salud o a la vivienda digna. En su lugar, organizan y subsidian güarimbas callejeras (escaramuzas y violencia) para desestabilizar el País. Pero esta estrategia también parece fracasada, no sin antes costar numerosas bajas: puentes dinamitados, sabotaje de servicios, conflictos entre vecinos, soldados, policías y ciudadanos quemados o asesinados al igual que cientos de modernos autobuses y camiones de mantenimiento eléctrico. Recordar acá en Puerto Rico el pasado 1ro de mayo, cuando una masa muy enojada por el robo público rompió ‘cuatro’ cristales en la zona bancaria trae a la vista la enorme hipocresía e inconsistencia analítica, la manipulación y puritanismo mediático, político y social de los que somos víctimas.
En Caracas, no pisamos cuarto de hotel. La visita tenía incluida una habitación en la casa de Yoaní y Diego. Con su gentileza, vivimos, conocimos, investigamos un pasado y sufrimos la realidad actual. Creo que si fueran ellos los que nos visitaran en Puerto Rico, podrían decir las mismas cosas: “¡Pero Diego, cuidado con los hoyos!”, advertía Yoa a cada vuelta. Qué dirían si manejaran por nuestras carreteras en Puerto Rico, me decía calibrando la hipérbole de su lamentación. Las colas para sacar ‘reales’ de máquinas ATH estériles era pan nuestro de cada día como acá tras el paso del Huracán María. Pero si, desde afuera, devaluaran el dólar virtualmente a unos centavos, ¿no serían acá igual de inservibles? Es todo secuela de una misma guerra económica en progreso.
Otras colas inmensas son igual de visibles cuando los bachaqueros se movilizan -prevenidos de antemano- para acaparar productos regulados. Los bachaqueros son principalmente gente humilde que hace largas colas aquí y allá para comprar y acaparar productos básicos a precios de quemazón. Mejor que trabajar, hacer estas filas genera mayor rendimiento con la reventa de los productos a precios de explotación, puro salvajismo capitalista.
Tras un fallido intento de Golpe de Estado en el 2002 y la oposición perder continuamente las elecciones, se acentúa ahora la trinchera de esa guerra económica. Los precios regulados para alimentos de la cesta básica son medidas del Estado para asegurar la alimentación. Sin embargo, el bachaqueo quiebra su finalidad. La hiperinflación es, hoy por hoy, el arma de destrucción masiva de una intervención externa con la asistencia de una oligarquía nacional que bombardea las calles venezolanas con sus estrategias económicas. Las víctimas colaterales son todos menos aquellos con acceso al dólar que, en el mercado negro, permite un cambio privilegiado. Si un turista usara su visa para comprar una cuarta de jamón cocido estaría recibiendo una factura de $36. Mari hizo el experimento y le costó. No hay turista que resista. Sin embargo, con el cambio entre cuentas de venezolanos con acceso al dólar la historia es diferente. Ese jamón habría costado medio dólar. La oligarquía está privilegiada con la especulación de ‘Dollar Today’ en el mercado ‘negro’. En las tiendas nadie rotula los precios. Catalizan el robo ‘a mano armada’ elevando los precios de los productos a capricho. Hoy es uno, mañana otro. Dos, tres, ocho hasta 100 veces más que el día anterior.
“¿Ves esta margarina?”, me preguntó Yoaní saliendo al comedor desde la cocina donde nos preparaba una tradicional arepa venezolana. Era parte del ritual para completar la etapa de bienvenida. “En octubre pagué 4,000 bolívares. Luego la vi en 11,000 y ahora a finales de año está en 110,000”. A no ser por su peculiar habilidad de hacer cuentos con gran humor, aquello sería para echarse a llorar.
Se ahoga a un pueblo entero y se bombardea cualquier esfuerzo del Gobierno para enfrentar la embestida económica. El último día de 2017, el presidente Maduro anunció otro aumento de 40% en el salario nacional y ya al día siguiente se esfumaba con aumentos en las mercancías del sector privado sin justificación alguna. Parecería como si la intención final de la oposición fuera que el salario promedio mensual no alcance ni para un desayuno, apostándole al hambre como ‘chantaje democrático’ para lograr un cambio de gobierno.
En contraste, ¿qué define lo ridículo? El precio de la gasolina. Con el equivalente en bolívares a dos décimas de centavo de dólar fue suficiente para llenar el tanque con 30 litros de combustible. Subimos el Cerro Ávila a pie y luego en el teleférico, las escalinatas del Calvario, andamos tranquilamente las calles de la ciudad, trepamos a diario el techo de la casa de Yoa y Diego para ver en el paisaje una ciudad con contrastes entre cerros y colinas sobrevoladas por mandas de guacamayas. Mientras los cerros albergan los ranchos o favelas, a los asentamientos de clase media y alta en geografías análogas se les llaman colinas. Visitamos el Hospital Vargas, donde se iniciaron los acontecimientos de una novela venezolana por escribir. Vimos la universidad pública municipalizada con pequeños recintos satélites que permiten una oportunidad educativa para muchos en más partes del territorio. Centros de Diagnóstico Integral por doquier y Barrio Adentro en los cerros marcan una gran diferencia en el acceso a la salud en comparación con el pasado. Las misiones de miles de médicos cubanos complementan este esfuerzo que incluye ya una transición para una clase médica nacional venezolana. El ‘gentrification’ que desplaza a la clase media y pobre en muchas partes de Estados Unidos o Puerto Rico se da allá más bien a la inversa. Se han construido casi dos millones de nuevas unidades de vivienda en zonas urbanas, donde los pobres ahora viven al lado de los ricos y alejados de los cerros. Esto no le gusta a las clases pudientes, como tampoco les gusta que modernos teleféricos y trenes livianos transporten a su gente desde las favelas a zonas adyacentes a centros comerciales privilegiados y otros espacios urbanos. Son muchos los choques que arden en una especie de herida social que no cicatriza. Pero, ¿por qué no? El choque es necesario.
Un proceso de cambio social se ha gestado con las reglas de la democracia electoral. De pronto, para unos, sus resultados son inválidos por razones incomprensibles y justificando así una intervención externa. Afirman que hay que devolver la democracia a Venezuela. ¿A qué se refieren? ¿Cómo sería Venezuela sin obstrucción externa? ¿Será posible una reconciliación? Entre dos polos, una respuesta afirmativa parecería inalcanzable. Por lo pronto, la ruta por delante sigue cuesta arriba previo a que el encanto de una Venezuela sin guerra reabra de adentro para afuera y de afuera para dentro. Esta parada sigue pendiente para muchos, yo querré volver antes.