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Vivir a Río Piedras

Luego de más de dos retadores y enervantes meses de huelga universitaria el regreso al salón de clase nos presenta un desafío a todos los niveles: académico, político y psicológico. No podía simplemente imitar a Miguel de Unamuno, que al regreso al aula luego de 7 años de haber sido destituido de su puesto en la Universidad de Salamanca por la dictadura de Primo de Rivera, expresase “Decíamos ayer…”. Sería un acto cobarde e irresponsable de mi parte, como educadora, pretender que nada había pasado, que nada había cambiado porque yo percibía en esas miradas que mis estudiantes eran otras y otros. Y ya yo no era la misma de entonces.

Había que repensar las lecturas asignadas y las actividades programadas. Contrario al criterio  desacertado de la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez Garced de secuestrar la paga a empleados docentes durante periodos de huelga o paros, me encontraba inmersa en buscar lecturas y actividades que fortaleciesen la experiencia académica y que partiera de reconocer los méritos de la gesta huelgaria para mis estudiantes.

La Segunda Muestra de Dramaturgia Nacional de CPuedD21 me proveyó la oportunidad de llevar a mi clase de la UPR Humacao (primer año) a la presentación de la obra corta del joven dramaturgo Rafael Pagán, Crac, Crac, Crac. Acordamos verla el domingo ya que era matiné. Nos habíamos encontrado en Caguas (punto neurálgico para aquellas personas del área central y del este) y salimos en caravana. Subimos por la avenida universitaria la cual está bellamente adornada con la bandera nacional y grafitis. Al fondo, la beligerante Torre de la Universidad, símbolo que nos une a los 11 recintos. Yo, que he caminado y corrido esas calles de Río Piedras, me enternecí al verla. Luego me confesaron algunos estudiantes que se habían emocionado y que eso, “ver esa torre, profe, es un parapelo.”

El Ensayo, Café-Teatro-Bar, desde el inicio rompió con todas las expectativas de mis estudiantes de lo que es un teatro. Es íntimo, es minimalista y tiene picadera y bebidas a precios bien módicos para el bolsillo del público estudiantil. La escenografía se fue montando poco a poco hasta el punto que las personas allí presentes formamos parte de la puesta en escena. La obra es una crítica mordaz al batateo político, a la ineficiencia de agencias gubernamentales en prestar servicios esenciales y a la inminente ruina de un pueblo incapaz de ver y actuar por salvarse. ¿La tarea? Redactar una reseña sobre la obra. Para muchos (y me sorprendió) fue la primera vez que caminaban por las calles de Río Piedras. De San Juan sóolo conocían el templo mayor, Plaza Las Américas.

La experiencia teatral logró reestablecer el diálogo comenzado al principio del semestre. Ahora estaba enriquecido por la conversación sobre la huelga, Río Piedras y la obra de teatro. Semanas antes de la huelga habíamos comenzado con el género novelístico. Nueve semanas después lo retomamos. Durante el espacio “que no trabajamos” leí varias novelas pensando cuales serían las idóneas para la nueva realidad universitaria. La novela de Rosita Marrero, Más grande que mi vida (Ediciones Callejón, 2017) fue por una de las que me decidí.

Nací en Santurce, pero renací en Río Piedras. Sus calles son más que una entrada al mapa virtual en Google. Es mi mapa político (piquetes, marchas, micro mítines, la FUPI, el MPI), emocional (mi primera relación sentimental cuyo dulce recuerdo aún perdura en mi piel), de identidad (nación, caribeña, latinoamericana, mujer) e intelectual (otros mundos creativos, filosóficos, científicos, etc.). Tal vez por eso siempre hay una atracción innata cuando sé que la trama de una obra se ubica total o parcialmente en Río Piedras. Aún sigo buscando su esencia cambiante. La novela de Marrero me agarró por muchas razones y quise vivirlas con mis estudiantes de la post huelga del 2017. Es una novela que enaltece la amistad solidaria y que educa sobre las relaciones amorosas sin caer en el panfletismo (herramienta útil para dialogar sobre la obsesión de controlar al objeto deseado, los celos como expresión de inseguridad y la búsqueda de pareja por el miedo a la soledad). El personaje central, Claudia, nace y se cría en Utuado, pero es en Río Piedras, al comienzo de su vida universitaria, que se va a transformar gracias a todas sus experiencias. Claudia, es la mujer luchadora, profesional y solidaria quien, desde su cama en el hospital, nos hará partícipes al recordar ese devenir psicológico e histórico que a zancadas irá moldeando su ser. Más grande que mi vida es una novela seminal para introducir la historia de la lucha estudiantil nacional por una reforma universitaria, es el encuentro de mundos paralelos: el campo y la ciudad, es concretizar el sentimiento del amor y  sobre todo es valorar una amistad que habrá de superar todos los obstáculos. Es vivir Río Piedras en todas sus facetas, en su infinita gama de experiencias para quien vive de cara al sol.

Yo busqué con Río Piedras enamorar perdidamente a mis estudiantes con el mundo de la lectura, con el teatro, con toda expresión de belleza, con toda manifestación que nos enriquezca como seres humanos de esta época. Río Piedras, en ficción y en lo tangible, ha sido y es la cuna del desafío de paradigmas y de las posibilidades de presentes.

* La novela Más grande que mi vida la puedes conseguir en la CLARITIENDA

Economía del Deporte

A raíz de la enfermedad del compañero Elliott Castro un grupo de amigos y amigas de diferentes profesiones, comenzando por su hija Elga, aceptaron la encomienda de mantener esta columna bajo el título original, Las canto como las veo. Los(as) columnistas aceptaron un turno de bateadores(as) designados con la ilusión de que Elliott retomara su turno al bate. Lamentablemente, el 23 de julio a consecuencia de un paro cardiaco respiratorio nuestro cuarto bate falleció. Agradecemos la solidaridad y desprendimiento con nuestro periódico, pero sobre todo, agradecemos el cariño que le tienen a Elliott. Aquí la columna que correspondía a la pasada semana. –AMF

El historial del sistema de clasificación que usa la Asociación Americana de Economía para delimitar los distintos campos de la disciplina ilustra su desenvolvimiento a lo largo de más de un siglo. Inicialmente, a principios del siglo pasado, las clasificaciones no pasaban de diez. Entre éstas cabe destacar Teoría, Historia Económica, Agricultura, Manufactura, Comercio y Moneda y Banca. Hoy día las clasificaciones agotan el alfabeto y cada una de ellas cobija numerosos campos temáticos.

La clasificación que corresponde a la Economía del Deporte (Z2) fue, junto a la Economía de la Cultura (Z1) y Economía del Turismo (Z3), la última en incluirse en la lista de la Asociación Americana de Economía. Su identificación con la última letra del alfabeto no es, por tanto, casualidad. No obstante, el interés en el deporte como objeto de estudio por parte de los economistas se manifestó desde mucho antes.

Valga aclarar que la Economía del Deporte no equivale a la recopilación y análisis de estadísticas deportivas, lo que no significa que éstas no puedan ser útiles en determinadas investigaciones. Su principal objetivo es intentar explicar la conducta de los actores económicos (dueños de equipo, jugadores, fanáticos) en una actividad que utiliza una serie de recursos (canchas, estadios, gimnasios, equipo, jugadores, dirigentes, árbitros, etc.) para producir unos bienes o servicios que conjugan, entre otras cosas, competencia, espectáculo, educación y recreación.

El campo de la Economía del Deporte suele subdividirse en diversas subdisciplinas. Sobresalen la Economía Industrial, cuyo objeto de estudio es la organización de las ligas y las relaciones de los equipos que las integran, y la Economía Laboral, orientada al estudio del mercado de jugadores, árbitros y entrenadores y a temas como tasas salariales, restricciones contractuales y movilidad. También es de particular interés la Teoría de la Demanda, es decir, el estudio de las variables que inciden en la asistencia. Desde la perspectiva histórica ha cobrado importancia la evolución económica de los deportes, su transición de meros pasatiempos a grandes organizaciones empresariales, así como la influencia de medios como la radio y la televisión. Por otro lado, con un enfoque de carácter más antropológico, siempre ha estado en la mirilla investigativa el vínculo del deporte con “hábitos mentales” ancestrales –inclusive de carácter bélico– y con su uso político en distintos contextos históricos.

El comienzo formal de la Economía del Deporte se asocia con el artículo pionero de Simon Rottenberg, economista de la Universidad de Chicago, publicado en “The Journal of Political Economy” en junio de 1956. El eje del mismo es el análisis del mercado de trabajo de los jugadores profesionales de béisbol.

Como fiel creyente en el mercado, Rottenberg parte de la premisa de que la industria del deporte, como cualquier otra industria, opera regida por empresarios maximizadores de ganancia. Sin embargo, varias características del deporte lo tornan muy peculiar. A diferencia del afán de las empresas convencionales por desplazar competidores, la viabilidad de la actividad deportiva requiere, por definición, la existencia de competidores y cierto balance competitivo entre los mismos.

La incertidumbre –casi una maldición en la gestión empresarial– es imprescindible en el deporte. ¿Acaso no es la incertidumbre respecto al resultado y el fenómeno de la sorpresa lo que mantiene el interés público? De allí nace la urgencia del balance competitivo.

Rottenberg, sin embargo, se ciñe al mercado. Por un lado, se expresa la oferta maximizadora de ganancias de parte de los dueños de equipos y, por otro lado, se responde con la demanda del público en función de variables como precios de admisión, sustitutos recreativos, población, ubicación del parque, calidad de equipos e incertidumbre en resultados.

Un modelo alterno al de Rottenberg es el del economista británico Peter J. Sloane que, en lugar de la maximización de la ganancia, parte de una función de utilidad definida por variables como el poder , el prestigio, el altruismo y el puro gusto. Mientras que Rottenberg postula que basta el mercado para colocar el talento deportivo en donde corresponde de acuerdo a su productividad, Sloane incorpora en el cuadro de transacciones mecanismos como participación en los beneficios, topes salariales y normas en la distribución de franquicias.

Una debilidad que comparten estos dos modelos –debilidad bastante generalizada– es que se circunscriben a juegos en equipo, béisbol en el caso del norteamericano Rottenberg y fútbol en el caso del europeo Sloane. Falta darle más atención a otros juegos de equipo y al deporte de competencia individual como el atletismo, el tenis y el boxeo.

Adviértase que Rottenberg y Sloane representan dos corrientes económicas que trascienden el deporte. Una resume toda la actividad social en la interacción mercantil; la otra, sin necesariamente prescindir de las fuerzas que definen al mercado, reconoce la necesidad de un andamiaje institucional que compense las fallas de éste y que responda a los sellos distintivos de cada industria.

Por último, el énfasis en el profesionalismo y en el fenómeno comercial de la industria deportiva provoca que, en muchas ocasiones, no figuren con la prominencia que merecen los bienes económicos de mérito: salud (“mente sana en cuerpo sano”), camaradería, solidaridad comunal… Estos cobran más visibilidad cuando se transita hacia el deporte aficionado y el pasatiempo informal en el barrio. Sin los bienes de mérito –cuyo valor económico y social es indiscutible–, el deporte, desde la instancia profesional hasta el juego espontáneo en el vecindario, perdería su sentido más profundo.

Grand Prix Volleyball Más positivos que negativos

Nunca he sido fanático de las victorias morales pero creo que cuando se hace una evaluación objetiva del desempeño Boricua del voleibol femenino en el torneo del Grand Prix, donde Puerto Rico jugó para 5 victorias y 4 derrotas, me parece las cosas positivas que descubrimos de este equipo en renovación nos hacen pensar que el equipo boricua dará de qué hablar durante este ciclo olímpico.

Me explico, tras la clasificación olímpica el equipo de Puerto Rico sufrió bajas sensitivas con el retiro internacional de jugadoras emblemáticas como: Auri Cruz Yarimar Rosa, Deborah Seilhammer y Alexandra Oquendo entre otras. Eso dejaba grandes dudas sobre cómo afectaría el nivel competitivo del equipo y eso pareció pasarnos factura temprano en el torneo donde un equipo desencajado perdió sus primeros tres partidos frente a República Checa, Perú y una sorpresiva derrota frente a Colombia (a quien Puerto Rico históricamente ha vencido), hizo pensar que el equipo iba en picada. Sin embargo, Puerto Rico jugando en el Roberto Clemente enderezó y obtuvo importantes victorias sobre Canadá en 5 parciales, República Checa en 3 y Bulgaria también en 5 en un partido dramático y luego logramos obtener victorias frente a los poderosos equipos de Croacia y Bulgaria en la última ronda. El hecho de que un equipo joven haya jugado para 4-1 contra las potencias europeas y que jugadoras como Jennifer Quezada, Alba Hernández y Ana Sofía Jusino hayan demostrado un nivel internacional en la posición central que se esperaba que fuera la más débil de Puerto Rico y que el bloqueo fuera tan consistente durante todo el torneo son cosas que hay que resaltar, así como el tremendo torneo que tuvo Shirley Ferrer cuando le dieron la oportunidad, son aspectos que resaltar.

Las cosas que definitivamente hay que mejorar es el cierre de sets pues en 4 de las 5 victorias Puerto Rico tuvo oprtunidades de acabar el juego en menos parciales y no las aprovechó y la recepción en Perú nos traicionó.

Puerto Rico demostró que el nivel sigue ahí para este nuevo ciclo y la idea de aspirar nuevamente a una plaza olímpica.

Asi que adelante muchachas vamos a ustedes.

PR Best Boxing de regreso a la ruta probada

En la primera década de los 2000 la compañía Puerto Rico Best Boxing Promotions logró posicionarse como la más sólida entre las compañías de boxeo local, de la mano de los hermanos Peter e Iván Rivera, quienes lograron una alianza con la promotora Top Rank (la más sólida de los Estados Unidos).

Lo que empezó como una serie de boxeo caliente llamado San Juan Boxing Nights se convirtió en una cuna de desarrollo de peleadores tales como Juan Manuel López, Iván Calderón y Román Rocky Martínez.

Todos ellos llegaron a convertirse en campeones mundiales y realizaron defensas de campeonatos en Puerto Rico, lo que llevó a la compañía a realizar eventos de gran nivel que en ocasiones fueron presentados por HBO y Showtime.

Sin embargo, ante la caída de estos tres boxeadores, una serie de malas decisiones, el enfriamiento de su relación con Top Rank y una disputa con la dirección de la Comisión de Boxeo de Puerto Rico, la PR Best Boxing estuvo cerca de tres años sin presentar una cartelera.

Pareciendo haber aprendido de las lecciones amargas de los años recientes, los Rivera se presentaron el pasado viernes, 21 de julio con una nueva serie llamada Serie de Campeones cuyo propósito principal será desarrollar futuros campeones mundiales, de la misma manera que lo hicieron en el pasado.

Jeyver y Lebrón sus principales proyectos

Uno de los asuntos que resolvieron los hermanos Rivera antes de anunciar su regreso fue restablecer su relación con Top Rank y Bob Arum. Esto les permitirá presentar en sus carteleras de manera consistente a los juveniles Henry Moncho Lebrón y Jeyver Cintrón, quienes ya son conocidos entre la fanaticada boricua por sus exitosas carreras como aficionados, en el caso de Cintrón siendo el primer boricua en participar en dos juegos olímpicos (Londres 2012 y Río 2016).

Precisamente Jeyver realizó su segunda pelea como profesional el pasado 21 de julio y lució a las mil maravillas, noqueando en dos asaltos al chileno Guillermo Dejeas, demostrando que ya va superando el estilo aficionado y dejando un buen sabor entre la fanaticada que estuvo presente en la cartelera. Por su parte, Lebrón debe ser figura principal en futuras peleas de la serie.

Oquendo busca una última oportunidad

Otro de los peleadores que podría salir beneficiado de esta serie es el veterano Jonathan “Polvo” Oquendo, quien a la edad de 33 años busca una nueva oportunidad titular.

Recordemos que Oquendo fue superado por decisión unánime frente al argentino Jesús Cuellar en 2015 cuando buscaba la correa de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Oquendo no había peleado desde entonces, por lo que lució fuera de distancia y un poco ansioso al principio, pero pareció ir encontrando su ritmo mientras pasaban los asaltos logrando que el nicaragüense Orlando Rizo no saliera para el sexto asalto. En mi opinión Oquendo necesitará de dos a tres peleas más de preparación antes de poder aspirar a retar a uno de los campeones de ese peso como Vasyl Lomanchenko, Miguel Beltcher o el estadounidense Gervonta Davis.

Amanda en busca de seguir haciendo historia

Llama la atención que se haya seleccionado a la única cinco veces campeona puertorriqueña Amanda Serrano como estelar de esta nueva serie.

Esto habla del resurgimiento que está experimentando el boxeo femenino y la popularidad que la boricua ha ido ganando en el país.

Amanda que ha logrado ganar cinco campeonatos mundiales en cinco divisiones distintas parece haber motivado a un gran número de jovencitas que están yendo a practicar el deporte del boxeo y lo están viendo como una opción real en sus vidas. En el caso de Serrano, ésta despachó sin mucha dificultad a la ucraniana Edina Kiss a quien ya había noqueado anteriormente y encamina sus cañones hacia una sexta correa donde podría retar a la argentina Laura Esteche o a la también gaucha Érica Frías, actuales monarcas de las 140 libras.

Sería excelente si esa pelea pudiera conseguirse como parte de la serie, pero independientemente de eso es bueno ver a los Rivera y a la PR Best Boxing de regreso para darle taller a nuestros boxeadores en busca del próximo campeón mundial.

¡Mira que ya hacen falta!

En Memoria: ¡Qué bueno es!

Desde la ciudad de Trujillo en Perú, donde nos encontrábamos supervisando un Panamericano Sub 20 de Atletismo, evento que está bajo mi presidencia de la Asociación Panamericana de Atletismo, envié este escrito como un tributo y homenaje al querido amigo/hermano, Elliott Castro quien nos dejó físicamente el pasado domingo 23 de julio.

A Elliott lo conocimos en el 1967 cuando este servidor se transfirió de la Universidad de Houston donde estudiábamos desde el 1963, con una beca atlética al Colegio de Mayagüez. Nos hicimos amigos rápidamente pues él era un amante del deporte y ya yo había representado a Puerto Rico en Los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 1966 que se celebraron en San Juan y era natural el conocer y compartir con los atletas puertorriqueños. De esa amistad, que se convirtió en una hermandad y luego en solidaridad en todo lo que nos unía y amábamos, el deporte, la música, la lectura pero especialmente, la lucha por la total soberanía y descolonización de nuestra Patria, creció un amor de hermano y admiración mutua. Recuerdo que todos los viernes cuando regresábamos del Colegio para nuestros hogares, él para San Juan y yo para Caguas, junto a otro compañero atleta, Venancio Otero, nos parábamos al frente del campus en la carretera número 2 para pedir pon hasta llegar a nuestros destinos. Yo no pude continuar mis estudios en el Colegio por razones del servicio militar obligatorio pero tuve la dicha de ser asignado a la base militar Buchanan ya que, el Comité Olímpico de Puerto Rico bajo la presidencia del Profesor Felicio Torregrosa, solicitó al Pentágono que a mí se me dejara en Puerto Rico ya que, estaba entrenando para la Olimpiadas del 1968 que se celebrarían en la Ciudad de México. Así pude mantener la amistad con Elliott pues aunque no nos veíamos a menudo el seguía mi carrera.

Luego en el 1974 cuando me uno a mi compañera, Evelyn Claudio, quien era militante del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), Jaime Córdova, editor deportivo de CLARIDAD diario, me recluta para escribir artículos y reportajes para el periódico, especialmente del deporte de atletismo. Escribíamos con un seudónimo ya que, habían ordenes de la dirección del periódico que yo usara un seudónimo para no calentarme por mi posición en el deporte y en la entidad universitaria donde trabajaba. En estos tiempos reanudé la amistad con Elliott ahora con mucha más profundidad pues junto a Evelyn, estábamos inmersos en la lucha por la independencia de nuestra Patria y la descolonización. Como todos ustedes saben ya Elliott escribía para CLARIDAD y ya ambos le respondíamos a Jaime y a la redacción del periódico y más aún creció nuestra hermandad.

Hay una anécdota que deseo compartir con ustedes de la que Elliott fue el protagonista. En el 1981 estábamos en Santo Domingo, República Dominicana en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Atletismo, este servidor como el Delegado Técnico del evento y Elliott cubriendo el evento para CLARIDAD. Sucede un momento histórico para Puerto Rico cuando Angelita Lind gana los 800 metros en el campeonato y estábamos todos eufóricos con ese triunfo del Ángel de Patillas. Al prepararnos para la ceremonia de premiación me informan los organizadores del Campeonato que no tenían el himno de Puerto Rico. Se lo notifiqué a Elliott y rápidamente con su sabiduría excepcional, me dice, yo lo consigo y al ratito vuelve donde mí y me dice que la compañera Quintina, quien residía en Santo Domingo en esa época tenía el himno pero era el de la letra original cantado por Danny Rivera. Yo di la orden que se utilizara pero era un secreto entre Elliott, Quintana y yo. Cuando premian a Angelita y ponen el himno de Puerto Rico, parte de la delegación de Puerto Rico se sorprendió, especialmente quien tuvo el honor de premiar a Angelita que fue Rosarito López Cepero que en esos momentos era la presidenta de la Federación de Atletismo de Puerto Rico. Para qué fue eso, pues se formó un reperpero de parte de los dirigentes de la delegación de Puerto Rico tratando de averiguar el porqué se tocó ese himno y yo como delegado de la competencia, simplemente les dije que era el único que había y además era la letra original de nuestro himno. Esa noche celebramos en grande pues logramos que se oyeron las notas del himno original y quién fue el sabio que logró la hazaña, pues el hermano Elliott.

Elliott era miembro de la Junta Directiva del World Best 10K, junto conmigo, Sara Rosario, el Dr. Natalio Debz y Rafi Acosta el director de la carrera. La junta selecciona a la persona que se le dedica la carrera cada año pero usualmente quien presentaba los(las) candidatos(as) era Elliott. Creo que para el año que viene desde ahora presento que a la persona que se le dedique la carrera póstumamente sea a Elliott. Él amaba éste evento y le dedicaba mucho tiempo al mismo y como ustedes saben este es el evento deportivo internacional de más envergadura que se celebra en Puerto Rico año tras año.

También, no dudo que pronto su yerno Miguel Zenón, quizás el mejor saxofonista alto de jazz del mundo, le dedique una de sus obras maestras.

Hermano descansa en Paz…