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Las tres conspiraciones del Cerro Maravilla

CLARIDAD

¿Qué sucedió en el Cerro Maravilla hace 45 años?

En horas de la mañana del 25 de julio de 1978 los jóvenes independentistas Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví, junto al policía encubierto Alejandro González Malavé, abordaron en Río Piedras un trasporte público hacia Ponce. Una vez llegaron a la ciudad sureña el encubierto González Malavé, quien actuaba como líder del “comando”, secuestró al chófer Julio Ortiz Molina quien, apuntado por el arma del policía, los llevó hacia unas torres de trasmisión ubicadas en el Cerro Maravilla en Villalba. Allí los esperaban decenas de otros agentes, comandados por el jefe de la División de Inteligencia Ángel Luis Pérez Casillas. Al llegar se produjo un corto tiroteo, pero ninguno de los dos jóvenes resultó afectado. González Malavé fue herido en un dedo. Poco tiempo después, una vez apresados, Soto y Rosado fueron obligados a ponerse de rodillas, siendo ejecutados a tiros estando en esa posición. En la tarde de ese mismo día la Policía anunció a la prensa que había logrado impedir un ataque a las torres del Cerro Maravilla y que dos “terroristas” murieron en un intercambio de disparos con sus agentes. El gobernador Carlos Romero Barceló, desde el acto oficial del gobierno para conmemorar la constitución del ELA, felicitó a los policías a los que posteriormente calificó de “héroes”.

Foto: Archivo CLARIDAD

Con la ejecución a sangre fría de los dos jóvenes independentistas y el posterior anuncio del “éxito” policial, culminó la primera de varias conspiraciones que llevan el nombre del hermoso cerro que forma parte de nuestra Cordillera Central. El operativo había sido cuidadosamente planeado desde la División de Inteligencia (DI) de la Policía, teniendo como actor principal al encubierto González Malavé quien había comenzado su trabajo de sapa infiltrándose en un organismo de base del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP). Desde allí trabó contacto con otros jóvenes (Soto, Rosado, John Saunders, Erich Rodríguez y otros) incitándolos a realizar acciones “armadas” que servirían de antesala al “ataque” en Maravilla. Entre otros actos, en los días previos al 25 de julio tirotearon la caseta del guardia que custodiaba la casa del ex gobernador Muñoz Marín, lanzaron una bomba molotov contra una estación de correos (que no explotó) y asaltaron la oficina de la guardia universitaria en la UPR de Río Piedras. Esas acciones, todas dirigidas por el policía encubierto, crearían el ambiente previo a la “confrontación” en Villalba.

Para tener control de la escena, y escoger el lugar del operativo final, Pérez Casillas, junto al teniente Jaime Quiles y un fotógrafo, sobrevolaron el 19 y 20 de julio sobre varios lugares donde había torres de transmisión: Toro Negro, Monte del Estado, El Yunque y Maravilla, optando por este último lugar para el operativo de cierre. Allí, en espera de los “terroristas” que serían conducidos por el encubierto, apostaron a una docena de agentes de la DI y de otras divisiones del cuerpo policiaco.

Los elementos de esa primera conspiración que culminó en la ejecución de Rosado y Soto no se conocerían hasta mucho más tarde, pero juntando la poca información pública de lo sucedido en Villalba con lo que se sabía sobre cómo operaba tanto la Policía como el gobierno de Romero Barceló, CLARIDADy la dirección del PSP no tuvieron dudas sobre lo que realmente había ocurrido en el Cerro Maravilla. Aquel 25 de julio fue martes y en la edición que comenzó a circular tres días después el titular de la noticia resumía exactamente lo que había ocurrido: “Policía asesina jóvenes; desata ofensiva represiva”.  El periodista Luis Fernando(Peri) Coss reseñaba lo ocurrido, incluyendo el arresto el 26 de julio de los otros jóvenes que había logrado entrampar González Malavé. La noticia citaba a Juan Mari Brás, secretario general del PSP, afirmando que se trataba de un “crimen burdo” cometido por la Policía. La siguiente edición, fechada 4 de agosto, era aún más contundente. El titular de portada decía: “El País condena la masacre; Romero solo”. También en portada se reproducía una foto de un piquete celebrado frente a la Fortaleza el miércoles anterior “en protesta por la masacre del Cerro Maravilla.”

En esa edición del 4 de agosto, con el titular “Contundente declaración de testigo”, se reproducían por primera vez las declaraciones de Julio Ortiz Molina, el chófer secuestrado, que eventualmente serían determinantes para esclarecer el crimen cometido y para procesar algunos de los criminales. En la misma edición también se reproducen declaraciones de numerosas figuras públicas y líderes de los partidos de oposición reclamando una pesquisa independiente sobre lo que verdaderamente había ocurrido en Maravilla.

LA SEGUNDA CONSPIRACIÓN

En la edición del 4 de agosto de CLARIDAD donde se reproducían las declaraciones de Ortiz Molina -afirmando que vio vivos a los jóvenes independentistas después de los primeros disparos, y que posteriormente escuchó otra ronda de tiros- se citaba al fiscal de distrito de Ponce, Santos Nigaglioni, restándole credibilidad a lo afirmado por éste. Ese rechazo del fiscal al único testigo de los hechos que no era miembro de la Policía fue el inicio de la segunda conspiración del gobierno de Romero Barceló dirigida, en esta ocasión, a encubrir los hechos y a impedir que se procesara criminalmente a los autores. Esa segunda trama duraría más de cuatro años y produciría eventos hasta entonces inéditos en Puerto Rico como la renuncia de cuatro secretarios de Justicia y vistas por televisión “en vivo” donde miembros de la Policía solicitaban inmunidad.

Además del propio Romero Barceló, al frente de esa segunda conspiración estuvieron el secretario del DJ, Miguel Giménez Muñoz, y los fiscales Pedro Colton, Ángel Figueroa Vivas, Osvaldo Villanueva, Juan Brunet y Aurelio Miró. La primera “investigación” de estos fiscales, ordenada por Romero ante el clamor de numerosas figuras públicas, se anunció el 1 de agosto de 1978 y se cerró 28 días después, exonerando a todos los policías y condenando a los “terroristas”. Un año después, luego de que el policía corrupto Julio César Andrades dijera públicamente que si le daban inmunidad decía “la verdad” de lo ocurrido en Maravilla, se inició una segunda “investigación” del DJ, en esta ocasión a cargo del fiscal de distrito de Carolina Osvaldo Villanueva. Poco tiempo después la “investigación” cerró con el mismo resultado de la anterior.

El secretario Giménez Muñoz, artífice inicial del encubrimiento, renunció al cargo tras esta segunda “investigación”. En cuestión de varios meses, Romero hizo tres nombramientos a Justicia: Héctor Reichard, Gerardo Carlo y Carmen Rita Vélez Borrás, quienes resultaron despedidos u obligados a renunciar tan pronto anunciaban su interés en volver a investigar lo ocurrido en Maravilla.

El esclarecimiento de los crímenes y el procesamiento de algunos de los culpables sería finalmente el resultado de investigaciones periodísticas (particularmente por Claridad y el San Juan Star a cargo de los periodistas Tomás Stella y Manuel Suárez), de lo descubierto a través de un proceso judicial incoado por los familiares de los jóvenes asesinados y, finalmente, de la investigación ordenada por el Senado que pasó a ser controlado por el PPD luego de las elecciones de 1980. Utilizando el poder de citación del cuerpo legislativo, el ex fiscal Héctor Rivera Cruz dirigió la pesquisa que le dio el golpe final al manto encubridor de la Policía y el Departamento de Justicia.

LA TERCERA CONSPIRACIÓN: LOS FEDERALES

Ese esclarecimiento de los asesinatos debió superar una tercera conspiración a cargo del Departamento de Justicia federal y el FBI. Desde un principio siempre se sospechó que el entrampamiento de la Policía fue coordinado con el FBI, como era usual cuando la DI realizaba operativos contra independentistas. En todo momento los federales se negaron a informar sobre dicha coordinación y, al día de hoy, los documentos permanecen secretos.

Presionado por las denuncias públicas, el 30 de abril de 1979 el Departamento de Justicia federal anunció que efectuaría una investigación “completa” de lo ocurrido en Maravilla. Poco menos de un año después, el 25 de abril de 1980, se anunció la suspensión de la pesquisa sin rendir informe alguno. Entre ambos anuncios se había producido el apoyo de Romero Barceló a la reelección del presidente Jimmy Carter, quien enfrentaba el reto en primarias del senador Robert Kennedy, respaldado en Puerto Rico por el PPD. De hecho, el anuncio del final de la investigación sobre Maravilla coincidió con una visita de Romero a la Casa Blanca.

Foto: Archivo CLARIDAD

Igual que el DJ de Puerto Rico, Justicia federal retomó el tema y anunció una segunda investigación luego de las declaraciones públicas del policía Andrades amenazando con decir la “verdad” de lo ocurrido en Maravilla. El anuncio se hizo el 17 de septiembre de 1980 y menos de cuatro meses después, el 9 de enero del siguiente año, la nueva pesquisa fue suspendida, otra vez sin rendir informe alguno.

Mientras el DJ en Washington iniciaba y cerraba investigaciones, en el Tribunal Federal el juez Juan Pérez Giménez hacía todo lo posible para controlar el descubrimiento de pruebas en la demanda presentada por los familiares de los jóvenes asesinados contra la jefatura de la Policía y Romero. Para impedir declaraciones a la prensa le impuso una orden de mordaza a los abogados. También limitó la toma de deposiciones y, para ampararlo, desestimó la demanda contra Romero. Posteriormente llegó al extremo de emitir una orden dirigida al Senado anulando las citaciones a varios de los policías implicados en el crimen. Todas esas órdenes tuvieron que ser apeladas al Circuito en Boston donde quedaron invalidadas. Gracias a esa intervención del foro apelativo con sede en Boston, la investigación senatorial pudo continuar.

No sería hasta después que esa investigación senatorial probó tanto los asesinatos como el burdo encubrimiento, que se presentarían acusaciones por perjurio a nivel federal contra los policías implicados. Todos cumplieron sentencias de cárcel en ambas jurisdicciones. Los fiscales del DJ puertorriqueño que dirigieron el encubrimiento fueron desaforados por el Tribunal Supremo. Ni Romero Barceló, quien estuvo a la cabeza de las primeras dos conspiraciones, ni los federales que lo ampararon, enfrentaron la justicia.

 

 

Crimen de Maravilla

Al micrófono Pedro Juan Soto. Foto: Archivo CLARIDAD

Reproducimos esta nota escrita por Pedro Juan Soto, novelista, profesor, padre de Carlos Soto Arriví, asesinado por la policía el 25 de julio de 1978. Los asesinatos del Cerro Maravilla son parte de nuestra memoria histórica. A partir de la larga investigación para resolver este caso de represión asesina, se logró poner en evidencia cómo la policía preparaba listas y archivos de independentistas considerados subversivos. En palabras de Rita Zengotita en entrevista de Cándida Cotto, esa investigación y la posterior entrega y publicación de “carpetas” en las que se documenta una errática persecución ideológica “le salvó la vida a varios compañeros y compañeras”.

Estas sentidas palabras de Pedro Juan Soto quedan como testimonio amoroso de un padre ante la terrible pérdida de un hijo a manos de un pelotón de fusilamiento anexionista y colonial.

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Por Pedro Juan Soto

Especial para En Rojo

 

Esto forma parte de un extenso manuscrito acerca de los asesinatos cometidos por la Policía de Puerto Rico el 25 de julio de 1978 en el cerro Maravilla, monte del centro de la Isla en la jurisdicción de Villalba. Nos ha perturbado a todos este maldito acontecimiento. Algunos de los culpables ya padecen condenas, otros todavía deberán ser enjuiciados. De los muertos, uno era mi hijo Carlos Enrique, de dieciocho años de edad. Su compañero, Arnaldo Darío Rosado Torres, hubiera cumplido veinticuatro años de vida el 20 de noviembre de 1978. No llegó a eso.

 

25 de julio de 1978

Carmen, Juan Miguel y yo solos en Cedro Arriba, Naranjito. ¡Vaya suerte! Hubo visitas el domingo, pero no incordiaron mucho. Partí a las 8 a.m. hacia el apartamento de Quintana, donde hemos dejados a Enrique a cargo de correspondencia, llamadas telefónicas y otras menudencias, ya que atendemos a nuestro cuchitril del campo y él dice preferir la losa de la zona metropolitana. No fue poca cosa el viaje, ya que había imaginado el recorrido: tapones por causa de la asamblea del Partido Popular Democrático en Hato Rey (Estado Hiram Bithorn). Me bandeo, me sacudo, me arrullo, me zarandeo con malas palabras entre banderas de uno y de otro partido, arriesgándome a veces a volar (según me indican) sobre las capotas de algunos. A veces pestañeo tres veces para que otros, a veces bocineo como cualquier fiebre… y atrás quedan los dudosos.

Exactamente a las 9:10 penetro en nuestro apartamento de Quintana (¡menos mal que la luz no se ha ido durante estos días, ya que el reloj eléctrico sigue funcionando de acuerdo con mi reloj de pulsera!) y allí esta casi todo. En la repisa, al lado derecho de la puerta de entrada, hay un atado de correspondencia recogida por Enrique. La puerta de la sala que da a la intemperie desde un sexto piso está abierta. Imagino que a Enrique le ha hecho bastante calor desde el 13 de julio, cuando lo deje en Quintana con advertencias.

No hay nadie en la habitación que el comparte con Juanelo, quien está en el campo. No me asombra, ya que se levanta temprano para comprar periódicos. Su cama esta destendida, sin embargo, y me pregunto si por lo menos la sacudiría antes de volver a echarse en ella anoche.

Después de examinar el cuarto de baño y el fregadero de la cocina, verificar que no hay basura amontonada en cada canasto, e inspeccionar la blancura de las losetas, determino que el delegado Carlos Enrique ha cuidado bastante bien de nuestro apartamento.

Me siento a la mesa del comedor para esperarlo, cuando veo una nota emborronada en un pedazo de cuartucho: 25 de julio 1978. Viejos: Salí para Guánica. Si no regreso temprano no se preocupen, Enrique. ¡Espera inútil, la mía! Marco un número en el teléfono contiguo. No escucho zumbido. Pruebo nuevamente… ¡y nada! Me levanto. Regresaré al campo, donde queda mucho por hacer antes del regreso de agosto a las clases universitarias de Río Piedras. A la nota de Enrique añado: El teléfono esta muerto. Investiga. Te dejo dinero para lo que necesites. Regresaré el viernes.

 

26 de julio de 1978

Trabajamos en el campo: Carmen en la cocina, Juanelo en tareas asignadas, yo en cercos… Luego de revisar cuanto ha desyerbado mi padre en media cuerda de terreno, me dedico a construir cercos de madera para terreno inclinado, pendenciero, que necesita remedio contra la erosión. Armo dos cercos y pico el barro donde los asentaré. Echo arena a ese barro y mezclo (tendré que medir luego cuando baja la acidez del terreno). Reviso mi lista de siembras por hacer: quimbombó, lechuga, pepinillo, perejil…Echo de menos al viejo cada vez que miro a los lados. Es un gran trabajador en la tierra. Ha desyerbado y a quemado pasto. Da gusto tenerlo de ayudante. Lástima que yo no haya heredado su energía, su tesón, su afán de perfeccionismo en cuanto a la agricultura.

Acabando de ubicar otro cercado, veo llegar por el nada lejano portón de entrada un pequeño automóvil blanco de fabricación extraña (¿francés o japonés?). No sé quien es. Descienden dos mujeres y camino hacia ellas. Se trata de Arline, novia de Enrique, y de su madre Sylvia. Me extraña la visita, ya que creo no haberles dado la dirección (sería Enrique, sin duda). Las noto tensas cuando hablo de la visita sorpresiva de ambas. Arline se echa en mis brazos y dice: ¿No has estado pendiente a la radio?

Conversamos con ellas dentro de la casa, si puede llamarse conversación una serie de balbuceos, silencios y palabras a borbotones. Sylvia y Arline beben un refresco, fruncen los labios, miran el reloj: son las cinco de la tarde. Algo le ha ocurrido a Enrique, ya que Darío fue muerto ayer en el Cerro Maravilla. Arline los vio juntos temprano en la mañana del 25.

Llegamos a Quintana a eso de las siete de la noche. El reloj eléctrico sigue bien, el teléfono no ha recuperado el tono. La nota de Enrique, con apéndice y diez dólares adheridos, permanece donde la dejé. Embolso nota y dinero, sintonizo un programa radial de noticias, recorremos las habitaciones. La cama destendida nos mira sin alarma. Probablemente Enrique ha ido a Guánica, pienso, y esta por aparecer asombrado de lo ocurrido a Darío. Pero se habla de un tal Carlos, me ha dicho Arline, herido en el Cerro Maravilla.

El radio informa, a las ocho de la noche, que junto al “terrorista” Arnaldo Darío Rosado ha muerto otro “terrorista” conocido como Carlos, aún sin identificar. Hago averiguaciones entre los vecinos: ¿Ha estado por aquí la Policía? ¿Me busca alguien? Obtengo respuestas confusas.

Partimos hacia la casa de nuestros amigos Rosemarie y Roberto Cruz. Desde allí me pongo al habla con Samuel Aponte, redactor de The San Juan Star, quien ya se ha comunicado con el Hospital de Distrito de Ponce. Carlos es Carlos Soto, según un detective, y residía en el Condominio Quintana. Son las once de la noche y ahora mismo le practican la autopsia. Cuando digo que salgo inmediatamente a hacia Ponce, Samuel me pide que espere hasta las doce para poder acompañarme. Su turno vence entonces. Accedo porque quiero un testigo en Ponce.

Comemos sándwiches, recibimos palabras de aliento de Rosemarie y Roberto, quien ha llegado luego de cumplir su turno de guardia médico en el Centro de Salud de Dorado. Telefoneo a un amigo abogado. Fuera de identificar a mi hijo, no deberé responder a interrogatorio ninguno de la Policía.

Poco antes de la medianoche llega Samuel. Carmen esta calmada, Juanelo duerme.

Hacia la una de la madrugada, llegamos al Hospital de Distrito de Ponce, habiendo conversado poco durante el trayecto. Samuel me ha dicho de información ya recogida en periódicos que no he leído: intento de sabotear unas torres de comunicaciones, secuestro de un chofer de carro público, un agente policial infiltrado en el grupo conocido como Movimiento Revolucionario Armado. Darío y Enrique batieron a tiros con la Policía… No me siento fatigado, sino intranquilo. No puede ser Enrique. Carlos Soto es un nombre común. Enrique se halla en Guánica.

Cuando explico a la enfermera del depósito de cadáveres que estoy allí para tratar de identificar el cadáver de Carlos, muerto en el Cerro Maravilla, me estudia de arriba abajo, nos lleva ante una puerta pesada, abre con esfuerzo y nos deja solos. El cadáver tiene descubierta la cabeza. ¿Se parece a mi hijo? sí, es Carlos Enrique golpeado en toda la cara… golpes que ha intentado en vano disfrazar el embalsamador. “Muchos bimbazos”, digo a Samuel. El asistente. “¿Cuántos balazos?” Samuel dice: “Cuatro”. No registro el cuerpo para corroborar eso. ¡Ahí yace mi hijo asesinado! Tengo absoluta certeza de eso. Los golpes no llegan por magia. Ha sido detenido antes de recibir esos golpes, en la frente, en los pómulos… Salimos en busca de la enfermera, quien acude con un formulario de identificación. Pido hablar con alguno de sus superiores. La enfermera superior está lejos en esos momentos. ¿La Policía? Debo ir al cuartel de Ponce. Son más de las dos de la madrugada. ¡Al carajo la Policía! Firmo la hoja.

De nuevo hablamos poco Samuel y yo, durante el viaje de regreso. Deberé comunicarme temprano con alguna funeraria para que trasladen el cadáver a San Juan. Lamento no haber mirado el cadáver de Darío, a quien nunca conocí en vida. Según la enfermera que nos atendió, lo identificaron anoche y esta tarde lo enterraron. De acuerdo con Enrique, Darío era un individuo sumamente estudioso y responsable. Esto fue cuanto supe de la boca de mi hijo, cuando le pedí información cada medianoche por su tardanza. “Esperaba con Darío y se me hizo tarde hablando. Perdona, papi.”

Con Darío también esta ahora. Me prometo a mí mismo, y les prometo a ambos, no descansar hasta descubrir qué demonios ocurrió el 25 de julio de 1978 en el Cerro Maravilla.

 

Reproducido de Claridad/En Rojo del 26 al 1ro. de julio 1983

 

En Reserva-Paquita Salas y Los Javis: en ánimos de ser ‘antiguos’

 

Especial para En Rojo

“Te estás quedando muy antigua y eres muy pesada”, le han gritado a nuestra protagonista, Paquita Salas, una representante de artistas y talento radicada en Madrid que entre vida y trabajo (con su firma PS Management) parece haberse quedado a unos 30 años de nuestros tiempos. Paquita (interpretada por Brays Efe), oriunda de Navarrete, un pequeño pueblo en La Rioja, entrada en los cincuenta y en medio de crisis personales y laborales, no parece sacar los pies del plato. “Antigua”, a modo de insulto, caducada, le ha dicho su exempleado que ahora como repre de talentos, goza del dinero y de la fama que no ha podido alcanzar o (mejor dicho) mantener Paca.

Javier Ambrossi (1984) y Javier Calvo (1991), los creadores de Paquita Salas y matrimonio civil y creativo —conocidos cariñosamente como Los Javis—, han escrito, ideado y dirigido esta serie en formato de falso documental. Paquita Salas comenzó con segmentos de 10 segundos publicados en Instagram. Más adelante, “con 3 duros de presupuesto”, afirma la pareja, pasó al servicio de streaming español Flooxer para luego ser adquirido por Netflix, que comisionó una segunda (2018) y tercera temporada (2019).

Ser “antigua” le ha salido caro a Paquita porque ha perdido y ha hecho perder oportunidades, castings y noticias a sus clientas. Debido a que, por ejemplo, Paquita desconocía de la existencia del fólder de spam en el correo electrónico (“¡¿Qué mail?! ¡¿Qué mail?!”), no se entiende con la tecnología y mucho menos con las redes sociales (“¿Dónde están los haters? ¿Dónde están los trobs [trolls] … Yo no los llamo haters. Yo los llamo hijos de p…”). A su vez, como veremos, su “antigüedad”, le hace más humana y la distingue, precisamente por no tratar a sus clientas como meros productos. Por otra parte, su llamada ‘antigüedad’, con sus referencias a la tradición cultural española, es la herramienta que usan Los Javis para ubicarse y distinguirse como creadores.

A lo largo de las tres temporadas, son frecuentes los guiños metanarrativos que hacen Calvo y Ambrossi al canon literario y audiovisual, a la farándula, a la cultura popular española y a sus propias experiencias en el mundo de la interpretación. Además de ubicar en tiempo y espacio a Paquita con relación a su gremio (o más bien a destiempo por su evidente anacronismo), sus creadores también se han posicionado dentro de la genealogía queer de cineastas de quienes beben y a quienes adaptan. Adaptación, en este caso entendida, según The Theory of Adaptation (2013) de Linda Hutcheon como “repetition without replication [… ] a work not secondary of inferior” (XIV-XVI).

Por lo mismo, tal vez la secuencia más evidente del ejercicio de la adaptación sea el capítulo 6 de la tercera y más reciente temporada de la serie titulado “Hasta Navarrete II”, cuando Paquita Salas, en medio (además) de crisis personales y de trabajo, regresa a su pueblo natal para el velorio de su madre. En una clara alusión a la escena final de La casa de Bernarda Alba, Paca, cual matriarca granadina, acechada no por los vecinos como la versión lorquiana, sino por los paparazis (por, entre otras cosas, el video erótico que circula de Belinda, una de sus clientas), se encierra con todas sus allegadas (amigas, exempleadas, exclientas y vecinas) en la sala de su casa de infancia junto al féretro de su madre. En plena negación del fallecimiento, y a modo de damage control, grita:

¡Mira, ya está, se acabó! Todo el mundo callado. Belinda, tú no sales de esta casa ni       aunque esté ardiendo…De aquí no sale nadie. Cerramos puertas y ventanas…Y si alguien habla o se levanta una voz por encima de la otra en esta casa cojo un machete…y esa     persona sale con mi madre compartiendo ataúd.

Veamos el clip:

 

Escena del capítulo “Hasta Navarrete II”, disponible en: https://youtu.be/OXF-9Cf2Zj8

Lo que no muestra el clip es que a diferencia de Bernarda, que opta por esconderse y encerrar a sus hijas, en especial luego del suicidio de Adela (“¡Silencio!…Nos hundiremos todas en un mar de luto”), Paca no baja el telón. Ella no quiere desaparecer, ni pretende asfixiar a nadie. “No estoy loca”, ha aducido antes, “estoy hasta el coñ…”. El personaje vuelve a la casa materna de modo transitorio, para hacer ground, para poder resolver, salir y dar cara. Primero a nivel laboral, a la prensa (por el video XXX), y luego a su vida. Afronta estos retos con la ayuda de su círculo más cercano.

A lo largo de las temporadas, vemos como Paca, en su cenit laboral – a mediados de los 1990s – optó por proteger y cuidar de su círculo (en su mayoría niñas actrices) del lado oscuro del cine y la televisión, muchas veces, a cuesta de su negocio. De hecho, más adelante, es esta la suerte de sororidad –que ella misma ha fomentado y nutrido por años, aun con su torpeza– quienes procuran asistirle en sus aprietos de trabajo y apoyarle en su duelo. La casa en Navarrete, si bien es un viaje al pasado (nada más hay que mirar los crucifijos y motivos religiosos del lugar), en un sentido vital, a diferencia de García Lorca, es de apoyo, para encarar la vida y afrontarla. Sin llevarse a sus clientas/allegadas enredadas para salir adelante.

En ánimos de ser “antiguos” y de volver al canon, Los Javis ya habían explorado la mística de manera queer e irreverente en su obra de teatro (más adelante convertida en su primer largometraje) La llamada (2017). Asimismo, con su casa productora SUMA, han examinado, entre otros proyectos, las vidas y las ficciones de la ícona televisiva trans de los 90s, Cristina Ortíz “La Veneno”.

Daniel Valtueñas ha identificado una genealogía homosexual que va de Federico García Lorca a Los Javis via Pedro Almodóvar. Y afirma que cada artista ha reexplorado, a su manera, “maternity, liberty, sexual desire, the questioning of patriarchy, and the subversion of image repertoires traditionally associated with Spanishness” (Cit. Smith, “Reimagining” 16). Solo que donde García Lorca o Almodóvar situaron la tragedia o tragicomedia de sus protagonistas (suicidio, asesinatos, violaciones o el amor no correspondido, por ejemplo), Los Javis han optado por la libertad, las segundas oportunidades y por dar alegrías a sus personajes. El mismo Javier Calvo, en una entrevista con El País, sostuvo: “Nosotros, en todo lo que hemos escrito, no hemos hecho más que reivindicar maneras de pensar diferentes, que animan a la empatía”. El profesor y crítico literario Paul Julian Smith añade: “In spite of the cruelties they inflict on them, the Javis are always sympathetic to their flawed, failing characters” (44).

Linda Hutcheon ha estudiado los propósitos del ejercicio de la adaptación y de volver al pasado, que pueden ir desde la crítica hasta el homenaje. Los Javis se consolidan al hacer guiños a la tradición para establecer, como ha arguido Hutcheon, una obra que si bien muestra la “repetición” lo hace para raudamente marcar la “diferencia”.

 

 

 

Fuentes:

Avendaño, Tom C. “Los Javis: Si queremos que se nos escuche, tendremos que estar dentro del            sistema”. El País. 14 Jun. 2019:
https://elpais.com/elpais/2019/06/12/eps/1560351565_558297.html
García Lorca, Federico. La casa de Bernarda Alba. Cervantes Virtual. 20 Jul. 2023:
            https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-casa-de-bernarda-alba-775125/html/
Hutcheon, Linda. A Theory of Adaptation. New York: Routledge, 2013.
Smith, Paul Julian. “La llamada, Paquita Salas, and The Javis”, Film Quaterly (2018): 41-45.
—. Reimagining History in Contemporary Spanish Media: Theater, Cinema, Television,            Streaming. Legenda: Oxford, 2021.

 

Esfuerzo multidisciplinario anuncia documental decolonial

Tito Román Foto Archivo CLARIDAD/ Alina Luciano

 

 

El filme, que tomó cinco años para desarrollarse, se nutre del marco teórico del médico, psiquiatra, escritor y filósofo caribeño Franz Fanon

Especial para En Rojo

 “Este es el Centro de Bellas Artes (CBA) Rafael Cortijo”, afirmó el director y productor Tito Román Rivera. El edificio, a pesar de llevar “Luis A. Ferré” por nombre, fue construido sobre la comunidad desplazada a la que perteneció Cortijo. Allí, junto a un panel multisectorial, el activista anunció su documental “Psiquis: Un Giro Decolonial”, que estrenará el próximo lunes, 14 de agosto, a las 7:00 p.m. en Santurce.

“Es un documental que presenta y discute el impacto psicológico que ha tenido el colonialismo sobre el pueblo puertorriqueño”, aseguró Román Rivera.  Además, explicó cómo el proyecto, que tardó cinco años en producirse, se basa en los trabajos del filósofo y escritor Franz Fanon, como “Piel negra, máscaras blancas” y “Los condenados de la tierra”.

Los planteamientos de Fanon, de origen martiniqués, se dieron bajo un contexto sociopolítico en el que Francia colonizó a naciones como Argelia, donde el filósofo apoyó los procesos de liberación. Sus trabajos sirven de referencia para la teoría decolonial y el proyecto de Román Rivera.

“Los traumas generados por la experiencia colonial nos afectan a todos y a todas. Queremos que se abra una conversación colectiva sobre cómo podemos identificar esos traumas y superarlos”, añadió el creador de “Psiquis: Un Giro Decolonial”.

Román Rivera narró que, luego de su proyecto “El antillano”, que trató sobre la vida y obra de Ramón Emeterio Betances, se percató que nadie conocía la figura del “Padre de la patria”. Igualmente, mencionó cómo este desconocimiento evidencia la desinformación estructural de la sociedad, que solo se esfuerza por “mantener el régimen imperante”, de acuerdo con el activista.

 Un “giro” hacia la neurociencia para entender el colonialismo

También, el filme asume una perspectiva neurocientífica para conocer los efectos del colonialismo en el proceso de aprendizaje de la ciudadanía puertorriqueña, basado en el libro de Emmanuel Figueroa Rosado y Laura Miranda.

“Desde que uno nace, el cerebro va desarrollándose activamente en interacción con la sociedad”, expresó Emmanuel Figueroa Rosado, coautor del libro “Neurociencia en Tiempos de Desastres”. El también sociólogo insistió en que las distintas interacciones sociales- como la policía, la educación, los pares y demás- influyen en la mentalidad del colonizado.

“La manera en que el colonialismo trabaja hace que la persona acepte o, simplemente, ignore los problemas latentes que le afectan”, destacó Figueroa Rosado. Además, indicó cómo conocer el desarrollo del cerebro ayuda a mejorar o “romper con ese aprendizaje que está constantemente bombardeándonos”.

Por su parte, Sandra Cruz, portavoz de Vamos PR- auspiciador del documental- señaló la importancia de la “descolonización individual”, proceso que planifica reforzar con este documental. “Va a ser una herramienta educativa que pretendemos utilizar en las comunidades organizadas, en escuelas; dondequiera que podamos tocar este tema tan importante”, agregó.

AdocPR celebra sus diez años con el documental

Rhett Lee García, presidente de la Asociación de documentalistas de Puerto Rico (AdocPR), recalcó que, más que con una organización, este esfuerzo fílmico cuenta con el apoyo de 66 asociados de diversos perfiles. Además, reiteró el compromiso que tiene la asociación con las comunidades y la educación nacional.

“Este documental, igual que las personas sentadas en esta mesa, va a representar un cambio nacional y un cambio de postura para que futuras generaciones no solamente hagan cine documental, sino que lo vean, que lo exporten y que llenemos las salas”, puntualizó el presidente de la organización.

Por igual, el equipo de trabajo vaticina una gira por toda la isla en una campaña de concienciación, luego del evento en el Centro de Bellas Artes “Rafael Cortijo”. Las taquillas están disponibles en la página del CBA , https://cbalaf.tcpr.com/.

Ver aqui teaser:

https://www.youtube.com/watch?v=5t2VOj2PwMs&t=234s

 

 

Ricano: Concierto en La Goyco

 

 

Por la Redacción de En Rojo

El resultado de un trabajo de investigación que inició desde el Berklee Global Jazz Institute, en 2017 cuando, como parte de su formación académica y profesional, intentaba responder tres preguntas fundamentales: ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Por qué la música? Es el concierto que el joven saxofonista puertorriqueño-dominicano Jonathan Suazo presentará este domingo 30 de julio en el Taller Comunidad La Goyco.

“Este trabajo representa un capítulo profundamente importante en mi trayectoria artística. Uno de descubrirme a mí mismo y un nuevo amor propio. Un capítulo en que superé mucha adversidad personal”, afirma Suazo, en comunicado de prensa.

En su nuevo proyecto musical el saxofonista, uno de los principales exponentes del jazz actual en Puerto Rico, destaca los ritmos tradicionales de sus raíces puertorriqueñas y dominicanas con los que produce una fusión transcultural de sus diversas influencias musicales.

Jonathan admite que su búsqueda interior y la redefinición de la conexión que tiene con sus raíces afrocaribeñas, sobre todo en la República Dominicana, ha cambiado su forma de hacer música.

“Veo este proceso como el momento ¡Ajá! que me ha dado la base necesaria para construir el resto de mi carrera. Me siento muy entusiasmado de verlo hecho realidad y de aprovechar su impulso, hasta donde me lleve”, precisa.

El redescubrimiento de sus raíces africanas:

Según el artista, el viaje de exploración de sus raíces por las Antillas del Caribe le proveyó “el contexto, las conexiones y las ideas que se convertirían en el proyecto RICANO”.

Para Suazo, quien también es el productor, RICANO es un proyecto para “compartir y celebrar la música afro-puertorriqueña y afro-dominicana de una manera única, al integrar a la audiencia en los increíbles sonidos que viven en cada estilo, a través de fusiones con géneros como el jazz”.

Describe que ambas tradiciones son hermosas en todos los sentidos, contienen cánticos, letras cautivadoras, así como elementos de baile e improvisación que están profundamente conectados con la historia única de cada isla.

El concierto de La Goyco es además un homenaje al músico y gestor cultural Tito Matos. De los temas originales y/o arreglos de esta producción uno de ellos, Somos más que tú, está dedicada a la Plena puertorriqueña, y al fenecido plenero, músico, compositor, gestor cultural y fundador de la Casa de la Plena, Héctor “Tito” Matos.

“Tito abrió tantas puertas para todes en la escena. La composición Somos más que tú es una que, definitivamente, le dediqué a él y a su energía incansable de seguir pa’lante. Me parece necesario que el lanzamiento de RICANO en Puerto Rico sea en este espacio tan especial que él, junto a Mariana (Reyes Angleró) fundaron para el beneficio de todes”, subrayó el artista.

Suazo se presenta en La Goyco junto a muchos de los músicos con los que grabó RICANO, entre elles, la cantante Tanicha López, cuatrista y cantante Fabiola Méndez y los músicos Francisco Alcalá, Eduardo Zayas, Juan Aldahondo, Giovanni Ortiz, Beto Torrens, Héctor “Coco” Barez, Andrés “Kino” Cruz, Génesis Dávila y Christian Tonos. “También habrá invitados sorpresa”.

“Para el lanzamiento del álbum en Puerto Rico tocaremos la música de Ricano con detalles especiales solo para este público”. El lanzamiento de Ricano se inserta en la serie de conciertos Domingos de Jazz en La Goyco y es posible gracias a la ayuda de Jazz Road, un programa de la organización South Arts.

El concierto será en el Taller Comunidad La Goyco, ubicado Calle Loíza en Santurce el domingo 30 de julio de 2023 a las 6:30 pm y es libre de costo.