Inicio Blog Página 491

Jorge Plard Fagundo:  un soldado de a diario

 

En Rojo

Jorge Plard Fagundo afinó el oído cuando era apenas un muchacho correteando por las calles del barrio Campo Alegre.  Escuchaba música, por supuesto. Pero también estaba atento a la radio y a las conversaciones de los mayores. Conversando con este soldado de la lucha por la independencia, podemos trazar una historia de toma de conciencia similar a la de quien se aprende una tonada o una canción porque está atento y tiene una cierta sensibilidad.

Dice Jorge que escuchaba. No es que su familia fuese muy activa políticamente. O que tuvieran tertulias diarias sobre asuntos políticos. Sin embargo, en el momento en el que el Partido Independentista Puertorriqueño(PIP) era el segundo partido electoral -y en medio de la represión y la Ley de la Mordaza- sus parientes habrían votado por ellos. El plomero del barrio, que visitaba su casa cada vez que se aflojaba una tubería era pipiolo. Además, vivía cerca de un solar baldío que se usaba como espacio para que los políticos de aquellos años -1940,1950- fueran a dar sus discursos. “Hasta Muñoz y García Méndez estuvieron en aquel solar”. De este modo, Plard Fagundo fue interesándose en la política.

En pleno 1950, en aquel 31 de octubre, a eso de las dos y treinta de la tarde, llegó a escuchar por radio aquel desigual encuentro en el que el barbero de Pedro Albizu Campos, Vidal Santiago Díaz, enfrentó a decenas de guardias nacionales en su Salón Boricua. El día anterior había ocurrido la Revolución Nacionalista, la prensa, radial y escrita, así como las conversaciones en la calle, versaban sobre aquellos acontecimientos. Pero aquella tarde en la 351 de la calle Colton, esquina Barbosa en Santurce hubo guerra.  Y Jorge lo escuchó por la radio. “Aquello era como estar allí. Se narró como si fuera un juego de pelota. Se escuchaban los tiros, las maldiciones y los insultos de los guardias”, dice. Aquel asalto contra el Salón Boricua, en el que los esbirros sospechaban se encontraba un comando armado de nacionalistas, fue transmitido en vivo a través de WKAQ (580AM) y WIAC (740AM).  “Aquello se me quedó en la cabeza para siempre”.

A finales de esa década -1958-, Plard entró a la Unoversidad de Puerto Rico en Río Piedras y se integra a la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI) fundada apenas dos años antes. Su militancia se hace mayor cuando se traslada a Mayagüez en el 1959 a estudiar ingeniería. Es justamente el año en el que triunfa la Revolución Cubana haciendo huir al dictador, Fulgencio Batista. Plard ha seguido las incidencias de ese levantamiento en Sierra Maestra a través de la prensa. El triunfo revolucionario es contagioso. Pocos días después varios sectores, incluyendo algunos miembros del PIP descontentos con la burocratización del partido, nacionalistas, y comunistas, se reúnen en la ciudad de Mayagüez el día del natalicio de Eugenio María de Hostos.  Se crea el Movimiento Pro Independencia(MPI). “La organización estrecha lazos con la FUPI desde el inicio, nos dice Jorge,  y ya en las luchas posteriores, contra la Guerra de Vietnam, contra el Servicio Militar Obligatorio, son organizaciones hermanas”.

Mientras estudiaba en Mayagüez entra la banda del ROTC -obligatorio- junto a varios compañeros y comienzan a hacer travesuras, a estudiar y a luchar, madurando como militantes. Esa militancia es causa de la persecución de las autoridades. Él lo sabe, pero ya es un independentista comprometido.  Una enfermedad le impide tomar exámenes finales en su último año de bachillerato y se le niega el recurso de reposición. Plard decide buscar trabajo.

Los años Sesenta le sorprenden haciendo trabajo cultural y musical en hoteles. Mientras, sigue su labor política. Son duros años de represión y de respuesta Así, por ejemplo, desde 1967 los Comandos Armados de Liberación (CAL), comenzaron acciones en contra de los intereses norteamericanos en la Isla. En un comunicado durante la celebración del Centenario de Lares (1968), denunciaron el monopolio imperialista del comercio, la tierra, la industria y condenaron la emigración de los puertorriqueños hacia los EEUU forzados por las condiciones precarias del país.

Rafa Rivera Rosa Raul González Cruz y Jorge Plard en la redacción de CLARIDAD. Foto: Archivo CLARIDAD

En esos años Jorge era miembro del MPI y percusionista en un grupo llamado Los Versátiles. Luego de terminar el guiso, el músico ve un extintor que le parece útil. El MPI ha sido atacado varias veces, le vendría bien tener ese. Lo expropió. Justo ese día – 7 de noviembre de 1969- en el que el las turbas del general Palerm, los cadetes del ROTC y sus padres, así como agentes encubiertos -con un pañuelo amarrado a la muñeca, organizan una escalada de ataques incendiarios y disparos de armas contra el edificio que albergaba al movimiento. Plard llegó al lugar, frente a la Plaza de Río Piedras, y se apostó en el balcón dispuesto a ayudar a repeler el ataque. Desde allí, junto a Pedro Baigés Chapel, observaron cómo desde el Cuartel de la Policía varios hombres vestidos de civil preparaban cocteles molotov. La policía, la Fuerza de Choque, y los detectives no estaban allí para garantizar y salvaguardar la vida y la propiedad de quienes estaban allí. En un momento en aquel el local del MPI había 40 personas. Era una masacre en preparación. Plard nos dice que con aquel extintor que sacó del bulto en el que guardaba las congas trataba de controlar febrilmente el fuego que aquellas botellas llenas de gasolina causaban. Los disparos eran continuos. Pensaron que eran sólo desde la plaza, pero luego, durante la investigación, se comprobó que dispararon hasta desde la iglesia.

Entre las cuarenta personas allí atrapadas -estaban los dirigentes del MPI- había uno en particular -William Tapia- que resultó ser un agente encubierto. Entregó información y listas de personas. Por supuesto, las fuerzas policiacas alegaron que el ataque lo habían iniciado los ocupantes del edificio. Plard buscaba salidas posibles pero el lugar estaba rodeado y el helicóptero de la policía volaba sobre el tejado. No había escapatoria.  El director de la Comisión de Derechos Civiles les propuso rendirse (¿?). Una comunicación con la escritora Rosario Ferré (hija del gobernador entonces, Luis A. Ferré) quizás salvó la vida de muchos. Al parecer ella intervino, convenció a su padre de que la situación era caótica. Lo cierto es que, en diálogo con las autoridades, la mediación de la escritora y la Comisión de Derechos Civiles, se acordó que un autobús de la Autoridad Metropolitana de Autobuses llegaría para llevar a los sitiados al Colegio de abogados. Cuando llegó la transportación entraron entre macanazos y pedradas.

Archivo CLARIDAD

Para Jorge Plard, aquel día pudo convertirse en una enorme tragedia. Hubo varios heridos, entre ellos, Carlos Padilla, el pintor Fran Cervoni, el historiador Félix Ojeda. Enterados de la situación, varios grupos del MPI en la isla decidieron salir hacia San Juan armados para repeler aquel ataque. Uno que siempre fue valiente y solidario -y que fue administrador del periódico CLARIDAD-, Domingo Vega, venía desde Mayagüez.

El grupo fue llevado a la sede de la Comisión de Derechos Civiles y se intentaba arrestarlos y formularles cargos. Se decidió, a petición de Mari Brás, que las citaciones se harían posteriormente y que podían regresar a sus casas, con el entendimiento entre el grupo que nadie respondería a tales citaciones. Plard recuerda que Alberto Pérez y Juan Ángel Silén fueron muy vocales y activos ese día.

Otra experiencia en la vida de Jorge fue El Cinematógrafo. Aquel experimento intentaba crear una empresa en la que generar ingresos para el partido y su órgano periodístico. Un cine de arte. Se encontraba en la calle Cañada en Puerto Nuevo. Estaba adornado con un mural de Lorenzo Homar. Y quedaba frente a un punto de drogas. Plard recuerda que se exhibían películas internacionales, organizándose festivales como el de Cine Brasileño, al que asistió Ferré cuando “Orfeo Negro” estaba en cartelera. Sí, el mismo Ferré bajo cuyo gobierno se atacó el MPI. Se le garantizó su seguridad. Al Festival de Cine Italiano asistió Muñoz Marín, que había vivido en Roma. Según el recuerdo de Plard Fagundo la empresa comenzó a decaer cuando se organizó el Festival de Cine Argentino en el que el cónsul de ese país ayudó en cierto modo a conseguir algunos films. “No eran películas políticas. Eran buenas películas. Pero allí llego Kalman Barsy a alegar que estábamos apoyando al gobierno dictatorial, militar, argentino. Tratamos de convencerlo de que éramos una empresa comercial solidaria, que si fuera propaganda a favor de los militares no las exhibiríamos, pero él insistía en que no podía hacerse y que sabía que no era una empresa privada sino una empresa del PSP. Ya la comisión nos había dicho que si había protestas por el hecho, tendríamos que piquetear también”.  Fue una experiencia fugaz, pero grata. Plard administraba pero hacía de todo, hasta de chofer para llevar algunos empleados a sus casas al cerrar el cine. Allí trabajaron el cineasta Mario Vissepó, Pilar Gaztambide, Maribel Franco, entre otros. Y todos vendían dulces, taquillas, buscaban películas. Se hacía de todo. “El proyeccionista era un viejito cuyo nombre no recuerdo. Lo llevaba a su casa cuando cerrábamos. Yo salía con el dinero y saludaba a los del punto. Con una mano agarraba el bulto con el dinero y con la otra un revólver porque uno nunca sabe la necesidad. Pero nunca tuvimos problemas. De hecho, cuando por aquel problema comenzó a decaer el cine, ellos propusieron una solución: mire, Jorge, pongan películas porno para que vean cómo se llena, me decían. Claro, no les hicimos caso”.

Igual fue su tiempo de trabajo en el periódico Claridad. “Hice de todo, menos redacción”. Administración, emplanaje, venta de anuncios, distribución, guardia nocturno, “hasta sugerí hacer una escalera dentro del edificio en Villa Capri por motivos de seguridad. En esa época los ataques a balazos o con bombas eran bastante seguidos. Hacíamos de todo y siempre pendientes de la seguridad de nosotros y del edificio. El periódico tenía que hacerse”.

Cuando Jorge Plard frisaba los 49 años, en 1979, recibe la encomienda de viajar con otro compañero experto en explosivos a apoyar la Revolución Sandinista. “Ya no era un muchacho, pero esa fue la encomienda. Pensé en que sabía más de lo que podía en ese momento. Pero allá fuimos. Cruzamos la frontera desde Costa Rica. Una camioneta conducida por un compañero venezolano. Llegamos después de la medianoche a la base de operaciones en territorio de Nicaragua y a las cinco nos levantaron para hacer ejercicios. Yo con la misma guayabera y pantalones con los que había llegado. Luego de los ejercicios, en los que pensé iba perder las rodillas, un desayuno de tortillas con unas habichuelas enormes y una bebida de avena. Recibimos entrenamiento en ese día. Tiro, desarmar y volver a armar el arma. Ya yo sabía. Pero como en 48 horas ya estábamos recibiendo órdenes para estar en acción. En el Frente Sur. Necesitaban cinco voluntarios. Pues nosotros nos hicimos voluntarios junto a unos compañeros, me parece que mexicanos. Y cuando llegamos al lugar, un área de la carretera Panamericana por la que no deberían pasar los soldados de Somoza ni el grupo de chigüines, como llamaban a las tropas del hijo del dictador. Allí vimos los cinco cuerpos de los combatientes que habían muerto. Nosotros íbamos a sustituir a esos compañeros”.

Jorge recuerda a una combatiente chilena que arengaba a los voluntarios internacionales con gran elocuencia y energía.  Y comprobó lo que le habían advertido. Aquellas brigadas internacionales incluían un arcoíris ideológico y de clase. Había trabajadores, burgueses en busca de aventuras, lumpen, gente de derecha, de izquierda, socialistas, anarquistas, comunistas, religiosos. “La compañera chilena preguntó qué tendríamos que hacer después del triunfo. Uno respondió, sacar a los comunistas y enviarlos a Cuba. Ella tuvo que explicarle que aquella revolución hubiera fracasado ya sin el apoyo de ese país. Apoyo logístico y material”.  Plard estuvo en Nicaragua un mes. En varias ocasiones tuvo que experimentar ataques de morteros, bombardeos de DC7, metralla, hambre y frío.

Jorge Plard Fagundo, un soldado de este país, ha vivido afanado por la independencia de su país. Lo tuvo como deber. Entregó su juventud a la lucha. Al día de hoy, cuando ya tiene más de ochenta años, trabaja. El estado en Puerto Rico, casi inexistente, no tiene ninguna red de apoyo para los trabajadores ni para la tercera edad. Plard respondió cuando se solicitó poner el cuerpo en donde se ponían palabras. Algún día podremos honrarlo a él y a tantos y tantas que pusieron sus intereses personales en segundo plano en pos de un sueño colectivo. Merecen ser escuchados y honrados. Jorge tiene muchas cosas que contar. Prepara un libro hace años con datos e investigaciones sobre la represión y la resistencia en la colonia. Conversar con él es asistir a una lección magistral. Afable, irradia paz. Ojalá, más pronto que tarde, pueda construirse una sociedad en la que aquellas y aquellos que han sido consistentes con sus ideas en la práctica, reciban el honor que merecen y la vida digna que debe ser premio a la lucha.

Una nueva versión de un gasoducto

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

En una nueva versión de un gasoducto, las operadoras privadas Genera PR y New Fortress Energy (NFE), a nombre de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y el Gobierno de Puerto Rico, solicitaron a la Comisión Federal Reguladora de Energía (FERC, en inglés) que les permita instalar 220 pies de tubería de 10 pulgadas de diámetro en sus instalaciones y generadores de emergencia en la planta de la AEE en Palo Seco, Cataño.

La denuncia de la solicitud de Genera y NFE fue divulgada por el Sierra Club de Puerto Rico (SCPR). Esta petición está ligada al contrato que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USCI, siglas en inglés), le otorgó a la empresa Weston Solutions para la instalación y operación de unos generadores que funcionarán con gas. Weston se propone comprar a NFE.

El anuncio del contrato de Weston con el USCI fue dado a conocer recientemente por la misma Weston, junto al dato de que es socia de NFE. El dinero del contrato de Weston proviene de FEMA. (Administración Federal para el Manejo de Emergencia, siglas en inglés).

La Coordinadora Legislativa del Sierra Club, Maritza Maymí, en entrevista con CLARIDAD señaló que esa organización y otros grupos, como Queremos Sol, le han escrito a FEMA cuestionando por qué está otorgando dinero público para respaldar unos proyectos energéticos que van en contra de la política pública, no solo la de Puerto Rico, sino de la misma administración del presidente Biden. Al momento, FEMA no ha respondido a ese cuestionamiento, dijo. Agregó que existe espacio para el cuestionamiento de por qué FEMA está permitiendo que se instalen unos generadores que supuestamente son temporeros y de emergencia y que se sostienen con la quema de combustible fósil cuando la política pública de Puerto Rico es que se deje de estar quemando gas, petróleo y carbón.

https://claridadpuertorico.com/peligroso-el-proyecto-de-gasificacion/

Al abordar el conflicto de intereses que hay entre la relación de estas empresas, indicó que, de hecho, la carta de de NFE y de Genera PR está firmada por la licenciada Katiuska Bolaños, quien fue empleada de la AEE antes de irse con NFE.

Sobre el conflicto de intereses del gasoducto, la Coordinadora Legislativa del Sierra Club denunció: “Aquí se legisló para desmantelar y privatizar el sistema eléctrico bajo el supuesto de que había un monopolio público de energía. Sin embargo, el traspaso de las operaciones del sistema de generación a una sola compañía (Genera PR), creó un monopolio privado, lo que es contrario a la ley. Genera es una subsidiaria de la compañía New Fortress Energy, quien vende gas metano a varias generatrices que hasta junio estaban en manos de la AEE. Vemos cómo una misma compañía, ahora con dos caras, está tomando decisiones sobre la infraestructura eléctrica del país. Este esquema les permite lucrarse de la transferencia de fondos federales y estatales mientras el pueblo sufre continuos aumentos en el precio de la luz”.

En cuanto a la solicitud de NFE, el Sierra Club denunció que la petición, de carácter expedito y bajo el subterfugio de una supuesta emergencia, se hace para obviar las evaluaciones ambientales, de riesgo y de cumplir con otros requisitos imprescindibles. No hay que olvidar que desde el 2019 NFE construyó y opera un terminal de gas metano en la bahía de San Juan sin contar con permisos y hasta el día de hoy ha mantenido a la comunidad a ciegas respecto a la seguridad de sus operaciones.

Ambas cartas, la de NFE-Genera PR, y la de la AEE, tienen fecha del 18 de julio del 23, y en ambas se repite: “Como se menciona en la carta de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (“AEE”) que se presentó simultáneamente, el proyecto de generación temporal de emergencia del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE. UU. (“USACE”) ubicado junto a la Planta de Energía San Juan de la AEE (“Generación Temporal”) debe interconectarse a una brida ciega existente disponible en la Instalación MFH para que el proyecto cumpla con sus objetivos para la fecha designada del 15 de agosto de 2023”.

La activista de Sierra Club destacó el riesgo que representa, tanto el puerto de gas que ya opera NFE como la construcción del citado gasoducto, para las comunidades aledañas y toda la infraestructura que hay alrededor. Maymi expresó que desde el 2021, el Sierra Club y otros grupos han estado exigiendo que se atienda la Resolución 170 de la Cámara de Representantes para que se investigue la instalación de NFE. “Los han dejado operando, FERC lo que hizo fue imponerle una multa. Ha habido completa impunidad en la manera en que ha operado y, encima de eso, el Gobierno de Puerto Rico lo premia dándole el contrato de generación, porque Genera y NFE son la misma cosa”.

 

 

 

 

 

Editorial-El crimen del Cerro Maravilla 45 años después 

Foto Archivo CLARIDAD

 

Volver la vista hacia sucesos trascendentales desde el crisol de los años, permite crear nuevas visiones y perspectivas sobre la historia de los pueblos. Desde esa mirada a distancia, podemos afirmar que el 25 de julio de 1978 cambió para siempre la naturaleza abyectamente colonial con que se asocia dicha fecha para transmutarla en jornada de libertad, a través del martirilogio heroico de dos jóvenes patriotas, Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado. Estos fueron señalados, entrampados y asesinados vilmente por la Policía de Puerto Rico en el Cerro Maravilla, el corazón de la cordillera, como parte de un plan abarcador de los gobiernos de Estados Unidos y Puerto Rico para provocar y  reprimir por la violencia al pujante movimiento independentista de la época.

 

Eran años álgidos aquellos en que la lucha por la libertad y la justicia para el pueblo puertorriqueño se había intensificado, y por doquier, asomaban las señales de un pueblo que se daba a respetar. Esto chocaba con la naturaleza del 25 de julio, fecha que en 1898 representó la invasión de nuestro país por las tropas imperialistas de Estados Unidos, convirtiendo a Puerto Rico, en » botín de guerra» y colonia del incipiente imperio estadounidense. Luego, en 1952, también un 25 de julio se le añadió una nueva afrenta colonial a nuestro pueblo. El lavado de cara al colonialismo puro y duro de los primeros 50 años, mediante la creación del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, régimen de apariencia de gobierno propio que dejaba intacto el control hegemónico de nuestro País por el Congreso de Estados  Unidos.

El crimen del Cerro Maravilla puso un alto a la narrativa de la «colonia buena» para colocar la mira del País en los repetidos abusos contra nuestro pueblo de los gobiernos de Estados Unidos y Puerto Rico, capaces de reprimir a toda costa la lucha del pueblo puertorriqueño por sus reivindicaccines, y de llegar hasta el asesinato político con tal de demostrar su poderío. Ya desde las décadas de los años 30 al 50, los gobiernos de Estados Unidos y Puerto Rico habían regado la tierra puertorriqueña con la sangre y el sacrificio de los héroes, heroínas y mártires del Partido Nacionalista. Por lo tanto, la violencia política del Estado no le era ajena a la resistencia del pueblo puertorriqueño y del Movimiento Independentista.

En 1976, había vuelto al poder colonial el PNP, bajo el mando de Carlos Romero Barceló, una de las figuras más polarizantes de nuestra historia política. Y la escalada en la represión del pueblo no se hizo esperar. El gobierno de Estados Unidos, obsesionado con Cuba y las nuevas insurgencias en América Latina y El Caribe, ya estaba preparado y sus discípulos en Puerto Rico ya estaban adiestrados. Se había creado la División de Inteligencia de la Policía, en continua coordinación con el FBI, y la ofensiva mediática y la preparación armada contra la llamada » ola terrorista» comenzó a todo vapor bajo el gobierno de Romero Barceló, y su Departamento de Justicia y Policía.

Este fue el ambiente que dio paso a crímenes como el del Cerro Maravilla, que se quiso enmascarar como un acto de defensa del Estado contra sus enemigos, «terroristas internos», y poco a poco, por medio de CLARIDAD y de periodistas honestos de otros medios, fueron conociéndose las conspiraciones y encubrimientos de la monstruosa emboscada que segó dos vidas inocentes.

Años más tarde, el crimen del Cerro Maravilla fue revelado en toda su magnitud por las dos investigaciones que condujo el Senado de Puerto Rico durante los años 80 del siglo pasado. Diez policías y el Jefe de la División de Inteligencia, Angel Luis Pérez Casillas, fueron enjuiciados y cumplieron cárcel por los hechos. El Departamento de Justicia donde se fraguó el encubrimiento fue desmantelado, y aunque nunca lo admitió, lo ocurrido en el Cerro Maravilla le costó la credibilidad durante el resto de su vida al ex gobernador Carlos Romero Barceló, quien nunca pudo zafarse de la sospecha de haber ordenado los asesinatos. Sus jefes del FBI, sin embargo, fueron, como siempre sucede, arropados por la impunidad.

Cuarenta y cinco años después, el recuerdo del crimen del Cerro Maravilla resuena como una clarinada entre el Movimiento Patriótico Puertorriqueño y se extiende a los más amplios sectores de nuestro pueblo. El sacrificio de Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado es comprendido y admirado por un pueblo puertorriqueño que sigue luchando y sosteniendo en alto sus reclamos de libertad y justicia.

 

 

Urge la activación del movimiento sindical

 

 

Especial para CLARIDAD

Desde este espacio hemos tratado de analizar e identificar los retos y dificultades del movimiento sindical en Puerto Rico. No debe ser secreto para nadie que hoy los sindicatos enfrentan el periodo más adverso ante las medidas neoliberales que se han implantado en el país durante los pasados cuarenta años. Existe un mínimo de organización sindical en el sector mayoritario de la economía, el sector privado. Se implantó una serie de leyes para eliminar derechos y condiciones de trabajo para los nuevos empleados lo cual dificulta el reclutamiento y retención de empleados. El cierre de empresas y la migración de trabajadores han provocado la pérdida de más de 200,000 empleos en la empresa privada durante las pasadas décadas.

La organización sindical en el sector público ha tenido similar suerte con otros agravantes. Los convenios colectivos se han congelado, se han eliminado derechos y condiciones de trabajo negociados en los convenios, se despidieron más de 30,000 empleados y se han subcontratado parcialmente quienes los sustituyeron. Las modalidades de privatización se diversifican sin reconocer el derecho de organización sindical ni sus representantes exclusivos a los empleados impactados.

Los sistemas de retiro públicos para empleados del estado y el magisterio han sido desmantelados y privatizados, eliminando el derecho a una pensión para los empleados activos y nuevos. Se atenta contra la existencia de los dos sistemas de retiro públicos existentes (AEE y UPR) bajo el racional ideológico de que las pensiones son un gasto que el estado no debe asumir.

La quiebra del gobierno ha sido la excusa del imperio para actualizar el modo de gobernar el país mediante la designación desde el Congreso de los EEUU de una Junta de Control Fiscal, JCF, con amplios poderes sobre el poder ejecutivo, legislatura y la rama judicial. La JCF determina el presupuesto y todo gasto del gobierno.

Ante este cuadro típico de la política del shock, el liderato sindical no ha podido desarrollar una estrategia efectiva, destacándose la dispersión y división del movimiento en sus acciones. Las autodenominadas centrales sindicales (Central Puertorriqueña de Trabajadores, CPT y Federación del Trabajo de PR-AFL-CIO) no han podido mostrar fuerza ni dar dirección ante estos ataques. El sector sindical que reclamaba tener un análisis clasista (Coordinadora Sindical) está inactivo y desmovilizado.

Frente a las políticas neoliberales del gobierno y la JCF han surgido reacciones y propuestas de otros sectores sociales que se han fortalecido. Ejemplo de ello son comunidades que resisten el desplazamiento y el discrimen, la fuerza de organizaciones ambientales que se auto convocan reconociendo la necesidad de una sola voz, sector de las mujeres, los y las activistas por derechos humanos destacándose los derechos de género y movimientos políticos, entre otros.

Hay otro elemento a reconocer. La presencia cada vez más fuerte de organizaciones que ofrecen servicios mediante propuestas y donativos privados o del gobierno. Este sector puede ser crítico del sistema o puede ser un brazo de coaptación. Muchas de estas organizaciones están ligadas a organizaciones en EEUU lo cual debe mirarse como parte del proceso colonial existente.

El surgimiento de luchas dispersas y la debilidad del movimiento sindical tienen el efecto de desplazar a la clase trabajadora como el actor principal en la lucha de clases dentro del conflicto de la sociedad capitalista y sustituir el conflicto de clases por uno de sectores. Este fenómeno no es exclusivo en Puerto Rico, pero en nuestro enclave colonial tiene otras implicaciones.

Así las cosas, en el sector sindical se nos anuncia esta semana el despido de más de 300 empleados del complejo de Hospitales HIMA, la Corporación de Servicios Legales de PR que lleva cerca de cinco años negociando el convenio de los abogados unionados informa que se levanta de la mesa para poner en vigor su última oferta, entraremos a otro semestre escolar con un nuevo secretario de Educación, (el anterior fue despedido sin justificación), los ataques a la UPR continúan y continúa el proceso de privatización de la AEE con la contratación de GeneraPR sin reconocer derechos sindicales a los empleados desplazados.

Como nota positiva, trabajadores en huelga de la empresa V’Soske en Vega Baja, notifican haber logrado negociar su convenio colectivo después de 19 semanas de huelga. Por otro lado la Comisión Laboral del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico realizaron un foro sobre la Jornada Laboral de 4 días con la participación de los alcaldes de Peñuelas, Vega Baja, patronos, abogados laborales y representantes de Justicia Laboral. Al final, nadie estaba en contra de la reducción de jornada, los alcaldes y la empresaria la han implantado en sus municipios y empresa con resultados positivos. La nota lamentable, la ausencia del sector sindical, de dirigentes sindicales.

Todo lo anterior debería ser motivo de análisis y discusión en el movimiento sindical. Sin embargo esta discusión no está ocurriendo. Los golpes continuos mantienen al liderato a la defensiva, atendiendo sus problemas inmediatos y no han podido observar su realidad de manera estratégica y critica. Hemos insistido en anteriores artículos la necesidad de establecer relación con otros sectores sociales, la urgencia de atender la formación y educación sindical y sobre todo la creación de un Frente contra el neoliberalismo.

Por iniciativa del Junte de Mujeres Sindicalistas, este mes de agosto se ha convocado al liderato sindical del país a discutir un plan de acción con la intención de cambiar la realidad que se vive en el sindicalismo. Esperamos que esta iniciativa sea consistente y ponga en vigor una agenda de trabajo y lucha.

 La violencia machista en carne viva

Foto Archivo de CLARIDAD

 

 

Especial para CLARIDAD

En pocas horas dará inicio la deliberación del Jurado en el caso que por varios cargos criminales se tramita en el Tribunal Federal para el Distrito de Puerto Rico en contra del ex boxeador Félix Verdejo. El Pueblo ha seguido paso a paso el acontecer en el edificio de la Calle Chardón, lo declarado por los treinta testimonios de las personas presentadas por la Fiscalía y los muchos menos que llevó la defensa.  Yo no he sido la excepción en cuanto a este evento judicial.  Probablemente se debe a lo frescos que están en la memoria los angustiosos momentos en que los familiares de Keishla Rodríguez Ortiz denunciaban su desaparición, presentían que el hoy acusado tenía que ver con ello y exigían que las autoridades policíacas la encontraran. Cuando su cadáver fue hallado y los medios, especialmente las estaciones de televisión, transmitieron sin filtro el hallazgo de su cuerpo en condiciones que no dejaban margen a dudas de que se trataba de un feminicidio, todavía teníamos el impacto del horrendo crimen de Andrea Ruiz Costas, quien no sobrevivió el acoso de su victimario y la falta de sensibilidad del sistema de justicia que no la protegió, a pesar de que lo solicitó en más de una ocasión. Como bien señaló la compañera Amarilis Pagán en una reciente intervención radial, durante estas semanas recientes hemos podido ver lo que puede enfrentar una víctima de violencia machista que no logra sobrevivir una relación que se inició desde la temprana juventud y que continuó, a pesar de la existencia de otras parejas, inclusive de una esposa. Del mismo modo nos enteramos que la violencia física y emocional del hoy acusado se manifestó con diversas mujeres con las que se relacionó de forma íntima.  Así lo testificaron cuando fueron citadas por la Fiscalía.

Ha llamado mucho mi atención la prominencia que han tomado las opiniones de las abogadas y abogados de defensa, ex fiscales y otras personas que son o se creen expertas. Han estado analizando diariamente en los diferentes medios de comunicación los testimonios, la prueba documental presentada, las mociones, especialmente por parte del acusado y las decisiones que sobre los procesos ha estado tomando el Juez Pedro Delgado.  Algunos favorecen las estrategias de la defensa y otras las de la Fiscalía, pero, por supuesto, no van a arriesgar su prestigio prediciendo si el veredicto será de culpabilidad o inocencia.  Quién sabe lo que estará en la cabeza de las 12 personas que componen el Jurado, después de un proceso prolongado, complicado por la cantidad de prueba documental y por la comparecencia de varios peritos.  Siempre será una incógnita el grado de credibilidad que tendrá el testimonio del testigo cooperador, el Sr. Cádiz, quien actuó en conjunto con Verdejo. Sin embargo, no creo que nadie sea capaz de pensar que el otrora boxeador nada tuvo que ver con los hechos.  Le corresponderá al Jurado determinar la medida en la que estuvo involucrado y si los elementos que conforman los cuatro delitos imputados están presentes.

De lo que no queda duda es que si el veredicto es adverso al acusado, con toda probabilidad acudirá al Primer Circuito de Boston a solicitar que se revise la determinación. Aunque la apreciación de la prueba por el jugador, en este caso el Jurado, merece gran deferencia, cualquier error procesal en el que incurra el Juez Delgado inclusive con relación a las instrucciones que imparta al Jurado, puede  ocasionar una revocación que podría  conllevar la celebración  de un nuevo juicio, en la cual Verdejo tendría una segunda oportunidad. Lo vimos recientemente con el caso de la llamada Masacre de La Tómbola. Al momento en que preparo esta columna los equipos legales de uno y otro lado deben estar presentando sus argumentaciones finales y amarrando los cabos sueltos de sus teorías y las evidencias presentadas.  Por otro lado, el Jurado recibirá las instrucciones finales antes de comenzar a deliberar. Entonces comenzará la corta o larga espera.

Sin embargo, la principal preocupación para muchas de nosotras seguirá siendo incrementar la concienciación sobre la violencia de género, para lograr su prevención y eventual erradicación. La película que hemos visto en el caso Verdejo reitera la convicción de que la educación es la mejor estrategia y herramienta para minimizar que ocurran situaciones como la de Keishla, Andrea y de tantas otras mujeres cuya seguridad y vidas son puestas en riesgo diariamente por sus parejas o exparejas agresoras.  La violencia machista fomentada por la sociedad patriarcal que reúne a las principales instituciones con poderes institucionales y económicos, como son el gobierno y todas sus ramas, el sistema educativo y las iglesias, entre otras, nos sigue arropando.  Mientras se especula sobre el veredicto hemos acumulado 33 feminicidios, 11 de ellos íntimos, de los cuales 10 ocurrieron con armas de fuego y uno por estrangulamiento, según datos del Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico.

No soy experta y mucho menos del boxeo profesional, terriblemente violento y que tanto daño físico le ha causado a púgiles del país.  Sin embargo, siempre leo las noticias sobre todos los deportes, y en ocasiones, primero que el resto del periódico para alegrarme con las nuevas buenas de las glorias boricuas.  El recuerdo que tengo de Félix Verdejo es de inconsistencia en su desempeño sobre el cuadrilátero.  Este se manifestó en algunas victorias poco convincentes, largo tiempo transcurrido entre una y otra pelea y el accidente de motora en el que se vio involucrado cuando estaba próximo a participar en una importante pelea. El llamado diamante también se estaba opacando en el escenario en el cual se supone que se destacara por su falta de disciplina. En su vida romántica y personal ha demostrado una total carencia de brillo en la que arrastró consigo a sus novias, amantes, esposa y hasta a su madre, quien, sin duda, debe estar enfrentando un gran sufrimiento, especialmente cuando de camino al Tribunal para apoyar a su hijo enfrenta a la prensa que, implacable, le hace preguntas sobre la inocencia de su hijo.

Solo espero que el caso Verdejo y el horror que debe haber vivido Keishla en sus últimos momentos consciente, sirva de lección sobre lo que es la violencia machista y para que manifestemos de todas las formas posibles nuestro repudio a su existencia.