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Joven carolinense entra a la organización de los Cerveceros de Milwaukee

El joven boricua Luis González forma parte de la organización de los Cerveceros de Milwaukee, de Las Grandes Ligas.

“Me siento sumamente feliz, pues para mí esto representa algo muy importante a nivel profesional. Esto lo es todo para mí, es mi gran sueño convertido en realidad”, manifestó.

El pelotero comenzó la carrera deportiva en las pequeñas ligas de Metrópolis, en la Escuela de los Deportes y en Arrevica, en Carolina.

“Desde pequeño, trabajé muy fuerte para esto. Mi padre, Luis González, y yo, trabajamos muy fuerte para lograr este gran sueño”, agregó.

González, de 19 años y egresado de la International Baseball Academy High School, en el municipio de Ceiba, hace hincapié en que “fui seleccionado el pasado 5 de junio, con un ‘pick de 245”.

González es lanzador derecho.

“Mi próxima meta es llegar a las Grandes Ligas, con la ayuda de Dios”, afirmó.

“El gobierno de Estados Unidos quiere la jaula y no los pichones”

En noviembre de 1988 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 43-47, que promulgaba que para la década de los ‘90 se hubiese logrado la eliminación del colonialismo en el mundo. Han pasado más de 29 años desde dicha resolución, y sin embargo el tema del caso colonial de Puerto Rico no se ha abordado, o siquiera mencionado en la Asamblea General. Durante el mismo período de tiempo, en Puerto Rico hemos estado enfrentando situaciones que amenazan nuestro futuro como nación. Puesto que sentimos que la Asamblea General de las Naciones Unidas ha mostrado poco interés por nuestra situación, y nos sentimos amenazados por lo que el gobierno de los Estados Unidos nos ha hecho y nos sigue haciendo, queremos se nos contesten las siguientes preguntas:

¿Por qué la Asamblea General de las Naciones Unidas no le ha dado seguimiento al asunto de la erradicación del colonialismo en Puerto Rico, según prometido en la Resolución 43-47, sobre todo si hasta el gobierno de los Estados Unidos ha dejado absolutamente claro que Puerto Rico es su colonia y que hasta tienen el poder de vender a Puerto Rico si así lo quisieran?

¿Es que acaso la aprobación de la Resolución 43-47 no fue más que otro ejercicio en futilidad para evadir enfrentar el asunto del colonialismo?

¿Será que es tan grande el poder y la influencia del gobierno estadounidense sobre los miembros de la Asamblea General de la ONU que han podido silenciar y paralizar cualquier medida hacia la erradicación del colonialismo en el mundo?

¿Es que acaso la Asamblea General de las Naciones Unidas ha decidido permitirle al gobierno estadounidense que continúe perpetuando el crimen del colonialismo en Puerto Rico?

Quisiera solicitarles a los miembros del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas que consideren llevar a cabo un estudio e investigación de las nefastas actividades perpetradas por el gobierno de los Estados Unidos en Puerto Rico durante los pasados 120 años. Creo que podrán descubrir de primera mano lo verdaderamente destructivo y deshumanizante que es el colonialismo, y hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno de Estados Unidos con tal de tener absoluto control sobre Puerto Rico.

Desde el primer momento en que el gobierno de Estados Unidos invadió y ocupó [militarmente] a Puerto Rico, uno de sus objetivos principales ha sido despoblar la isla y destrozar nuestra identidad nacional, nuestra cultura, nuestro idioma, nuestra forma de vida, y cualquier otro rasgo que nos distinga como puertorriqueños. Ya en 1901 el gobierno de Estados Unidos forzaba a los puertorriqueños a emigrar a lugares tan distantes como Hawaii y el suroeste de los Estados Unidos, y desde entonces no ha cesado de forzar a los puertorriqueños a emigrar. La amenaza de despoblar a Puerto Rico ha sido particularmente evidente durante las pasadas tres décadas. El hecho de que la diáspora puertorriqueña se componga de sobre 5 millones de personas, mientras que en la isla viven poco más de 3 millones es prueba más que suficiente de lo acelerado que ha sido el proceso de despoblación en los últimos treinta años.

El proceso de despoblación que está ocurriendo conlleva otros problemas para el futuro de nuestro País, puesto que la mayoría de los puertorriqueños que se han visto forzados a emigrar son profesionales con una sólida preparación académica y experiencia de trabajo. Son por lo general personas jóvenes, lo que significa una fuga de cerebros que Puerto Rico no puede sustituir. Por otro lado, los que se quedan pertenecen a una generación más vieja, lo que prácticamente imposibilita que se reproduzcan nuevas generaciones.

¿Por qué están emigrando tantos puertorriqueños? La razón principal es que la economía de Puerto Rico es disfuncional, gracias a las políticas e ideologías del gobierno estadounidense y de las instituciones bancarias. Se ha tornado disfuncional porque no puede generar nuevos empleos y no le permite a Puerto Rico desarrollar su propio mercado interno. Por lo tanto, cualquier capital que se genere en Puerto Rico termina siendo transferido a los bancos de los Estados Unidos. Puesto que no se estaban generando ni se están generando empleos, la industria bancaria estaba urgiendo al gobierno de Puerto Rico a emitir bonos para pagar sus deudas. También se le alentaba a privatizar algunas de las corporaciones públicas más productivas y necesarias, tales como la Puerto Rico Telephone Company, el aeropuerto, el tren urbano, el sistema de peajes de las carreteras, y los hospitales públicos. Uan vez estas corporaciones se vendían, a los puertorriqueños no se les informaba en qué se empleaba el dinero que se había recibido por ellas. De pronto y sin aviso, a los puertorriqueños se nos dice que teníamos una odiosa y criminal deuda de $74 billones.

Para asegurarse de que dicha deuda se pagara, el gobierno de Estados Unidos impuso una Junta de Control Fiscal que sería la que decidiría cómo se utilizarían los fondos públicos que recaudara el gobierno de Puerto Rico. Es dicha Junta la que decide cómo se utilizarán los fondos. Su misión es utilizar los fondos públicos para pagar la odiosa y criminal deuda que acumuló el gobierno de Puerto Rico. Puesto que los puertorriqueños nunca fuimos informados de en qué se gastó el dinero [que ultimadamente ocasionó la deuda], [un sector] ha solicitado que se audite la deuda. Tanto el gobierno estadounidense como el de Puerto Rico se han negado a llevar a cabo una auditoría de la deuda. Los puertorriqueños tenemos todo el derecho de que se nos explique en qué se ha gastado el dinero que sale de nuestros bolsillos, pero hasta el momento no se nos ha aclarado nada. Lo que sí sabemos los puertorriqueños es que se han cerrado sobre 500 escuelas públicas, y cerrarán más durante el verano. También sabemos que se aumentará la matrícula de ingreso a la universidad pública, y que se eliminarán programas cuando comience el nuevo año escolar. Si la Junta de Control Fiscal lleva a cabo el plan que propone, el futuro de la educación pública está bajo grave amenaza. Recordemos que sin un sistema de educación pública viable y fortalecido, el desarrollo del recurso humano, que es el más importante, no será posible. Si esto ocurre, más puertorriqueños se verán forzados a emigrar.

Mientras esto sucede, los promotores de las inversiones de alto riesgo, los inversionistas y los desarrollistas vendrán a Puerto Rico a reemplazar a los ciudadanos puertorriqueños que han tenido que emigrar, y la “gentrificación” que ya es rampante en Puerto Rico será más intensa y acelerada. Llegarán más y más extranjeros [pudientes] para seguir construyendo el paraíso tropical al que aspiran. Y mientras esto ocurre, el gobierno puertorriqueño actual probablemente continúe ofreciendo más y más incentivos a los extranjeros para que inviertan y se muden a Puerto Rico. Y probablemente en unos cuantos años más, Puerto Rico se convertirá en otro Hawaii. Si así fuera, entonces se habrá cumplido algo que advirtió don Pedro Albizu Campos sobre el propósito estadounidense: “El gobierno de los EEUU quiere la jaula y no los pichones.”

Pero a lo mejor no, porque hay puertorriqueños que jamás renunciarán a la lucha por un Puerto Rico libre y soberano, y para que cada puertorriqueño ejerza su derecho inalienable a la auto-determinación e independencia. Espero que este Comité de Descolonización nos ayude a conseguir esto último.

Ponencia del autor de la Fundación OLR Libertá ante el Comité de Descolonización de la ONU. Traducción para CLARIDAD por Sylvia Solá.

Vidas de damnificados por María aún penden de un hilo (1)

Por Omaya Sosa Pascual y Jeniffer Wiscovitch Centro de Periodismo Investigativo

Más allá del debate no resuelto sobre el número de muertes provocadas por el huracán María en Puerto Rico, las vidas de miles damnificados siguen en peligro.

Las circunstancias que causaron las defunciones vinculadas al huracán – que al momento se estima que oscilan entre las 1,000 y las 5,000 víctimas – siguen presentes a casi nueve meses del desastre en sectores urbanos y rurales alrededor de la isla grande y en las islas municipio de Vieques y Culebra.

Durante los pasados seis meses el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) y qz.com –un medio especializado en periodismo de datos– recopilaron los nombres, información demográfica, y datos relacionados tanto a las causas clínicas de muerte como a las circunstancias vinculadas a María que detonaron las muertes de 193 personas. La información, recogida entre diciembre de 2017 y abril de 2018 a través de un formulario desarrollado por ambos medios y expertos en salud pública, fue provista por familiares directos en el 95% de los casos y más de la mitad de ellos fueron validados con entrevistas telefónicas. El 47% de los validados proveyó además evidencia documental de la muerte como certificado de defunción y tarjetas de funerarias. En las pasadas semanas, se han recogido 45 casos adicionales que están en proceso de validación.

Los 193 casos documentados por el formulario hasta abril y los 45 recién llegados, se suman a los 64 casos certificados por el gobierno hasta la fecha y a los 68 que habían sido recopilados por el CPI hasta noviembre, a excepción de seis que resultaron duplicados. Usando las tres listas de muertes que han sido expresamente relacionadas al desastre natural, retirando los duplicados, las víctimas suman ya 364.

Sobre la baja cifra en la que se mantiene el conteo oficial, el secretario de Seguridad Pública Héctor Pesquera dijo que “el gobierno de Puerto Rico aguarda por los resultados del estudio delegado a la Universidad de George Washington.”

El formulario logró documentar informes de muertes en 60 de los 78 municipios de Puerto Rico. Una de las limitaciones del mismo fue que al ser electrónico y basado en la iniciativa de los participantes, produce un sesgo hacia las personas que tuvieron los medios para reportar los casos de sus familiares, en lugares que tenían acceso a Internet, por lo que la muestra se desvía hacia personas con un nivel socioeconómico más alto que el promedio de Puerto Rico. Asimismo, es notable que los municipios que aún reportan problemas de servicio eléctrico y de acceso a comunicaciones resultaron con poca o ninguna participación.

El CPI se dirigió en los pasados días a media docena de estos municipios poco representados en la muestra y pudo evidenciar que en efecto los problemas persisten, la mortalidad y vulnerabilidad son altas, y el acceso a Internet de estas poblaciones poco o ninguno.

“(Los municipios no representados) todos van a tener algo en común, sus sistemas no están trabajando bien. Estamos teniendo aún serios problemas de comunicación, explicó el alcalde de Yabucoa, Rafael Surillo, quien ha constatado un aumento significativo en muertes en su pueblo por el alto volumen de entierros. Darlene Rivera, administradora del Cementerio Municipal e hija de una víctima del huracán, confirmó al CPI la alta tasa de mortalidad indicando que en octubre se duplicaron los sepelios y el alza, aunque ha ido mermando, continuaba hasta mayo.

Las muertes se dispararon a tal nivel que tuvieron que construir nuevas fosas justo después del ciclón y las siguen construyendo, atestiguó el CPI.

El CPI y qz.com analizaron los datos de los casos validados y encontraron tendencias claras sobre las circunstancias específicas, cambios y disloques provocados por el desastre, como falta de electricidad, que dispararon las causas clínicas de muerte, como serían ataques al corazón o fallos respiratorios. La información demográfica y tendencias de los casos validados resultó consistente con las de los casos no validados.

El 79% de las muertes se concentró casi en igual proporción entre personas de 60 a 100 años, con una mediana de 76 años para el total de la muestra. Otro 19% de las muertes se concentró en adultos en edad productiva de 40 a 60 años.

La falta de electricidad fue la principal razón citada como el mecanismo subyacente que provocó la muerte, seguida por falta de acceso a tratamiento médico, y luego por daños ocasionados por el huracán, como inundaciones, derrumbes, y daños a estructuras y carreteras.

La muestra también revela que sobre el 60% de las muertes vinculadas al huracán ocurrieron en los hospitales, CDTs y asilos del país por problemas de acceso a servicios básicos en estas facilidades u otras dependencias de servicios de salud. Previo al deceso en estas facilidades, muchas de las víctimas habían acudido en vano a buscar servicios ambulatorios a otros proveedores tales como farmacias, oficinas de médicos generalistas y especialistas, centros de tratamientos especializados de diálisis y quimioterapia. La mayoría de estas facilidades no estaban prestando servicios vitales o tuvieron que cerrar sus puertas quedando los pacientes a la deriva.

El presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, Víctor Ramos, confirmó al CPI que alrededor de 1,000 oficinas médicas tuvieron que cerrar a raíz de María por daños estructurales y por falta de electricidad. También, indicó que el evento aceleró aún más la fuga de médicos que viene experimentando Puerto Rico hace años, agravando la insuficiencia de profesionales que impide que los hospitales puedan cumplir con las cuotas mínimas requeridas de personal especializado en sus salas de emergencia para atender adecuadamente a los pacientes.

“La disponibilidad (de especialistas) está limitada. A mí me preocupa. Hay que hacer maravillas para cubrir las necesidades mínimas en los hospitales”, sostuvo el Dr. Ramos en entrevista, lo cual indica que este es un problema latente a nueve meses del huracán.

Entre los problemas específicos de servicios de salud denunciados en los formularios, tanto en facilidades de salud como en sus hogares, figuran fallas en equipos médicos o imposibilidad de utilizarlos por falta de electricidad, condiciones insalubres por la humedad y el calor, falta de suplidos como oxígeno y medicamentos, e imposibilidad de refrigerar medicamentos. Estas situaciones continuaron ocurriendo meses después del paso de María.

El 33% de las muertes documentadas ocurrieron en las residencias de los difuntos, frecuentemente vinculadas a lesiones debido a accidentes por falta de iluminación, a caídas y a fallos cardíacos por esfuerzos extraordinarios en labores tales como el recogido de escombros y la contención de inundaciones. También se reportaron sobre tres decenas de muertes por falta de agua y comida.

Las víctimas restantes en la muestra murieron en otros lugares tales como vías públicas, ya fuese mientras se intentaba transportar los pacientes a algún hospital que pudiese recibirlo o debido a accidentes por las malas condiciones en que quedaron las carreteras.

En los tres grupos principales de lugares de fallecimiento, la mayoría de las muertes documentadas se produjeron durante las semanas y meses que siguieron al huracán, no el día del evento, y continuaron hasta abril de 2018.

Luis Avilés, profesor de salud pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, destacó que el valor de esta investigación es que quienes llenaron el cuestionario lo hicieron directamente para ofrecer información respondiendo a un llamado para documentar las muertes relacionadas directa o indirectamente al huracán María. A diferencia de los otros estudios y análisis estadísticos publicados hasta la fecha, que estaban dirigidos a estimar la cantidad de muertes base de análisis estadísticos, el propósito de la investigación conjunta fue documentar casos específicos de personas cuyo fallecimiento se atribuye al paso del fenómeno y obtener información de primera mano sobre las circunstancias de la muerte y su relación con los eventos que se suscitaron como consecuencia del paso del huracán, agregó.

“La narración que hacen los informantes, por vía escrita o por entrevista telefónica permitió obtener un nivel de detalle sobre las circunstancias del fallecimiento y sobre los mecanismos que causaron o precipitaron la muerte que son muy difíciles de conseguir a través de investigaciones basadas en cuestionarios de preguntas con alternativas múltiple”, explicó el Dr. Avilés.

“Si partimos de la premisa de que las personas en niveles socioeconómicos más bajos están en una situación más vulnerable en asuntos relacionados a condiciones de vida y de salud, cualquier conclusión a la que llegue este estudio resulta ser todavía más grave cuando se toma en cuenta la población general del país”, afirmó el catedrático.

Luego de que el CPI alertara desde la semana después del huracán sobre la discrepancia en los números oficiales de muertes, la cifra de alrededor de 1,000 muertes en exceso para los meses de septiembre y octubre fue estimada por primera vez por el demógrafo Alexis Santos de la Universidad de Pensilvania el 21 de noviembre. El 7 de diciembre, el CPI fue el primer medio que hizo referencia a las muertes en exceso ocurridas en Puerto Rico del 20 de septiembre al 31 de octubre de 2017, comparado con 2016, según las cifras oficiales de defunciones del Registro Demográfico para todo Puerto Rico. Análisis y conclusiones similares fueron publicadas posteriormente por The New York Times.

El número de 4,645 muertes que ha figurado en titulares alrededor del mundo desde mayo, y que ha sido asumido por la población como un número simbólico de indignación colectiva ante la inacción del gobierno en la contabilización de las muertes, surge de un estudio realizado por la Universidad de Harvard, publicado el 29 de mayo en The New England Journal of Medicine, que cubre del 20 de septiembre al 31 de diciembre. La cifra en realidad es la media entre el estimado mínimo de muertes y el estimado máximo que reveló análisis de encuestas realizadas a una muestra de 3,299 hogares representativos de la demografía de Puerto Rico. En esos hogares, encontraron que ocurrieron 38 defunciones vinculadas al huracán.

Los 193 casos recogidos por el CPI y qz.com constituyen la primera muestra de casos donde testigos y allegados detallan los mecanismos y circunstancias específicas vinculadas al huracán que provocaron la muerte. Algunos de los mecanismos más mencionados como detonantes, tales como la falta de electricidad y la consecuente incapacidad de los enfermos de utilizar equipos médicos, continúan presentes entre las poblaciones más vulnerables en por lo menos media docena de pueblos subrepresentados en la muestra, según evidenció el CPI en visitas de campo hechas en las pasadas dos semanas.

COMERÍO: Miles sin techo aún

Las montañas de Comerío y el río que las acaricia engañan a cualquiera que llegue a visitar el lugar. La vegetación ha recuperado su verdor perdido por la devastación del huracán María y las carreteras están limpias, libres de escombros. Pero quien enfoque en los detalles se dará cuenta de que los resultados de los estragos y el peligro permanecen latentes por doquier amenazando las vidas de miles de comerieños, la mayoría de los cuales estuvieron sin agua y sin electricidad casi siete meses. Postes virados que penden de un hilo, cables eléctricos a baja altura y rotos, y personas viviendo bajo techos rotos o inexistentes están por doquier.

Tras la energización del 99% de Comerío en mayo, los problemas de viviendo son ahora el mayor reto que enfrenta aún este municipio de 20,000 habitantes a nueve meses del huracán, admitió en entrevista el alcalde Josian Santiago. Según indicó, un total de 2,000 de las 7,500 residencias existentes en el pueblo –unos 6,000 habitantes– perdieron el techo y la mayoría de estas familias aún no ha podido repararlos porque las ayudas que FEMA ha concedido son insuficientes. Los afectados se refugiaron en las casas familiares o amigos, causando tensiones intrafamiliares por la larga extensión de la estadía, o están viviendo bajo techos remendados que constituyen un peligro constante para sus vidas. El municipio se dispone a comenzar un nuevo censo para saber cuántos de esos techos han podido ser reparados, pero Santiago estima que ronda en el 25%.

A solo dos cuadras de la alcaldía, vive Justina Díaz Pérez, quien sufre por partida doble. El ciclón le arrebató el techo del tercer piso de su casa, donde vivía su hijo Ángel Luis Santiago Díaz. De 35 años, el hombre perdió todas sus pertenencias, y de paso también el empleo. Como tantos otros jóvenes desempleados en Comerío, terminó pasando sus días en la calle y murió abatido a tiros en febrero en la denominada masacre de Comerío, cuando un joven entró al bar El Deportivo y acabó con la vida de cinco y dejó un herido.

En medio de la tristeza, la mujer de 57 años sigue lidiando sola con las filtraciones constantes que se producen en el segundo piso de su casa donde ubica su dormitorio y el de su hija Sulaika Santiago Díaz, no vidente de 38 años. FEMA le dio $1,600 para arreglar el techo cuya cotización fue de $16,000, por lo que no ha podido proceder con el arreglo. Entre tanto, cuando llueve, se dedica a lidiar sola con las inundaciones y a proteger a su hija. Ambas se mudan a la sala en el primer piso, donde almacena además las pertenencias perecederas para protegerlas, y duermen en el sofá.

Justina también culpa al huracán por el asesinato de hijo, porque si no hubiese perdido la casa y el empleo, dijo, no hubiese andado en la calle.

Janice Solivan Roy, directora de Casa Juana, una organización comunitaria dirigida a brindar apoyo a las comerieñas, sostuvo que los desplazamientos y la agudización del desempleo provocados por el huracán en Comerío han causado un alza en los niveles de violencia intrafamiliar, sexual y de género así como juvenil, ya que son cada vez más los jóvenes ociosos en las calles del pueblo.

“En el caso de muchos, los obligó a meterse al lugar de la agresión original y en par de días comenzó a aflorar la violencia intrafamiliar”, sostuvo Solivan Roy.

Diario de Cannes 2

Por primera vez en los 71 años que se celebra el Festival de Cannes el jurado lo integraron una mayoría de mujeres. Lo presidió la extraordinaria actora australiana, Cate Blanchett, y formaron parte la realizadora afroamericana, Ava Duvernay (Selma, 13th, A Wrinkle in Time), la joven actora estadounidense, Kristen Stewart (The Twilight Saga), la actora francesa, Léa Seydoux (La Belle et la bête, La vie d’Adele, Spectre), la cantante y compositora burundiana, Khadja Nin, el actor chino, Chang Chen (Crouching Tiger, Hidden Dragon, Happy Together, 2046), el director y escritor canadiense, Denis Villeneuve (Blade Runner 2049, Sicario, Incendies), el director, productor y escritor francés, Robert Guédiguian (Au fil d’Ariane, A la place du coeur) y el director y escritor ruso, Andrey Zvyagintsev (Loveless, The Banishment). De los 22 filmes en competencia, solo había tres mujeres: la francesa de abuelos españoles anarquistas Eva Husson con Les filles du soleil, la italiana Alice Rohrwacher con Lazzaro Felice y Nadine Labaki con Capharnaüm que comenté en la columna pasada. Siento haber perdido el filme sobre el batallón Kurdistán de mujeres de Rohrwacher pero para el último día del Festival y a las 10:00 PM los ojos y el cerebro estaban casi en “shutdown”.

Comento seis de los filmes en competencia que pude ver. En la tercera página de mi diario de Cannes incluyo filmes fuera de competencia (Hors concours) y Un certain regard.

Todos lo saben del iraní ganador de dos Oscares por Mejor Película Extranjera, Asghar Farhadi (A Separation, The Salesman), fue el filme de apertura del Festival. Lo maravilloso de este filme es que su historia se desarrolla en un pueblo español, todos los actores son españoles y está escrito y dirigido por un iraní pero se siente como si fuera una historia muy particular de la región. Dentro de la reunión familiar para la celebración de la boda de la hermana menor, se dan los roces entre hermanas y cuñados. Todos celebran pero cada uno tiene algún conflicto que nunca ha resuelto y puede que el licor, el baile y la amanecida haga que esas espinas se expresen. Pero en el fondo de todo está el resentimiento de una clase terrateniente venida a menos y una clase obrera/trabajadora que se fajó y obtuvo con su sudor lo que siempre le fue negado.

3 Faces del también director iraní, Jafar Panahi, a quien su gobierno no permite viajar fuera del país desde 2010 por supuestamente hacer filmes críticos del gobierno iraní y por no acatar las reglas del Ministerio de Cultura y Orientación. Al principio de su arresto no podía salir de su casa ni socializar con familia y amigos pero ahora viaja alrededor del país, especialmente dentro de la región donde nació, y hace filmes que aunque nunca se exhibirán en Irán, sí logra enviarlos a festivales internacionales. Lo increíble es el resultado, tanto en historia narrada y estilo filmado, gracias al adelanto de las cámaras digitales. Este filme, ganador por el Mejor Guión en Cannes, deslumbra con su comienzo: una joven de las montañas filma su propio suicidio al no lograr que su familia le permita estudiar en la escuela de cine y lo envía a una famosa actora de telenovelas. Ella convence a Panahi de buscar a la chica para verificar si la grabación es verdadera.

Yomeddine del egipcio A. B Shawky nos da un “road movie” con dos personajes marginales: Beshay, recuperado de lepra que ha vivido en una villa/clínica aislada por 40 años y que decide buscar a sus familiares en un pueblo que recuerda muy remotamente; Obama, un huérfano que vive cerca del leprocomio, insiste en acompañarlo pues no tiene a nadie y su único amigo es Beshay. El viaje comenzará con un carruaje y un burro para luego montar en camiones, trenes y a pie. La humanidad que brota de este filme es incontenible.

Burning del surcoreano Lee Chang-Dong es un drama detectivesco pero sin investigadores profesionales. El protagonista es un joven que acaba de graduarse de universidad y anhela ser escritor pero no puede permanecer en la ciudad ya que su padre ha sido encarcelado y tiene que ocuparse de la casa y la finca. Pero su motor en esta etapa de su vida es una joven que conoce en una tienda (aunque ella recuerda que vienen de la misma región), Haemi, quien parece aspirar a cosas inimaginables para Jongsu como viajar por semanas a Africa, tener su propio apartamento en la ciudad, conocer a alguien rico y guapo que se enamore de ella. Todo eso parece suceder pero Jongsu poco a poco separará lo imaginario y la realidad con una violencia dignamente expuesta como suele suceder en el cine coreano.

Asako I & II del japonés Hamaguchi Ryusuke tiene un tono similar al del filme coreano en cuanto a la internalización de sentimientos de los personajes. Aquí Asako es la mujer que encuentra el amor de su vida, Baku, para luego perderlo cuando se despide para regresar en varias semanas y desaparece. Asako poco a poco reconstruye su vida y aunque rechaza enamorarse nuevamente encuentra a Ryohel, un hombre que se parece tanto físicamente a su primer amor que duda a veces si no son el mismo. Después de muchos años y de haber formado su propia vida junto a un hombre querido, aparece Baku para disculparse y ofrecerle su amor nuevamente. Asako tiene que reevaluar su vida presente y pasada y trazar su propio futuro. Toda esta historia se cuenta como si fueran lienzos donde se dibujan las emociones.

Cold War del polaco Pawel Pawlikowski fue la favorita de los críticos desde su primera presentación y obtuvo el Premio al Director en el Festival. El director se dio a conocer en 2013 con Ida que ganó el Oscar, BAFTA, Goya, Premio Europeo y fue nominado para múltiples otros premios. Filmada en blanco y negro con una cámara al estilo “film noir” la historia recorre el romance entre Wiktor y Zula en la posguerra hasta la década de 1960. Quizá porque había sido tan alabada y ya había visto excelentes filmes, Cold War no tuvo la misma impresión de excelencia en mi. Ciertas escenas, especialmente las del principio, me parecieron buenísimas—cómo logra presentar la ideología de los nuevos estados a través de la música y los bailes folklóricos—pero según Wiktor se mueve a través de Europa las partes parecen repetirse sin mucho desarrollo.

De lo maravilloso a lo innecesario Reseña de Solo: A Star Wars Story

La cámara tiene el poder de reconstruir y transformar cualquier acción, por más diminuta que sea, en lo maravilloso. En una película como Rififi (dir. Jules Dassin, Francia, 1955), presenciamos en silencio el robo de unos diamantes. El director no acompaña con música o diálogos innecesarios la misión de los ladrones. Escuchamos la respiración de los criminales, el sonido de algún mecanismo, el ruido amordazado de un taladro y el arrastrar de los pies al cargar un gran peso. Los ladrones llevan lo necesario para el plan, un pequeño taladro, una pata de cabra, soga y otras herramientas básicas. Con esto, cavarán un hoyo en el piso de una vivienda, entrarán a una joyería, desactivarán una alarma y tratarán de escapar con el botín sin alertar la policía. Este robo es una de mis secuencias favoritas del cine. Como director, Jules Dassin se enfoca en lo mundano (entrar, cavar el hoyo, parar la alarma, etc.) de una acción que no es familiar para la mayoría de nosotros. Rififi usa un acercamiento muy diferente al de una película como Ocean’s Eleven (dir. Steven Soderbergh, EEUU, 2001), donde los ladrones roban un casino grandioso de las Vegas y enfrentan los retos de avanzados sistemas de alarma. Sin la necesidad de un robo épico, Rififi enfatiza lo emocionante de un pequeño plan llevado a cabo por un grupo de interesantes personajes dirigidos por un líder de grisácea moralidad. Esto es exactamente lo que se trata de repetir en Solo: A Star Wars Story (dir. Ron Howard, EEUU, 2018).

La nueva película del universo de Star Wars se concentra en el personaje de Han Solo antes de envolverse con el ejército revolucionario liderado por Leia Organa. En esta película, el espectador se enterará cómo Solo conoce a Chewbacca y a Lando Calrissian; cómo se adueña de su nave, el Millenium Falcon; y hasta cómo adquiere su pistola láser, que carga a su lado como el Hombre Sin Nombre (Clint Eastwood) de los Spaghetti Westerns de Sergio Leone (A Fistful of Dollars [1964], For a Few Dollars More [1965], The Good, the Bad, and the Ugly [1966]). Ron Howard, que asumió la dirección de Solo luego de que Phil Lord y Chris Miller fueron eliminados del proyecto, y los escritores, Jonathan y Lawrence Kasdan, se enfocan en un robo genérico con giros poco sorpresivos. Sus interesantes personajes a cargo de actores tan logrados como Donald Glover, Paul Bettany y Woody Harrelson, se pierden en una historia que resalta una aventura olvidable sin consecuencias duraderas. Emilia Clarke como Qi’ra y Alden Ehrenreich como Han Solo hacen lo más que pueden por evocar el romance entre Leia y Solo, pero la película no toma su tiempo ni para explorar su relación ni para darle al espectador un robo bien escrito que constantemente ponga en riesgo su amor. Diferente a la mejor lograda (aunque no perfecta) Rogue One (dir. Gareth Edwards, EEUU, 2016), que nos cuenta los sacrificios de una pequeña tropa de rebeldes para hacerle llegar los planos del Death Star a la rebelión, Solo: A Star Wars Story hace evidente la obsesión por explicar cada detalle del personaje. Por esto, la película termina siendo una constante referencia a la trilogía original sin nada innovador que aportar al universo ni al género de películas de robos que trata de emular.

Uno de los mayores problemas que tengo con Solo es que le resta tanto al contrabandista cuya personalidad lo mantiene al margen de la lucha entre el bien y el mal. Lo más interesante del Solo de Harrison Ford es que, con su media sonrisa de que lo ha visto todo, propone un espacio moral mucho más complejo que lo que representan los oscuros agentes del imperio y los iluminados jedis de la rebelión. Solo no es el héroe cuyo viaje lo llevara a un entendimiento más amplio de su mundo y/o razón de ser. Solo es el personaje que nos guía a través de los vericuetos morales de la historia, que enfatiza la puerilidad de la visión del héroe en varias etapas de su viaje y la crueldad de la institución imperial. Por Solo es que llegamos a entender cómo trabaja este universo, donde una fabulosa ciudad entre las nubes oculta su realidad bajo sus sombras. La historia de Han Solo concluye en Star Wars: The Force Awakens (dir. J. J. Abrams, EEUU, 2015), donde lo vemos morir a manos de su hijo. Su final evoca el descubrimiento en Cloud City. En este caso, el espectador se percata de cómo el imperio corrompe la pureza del amor de un hijo hacia su padre, un nuevo aspecto de la épica historia de la familia Skywalker. Puedo entender que para algunas personas, Solo: A Star Wars Story es una buena película. Su ritmo de cine de acción, sus momentos jocosos y sus efectos especiales añaden a su disfrute, pero no contrarrestan cómo la película torna lo maravilloso en lo innecesario. Solo termina siendo menos memorable que el popcorn que consumimos cuando muchos de nosotros vimos en el cine la escena en la que Han Solo le disparó primero a Greedo.