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Vargas Llosa y la violencia

Demostrando que los años lejos de tornarlo más sabio han potenciado su obcecación y su fanatismo Vargas Llosa declaró hace un par de días en Madrid que la elección de Gustavo Petro en la próxima elección presidencial de Colombia sería un grosero error. Según el novelista peruano Petro es “un candidato muy peligroso que puede empujar a Colombia cada vez más hacia soluciones de tipo colectivista y estatista, es decir, a un populismo.” Por supuesto, se trata de opiniones que carecen de fundamento. A esta altura de su vida Vargas Llosa no se preocupa por estudiar seriamente los temas sobre los cuales opina sino que emite despreocupadamente sus “ocurrencias”, productos cerebrales que no deben confundirse con las ideas, que son expresión de un razonamiento complejo por completo ausente en aquéllas. Quien quiera ver un completo catálogo de sus “ocurrencias” no tiene más que leer su último libro, La llamada de la tribu, para comprobarlo.

En el caso que nos ocupa no sólo el Nobel peruano no se tomó la molestia de estudiar la propuesta de Petro y de Colombia Humana, la coalición política que lo apoya, sino que además se permitió incurrir en un dislate mayúsculo al afirmar que Colombia “es una democracia que funciona; las instituciones en Colombia funcionan, hay una tradición institucional.” Una democracia que estuvo en guerra durante más de cincuenta años y que por la presión de una parte del Congreso y el Poder Judicial (no así la Corte Constitucional) ha incumplido y saboteado sistemáticamente el proceso de paz. Recordar también que, cuando consultada, la población rechazó los acuerdos de paz entre el gobierno y la guerrilla (50.2 % por el no, 49.8 % por el sí) y los medios de comunicación tuvieron mucho que ver con tan lamentable resultado que mostró, además, la profunda fractura que divide a la sociedad colombiana. Una democracia que, según cifras oficiales “desde el momento de la dejación de armas en junio de 2017, han sido asesinados 85 ex combatientes o sus familiares … y entre comienzos del año pasado y lo corrido de este, la violencia homicida ha recaído sobre 260 ‘líderes sociales’, entre los cuales cuentan parte de los 166 de Marcha Patriótica asesinados entre el 2011 y 2018”. [1] Seguramente cuando Vargas Llosa habla de “tradición institucional” estará pensando en la que instituyó el padrino del candidato que goza de su favor, Iván Duque. Hablamos, claro está, del narcopolítico Álvaro Uribe Vélez, denunciado como tal por el FBI y la DEA en 1991 y que desde entonces es un rehén de Washington, so pena que le pase lo que le ocurrió a otro narcopresidente, el panameño

Manuel Antonio Noriega, que terminó purgando una condena de cuarenta años de cárcel. [2] En su condición de rehén de Estados Unidos Uribe -y por extensión su peón, Iván Duque- deberán hacer lo que Trump les ordene. Y si el rehén del rehén no obedece Uribe puede seguir los pasos de Noriega. Seguramente que para Vargas Llosa este es un detalle menor que para nada empaña la inmaculada tradición institucional de Colombia. Lo mismo que haya 13 estrechos colaboradores durante la presidencia de Uribe Vélez condenados o procesados por la justicia colombiana. [3] O que, cuando presidente, Uribe Vélez hubiera organizado el reclutamiento (o el secuestro) de miles de jóvenes colombianos de los pueblos más apartados del país engañándoselos con la promesa de un empleo, se les vistiera de guerrilleros y luego se los fusilara, para mejorar las estadísticas, presentando a esas víctimas como prueba de la “eficiencia” de la política de combate a la guerrilla que proponía el presidente. Hay que recordar que cómplice de estos crímenes fue el actual presidente Juan Manual Santos, que era su Ministro de Guerra. Las fosas comunes que se encuentran por todo el territorio colombiano son otro indicio de la calidad de la democracia de ese país, puesta en peligro ahora por la candidatura de Gustavo Petro lo mismo que los más de siete millones de desplazados por el paramilitarismo, el narcotráfico y el conflicto armado. [4]

En fin, las listas de las monstruosidades perpetradas por esta peculiar “democracia” colombiana sería interminable. Pero eso no arredra en lo más mínimo a Vargas Llosa, devenido en un killer literario fiel a sus reaccionarias obsesiones y leal con sus jefes políticos en Washington y Madrid. Por eso sale a matar con sus palabras a quienes, como Petro o López Obrador hoy, y antes Cristina Fernández, Dilma Rousseff, Lula, Chávez, Maduro, Correa, Evo, Kirchner, en suma, a todos los que tuvieron la osadía de negarse a ser sirvientes del imperio. ¿Cómo calificar la conducta del narrador peruano? Simple. Eso se llama “apología de la violencia”, y es una figura criminal.

Notas:

[1] https://www.semana.com/opinion/articulo/proceso-de-paz-en-colombia-y-duque-columna-de-jorge-botero/569556 ) Los datos de Marcha Patriótica se encuentran en el Informe del Equipo Nacional de Garantías y Derechos Humanos de esa organización.

[2] Sobre la relación de Uribe Vélez con el narcotráfico ver https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/colombia/2018-05-25/narcopols-medellin-cartel-financed-senate-campaign-former La información estaba disponible desde 1991, pero sólo fue hecha pública años después, lo que no impidió que Washington apoyara la candidatura presidencial de Uribe.

[3] Cf. “Las batallas perdidas del uribismo en la justicia”, El Tiempo, 18 de abril de 2015. Disponible en https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15593157 Por si al escritor peruano le asaltan las dudas sobre este tema puede disiparlas leyendo otra nota de El Tiempo, 8 de abril del 2008: “Escándalo de la ‘parapolítica’ completó 51 congresistas involucrados y 29 presos”, enhttps://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4085772

[4] “Colombia abre la mayor fosa común de desaparecidos del mundo” en Público, 28 de julio de 2015, disponible en https://www.publico.es/internacional/colombia-abre-mayor-fosa-comun.html Según el periódico El Espectador el gobierno certificó que al 18 de Junio de 2017 había 7.400.000 desplazados internos en Colombia. Ver https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/colombia-sigue-siendo-el-pais-con-mas-desplazados-internos-74-millones-articulo-698945.

Reproducido de Cubadebate.cu

Notas sobre Cine Internacional en Nueva York 2017-18 55 Festival de Cine de Nueva York en el Lincoln Center Otoño 2017

Estas películas cautivaron mi atención, dentro de un centenar exhibidas en los festivales de la ciudad.

Zama Dir. Lucrecia Martel Argentina – Brasil – España, 2017 115min. Es una historia novelada, adaptada del libro homónimo del argentino Antonio Di Benedetto publicado (1956). El personaje central Don Diego de Zama fue un corregidor desarraigado nacido en Argentina, que se convirtió eventualmente en un funcionario mediocre, quedándose estancado en un puesto que no toleraba. Benedetto hace un acercamiento crítico al estado sicológico del sujeto quien vivió con la ambición de protagonizar grandes hazañas, trepar socialmente y acumular fortuna. Un hombre común que llevó una existencia angustiada, mezquina, lleno de rencor, destilando violencia y desprecio por los indígenas y la negrada. Pasaba parte del tiempo oteando el horizonte mientras iban y venían los barcos, pendiente de las autoridades de la metrópoli quienes no acusaban recibo al pedido de traslado a una ciudad importante. Corría el siglo 18, época caracterizada aún por el proceso de colonización. Léase pacificación y despojo –muerte incluida– de los indígenas de Argentina y Paraguay. A modo de contraste la población nativa y la esclava fueron las nobles víctimas del abuso, en un panorama cundido de aventureros buscadores de fortuna, matones, estafadores, nobles segundones e intrigantes. O sea, mayormente la baja ralea que inicialmente pobló las tierras del Continente Sur para esa época. El filme está realizado con maestría, haciendo gala de una cinematografía altamente depurada, al mostrar una paleta que colorea las escenas con la textura de un fino lienzo. Las tomas de los exteriores seleccionados poseen una gran belleza natural. Culmina con actuaciones sobrias y calculadas, en un espacio escénico donde acude alguna que otra meretriz aventurera y frívola brindando sus divertidos servicios mientras indígenas y negros, observan, obedecen, hablan entre sí o callan, aunque no para siempre. Así nos enteramos que la verdadera barbarie estaba siendo creada por los intrusos, con su codicia desmedida. Excelente pieza de la realizadora Martel, merecedora de un gran reconocimiento más allá de una mención, por ser obra de fundamento.

Rostros lugares (Visages villages) Dir.AgnèsVarda, & Jr., Francia, 2017 81min. Agnès Varda a sus 88 años (Cleo de 5 a 7), distinguida realizadora belga, pionera del cine francés de nueva ola, junto a su acompañante de 33 años Jr., artista visual, son los actores principales de esta pieza tan divertida como original, documentada como viaje filmado, fotografiado surcando caminos rurales olvidados en Francia. A la vez que retratan, revelan las fotos en el camioncito convertido en cuarto oscuro, para luego empapelar paredes con rostros de gente que han ido descubriendo en las tomas, al captar la verdadera cara de los franceses de provincia. En el trayecto van retratando obreros solos o en grupo; se les ocurre hacer un segmento con unas articuladas robustas y guapas choferizas que conducen pesados vehículos con furgones, como sus esposos camioneros. Son huéspedes en la morada a la intemperie, fuera de serie de un peculiar artista popular recogedor de objetos, alma libre que anda suelto por el bosque. La dimensión del proyecto se hace cada vez más profunda por los lazos de amistad y solidaridad que van generando, además del deleite y cordialidad de los habitantes. La búsqueda de imágenes se tornó en acto lúdico de autoconocimiento colectivo. La película es todo un proyecto que sin duda aviva el espíritu.

Arthur Miller Writer Dir. Rebecca Miller, USA 2017, 101min. Es un documental en honor de Arthur Miller (1915-2005), realizado por su hija cineasta, con escenas filmadas en la intimidad de su residencia campestre. Recoge a grandes trazos su impresionante trayectoria como dramaturgo, intelectual de izquierdas y activista político. Fue perseguido políticamente y acusado de desacato al negarse a dar nombres de personas supuestamente miembros del Partico Comunista de EEUU. Dio un ejemplo de firmeza e integridad mientras algunos artistas conocidos delataron a sus propios compañeros de labor. Él, se negó a colaborar en la llamada “cacería de brujas” tema central de su drama alegórico sobre la intolerancia, Las brujas de Salem. La muerte de un viajante, es su obra más conmovedora y profunda, donde expresa preocupación social por la derrota de la clase trabajadora, en su país. La cinta nos lo muestra como un hombre reposado, cariñoso y afable, con gran sentido del humor. En sus últimos días se dedicaba voluntariamente a brindar sus conocimientos literarios y alfabetizar a los estudiantes de las zonas menos afortunadas económicamente de la ciudad de Nueva York. Su segundo matrimonio fue con la actriz Marilyn Monroe quien le acompañó durante la época de enfrentamiento a las fuerzas más conservadoras de la sociedad.

The Opera House Dir Susan Froemke USA 2017 108min Este documental nos hace partícipes de la grandiosa inauguración del Metropolitan Opera House en el Lincoln Center en Nueva York, el 16 de septiembre de 1966, en su nueva sede. Muestra desde el primer granito de arena vertido hasta la deslumbrante apertura de una ópera adaptada de la tragedia Antonio y Cleopatra de William Shakespeare, con música de Samuel Barber y Franco Zeffirelli director de escena. Protagonizada por la soprano Leontyne Price como Cleopatra, emparejada con Justino Díaz, barítono puertorriqueño en el rol de Marco Antonio; figuró como uno de los narradores principales de la pieza. La apertura se dio con carácter espectacular por la excelencia y renombre de los cantantes, y despliegue de lujoso vestuario y complicada escenografía. El filme cubre otros aspectos interesantes de carácter social. El Lincoln Center, un conglomerado de edificios y salas para ópera, ballet, conciertos sinfónicos, escuela de música, y en los últimos cincuenta años varias salas de cine, fue precisamente construido en la zona ocupada por un barrio típico de esta ciudad de indiscutible arraigo proletario y multiétnico con viviendas de clase trabajadora, ocupadas por una buena cantidad de boricuas, afronorteamericanos, italianos, y judíos refugiados a partir de la Segunda Guerra mundial, cuyos hijos aparecen en el filme para contar la experiencia ambivalente del desplazamiento.

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Organizaciones No Gubernamentales: A ocho meses de María

Luego del paso de los huracanes Irma y María, las organizaciones del llamado tercer sector, las organizaciones sin fines de lucro (OSFL), o conocidas como organizaciones no gubernamentales (ONGs), no están exentas de ejercer un proceso de reflexión que las lleve a preparar mejores planes de contingencia para atender futuras emergencias.

En entrevista sobre el particular la psicóloga industrial, consultora en desarrollo institucional, Dr. Astrid Morales Jiménez, quien se especializa en OSFL señaló lo que entiende fueron las deficiencias principales de las organizaciones. Para Morales, los principales errores a la hora de enfrentar el desastre es que se concentraron –y sus planes se concentran– en la política típica de proteger más los equipos y materiales, pero no había –ni hay– un plan que estableciera quién se comunica con quién y cuáles son esos pasos para la respuesta inmediata después de un desastre. Al no existir ese plan encontró que las organizaciones tuvieron que responder a la crisis sin una planificación, actuaron de manera reactiva a lo que se iban encontrado dentro de las comunidades. Sobre todo en esas primeras semanas fue un proceso caótico porque no se tenía ni siquiera una infraestructura de comunicación y alineamiento del funcionamiento.

Un segundo desafío que enfrentaron las ONGs fue la situación económica. Aunque las organizaciones respondieron a las necesidades de nuestras comunidades, reparó en que ninguna organización en el país estaba preparada para tener que enfrentar una crisis como la de tener que correr su operación con un generador, por lo que no había los recursos económicos planificados para ese gasto. Acotó que hoy a ocho meses más tarde ese gasto ha puesto a las organizaciones en una situación de mayor vulnerabilidad económica ya que ante la crisis económica del gobierno, el estado les ha reducido los fondos y hay organizaciones que se están cuestionando si tienen la capacidad económica para continuar. Indicó que una alternativa que deberían considerar las ONGs es comenzar a levantar un fondo no restricto que les permita responder a un desastre sin poner en riesgo su operación.

Un tercer aspecto que se tiene que considerar previo al huracán tiene que ver con el desgaste físico del recurso humano de estas organizaciones. Aun cuando reconoció que hay un sector solidario que nunca va a decir que no y que fueron los primeros que salieron a dar respuesta a las necesidades del país, incluso que no han parado desde la semana después del huracán, el desafío es que a ocho meses se tiene “gente quemada, agotada” y sin recursos económicos para seguir operando. “Eso pone en términos generales a un tercer sector debilitado, en una situación de mayor vulnerabilidad sobre todo cuando estamos pensando que ya nos toca la próxima temporada”, afirmó.

Cuáles medidas son necesarias

En esa dirección contó que desde la organización Coordinadora Paz para la Mujer (CPM), ya se ha tenido diálogos y capacitado entre 50 a 60 organizaciones. Lo primero señaló es que las organizaciones puedan entender la complejidad de prepararse y que no solo es un plan de manejo de riesgo. Esa primera fase tiene que incluir: uno, entender cuáles son las necesidades que se vieron más apremiantes en las comunidades para poder prepararse para atenderlas en una próxima; dos, un plan de comunicación –ya se sabe que las comunicaciones del país se pueden caer– es necesario un plan interno para mantener a empleados y empleadas comunicadas; incluyendo un plan alterno por si las facilidades de la organización por x ó y razón no pueden ser habilitadas, dónde encontrarse, quién se comunica con quién, dónde comenzar el proceso.

La consultora explicó que hay una etapa en la gestión de riesgo que se llama respuesta inmediata. Eso significa identificar, cuáles son esas respuestas, o cómo se organizan, cómo se atienden las necesidades que tiene la población de agua, comida, acceso a servicios de salud, incluyendo servicios de salud mental. Estas son las áreas primarias que, dependiendo del tipo de servicio de la organización, se deberían atender, incluyendo la posibilidad de organizar una red solidaria de organizaciones. Ante el reconocimiento de que el gobierno no tuvo la capacidad de responder, recalcó que no se puede seguir esperando por el gobierno porque las necesidades de las comunidades van a seguir estando ahí.

Las dificultades para enfrentar el desastre varían dependiendo del servicio que ofrezca la organización, cómo sería garantizar el acceso y continuar los servicios de salud mental con personas antes y después del desastre, en particular cuando la organización tiene que coordinar los servicios con otros sectores.

Puerto Rico y Haití ante el descrédito internacional

Morales Jiménez, quien tiene experiencia como consultora de ONGs en Haití tras el terremoto y en Tailandia, luego del sunami, dijo que uno de los grandes desafíos en Puerto Rico en cuanto a la organización del gobierno fue que decidió centralizar la ayuda, creando un embudo en la movilización del auxilio. “Ya se sabe, está científicamente probado, que en la medida en que tu regionalizas o municipalizas las ayudas estas llegan mas rápido a las gentes que lo necesitan”. Observó a que esto también crea menos oportunidad de corrupción.

Continuó que el proceso en Puerto Rico -el del gobierno- se parece mucho al proceso de Haiti post terremoto. Describió los paralelismos entre Haití y Puerto Rico a la hora de enfrentar el evento natural, un país que no estaba preparado para el desastre, con una mala situación económica, una situación de vulnerabilidad grande en su población que hizo que el desastre se magnificara. “No necesariamente lo que nosotros vemos hoy como desastre es resultado de María, María lo que hace es visibilizar una serie de problemas que ya tenía nuestro país, la pobreza que existe de la cual no necesariamente queremos hablar”.

Frente a esta realidad destacó que luego del huracán, tras la ayuda inmediata recibida, el país aun está en proceso de estabilización y que todavía no se puede hablar de reconstrucción. La sicóloga industrial fue enfática en que todavía se está en la primera respuesta de proveer agua, comida, salud, incluyendo salud mental. Agregó que los modelos de gestión de riesgo dicen que esa primera respuesta se debe dar en no más de tres meses y nosotros a ocho meses todavía estamos en la primera, por lo que aun quedan muchos retos que enfrentar.

Le preocupa en particular la exposición de Puerto Rico a nivel internacional con donantes extranjeros. “Cuando seguimos la crónica de Haití sabemos que mucho de lo que ha afectado sobre todo el proceso a largo plazo de la recuperación es la credibilidad del país ante los donantes extranjeros sobre el uso del manejo efectivo de los fondos”. Morales Jiménez advirtió que de seguirse el tracto de lo que está pasando en nuestro país con las ayudas recibidas del exterior se levanta un signo de interrogación sobre el uso adecuado de esos recursos. Las interrogantes que se puedan levantar a nivel internacional respecto a si el país está usando de manera adecuada los fondos recibidos puede provocar que desde el exterior no se quiera continuar ofreciendo ayuda a Puerto Rico en su proceso de reconstrucción a largo plazo.

Un ejemplo de lo anterior es precisamente la noticia del estudio de la Universidad de Harvard que reveló que la cifra de muertes en la isla provocadas por el huracán María sobre pasan las 4,600 en contraste con las 64 que el gobierno insiste en reconocer. Morales Jiménez apuntó a la necesidad de que tanto el gobierno como el tercer sector del país genere datos creíbles y confiables.

Un ejército de voluntarios

Morales Jiménez trajo a la luz que una red de ONGs ha comenzado a levantar datos para un estudio que revela que unas 200 mil personas se movilizaron de manera espontánea para prestar servicios voluntarios al paso del huracán. Eso incluye desde personas que se lanzaron a abrir paso en las calles, caminos, recoger escombros, repartir comida, empacar comida, repartir agua, etc. Reclamó que el gobierno mínimamente debería reconocer esta aportación, a la vez que señaló que por parte de las ONGs una asignatura pendiente es el cómo gestionar de manera más efectiva el reclutamiento de ese voluntariado y que no haya que esperar el próximo desastre, para movilizarse. Lo deseable debe ser que previamente estén capacitados, identificados y que sea mas fácil la ubicación y comunicación. Narró su experiencia de que se encontró con mucha gente que quería ser voluntario pero no tenia claro a dónde ir, ni cómo se conectaba con alguna organización.

Necesarios los espacios de reflexión

Por otra parte la preparación no se limita a planes de contingencia, sino que además es necesario luego de la atención del desastre, tener espacios de reflexión. De acuerdo al modelo de intervención en desastres de la ONU después de un desastre toda organización, grupo organizado de comunidad, tiene o debería hacer un análisis que le ayude a identificar cuáles son las necesidades que aprendieron del desastre y cuáles han sido sus vulnerabilidades.

Morales Jiménez resaltó que parte de la preparación para futuros eventos lo es la reflexión y el compartir las experiencias de lo aprendido. Apuntó que queda mucho trabajo por delante y lo mas importante es cómo hacemos los procesos de reconstrucción a mediano y largo plazo, gestionar una preparación que sea más ágil y de alguna manera más profunda, más compleja, a todos los niveles del país, desde el gubernamental hasta la individual, “esas son las conversaciones que deberíamos estar teniendo a todos los niveles del país, desde el sector gubernamental hasta el comunitario”.

Exigimos respeto, dignidad, transparencia y memoria

El 30 de mayo, de madrugada, leía el estudio que publicó Harvard en el que colaboraron científicos puertorriqueños. Recordé, y leí, un artículo de Omaya Sosa en el Centro de Periodismo Investigativo. En diciembre de 2017 ya sabíamos que más de mil habían fallecido con el paso del huracán y los efectos terribles del mismo en la salud. Lesiones, enfermedades, carencia de ayuda médica, condiciones insalubres.

Esa misma mañana leí un comentario de la poeta Yara Liceaga. Recordaba ls escritora aquella escena demoledora de Dreams, de Akira Kurosawa. El capitán de la tropa que mira sobrecogido a sus muertos y les ordena que regresen a perderse en el inframundo. La escena se llama “El túnel”.

Yara se preguntaba de qué manera tierna dirigir a nuestros muertos por un camino digno. “Casi todos desde el 20 de septiembre hemos andado con el alma cenagosa y expuesta, en un luto amplio, abarcador, y en desconocimiento. Si en algo creo es en la energía y en algunos sueños, recuerdo aquel sueño gris pienso en toda la energía que necesitamos para encaminar aquellas energías sueltas sin haberles llevado a cabo sus rituales de muerte. De manera rústica u ordenada, me parece que nos toca hacer algo”, decía la poeta.

Seguía leyendo llamados a “hacer algo”. El artista Nelson Rivera proponía llevar zapatos a El Capitolio. Proponía otras cosas que no repito. Casi de forma simultánea compañeras y compañeros propusieron lo mismo: una manifestación con zapatos representando a los fallecidos en Fortaleza, Capitolio, Cuartel General, Tribunal Federal. Todas buenas ideas.

Sin embargo, esa sensación de que era necesario el duelo, esa necesidad de cerrar el círculo y/o abrir el sentimiento, proponer procesos de sanación, exigir respeto, trato digno, transparencia, dominaron. Se hizo una convocatoria temprano esa mañana. Gloribel Delgado me llamó y nos reunimos. Llegué pensando en que la plaza frente al Capitolio era amplia, pública, y un espacio reconocido de expresión pública. Esta sería la expresión de colectiva del dolor. Una oportunidad de reconocernos en ese dolor, en el duelo, en el homenaje a la vida honrando a nuestros muertos. Y así se hizo.

La respuesta inicial del estado fue cruel. En el contexto del que hablamos el cinismo no tiene cabida. Alguien en la oficina de Beatriz Rosselló envió una comunicación pública en la que se ofrecían zapatos y bultos para niños. Por supuesto, esa caridad no tenía nada que ver con la convocatoria.

Lo que allí sucedió fue un junte de mucha solidaridad humana. Decenas de historias de amor. Ponerle nombre a los números. Respeto y dignidad. Aprecio del silencio sanador. Ejercicio de la memoria. Nos hacía falta. Nos hace falta. Se ocupó un espacio público porque el estado no solo fue ineficiente, sino que también fue negligente y ni siquiera dio tiempo y espacio para esa reflexión necesaria.

Al finalizar la actividad el joven Ricky Rosselló fue escoltado al lado norte del Capitolio junto a la Primera Dama. Allí, cuando quedaban algunas flores, velas, recordatorios y algunos zapatos, posó para su fotógrafo oficial y para una dama que, casualmente, pasaba por allí y que, casualmente, formó parte de su equipo de campaña. Nuestra primera reacción fue de rabia. Duró dos segundos. Duró poco porque lo que dominó fue la idea clara de que aquello había sido, por tres días, un espacio de solidaridad humana, respeto, dignidad, abrazo colectivo, duelo. Nada iba a empañar eso.

Lo que le expresé a Ricky fue eso. Le agradecí su presencia porque era el reconocimiento tácito de que su administración cometió un error. La cifra oficial es, aún hoy, absurda. No porque lo diga Harvard, sino porque lo decían desde el primer día las voces de familiares y amigos de los desaparecidos. Porque lo decían los furgones refrigerados de FEMA que sirvieron de morgue provisional, porque lo decían los testigos, porque lo repitieron por primera vez de manera colectiva y desde un espacio público centenares de personas. Rosselló repitió slogans. Volvió a hablar del estudio de la George Washington University. Y más que rabia sentí tristeza. Me duró dos segundos. La paz de aquellos tres días nunca será borrada.

Queda mucho por hacer y hay miles trabajando. Los que tienen los recursos de agencias federales del país más rico del mundo (y el más endeudado), así como los recursos del territorio más subordinado del mundo (y el más endeudado) son, precisamente, los que dejaron al país a su merced. Son ellos los que tienen que responder y son ellos los responsables. La caridad no es la respuesta. Si cierran escuelas y regalan bultos ¿qué bien le hacen al país? Si se reúnen con los sindicatos y derogan la ley 80 ¿qué bien le hacen al país? Si se reúnen a ver la boda real con sombreros y champán ¿qué bien le hacen al país? ¿Cómo es que regalarle el país a los millonarios resuelve problemas de agua potable, energía, salud, educación? Mientras escuchaba al gobernador en su espectáculo mediático en lo que había ido un espacio casi sagrado no pude dejar de pensar en eso. Sin embargo, ese no era el lugar ni el momento para respuestas agresivas. Pude presentar mis objeciones sin dañar el homenaje a la solidaridad humana. Ya habrá otros momentos y lugares para manifestarse. De muchas formas.

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Indignación ante la desidia

José Arcadio Buendía, el patriarca de Cien años de soledad, vivió toda su vida con un muerto a cuestas. El fantasma de Prudencio Aguilar lo persiguió hasta su propia muerte y, ya amarrado bajo el castaño, nunca dejó de verlo. ¿Cómo se sentirá aquel que, en lugar de un fantasma, tiene a 4,645 persiguiéndolo? A juzgar por lo que se ha escuchado tanto desde el gobierno de Puerto Rico como del estadounidense, a pocos de sus funcionarios parece angustiarle la consciencia tanto como al patriarca de los Buendía, a quien sólo le pesaba un muerto.

Hasta que explotó la reciente noticia del estudio patrocinado por la Universidad de Harvard, que establece una media de 4,645 a las muertes vinculadas al huracán María hasta el 31 de diciembre de 2017, tal parecía que los puertorriqueños nos habíamos acostumbrado a vivir sin que nuestros muertos, como el fantasma de Prudencio Aguilar, perturbaran nuestra consciencia. La bochornosa cifra oficial de 64 decesos atribuidos al huracán permanecía en el discurso oficial y, aunque nadie la creía, la indignación no brotaba.

No faltaron advertencias. Tan temprano como el 28 de septiembre de 2017, apenas 8 días después del paso del huracán, una noticia circulada por el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) advertía que la cifra oficial de muertes informada por el Gobierno, que entonces apenas llegaba a 16, era irreal. Dos meses después, el 7 de diciembre, el CPI probó con datos que la cifra ya superaba el millar. Señalaba el reportaje que en los primeros cuarenta días posteriores al azote, las defunciones inscritas en el Registro Demográfico de Puerto Rico sobrepasaba en 985 a las que se inscribieron para el mismo periodo el año anterior.

La investigación del centro periodístico aportaba un dato todavía más preocupante cuando profundizaba en algunas variables, particularmente en la distribución de muertes por edad. En el mes de septiembre, en los primeros diez días posteriores al huracán, los fallecimientos se concentraban en personas mayores de 70 años, obviamente los más vulnerables a las carencias que surgieron a partir de aquel fatídico día. Para el siguiente mes de octubre, las muertes impactaron todos los segmentos poblacionales, manifestándose con crudeza en las edades más tempranas. En el grupo de 30 a 39 años el aumento en comparación con 2016 fue de 36% y en el siguiente segmento, el de 40 a 49 años los decesos aumentaron en un 23.3%. El reportaje periodístico destacaba en un recuadro tres datos verdaderamente alarmantes, a saber, que en las salas de emergencia de los hospitales la mortalidad había aumentado un 47%, que en los hospitales en general el aumento era de un 38% y que en los asilos de ancianos el incremento se disparaba hasta un 77%.

La conclusión que saltaba de esos datos divulgados por el CPI era evidente para cualquiera que quisiese mirarlos. Los vientos y las lluvias del huracán mataron poca gente porque la gran mayoría estaba protegida en edificaciones de concreto ubicadas en áreas más o menos seguras, pero el colapso de servicios públicos que siguió después tuvo efectos fatales. Los primeros afectados fueron los adultos mayores que ya padecían de alguna condición de salud, que el cierre de hospitales o las dificultades para comunicarse y trasportarse impidió tratar. Luego, como el problema de aislamiento y falta de atención continuó, no sólo los viejos sino otros grupos de menor edad pero con problemas de salud, también perecieron.

Esos datos que recopiló el CPI a principios de diciembre de 2017 estaban o debieron estar en todo momento en poder de los gobiernos, el de aquí y el de allá que tanto cacareaba querer ayudar, pero ninguno los vio o los quiso ver. Luego, cuando los periodistas los divulgaron tampoco quisieron reconocer la realidad el problema tomando las medidas que impidieran su empeoramiento. El Secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, respondió a la información con un comentario que retrata la desidia gubernamental: “En los hospitales todos los día muere gente”.

Cuando se divulgó el reportaje periodístico –7 de diciembre– nos acercábamos al tercer mes post huracán, pero casi todo el país seguía sin el vital servicio de energía eléctrica. Aún había centros hospitalarios totalmente cerrados y los que operaban muchos lo hacían de manera limitada. La ausencia de comunicación telefónica se manifestaba con crudeza en todo el país y muchas áreas rurales de los municipios del centro montañoso continuaban aisladas debido a la caída de puentes o el cierre de carreteras.

Ya teníamos evidencia fehacientemente documentada –gracias a labor diligente de la prensa– de que esas condiciones estaban disparando la mortalidad. Sin embargo, nada cambió. El paso de tortuga para restablecer servicios públicos continuó y, peor aún, pocos corrieron a aumentar la ayuda a las poblaciones y personas más vulnerables.

Ahora hay otro estudio, elaborado desde una prestigiosa institución académica, con mayores recursos que los de una organización periodística como el CPI, que confirma lo que ellos denunciaron hace casi 6 meses. Gracias al prestigio de Harvard los principales medios noticiosos internacionales divulgaron con alarma la noticia. En Puerto Rico, sin embargo, el gobierno sigue en negación e insiste en mantener la cifra de decesos en 64. Más aún, se ha llegado al extremo de querer impugnar la validez del estudio publicado por la New England Journal of Medicine. En cuanto al gobierno estadounidense, cuya inacción ha sido fuertemente criticada por los medios de prensa, tan solo se limitaron a tomar nota de la nueva información.

Al patriarca de los Buendía le atormentaba un muerto, que le persiguió en su consciencia durante toda la vida. A los gobiernos de aquí y de allá le atormentarán más de 4 mil aunque, a diferencia del personaje de García Márquez, tal vez nunca tengan la sensibilidad necesaria para sentirlo consciencia adentro. En el pueblo puertorriqueño, en medio de la pena crece la indignación que ojalá se traduzca en lucha.

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