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Puerto Rico: centro importante del mundo deportivo en el 2024

Foto Alina Luciano/CLARIDAD

 

Especial para CLARIDAD

He tenido el privilegio de cubrir el deporte boricua por un poco más de 20 años.  Entre los eventos memorables que jamás olvidaré resaltan algunos llevados a cabo en nuestro país. Siempre recordaré la noche que Miguel Cotto se convirtió en campeón mundial por primera vez cuando noqueó en el Choliseo al brasileño Kelson Pinto en septiembre de 2004; los Juegos Centroamericanos de Mayagüez 2010 o los primeros dos Clásicos Mundiales de Beisbol, donde fuimos sede tanto en 2006 como 2009 y se vivió una experiencia increíble en el estadio Hiram Bithorn, por mencionar algunos.

Toda esta introducción es necesaria para manifestar lo importante que es que Puerto Rico sea una plaza importante de eventos de gran relieve a nivel mundial.  Desgraciadamente durante la última década eso había mermado por diferentes situaciones, algunas legítimas como la pandemia y otras relacionadas a gastos de producción, falta de interés económico por parte de los promotores y el gobierno, o desinterés de la empresa privada entre otros.

Tengo que admitir que eso ha cambiado en este 2024 con la celebración de un sinnúmero de importantes eventos que culminarán con el repechaje olímpico de baloncesto que se celebrará del 2 al 7 de julio en el Choliseo.

El pasado jueves, en el Coliseo Roberto Clemente, se llevó a cabo el primer juego de la ventana FIBA del Americup de baloncesto frente a Bahamas.   Al momento de este escrito, se está llevando a cabo el último clasificatorio olímpico de Surfing en las playas de Arecibo que otorga 16 pases a París 2024, catorce individuales y dos por equipos.

La semana que viene defenderán sus campeonatos de boxeo Amanda Serrano y Bomba González en el Choli, en la que será la primera ocasión desde el año 2010 que dos boricuas defenderán sus respectivos campeonatos mundiales en la isla en el mismo evento.   La cartelera tendrá transmisión global mediante la aplicación DAZN.

Por su parte la promotora Matchroom Boxing hace trámites para traer la segunda defensa del fajardeño Subriel Matías (campeón FIB de las 140 libras) a Puerto Rico en junio de este año, lo que sería otro evento de calidad mundial.  Por último, se llevará a cabo el repechaje de baloncesto de julio y ya, a partir del próximo lunes, estarán a la venta los boletos de los juegos.  El equipo masculino boricua tendrá que montar un verdadero trabuco ya que vienen potencias como México, Lituania e Italia si quiere tener la posibilidad de obtener el elusivo boleto olímpico que solo lo recibe el ganador.  Recordemos que en 5×5 masculino no se consigue un boleto olímpico desde 2003 cuando se venció a Canadá y se logró avanzar a los juegos de Grecia 2004 donde se obtuvo aquella recordada victoria sobre EEUU.

Sin duda el nuestro es un país deportista y cuando se realizan este tipo de eventos ganamos todos y el deporte vuelve a ser un elemento importante de nuestra economía y nacionalidad.

¡Qué vengan los eventos grandes!  Estamos listos.

 

Así de Claridad -Jamás olvidar: 50 años de la gesta de los boxeadores Wilfredo Gómez y José Luis Vellón

Gómez vs. Orlando Martínez Foto: cortesia Editorial deportiva Caín

 

 

Especial para CLARIDAD

Lo que hizo en el boxeo aficionado en el año 1974 el puertorriqueño Wilfredo Gómez es sin duda una de las grandes páginas doradas del boxeo no rentado en la historia del deporte boricua.

Su amigo del alma, el también boxeador aficionado para ese entonces, y hoy día presidente de la Federación de Boxeo de Puerto Rico, José Luis Vellón, le hizo una segunda voz de usted y tenga a Gómez ese año 1974.

De paso, y como se dice, – prohibido olvidar,- en el mes de marzo y luego en agosto de este 2024 se cumplirán 50 años de esa gesta de Gómez, quien para muchos fanáticos locales, es el mejor boxeador libra por libra que ha producido el País.

Bueno, pues ese 1974, Gómez, de 18 años de edad, le dio gloria a Puerto Rico cuando en los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en República Dominicana se agenció la presea de oro en los 54 kilogramos (118 libras) al dominar por nocaut en el combate final al venezolano Jovito Rengifo.

Su acto de grandeza, se puede decir que vino coronado antes de su oro, en la pelea semifinal, cuando derrotó al cubano y campeón olímpico del peso 54 kilogramos en Munich 1972, Orlando Martínez. Gómez lo dominó por decisión de 4-1.

En esos mismos Juegos Centroamericanos y del Caribe, otro boricua, el peso ligero Vellón (60 kilogramos-132 libras), ganó plata en su división, por lo que aquel 9 de marzo de 1974, sonó La Borinqueña y en el podio de premiación, dos boricuas se colgaron medallas, de oro y plata, para la historia.  El escenario de la grandeza boricua fue el parque Eugenio María de Hostos.

De paso, el boxeo puertorriqueño lució en grande en dicho evento internacional. Junto a Gómez y Vellón, los púgiles Julián Solís (peso mosca-51 kilogramos), el naguabeño Amador ‘Tato’ Rosario (63.5 kilogramos), Félix Lauser (75 kilogramos) y Gilberto Vega (81 kilogramos), ganaron preseas de bronce para la Isla.

De esa gesta, una nota publicada en el libro 80 años de acción y pasión: Puerto Rico en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 1930 al 2010, del historiador ponceño Carlos Uriarte, destaca lo siguiente respecto al triunfo de los boxeadores puertorriqueños en 1974.

«La sensación del campeonato fue el boricua Wilfredo Gómez que ganó la medalla de oro en el peso gallo (54 kilos). Gómez de 18 años y al que la prensa de la época lo bautizó como el “Niño de Las Monjas”, ganó tres combates. Su camino al oro lo abrió noqueando en el segundo asalto al colombiano Ramón Henríquez. Esa victoria lo adelantó a las semifinales contra el cubano Orlando Martínez, campeón olímpico de Munich 1972. Fue un combate movido con victoria contundente por decisión de 4 puntos a 1. La pelea por la medalla de oro fue contra el venezolano Jovito Rengifo, al que noqueó en el tercer asalto, para igualar la gesta de Juan Evangelista Venegas que ganó el oro en esta misma categoría en la edición de Barranquilla en el 1946».

José Luis Vellón. Foto: cortesía Editorial Caín

Vellón por su parte peleó por el oro en la final del peso ligero. El boricua ganó su primer combate ante el mexicano Francisco García con puntuación de 5 a 0. Luego en semifinales noqueó en el primer asalto a Clives Yeudy, de Haití, y pasó al combate final contra el cubano Orlando Palacios, perdiendo por decisión de los jueces 4 puntos a 1.  El asunto para Gómez y Vellón no se detuvo en marzo de 1974.

En el mes de agosto de ese mismo año, se celebró en La Habana, Cuba, el Primer Campeonato Mundial de Boxeo Aficionado (AIBA), y allí nuevamente la dupla de Gómez y Vellón fueron medallistas internacionales.  El evento se celebró desde el 17 al 30 de agosto y participaron 274 boxeadores provenientes de 45 países.  Cuba ganó ocho preseas (5-1-2), igualmente la Unión Soviética (2-2-4), mientras Estados Unidos ganó cuatro (1-2-1), y ocuparon los primeros tres lugares en el torneo.

Gómez le dio pasta y queso a todos sus rivales. Ganó sus combates por nocaut. Se agenció el oro en los 54 kilogramos al dominar en la final al cubano Jorge Luis ‘El Toro’ Romero, a quien derrotó por nocaut, no sin antes tirarlo a la lona en cinco ocasiones. Por su parte Vellón aseguró la presea de bonce tras vencer al estadounidense James Kenty por puntuación de 4-1.  Wilfredo Gómez, a quien años más tarde apodarían “Bazooka” en el boxeo profesional, representó a Puerto Rico, con 15 años, en los Juegos Olímpicos de Munich, Alemania, en 1972.

En dicho torneo peleó en las 112 libras y cayó en su primer combate por puntuación de 4-1 ante Mohamed Selim, de Egipto, un boxeador que le llevaba 10 años de edad y que participaba en sus segundos Juegos Oíimpicos (México 1968 y Munich 1972).  Selim cayó en su segunda pelea ante el irlandés Neil McLaughlin por nocaut segundo asalto.

En dicha división el oro olímpico fue para Georghi Kostadinov, de Bulgaria, la plata fue para Leo Rwabwogo, de Uganda, y el bronce para el polaco Leszek Blazynski y para el cubano Douglas Rodríguez.  Un total de 36 boxeadores representaron a 36 países en las 112 libras. El torneo olímpico se celebró del 27 de agosto al 10 de septiembre de 1972. Participaron 357 púgiles provenientes de 81 países.

Así de CLARIDAD, 50 años se dicen fáciles…y aunque parezca que fue ayer, quedará, eso sí, por siempre para la historia del deporte puertorriqueño, la gesta de la dupla Gómez y Vellón en el 1974.

Del otro Gómez, el campeón profesional, pues de ese hablaremos otro día.

 

 

 

Con-textos Ambigüedades de rojo carmesí

í

“El pintalabios irradiaba desde su boca
como una advertencia de tránsito. 
Pero ninguna advertencia suponía un obstáculo a la determinación
que marcaban los tacones en su caminar resuelto.

Por eso, Dolores iba con boleto de ida
y tres amuletos:  una pistola de truenos para hacerse oír,
la bandera de su patria que la rescataría del olvido,
y un escapulario para salvarse del infierno.”

Cesar Maraver
http://disparatexpress.blogspot.com
8/agosto/2010

Desde antes de que nos “descubrieran” los españoles, nuestra Isla y sus habitantes han (hemos) estado vestidos de ambigüedad.  Siempre hubo guasábara y mezcla:  arahuacos, taínos, caribes y sus ancestros llegaron del Sur en árboles ahuecados a piedra y fuego y se armaron y mataron entre sí como mejor pudieron.  Incluso se comieron unos a otros para ingerir la dignidad y fortaleza del adversario.  También esclavizaron a los vencidos y ‘expropiaron’  sus mujeres.   Y sobrevivieron.  El hipotálamo –mezcla de amor y guerra-  les salvó.  Puede ser que gracias a la plácida lucidez caribeña del taíno que aquí encontraron los conquistadores de 1492, creyendo que habían arribado al Oriente, hasta ese justo momento supieran  –los tainos-  qué y quiénes eran, y también, para qué.  Irónicamente, los únicos que no sabían dónde estaban eran los españoles.  Tal vez lo mismo ocurrió en 1898.  Tal vez eso haya ocurrido en un par de ocasiones más en nuestra confusa  historia, llena de auto-ficciones imprecisas y contradictorias, como el agua del rio de Heráclito, que nunca será la misma.

Quienes han tenido la paciencia para leer mis anteriores escritos aquí, saben que resisto la autocomplacencia generalizada de nuestro independentismo diverso y acrítico hacia su propio corpus de pensamiento y acción en el tiempo.  Puede ser que eso me haya granjeado un par de haters de pantalla y pixeles.   Pero hasta ellos hoy se sorprenderán, porque si alguna hipótesis exploro en esta reflexión sobre la historia ambigua de nuestros varios posibles amaneceres identitarios es la posibilidad de que  -contrario a lo que pensaba-  tal vez hoy estemos asistiendo al comienzo de otro momento colectivo lúcido, en el que entenderemos poco a poco para qué somos, quienes somos y empezamos a darnos cuenta de que esos contornos difusos, borrosos y hasta transcontinentales que siempre hemos sabido existen  -sin haberlos aún definido- forman parte del tuétano colectivo nuestro que es preciso salvar para nosotros mismos y que, si no comenzamos a consensuarlo ahora, estará en peligro de difuminarse en el tiempo, poco a poco, como una nube vanidosa en el mar inmenso de la historia.  Esa “conciencia para sí” que tendremos que construir juntos a riesgo de disolvernos, de generación en generación, dentro de otra también minoría étnica de la que formamos parte al otro lado del Atlántico  -pero que no es’ nosotros’-  viene ‘prestada’ del sabio alemán por analogía:  ‘conciencia de clase en sí’ y ‘conciencia de clase para sí’.

¿Por qué pienso esto ahora?, se preguntarán.  Les confieso que es un asunto más de hipotálamo y genes; alguien me corregiría “del corazón”, y no tanto de la reflexión de cortezas frontales.  Digamos que no es el obvio análisis jurídico que me hace reírme de la ‘nueva’ organización “Resistencia Autonomista”.  Éstos  -aunque nos toca atraerlos al ruedo del consenso-  aún viven en lalalandia.

Como lo expresa el artista Residente en su nueva entrega artística de múltiples plataformas, en los lugares en que las etnias están en guerra, igual que los antiguos Caribes y los tainos, allí la guerra y las definiciones identitarias son sangrientas y crueles, de violaciones físicas de niños, hombres y mujeres, masacres impensables llenas de sangre y odio cuyos resultados están lejos de cuajar algo permanente.  En cambio, en Puerto Rico nuestra convivencia  -violentísima a nivel individual por razones ídem– a nivel colectivo es heterogénea de maneras insospechadas.  Team Rubio nos unió, igual que los boxeadores, los artistas y las reinas de belleza en sentido de pertenencia a una identidad más deseada o intuida que conseguida o cristalizada, pero unánime.  En otros lugares no pueden sentarse en la misma mesa, ni siquiera verse sin intentar cobrar el odio adeudado a generaciones de ancestros.  Nosotros compartimos las medallas  -las reales y las cervezas-  entre camaradería y bromas, y nos abrazamos sabiendo que  olemos igual y que el sudor del trabajo nos une, aunque no nos demos cuenta.  Pero como otros, no nos entramos a tiros.  Para ello, haría falta un profundo agravio personal, individual.  Piénsenlo.  Por ideologías no pasamos de bromas e insultos,  y en los más graves casos, un par de ‘gaznatás’ con perdones pre garantizados.

Nunca nadie ha escuchado a un francés ni a un argentino gritar, corear o cantar “Yo soy (francés, argentino), pa’ que tú lo sepas”.  Ellos tienen conciencia nacional ‘para sí’.  Nosotros todavía no.  Pero tal vez estamos comenzando a tenerla.

Por eso, cuando la Dolores del epígrafe (es obviamente Lolita Lebrón) apareció en blanco y negro en las portadas de los periódicos del mundo el mismo día 1ro de marzo de 1954, cuando los cerezos florecen en Washington DC, marcó un punto medular de nuestra historia ambigua, cargándola hacia la sobrevivencia.  Irónicamente, ese mismo día, la humacaeña Rita Moreno aparecía a todo color en la portada de la revista Life.  Irónicamente, en esas mismas fechas, los cerezos florecen en Japón, donde nueve años antes, mientras desayunaba ham and eggs, Truman había despachado el Enola Gay  para aniquilar las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki.  Irónicamente, en ese mismo día 1ro de marzo de 1954, cuando Lolita y Rafael Cancel gritaban con balas “¡yo soy boricua!”, los Estados Unidos tiraron en la isla de Bikini una bomba “experimental” de hidrogeno de quince megatones que bautizaron con el también irónico nombre de “Bravo”.  Cayeron cenizas del cielo por varios días y aún los habitantes y descendientes de Rougelap hablan del día del “doble amanecer”.  Irónicamente, durante su juventud, Lolita Lebrón había sido Reina de las Flores en su Lares natal, donde en 1868 hubo un intento de amanecer verdadero.

No sabemos aún cuántos de estos amaneceres han ocurrido en Puerto Rico, verdaderos o imaginados.  Quisiera pensar que estamos presenciando el comienzo de uno real, en el que nos desnudemos del vestido de la ambigüedad identitario que el 1ro de marzo de 1954 marcaron para siempre las mujeres puertorriqueñas de ademan altivo y seguro de sí mismo.  Una con su pistola y escapulario, y otra con sandunga boricua y trasatlántica, predecesora de otras diásporas.  Ambas con los labios pintados de rojo, como advertencia.

 

Nota:  La idea para este Con-texto surgió de la lectura del texto citado en el epígrafe, de mi querido hermano Cesar Maraver, venezolano-puertorriqueño-caribeño, que como todos carga sin querer queriendo sus propias ambigüedades. 

Reproducimos este Con-texto conmemorando el glorioso 1ro. de marzo 1954.
Comentarios a:rei_perez_ramirez@yahoo.com

¿Quién pagará los platos rotos de Milei?

 

Javier Milei acaba de insultar groseramente, una vez más, al presidente colombiano Gustavo Petro. Desencajado, el presidente argentino persiste en sus ataques a propios y ajenos. Días atrás calificó a los miembros del Congreso de la Argentina como un “nido de ratas” (elegidas por la ciudadanía, conste); o a uno de sus ex compinches, Ricardo López Murphy como “traidor y basura”; y a su actual Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a quien en la campaña electoral la fulminó por ser una “montonera asesina”.

Los insultos al Papa Francisco fueron de una bajeza poquísimas veces vista en la historia, y así podríamos seguir elaborando una interminable compilación de las excrecencias verbales de un personaje alucinado, que habita una realidad paralela, que habla con su perro muerto (en cuyos consejos se inspira) y que no tiene la más pálida idea de la responsabilidad institucional que le cabe como presidente de la Argentina y que debería inhibirle de decir la primera barbaridad que se le pasa por la cabeza, teniendo en cuenta que sus palabras y sus gestos destemplados e irrespetuosos comprometen las relaciones internacionales de nuestro país.

Ahora en el marco de la conferencia de Acción Política Conservadora celebrada en Maryland -un show propio de Las Vegas montado para apuntalar las ambiciones electorales de Trump– acaba de decir que el presidente Petro “está hundiendo a los colombianos, y que es una plaga letal” para los habitantes de ese gran país. Antes había declarado que aquél era un “asesino colombiano que está hundiendo a Colombia.” Petro, un personaje íntegro y de una ejemplar coherencia, no tiene necesidad que nadie lo defienda de los vómitos verbales del impresentable presidente argentino. Sobre todo cuando se tiene en cuenta que éste sí está hundiendo a este atribulado país en una crisis integral, la cual día a día alimenta una “tormenta perfecta” que probablemente -insisto en lo probabilístico del pronóstico- termine por arrojar al energúmeno de la Casa Rosada a los basurales de la historia. No está demás afirmar que si hubiera un debate entre ambos presidentes sobre cuestiones económicas, sociales o internacionales Milei no resistiría más allá del segundo round, si se me permite la metáfora boxística, al ataque de Petro. Sería una fenomenal paliza la que sufriría el argentino.

La absoluta irresponsabilidad de Milei en los asuntos internacionales lo impulsa a proferir insultos a diestra y siniestra contra los presidentes de Colombia, Brasil, Cuba y Venezuela, para quedarnos sólo en la región; o la que también se manifiesta en el rechazo al ingreso al BRICS, el grupo más dinámico y promisorio de la economía mundial, lo que revela la supina ignorancia del personaje y de su Canciller en estas materias. A éstas habría que añadir el veto a la construcción del Canal Magdalena que otorgaría un acceso soberano de los ríos argentinos al Atlántico, sin pasar por Montevideo, hasta la política de indigna capitulación en el tema Malvinas, que tantas vidas costó a la juventud argentina.

Exabruptos verbales que se traducen en gravísimos yerros políticos que este país deberá pagar por largos años, producto de las sombrías fantasías de Milei en torno a ese inexistente capitalismo sin estado que proponen los burdos hechiceros de la Escuela Austríaca y al hecho, crucial desde mi modesto punto de vista, que para el presidente ni la soberanía ni la nación son cuestiones de importancia. Sobre todo para quien, como él, cree que la nación no existe y que no pasa de ser una molesta enteleqeuia urdida por los colectivistas con el objeto de dar basamento al Estado, el verdugo de los mercados.

Reproducido de www.pagina12.com.ar

 

La ola de extrema derecha en América Latina

 

En los últimos años, los gobiernos de varios países de América Latina han sido tomados por una oleada de actores políticos de derecha y talante entre liberal y conservador.

Nayib Bukele en El Salvador, Daniel Noboa en Ecuador, Jair Bolsonaro en Brasil y Javier Milei en Argentina ganaron las elecciones presidenciales de sus respectivos países con base en programas clásicos neoliberales y conservadores.

Aunque en 2022 Bolsonaro no logró prolongar su mandato presidencial, alrededor de 50% del electorado brasileño favoreció su programa de extrema derecha dejando al victorioso social demócrata, Lula da Silva, con poder político en nivel precario. En el caso del Perú, el presidente de orientación de izquierda, Pedro Castillo, fue reemplazado por su ex vicepresidente Dina Boluarte, con la venia y alianza inmediata a la extrema derecha en el congreso.

En contra ruta de esta tendencia, el ascenso al gobierno de Gustavo Petro en Colombia, Nicolás Maduro en Venezuela, Andrés Manuel López Obrador en México, Luís Arce en Bolivia, Gabriel Boric en Chile y Xiomara Castro en Honduras se presumía sería la concreción de una segunda marea rosada a dos décadas de la primera eclosión del progresismo latinoamericano. Sin embargo, estos proyectos de transformación social impulsados por actores identificados con la izquierda latinoamericana exponen una profunda crisis, de consistencia entre horizonte y medios.

En esta situación, parecería que la lucha por una sociedad en la cual el ser humano viva en armonía con otros seres humanos y donde las relaciones no estén cosificadas y mercantilizadas, se habría convertido en combate del pasado y que lo conveniente sería la gestión racional del estado. Así, la lucha por una formación socioeconómica en la cual se busque el desarrollo pleno de todos los seres, de todas sus habilidades, capacidades y deseos, de su naturaleza social, parece no encajar ya en la dinámica del siglo XXI.

La sociedad libertaria que Javier Milei postula construir en la Argentina está basada en la idea del filósofo escocés Adam Smith de que los seres humanos son racionales, calculadores y actúan exclusivamente por los intereses económicos personales. En tal sentido, la conducta del ser humano está dirigida por el egoísmo, el deseo de ser libre, el sentido de propiedad, y la tendencia de trocar, permutar y cambiar una cosa por otra. La lógica de este pensamiento propone que cuando cada uno persigue su propio interés, se genera bienestar para toda la sociedad. Uno no debe hacer el bien porque lo bueno surge como un producto del autointerés. Por tal razón, el estado no debe intervenir en la economía: laissez faire, laissez passer.

En la concepción de los libertarios, siguiendo lo que decía la, ahora clásica, neoliberal y exprimera ministra de Inglaterra Margaret Thatcher, no existe tal cosa como la sociedad sino solo hay hombres y mujeres individuales, y hay familias. Ningún gobierno puede hacer nada excepto a través del individuo y el individuo se mira a sí mismo primero.

Los adeptos a la actual corriente neoliberal en su versión radical expresada por Javier Milei, no son 100% adherentes a la teoría económica liberal de Adam Smith y de Friedrich Hayek, como pretenden ser. Smith, por ejemplo, consideraba que el mercado era un mecanismo eficiente de regulación de los precios. Además, el gurú del capitalismo de mercado, pensaba que la competencia entre empresas hacía que los precios bajen. Smith creía también en la competencia perfecta y estaba en contra de los monopolios porque eran una conspiración contra la población para aumentar los precios.

Milei, por su parte, no quiere regular los mercados porque el fundamento de su pensamiento es la ley de selva donde solo los más fuertes vencen. Milei no atacará los monopolios porque la competencia también hace que las ganancias bajen. Milei es un claro representante del capital transnacional y monopolístico. En su agenda de acción inmediata, la mentada “ley ómnibus”, la privatización de lo que falta privatizar, la desregulación total de la economía y la eliminación de las restricciones de importaciones, por ejemplo, favorecen el gran empresario y no a las micro y pequeñas empresas argentinas.

Hayek no estaba en contra del papel activo del Estado en la economía porque pensaba que éste debe ayudar a crear condiciones favorables para el desarrollo de los mercados. No debiendo comprometer el espíritu de libre empresa, por ejemplo, dando subsidios y dar concesiones a monopolios. Por su parte, Javier Milei forma parte de la casta del gran empresariado.

Las teorías de Smith y Hayek son útiles para el verdadero “proyecto libertario”, que consiste en mejorar las condiciones existentes para la acumulación del capital porque el capitalismo no puede sustentarse si no se da la acumulación. El capital se acumula para crear nuevo plusvalor. En el caso de que no se genere éste, no se puede crear capital y el capitalismo entra en crisis. La acumulación de capital es el motor del desarrollo capitalista. Es la causa del progreso económico como también de la crisis económica.

Al respecto de esta lógica, mientras que en las décadas después de la Segunda Guerra Mundial hasta los años setenta se usó la política Keynesiana, expresada en América Latina en las políticas de industrialización y la sustitución de importaciones (ISI), del estructuralismo y el desarrollismo, en la década de los ochenta se inició la era neoliberal a nivel mundial. Es decir que, los ajustes y cambios de modelos económicos corresponden, en la primera y última instancia, a las necesidades del capital dominante.

El programa de Milei, como también las intenciones de Noboa (privatizaciones, leyes a favor del gran capital en relación a temas impositivos), son, en suma, una versión muy radical del neoliberalismo y solamente comparable con lo que Alberto Fujimori había hecho en el Perú, o Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia en la década de los noventa del siglo pasado. La viabilidad de estos programas e intenciones, al igual que en los casos mencionados y otros países del continente, depende de su implementación en una situación de profunda crisis económica y social. Y eso no es coincidencia como explicó Naomi Klein en su libro La doctrina del shock. Para asegurar su implementación se necesita el apoyo de la fuerza bruta.

Para los fines de acumulación no es suficiente que se mejoren y amplíen las condiciones económicas, también se requiere de ciertas condiciones sociales. Por eso, estado y burguesías tratan de diezmar el movimiento popular y sindical como también se proponen eliminar los derechos laborales. He aquí, la raíz por la cual las ideas económicas libertarias se juntan con las ideas conservadoras. Es justamente esta combinación que hace que Bukele, Bolsonaro, Noboa, Milei y Boluarte sean agentes de extrema derecha. Se supone que el mercado solucione los conflictos económicos, como también que, las fuerzas y las leyes represivas solucionen los conflictos sociales. La extrema derecha, en tal sentido, requiere un estado fuerte para sofocar las protestas sociales, pero también un liderazgo fuerte que provoque la identificación de la población con el estado, su alienación de la realidad opresiva.

La vinculación del gurú neoliberal mundial Milton Friedman y sus pupilos, los Chicago Boys, con el estado chileno liderado por Pinochet en la década de los setenta del siglo pasado es una demostración del carácter sumamente antidemocrático y represivo del pensamiento neoliberal, hoy pensamiento libertario. La propuesta de Milei para solucionar problemas delincuenciales con plomo y su amenaza para cortar el apoyo estatal a todos aquellos que protesten contra su régimen, son la versión argentina del Chile pinochetista o el retorno del terror de estado en la misma Argentina de las décadas de 1970 y 1980.

La violencia delincuencial que azotó Ecuador en las primeras semanas de enero de 2023 no responde exclusivamente al resultado del modelo económico neoliberal que empobrece las poblaciones, sino también es producto de la ideologización liberal de las masas populares. Eso también explica, por una parte, la victoria de los candidatos presidenciales anti-populares. Estos candidatos funcionales al capital encuentran apoyo por parte de los empresarios como también de las masas informales, pobres y trabajadores formales, porque la ideología liberal del Homo Economicus, del hombre que busca tener más haciendo menos o con las menores fuerzas posibles, ya está en su conciencia. La realización humana a través del consumo y la ideología individualista forma parte integral de los pensamientos, sentimientos y los actos de las clases y estratificaciones sociales explotadas y oprimidas por el capital. Todo ello, junto al hecho de que el neoliberalismo destruye los tejidos sociales, contribuye al crecimiento de los grupos delincuenciales y a la ferocidad de sus actos.

El programa económico de los libertarios no es un camino a la libertad sino a la alienación y la opresión. Servir al capital, día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, para sobrevivir. Es más que servidumbre, es esclavitud. Su programa político y social es el camino al fascismo. Los libertarios eliminarán la libertad.

Frente a la ola de la extrema derecha, ya no basta con resistir y pelear contra las fuerzas oscuras, las camisas negras disfrazadas con banderas económicas celestes. Las fuerzas progresistas deben ejercitar la autocrítica y reflexión sobre la organización, táctica y estrategia, para que su concepción sobre la sociedad vuelva a cautivar y transformar la conciencia de las masas. Pues, de lo que se trata, en nuestro continente, en el siglo XXI, es la constitución de un ser humano nuevo, sin alienación, pleno en el ejercicio de sus potenciales individuales y sociales.

Reproducido de www.rebelion.org