La Junta Directiva y el Colectivo de Trabajo de CLARIDAD se unen al duelo de la familia Guadalupe Torres y del pueblo puertorriqueño ante la muerte del compañero y combatiente Ismael Guadalupe Ortiz.
A continuación las palabras de su familia:
Con profundo dolor, la familia Guadalupe Torres desea comunicar el fallecimiento de Ismael Guadalupe Ortiz, ocurrido el pasado 20 de mayo de 2026. Incansable luchador por la paz y la justicia de Vieques, Ismael también dedicó su vida a la defensa de la educación, del magisterio y del derecho a la libertad y soberanía del archipiélago puertorriqueño. Ismael encarnó una espiritualidad de justicia social y supo reconocer a Jesús como el Maestro y único referente para una Vida Eterna y Plena.
Su esposa, Norma, sus hijos y demás familiares están profundamente agradecidos por el acompañamiento y las muestras de amor para con Ismael. Próximamente, se compartirán detalles del acto ecuménico que se realizará para honrar la vida de nuestro Ismael.
Siempre y por siempre, ¡PAZ PARA VIEQUES!
“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
2 Timoteo 4:6-8
“El Cuerpo de Ingenieros lo pinta como esta cosa espectacular, pero en realidad es todo cemento. Entendemos que es un proyecto que no es necesario. Hay evidencia de cómo se dan las inundaciones, que es un problema de mantenimiento, de dejadez de las distintas administraciones municipales que han pasado que no le dan mantenimiento a los canales, un sistema de alcantarillado pluvial que no está en sus condiciones máximas, óptimas”. Xiomara Rodríguez Román, se refiere a la canalización del río Piedras, que pretende realizar el Cuerpo de Ingenieros del Ejercito de Estados Unidos (USCI, siglas en inglés), lo cual implica la expropiación de más de 300 viviendas entre las urbanizaciones Reparto Metropolitano, Puerto Nuevo, Villa Nevares, y University Gardens.
Xiomara Rodríguez Román/ Fotos por Christian Medina Rosado
La residente de la calle 43 SE de Reparto Metropolitano conoce de primera mano el comportamiento del río Piedras, pues lleva 50 años viviendo entre la quebrada Doña Ana y la quebrada Josefina, tributarios de ese río. Con ella hicimos un recorrido por varias de las calles que serian impactas con expropiaciones y la ocupación de espacios públicos por el USCI mientras se llevarían a cabo los trabajos de canalización.
Comenzamos por la calle 43 SE frente al Parque San Luis Rey de Reparto Metropolitano, en la Avenida Américo Miranda. En la primera reunión que la comunidad tuvo con el USCI les presentaron los mapas donde se refleja que el parque sería utilizado como área de trabajo y la mitad de la calle sería expropiada. En este punto, las quebradas Doña Ana y Josefina se unen al final de la calle, donde se encuentran en el puente del final de la avenida Andalucía. De acuerdo con lo presentado por el USCI, la canalización uniría las dos quebradas por el mismo medio del parque, es decir, se rompería el parque por el mismo medio para hacer un canal más ancho.
“No nos queda claro. Ellos dicen que es desde la mitad de la calle 43 SE hacia la avenida Américo Miranda y que la mitad de la calle 43 hacia el final se quedaría; pero no lo han hablado, pero lo presentan en el mapa”. Rodríguez Román denunció que en la primera reunión que sostuvieron con el USCI el 1 de junio del 2023 en la Parroquia San Luis Rey, fue la primera vez que tuvieron información de que iban a ser expropiados. En dicha reunión, indicó, el proyect manager de aquel momento, José Bilbao, les mencionó que serían 300 las expropiaciones. La residente contrastó que los mapas del proyecto presentan que además de la calle 43 SE, se mencionan a las calles 40 SE y la 52 SE, como áreas de adquisición. En el caso de su calle 43 SE, esta no tiene salida. “No entendemos cómo es que van a expropiar las primeras casas y las últimas no. No entendemos cómo van a sobrevivir esas casas. Todos los días tendrían que salir por el medio de la construcción, todos los días… no me hace sentido. A menos que no creen una salida especial al final, pero ahora mismo no existe”.
Dejamos la calle 43 SE y llegamos a la 40 SE, la casa de Miriam Hernández, quien lleva 33 años allí. Antes vivía dos calles más abajo. Por detrás de su casa pasa la quebrada Doña Ana. “Nunca me ha molestado para nada. Ha llovido el agua que supuestamente que se dice que se sale de la quebrada; no es la quebrada. Si te fijas, nosotros vivimos bajando. Lo que es la Américo Miranda y la Piñero no tienen desagües. Todas las alcantarillas están tapadas, por lo que toda el agua baja hacia la calle 43, cuando llueve mucho. No es que se inunde, es que el agua no tiene por dónde salir. No hay tal cosa como que el agua entra dentro de las casas”, aseguró.
Mirian Hernández
La residente de Reparto Metropolitano, quien dijo que se enteró de las intenciones de expropiación por un programa de televisión, narró que la única vez en que se tuvo una reunión con el USCI se formó un revolú. “Nadie sabía qué estaba pasando. La gente tenía muchas preguntas y las personas que fueron del Cuerpo de Ingenieros no sabían responder”.
Hernández expresó sentir que ha habido menosprecio hacia la comunidad y denunció que ni siquiera el alcalde, Miguel Romero, ha prestado atención a la situación de las alcantarillas y la limpieza de los canales. Añadió que los mismos vecinos han tenido que reparar los muros, como el caso de una de sus vecinas, que gasto sobre 20 mil dólares reparando el muro detrás de su casa. Al igual, su esposo y los vecinos han tenido que incurrir en gastos arreglando y limpiando la quebrada.
“Todos están bien preocupados aquí, ¿a dónde uno se va a mudar? Lo mismo porque son gente mayor, tienen todos sus médicos, todo está a su alrededor. Si se van, ¿a dónde se van a ir? No hay casas, tampoco han hablado de cifras. ¡Es bien fuerte! Cuando me enteré, perdí pelo, perdí sueño, se me subió la presión. Yo tengo 64 años. Yo lo que pensaba era yo termino de trabajar mi casita está salda ¿Y tú sabes lo que tu es a estas alturas? ¿Dónde yo voy a ir? No es lo mismo, cuando uno está joven coge los motetes y sigue caminando, pero no es para estar relax”, manifestó Hernández, a la vez que reclamó que si van a terminar la fase 3 de la canalización no sigan con el río. “Esto no es bueno ni para los residentes, no es bueno para el ecosistema. Es que esto no es bueno para nadie”.
De la 40 SE nos dirigimos a la calle 52 SE, a casa de Carmen Soto, maestra retirada y artesana. Lleva 25 años en su vivienda, detrás de la quebrada Josefina. Nos afirma que en estos 25 años su casa nunca se ha inundado, debido a que hubo una época en que los alcaldes limpiaban los canales, pero dejaron de meter máquinas para sacar escombros y ya han pasado tres administraciones de alcaldes que realmente no se ocupan.
Carmen Soto
Al igual que Hernández, señaló que la información que tiene sobre la posible expropiación es lo que ha salido en la prensa y que no ha habido ninguna información concreta de parte del USCI ni de la Legislatura. “Hemos protestado frente al Cuerpo de Ingenieros, la comunidad denunciando el proceso, que no se lleva a cabo correctamente. Por el momento, no he visto a nadie midiendo y no estoy de acuerdo en dejar entrar aquí a nadie. Soy artista, soy artesana; este es mi taller, mi lugar de trabajo, mi vivienda. Tengo 71 años remodelé para tener mejor condición de vivir en paz y tranquilidad la vejez , sigo trabajando por cuenta propia artesanía, asisto a ferias; es mi autoempleo”, reclamó Carmen Soto.
Recorremos otras calles hasta llegar a la calle 21 SE, al Parque de Reparto Metropolitano, ahora llamado Metropolitan Football Academy. Además del campo para el football, el enorme parque tiene cancha de baloncesto bajo techo y un centro comunal. Rodríguez Román denunció que el USCI pretende usarlo como área de trabajo durante la canalización. En tono crítico la residente criticó que el USCI quiere utilizar todas las áreas verdes de Reparto Metropolitano para sus maquinaria y materiales hasta el 2040. “Son los dos parques más grandes del sector”, se refiere también al San Luis.
Al expresarse sobre la preocupación que existe en la comunidad por la amenaza de expropiaciones, Rodríguez Román dijo que, en el caso de Reparto Metropolitano, hace más de dos años que el USCI no se reúne con ellos ni con ningún otro portavoz. “Lo único que sabemos de los avances ha sido por el media tour del Cuerpo de Ingenieros en esta semana y las expresiones del secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) en las vistas públicas de la Comisión de Adultos Mayores de la Cámara de Representantes.
Al respecto, citó que el secretario del DRNA dijo que eran ‘adquisiciones’ que no se iban hacer expropiaciones. No obstante, en las mismas vistas públicas, el DRNA sometió una documentación del proyecto que confirma que ya hubo 22 expropiaciones que están documentadas. Las expropiaciones fueron en la calle 25 de Puerto Nuevo, por donde está el puente de la Roosevelt.
Mientras compartió que tienen una colaboración con el Recinto de Humacao de la Universidad de Puerto Rico (UPR) para realizar unas entrevistas para conocer las impresiones y el sentir de los residentes sobre el proyecto y recoger datos sobre inundaciones en otras épocas, entre otros aspectos sociales. También con el Recinto de Río Piedras de la UPR están haciendo un inventario de árboles en el área de Reparto Metropolitano y el Parque San Luis.
Ambos estudios, consideran, sirven para cuestionar la canalización y sus expropiaciones. Rodríguez Román comentó que le pareció muy particular el primer letrero anunciando la reunión con el USCI, ya que a lo que hacían referencia era a un arreglo de unos puentes en el Américo Miranda que pasaban por la quebrada Josefina y la quebrada doña Ana. “Jamás imaginé que me iba a enterar de 300 expropiaciones”.
En las áreas rurales de Puerto Rico, especialmente en las más remotas, la falta de acceso a agua potable y limpia ha sido siempre un gran problema. Solo basta visitar nuestros campos para que se haga evidente la intermitencia del agua. Existe una larga historia de los esfuerzos de ciudadanos y comunidades para establecer, junto a Municipios y consorcios, los acueductos rurales que contribuyen a mitigar la situación.
Pero la inestabilidad del servicio de agua persiste y tanto en las ciudades y suburbios urbanos como en las carreteras del interior, se ven cada vez más las llamadas «cisternas», tanques plásticos o de metal colocados en techos o terraplenes aledaños a residencias y negocios, que ya han pasado a formar parte del paisaje de nuestro país.
En las ciudades y centros urbanos, hasta hace unos años fluía un servicio estable de agua de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados ( AAA), la corporación pública encargada del almacenamiento, filtración y distribución de agua potable y del tratamiento de aguas usadas en nuestro país, que junto a la Autoridad de Energía Eléctrica ( AEE) integraba la dupla indispensable de nuestras utilidades públicas.
Ya eso ha quedado en el pasado. La crisis en todos los órdenes que vive Puerto Rico desde hace más de veinte años tiene su más dramática manifestación en el masivo colapso de sus utilidades públicas. La AEE, aún en quiebra y privatizada a manos de LUMA Energy y GeneraPR, subsidiarias de varias empresas energéticas extranjeras, y la AAA languideciendo bajo el peso de una infraestructura abandonada y en ruinas y de sucesivas administraciones gubernamentales indolentes e incompetentes. El resultado ha sido que, desde febrero de este año el Área Metropolitana de San Juan, nuestra Ciudad Capital y espacio de trabajo y convivencia para más de 2 millones de puertorriqueños y puertorriqueñas (2/3 partes de la población del Archipiélago), es el epicentro del colapso de la infraestructura de la AAA. Averías sucesivas en el embalse y represa de Carraizo, en la planta de filtración principal Sergio Cuevas, en el Superacueducto, y recientemente en tuberías pluviales en la Avenidas Kennedy y Roberto H. Todd, entre otras, han sido parte de una historia que mantiene a vastos sectores y comunidades del Área Metropolitana en vilo por las continuas suspensiones del servicio de agua, la baja presión, la pobre calidad del agua, la insuficiencia en el acceso y la incertidumbre sobre cuando se restablecerá el servicio.
La llamada «crisis» del agua en San Juan es real y ha tenido el efecto de unir durante meses a sectores sanjuaneros tan diversos y distantes en perfil y realidad socio económica como Lloréns Torres, Villa Palmeras y Machuchal con Miramar, Ocean Park, el Viejo San Juan y partes del Condado. Al cierre de esta edición de CLARIDAD, aún hay decenas de miles de residentes de San Juan sin servicio de agua potable debido a la rotura de una tubería. Tan seria es la situación que el Alcalde de San Juan – que es del mismo partido que la Gobernadora-anunció públicamente que pidió a sus abogados estudiar la posibilidad de presentar una acción legal contra la AAA en el Tribunal Federal en San Juan, por su inatención y respuesta inadecuada a las emergencias relacionadas con averías a la infraestructura de agua y a los reclamos de las y los ciudadanos de la Capital sobre el persistente problema de insuficiencia en el abasto de agua en sus vecindarios y negocios. Capítulo aparte merecen también los problemas de sobrefacturación a miles de abonados, lecturas defectuosas de contadores y la mala práctica de estimar el consumo de miles de abonados, todos factores que encarecen el servicio de agua y añaden presión sobre nuestra ya fatigada gente.
Esta edición de CLARIDAD contiene dos artículos basados en una entrevista sobre la llamada «crisis» del agua en San Juan y Puerto Rico. Nuestro entrevistado es el profesor, planificador, colaborador de CLARIDAD, y experto en el tema del agua, Félix Aponte, quien señala a los sucesivos gobiernos de Puerto Rico por las fallas y omisiones que han provocado la situación actual. Apunta hacia la falta de planificación con el desmedido crecimiento residencial y comercial en Puerto Rico, también hacia el abandono y falta de mantenimiento de la infraestructura, tanto de aguas usadas como potable, y cuestiona a quienes desde el.poder optaron por ignorar las recomendaciones para mejorar el sistema contenidas en estudios e informes hechos por expertos, lo cual ha precipitado el decaimiento del sistema pluvial del país. Advierte Aponte que al presente el problema es de máxima seriedad, sobre todo porque, según sostiene, ha habido descuido y mal manejo de las descargas de aguas usadas en nuestros cuerpos de agua. El acceso a agua limpia es tan indispensable para la vida y la salud de personas y pueblos que forma parte del Pacto Internacional de derechos económicos, sociales y culturales y de los lineamientos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para que naciones y grupos humanos puedan alcanzar un desarrollo sostenible.
Puerto Rico una vez se preció de tener un sistema de acueductos y de filtración y tratamiento de aguas que sirvió bien al país y fue ejemplo para otros países en nuestra región de América Latina y el Caribe. Hoy es otro sueño roto de nuestro pueblo, que se disipa en medio del declive colonial y de la incompetencia y corrupción de sucesivos gobiernos del bipartidismo PNP-PPD, que abandonaron el compromiso de servir al pueblo, para servirse a ellos mismos y a sus partidos.
¿Por qué a veces vemos aguas usadas en el litoral costero?
CLARIDAD
Para 1973, el profesor Félix Aponte Ortiz recuerda haber cursado una clase en que le presentaron unos llamados “aireadores” en la laguna del Condado: unos sistemas mecánicos que oxigenaban el agua desde el fondo. Cuando vio la imagen, el entonces alumno pensó ver “unas fuentes de lo más bonitas”, elementos estéticos integrados a la planificación. Pero su profesor de planificación ambiental le corrigió inmediatamente.
“En esa laguna estaban descargando, directamente, aguas crudas sin tratamiento de 18,000 apartamentos. La laguna del Condado era un pozo séptico, y en lo que se corregía para obtener un servicio alcantarillado sanitario correcto, hubo que airear la laguna. Aún con ese nivel de contaminación, la gente lo utilizaba para hacer ski con los botes. La gente utilizaba esa agua comprometida con propósitos recreativos”, relató el ex vice presidente de la Junta de Planificación.
En la práctica, explicó Aponte Ortiz, la descarga de aguas usadas en grandes cuerpos de agua era frecuente en muchas partes del mundo. Antes de la instalación de la primera planta de tratamiento regional en 1957, en Puerto Nuevo, las comunidades recibían servicios de alcantarillado que recogían las aguas de cada casa, la enviaban por cañerías de lluvia y acababan crudas en la laguna San José.
“La laguna San José tenía el beneficio de que, dos veces al día, la marea subía y un volumen insustancial de agua entraba desde la laguna Torrecilla por el canal Suárez, movía un volumen significativo del agua de la laguna San José a través del Caño Martín Peña y lo llevaba a la bahía de San Juan. Era, dos veces al día, como dos descargas de inodoro. Pero hubo momentos en que no era suficiente”, compartió en entrevista con CLARIDAD.
Cuando el agua marina no daba para el drenaje natural, una gran mortandad de peces surgía de la laguna por el oxígeno comprometido en el agua restante. Aponte Ortiz citó unos documentos del Departamento de Salud estudiaban, en la década de 1960, los efectos químicos que lastraba este modelo de desarrollo. Como resultado, miles de residencias y espacios urbanos transformaron sus alcantarillados.
“Ese cambio histórico no fue excepción en el Condado e Isla Verde. Hay una troncal grande de Isla Verde, que pasa por debajo del Caño Martín Peña, y viene a esa planta regional (de Puerto Nuevo), pero no hay conexiones suficientes a esas troncales. Los laterales de esas troncales primarias se fueron construyendo de forma más lenta. Todavía existen sistemas que se conocen como combinados”, elaboró el profesor.
La fórmula híbrida, de acuerdo con el jubilado de la Escuela de Planificación, recoge el agua pluvial y la descarga simultáneamente con aguas usadas. Este modelo, traído de los EE. UU., funciona mejor en cuerpos de agua acaudalados como el río Hudson, en Nueva York, donde la fuerza de la corriente arrastra los desperdicios. En la zona del Condado-Isla Verde, se comenzó a emular esta práctica con el océano.
“Esas troncales que observas en los vídeos (que aparecen en redes sociales) son troncales que se supone solo sean pluviales, pero que todavía tienen conexiones a sistemas de aguas usadas sin tratamiento. Que yo conozca, Acueductos no ha hecho un estudio reciente para confirmar que el agua usada de los clientes a los que les vende agua potable y les cobra por tratamiento llegue a los sistemas que Acueductos maneja”, planteó Aponte Ortiz.
Es decir, la AAA podría desconocer cuánta agua usada maneja en sus operaciones. Esta realidad, agregó la fuente, no considera los salideros ni las roturas que contiene la infraestructura. Cuando el agua se escapa, entra a las tuberías que recoge el agua de lluvia y eventualmente llega a cuerpos receptores como la quebrada Juan Méndez, el río Piedras y afluentes como la Josefina, Doña Ana, Buena Vista y Guaracanal.
“Esas quebradas tributarias del río Piedras tienen una gran cantidad de bacterias provenientes de (aguas) sanitarias escapadas de las tuberías. Eso es lo que yo he dicho, y lo llegué a decir en Acueductos. No caí bien. El agua potabilizada que nos sirve Acueductos tiene que tratarse correctamente, pero Acueductos no cobra el 60% de esa agua que potabilizó. La agencia tiene costos de potabilización de todo tipo, y cuando factura recupera esos costos”, prosiguió el experto.
Además, Aponte Ortiz destacó que la AAA se ahorra gastos cuando el agua usada no llega hasta la planta de tratamiento. Al tener menos agua para tratar, invierte menos del dinero que ya le cobró a los clientes. Solamente el rigor de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) ha mantenido a la agencia estatal dentro del marco legal, multándola y exigiéndole inversiones millonarias en la restauración del sistema sanitario.
“Todavía eso no está resuelto. Hay un acuerdo con el tribunal federal, en inglés se conoce como un consent decree. Es un acuerdo de consentimiento entre Acueductos, la Agencia de Protección Ambiental y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos en el tribunal federal de aquí. En el acuerdo, Acueductos se comprometió a hacer inversiones para rehabilitar las plantas, las tuberías y los sistemas de bombeo del manejo sanitario”, continuó.
El acuerdo pautó un período de diez años que debió acabar en 2015, pero las recientes crisis del país le han pospuesto los términos. La hipótesis de Aponte Ortiz con relación a las descargas consiste en que las troncales, al estar sobrecargadas, de vez en cuando vierten aguas usadas al océano, como llegó a hacerse antes del pleito legal. Con decenas de proyectos nuevos en la zona, el profesor se cuestiona cómo la agencia pretende ofrecer este servicio.
Con su gran gesta invasora para mantener su imperio derrotando enemigos imaginarios, pero al coste real de destruir pueblos y dejar miles de muertos en países como Irán, Cuba y Groenlandia, la Casa Blanca está retando también lo que se conoce de las leyes destiladas por miles de años de historia militar.
La situación es tan grave, que una victoria sangrienta en cualquiera de esos escenarios de operaciones cambiaría por muy poco tiempo la situación de EEUU.
Hasta ahora, sin embargo, el gobierno de Washington no presta atención a las advertencias, como la que hace poco más de un año le hizo el Instituto Hoover de la Universidad de Stanford, de que haría falta un “milagro de productividad” para salvar a Estados Unidos de la debacle.
Ese milagro parece estar lejos de ocurrir y la deuda pública de EEUU ha seguido creciendo hasta ser el 123 por ciento de su producto interno bruto y el servicio de la misma supera de manera sostenida la capacidad de presupuesto para gastos militares. Esa condición de endeudamiento por encima de su PIB se ha mantenido y agravado desde por lo menos 2011, lo que – según el informe del Instituto Hoover- viola la Ley de Ferguson, propuesta en el siglo XVII y que ha servido para explicar la caída de sistemas como los imperios de España, Inglaterra, Francia, Holanda, Austria-Hungría y hasta el imperio Otomano.
En la guerra con Irán, por ejemplo, luego de haber bombardeado 13.000 blancos y haber gastado miles de sus misiles más caros, además del agotamiento de las fuerzas aeronavales y sentir en los propios EEUU el impacto económico y político, Irán mantiene su capacidad de respuesta de misiles, su economía sigue produciendo a paso acelerado -al punto de haber reconstruido infraestructuras dañadas por los bombardeos- y su esfera de control marítimo ha crecido en lugar de reducirse.
Parte del problema tiene que ver con la imposibilidad de ahogar ese país con un bloqueo fuera del estrecho de Ormuz. Irán tiene fronteras con muchos países y una economía muy sofisticada que no responde a la imagen de un país árido y pobre, sino que tiene hasta sistema de producción y lanzamiento de satélites espaciales, es uno de los principales productores de automóviles del mundo y goza hasta de centros de esquiar en sus montañas nevadas.
Al cierre de esta nota, Washington preparaba otra vez planes para otra ofensiva devastadora para destruir completamente a Irán, en un proceso de indecisiones que ya preocupa en importantes medios de noticias militares estadounidenses, como The War Zone.
Tampoco la Casa Blanca prestó atención a la advertencia de China de que evitara caer en lo que se conoce como “la trampa de Tucídides”, en referencia a las teorías desarrolladas por el estudio del clásico griego sobre “La guerra del Peloponeso”. Entre otros señalamientos, Tucídides advierte que “la causa más real, aunque la menos manifestada de palabra, creo que fue el hecho de que los atenienses con su engrandecimiento inspiraron el temor a los lacedemonios (espartanos) y los forzaron a la guerra”.
Pero no solamente no se escuchó el llamado a la prudencia de China, sino que los miembros de la delegación presidencial estadounidense al salir de Beijín, según el periódico The New York Post, exhibieron como tiraban a un bote de basura al pie de la escalera del avión los celulares desechables, identificaciones, chapas de identificación y cualquier otro recuerdo que les hubieran regalado los chinos. En el lenguaje de Tucídides, esa actitud de desprecio altivo a los adversarios se define como “necedad”.
Al despliegue global de sus gigantescos recursos militares, EEUU ha sumado las amenazas a todos los países de que si no cumplen sus instrucciones serán castigados con aranceles confiscatorios y otras medidas punitivas. Ha llegado al extremo de prohibir que país alguno le venda petróleo a Cuba y a intentar un bloqueo que impida la entrada de suministros a esa isla caribeña, que no se rinde.
En el caso de Cuba, EEUU ha decretado que ese país de menos de diez millones de habitantes representa una amenaza que requiere su captura y en el caso de Groenlandia, se trata de prevenir la amenaza -también imaginaria- de que podría caer en manos de Rusia o China. Ante eso, esta misma semana, Groenlandia contestó que no está en venta y que su autodeterminación no es negociable.
Particularmente revelador es el caso de Puerto Rico, que desde finales del siglo XVIII fue soñada como plataforma de lanzamiento del imperio mundial de EEUU, lo que se cumplió a partir de la Guerra Hispanoamericana, en 1898.
La revista “Patrimonio”, de la Oficina Estatal de Preservación Histórica, acaba de publicar un ensayo enjundioso de la profesora Minette A. Bonilla Ramos en el que se documenta cómo, entre 1954 y 1978, Puerto Rico fue usado por una entidad del grupo Rockefeller para el desarrollo de decenas de miles de viviendas para la clase media, que incluyó grandes desarrollos suburbanos, centros comerciales y otras instalaciones, todo con un fuerte apoyo de los gobiernos de EEUU y Puerto Rico. Era un “laboratorio” para promover la estabilidad económica y la justicia social en el hemisferio y evitar avances de las ideologías comunistas.
Pero ahora, en el mismo Puerto Rico, los jóvenes trabajadores y profesionales no logran encontrar viviendas asequibles, y el gobierno se encuentra en un estado de corrupción tan rampante que proliferan los informes sobre fraude electoral y acceso de los traficantes de drogas a la elite política. Hasta en la Universidad de Puerto Rico se ha desarrollado un movimiento de protesta que reclama, entre otras cosas, comida y vivienda para los estudiantes.
Fue en el siglo XIV cuando el historiador Ibn Khaldun, escribió en “El Muqaddimah”, que cuando un imperio llega a su senilidad no logra suficientes impuestos para sostener sus fuerzas militares y ni siquiera puede controlar sus provincias remotas.
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