Inicio Blog Página 221

Sobre la nueva novela de Cezanne Cardona

 

Especial para En Rojo

Con su colección de cuentos Levittown mon amour (Ediciones Callejón, 2018; edición ampliada: Seix Barral, 2025) Cezanne Cardona se estableció como un narrador de importancia en nuestras letras.  Los cuentos incluidos en este volumen retratan de manera imaginativa los conflictos económicos, sociales y hasta sicológicos de una clase media baja que vive o sobrevive en la periferia del área metropolitana sanjuanera.  De ahí que el título de la colección apunte directamente a un ambiente típico o arquetípico de esa clase, la urbanización Levittown.  Pero el título también apunta a una técnica empleada frecuentemente por Cardona, la intertextualidad o, definida muy someramente, las relaciones que se ponen de manifiesto en un texto con otro.  Así es porque el título del libro hace eco de la famosa película de 1959 de Alain Resnais, con guion de Margarite Duras, Hiroshima mom amour.  Los lectores de Cardona siempre tenemos que estar atentos a las referencias evidentes o escondidas que le sirven para estructurar su prosa, siempre culta, pero accesible a todos sus lectores y llena de sorpresas dadas las relaciones que directa o indirectamente va creando con estas. La intertextualidad en la obra de Cardona no es un mero despliegue de erudición, sino que, en sus manos, se convierte en una ingeniosa y efectiva técnica narrativa.  Por eso empleo el término intertextualidad, término que va más allá que la mera referencia o la sencillas alusión.  Recalco: en la prosa de Cardona la intertextualidad tiene un propósito y un sentido; no es mero juego estético ni pasatiempo académico.

Ahora los logros alcanzados con su colección de cuentos quedan solidificado y ampliados con su nueva novela, Esto también es una casa (Seix Barral, 2025).  Aquí el título presenta una intertextualidad menos obvia que la de su colección de cuentos, pues juega con el del famoso cuadro de 1929 del pintor surrealista belga René Magritte, “Ceci nést pas un pipe” (Esto no es una pipa), cuadro que plantea importantes ideas sobre la relación del arte y la realidad.  De manera sutil Cardona parece hacer lo mismo con el título de su nueva novela y con la obra misma.  Trataré de explicar mi propuesta ya que me parece que aquí se esconde mucho de importancia para entender mejor la obra.

Para aclarar mi propuesta tengo que delinear muy someramente la trama de la obra.  Una mujer – descubrimos muy de paso que se llama Pilar, nombre que no deja de ser simbólico en el contexto de la obra: pilar de la casa – tuvo un hijo a los catorce años, pero no vive con el padre de este.  El hijo, personaje principal de la obra, es la voz narrativa de la novela.  Su apodo, Javi, aparece sólo una vez en el texto y también muy de paso.  Esa casi ausencia de nombres implica que no tratamos con personajes que quieren representar a individuos sino con arquetípicos; estamos ante una especie de “Everyman”, personajes que representa a la humanidad entera.  El joven y su madre viven con el padre de esta en un edificio de dos plantas.  La de abajo es de concreto y funciona como ferretería; la de arriba es de madera y es la vivienda de la familia.  A Pilar siempre la vemos en la planta baja.  La ferretería termina funcionando también como casa ya que un huracán – a presuponemos que se alude a María – destruye la planta superior.  Un rótulo del negocio cuelga del balcón del piso superior y funciona como puente entre las dos plantas.  Este tiene un hueco producido por una bala que se convierte en punto de interés para el joven y su abuelo; es una especie de Aleph a través del cual miran e interpretan sus mundos.  Esta, en grandes líneas, es el argumento de la obra.  La trama no es su elemento más importante.

Pero este breve e incompleto resumen me sirven para desarrollar mi lectura de la novela y el título, por ello, viene muy al caso.  Casa aquí no es solamente un espacio físico, una vivienda, sino también un ámbito emocional, una institución social.  Casa es aquí familia.  El título de la novela, pues, puede leerse como “Esta también es una familia”.  Tal título hipotético encuadra perfectamente bien con la trama de la novela y la de los cuentos de Cardona porque estos tienen como tema central la estructura familiar.

En Levittown mon amour y en Esto también es una casa las familias que pueblan estos textos son disfuncionales.  Abundan aquí las parejas divorciadas, la violencia doméstica, los hijos que casi no tienen relación con los padres, especialmente con el padre.  En la colección de cuentos el padre era, para mí, la figura central; en la novela lo es la madre.  Pero en ambos libros la visión de los niños de esas familias fragmentadas o disfuncionales es clave; la novela la narra el hijo que fluctúa entre niño y adolescente.  Hay, por todo ello, una gran relación – podríamos hasta hablar de unidad – entre los dos libros.  El cultivo de esta temática parece darle la bienvenida y hasta pedir una lectura sociológica o sicoanalítica.  Evado tales lecturas porque no son de mi preferencia y porque más que retratos de seres verosímiles creo que la novela propone personajes que son arquetipos, el “Everyman” al que me refería.

Por ello, si cambiamos familia por casa, se hace más claro y evidente que la novela continúa y desarrolla la temática de los cuentos ya publicados.  Además la estructura de ambos libros también tiene una clara relación.   Hay, por ejemplo, capítulos de la novela que se pueden leer como cuentos, como unidades independientes de la totalidad, pues tienen, como los cuentos clásicos, una estructura coherente y cerrada.  Hay que apuntar, aunque sea de paso, que en la segunda edición de Levittown mon amour se añaden dos excelentes cuentos y que estos caben perfectamente bien en el conjunto por su temática y su estilo y hasta ayudan a entender mejor la novela.

Para explicar mi lectura de Esto también es una casa se hace necesario ver en más detalle su estructura.  La novela se compone de nueve capítulos.  Como ya apunté, algunos de estos funcionan perfectamente bien como cuentos: son unidades narrativas coherentes con un fuerte cierre o final.  Es que los cuentos de Levittown mon amour se pueden leer como resúmenes o síntesis de posibles novelas.  A su vez, Esto también es una casa se puede ver como un cuento ampliado convertido en novela.  Reconstruir una casa es también crear una novela, lo que me lleva a proponer una cadena de identidades: la casa es la familia y también es la novela.

Esta es breve; tiene unas mera 138 páginas.  La capacidad de síntesis es uno de los rasgos del estilo de Cardona.  Por ello mismo es tan buen cuentista.  Como ya he apuntado y ahora recalco, en los dos libros la intertextualidad juega un papel muy importante.  Por ejemplo, en la novela se alude varias veces a Desayuno en Tiffany’s, a la película, no a la novela en que esta se basa.  El libro abre con un epígrafe tomado de esta novela.  Siempre las referencias al filme van asociadas a la madre y sirven para caracterizarla como un ser soñador que intenta superar su ámbito.  El abuelo – nunca se nos dice su nombre – le regala al niño “una novela sobre un prisionero de guerra en Alemania, en la Segunda Guerra Mundial” (p. 61).  Nunca se nos dice qué libro es este, pero se hacen claras referencias a su trama.  Así la intertextualidad se hace evidente; se trata de la famosa novela de 1969 de Kurt Voggenut, Slaughterhouse-5 (Matadero-5).  Pero como en el caso anterior, las referencias a esa novela son mucho más que mera erudición o un simple juego con los lectores.  La misma sirve para caracterizar al abuelo y su mundo: la Guerra de Vietnam, los Macheteros, la represión política.

Estos son algunos ejemplos representativos del empleo de la intertextualidad en la novela.  Hay muchos más.  Cardona emplea este recurso frecuentemente y de manera efectiva.  Sus lectores ya estamos acostumbrados a su empleo y, sobre todo, a descubrir las relaciones iluminadoras que este hace al relacionar textos aparentemente sin relación ni contacto.  En la novela, por ejemplo, tenemos un párrafo (pp. 87-88) que alude de manera indirectamente a diversos autores que el joven narrador lee: Defoe, Melville, Verne, García Márquez, Isabel Allende, Pedro Juan Soto, René Marqués, Cervantes, entre otros.  Estas referencias semiocultas no hay que leerlas como un examen que les hace el autor a sus lectores.  ¿Cuántos de estos puede usted identificar?  Estas referencias apuntan a las lecturas del personaje, pero, a la vez, sirven para caracterizarlo.  En la prosa de Cardona la intertextualidad sirve para aclarar las ideas que postula y para crear grandes patrones o metáforas en los que se desarrolla la obra.  En Esto también es una casa la gran metáfora que sirve para construir la obra es obviamente la casa que podemos entender como la familia y como la novela misma.

Entre las intertextualidades que aparecen en la novela hay una que a primera instancia sorprende, las frecuentes alusiones a Ángel Darío Carrero (1965-2015), sacerdote franciscano y poeta puertorriqueño, conocido como el Padre Darío.  Este trabajó en la Parroquia San José Obrero de Sábana Seca, lugar cercano al que es el centro de la obra.  Casi en cada capítulo aparece el Padre Darío y una vez su compañero franciscano el Padre Eddie.  En algunos capítulos las referencias al Padre Darío son varias.  Más allá de rendir homenaje a un poeta al que obviamente Cardona admira – ¿Fue su mentor? – hay que ver qué función tienen esas alusiones ya que, como las otras intertextualidades, estas siempre cumplen un propósito en la estructura de la obra.

El Padre Darío aparece en la narración desde temprano como “uno de nuestros mejores clientes en la ferretería” (p. 22).  Pero poco a poco, con meras referencias a su persona, no como propiamente un personaje, adquiere un papel de importancia en el texto: le presta libros al joven narrador; es su consejero; le habla de poesía y poetas; le sugiere lecturas y le plantea problemas ético-religiosos y estéticos.  La culminación de este curioso proceso de creación del Padre Darío del texto es la identificación de este con la voz narrativas ya que ambos se enfrentan al mismo problema: “…el Padre Darío y yo fuimos amigos, … él también dibujaba y escribía poemas.  Pero … dibujaba para saber cual era su casa” (p. 32).  Recordemos el sentido profundo de casa en esta novela: casa es familia; casa es contexto social; casa es la gran metáfora de la obra; casa es la novela misma.  El Padre Darío, pues, es el modelo que el joven narrador intenta seguir.  Por eso en el complejo final de la obra, donde indirectamente habla la madre, esta dice que lloró “más en el funeral del Padre Darío que en el funeral de mi propio padre” (p. 138).

Ese final es clave para entender toda la novela.   En las dos páginas que la cierran y en donde habla indirectamente la madre, esta vaticina la vocación literaria del protagonista.  Por ello le aconseja que “…si alguna vez iba a escribir algo de todo esto, aunque fuera el pie de una foto, que por favor contara la verdad y también la mentira” (p. 137).  Así abre este párrafo donde se anteponen aparentes contrarios: Holly Golightly (el personaje de Desayuno en Tiffany’s) y Santa Teresa de Ávila.  En este magnífico párrafo final se resume la novela a través de anteposiciones: “que fui la mejor y la peor madre”, “que tenía catorce y treinta años a la vez”, “que era actriz de novela turca y de películas bíblicas”.  Son múltiples y reveladoras las peticiones de la madre, peticiones que culminan con “que digas que tuvimos dos casas” (p. 138).

Estas contradicciones que resumen la trama de la novela también sirven para aclarar y definir la estética que es la base de la misma.  Por ello podemos decir que esta es una obra fundada en contradicciones, porque parte de que la realidad no es clara ni sencilla.  No leemos una obra realista al estilo de las grandes novelas decimonónicas; leemos una obra creada a partir de nuestra complejidad, que es contradictoria.  La novela es tan compleja y contradictoria como la casa y la familia que la habita.

Pero Esto también es una casa postula que hay esperanza si se busca una familia ya que esta no tiene que ser la impuesta por la normativa, por la llamada normalidad.  En el fondo la novela postula que hay muchas casas y muchas familias posibles.  Por ello, Cezanne Cardona puede decir que “esto también es una casa” para decir que “esto también es una familia”.  Y yo añado: “Esto también es una novela, una excelente novela.”

 

“Conversaciones al sol de esta sombra”

 

Especial para En Rojo

 

A veces me sorprendo hablándole a la nada. Pero no es la nada: es él, el hombre que llenaba la casa con silencios densos como café sin azúcar. Mi esposo no gritaba, no rompía platos, no hacía escándalo. Su dolor era tan discreto que se confundía con la sombra del refrigerador. En esta isla donde la tristeza de los hombres se esconde tras chistes, botellas o jornadas dobles, él hacía lo que sabía: sonreír con los ojos apagados y decir “todo bien” con un hilo de voz.

Yo aprendí a leerle las arrugas como se lee un mapa secreto. Sabía que algo lo estaba hundiendo, pero él insistía en ser “fuerte”. Me hablaba de su padre, del trabajo, del cansancio, de lo caro que está todo. Nunca de su tristeza. A veces me miraba como mas que una esposa como si yo pudiera salvarlo con la vista. Y yo, que lo amaba, creía que con mi amor bastaba. Qué ironía: una piensa que conoce a quien duerme a su lado hasta que descubre que su silencio era un idioma entero que no aprendió a traducir.

La culpa es una gata callejera que me sigue a todas partes. Se acurruca en mis pies cuando intento dormir y me muerde los tobillos cuando despierto. Me pregunta: “¿Por qué no lo viste?”. Y yo le contesto al aire: “Sí lo vi, pero no supe qué hacer”.

Nuestra hija, sin saberlo, me sostiene. A veces entra en el cuarto con sus dibujos y me los deja en la cama. Me abraza sin preguntar. Ese abrazo es como una tregua entre dos orillas: la de su padre y la mía. Ahí recuerdo que también él la abrazaba así, aunque su sonrisa ya estuviera cansada.

He decidido que no voy a recordarlo sólo por el final, ese día que lo encontré esa foto que me sigue, los olores, las preguntas…. sino por todo lo que fue: el hombre que enseñó a nuestra hija a montar bicicleta, el que cocinaba arroz con salchichas los domingos, siguiendo sus deportes con una fidelidad absurda, el que me hacía reír con chistes malos en medio del apagón. Ese es el que quiero guardar entre mis costillas, no el que se fue en un silencio ensordecedor.

Seguiré hablando con él, claro. Le digo del coraje de que me dejó sola del miedo de no tenerle, de no expresarle lo importante que fue y sigue siendo, maldita sea, el dolor suyo no era nada para lo que somos, esta familia aguanta eso y mas… ¡coño! Seguiré sintiendo la gata de la culpa rondar. Pero también, cuando mi hija me abrace, aprenderé a soltar un poco y a mirar la vida como él la miró en sus mejores días: con ternura. No es un final feliz; es apenas la posibilidad de seguir, seguir con dolor… de recordar al hombre entero y no a su última sombra… sus silencios eran árboles y yo ahora siembro uno para que me dé sombra.

 

Israel, su genocidio y el silencio internacional: testimonio sobre Gaza

El escritor, artista visual y presidente de la Fundación Acción Social Inclusiva, Francisco El Jimagua Cartagena Méndez, ha lanzado su más reciente obra testimonial: Estado de Israel, su Genocidio y el Silencio Internacional. Reconocido por su liderazgo ético, su activismo por los derechos humanos y su exigencia poética, El Jimagua presenta un libro que no solo documenta el horror vivido por el pueblo palestino, sino que lo transforma en un acto de conciencia global.

La obra recorre escenas de denuncia, cantos rituales y reflexiones éticas sobre la complicidad internacional ante el genocidio en Gaza. Cada capítulo está tejido con precisión simbólica, referencias documentales y un llamado urgente a la memoria colectiva.

Uno de los capítulos más conmovedores, titulado De la Memoria del Holocausto a la Herida de Gaza, confronta la paradoja histórica de un Estado nacido del dolor que hoy perpetúa el exterminio sistemático de otro pueblo. Esta reflexión interpela al lector desde la memoria colectiva, cuestionando cómo el sufrimiento puede convertirse en instrumento de opresión.

El capítulo Herederos del Grito: Gaza y los que pensaron libre ofrece una evocadora descripción de diversas figuras históricas que, desde distintas latitudes y épocas, encarnaron la lucha por la justicia, la libertad y la dignidad humana. Entre ellas se destacan Eva Perón, la escritora puertorriqueña Julia de Burgos, Ramón Emeterio Betances, Mahatma Gandhi y Federico García Lorca, junto a otras voces convocadas desde la memoria ética. A juicio del autor, todas ellas —símbolos de resistencia y conciencia crítica— habrían alzado su palabra ante el genocidio del pueblo palestino, reafirmando que la dignidad humana no tiene fronteras ni silencios permitidos.

 Estado de Israel: Su Genocidio y el Silencio Internacional ofrece testimonios reales de palestinos sobrevivientes, periodistas, declaraciones oficiales y documentos clave de organismos como la ONU, Human Rights Watch y Amnistía Internacional. La obra denuncia sin filtros la complicidad colectiva —gubernamental, mediática y diplomática— que ha permitido el genocidio, y exige justicia sin ambigüedades.

La publicación incluye referencias en formato académico, imágenes simbólicas y párrafos de cierre poético que elevan la denuncia a un plano espiritual. El Jimagua exige justicia, memoria y reconocimiento del Estado Palestino como acto urgente de reparación histórica.

El libro ya está disponible en Amazon en idioma español, en formato físico. La obra se perfila como un manifiesto literario contra la indiferencia, y como testimonio de quienes aún creen que la palabra puede detener la barbarie.

 

Centenario de Luis Ángel » Canena» Márquez Sánchez

 

Especial para en rojo

Uno de los mejores peloteros puertorriqueños de todos los tiempos fue Luis Angel «Canena» Márquez Sánchez. Nació en Aguadilla el 28 de octubre de 1925 y Puerto Rico debe celebrar su centenario el próximo 28 de octubre de 2025. Canena tuvo una excepcional trayectoria en la Liga de Beisbol Profesional de Puerto Rico, nuestra liga invernal, hoy Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico Roberto Clemente. Igualmente tuvo actuaciones destacadas en las Ligas Negras, las Ligas Menores de Estados Unidos y en el béisbol de México. En 1944 integró la Selección Nacional de Beisbol Aficionado de Puerto Rico en el Torneo Mundial en Caracas, Venezuela. Su desempeño alegre y fogoso conquistó la fanaticada y la prensa venezolana que lo bautizó con el mote de «El Fogón Boricua. «En Puerto Rico se conoció por su apodo»Canena», que era igualmente el apodo de su mamá.

Liga de Béisbol de Puerto Rico

Debutó con los Tiburones de Aguadilla en la temporada de 1944-45. Tuvo promedio de .361, tercero del líder, el inmenso Francisco «Pancho» Coimbre (.425) y del segundo Marvin Williams (.378), Negro Leaguer, ambos de los Leones de Ponce. Logró el promedio de bateo más alto por un novato en la historia del beisbol boricua con solo 19 años. Fue seleccionado Novato del Año, premio compartido con el santomeño Alfonso Gerard. En ese sentido es justo que la Liga de Beisbol Roberto Clemente le honre con su nombre el premio al Novato del Año.Márquez fue Campeón Bate en 1953-54 y dos veces Jugador Más Valioso (MVP), en 1946-47 junto a Barney Brown y luego en 1953-54. En la temporada de 1954-55 el inmortal Willie Mays fue el Campeón Bate (.395) seguido de Elston Howard (.369). Canena fue tercero (.364), líder entre los peloteros boricuas. ( Roberto Clemente (.344) fue cuarto y líder en hits con 94.) En sus 20 temporadas Luis Márquez fue líder 14 veces en algún renglón ofensivo y ningún otro pelotero ha llegado a diez. Canena Márquez es el pelotero puertorriqueño más destacado entre los líderes de Todos los Tiempos en la historia de la Liga de Béisbol de Puerto Rico Roberto Clemente en diferentes departamentos ofensivos:

* Primero en Hits conectados                                                     1,206

* Primero en Carreras Anotadas                                                    768

* Primero en Dobles                                                                     235

* Primero en Carreras Impulsadas entre los boricuas,                     500

segundo de Robert Thurman, líder absoluto con 566.

* Segundo en Veces al Bate                                                          4, 018

El primero es Carlos Bernier, 4,126

* Segundo en Triples,                                                                         66

empate con Saturnino «Nino» Escalera

* Segundo en Bases Robadas                                                            217

El primero es Carlos Bernier con 286 estafas.

* Único pelotero boricua en batear más de 100 hits en una temporada (108).

Ligas Negras

Luis A. «Canena» Márquez tuvo una breve y exitosa participación en las Ligas Negras. En 1945 se inició con los New York Black Yankees y desde 1946 a 1948 jugó para el legendario equipo Homestead Grays que ganaron 9 campeonatos en ristra de 1937 a 1948 y tres títulos de la Serie Mundial de las Ligas Negras. Canena integró el equipo campeón de 1948 que también ganó la Serie Mundial y fue seleccionado en el cuadro inicial del equipo del Este en los Juegos de Estrellas de las Ligas Negras en 1947 y 1948. (Anteriormente Francisco Coimbre, que también brilló en las Ligas Negras, integró el cuadro inicial del Este en dos Juegos de Estrellas). El Homestead Grays jugaba en el estadio Forbes Field en Pittsburgh donde debutó y se destacó nuestro Roberto Clemente en sus primeros años. En sus cuatro años en las Ligas Negras tuvo promedio de .371…Un dato curioso es que el historiador James Riley, autor del libro Biographical Enciclopedia of the Negro Leagues publicado en el 2007 indica que Luis Márquez fue el Campeón Bate de las Ligas Negras en 1947 con promedio de .417. Esa información la repite Amy Essington periodista de la Society For Baseball Research, SABR. No obstante, la revisión estadística más reciente de los récords de las Ligas Negras realizada en el 2022, que los equipara con los de Major League Baseball, adjudica el título a Henry Kimbro con promedio de .383.

Primer pelotero negro firmado por los Yankees de Nueva York en 1949.

Bajo el titular » Yank Farm Buys Negro Slugger » la agencia Associated Press publicó lo siguiente: » The New York Yankees have announced the purchase of outfielder Luis Márquez who will be the first Negro player adquire by the Yankees in its 46 year history, secretary Arthur Peterson said.» Los Indios de Cleveland reclamaron derechos sobre Canena y el Comisionado de Beisbol Happy Chandler decidió a favor de Cleveland. El boricua no llegó a los Newark Bears, el equipo finca de los Yankees donde fue asignado. No obstante, Canena fue el primer pelotero afroboricua en jugar en las Grandes Ligas en 1951 con los Bravos de Boston y tuvo breves estadías con los Cahorros de Chicago y con los Piratas de Pittsburgh en 1954. Lamentablemente no pudo demostrar su inmenso talento…

Ligas Menores de Estados Unidos

Luego de la hazaña de Jackie Robinson en 1947 las Ligas Negras se desintegraron rápidamente. Comenzó entonces el proceso de integración racial en las Ligas Menores. En mayo de 1949 Canena rompió la «barrera del color» en la Liga de la Costa del Pacífico (Triple A) junto a Frank Austin con el equipo de Portland. Canena fue el primer afrolatino en ese circuito. Posteriormente jugó con el equipo Dallas-Fort Worth de la liga American Association ( Triple A) donde en 1959 fue Campeón Bate con promedio de .345. Terminó su carrera en el exterior con el equipo Poza Rica de la Liga Mexicana donde jugó dos años y promedió .357 y .314 respectivamente.

Retiro

Canena se retiró luego de la temporada de1963-64 y trabajó en el Depto. de Recreación y Deportes de Aguadilla. Dirigió equipos juveniles y aficionados de Aguadilla disfrutando el cariño de sus compueblanos. Murió trágicamente asesinado por su yerno cuando intentó defender a su hija menor en una disputa de violencia doméstica. El parque de beisbol de Aguadilla lleva su nombre y una estatua a su imagen custodia la entrada al estadio. Sin embargo, consideramos que en la memoria de los fanáticos del beisbol boricua su extraordinaria gesta lucha por vencer el olvido… Apenas a un mes de su centenario no hay noticias de algún acto público conmemorativo. La Liga Roberto Clemente puede dedicarle la temporada 2025-26 y el Municipio de Aguadilla celebrarlo con merecido orgullo.

 

 

Protestantismo evangélico y política en Puerto Rico

 

 Vol. 2 1930-2000-Ediciones Gaviota, 2025

Es con mucha alegría que  comparto estas breves reflexiones sobre la más reciente aportación creativa de nuestro querido Profesor Distinguido Samuel Silva Gotay.  El libro se titula Protestantismo evangélico en Puerto Rico (Vol. 2, 1930-2000), Ediciones Gaviota, 2025. Es, para mí, un honor inmerecido realizar esta tarea. Este es el segundo volumen de un ambicioso proyecto investigativo que traza la historia del protestantismo evangélico en Puerto Rico y su impacto histórico, político y social.

Se trata de una adición significativa a la bibliografía del tema, haciendo una aportación original, valiosa y perdurable. Es un libro hecho con mucho cuidado y empeño y su fuente bibliográfica y documental es amplia y precisa. De hecho, uno de los grandes aciertos del libro es su continua referencia a sus fuentes documentales. Es un texto muy rico en detalles y, por lo tanto, representa un reto hacerle justicia en una presentación breve.

Es fuente de regocijo constatar cómo se han podido conservar archivos de iglesias, organizaciones sin fines de lucro, y colecciones personales como los del propio autor, que ayudan a reconstruir una historia que no había sido previamente narrada y analizada. Se destacan aquí los archivos documentales de organizaciones clave como el Proyecto Caribeño de Justicia y Paz, Movimiento Ecuménico Nacional de Puerto Rico (PRISA), Misión Industrial y el propio Seminario Evangélico, entre otros.

El apreciado historiador Jorge Rodríguez Beruff, sostiene que estos dos volúmenes son realmente un solo libro dividido en dos partes. Constituye ya, en su criterio, una obra esencial en la bibliografía sobre la historia de  Puerto Rico. Para él es la más importante y duradera aportación del autor al entendimiento de la historia de Puerto Rico en el siglo XX. Coincido. El propio Silva Gotay nos da una pista de la aportación realizada cuando explica:

En este volumen examinamos el establecimiento en la Isla de cada denominación evangélica protestante, sus instituciones y conflictos políticos al interior de la cultura hispano-católica que siguieron a la invasión de Estados Unidos a Puerto Rico (Prólogo, p. XIV).

Este no es, de ningún modo, un acercamiento general a la influencia del cristianismo protestante  desde la década de los treinta hasta el fin cronológico del siglo XX. Se trata, más bien, de un libro detallado de diecinueve (XIX) capítulos y un epílogo que repasa asuntos muy puntuales de la contemporaneidad  puertorriqueña. Ahí se va  insertando, crecientemente, un cristiano comprometido con la teología de la liberación, la soberanía política y la justicia social. El libro manifiesta, además, una amplitud ecuménica que trasciende los linderos de ciertas y particulares denominaciones o iglesias.

Un testimonio de vida

Siendo un texto histórico riguroso, es también un testimonio de vida de lucha social del propio autor, otorgando así una dimensión ética difícil de superar. Es, de esta forma, una generosa reflexión sobre asuntos que lo han ocupado y preocupado durante su vida. Es evidencia clara del empeño de un investigador cuya posición teológica frente a la sociedad contemporánea queda muy claro:

El Dios de la tradición hebreo-cristiana no es un Dios imparcial. Es un Dios parcializado a favor de los pobres y oprimidos, de las viudas, de los huérfanos, de los que no tienen pueblo, de los enfermos, de los débiles. En los textos bíblicos, este Dios está en contradicción, conflicto y antagonismo con los ricos y los poderosos que oprimen (citado en Muriente Pérez, 2022).

Silva Gotay nos invita a que se le haga justicia a miles de personas y decenas de organizaciones que, dentro y fuera de Puerto Rico, se han esmerado por impulsar, con sus acciones, la transformación espiritual y material de este archipiélago que llamamos Puerto Rico.  Esa mirada solidaria se posa hoy sobre los palestinos en Gaza que sufren los atropellos continuos de una política estatal del Gobierno de Israel   que es, al mismo tiempo, genocida, cruel e inaceptable. Una concepción de la fe que no deja fuera al prójimo (p. 173) no se ha quedado al margen de esa injusticia. Esta es la visión de mundo  que inspira un texto como este. De hecho, en el mismo se relatan declaraciones como la del Consejo Mundial de Iglesias de 1983 condenando, entre otros, “las ejecuciones extrajudiciales y el genocidio” (p. 264).

Es un verdadero privilegio ver el producto del   entusiasmo investigativo de Silva Gotay que ya quisieran muchos jóvenes poder replicar. En este sentido, este libro, en sí mismo, es su mayor testimonio de fe y compromiso. ¡Gracias, maestro!

Una forma de entender la política

El  libro propone una definición de la dinámica política entendida como:

… la totalidad de los procesos económicos y de poder, las relaciones sociales, la normativa y los procesos legales y las prácticas culturales, incluyendo las religiosas, para legitimar el orden y mantenerlo, lo cual representa la visión de mundo de una sociedad. Desde luego encontramos, al interior de ese orden social, sectores y grupos que se organizan políticamente  para deslegitimarlo y sustituirlo por otro. (Prólogo, p. XIV).

Esta es una  investigación cuidadosa sobre la llamada teología de la liberación y su impacto sobre Puerto Rico, el Caribe y el mundo. Para nuestra satisfacción, también refleja, en parte, la praxis (una práctica reflexionada) del propio autor en su compromiso con una fe puesta al servicio del bien común. Junto a los agudos y comprensivos textos de Luis Rivera Pagán, estos volúmenes constituyen una aportación duradera y original.

El libro

En el libro se combina el conocimiento profundo del autor sobre la teología de liberación, la historia de Puerto Rico y  la esfera internacional. Introduce la teología  cristiana en sus múltiples  denominaciones,  el desarrollo de las iglesias en su dimensión institucional, la religiosidad popular y su presencia comunitaria, en y desde Puerto Rico.

Se entrelazan una  amplia gama de personas, organizaciones y sucesos muchas veces ignorados en los textos generales de historia. Enriquece el texto la enorme cantidad de anécdotas que surgen de la propia praxis del autor, quien, de forma humilde, es también un protagonista.

 La década del treinta

Inicia  el relato de este segundo volumen en la década de los  treinta, una que los historiadores, como Ayala y Bernabe (2016), Fernando Picó (1986) y Ronald Fernández (1992), han destacado como  clave en el quebrantamiento de la hegemonía de Estados Unidos en Puerto Rico. Es un momento de gran sufrimiento humano en donde van a surgir tendencias de avivamiento religioso muy fuertes y de un enérgico acento pentecostal.

Es en este periodo, es interesante notar, en el cual nace una nueva expresión musical de la fe en que los cultos se celebraban con música y ritmos caribeños en los cuales se sustituía el órgano por las maracas, la guitarra y el güiro” (p. 45). Pista interesante para analizar, desde otro punto de mira, ese fenómeno tan complejo y rico en matices que definimos hoy como el nacionalismo cultural, ahora desde las prácticas sociales de la fe. Este es un legado duradero del llamado avivamiento de la época. Uno que ha traspasado los linderos del protestantismo evangélico para erigirse en otro símbolo de una nacionalidad propia que, desde ámbitos muy diversos, desde la fe hasta Bad Bunny, desea expresarse con un acento propio.

Una celebración a la diversidad

Si algo queda claro de este texto, es que el protestantismo evangélico no es, ni nunca ha sido, un movimiento homogéneo. Al margen de la imagen prevaleciente  de un protestantismo conservador y preocupado primariamente por la creación de riqueza personal, el autor nos lleva a conocer otra realidad mucho más rica y compleja. Por suerte para Puerto Rico, ese protestantismo evangélico obsesionado con los temas de la prohibición del aborto, la oposición a la educación de género y empeñado en una teología de la prosperidad, es solo una cara, la más conocida quizás, de ese fenómeno. No es ahí donde pone el foco el autor, sino aquel que apuesta a una sociedad más justa  en donde operen los principios de solidaridad.

Esta es una teología que comenzó a nutrirse desde mediados del siglo XX  de nuevas interpretaciones doctrinales  más cercanas a los reclamos de las clases populares.

El ámbito internacional

Encuentros internacionales en Oxford en 1937 y en Cuba luego, se replantearon la función social de la fe. Eran nuevas interpretaciones para enfrentar las injusticias de la industrialización capitalista emergente. Es parte de un protestantismo internacional que enfrentó el fascismo nazi de ese periodo y que influyó sobre la praxis de organizaciones en nuestra propia universidad como la Fraternidad de Universitarios Evangélicos de la UPR. La internacionalización de Puerto Rico, desde abajo, muestra su rostro solidario.

Esta es una contribución sustancial a nuestra historia política sin la cual los nuevos relatos contemporáneos lucirán ahora incompletos. En el texto hay una conversación continua con tendencias y prácticas teológicas internacionales que le influyen y sobre las cuales los creyentes, movidos por su fe, van tejiendo nuevas formas de acción y reflexión. Puerto Rico, descubrimos aquí, no ha estado ni tan solo ni tan ajeno como a veces se nos ha querido hacer ver. Debería ser de interés para los estudiosos de las relaciones internacionales desde la llamada paradiplomacia ciudadana.

Protestantismo y nacionalismo

Silva Gotay plantea que el protestantismo puertorriqueño no estuvo al margen del radicalismo nacionalista del periodo de los treinta (Capítulo IV). Destaca la figura central de Albizu Campos, fuertemente influenciada por un catolicismo impregnado de la ética del valor y sacrificio.  La figura del Reverendo Juan Hernández Vallé, quien valerosamente representó a Pedro Albizu  después de la Revolución Nacionalista de 1950, se destaca aquí.

Acción comunitaria desde la base

En la diversidad de acción comunitaria no faltó la gestión religiosa con consciencia social. Por ejemplo, organizaciones provenientes de los cuáqueros, los llamados “brothers”, y la Iglesia Menonita, llegaron a Puerto Rico, en parte como objetores por consciencia. Estas eran personas de fuertes convicciones éticas y religiosas contra el militarismo.  Generaron un tipo efectivo de activismo social. Silva Gotay documenta la labor social de un protestantismo comprometido con paliar las condiciones extremas de pobreza causadas por la Gran Depresión, sobre todo en los sectores rurales. La labor de estos religiosos comprometidos con el cambio social dejaron su huella en lugares tan diversos como el barrio Castañer, en la región la Plata en  Aibonito y en Cayey. En muchos casos se trataba de misioneros que no podían hacer proselitismo religioso, no evangelizar por estar sujetos a las reglas del Departamento de Guerra de Estados Unidos. Se aportan aquí nuevas formas de entender el llamado “Nuevo Trato”.

 La teología de la liberación en Puerto Rico

Resulta útil la reflexión y documentación del autor del tipo de actividad cristiana radical que se desplegó en la década de los sesenta y que va a involucrar una agenda antimilitarista, de mayor consciencia ambiental y descolonizadora.  Ello es muy pertinente al presente, cuando empieza a recrudecerse nuevamente la retórica militarista y su peligrosa  presencia en la región caribeña y latinoamericana.

El destacado investigador Manuel Valdés Pizzini plantea que la teología de la liberación se puede entender como una que:

… se armó de las nociones liberadoras del marxismo, para reafirmar una misión profética, en la que los cristianos debían proponer y ejecutar una agenda radical, en la defensa de los sectores pobres del país y del mundo, así como denunciar las injusticias, las guerras y la explotación de las clases subalternas (Valdés Pizzini, 2025).

 

Es curioso cómo este sector religioso, reivindicó la necesidad de realizar estudios desde las ciencias sociales para entender problemas complejos vinculados al militarismo y la geopolítica de la Guerra Fría. Los estudios realizados desde el Proyecto Caribeño de Justicia y Paz, por ejemplo, constituyeron aportaciones indispensables que nutrieron la amplia lucha antimilitarista en Puerto Rico. Entre esos estudiosos se destacan de forma prominente nuestros colegas profesores  Humberto García Muñiz y Jorge Rodríguez Beruff (Capítulo XV).

Esta es una mirada fresca y novedosa para entender el desarrollo de unas ciencias sociales críticas. Hay mucho que aprender aquí desde nuestro ámbito académico sobre esta reflexión original de nuestra historia intelectual. En tal contexto, el libro aprecia la gestión del Reverendo Juan Antonio Franco Medina, extraordinario profesor del Departamento de Ciencias Sociales General. Son, en efecto, múltiples los vínculos entre la academia y la fe.

La lucha contra el Servicio Militar Obligatorio

El libro ayuda a entender mejor cómo la lucha contra el servicio militar obligatorio tuvo un componente religioso decisivo junto al discurso antimperialista del periodo (Capítulo VII). Es emblemático en ese proceso la quema de tarjetas militares en 1968, en el  aniversario cien del Grito de Lares en que participará destacadamente el Obispo católico Antulio Parrilla. Esa resistencia continua ha logrado, hasta el día de hoy, reducir el número de solicitudes de inscripción militar en Puerto Rico debido a la gestión de organizaciones como Madres contra la Guerra.

Todo este activismo social tenía su correspondencia con una nueva teología radical. El texto celebra las contribuciones de Domingo Marrero desde el Seminario Evangélico en el Capítulo VI destacando las fuertes dimensiones políticas de una teología “interesada en temas de opresión, conflictos de clase y “libertad de los quebrantados”.

Un ecumenismo que se celebra

De hecho, la capacidad de católicos y protestantes de coincidir en la gestión de asuntos diversos guiados por nuevas lecturas progresistas del evangelio es uno de los énfasis del texto. En los capítulos VII y VIII  se discute cómo las transformaciones doctrinarias al interior del catolicismo coadyuvaron a un encuentro ecuménico entre católicos y protestantes de signo progresista.  Ese ecumenismo tuvo una presencia decisiva en el proceso de desobediencia civil y de protesta cívica, que provocó la salida de la Marina de Estados Unidos de Vieques en 2003.

Mayormente el evangelismo del que se ocupa este relato es una teología con el foco puesto en el servicio a los más vulnerables, en la protección del ambiente y en apoyar la desmilitarización y la descolonización.

 

La represión

Por eso muchos de los líderes de estos movimientos fueron también carpeteados por la Policía  de Puerto Rico y por el Negociado de Investigaciones Federales (FBI). Esta es, en palabras de un prominente líder religioso católico: “Una persecución que a veces es martirio, que a veces es ridiculización, exclusión y atropello”. Que a veces viene de los gobiernos, del imperio de los medios de explotación, pero a veces… proviene de las estructuras religiosas mismas (González Nieves, R. 2023). En el texto esto queda demostrado ampliamente.

Sobre este asunto de la represión nos comenta Fernando Silva-Caraballo, hijo de Samuel Silva Gotay y Jovita Caraballo Mangual, que este fue:

Un periodo que se consideró la versión “Macartista” en Puerto Rico, dentro del cual se persiguen y son objeto de campañas difamatorias muchos líderes protestantes para expulsarlos de organizaciones, iglesias e instituciones universitarias, incluyendo el Seminario Evangélico.

Fueron hechos funestos que suelen pasarse por alto cuando se narra la historia de las persecuciones contra organizaciones políticas independentistas y lo circunscriben solo a líderes de estas organizaciones y partidos, y nunca se menciona o se distingue el sector progresista asociado a movimientos cristianos, a iglesias protestantes y católicas (Silva, F. 2025).

En el Capítulo XI se describe en detalle, por ejemplo, la forma en que se forzó la renuncia de varios profesores del Seminario Evangélico por su posición de avanzada: “Ello provocó en 1969 la salida de profesores distinguidos como el Dr. Justo González y luego en 1975 de Jorge Pixley.” Este ambiente de intolerancia, en medio de las tensiones que provocó antes la intensa lucha antimilitarista en Culebra, provocó también la renuncia de figuras clave como Luis Rivera Pagán y la bibliotecaria Wilma Mosholder.

La evidencia de las injusticias cometidas lo ilustra el hecho de que, entre los forzados a renunciar en este caso específico, como Luis Rivera Pagán, fueron luego nombrados como profesores en instituciones del mayor prestigio académico como el Seminario Evangélico de Princeton. Rivera Pagán, en un acto de reivindicación, recibiría luego un grado del propio Seminario, un Doctorado Honoris Causa en Divinas Letras (p. 193).

Una diplomacia ciudadana

Lejos de mantenerse en el plano insular, además, el libro es una aportación para entender lo que se ha designado como la paradiplomacia internacional que surge de los esfuerzos de la ciudadanía muchas veces al margen, o a contrapelo, de los discursos y prácticas de la oficialidad estatal (Laureano Ortiz, 2017). Esa llamada paradiplomacia es especialmente importante en un contexto colonial donde la institucionalidad insular colonial dificulta la inserción efectiva de personas y organizaciones en los foros internacionales. La mirada teológica se va a mover a contextos diversos de Asia, África, América Latina y Europa (Capítulo X). Se abrió de este modo, literalmente, “una ventana al mundo”.

El vínculo de Puerto Rico con organizaciones como el Concilio Mundial de Iglesias y el American Friends Committee, afín a los cuáqueros estadounidenses, para solo señalar dos casos, nos traslada también  a esa dimensión internacional. Asunto claramente subvalorado en nuestra historia de resistencia al colonialismo.  Esta no es la relación interestatal típica, sino la que surge de circuitos contestatarios que buscan apoyarse mutuamente en temas tan diversos como nuevas interpretaciones teológicas o de amplificación de sus reclamos.

El autor, por otro lado, documenta de forma especialmente efectiva la multiplicidad de esfuerzos en la exitosa desmilitarización de Culebra y Vieques (Capítulo XV). También aparecen de forma destacada los esfuerzos por denunciar la intensa presencia de armas nucleares en Puerto Rico por medio de la presencia constante de submarinos nucleares desde y hacia la base naval de Roosevelt Roads (Capítulo XV). En ello, las alianzas colaborativas con el Colegio de Abogados, el Proyecto Caribeño de Justicia y Paz, PRISA y Misión Industrial y el Instituto Puertorriqueño de Derechos Civiles, fueron clave (Capítulo VIII).

En este esfuerzo decisivo que resultó ser Misión Industrial se destacó en su gestión el Obispo Episcopal Reus Froilán. Mucho se le debe a Misión Industrial en la protección de Puerto Rico frente a propuestas de actividades altamente contaminantes como la explotación minera o la protección de nuestros acuíferos. Silva Gotay destaca cómo Misión Industrial se adelantó a la conversación sobre el cambio climático antes de que fuera un tema dominante del escenario global.

Una cultura de resistencia

Aunque el texto reafirma el carácter americanizante de la presencia de las iglesias protestantes evangélicas en Puerto Rico, su principal mérito, desde mi perspectiva, es la celebración, y documentación, de una cultura evangélica cristiana de resistencia. Elogia y documenta la función crucial de aquellos que, desde la fe, respaldan continuamente los sectores populares buscando fortalecer su calidad de vida.

Lejos de los maniqueísmos tradicionales, esta es una historia llena de avances y retrocesos, de luchas y reprimendas. Por encima de la narrativa convencional de un protestantismo dedicado a la americanización, vemos aquí un esfuerzo por discernir entre luces y sombras. Entre aquellos que intentan ponerle sordina a las luchas populares que fortalecen el compromiso  con la  descolonización, la paz y un ambiente protegido, y aquellos opuestos a una fe viva y dispuesta al sacrificio por el otro.

Los lazos de una nación bajo control colonial se tejen, desde abajo, con una multiplicidad de esfuerzos que son muchas veces complementarios. Es también un poderoso testimonio de la vida de un reverendo y profesor universitario, Samuel Silva Gotay, que fue distinguido por su excelente obra publicada, su magisterio y su compromiso social.

La mujer en el contexto de la lucha desde la fe

El libro se aventura en temas antes inexplorados como la participación de las mujeres en el esfuerzo cristiano y progresista (Capítulo XVII). En ese capítulo celebra también la función central del Seminario Evangélico en la formación de un gran número de líderes mujeres. Se distinguen aquí iniciativas comunitarias en donde participan también parte de ese liderato religioso y progresista. Entre las organizaciones destacadas por el autor se encuentran algunas  en donde se destacó una presencia ecuménica. Silva Gotay incluye entidades como Matria, Ruta para  las mujeres, Taller Salud en Loíza, Observatorio de Género y Red de Educación de Justicia de Género en ese renglón.  La celebración de vida de la líder religiosa Eunice Santana en el epílogo del libro es especialmente conmovedora.

El valor de la periferia

En el caso del libro que nos ocupa hoy, me parece particularmente valioso su rescate del valor de la periferia de la lucha social del pueblo puertorriqueño por zafarse de las múltiples imposiciones coloniales y propias de un capitalismo desenfrenado.  En el Capítulo XIX Silva Gotay explica los esfuerzos de diálogo de reconciliación nacional dirigidos a desarrollar una respuesta social multisectorial e inclusiva.

Al igual que “El loco de Dios”, el Papa Francisco, es en tal periferia de la lucha social, en la que se encuentra la fuente principal de los cristianos imbuidos en una ética de servicio y compromiso con los pobres.

Esa acción concertada desde la periferia, se compromete con una agenda poniendo su acento en los graves desequilibrios causados por el neoliberalismo como ideología dominante de fines del siglo XX y principios del XXI. Nos dice Silva Gotay, en el 2011, que es en:

El neoliberalismo fundamentado en la ideología del economista austriaco de corte fascista Friedrich Von Hayek, que el capitalismo llega a su culminación histórica cuando la empresa privada captura el estado para privatizar todas las agencias y programas, con el propósito de gobernar desde los principios del capitalismo, termina imponiendo limitaciones severas a sus responsabilidades sociales y a los derechos de los trabajadores.

Silva Gotay lamenta que la jerarquía de la Iglesia Católica terminara de forma abrupta los diálogos que debían producir una respuesta organizada a esos desmanes. De cualquier forma, el autor celebra la continua actividad de la Mesa de Diálogo Martin Luther King que ha continuado su faena de propiciar “un diálogo ecuménico profético” (p.360). Esta Mesa de Diálogo fue responsable, entre otras cosas, de llenar a capacidad el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en 2013 para escuchar a Cornel West. Lo recuerdo vívidamente pues puede entrevistar y conversar entonces con ese importante líder afroamericano.

Termino citando un juicio extraordinariamente elocuente del Dr. Carlos I. Hernandez, Catedrático de Historia en el Departamento de Ciencias Sociales del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. Es una reflexión perfectamente justa:

En una época donde la velocidad devora la profundidad, Silva Gotay se nos presenta como un monje del pensamiento, un guardián de los silencios fecundos y las preguntas sin prisa. Camina despacio, sí, pero porque carga en su espalda los siglos que estudia y en el pecho las esperanzas de los que aún creen en la fe que transforma. Como un centinela que ha visto pasar todas las tormentas del siglo, escribe con una ética intacta, una claridad analítica deslumbrante y una ternura intelectual que convierte esta obra en celebración y testamento.

Este texto es lectura obligatoria para todo aquel interesado en una mirada holística de la historia de Puerto Rico que celebra la capacidad de lucha y resistencia del pueblo de Puerto Rico. Su llamado a seguir luchando por una sociedad de justicia y paz sigue vigente. Estaremos siempre en deuda con Samuel Silva Gotay.

El libro lo puedes adquirir en la CLARITIENDA

Notas
Ayala, C. J., Bernabe, R. (2016). Puerto Rico en el siglo americano. Ediciones Callejón.
Fernández, R. (1992). The Disenchanted Island: Puerto Rico and the United States in the Twentieth Century. Praeger Publishers.
González Nieves, R. (2023). Presentación del libro Rebeldes y Perseguidos: Cristianos y Cristianas en Puerto Rico y su lucha por la liberación, el ecumenismo, la justicia y la paz. Recuperado de: Presentación del Libro Rebeldes y Perseguidos: Cristianos y Cristianas en Puerto Rico y su lucha por la liberación, el ecumenismo, la justicia y la paz – El Visitante.
Hernandez, Carlos I. (2025). Reseña crítica sobre el libro Protestantismo evangélico en Puerto Rico, Vol. 2: 1930–2000. Puertorriqueñización del protestantismo evangélico del Dr. Samuel Silva Gotay. Presentación del libro, jueves 4 de septiembre de 2025.
Ortiz, Laureano (2017). La paradiplomacia de Puerto Rico en los ochenta y noventa: Encuentros cercanos con el Gran Caribe y más allá. Recuperado de: https://archive.org/details/LaParadiplomaciaDePuertoRicoEnLosOchentaYNoventaEncuentrosCercanosConElGranCaribeYMsAlll.
Muriente Pérez (2022). Recuperado de: Rebeldes y perseguidos. Cristianos y cristianas en Puerto Rico y su lucha por la por la liberación, el ecumenismo, la justicia y la paz – Claridad
Pico, F. (1986). Historia general de Puerto Rico. Ediciones Huracán.
Valdés Pizzini, M. (2025). Presentación del libro PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO VOL. 2 1930-2000, Centro Interdisciplinario de Estudios del, Litoral, Universidad de Puerto Rico-Mayagüez, 4 de septiembre.

 

Presentación del libro leída el 17 de septiembre de 2025,Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras Anfiteatro Milton Pabón (REB 238) Facultad de Ciencias Sociales