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Todavia Lula puede ganar

 

 

Frei Betto    

 

Hay una diferencia entre estar al frente en una elección y tenerla ganada. Lula lo sabe. Sus adversarios también. Y las encuestas confirman que la disputa sigue en pie en la recta final.

El dato más elocuente es el equilibrio en la confrontación directa con Flavio Bolsonaro. Datafolha del 2 de octubre señaló que, en una eventual segunda vuelta, Lula contaba con 48% contra 45% de Flavio.

La encuesta de Atlas/Bloomberg, divulgada días antes, arrojó prácticamente un empate: 47,6% para Lula y 47,7% para Flavio. CNT/MDA arrojó 47,6% para Lula contra 43,1% para su adversario.

Por tanto, decir que Lula no tiene posibilidades sería tan errado como afirmar que su victoria está garantizada. Lo que existe es una elección sumamente cerrada, en la cual algunos factores todavía pueden favorecer al presidente.

El primero es el tamaño de su base electoral. Lula conserva una identificación política que ningún otro candidato de izquierda ha logrado construir a escala semejante.

Posee un electorado sólido entre los más pobres, en el Nordeste, entre los trabajadores de menos ingresos y entre partes importantes del electorado católico. Datafolha muestra que la aprobación de la gestión presidencial es mayor entre los electores de bajos ingresos, los nordestinos y los católicos.

Eso significa que Lula arranca hacia la segunda vuelta con un patrimonio electoral difícilmente despreciable. Su problema no es convencer a todos los brasileños. Es preservar su base y conquistar a una parte del electorado a la que no le gusta el PT, pero puede preferirlo a su adversario.

El segundo factor es el rechazo a Flavio Bolsonaro. La elección no es un mero plebiscito sobre Lula, sino también una opción por su adversario. Y, en la segunda vuelta, el elector que no desea votar por el presidente tendrá que decidir si le transfiere su voto a Flavio.

Esa es una cuestión decisiva. El bolsonarismo sigue movilizando a un electorado fiel, pero también carga con la herencia política de Jair Bolsonaro y un fuerte rechazo fuera de su campo. Flavio puede heredar el patrimonio electoral de su padre, pero ello no excluye sus limitaciones.

Las elecciones brasileñas suelen decidirse menos por el entusiasmo de los militantes que por la capacidad de un candidato de hacerse aceptable para quien no lo considera su primera opción.

El tercer factor es la economía. Aquí radica la mayor oportunidad y el mayor peligro para Lula. El gobierno llega a la elección enfrentando críticas sobre el costo de la vida, el precio de los alimentos, los impuestos y el endeudamiento. Datafolha registró en octubre una evaluación negativa del gobierno de 41% contra una positiva de 35%.

Pero la elección no se decide por indicadores económicos, sino por la percepción que el elector tiene de su propia vida. Si en las últimas semanas prevalece la sensación de que el empleo, las entradas y el consumo han mejorado, Lula podría transformar la campaña en una comparación entre gobiernos.

Si prevalece la sensación de ahogo financiero, será el candidato de la oposición quien explotará el descontento.

El elector puede perdonar muchas cosas cuando siente que su vida ha mejorado. Y rechazar casi todo cuando siente que ha empeorado.

¿Hacia dónde migrarán los votos de las candidaturas nanicas? Lula podrá atraer votos de electores que se identifican con el centro-izquierda y con sectores democráticos de centro. Flavio, por su parte, intentará reunir todo el campo antipetista. Es por eso que Lula precisa ser más candidato presidencial que candidato del PT.

A sus 80 años, Lula ya ha disputado y ganado elecciones en condiciones adversas. Tiene una extraordinaria capacidad de comunicación popular, conoce el país y domina como pocos el lenguaje de la política. Su experiencia le permite transformar una elección aparentemente desfavorable en una disputa entre proyectos.

No obstante, su desafío consiste en no imaginar que la memoria de sus dos primeros gobiernos basta para garantizar el futuro. Una parte significativa del electorado joven no vivió aquel período como adulto.

Para ese sector, Lula es una figura histórica. Por tanto, es necesario producir una razón actual para convencer al elector a votar por él. Puede ser la estabilidad contra la aventura, la democracia contra la radicalización, la protección social contra el retroceso y, sobretodo, la comparación entre lo que el gobierno da y lo que la oposición promete.

Lula todavía puede ganar porque la elección sigue abierta. Las encuestas arrojan una confrontación en el límite del margen de error, y la segunda vuelta tiende a reorganizar el campo político. Hay electores que todavía pueden cambiar su voto.

Por tanto, la cuestión no es saber si Lula tiene posibilidades matemáticas de ganar. Las tiene. La cuestión política es si logrará transformar su electorado fiel en una mayoría nacional. Si lo logra, ganará por cuarta vez una elección presidencial.

En 2026, Lula se debate contra el desgaste del poder, la inflación percibida en la bodega y el supermercado, el rechazo al PT y el cansancio de parte del electorado.

Y escribe un nuevo capítulo de su historia, que incluye una base social aún robusta y la posibilidad de que, en el momento decisivo, la mayoría prefiera la continuidad democrática a la aventura de un nuevo ciclo bolsonarista.

Es por eso que Lula todavía puede ganar.

 

Reproducido de www.cubadebate .cu

Legado de Albizu pervive en galería de arte

Fotos por Adrián Rodríguez Alicea/CLARIDAD

La exposición devela toda suerte de detalles de la vida del prócer

Pancartas, documentos oficiales del FBI, billetes satíricos y todo tipo de materiales darán forma, desde el 8 de octubre hasta el 7 de noviembre, a Un tributo a la memoria de Pedro Albizu Campos, exposición colaborativa que reúne obras de múltiples artistas y que retrata las distintas facetas del líder nacionalista en la galería La Lineal en Río Piedras. .

En colaboración con el proyecto cultural Salón Boricua, 19 artistas compusieron diversas piezas que ilustran la vida y el pensamiento político de Albizu Campos. Participan, entre otros artistas, Jancarlo Vega Gierbolini, Iván Alonso Acosta, Franz Rolón, Edgardo Martínez Román, Amanda Lacomba Berríos y Saritza Martínez. Más de una veintena de personas se dieron cita a la sede de la galería La Lineal, en Río Piedras, donde estará la exhibición hasta principios del mes que viene.

Boceto Peso Borincano, de Braulio Giovanetti, establece el tono general del resto de las obras: un billete que simula un dólar está lleno de referentes nacionalistas. Aparece la firma de Juan Antonio Corretjer como «secretario de la Tesorería» y, asimismo, el nombre de Luis F. Velázquez como «tesorero». Ambos nombres inscritos bajo la insignia de la República Soberana Puertorriqueña. Le remataban, en sus esquinas, amapolas, cadenas rotas y racimos de plátano.

«Ha muerto hoy, en el barrio Obrero de San Juan Bautista, para la vida física don Pedro Angleró. Ha muerto un prócer centenario en cuyas venas latía la redención de un pueblo sojuzgado por el poder de la fuerza», lee una de las paredes como parte de la exhibición. La cita corresponde a las palabras que ofreciera Albizu Campos, en 1931, tras la muerte del último sobreviviente del Grito de Lares.

Otras obras, como Llegó para quedarse, dibujaban, al estilo de las tiras cómicas, al prócer a lo largo de su vida. En Ponce, en Harvard, en San Juan; en cada una, aparece abogando por la independencia de Puerto Rico. Huelga en la caña, por otro lado, retrata el fervor de los discursos que Albizu Campos ofrecía, en la década de 1930, a los obreros del azúcar. Un grupo de tres jóvenes se detiene ante cada una con cierta solemnidad, ahorrando sus sonrisas para las fotos que se tomaban entre ellas.

Una pintura costumbrista, por otra parte, perfila a un Albizu rumiando ante un paisaje. Un pitirre descansa en su hombro izquierdo, develando, en el fondo de las paredes de la casa, una cruz de ramos y un cuadro de Ramón Emeterio Betances. Estelas anaranjadas– que parecen pertenecer al rosicler vespertino– enmarcan la parte superior del cuadro. … es la hora del silencio, del silencio que precede a las grandes tempestades intitula esta obra.

«… Y hasta que Puerto Rico no sea libre, soberano e independiente y confiera autoridad a alguien, nadie tiene ninguna autoridad en Puerto Rico. Ni jueces, ni políticos, ni gobernadores, ni ningún charlatán en Puerto Rico», leía otra pared como eco al discurso de Albizu Campos en la Plaza de Cabo Rojo, en 1950.

Las piezas están disponibles a precios que varían entre $65 y $1,000. La mayoría alude, de alguna forma u otra, a las efemérides que definieron la vida del prócer: su casa en la calle Cruz del Viejo San Juan, sus trabajos de organización desde el Partido Nacionalista de Puerto Rico; inclusive aluden a su etapa encarcelada como el Rey de las Toallas, mote que le dieran los guardias de La Princesa.

Medios como la serigrafía, gofrado, puntillismo, recorte y relieve; pintura en acrílico y tinta; posca y tinta sobre papel; medios mixtos sobre cedro y otros maderos; pintura gouache sobre papel; xilografía y collage; e impresiones digitales supusieron parte de las formas en que los artistas desarrollaron sus obras.

Abierta de lunes a sábado, desde las 10:00 a.m. hasta las 5:00 p.m., La Lineal expondrá estas y otras piezas para quienes acudan hasta el 7 de noviembre.

Un martirio que debería inquietarnos

 

Especial para En Rojo

 

En medio de estos días de tensión entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, las comunidades eclesiales de base y los movimientos populares recuerdan que, el 11 de octubre, conmemoramos los 50 años del martirio del padre João Bosco Penido Burnier en Ribeirão Bonito, prelatura de São Félix del Araguaia (MT) en el centro-oeste del país.

La tarde de aquel lunes 11 de octubre de 1976 era calurosa. Como suele ocurrir en el centro-oeste brasileño en octubre, el fuerte calor precedía a los chubascos. En ese ambiente, el padre João Bosco y monseñor Pedro Casaldáliga caminaban por un camino de tierra en Ribeirão Bonito, cuando escucharon gritos de mujeres venidos de la comisaría de policía, que se encontraba cerca de allí. De inmediato, sin dudarlo, ambos interrumpieron su camino y se dirigieron hacia allí. De hecho, vieron que un soldado de la policía militar torturaba a dos mujeres pobres.

El padre João Bosco, quien se adelantó, comenzó a discutir con el soldado para que se detuviera. Este reaccionó violentamente. Agredió al padre con un puñetazo, le dio un golpe con la culata del rifle y, cuando el padre comenzó a agacharse, recibió un disparo en la nuca.

El martirio del padre Juan Bosco fue solo uno de los más de 30 mil muertes violentas, sufridas por hermanos y hermanas, testigos del proyecto divino de la justicia ecosocial en América Latina, desde la década de 1960.

Lo que caracteriza el martirio del padre João Bosco es el hecho de que era un sacerdote de tipo tradicional. Pertenecía a una familia de renombre y no fue asesinado en la lucha por la tierra, ni por su relación con un grupo político opuesto a la dictadura brasileña de aquella época. João Bosco era coordinador del Consejo Indigenista Misionero (CIMI) en Mato Grosso, pero no murió en la misión junto a los indígenas. Simplemente, estaba intercediendo, de manera pacífica, por los derechos humanos de dos mujeres pobres de la periferia. No fue mártir de la lucha política, ni de la militancia social, sino de un estilo de inserción pastoral que, gracias a Dios, sigue existiendo hasta hoy, aunque no sea tan común en nuestros tiempos.

Hoy en día, en Brasil y en otros países, los sacerdotes que tienen más éxito y reúnen a millones de seguidores parecen artistas de espectáculos, pero no se distinguen por su solidaridad con las víctimas de la violencia policial, ni se dedican a servir a los pueblos indígenas, para que sean respetados sus derechos a la tierra, a la vida y a la autonomía de sus culturas.

Hoy en día, hemos llegado al punto de ver en las redes sociales a sacerdotes que apoyan el regreso a la barbarie de la derecha en el país. El arzobispo de Brasilia muestra una fotografía de la visita que recibió del candidato contrario a la democracia. El arzobispo predica que la jerarquía eclesiástica y el clero no deben hacer política y considera que el hecho de haber publicado la foto junto a un candidato a la presidencia de la República y de proclamar además que le regaló una imagen de Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil, no fue gesto político. Fue solo una acción diplomática para manifestar la unión entre el poder eclesiástico que él detenta y el poder político que desea para aquel candidato.

 

Independientemente de esos delirios de volver a la antigua cristiandad imperial que aún existe en muchos sectores de la jerarquía eclesiástica y del clero, demos gracias a Dios por haber hecho del padre João Bosco Penido Burnier el patrón de los misioneros insertos y insertas en el camino por la liberación y de todos los hermanos y hermanas que pueden decir de sí mismos lo que fue la forma en la cual se presentó el profeta Juan al comienzo del Libro del Apocalipsis: «hermano y compañero (hermana y compañera) en la aflicción, en el reino y en la paciencia de Jesucristo» (Ap 1, 9).

El profeta del Apocalipsis estaba preso en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y por el testimonio de Jesucristo. El padre João Bosco, jesuita, maestro en Filosofía y Teología, se encontraba en una comisaría en la región más pobre de la Amazonia, defendiendo a dos mujeres pobres y marginadas.

Como explica el padre y teólogo José Comblin: «Dios quiere liberar a la humanidad del estado de injusticia y dominación en el que se encuentra. Por eso, forma un pueblo para llevar a cabo su designio. Sin embargo, ese pueblo olvida su misión y cae en los mismos vicios que afectan a otros pueblos. Entonces, Dios envía profetas y profetisas para recordar esa misión y provocar la conversión, el retorno a los orígenes».

Cuando hablamos de profecía y martirio en el camino de nuestras Iglesias, sin duda existe una disputa de términos, o como se dice hoy: de lugar de habla, pero de ninguna manera se trata solo de una disputa de términos. Realmente hay un desplazamiento de la profecía y del martirio: un desplazamiento pastoral y teológico. Hoy en día, el mayor desafío no es proclamar la fe en Jesús, sino vivir de acuerdo con lo que Jesús propuso y trabajar como él por el proyecto divino de paz y justicia ecosocial para el mundo.

Ya en 1986, en la ciudad de Trindade en el centro-oeste de Brasil, al final del VI Encuentro Intereclesial de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), el Mensaje Final al Pueblo de Dios afirmaba:

«Estos últimos tiempos han sido tiempos de martirio. Además del martirio cotidiano que todos sufrimos en el camino de las comunidades, hemos perdido a muchos hermanos y hermanas, asesinados por la causa del Evangelio. Su testimonio nos fortalece en el camino, pero debemos ser más cautelosos y protegernos mejor. Necesitamos a nuestros mártires vivos, no muertos».

En un antiguo monasterio integrado en la vida de la gente más pobre, en el momento en que un hermano o una hermana se disponía a comprometerse con la comunidad, el coordinador de la comunión le decía:

“Recuerda que este camino de la esperanza profética se opone a toda razón humana. Al igual que Abraham, solo puedes avanzar en él por la fe y no por lo que ves, confiando en que quien pierda su vida por causa de Cristo y del reino, la volverá a encontrar. No te preocupes por el mañana. Dios es fiel y en ti cumplirá su promesa».

Que la celebración del quincuagésimo aniversario del martirio del padre João Bosco reavive nuestra esperanza y nos fortalezca en este camino de testimonio del proyecto divino en el mundo.

Retrospectiva de Pedro Almodóvar-parte 2

El Fine Arts de Miramar continúa con su retrospectiva de Pedro Almodóvar presentando este mes de octubre Átame (1989) el 17, La ley del deseo (1987) el 24, Matador (1986) el 31 y en noviembre 21, Todo sobre mi madre (1999). Es su época del tremendismo su cine se dedica a derrumbar lo sagrado, lo intocable, lo íntimo y escondido. Sus ataques frontales a cada rito y creencia de la iglesia católica, a la institución de la familia y su supuesta estabilidad social y sus celebraciones de los excesos del uso de drogas, el sexo como pasatiempo y simple deseo, la transexualidad, la compra y venta del sexo, son el foco de estos filmes. Incluyo mis reseñas editadas de Matador y Todo sobre mi madre que es de su próximo ciclo.

RESCATE DEL PASADO

Matador (1986)

(elenco Nacho Martínez, Assumpta Serna, Antonio Banderas, Eva Cabo, Eusebio Poncela)

 Pedro Almodóvar habla, actúa y filma como un collage de expresiones, actos y producciones fílmicas anteriores. Toma prestadas las citas de otros directores para cambiarlas a su gusto, aunque siempre dejando la referencia al original. Lo mismo hace con las películas, toma modelos conocidos para presentarlos de forma contraria: si la mujer seductora del cine de Hitchcock es rubia, Almodóvar escoge una pelinegra que seduce hasta las piedras en su camino. El director describe a Matador como una comedia negra, aunque los elementos del “film noir” estén trastocados.

No hay duda de que Matador utiliza como modelo el filme The Hunger de Tony Scott. Este filme es mucho más que una historia moderna de vampiros. Trata sobre experimentos científicos para explicar por qué el cuerpo envejece y con cuánta premura; del ansia que tiene todo ser humano por conservar su juventud y belleza como garantía de aceptación social y para recibir afecto; de las relaciones interpersonales entre médico y paciente, entre amantes homosexuales y heterosexuales. Matador tiene como centro la historia de un hombre y una mujer que solo logran su orgasmo con la muerte de la pareja: matar para amar. Ambos son extremadamente atractivos y construyen una telaraña donde todos quedan atrapados. Los personajes secundarios no cuentan con la intensidad de los protagonistas, pero también les atrae el sexo como un acto violento que podría culminar en la muerte.

Matador parece complacerse en la violencia sexual. Desde el principio se presentan imágenes terriblemente reales y morbosas en la televisión sobre la mutilación de mujeres. Estas mismas escenas se repetirán a lo largo de la película para, al parecer, prepararnos para la escena final, que sí es ejemplo de gran belleza. El arte de torear, el modelaje, la consejería legal, el análisis psiquiátrico y hasta la intensidad religiosa son presentados de forma erótica. Todo parece desbordar en sexualidad, y mientras más cerca se esté de la muerte, más intenso es el orgasmo.

Matador es una película muy atractiva, aunque la repetición del tema amor/muerte tiende a tornarse anticlimático. Todos los personajes son muy atractivos, aunque algunos parodian sus roles conscientemente. Supongo que este es el elemento comedia que surge cuando menos se espera. A pesar de que lo erótico y lo malvado se distribuye igualmente entre hombres y mujeres, la imagen de la mutilación del cuerpo se reserva para la mujer. Esta fascinación con la violencia contra la mujer es darle al público su aprobación. Por eso hay que tener mucho cuidado con los juegos aparentemente inocentes de este director.

Todo sobre mi madre (1999)

(elenco Cecilia Roth, Marisa Paredes, Candela Peña, Antonia San Juan, Penélope Cruz, Rosa María Sardá, Fernando Fernán Gómez, Fernando Guillén, Toni Cantó, Carlos Lozano, Eloy Azorín)

Este filme pertenece al cine almodovariano donde la mujer, nacida o hecha, se enfrenta a un mundo hecho a la medida de los hombres e intenta cambiarlo con su sensibilidad y percepción particular. Las actoras del mundo cinematográfico de Almodóvar representan las diferentes etapas de su cine: Carmen Maura desde 1979, Victoria Abril en la etapa de mujer-objeto y Marisa Paredes en la exploración de las relaciones de mujeres de todas las edades. En Todo sobre mi madre trae a su elenco a Cecilia Roth como la narradora que va en busca de una armonía para su vida y que la encuentra integrándose a un colectivo como le sucede a la protagonista de Mujeres al borde de un ataque de nervios. En Carne trémula (1997) integró a Francesca Neri como esa mujer que busca el equilibrio en su vida después de terribles experiencias, pero también incluyó a Angelina Molina como el contraste, pero a la vez una imagen no muy lejana de la protagonista. En sus mejores filmes, Almodóvar logra la integración de todos los pedazos de historia e intimidad al darnos varias mujeres que pueden tener diferencias y rivalidades, pero que logran echarlas a un lado para encontrar el apoyo necesario para resurgir. Este apoyo lo encuentran siempre en otras mujeres y en hombres que se han sensibilizado.

Almodóvar es genial en su uso crítico con todo lo que tiene que ver con los medios de comunicación masiva y el arte del performance. Su repertorio musical en cada uno de sus filmes es un elemento esencial al desarrollo de sus historias. La programación televisiva, el doblaje de las películas extranjeras, la inflamación de la noticia y la tergiversación de la verdad, el mercado de libros, la transformación de hombres en mujeres en espectáculos públicos y el teatro con su drama frente y detrás del escenario son centrales en cada uno de sus filmes.

En Todo sobre mi madre, la obra de Tennessee Williams, A Streetcar Named Desire/Un tranvía llamado deseo, es el hilo unificador para todos los personajes. La realidad parece dividirse en los mundos de estos tres personajes: Blanche Du Bois y su mundo imaginario tan fácil y seguro como su apreciación del mundo que le rodea; Stanley Kowalski y su visión egoísta y pragmática de la vida donde lo inútil se bota y lo único válido es lo que puede rendir ganancia ahora; Stella que ha sido parte de ambos mundos y escoge sembrar un nuevo camino que los Kowalskis del mundo no puedan destruir. En Todo sobre mi madre, Manuela va a ver esta obra con su hijo para celebrar su cumpleaños; luego va sola una y otra vez para recordar al hijo ausente; se convierte en la asistente de la actora principal y está presente en la obra cada noche. En un momento dado tiene que hacer el papel de Stella cuando Nina no está en condiciones. Lo hace tan bien porque veinte años antes interpretó este mismo papel en una obra de principiantes donde floreció su romance con el padre de su hijo Esteban. Las relaciones entre Huma y Nina son como Stella y Kowalski: una enorme atracción, pero cuya unión siempre resulta en alguien herido. Manuela será el bálsamo que aliviará las penas y desagravios de todos los que le rodean. Será la amiga y protectora de una mujer embarazada y rechazada por su familia; curará y le enseñará un nuevo camino a una amiga del pasado; servirá de mediadora entre dos mujeres que se quieren, pero no se comprenden; será un alivio en los últimos días del hombre al que amó apasionadamente en su juventud.

Almodóvar logra unos momentos sublimes de ternura especialmente en todo lo que atañe a Manuela y Esteban, además de una escena excepcional con Fernando Fernán Gómez como el padre con Alzheimer que no reconoce a su hija, pero sí a su perro como fiel compañero de tantos años.

En torno a¿Ves?=Do You See?: selección personal (2007-2018) de Lourdes Vázquez

Yarisa Colón Torres

¡Ha llegado en el justo momento! Lourdes Vázquez, con suma maestría, nos brinda un caudal de sabiduría en su más reciente poemario ¿Ves?: Una selección personal (2007-2018), publicado por la editorial independiente Pro Latina Press desde Nueva York. Su amiga y colaboradora Enriqueta Carrington, por otra parte, nos otorga una aguda traducción que permite ahondar aún más en los secretos de este hermoso libro, cuyo título en inglés es Do you see?: Personal Selection (2007-2018).

Tras leer cada poema, acompañado de su desdoblamiento lingüístico, intuimos que al observar minuciosamente nuestro entorno, escudriñamos la vida. Pero, ¿cómo se lleva a cabo esta tarea? Las claves, sin duda, se nos presentan en el entretejido compuesto de treinta y nueve poemas dotados de tal acuosidad que logran seducir hasta los estados más férreos, suavizándolos. Moldeándolos. Pues como bien escribe Vázquez en su poema “No basta”, “la cotidianidad más ágil / la existencia más placentera” es de por sí un hecho (39). Sin embargo, no solo se nos devela el poder de la cualidad fluida de sus versos. También se percibe cierta forma de dejarnos vivir mientras leemos acerca de viajes a países distantes o edenes muy presentes en nuestra cotidianidad. La propia Vázquez parece evidenciarlo al incluir una hermosa fotografía de su autoría en la portada.

Tampoco las malevolencias que atentan contra nuestro porvenir, incluso las que han sido normalizadas, escapan a la vista de la poeta. Si buscamos bien, notamos que el fuego balancea dicha fuerza. Y las pulsiones, revestidas de criaturas fantásticas o de escenarios reminiscentes a la antigüedad, se manifiestan hábilmente al moverse entre lenguajes y cosmovisiones. Escuchamos, por ejemplo, a las diosas Cibeles, Circe, Laxmi, Saraswati…

Esta importante publicación refleja la labor poética realizada por Lourdes Vázquez durante un periodo de once años a la luz de una selección basada en cuatro libros: Samandar: Libro de viajes= Book of Travels (2007), Cibeles que sueña=Cybele, As She Dreams(2010), Un enigma esas muñecas (2015) y El atardecer de los planetas azules (2018). (Los primeros dos poemarios antes mencionados fueron traducidos previamente por Enriqueta Carrington.) Quedan ustedes invitadxs a un elaborado recorrido cocreado gracias a los afectos. ¡Lo disfrutarán!