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Estación a la deriva III

Noel Luna

EN LA NOCHE AGOTO LAS CALLES como un loco. La ciudad es un gran reloj de arena. Van cayendo los granos. Poco a poco se borran bajo el peso de idénticos cristales. Yo pregunto en cada tramo. Interrogo al silencio en cada esquina. Ando, corro, me voy tropezando conmigo mismo, y así recorro esta ausencia completa. Siento cómo sus bordes afilados me hieren, y la sangre se derrama y pinta las aceras. Un mar sale de mí, un profundo océano escarlata que inunda los suelos y recorre cunetas y alcantarillas. Me desangro deprisa, como si no hubiera tiempo y esta eternidad no me habitara. Vierto el zumo ardiente en el asfalto y los poros del mundo no se alcanzan. El mundo es este rojo de mi sangre, la infinitud rojiza, y todo es una herida insaciable, una profunda cortadura en la tiniebla. Gota a gota me pierdo, grano a grano me escapo, y la propia ciudad desaparece bajo el peso de la arena ensangrentada. (1995)

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SON LAS OCHO Y MEDIA DE LA MAÑANA. Ahora mismo tomamos café en el aeropuerto de Londres. Larga espera por delante: el vuelo a París sale a las cuatro. Fumamos y conversamos sobre política. De pronto me retraigo. Pienso y recobro algo que sucedió una sola vez, y por eso es irreal y es eterno. Persigo las minucias de una tarde en Puerto Rico, en Guaynabo. Rastreo poco a poco cada seña, y espero, y recibo el silencio. Me son devueltas unas manos y un cuerpo sin historia. Yo voy labrando sus marcas. Yo voy esculpiendo con mano paciente sus formas. Voy cincelando las líneas, las curvas interminables, los escondidos orificios. Voy deshaciendo la ausencia de esos tramos borrosos. Voy forjando la duda del tacto, y en esa irrealidad desciendo, en esa lenta fluencia de la cima a la sima, y me pierdo a mí mismo en cada huella, en cada sombra de mi mano, en cada nudo y cada nervio y cada músculo, y se enredan mis manos tejiéndome los dedos, hilvanando cada ruta del deseo en esa superficie amable. Mis manos aceleran su vértigo y palpan cada sonrisa de su carne, cada ojo al acecho, sus sales, sus preciosos minerales, sus piedras suaves y rugosas, sus sedientas muchedumbres contra el agua, el fuego, el polvo. Recobro aquella tarde, de otra forma tal vez. (1995)

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HABRÍA QUE RECURRIR A UN ALEPH BORGIANO para hablar de París. Mucho y muy poco puede decirse, casi nada. Puedo dudar de todo menos de que París no es Londres, de donde llego. La limpieza y las líneas elementales son para Londres lo que la colorida suciedad y las enrevesadas curvas son para París. El Támesis es frío y serio; el Sena, cálido y risueño. Contemplar el Támesis agudiza el juicio, mientras que el Sena sofistica el gusto. Ni mejor ni peor uno o el otro: sólo distintos. Es bello París, y en cada puerta y ventana una flor olorosa invita al amor. Cada espacio quiere ser colmado, desde el fondo lejano de la ausencia, desde el centro remoto del silencio. Las sombras reclaman sus cuerpos, los ecos acechan sus voces, y en la tarde, detrás de cada espejo, se esconden los espectros, esperando que alguien los reclame como suyos. Es lindo París, y en cada esquina te tropiezas con el arte, o un enorme muro antiguo te golpea la mirada, y los nombres son música y poesía, y en cada soledad vive un silencio. Lo juro. (1995)

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ACERCARSE EN SILENCIO A LA VENTANA / y mirar la rareza de un cielo azul. / Recibir el sol en la cara / y en las manos / como se recibe el pan y el vino. / Añorar el infierno, / las hirientes llamas / ardiendo en su reposo, / las terribles quemaduras en la carne. / Sentir nostalgia del dolor / que todo lo consume / y lo llena, / y querer desbordarse en ese trance, / querer exceder los propios límites / echándole sal / a viejas heridas y recuerdos. / Sentir ganas de un rumor arcano, / de un sordo rumor antiguo / que nos golpee en la cara / y en las manos y en el pecho / y en las piernas / y luego posea todo nuestro cuerpo / y de pronto morir. / Que acercarse en silencio a la ventana / no haya sido en vano. (1995)

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POCO A POCO PARÍS EMERGE en mi imaginación como ciudad posible, como algo casi casi real. La magnificencia de las primeras impresiones, sin que disminuya su grandeza, va volviéndose experiencia más accesible, menos lejana. Estuve frente al Louvre, caminé los Campos Elíseos, el Jardín de las Tullerías, y el Arco del Triunfo nuevamente. Caminé un largo trecho al margen del Sena, y ahora estoy en el Palace de Chaillots, detrás de la Torre Eiffel. Almorcé liviano en uno de los cientos de cafés parisinos y volví a caminar hasta cansarme. A una ciudad se le conoce de verdad sólo caminándola, tomándole el pulso desde el suelo. En París ello es posible y uno nunca se aburre ya que en cada esquina hay un músico, un pintor o un loco interesante. Lo único que molesta en esta ciudad es la vulgaridad ruidosa de los turistas, que a menudo desencanta lo que pudo haber sido memorable. Pero hasta yo, con mis dólares escasos, peco de turista. Además, ¿de qué otra forma podría preservarse una ciudad como ésta sino es con la lluvia de monedas provenientes del bolsillo del turista? (1995)

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HOY ME LLEGÓ TU CARTA. Me senté a la mesa con un café y la leí con calma, la saboreé lentamente, como si de un buen vino se tratara. Ahora estoy en los Campos de Marte y acabo de almorzar sobre la hierba: pan, pollo, ensalada, vino, tabaco. Se vive aquí de otra manera, en los parques, oyendo la risa de la gente a tu lado. Aquí lo siento todo de otra forma, en la calma de la tarde, en la placentera tranquilidad del viento junto al Sena. Este es un buen momento para pensarte, para figurarte completa, de tus pies a tus cabello, de tus labios a tu boca. Callo y te pienso despacio, como si tuviera siglos para pensarte, como si en el fondo de los tiempos la aguja del reloj se hubiera detenido, y sólo quedara la vasta eternidad del silencio y la calma. Tu carta me ha devuelto el sueño de las tardes aquellas que ambos recordamos. Poco a poco recobro la luz de tus ojos, que saben reír y llorar. Poco a poco vuelven a ser míos tus dedos y tus besos delirantes. Lentamente, en la fragilidad del recuerdo, te miro y te palpo, como si no nos separaran tierras ni mares. Vuelvo a palparte nuevamente. Te capturo en lo fugitivo. Te aspiro en el niño que acaba de acercarse a mí en este parque, y en su madre que a lo lejos me sonríe. Te respiro en la suprema soledad de este momento, rodeado de muchísimas personas sosegadas para quienes soy alguien y nadie. De pronto me parece un mero detalle que tú estés en Chicago y yo en París: en cada paso que doy, en cada sorbo de vino, en cada descanso en la sombra junto al Sena, te siento junto a mí. Estás en el rojo de mi sangre, en aquella antigua historia de puñales, en la sorpresa de las calles escabrosas, en los monumentos gloriosos o ridículos, en los puentes, en las viejas catedrales, en cada pintura y cada escultura que he visto desde que llegué aquí, en cada café y en cada parque como este en el que estoy, donde te escribo. Te siento en la música, en las viejas canciones que sigo tarareando, en la libreta en la que te anoto. Estás en el temblor de mis manos, en la sed de mi boca, en cada palmo de esta ciudad en la que no logro perderte. No te dejo atrás un solo segundo y cuando menos lo espero, ahí te me apareces, y escucho tu voz, y veo tu oído alerta, y tu pelo danzando con el viento. No te has ido. No has rozado esa región del olvido a la que tanto tememos. No se han borrado tus pasos ni tus miradas ni tus silencios. (1995)

Puerto Rico no será Macondo: Fragmentos de una conversación con Domingo Marqués

En La hojarasca de García Márquez el narrador plural nos habla de una comunidad en la que el caos ha creado “ un pueblo diferente y complicado, hecho con los desperdicios de los otros pueblos”. De la misma forma se construye y reconstruye el pueblo en La mala hora: “Y esos desperdicios, precipitadamente, al compás atolondrado e imprevisto de la tormenta, se iban seleccionando, individualizándose hasta convertir lo que fue un callejón con un río en un extremo y un corral para los muertos en el otro, en un pueblo diferente”.

A Domingo Márqués cosas similares se le agolparon en los ojos. Lo contactó el ejército apenas días después de que el Huracán María destruyera la isla de Puerto Rico. Necesitaban a alguien dirigiendo un equipo de personas especialistas en el manejo de desastres. Síndrome post traumático, estrés, ansiedad, ataques de pánico. Con ellos, con soldados acostumbrados a esos duros escenarios, estuvo dos meses en barrios y comunidades desde la costa a la montaña, desde Yabucoa a Utuado. Helicópteros, todoterrenos, desesperación. A los pocos días, en Utuado, cayó un aguacero. Donde minutos antes había una carretera ahora había un río que amenazaba llevárselo todo, incluyendo el vehículo militar. Hojarasca, mala hora.

En la montaña vio desolación. Adjuntas, Villalba, Utuado. Puentes inservibles, destrozados con marcas de inundaciones a niveles bíblicos. La paradoja: familias sobreviviendo sin agua. O bebiendo agua contaminada a veces por los cuerpos putrefactos del ganado. Y por supuesto, familias sin electricidad, sin comida, sin medicinas. Mujeres al final de sus embarazos sangrando, sin posibilidad de atención médica.

Y todo eso y más, como en los cuentos de García Márquez, unido a “un intrincado frangollo de verdades y espejismos”. Sin embargo, aclaremos. Domingo Marqués, nombre de resonancias literarias, no es un personaje de alguna novela del realismo mágico. El Dr. Domingo Marqués es profesor del Programa de Psicología Psy.D. en la Universidad Carlos Albizu. Es Director del Dialectical Behavioral Therapy and Research Program en la Escuela de Medicina de Ponce. Además es parte de la junta editorial de la Revista Puertorriqueña de Psicología. Actualmente es investigador principal en estudios de investigación sobre psicoterapia para personalidad limítrofe (borderline), auto lesiones no suicidas y estigma en personas viviendo con VIH.

Por su formación académica y su experiencia, fue contactado para acompañar al ejército en patrullas de salvamento y apoyo. Luego de unos dos meses en esa labor, en diciembre de 2017, comienza la labor de preparar el estudio que ha causado sorpresa en algunos. Se ha hecho llamar el “estudio de Harvard”. De ahí viene el número aproximado de 4645. Esa aproximación es desde hace unas dos semanas, metáfora de una catástrofe nacional.

Desde septiembre a diciembre, Marqués y su equipo de trabajo repartieron medicinas, víveres, agua, lámparas solares. Cuando se retiró el ejército luego de un tiempo muy breve, ellos se convierten un grupo de apoyo solidario en los barrios más necesitados de la montaña. Cerca de la Navidad repartieron juguetes, llevaron parrandas. La casa de Marqués se convirtió en un centro de acopio. Recibía suministros en el aeropuerto. Y eso debido a que muchos sospechaban del modo en el que se distribuían las ayudas.

De modo que cuando se inicia el estudio que culminó en publicación ya había conocimiento en el terreno. No se encontraban en un laboratorio de investigación mirando al techo. Estuvieron desde septiembre en el fango. El estudio se genera desde la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard. Contactan al equipo de Marqués en la Universidad Carlos Albizu para que colaboren con ellos. Ya tenían fango en los zapatos. Muchas imágenes en los ojos. Mucho dolor en el pecho.

Fueron a 104 barrios por toda la isla en apenas seis semanas. Muchos de esos barrios ya los habían visitado en los meses anteriores. De manera anecdótica ya sabían que la cantidad de muertos no era 16, ni 64. Bastaba con haber visto al país con mirada objetiva y compasiva. Bastaba ir a Vieques y Culebra. “En Culebra no hay farmacia”, repite el doctor Marqués. “Ni antes ni después del huracán”. Esto significa que allí, por ejemplo, si usted sufre de hipertensión y no tiene sus medicamentos, usted se encuentra en una situación muy peligrosa. Quizás mortal. Sí, al día de hoy, y desde antes, se depende en la isla municipio de los familiares y amigos que vengan de Fajardo.

Cuando comenzó el trabajo para el estudio, ya habían visto que en lugares muy apartados de la montaña la comida era escasa. Cuando llegaba la comida de los suministro militares era alimento muy alto en sodio o azúcar. No es el tipo de alimentación recomendada para hipertensos o diabéticos. A esta misma conclusión llegó la George Washington University con respecto a los alimentos que repartió FEMA. Las cajas contenían alimentos altos en sodio, grasas saturadas y dulces. ¿recuerdan los Skittles?

Para Domingo Marqués el colapso del estado y sus agencias es algo que tiene que entenderse. La magnitud del huracán es incontestable. Era de esperarse que cayera la producción de energía y el colapso de las comunicaciones. La pregunta es ¿pudieron prepararse mejor? La prioridad es ¿aprendimos la lección? Al equipo de trabajo le consta que profesionales de la medicina, enfermeras, caminaron de sus casas a hospitales. Que muchos dieron lo mejor de sus esfuerzos. Que los que tenían en sus propias casas algún medicamento o material médico lo pusieron a la mano. Si bien en ocasiones parecería que el secretario del departamento de Salud había desaparecido, los profesionales del Colegio de Médicos, o el Colegio de Trabajadores Sociales estaban en la calle.Sin embargo, ¿quién podía ayudar a un médico en Jayuya? ¿Cómo hacerle llegar suministros?

Escucho al doctor Marqués y las narraciones son de dolor. Por supuesto, existe la solidaridad. Sin embargo, está claro que la carencia, la soledad, dominaron el paisaje. Si algo se percibió fue el desplazamiento. La gente joven, entre 20 y 29 años se fue de la montaña. La mitad se dirigió al área metropolitana. La otra mitad se fue del país. Texas, Nueva York, Florida. En la montaña quedó la población mayor. Los viejos solos. Los padres solos. Con sus achaques. Sobreviviendo, si es que aguantaron el empuje de los vientos y el agua. Muchas casas abandonadas. Muchos barrios cambiando el rostro por el desplazamiento y por la soledad. Eso y el agua y el viento. Y no, no estaban mejor en el campo o en la montaña porque allí hay frutos y viandas. La tempestad se lo llevó todo, incluyendo el ganado. Como si lo pudiera narrar García Márquez: “Se desempedraba el cielo en unas tempestades de estropicio, y el norte manaba unos huracanes que desportillaron techos y derribaron paredes, y desenterraron de raíz las últimas cepas de las plantaciones”.(Cien años de soledad)

Pero, ¿será esto inevitable? En Puerto Rico, ¿los estragos serán una catástrofe de la que no nos repondremos? ¿”Una anticipación del viento profético que años después había de borrar a Macondo de la faz de la tierra”? (Cien años de soledad).

Creo que nos corresponde evitar ser borrados. Nos corresponde la memoria y la reconstrucción desde la idea de qué necesitamos por encima de qué es lo que queremos. Queremos agua, energía renovble, limpia. Seguridad. Respeto y trato digno. Eso aún cuando : “La versión oficial, mil veces repetida y machacada en todo el país por cuanto medio de divulgación encontró el gobierno a su alcance, terminó por imponerse: no hubo muertos, los trabajadores satisfechos habían vuelto con sus familias, y la compañía bananera suspendía actividades mientras pasaba la lluvia” (Cien años de soledad). Queda que no desterremos de la memoria de nadie a los que han fallecido, no desterrar de la memoria de nadie lo que hemos aprendido: la solidaridad nos salva.

Topografías: Moncho Reyes, el Breve

Toda ocasión es buena para aprender. En la trama de nuestra historia, a comienzos de la década del veinte, destaca por su particular “encant–o”, difícil de definir, el episodio del gobernador Emmet Montgomery Reily a quien Iglesias Pantín rebautizara como “Moncho Reyes”. Y así ha quedado en los anales. Tal vez con el cambio de nombre el líder obrero quiso ayudar al personaje acercándolo a nuestra cultura, pero no tuvo suerte. Moncho no tenía remedio.

Desde antes de llegar, Reily había hecho declaraciones a un periódico en Kansas en las que criticaba al Partido Unión, de mayoría en la isla, dirigido por Antonio R. Barceló. Acá los del Partido Republicano (la minoría) celebraban su nombramiento y lo saludaban como el “strong man” que habría de ser su aliado. Acá también el presidente de la Cámara, C. Coll y Cuchí, arremetió en un discurso contra Reily. Visto desde hoy, se veía claro que había guerra anunciada desde antes de la llegada del susodicho.

Dicen que de tal palo tal astilla. En aquel entonces (1921) el presidente de EE UU era Warren G. Harding, un corrupto, rodeado de amigos corruptos, que llegaron a ser conocidos como la Ganga de Ohio. Luego de su muerte (se ha dicho que hasta lo envenenaron) explotaron los escándalos. Por ejemplo, se supo que había permitido enriquecerse a amigos suyos en la administración mediante la concesión de permisos –con pago previo de soborno– para la explotación de reservas petroleras. Pues bien, Harding nombró a Montgomery el 6 de mayo de 1921 y ya el 14 de febrero de 1923 este le presentaría la renuncia. Qué día de corazones.

Reily, el breve, llegó a la isla el 29 de julio de 1921. Al día siguiente, en su primer discurso, la emprendió contra los independentistas.

En su libro Panorama del periodismo puertorriqueño, José A. Romeu (págs.130–131) nos regala una de las bellezas que Moncho dijo :

“Ha llegado hasta mí que la agitación de independencia procede en gran parte de extranjeros. Si eso es así, deseo que sepáis claramente que no hay sitio en Puerto Rico para ningún extranjero que no esté dispuesto a sostener y apoyar nuestro gobierno establecido. Tampoco hay simpatía alguna, o esperanza posible en los Estados Unidos para la independencia de Puerto Rico, procedente de ningún individuo o de ningún partido político. No permitáis que ningún hombre o periódico os engañe . . . Tampoco, amigos míos, hay sitio alguno en esta isla para bandera alguna que no sea la de las franjas y estrellas, y jamás lo habrá”.

Como es lógico, tales palabras no fueron del agrado del Partido Unión que todavía incluía en su programa la opción de la independencia. (En febrero de 1922, en una jugada pragmática no exenta de mentalidad colonial, el Partido habría de eliminarla.)

Y pronto empezó el forcejeo. El Senado –presidido por Barceló– rechazaba los recomendados por el gobernador para formar su gabinete pero él insistía en nombrarlos como quiera. Además, Reily despedía funcionarios y jueces sin justificación, vinculados al partido de mayoría. Una de las bajas en ese fuego cruzado fue Nemesio Canales, despedido de su trabajo en el Departamento de Justicia. Así los ánimos, en 1923, podría decirse que la Asamblea Legislativa terminó por irse al paro pues “recesó en protesta por las acciones inconsultas del Gobernador Reily” (Néstor Rigual, Reseña de los mensajes de los gobernadores de Puerto Rico 1900–1930 p. 187)

En lo económico, Reily fue objeto de investigación por un Gran Jurado que recomendó se le enjuiciara pues había utilizado dinero del pueblo para sus gastos privados. Finalmente, al presidente Harding no le quedó más remedio que pedirle la renuncia a su amigo que convenientemente se enfermó o se fingió atacado por el mal de culebrilla. Se fue al norte en busca de salud y jamás volvió. Según escribe N. Rigual: “Fue la primera vez que la culebrilla ganó cartel de enfermedad política.” (p. 187).

Veamos de cerca ciertos detalles de la trama.

Afortunadamente, disponemos del testimonio de Martín Travieso, uno de los actores claves en la negociación con el presidente Harding. Travieso fue el primer puertorriqueño en el cargo de Secretario de Estado, gobernador interino en 1917, senador por el Partido Unión de 1917 al 1921 y alcalde de San Juan de 1921 a 1923. También ocuparía el cargo de Juez Presidente del Tribunal Supremo entre 1944 y 1948.

En su recuento del 27 de diciembre de 1922, Travieso relata que el 13 de noviembre de 1922 y el 3 de junio se reunió con el presidente Harding con el propósito de sacar a Reily de la gobernación. En el segundo encuentro, que duró más de dos horas, le solicitó a Harding que lo suspendiera “hasta que fuese juzgado de los cargos presentados” en su contra. El presidente, en cambio, le propuso un arreglo. Y el puertorriqueño accedió. Este último intervendría para que el “Attorney General” (así lo escribe M. Travieso en su testimonio) o Secretario de Justicia no presentara los cargos contra el Gobernador. Si tal cosa ocurría, el presidente, por su parte, se comprometía a sacar a Reily de la gobernación. Curioso pacto. Harding no quería el escándalo de un juicio contra su designado pero sí estaba dispuesto a quitarlo del cargo. Antes, el presidente le había propuesto a Travieso que usara su influencia para exonerar a Reily de los cargos. Travieso le dijo que no podía hacer eso pero sí podía intervenir para que no se procediera con la acusación. He ahí el curioso arte de la negociación. Pero el arreglo no funcionó porque el “Attorney General” se negó a toda componenda pues hay base para las acusaciones. (“Martín Travieso recuenta al presidente Harding los cargos contra el gobernador E. Mont Reily en Puerto Rico.” Cien años de lucha política, documentos recopilados por Reece B. Bothwell González.)

El testimonio invita a pensar en el cruce de caminos de la ética y la política, del espíritu y el poder. ¿Por qué decirle al presidente Harding gran parte de lo que él ya sabía? Una posible respuesta es: Travieso no le escribía solo al presidente, también su destinatario era la “Historia”, el “Futuro”. Acaso consciente de la corrupción espiritual y práctica del presidente y el gobernador, el abogado boricua jugó el juego protegiéndose y creando las evidencias necesarias para que el porvenir pasara juicio de la situación o encerrona politiquera. Me pregunto cuántos asuntos peliagudos de la historia habrán pasado por trámites semejantes. Tal vez sea un trance parecido a este de ahora por el que están pasando los administradores coloniales en sus relaciones con la Junta de control. Pero hoy, es preciso recalcar, debemos saber más que ayer, gracias a la historia.

La historia, si leemos con arte, siempre es ocasión de sabiduría. Y debemos aplicarnos el cuento. De lo dicho, lo importante es no caer en la encerrona colonial. No aceptar nunca que el imperio tenga derecho sobre nuestro país. Que la Junta de control, al igual que Moncho Reyes, se vaya por donde vino. Con o sin culebrilla.

CRUCIGRAMA: Gerardo Hernández Nordelo

Horizontales

7. Gerardo _____ Nordelo; uno de Los cinco jóvenes revolucionarios que se infiltró en grupos terroristas en Miami. Fue liberado el 17 de diciembre de 2014.

8. Interjección.

9. Símbolo del rubidio.

10. De mi propiedad.

11. Nómina.

12. Orden _____ Girón; le fue otorgada a Hernández el 24 de febrero de 2015.

16. Vilma _____; revolucionaria cubana.

19. Macizo del Sahara.

20. Tonta.

25. _____ Belén Montes; prisionera política puertorriqueña.

27. 4 de _____ de 1965; nacimiento de Hernández.

29. Pájaro.

30. Sonríe.

32. Emperador.

33. Nuevo.

35. _____ Rey; sector sanjuanero.

37. Escuela Latinoamericana de Medicina; siglas de la institución educative cubana.

39. Gerardo Hernández _____; autor del libro El humor desde mi pluma. Dirigió la Red Avispa que infiltró a sus agentes en los grupos anticastristas en Florida.

45. _____ Hernández Nordelo; utilizó la identidad falsa de Manuel Viramóntez (supuesto puertorriqueño) durante los siete años de su trabajo de inteligencia en EEUU, hasta su detención el 12 de septiembre del 1998.

49. Del verbo osar.

Verticales

1. Red _____; grupo antiterrorista dirigido por Hernández.

2. Primado más preeminente de todos los arzobispos y obispos de una nación.

3. 5 de _____ de 2015; Hernández fue condecorado con la Orden Libertadores y Libertadoras de Venezuela (primera clase), de manos del presidente Nicolás Maduro.

4. Río de la Europa Central, se le conoce también como Odra.

5. Árbol pequeño originario del Cáucaso, de hojas oblongas y hermosas flores.

6. La _____; ciudad natal de Hernández.

8. Símbolo del erbio.

13. Unidad de longitud tradicional china que en la actualidad se ha estandarizado en 500 metros.

14. Interjección militar para ordenar la ejecución inmediata de un movimiento.

15. Unidad monetaria del Japón.

17. Apócope de papá.

18. Prefijo que indica negación o privación.

21. Mirarlo superficialmente.

22. Símbolo del plutonio.

23. Decimotercera letra del alfabeto griego que corresponde a la n del latino.

24. El _____ no tiene quien le escriba; novela de Gabriel García Márquez.

26. 3 de _____ de 2015; en esta fecha, Hernández recibió varios lauros, entre ellos: Medalla conmemorativa del aniversario 160 del natalicio del Apóstol, conferida por el Museo Casa Natal de José Martí y el Premio Joven Patria, entregado por la Fragua Martiana y el Movimiento Juvenil Martiano.

28. _____ de la República de Cuba; Hernández recibió este galardón el 24 de febrero de 2015.

31. Onomatopeya de la risa.

34. Ahora.

35. El _____ desde mi pluma; libro de Hernández.

36. Usted, abrev.

38. _____; ciudad de Florida donde Hernández infiltró a los grupos terroristas anticubanos.

39. Del verbo negar.

40. Extraña.

41. Equivoqué.

42. Órganos de la visión.

43. Afirmación.

44. Cincuenta y cinco en números romanos.

46. Existe.

47. Símbolo del argón.

48. Entregué, regalé.

Mundial de Rusia, se complican los pronósticos

La primera ronda de juegos de la fase de grupos de la Copa Mundial de Fútbol, que se escenifica en Rusia, demostró que en el deporte los análisis y pronósticos existen para ser certificados en el campo de juego.

Las principales potencias futboleras, candidatas a levantar la Copa de la FIFA 2018, tropezaron en su debut, lo que complica los pronósticos de cómo se jugarán los octavos de final del Mundial.

Repasemos cómo se anota en la fase de grupos y cómo se cruzan los equipos que adelantan a la próxima fase que es de nocaut o eliminación sencilla.

La primera etapa, o fase de grupos, está compuesta por ocho grupos de cuatro equipos que juegan entre sí, donde sólo dos tendrán la oportunidad de seguir escalando a la ronda de nocaut. En esta etapa, se le adjudican tres (3) puntos a las victorias, a los empates un (1) punto y cero para el perdedor. Quien logre mayor cantidad de puntos pasa como primero a la siguiente ronda. El segundo también pasa, pero jugará con el equipo que quede en primer lugar de otro grupo.

De manera que los equipos tratan de acumular la mayor cantidad de puntos para colocarse en la primera posición y así enfrentar al segundo lugar del grupo asignado, o esquivar al primero, que también por lo general es un equipo más potente.

Por eso, los pronósticos que se hacían antes del comenzar el Mundial colocaban a las grandes potencias futboleras pasando como primeros de grupo para enfrentar en octavos de final a equipos que en papel son inferiores.

Pero con los resultados de la primera fase podrían alterarse los juegos de la segunda fase y enfrentar a grandes potencias en unas finales adelantadas. Por ejemplo, si Alemania que perdió con México, quedara en segundo lugar de su grupo y Brasil, quedara primero, podrían enfrentarse tan temprano como el lunes 2 de julio en un juego de muerte súbita que dejaría eliminado a mitad de camino a uno de los dos grandes candidatos a ganar la Copa.

Igual se complican los pronósticos en los grupos en que las potencias del fútbol han debutado empatando (sacando un solo punto), como es el caso de Argentina, Brasil y España.

Por otro lado, esa incertidumbre sobre el resultado y la oportunidad que cada equipo –pequeño o grande—tiene de ganar, es la maravilla del deporte, en el que cada competencia debe ser disputada y ganada en el campo de juego, donde “cualquier cosa puede pasar”.

Apuestas millonarias

Un tema aparte son las apuestas en el fútbol, una industria multimillonaria, especialmente en Europa, donde las casas de apuestas son auspiciadoras principales del deporte profesional. Con los avances tecnológicos las apuestas “on line” o por internet, se han disparado en el Mundial y se calcula que se mueven decenas de miles de millones de dólares en el mes de competencias.

Con los resultados de los primeros juegos, seguro que muchos perdieron millones y otros se hicieron millonarios.

Debuta el VAR

El fútbol es uno de los deportes que más tarde ha incorporado la tecnología para asistir en el arbitraje. Este año la Copa Mundial inauguró al Videoasistente del Árbitro (VAR por sus siglas en inglés). Como lo adelanta en su nombre, el VAR asiste al árbitro central que es quien toma las determinaciones arbitrales de cada juego.

Hasta el momento, el VAR ha sido eficiente identificando jugadas muy puntuales que han decidido juegos y han asegurado justicia en la cancha. Los jugadores ahora deben ajustarse también a esta nueva manera de arbitrar los partidos pues ¡los famosos engaños, aguajes y simulaciones quedarán retratadas!