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Celebran medio siglo del En Rojo

Foto por: Alina Luciano

 

 

La actividad contó con lecturas de algunas excolaboradoras

 

En Rojo

Celebrando los 50 años de su suplemento cultural, el En Rojo, CLARIDAD organizó el pasado 12 de diciembre un conversatorio que reunió, entre otras figuras, a excolumnistas de la otrora sección El relevo: Carmen Lugo Filippi, Rosa Luisa Márquez, Ana Lydia Vega.

Alida Millán Ferrer, directora del semanario, recordó los esfuerzos iniciales de lanzar la revista junto a la edición semanal de CLARIDAD, al igual que reconoció las contribuciones de figuras como Gervasio Morales Rodríguez, exdirector del En Rojo, y Edwin Reyes, poeta fundador del En Rojo y exsecretario de asuntos culturales del Partido Socialista Puertorriqueño.

“A lo largo de estos 50 años, En Rojo ha sido un faro de pensamiento crítico y resistencia. Desde su fundación ha dado voz a escritores, artistas y pensadores que han luchado por nuestra cultura patria”, leyó Millán Ferrer en palabras del director actual del suplemento, Rafael Acevedo Rodríguez.

Por igual, el mensaje de Acevedo Rodríguez evocó la efervescencia de la época en que personas como Emilio Díaz Valcárcel, Pedro Juan Soto, Miñi Seijo Bruno, doña Loida Figueroa y otros nombres que colaboraban con el En Rojo, espacio que da “paso a las mejores plumas del país” desde 1974.

Para Carmen Ortiz Abreu, presidenta de la Junta Directiva de CLARIDAD, el medio siglo del En Rojo se une a los 50 años del Festival de CLARIDAD y, asimismo, a los 65 años del semanario histórico, una muestra de “la pertinencia de CLARIDAD, la perdurabilidad de CLARIDAD y la resistencia de CLARIDAD y de En Rojo”. Del mismo modo, Ortiz Abreu compartió un mensaje de Morales Rodríguez, quien se excusó de la actividad.

“Agradezco profundamente la oportunidad y fortuna de que, en esas cortas décadas, haya podido compartir con decenas, quizás cientos, de seres de enorme talento cultural, artístico y compromiso patrio, que sirvieron también en ampliar mi conocimiento y mi compromiso”, rezó la misiva del primer director de la revista.

Mediando el panel, el doctor Jorge Lefevre destacó el desempeño de otras secciones de columnas como En reserva, en la que Lefevre aporta, Fuera de quicio y Será otra cosa. En ese sentido, el también profesor enlazó el “diálogo” que existe entre estas diversas publicaciones, por su impacto sociopolítico.

El relevo, luego El tramo ancla

En enero de 1985, a Luis Fernando Coss y Graciela Rodríguez Martinó les “sedujo” la idea de crear un espacio de columnas que, eventualmente, llevó El relevo por nombre. “Una carrera con siete escritores pasándose el batón de El relevo hasta llegar a la meta”, de acuerdo con una de las autoras más prominentes de la sección, la doctora Ana Lydia Vega.

“Siete fuimos los primeros corredores. Número cabalístico, que remite a las Siete Potencias africanas, los siete contra Tebas, los siete pecados capitales y hasta los siete enanitos de Blanca Nieves”, bromeó Vega. Además, la autora de Falsas crónicas del sur reseñó la fama que tuvo el segmento de columnas. Pautada hasta junio de 1985, la sección fue extendida hasta diciembre del mismo año.

En 1989, la Editorial de la Universidad de Puerto Rico (UPR) publicó El tramo ancla, una compilación de las columnas de Kalman Barsy, Magali García Ramis, Carmen Lugo Filipi, Rosa Luisa Márquez, Juan Antonio Ramos, Edgardo Sanabria Santaliz y Ana Lydia Vega.

“El libro también fue un palo. Hubo que reimprimirlo varias veces, a través de los años, y se convirtió en material escolar y tema de foros universitarios”, agregó la autora de Esperando a Loló y otros delirios generacionales.

De los siete columnistas, sólo Ana Lydia Vega, Rosa Luisa Márquez y Carmen Lugo Filippi pudieron asistir. No obstante, Barsy y García Ramis enviaron mensajes para compartir con los presentes, que eran más de 50 lectores, contribuidores y amistades. En el caso del mensaje de García Ramis, Vega leyó la historia detrás de la columna “Hostos, broder, esto está difícil».

La segunda conferenciante, Rosa Luisa Márquez, confesó que nunca pensó que iba a escribir, pero que no paró de hacerlo desde su primera columna en El relevo. Para ilustrar su experiencia, la teatrera narró “¡Madre! (Saco y tranco) y maestra”. La columna, aplaudida como las demás, exploró temas de identidad, memoria y la figura maternal.

Luego, la escritora Carmen Lugo Filippi relató su columna “Antes de 1978”, un recuento nostálgico de la relación entre la autora y Carlos Soto Arriví, una de las dos víctimas de los asesinatos del Cerro Maravilla. Lugo Filippi fungió como madre adoptiva del fenecido patriota.

Por último, Vega contó la historia de una cuitada universitaria en La gurúa Talía, un texto que explora, de forma satirizada, el machismo en los movimientos de izquierda. Mediante cartas llenas de ironía, referencias políticas y sugerencias amorosas, esta columna revela la historia de una consultora político-sexual que recibe quejas de una joven madre insatisfecha con su relación.

Tras las reflexiones, anécdotas, los cuentos y sus subsecuentes ovaciones, se develó el cartel que el maestro Nelson Sambolín hizo para los 50 años del En Rojo. Igualmente, se reconoció a María Cristina como la colaboradora más antigua del suplemento cultural. Como “ñapa”, la Tuna Bardos de la UPR cantó unas piezas en honor a la revista que, por los últimos 50 años, ha sido portaestandarte de la cultura puertorriqueña.

El fiscal Rafael Vicente Pérez Marchand, su acto de valentía moral y su transformación ideológica.

Papio Paz y Heriberto Marín, frente a la bandera de la Masacre de Ponce. Foto Universidad Interamericana

 

 

En mis recientes conferencias sobre temas históricos he citado una frase del portugués Premio Nobel de Literatura José Saramago. Hoy es una cuña importante en esta actividad en este recinto universitario:

“Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque empieza por el olvido y termina por la indiferencia”.

Gracias… por llevar a cabo esta actividad. Porque hoy cumplimos con el señalamiento de Saramago:

  • Ni la Masacre de Ponce
  • Ni Dominga de la Cruz Becerril
  • Ni Rafael Pérez Marchand…
  • Ni todas las víctimas de la represión colonial en Puerto Rico serán para nosotros indiferentes, quedarán en nuestras memorias].

—

Hablar de un tema tan crudo como el de la Masacre de Ponce no es común en Puerto Rico. Se nos ha tratado de ocultar parte de nuestra historia. Se nos presenta de manera muy simple, con poco o ningún análisis. Como si Puerto Rico no tuviese historia trágica, como tampoco épica. Poco o nada se nos dice de los más de 80 muertos a consecuencia del Grito de Lares. Muertos en batalla y su mayoría en las prisiones. Poco o nada se nos cuenta de los miles de encarcelamientos a quienes luchaban y se vinculaban con el ideal de la independencia de Puerto Rico bajo el colonialismo de Estados Unidos en el país. Tampoco se nos habla de los 17 asesinatos a independentistas en la década de 1970, a solo 50 años de hoy.

Por lo tanto, debemos concluir, que tampoco se nos ha hablado de manera profunda y con muchas de las interioridades del tema que nos congrega hoy aquí, la Masacre de Ponce. Sobre esta tragedia puertorriqueña no es cuantioso lo que se ha publicado. Dada una rápida revisión bibliográfica apenas encontré unos cinco libros, incluyendo folletos y la publicación de la magistral conferencia dictada por el abogado entonces Rafael Vicente Pérez Marchand en el Ateneo Puertorriqueño, 30 años luego del suceso. Tampoco se nos habla de quién fue él y por qué tomó la decisión de renunciar a su cargo de fiscal de distrito a los pocos días de la Masacre de Ponce.

De este personaje, muy poco conocido en la historia de Puerto Rico, es que deseo centrar mi exposición de hoy, no sin antes entrar en un breve recorrido histórico de la década de 1930, cuando ocurre la Masacre de Ponce, y se agrade sin misericordia alguna a miembros del Partido Nacionalista de Puerto Rico, presidido por el patriota Pedro Albizu Campos. Como expresara en una entrevista que le realizara el intelectual y académico George Fromm al licenciado Lorenzo Piñeiro en 1969 para el periódico La Escalera, fue “la más brutal agresión contra el Partido Nacionalista de Puerto Rico”.[1] Piñeiro era en 1937, cuando la Masacre, el secretario general de dicho partido, además era de Ponce. Le resume Piñeiro a Fromm que fue una persecución organizada y sistemática contra ellos comenzada a inicios de la década del 30. Le recuerda al entrevistador la masacre de Río Piedras cuando pierden la vida cuatro jóvenes nacionalistas a poca distancia de la Universidad de Puerto Rico, los asesinatos en el mismo cuartel de la policía en el Viejo San Juan a Elías Beauchamp e Hiram Rosado, los asesinatos a nacionalistas en Utuado, los impedimentos a que nacionalistas efectuaran actividades, entre otras desgracias. De mi parte, tengo que agregar, basado en datos ya publicados en algunos de mis libros, especialmente en la nueva edición de Sentencia impuesta-122 años de encarcelamientos por la independencia de Puerto Rico,[2]  que en esa década de 1930 por lo menos hubo 25 asesinatos a independentistas y, de los podido contabilizar que fueron a prisión el total es de 64, sin incluir casi una centena de encarcelados por romper casillas del correo de Estados Unidos.

No fue una década fácil para el independentismo, como tampoco para los que luchaban por la justicia laboral, quienes llevaron a cabo una infinidad de huelgas en esa época. La represión fue tan abrumadora que se llegó a prohibir la conmemoración del Grito de Lares y otras actividades independentistas. Fue la década en que el gobierno colonial de Puerto Rico se militarizó con militares estadounidenses de experiencia como el gobernador Blanton Winship, el jefe de la policía Elisha Fracis Riggs, el fiscal Cecil Snyder y el juez Robert A. Cooper.[3]

Cuando Pérez Marchand es nombrado fiscal del distrito de Ponce en 1932 ya cargaba con un gran reconocimiento por el prestigio ganado como abogado, por su desempeño como líder cultural y político, entre otros campos que expondré más adelante. Comenzó a ejercer como abogado en 1915. Fue socio de los conocidos abogados José Tous Soto y Francisco Parra Capó. Era graduado de derecho en la Universidad de Pensilvania en 1914.

En el campo político presidió la Asamblea Municipal de Ponce desde 1925 a 1928. Pertenecía entonces al partido Alianza de Puerto Rico y era de la línea anexionista, “pro americano”.[4] En 1929 fue Juez Interino y luego Juez Sustituto de la Corte de Distrito de Ponce, cargos designados por el gobernador de Puerto Rico.   Antes de la Masacre de Ponce en 1937 fue agregado consular de Cuba en Ponce (1927), miembro de la Junta Administrativa del Muelle de Ponce (1927-1930), incorporador del hipódromo de Ponce (1924), desde 1920 socio de número del Ateneo Puertorriqueño, miembro del grupo para la erección del monumento en honor a Román Baldorioty de Castro (1927, también lo fue Albizu Campos), miembro de la Junta Examinadora para candidatos a ejercer en el tribunal federal (1923), presidente del Ateneo Ponceño (1930), miembro de la junta del puerto de Ponce, nombrado por el gobernador Teodoro Roosevelt, hijo (1930), presenta a la poeta chilena Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral en el Teatro Broadway en Ponce (1931), fundador de la Liga Cívica Reformista, para la reforma electoral (1935) y miembro de la directiva Pro Arte de Ponce (1936), dejando de mencionar muchos otros renglones en que este abogado estuvo directamente involucrado antes de que tomara la decisión de renunciar al cargo de fiscal por los sucesos del 21 de marzo de 1937 en Ponce.[5] Su curriculum vitae hasta su fallecimiento en 1972 es sumamente impresionante.

No puede existir duda alguna del prestigio que se había granjeado Pérez Marchand cuando ejercía como fiscal al ocurrir la masacre en 1937. Sin haber incluido yo su defensa por el derecho al sufragio de la mujer, por el derecho de los puertorriqueños a elegir al gobernador, su apoyo al cooperativismo, especialmente en el campo tabacalero, su desempeño como agricultor, su defensa del valle de Lajas y Guánica para la defensa de las aguas de la zona, y mucho más en las décadas de 1920 y 1930. Por cierto, cuando ocurre la masacre se encontraba en su finca en Juana Díaz y llega horas más tarde, ya de noche al lugar de los hechos.

Como expresé, Pérez Marchand no era independentista entonces, todo lo contrario, pro estadounidense al punto hasta de celebrar el Día del Patriotismo de Estados Unidos en 1924.

Pérez Marchand resistió las presiones del gobernador Blanton Winship y del Procurador General Benigno Fernández García, el jefe de los fiscales, para que acusara a las víctimas o supervivientes de asesinato. Sin embargo, se exoneró a los cuatro policías que él acusó de asesinato. En su renuncia al cargo de fiscal en el telegrama que le envía al gobernador Winship, le expone las razones que ya le había enviado al Procurador General Fernández García, entre otras las siguientes, expresadas por él mismo: el no estar de acuerdo en “cuanto al modus operandi siguiéndome sobre normas de conductas del fiscal de este distrito en relación con dichos acontecimiento”; “por entender yo que la Ley Especial núm. 21 de junio de 1936 pone toda la responsabilidad de la investigación en tales casos en la del fiscal de distrito correspondiente…”; además, que era un caso de delicada confianza; y que su renuncia era irrevocable.[6]

Para Lorenzo Piñeiro, Pérez Marchand “…prefirió renunciar a su cargo, antes que convertirse en parte de la conjura”.[7] Otro prestigioso abogado que ha escrito sobre la Masacre de Ponce, el reconocido intelectual Carmelo Delgado Cintrón, expone que el gobernador Winship le ordenó a Pérez Marchand a acusar a los nacionalistas y exonerar a los  policías acusados por violar derechos civiles y asesinato, a lo que el fiscal se niega, y nombra su acción “como un acto de valentía moral”, agregando que el fiscal cumplió con su función.

Pérez Marchand estuvo 30 años sin públicamente hablar de la Masacre. No es hasta el 20 de abril de 1967 cuando da una charla de 45 minutos en el Ateneo Puertorriqueño en la que detalla lo sucedido y expresa su sentir. Esa charla la tituló “Reminiscencia histórica de la Masacre de Ponce”. A los pocos años, en 1972, fue publicada con el mismo título por el Partido Nacionalista de Puerto Rico. Se puede conseguir por Internet, pero es preferible escucharla.[8] Gracias al historiador Guillermo Morejón, quien me la envió de manera digital, no tuve que ir al Archivo General de Puerto Rico a conseguirla en audio. Expongo que es mejor escucharla, porque Pérez Marchand era un gran orador y esa noche en el Ateneo Puertorriqueño ofreció una conferencia verdaderamente magistral. Quien lo presenta – no se logra identificar – dice sobre Pérez Marchand que adoptó una decisión digna. El exfiscal no quiso mencionar nombres, ya que la mayoría había muerto, incluyendo los responsables.

Pasa a explicar cómo llevó a cabo su investigación de manera objetiva, y concluye que “fue una macabra matanza”, y que se profanó el Domingo de Ramos. Va narrando paso por paso cronológicamente, concluyendo que el derecho a la vida y a la libertad de expresión fueron violados. Narra que como fiscal solo podía localizar cadáveres y sobrevivientes. De manera bien tétrica relata su experiencia con el policía que fue a notificarle que tenía que reportarse. Ese agente le expresó: “Dios mío, ayúdame, que me voy a volver loco”. Al poco tiempo el policía muere. La viuda ante el dolor tan grande no permitió que el jefe de la policía entrara a su casa durante el velorio.

La charla en el Ateneo fue muy emotiva, con expresiones pausadas, de una gran oratoria con mucha pasión. Habló de los asesinatos perpetrados por la policía, de las torturas cometidas en los cuarteles policiacos contra los detenidos, incluso el caso de un miembro de la Guardia Nacional que residía cerca del comité Nacionalista y que fue acribillado y rematado en el suelo por la policía. También narró otros casos igual de terribles.

La investigación la efectuó en cuatro días. Le envió su informe al Procurador General y al gobernador Winship. El mismo día de la Masacre el gobernador le telegrafió al presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt indicándole que la policía había sido atacada por los nacionalistas, lo que contradecía el informe del fiscal Pérez Marchand.

Pérez Marchand en la década de 1940 pasa a defender el ideal de la independencia de Puerto Rico. Fue miembro del Partido Independentista Puertorriqueño – PIP. Su evolución ideológica trascendió de ser miembro del Partido Republicano de Puerto Rico, luego de la Alianza de Puerto Rico, y del Partido Liberal, al PIP. Llegó a participar en la década de 1960 en actividades del Movimiento Pro Independencia – MPI. Llevó casos del PIP junto con Gilberto Concepción de Gracia, Rafael Arjona Siaca y Francisco Susoni, hijo. Se opuso a la imposición de la Ley 600, y con Arjona Siaca le envían carta al presidente de Estados Unidos Harry S Truman explicando sus motivos.

Defendió a Juan Antonio Corretjer cuando presidía en 1950 la Unión del Pueblo Pro Constituyente al ser acusado junto a otros compañeros en los días de la insurrección nacionalista. Defendió en esa álgida década de 1950 a miembros del Partido Comunista de Puerto Rico.

En el campo legal estableció varios precedentes. En 1951 recurre en apelación al Tribunal de Boston en defensa de un acusado con insolvencia económica en Puerto Rico. Lo lleva en conjunto con Santos P. Amadeo. Fue el primero caso en Puerto Rico en que se le permitía al apelante litigar en forma paupérrima. Era un caso de asesinato.

Pérez Marchand fue uno de los abogados que impugnó la Ley 53 de 1948, la conocida como la “Ley de la Mordaza”. Ley que llevó a la cárcel a más de 200 independentistas en la década de 1950.[9] En 1953 llevó también un caso sobre el derecho a la confrontación de los testigos, en conjunto con Santos P. Amadeo. Se les unió el abogado Miguel Velázquez. En 1971 fue parte del cuerpo de abogados que impugnaron la constitucionalidad del reglamento del Tribunal Supremo limitando a cinco las veces de tomar el examen de reválida. Junto a Santos P. Amadeo y Pelayo Román Benítez representaron a estudiantes que habían tomado el examen de la reválida en varias ocasiones.[10]

Antes de finalizar deseo contarles una anécdota que me refiere en buen amigo y gran abogado criminalista Enrique Ayoroa Santaliz. Recién él graduado de derecho de la Universidad Católica en Ponce, apadrinó a unos estudiantes de esa universidad. El grupo invitó a Pérez Marchand para que les conferenciara sobre la Masacre de Ponce. El exfiscal les narra una anécdota: iba en un vuelo a Estados Unidos en el que tuvieron que hacer un aterrizaje de emergencia por desperfectos del avión. Aterrizan en un pueblo en el estado de Georgia. A Pérez Marchand le pareció conocido el nombre del pueblo. Era el pueblo de donde era oriundo el gobernador Winship. Tomó un taxi y fue Pérez Marchand directamente al cementerio. Buscó y buscó con gran determinación la tumba del responsable de la Masacre de Ponce. Finalmente la encontró, y ante donde está sepultado Winship, le expresó al estudiantado de la Universidad Católica: “Me puse delante de ella y la escupí”. Según el recuerdo de Ayoroa Santaliz: “Aquel desenlace dramático inesperado, sacudió a toda la audiencia de pies a cabeza. Él tenía un modo de hablar pausado y ceremonioso”. Añade el amigo Ayoroa Santaliz que el estudiante que invitó a Pérez Marchand lo hizo a través de unos parientes suyos. Ese estudiante fue Pedro Goyco Amador, luego Fiscal General de Puerto Rico. Casualidades de la vida.[11]

Deseo añadir una anécdota personal. Siendo periodista, cubriendo un caso judicial, me sorprendió muchísimo las expresiones del fiscal Roberto Farinacci García al juez, algo que nunca he olvidado. En resumen, el fiscal Farinacci García expresó que él como fiscal no estaba para acusar de manera obligatoria a quien entendía que era inocente, y retiró los cargos.[12] Conociendo hoy la historia de Pérez Marchand, comprendo que no fue en vano su acto de valentía moral.

Desde que Pérez Marchand comenzó su caminar político en Ponce especialmente desde la década de 1920 fue muy citado por la prensa de Puerto Rico hasta su fallecimiento en 1972. Fue un extraordinario criminalista. Llevó muchos casos junto a Santos P. Amadeo, otro de los grandes criminalistas de Puerto Rico. Defendió en múltiples ocasiones a miembros del Partido Nacionalista de Puerto Rico, incluso, desde el mismo 1937, el año de la Masacre. De igual manera en la década de 1950 a miembros del Partido Comunista de Puerto Rico.

Espero que hoy se haya conocido algo más de la historia que no nos cuentan. De la historia de gente que con gran dignidad moral llevan a cabo sus menesteres profesionales. Asimismo, de personas que evalúan su caminar político y evolucionan. Muchas gracias.

Notas

[1] George Fromm. “Entrevista con el Lic. Lorenzo Piñeiro”. La Escalera, marzo 1969, pp. 1-25.
[2] Ché Paralitici. Sentencia impuesta- 122 años de encarcelamientos por la independencia de Puerto Rico. Gaviota. Río Piedras, 2022. El capítulo 2, “Radicalización del nacionalismo y sus consecuencias”, pp. 77-127.
[3] Ibid.
[4] Como dato interesante añado que en 1927 el abogado Ernesto Ramos Antonini, también ponceño, fue el vicepresidente de ese cuerpo legislativo municipal.
[5] Parte de estos datos en: El Mundo, 24 de abril de 1967, p. 3; 18 de mayo de 1965, p. 4; Álbum histórico de Ponce (1692-1963) de Luis Fortuño Janeiro. Ponce, 1964.
[6] El Mundo. 5 de abril de 1936, p. 1. Por A. Castro, Jr.
[7] Fromm, Op. Cit.
[8] Rafael Pérez Marchand. Reminiscencia histórica de la Masacre de Ponce. Partido Nacionalista de Puerto Rico – Movimiento Libertador. 1972. Grabación en el Archivo General de Puerto Rico.
[9] Ver Sentencia impuesta, Op. Cit. Segunda Parte, capítulo 1.
[10] La información anterior tomada de varias ediciones del periódico El Mundo.
[11] Correspondencia digital con Ayoroa Santaliz 21 y 22 de junio de 2024. Winship murió en 1947 a los 77 años. Está sepultado en el Rosehill Cementery en Macon, Bibb County, Georgia, donde nació. Fue abogado militar, Judge Advocate General del Ejército de Estados Unidos. Se graduó de derecho en Mercer University Law School. Fue nombrado por el presidente Roosevelt gobernador de Puerto Rico en 1934, cargo que ocupó hasta 1939. Estuvo activo en la Segunda Guerra Mundial y se retira del Ejército en 1944, a sus 75 años, siendo el oficial activo de mayor edad. https://es.findagrave.com/memorial/2463271/Blanton_c-winship.
[12] “En su encierro pide perdón por asesinato”, Primera Hora, 4 de diciembre de 2012. Farinacci García fue asesinado el 4 de marzo de 1996.

 

Texto leído en ocasión de presentar la bandera de la Masacre de Ponce en la Universidad Interamericana. 

Liga de Cooperativas: “Tenemos poder político”

 

CLARIDAD

El movimiento cooperativista se organiza para, al inicio del próximo cuatrienio, visitar a legisladores y recordarles la plataforma con la que muchos de ellos se comprometieron

Culminadas las Elecciones Generales, el liderato cooperativista se organiza para visitar el Capitolio de Puerto Rico a partir de enero de 2025 —cuando juramente la nueva Asamblea Legislativa— con el propósito de recordar a los legisladores el compromiso que hicieron al endosar la plataforma social y económica elaborada por la Liga de Cooperativas de Puerto Rico para 2024-2028.

La plataforma consta de unas 12 páginas, con propuestas no solo para proteger a las instituciones cooperativistas, sino para promover este modelo como “la fuerza del desarrollo económico, social y ambiental que Puerto Rico necesita”, en términos de su capacidad para crear ingresos, producción y puestos de trabajo.

La Liga consiguió el apoyo de legisladores y candidatos de los cinco partidos políticos, informó en entrevista con CLARIDAD, el director ejecutivo Heriberto Martínez Otero.

“Tenemos la capacidad para ejercer poder político en las decisiones de política pública. La Pataforma Coop 2024-2008 es un documento para ubicarnos en la centralidad del debate socioeconómico en Puerto Rico”, puntualizó Martínez Otero en torno al mensaje que ha llevado a los miembros de la Liga.

La representación de las sobre 200 cooperativas que la componen dieron su insumo sobre la plataforma y aprobaron el documento durante la asamblea anual, que se celebró el 28 de junio. A diferencia de otros años, buscaron no solo presentarla, sino pedir el endoso de los candidatos, observó el director ejecutivo.

“La visión es subordinar el poder político y de los partidos políticos a la agenda del cooperativismo porque es la agenda del país”, agregó Martínez Otero.

Entre las propuestas incluidas en la plataforma, se encuentra precisamente iniciar un proceso de negociación con los miembros de la Junta de Control Fiscal para liberar a Corporación Pública para la Supervisión y Seguro de Cooperativas de Puerto Rico (COSSEC) de ser considerada una entidad cubierta por el Plan Fiscal.

El movimiento propone medidas legislativas para “liberar a las cooperativas de tipos diversos de la intervención multiagencial y los procesos burocráticos que dificultan su pleno desarrollo”, así como enmiendas que permitan a las cooperativas reinvertir sus excedentes en proyectos que fomenten la producción, industria y manufactura local.  A nivel legislativo, proponen también “adelantar escenarios de autorregulación”, es decir, que las estructuras del sistema puedan vigilar el cumplimiento sin la intervención excesiva del Estado.

“El espíritu de la propuesta es: ‘Déjennos hacer’. Dejen que el cooperativismo pueda continuar con su modelo de desarrollo, y si tienen el interés de hacer cambios, pues consulten con el movimiento”, observó sobre el llamado a mayor legislación.

En cuanto a la rama ejecutiva, exigen que todos los jefes de gobierno y hasta gerenciales gubernamentales tengan educación cooperativa, que asignen presupuesto a fortalecer el cooperativismo, y que tanto agencias como municipios prioricen los contratos con cooperativas.

Ante la necesidad de vivienda asequible, abogan por que el Departamento de la Vivienda brinde un “mayor apoyo a la creación de nuevos proyectos de vivienda cooperativa, mediante la identificación y asignación de recursos, así como subsidios e incentivos a los desarrolladores”.  En esa misma línea, piden facilitar la adjudicación gubernamental de edificios, solares u otro tipo de inmuebles a grupos de cooperativas en formación o a cooperativas organizadas, para proyectos de viviendas cooperativas para familias de bajos y moderados ingresos.

En las áreas de la cultura y la seguridad alimentaria, recomiendan que se destinen recursos a crear nuevas cooperativas para fomentar la creación de cooperativas de acopio, mercado y suministros en los diferentes sectores de la agricultura, así como una distribuidora de música cooperativa.

La aprobación del instrumento sucedió en un momento culmen para el cooperativismo: apenas días después de que la legislatura fue sobre el veto del gobernador, Pedro Pierluisi, para aprobar la Ley para la Reforma Fiscal de la COSSEC. Además, en abril pasado, el Tribunal Supremo emitió una opinión en la que determinó que la COSSEC viene obligada a emitir el permiso a aquellas cooperativas de tipos diversos organizadas al amparo de la Ley General de Cooperativas y debidamente registradas por el Departamento de Estado. La entidad se estaba negando a emitir los permisos para operar, al imponer requerimientos adicionales.

Al cierre de esta edición, todos los candidatos a la gobernación se habían comprometido con la plataforma cooperativa, a excepción de la presidenta del Partido Nuevo Progresista (PNP), Jenniffer González. “A pesar de que en el PNP hemos conseguido mucho apoyo, la comisionada residente en Washington D.C. no ha respondido”, dijo Martínez Otero. La liga divulgaría en su página Web los endosos recibidos también de legisladores y candidatos a alcalde o alcaldesa.

De una evaluación de las plataformas realizada por CLARIDAD, se halló que el Partido Independentista Puertorriqueño, el Movimiento Victoria Ciudadana y el Partido Popular Democrático tienen un componente amplio sobre el cooperativismo, y adoptaron muchas de las medidas impulsadas por la Liga de Cooperativas.  En cambio, en la plataforma disponible en pnppr.com, no se encuentran propuestas específicas relacionadas al sector cooperativista.  Proyecto Dignidad incluye la palabra cooperativa solo tres veces, en el contexto de facilitar abaratar costos mediante programas de ayuda al agricultor.

Esta entrevista fue publicada en nuestra edición impresa de octubre 2024

 

 

Momento propicio para hablar del crecimiento de la manufactura

Sergio Marxuach. Foto toadas de Dialogo

 

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

Puerto Rico tiene todavía una base industrial bastante grande, por lo que aun con todos los años de estancamiento hay oportunidades más fáciles de lo que se esperaría para restaurar un crecimiento económico, de acuerdo al Centro para una Nueva Economía (CNE). El planteamiento del CNE está contenido en su reciente  informe de Política Pública: La oportunidad de una generación  para Puerto Rico, presentado a la prensa recientemente.

Según la directora del CNE en Washington DC, Roxana Torres, el escenario político en Estados Unidos de regresar a un proteccionismo ofrece una oportunidad a Puerto Rico. Desde la pandemia, el Gobierno de EE. UU. se ha re-enfocado en reducir la dependencia de la producción extranjera y está buscando cómo re localizar mucha de su producción a suelo doméstico. “Eso ha sido un esfuerzo de ambos partidos y, precisamente porque viene de ambos partidos, este último Congreso, a pesar de las divisiones y la polarización extrema que tiene, pudo lograr un consenso y pasar leyes para invertir en la regionalización”.

Dado a esa política, la economista entiende que la manufactura de Puerto Rico se encuentra en un momento idóneo: “Uno, porque tenemos la capacidad y también porque tenemos la necesidad de crear una economía que sea autosostenible, reducir la dependencia de los fondos federales. Puerto Rico  cuenta con una fuerza  laboral capacitada y más allá de la relación con Estados Unidos, tiene  un historial industrial”.

El director de Política Pública del CNE, Sergio Marxuach, agregó que para Puerto Rico es el momento propicio para hablar del tema porque mas allá de la reconstrucción de los últimos siete años, que se ha enfocado en la importante reconstrucción del sistema energético tras el huracán, “notamos que ha habido un reclamo tanto del sector privado como de otras entidades de qué pasa el día después cuando se terminen los fondos federales. Asumiendo que no haya cambios en Washington, partiendo de la premisa que los fondos se puedan utilizar y Puerto Rico pueda reparar la infraestructura que fue dañada, en teoría tendremos una infraestructura del siglo 21, pero ¿qué hacemos?”, planteó.

En esa dirección expuso que algo que el Gobierno de Puerto Rico puede hacer y que, de hecho, hizo en los años 50 del siglo pasado con mucho menos recursos y una sociedad mucho más pobre es implementar una política pública industrial.

Aclaró que la definición básica de política industrial tradicional se refería a la inversión o las políticas que implementaba un país para incentivar la transición de una economía tradicional agrícola a una economía de más alta productividad, con mejores trabajos, mejor pagos en los años 70 y 80; era la manufactura. Ahora se tiene la manufactura y el área de servicios para exportación, lo que no era posible en esas décadas.

“Lo que estamos hablando es cómo se identifican sectores específicos, no limitado a la manufactura. Puede ser tecnología de agricultura de avanzada, servicios especializados o sofisticados, manufactura de alta tecnología. El objetivo final sigue siendo el mismo de crear mayor valor añadido y crear crecimiento económico y mejores trabajos”, indicó Marxuach.

El economista explicó  que el concepto de utilizar políticas públicas ha sido criticado durante mucho tiempo y  que las personas que vienen de la escuela de que el mercado proveerá los recursos y el gobierno tiene que salirse del medio y proteger los derechos de propiedad con un sistema legal que proteja los contratos, mantener una estabilidad macroeconómica porque el mercado se va a encargar de lo demás, “desafortunadamente no es tan fácil, y son pocos los países, si alguno, que se hayan desarrollado simplemente dejando la mano libre del mercado”.

Por lo tanto, para adoptar una política pública industrial lo  primero que hay que hacer es establecer una visión estratégica nacional. “Eso se ha tratado de hacer en Puerto Rico y hemos fallado. Si se va hacer  el primer componente, es crear  una  visión estratégica, lo que requiere un ejercicio que es donde  muchas veces fallamos. Es un examen profundo e intelectualmente honesto de cuáles son las ventajas de Puerto Rico. Nosotros tenemos unas ventajas. No es cierto que no tengamos algunas ventajas. Cuáles son las áreas de oportunidad, la capacidad de nuestro gobierno para aprender, evolucionar, ese es el primer paso”, señaló.

Marxuach dijo creer que la Junta de Control Fiscal (JCF) está tratando un ejercicio como ese, aunque admitió no saber cuándo va a acabar y cuánta conexión tenga con el gobierno. “Están mirando una serie de estudios para generar una estrategia económica para crecimiento. Le tienen otro nombre, lo que no está claro es qué mecanismo van a utilizar para que el Gobierno de Puerto Rico lo implemente”.

Aunque el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) tiene también un “plan”, la  política industrial como se concibe hoy en día sí necesita el sector privado, pero es menester buscar un balance entre el sector privado y el gobierno, según Marxuach. No es que el sector privado sea el dueño de todo o que el gobierno lo haga todo, aclaró. Esto lo que provoca muchas veces es desperdiciar recursos invertidos en áreas económicas, pero que tal vez  no sean en el lugar más apropiado, por lo que  se necesitan las instituciones para crear ese diálogo.

De acuerdo al CNE, luego de hacer un análisis profundo, intelectual y honesto de la situación económica del país, de sus ventajas y desventajas, hay que determinar la orientación estratégica de la política industrial a mediano y a largo plazo. Marxuach admitió que hasta ahora no ha visto nada en el programa de la gobernadora que sugiera que existe un ejercicio similar y que puede ser que exista, pero que no lo ha visto. Recalcó que hay que buscar ese punto medio de que el ejercicio sea liderado por el gobierno y por el sector privado, dado a que ninguno de los dos funciona la una sin el otro.

Un aspecto que no pasó por alto es el de la corrupción. Dijo que  tiene que haber transparencia en el proceso y fiscalización. Indicó que si la iniciativa o proyecto no está dando los resultados económicos esperados hay que cortar, y ahí es donde Puerto Rico  allá, ya que no se debe continuar  subsidiando actividades económicas que no estén rindiendo los resultados esperados.

Sobre esto último puntualizó que donde falla Puerto Rico es en la ejecución y que una vez se otorgan los incentivos no se ve si de verdad se crearon los empleos, si se está haciendo lo que se prometió. Marxuach además rechazó el señalamiento de algunos de que Puerto Rico no tiene autoridad legal para adoptar una política pública industrial y de que esto es foráneo al sistema norteamericano. “Eso no es cierto, ya se hizo. El problema empieza en los 80 cuando Puerto Rico no se adaptó a un nuevo mundo. En Estados Unidos  esto se lleva haciendo después de la pandemia. Se ha visto la necesidad, los estados lo hacen, atraen inversión con distintos programas de inversión. Sería una pena dejar este momento pasar”, insistió. 

Las oportunidades para Puerto Rico

El investigador del CNE, Enrique Figueroa, expuso que como se ve  la economía actualmente casi la mitad del ingreso neto de Puerto Rico ajustado solo a lo nacional viene de la manufactura y más de la mitad es de la manufactura de químicos. “Esto quiere decir que Puerto Rico tiene todavía una base industrial bastante grande, dado a todo los años de estancamiento. Todavía tenemos una base industrial, todavía existe y no se ha ido toda”. En ese renglón, los productos que se producen en Puerto Rico, según la medida de cumplimiento, es decir su valor añadido, son medicamentos y vacunas.

En la política industrial se mira sector por sector; en el caso de la isla, se tiene aún la industria farmacéutica, profesionales y técnicos, instrumentos médicos y aeroespaciales. Esas son áreas que pueden crecer de alto valor añadido. Figueroa hizo la anotación de que la política industrial requiere  continuidad del gobierno. La incertidumbre dificulta desarrollar la investigación y desarrollar un centro de investigación, toma años en hacerlo, por lo que adoptar una política industrial tiene que ser un proceso abierto. No es hacer reuniones a escondidas con los empresarios en lugar de ver cuál es la visión del desarrollo del país.

“El sector privado no lo puede hacer solo, ese es el error que está cometiendo la JCF. Por más que quieran no pueden ejecutar, se necesita mecanismos del gobierno para implementar y ejecutar si es un ejercicio serio. El segundo paso es la ejecución, y la JCF no lo tiene. El pueblo tiene que participar en ese proceso porque el sector privado tiene sus propios intereses y objetivos”. El rol del gobierno es provocar los resultados sociales que se desean y orientar cómo llegar a ellos, aclaró el director de Política Pública del CNE.

 

 

 

 

 

Llamado a los hombres para combatir la violencia de género

Foto Archivo CLARIDAD/Alina Luciano

 

 

 

 

La organización, Kilómetros de Cambio y la Red de Albergues de Violencia de Genero, exhortaron a que mas hombres se unan a un movimiento de país que incluya al gobierno, a empresas y organizaciones para combatir la violencia contra las mujeres.

“Ya es hora de que nuestras mujeres dejen de morir en el lugar que se supone sea más seguro, que es su hogar. Ningún hombre tiene derecho a quitarle la vida a su pareja, a su novia por el mero hecho de que ella ya no quiere estar con él. Queremos alzar la voz y queremos que los hombres que también están preocupados por esta tragedia se nos unan en esta campaña para apoyarnos”, expresó Deborah Maldonado, presidenta de la organización Kilómetros de Cambio.

“Hoy te hago un llamado a ti, hombre que me escuchas que tengas algún conflicto con tu pareja, queremos que busques ayuda si la necesitas para controlar tu ira. Y a todos los hombres les decimos que necesitamos que puedan proteger a sus compañeras, a sus niñas, a sus madres, a sus hermanas, a sus amigas. Y se unan para poder erradicar este mal que nos está acabando a todos, no solo a las mujeres, a todas las familias puertorriqueñas”, añadió.

Mientras Coraly Léon, presidenta de la Red Nacional de Albergues planteó que “hoy nos falta Vannesa Lynmar Martínez García, la joven de 22 años asesinada por su pareja en Ponce, y como ella ya hemos perdido sobre 80 mujeres víctimas de feminicidios en Puerto Rico este año. De estas, el 78 por ciento de los casos las hemos perdido por armas de fuego legales en Puerto Rico. Estamos sumamente consternadas por lo que está ocurriendo en el país. Es por esto que levantamos la voz. Este asunto de poder eliminar la violencia de género no es un asunto solo de mujeres. Necesitamos a los hombres y que todos los sectores de la sociedad se unan en una sola voz”.

Maldonado añadió que una de las razones por las que desean que al movimiento contra la violencia de género que impulsa Kilómetros de Cambio se unan hombres y padres de familia es que se necesita un cambio desde los hogares. “No podemos seguir con hombres que tienen esta bomba de tiempo en el pecho que culmine asesinando a una mujer. Recomendamos que los hombres que tienen algún tipo de necesidad de manejar sus emociones violentas llamen a la línea PAS, que se orienten, que busquen a algún amigo que escuche y les dé la mano”.

En cuanto al llamado a los hombres, León planteó que “es esencial que se empiecen a ver como aliados de las mujeres. Que cuando escuchen a un amigo con un comentario machista o un chiste que degrada a la mujer intervengan de una manera sencilla y tengan esas conversaciones. Que cuando vean a un amigo con acciones violentas contra su pareja, ya sea físicamente o emocionalmente, decidan hacer algo. Muchas veces es más fácil para ellos escuchar de sus pares, de otros hombres que le digan: “eso no está bien y yo te voy a ayudar. Si tú me permites vamos a buscar un psicólogo, un profesional que te pueda ayudar a canalizar toda esa rabia, toda esa ira que estás cargando”.

Maldonado anticipó que van a comenzar una campaña en las redes sociales con mensajes de hombres que estarán participando de la carrera de Kilómetros de Cambio para recalcar por qué apoyan la lucha contra la violencia de género.

La carrera de Kilómetros de Cambio se celebrará del 16 al 18 de mayo de 2025. En la carrera de relevo ininterrumpida de tres días alrededor de Puerto Rico participaran más de 50 mujeres como embajadoras de la misión de salvar vidas de víctimas de violencia y sus hijos que escapan de sus hogares para refugiarse en albergues. En su primera edición de 2024, con 27 corredoras, la organización recaudó $183,000 para los nueve albergues de violencia de género y ahora duplica a 53 la cantidad de embajadoras en la carrera. Como parte de su iniciativa que aboga también por recursos para un Hogar que acoge a unas 20 niñas víctimas de maltrato, está recabando ya el apoyo de donaciones de empresas y ciudadanos.