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Solicitan al gobernador vetar medida que enmienda la Ley de Armas

 

Aunque por acciones separadas, la delegación del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en la Legislatura, integrada por la senadora María de Lourdes Santiago y el representante Denis Márquez Lebrón, y el representante por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), José Bernardo Márquez, le solicitaron al gobernador que vete el Proyecto Sustitutivo de la Cámara,  los Proyectos 575 y 362, que enmienda  la Ley de Armas, y que entre otros aspectos elimina cualquier requisito de distancia entre una armería y un plantel escolar.

“No existe justificación en cuanto a política pública que permita que las armerías estén enfrente o al lado de planteles escolares. ¿Por qué nuestras escuelas necesitan una armería cerca? Por el contrario, Puerto Rico se encuentra sumido en una crisis de seguridad y violencia y la situación exige que aquellas personas en las que el país depositó su confianza para la toma de tales decisiones actúen con la mayor prudencia”, argumentaron ambos legisladores en la carta enviada a La Fortaleza.

En comunicado de prensa, los legisladores del PIP denunciaron que  aunque el título de la medida sugiere que se trata de enmiendas “técnicas”, de convertirse en ley, quedaría eliminado cualquier requisito de distancia entre una armería y un plantel escolar, que actualmente deben ubicar a una milla de distancia.

“El lenguaje aprobado por la Asamblea Legislativa y que pronto estará ante usted para convertirse en ley con su firma establece tres categorías de distancia dependiendo del tipo de negocio que opere una armería”, señalaron los legisladores en la misiva enviada al gobernador. Asimismo, subrayaron que una armería que opere un campo de tiro abierto deberá estar a una milla de un plantel escolar y en los casos de armerías que operen campos de tiro cerrados podrán ubicarse a trescientos metros de un plantel escolar. No obstante, lee la medida: “Sin embargo, las armerías que no tengan campo de tiro no tendrán que cumplir con las disposiciones de distancias”, lee parte de la carta enviada al gobernador, Pedro Pierluisi.

Los legisladores del PIP exhortaron mediante la campaña ¡Ayúdanos a proteger nuestras escuelas! a que las personas escriban o llamen a La Fortaleza solicitando el veto del proyecto.

Por su parte, el representante del MVC sostuvo también en comunicado de prensa que “no hay   explicación, ni fundamento de política pública para estas enmiendas, que no sea que algunos cabilderos las impulsaron y las lograron. Se están debilitando los mecanismos de fiscalización y cumplimiento con la ley, en momentos en que deberíamos robustecerlos. Por eso, el Gobernador debe vetar este proyecto”.

Entre las enmiendas criticadas enumeró: (1) la despenalización de la portación de armas con licencias vencidas, (2) la reducción de sanciones para casos de portación ostentosa, (3) la reducción de las inspecciones de las armerías y (4) la eliminación de una distancia mínima entre escuelas y armerías. Sobre este último particular, el Departamento de Educación abogó por mantener las distancias existentes con respecto a armerías y clubes de tiro.

“Me parece que la conversación que deberíamos estar teniendo es en la dirección opuesta. ¿Cuáles han sido las implicaciones de la nueva Ley de Armas y el aumento dramático de armas de fuego en nuestras calles? ¿Qué gestiones está realizando la Oficina de Licencias de Armas para promover un cumplimiento estricto con las disposiciones de ley? ¿Qué enmiendas hacen falta para evitar que las armas o municiones caigan en las manos equivocadas?”, cuestionó Márquez.

El joven representante considera que “estas enmiendas parecen dirigidas a tirarle un toallazo a dos o tres personas en problemas con la ley vigente. No hay otra explicación para la eliminación de la distancia entre escuelas y armerías ni para pasarle la manita a una persona que no renueva su licencia o porta un arma de forma ostentosa. No estamos hablando de una industria cualquiera, sino de armas de fuego cuya falta de regulación puede tener consecuencias de vida o muerte”.

El Proyecto Sustitutivo al PC 575 y PC 382 fue aprobado en Cámara con 27 votos a favor, 16 votos en contra y 1 voto abstenido.

 

Las facinerosas pandillas que controlan Haití

 

Haití, que alguna vez fue la colonia más rica de América, es ahora  el país más pobre del hemisferio occidental, con más de la mitad de su población viviendo por debajo del umbral de pobreza según el Banco Mundial.

Después del asesinato del presidente de Haití Juvenal  Moïse en el año 2021, surgieron una serie de protestas que desembocaron en el surgimiento de pandillas criminales presentes en todo el territorio haitiano. Estas facinerosas pandillas, matan, asaltan, despojan de sus casas y secuestran a cualquier haitiano que se le cruce en su camino.

Aquellos jóvenes que no se integren a estas pandillas son asesinados por ellas.

Hace más de 2 años que estas pandillas controlan la nación haitiana, sin que el gobierno con el control militar y policíaco pueda hacer algo para contener esta violencia que existe en el país. También existe solidaridad y responsabilidad por ellas por altos funcionarios del gobierno, quien se benefician económicamente de ellas. Su control absoluto sobre todo el territorio haitiano incluye la ciudad capital: Puerto Príncipe.

La violencia en Haití ha llegado al punto en que bandas rivales  violaron mujeres, quemaron casas y mataron a decenas de personas, incluidos niños, descuartizando sus cuerpos con machetes y lanzándolos a los cerdos. Esta matanza fue organizada por altos funcionarios haitianos que les facilitaron armas y vehículos a los pandilleros para castigar a los habitantes de una zona pobre que protestaban contra la corrupción del gobierno, anunció el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el año pasado. Las bandas están bien armadas, tienen más dinero e ideología», afirmó el director del CARDH, ( Centre d’analyse et de recherche en droits de l’homme) (Gedeon Jean, 2023).  «Nos dirigimos hacia un proto-estado.

Las pandillas se están fortaleciendo mientras que la policía se está debilitando». La violencia, los desastres naturales y la inestabilidad política han asolado a Haití durante décadas, pero en los últimos años el país se ha hundido aún más en un caos socioeconómico y político a medida que las bandas armadas han intensificado sus guerras territoriales.

Esta situación ha sido responsable de  que el Consejo de Seguridad de la ONU pueda aprobar pronto una intervención internacional para Haití a medida que las pandillas consolidan su control sobre el país. Kenia se ofreció recientemente a liderar una fuerza internacional, y los diplomáticos estadounidenses han estado pasando tiempo en la ONU esta semana alentando a otros a colaborar. Los países que se involucren tienen que considerar que el gobierno de Haití es muy corrupto y que podrían derrocarlo.

La crisis causadas en este país caribeño por las pandillas, se debe a que los alimentos, el combustible y el agua son escasos y casi la mitad de la población no tiene suficiente para comer. Las pandillas controlan las líneas de suministro y los trabajadores de la salud están luchando contra un brote de cólera con suministros médicos limitados. Las bandas armadas controlan el

acceso a las tres únicas terminales petroleras del país, todas ubicadas en el área metropolitana de Puerto Príncipe. Por lo tanto, Haití sufre una escasez prolongada de combustible. (Teller Report, October 22, 2023).

El autor es historiador.

 

 

 

 

Cuba denunció un «ataque terrorista» contra su embajada en Washington


«El odio lanzó, otra vez, un ataque terrorista. Lo denunciamos y esperamos acción de las autoridades norteamericanas», advirtió el presidente Miguel Díaz-Canel.

 

El gobierno de Cuba denunció como un «ataque terrorista» la agresión contra la sede de su embajada en la ciudad de Washington, en Estados Unidos, por la acción de un hombre que arrojó dos bombas molotov contra la delegación diplomática. El ataque ocurrió unas horas después de que el presidente Miguel Díaz-Canel volviera a La Habana luego de haber pasado toda la semana en Nueva York, donde asistió a la Asamblea General de Naciones Unidas y a otras actividades con cubanos residentes en Estados Unidos. La relación entre Washington y La Habana, bajo embargo estadounidense desde 1962, se mantiene tensa pese a algunos tibios avances.

«Un acto de violencia y de impotencia»

«El odio lanzó anoche, otra vez, un ataque terrorista contra nuestra embajada en Washington, en un acto de violencia y de impotencia que pudo costar valiosas vidas. Lo denunciamos y esperamos acción de las autoridades norteamericanas», publicó el presidente Díaz-Canel en su cuenta de X. En la misma plataforma la embajadora cubana en Estados Unidos, Lianys Torres Rivera, dijo que tras el ataque, la embajada se comunicó «de inmediato con las autoridades estadounidenses, a quienes se les dio acceso a la misión para la toma de muestras de los cócteles molotov».

Según fuentes oficiales cubanas, los hechos tuvieron lugar el domingo sobre las 20 horas locales en Washington, cuando un individuo lanzó dos cócteles molotov contra las instalaciones de la delegación. Cuatro fotos publicadas en redes sociales por la embajada cubana permiten ver los pedazos de dos botellas de cristal rotas y papel impreso arrugado junto a la fachada de la planta baja del edificio, además de algunos pocos daños materiales.

«Conducta permisiva»

«A solicitud de la misión diplomática cubana, oficiales del Servicio Secreto de los Estados Unidos se presentaron en la sede y tuvieron acceso a sus instalaciones para constatar la acción violenta perpetrada», indicó la Cancillería cubana en un comunicado, en el que aseguró que «la conducta permisiva» de las autoridades estadounidenses frente a «acciones violentas» pudo «estimular» el ataque.

El texto, que condena la «acción terrorista», afirma que Cuba «espera que el gobierno de los Estados Unidos actúe en consonancia con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, en el interés de evitar la repetición de estos hechos». Según el canciller Bruno Rodríguez este el segundo ataque violento contra la sede diplomática en Washington desde abril de 2020.

«En aquella ocasión, un individuo disparó con un fusil de asalto contra la sede. Los grupos anticubanos acuden al terrorismo al sentir impunidad, algo sobre lo que Cuba ha alertado a autoridades estadounidenses reiteradamente», planteó Rodríguez. En abril de 2020 el canciller cubano convocó a la entonces encargada de negocios de Estados Unidos en La Habana, Mara Tekach, para expresar su «enérgica protesta» por lo que denominó como una «agresión terrorista» contra su embajada. El tiroteo en esa ocasión dejó profundas marcas en las columnas dóricas de la entrada, rompió una farola y varios vidrios y molduras.

Rechazo al ataque

A la espera de que avance la investigación, la cancilleria cubana alertó este lunes «ante el uso con dobles raseros del supuesto compromiso del gobierno estadounidense contra el terrorismo». El vocero del Departamento de Estado de EE.UU., Matthew Miller, sostuvo en rueda de prensa: «Los ataques y amenazas contra las instalaciones diplomáticas son inaceptables. Estamos en contacto con los oficiales de la embajada cubana, de acuerdo con nuestras obligaciones bajo la convención de Viena».

Miller agregó que el Departamento de Estado «está comprometido con la seguridad de las instalaciones diplomáticas y de los diplomáticos que trabajan en ellas». Por su parte la secretaría de Relaciones Exteriores mexicana reiteró su «compromiso en la lucha contra la violencia en todas sus formas» y convocó a «una investigación exhaustiva y a llevar a los responsables ante la justicia». También expresaron su repudio al ataque las cancillerías de Venezuela y Bolivia.

Cierre de la gira 

La delegación gubernamental cubana había vuelto este domingo a La Habana después de que Díaz-Canel hablara en la primera jornada de la Asamblea General de las Naciones Unidas, además de participar en otros foros paralelos de alto nivel sobre medio ambiente y objetivos de desarrollo sostenible. Díaz-Canel, que ya había acudido en 2018 a la cumbre de la ONU, aprovechó para reunirse con otros líderes y para asistir a distintos actos con colectivos de la sociedad civil que apoyan a Cuba.

A raíz de estos hechos, varios cargos del gobierno cubano y del Partido Comunista de Cuba cargaron en redes contra el hecho de que Estados Unidos mantenga a su país en la lista de países que promocionan el terrorismo. La embajada de Cuba en Washington reabrió en 2015, cuando a raíz del proceso de deshielo promovido por los expresidentes Barack Obama y Raúl Castro se restauraron las relaciones diplomáticas bilaterales, congeladas en 1961, dos años después del triunfo de la revolución en la isla.

Una normalización de relaciones con la isla comunista no parece estar en la agenda del actual presidente Joe Biden. El presidente estadounidense prometió revisar la política hacia Cuba a su llegada a la Casa Blanca en enero de 2021, pero cambió de parecer tras las manifestaciones antigubernamentales de julio de ese mismo año en la isla. Washington no sólo mantuvo a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, sino que la incluyó en otra de naciones que no respetan la libertad religiosa.

reproducido de www.pagina12.com.ar

Haití El coro por la invasión…

 

 

Por Lilliam Oviedo

La penúltima semana de septiembre del año 2023 ha de ser registrada como el período en el cual la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sesionó para dar la oportunidad a Luis Abinader y a Ariel Henry de solicitar formalmente la ocupación de Haití.

En el septuagésimo octavo período de sesiones de la Asamblea General de la ONU no se puso ordinal a la ocupación en proyecto porque, como otras veces, no figura en los documentos emitidos el término ocupación sino un conjunto de eufemismos manoseados, ridículos e infames por definición.

Ayuda internacional para combatir las pandillas, apoyo internacional a la labor policial, supervisión para fortalecer la institucionalidad y hasta el cómico nombre `colaboración armada`, ha sido colocado a una ocupación solicitada reiteradamente por lacayos a quienes les fue elaborado un texto que tienen por misión leer en cada foro.

Saludando la recomendación puesta en boca de Antonio Guterres de formar una fuerza multinacional, habló primero Joe Biden, presidente del país que en otros libretos ha actuado a las claras como potencia ocupante. Un día después, recibió el apoyo de Luis Abinader, quien no sabe hablar de pie sino de rodillas. El viernes 22 de septiembre Ariel Henry solicitó una fuerza multinacional policial con componente militar.

Ningún otro elemento hace falta para definir el coro del descaro.

En la ONU, Biden no tuvo que responder por el apadrinamiento de los mercenarios colombianos que en julio del año 2021 mataron al presidente Jovenel Moïse, tampoco tuvo Luis Abinader que explicar bajo cuáles condiciones esos mercenarios hicieron turismo en territorio dominicano antes de cumplir en Haití la misión que tenían asignada.

Es preciso señalar que, cuando estaba en las portadas la noticia del asesinato de Jovenel Moïse, Joe Biden y el entonces presidente de Colombia Iván Duque, no tuvieron que explicar ante los organismos internacionales qué relación tuvo el hecho con la contratación de colombianos para la seguridad presidencial en Haití, convenio que fue supervisado por la Embajada de Estados Unidos en Puerto Príncipe.

¿Es esa la comunidad internacional que vendrá a estabilizar a Haití a solicitud de Luis Abinader y de Ariel Henry, escribanos y mensajeros del poder imperialista?

Las bandas surgieron y se multiplicaron en un Haití ocupado y tutelado por las grandes potencias. ¿Es la ocupación, entonces, la clave para garantizar la seguridad?

El poder mediático se ocupa de ocultar que las grandes potencias intentan evitar el protagonismo del pueblo en la derrota de las bandas armadas, porque se haría evidente la ilegitimidad del gobierno encabezado por Ariel Henry y también la del poder ejercido por la oligarquía y sus tutores con oficinas en Estados Unidos, Canadá, Francia y otras potencias. Se desvelaría también el carácter político de las bandas y su condición de hijas de ese poder ilegítimo.

Los medios presentan a policías kenianos y de otros países como potenciales integrantes de la fuerza ocupante y ocultan la presencia del Comando Sur, la dirección de Biden y de la descarada generala Laura Richardson, y el asqueroso entreguismo de Abinader y Ariel Henry.

DE AGRESIÓN SE HABLA

Desde Cuba, otra isla agredida, el poeta Jesús Cos Causse, expresa: “Es Toussaint Louverture/ quien cruza Haití en un caballo blanco de cascos telúricos./ Cruza sobre la herida de su isla / rota en dos tierras distintas y dos lágrimas iguales”. Y sobre la presencia del autor de Gobernadores del Rocío, apunta: “Cruza y Jacques Roumain/ le entrega una espada /construida con los misterios de los minerales/ y con los ojos de un carey/ que murió herido”.

Contrario a los símbolos de lucha que evoca el poeta, Abinader y Henry invocan al enemigo y los medios de comunicación apañan su servilismo.

Se presenta la ocupación como remedio para Haití en un momento en que el imperialismo pretende dar un golpe de Estado en Guatemala tras un proceso electoral en el cual la manipulación no alcanzó para imponer el resultado que la clase dominante esperaba; sube de tono la agresión contra Cuba (incluida en la lista de países patrocinadores del terrorismo y atacada su embajada en Washington) y contra Venezuela (el imperialismo incauta ilegalmente sus recursos financieros y trata de evitar que recupere el Esequibo).

El imperialismo es agresor, no redentor ni sembrador de paz.

Los comunicadores con sello prosistema dicen que en Haití no hay recursos materiales que interesen al imperialismo. ¿No hay, acaso valiosos minerales en un subsuelo explorado casi siempre de manera ilegal? Mineras como la Belfond, la Unigold o la Majescor, saben lo que guarda el subsuelo en tierra haitiana. ¿No está Haití en un lugar estratégico dentro del mar que une las dos partes del continente? Los estrategas yanquis ordenaron a Abinader interrumpir las negociaciones con China para restaurar el Puerto de Manzanillo, en la frontera. De intereses imperialistas se habla.

No por ignorancia sino por identificación con los saqueadores, analistas y seudoanalistas prefieren desconocer lo evidente.

La construcción del canal sobre el río Dajabón (o Masacre), como otros conflictos coyunturales, es un episodio tratado en forma politiquera. La ecología de la isla es una sola y está amenazada por los grupos que construyen a interés de las multinacionales mineras, por los latifundistas y por los saqueadores de toda especie. Abinader, Henry y los empresarios vinculados mienten para encubrirse mutuamente.

Son las mayorías haitianas y dominicanas organizadas quienes tienen que buscar solución a los problemas de pobreza, inseguridad, injusticia y desigualdad en esta isla.

A sus escasos veintitrés años, el poeta Jacques Viaud lo advirtió:

“He querido hablaros de mi patria, / De mis dos patrias, / De mi Isla, / Que ha mucho dividieron los hombres/ Allí donde se aparearon para crear un río”.

Hoy, el imperialismo sigue intentando dividir a los dos pueblos que habitan esta isla cantada por Cos Causse y por Jacques Viaud, pero lo hace para saquearla como un todo… No es una contradicción, sino una realidad perenne como el río…

reproducido de: www.rebelion.org

 

Historiografía contemporánea y otros demonios

Jeremy Rivera Torres

Especial para En Rojo

¿Cuál es la labor del historiador en la sociedad puertorriqueña? ¿Cuál es su estatus? Como historiadores, se nos enseña a investigar a través del trabajo de archivo, entrevistas y/u otras fuentes primarias o secundarias para esclarecer y comprender un evento del pasado de una manera más completa y analítica. Esta preparación requiere años de estudio, lectura y práctica; por lo cual, no muchas personas lo ejercen y convierte esta profesión en una privilegiada. Esto se presta para que en ciertos rincones de la Academia e instituciones culturales e históricas haya una dinámica paternalista y elitista en contra de estudiantes o personas que no ejercen la profesión porque “se deben educar ellos”. A causa de esto, se ha generado un distanciamiento de esa «elite intelectual” con el resto de la sociedad por el paternalismo con el que usualmente se habla de las personas no educadas o no cultas. Esto los lleva a estar alejados de las realidades del país y encerrados en sus círculos literarios, donde todas sus opiniones son validadas y vistas de maneras correcta; si no estudias, tu opinión no vale en estos espacios.

Entonces, ¿dónde recae la labor del historiador? Muchas veces la profesión se ve inaccesible para la sociedad debido a que el trabajo se desarrolla mayormente en los salones de clase, archivos o conferencias, por lo tanto no existe presencia fuera de los salones de clase en espacios populares. Cabe reseñar, que a pesar de esto, hay varios proyectos independientes en formato podcast que están siendo la alternativa de esta “Historia para el pueblo” como Plan de Contingencia, Tiempos Dialécticos, Archipiélago Histórico, El Cayito e Isla Caribe pero no hay iniciativas institucionales para democratizar esos procedimientos e información. Por consiguiente, muchas personas no conocen de muchos eventos en nuestra historia como el Grito de Lares, la Masacre de Ponce, la Insurrección Nacionalista, entre otros. El estado no ha generado un proyecto de memoria histórica que genere conocimiento sobre nuestro pasado, aunque ello también, puede ser problemático ¿Quién decide qué es memoria histórica y para qué sirve? Esto es algo que hay que problematizar debido a que la Historia como puede servir de herramienta para educar también se puede tergiversar para hacer daño. El único proyecto que de alguna manera – a pesar de sus fallas – ha realizado algún esfuerzo es el Instituto de Cultura Puertorriqueña pero ha contribuido más al nacionalismo cultural y más a simplificar temas complejos como la cultura, raza y herencia para satisfacer demandas políticas que al conocimiento verdadero y pleno sobre nuestra Historia.

Nuestro trabajo a pesar de ser inherentemente académico no puede ni debe limitarse simplemente a realizar nuestras investigaciones y depender en que los estudiantes presten atención a los cursos. Hay que buscar nuevas maneras para comunicar esas ideas y volverlas parte de la discusión cotidiana como lo son los partidos del Baloncesto Superior Nacional y las novelas de Eddie Casiano. De modo que no todo se limite a los libros los cuales, a pesar de su importancia, hay que reconocer que no siempre son accesibles para la población por sus altos precios en muchos casos. Además, la mayoría de las librerías – con ciertas excepciones – están radicadas en el área metropolitana. Este problema de acceso no se limita solamente a lo físico sino que también a lo digital. En fin, la labor historiográfica se vuelve nula cuando se limita a ciertos espacios intelectuales que sí tienen el conocimiento y acceso requerido para insertarse en elloEn consecuencia, los historiadores e intelectuales se ven como los únicos que pueden generar el pensar histórico y crítico mientras se excluye al resto de la población por ‘falta de educación’. La academia y la universidad, como mencionó un compañero, es cerrada en términos metafóricos y físicos, significando que la población que no tiene la capacidad de insertarse en la academia es excluida de estas discusiones que se quedan en los simposios, salones de clase y las revistas universitarias. La discusión que se da en espacios alternativos, como los podcast anteriormente mencionados, generan un pensamiento histórico de manera no académica que informa a la población y genera interés en ese término mencionado de pensar históricamente.

En una entrevista, el historiador Jesús Izquierdo, menciona sobre la labor del historiador: “Les brindamos herramientas y debates, aunque sabiendo que ahí sí existe una gran jerarquía entre el oyente y el emisor; pero sobre todo les ofrecemos la posibilidad de poder entrar en el programa, discutir con nosotros con dichas herramientas. Hemos hecho entrevistas donde ha habido ciudadanos que no son para nada profesionales de la historiografía pero que sin embargo tienen mucha capacidad y muchas ganas de hablar sobre el pasado. Hablar del pasado implica pensar históricamente y pensar históricamente no es cualquier cosa”.1 ¿A qué se refiere con pensar históricamente? Las situaciones precarias y desiguales pueden generar un pensar histórico. Como sujetos políticos buscamos al pasado para encontrar un referente de lo que está sucediendo a priori, lo cual nos hace averiguar explicaciones para el presente. Esta tarea requiere de esa misma democratización de la historia como también el acceso a los recursos y espacios para simplemente comenzar a cuestionarse. La academia no puede cerrar sus puertas y ser quienes se adueñen del conocimiento como si el resto de la población no fuera capaz de pensar históricamente.

El pie forzado, como orquesta jíbara, que fueron estos debates llevaron a nuestra historiografía a tener esas discusiones difíciles pero enriquecedoras que llegaron atrasadas a Puerto Rico por distintas razones. Mario Cancel menciona una de las más interesantes y que solo ha sido revisada en varias ocasiones, no extensivamente:

“Una de las razones para el silenciamiento de estos procesos y la mitigación de sus efectos ha sido el quietísimo que caracteriza a la tradición universitaria en este país desde la segunda posguerra mundial. Esta ha sido una institución demasiado inclinada, desde mi punto de vista, a la conservación y renuente a la revisión”.2

Esa reflexión va con el proyecto de la “Historia oficial”. Muchos de estos espacios lo que buscan es conservar el estatus quo o tergiversar ciertos hechos para que favorezca su posicionamiento ideológico. Por eso, los aparatos lingüísticos y discursivos-narrativos que los historiadores utilizan son sumamente importantes para desprender lo que están tratando de comunicar a través de sus textos: la evidencia con la que los historiadores trabajamos, usualmente, es sesgada por lo discursivo.3 Esas herramientas discursivas se pueden usar de diferentes maneras y por diferentes razones; (1) Existen intelectuales lite que sus posturas van acorde con el estatus quo o no incomodan el poder hegemónico del estado colonial, a partir de eso, le privilegian y se les permite seguir publicando en los periódicos principales del país como también tener acceso constante al Mass Media; (2) Por otro lado, nos encontramos con los intelectuales hardcore que precisamente buscan el generar un debate sobre ciertos temas que siguen siendo un tabú en la historiografía puertorriqueña, al igual que buscar temas olvidados o presentes. Estos también se insertan en los espacios alternativos y no tradicionales para llevar ese conocimiento fuera de los espacios académicos.

El debate generado por diferentes publicaciones como Nación Postmortem, Manual para organizar Velorios y demás fue enriquecedor para la profesión, a pesar de ataques personalistas. Cancel menciona de manera crítica: “La politización simplista del debate traducía actitudes que recordaban, desde mi punto de vista, los de un conflicto teológico, confesional, partisano o faccioso y producían un mal sabor que truncó muchas de las posibilidades que la situación ofrecía”.4 Este infantilismo del debate sesgó e inclusive contaminó trabajos con temas tan importantes como la nación, cultura y la lengua. Ese último gran debate intelectual, estudiándolo desde el presente, fue un momento de antes y después debido a los intensos escritos enviados por Claridad y Diálogo y Bordes, por mencionar algunos medios. Produjo una tensión estremecedora que transcendió la historia como disciplina y se discutió por otros departamentos, como Ciencias Sociales y Literatura. Lo que demuestra – a pesar de la teoría densa – que a través del debate se incluye al resto de la población de manera horizontal. Las discusiones generadas en los pasados meses sobre el libro El Jefe, por la historiadora Nieves de los Ángeles Vázquez, han sido de la misma manera enriquecedores para la profesión cuestionando a quienes se vanaglorian como “Próceres” de la nación puertorriqueña. Esto levantó pasiones sobre el revisionismo de fuentes primarias y secundarias como también a cuestionar otras figuras como José De Diego. Entonces, el debate en la actualidad es antagonizado e inexistente. Automáticamente, se convierte en una competencia de quién ganó o perdió. La capacidad adquirida en esos años de estudio se bajan por el inodoro convirtiéndose en un todos contra todos y no en una discusión seria y de ideas.

Por eso es importante que como académicos e intelectuales se tengan esos debates y choques de ideas. Lo propio de ser intelectual es precisamente el diálogo e intercambio de ideas para llegar a una esfera más alta del conocimiento. Pues entonces, ¿por qué no ha surgido un debate sobre decolonialismo, historia intelectual o posfascismo? La élite intelectual está desgastada – con excepciones – en una situación tan precaria para ejercer el pensar y la escritura añadiéndole también el factor clave. La universidad y los espacios de debate se han ido mermando cada vez más. Esto es claro en la reducción de estudiantes de la UPR como también de profesores ya que ambos sufren por las condiciones precarias por las políticas de austeridad. Precisamente, por esto es que hay que salir de los salones y llegar a los sectores populares, creando espacios alternativos de discusión y llevar este conocimiento que está privilegiado por el hecho de que se encuentra en la academia.

A tu teoría le falta calle, es el lema que le cae como anillo al dedo en este caso que estamos examinando. En los salones de Historia y conversaciones de cafetín siempre se menciona sobre la cotidianidad y facilidad de como Fernando Picó hizo historia sobre los no historiados, pero son pocos los que practican lo que tanto se admira sobre su trabajo. Lo que hizo a Picó exitoso es que su historiografía -con luces y sombras- buscaba quitarle el velo y presentarnos un Puerto Rico que no se había visto antes o que simplemente no se quería presentar desde la academia. Resulta que es más fácil hablar de los “grandes hombres patriarcas” que de las mujeres, negros y otros grupos marginados en la isla.

En síntesis, el debate y la democratización de la profesión histórica se debe ejercer como manera de resignificar lo que es ser un historiador no de manera mesiánica, elitista o paternalista sino aplicando elementos populares que ayuden a difundir esas historias que merecen ser contadas como también esos debates en cafetines o bares que se tienen que dar. El rol principal de todo historiador es incomodar a las instituciones y los paradigmas ya establecidos, ese es el verdadero debate y revisión de diferentes narrativas impuestas. Hace falta sacudir a la academia, comenzar a cuestionarnos más las cosas, dejar las guayaberas, la conferencias con vino y salir a la calle. A modo de cierre, dejo una cita como reflexión, por parte de Jean-Paul Sartre: “Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo.”

NOTAS

1 Gustavo Nicolás Contreras. Democratizar el conocimiento histórico. Una entrevista a Jesús Izquierdo Martín Pasado Abierto Volumen 1 Número 1 (30 junio 2015) Consultado, 10 de Julio 2023.
2 Mario Cancel Sepulveda, ¿Qué pasa en la historiografía puertorriqueña? Retornos. Revista 80 grados, 12 de Junio de 2020. Consultado, 10 de Julio de 2023.
3 Salvio Martín Menéndez, Historiografía lingüística y análisis del discurso: las relaciones necesarias. Revista argentina de historiografía lingüística. 51-52.
4 Mario Cancel Sepulveda, ¿Qué pasa en la historiografía puertorriqueña? Retornos. Revista 80 grados, 12 de Junio de 2020. Consultado, 10 de Julio de 2023.