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José Julián de Acosta y la voluntad cultural: a doscientos años de su nacimiento

José Julián de Acosta y Calbo nació el 16 de febrero de 1825 en la ciudad de San Juan de Puerto Rico. El escenario social que acoge su existencia estuvo delimitado por la violencia del esclavismo y el de la censura, además de un “vacío” historiográfico y cultural puertorriqueño. Precisamente esa violencia y ese vacío se “confabulan” y permiten el desarrollo de una de las mentes más amplias y profundas de las que se tenga conocimiento en la historia de Puerto Rico.

Acosta y Calbo escribió sobre múltiples temas y en algunos de estos temas fue precursor de su estudio. Un ejemplo de ello lo es la historia del arte puertorriqueño, la arqueología y la educación en Puerto Rico.

En 1846 se publicó el segundo  Aguinaldo Puertorriqueño  y entre sus páginas puede leerse “Recuerdo a José Campeche” por José Julián de Acosta. Un texto del que se ha hablado muy poco o simplemente nada, sin embargo, es un texto muy significativo en el que se destaca al pintor José Campeche y Jordán casi una década antes del texto de Alejandro Tapia y Rivera sobre el mismo pintor nacido en el año 1751. La escritura de Acosta en torno a Campeche es fluida y ornamentada. Se destacan a genios del arte universal y se puntualiza la grandeza del arte puertorriqueño. Acosta insta a apreciar y a estudiar el arte de Campeche como una manera de profundizar en lo puertorriqueño.

La Italia a las artes debe su celebridad, y en nuestros días el lugar distinguido que en la escala de la civilización ocupa. ¿Y dejaremos nosotros dormir en el silencio del olvido un insigne artista, una de las glorias del país? No, las producciones de José Campeche han excitado demasiado la admiración popular para quedar su nombre confundido… / […] Recorriendo las páginas de nuestra historia artística no encontramos en ellas más época que la de Campeche; nada antes que él, ni siquiera un precursor. Su aparición […] es entre las armonías sublimes y sencillas de una naturaleza virgen, en una sociedad naciente, en un pueblo casi ignorado […] sin pasado artístico, mas cuyo horizonte ilumina presagiando un porvenir que felizmente podrán recorrer nuestros artistas familiarizándose con los cuadros en que lo dejó vinculado (Acosta 1846).

Conviene destacar que en “Recuerdo a José Campeche”, Acosta inicia un discurso histórico sobre Puerto Rico que tendría su amplitud en su trabajo de las  Notas  de 1866 que publicó como parte de la nueva edición de la  Historia geográfica, civil y natural de la isla de San Juan Bautista de Puerto Rico  –del siglo XVIII– de Agustín Íñigo Abbad y Lasierra en su propia imprenta.

En sus  Notas,  Acosta despliega todo su conocimiento humanístico y científico potenciados por una “voluntad cultural” que se desdobla a lo espiritual. Esta obra es de gran significación historiográfica y cultural, puesto que es el primer texto de historia crítica sobre Puerto Rico en el que se exponen escenarios de la región que antes no habían sido documentados. Y con voluntad cultural precisamente nos referimos a esa intención del puertorriqueño en poner de relieve escenarios propios de su lugar de nacimiento que aún no habían sido recreados por la escritura histórica. Las  Notas  podríamos decir pone de manifiesto lo puertorriqueño. Luego de un “vacío” que precedió a la generación de Acosta, en su obra expone o discute acerca de escritores puertorriqueños, la agricultura puertorriqueña, el territorio puertorriqueño, la población puertorriqueña, entre otros escenarios puertorriqueños. Es en este texto donde Acosta se muestra como precursor del estudio de la educación y la arqueología en Puerto Rico.

En lo que respecta a la arqueología, en las notas “Ídolos” y “Antigüedades indias”, Acosta se centra en la cultura de los aborígenes y cómo los «vacíos» o silencios de esta población, contrastado con el ruido de la conquista y colonización, sería en un futuro ocupado por la arqueología. No es que Acosta discuta estrictamente el concepto de arqueología, pero sí dejó huellas para iniciar con el estudio de la arqueología en Puerto Rico. Esta obra de Acosta nos permite reflexiones que ubican a los aborígenes en un espacio de “vitalidad” y de reivindicación poblacional y cultural como parte del escenario de la historia acerca de Puerto Rico que comenzó a articularse. La representación del aborigen iniciaría su desdoblamiento en la historiografía puertorriqueña. Del silencio aludido pasamos al pronunciamiento claro de la arqueología. Acosta sabía que la arqueología –o los objetos o antigüedades indias– hablarían acerca de ese pasado y lo reconstruiría.

Y con relación al ámbito educativo, la nota “Carácter, costumbres y cultura intelectual de los habitantes de Puerto Rico” es una exposición de la educación o la instrucción pública en Puerto Rico y en esta exposición emerge como protagonista el Seminario Conciliar de San Ildefonso. Un espacio de conocimiento que desde 1832 sería parte del desarrollo educativo y cultural puertorriqueño.

¿Por qué estudiar a Acosta y su obra a doscientos años de su nacimiento? ¿Qué reflexiones nos comparte para el ámbito cultural puertorriqueño del siglo XXI?

En efecto, “Recuerdo a José Campeche” y las  Notas  de Acosta son obras de su propio tiempo. Toda obra lo es, aunque en el análisis posterior se le impongan criterios de otra época. Estudiar estos textos en el siglo XXI es una tarea compleja, pues, su autor ha sido una figura identificada con las ideologías liberales de su época, pero no con el prototipo del liberal separatista o revolucionario que inspira a luchar por más justicia, derechos y libertades en la sociedad colonial que aún permanece.

No obstante, profundizar en su obra –y trascender su propia época– nos ha revelado discursos de identidad que urgen mirarse y pronunciarse en tiempos en que la calidad de vida de los habitantes de Puerto Rico está en juego, así como su patrimonio cultural. Un patrimonio histórico y cultural precisamente como el Seminario Conciliar, situado en la antigua ciudad de San Juan, del que Acosta inició su documentación y la divulgación de su valor como una manera de preservarlo. Si alguien conocía muy bien de la preservación y conservación histórica era Acosta. Ello se observa tanto en los textos –la información histórica como patrimonio– como en los restos arqueológicos, el arte de Campeche y las instituciones públicas de la sociedad puertorriqueña decimonónica. Todo ello es parte de la voluntad cultural de Acosta.

En el texto sobre Campeche al igual que en las  Notas,  Acosta logró representar y declarar la importancia de su lugar de nacimiento. Es necesario el diálogo en torno a estas obras para recuperar la memoria colectiva que nos ha legado Acosta. Los textos de José Julián de Acosta y Calbo han trascendido su propio tiempo y se posicionan en el nuestro como patrimonio vivo hacia donde recurrir para hallar una parte de la inspiración necesaria en momentos de crisis social y cultural. Esto es, la inspiración necesaria para defender nuestro patrimonio material e inmaterial, a la vez que luchar por nuestros derechos culturales que están muy ligados a instituciones como la Universidad de Puerto Rico, el Instituto de Cultura Puertorriqueña y, en efecto, el Seminario Conciliar.

Valentín Pagán es historiadora y dirige el Museo

No al reparto imperialista de Ucrania

Unidad Internacional de las Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

En vísperas de cumplirse el tercer año de invasión rusa a Ucrania, las tropas rusas tienen la iniciativa y avanzan lentamente. Falto de armamento y con dificultades de reclutamiento que posibilite la rotación en el frente, Ucrania pasa por dificultades. En esta situación y con la llegada de Trump a la Casa Blanca, se han abierto las negociaciones entre EEUU y Rusia sobre Ucrania.

Así como Israel es un interés estratégico del imperialismo norteamericano y esto le da carta blanca al sionismo para cometer las mayores atrocidades, Ucrania siempre ha sido una moneda de cambio entre los imperialismos. El objetivo del imperialismo europeo y Estados Unidos nunca fue la derrota de Rusia, sino llegar a una negociación favorable a los intereses del imperialismo norteamericano, por ello tantas dificultades en la entrega de armamento, antes y ahora. Y Trump cree que ha llegado el momento de forzar esa situación. El contenido de las negociaciones no es la de conseguir la paz justa, sino como proceder a repartirse Ucrania entre los dos imperialismos, entre Rusia y EE.UU. Putin se queda con las tierras ocupadas y EE.UU. se queda con la riqueza en “tierras raras”. Un reparto imperialista como tantos otros en la historia a expensas de los pueblos.

 

De las negociaciones de las dos potencias para este reparto de Ucrania se excluye al gobierno de Zelensky y, para encubrir su intento de colonizar a Ucrania y al pueblo ucraniano. Trump hace suya la denuncia de Putin de que no hay negociador ucraniano legítimo, y lanza una diatriba contra Zelensky al que culpa de ser responsable de la guerra, de ser un dictador que no quiere elecciones, acusaciones que levantan el entusiasmo del Kremlin.

Desde el 24 de febrero del 2022 el único agresor ha sido el imperialismo ruso con Putin la cabeza, que invadió con sus tanques y tropas a Ucrania. La nación agredida ha sido Ucrania. La causa justa está del lado del pueblo ucraniano que salió a resistir la invasión. Por eso los socialistas revolucionarios estuvimos desde el primer día del lado del pueblo ucraniano sin dar ningún apoyo político al gobierno de Zelensky y diciendo No a la OTAN.

EE.UU. y Rusia excluyen de la mesa a los imperialismos europeos, que ven como retroceden en el concierto imperialista mundial. Su impotencia y división interna es más notoria que nunca con países directamente gobernados por sectores de la extrema derecha o en ascenso alineados con Moscú, como Orban en Hungría, o Le Pen en Francia o AFD en Alemania.

Resulta insultante que Trump critique que en plena guerra Zelensky no haya convocado elecciones, cuando Putin se deshizo de toda oposición, la de izquierda en prisión o en el exilio, y de derecha liberal con Navalni envenenado. Con Trump el imperialismo se saca la careta y a su lado los Elon Musk y demás grandes magnates del capital se frotan las manos para robar las riquezas ucranianas.

La política del gobierno capitalista de Zelensky fue fiar todo a los imperialismos y, como ha pasado tantas veces, nunca el interés de los imperialismos fue la libertad de los pueblos. El gobierno ucraniano sigue queriendo agradar a los imperialismos por eso hasta ha dejado abierto seguir negociando con EE.UU. el porcentaje que podría darles de sus riquezas minerales. Mientras sigue aplicando medidas favorables a la oligarquía y de privatización de servicios públicos y universidades, que hacen pagar los costes de la guerra y desmoralizan a los y las trabajadoras, que son quienes aguantan el frente contra la invasión rusa.

Había y hay otra política reclamada por la izquierda política y sindical ucraniana, mientras luchaba en primera línea del frente contra la invasión rusa. La izquierda ucraniana exigía del gobierno intervenir sobre las grandes fortunas de la oligarquía asociada con las grandes multinacionales para poner esos fondos y la economía al servicio de atender la lucha en el frente y las grandes necesidades de las masas, que son quienes han soportado con muertos y sufrimiento la defensa de Ucrania.

Pero también hay una responsabilidad muy grande de la mayoría de la izquierda reformista mundial que se han puesto del lado del agresor imperialista Putin. Han dejada aislada la lucha de la resistencia de las y los trabajadores y el pueblo ucraniano y la de su izquierda política y sindical Han acusado al pueblo ucraniano de ser instrumento de la OTAN, de ser un pueblo de extrema derecha, y tantas otras falsificaciones. Incluso denuncian de ser “agentes de la OTAN” a la izquierda revolucionaria que apoyamos al pueblo ucraniano.

Ahora resulta grotesco que al coro del castrochavismo, del estalinismo de los PC’s o sectores de la centroizquierda como Podemos, entre otros, que vienen dando su apoyo a Putin como supuesto “antiimperialista”, se les haya unido ni más ni menos que Trump y el actual jefe del imperialismo. El ala más facistizante del imperialismo norteamericano y el jefe de la OTAN. El mismo Trump que lanza un operativo criminal contra los migrantes, que amenaza los derechos de la mujer, del colectivo LGTBI, que quiere convertir Gaza en un resort después de aplicar la limpieza étnica contra el pueblo palestino. Trump, justificando las ansias expansionistas de Putin, busca reafirmar las suyas en Panamá, en Groenlandia o las del sionismo de Israel en su genocidio sobre el pueblo palestino.

Hay que derrotar los planes de Trump y de los imperialismos sobre Ucrania y en Palestina. La Unidad Internacional de las trabajadoras y trabajadores-Cuarta Internacional apoyó el envío de ayuda a la izquierda antiautoritaria y los sindicatos ucranianos, que enfrentan la invasión a la vez los planes del gobierno de Zelensky.  Llamamos a seguir desarrollando la solidaridad con la lucha por la libertad del pueblo ucraniano, desde una posición independiente obrera y popular, contra la invasión del imperialismo ruso y contra los planes de Trump y de la OTAN. Llamamos a apoyar también la resistencia de la izquierda rusa que se opone a la invasión y que está siendo duramente reprimida por Putin y su aliado el dictador Lukashenko de Bielorrusia.

Alemania: las elecciones pasan, pero la crisis queda

Patrik König

Muchos artículos se han escrito y mucho se ha dicho sobre las elecciones adelantadas en Alemania. Estamos hablando de la cuarta economía mundial y el motor de la Unión Europea (UE) y sin duda, aunque no tenga la importancia de las elecciones en EE. UU., lo que pasa en Berlín tiene una gran repercusión en la arena internacional y sobre todo para Europa. Finalmente llegaron las elecciones a canciller y lo que nos toca ahora es intentar sacar las primeras conclusiones e ir vislumbrado las perspectivas sobre cómo va a seguir la situación tras las elecciones y las tareas de la izquierda revolucionaria.

Los resultados electorales

La participación fue la más alta desde la unificación de Alemania (84 %) y los resultados muestran lo que más o menos las encuestan preveían. Una subida de las alternativas más conservadoras y una bajada de los partidos integrantes del actual gobierno. De forma distorsionada, es la expresión de un sector que, ante la falta de alternativas por parte de la izquierda, castiga al gobierno encabezado por la vieja socialdemocracia (SPD) y aliado a los Verdes y un partido liberal menor, votando a la alianza conservadora la Unión Democristiana / Unión Socialcristiana bávara (CDU/CSU) de Federico Merz, logrando un 28,5% de votos, que ya gobernara durante años con Angela Merkel. O a la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) con un 20,6%, casi el doble que en las elecciones de 2021. Die Linke (La Izquierda), integrada por …ex integrantes del PC, maoistas, grupos trotskistas, e independientes, por su lado tuvo una subida importante confirmando la polarización y la búsqueda de opciones más radicales.

El Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz, quedó en tercer lugar con un 16%., haciendo la peor elección de su historia. Sus aliados los Verdes son cuartos con casi un 12%.

El previsto avance electoral de la ultraderecha, neonazi de AFD, expresa, como ha ocurrido con Trump, Meloni, Le Pen o Milei en Argentina, un equivocado voto castigo de un sector popular harto de los viejos partidos capitalistas tradicionales que ya han gobernado y llevado a la crisis social, a la caída del nivel de vida de millones.

En los días venideros veremos a través de los medios de comunicación esta “timba electoral” donde se negocian coaliciones y cargos como si fuera un mercado de ganado. Salga la coalición que salga ninguno traerá soluciones de fondo a los problemas actuales de vivienda, sanidad, educación, militarismo creciente, despidos en la industria, etc.

La campaña electoral

La campaña electoral estuvo marcada por un claro tinte xenófobo. Los partidos mayoritarios (SPD, CDU, Verdes y AFD) parecían competir por ver quién tenía una política más antimigratoria. El debate se centraba en demostrar que todos los males se deben a la gran cantidad de extranjeros y que, por eso, hay que “regularlos” dicen algunos, otros como la ultraderecha de AFD, expulsarlos directamente.

Pero cualquiera que haga un análisis mínimamente serio sabe que este ataque a la inmigración no tiene más que un uso meramente electoral y populista. Es un mero instrumento para distraer a la mayoría de la población de los problemas reales que aquejan al país y, así, evitar discutir las verdaderas soluciones. Está más que demostrado que Alemania no puede echar a los inmigrantes, sino que, por el contrario, necesita de la inmigración para cubrir cientos de miles de puestos de trabajo sin ocupar por falta de mano de obra, y que también necesita de la inmigración por los profundos problemas demográficos que tiene debido a su baja tasa de natalidad. Si se llevara a cabo una política de expulsión de inmigrantes, la producción capitalista alemana se vería paralizada prácticamente de inmediato.

La estructura capitalista alemana en crisis

El verdadero problema reside en la crisis estructural de su economía o lo que muchos economistas llaman el “fin del milagro alemán” o “fin de ciclo”. Esta situación de crisis profunda se debe a varias cuestiones. Algunas de carácter internacional y otras de carácter interno, que están entrelazadas. Veamos algunas de ellas.

Por un lado, está el agravamiento de la crisis capitalista mundial que ha generado una fuerte disputa inter imperialista, en la que Alemania quedó presa entre los dos principales contendientes, EE. UU. y China, y aunque sea la cuarta o tercera economía mundial, según las cifras que se tomen en cuenta, está muy por debajo de las dos principales potencias. Esta situación le obliga a pelear por un lugar en esa contienda con una mala relación de fuerzas. Además, es un país principalmente exportador y esta “guerra comercial” con aranceles, cuotas aduaneras y fuertes peleas por mercados, no le beneficia para nada.

Otros elementos a tener en cuenta son que, desde la II Guerra Mundial, sigue siendo un país muy controlado por EE. UU.; su principal industria, la automotriz, está muy tocada por la crisis del sector; la guerra entre Rusia y Ucrania provocó que dejara de recibir gas y petróleo a bajo coste para hacer funcionar su industria; es un país muy atrasado en todo lo que se refiere a la digitalización; etc.  A todos estos problemas se le sumó lo que fue el detonante para que se adelantaran las elecciones, que fue que la Constitución alemana le prohibiera al gobierno, encabezado por el socialdemócrata Scholz, poder aumentar el endeudamiento para reactivar la economía.

Ninguna alternativa real para las y los trabajadores

Lamentablemente no hubo ningún partido con un mínimo de representación que levantara un programa alternativo para la clase trabajadora y el pueblo.

Así CDU, AFD o BSD (el partido de Sara Wagenknecht, ex dirigente de Die Linke) centraron su campaña en la inmigración, ocultando de este modo su incapacidad de dar una propuesta económica que dé respuesta a la situación actual. El SPD y Los Verdes, por su parte, hicieron eje en la campaña del “cuidado que viene la derecha” para tratar de movilizar a su electorado y, de esa manera, obviar el desastre que está siendo su actual gobierno y esconder también que no tienen una propuesta alternativa para salir de la crisis.

Centrar el debate alrededor de la inmigración les sirvió a los partidos del régimen para evadirse de presentar propuestas concretas, y las pocas veces que se habló de soluciones económicas, algunos partidos plantearon la política del “déficit 0”, es decir recortes en todos los aspectos para equilibrar los números; y otros, propusieron el viejo modelo de endeudarse más para reactivar el mercado interno. Y como ya sabemos ninguno de estos dos proyectos trae beneficios para los/las trabajadores/as y el pueblo. Todos estos partidos, con sus matices, gobiernan y gobernarán para el gran capitalismo alemán.

Algunas conclusiones de las elecciones y las perspectivas

Es muy probable que surja una coalición de gobierno, encabezada por el conservador Merz, que no tenga una mayoría y una unidad clara para poder implementar el plan de recortes que necesitan para que las empresas alemanas recuperen confianza y mejoren sus tasas de ganancia. Los números muestran la falta de una clara mayoría y eso hará complicado conseguir un nuevo gobierno sólido. Pero más allá de cuan sólido sea el futuro gobierno o de si será capaz de terminar su mandato, lo que es seguro, es que, ya sea con el modelo de “déficit 0” o el modelo de aumento de la deuda, lo que le espera a la clase trabajadora son más recortes en cuestiones sociales como educación, sanidad y jubilaciones, más flexibilidad laboral “para que las empresas alemanas sean más competitivas”, aumento del presupuesto militar, apoyo al genocidio en Palestina, etc.

Como decíamos al principio las elecciones tuvieron que ser adelantadas y esto fue un acontecimiento que no es para nada normal en Alemania, sino un signo evidente de crisis política. La estabilidad que reinó durante décadas va llegando a su fin y va dando paso a una polarización social creciente. Está claro que la crisis ya no golpea sólo en la periferia, sino que ha entrado y ha venido para quedarse en el corazón de Europa. Hay un descontento social manifiesto y un aumento de los conflictos políticos y sindicales. En los últimos dos años hubo huelgas y protestas por aumento de salarios o mejores condiciones de trabajo en el metal, ferroviarios, portuarios, personal de tierra de Lufthansa, entre otros.

Ante esta situación la clase trabajadora tiene que dejar de ser mera espectador de este cine de terror capitalista y estar a la cabeza de las luchas, junto a la juventud y los sectores populares, que se van dando y las que vendrán. Habrá que enfrentar desde el minuto uno al nuevo gobierno. En los centros de trabajo y de estudio tenemos que elegir delegados/as combativos/as, tenemos que exigirles a las cúpulas sindicales que se pongan a la cabeza de las luchas y tenemos que levantar programas que representen nuestros intereses y den respuestas de fondo y de clase a los problemas presentes. En ese proceso es en el que programas y partidos se van poniendo a prueba. Esa es la base para que pueda desarrollarse una organización política alternativa y de clase, de una izquierda realmente independiente, que también sea una alternativa para enfrentar y derrotar el crecimiento de la ultraderecha. Es el momento en que se hace necesario, y también posible, construir un partido socialista y revolucionario. En esa perspectiva estamos trabajando las y los militantes de la UIT-CI en Alemania

Cine de aquí: 3 del 2024 y 1 estupendo de 2025: Parto

En el 2024 se estrenaron por lo menos 12 largometrajes de ficción puertorriqueños y este año promete el mismo número o + (incluyendo coproducciones) según los avances en salas de cine. Como vistazo final al 2024, comento lo que considero tres de los mejores (Las superestrellas de la lucha libre, 23 horas y Bella) y como premonición del 2025, me detengo en la excelente producción de Teatro Breve, Parto.

Las superestrellas de la lucha libre de Eduardo “Transfor” Ortiz, con un elenco diverso y muy talentoso y que estuvo en cartelera por meses en los cines comerciales a través de toda la isla, es un viaje al pasado glorioso de la lucha libre en Puerto Rico durante las décadas de 1980 y principios de 1990. Como anti-fanática de este espectáculo, conozco muy poco de esa época, pero la manera en que presenta el juego interno de los luchadores, la fascinación del público y la creación del espectáculo y de sus héroes, refleja muy bien lo sucedido en ese entonces y los errores, arrepentimientos, fallas y falsedades de las vidas personales de esos personajes que crearon en el cuadrilátero y que tuvo una fanaticada que todavía recuerda cada detalle.

Dos de los mejores filmes del 2024 fueron del mismo director, Bruno Irizarry, ambas producciones son muy distintivas por su género y temática. 23 horas (casi terminada antes del desastre de María y la llegada de la pandemia) es una mezcla de ciencia ficción, tiempos trastocados y preservación del ambiente vs el “gran desarrollo” de la construcción moderna como presenta el grupo Agua, sol y sereno en su obra “Una de cal y otra de arena”. Bella es un drama doméstico de una pareja, ella artista y él productor de teatro, que desean expandir su relación con un hijx. En 23 horas, Manolo, empleado por una compañía que se empeña en construir donde hay yacimientos indígenas, cumple con su trabajo a medias. Su mente siempre está llena de las posibilidades futurísticas según lee y ve en el cine y cuando encuentra un objeto de tiempos precolombinos e imagina (o no) su significado para esa civilización, se sale del encuadre del tiempo presente. Esta anomalía la percibe el aparato administrativo a cargo de mantener todo en su lugar sin que nada ni nadie altere esa estructura. A Lorena, con poca experiencia, pero mucho entusiasmo, se le encomienda penetrar el mundo de Puerto Rico y normalizar lo que Manolo acaba de alterar. Tiene 23 horas para lograrlo, si no…

Bella es un género diferente que Irizarry maneja muy bien sin caer en acercamientos trillados o intentar mezclar lo serio y lo cómico como sucede con tantos otros filmes y teatro nuestros. Toda la trama enfoca en el diario vivir de una pareja que se sabe agraciada por haber encontrado a la pareja perfecta, dedicar sus vidas a la vocación que les hace vibrar y tener el privilegio de vivir en un espacio apartado, hermoso y en contacto con la naturaleza. En este espacio a veces irrumpen visitas de familiares o amistades, pero la mayor parte del tiempo es tiempo compartido entre Marena (Aris Mejías) y Carlos (Ernesto Concepción). Decidir después de un tiempo, con la madurez que trae la experiencia y los logros, tener un hijx, parece lo correcto en esta etapa de sus vidas. Cuando después de un tiempo, esto no parece viable, la decisión de adoptar a un/a bebé que su gestora ha decidido ceder, se convierte en casi una decisión que puede alterar esa paz de familia que habían cultivado.

Y ahora nos llega Parto (directora Vivian Bruckman-Blondet; guionista Lucienne Hernández; cinematógrafo Pablo Ascanio) con cuatro actoras que llenan la pantalla de principio a fin: Isel Rodríguez (Pilar), Lourdes Quiñones (Agnes), Kisha Tikina Burgos (Diana) y Lucienne Hernández (Myrna). Como sucedió en Picando alante (director Israel Lugo, 2022), la comedia se basa en la realidad puertorriqueña donde se destaca nuestra humanidad al enfrentar situaciones difíciles con el humor alentador, burlón y sanador que nos caracteriza, pero, que conste, sin intento de cierre o salvamento. Y, al igual que en Picando, cada unx de lxs actorxs de reparto se luce cuando tiene sus 3, 5, 8 o 10 minutos en escena. René Monclova como Cisero, el esposo/compañero y futuro padre que quiere hacer las cosas diferentes de su 1era vuelta; Luis Gonzaga como Ulyses, el marido de Agnes que nunca ha aprendido a ser adulto; Cristina Soler como Johanna, la madre de Pilar que ahora pretende ser su sostén en esta etapa de su vida; Carola García como la que tiene que convivir con el nuevo rol de su ex ahora transformado; Luz María Rondón como la matriarca que no puede parar de criticar a Myrna para favorecer a los varones de la familia; Jéssica Rodríguez como Chavela, la doula, que se reviste de paciencia cuando tiene que enfrentar—en vez de integrar—las amigas de Pilar al proceso de parir; Villana Santiago como Chispa, la llamada a balancear el cuerpo y la mente y dejar a un lado las ansiedades que cada una trae.

Parto no baja la velocidad de sus acciones, las interrelaciones entre familia (heredada o escogida), los momentos críticos cuando se acerca la fecha de parir, las contracciones que no parecen producir el deseado empuje que tarda tanto, los aparentes choques con precisamente el modo de parir y las ideas malpensadas de cómo hacerlo (¿parto SIN dolor?). Según avanza la trama, nos adentramos a las vidas de estas cuatro amigas—tan distintas y tan iguales—a través de conversaciones, miradas reveladoras (“eye-shit”), críticas entre ellas y auto reflexión. Pero, en ningún momento, es celebratorio y engañoso de lo que es tener una relación sólida y amorosa a través del tiempo, de la franqueza necesaria para poder intercambiar ideas muchas veces incómodas y siempre saber que los momentos difíciles se confrontan mejor con el colectivo que, en este caso, es la amistad de estas cuatro mujeres.

Sobre el crecimiento de la ultraderecha en el mundo*

Miguel Sorans **

La tendencia al crecimiento de la ultraderecha en el mundo tiene como trasfondo las frustraciones de las masas con sus gobiernos y políticos capitalistas[1]

Es bueno también recordar que hay un ingrediente más, de porque perdió Trump. Cayó por la gran movilización de millones contra el crimen policial del afrodescendiente George Floyd.  Hubo una rebelión antirracista como hacía décadas no se veía en los EE.UU. Eso golpeó y debilitó a Trump. Eso también demuestra la debilidad de estos gobiernos de ultraderecha y el poderío de las masas si salen. Cuando salen, como salió en mayo de 2020, reventó a este facho, electoralmente. Pero Biden cae electoralmente, porque ya desde Obama, ese declive de los EE.UU. es el declive de su pueblo. Por ejemplo, en los EE.UU. 37 millones de personas, el 11% de la población, viven en la pobreza. Y cualquiera que vea cine, o serie, o vea el noticiero, va a ver la gente que vive bajo los puentes en EEUU, que vive en carpas en las plazas en Washington, la gente que vive en el subte (metro), y que eso es creciente.

Es interesante en esto una reflexión que hizo Paul Krugman, fue premio Nobel de economía de los EE.UU. y uno de los más destacados columnistas de The NY Times. Que después de 25 años se retiró y escribió una última columna. Y es interesante lo que él dijo, el comparó a cuando empezó a escribir su columna en el año 2000 a como está 25 años después los EE.UU. El optimismo que el veía de la gente, de los estadounidenses, del 2000, fue reemplazado “por la ira y el resentimiento”. Y otra definición que hace es que “hay un colapso en la confianza de las elites” (Clarin, Argentina, 11/12/2024). Un periodista pro capitalista como él refleja bien la crisis de los EE.UU. y del mundo, porque esto del colapso de la confianza de las elites es mundial. En Argentina también llegó Milei porque hubo “un colapso” político, si tomamos la definición de Paul Krugman, “de las elites”. Porque las y los trabajadores, los sectores populares ya no creen en los gobiernos patronales y es un fenómeno que se extiende a nivel mundial. Y que tiene que ver con el crecimiento de la pobreza y de la miseria, de la desigualdad. El último dato que hay de la desigualdad social mundial, que va en crecimiento, es que el 1% de la población mundial, o sea 56 millones de personas, se apropia del 46% de la riqueza del mundo, que tiene 8 mil millones de habitantes. En los 10 más ricos del mundo, los vemos a estos que gobiernan junto a Trump.

El crecimiento de la ultraderecha que es un tema de lógica preocupación, hacia donde va EE.UU., Argentina y el mundo. Trump, Milei o Meloni son fascistas, individualmente son fascistas. Otra cosa es si ya hay fascismo, esto es muy importante. El surgimiento creciente, el ascenso y la llegada a los gobiernos de personajes como Bolsonaro, Milei, Trump, Meloni, el crecimiento de Vox en España y Orban en Hungría, tiene que ver con este tema de las frustraciones que dice Paul Krugman. Nosotros los socialistas revolucionarios, los definimos como la ruptura de millones en el mundo y distintas expresiones en cada país, con sus partidos y sus direcciones políticas. Por eso muchos ya escriben preocupados, está entrando en “crisis la democracia”, que la gente se está inclinando a favor de regímenes autoritarios. No lo vemos así. Depende lo que queramos decir. Lo que está en crisis es lo que dice Paul Krugman, las elites burguesas. Es la crisis de la democracia burguesa, es la crisis de la aplicación de un capitalismo salvaje y explotador. Porque no pueden solucionar la crisis, sus herramientas son el ajuste permanente a los pueblos, son los planes de las multinacionales, del FMI, el Banco Mundial, etc.

La realidad es que existe, en la clase trabajadora y los sectores populares, una confusión tremenda en la conciencia porque todavía no hay una alternativa socialista clara en el mundo, ni para las elecciones ni para la lucha. Todavía estamos en un proceso de reconstrucción, por la liquidación de lo que se decía socialismo en el siglo XX, que no era socialismo sino un falso socialismo, era el estalinismo. O los Maduro, la reencarnación de estalinistas en forma de burgueses. Entonces, lógicamente la clase obrera ve que un supuesto izquierdista Daniel Ortega que encarcela y mata a la gente, o Maduro. O muchos en Argentina creen que la izquierda es Cristina o el peronismo. Por eso nuestra lucha por construir una alternativa, llegar a la clase obrera, a los sectores populares, a la juventud, para explicar cuál es la realidad de fondo.

Entonces, lo que está en crisis es la democracia burguesa, los parlamentos, los gobiernos, la justicia patronal. Estos sectores de ultraderecha usan esas crisis para hablar de la “casta” y presentarse falsamente como algo políticamente diferente. Cuando son parte de los políticos y gobiernos explotadores. Pero sus gobierno aún todavía no es el fascismo, todavía son fenómenos políticos electorales. Esto es muy importante, porque hay mucha discusión en la izquierda, incluso en el trotskismo. Hay mucho temor en la gente, en compañeras y compañeros nuestros, familiares amigos, en Argentina es concreto, Milei a dónde va. ¿Se viene el fascismo?.

Entonces, este es el problema: ¿Ya estamos llegando al fascismo? Nosotros decimos que no, porque el régimen fascista es otra cosa. Es importante aclarar, el fascismo es un cambio de régimen, el fascismo es Mussolini, Hitler, Videla. Es un golpe, se aplasta a la clase obrera, se prohiben las libertades políticas sindicales, van preso todos los que se oponen, desaparecidos… eso es el fascismo. Que fue derrotado cuando colgaron a Mussolini en abril de 1945 en Italia, hace 80 años. Pero el fascismo se recrea, nosotros lo vivimos en Latinoamérica, bajo otra forma, bajo dictaduras, como Videla o Pinochet.

Aunque por ahora no hay fascismo no podemos minimizar esa posibilidad. No, Milei es un peligro, Trump es un peligro. Hay que luchar para derrotarlos.

Hay sectores del peronismo y también de la izquierda que minimizan a Milei, argumentando que “no es fascismo” y, a veces, se oponen a levantar consignas “antifascistas”.

Los Trump, Milei, Meloni o Le Pen, aspiran a eso y por eso son un peligro, pero, por ahora, no lo pueden ejecutar. Elon Musk es la mano derecha de Trump, hizo el saludo nazi y abiertamente llama a votar en Alemania, en las elecciones de febrero, por el partido neonazi. Esto provocó que centenares de miles salgan a las calles en Alemania repudiando a Musk y a los neonazis. Todo esto se lo tenemos que explicar a las y los compañeros. Trump perdió las elecciones en el 2020 y no pudo imponer una dictadura fascista. Bolsonaro también, incluso ahora está juzgado y prohibido para ser candidato, e intentaron también un golpe fallido en Brasil. Entonces no es fascismo, pero es un peligro, por eso tenemos que repudiarlos y luchar.  Porque como siempre lo dijeron los revolucionarios marxistas, Trotsky y también Nahuel Moreno, al fascismo no se lo discute, se lo destruye con la movilización.

Entonces, estamos a tiempo, porque por el momento son fenómenos políticos electorales. Que hasta incluso pierden elecciones, porque no tienen condiciones para imponer dictaduras. Miremos el ejemplo de Corea del Sur esa supuesta democracia burguesa pro yanqui. El presidente, un Milei de Corea del Sur, perdió las elecciones legislativas en abril del año pasado y quedó en minoría en el parlamento y no podía lograr aprobar una ley de acuerdo a sus pretensiones y empezó con los decretos tipo Milei, a hablar contra la igualdad de género y a recordar los militares que gobernaban en los años 80. Entonces un día de noviembre decretó la ley marcial que suspendió el parlamento, todas las libertades, el derecho a la protesta, etc. Duró pocas horas y a las 4 de la mañana tuvo que levantar la ley marcial porque la gente empezó a salir a la calle en Seúl, la capital. Tuvo que renunciar, hubo huelgas y movilizaciones. En Corea del Sur que es un país que desde hace más de 60 años tiene bases con entre 60 y 70 mil soldados yanquis permanentes y que no pudieron impedir esas movilizaciones. Este hombre está siendo juzgado, y los fiscales se están debatiendo entre dos condenas, cadena perpetua o muerte, con la pena capital. Y ahora hay un gobierno provisorio de centro izquierda surgido del parlamento. Entonces por ahora el fascismo no está pasando y no pasaran si logramos movilizar.

Sigue vigente la consigna de que “al fascismo no se lo discute, se lo aplasta con la movilización”

A la ultraderecha hay que derrotarla con la movilización de masas. Todavía no han triunfado regímenes fascistas ni en EE.UU. con Trump, ni en Argentina con Milei. Pero no podemos confiarnos. Por eso fueron importantes las huelgas generales que hubo al principio del 2024, después la CGT pactó, como fue muy importante la marcha universitaria. Entonces ese es el camino para derrotar un Milei. No las elecciones, iremos a las elecciones y veremos los votos para fortalecer a Izquierda Socialista y el FIT-U[2] como alternativa política, pero para frustrar cualquier intento realmente fascista y contrarrevolucionario, hay que impulsar las luchas y la más amplia unidad de acción para lograrlo. Como lo evitó la movilización de George Floyd que hizo que finalmente Trump perdiera hasta las elecciones en 2020. Ese es el camino que tienen que retomar el pueblo y la juventud estadounidense y del mundo.

El otro ejemplo es la respuesta del pueblo palestino contra Trump y sus bravuconadas de querer expulsarlos de Gaza. Recibió una respuesta contundente. Trump dijo, la gente no puede vivir en esos escombros, “nosotros ofrecemos un plan de reconstrucción”, “se tienen que ir todos a Jordania y a Egipto”. Al mismo momento que decía eso, centenares de miles de palestinas y palestinos se dirigieron hacia donde vivían, en un espectáculo increíble. Emociona lo que hace el pueblo palestino, con carros con mulas, autos viejos, caminando, en bicicleta, con sus familias, llevando mantas y los colchones. Es una movilización de masas, es parte de su histórica resistencia. Todos dijeron “nosotros no nos vamos de acá”, “es nuestro hogar”, “es nuestra tierra”. Esa es la respuesta a Trump y a los fachos sionistas de Netanyahu y su gobierno. Que podrán seguir asesinando, ahora en Cisjordania, pero no van a vencer porque no lo han podido derrotar al pueblo palestino. El pueblo palestino es el extremo más claro de que a los fascistas se los puede derrotar, más tarde o más temprano. Como Izquierda Socialista y la UIT-CI esa es nuestra conclusión, nuestro rol y nuestra tarea. Siempre tratando de construir una alternativa de dirección política socialista revolucionaria, porque la salida de fondo a toda esta decadencia social y humanitaria, que existe en los EEUU, en Argentina y el mundo, es el socialismo en cada país y en el mundo, con democracia para el pueblo trabajador y los sectores populares. Y para eso es necesario seguir construyendo una alternativa socialista revolucionaria.

[1]Reproducimos parte de la charla realizada por Miguel Sorans, el jueves 30 de enero, organizada por la Juventud de Izquierda Socialista (JIS), juventud de la sección argentina de la UIT-CI https://uit-ci.org/index.php/2025/02/11/que-podemos-esperar-del-nuevo-gobierno-de-donald-trump/

[2]    Frente de Izquierda – Unidad formado por cuatro organizaciones trotskistas, entre ellas Izqujierda Socialista

*Reproducimos parte de la charla realizada por Miguel Sorans, el jueves 30 de enero, organizada por la Juventud de Izquierda Socialista (JIS), juventud de la sección argentina de la UIT-CI https://uit-ci.org/index.php/2025/02/11/que-podemos-esperar-del-nuevo-gobierno-de-donald-trump/

**Miembro de la dirección de Izquierda Socialista (Argentina) y de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI)