Inicio Blog Página 515

Una buena coyuntura, pero tenemos que ampliar

 

 

Especial para CLARIDAD

 

Estados Unidos no tiene autoridad moral

Los reclamos del pueblo de Puerto Rico por nuestros derechos humanos están íntimamente vinculados a nuestro reclamo de descolonización y por nuestros derechos soberanos. No puede haber ejercicio de derechos humanos civiles o sociales mientras los poderes soberanos del pueblo de Puerto Rico descansen en el Congreso de Estados Unidos, como ya han proclamado por separado cada una de las tres ramas del gobierno de Estados Unidos.

¿Cómo se puede hablar de los derechos humanos en Puerto Rico si el derecho principal que debe ejercer el pueblo de Puerto Rico es el derecho a la libre determinación para la descolonización e independencia, y en su ejercicio de ese derecho nuestras organizaciones están continuamente sujetas a la infiltración, el diversionismo, la persecución y el aislamiento por parte de agencias represivas de Estados Unidos? Además, ha sido usurpado nuestro poder en las áreas de las comunicaciones, relaciones internacionales y comerciales tantas otras áreas fundamentales en la vida de un pueblo. La dominación colonial por definición es una violación del derecho humano a la soberanía y a la democracia, y de ahí emanan las demás violaciones de nuestros derechos humanos.

¿Cómo podemos hablar de derechos humanos sociales y civiles en Puerto Rico cuando el pueblo de Puerto Rico depende totalmente de los vaivenes económicos y políticos de Estados Unidos? Para su llamado desarrollo social en los campos de la educación, vivienda, salud, y otros, dependemos de la legislación del Congreso de Estados Unidos y ahora que quien decide nuestro presupuesto es la Junta de Control Fiscal.

¿Con qué fuerza moral puede Estados Unidos reclamar a otros países el respeto a la democracia si mantiene al pueblo de Puerto Rico subyugado a la dominación colonial? Antes presentaba la mentira de que el Estado Libre Asociado de Puerto Rico era un régimen de auto gobierno y Luis Muñoz Marín así lo presentaba en sus periplos internacionales y entre sus supuestos homólogos de América Latina y el Caribe. Al presente, sería una vergüenza más que los políticos coloniales pretendieran lo mismo.

 

El Congreso de Estados Unidos

Si bien es cierto que los proyectos de estatus, supuestamente descolonizadores, recientes originados en Washington tienen alguno mérito, como descalificar el Estado Libre Asociado (ELA) como opción y la mención de una Asamblea Constitucional de Estatus como mecanismo procesal para la descolonización de Puerto Rico, también es una realidad que tal legislación no tienen posibilidad alguna de ser adoptada en este momento urgente para nuestro país.

Por más esfuerzo que se realice en esa dirección, y por buenas intenciones que haya de las congresistas puertorriqueñas, éstas no dejan de ser legisladoras del país que nos ha colonizado durante casi 125 años con toda su prepotencia y la promoción de sus intereses económicos y geopolíticos. El escenario para el trabajo de las congresistas no deja de ser el de un Congreso que gira a la derecha y en su cuerpo más poderoso, el Senado de Estados Unidos, al presente no existe la más mínima posibilidad que se adopte legislación para “la descolonización” de Puerto Rico. En esto no deja de incidir la complejidad de la situación interna y política de ese país más allá de su Congreso.

 

Las resoluciones de Naciones Unidas sobre Puerto Rico

Por eso las resoluciones sobre Puerto Rico del Comité de Descolonización de Naciones Unidas, incluyendo la de 2022 y esperamos que la de 2023, “Exhortan nuevamente al Gobierno de los Estados Unidos de América a asumir su responsabilidad de promover un proceso que permita que el pueblo puertorriqueño ejerza plenamente su derecho inalienable a la libre determinación y a la independencia, de conformidad y en pleno cumplimiento con la resolución 1514(XV) de la Asamblea General y las resoluciones y decisiones del Comité Especial [de descolonización] relativas a Puerto Rico…” [Énfasis nuestro.]

Además, “Insta[an] al Gobierno de los Estados Unidos a que, en consonancia con la necesidad de garantizar al pueblo de puertorriqueño su legítimo derecho a la libre determinación y la protección de sus derechos humanos complete la devolución al pueblo de Puerto Rico de todas las tierras ocupadas por sus fuerzas militares …” [Énfasis nuestro.]

 

Prevalece el capitalismo salvaje, pero…

Al presente, en Estados Unidos prevalece sobre todo la defensa del capital. Por encima del supuesto reconocimiento de derechos humanos de todo tipo, lo que caracteriza esta etapa de desarrollo de la humanidad es el capitalismo salvaje que crudamente representan Estados Unidos y sus aliados. Por otro lado, están las luchas por superar el capitalismo salvaje con un sistema que tenga al centro los intereses del ser humano, con la plataforma para ello de la independencia y la soberanía.

En el Puerto Rico de hoy eso es evidente la lucha entre esos dos campos, pero con la limitante de no haber alcanzado la plataforma de la soberanía e independencia. Esa limitante hace ilusorio pensar en un nuevo proyecto de país. Cualquier nuevo proyecto de país está abocado al fracaso ante nuestra ausencia de poderes para consolidarlo el desarrollo económico, social y político.

El “experimento” del ELA así lo evidencia. Fueron muchos los logros de ese proyecto para nuestro país, pero el gobierno colonial no pudo con las fuerzas estadounidenses que solo pensaron el ELA en función de sus intereses hasta el punto de revertir sus logros en todos los campos, y llegar a la burda admisión que el poder plenario sobre Puerto Rico aún descansa en el Congreso de Estados Unidos y ahora con la imposición de la Junta de Control Fiscal. La Junta ha arrasado con los puertorriqueños(as) llevándose por medio todo lo que entorpezca el interés del capital en nuestro país. Ello con el agravante de la decadencia política en todos los aspectos que implica ser colonia.

Las luchas actuales del pueblo puertorriqueño reflejan una confrontación continua con el capitalismo salvaje, pero esa confrontación es también contra la colonia que no da espacio para verdaderos y duraderos cambios. Lo demás es seguir en lo mismo. Por eso la lucha social no está por encima de la lucha anticolonial. La transformación social en Puerto Rico pasa por la transferencia de poderes al pueblo de Puerto Rico. Esa transferencia será objetada por el poder colonialista. Por eso la lucha social también es anticolonial.

El mundo del que formamos parte como pueblo está en ebullición con el desarrollo de nuevos centros de poder como son la República Popular China, la Federación Rusa, y las fuerzas económicas y políticas emergentes recogidas en el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), además del sinnúmero de países que han solicitado admisión a ese bloque. Se está exigiendo la reforma de las instituciones políticas como Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, y de organizaciones financieras como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

 Oportunidades de la coyuntura actual y nuestro trabajo internacional

En ese contexto se presentan oportunidades para revitalizar el trabajo de recabar solidaridad internacional entre organizaciones y gobiernos de avanzada, y llevar a un nivel superior la presentación del caso colonial Puerto Rico en el campo internacional, incluyendo en el escenario de Naciones Unidas.

Ello incluye el reclamo que la Asamblea General de Naciones Unidas inserte el caso colonial de Puerto Rico en su agenda. Los fundamentos jurídicos para ello han sido altamente elaborados.

 Nuestro trabajo

Las formas del trabajo hacia nuestro objetivo en la Asamblea General que son imprescindibles son amplitud, dirección, planificación, organización e intensidad. Son formas de trabajo que se aplican a cualquier organización de avanzada.

Nos referimos en particular a la intensidad que debe caracterizar nuestro trabajo internacional. Se trata de un trabajo que requiere constante presencia en el mayor número de espacios internacionales posibles. En el objetivo de llevar nuestro caso a la Asamblea General de Naciones Unidas requiere una constante presencia en Nueva York, estableciendo relaciones, conversando sobre el caso y nuevos acontecimientos en Puerto Rico, siguiendo los cambios de gobierno de los países y nuevas posibilidades de apoyo, detectando matices políticos. Es hacer continuamente el llamado “triage” de los países.

Todo esto es demasiado para solo una o dos organizaciones políticas. Ello sin mencionar el trabajo internacional de las organizaciones sociales y políticas por sector.

Tenemos que ser incluyentes y no lo contrario.

El 2023

En 2023 se cumplen 70 años desde la adopción de la resolución 748(VIII) de la Asamblea General en 1953; medio siglo desde que además de reconocerle atributos de auto gobierno al ELA, reconoce el derecho del pueblo de Puerto Rico a revisar su relación con Estados Unidos. Se cumplen 50 años desde la primera vez que el Comité de Descolonización de Naciones Unidas la Asamblea General de Naciones Unidas escuchó peticionarios de Puerto Rico. Se cumplen 75 años desde la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

No se trata de que Naciones Unidas descolonice a Puerto Rico. Trata del papel que jugará Naciones Unidas y la aplicación del Derecho Internacional a nuestro caso para asegurar un proceso legítimo y justo. Fuera de un marco legítimo y justo que puede garantizar la comunidad internacional, en particular Naciones Unidas y el Derecho Internacional, el colonialismo y la violación de nuestros derechos humanos le seguirán costando más y más al pueblo de Puerto Rico.

En 2023 deben venir propuestas amplias e incluyentes para que aprovechemos la coyuntura actual y estemos a la altura de la urgencia de la descolonización de Puerto Rico.

Las posibilidades se quedan posibilidad y desvanecen si no se trabajan. Si trabajamos la coyuntura actual podremos concientizar sobre la violación de los derechos humanos en Puerto Rico y la violación de nuestro derecho inalienable a la libre determinación e independencia. Podremos convertir la solidaridad en acciones concretas.

Hay que complementar el trabajo sobre los fundamentos jurídicos de los derechos del pueblo de Puerto Rico a nivel internacional con el trabajo práctico de hacer valer esos derechos, de lo contrario el Derecho Internacional aplicable al caso colonial de Puerto Rico se queda en letra muerta como cualquier ley o estatuto.

Este articulo fue publicado en la versión impresa de CLARIDAD del mes de mayo.

El gobierno Lula cercado por las fuerzas retrógradas

 

Por Fernando de la Cuadra

Desde que asumió la presidencia de la República, Lula da Silva ha tenido que sortear innumerables obstáculos para poder gobernar y llevar adelante sus principales promesas de campaña, como el aumento del salario mínimo, la eliminación de la miseria a través de las transferencias directas del Estado o la salida de Brasil del Mapa del Hambre por medio de políticas activas de enfrentamiento de este flagelo mundial.

En ruta de colisión, la extrema derecha y la derecha –que la prensa llama eufemísticamente de centrão– se han empecinado en colocar incalculables escollos a casi todas las iniciativas emanadas desde el Ejecutivo. Recordemos que ya antes de asumir su mandato en enero del presente año, el gobierno entrante tuvo que negociar con un Congreso chantajista la aprobación del presupuesto de 2023, que incluía los recursos necesarios para sacar adelante las políticas apuntadas anteriormente. (Los principales escollos del gobierno Lula).

En el caso de la superación de la pobreza, la complicada y extenuante negociación para obtener los recursos necesarios para implementar el renovado Programa Bolsa Familia dentro del Presupuesto de 2023, necesitó de mucha transacción política, renuncia programática e inclusión de políticos de derecha en el cuadro ministerial del nuevo gobierno. Solo de esta manera se pudo aprobar la Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) que incluyera en las cuentas de este año los valores para asegurar el financiamiento de una política de transferencia directa imprescindible, vistos los altos niveles de pobreza y hambre que acumuló la población más vulnerable del país durante el ciclo funesto de la administración anterior.

En estos primeros meses del gobierno Lula, los sectores de la derecha y extrema derecha siguen desatando sus bloqueos a la implementación de los planes que buscan mejorar las condiciones de vida de dichos sectores más vulnerables, tratando paralelamente de influir en decisiones del ejecutivo para la nominación de un conjunto de entidades estatales y paraestatales con el fin de lograr el control político y financiero de órganos centrales en el andamiaje gubernamental. Utilizan el control sobre estas instituciones como moneda de cambio para aceptar la promulgación de la Medida Provisoria (MP) que oficializa el aumento del número de Ministerios, incluyendo importantes carteras como las de Planificación, Desarrollo e Industria, Pueblos Indígenas, Desarrollo Agrario, Transportes, Cultura e Igualdad Racial.

Para obtener el respaldo de esta Medida Provisoria, la nueva gestión tuvo que negociar su consentimiento junto con la mantención de la Fundación Nacional de la Salud (FUNASA), órgano que ha sido evaluado negativamente por el gobierno que aspiraba a su extinción. Los partidos del centrão condicionaron la aprobación de esta MP a la reconsideración de las autoridades sobre la viabilidad de dicho organismo y de la consiguiente distribución de cargos entre los principales partidos con representación mayoritaria en la Cámara[1]. Y también con la aprobación de esta MP se tuvo que aprobar el Proyecto de Ley del Marco Temporal que amenaza el Derecho Constitucional de los Pueblos Originarios[2], además de incluir en esta negociación una nueva legislación que busca minar la actual ley que vela por la protección de la Mata Atlántica, que actualmente se encuentra en serio riesgo de extinción.

A pesar de su triunfo en la segunda vuelta en octubre de 2022, el actual mandatario no fue acompañado por una parte significativa de sus electores en las votaciones para elegir a los representantes del Congreso. De hecho, del total de 513 diputados, la coalición de gobierno puede contar solamente con 95 diputados que respaldan sus iniciativas[3]. El resto de los miembros de la Cámara deben ser “conquistados” en función de intereses sectoriales y particulares que puedan movilizar eventuales apoyos a las medidas y proyectos emanados desde el Ejecutivo.

De estos 418 diputados restantes, los que militan en el PSB, PDT, MDB y el PSD[4] se pueden sumar con mayor facilidad a las fuerzas que promueven algunos cambios y reformas impulsadas por el gobierno, aunque su respaldo es casi siempre condicionado a algunos beneficios que puedan obtener por parte de la administración central. El resto forma parte de una corriente moderada o “independiente” más o menos oportunista que se puede sumar en determinadas circunstancias (Unión Brasil, Partido Popular, Republicanos) y una oposición más férrea, ideológicamente identificada con el Bolsonarismo, como es el caso del Partido Novo y del Partido Liberal, que es el mismo donde milita el ex capitán.

En el Senado la situación no es muy diferente. De sus 51 integrantes, la base del gobierno cuenta con 8 miembros del PT, más otros 32 integrantes de partidos aliados o de cierta proximidad auspiciado por motivos instrumentales (caso del MDB y el PSD).

Efectivamente, la actual configuración del Congreso Nacional que tiene un perfil conservador –quizás más conservador que durante el propio gobierno Bolsonaro- ya venía anticipando una relación conflictiva entre el gobierno Lula y sus detractores de derecha y de extrema derecha. En ese contexto, se puede apreciar los denodados esfuerzos de estos sectores por desplegar una enorme cantidad de estrategias para descalificar todos los esfuerzos del actual gobierno en pos de políticas sociales más justas e inclusivas y, lo que resulta aún más evidente, evitar que ellas se implementasen por medio de su aprobación en el Legislativo.

Dichas estrategias se vienen amparando en el enorme sustento otorgado por los medios de comunicación y sus campañas violentas de desinformación. Se sabe que tales campañas de desprestigio mediático representan una fórmula de uso común por aquellos grupos empresariales que buscan erosionar la imagen y credibilidad de los proyectos progresistas, dirigiendo especialmente su artillería hacia los líderes de tales proyectos.

Decíamos que, en el caso del gobierno Lula, la ultraderecha y los partidos del centrão vienen difundiendo -con la complicidad de los medios- información falsa sobre las iniciativas del Ejecutivo, recurriendo a narrativas y fake news que tienen por objetivo desmontar o generar dudas sobre la viabilidad de esas propuestas. Son frecuentes las acusaciones de irresponsabilidad fiscal ante cualquier indicio de aumento del gasto público destinado a profundizar las políticas sociales. Ello incluye chantajes como que aumentarán los riesgos de una depreciación de la moneda (subida del dólar) o la caída estrepitosa de las cotizaciones de la bolsa, como ya se pudo constatar claramente inclusive desde antes de iniciarse la nueva gestión.

Ciertamente, parece que Brasil se encuentra organizado por un tipo de régimen semi-presidencialista, con la salvedad de que el Congreso no asume ninguna de las responsabilidades emanadas de las decisiones que recaen exclusivamente sobre el Ejecutivo. De esta forma, en el Palacio do Planalto existe plena consciencia de que actualmente no cuenta con los votos suficientes para sacar adelante los principales proyectos que le permitirá cumplir cabalmente con el Programa que le propuso a la ciudadanía. En los hechos, el enorme desgaste que experimentó el Ejecutivo para la aprobación de la MP que aumentaba el número de Ministerios, demostró la fragilidad que posee el gobierno con relación al Congreso.

Delimitando un futuro escenario posible, Lula tiene la posibilidad de intentar una salida como su par colombiano Gustavo Petro, que después de nueve meses de sufrir la resistencia a su programa de reformas sociales, decidió realizar un cambio abrupto en su gabinete, pidiéndole la renuncia a todos los ministros que formaban parte de la coalición con el Partido Liberal. Lo que no debe hacer Lula da Silva es renunciar a su legado y a sus promesas de gobierno, brindándole a los sectores reaccionarios el beneplácito de conseguir su propósito de imponer la impronta patrimonialista y plutocrática sobre los destinos de Brasil.

Apoyado por una reinserción internacional favorable, la viabilidad del proceso de cambios ineludibles que se deben emprender en los próximos meses depende no solo de la capacidad del Presidente Lula de llegar a acuerdos con un Legislativo que bloquea y extorsiona sistemáticamente la carta de navegación progresista, sino sobre todo va a depender de la determinación que tenga el gobierno para profundizar una correlación de fuerzas favorables y mantener una movilización activa de sus seguidores que le permita cumplir con su programa, reconstruyendo lo que fue destruido por el nefasto mandato anterior y proponiendo nuevas reformas estructurales para mejorar la vida del pueblo brasileño.

Notas del autor

[1] Finalmente, la MP fue aprobada en la Cámara por 337 contra 35 (día 31/05) y posteriormente fue ratificada en el Senado por 51 a 19 (día 01/06), evitando con ello la caducidad de esta medida trascendental para una mejor administración del país.

[2] La Ley del Marco Temporal representa una enorme amenaza para los pueblos originarios pues elimina la delimitación contemporánea de las tierras indígenas y flexibiliza esos territorios para su uso con actividades mineras, garimpo, cultivo de soja, ganadería, etc. La tremenda ironía es que esta ley está siendo aprobada durante el gobierno Lula, cuando en muchas oportunidades fue prorrogada su discusión durante el periodo de Bolsonaro, un enemigo declarado de las comunidades indígenas.

[3] Son, en efecto, 81 representantes de la Federación de la Esperanza (PT 68; PC do B 7 y PV 6), más los afiliados del PSol y de Rede que suman otros 14 diputados de la base de apoyo.

[4] Partido Socialista Brasileño (PSB); Partido Democrático del Trabajo (PDT); Movimiento Democrático Brasileño; y Partido Social Democrático (PSD). Estos partidos que se incorporaron al gobierno a través de la ocupación de cargos en algunos Ministerios, no representan una base de apoyo confiable y ya se ha evidenciado que muchos de sus militantes pueden votar en contra de las medidas auspiciadas por el Ejecutivo.

El autor es doctor en Ciencias Sociales, editor del blog Socialismo y Democracia y autor del libro De Dilma a Bolsonaro: itinerario de la tragedia sociopolítica brasileña (editorial RIL, 2021).

Reproducido de www.rebelion.org

 

En Reserva-Abstemio Flores, para servirle

 

Especial para En Rojo

La democracia es un chiste. Fact. Cuando las decisiones del electorado están influenciadas por las mismas técnicas de mercadeo con que te venden margarina, hay algo profundamente mal. Obliga la pregunta ¿pa’ que votar?

Es junio del 2023 y ya desde hace unos meses, el PNP, esa colectividad con aroma a narco y notas de RICO Act, comenzó el proceso de llenar vacantes, decidiendo candidatos para todos los puestos electivos en cada región y municipalidad.

En los medios reseñan las reuniones en las que prominentes figuras políticas se reunen con grupos del sector privado para trazar alianzas y estrategias. De igual forma ya han activado sus contactos dentro de grupos comunitarios y ministeriales para iniciar las colectas. En fin, el bulldozer electoral avanza y a mucho más de un año de las elecciones ya huele a diesel.

El PNP se coge las elecciones BIEN en serio. Como Kobe en sus tiempos en LA, el penepé no sale a jugar, sino a ganar. No es para menos. Sus trabajos y dinero dependen enteramente de ello. El producto que vende su compañía es el país y para ello necesitan potestad legal sobre la totalidad de recursos y presupuestos públicos.

Me atrevo a decir que en este periodo de antesala a las elecciones es cuando único el penepé trabaja y se organiza por un fin en común, siendo el resto del cuatrienio un periodo de tirijala interno en el que la principal agenda es informar a directores de agencias sobre a quién hay que devolver favores en forma de contrato mientras identifican nuevos potenciales clientes.

Entonces, al otro lado estamos nosotros. Un diverso sector que entiende el bienestar social como uno colectivo, dígase ecológico, y no puramente individual. Me atrevo a llamarte en primera persona plural porque estás leyendo esto, en Claridad, por lo que de seguro tenemos más en común que diferencias insanables.

Eso o eres un espía informando alguna agencia de inteligencia, en cuyo caso, te deseo el peor aburrimiento y una carrera llena de insatisfacción.

Anyway, pues nosotros, tú y yo o cualquier parte de ese nosotros, nos reunimos a conversar y filosofar, sea en persona o en las redes, y terminamos agarrados del cuello en trifulcas sobre la utilidad del voto, con una parte de nosotros convencida de que mejor es no participar del circo político y simplemente no votar.

Al no participar de la patraña electora colonial negamos el poder federal a la vez que mantenemos nuestra dignidad al no formar parte de la burla que son los comicios. Me parece esto, con toda sinceridad, lógico y bien intencionado. Ahora, mal abono el orgullo y de él poca cosecha, porque votemos nosotros o no, ELLOS definitivamente lo harán.

¿Qué quiénes son ellos? Pues contratistas gubernamentales, inversionistas políticos, aspirantes a puestos y sus familias, toda la gente que les cree el cuento de la estadidad, pero sobre todo aquel muchacho administrando los seis perfiles falsos en Twitter a quien le prometieron un puesto en la alcaldía y llora de emoción tratando de darle la mano a Rivera Schatz cuando lo ve cabalgar frente a él seguido por las tumbacocos. Ellos, un junte de villanos de caricatura con todo y Minions como sacados de Despicable Me.

Porque créanme, ningún penepé ni sus aliados van a abstenerse en las próximas elecciones. Lleguemos a la coyuntura filosofal que sea, cuán bueno y lógico el argumento contra el bipartidismo, igual, el voto penepé va a suceder y hay un artefacto legal y constitucional, que si bien risible, legitimará el resultado del proceso dando paso a la transición de poderes.

Si reconocemos esto como cierto, votar es el único recurso legal que tenemos en nuestro poder para sacarlos. De lo contrario, seguiremos dependiendo de los resultados del repertorio de siempre: marchar, organizar un open mike, convocar una exhibición de arte político, u organizar la quincuagésima serie de coloquios con la que enfrentar los poderes.

¿Que si pienso que son necesarios? Pues claro, informan, discuten y documentan. Importan, claro que sí. La crítica me incluye y estoy siendo cínico solo en favor de ilustrar lo siguiente: las fuerzas de dominio luchan por ocupar los espacios de gobierno desde los que se accionan leyes, presupuestos, y designaciones. Cualquier espacio o plataforma que se nos concede sin resistencia, o con el apoyo y subvención del estado, tiene poco o limitado alcance sobre esos procesos.

Dice un amigo a quien quiero muchísimo que «Lo que hay que hacer es dejarnos de comer mierda y levantarnos» y sí, lo escucho, siento su convencimiento y me emociona. Por un segundo mi corazoncito telarañoso se sacude lleno de rabia y late en mí la esperanza.

Pero entonces le pregunto: ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿quién de nosotros posee el conocimiento operacional y táctico para dirigir este mítico levantamiento que enfrentaría, con éxito, al total de fuerzas locales y federales? Y él, se inclina el palo sobre la boca y subiendo los ojos apestado no ofrece respuesta, mientras el resto de los presentes mueven la conversación a discutir el último episodio de Succession.

Entonces a ustedes, que son amigos también, les pregunto: ¿vamos a seguir peleando, solamente, con arte y caserolas? ¿Cuántos estamos en una posición económica que nos permita perder días de trabajo para caer a la próxima protesta y permanecer por el tiempo que sea necesario, cogiendo pepper, macanazos y hasta tiros, dejando atrás hijos y familia que nos necesitan, hasta alcanzar un resultado? O será que nos limitaremos a poner un status que diga «Quería estar, pero estoy allí en espíritu», todo muy espectral.

De verdad que no quiero escuchar a otro titulado de tercera generación, que en su vida chambeó un full o ni tan siquiera liquidó una gallina pa una sopa, tratando de invitarme a un enfrentamiento militar por la honra de la patria.

Es un posicionamiento incómodo y que puede leerse malintencionado, pero real, no lo es. Como ustedes quiero un país dónde la prosperidad se arme en torno a decisiones lógicas y sustentables que respondan a los intereses de quienes creen y trabajan por una mejor convivencia.

Votar solamente no va a resolver nada, eso está claro y es cierto. El voto no es el acto final sobre el que resolver las dificultades de nuestras islas, pero sí hay algo de Catch-22 en no hacerlo. Nosotros nos abstenemos pero ellos igual irán y de nuevo ganará un Pierluisi, con ni una tercera parte del voto, que representa a su vez una quinta parte del total de posibles votantes.

En lo personal aspiro a un mundo sin necesidad de instituciones centralizadas que impongan su voluntad sobre la de nuestras convivencias, pero en lo que esas nociones se propagan, popularizan y se convierten en el clamor de la mayoría, ¿qué hacemos? ¿Cómo procedemos a una toma de poder si no es a través del voto?

Si hay una sociedad secreta de la que no sé, que tiene toda esta revolución ya planchá con un plan en una carpeta escondida detrás de la despulpadora de un cafetal en Jayuya y una milicia entrenada on call con pines de estrellas rojas y rash guards Patagonia de la que desconozco, pues díganme, me retracto y no vuelvo a tocar el tema.

Quiero saber si detrás de los slogan hay veracidad o si son parte de una fantasía como tantas que todos armamos para sobrellevar y navegar nuestra impotencia. Tan solo algo que decir para dejar salir vapor de la tetera. Tal vez es que no estoy en el chat de WhatsApp donde coordinan los esfuerzos revolucionarios. Nada, me dejan saber. Sé cocinar, por si están necesitando quién pele papas.

Entrevista a Félix Córdova [Tercera y última parte]

Como parte de una extensa entrevista al escritor puertorriqueño Félix Córdova Iturregui, dividida en tres, comparto con los lectores del Semanario Claridad y de En Rojo la tercera y última parte. Aquí conversamos sobre la poesía y su relación con la memoria, el olvido, el tiempo y otros temas. Además, Córdova nos comenta su relación con los poetas vivos a partir del colectivo Guajana, los teóricos que han marcado su escritura, la educación y su optimismo en un sistema económico y político que sabotea la educación… En fin, la conversación daba para seguir elaborando y ahondando los claro-oscuros laberintos de la escritura, la poesía y nuestro país; pero había que ponerle punto final para efectos de una publicación. Al final, le he pedido, muy a pesar de él, algunas recomendaciones o reflexiones para quienes están comenzando a escribir. Espero que esta entrevista dé visibilidad a uno de nuestros escritores contemporáneos más relevante, polifacético, generoso, con un alto sentido estético y una consciencia política aguda.

Con respecto a la poesía, has publicado los poemarios Para llenar de días el día (1985), Militancia contra la soledad (1987), Canto a la desobediencia (1998), Tambor de espuma (2011), Diálogo con la isla (2011), pronto la Editorial Areté Boricua publicará Tríptico y hay otro poemario, El pie en la calle, que también está terminado y esperamos pronto se publique. Ante tanta producción poética es inevitable preguntarte ¿qué es la poesía para ti y qué relación ves entre poesía, ser, tiempo, memoria/olvido y silencio?

Esa pregunta da pie a una larga conversación. Trataré de ser breve. Voy a empezar por la relación entre memoria y olvido. Con reflexionar un poco uno puede captar que para recordar algo, para darle presencia a un hecho pasado, para pasarlo por el corazón, hace falta antes una acción del olvido. Para que algo regrese tiene que haber desaparecido. La palabra tiene el don de darle presencia a lo ausente. El poeta trabaja con esa posibilidad. Por eso tiene un sentido profundo la noción, nada nueva, del olvido como custodio de la memoria. El olvido propicia la desaparición para luego permitir la aparición. No tengo problemas con la idea del subconsciente o del inconsciente. Por el contrario, me parece un concepto necesario para poder figurarme un lugar o espacio donde las experiencias vividas se ocultan o des-aparecen, sin haberse perdido definitivamente, para luego volver a aparecer. Tenemos ahí, en ese diálogo entre desaparición-aparición una dinámica que está lejos de poderse reducir a una función automática o mecánica. Para mí la poesía es una actividad creativa insertada, en gran medida, en lo que voy a llamar un “lugar” muy frágil, presente, donde un mundo inevitablemente de ficción aparece y desaparece, en una oscilación creativa donde opera la recordación y el olvido.

En ese “lugar” ocurre la creación, se mueve el relámpago de la intuición y se activa la imaginación. Por eso, te dije antes, me impresionó la visión de Wordsworth sobre el poeta como un ser con la disposición de trabajar con lo ausente. Pero trabajar la ausencia, lo des-aparecido solo es posible desde la presencia, desde el presente. Aunque ese trabajo con la ausencia es solo una parte del proceso, creo que coloca la creación poética en el vórtice mismo de la relación entre la memoria y el olvido. Ahora bien, si nos instalamos imaginariamente en ese delicado “lugar” de encuentro, podemos percibir la importancia del silencio. El silencio en la poesía, como es posible que sea también en la música, funciona como una ausencia o una nada viva contra la cual resplandece continuamente el ser de la palabra. Es una propiedad abierta, una zona de espera que le da entrada a la palabra y que nunca la abandona, porque siempre va con ella dándole figura a la voz. Sin el silencio, la articulación de la palabra en la voz sería algo amorfo. El silencio es clave para que la poesía se manifieste por el interior del lenguaje con una visibilidad propia, inconfundible,

Es evidente que la poesía adquiere su significación de la experiencia humana. Y esa experiencia es imposible separarla del mundo, de la vida social, de la historia vivida en comunidad. De esa historia, que nos hace seres sociales, siempre actuando en el interior de relaciones sociales desplegadas sobre bases materiales cada vez más complejas, brota un concepto, radicalmente dinámico, de memoria colectiva. Esa memoria colectiva en su nivel más elevado se nos presenta bajo la forma de la cultura. Sin olvidar que los intercambios mercantiles que ha desarrollado el capital a nivel global, con una amplia base material, ya permiten hablar de un concepto de cultura humana mucho más extendido.

Si la memoria personal es una red, si el recuerdo es un punto de encuentro en el interior de esa red, sin olvidar la función del olvido y el silencio en el movimiento incesante de esa red personal, producto de las experiencias vividas, la forma en que esa red se vincula, a su vez, a la compleja red de la cultura, con la memoria colectiva viviente, nos coloca ante una inmensa tela de araña. La capacidad de vivir experiencias intensas siempre se da en el interior de la cultura. La red personal de la memoria está permanentemente cruzada por los hilos de la memoria colectiva. El trabajo poético consiste en insertar en la red personal la mayor dimensión posible de la historia de esa memoria colectiva. En ese proceso, el esfuerzo incesante, siempre inconcluso, de apropiación de la tradición literaria es cada vez más necesario. Esa apropiación no tiene la misma dinámica que las experiencias personales. La búsqueda para hacer posible la apropiación de la tradición literaria es más objetiva. En la medida en que se profundiza esa objetividad de la cultura adquirida, opera sobre el sujeto poético y amplía su personalidad. Este proceso podría concebirse como una forma de despersonalización en la medida en que el proceso subjetivo se da una inmersión, se sumerge en la experiencia colectiva. En ese complejo proceso, el diálogo entre el olvido y la memoria adquiere una dimensión más amplia, incluyendo la indagación, por vía de la memoria histórica de aquellas zonas del olvido más ocultas y recónditas de la memoria colectiva. Sé que mi exposición es muy esquemática, pero quiero resaltar la incorporación del poeta, con fuerza propia, en el complejo mundo de la cultura. El alcance de esa “entrada” adquiere su medida en la profundidad con que el poeta ha introducido la cultura en su expandida persona literaria. Ninguna obra literaria o artística adquiere significación aisladamente. Su importancia, tarde o temprano, puede verse en su relación, contraste o semejanza, en discordia o afinidad con otras obras existentes en el vasto cielo de su cultura.

Me falta por comentar un tema inevadible. Tal vez el más complejo. ¿Qué significa recordar u olvidar en un país caracterizado por su subordinación colonial? ¿Cómo afectó al ser humano y al ser social, con todas sus diferencias de clase internas, con todas sus exclusiones de género o raza, al caer bajo la férula del capital monopolista extranjero? El tiempo, el ritmo de su curso, tiene una estrecha relación con la forma que adquieren las relaciones sociales. He planteado en mi narrativa, así como en mi poesía, que la industrialización impuesta a partir de 1947 ha tenido como resultado la industrialización del olvido, entre otras cosas. Al darse ese proceso intenso de urbanización industrial sobre el derrumbe y desaparición relativa de la agricultura, vivimos como sociedad una ruptura de enormes consecuencias. Me parece que se trata de una experiencia de represión colectiva sobre la que todavía hay que reflexionar. ¿Cómo puede una sociedad respirar o caminar si le han expropiado un espacio social tan extenso? En Para llenar de días el día aparecen estos versos:

No hay peor enemigo que el que se viste de amistad

y nos pone a caminar sobre la suela de sus zapatos.

Es una danza terrible la que se baila en los pasos diarios

de unas botas ajenas…

Caminar sobre la suela de zapatos ajenos significa dejar huellas ajenas, perder el paso propio, vivir bajo la sombra de proyectos ajenos. ¿Qué significa, repito, recordar en ese contexto de subordinación? ¿Cómo se altera la dinámica del olvido y la memoria de la vida propia? Si el tiempo está cada vez más mercantilizado, enclaustrado bajo la forma del valor mercantil, ¿cómo pensar el tiempo con una dimensión liberadora? La poesía, sobre todo la poesía, ha resistido la mercantilización, que en Puerto Rico respira subordinación colonial. Al hacerlo, ha sido penalizada con el cerco de la marginación. La literatura en general, sobre todo la indócil, resistente ante la fama precaria en una sociedad fraudulenta, tiene que enfrentar intentos continuos de aislamiento y exclusión. En un contexto de subordinación, el trabajo arduo de apropiarse de la tradición cultural, de la memoria colectiva contenida en ella, difícil en cualquier país, en el nuestro se transforma en una aventura épica.

Te pido excusas por haber sido tan esquemático en mi contestación.

¿Cuál es tu relación con los poetas vivos puertorriqueños, en especial desde el colectivo Guajana en adelante?

Mi contestación puede que te sorprenda. A mí me parece muy positivo que la poesía puertorriqueña después del colectivo Guajana no le haya dado mucho espacio a la idea de la existencia de un poeta nacional. Esa idea vivía como una obsesión en el pasado. Hasta se hicieron actividades para destacar algún poeta como encarnación de la nación, ya fuera Lloréns Torres, Juan Antonio Corretjer o Matos Paoli. Si el espacio poético en Puerto Rico siempre ha estado poblado de muchas figuras destacadas, ¿por qué esa obsesión con fabricar un cielo con una sola? Cuando Salvador Brau escribió su famoso prólogo a El Jíbaro, de Manuel Alonso, lo consideró como una estrella crepuscular de nuestro cielo literario todavía muy poco poblado de estrellas. La creación literaria de la segunda mitad del siglo XIX, con autores y autoras sobresalientes, ya fueron poblando ese cielo con estrellas de gran brillo y con estrellas menores. ¿Por qué no hablar de constelaciones en el crecimiento de ese cielo literario en lugar de fijarnos en un poeta nacional? ¿Acaso alguien puede encarnar la complejidad de una sociedad, aun cuando esa sociedad haya estado sometida a formas de subordinación colonial?

A partir de Guajana ya nadie ha sido puesto en esa problemática posición de ser un(a) poeta nacional. En una economía de monocultivo, unilateral, por un impulso mimético reduccionista la idea de una figura literaria nacional pudo cobrar algún sentido. Pero nuestra juventud literaria, incluso la actual, inmersa en una monumental crisis social, ha superado ese tipo de tentación. Nuestra poesía siempre ha tenido una notable diversidad, incluyendo la poesía hecha durante el dominio abrumador de la economía azucarera. Alienta la existencia de esa variedad. Nos enriquece a todo(a)s. La crisis actual es más compleja y si pone al descubierto algo es la unilateralidad del coloniaje. Lo(a)s poetas actuales tienen diferentes respuestas ante la complejidad del momento histórico. Mi esperanza es que la diversidad de talentos trabaje con intensidad la producción artística sin olvidarse del mundo en que viven. Sabemos, sin embargo, la enorme variedad de expresiones que ese mundo propicia. Sé, porque tú eres una de esas poetas jóvenes, como otras que vienen detrás de ti, que existe un compromiso serio con la poesía.

¿Cuáles han sido los teóricos más importantes que han marcado tu escritura y por qué?

Esta pregunta podría ser una tentación para construir una biografía intelectual. Voy a tomar el término teórico en una forma amplia. Seré breve porque me limitaré a los autores que están muy presentes en mi escritura, de alguna forma u otra. El teórico más presente, aunque muchas veces no se vea, es Carlos Marx. He leído y releído su obra, así como la de Federico Engels, y siempre descubro nuevas vías de reflexión. Nunca deja de sorprenderme. Junto a ellos hay una constelación. Menciono solamente tres: Vladimir Lenin, Leon Trostky y Rosa Luxemburgo. Otra lectura reiterada y siempre presente se la debo a Hostos. Me refiero a Principios de una ciencia nueva sobre la naturaleza común de las naciones, de Giambattista Vico. Tengo que mencionar también a Mijail Bajtin, sobre todo Teoría y estética de la novela y El método formal en los estudios literarios. Vinculado con Bajtin no puedo olvidar el libro de Valentin Voloshinov, El signo ideológico y la filosofía del lenguaje, y su ensayo “La palabra en la vida y la palabra en la poesía. Hacia una poética sociológica”.

No puedo dejar de mencionar otros autores y autoras: Paul de Man, Jacques Derrida, Walter Benjamin, Simone de Beauvoir y Judith Butler. Recientemente he leído y releído con mucho cuidado a Martin Heidegger, debido a la innegable influencia que ha tenido en múltiples pensadores y teóricos de la literatura. Sobre la forma del ensayo incluyo a Theodor W. Adorno y a Georg Lukács.

Añado también a varios poetas que han teorizado sobre la poesía. No puedo olvidar a William Wordsworth, T. S. Eliot, Antonio Machado, Luis Cernuda, Cesare Pavese, Stéphane Mallarmé, Paul Valery, André Breton, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Lezama Lima, Luis Lloréns Torres y Francisco Matos Paoli. Como puedes ver, uso el término “teórico” en un sentido muy amplio. Ninguno de estos autores regresa porque de una forma u otra siempre están presentes.

Has estado de lleno en la política de tu país en varias ocasiones. ¿Qué piensas de la literatura “panfletera”? ¿Crees que la literatura debe ser explícita en sus denuncias? ¿Por qué?

No creo que la política sea algo ajeno a la literatura. Cuando se evade como tema, ya esa misma evasión es una toma de posición política, aunque no se tenga conciencia de ello. Una literatura política, vinculada directamente a algún acontecimiento histórico, si está trabajada con conciencia artística, puede tener un valor extraordinario. El tema político, como cualquier otro tema, tiene su propia legitimidad. Los poetas españoles que hicieron poesía política durante la guerra civil española, a favor de la república, hicieron buena poesía. En Puerto Rico actualmente existe un grupo de poetas que asiste a las protestas contra el neoliberalismo, contra la presencia de la dictadura de la Junta de Control Fiscal impuesta por el gobierno estadounidense. Suben a las tarimas y leen poemas de protesta. Algunos pueden ser buenos poemas y otros de menor efectividad, pero no deja de ser un acontecimiento importante que la poesía salga a la calle y se deje sentir. En nada afecta la dignidad de un(a) poeta o de la poesía el hecho de subirse a una tarima a denunciar o defender una causa justa. Me alienta que tal cosa suceda. Lo que sí debemos pedirle a esa poesía es que nos sacuda intelectual y afectivamente, que sea expresiva y le añada valores culturales a la protesta. No creo, además, que exista una literatura “panfletera” homogénea. A veces con un adjetivo queremos meter muchas cosas diversas en un mismo saco. El panfleto tiene una función importante en la vida de los pueblos en lucha. No podemos descartar la posibilidad de que la poesía se instale en esa calle abierta y pública. Ahora bien, si por “panfletera” nos referimos a mala poesía, no es el tema político la causa. Podría existir también poesía íntima o amorosa “panfletera”. Lo importante es pedirles a lo(a)s poetas buena poesía, aunque sabemos que la prisa puede ser un obstáculo difícil de superar. Y hay luchas que no dejan tiempo para la espera.

En términos generales, en Puerto Rico, hacer buena literatura y buen arte, en general, tiene una dimensión política. No veo cómo se puede llevar una tarea de esta índole sin afirmar el país, sin nadar a contra-corriente. La subordinación colonial tiende a simplificarnos, pero las contradicciones que desata y pone en acción tienden a dilatarnos. Todo lo que nos ensanche y enriquezca puede ser buen material para fortalecer nuestra cultura ante las amenazas que la asedian.

En tus artículos hay una reflexión profunda y una crítica mordaz al sistema económico y político imperante, pero al mismo tiempo eres un hombre optimista. ¿Hay esperanza para los escritores y profesores en un sistema económico/político que sabotea la educación?

Hay esperanza, sí, en la medida que el país se organice para defender la educación pública. El ataque más severo de las políticas de austeridad impuestas por la Junta de Control Fiscal lo ha sufrido la universidad pública. De la Universidad de Puerto Rico han salido grandes esfuerzos, principalmente estudiantiles, para combatir la política neoliberal. Se puede hablar con rigor de un sabotaje a la mejor educación existente en el país, como afirmas en tu pregunta. Pero no podemos olvidar que fue la juventud universitaria, en conjunción con grupos de feministas, la fuerza social que inició la protesta pública más profunda y extensa que se ha visto en Puerto Rico, con la capacidad de expulsar de La Fortaleza al gobernador Ricardo Rosselló en el verano de 2019.

Tienes razón, tiendo a ser optimista en la medida que veo posible la elaboración de soluciones a los problemas que enfrentamos. Pero el estudio y el análisis de los problemas históricos y sociales le exigen responsabilidad al optimismo. La descolonización de Puerto Rico, ya algo urgente, nos enfrenta a una tarea colosal. La dificultad, sin embargo, lejos de derrotarnos, nos debe alentar al despliegue imaginativo para reunir las fuerzas colectivas necesarias para encontrar una solución. Lo(a)s jóvenes son los que con más violencia han sufrido las consecuencias de la crisis económica acentuada por la política neoliberal. En gran medida esa política les ha expropiado el futuro. No hay forma de congraciarse con ella. La única alternativa es enfrentarla y derrotarla. Percibo que los sectores comunitarios y laborales más maltratados, impulsados por la fuerza de la juventud, van a provocar grandes cambios sociales en un futuro próximo. No podemos dejarle el espacio al pesimismo con la inacción. Estamos en el umbral de un cambio colectivo y debemos aportar con todas nuestras energías en la multiplicidad de escenarios existentes.

Mi optimismo, como bien señalas, tiene raíces en las urgencias materiales de nuestra sociedad. No veo forma en que los dos partidos de gobierno puedan reformarse y tomar otro rumbo. La voracidad del capital, estimulada por la gran cantidad de fondos federales para la reconstrucción social, le sirve de combustible al neoliberalismo. Mi crítica al capitalismo colonial siempre ha sido “mordaz” como tú dices. Sin embargo, esa crítica se ha exacerbado con el advenimiento de la política neoliberal por varias razones. La versión neoliberal de nuestro capitalismo colonial se ha manifestado en una tendencia que conlleva un gran peligro. Impuso una forma de acumulación de riqueza que consiste sistemáticamente en el traslado de riqueza pública del bolsillo de los y las trabajadoras al bolsillo de un grupo de empresarios políticos anidado en los dos partidos de gobierno. El concepto clave para adelantar tal estrategia fue el ataque a un supuesto gigantismo gubernamental. Con esta punta de lanza se atacó sin tregua el servicio público y se ha adelantado la conquista directa del Estado por parte de sectores de la empresa privada. Para hacer avanzar el proceso inicialmente se recurrió a privatizaciones, luego al despido directo de decenas de miles de trabajadore(a)s del sector público. Mediante una sustitución de servidores públicos por contratistas privados, sin la intención de reducir el gasto gubernamental, acentuando el endeudamiento público, los dos partidos de gobierno llevaron al país a la quiebra. Y lo más dramático de este proceso, acompañado de un festival de corrupción público-privado, ha sido la incapacidad del gobierno de atender efectivamente la destrucción causada por los huracanes, los terremotos y la pandemia. La ineficiencia del gobierno es cada vez más evidente, con consecuencias trágicas ante los huracanes.

Ante esta situación, no hablaría de optimismo. Hablaría de la urgencia de transformar nuestra sociedad. La fuerza y el impulso para hacerlo tienen sus raíces en el movimiento material del país. La ampliación del debate público es necesario para comenzar a desarrollar un plan de acción común. En ese plan o proyecto de país, la juventud es una fuerza principal. Los educadore(a)s jóvenes que se encuentran en condiciones precarias de trabajo y los escritore(a)s entre ellos, pueden enriquecerse con su participación en ese proceso. Nada será fácil, pero la pasividad no será la solución para nadie.

Sin duda, la educación es un deber y un bien social. Cuando hablamos de literatura, ¿entiendes que todo el mundo puede escribir y debe publicar? 

Una sociedad que no valoriza su educación desemboca en problemas serios. Por eso el ataque sin tregua que ha sufrido la universidad pública es tan peligroso. Le cierra caminos a la juventud y debilita las posibilidades de la sociedad actual para resolver la gran crisis existente. La educación pública no debe permitir que sea el mercado quien mida la importancia de todas las disciplinas. La importancia del arte, en general, no puede medirse como se miden los valores de las mercancías. Hay disciplinas que es urgente proteger, aunque no tengan como función el enriquecimiento económico. La educación debe abrir el más amplio horizonte para que los seres humanos escojan con libertad el espacio intelectual adecuado para su desarrollo. La vida nos permite sorpresas inesperadas. La literatura es una aventura abierta para todo el que quiera vivirla, primero como lector, luego como escritor o escritora. ¿Quién decide en qué dirección deben desarrollarse los talentos? En una sociedad de espacios abiertos le abrimos precisamente el escenario a las sorpresas. Si la buena educación se convierte en una realidad social asequible a todos y todas, el mundo está como debe estar: abierto a que cada cual ocupe el lugar que su vocación le indique. De antemano nadie tiene la potestad de decidir cuál lugar es ese. La experiencia nos indica que los caminos de la literatura son amplios y sorprendentes.

¿Qué le dirías a quien está comenzando a escribir?

Nunca me ha gustado dar consejos. Mucho menos sin tener de frente a una persona concreta. Creo que es importante conversar, sentarse a dialogar, compartir ideas. En esos casos doy mi opinión, sin pensar que tiene validez para los demás. Sin embargo, desde mi particular forma de entender la creación literaria observo unos peligros que pueden tener consecuencias negativas. Vivimos en una sociedad neoliberal con una tendencia individualista acentuada, vinculada al consumo. La lectura de la obra literaria no tiene semejanza al consumo típico de las mercancías. En el consumo personal el valor de uso de una mercancía desaparece o se desgasta. No pasa lo mismo con la lectura de una obra literaria. Lejos de desaparecer, la obra se enriquece en el contacto con el lector. Aunque la lectura no crea otra obra, tiene una función creativa indudable: darle vida actual a la obra leída, abrirla a sus posibilidades de significación. Si comparamos la lectura con el consumo, debemos reconocer su particularidad: la lectura, al revitalizar la obra, enriquece la producción cultural. El individualismo neoliberal tiende a trivializar este complejo proceso. Y como se da en el contexto de una tupida publicidad, fomenta la tendencia del artista a ver su obra como una forma de proyectarse, como el motivo de algo superior a la obra: la fama.

En esa actitud fomentada por la producción y circulación mercantil veo una amenaza al arte. Si el joven escritor centra su atención en la conquista de una fama mercantilizada y efímera, colocando su atención en sí mismo y no en la obra creada, pienso que pierde el camino. Se desvía hacia la conquista menos duradera y puede obstaculizar su mejor talento. A mis jóvenes amigos y amigas con vocación de escribir, los alerto ante las tentaciones del mercado y ante la obsesión con la fama. El problema no es la fama, a mi juicio, sino el desplazamiento de la creación en su sentido más pleno, para sustituirlo por el halago al individuo. Veo una contradicción en este desplazamiento: si por un lado está estimulado por un individualismo feroz, un deseo de sobresalir y ser reconocido, por otro lado, depende de una sociedad mercantilizada para producir esa breve felicidad. Creo que no se debe perder el aspecto central del proceso creativo: producir una obra que responda a los más poderosos recursos creativos. Nada debe sustituir esa obra. Si el logro es significativo, la fama del escritor será proyectada con la fuerza de la obra, no al revés.

Mi “consejo”, pues, si así lo llamamos, es atender sin prisa, con la calma requerida por el proceso creativo, la obra soñada o pensada para hacerla realidad. El deseo de fama no debe obstruir ese objetivo. Por el contrario, debe darle atención plena, evitando que el deseo personal de reconocimiento lo desvirtúe. De ahí puedo derivar otra observación importante: la creación literaria, la creación artística en general, exige un trabajo continuo y no debe conformarse con los éxitos obtenidos. Lo(a)s grandes artistas son tenaces, dedican su vida a su trabajo y lo enriquecen abriendo su personalidad a las más complejas relaciones sociales, incluyendo las relaciones con lo(a)s artistas ya desaparecidos, muertos o muertas, cuyas obras siguen vivas en la memoria colectiva de la cultura. Las grandes obras, pienso, ponen en tensión fuerzas creativas individuales combinadas con fuerzas colectivas mucho más amplias que forman esa tela de araña, antes mencionada, siempre flexible para la incorporación de lo nuevo y discordante, reanimando las creaciones anteriores. En un cielo de importantes constelaciones, cualquier estrella notable que se añada puede cambiar la configuración existente. La metáfora me parece válida porque permite entender la importancia del trabajo y el esfuerzo para colocar en ese cielo una luz con proyección duradera.

 

La autora es escritora, educadora, poeta, gestora cultural y columnista en diversos periódicos y revistas digitales internacionales. Posee un doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad de Puerto Rico de Río Piedras. En el 2002, ganó el Premio Gertrudis Gómez de Avellaneda otorgado por la UNESCO por una investigación dedicada a la poesía. 

El dolor (y el placer) de “Neural”

 

 

Especial para En Rojo

Hay libros que duelen. Ese es el caso de “Neural” (La Secta de los Perros, 2022), de Ana Marina Rúa. Duele porque a veces la belleza duele, y este libro es, indudablemente, excepcionalmente bello. No dudamos que tiene que dolerle a quien, como la escritora, se reconoce ante imágenes que constituyen realidades acendradas en el alma, mas la razón impuesta por el mundo material pretende obligarla a calificarlas de oníricas por no encajar dentro de conceptos tradicionales de lo natural y palpable. “Neural” tiene que doler a quien lo ha alumbrado, ante el temor de no dar con la palabra precisa y concreta que acudiera al rescate de imágenes que, de no ser materializadas en la palabra, correrían el riesgo de permanecer aletargadas, flotando en los cuartos del inconsciente. Imaginamos que el ejercicio literario de “Neural” tiene que dolerle a la autora si es que ésta aún no ha logrado la convicción de que venció la aparente cualidad limitante de las palabras y llegó exitosamente al tuétano del intelecto y emoción con su segunda entrega literaria. “Neural” tiene que dolerle a la autora, además, por ser ella vehículo que procesa a través del tacto los contundentes estímulos visuales que se intensifican cuando se hacen piel, y para quien hay recuerdos, dolor y fechas que languidecen en ese orden antes de tornarse secuencialmente en fecha, dolor y recuerdo.

“Neural” ciertamente le duele al que escribe estas reflexiones, quien sintiendo la fuerza avasalladora de las palabras de la escritora, y las verdades profundas e íntimas que encierran, lucha sin cuartel por tratar de dar al público lector un atisbo de lo que es un libro admirable; pletórico de un sentimiento que transita desde la mente y el corazón con que se le percibe inicialmente hasta llegar a la piel y erizarla; conmoverla.

Duele este libro de Ana Marina Rúa porque, neural al fin, se mueve dentro de senderos de sistemas nerviosos y neuronas, exacerbados por la construcción mental de multiversos a los que la autora invita a explorar con ella desde la portada misma, adornada por la imagen de Urkaos nr 16 (1906-1907) de esa pionera de la abstracción (Hilma af Klint) quien operaba en su universo propio de símbolos y colores que no quiso que fuera revelado sino hasta luego de su muerte.

Es preciso subrayar, sin embargo, que dentro del dolor multiforme antes descrito que podría asociarse con la experiencia literaria y humana ínsita a “Neural”, se mueve consustanciado a dicho dolor el más pleno placer; ese que se gesta en el epicentro de una conciencia que, sin resignarse a lo inasible, lucha por la cristalización de ideas, conceptos y verdades profundas. Es un placer que, lejos de constituir el anverso del dolor, se presenta hermanado a éste en una ecuación lógica en que uno no puede entenderse sin la presencia del otro.

La experiencia de dolor/placer en unidad simbiótica se manifiesta en el “Palpo” con el que Ana Marina comienza sus reflexiones en cuentos líricos/poemas narrativos que conforman “Neural”. En “Palpo”, la narradora habla de la experiencia multisensorial de viajar pegada a la ventanilla de un tren a alta velocidad, sintiendo “[e]l roce de la brizna de hierba, afilada y veloz, inmisericorde al momento del zarpazo que mina la piel” (página 16), y de ese momento en que “[e]scogió el mejor cuadrito de vidrio de su colección (trozo que se alojó, furioso, en su carne blandengue: carne ahora alegre, despierta, agradecida) y vibró, como casi todas las tardes, con el júbilo de palpar” (página 18).

Su palpar se instauró como urgencia consumidora que anulaba la posible disputa de supremacía de cualquier otro sentido. “Tocaba, ante todo, no porque no usara los otros sentidos, sino porque su deleite sobrepasaba por mucho la necesidad de ver caminos rotos o de escuchar las sobras de las voces” (página 15)

Esa imagen de fuerte carga sensorial del viaje de la narradora sentada al lado de la ventanilla de un tren a alta velocidad, se presenta interesantemente reconceptualizada por la autora cuando se compara con la misma experiencia, aportada por la invención de la locomotora y la Revolución Industrial, mas procesada como poderoso insumo visual por el movimiento modernista en las artes. Esta inusitada velocidad que derivó en paisajes borrosos que impusieron una nueva manera de ver y la aceptación de trazos nerviosos, abstractos y alejados del otrora mimetismo imperante en la plástica, para configurar el estandarte de un nuevo paisaje, es para la autora de igualmente modo fascinante, pero considera accesorio esos nuevos estímulos visuales que, sin embargo, se presentan idealmente como detonantes de un intensamente sensorial juego táctil. Como ésta expresa: “Y de inmediato, a esas imágenes que le pasaban frente a los ojos les daba vida, refractadas cuando las colaba por el filtro de su mejor sentido. Lo visto vuelto golpe. Y ahí, en vez de ver tronco, piedra, hoja o metal, lo sentía” (página 16). El palpar no era tan sólo la experiencia sensorial más poderosa para la narradora, sino la única que importaba. Los demás sentidos son presentados como instrumentos al servicio del tacto, que es el único al que adjudica significado: “Lo que veía no era nada hasta que retumbara en la yema de sus dedos. La imagen, entonces, era sólo un conducto, como pasajero que llevaba a su placer…visto por un instante y sentido hasta el tuétano como las secuelas de un sismo” (Ibid.).

El tacto como sentido al que los demás quedan supeditados persiste en el aire aún cuando la experiencia de tocar pueda haber cedido en la manifestación de su urgencia, como cuando la autora evoca a ese músico, “[a]l verlo tropezar en piel torpe por entre los obstáculos de libros y botas, yo recordaba, divertida, que las petites mortes no siempre satisfacen” (“Trivia”, página 19). En “Trivia” mismo, cuando expresa: “Ya todos saben cómo murió Isadora Duncan” (página 21), la autora lanza al aire un manto de misterio que invita a la búsqueda, de la cual se revelará una extrema experiencia de tacto en que figuran el placentero golpe a la cara del aire mientras se transita en un vehículo a alta velocidad; la caliente vibración del vehículo unida a la ardiente vibración cromática de una bufanda roja; y las circunstancias de una muerte que, si la autora decidió dejar a la búsqueda individual del lector, he decidido respetar esa voluntad.

“Histrión” es un profundo viaje al interior de un ser humano quien, en una honda reflexión en que hurga para provocar un despertar espiritual en otros, evalúa sus capacidades humanas para atraer almas distraídas, en un proceso en que su propio cuerpo le ha pasado factura. Reconoce, por un lado, que “[e]l cuerpo del actor poseía todo lo necesario para una representación plena y catártica” (página 25), mas con pesar “[v]eía sus manos, las falanges ya un poco artríticas, que tanto se habían retorcido con gusto dramático, los tendones que tantas imágenes habían forjado” (página 26). La indisoluble relación de introspecciones emocionales e intelectuales con el cuerpo y el tacto, como extensión natural de la reflexión “abstracta”, adquiere prominencia en este cuento.

“Voir dire” es un cuento asentado en la poesía inherente al mundo jurídico y a las imágenes surrealistas que el mismo puede engendrar por su naturaleza intrínseca de institución que persigue resolver conflictos humanos de diferente calado. Resulta curioso que el título escogido por la autora es la expresión originaria del francés medieval para transmitir el significado de la naturaleza de búsqueda de la verdad que sigue el proceso en que se selecciona a posibles jurados. Esta expresión gala para referirse al propósito del proceso, encuentra en castellano su propia voz y expresión (desinsaculación) que apunta a un evento previo del mismo proceso de búsqueda de la verdad, que es el de “sacar del saco”, o de la urna, esto es, extraer el nombre del potencial jurado. Imaginamos una daliniana mano gigante gélida que separara al candidato potencial del grupo amontonado en el saco cálido, y lo traslada a ese salón en que imponen un control casi hipnotizante “los dedos voladores de la estenógrafa”, que “parecían desligados de su dueña, y uno podía imaginarla en otro sitio y a otra hora, sorprendida de tener dedos como ésos: dedos veloces, decididos, imposibles, que ella nunca miraba directamente, y parecía que la estenógrafa se esforzaba mucho para mantenerlos bajo control, para manejarlos como se maneja la rebeldía repentina y recién estrenada de un adolescente” (página 28). Siguiendo la invitación de la autora a imaginar “otro sitio y otra hora” para el despliegue de esos “dedos voladores” capaces de ejercer un efecto hipnótico sobre su audiencia, nos llega a la mente la dama, elegantemente ataviada en una sala de conciertos a las ocho de la noche para interpretar el Tercer Concierto para Piano y Orquesta de Sergei Rachmaninoff, bajo la misma carga insoportable que quebró la voluntad y la capacidad de aguante de David Helfgott, cuya vida inspiró la historia que sirvió de base a la película “Shine”, del director australiano Scott Hicks.

En contraposición con el silencio reclamado por una artista del piano en una sala de conciertos, en el caso de la estenógrafa ésta reclama una expresión clara y audible del interrogado, de modo que ella pueda hacer gala de su virtuosismo sobre el teclado en el ejercicio de la transcripción de lo que oye. Es por eso que, ante una contestación casi imperceptible, la estenógrafa reclama: “¿Qué fue lo que dijo? Que lo diga. No puedo hacer nada si no habla”. Nuevamente, la autora propone el imperio del tacto, de los “dedos voladores”, para los cuales la palabra hablada y escuchada es solo un pretexto para activar el despliegue de la energía vital del tacto y, cual en “Palpo”, la audiencia también estimulaba con un mirar que hurgaba, para tratar de experimentar a través del mirar mismo, el placer de sentir palpablemente.

El anticipo del placer al tacto con tan sólo mirar es tema recurrente para la autora, quien manifiesta: “Así como el nervio óptico de los ciegos se activa al tocar, ella siente el eco que retumba en las yemas de los dedos al mirar. Mirar una mano, la cosa repetida, el toque teselado que entra al observar esa parte del cuerpo, al anticipar el goce de sentirla entrar” (“Res Manu”, página 33). Para la autora, “…lo feliz sucedía cuando una mano estaba en ella, cuando la estrechaba y la rodeaba y la acercaba, tibia y latiendo, en el instante antes de entrar” (Ibid, páginas 34-35), y era esa mano protagonista de sus sueños (“Una mano hermosa surgía entonces, redondeando contornos, contando trenes y estelas, y su sueño era entonces un vapor”, página 35).

La urgencia táctil expresada por la autora es presentada como “su alivio y su encierro” (“Hurgares”, página 37), pues al reconocer que “sus únicas pérdidas eran las palpables, no podía acercarse a lo que otros quizás vivieran: era incapaz de sentir por encima de ellas, de desear en abstracto o de sufrir conceptos” (Ibid.). Para ella, “[s]us aflicciones no eran sino ausencias. Revestidas de ira y melancolía, ellas eran los agujeros que quedaban cuando ya no había forma o textura” (Ibid.). Y ese hurgar nervioso del tacto adquiere las más ricas dimensiones, transitando por el erotismo de la lengua febril e indómita “…empeñada en alcanzar a la otra que ama, a la que teme, la que la borrará” (Ibid, página 38); el fetichismo de la vena “[e]n el interior de la muñeca de ese hombre” (Ibid., página 40); pero también el instinto del cuidado de su criatura a través de la lactancia (Ibid., página 39) y, con particular resonancia existencial, el contacto con la mano de su hijo. “Era que cuando le agarraba la mano a su hijo perdía el sentir. Ahí, en el intersticio, ahí estaba el espacio infinito del no llegar. Y se aferraba a esta mano con un afán de respiros cortos, mudos, porque estaba siempre justo fuera de su alcance” (Ibid.).

En lo que parece una continuación de la contemplación embelesada de su hijo, la autora, si bien activada nuevamente por el detonante del tacto, cede la primacía de sus reflexiones al olfato en “Catálogo” (“La cosa que yo amo, cosa enorme y variopinta que me agarra y me acurruca, cosa dulce que se enrolla y sobre mí se tumba después de amar, huele a ámbar y sal” (página 48), dando paso a un catálogo de los diferentes aromas de “[l]a cosa que yo amo”, adjudicando incluso olores a la bondad y al amor. Este papel protagónico del olfato, mas en potente combinación con el gusto, se manifiesta con contundencia en “El hijo de Fiona Ko”, quien “…huele circunstancias. Lame intenciones también” (página 95). El hijo de Fiona Ko, con su agudeza gustativa y olfativa que extiende clasificaciones de personas a base de tales impresiones sensoriales, permite entender mejor el deleite de la narradora en “Catálogo”, quien podía captar en su bebé unos aromas ricos y de virtud que no le debían resultar de difícil detección por el solo hecho de emanar de un bebé, tal cual había concluido el hijo de Fiona Ko en sus clasificaciones, pero que se tornan irresistibles para alguien como la narradora en “Catálogo”, quien mediatiza los aromas de su bebé a través del sistema sensorial de ella, que es la madre y aporta al escrutinio de olores algo que a nadie más le es dado aportar.

“Nunca nune” es un cuento deliberadamente inaprensible en fondo y forma que transmite con eficacia el mismo destiempo que vive la narradora; su inadaptabilidad de ajuste a la cuarta dimensión. Su distorsión del tiempo parece en alguna medida el resultado de subyugar toda la abstracción e inmaterialidad del tiempo a sus deseos de piel y tacto, pues, al reflexionar sobre el tiempo, expresa: “Éste se distorsionaba cuando pasaba por su cuerpo, igual a la luz que se rompe y disuelve al pasar por el prisma…” (página 50). Sus desaceleraciones y aceleraciones súbitas de movimiento, y su muy particular reloj interno, afectaban el estado corporal de quienes entraran en contacto con ella, en una interesante reyerta de tiempo y cuerpo/tacto.

“Atomista” (página 59) toma forma de diálogo fluido en que el objeto que provoca sentires y quien recibe sus sensaciones se comunican verdades en un despliegue fetichista y obsesivo que borra líneas divisorias entre lo animado y lo inanimado (persona y objeto). Esta historia, al igual que otras en el libro, se entremezclan en diálogos, preguntas y respuestas que requieren se dispense la más cuidadosa atención para captar interconexiones de eventos y sensaciones que se van descifrando y revelando al pasar las páginas. La sucesión de cuentos y sus interconexiones llega a coquetear con la idea de que estamos ante una novela corta.

Le pregunto a la autora cómo llegó a sus muy particulares enfoques y narrativas en “Nunca nune” y “Atomista”, las cuales estimo particularmente alucinantes, y me contesta:

“Gran parte de ‘Neural’ lo escribí durante ese período en el que, como te he mencionado antes, ¡estuve alejada de tanto!, casi como encerrada en una pupa, aunque desde afuera no se viera así, y los relatos ahí son… bueno, es difícil de expresar, y temo que lo que diga no tenga sentido, pero dicen que uno es lo que escribe, sea ficción o no. Pues los relatos son “yo misma”; un “yo” que no siempre encaja en su entorno, pero que lo siente hondo”.

No hace falta agregar más. “Neural” es Ana Marina misma, con sus musitaciones más honestas y sentidas sobre el tiempo; los sentidos; el aquí y ahora; su desdoblamiento en tiempo y espacio; sus personalidades alternas en multiversos que habitan en su mente y que, por abstractas e inmateriales que pudieran parecer a algunos, llevan ínsitas la concretísima vulnerabilidad de la cuerda neural más sensible; esa que produce dolor y deleite como parte de una misma experiencia vital.