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Carnaval de campeones béisbol AA

Foto suminstrada

Especial para CLARIDAD

El deporte de mayor participación en Borinquén (el béisbol) es una reafirmación de nuestra nacionalidad, como ya habíamos mencionado en otro artículo. Cualquier evento donde se dispute un título nacional o mundial de algún deporte en nuestro país o donde participe algún atleta nuestro nos ayuda a reafirmar nuestra etnicidad, nuestro arraigo a los lugares de vivienda o nacimiento (regionalidad) y por ende nuestra Nacionalidad

En este carnaval de Campeones veremos aportaciones de índole social entre las que podríamos señalar y destacar: la confraternización, la unidad de pueblo e identificación con un equipo o lugar, arraigo a su historia como pueblo o equipo y su cultura entre otras muchas. En lo referente al aspecto cultural el béisbol doble AA es lugar de encuentro con ritmos caribeños como la “Bomba, la Plena, la Batucada” entre otros muchos ya que estos medios de expresión cultural ayudan a los fanáticos a “meterse en el juego como el 10mo jugador”. Los “personajes típicos” de cada localidad no faltan en los partidos y muchos de ellos se convierten en los “Cheer leaders” del equipo.

En el deporte se manifiestan lo que Paulo Freire (1968) identifica y señala como acciones liberadoras: la colaboraciónuniónorganización síntesis cultural” que son parte del proceso liberador de los oprimidos.

Resumen de la primera semana del Carnaval de Campeones

(Gran parte de la información suministrada por Héctor Luis Rosa Figueroa- Oficial de Prensa de la Federación de Béisbol de Puerto Rico)

Viernes: Cayey, Cabo Rojo, Camuy y Salinas dominan inicio del Carnaval de Campeones

Los campeones defensores Toritos de Cayey, los Piratas de Cabo Rojo, Arenosos de Camuy y Peces Voladores de Salinas dominaron el pasado viernes la primera jornada del Carnaval de Campeones 2023 de la Liga de Béisbol Superior Doble A.

Cayey, Camuy y Salinas defendieron sus respectivos estadios, mientras Cabo Rojo se llevó el triunfo como visitante.

En el Estadio Pedro Montañez, un sencillo de oro de Pedro PJ Ortiz decidió la dramática victoria 8-7 de los Toritos sobre los Halcones de Gurabo en el undécimo episodio.  El juego llegó a entradas extras gracias a un hit de Christian Torres productor de dos vueltas en el noveno acto, para empatar el choque a siete. Kevin Luciano pegó tres sencillos y un jonrón por los Toritos, con tres carreras empujadas y tres anotadas. El derecho Rafael Díaz ganó en relevo, con un bateador enfrentado.

En el juego entre Cabo Rojo visitando a Humacao, el derecho Alex de la Cruz cubrió toda la ruta para guiar a los Piratas al triunfo vía blanqueada 1-0 sobre los Grises de Humacao en el Estadio Néstor Morales. La única carrera del juego la produjo Abner Vincenty con triple que llevó al plato a Félix Ponce en la séptima entrada. De la Cruz permitió cinco hits y ponchó a cuatro. Otorgó una base por bolas y enfrentó a 33 bateadores.

Antes del juego entrevistamos a los dirigentes de dichos equipos, Juan “Puchy” Velázquez de Humacao y Omar López de Cabo Rojo. Ambos fueron jugadores con experiencia profesional. Puchy Velázquez como campo corto con las organizaciones de Atlanta y Minnesota, además de en Puerto Rico con, los desaparecidos Senadores San Juan, Cangrejeros de Santurce, Arecibo y Mayagüez. Omar López firmo como lanzador con Cincinnati, además de Caguas y Mayagüez.

Puchy nos señaló: “lo importante es clasificar a la semifinal. En este carnaval todos juegan béisbol y hay que jugar pelota y el menos que haga errores es el que va a clasificar”.

Omar López nos dijo: “Cabo Rojo viene de dos series buenas donde la ofensiva ha fluido y el picheo es bueno. Aquí no hay espacio para fallar, hay que jugar fuerte todas las noches, dar el máximo. Esperamos pasar a los últimos cuatro” refiriéndose a la semifinal.

En otro resultado, los Arenosos aplastaron 15-1 a los Guardianes de Dorado en el Estadio Juan ‘Cheo’ López con sendos cuadrangulares de Kerby Camacho y Joseph Renovales. Nueve de las 15 carreras fueron fabricadas en el octavo acto. El batazo de Camacho fue solitario y rompió el hielo en el primer episodio.

Renovales encabezó la producción de Camuy al remolcar cinco anotaciones, cuatro de ellas mediante un cuadrangular con bases llenas (‘grand slam’). El zurdo Gregorio Reyes cubrió siete entradas para ganar el encuentro.

Mientras, los subcampeones Peces Voladores de Salinas doblegaron 15-7 a los Libertadores de Hormigueros con dos vuelacercas de Francisco Tirado. También, desapareció la pelota por los salinenses Raúl Febus, en su regreso a la alineación. El zurdo Miguel Fontánez lanzó seis entradas con una carrera permitida y fue el vencedor del desafío.

Resultados de los juegos del pasado sábado:

Toritos y Peces Voladores se apuntan segunda victoria en el Carnaval de Campeones

Los campeones defensores Toritos de Cayey y los subcampeones Peces Voladores de Salinas se apuntaron este sábado su segunda victoria en el recién comenzado Carnaval de Campeones de la Liga de Béisbol Superior Doble A.
Ambos equipos cuentan con la mejor marca del todos contra todos, con 2-0.

Los Toritos explotaron con 17 incogibles para apabullar 12-4 a los Piratas de Cabo Rojo (1-1) en el Estadio Mario ‘Ñato’ Ramírez de Yauco. Nelson Molina remolcó tres carreras y Kevin Luciano bateó de 5-3 con par de anotadas. El estelar zurdo José Carlos Burgos tiró las primeras cinco entradas con apenas dos hits permitidos y una carrera para ganar el encuentro por Cayey.

En Dorado, un jonrón de Emmanuel Marrero productor de dos anotaciones en el tope del noveno acto le dio el triunfo 8-7 a los Peces Voladores de Salinas sobre los Guardianes de Dorado (0-2) en el Estadio Tomás Palmares. Aunque Dorado picó al frente con ramillete de cinco vueltas en el primer episodio, Salinas fue descontando la ventaja hasta que asumió el control en la novena entrada. Jean Ramos lanzó dos capítulos en relevo para llevarse la victoria por los Peces Voladores.

Responden Hormigueros y Gurabo
En otros resultados, los Libertadores de Hormigueros y los Halcones de Gurabo respondieron para conseguir su primer triunfo en el todos contra todos.

Los Libertadores (1-1) le ganaron 3-1 a los Arenosos de Camuy (1-1) con el estelar derecho Bryan Marrero toda la ruta, en el Estadio Hermanos Miura. El lanzador dio paso a cuatro imparables y una carrera, con cuatro ponches propinados. Las tres anotaciones de Hormigueros fueron fabricadas en el primer episodio y fue un doblete de Jonathan Oquendo el que rompió el hielo para traer las primeras dos rayitas de su equipo.

Mientras, los Halcones (1-1) contaron con una sólida actuación del derecho Marvin Gorgas para blanquear 2-0 a los Grises de Humacao (1-1), que llevan 18 entradas sin pisar el plato en lo que va del Carnaval de Campeones. Gorgas ponchó a 12 de los 32 bateadores que enfrentó y permitió tres hits, con tres bases por bolas. Un sencillo de Alexander Martínez le dio la ventaja definitiva a Gurabo en el tercer episodio.

Los Peces Voladores de Salinas conservan la mejor racha activa de la postemporada 2023 de la Liga de Béisbol Superior Doble A con nueve victorias en línea.

Es el equipo más caliente del torneo y no ha conocido la derrota después de haber caído en el primer juego de la semifinal de la sección Sur frente a los Potros de Santa Isabel.

“La acumulación de muchos factores nos han dado esas nueve victorias. Tenemos un equipo comprometido y con carácter, que pese a las adversidades de lesiones o cosas que ocurren durante una serie o juego, nos logramos sobreponer”, resaltó Juan Carlos Montero, dirigente de los subcampeones Peces Voladores.

Salinas abrió con paso firme el Carnaval de Campeones y comparte el liderato del mismo con los campeones defensores Toritos de Cayey con marca de 2-0. Es también el equipo con más cuadrangulares conectados este año con 32, siendo Francisco Tirado el mayor productor con cinco.

La racha ganadora de los Peces Voladores comenzó en momentos de dificultad, con lesiones de bateadores claves como Ángel ‘Gallo’ Rosa, Pedro Nazario y Raúl Febus. Ante tan complicado escenario, los jugadores del banco sacaron la cara para despachar 3-1 a los Potros y barrer 4-0 a los Poetas de Juana Díaz.

“Es importante destacar que tenemos un excelente cuerpo de lanzadores, que cuando hacen su trabajo se nos hace la vida más fácil para hacer las carreras y cuando los lanzadores necesitan la ayuda sale nuestra ofensiva y responde. Es una combinación de todos esos factores y vienen las victorias, siempre respetando a los oponentes y dando el cien en todos los juegos”, estableció el mentor.

Los Peces Voladores pondrán a prueba su cadena de victorias este viernes a las 8:00 p.m., cuando se reencuentren con los Toritos en el Estadio Pedro Montañez de Cayey.

La acción continúa el viernes, 28 de julio, con Salinas en Cayey, Humacao en Camuy, Dorado vs. Cabo Rojo y Gurabo en Hormigueros. Todos desde las 8:00 p.m.

El sábado 29 de julio, Camuy en Salinas, Cayey en Humacao, Hormigueros en Dorado y Cabo Rojo en Gurabo. Todos desde las 8:00 p.m.

El domingo 30 de julio, Camuy en Cayey (4:00pm), Humacao en Salinas (5:30pm), Hormigueros en Cabo Rojo (6:00pm) y Gurabo en Dorado (6:00pm)

 

Cuba existe, resiste: libre y soberana

Especial para CLARIDAD

La guerra política y económica con fines geoeconómicos y geopolíticos que EEUU tiene contra Cuba, es parte de lo que la Doctrina Monroe (de hace 200 años) había establecido como destino para Cuba, “caer en manos estadounidenses” y el control “América para los americanos”, encubriendo sus intereses expansionistas y hegemónicos hacia el continente. La historia de resistencia y logros del pueblo cubano, hoy de la Revolución Cubana son ejemplo de independencia y soberanía absoluta frente al imperio estadounidense. La resistencia de Cuba es su peor pesadilla y los empeños de aislamiento diplomático, desinformación y acoso mediático se unen a las herramientas de sanciones económicas con consecuencias nefastas para el pueblo. Las mismas no han dado resultados, Cuba existe, resiste y no está sola, por eso decimos Basta del Bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.

¿Qué son las sanciones económicas?

Las sanciones son políticas coloniales para manipular y disuadir a los países de la conducta que un imperio define como erradas. Desde el deseo de independencia y soberanía de los países, hasta el establecimiento de modelos económicos y sociales diferentes al capitalismo-neoliberal que saquea a los pueblos. Las sanciones económicas se han utilizado como herramienta de guerra por las naciones imperialistas. Las sanciones incluyen desde la prohibición de comercio, el cierre de los puertos, controles de exportaciones, embargos, prohibiciones de viajes, bloqueos entre otros, para causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno. El objetivo es disuadir el “mal comportamiento” imponiendo un castigo económico al país y forzar su “cambio de comportamiento”. A eso se une la desinformación junto con información falsa, el descrédito a los dirigentes y el control de la economía imponiendo caos y escasez de alimentos o suministros. El capitalismo en su deseo de expansión utiliza a los Estados para que permitan el control e imponer el desarrollo capitalista explotador de enclave como el que salva la economía, sin considerar a las personas. La versión actual es la llegada de asesores o equipos de inteligencia económica con políticas y recomendaciones neoliberales -privatización, ajuste de presupuestos, recortes de servicios, reducción de beneficios laborales, desregulaciones, pago y renovación de deudas, corrupción, entre otras – de manera que controlan la economía, desprecia a las personas y van empobreciendo el país, imponiendo una mano dura en el Gobierno.

Las sanciones económicas como medidas coercitivas son impuestas con la excusa de la seguridad nacional, la violación de derechos humanos y la democracia. Es irónico que sea EEUU un país que invade países, que provoca guerra y auspicia regímenes dictatoriales que violan derechos humanos el que condene a Cuba e imponga sanciones. Por eso desde la Asamblea General de las Naciones Unidas se ha condenado cada año el embargo y llaman a eliminarlo.

Hemos vistos como los EEUU ha impuesto embargos contra algunos países, pero el caso criminal y de lesa humanidad es aplicado contra Cuba, aún con la resistencia del pueblo. EEUU se cree el que puede dar ordenes en el mundo, su actitud patriarcal y protector de América (considerándose como enviado de Dios), define los comportamientos de los gobiernos según los intereses capitalistas-neoliberal que representa. Por eso cree que tiene derecho a interferir en las decisiones de los pueblos independientes y soberanos, invadir países, como lo ha hecho en Nuestra América. Llega con su poder militar y económico, invade, aplica sanciones, impone modelos de enclaves y decide lo que debe ser el “buen comportamiento” del país, el modelo económico y político, pues decide quiénes deben gobernar.

Los costos de las sanciones

Los estudios demuestran que las sanciones económicas están asociadas con declives en la calidad de vida, afectan a los grupos mas vulnerables, afectan el desarrollo económico. Entonces como permitir políticas que afectan tanto a los pueblos solo para que el capitalismo imperialista- neoliberal se apodere de ese país, mantenga empobrecida su población y no permita el desarrollo del país. El gobierno cubano ha estimado que las pérdidas económicas sufrido debidas al bloqueo durante más de 60 años son de aproximadamente 154 millones de dólares a precios corrientes. Además de los costos no medidos en términos económicos.

Cuba ha prevalecido y resiste ante todo ataque de EEUU, enseña el camino que debemos seguir, defender la independencia y soberanía absoluta, soberanía económica y defender al pueblo. El bloqueo es la causa del deterioro en la economía, que no le permite poder desarrollarse, afectando la organización y eficiencia económica, la productividad, que no permite comprar los suministros que se necesitan, limita las acciones financieras y el acceso a créditos bancarios para realizar inversiones, reparaciones y el mantenimiento de la infraestructura productiva del país; además, del aumento de los precios de los suministradores por los riesgos del bloqueo. Esto ha causado el deterioro de los indicadores socioeconómicos y la calidad de vida que se evidencia en Cuba a lo que unimos la salida ilegal o legal de cubanos a otros países.

Pensemos que aun con el bloqueo, la inversión social ha logrado adelantos en la salud pública, en la educación, en la economía, en las conquistas sociales, en el espíritu patriótico, de resistencia y de solidaridad internacional que son significativos. Pensemos qué podríamos hacer si se elimina ese bloqueo para lograr un mundo más seguro, sostenible y próspero. Pensemos cómo nos beneficiaríamos nosotros en el Caribe y en Nuestra América si unimos las fuerzas para construir una geopolítica y económica estrategia y social, con inversiones sociales, con la transformación digital, la transición verde, transformando los proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible.

Pidamos que se elimine el embargo para que Cuba pueda demostrar que otra forma de economía y sociedad es posible donde la gente es la importante. Para demostrar que el desarrollo inclusivo y sostenible, pensando en las personas, con equidad y justicia es posible. No habrá desarrollo económico sin políticas sociales que aumenten el bienestar de las personas.

Ya es hora que EEUU permita que Nuestra América tenga soberanía económica y decida para dónde quiere dirigirse, ya es hora que cese las intervenciones y saqueos económicos y militares, ya es hora de la libertad.

 

 

Será Otra Cosa-En dónde vive el peligro

Especial para En Rojo

“Fatal Shooting in Toronto’s Greektown on Saturday”

“Es una ciudad muy segura, la gente ni le pone pestillo a la puerta del frente.

Siempre me pregunté de donde me viene la facilidad del enojo. La sangre que hierve, la gana de dar palos, todo esto en conflicto con mi yo pacifista que se avergüenza de tales instintos. No tengo recelos ni resentimientos en la conciencia, pero el cuerpo piensa sus propias cosas.  Por años practiqué artes marciales para sacarme el deseo de violencia de los huesos.  Volvía a casa de una práctica fuerte, sudorosa, muerta de cansancio, pero con las manos abiertas y el corazón alegre. Un día en un taller de un arte llamado Bai Ji Chuan, al que se describe como el Taichi para guardaespaldas, el maestro nos enseñó a caminar hacia un puñetazo, desviando el golpe con un movimiento suelto del brazo, casi como un gesto de baile moderno.  Me llenó de felicidad descubrir que se puede caminar hacia el peligro de un puño amenazador y estar protegido.  De repente me asaltaron las dudas, ¿Por qué tengo miedo de un puñetazo, si a mí nadie nunca me ha dado uno? Nunca me peleé con nadie, a menos que cuentes dos empujones que nos dimos la vecinita del frente y yo a los nueve años, y un par de zarpazos que intercambié con mi hermana menor, fuera de la mirada vigilante de Mamá, que en mi casa no se permitían peleas.

Es como decía Ortega y Gasset: es que yo soy yo, y mi circunstancia. Creciendo cuándo y dónde me crié, la circunstancia era la cercanía al peligro.

Cuando tenía dos años, me tropecé gateando con la cocinera que hervía paños en una lata en la cocina de campo de mi abuela. El agua me cayó hirviendo, y me cuentan que fueron quemaduras de tercer grado. No recuerdo el dolor, solo que Mami y Mamacele casi lloraban.

Cuando tenía tres años, Papá nos montó a todos en su Hillman verde botella y nos llevó a ver los tanques de los Americanos en el Parque Independencia, para que fuéramos testigos de la invasión del sesenta y cinco. Ese fue mi primer recuerdo visual de Santo Domingo. Años más tarde, Juanita, la cocinara de casa me contaría que en los barrios de intramuros las muchachas se escondían para que no las violaran los soldados.  En la revista Reader’s Digest, que yo leía ávidamente en el ático de la casa del abuelo, en una de las historias de propaganda de guerra el narrador decía que los soldados americanos eran honorables y que nunca cometían actos de violación. Cuando se lo conté a Juanita, me miró con pena y me dijo, eso dirán, pues aquí sí que lo hicieron.

Cuando tenía cinco años, Bandido, nuestro perro guardián empujó la puerta con el hocico y salió ladrando a la marquesina. Yo salí a pararlo para que no mordiera a la persona que venía.  Cuando lo agarré, vi que el extraño era un muchacho joven que nos apuntaba a mí y al perro con un revólver. Era la primera vez que veía un arma de cerca.  El muchacho se dio cuenta de que era una niña, murmuró algo, avergonzado, y se dio la vuelta corriendo.  Percibí que ese muchacho tenía miedo, pero no entendí por qué:  él tenía una pistola grande, como la del llanero solitario. Cuando se lo fui a contar a Mamá, para que me explicara, vi cómo se aterrorizaba, y descubrí yo el miedo.

Cuando tenía seis años, y empezaba a leer, leía en los periódicos de la tarde cómo el día anterior habían asesinado a ciertos individuos de izquierda, y que el presidente Balaguer declaraba que se trataba de actos violentos llevados a cabo por sectores ingobernables.

A los ocho años leí que habían matado a Amin Abel, miembro del Movimiento Popular Dominicano. Sabía que había sido ingeniero y antiguo estudiante de Papá en la universidad, y que lo andaban buscando «los sicarios del gobierno». Pero no sabía qué era un sicario.  Todavía no estoy completamente segura de qué significa esa palabra. Solo sabía que Papá lo admiraba y estaba apesadumbrado y que se preguntaba si hubiera podido hacer algo para ayudarlo a esconderse.

Cuando tenía diez años, me enteré de que Mami tenía su propia pistola escondida en su cuarto.  Y que además, la pistola tenía nombre: Juanita, porque era negra como la cocinera que me contaba cuentos. Mamá sabía tirar bien. Tenía buen ojo y mejor pulso, y nunca fallaba un tiro cuando los primos practicaban tiro en la playa.  Se reía del asombro de los muchachos (¿Cómo es posible que una mujer tenga tal puntería?) y les decía que eso provenía de sus antepasados piratas, los Leroux.  Sabía también que, si hacía falta, Mamá, una mujer bella, que siempre ha parecido algo salido de una película de Grace Kelly, sería perfectamente capaz de usar su arma. Fue solo años más tarde que aprendí cuán capaz podía ser.

A los trece, leí en primera plana que habían ejecutado a Caamaño, militar que pasó a guerrillero, y que lo atraparon en las azules y secas lomas de Azua. También asesinaron ese año a Orlando Martínez, el mejor periodista del país. Había dicho que el gobierno lo iba a mandar a matar por un artículo muy crítico que escribió, titulado “¿Por qué no, Dr. Balaguer?”. Y así fue. Lo esperaron a la salida de la universidad y lo acribillaron. El año anterior habían matado a Mamá Tingo, la líder campesina.

Ese año también entablé amistad con una muchacha chilena de mi edad que había llegado al país con sus padres, refugiados después del golpe de Allende. Me contó de las infamias del estadio y de la muerte de Víctor Jara.  Más adelante, mi amigo Charlie me pasaría solapadamente una copia del libro negro de Chile, donde comprobaría en testimonios fotográficos aquello que me contó esa niña.

A los catorce años descubrí que me había convertido en un pedazo de carne, y que muchos hombres—muchos, pero no todos—se habían convertido en perros merodeando por la carnicería.  Recordé agradecida las lecciones de Juanita, de cómo una muchacha necesita saber defenderse.

Por esos años, me enojé porque a mi hermano, a mi misma edad, lo dejaban salir de noche solo, y a mí no. Protesté que eso era discriminación.  Papá me contestó que mi hermano sabía defenderse bien y, si yo aprendía igual de bien, no habría que ponerme trabas. Yo había abandonado la clase de Karate mientras que mi hermano que había perseverado, acabando por buscarse el mejor maestro de Kung Fu de la ciudad.  Papá me insistió en que me cuidara, pero como quiera acordaron él y Mami darme llave de la casa.

En las décadas siguientes, solo viví peligro real cuatro veces. No es mucho. Una vez por cada once años, en promedio. En cada una de esas ocasiones logré poner distancia entre yo y la situación. Aprendí a defenderme, como Papá me había rogado, pero nunca tuve que poner en práctica lo aprendido.

Cuando cumplí sesenta y uno escuche una canción de Alexia Chellum y por fin entendí lo que me habían dicho ya muchas veces en el estudio del zen: que el antídoto para el miedo es respirar. Chellum es británica de raíces chipriotas y mauricianas. Sublime poeta de la música, canta versos que invocan fuerzas secretas que debilitan las aprensiones.“Abundance is everywhere”, susurra en voz baja, casi canción de cuna.  La canción habla de la abundancia que nos rodea. La abundancia que hay en el verde y en el azul, en las abejas, en la brisa, en el sudor que dejamos en la cama, en los amigos y en la risa. Y nos exhorta a inhalar y exhalar toda esa abundancia.

So look around and feel it everywhere
It’s with the people and the love you get to share
Breathe it in
Breathe it out
Breathe it in
Breathe it out

 

“La noche que volvimos a ser gente”: diez años de travesía.

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Especial para En Rojo

El sábado 29 y el domingo 30 de julio, el actor Carlos Esteban Fonseca, en una producción de la compañía En-Pareja-2, celebrará “la última parada” del monólogo “La noche que volvimos a ser gente”, basado en el cuento de José Luis González. El conocido cuento, narrado en primera persona, trata sobre un trabajador puertorriqueño en Nueva York que intenta regresar a su apartamento para ver a su esposa dar luz, en el medio de un apagón que sorprendió a la población y paralizó la ciudad. Posteriormente, el cuento fue adaptado al teatro en formato de monólogo por Miguelángel Suárez.

Para unirnos a la celebración de estos “10 años de travesía”, En Rojo conversó con Carlos Esteban sobre la obra, su relación con ella y lo que ha representado esta puesta en escena en su carrera en estos últimos años. 

En Rojo: ¿Cómo llegaste a hacer la puesta en escena de este monólogo? 

Carlos Esteban Fonseca: Hace 41 años, coincidí con Miguelángel Suárez en La Tea (Calle Sol 280, en el Viejo San Juan. Allí, Miguel presentó “La noche que volvimos a ser gente”, y yo cantaba. Ese fue mi primer encuentro con la pieza. Con los años, Miguelángel y yo desarrollamos una relación de familia. Cuando Miguel decide a irse a janguear por el universo, yo heredé la pieza, que fue algo que habíamos conversado y acordado. Hice un compromiso con él. Sin embargo, el proceso de hacer la puesta en escena no fue de inmediato. Yo pensaba, “¿cuándo será el momento propicio?”. Era una pieza muy importante, y era el caballo de pelea de Miguelángel, por lo que yo le tenía mucho respeto. Pero Quique Benet, que sabía del acuerdo que hicimos, me empujó y me dijo: “tienes que meterle mano, tenemos ese compromiso con Miguel”, y nos lanzamos.

Lo hicimos hace diez años, en el Centro de Bellas Artes de Santurce.

¿Dijiste que Miguelángel hacía el monólogo… y tú cantabas? 

Eran dos eventos apartes. Lourdes Jiménez y yo teníamos un dúo, y hacíamos un show cantando. La historia realmente es más larga… En realidad, a nosotros nos dieron un show ese fin de semana, a Lourdes y a mí, en la Tea. Nos lo dio Abelardo Ceide, que era el dueño de La Tea. Miguelángel estaba haciendo la película Stir Crazy en Estados Unidos, con Gene Wilder y Richard Pryor – la película más taquillera del año, imagínate. Miguelángel era co-protagonista. Abelardo me llama un día a decirme: “Mira, ese fin de semana me lo había separado Miguelángel Suárez, y yo se los di a ustedes porque ¡yo pensaba que Miguelángel no iba a venir desde Hollywood a hacer un monólogo a La Tea, en Puerto Rico! Pero llegó, y yo no me atrevo decírselo”. Lourdes Jiménez, que tenía más pantalones que yo, dijo “yo hablo con él”. Ya habíamos hecho publicidad para el evento, así que teníamos que ver qué se iba hacer. Y Miguelángel, con toda tranquilidad, nos dijo: “¿hay algún problema con que ustedes canten, yo haga el monólogo, y nos dividimos la taquilla?”. Eso nos dio la oportunidad de presentarnos en un mismo espacio con un primer actor, acabado de llegar de Hollywood, y yo siendo un muchachito – tendría 22 años, como mucho.

Siempre que hago el monólogo, se lo dedico a Miguel. Miguel fue quien sacó el cuento y lo puso a la disposición del teatro.

¿Tu puesta en escena del monólogo se hace, también, partiendo de la versión de Miguelángel Suárez?

Yo hago una versión muy distinta a la que hacía Miguel. Primero, porque, por razones obvias, Miguel como mentor nunca me hubiera permitido que yo lo imitara; tendría yo que hacer mi propia versión, y así lo hice. Miguel tenía una capacidad extraordinaria de comunicación, y hacía el monólogo quieto, con una cerveza en la mano. Yo hago todos los caminos de todo lo que sucede en la obra – estoy en mi trabajo, salgo de mi trabajo, bajo las escaleras, voy al subway, el subway se detiene… Yo hago una versión, no narrativa, sino vivida. El guión, por otro lado, sigue siendo el mismo. Lo único, que Miguel improvisaba en algunos lugares. Yo me remito al libreto, y son muy pocas cosas que yo le añado.

El cuento “La noche que volvimos a ser gente” es tremendamente popular y muy conocido, porque se asigna mucho en escuelas y universidades. Entiendo que parte del proyecto tuyo, no sé si el de Miguelángel, era visitar distintos espacios. 

Yo he hecho ya por lo menos 80 funciones de esa obra, en Puerto Rico, en escuelas y universidades, en Florida, en Nueva York. Te puedo decir que he estado en el Centro de Bellas Artes en Santurce, el Teatro Victoria Espinosa, en alrededor de 10 teatros municipales en Puerto Rico, en innumerables escuelas, universidades. De hecho, he hecho la obra para escuelas desde debajo de un árbol, en una escuela pequeña, hasta con 600 estudiantes – desde 5to grado hasta 4to año – en una cancha de baloncesto.

El cambio de escenario y de público, ¿transforma la obra, o la manera en que el personaje desarrolla su monólogo?  

Se mantiene la misma esencia. Hoy yo le escribí a Quique Benet lo siguiente. Quique diseñó unas luces que, siendo esta obra que trata sobre un apagón, pues tienen un valor adicional. Y, cuando yo la hago para estudiantes, y me veo obligado a hacerlo con luz general, sigo los patrones como si estuviera usando el diseño de luz de Quique y el diseño de dirección que hizo Carlos Miranda.

Claro, Carlos Miranda dirigió la obra hace 10 años, a tres lados, y yo he tenido que poner la obra a la disposición del lugar donde estamos. He tenido que ir encontrando cómo manejarla en los distintos lugares, pero siempre encuentro cómo llevarme más o menos por el mismo patrón de movimientos, cambiando solo lo que me veo obligado a cambiar por el espacio.

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En estos 10 años, ¿has transformado la manera en que desarrollas este monólogo? 

Mira, uno va creciendo y va obteniendo otros valores. El personaje de la obra es bien simpático. Al principio, a mí me gustaba que dijera sus líneas bastante rápido, que quisiera contar el cuento con premura. Con el tiempo, he ido dándole valor a ciertos momentos, y hago un trabajo más pausado, con más momentos de silencio. El trabajo ha ido ganando teatralidad con mi experiencia como actor y con la experiencia propia de presentar la obra.

Y he cambiado un par de palabras, que hace 10 años eran más conocidas para todos. Hay palabras que caen en desuso – esta obra trata sobre algo que ocurrió en 1965, pero el que la cuenta la está contando por ahí alrededor de los 70. He cambiado… No quiero contarla, pero he tenido que cambiar el número de años que menciona, porque se da una dinámica distinta con mi edad como actor y persona.

Cambié una frase, también. Hay un momento dado en el que se habla de algo en el cielo – no voy a decir qué, porque la daño – que es muy especial. En una escuela, una niña me preguntó: “¿y usted ha visto eso en el cielo?”. Me di cuenta que en la ciudad en Puerto Rico ya eso no se ve, por nuestra luminiscencia, o nuestro exceso de luz en la ciudad. Tuve que cambiar una palabra para que los estudiantes entendieran de qué estoy hablando.

Pero cambios tan simples como esos. Por lo demás, la obra sigue tal y como está escrita.

Esta versión que anunciamos para el 29 y el 30 de julio tiene como uno de sus subtítulos “última parada”. ¿Por qué “última parada”? 

Yo entiendo que el personaje no debe seguir envejeciendo. Entonces, no la quiero hacer por diez años más. Quiero hacer una última temporada, y que vengan nuevas generaciones a ocuparse de ese trabajo, que debe mantenerse vivo. Esa es la obra prístina de José Luis González, es una oda a la puertorriqueñidad, una muestra nostálgica del puertorriqueño de la época, y a la vez de la simpatía y el amor de ese puertorriqueño de la época, acabando de llegar a Nueva York, haciendo vida en la ciudad de Nueva York. Me parece que eso debe persistir, pero, además, los nombres de José Luis González y de Miguelángel Suárez también deben mantenerse en la memoria de nuestro pueblo.

Esta última parada se va a dar en Moneró Café, que es un espacio de teatro que han desarrollado. ¿Cúanta relevancia le añade este hecho a todo este proceso? 

Lo más importante, para mí, de hacer este cierre en Moneró es que le estamos devolviendo el monólogo al café-teatro, porque Miguel la montó para hacerla en La Tea, y la llevó por distintos café-teatros. La obra ha seguido creciendo y hemos podido hacerla en muchos lugares, pero el café-teatro le viene a perfección. Y el escenario de Moneró, que tiene 12 por 16, es lo suficientemente amplio como para hacer un híbrido entre el café-teatro y el teatro. Esa gracia la tiene ese espacio. Además, caben 240 personas, o sea, que podemos tener un público nutrido con la intimidad que merece la pieza.

Me imagino que habrá muchísimas personas diciéndote que continúes con el proyecto, pero ya eso es otra conversación… 

¡Ja! Este “cierre” en Moneró es la última temporada, no la última función… De aquí, ya me han llamado de Nueva York, ya he recibido llamadas de diferentes lugares donde quieren que se presente. Va a ser el cierre en Moneró, pero tendré que hacer alguna que otra función adicional para cumplir con los compromisos que me han ido llegando. Pero que el público pueda comprar la taquilla e ir a verla en Puerto Rico, pues esta es la oportunidad.

¿Algunas palabras finales para el público de En Rojo? 

Este es el trabajo que más yo quiero, al que más amor le tengo. Yo he hecho trabajos que, con mucha humildad, para mí son importantes y que les tengo cariño y grandes recuerdos. Pero “La noche que volvimos a ser gente”, primero, me llegó de parte de Miguelángel, que fue como un padre para mí, segundo, que me ha dado de comer por muchos años y, tercero, me ha permitido crecer como actor, porque es una pieza extraordinaria. Es de los trabajos más hermosos que he hecho.

Si hay algo más que tengo que añadir es que los invito a compartir conmigo un momento verdaderamente íntimo como actor, un momento especial para quien vaya a estar en escena haciéndolo.

Por otro lado, “La noche que volvimos a ser gente” es también una metáfora, porque ser gente de alguna manera, en la obra, significa ser como somos los puertorriqueños. Ese compromiso con la identidad nacional es algo que camina conmigo y que me hace seguir orgulloso. ¡Me emociono y todo, diciéndote esto!

 

 

Del plano celestial de A Matter of Life and Death al mundo de muñecas de Barbie

 

Especial para En Rojo

 

This is a story of two worlds, the one we know and another which exists only in the mind of a young airman whose life and imagination have been shaped violently by war.

-Michael Powell y Emeric Pressburger, epígrafe de A Matter of Life and Death

I want to do the imagining. I don’t want to be an idea.

Barbie

 

La increíble experiencia cinematográfica que es A Matter of Life and Death (Dirs. Michael Powell y Emeric Pressburger, Reino Unido, 1946), también conocida como Stairway to Heaven, comienza con una tragedia justo al final de la Segunda Guerra Mundial. Peter Carter (David Niven), un militar británico, pilotea un avión sumido en llamas. Su tripulación ha evacuado, su mejor amigo yace muerto y Carter no tiene paracaídas. Carter sabe que morirá. Por esto se comunica con la base, donde June (Kim Hunter), una joven militar estadounidense, entabla la última conversación que el piloto tendrá en vida. Él recita poesía, pide que lo despidan de su madre y hermanas, y coquetea con June. Aunque nunca se conocieron, ambos saben que se aman por el resto de una vida a minutos de culminar.

El mundo de Carter se acaba, pero uno nuevo, fruto de la imaginación del piloto, está por abrirse ante él. Ese mundo no tiene explicación y existe fuera de nuestra realidad. Carter podría reabrir sus ojos en otro mundo creado por Powell y Pressburger, donde un par de zapatillas rojas esclavizan a una mujer obligándola a bailar hasta la muerte en The Red Shoes (dir. Michael Powell y Emeric Pressburger, Reino Unido, 1948). Sin embargo, el más allá imaginado por Carter está poblado por los soldados que han muerto en nuestro plano. Es allí donde Carter tendrá que defender su derecho a regresar a la vida ante una corte celestial. Su única defensa es ese amor que nació en el piloto por la voz que lo abrazó unos minutos antes de estrellarse.

En una situación similar, aunque diferente, la Barbie original (Margot Robbie) altera su burbuja rosada al considerar la posibilidad de la muerte en la más reciente Barbie (dir. Greta Gerwig, EEUU y Reino Unido, 2023). Ya su vida de olas de cartón y de interminables fiestas se corrompió. Esto la lleva a un viaje a nuestra realidad donde descubrirá el significado real de la belleza y de la experiencia humana.

En una entrevista con Ben Mankiewicz, el crítico de Turner Classic Movies, Gerwig menciona joyas del cine como An American in Paris (dir. Vincente Minnelli, EEUU, 1951) y Las jóvenes de Rochefort (dir. Jacques Demy, Francia, 1968) como influencias directas para Barbie. Ella también menciona A Matter of Life and Death, con la que veo una conexión más directa por el viaje de sus protagonistas y la manera en que estos alteran sus entornos.

En Barbie, la muñeca rubia deja su mundo de plástico para resolver el misterio de lo que está experimentando. Ahora, con sus pies planos, distintos a sus tradicionales pies en punta, Barbie viaja junto a Ken (Ryan Gosling) a la sede de la compañía de juguetes Mattel para encontrar explicación a sus cambios. Allí se topa con una secretaria (America Ferrera) que no solo la acompañará, sino que la ayudará a entender la realidad de lo que es ser mujer en un mundo complicado y patriarcal.

Gerwig hace de Barbie una de las películas más divertidas y mejor pensadas de este año. Su trabajo en joyas como Lady Bird (EEUU, 2017) y Little Women (EEUU, 2019) demuestra su interés en las complejas relaciones entre mujeres de diferentes generaciones. Bajo su escritura y dirección, sus películas evitan un juicio simplista de sus personajes y enfatizan que lo que permanece al final es el amor. Personajes como Lady Bird y Jo March, ambos magistralmente actuados por Saoirse Ronan, son mujeres orgullosas y de una dignidad férrea. Ellas transitan mundos dominados por hombres necios que no reconocen el valor de sus voces femeninas. En Barbie, Gerwig redefine una muñeca que ha sido criticada por su imposible concepto de belleza y la torna en una mujer fuerte que enfrenta su propio destino. Lo más interesante es que la epifanía de Barbie nos invita a todos a considerar nuestras voces y nos empodera invitándonos a reconocer nuestro propio valor.

Tanto Barbie como A Matter of Life and Death crean mundos fantásticos. En Barbie, el colorido mundo de las Barbies y los Kens es la explosión de rosado más bella que he visto. El diseño de producción recreó lo que Gerwig llama “artificialidad auténtica” (authentic artificiality). Es un mundo claramente artificial que usa como base el nuestro. Reconocemos objetos cotidianos como autos, tazas de café, casas y árboles. Sin embargo, estas son partes de un mundo de muñecas. Las consideramos reales solo porque los personajes las reconocen. Es el mismo efecto que vemos en el teatro cuando un actor puede tornar un cepillo de inodoros en un cetro dorado tan solo porque el personaje lo identifica de esa manera. Al mismo tiempo, la cinematografía de Rodrigo Prieto, que también retrató Killers of the Flower Moon (dir. Martin Scorsese, EEUU, por salir en octubre del 2023), logra separar la fantasía colorida de la tierra de Barbie de los grises con toques rosados del aburrido mundo corporativo de Mattel.

A Matter of Life and Death tomó un acercamiento muy diferente. Nuestro mundo es retratado en los brillantes colores del tecnicolor y el plano celestial en blanco y negro. Las transiciones entre nuestro plano y el más allá me fascinaron. La fotografía de Jack Cardiff, que colaboró con Powell y Pressburger en las impresionantes The Red Shoes y Black Narcissus (Reino Unido, 1947), logra unos efectos que nos hacen notar las limitaciones del CGI (Computer-Generated Imagery). En un momento, la cámara se enfoca en una rosa, cuya transición entre los mundos la drena de color sin corte alguno.

Me consta que este fin de semana es sobre el fenómeno de Barbieheimer, dos maravillas que muchos insisten ver el mismo día. Lo entiendo porque Oppenheimer (dir. Christopher Nolan, EEUU y Reino Unido, 2023) es otra obra maestra. Pero los invito a considerar Barbie y A Matter of Life and Death como piezas que se complementan. En ambas, las miradas de los protagonistas que han tenido vivencias fantásticas nos invitan a reconsiderar nuestro entorno. Mientras en A Matter of Life and Death, Carter nos enamora de nuestra existencia en su defensa por su propia vida; en Barbie, la Barbie original nos empodera ya que todos somos bellos de nuestra propia manera y tenemos el poder para imaginar nuevos mundos.

Los invito a ver A Matter of Life and Death, que en los Estados Unidos fue exhibida con el título de Stairway to Heaven. Aunque es difícil encontrarla ya que por el momento no está en ninguna plataforma, pueden ver la edición de Criterion Collection completa en YouTube. Corran antes de que la quiten. Por otro lado, espero que las salas de cine que exhiben Barbie se llenen de niños y adultos de todas las edades para ver una de las películas más divertidas de este año con un potente mensaje feminista y de empoderamiento personal. Esta película demuestra que una muñeca creada a finales de los 50 sigue teniendo vigencia para los niños del siglo 21.