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Puerto Rico continúa siendo un punto estratégico para los EE. UU.

 

 

CLARIDAD

 

Tras el aumento de presencia y equipo militar reportado en el archipiélago, múltiples organizaciones e iniciativas buscan frenar la remilitarización del territorio nacional, tal como sucedió hace unas décadas en las bases navales de Ceiba y Vieques. Sin embargo, expertos arguyen que Puerto Rico, a pesar de expulsar en 2003 la permanencia física de la marina, continuó y continúa operando como espacio clave para ejercicios militares.

 

De acuerdo con el licenciado Alejandro Torres Rivera, Puerto Rico pertenecía a una de varias zonas operacionales conocidas como “polígonos”. En el archipiélago, este polígono “interno” comprendía campos de tiro de 900 cuerdas de terreno, un “área de maniobras del este” y un almacén de armamentos ubicado en la Isla Nena. Esta zona se sumaba a otros polígonos más que engranaban en tareas marítimas, aéreas y terrestres.

 

“Todo eso se reestructura a partir del 2003, cuando cierran Roosevelt Roads y desaparece propiamente el polígono de guerra submarina y antisubmarina. Lo trasladan mucho más cercano al área de Virginia. En lo que tiene que ver con el “polígono interno”, ese es el que se cierra propiamente”, explicó el expresidente del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico.

 

No obstante, un polígono mantuvo algunas de funciones después de la salida de la Marina en Vieques: el polígono de guerras electrónicas. Entre los elementos de esta zona que quedaron activos está el Monte Pirata, uno de dos componentes de radar relocalizador, que se une a estaciones similares en Santa Cruz, Saint Thomas y en El Yunque.

 

“Ese polígono no está inactivo; pero ha decrecido la intensidad de sus operaciones… Cuando hablamos de que la Marina se fue, pues, no es tal cosa como que se haya ido. De lo que estamos hablando es que se ha reducido, en forma significativa, el uso que se le daba a esa área de entrenamiento de la flota del Atlántico”, aseguró Torres Rivera.

Para que la milicia retirara sus bases del país, cuenta el licenciado, la Marina comenzó a identificar en el 2000 cómo cambiar estas áreas operacionales a través del Centro de Análisis Naval (CNA, en inglés). Para Puerto Rico, esto implicó el cierre de la base aérea Ramey, en Aguadilla, y de la base naval que quedaba donde ahora yace el Centro de Convenciones.

“Ya ellos no están ahí, pero mantienen presencia todavía en el aeropuerto de Carolina (base aérea Muñiz), donde están las unidades y los helicópteros de la Guardia Nacional. Y han mantenido en funciones otros componentes operacionales, como en el caso de Buchanan, que es la sede de los comandos de la reserva del ejército de los Estados Unidos; como el Campamento Santiago, que es el área principal de entrenamiento y operaciones de la Guardia Nacional”, continuó el abogado.

En ese sentido, Torres Rivera expuso que estos equipos e infraestructuras continúan estando disponibles para uso militar. De ejemplo, mencionó la pista aérea de tres kilómetros que las Fuerzas Armadas utilizan en Roosevelt Roads, en Ceiba.

“Ấreas que militarmente fueron cerradas son áreas que pueden ser militarmente reactivadas en cualquier momento por parte de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. De ahí que uno sostenga que Puerto Rico sigue siendo un componente importante, desde el punto de vista de la estrategia, para la región. Y que se haya reducido no significa que, como ahora, no se vuelva a reactivar ciertos componentes”, aseveró.

Torres Rivera recordó que Puerto Rico, por su ubicación geopolítica, aún funge como la “puerta de acceso” al Canal de Panamá, donde se dieron, desde el 2020, unos ejercicios de guerra junto a marinas de guerra aliadas. Los trabajos, titulados Operación PANAMAX, buscaron reforzar la ruta caribeña al canal. La milicia realizó, tiempo después, un trabajo similar por la ruta del océano Pacífico.

“Nosotros no nos damos cuenta de que esas cosas están pasando. Pero en efecto, se siguen desarrollando. Y lo que estamos viendo ahora, dentro de la política de Trump de agresividad hacia Venezuela, es algo que vimos en abril del año 2002. Donde, en el contexto de un ejercicio de acoplamiento, se posicionaron a 12 millas de la costa de Venezuela en respaldo al golpe de Estado que intentaron darle al presidente Hugo Chávez”, contó el experto en temas políticos.

En esta ocasión, agregó el abogado, podría estarse dando un apoyo tentativo a cualquier movimiento subversivo que intente derrocar el Gobierno de Nicolás Maduro. Pero Torres Rivera aseguró que, al menos tres veces al año, la flota del Atlántico zarpa a misiones en el Mediterráneo y otras partes del mundo. Sin embargo, estas misiones requieren un mínimo de dos ejercicios básicos para salir: Ejercicios de Entrenamiento de Unidades Compuestas (COMPTUEX, en inglés) y Ejercicios de Fuerza de Tarea Conjunta.

“Estamos hablando de un portaviones que carga decenas de aviones de combate. Estamos hablando de buques anfibios que cargan decenas de helicópteros de transporte de tropas. Estamos hablando de grupos de anfibios que llevan, por lo menos, cerca de 2,000 infantes de marina en cada grupo. Y así, tiene que ir con destructores, con fragatas, con buques de suministro, buques de apoyo. Llevan dos submarinos nucleares, cuentan con aviones de reconocimiento. Es una fuerza de combate significativa”, destacó Torres Rivera.

Y así, como las manecillas de un reloj, estas unidades corren trimestralmente por las aguas y cielos limítrofes. Con etapas iniciales, intermedias y finales, estos ejercicios están continuamente en rotación, con ejemplos tan recientes como septiembre pasado. En los últimos meses, múltiples medios reportaron sobre Ejercicios de Fuerza de Tarea Conjunta en el archipiélago.

“La primera afectación de estos ejercicios es a nuestra soberanía. Por ser colonia, nosotros estamos subordinados al poder de los Estados Unidos, y Estados Unidos violenta el derecho de nuestro pueblo a la tranquilidad, imponiendo ejercicios militares, reservando espacios que deberían ser para el disfrute del pueblo”, comentó el licenciado.

Además, la ocupación militar del territorio nacional supone restricciones en el tráfico aéreo y marítimo. Empero, Torres Rivera duda que EE. UU. ocupe nuevamente a Puerto Rico, como hizo antes de la expulsión de la Marina, puesto que ahora existen tecnologías que permiten ensayar ejercicios de guerra de forma digital.

El Lcdo. Torres Rivera concluyó que cualquier amenaza como la que EE. UU. hizo contra Venezuela, por lejana o improbable que sea, no debe ser descartada. En cambio, añadió, es propio que el país amenazado presuma que podría ser atacado y se prepare ante ellas, como ha hecho Venezuela. “Hay que estar listos para el peor escenario”.

Trump demandado nuevamente

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

De algún tribunal federal del Gobierno de Estados Unidos acoger la demanda presentada por tres de los miembros despedidos de la Junta de Control Fiscal (JCF), uno de los primeros misterios que tendría que resolver es qué significa ‘causa’.

De acuerdo con los ahora exmiembros de la JCF Arthur J. González, Andrew G. Biggs y Betty A. Rosa, sus despidos fueron “ilegales”. La demanda fue presentada contra el presidente Donald Trump; el director de la oficina de personal de la Casa Blanca, Sergio Gor; el único miembro que queda en la Junta, John E. Nixon, y Robert F. Mujica, el director ejecutivo de la JCF. Aunque también fueron despedidos Cameron McKenzie, Juan Sabater y Luis Ubiñas, estos no figuran en la demanda.

Entrevistado por CLARIDAD sobre las posibilidades de la demanda, el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez, explicó que quien único puede despedir a los miembros de la JCF es el presidente, y que la Ley PROMESA dice que es por “causa”. Además, aclaró que ya el Tribunal Supremo de EE. UU. (TS) dijo que los funcionarios de la JCF son territoriales, lo que significa que uno de los primeros misterios que debe ver el tribunal es qué es causa. Sin embargo, esos criterios no están en la Ley PROMESA.

A juicio del experto en la Ley PROMESA, la defensa de Trump va a decir que la causa él la explicó. Trump declaró que los despedidos no habían sido eficientes, que habían gastado demasiado dinero, que se habían tomado demasiado tiempo. Aunque esas son causas, se presume que “causa” es algo mucho más grave, como cometer un delito de depravación moral y otros, pero la Ley PROMESA no lo define.

Sin embargo, el tema es mucho más amplio porque ya hay jurisprudencia del Tribunal Supremo que le permite al presidente despedir a funcionarios federales que tienen protecciones de ley similares, que no tienen términos fijos, cuando la ley dice que la persona no se puede remover porque hay que garantizar su independencia, y ha habido casos donde el TS ha dicho que el presidente sí puede despedir. Eso significa que si el tribunal de primera instancia acogiera el caso, tendría que contestar esas primeras preguntas de sobre si el presidente articuló una causa. De acogerse el caso por el tribunal de primera instancia, este continuará hasta el TS. Ahí, como ha sucedido en todas las ocasiones recientes, en que el Supremo le ha dado la razón al presidente, se revocarían las decisiones del tribunal inferior.

En cuanto a las implicaciones que podría tener la demanda sobre el litigio del plan de ajuste de deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica, recordó que ya el pleito está detenido por petición de los bonistas acreedores en lo que se constituye la nueva junta. Resaltó que el interés de los bonistas es evitar que la actual JCF siga tomando acciones en su contra, por lo que van a esperar los nombramientos nuevos. Esta situación no cambiará a menos que haya una orden de interdicto del tribunal, de parte de los demandantes, que diga que estos se tienen que mantener en la Junta hasta que el presidente los sustituya.

No obstante, Emmanuelli Jiménez estima que los bonistas están apostando a que el tribunal no dé esa orden y que eventualmente lleguen los nombramientos. Aparentemente, los nombramientos se han atrasado porque han tenido dificultad en conseguir la gente que Trump quiere y que se quiera “inmolar”: un boricua que llegue a un acuerdo con los bonistas y nos suban la luz. No creo que haya un boricua con esa mentalidad. Ha tomado tiempo por lo difícil de conseguir a alguien. No se ha dicho nada de nombres”.

Por otra parte, indicó que los casos de Título III relacionados con liquidaciones del Gobierno central continúan, como por ejemplo el pleito de las familias de Educación Especial.

El licenciado Emmanuellli considera que el asunto va a tomar tiempo hasta que no se nombre una nueva junta: seis miembros. De darse la circunstancia de que se ocurran los dos procesos, es decir, que se nombre la nueva junta y que el tribunal acoja el caso, alertó de que en la mayoría de los casos en que el tribunal de primera instancia falla a favor de los demandantes, Trump lo que ha hecho es ir al TS. Allí pide que se deje sin efecto la orden del tribunal inferior hasta que el TS resuelva en sus méritos. Entonces, se quedan los demandantes fuera de la JCF y él nombra a su gente.

Plazo de 48 horas

Este lunes 29 de septiembre en el Tribunal Federal, en Puerto Rico, ante la jueza Maria Antorgiorgi-Jordán, se llevó a cabo la vista de la demanda radicada por los ex tres miembros de la Junta de Control Fiscal (JCF), contra el presidente Trump, por alegado despido injustificado.

Concluida la vista la jueza indicó que anunciaría su decisión en las próximas 48 horas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Estudiantes exigen destitución de Zayira Jordán Conde

 

CLARIDAD

 

La comunidad asegura que existe un patrón de desconocimiento e imposición política

 

Gremios, sindicatos y asociaciones estudiantiles lo advirtieron meses antes de su presidencia. Advertían, por igual, que el proceso de elección en que resultó electa sufrió de intervenciones político-partidistas. Y hoy, a noventa días de entrar en funciones, la Dra. Zayira Jordán Conde enfrenta formalmente la oposición del Consejo General de Estudiantes (CGE) del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

La organización estudiantil, que venía denunciando algunas movidas de la presidenta de la UPR, catalogó a Jordán Conde como “incapaz de conducir con transparencia, responsabilidad fiscal y respeto la gobernanza universitaria”. Asimismo, los estudiantes aseguran un mal manejo intencional de las finanzas institucionales.

“Sus acciones han tergiversado los estados financieros auditados, presentando como “insolvencia” lo que, según la propia Certificación Núm. 116 (Estados Financieros Auditados 2024-2025), es un escenario complejo dentro del marco fiscal vigente”, publicó el CGE este 29 de septiembre.

Esta tergiversación, continuó la asociación, justifica los cierres de programas y, más recientemente, la idea de consolidar las rectorías. De acuerdo con el CGE, esta determinación impactaría la autonomía de los recintos, centralizaría sus funciones y contradiría la Ley 1 de 1996, que precisamente protege esta independencia.

“La  presidenta ha marginado deliberadamente la participación de sectores representativos en la Junta Universitaria, violando el Reglamento General de la UPR y el Reglamento General de Estudiantes. Ha cedido decisiones estratégicas a asesores externos con claros conflictos de interés y ha justificado cierres arbitrarios de programas académicos de alto valor social, sin sustento en estudios de planificación institucional”, agregaron los estudiantes.

Con relación a esta arbitrariedad financiera, el CGE recordó que el Fideicomiso del Sistema de Retiro de la UPR mantiene una solvencia proyectada de tres décadas, con un balance de $1,713 millones contabilizados en junio del año pasado. “Convertir esa deuda actuarial en sinónimo de quiebra inmediata es un acto irresponsable que erosiona la confianza pública. Este alarmismo se utiliza como cortina de humo para justificar recortes, cierres y consolidaciones que carecen de base financiera y académica”.

 Cambios afectan días feriados y reglamentos

 El pasado 22 de septiembre, los trabajadores del recinto de Río Piedras recibieron un correo de la rectora, Angélica Varela Llavona, que indicaba un cambio de calendario: no tendrían libre, ni ellos ni los estudiantes, el 23 de septiembre, día en que se conmemora el Grito de Lares.

“En cumplimiento con el seriado R-2526-12, emitido por la presidenta Dra. Zayira Jordán Conde el 18 de septiembre de 2025, se informa que el martes, 23 de septiembre será un día regular de clases y de trabajo para todos los empleados universitarios”, lee la comunicación por escrito.

Además, el comunicado sostuvo que, en el caso de la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes, el feriado no se concedió por no estar incluido en el convenio colectivo del gremio y porque el gasto que supondría el feriado —$600,000— habría tenido que ser aprobado por la Junta de Control Fiscal, que actualmente tiene uno de sus siete integrantes.

Pero de acuerdo con Astrid Lugo, senadora estudiantil en el CGE riopedrense, la Certificación 29 del 1971—promulgada por la Junta Universitaria— reconoce el 23 de septiembre como un día libre en el sistema UPR. “Eso es una certificación que decidieron ignorar”.

“Nosotros elevamos la discusión a rectoría y a la junta administrativa, y simplemente quisieron ignorarnos. Están ignorando las certificaciones universitarias que han salido, además de que es un día reconocido y debe ser respetado”, agregó la estudiante.

Por su parte, el secretario de relaciones públicas del CGE, Anthony Lugo, afirmó que estas y otras decisiones similares han sido directamente influidas por la presidencia de la Dra. Zayira Jordán Conde. La colectividad ha catalogado las posturas de la presidenta como “falsas y alarmistas”, particularmente con relación a los fondos federales.

“La presidenta se comunicó con la rectora y le dijo que también tenía que sacar los baños inclusivos porque, si no, íbamos a perder los fondos federales. Están destruyendo todo por lo que hemos luchado en la Universidad de Puerto Rico, de desestimar no reconocer a nuestras comunidades y a la diversidad que existe. Y eso simplemente no puede ser”, concluyeron ambos integrantes del CGE, en exclusiva con CLARIDAD.

 

 

 

 

 

 

El sionismo y el fin de la libertad académica en Estados Unidos

 

La administración Trump busca revocar las visas de muchos del millón cien mil estudiantes extranjeros en Estados Unidos

 

Asimismo, ahora, el gobierno de Trump le está haciendo la guerra a las universidades con la excusa de que cobijan a organizaciones de izquierda.

Los intereses corporativos judíos en Estados Unidos son parte integral de la política del país y de su élite del poder. Muchas de las decisiones de los gobiernos estadounidenses relacionadas con Medio Oriente durante años han estado muy influidas debido a la posición particularmente prominente de una parte de los judíos norteamericanos en el poder financiero y los medios de comunicación de masas.

Existe una matriz creada, y extendida en los círculos políticos estadounidenses, que les permite injuriar, tildar de antisemitas y hasta de racistas a quienesquiera que critiquen los crímenes de guerra y las constantes acciones violatorias de los derechos humanos del gobierno israelí. Igual le ocurre a quienes defienden la causa palestina, se oponen al sionismo, o cuestionan la excesiva influencia del lobby pro israelí en la política interna de Estados Unidos.

Muchos estados del país también han aprobado leyes para castigar a personas o empresas que boicoteen a Israel. En varios estados existen leyes que tildan las críticas al moderno Estado de Israel como «acciones de odio» y antisemitismo. Lo mismo ocurre con aquellos quienes en Estados Unidos osan afirmar que las acciones de exterminio y genocidio israelí en Gaza se asemejan al holocausto perpetrado por los nazis.

Durante meses campamentos de solidaridad con Palestina, y con reclamos para que esas entidades corten su complicidad y sus lazos con Israel, se establecieron en los terrenos de universidades a lo largo del país, incluyendo Harvard, Yale, Stanford, Cornell, Universidad de California en Los Ángeles, y otras. Algunas, como Cornell, al norte del estado de Nueva York, tiene inversiones en empresas estadounidenses productoras de armamento vinculado al actual genocidio y colabora directamente con el Instituto de Tecnología de Israel (Technion) en el desarrollo de tecnología para el exterminio de la población palestina.

A raíz de la participación de un buen número de estudiantes e integrantes de los claustros universitarios en las pacíficas protestas en rechazo y condena a la brutalidad israelí contra el pueblo palestino, en los últimos dos años muchos de esos jóvenes han sido físicamente agredidos y se han llevado a cabo purgas, oleadas de detenciones, así como recortes de la financiación pública a la educación superior por parte del estado y de donantes privados, no poco de los cuales son entidades sionistas y multimillonarios, propietarios de activos en las universidades.

Como parte de la atmósfera represiva generada, algunos de los llamados influencer de derecha han creado, incluso, Listas Negras digitales de Profesores o académicos «que se atreven a decir la verdad al poder», como lo acaba de denunciar el pasado día 13 la periodista y profesora Stacey Patton en su blog espejismodelunallena.blogspot.com.

No pocas de esas entidades de educación superior han capitulado ante la represión de la administración a la libertad de expresión con respecto al genocidio en Gaza. Al decir de Maura Finkelstein, profesora judía despedida del Muhlenberg College (Pensilvania) como resultado de una represión de estilo macartista contra el profesorado pro palestino, las universidades se han convertido en «bancos y empresas de desarrollo inmobiliario que ofrecen clases».

La Dra. Finkelstein, profesora asociada titular y directora del Departamento de Sociología y Antropología del centro universitario Muhlenberg, fue despedida en enero de 2024, únicamente por sus expresiones contra el sionismo y el genocidio que publicara en Instagram, tras lo cual fue atacada durante meses por sionistas en redes sociales. Estos, incluyendo autoridades y exalumnos graduados de la universidad, denunciaron lo que llamaron «peligrosa retórica pro-Hamás» y por su «flagrante sesgo en el aula contra el alumnado judío».

Finkelstein fue atacada en línea por ser «judía autodestructiva, nazi y kapo». Sus detractores publicaron que su familia debía estar avergonzada de ella, que su madre debería haberla abortado, que pronto perdería su trabajo y amenazaron: «Te estamos vigilando».

Una petición en Change.org, con unas 8 000 firmas, exigía su despido. Publicaban capturas de pantalla de los mensajes de Finkelstein: una foto suya con el pañuelo tradicional árabe o kaffiyeh, una mascarilla con estampados de ese origen y una camiseta sin mangas en la cual había escrito: «Libertad para Gaza, libertad para Palestina, detengan el genocidio continuo de las máquinas de guerra israelíes y estadounidenses».

Quienes carecen de titularidad, que constituyen la gran mayoría del profesorado universitario en Estados Unidos, tienen aún menos seguridad laboral. El ataque se basa en el engañoso argumento de que apoyar los derechos de los palestinos es una forma de antisemitismo, incluso para los judíos.

Por supuesto, su objetivo no es erradicar el antisemitismo, sino silenciar a la izquierda, a los liberales y aplastar todas las voces disidentes.

Finkelstein no es una excepción. Más de 3 000 estudiantes universitarios fueron arrestados, la mayoría durante el gobierno de Biden, en campus universitarios. Activistas estudiantiles, junto con profesores y administradores, han sido expulsados. Departamentos especializados en el Oriente Medio han sido desmantelados, cerrados o puestos bajo administración judicial.

Un ejemplo de ello, entre muchos casos en que se manifiestan esas acciones represivas, es el Dr. Eric Cheyfitz, profesor de estudios estadounidenses en la mencionada Universidad Cornell, la cual ha cancelado los dos cursos que impartiría este semestre y ha recomendado su suspensión sin sueldo por dos semestres, alegando que violó las leyes federales contra la discriminación, dadas sus expresiones acerca de la situación en Gaza. Cheyfitz, quien es judío y tiene familiares viviendo en Israel, niega la acusación. Afirmó que la universidad, en la cual ha enseñado durante más de dos décadas, intenta silenciarlo como parte de una campaña más amplia contra el activismo pro-palestino.

La administración Trump, como forma de presión y chantaje, ha recortado la financiación a algunas universidades de élite por supuestamente tolerar el antisemitismo, los prejuicios contra Israel y la ideología progresista en sus campus. The New York Times informó que las negociaciones entre Cornell y la Casa Blanca para recuperar cientos de millones de dólares en financiación federal se han estancado en las últimas semanas.

Esta cacería de brujas, a la que tontamente dieron credibilidad muchos administradores universitarios, ansiosos por congraciarse con los críticos de derecha y la administración Trump, han impulsado a que la Casa Blanca retire unos 11 000 millones de dólares en fondos para investigación.

Solo la Universidad de Harvard podría perder 2 000 millones de dólares. Asimismo, la administración Trump busca revocar las visas de estudiante de muchos del millón cien mil estudiantes extranjeros en Estados Unidos. También amenaza con revocar la condición de institución sin fines de lucro a universidades como Harvard y retirar la acreditación a la Universidad de Columbia, a pesar de que esta última ha cedido ante todas las presiones y exigencias del gobierno.

Se trata de una ofensiva del actual gobierno estadounidense contra los que ha llamado «enemigos internos», la izquierda, los liberales, el progresismo, la disidencia…

 

Publicado originalmente en juventudrebelde.cu

Espejo de artistas – Elizabeth Robles

 

 

Vivo prácticas del arte que son prácticas de vida, prácticas políticas -feministas: las
formas en que percibo mi corporeidad.

Esculturas de hielo.2025
Esculturas de hielo, 2025

En mi taller, las relaciones entre los deslizamientos de una cosa a la otra pueden ser
tensas. Se cruzan frente a mí trabajos a medias, en proceso o sin terminar, respirando
reposados o sin reposo. Me observan con sigilo al comenzar algo nuevo. Intento que
se queden en su sitio, pero son capaces de acomodarse en la sala, aparecen en el
comedor, en el balcón, la terraza, el estacionamiento, el patio o en todos los pasillos. Desde todos lados aguardan mi interacción, esculturas, pinturas, cerámicas, vitrales,
injertos, tinturas, ensamblajes, fotografías, objetos encontrados, telas, cobres y otros
metales, grabados, esferas de hielo, guirnaldas, semillas, dibujos, escritos, poemas,
caracoles, tapices, papel y papeles.

Diálogo en señas con el río Piedras. Orillar. Performance. Foto sumnistrada

Soy un ser vivo con cuerpo de múltiples lenguas. Convivo con tanta aparición
casi quieta o en descomposición, germinado o fermentado. Se trata de una movilidad
visible o imperceptible, mutante. También camino.

Los microorganismos hacen que me detenga. Intento dibujarlos al levantar una
piedra. Su olor al dorso descansa en el suelo. Microrganismos también imagino ver
entre los granos de la arena. Tengo visores, pero no científicos. Los llevo conmigo para
mirar debajo de las piedras del río. Sus desproporciones me recuerdan que la tierra no
puede ser una propiedad, no le pertenece a nadie, no se deja pertenecer. Igual hay
hambruna como inundaciones.

Presencia 2017. Foto suministrada

Mi patio está lleno de lombrices, a veces las veo al excavar para sembrar alguna
planta. El arte hace que la noción del tiempo no quede adormecida.

El riesgo y la duda son algunos de los modos de vida en mi taller. El desplazamiento
genera cambios. Aunque también tengo una mecedora y un tatami japonés para
descansar.

Como quien hace un cuerpo, en estos días de calor, he podido tocar base o, dialogar
con Rocío Zambrana, Melanie Pérez, Sarabel Santos, Dialitza Colón, Vanessa Vilches,
Darian Rosado, Michelle Pérez, Annex Burgos, Yarixa Puig, Marisol Plard, Gabriela Mejías, Marta Aponte Alsina, Beatriz Llenín, Awilda Rodríguez Lora, Àurea María Soto Mayor, Tari
Beroszi, y muchas otras pensadoras a quienes me gustaría tener un día en mi taller.

Esta semana conocí a la chilena Alejandra Castillo, quien nos visita por unos días.
Escucharla ha movido mi suelo, provocando en mí un nuevo descubrimiento de mí
misma.

Instalación, Desaparición de la fecha, 2022