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Puerto Rico en la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer: Feminismo, colonialismo y la agenda de cuidados

 

 

Un espacio histórico de articulación feminista

La Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe es, desde hace cinco décadas, el principal foro político y técnico de la región para debatir y consensuar políticas públicas de igualdad de género. Su origen se remonta a 1977, cuando La Habana, Cuba fue sede de la Primera Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer al Desarrollo Económico y Social, convocada por la CEPAL como respuesta a los compromisos de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer (México, 1975), con el objetivo de transformar las demandas feministas en obligaciones del Estado.

Desde entonces, y ahora en alianza con ONU Mujeres, este espacio se celebra cada tres años, reuniendo a gobiernos, movimientos feministas, academia y sociedad civil. Ha producido hitos como el Consenso de Quito (2007), que reconoció el trabajo doméstico y de cuidados como núcleo de la desigualdad; el Consenso de Brasilia (2010), que afianzó el derecho al cuidado; y la Estrategia de Montevideo (2016), hoja de ruta para implementar la Agenda Regional de Género en sintonía con la Agenda 2030.

XVI Conferencia: la sociedad del cuidado como horizonte

Del 12 al 15 de agosto de 2025, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco en Ciudad de México acogió la XVI edición, bajo el lema: “Transformaciones en los ámbitos político, económico, social, cultural y ambiental para impulsar la sociedad del cuidado y la igualdad de género”. El encuentro coincidió con los 50 años de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer (México, 1975) y los 30 años de la Declaración de Beijing.  Reunió a más de 1,200 personas, entre ministras, delegaciones oficiales de 31 Estados miembros y asociados de la CEPAL, 23 agencias de la ONU, parlamentarias de más de 20 países y cerca de 600 representantes de sociedad civil y movimientos feministas.

El documento central aprobado, el Compromiso de Tlatelolco, establece más de 80 acuerdos para una “década de acción” en igualdad y cuidados, reconociendo por primera vez en un instrumento regional el derecho al cuidado como derecho humano autónomo.

Voces críticas

El Foro de Organizaciones Feministas, evento que se realizó como antesala de la Conferencia, celebró la inclusión de demandas históricas como el derecho al cuidado, las autonomías y los derechos sexuales y reproductivos. En su declaración, advirtió:

“No puede haber justicia económica ni climática sin justicia de género”.

Sin embargo, también denunció la reacción conservadora, la baja inversión estatal y la tendencia a declaraciones no vinculantes. Datos compartidos durante el Foro incluyeron la crisis de los cuidados. Las mujeres dedican en promedio 38 horas semanales a tareas no remuneradas frente a 16 de los hombres, el aumento de feminicidios (3,897 en 2023), retrocesos en derechos sexuales y reproductivos, y la falta de recursos para sostener políticas de igualdad.

Puerto Rico: representación feminista en clave anticolonial

Aunque sin representación oficial del gobierno, Puerto Rico estuvo presente con una delegación feminista diversa: Ana Irma Rivera Lassén (CLADEM y la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora), Verónica Rivera (CLADEM, Movimiento Amplio de Mujeres y Ayuda Legal PR), Tania Rosario (Taller Salud), Adriana Gutiérrez (Partido Independentista Puertorriqueño), Maricarmen Carrillo Justiniano (asesora Legislativa), Bárbara Jiménez (feminista en la diáspora) y esta servidora, en representación del Observatorio de Equidad de Género.

La trayectoria de Ana Irma Rivera Lassén es histórica: estuvo presente en la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en Ciudad de México (1975) y en la Conferencia de Beijing (1995), representando a Puerto Rico y articulando la agenda feminista boricua en espacios internacionales. Foto Archivo CLARIDAD

La trayectoria de Ana Irma Rivera Lacén es histórica: estuvo presente en la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en Ciudad de México (1975) y en la Conferencia de Beijing (1995), representando a Puerto Rico y articulando la agenda feminista boricua en espacios internacionales. En esta XVI edición, participó como deponente en varios espacios, entre ellos el Foro Feminista y en el panel Mujeres afrodescendientes y cuidados en América Latina y el Caribe, donde recordó:

“En 1995 estuve en la Conferencia de Beijing. La emoción de ver tantas mujeres pertenecientes a una diversidad de organizaciones feministas fue para mí como abrir una ventana en el tiempo para recordar y rememorar mi experiencia previa en la tribuna en México (1975) y compararla con la experiencia de caminar por las calles que estaban atestadas de participantes del foro paralelo de las ONGs de la Conferencia de Beijing. A 50 años de la primera Conferencia en México y a 30 años de Beijing yo no dejo de tomar el tren del tiempo entre conferencias y pensar que la próxima reunión va a llegar, como una estación que espera y hay que seguir trabajando para que se construya esa oportunidad en el futuro. Nosotras somos su pasado de esperanza y fuerza. Necesitamos mantener la lucha y el compromiso de lograrlo”.

La representante Adriana Gutiérrez, quien participó del Foro Parlamentario, se centró en el colonialismo, la austeridad y la imposición de la Junta de Control Fiscal. Durante el mismo denunció con contundencia:

“Esa falta de toma de decisiones sobre aspectos tan fundamentales como el presupuesto de nuestro país incide directamente en nuestra habilidad de impulsar política pública a favor de la equidad y la justicia social. Es difícil alcanzar la equidad en un sistema que por definición es inequitativo y de subordinación, como lo es el sistema colonial que todavía vive Puerto Rico”.

Maricarmen Carrillo, participó de la presentación del libro: Alienación Parental: Una nueva forma de violencia de género contra las mujeres, niñas, niños en América Latina y el Caribe, en el cual fue co-autora. Maricarmen compartió “este libro compila publicaciones de autoras de distintos países en la región sobre el constructo patriarcal de la alienación parental y conceptos relacionados que institucionaliza la violencia en contra de las mujeres, la niñez en las familias”.

«En Puerto Rico, la justicia económica pasa por reconocer y reparar esas violencias, y por garantizar que las políticas de cuidado no se conviertan en otro mecanismo de explotación.» Verónica Rivera Foto suminstrada por la autora

Verónica Rivera, quien fue panelista en el diálogo sobre justicia económica y cuidados, advirtió:

“Las violencias que se exacerban con la crisis climática vulneran los cuidados y la vida misma. En Puerto Rico, la justicia económica pasa por reconocer y reparar esas violencias, y por garantizar que las políticas de cuidado no se conviertan en otro mecanismo de explotación”.

Desde la experiencia de esta conferencia, Tania Rosario subrayó la dimensión estratégica de la presencia puertorriqueña:

“Estos espacios visibilizan los aportes de los feminismos en la democratización de la región y son esenciales para el cambio cultural y contra las desigualdades. Además, son una cita para impulsar demandas regionales y evidenciar los avances de nuestro movimiento a pesar de dictaduras, épocas neoliberales, autoritarismos y crisis sociales y económicas”.

La ausencia del gobierno: una omisión política grave

La falta de representación oficial del Gobierno de Puerto Rico en la XVI Conferencia Regional no es un detalle menor. Este foro no es meramente simbólico: es un espacio donde se definen marcos de acción, compromisos y agendas que, aunque no vinculantes, orientan políticas públicas y pueden influir directamente en la legislación y programas locales.

La ausencia gubernamental significa renunciar a incidir en acuerdos regionales sobre igualdad de género, cuidados, derechos sexuales y reproductivos, y erradicación de la violencia. También implica dejar vacante un asiento en la mesa donde se negocian recursos, cooperación técnica y compromisos multilaterales que podrían beneficiar a las mujeres y niñas de Puerto Rico.

Como resumió Verónica Rivera, integrante de la delegación:

“El mero hecho de estar aquí, exigir rendición de cuentas por la ausencia y llevar nuestras demandas es un acto político. No podemos permitir que el silencio oficial nos borre de la agenda regional”.

Estar presentes es resistir

La participación de Puerto Rico en la XVI Conferencia Regional, incluso sin plena soberanía, es un acto de resistencia y afirmación política. Es la demostración de que, aunque el Estado se ausente, el movimiento feminista puertorriqueño no cede su voz ni su lugar en la mesa regional. Estuvimos presentes para manifestar que “Estamos aquí, nuestras experiencias importan y las mujeres de Puerto Rico desde todas sus interseccionalidades merecen equidad y justicia como cualquier otra de la región”.

Y en un contexto de colonialismo, austeridad y crisis climática, esa presencia no solo es un gesto simbólico: es una estrategia de supervivencia y de incidencia política que busca abrir grietas en las estructuras que históricamente nos han querido dejar fuera.

 

La autora es directora ejecutiva del Observatorio de Equidad de Género

Migrar no es un delito: convocan a manifestación

 

La campaña Migrar no es un delito, que lideran, la ACLU Puerto Rico, Kilómetro Cero, Amnistía Internacional de Puerto Rico y Comuna Caribe convocan a una manifestación el próximo sábado, 13 de septiembre, a las 10 en punto de la mañana, en el Balneario de Carolina. Este evento será un abrazo simbólico en solidaridad con la comunidad migrante de nuestro país y consistirá en la formación de la frase que será el lema de la 2.a fase de la campaña, que se revelará allí, ese día. Una vez la frase esté formada, se grabará utilizando un dron por un videógrafo licenciado, para promover el mensaje.

Se les solicita a las personas que asistan a utilizar vestimenta con los colores, azul cielo, rojo o blanco, que son los colores de la bandera puertorriqueña. Sus organizadores defienden que la campaña Migrar no es un crimen es un esfuerzo conjunto para denunciar la violencia institucional contra comunidades inmigrantes en Puerto Rico y para promover una cultura de solidaridad, dignidad y resistencia. Se trata de una respuesta al alarmante incremento de violaciones a los derechos humanos como consecuencia de las redadas federales en nuestro archipiélago desde enero de este año, que ha resultado en más de mil detenciones, en su mayoría de personas sin récord criminal y sin que existan órdenes judiciales firmadas por un juez.

 

 

 

Libertad de cartón

 

 

Puerto Rico nació creyendo que era libre. Se lo dijeron tantas veces que terminó aceptándolo como verdad. Pero esa libertad, desde sus inicios, fue condicionada, vigilada y moldeada por intereses ajenos. Lo que mi generación heredó no fue una patria soberana, sino una tierra alquilada, adornada con promesas que nunca nos pertenecieron del todo.

Mis padres crecieron en un país donde el miedo era política pública. Mientras mi madre suspiraba por Humphrey Bogart y mi padre se enlistaba en el ejército estadounidense —más por necesidad que por convicción— el Estado sembraba temor y lo regaba con discursos de progreso. La juventud fue domesticada, la conciencia encarcelada, y la historia de lucha, borrada. Se nos ofreció pan, tierra y libertad, pero bajo otra bandera. Se nos vendió una libertad frágil, falsa, decorativa—como una maqueta que simula ser real pero no resiste el peso de la verdad. Una libertad de cartón que nos enseñó a vivir como inquilinos en nuestra propia casa.

Con el tiempo, llegaron nuevos cantos de sirena. Nos dijeron que podíamos ser parte de algo más grande, más importante. Pero el precio era alto: debíamos renunciar a nuestra alma, a nuestra capacidad de decidir, a nuestra historia. En esa contradicción vi a mi padre ondear banderas opuestas desde su automóvil, intentando reconciliar el deseo de pertenecer con el anhelo de libertad. Mi madre, más clara, cambió a Bogart por Juan Mari Brás y nos enseñó a desconfiar de los cuentos de hadas, porque siempre terminan con una mujer subyugada y un hombre salvando la situación.

Hoy, ese cuento se repite, pero con un rostro más amenazante: el de Donald Trump. Su regreso al poder no es solo una elección más; es la consolidación de un proyecto autocrático que amenaza con desmantelar las instituciones democráticas desde adentro. “Project 2025”, su plan de gobierno, propone purgar servidores públicos, eliminar controles constitucionales y reemplazar la evidencia por lealtad ideológica. La democracia estadounidense se convierte en una fachada, una simulación de participación que concentra el poder en una sola figura.

Y Puerto Rico, como siempre, no es excepción sino reflejo. La imposición de la Ley PROMESA en 2016 y la creación de la Junta de Supervisión Fiscal cristalizaron nuestra subordinación institucional. Siete personas, ninguna electa por el pueblo puertorriqueño, asumieron el control de nuestras finanzas, nuestros presupuestos, nuestras decisiones. No fue una negociación, fue una imposición. La Junta nació como síntoma de una democracia que no nos incluye, de una ciudadanía que no nos protege, de una libertad que no nos pertenece.

Hoy, el país que nos prometió libertad se tambalea hacia la autocracia. Y si allá se apaga la luz de la democracia, aquí nos quedamos completamente a oscuras.

 

Periodistas Latinoamericanos solidarios con colegas palestinos

 

 

 

El Comité Ejecutivo Ampliado de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), a la cual está afiliada la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPR) proclamó su repudio a los asesinatos de periodistas en Gaza a manos del gobierno de Israel, presidido por Benjamín Netanyahu, responsable de la persecución y exterminio del pueblo palestino.

En la reunión celebrada los días  4 y 5 de septiembre en Buenos Aires, la FELAP reiteró su solidaridad con periodistas y trabajadores de prensa asesinados en distintos países de nuestro hemisferio, siendo México el de mayor número con 401 desde 1983 a esta fecha.

Respondiendo a una  propuesta formulada por la FAPERMEX (Federación de Asociación de Periodistas de México), se  aprobó por unanimidad realizar el próximo Congreso de la FELAP, el 7 de junio de 2026, en México, cuando se celebrarán los 50 años de vida de la organización continental.

La coordinación de salud de FELAP planteó la necesidad de que las organizaciones pongan el acento en impulsar el programa de prevención de salud. La experiencia en esta materia permitió tener un registro de la realidad de los trabajadores de prensa, que  lleva a remarcar la obligación que ya asumimos en su momento.

Sobre las nuevas tecnologías se planteó diseñar una plataforma de capacitación adecuada a los tiempos que corren, con énfasis en la aplicación de nuevas tecnologías e inteligencia artificial al trabajo periodístico. De este modo, se busca ampliar el campo de acción.

En la reunión participaron: FAPERMEX, México; Conalipe, México; el Círculo de Periodistas de Chile; la Asociación de Periodistas de Guatemala; el  Sindicato Unitario de Trabajadores del Periodismo y la Comunicación (Suptecos), Perú; la Federación de Periodistas del Perú; el Colegio de Periodistas de Guayas, Ecuador; el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP); la Unión de Trabajadores de Prensa Buenos Aires (Utpba), Argentina; Iván Canelas, Presidente de Honor, Bolivia, y ASPRO, representada por el colega Nelson del Castillo.  Además se  recibieron aportes de la  Unión de Periodistas de Cuba (UPEC);  Irma Franco, integrante de la Ciap-FELAP por Nicaragua, y  la Plataforma de Periodistas y Comunicadores de la República Bolivariana de Venezuela.

 

 

 

 

 

La casa común y la democracia: misión diaria.

 

Especial para En Rojo

 

Brasil recuerda su independencia política en el 7 de septiembre. Tradicionalmente es un día de desfiles militares y discursos de las autoridades oficiales. Desde 1995, por iniciativa de grupos cristianos involucrados en la lucha de la clase trabajadora  y muchas personas de movimientos populares, se toman las calles y plazas de las ciudades para llevar a cabo lo que se denomina el Grito de los Excluidos y las Excluidas.

En todo Brasil, el Grito se celebra este 7 de septiembre para mostrar que nuestra independencia formal aún debe hacerse efectiva y real, sobre todo para la población empobrecida. De poco sirve que el Estado sea independiente si gran parte de la población no tiene acceso a los elementos básicos que nos hacen libres: educación y salud de calidad, trabajo digno y, por supuesto, autosuficiencia alimentaria. Entre los países de todo el mundo, Brasil sigue ostentando uno de los peores índices de desigualdad social. Además, en toda la sociedad brasileña, el racismo estructural naturaliza las desigualdades y se organiza de manera que excluye siempre a la mayoría empobrecida del pueblo, principalmente a la población negra e indígena

 

Desde 1999, el Grito de los Excluidos y Excluidas no es solamente brasileño. Resuena en el continente, en 15 países de América Latina y el Caribe. En la mayoría de esos países, cada año, la fecha de movilización en la que se realizan manifestaciones y marchas es el 12 de octubre, día que marca el inicio de la conquista y colonización de las Américas. El Grito simboliza todos los gritos de los pueblos originarios, cuyos derechos básicos fueron violados por el colonialismo europeo.

Desde el principio, en el Grito, hay un tema central que se mantiene constante: «¡La vida ante todo!». Este tema central se expresa en una afirmación que, cada año, actualiza este principio. En el Brasil, en este 2025, el tema es «Cuidar la Casa Común y la Democracia es la lucha de cada día». Al proponer «cuidar la casa común», el Grito recuerda los diez años de la publicación de la encíclica Laudato Si de Papa Francisco, quien en 2015 llamaba a toda la humanidad para la responsabilidad de la Ecología Integral. Al vincular el cuidado ecológico con la defensa de la democracia, el Grito de 2025 se propone, junto con la clase trabajadora, comprender que necesitamos una democracia participativa y directa, que perfeccione y complete el sistema democrático formal que vivimos hoy.

Para el Grito y para todas las manifestaciones sociales y políticas que defienden la causa del pueblo, un reto importante es cómo dialogar con los sectores más excluidos de la sociedad. Lamentablemente, en las periferias de la ciudad y en el campo, son los medios de comunicación masiva los que más influyen en la sensibilidad y forman la opinión pública. Las cadenas de televisión y canales de comunicación más escuchados pertenecen a familias muy ricas y expresan los intereses de ese grupo. Así, en la mente y la cultura de los grupos más oprimidos se instala el virus de la alienación y muchas personas necesitadas razonan y actúan según los intereses del opresor.

En Roma, en el 15 de octubre de 2020, el papa Francisco lanzó lo que denominó Pacto Educativo Global. Se trataba de un llamamiento para que todas las personas, instituciones, iglesias y gobiernos del mundo dieran prioridad a una educación humanista y solidaria como forma de transformar la sociedad. En la América Latina y en el Caribe, la Iglesia Católica cuenta con una inmensa y extensa red de instituciones como parroquias, capillas y comunidades. Imaginemos que sus responsables se interesaran realmente en participar en esta campaña de una educación liberadora.

Cada vez es más urgente la inserción amorosa de los educadores y educadoras en las periferias de la vida. Es urgente que el Grito de los Excluidos y las Excluidas se convierta no solo en un evento momentáneo, sino en un proceso y movimiento que reúna a los grupos empobrecidos del campo y la ciudad, a los pueblos indígenas y a los jóvenes, en una sola marcha, en una lucha pacífica por los derechos de la humanidad y de la Madre Tierra, de las aguas y de la vida.

 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.