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El Karso: zona que hay que proteger

En una evidente diferencia de independencia y criterio sobre su responsabilidad pública, la Junta de Planificación (JP) rechazó la solicitud de una enmienda al Plan y Reglamento del Área de Planificación Especial del Karso (PRAPEC) para excluir 14.99 cuerdas de terrenos de esa zona protegida en Aguadilla a favor de la empresa Inmobiliaria Aguadillana.

La solicitud de exclusión fue aprobada y apoyada por la secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), licenciada Tania Vázquez Rivera. La decisión de la JP fue tomada el 20 de junio. Durante esa semana hubo filtraciones públicas de que la JP se aprestaba a aprobar el cambio.

Para el representante legal de la organización Ciudadanos del Karso, Pedro Saadé Lloréns, sin la activación de los vecinos y grupos ambientales, la divulgación pública de la situación, el resultado de la petición hubiese sido otro porque los indicios iniciales eran que el cambio se negoció en una reunión en el DRNA. En segundo lugar acotó que la JP decidió como único podía decidir. porque no había ninguna evidencia en el récord ni científica, ni del punto de vista de planificación que justificara la petición.

El veterano experto en Derecho Ambiental denunció – en tercer punto- el que llama la atención la triste posición o papel del DRNA que luego de una reunión con el proponente endosara el cambio en el reglamento del karso, “mientras realmente su función es proteger las áreas naturales, no ceder a su destrucción al menos parcial”. Sobre la posibilidad de que el proponente pueda apelar la decisión, señaló que sí que podría ir al tribunal, no obstante tendría que enfrentarse a que la JP uso su discreción y en el expediente administrativo tiene toda la evidencia que apoya su determinación.

En lo que respecta al DRNA recabó, “hay que evaluar la conducta de la Secretaria, éste no es el primer caso en que ella no defiende el medio ambiente y los recursos naturales”. Agregó que la Secretaria del DRNA también está pidiendo que se desestime el reclamo de varios grupos ciudadanos para que se proteja mejor el Caño Tiburones y trajo a la atención el que tampoco se ha visto que la Junta de Calidad Ambiental (JCA) esté tomando alguna previsión y/o orientación ante el aumento de plantas eléctricas o llamados generadores. Ante el hecho de que estos artefactos están aumentando debido a la reciente experiencia del huracán y el fallo de la energía eléctrica, Saade Lloréns comentó que preocupa la situación porque no hay ninguna reglamentación o normas específicas para su uso por lo que no hay las suficientes normas para proteger la salud pública además de que la JCA no tiene todos los recursos para atender todas las querellas.

La conducta de la licenciada Vázquez Rivera, no se limitó a endosar la petición de Inmobiliaria Aguadillana, la Secretaria tampoco contestó una petición formal de CK hecha el mes de abril de 2018 para que le entregara copia del expediente e información pública utilizada para aprobar la enmienda al Plan y Reglamento del Área de Planificación Especial del  Karso (PRAPEC).

En el mes de abril el representante del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Denis Márquez Lebrón, ante la denuncia de CK radicó la resolución 937 para ordenar a la Comisión de Agricultura, Recursos Naturales y Asuntos Ambientales de la Cámara de Representantes a que realizara una investigación sobre los criterios utilizados por el DRNA para revertir su posición institucional con el fin de endosar la exclusión de las casi quince cuerdas de la Finca Caimital del área restringida del karso en Aguadilla.

La solicitud de Márquez Lebrón a la Comisión está en veremos.

Certificación de presupuesto: Acción revanchista y abusiva

Frente a la aprobación de dos presupuestos el gobernador Ricardo Rosselló Nevares, este lunes 2 de julio y luego de firmar –según alegó– de manera “simbólica” el presupuesto aprobado por la Legislatura de Puerto Rico, a la vez que declaraba que es el de la Junta de Control Fiscal (JCF) el que se debe utilizar, anunció que realizaría un intento adicional y con el propósito de agotar todos los esfuerzos que existen a su alcance, estaría convocando a una sesión extraordinaria para que la Legislatura considere de manera favorable la última medida de Ley 80 aprobada por la Cámara de Representantes con las enmiendas sugeridas por el senador Miguel Romero, e “invitó a la Cámara y al Senado a trabajar con esta medida”.

De aprobarse la medida dijo que esperaría por la certificación de la JCF de los acuerdos contraídos. Entre otras expresiones Rosselló Nevares, dijo que el rechazo del acuerdo con la Junta “nos coloca en el camino del caos, de litigios y controversias congresionales que solo nos pueden hundir en la recesión y en la pérdida de empleos”. El Gobernador anunció además de que incluiría en la convocatoria la medida que establecería el nuevo modelo contributivo para reducir las tasas contributivas a las corporaciones y a los individuos, la creación de un bono por trabajo y una reducción del IVU a los alimentos procesados de 11.5 a un 7%. Ademas de eliminar de forma paulatina el impuesto Bussines to Bussines (BsB), el proyecto de planes de pagos municipales y el proyecto para aumentar los beneficios por desempleo según lo discutido con el Departamento del Trabajo de EE UU.

Entre el 29 y 30 de junio el drama entre la Junta de Control Fiscal (JCF) y la Legislatura colonial llegó a su punto culminante cuando cada uno aprobó su propio presupuesto para el año fiscal 2019 que se supone comenzara este 1 de julio.

La JCF comunicó su decisión al gobernador Ricardo Rosselló Nevares, a los presidentes de Cámara y Senado, Jhonny Méndez y Thomas Rivera Schatz, respectivamente, mediante carta el 30 de junio. Según la JCF la resolución aprobando y certificando el presupuesto revisado fue una unánime. El día antes en conferencia de prensa convocada en horas de la mañana para las tres de la tarde la JCF anunció que aprobaría su propio presupuesto ya que la Legislatura no cumplió con presentar su documento de PF antes del 30 de junio. Independiente de que la Legislatura entregara su documento antes del 30 de junio la aprobación del PF del gobierno de Rosselló Nevares por la JCF estaba sujeta a la derogación de la llamada Ley 80, Ley de Indemnización por Despido sin Justa, acción que el Senado rechazó luego de semanas de cabildeo entre Junta, Gobernador y legisladores.

La revancha de la Junta por no derogar la Ley 80, incluye recortes en el presupuesto por $345 millones. El presupuesto aprobado por la JCF es de $8,757,524 millones para el Fondo General, y $20,663,643, para el presupuesto consolidado del Gobierno. La Junta eliminó de su presupuesto el pago del Bono de Navidad a los empleados públicos, fondos para el desarrollo económico, e infraestructura. Tampoco estableció el fondo de $25 millones para la Universidad de Puerto Rico (UPR), ni uno de $50 millones para la recuperación de los municipios.

La Junta también hizo cambios al PF de la UPR, le redujo $135 con lo que el presupuesto quedó en $1,400 millones, además de enmendar el de la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) para y que alinearlos con los ajustes del PF del Gobierno.

Por su parte la Legislatura en la madrugada del viernes 29 de junio aprobó su propio su presupuesto de $8, 709,000 millones, $40 millones menos de la cifra de $8,749 millones del presupuesto enmendado y certificado por la Junta el 30 de mayo.

CLARIDAD recogió parte del análisis ofrecido por el economista Alfredo González en entrevista con Radio Universidad, quien describió el proceso de confección y aprobación del presupuesto como el de una novela política de episodios diarios, en donde el pueblo, los espectadores somos los actores que vamos a sufrir las consecuencias. Sobre la diferencia de $40 millones en los presupuestos explicó que en realidad ese dinero no es para pagar la deuda, sino que la Junta tomó los $8,757 millones y los reorganizó de una manera que ellos entienden que es lo que va a provocar el crecimiento económico en Puerto Rico. Prosiguió que una cosa importante y novedosa de la JCF es que creó partidas con el propósito de que cada dependencia de las ramas principales del gobierno, no las autoridades, ni las corporaciones, paguen por las obligaciones que tienen como la del retiro, agua y luz, con lo que recomponen por completo el presupuesto que recibirán del FG. Es por esta razón dijo que la diferencia de los $40 millones no es significativa porque lo que hay es una reconstrucción completa de lo que se entiende que el gobierno debe hacer desde el punto de vista de la JCF, acción que calificó definitivamente como una dictatorial.

Por su parte el senador por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) Juan Dalmau denunció como uno abusivo y amenazante la certificación de un presupuesto por la JCF. “Aquí se trazó la raya”, expresó en conferencia de prensa luego de las determinaciones de la JCF.

Dalmau calificó la acción de la JCF como “un acto de revanchismo contra aquellos que se resistieron a que se le diera paso a medidas penalizantes contra la clase trabajadora del sector privado del país, un presupuesto abusivo, y degradante. Sin haber dado ninguna explicación lógica y racional, ni tampoco ninguna métrica económica, la Junta ata la negativa a sucumbir ante su chantaje de eliminar la Ley 80, al tema de justificar su acto revanchista de arrebatarle el derecho al bono de Navidad y las licencias de vacaciones y enfermedad a los trabajadores del sector privado. Acción que la Junta hubiese tomado de todos modos porque ya habían anticipado que aun eliminando la Ley 80 ellos estarían reconsiderando la determinación de eliminar estas conquistas laborales en un futuro cercano”.

Del chantaje a las penalidades

El libreto en torno a la Ley federal PROMESA que han desarrollado los gobernantes, tanto del imperio como los de la colonia, consiste en mantener ocupado a diversos sectores del pueblo en hacer apuestas sobre el próximo paso a seguir entre la Junta de Control Fiscal, JCF, y el gobernador, o los presidentes de Cámara y Senado. Así las cosas, muchos cantaron y aplaudieron cuando en mayo de 2017 la JCF certificó el primer presupuesto bajo la Ley PROMESA. Más allá de discutir las medidas draconianas que implicaban las exigencias de un plan fiscal a cinco años, la discusión giró sobre la astucia o incapacidad de cada parte en engatusar a la otra parte.

La realidad es que los gobernantes nos entretienen mientras tras bastidores acuerdan una serie de leyes especiales, con PROMESA como ley principal, incluso por encima de la Constitución del ELA, para esquilmar derechos y beneficios económicos a la clase trabajadora. Son leyes que van creando las condiciones óptimas para impulsar la propuesta neoliberal con un apoyo consiente, consentido o por rendición de la gente.

La congelación de los convenios colectivos, la reducción de beneficios y derechos a la clase trabajadora del sector privado y del sector público, el cierre de escuelas, el desmantelamiento de la Universidad de Puerto Rico, una reforma gubernamental donde el trabajador pierde su pertenencia a una agencia y pasa a ser un número más en la nómina gubernamental son medidas fiscales y leyes aprobadas en el año 2017 sobre la premisa de que eran necesarias para impulsar el crecimiento del país. A este pedido de recortes se suma la amenaza latente de la JCF de que si no se logran ciertos ahorros fiscales van por más. Entonces surgen la eliminación o reducción del bono de Navidad, de las licencias de maternidad, enfermedad y vacaciones como amenazas a implantar de no lograr los ahorros.

Y como la población es de mayor edad, en comparación con los jóvenes que no nacieron o que una vez nacidos y educados emigran, entonces se deben eliminar los sistemas de retiro con pensiones y beneficios garantizados, planes médicos y otras necesidades para el envejeciente.

Los despidos en el gobierno se dan mediante la eliminación de puestos por contrato y la modalidad de planes de transición voluntaria. También existe en PROMESA, la prerrogativa de la JCF de notificar a cada agencia que medida debe tomar para ajustar su presupuesto, incluyendo despidos de empleados.

Llegó Irma y María. Sus vientos huracanados nos mostraron el resultado de la no planificación del país, la ausencia de consideración al ambiente y como los intereses económicos y privados aprovechan cada crisis para hacer su oportunidad. Los Cuerpos Federales, esos mismos que aprobaron PROMESA, tomaron el país una vez más y han procesado miles de millones de dólares en propuestas federales, pagos de todo tipo para atender la crisis. De estos miles de millones, unas migajas quedan para el país y su gente.

Llegó el momento de aprobar el presupuesto del 2018 y el libreto circense reapareció. Que si la derogación de la Ley 80 es la salvación del país, es decir, si los patronos pueden despedir con impunidad, entonces hay desarrollo económico, de lo contrario no. El Presidente del Senado aparece como el gran defensor de la clase trabajadora. Empiezan las apuestas. El gobernador tranza en secreto con la JCF por mayor presupuesto a su disposición. Compra como adeptos para él y la JCF a alcaldes y legisladores que repiten a coro la necesidad de derogar la Ley 80 y con ello derrotar al que intenta ser defensor de los trabajadores. Siguen las apuestas con los consejos u orejitas que informan los politólogos bien pagados en los programas de radio y televisión pagados, también. La JCF amenaza con quitar el Bono de Navidad y las benditas licencias si no se permiten los despidos a mansalva. Se escucha una defensa mayoritaria a la permanencia de la Ley 80. Los sindicatos, inexplicablemente, son tímidos con el tema. Siguen las apuestas.

El gobernador impulsa un presupuesto a fin con la JCF. La Legislatura aprueba un presupuesto menor que el de la JCF. La Junta certifica su propio presupuesto, con amenazas de penalizar a las agencias que se atrevan ir en contra de sus designios. La pelea está casada para ir al otro nivel que dicta el libreto, el Tribunal Federal.

Mientras tanto, el gobierno imperial continúa moviendo sus fichas para borrar de la memoria colectiva las últimas dos marchas ocurridas, donde decenas de trabajadores, jóvenes, pensionados y pueblo en general se tiraron a la calle el 1ro de Mayo, Día Internacional de la Clase Trabajadora. El gobierno imperial evita que la Organización de las Naciones Unidas discuta el caso de descolonización de Puerto Rico. El gobierno imperial no acepta que una Comisión Internacional especializada en Derechos Humanos visite la colonia llamada Puerto Rico.

El gobierno imperial sabe que el verdadero problema es la colonia que bien sirve a los intereses económicos. El gobierno imperial sabe que si el Pueblo despierta y toma las calles para luchar entonces no habrá PROMESA que valga. Por eso nos entretiene con chantajes y amenazas que pone en vigor mediante legislación y presupuestos anuales donde se apuesta a que se nos va la vida, con salarios o sin salario, con educación o sin educación, con pensión o sin pensión.

Si se atrevieran a pelear, hay opciones

Desde 1902 un cuerpo electo por los puertorriqueños tiene la facultad legal para aprobar el presupuesto con que funciona el gobierno. Ese fue uno de los pocos resquicios de poder que la Ley Foraker –aquel primer estatuto de administración colonial aprobado por el Congreso de Estados Unidos, tras la ocupación militar de 1898– le dio a los puertorriqueños. El acta del Congreso, en muchas partes copiada de viejos estatutos coloniales británicos, creó un gobierno civil presidido por un gobernador nombrado desde Washington, un Consejo Ejecutivo también de designación presidencial y una Cámara de Delegados de elección popular. Esta tenía la facultad de aprobar leyes para la administración de la colonia, entre ellas el presupuesto anual.

La única excepción a en el ejercicio de ese poder ocurrió en 1909. Ese año, la Cámara de Delegados aprobó un presupuesto con cambios importantes al sometido por el gobernador Regis Post, que fue vetado por el presidente de Estados Unidos, William Taft. Dado que la Cámara se mantuvo en su posición, negándose a aprobar el presupuesto que quería Post, el Congreso, por recomendación de Taft, aprobó legislación disponiendo que cuando no se aprobara un nuevo presupuesto sigue rigiendo el del año anterior. A la Constitución de Puerto Rico, aprobada en 1952, se le incorporó una disposición similar que, en principio, no trastoca el poder de la Legislatura porque el presupuesto que se mantiene en vigor también fue aprobado por ese cuerpo.

Ahora, con lo sucedido al filo de la media noche del 1 de julio de 2018, Puerto Rico ha regresado, no a 1909, sino a los tiempos previos a la Ley Foraker de 1902. A ese punto regresamos cuando la Junta de Control Fiscal, nombrada por el presidente de Estados Unidos, le notificó al Gobierno de Puerto Rico cuál es el presupuesto que debe regir en el nuevo año fiscal. El documento fue elaborado por técnicos de esa Junta y, según sus instrucciones, deberá ser implantado sin cambio alguno, salvo que ellos lo autoricen.

A pesar de ese claro regreso a los poderes omnímodos del pasado, la nueva realidad tiene algo de inédita. No se trata, como ocurrió en 1909, que el presupuesto aprobado por un cuerpo electo por los puertorriqueños haya sido rechazado, creándose, de paso, un nuevo mecanismo para dejar en vigor el que ese mismo cuerpo aprobó el año previo. Ahora estamos ante un presupuesto distinto, elaborado desde cero por un cuerpo externo a Puerto Rico que, por instrucciones de ese mismo cuerpo, el Gobierno isleño debe ejecutar sin cambios.

Y para añadirle mayor particularidad a ese momento, resulta que horas antes de que la Junta externa notificara su mandato presupuestario, la Legislatura electa por los puertorriqueños, había aprobado su propio presupuesto. Este conjunto de medidas fiscales, que fue elaborado tras meses de discusión, con vistas públicas y, valga aclararlo, considerando las instrucciones de la propia Junta, pasaría a ser un enorme ejercicio de futilidad de prevalecer el mandato juntero.

Ahora el gobernador de Puerto Rico que, desde 1952 y a diferencia del que regía en 1909 es electo por los puertorriqueños, tiene ante sí dos presupuestos. Uno ha sido elaborado y aprobado según la Constitución de Puerto Rico y el otro le fue notificado por un grupo de siete personas nombradas según una ley del Congreso estadounidense.

¿Qué puede hacer Ricardo Rosselló? Cuando asumió funciones en enero de 2017 juró defender la Constitución de Puerto Rico, que es el cuerpo legal que crea el cargo que ocupa. Según esa misma Constitución, él tiene el poder para firmar el presupuesto que apruebe la Legislatura, vetarlo y devolverlo requiriendo cambios, o aprobarlo tras alterarle ciertas partidas mediante lo que se llama “veto de línea”. En ninguna parte de la Constitución dice que el Gobernador puede descartar el presupuesto aprobado por la Legislatura y, en su lugar, ejecutar el que le envía una Junta externa al gobierno.

Al reseñar la noticia, algunos medios de prensa dieron como un hecho que desde la media noche del 1 de julio el Gobierno “opera bajo el presupuesto presentado por la Junta”, pero eso no tiene que ser así. El Gobernador recibió un presupuesto aprobado por la Legislatura según la Constitución de Puerto Rico y, si fuera fiel al juramento que hizo el 2 de enero de 2017, tendría que actuar sobre ese documento con los poderes que le da la misma Constitución.

Si actuara de esa manera, sería la Junta de Control Fiscal la que tendría que ir al tribunal a solicitar que se le ordene al Gobernador a acatar su mandato y se abriría un proceso muy interesante. Desde el punto de vista jurídico –aun dentro del marco de la legislación mal llamada Promesa– la situación no es cristalina para la JCF. La razón por la cual este cuerpo rechazó el presupuesto de la Legislatura es porque previamente no se derogó la ley que prohíbe el despido injustificado de trabajadores. La Junta requirió la derogación, pero nunca lo fundamentó, ni siquiera lo defendió. Actuando dentro del marco de sus poderes, la Legislatura se negó a derogar la legislación protectora. No se trata, como vemos, de un asunto claramente “fiscal” aunque, utilizando una lógica bastante burda, la JCF le asigna ese peso. Pero habrá que ver qué dicen los tribunales en cuanto al poder de la Junta para, utilizando castigos presupuestarios, pretender forzar a la Legislatura a derogar leyes protectoras del trabajo.

Como vemos, aun dentro del propio marco de la ley del Congreso hay campo para pelear, pero se requiere el liderato y la visión que permita dejar a un lado las luchas politiqueras –como la disputa entre el Gobernador y el presidente del Senado– disponiéndose, en cambio, a dar batallas más genuinas.

Elige México al izquierdista López Obrador como su nuevo presidente

Por Juan Carlos Machorro

Inter News Service

En una jornada electoral nacional, en donde votó un 63% del padrón de electores del Instituto Nacional Electoral, se declaró en la noche del domingo ganador de la Presidencia de México al representante de la izquierda Andrés Manuel López Obrador, después de dos fallidos intentos por ocupar la primera magistratura de la República.

En este tercer intento, López Obrador consiguió su objetivo con más del 53% de los votos, por lo que a partir del 1 de diciembre de este año, asumirá la Presidencia mexicana para el sexenio 2018-2024.

Este hombre nacido hace 64 años en el estado sureño de Tabasco y que fuera jefe de Gobierno de la Ciudad de México (2000-2006), basó su campaña electoral en una promesa de desarrollo y asistencia social enfocada en el combate a la corrupción que se estima cuesta a la Nación unos 50 mil millones de pesos (2,500 millones de dólares).

Precisamente, en 2006 no consiguió ocupar la presidencia luego de que su triunfo fuera arrebatado de manera fraudulenta, mas ahora logra romper con dos décadas de alternancia entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN).

Ahora, esta victoria de Morena, representa para el partido de López Obrador una barrida, ya que se alza también la jefatura del gobierno de Ciudad de México, a la vez que obtiene el control en varias gobernaciones de la República de 120 millones de habitantes.

En sus primeras palabras tras los datos que arrojaban las encuestas a pie de urnas que le dan arriba del 50% de la preferencia del electorado, declaró que el primer objetivo que tratará al llegar a la Presidencia es combatir la corrupción, sin caer en una cacería de brujas, en alusión a funcionarios públicos actuales del PRI, que enfrentan investigaciones en este sexenio.

Estas expresiones del flamante presidente electo fueron marcadas por diversos analistas políticos mexicanos como una mala señal de cumplimiento de no permitir la impunidad.

Otros observadores de la política nacional expresaron a la agencia Inter News Service (INS) que, ante su postura de izquierdas, la situación puede ser complicada para López Obrador dada la hostilidad mostrada hacia México por el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, desde antes de asumir las riendas de esa nación.

En esta elección, López Obrador fue tildado de autoritario ya que en 2014 abandonó el Partido de la Revolución Democrática (PRD) porque no le apoyaría en su tercera aventura por la Presidencia de México, de ahí creó a su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), en donde se proclamó candidato presidencial y ocupó todos los tiempos oficiales en televisión y radio para impulsar su figura.

Sus dos principales contendientes por la Presidencia, Ricardo Anaya Cortés —coalición Por México al Frente, integrada por su Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC)— y José Antonio Meade —coalición Todos por México, conformada por su Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal)—, no dudaron en reconocer el triunfo de López Obrador, al declarar que lo más importante es la paz social y la democracia mexicana, y que se debe trabajar sin distingos para salir adelante como pueblo.

López Obrador, en un mitín masivo tras saberse ganador de la candidatura presidencial, declaró que se está iniciando la cuarta transformación nacional en la vida de México, tras el triunfo de las conciencias.

Reconoció que este triunfo pertenece a todos y todas quienes votaron y se esforzaron en este  proceso social, que fue encabezado por profesionistas, campesinos, líderes sociales, estudiantes, y todo tipo de ciudadano con libre pensamiento.

López Obrador aseguró que cumplirá todos sus compromisos, por lo que no decepcionará a sus conciudadanos y buscará pasar a la historia como un buen Presidente de México, al cumplir la palabra dada en sus promesas de campaña.

El triunfo de la izquierda iniciará una nueva etapa en México, que conllevará una transformación, por lo que mandatario electo dedicará esta interfase antes de tomar el poder a trabajar con quienes integrarán el nuevo gabinete y ahorrar tiempos en programas nacionales a ser implementados, para que al comienzo de su administración se cumplan objetivos sociales prioritarios, como son las pensiones universales a adultos mayores, becas y derecho al estudio a los jóvenes, desarrollo de proyectos productivos en todo el país para evitar la emigración.

Además, dijo, se trabajará con respeto a las autoridades establecidas y se esperará a los tiempos que marque la ley, ya que se busca que el país no caiga en crisis económica o social, sino que se dé una transición de gobierno ordenada.

López Obrador ratificó que se estará reuniendo con el presidente Enrique Peña Nieto, del PRI, con quien junto a su equipo de trabajo encargado de temas económicos dialogará sobre la continuidad al porvenir nacional mexicano. INS