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Carta a mi hermano Oscar López Rivera y a mi pueblo

Hará unos tres años, el notorio Buró Federal de Investigaciones (FBI) me honró llamándome “non-repentant terrorist” (terrorista no arrepentido). Veo que ahora, en la campaña que usan contra ti, y porque representas Patria y Dignidad, conceptos que no caben en su mentalidad, te han otorgado la misma “distinción”. Si de terrorismo vamos a hablar, hablemos de los anglosajones, que en la historia de la humanidad, por siglos han sido los peores.

Podríamos comenzar hablando de los llamados peregrinos inmigrantes y cómo masacraron a los indios para despojarlos de sus tierras. No tardó mucho tiempo para que comenzara la expansión hacia el oeste, a cuyo paso exterminaron tribus completas y se quedaron con sus tierras. Los pocos habitantes nativos que sobrevivieron fueron encerrados en las llamadas reservaciones, donde al día de hoy viven en condiciones precarias muchos de sus descendientes. ¿Saben ustedes cuál es el verdadero origen del día de “Thanksgiving” que tanto se celebra? No fue una cena armoniosa entre “peregrinos” e indios. En realidad se trató de celebrar el exterminio de una tribu completa –hombres, mujeres y niños– que celebraba la fiesta del maíz en lo que hoy día es el pueblo de Mystic, Connecticut.

De 1846 a 1848 los anglosajones invadieron a México, quemaron villas completas y mataron a miles de mexicanos para robarse la mitad de su territorio, tierras donde hoy ubican, entre otros, los estados de California, Texas, Colorado y Nuevo México.

Esos mismos anglosajones linchaban en el propio Estados Unidos a negros por el único “delito” del color de su piel.  Aún en nuestros días, policías asesinan con total impunidad  a jóvenes negros. Los hispanos, y los  puertorriqueños en particular, no están exentos de la violencia por discrimen racial.

Y en Latinoamérica, ¿a cuántos han asesinado por los intereses de Wall Street?   Mencionemos algunos ejemplos. En 1954 el gobierno estadounidense orquestó un golpe militar en Guatemala para derrocar el gobierno de Jacobo Arbenz, que amenazaba con nacionalizar la United Fruit Company. ¿Sabían ustedes que el gobierno de los Estados Unidos realizó experimentos inyectando sífilis a cientos de guatemaltecos de 1946 a 1948?

En 1965 la marina de Guerra estadounidense, bajo órdenes de su presidente Lyndon B. Johnson, mató a más de 8,000 dominicanos. En 1989 esa misma marina de Guerra mató a más de 3,000 panameños.  La operación Cóndor, dirigida por el terrorista mayor Henry Kissinger, costó miles de vidas en Argentina, Uruguay, Brasil y otros países latinoamericanos.  En Uruguay, bajo la dictadura de Strossner, las torturas y ejecuciones fueron dirigidas por un agente estadounidense de la CÍA, historia que se recogió en una película de amplia difusión. En Nicaragua, la marina de Guerra llegó a imponer un presidente estadounidense, William Walker, y convirtió a Nicaragua, Honduras y El Salvador en estados esclavistas. En 1983, el presidente estadounidense Ronald Regan, ordenó la invasión de la isla caribeña de Granada, lo que también costó miles de vidas. ¿Saben ustedes quiénes eran los socios democráticos de los Estados Unidos en Latinoamérica? Los Batista, Trujillo, Pinochet, Somoza, Pérez Jiménez, Stroessner, Videla y Duvalier. Algunos de ellos llegaron al poder gracias a los “buenos oficios” de la embajada de Estados Unidos en su país. Podríamos seguir con la invasión a Haití y otros países más, pero vayamos a Puerto Rico.

Ya ustedes saben que el 12 de mayo de 1898 la marina de Guerra de los Estados Unidos, bajo el comando del almirante William Sampson, bombardeó la ciudad de San Juan matando a boricuas en la calles y en sus casas, destruyendo edificios y causando graves daños a la iglesia de San José. El 25 de julio de ese mismo año, las tropas estadounidense, comandadas por el general Nelson A. Miles, el mismo que comandó las tropas que cometieron la masacre de Wounded Knee en los Estados Unidos, invadieron a Puerto Rico por las costas de Guánica.  Los puertorriqueños presentaron resistencia, pero las tropas invasoras lograron desembarcar.

En 1917, pese al rechazo del parlamento puertorriqueño, el gobierno invasor impuso la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños, ciudadanía que siempre he rechazo y rechazaré.  Soy puertorriqueño y punto. En la década de 1930, a fin de acabar con una huelga de los trabajadores de la caña y con los nacionalistas, el entonces presidente Franklin D. Roosevelt envió a Puerto Rico como jefe de la Policía al coronel Elisha Francis Riggs y como gobernador al general Blanton Winship.  Estos dos individuos ya habían participado en la planificación del asesinato de General de Hombres Libres, Augusto César Sandino en Nicaragua. Bajo las órdenes del coronel Riggs se cometió la Masacre de Río Piedras el 24 de octubre de 1935 donde asesinaron a cuatro jóvenes nacionalistas que se dirigían a la Universidad de Puerto Rico.  Bajo el comando del general Blanton Winship ocurrió la Masacre de Ponce el 21 de marzo de 1937, en la que asesinaron a 19 ciudadanos puertorriqueños, entre ellos, a una niña de 14 años que salía de la iglesia y hubo cerca de 200 heridos. Nadie fue arrestado por esos hechos, pese a que había evidencia clara de que la policía había disparado contra civiles desarmados.

Los crímenes y  actos de terrorismo contra el pueblo que luchaba por su independencia continuaron. Cada década subsiguiente trajo su cuota de asesinatos, secuestros, incendios, colocaciones de bombas en los hogares y negocios de independentistas, persecuciones a granel, así como la experimentación con gas mostaza y el agente naranja, la píldora anticonceptiva, la esterilización masiva de mujeres y hasta la inoculación con células de cáncer a pacientes hospitalizados. El 11 de enero de 1975  terroristas de verdad colocaron una bomba en una cafetería de la ciudad de Mayagüez. Muchos de los que allí se encontraban asistirían a un acto independentista en la plaza de Mayagüez en honor al prócer Eugenio María de Hostos.  Al estallar la bomba, resultaron muertos dos obreros y heridas 12 personas. Uno de los obreros fallecidos, Luis Ángel Charbonier, de 24 años, dejó huérfano a un niño de un año y medio.  Como represalia a este acto criminal, según expresado en un comunicado de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), el 24 de enero de 1975 explotó una bomba en Fraunces Tavern en Wall Street, Nueva York.

Como  dato histórico final, recordemos que el 23 de septiembre de 2005, 273 agentes del FBI tirotearon y dejaron desangrar en su hogar al patriota Filiberto Ojeda Ríos. ¿A cuál de esos agentes arrestaron?  Ninguno.

Como ves, mi compañero y hermano Oscar, tú y yo somos antiterroristas, aunque los agentes del FBI nos llamen “non-repentant terrorists”.  La verdad a veces es dolorosa, pero más doloroso es vivir en el engaño.  ¡Pa´lante siempre, que tenemos la razón y el derecho a defendernos!

La consistencia es la clave

A Papi, para que pronto vuelvas a tu casa, a CLARIDAD

Sentada en el escritorio repleto de papeles desde donde Papi se amanece todos los domingos para escribir su columna semanal de Claridad, me siento a intentar sustituir lo insustituible. Y es que pretender reemplazar a alguien que lleva cuatro décadas haciendo lo mismo ininterrumpidamente todas las semanas es una tarea titánica, aun cuando me guste el deporte y haya escrito sobre temas deportivos previamente. Así que no voy a intentar hacer un Las Canto como las Veo como si fuera Elliott Castro Tirado; creo que el lector es imposible de engañar y la voz de Papi imposible de imitar. En cambio usaré este espacio para honrar la mayor virtud deportiva de mi padre: la consistencia.

Entre las múltiples memorias deportivas que tengo con mis padres, tengo muy presente los días previos a cuando Cal Ripken Jr. rompió el récord de juegos consecutivos jugados en las Grandes Ligas: 2,632, en el 1995. En ese momento no comprendía cuál era la importancia de esta hazaña, pues siempre pensé que los récords importantes eran los 3,000 jits, pasar de 30 jonrones y 100 carreras empujadas en una temporada, los 5,000 puntos anotados en el Baloncesto Superior Nacional, entre otros “milestones”. Pero mi padre me explicó la importancia del récord que inminentemente rompería Ripken, pues simbolizaba la consistencia. Me hizo entender lo que significaba jugar 2,632 juegos corridos, sin enfermarse (o claro está, sin faltar aunque estuviera enfermo), sin dejar de jugar cuando su equipo estuviera eliminado, etc. Tan importante era el récord de Ripken que llevaba 56 años intacto, desde que lo estableció Lou Gehrig con 2,130 partidos consecutivos en el 1939. Durante la última temporada del legendario jugador de los Orioles fui con papi y Miguel al Yankee Stadium para verlo por última vez y todavía ahí, años después en el 2001, Papi me volvía a explicar lo importante de su hazaña y sobre todo, cómo él pensaba que ese era uno de los récords que probablemente ya no se romperían, por cómo se jugaba la pelota actualmente.

Y claro, mi padre es Ripken con esta columna. Por cuarenta años, pase lo que pase, viajes, enfermedades, muertes en la familia, nunca ha fallado. Este periódico ha sido consistente en muchos ámbitos importantes de nuestra Isla, pero la columna que semana tras semana mi padre publica, es la única que ha sido ininterrumpida y consistentemente escrita por el mismo autor. Incluso una semana que hace años estuvo en cuidado intensivo, la publicó con un escrito que tenía guardado y creo que dictó algunas líneas desde el hospital. Fue ahí que empezamos a compararlo con Ripken y en cada momento en que había un domingo complicado, ya fuera por un viaje o enfermedad o cuando sus padres (mis abuelos) fallecieron, siempre me comentaba: “No puedo perder el récord de Ripken.”

Así, la rutina semanal de mi padre comienza los domingos en la noche, donde trabaja la columna que debe entregar a más tardar el lunes (porque eso de no dejarlo para último momento y amanecerse haciéndola no va con su musa de escritor). Amanecida de domingo, seguida por un lunes lento en la mañana no sin antes verificar que la columna haya llegado sana y salva; solo entonces puede comenzar la semana de nuestro Ripken. O quizás la semana empieza realmente el domingo en la noche, con el ritual de sentarse en la computadora, poner los boleros o música instrumental, sacar las estadísticas, anotarlas en la libreta, volver a buscar más información y sentarse a escribir, mientras más de madrugada, mejor. Como todo buen deportista, consistente no solo en cumplir con su trabajo en el campo, sino también con el ritual que le precede: preparación, calentamiento, ejecución deportiva, descanso. Esto, cada semana por 40 años, sin fallar.

Es por esto que reitero que es la mejor cualidad “deportiva” de mi padre, que nunca se destacó como atleta pero que siempre ha sido un gran “deportista”. Exceptuando la calidad atlética (que creo que algo tuvo como baloncelista), siempre ha sido un gran competidor, un justo perdedor, siempre ha creído en el juego limpio, en respetar al contrincante pero luchando hasta el final y sobre todo siendo el más guerrero en las luchas en las que cree; ahí, aun cuando pierde, lo deja “todo en el terreno”.

Los que amamos el deporte, grupo en el cual me incluyo en gran medida como herencia de lo que aprendí con mi papá, nos gusta la adrenalina que hay antes de un buen juego, la emoción de experimentar un evento en vivo y la entrega de los atletas. Y desde siempre, lo más que me ha gustado de la relación de mi papá con el deporte y con su trabajo es la entrega total, nunca hacer nada a medias; es esa pasión que siempre lo ha llevado a afirmar que a él “le pagan por hacer lo que le gusta” y que nunca se va a retirar. Con esta columna y con su quehacer deportivo Papi es ejemplo de consistencia, como los 2,632 juegos consecutivos de Ripken, como los 537 juegos de Raymond Dalmau, como los 1,000 goles de Romario o los 762 jonrones de Barry Bond. Por eso, pronto regresará a escribir Las Canto como las Veo, como todos los domingos hace aproximadamente 2,120 semanas.

La autora es hija de Elliott y Vilma Ramos, al Miguel que se refiere es a su esposo Miguel Zenón.

Nota: Elliott Castro sufrió un derrame cerebral el pasado lunes 29 de junio. Se mantiene estable dentro de su condición.

Londres: La hora de las cuentas

Por Guadi Calvo

Otro ataque, low cost, en Londres, se produjo este último sábado dejando siete muertos y unos 48 heridos, de los cuales 21 se encuentran en estado crítico, que bien podría significar que para cuando se lean estas líneas el número de muertos pueda ser levemente mayor.

Esta vez los hechos se sucedieron en el Puente de Londres y en el complejo gastronómico Borough Market, una zona de moda repleta de pubs y restaurantes. La metodología fue exactamente igual al ataque del 22 de marzo en el Puente de Westminster y el Parlamento, cuando Khalid Masood o según su nombre de nacimiento, Adrián Russell Ajao, un británico de 52 años, lanzó un vehículo contra los paseantes y tras atropellar a varios, apuñaló a todo aquel que tuvo a mano, hasta que fue ejecutado por la policía. En el ataque del sábado fueron tres los hombres que intervinieron en el hecho estrellando una combi contra la multitud que caminaba por el puente, para enseguida bajar y acuchillar indiscriminadamente a peatones y parroquianos, hasta que la policía o el cuerpo Trueno Azul de las SAS, las fuerzas especiales de elite del Ejército británico, ocho minutos, 7 muertos y 48 heridos después, ejecutó a los tres agresores, que simulaban llevar chalecos explosivos, con 50 disparos.

Se hace ineludible recordar el atentado al Manchester Arena del 22 de mayo último que dejó 22 muertos y un centenar de heridos en este caso con una vinculación concreta con el Daesh. El responsable del atentado fue Salman Abedi, de 22 años, vinculado al Libyan Islamic Fighting Group (LIFG), una organización wahabbita con claras vinculaciones con al-Qaeda y utilizada por la inteligencia británica durante estos últimos 20 años para atentar contra intereses libios, incluso varios frustrados intentos de asesinar al Coronel Gadaffi durante los años 90. Muchos de sus miembros, incluso el padre de Salma, Ramadan Abedi participaron como fuerza de ocupación cuando se inició la guerra contra Libia a principios de 2011.

Se supo que Salman Abedi, había viajado varias veces a Libia y se movía libremente por Europa, durante estos últimos años con el conocimiento del MI5 y el MI6, la inteligencia interna y exterior británica, sin que estas agencias ni ninguna otra europea demostraran interés en qué tramaba el joven Abedi.

Las cadenas internacionales de noticias ya están mostrando emocionadamente otra vez pirámides de flores, velas encendidas, cartas de recordación, corazones de plástico, ositos de peluche, rostros compungidos y condolencias de todo cuño, sin advertir al sensible público, que la Primera Ministro británica Teresa May, acaba de hacer una venta de más de 3000 mil millones de libras esterlinas a Arabia Saudita, la organización terrorista más grande del mundo, que ha dado y sigue dando sustento filosófico, protección diplomática, financiación material y cobertura de todo tipo a todas las organizaciones terroristas que en este momento sacuden al mundo desde Filipinas hasta Nigeria, sin obviar desde ya al Daesh y al-Qaeda. Serán armas británicas y también norteamericanas, francesas, y alemanas que exterminarán a centenares de niños yemeníes, los que serán enterrados sin pirámides de flores, velas encendidas, cartas de recordación, corazones de plástico, ositos de peluche, rostros compungidos, condolencias de todo cuño. En Yemen a partir de la guerra declarada por los sauditas según la Unicef, muere un niño cada 10 minutos por  razones prevenibles.

Desde el ataque a las torres Gemelas en septiembre de 2001 los muertos en Occidente por actos terroristas no alcanzan los 5 mil, la misma cifra que muy mal contados representan los ahogados en el Mediterráneo en 2015, quienes hasta allí llegaron intentando huir de las guerras que Occidente ha prodigado en Asía y África desde la “guerra contra el terror” que el presidente norteamericano George W. Bush, inició tras los hechos de Nueva York.

Solo desde el inicio de la operación Primavera Árabe, a comienzos de 2011, planeada  por Washington y sus socios menores, por lo menos catorce países se desestabilizaron o profundizaron sus conflictos: Irak, Libia, Siria, Egipto, Yemen, Bahréin, Mali, Nigeria, Somalia, Afganistán, Pakistán, Filipinas, Indonesia y Malasia.

En algunos de ellos por caso Irak, con atentados de más de 300 muertos o el caso de Nigeria donde a pocas horas del ataque a Charlie Hebdo en la aldea de Baga, al norte de Nigeria, Boko Haram, asesinó 2000 campesinos o el más reciente de los últimos grandes atentados producido en Kabul, el  último día de mayo, que dejó 100 muertos y 500 heridos en el barrio diplomático de la capital  y por ende el lugar más seguro de Afganistán. No conforme con eso durante los funerales, diversos ataques dejaron otra treintena de muertos, sin pirámides de flores, velas encendidas, cartas de recordación, corazones de plástico, ositos de peluche, rostros compungidos, condolencias de todo cuño.

10 menos 2 es 20

Dexter FilkinsTal cual lo explica el corresponsal de guerra norteamericano Dexter Filkins, cuando se refiere al crecimiento de la insurgencia en Irak, la ecuación 10 menos 2 no da 8 sino 20, cada vez que los invasores norteamericanos matan un insurgente, decenas de iraquíes se suman a la lucha, muchos de ellos, sin previas convicciones políticas, ni religiosas, pero sí con el afán de vengar a su muerto. Y es esa misma ecuación que hace que centenares o miles de jóvenes, y no tanto, musulmanes se sigan sumando a esta guerra de desgaste que se está librando en el interior de Europa, una guerra en que el enemigo, puede estar trabajando en el escritorio de al lado, acudiendo a la misma universidad o caminando la misma calle. Son 50 millones de musulmanes y sus descendientes que viven en Europa, y como sería una locura tachar a cualquiera de ellos de terroristas, los propios servicios de seguridad saben que con la lógica de Dexter Filkins, cualquiera de ellos puede serlo, al riesgo de no solo perder su propia vida, sino que detrás de su accionar su propia familia se convierta en el chivo expiatorio de su acción, y sean castigadas y despojadas de todos sus bienes y hasta de su propia libertad, tenga que ver o no. Solo alcanza con  haber tenido un pariente, que agotado de tantas muertes de sus hermanos en Irak, Libia o Afganistán por ejemplo, decidan inmolarse como un recordatorio de “ya basta”.

Son innumerables los casos de musulmanes no radicalizados, incluso con una vida cultural y social, absolutamente occidentalizadas, que en algún momento se quiebran y deciden pasar a la acción. Occidente ha abusado hasta el hartazgo de las riquezas y hasta de la inocencia de pueblos remotos, a los que han expoliado frenéticamente, solo pensar la acción de los belgas en el Congo, de Francia en Vietnam o de Gran Bretaña en La India o Sudán, para entender por qué un oficinista de Los Ángeles o un universitario de Düsseldorf, de buenas a primeras, sin siquiera haber sido profundamente religioso, decide inmolarse en nombre de un Allah, que muchas veces puede ser el nombre de tantos que él ha visto, morir bombardeados en una aldea de Irak, ahogados en el Mediterráneo o muertos de sed y desesperación en el desierto del Sahara.

La OTAN lanzó en Libia casi 10 mil ataques aéreos con bombas de fragmentación y misiles con camisa de  uranio empobrecido. Francia usa el norte de Mali como vertedero de desechos nucleares, prácticamente todas las napas de agua en Irak, han sido contaminadas por el uranio de las toneladas de bombas arrojadas desde 1990 hasta la fecha. Sin contar con la destrucción de infraestructura y acervos culturales.

No hay ningún lugar donde poder cotejar cuántos son los muertos civiles por las operaciones de la OTAN en Oriente Medio en los últimos 30 años, no hay ningún lugar que hable de heridos, de mutilados o de locos,  de vidas destrozadas para siempre, pero sin duda son millones.

En 2011 en Londres, una de las ferias de armas más grandes del mundo, fue promocionada  con el “efecto Libia”. La Cámara de Comercio e Industria londinenses y el Banco Real de Escocia, publicitó la feria con el lema “Oriente Medio: un vasto mercado para las empresas británicas de defensa y seguridad”. Como si los resultados de esas operaciones comerciales no significaran nada.

Europa está sufriendo una ola de terrorismo desconocida en la historia, sus ciudadanos están cargando la situación como el clima o la inflación, pero un dato estremecedor habla claramente de esto: en los once años anteriores a Charlie Hebdo se produjeron un atentado cada veintidós meses, desde entonces a la actualidad la cifra es de 1.5 al mes.

El duque de Wellington dijo “las grandes naciones no libran guerras pequeñas”, lo que se está demostrando claramente en Europa.

Reproducido de: almanyadeen.net.

El autor es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central

La renuncia del alcalde, un poquito de justicia

Con la renuncia del Alcalde Héctor O´Neill se cierra otra etapa de un caso que ha llamado la atención pública y que las mujeres continuaremos siguiendo de cerca.  Y es que apenas comienza a descubrirse un entramado de impunidad que combina hostigamiento sexual en el empleo, violencia de género y corrupción gubernamenental. Las agencias del Estado que bajo presiones y muy tímidamente han asumido las investigaciones correspondientes, han identificado una veintena de violaciones a leyes y reglamentos por parte de este funcionario.   El cartel de uno de los machistas intocables del PNP, con apegos politicos amplios y arraigo multisectorial se está desboronando en medio de la quiebra económica y social que vive el país.

O´Neill es representativo de la decadencia que sufren los líderes y las instituciones políticas que desde el poder publico imponen las prácticas patriarcales de dominio y control que degradan las vidas de mujeres a las que asumen tan propias, como los espacios que ocupan.  La renuncia del Alcalde es un logro para las mujeres, las estudiantes, las feministas, las trabajadoras, y con ellas, una multitud de personas indignadas  que por pura decencia denunciaron su violencia y exigieron su salida, día tras día. Es también un logro para la periodista que destapó los crímenes del Alcalde y estuvo dispuesta a asumir los riegos para la historia.

Se ha hecho hoy un poquito de Justicia. Está por verse la Justicia más grande, la radicación de todos y cada uno de los cargos que procedan ante los tribunales.  Seguiremos empujando porque la Justicia no camina sola en nuestro país. ¡Seguiremos!

La autora esPsicóloga y feminista

En la Historia: Comité de Derechos Humanos de Puerto Rico Recuperando parte de la historia

A todas y a todos las y los comapñer@s que de una forma u otra en algún momento participaron en los trabajos del Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico.

No fue una tarea de un día, ni de dos, ni siquiera semanas, meses o años. Fue un trabajo que tomó algo más de tres décadas, difícil, tuvo sus momentos de diferencias, sus momentos de incertidumbre e incluso de angustias, soledad y por qué no admitirlo, los menos pero sí de dudas. Frente a esos momentos tomábamos aire, suspirábamos profundo para reanimar el fuego en nuestros corazones de la esperanza y el convencimiento de que solo la lucha tenaz nos da el triunfo, que ‘la vida es lucha toda,’ como decía don Juan Antonio Corretjer y que en la lucha hay felicidad.

Para los que hemos participado de la campaña de excarcelación de los prisioneros políticos y de guerra puertorriqueños, desde sus inicios a través del Comité Unitario Contra la Represeión (CUCRE), que luego evolucionó a Ofensiva ‘92 y más tarde al Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico (CPDH en 1993), la excarcelación defintiva de Oscar López Rivera este 17 de mayo de 2017, representa el cierre de un ciclo; de un trabajo que quedó inconcluso en el 1999, cuando 11 de los prisioneros políticos compañeros de Oscar fueron excarcelados y Carlos Alberto Torres y él permanecieron en prisión, al igual que Haydeé Beltrán, quien aunque se mantenía separada de la campaña a favor de la excarcelación, su encierro respondía a las mismas causas. En julio de 2010 se alcanzó la excarcelación de Carlos Alberto Torres, quien estuvo 30 años en prisión. Mientras, luego de 29 años en prisión, Beltrán fue excarcelada en abril del 2009.

A nuestra memoria llegan los recuerdos de tres compañeros que se entregaron a esta tarea y que ya no están presentes. Me refiero al incansable Luis Nieves Falcón, siempre directo, claro, mandón y entusiasta. A los reverendos Alfonso Román y Esdras Rodríguez, ellos calmados, e igual entregados al trabajo y del compañero Iván Stella.

Es importante recordar en este apretado recuento la creación del Comité Especial en Defensa a los Prisioneros de Guerra Puertorriqueños (CEDPGP) en el 1981, instancia que lideraron, Consuelo Lee de Corretjer y su esposo Juan Antonio Corretjer, dirigentes de la Liga Socialista Puertorriqueña (LSP). Fue Corretjer, el primero en levantar su voz en apoyo y solidaridad a los miembros de las FALN que se declararon prisioneros de guerra.

En tanto la diáspora hacía su inmensa parte mediante el Comité Nacional Pro-Libertad Prisioneros de Guerra y Presos Políticos Puertorriqueños (CNPGPPP).

Regresando a Puerto Rico, fue una especie de trabajo de hormiga, de una cadena incansable de compañeras y compañeros, que poco a poco fue levantándose por toda la Isla en esos primeros pasos. La campaña fue dirigida a dar a conocer quiénes eran los compatriotas arrestados, qué es un prisionero de guerra y prisionero político, que significa el cargo de “conspiración sediciosa”, las condiciones de encarcelamiento, lo desproporcionado de las sentencias. Se repartió propaganda, se dieron charlas en plazas públicas, por las casas y se organizaron actividades culturales. Recuerdo por ejemplo cuando la fecha del 8 de marzo era el momento oportuno para hablar en programas de radio sobre las Prisioneras Políticas, llevar a cabo una vigilia en una plaza pública, o cuando en las elecciones del ‘98 algunos fuimos a “votar” solo para depositar una papeleta con el rostro de todos y todas los(as) prisioneros y prisioneras.

El trabajo tuvo momentos puntuales como en el 1987 cuando se desarrolló una campaña en Puerto Rico, Estados Unidos y otros destinos para demandar el traslado de Alejandrina Torres, de la Unidad de Control de la Prisión Federal en Lexington, Kentucky y el cierre de la unidad, en la cual compartían confinamiento con Alejandrina las prisioneras políticas, la italo americanana Silvia Baraldini y la estadounidense Susan Rosemberg. Entre foros con profesionales, que culminó en una publicación, una obra de teatro escrita por el dramaturgo Roberto Ramos Perea, Golpes de Rejas, la cual fue interpretada por la actriz Rosana Badillo, bajo la dirección de Edgar Quiles, y la celebración de una marcha concentración en junio de 1988 en el Parque Luis Muñoz Rivera, se logró ese mismo año el traslado de las prisioneras y cierre de la unidad.

Otro paso trascendental fue la celebración en enero de 1989 de una sesión del Tribunal de los Pueblos, en Barcelona. Entre los asistentes a presentar la situación colonial y la de los prisioneros políticos puertorriqueños, estuvieron don Juan Mari Brás, el economista Francisco Catalá, y Nieves Falcón, presidente también en ese momento del Capítulo de Puerto Rico de la Liga por los Derechos y la Liberación de los Pueblos (LDLP). Este evento fue uno de los primeros relacionados con la campaña a los cuales, además de CLARIDAD, otros medios de prensa dieron atención al enviar a sus periodistas para su cubierta. En el 1990 sesionó otro Tribunal Especial sobre las Violaciones a los Derechos Humanos a los Prisioneros Políticos, en el Hunter College, en Nueva York.

Entrada la década de los ‘90 los esfuerzos fueron dirigidos a consolidar el respaldo nacional, mantener la opinión pública a favor de nuestra causa por sobre el ambiente electoral partidistas, se diversifican las actividades culturales en donde las y los compañeros prisioneros son el eje y se publican anuncios en la prensa en Estados Unidos. Como todavía la Internet no estaba muy accesible se utilizó la vieja confiable, del correo, para enviar miles de cartas a la Casa Blanca pidiendo la excarcelación. Llegó el momento en que las cartas eran tantas que en la Casa Blanca dejaron de registralas. En diciembre de 1996 se logró que los Premios Nobel, Adolfo Pérez Esquivel, Reverendo Bruce Ken, la escritora Coreta Scott, la guatemalteca Rigoberta Menchú, José Ramos Horta, el arzobispo anglicano, Demond Tutu y el Dr. Victor Sydel, expresaran su apoyo a las y los luchadores(as) puerrtorriqueños(as).

Llegamos a agosto de 1999. El 11 de agosto se anunció la oferta de conmutación del presidente Bill Clinton. Mientras el Comité organizaba hacía meses la celebración de la Gran Marcha Nacional para la Libertad de los Nuestros. Esta marcha, el 29 de agosto de 1999, es considerada la primera manifestación multitudinaria y la de mayor amplitud de las que se habían celebrado en nuestro país hasta ese momento más allá del independentismo. Personalidades como los fenecidos José Miguel Agrelot, el Padre Ángel Darío Carrero, la cantante Nydia Caro, el versátil Jacobo Morales y muchos otros artistas y familiares de los y las prisioneros(as) participaron de la convocatoria y hasta encabezaron la salida de la marcha desde la Placita Barceló en Barrio Obrero, hasta el frente del edificio del gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico (la llamada Corte federal).

Tras el anuncio de la oferta del presidente Clinton, correspondió un proceso de comunicación y asesoramiento entre los y las prisioneros y con sus asesores legales, proceso que no estuvo exento de dificultades provocadas por las autoridades penales. Al fin coincidiendo con la fecha del nacimiento del Maestro Pedro Albizu Campos, el 12 de septiembre, nueve de los 11 patriotas regresaron a su patria, y otros dos permanecieron en Chicago. Todas y todos sin haber claudicado ni renunciado a sus principios y derecho de continuar su lucha por una patria libre.

“La lucha nunca cesa”

Luego de la salida de prisión del grupo el Comité dirigió parte de sus esfuerzos a participar en la lucha por la salida de la marina de guerra de Vieques. Los mismos compañeros pidieron que no se desviara la atención de la lucha de Vieques por ellos. En este esfuerzo el compañero Oscar López realizó una carrera de 500 millas en su celda, por la Paz y la Justicia de Vieques, desde aquí le acompañamos con un piquete maratón frente al Edificio Federal el 19 de abril 2001 en donde se sumaron las vueltas de cada participante para llegar a 500 millas. Se continuó con el trabajo de divulgación en sus más diversas formas, Promesas de Reyes, exhibiciones de la obra de Oscar y Carlos Alberto, y las deposiciones ante el Comité de Descolonización de la ONU. Desde el 2009 se presenta el concierto Trovas por la Libertad, en la que trovadores de diversos países le cantan a los presos políticos y a la libertad. Esta actividad es auspiciada por la organización Decimanía, con el apoyo del CPDH.

El movimiento ecuménico también acompañó los esfuerzos por la excarcelación desde los primeros acercamientos, actos en conjunto, declaraciones públicas y por parte de la Iglesia Católica en Puerto Rico mediante los Obispos puertorriqueños, la situación de Oscar López llegó al Papa Francisco, quien a su vez también intercedió por Oscar ante el presidente Obama.

Como una ola que va creciendo y tomando impulso, entre la indignación y la generosidad del amor, las iniciativas en favor de la excarcelación de Oscar, se fueron multiplicando en diversidad y creatividad. Los Caminantes por Oscar, 32 por Oscar, las Mujeres del Puente, Poetas en Marcha, continuaron las comunidades y organizaciones profesionales, aprobando resoluciones, el envío de peticiones a Casa Blanca esta vez vía correo electrónico, declaraciones de artistas puertorriqueños de nivel internacional, escritores, las acciones de la diáspora puertorriqueña que siempre nos acompañó, en fin la presión de toda una nación, la Nación Puertorriqueña ha permitido que un hijo de esta Patria, Oscar López Rivera finalmente regresara a casa.