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Norman Pietri: “De entre esas manos nos salió la Patria”

Comisión Política del MPI. Francisco Manrique Cabrera, Lorenzo Piñeiro, César Andreu Iglesias, Pedro Baigés Chapel,Ramón Arbona, Juan Mari Brás, Norman Pietri, Jaime Luciano,Julio Vives Vázquez, Fran Cervoni y José Paraliticci. Foto Archivo CLARIDAD

 

 

CLARIDAD

En las elecciones generales de 2020, exactamente 120 años después de que los invasores estadounidenses comenzaran su intensa campaña de “americanización” en Puerto Rico, las candidaturas de Alexandra Lúgaro y Juan Dalmau acumularon casi 30 por ciento de los votos, suma muy cercana a la que obtuvo el que resultó vencedor. La primera, Lúgaro, durante la campaña nunca escondió su condición de independentista. El segundo, Dalmau, se postulaba por un partido que tiene la independencia como parte del nombre.

Ahora, para las elecciones de 2024, los dos movimientos que presentaron las candidaturas de Lúgaro y Dalmau, el MVC y el PIP, se han unido detrás de una nueva candidatura del segundo buscando superar la experiencia de 2020. El candidato único, Dalmau, proclama su proyecto de “Patria Nueva” buscando una movilización popular que ayude a realizarlo.

Para llegar hasta aquí, hasta el punto de poder decir que vamos a construir una “Patria Nueva”, los puertorriqueños debimos superar:

  • Una intensa campaña de “americanización” que duró 40 años y que incluyó un esfuerzo sistemático para despojarnos de nuestro idioma y nuestra cultura.
  • La persecución y el encarcelamiento del liderato más activo contra aquella campaña: el de Pedro Albizu Campos y el nacionalismo. Además de encarcelarlos, contra ellos se dirigió una brutal represión que incluyó dos masacres, la de Río Piedras (1936) y la de Ponce (1937).
  • Tras reprimir a los nacionalistas se procedió con el enmascaramiento del colonialismo a mediados del siglo XX, con el llamado “ela”, junto a una campaña masiva de desinformación que arropó América Latina completa.
  • De forma simultánea se desató una persecución sistemática a lo largo de más de sesenta años contra todo el que se acercaba al independentismo que incluía continuos arrestos, hostigamiento en el trabajo, la apertura de al menos 135 mil expedientes de vigilancia (“carpetas”) y el asesinato de patriotas o de sus familiares. Contra el periódico Claridad, su imprenta y sus anunciantes se dirigieron 22 ataques con bombas y explosivos en sólo una década.

¿Cómo nos fue posible superar esos retos y seguir siendo boricuas, hablando en castellano y, 124 años después, disponernos a crear la PATRIA NUEVA?

La patria que todavía tenemos y que sin duda seguiremos teniendo se la debemos a compañeros y compañeras que a lo largo del último siglo se enfrentaron al nuevo colonialismo estadounidense. En 1900, ese colonialismo se disponía a repetir en Puerto Rico la experiencia que ya implantaba en el archipiélago hawaiano, pero la lucha que se dio a lo largo del siglo XX derrotó ese esfuerzo. Si hoy podemos hablar de Patria Nueva, sintiéndonos parte de una nación que es y consideramos nuestra, se lo de debemos a quienes lucharon a lo largo de ese siglo. Primero fue José de Diego con su lucha cívica pero firme, luego Albizu y la generación que terminó inmolándose el 30 de octubre de 1950.

Y en aquella terrible década del ´50 cuando, con el colonialismo consolidado detrás de una nueva cara, Muñoz Marín decía que el independentismo se había reducido a un mero problema policiaco, apareció una nueva generación de patriotas que, desde otros foros y con nuevas tácticas, sustituyó a los luchadores encarcelados. Norman Pietri Castellón fue un miembro destacado de aquella generación que levantó la antorcha que los carceleros le arrebataron a Albizu.

En una entrevista que la compañera Mari Mari Narváez le hizo en 2018, recogida en el libro Hablan sobre Mari Brás publicado ese mismo año, Norman dice:

“Porque Puerto Rico no es asimilable ahora mismo. Puerto Rico sigue siendo un país latinoamericano, que no lo éramos en el siglo XIX, éramos una colonia española de pacotilla… aquí la nación se formó después, de Albizu para acá… Es una nación que se ha fortalecido… Aunque el independentismo se ha debilitado, el ser puertorriqueño es cada vez más firme.”

Esa realidad que Norman resume en pocas palabras es producto de muchos factores, objetivos y subjetivos, como siempre sucede en la historia de los pueblos. Entre estos últimos, como él señala, sobresale la lucha que dirigió Pedro Albizu Campos que paró en seco lo que pretendía el colonialismo avasallador. Pero cuando esos esfuerzos parecían derrotados y Albizu era víctima de sus carceleros que, con Muñoz a la cabeza, se pavoneaban por el Caribe y América como portavoces de la nueva “democracia”, entró en escena la generación de Norman Pietri.

El primer acto de aquel grupo de jóvenes universitarios fue la creación de un instrumento de lucha. Junto a Jaime Luciano, Pedro Baigés Chapel, Juan Ángel Silén y el poeta Hugo Margenat, entre otros, Norman fundó en octubre de 1956, la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI). La FUPI fue en sus inicios una organización pequeña, muy limitada por el ambiente represivo de la “casa de estudios” que se instauró en la Universidad de Puerto Rico luego de la huelga estudiantil de 1948. (En un libro recientemente publicado Félix Ojeda, quien unos años después del ´56 se integró a la FUPI, define el ambiente universitario como “jaula de estudios”.) Pero a pesar de todas esas limitaciones, con Norman Pietri como su presidente a partir de 1958, aquella organización pionera se desarrolló hasta convertirse en una auténtica continuadora de la lucha albizuísta.

Por cierto, uno de los primerísimos esfuerzos de la FUPI se dirigió rescatar del olvido la figura de Albizu quien entonces languidecía en prisión, aislado del pueblo por el que había vivido. Para aquel nuevo liderato universitario Albizu era “el Maestro” y su lucha tenía que ser difundida y continuada. Fue la FUPI que dirigía Norman la que convirtió el 12 de septiembre en una fecha de celebración nacional.

El trabajo que aquel grupo pionero comenzó en el ambiente estudiantil en 1956 pasó a otro nivel cuando en 1959 se fundó el Movimiento Pro Independencia (MPI). Norman no estuvo en el grupo que se reunió en Mayagüez el 11 de enero de aquel año, pero se integró muy pronto y participó activamente en la primera asamblea celebrada en Ponce los días 21 y 22 de noviembre del mismo año 1959. Allí fue electo a la directiva del nuevo Movimiento como Secretario de Organización de la Juventud.

La FUPI desde el ambiente estudiantil y el MPI en el nivel nacional fueron genuinos continuadores del trabajo albizuista. Si, como decía Norman en la entrevista de la compañera Mari Narváez, la nacionalidad puertorriqueña realmente se forjó en el siglo XX y, como vimos antes, se consolidó a fuerza de golpes, la lucha de la generación de la que él formó parte de manera destacada también jugó un papel muy importante.

Igual que Albizu, que peregrinó por América en 1930 porque sabía que el apoyo internacional era un pilar fundamental, la FUPI y luego el MPI centraron esfuerzos para llevar en los años 60 esa internacionalización a otro nivel. Norman participó de forma destacada en ese trabajo. En 1959 lo encontramos participando en un foro sobre Reforma Agraria en Cuba y al regreso le informa a la prensa sobre cómo debió enfrentar la confusión que todavía había en el país hermano sobre el caso puertorriqueño producto de las campañas muñocistas. Un año después, en 1960, lo encontramos en México en un evento sobre prensa estudiantil y luego en Caracas en el III Congreso Latinoamericano de Estudiantes. Posteriormente tendría una participación destacada en la Asamblea Tricontinental celebrada en La Habana en 1966. Ya en 1961, en un artículo publicado en Claridad, Emilio Díaz Valcárcel se refiere a Norman como el “trotamundos Pietri”. De hecho, tratando de detener ese esfuerzo, en 1966, luego de su participación en la Tricontinental, el Departamento de Estado estadounidense le canceló el pasaporte, pero tras un procedimiento legal tuvieron que restituírselo.

El intenso trabajo internacional fue un complemento del realizado en Puerto Rico, vinculando la lucha patriótica con la que se daba en las comunidades y los centros de trabajo, así como el esfuerzo por desarrollar un medio de prensa que sirviera como difusor y organizador de la nueva lucha. Ese medio fue el periódico Claridad fundado en junio de 1959. En la décima edición -2 de noviembre del ´59- se anuncia una junta de redacción integrada entre otros por Norman. Su primer artículo, titulado Frente Estudiantil, lo encontramos en la edición fechada 7 de diciembre de 1959. A lo largo de la próxima década sería redactor, columnista y director.

En pocos años tras su fundación el MPI se convirtió en una organización de enorme impacto, con un periódico que circulaba por todo el país, vinculada a los movimientos de liberación latinoamericanos y con gran presencia en foros internacionales donde logró contrarrestar de forma efectiva la desinformación que durante la década anterior propagó Estados Unidos sobre el caso puertorriqueño.

En 1970, específicamente para octubre de ese año, Norman dejó de ser parte del MPI. Sobre aquella escisión es necesario hacer una aclaración importante. Ninguno de los compañeros que salieron del Movimiento lo hicieron motivados por pequeñas luchas de poder o por afanes protagonistas. Ninguno se fue a montar un pequeño kiosko para llamarse líder, sino que el rompimiento fue resultado de un genuino diferendo ideológico que entonces se manifestaba tanto en Puerto Rico como en muchos otros países latinoamericanos. Me refiero al diferendo sobre formas de lucha y, en particular, al apoyo a las diferentes expresiones de lucha clandestina o armada. La vinculación del MPI con los Comandos Armados de Liberación (CAL) fue el detonante de aquel rompimiento.

Norman, César Andréu y otros compañeros muy valiosos abandonaron el MPI en aquel año, pero no se fueron de la lucha de independencia. Primero en el PIP y, a partir de 1973, en otras organizaciones, Norman Pietri siguió siendo el mismo luchador lúcido y valiente que siempre había sido. Posteriormente a su trabajo patriótico se añadió su dedicación como abogado y como organizador en el movimiento sindical. En 1980 también volvió a sus colaboraciones en Claridad con una serie de artículos sobre el independentismo y la participación electoral.

Curiosamente, cuando el año pasado el compañero Félix Ojeda Reyes terminó un libro historiando la lucha armada en Puerto Rico, la misma que motivó el diferendo en 1970, una de las personas a quien le envió el manuscrito para que se lo comentara fue Norman Pietri. La última conversación que tuve con Norman fue sobre ese libro de Félix.

Hoy despedimos a quien tal vez sea el último integrante de aquella generación de fundadores que quedaba entre nosotros. Lo hacemos celebrando su gran aportación para que 124 años después de que los invasores del 98 iniciaran la campaña para “americanizar” su nueva colonia, nos dispongamos, en cambio, a construir la PATRIA NUEVA. Gracias a Norman Pietri, a Juan Mari Brás, a Julio Vives, a Pupa Trabal y a todo aquel grupo de fundadores. Como decía el poeta, “de entre esas manos nos salió la patria”.

Texto leído en el acto de recordación a Norman Pietri Castellón celebrado en el 13 de junio de 2024.

 

Colonialismo de poblamiento: dos colonias, Puerto Rico y Nueva Caledonia en resistencia

 

Especial para CLARIDAD

El año pasado, en mayo, participé de la reunión del Comité Especial de Descolonización o C-24 de las Naciones Unidas. Fui invitada como experta en ambiente, economía y sociedad de pequeños países insulares y exponer sobre el cambio climático y sus efectos en estas. En la misma pude escuchar los planteamientos de los embajadores de los países miembros, los países llamados potencias administradoras (antiguas potencias colonizadoras), los gobiernos (administradores) y grupos independentistas de los países no considerados autónomos sobre el proceso de libre determinación e independencia.  El proceso de descolonización es el derecho de autodeterminación de estos países, para elegir el tipo de relación política que quieren mantener respecto de su metrópoli. De los 17 territorios no autónomos, tres pertenecen a EE. UU.: Guam, Samoa Estadounidense e Islas Vírgenes Estadounidenses, Puerto Rico fue excluido de la lista luego del Estado Libre Asociado. Puerto Rico no es parte de este grupo de 17 pero como colonia tenemos muchas coincidencias con algunas de ellas.

Estados Unidos casi nunca participa, pero el año pasado enviaron a un funcionario, que cuando escuchó de los países el reclamo por la independencia de Puerto Rico señaló que nosotros, Puerto Rico, éramos parte de EE. UU. y que habíamos decidido. Eso me consternó, porque, aunque Puerto Rico fue sacado de la lista debido a la creación del Estado Libre Asociado, no somos parte de EE. UU. pues la doctrina señala que somos territorio no incorporado, una colonia. Este funcionario desconoce sobre la Cláusula Territorial, los casos insulares en una serie de decisiones del Tribunal Supremo de los EE. UU. y en Sánchez Valle vs Estado Libre Asociado y lo que sucede en la colonia. Así que pedí la palabra, y luego de los embajadores amigos de Puerto Rico que le contestaron, me permitieron poder exponer donde aclaramos la condición colonial de Puerto Rico. Puerto Rico es un territorio no incorporado de EE. UU.: pertenece a Estados Unidos, según los Casos insulares resueltos por la Corte Suprema de Justicia de EE. UU., los derechos constitucionales no son extendidos automáticamente a todos los territorios bajo el control estadounidense y no somos parte. El poder reside en el Congreso de los Estados Unidos al amparo de la Cláusula Territorial, por eso creó la ley PROMESA que impone una Junta de Supervisión Fiscal que es el ejemplo de dominación colonial de la “potencia administradora”, basada en la dominación exógena, organizada o apoyada por el Congreso de EE. UU. La Ley Promesa reafirma sin equívocos que Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos. Además, que el plebiscito que se realizó era uno bajo condiciones coloniales y es no vinculante. Le añadí que en las colonias no existe democracia, y los plebiscitos o consultas que se llevan a cabo en las colonias sin existir un proceso de descolonización y bajo criterios de dominación no son válidos. Un pueblo colonizado no puede decidir si no se da un proceso de descolonización, de transferencia de poderes y que no sea dirigido bajo el país interventor. Para EE. UU. fue sorpresa que alguien de Puerto Rico estuviera allí y le contestara, en especial alguien que no representa a la administración colonial y quedó claro el desconocimiento que la persona tenía de Puerto Rico. Ellos esperaban que fuera sólo contestados por los países amigos de Puerto Rico que se encuentran en el C-24 y no por una puertorriqueña.

En el evento C-24 expone lo que hacen los administradores de las colonias para resolver su estatus político y definir su relación con las metrópolis o potencias administradoras, y le dan un turno a un grupo de la oposición en algunas circunstancias. Lo que denota es que los procesos aparentaban ser democráticos, pero en su mayoría eran controlados por la metrópolis y sus administradores, en muy pocos casos los movimientos de liberación lograban el acceso al poder para decidir. Había casos donde se escogía estar bajo la condición colonial, pero cuando uno investigaba eran países que habían sufrido colonialismo de poblamiento o colonialismo de asentamiento. Este tipo de colonialismo es cuando los colonos extranjeros se mudan y residen permanentemente en las tierras ya habitadas por residentes, los desplazan, les quitan sus tierras, con el objetivo de desplazarlos, controlarlos, eliminarlos y reemplazarlos con una sociedad de colonos. En estos casos la política y la economía están bajo el dominio de los colonos. En esos casos en los plebiscitos o consultas deciden quedarse como colonia. En los casos donde los residentes son mayorías se dan diversos modelos de consultas y buscan la descolonización para poder decidir.

Luego de la reunión se comunican conmigo los grupos independentistas de Nueva Caledonia me felicitan y agradecen que expresara que en las colonias los plebiscitos y consultas no son democráticas mientras se den bajo el dominio de las “potencias administradoras”.  En la conversación encontramos varias similitudes entre el archipiélago de Nueva Caledonia y el de Puerto Rico. Ambas además de colonias son enclaves militares y económicos, ambas tienen la ciudadanía de sus metrópolis, sus residentes son pobres, ambas tienen una economía de la dependencia de fondos externos de la metrópolis (como forma de dominación) y, los asuntos exteriores, la defensa, seguridad y la moneda están en manos de la metrópolis y en el caso de ellos la justicia está en manos de Francia. En ambos se está dando un traslado de población de la metrópolis al archipiélago con el propósito de dominar las decisiones políticas y económicas, colonialismo de poblamiento.

El estatus que posee Nueva Caledonia, otorgado luego de luchas y como parte de la descolonización negociada, es Collectivité Sui Generis, es un estatus único dentro de la República Francesa, donde se sitúa entre el de un país casi soberano y un departamento de ultramar francés. En 1946, el archipiélago se convirtió oficialmente en un territorio francés de ultramar. En 1998 se firmó el Acuerdo de Numea, por el que Francia se comprometía a conceder una mayor autonomía y participación política a los neocaledonios, en especial a los canacos (la población autóctona). Establecen un Congreso de Nueva Caledonia y un gobierno propio, que legislan los impuestos, leyes laborales, salud y comercio exterior.  Participan en elecciones políticas ya sea a nivel municipal, territorial o provincial además de elecciones legislativas, presidenciales y europeas. Los ciudadanos franceses envían dos representantes a la Asamblea Nacional Francesa y un senador al Senado de Francia, que casi siempre son franceses.

En Nueva Caledonia se creó una ciudadanía de los neocaledonios, que incluye a los “canacos” como se llaman la población autóctona que son el 40% de la población, y los residentes antes del Acuerdo de Numea (los nacidos y sus descendientes) que son el 24% que incluye población de origen francés, llamados lealistas o caldoches y los franceses que residían. Es un acto de soberanía el crear una ciudadanía de ellos (basado en el Acuerdo de Numea), donde decidieron que sólo los ciudadanos de Nueva Caledonia tienen el derecho a votar en las elecciones locales. Con la nueva ciudadanía pueden escoger a sus políticos, ocupar puestos en el gobierno y decidir lo que van a hacer con sus relaciones con Francia. Esta medida no es del agrado de Francia (aun cuando son parte del acuerdo) y alegan que convierte a los ciudadanos franceses que viven en Nueva Caledonia, que llegaron luego del acuerdo, en ciudadanos de segunda clase, ya que estos no poseen la ciudadanía de Nueva Caledonia. Francia impone su poder político y legisla un proyecto de reforma electoral donde señala que sí pueden votar e impone su poder militar para defender esta decisión.

Por eso Nueva Caledonia es noticia ahora, por la situación de protestas que se vive, es un pueblo reclamando su derecho a existir y en resistencia. Los residentes originales cuestionan la ley que Francia impone para asegurar que los colonos o franceses que llegaron después de 1998 que viven en la isla puedan votar en las elecciones y el plebiscito que se va a realizar.  Y reclaman que esa política diluye el peso electoral de los independentistas canacos y detrás de la misma se encubra un intento de Francia de ejercer un control más directo sobre el territorio, decidiendo en las elecciones, controlando los puestos públicos, el poder político y decidiendo en el plebiscito. El pueblo de Nueva Caledonia sabe que son los ciudadanos sujetos de autodeterminación son los que deciden el futuro del país al derecho de libre determinación e independencia, pero Francia no reconoce eso. Francia impone el colonialismo por poblamiento o colonialismo de asentamiento para dominar el control administrativo colonial.

¿Por qué es importante Nueva Caledonia para Francia? Además de su ubicación geoestratégica en el Pacifico que asegure la presencia francesa en el área, las bases militares y el uso de las islas para prácticas militares, el archipiélago permite controlar la presencia de China en la región que le interesa el níquel. El archipiélago tiene valor geoeconómico ya que tiene una cuarta parte de las reservas mundiales estimadas de níquel, además de metales raros que son pilares de la economía, en especial para baterías eléctricas de los automóviles y la fabricación de acero inoxidable. El archipiélago se encuentra en un área de muchos minerales en su superficie terrestre y marítima, una gran riqueza que es parte del conflicto político y social y la razón por la cual Francia no quiere la independencia. Las minas están dominadas por franceses, que se llevan las riquezas mientras las desigualdades sociales y la falta de equidad en la distribución de los ingresos son grandes entre los canacos. A eso se une el desempleo elevado, la falta de servicios y las viviendas precarias. El pueblo independentista canacos sabe que esta riqueza de la industria minera es fundamental para obtener una solución política y económica de libre determinación e independencia. El intento de Francia de consolidar su dominio sobre el archipiélago es dominar el control administrativo colonial y evitar la independencia.

Entre 2018 y 2021 se organizaron referendos y en el primero el 57% y en el segundo el 53% de los votantes optaron por mantener a Nueva Caledonia como parte de Francia. En 2021, el tercero, fue boicoteado por los votantes independentistas debido a la muerte de miles de canacos por el COVID-19 y la fecha de la votación no respetaba sus tradiciones de duelo e impedía hacer campaña. Así que la opción de permanecer en Francia ganó con un 97% de los votos, Francia se dio cuenta que puede consolidar su dominio. Tras este referéndum, las autoridades francesas y neocaledonias empezarán a negociar un nuevo estatuto de autonomía para el archipiélago, que también debería aprobarse por referéndum en el 2023, que no se ha dado.

Francia controla el poder económico, el poder militar y dominan los medios para decidir, mientras los residentes, los independentistas canacos, sólo tienen el poder de convencer persona a persona, pero son el 40% de la población. Si Francia sigue enviando franceses al archipiélago controla las decisiones políticas. Ante los disturbios, los medios de prensa francesa han presentado noticias  distorsionada, presentan como violentos a los canacos, no la represión de parte de Francia, las condiciones de pobreza y desigualdad en la que viven. Los canacos son los que votan por la independencia, la población de origen francés, llamados lealistas, los franceses, sus empleados y asociados votan a favor de ser colonia.

Para Nueva Caledonia es importante tomar control de su gobierno para poder decidir y establecer políticas públicas para su gente. Para poder establecer un modelo económico diversificado y utilizar las riquezas que se generan de la minería, que actualmente las llevan a Francia, para beneficio de la sociedad con un fondo de inversión social que mejore las condiciones de vida. La lucha de poder económico, político y militar es parte de ese debate para poder crear una economía que sea diversificada, que ayude a superar la dependencia económica y social (que es parte del dominio colonial) que los mantiene en pobreza. La soberanía y la independencia de Nueva Caledonia requiere descolonizar para poder decidir entonces qué tipo de relación quieren con Francia incluyendo el uso del territorio para acciones militares. Y aunque el gobierno francés ha prometido que la reforma electoral no entrará en vigor hasta finales de junio, los canacos saben que las elecciones no son democráticas mientras el control político esté en manos de los franceses. Para decidir primero necesitan el control político y económico, tener soberanía para descolonizar, demostrar que la independencia es posible y entonces poder decidir. Mientras la lucha y resistencia sigue.

 

Israel con licencia para perpetrar un genocidio

 

Por Renan Vega Castor

«¿Dónde está el mundo?», pregunta el padre palestino ante el cuerpo de su hija quemada y desmembrada en el último ataque israelí. –La Jornada, mayo 27 de 2024.

El cinismo criminal del occidente imperial no tiene límites, como lo muestra su apoyo y legitimación del genocidio que Israel realiza en la Palestina histórica. Ese genocidio, que sufren en carne viva los habitantes de Gaza, no es un asunto jurídico como quieren hacernos creer los ideólogos del nazi-sionismo dispersos en distintos lugares de Estados Unidos, Europa y otros lares y que hablan a través de falsimedia, las redes antisociales y desde confortables torres de marfil de su pedestal académico.

El decrépito presidente de Estados Unidos, Joe Biden, copartícipe en el crimen de lesa humanidad, dice que “lo que está pasando en Gaza no es un genocidio” y esa misma mentira es la que repiten los corifeos de Europa para quienes “Israel es una democracia y por tanto no puede ser genocida” y tiene el derecho a autodefenderse, término que se emplea para darle un carácter benigno a la limpieza étnica, a los crímenes de guerra, a los crímenes de lesa humanidad y al genocidio con el que pretende exterminar al pueblo palestino.

El genocidio sigue en marcha, pese a las protestas antisionistas en muchos lugares del mundo, porque no hay ningún poder efectivo, material y militar que lo detenga. Ocurre porque Estados Unidos, Alemania y la Unión Europea arman a los criminales de Israel para que masacren a los palestinos. Ocurre porque las corruptas monarquías árabes, aparte de retórica insustancial no cortan el chorro de petróleo que mantiene en funcionamiento el aparato genocida de Israel. Ocurre porque no existe ningún apoyo militar efectivo a los palestinos para enfrentar al poderosos equipo criminal de Israel.

Las declaraciones altisonantes de la inútil Organización de Naciones Unidas (ONU) y sus diversas instancias, con su condena verbal al genocidio en nada ayudan a los palestinos. Lo mismo sucede con las decisiones demagógicas y encubridoras, que a la larga favorecen al sionismo en su avance genocida sobre el terreno, de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) o de la Corte Penal Internacional (CPI). Aunque esas declaraciones sí indiquen la pérdida de legitimidad internacional de Israel, en la práctica a los criminales sionistas poco les importan, mientras sigan con el respaldo de la “comunidad internacional de delincuentes” y sus órganos de falsimedia.

Uno de los últimos embustes que se ha puesto a circular sobre la supuesta operatividad del “Derecho Internacional”, hoy por hoy una burda ficción, gira en torno a la decisión del Fiscal de la CPI, el británico Karim Khan, quien recientemente solicitó emitir ordenes de captura contra Benjamín Netanyahu, Primer Ministro de Israel y el ministro de Defensa, Galant, por “posibles crímenes de guerra” en el conflicto en Gaza. Al mismo tiempo, y ahí está la parte ponzoñosa del asunto, se libran ordenes de captura contra los altos mandos de Hamas, que por lo demás no es un Estado.

Esa es una forma olímpica de esa CPI de lavarse las manos y de legitimar a la larga los crímenes del colonialismo europeo ‒e Israel es hoy el brazo operativo de esos crímenes en el mundo árabe‒ al condenar de antemano la resistencia del pueblo palestino. Con esa simetría, que revive la infame teoría de los dos demonios, que tanto daño ha causado en Argentina y nuestra América, se está diciendo que tienen la misma equivalencia los crímenes coloniales del occidente imperial y las luchas de liberación nacional, algo que suena a música celestial y sabe a almíbar para los liberales, bien pensantes y obnubilados por el cretinismo jurídico, de Europa y Estados Unidos.

Esto significa que, para la CPI, son equivalentes las acciones de los genocidas nazis y los resistentes del Gueto de Varsovia, o las del ejercito ocupante de Estados Unidos y el Ejército Popular de Liberación de Vietnam, o las de las tropas de ocupación de Francia y los luchadores que los enfrentaban en Argelia… Con esta vergonzosa nueva jurisprudencia, que legitima los genocidios coloniales, en retrospectiva debieron ser juzgados en Nuremberg no solo los criminales nazis sino los guerrilleros que los combatieron en toda Europa, entre ellos los del Gueto de Varsovia.

Claro, algunos se felicitan porque por primera vez en su sangrienta historia existen órdenes de captura contra criminales de postín de Israel. Pocos señalan que esas ordenes terminan siendo retóricas y simbólicas, puesto que quién se atreve a ponerle el cascabel al gato (esto es, cuál gobernante de Estados Unidos o Europa se atrevería a capturar a Netanyahu).

Pese a todo, esa demagógica orden de captura toca fibras tan sensibles en el imaginario colonialista que de inmediato vinieron los rechazos, en los que, desde Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y la Unión Europea, se señaló como un atrevimiento vergonzoso equiparar una “organización terrorista” (Hamas) con un “Estado democrático”, supuestamente Israel. Esto demuestra que en cuestiones de “derecho” el occidente imperial, hegemonizado por Estados Unidos, se sigue presentando como campeón mundial del orden basado en normas y leyes, que nadie respeta, empezando por ellos mismos, como se comprueba a diario en Palestina. Queda claro con ese comportamiento de la “doble moral” en materia de leyes que en el mundo real no impera ningún respeto a la ley sino la fuerza bruta, la que siempre ha desplegado el colonialismo europeo para imponer sus intereses desde 1492.

En esta dirección, son papel higiénico ‒y usado‒ las órdenes del Fiscal de la CPI para detener a Netanyahu, así como las de la Corte Internacional de Justicia que “ordenó” (sic) a Israel detener “inmediatamente” su ofensiva militar en Rafah, en el sur de Gaza. E Israel las toma como tal, como papel higiénico desechable, como todo lo referido a la ONU y a la “legitimidad internacional”, tal y como lo testifica que Gilad Erdan, Embajador de Israel en la ONU, un individuo atrabiliario y genocida, moliera en vivo y en directo con una trituradora de papel la Carta de las Naciones Unidas.

Que todo esa retórica jurídica es papel higiénico para Israel lo comprueba el hecho contundente de que, al mismo tiempo que en La Haya los jueces togados con solemnidad emiten sus “órdenes”, el ejercito sionista sigue masacrando a los palestinos, bombardeando los campos de refugiados, expulsándolos de sus tierras, en fin, llevando con calculo y fría meticulosidad su genocidio colonial en el siglo XXI.

Por todo ello, resuenan como falsas y carentes de sentido de realidad, las palabras del Fiscal de la CPI, el nombrado Karim Khan, quien declaró el 26 de mayo que “nadie tiene licencia para cometer crímenes de guerra o de lesa humanidad” aunque agregó, con ese tono sibilino que legitima el genocidio del sionismo, que “Israel tiene todo el derecho a proteger a su población y a recuperar los rehenes capturados por Hamas”. Es decir, en últimas y como conclusión definitiva: Israel si tiene todo el derecho a perpetrar un genocidio, del mismo nivel que los que históricamente ha realizado el Occidente Imperial. De eso no queda la menor duda, si nos atenemos a los duros hechos de la realidad y no a pamplinas jurídicas para deleite de leguleyos de todos los pelambres.  Israel es el James Bond, el Kid Matón del lejano oeste de nuestros días, con licencia no solo para matar, sino para perpetrar un genocidio.

Reproducido de ww.rebelion.org

Representaciones de Estados Unidos en el siglo 19 puertorriqueño: caminos del 1868 (2da parte)

 

 

 

Estados Unidos desde el separatismo

La representación de Estados Unidos entre los separatistas no era homogénea. El asunto de “desespañolización” material y espiritual discutido en la primera parte de este texto tenía un significado particular desde la perspectiva de los separatistas anexionistas. Para estos, la integración de Puerto Rico a las demás Antillas y en las corrientes del progreso era un objetivo loable, pero su éxito debía garantizarse mediante un acercamiento a Estados Unidos y la incorporación de las dos Antillas como un estado más de aquella unión. La confederación anexionista fue un tema común hasta principios de siglo 20 tal y como lo demuestra un olvidado panfleto de J. J. Bas, publicado en 1903, que discutiré en otra ocasión [1]. El 1898 le dio un segundo aire a esta concepción que pocos han investigado con calma y que, incluso, penetró a José de Diego Martínez (1866-1918) como un componente de sus “independencia con protectorado”.

Para Betances Alacán, separatista independentista confederacionista, en 1898 Puerto Rico era o debía ser considerado como una “provincia de Cuba”. El asunto también tenía que ver con Estados Unidos. En un ciclo de cartas cargadas de inquietud dirigidas a Julio J. Henna Pérez, Eugenio María de Hostos, Manuel Guzmán Rodríguez, Bonocio Tió Segarra y Lola Rodríguez de Astudillo, redactadas entre el 14 de abril y el 22 de julio de 1898, insistió en ese asunto. Las afinidades y la identificación de Puerto Rico con Cuba, de las cuales él había sido uno de los arquitectos, tenían un fuerte contenido histórico social, pero también involucraba consideraciones geopolíticas que tenían que ver con el lugar de Estados Unidos en su futuro.

La idea de que Puerto Rico era una “provincia de Cuba” resultaba crucial para evitar la anexión de Puerto Rico y su transformación en territorio. El hecho de que en Puerto Rico no había un levantamiento armado separatista activo lo convertía, según Betances Alacán, en un escenario en posición de ser anexado. En la carta a Lola del 30 de junio, se sincera con ella y, lo que sugiere a los otros corresponsales, se concreta en un reclamo. A la poeta le pide que influya en las autoridades cubanas para que se incluyese a Puerto Rico en cualquier negociación o solicitud política que se hiciera para Cuba porque “abandonarlo es renunciar a una provincia cubana” [2]. La independencia de Puerto Rico se aseguraría solo por medio de Cuba. La queja de “¿qué hacen los puertorriqueños?” en una nota sin fecha a Henna Pérez debe corresponder a eso días [3]. Para Betances Alacán. la pregunta tenía mucho sentido porque. desde su punto de vista. “una gran parte del pueblo desea salir de los españoles y aspira la independencia” y el país “por pequeño…puede ser feliz con la independencia” [4]. Ese conjunto de cartas, por todo lo que informa sobre la representación de Estados Unidos en Betances Alacán entre los días de la declaración de guerra y la invasión de 1898, merecen una revisión cuidadosa que voy a completar en otro momento.

Independentistas y anexionistas en el preámbulo de Lares

En general, la relevancia del anexionismo en el seno del separatismo era notable desde 1850 [5]. Las disputas entre ambos sectores eran comunes, pero nunca llegaron a frenar la colaboración hasta el 1898. El periodo comprendido entre la Guerra Civil de Estados Unidos (1861-1865) y la abolición de la esclavitud en Puerto Rico (1873) fue uno lleno de complicaciones para las relaciones entre ambos sectores. La Junta Informativa de Reformas (1867) y los eventos de Lares y Yara (1868) pusieron en peligro las solidaridades al interior de un separatismo unificado alrededor del común rechazo a España en Puerto Rico.

El separatismo independentista puertorriqueño, que había perdido en el verano de 1867 sus vínculos con el liberalismo reformista por cuenta de la apelación a la violencia, vio en la primavera de 1868 cómo sus relaciones con los anexionistas corrían peligro. El separatismo aspiraba articular una insurrección y hacer la independencia por medio de un frente amplio que incluyera liberales reformistas, anexionistas e independentistas. La reunión de “El Cacao” deslindó el territorio con los primeros por cuenta del uso de la violencia.

En el caso de los anexionistas el conflicto no tenía que ver con ese tema. El anexionismo en general siempre había estado de acuerdo en que la separación de España requeriría el uso de la fuerza. Aquella tendencia había levantado cabeza, igual que la independentista, de la mano de militares profesionales y subsistía en un escenario en el cual la promoción de la separación constituía un delito punible y la propaganda de sus fines estratégicos era censurada. La militarización de su discurso era comprensible. Las tensiones entre ambos sectores se desarrollaron alrededor de los fines estratégicos -independencia o anexión-, y tenían mucho que ver con la evaluación del papel de Estados Unidos en el futuro de Puerto Rico.

El conflicto entre independentistas y anexionistas salió a la luz en mayo de 1868 en la ciudad portuaria de Mayagüez. El dato es importante porque aquel, junto a San Juan, había sido el centro conspirativo más visible y diligente desde 1856 al menos. El activismo de tres profesionales influyentes de la ciudad, Ruiz Belvis, Betances Alacán y José Francisco Basora (1832-c. 1882), anexionista el tercero de ellos, sugería que aquella localidad debía alzarse en una fecha aún por acordarse, para una insurrección. Según José Pérez Moris (1840-1881), el levantamiento debía iniciar en Mayagüez alrededor del mes de junio de 1868, no en Camuy o Lares. Los testimonios de Manuel María González de Camuy durante el proceso judicial demuestran que, en efecto, aquel viajaba tanto a Mayagüez como a Lares a informar y recibir instrucciones.

Voy a hacer un juego metafórico calculado. El “Grito de Mayagüez”, cancelado en mayo de 1868, se transformó en “Grito de Lares” porque a esa localidad se limitaron las acciones armadas y los gestos de la independencia el 23 de septiembre de 1868. Todo ello ocurrió luego de que el “Grito de Camuy”, que debía ocurrir el 29 de septiembre, fue adelantado tras el desmantelamiento de la célula de González. Una acción militar con aquellos tres focos activos, quien sabe cuántos más, aunque no debieron ser muchos, hubiese tenido más posibilidades de extenderse que la que en efecto ocurrió. La nomenclatura del evento puede ser sometida a revisión, pero ese no es mi propósito ahora.

El choque entre independentistas y anexionistas en mayo de 1868 es comentado con algún detalle por Germán Delgado Pasapera sobre la base de una serie de referencias cruzadas [6]. Su fuente primordial es una acotación de Loida Figueroa Mercado en su Breve historia de Puerto Rico que la autora apoyaba en unos documentos fotocopiados en los Archivos Nacionales de Washington que el historiador nacionalista Juan Rodríguez Cruz había compartido con ella [7]. Aquellas eran tres personalidades muy cercanas, vinculadas a lo que entonces se tildaba con un tono despreciativo como “historiografía tradicional”. La otra base documental original era una larga nota al calce del libro de José Pérez Moris (1840-1881) que transcribía un testimonio tardío del previamente mencionado González incluido en el “Informe del Juez Navascués” en torno los hechos [8].

El documento citado por Delgado Pasapera era una proclama o mensaje que elementos anexionistas circularon a sus asociados en Puerto Rico en los meses de abril y mayo de1868. Recuperado por el espionaje español, el gobernador Julián Juan Pavía y Lacy (1812-1870) lo remitió al Ministerio de Ultramar con una nota sobre sus implicaciones políticas. El mensaje estaba escrito en papel oficial de las autoridades, había circulado sin problemas por el correo español y era dirigido a un vecino de Guayanilla llamado Adolfo Mazán [9]. Una transcripción de la pieza fue incluida sin notas en el tomo 2 de una importante colección documental en torno a la esclavitud y su abolición prologada por Arturo Morales Carrión en 1978 [10]. También Lidio Cruz Monclova lo había manejado en 1957 en uno de los tomos de su historia del siglo 19 [11].

El testimonio de González y la proclama de mayo de 1868 indicaban que los anexionistas de Mayagüez no tomarían las armas en la insurrección que se planeaba para junio porque se oponían a sus fines independentistas y, aseguraban, que solo la anexión haría a los puertorriqueños “hombres libres” [12]. No solo eso. Echaban mano de los argumentos del Informe… de 1867 y afirmaban que aquel país deseaba “apoderarse del último baluarte de la esclavitud” para completar la obra de emancipación de 1865. La gestión de libertad y el camino de la modernización dependía de ello.

¿Cómo se representaba a Estados Unidos en el seno de anexionismo a la luz de aquellas piezas documentales? A ese problema me dedicaré en una próxima columna.

El autor es historiador.

Notas

[1] J. J. Bas (1903) La Confederación Antillana ([San Juan]: Tipografía “El País”). Es una Colección de artículos publicados en La Correspondencia de Puerto Rico. El texto está en Documentalia URL: https://documentaliablog.wordpress.com/wp-content/uploads/2016/05/bas_1903_confederacion_anexion.pdf
[2] Félix Ojeda Reyes y Paul Estrade, eds. (2013) Ramón Emeterio Betances. Obras completas. Escritos políticos. Correspondencia relativa a Puerto Rico (San Juan: Puerto): 495-525. La cita concreta está en la página 521.
[3] Ibid, 527.
[4] Ibid, 506.
[5] He trabajado el tema en Mario R. Cancel Sepúlveda (2020) “Separatistas anexionistas e independentistas: un balance ideológico” en Puerto Rico entre siglos URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2020/09/16/separatistas-anexionistas-e-independentistas-un-balance-ideologico/
[6] Delgado Pasapera: 180-183. Acreditado al Informe del Juez Navascués. A.H.N. / U.G. Legajo 5110, Expediente 28. Documento 1 que contiene la “Declaración de Manuel María González”.
[7] Loida Figueroa Mercado (1976) Breve historia de Puerto Rico (Río Piedras: Edil): 298 nota 446.
[8] José Pérez Moris (1975) Historia de la Insurrección de Lares (Río Piedras: Edil): 115-120 nota 8.
[9] El texto puede ser consultado en Documentalia: Documento N. 214. Gobierno Superior Civil de la Isla de Puerto Rico. Dirección de Administración. Número 224. Reservado. En A. H. N. Ultramar. Leg. 5110, Exp. 26, Doc. 14. (Mic. en C. I. H.) A. H. N. Ultramar. Leg. 5110, Exp. 26, Doc. 14. (Mic. en C. I. H.) URL: https://documentaliablog.files.wordpress.com/2018/01/pavia_1868.pdf
[10] Centro de Investigaciones Históricas / Instituto de Cultura Puertorriqueña (1978) El proceso abolicionista en Puerto Rico: Documentos para su estudio. Volumen II. Procesos y efectos de la abolición: 1866-1896 (San Juan): 194-198.
[11] Lidio Cruz Monclova (1957) Historia de Puerto Rico (Siglo XIX). Tomo II. Primera parte (1868-1874) (Río Piedras: Editorial Universitaria):129-131.
[12] Delgado Pasapera, Op. Cit., 182.

El rito de inmortalización según el artista Luis “Tato” Gonzales Almodóvar

 

Una reseña de Réquiem a la Ceiba de Ponce

 

Especial para En Rojo

Dedicado a Juan E. Hernández Cruz

Una noche, contemplando las manos de su padre, Luis “Tato” Gonzales Almodóvar dio con el rito de inmortalización de la Ceiba de Ponce. Mirando sus manos, surcadas como la corteza de la Ceiba, imaginó como plasmarlas, como plasmarla. Su proyecto, Réquiem a la Ceiba de Ponce, comienza con la exposición Las últimas caricias a la Ceiba, inaugurada el 14 de junio, 2024 y presentada por el Museo de Arte de Ponce como proyecto satélite de la Poli/Gráfica, en un esfuerzo contundente de descentralización del arte en Puerto Rico (pues este evento se lleva acabo fundamentalmente en San Juan).

Gonzales Almodóvar recoge, como una máscara mortuoria, la esencia del insigne árbol. Por alrededor de quinientos años, la Ceiba de Ponce se erigió como centinela del desarrollo puertorriqueño. Sus raíces entrelazaron los tiempos de su sacralización por parte de los taínos, ataron la conquista española y la criollización de la sociedad. Su ramaje vio llegar las primeras siembras de caña, el pincel de Francisco Oller, las zafras, la llegada de las industrias manufactureras y el colapso económico. Se transformó en testigo natural de quinientos años de cultura. Para el 2021, luego de diferentes aflicciones, la Ceiba llegó al término de su vida, dejando atrás el vestigio inerte de su tronco gris.

Es sobre ese armazón que Gonzales Almodóvar ve la capacidad de inmortalización, avalándose del uso de la técnica del Frottage (desarrollada por el artista Max Ernst para 1925, la cual consiste en frotar con un medio, ya sea grafito, pastel o crayón, la textura y forma de un objeto para registrarla sobre papel o lienzo) para capturar la impresión de su corteza. Esto representa una evolución diametral y marca un hito en la obra del artista, que caracteriza su obra en corriente costumbrista. Con Réquiem a la Ceiba de Ponce irrumpe en una suerte de abstracción. Las obras generadas rayan en la abstracción formal, pero presentan un matiz peculiar: el contacto directo con el objeto representado, la impresión directa de sus relieves, creando una obra, a modo de registro, más veraz que cualquier costumbrismo.

Mediante esto, Tato Gonzales pone en evidencia uno de los preceptos que siempre ha tenido la obra de arte abstracta: desligarse de la representación formal para plasmar la esencia. En Las últimas caricias a la Ceiba, no solo se recogen los surcos de la corteza, la forma de sus raíces, sino la esencia, la fibra de un pueblo abatido.

Al subir al segundo piso del anexo del Museo de Arte de Ponce, se aprecia, a lo largo de la sala, obras que logran diferentes grados de impacto. COAMAR: De la raíz noreste de la Ceiba proyecta una explosión de tonos negros, rosados y rojos, los cuales se ven atravesados por una forma familiar que los ojos develan como propia de un árbol. Esta obra se encuentra enmarcada entre estudios de pequeño formato, en pastel y grafito sobre papel. Dos de ellos, Agonía de la vida: De la corteza de la Ceiba y Carapacho: De la corteza de la Ceiba establecen un dialogo en dicotomía. Agonía de la vida se arropa en un azul tranquilo, mientras que Carapacho evoca una corteza ensangrentada, amortajada. Pudiera parecer que ambos títulos resultan contrapuestos, que cada uno pudiera ser intercambiado, pero resultan precisos en la propuesta de Gonzales Almodóvar. Lo que se postula como la muerte no lo es. Es, en cambio, una vuelta a la vida, una inmortalización y perpetuación del ser a base de la obra de arte.

Marca intachable: De la corteza de la Ceiba se perfila con gran fuerza y presenta una capacidad de funcionamiento independiente absoluta. En esta, a base de la textura de la corteza, se capta la esencia fluida. El movimiento revuelve en el lienzo, como la ondulación de las ramas, las hojas ante el viento. Resulta como un acto de veneración de la naturaleza, ritos de gran relevancia en culturas orientales, asiáticas, e incluso nuestra propia cultura taína, todas que llaman a la sensibilidad ante el medio ambiente.

Completa el rito fúnebre y subsiguiente inmortalidad la obra cumbre de su proyecto: El Sudario. Este consta de un lienzo de cuarenta pies de alto y largo, de formato a cuerpo completo de la Ceiba de Ponce, en el cual esta se arropó para registrar sus grietas, sus venas secas, sus relieves y surcos. Ha frotado el cuerpo completo de la Ceiba, paralelizando el lavado de los cuerpos para purificación, y lo ha envuelto en un manto blanco, para luego hacerla levantar. Su acción rememora al Manto de Turín. Esta obra final será expuesta en el patio del Museo de Ponce a comienzos de agosto.

Con Réquiem a la Ceiba de Ponce, Luis “Tato” Gonzales Almodóvar no ha conseguido dar un registro de una muerte, muy por el contrario. Ha conseguido perpetuar una vida. Una vida que plasma quinientos años de una cultura que resiste, que continúa.