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El negocio de la guerra: un gran reto para la paz en Ucrania y el mundo 

 

El anuncio en estos días de un nuevo paquete de ayuda para la guerra en Ucrania- aprobado por el Gobierno de Estados Unidos- es una reafirmación de la tendencia que se inició con la Segunda Guerra Mundial, y ha continuado su avance expansionista imparable a lo largo de la segunda mitad del siglo veinte y lo que va del siglo 21. Esto es, » la guerra» como uno de los negocios de mayor alcance y lucro en el mundo entero, e indudablemente como el reto principal a cualquier esfuerzo de diálogo hacia la resolución pacífica de los conflictos entre grupos humanos, países y regiones del mundo.

Desde enero del 2022 cuando comenzó el más reciente conflicto armado de impacto mundial en Ucrania, la administración de Joe Biden y el Congreso de Estados Unidos han destinado la suma de más de $76.8 mil millones en asistencia a Ucrania en su combate frente a Rusia, principalmente para equipo militar, armamentos y apoyo logístico.

Según datos del centro de análisis económico de Alemania, Kiel Institute for the World Economy, en sólo un año (2022-2023)  la suma de ayuda principalmente militar destinada a Ucrania fue cuatro veces más que la totalidad de la ayuda militar que el gran imperio del Norte envió a sus principales aliados en el mundo durante el 2020, cuando  Afganistan recibió $4 mil millones; Israel, $3.3 mil millones; Jordania, $2.6 mil millones; Egipto, $1.5 mil millones, Etiopia, $1.2 mil millones e Iraq, $1.2 mil millones.

Las exorbitantes apropiaciones militares enviadas por Estados Unidos a Ucrania, para una guerra delegada de la cual Estados Unidos no es oficialmente parte, no tienen precedente en la historia guerrerista reciente de dicho país, y superan con creces la inversión de los países e instituciones de Europa y de la OTAN en un conflicto que les toca a estos mucho más de cerca. Gran Bretaña, segundo país en aportaciones, apenas llega al equivalente de $5 mil millones, lo cual resalta la importancia de vida o muerte que le ha dado Estados Unidos al desenlace de este conflicto.

Pero, lo más irónico y triste de toda esta situación es que, como siempre, los pueblos asolados por la guerra llevan la peor parte, mientras a su alrededor hay todo un entramado comercial que multiplica sus ganancias a costa de las muertes, los horrores y los rigores que sufre la gente. Y mientras en Ucrania el pueblo se enfrenta a la realidad devastadora de una guerra en su suelo, y hay crisis de refugiados esparcidos por toda Europa, familias divididas, un país hecho pedazos y el riesgo de una guerra nuclear con consecuencias inimaginables, son los cuatro grandes conglomerados del complejo militar industrial de Estados Unidos los principales beneficiados de esta guerra: Lockheed Martin, Raytheon, Boeing y Northrop Grumman, la concentrada  red de contratistas del Pentágono que no sólo fabrican armamentos grandes y pequeños a gran escala, sino también se encargan del apoyo logístico y de las labores de reconstrucción tras los conflictos. Estos han producido los armamentos de mayor demanda y costo entre los enviados a Ucrania. Como resultado del conflicto, las acciones de esta compañías se han disparado en los mercados financieros. El precio de las acciones de Northrop Grumman creció en un 40 porciento en 2022, y las de Lockheed, en un 37 porciento en el mismo período. Los activos de Northrop se situaron en $44.2 mil millones en marzo de 2023, con un crecimiento de 5.6 por ciento sobre el año anterior, mientras Lockheed reporto activos de $54.6 mil millones e incremento de 6.04 porciento para el mismo período. Esto es sólo una muestra del expansivo poder del negocio de la guerra, y una explicación para la falta de voluntad y compromiso  del Gobierno de Estados Unidos con promover el diálogo y la paz en Ucrania.

 

Buscan  privatizar las cuevas de Camuy

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

Si ya un contrato de alianza público privada -con la experiencia que se ha tenido con los que firma la Autoridad para las Alianzas Públicas Privadas (AP3) son malos, un contrato a tercero es peor, coincidieron en señalar dos entrevistados ante la noticia de que la AP3 dio el visto bueno al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) para la contratación de “un tercero privado” para la administración del Parque de las Cuevas de Camuy.

La representante por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) licenciada Mariana Nogales Molinelli, reaccionó en tono severo ante la noticia y señaló que en un contrato a tercero, el gobierno pierde el control por completo sobre la facilidad. Aun cuando dio a entender que esa especie de contrato es factible para una tienda de comida o recordatorios, para el manejo del parque y su administración es un error garrafal.

Indicó que lo usual es hacer un contrato a cierto número de años cuando es el manejo de parques y de otras instancias gubernamentales. “Hay unos contratos malísimos como lo es el del aeropuerto, el de los peajes, son demasiados años la privatización de los peajes a Metro Pistas. Ese es el peligro que vaya a ser un contrato que exceda la década para mi cualquier contrato que exceda dos o tres años hay que mirarlo con mucho cuidado”.

“Lo que tenemos que hacer es fortalecer el manejo de la Compañía de Parques Nacionales (CPN), que bien manejada es una mina. Qué ocurre con ese parque en específico es uno de los que más dinero generaba y que muy posible al resto de los parques ayudaba a funcionar”.

Añadió que por lo tanto la APN tiene que ser una administración completa y debería estar fuera del DRNA como una instancia completamente independiente, pero que todavía dentro de Recursos Naturales hay que mantenerla como una instancia completa. Si se segmenta el conjunto de parques nacionales, los estas destinando a su destrucción porque hay unos parques que ayudan a los otros que hacen menos”.

En esa dirección Nogales Molinelli no dudó en denunciar que definitivamente hay un plan por parte del gobierno para des hacerse de todas las instalaciones de la CPN. Recordó que en 2017 el entonces gobernador Ricardo Rosselló, en los asuntos que estableció que entendía como prioritarios estaba el desmantelamiento de la CPN. Eso también fue reseñado por la escritora Naomy Klein en su libro del 2018 (La batalla por el paraíso: Puerto Rico y la batalla del desastre).

 

“Nos vamos a oponer tenazmente a cualquier intento de privatización”. Para la representante, activista en los temas ambientales lo único que podría evaluarse a su entender y con mucho cuidado es algún acuerdo de manejo con la Sociedad Espeleológica de Puerto Rico, entidad que fue fundamental en la creación del parque y que tiene el peritaje y conocimiento.

En entrevista por separado el licenciado Samuel González, quien fue director de la CPN, coincidió que un contrato a tercero es uno de arrendamiento, peor una APP. Al coincidir que como quiera es una privatización denunció que en este tipo de privatización se toma un bien público y lo alquilas a 90 años es una enajenación. En este caso describió por ejemplo que el inversionista una de las cosas que puede proponer es coger el Parque de las Cavernas y alquilarlo a 40 años porque quiere desarrollar un hotel y esa inversión no se recupera en tres años. De hecho observó que en esa área no hay hotel.

Señaló que,  el Parque de las Cavernas de Camuy se cerró después del huracán María y una de las cosas que se ha visto con relación al DRNA es el proceso de liquidación de los parques nacionales con la transferencia a los municipios, la falta de mantenimiento, cierres por la falta de atención y reparación como ocurre en Humacao, Añasco y Guánica. “Lo que se está poniendo en lista mas que un proceso de apps es un desprendimiento de todas esas instalaciones”, denunció.

El licenciado González, también observó que el Parque de las Cuecas era uno auto liquidable y generaba $2 millones al año y el valor añadido era vital para todo el área. Para el licenciado González, la recomendación de un contrato privado sin ninguna participación del gobierno lo que da a entender es que ya se tiene un operador. Contrario a ese interés privado defendió que una de las cosas de su administración es que el concepto de parque nacional era proteger facilidades de alto valor ecológico para su perpetuidad lo que supone una responsabilidad del estado.

Para un contrato a tercero se supone que haya una propuesta “El problema que se tiene es que el País se entera del contrato cuando se firma, qué fin se tiene, para qué se va alquilar esa facilidad, que garantía de protección va a dar el inquilino, qué actividad va a desarrollar, qué impacto va a tener en el área que es altamente protegida, tienen que establecerse esos criterios que busquen la preservación del lugar mas que la explotación económica y el lucro que es lo que pernea los contratos privados. Nadie va a contratar para conservar, sino que va a explotar lo mas posible el recurso. Van a empezar por aumentar el precio de entrada y no solo eso. En toda esa región no hay un hotel no dudo que parte de esto sea desarrollar un hotel”.

 

 

 

Desenfoque imperdonable en el proceso de planificación del Proyecto de Control de Inundaciones del río Piedras

 

Especial para CLARIDAD

Recientemente leí una frase en inglés que planteaba lo siguiente: “Our times call for management complexity, not solving problems”. La expresión se establecía en el contexto de los retos que impone la convergencia de factores agravantes como el disloque comportamiento del clima producto del calentamiento global, de la gravedad y extensión de la contaminación y degradación ambiental, de la complejidad geopolítica que implica el crecimiento demográfico, y en particular, de los movimientos masivos migratorios  en varias regiones del Mundo, y todo esto suponiendo nuevos y más profundos conflictos bélicos promovidos por el control de la tierra fértil, del agua potable y de recursos energéticos, tanto renovables como no renovables. La exigencia de estas circunstancias implica tener en cuenta uno de los paradigmas básicos de la planificación como disciplina que dice que no se puede recomendar una solución simple a un problema complejo, y viceversa, no se debe recomendar una solución compleja a un problema simple. Teniendo como contexto estas aseveraciones, cuestionamos las intervenciones propuestas por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE.UU. (en adelante Cuerpo de Ingenieros) en el proyecto de control de inundaciones del río Piedras. El Cuerpo de Ingenieros ha estado proponiendo desde el año 2019 la continuación de intervenciones en el cauce del río Piedras desde el puente en la avenida Roosevelt hasta el puente en la carretera PR 1, cercano al Jardín Botánico. Las intervenciones también incluyen la canalización o reconstrucción de los canales existentes en las quebradas Doña Ana, Josefina y Buena Vista. El proceso que se ha seguido en los recientes años se ha caracterizado por ser atropellado, carente de divulgación de información técnica actualizada y pertinente, y lo más cuestionable, actuaciones insensibles al entendimiento y expectativa de las comunidades que se perciben aceptadas por las intervenciones propuestas. Es muy notable la preocupación por el proyecto en sectores de la comunidad en el Reparto Metropolitano que se enteran tan reciente como el 1 de junio de 2023 de la posibilidad de que serán realojados con las intervenciones pensadas por esta agencia.

Conceptualmente, las intervenciones que supone este proyecto implican notables hidro-modificaciones en esta red fluvial, con impactos ecológicos, impactos sociales e impactos económicos a corto, mediano y largo plazo. En principio, el proyecto se trata de la continuación del Proyecto de Control de Inundaciones que se autorizó en el año 1978 y que se comenzó a diseñar bajo unas premisas de análisis prevalente a esa época. En el año 2015 el Cuerpo de Ingenieros se confrontó con la realidad de que le parecía incierto el poder acceder a los fondos necesarios para continuar con el proyecto dado el incremento sustancial en los costos de construcción provocados por la inflación económica y otros factores. Esta situación cambió con la asignación del Congreso federal de cerca de $7 billones al Cuerpo de Ingenieros para proyectos de control de inundaciones en Puerto Rico respondiendo a los daños provocados por el huracán María en el 2017 mediante el “Bipartisan Budget Act of 2018”, legislación que autorizó además, el que el gobierno de Puerto Rico no tenga que hacer aportaciones financieras a los proyectos a construirse. Los requerimientos de pareo local están exentos y los proyectos se cubrirán con el 100% de dineros federales. En la fase ya construida de canalización del río Piedras el gobierno de Puerto Rico, a través del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), se le requirió aportar el 35% de los costos de construcción. Aunque el Cuerpo de Ingenieros ofrece una cifra menor, mi estimado es que ya se han invertido cerca de $1 billón desde que se inició la construcción hace varias décadas, de manera que el DRNA ha aportado cerca de $350 millones hasta el momento. Independientemente de que la nueva intervención propuesta no requiere asignación monetaria del gobierno local, eventualmente el DRNA tendrá que asumir todos los costos de operación, conservación y mantenimiento de la multibillonaria obra de canalización. Cualquiera que sea el por ciento anual en relación con el costo total del proyecto que se requiera para cumplir con esa responsabilidad futura, el DRNA tendrá que disponer de decenas de millones de dólares anuales para cumplir con los requisitos de conservación y mantenimiento. Si este requisito comenzara en el 1% del costo total del proyecto, el gobierno de Puerto Rico tendrá que asignar al DRNA al menos, $25 anuales a perpetuidad solamente para esta obra de control de inundaciones. Si se añade esta misma responsabilidad a todos los proyectos de control de inundación ya construidos en Ponce, Arecibo, Barceloneta, Fajardo y Humacao, entre otros, la responsabilidad financiera que se asume a futuro para operar y mantener todas esas obras supera el orden de cientos de millones anuales, requisito financiero oneroso que se asumiría en  un País que está en recesión económica desde hace 17 años y con un gobierno que todavía opera bajo un supuesto de quiebra fiscal que supervisa la Junta de Control Fiscal bajo la ley PROMESA. Soy de opinión profesional que no existe viabilidad financiera en el DRNA, ni el gobierno de Puerto Rico para asumir las responsabilidades contraídas con el Cuerpo de Ingenieros, ni con el gobierno federal de los EE.UU..

Con la aprobación del “Bipartisan Act” el Cuerpo de Ingenieros separó cerca de $2 billones para continuar con el proyecto de canalización del río Piedras. La nueva propuesta que el Cuerpo de Ingenieros hace para continuar con el proyecto se pretende fundamentar con los estudios básicos requeridos como el análisis de Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para dar cumplimiento con la Ley de Política Pública Ambiental federal (NEPA), el análisis de Beneficio/Costo y el análisis hidrológico-hidráulico (H-H) que fueron desarrollados en el contexto ambiental, demográfico y socioeconómico de hace más de 40 años. Según datos del Cuerpo de Ingenieros (Río Puerto Nuevo, Puerto Rico- Flood Control Project- Continuing Construction Validation Report; USACE, March 2020, p. 45), en el año 1986 el costo del proyecto se estimaba en poco más de $234 millones. Al año 2018 el costo del proyecto se estimaba en $2,285 millones ($2.285 billones). El proyecto original, comenzado en la década de 1980 contemplaba la construcción de un canal trapezoidal (canal con paredes y fondo en hormigón) en la mayor parte del cauce del río Piedras y con una extensión de intervención en el río hasta aguas arriba de la urbanización Río Piedras Heighs. Confrontado con los impactos ambientales de ese tipo de canal y con el daño anticipado al antiguo Acueducto de Río Piedras en el Jardín Botánico, el ente militar modificó en el año 2020 el alcance del proyecto de canalización limitándolo hasta el Puente de la carretera PR-1 y cambiando, además la intervención pensada del canal trapezoidal en hormigón a uno con revestimiento natural en el fondo en algunos tramos del lecho del río. Con la revisión del año 2020 el Cuerpo de Ingenieros calculó los costos del nuevo concepto de canalización que ahora totalizan $1,797 millones ($1.797 billones) (p. 9 del documento arriba citado)

El Proyecto de Canalización del río Piedras, según propuesto, requiere el remplazo y reconstrucción de una cantidad considerable de puentes sobre vías primarias de transportación. Entre éstos se encuentran el reemplazo del puente sobre el río en la avenida Roosevelt, el reemplazo de los puentes del Expreso Las Américas (en las dos vías de tránsito), el reemplazo de los puentes sobre la Avenida Piñero y de las rampas de acceso a esta vía, así como el puente en la calle Notre Dame que conecta a Jardines Metropolitanos con University Gardens. Además de esas intervenciones, se considera la construcción o reemplazo de otros 14 puentes relacionadas a los cauces de las quebradas Doña Ana, Josefina y Buena Vista. Estas intervenciones en los puentes, en particular las que se refieren al Expreso Las Américas, la Avenida Roosevelt y el Expreso Jesús T. Piñero, anticipa un disloque sustancial en el movimiento vehicular que a diario transita por estas arterias y que, ordinariamente, es lento y dificultoso. Por las implicaciones que suponen la remoción y reconstrucción de todos esos puentes, anticipamos que la intervención supondrá una anomalía vial diaria (tapón) durante varios años. Dado que la construcción de esos puentes requerirá una intervención continua, por varios años, esta anomalía afectará a decenas de miles de usuarios, suponiendo un agravamiento de la congestión que actualmente es prevalente en esa red vial. La documentación suplida por el Cuerpo de Ingenieros no ofrece información sobre el impacto social, económico y ambiental de esta perturbación en la transportación diaria ni del tiempo que estarán afectando el tránsito vial. No sabemos si en efecto han realizado un análisis de tránsito profesional que explique y ofrezca respuesta a estas graves preocupaciones de posible disloque del movimiento vehicular por las carreteras de San Juan.

En el programa Rayos X transmitido por el canal 2 de televisión de la semana pasada (6 de junio de 2023) el Cuerpo de Ingenieros presentó y defendió el proyecto desde su perspectiva institucional. El ingeniero de esa agencia que articuló la presentación estuvo acompañado de un militar, que se identificó como Mayor Soto, el cual estuvo utilizando el uniforme militar de estilo de camuflaje que ordinariamente visten los soldados cuando están activos en operativos bélicos. Aparte de representar la insensibilidad que tiene ese organismo con la comunidad puertorriqueña, el uso de la vestimenta de combate la interpreto como la intención de mostrar e imprimir un mensaje de autoridad impuesta unilateralmente por un poder colonial. Percibí esa presentación de ese Mayor Soto como una pretensión de intimidación hacia aquellos sectores de la población que pueden tener objeciones legítimas a este proyecto, en particular, las que implican el desalojo abrupto de familias cuyas residencias serán expropiadas con limitada o ninguna capacidad de negociación. Es predecible que se intente disuadir a que estos cientos de familias y comerciantes se organicen para repudiar y rechazar la intervención que se propone sin haber mediado un proceso de comunicación y participación comunitaria efectiva. El Mayor Soto dijo en televisión que el Cuerpo de Ingenieros ha realizado “Vistas Públicas” relacionadas al proyecto propuesto, expresión que es totalmente falsa. No se han celebrado Vistas Públicas para dar a conocer la justificación, la necesidad, ni las implicaciones de este proyecto. Movidos por el reclamo de algunas organizaciones comunitarias el Cuerpo de Ingenieros ha realizado reuniones informativas (es decir, reuniones para comunicar su proyección y decisión de implantar el proyecto) a pequeños grupos interesados y preocupados por el alcance e implicaciones de las intervenciones propuestas.

Del examen de los pocos documentos suplidos, he percibido que el Cuerpo de Ingenieros ha manipulado la información provista relacionada a los supuestos beneficios que se pueden asociar a este proyecto. Deliberadamente exageran la cantidad de residencias y negocios que, alegaban, se afectan por las inundaciones y que se beneficiarán con el proyecto, inflan los beneficios monetarios anuales que se derivarán una vez completada la canalización del río y no hacen una distinción entre las estructuras que ya tienen protección con las obras construidas en la primera fase del proyecto, en particular, los negocios e instalaciones en el Parque Industrial Bechara y las instalaciones públicas y de negocios que operan al margen de la carretera número 2, en el tramo conocido como J.F. Kennedy. Desde mi punto de vista, si no se construyera ningún otro segmento de la canalización, lo ya construido ofrece mucha protección a esos sectores económicos de manera que deben ser excluidos del nuevo análisis de B/C. La nueva fase de canalización y. de construcción de puentes tiene que analizarse, independiente de lo previamente realizado sobre premisas de la década del 1970, sobre la base de la realidad demográfica disminuida existente y de la proyectada (que anticipa una reducción tan dramática que tendremos una población en la Isla en el 2040 similar a la que teníamos en el año 1950), de manera que el análisis de B/C debe llevarse a cabo bajo estas nuevas premisas. Tal como está planteado en el documento de marzo de 2020, el análisis de B/C es incorrecto o intencionalmente fraudulento, lo que podría constituir una violación a la reglamentación federal que aplica para el uso de fondos públicos, fondos provistos por los contribuyentes norteamericanos.

Es notable la ausencia del DRNA en la propuesta del Cuerpo de Ingenieros, así como su silencio ensordecedor sobre este proyecto. Este Departamento, como ente auspiciador del proyecto, tiene una responsabilidad legal no discrecional de asegurar la protección y conservación del interés público relacionado a los bienes del dominio público del cauce del río y del agua que por este fluye, del agua subterránea de los acuíferos que se nutren y a la vez suplen aguas al río y las quebradas, de la flora y la fauna que habita y discurre en esa red fluvial, de las aves que utilizan estos cuerpos de agua como hábitat y como fuente de alimentación y de suministro del agua que beben, del funcionamiento del ecosistema al que contribuye el río en el Estuario de la Bahía de San Juan, así como de la vegetación arbórea y gramínea en los bienes del dominio público y patrimoniales relacionados al cauce legal del río y las quebradas. Estas responsabilidades ministeriales del DRNA las debe balancear con su responsabilidad por la seguridad pública asociada al problema de las inundaciones. Pero, en este proyecto de control de inundaciones, como ya ha sido su práctica durante las últimas décadas, el DRNA se limita a comentar superficialmente los documentos que le suple el Cuerpo de Ingenieros de forma reactiva y no crítica, asumiendo las premisas arcaicas que la agencia federal utiliza como criterios de diseño en el proyecto de referencia. Legalmente el DRNA debe mantener una relación de liderato del proyecto sobre el Cuerpo de Ingenieros para asegurar que no se violentan las responsabilidades ministeriales y constitucionales de la adecuada conservación de los recursos naturales del País. El DRNA tiene también asignado por ley la responsabilidad de preparar e implantar el Plan de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático de manera que está obligado con una visión de planificación al futuro que requiere respuestas científicas y técnicas que aseguren la protección de la vida silvestre, de los ecosistemas, de los recursos de agua y, en general, de la seguridad y bienestar del Pueblo de Puerto Rico. Esa responsabilidad ministerial del DRNA es irrevocable e indelegable. Sin embargo, al ponderar la ejecución que realiza el Cuerpo de Ingenieros con este proyecto de Control de Inundaciones, percibimos a un DRNA indiferente, insensible, enajenado y sumiso a la autoridad impuesta por el gobierno federal y por los militares que dictan la pauta sobre cómo se usan los fondos públicos, cómo se protege la naturaleza y sus recursos y cómo se garantiza el bien colectivo de la presente y futuras generaciones de puertorriqueños.

Reconocemos que existe un problema de seguridad pública respecto a las inundaciones en la cuenca del río Piedras. No obstante, estoy convencido que el problema mayor que afecta a las comunidades está más relacionado a la incapacidad por obsolescencia y por el descuido en el mantenimiento del sistema de alcantarillado pluvial, el cual es responsabilidad del gobierno municipal. Cada vez que se produce lluvia intensa o significativa sobre las comunidades, en especial, en la parte baja de la cuenca hidrográfica, el agua se empoza, se acumula en las calles de las comunidades y le toma mucho tiempo descargar a través de las alcantarillas pluviales a los cauces de las quebradas tributarias o al cauce del río. En pocas ocasiones, durante los pasados 60 años, el río ha descargado caudales sustanciales a las comunidades durante lluvias extraordinarias. Durante ese periodo, las comunidades aguas abajo en el río se han afectado múltiples veces durante eventos de lluvia fuertes debido a la acumulación de las aguas en las calles y la ineficiencia del alcantarillado pluvial. Esta situación no se resuelve con la propuesta canalización del Cuerpo de Ingenieros pues su propuesta no interviene con el sistema pluvial de las comunidades, de manera que no ofrece garantía de que el problema recurrente de las inundaciones comunitarias se resolverá a mediano y largo plazo. Así planteado, de efectuarse la canalización, según propuesta, tendremos el absurdo social en Puerto Rico que, después de invertir $2.5 billones alterando el cauce del río Piedras y de las quebradas tributarias, y causar el gran impacto ambiental, social y económico que esa intervención supone, las comunidades seguirán recibiendo el impacto de inundaciones frecuentes por lluvias fuertes puesto que el sistema pluvial seguirá inoperante si no se hacen las mejoras necesarias. Esta es la realidad que todavía afecta a comunidades y negocios en San Patricio, aún después de haberse intervenido en la canalización de la quebrada Margarita a un costo de cientos de millones de dólares.

Lidiar con el problema de seguridad pública que plantea las inundaciones en ríos urbanos constituye una acción compleja pero pertinente.  No obstante, la multiplicidad de consideraciones que esas intervenciones requieren, urge de un proceso de planificación integrado, racional y que esté orientado por una visión y enfoque de política pública ecosistémica. La práctica histórica de canalizaciones de ríos sostenidas en una visión lineal de ingeniería resulta no sólo costosa pero ineficaz para atender el problema que aspira a superar. Las canalizaciones de los ríos representan una de las intervenciones humanas más degradantes de los ecosistemas y recursos naturales fluviales. Tienen que realizarse de forma cuidadosa, científica y con una gran sensibilidad a las múltiples aspiraciones sociales y económicas de las comunicades.  Canalizar los ríos históricamente se ha sostenido en un principio ingenieril de disponer rápidamente de grandes caudales de agua, pero esa opción tiene un alto costo monetario, ecológico y ambiental.  El DRNA está obligado a exigir al Cuerpo de Ingenieros un cambio de visión y de enfoque para lidiar con los problemas de inundaciones del río Piedras y sus tributarios.  Paradójicamente, en el 2021, el Teniente General Scott A. Spellmon, Comandante General del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EEUU adoptó una nueva guía para manejar el riesgo de inundaciones. A través del “Engineering With Nature Initiative”, el General Spellmon adoptó el “International Guidelines of Natural and Nature-Based Features for Flood Risk Management”.  En este documento, el jefe del Cuerpo de Ingenieros planteó lo siguiente: “To deliver infrastructure that sustains our communities, economy, and environment, we must innovate, modernice, and even revolutionize our approach to infrastructure development” (énfasis suplido).  Desde mi punto de vista, extraordinaria admisión y compromiso de ese militar. Pero esa política no se está reconociendo ni implantando en Puerto Rico.  Recomiendo al Mayor Soto, aludido en este escrito, que tome nota sobre cómo su jefe militar, el General Scott A. Spellmon, piensa sobre la manera correcta de manejar los riesgos e inundaciones.  En las estructuras militares, las órdenes de un superior no se cuestionan y mucho menos se contradicen, so pena de sanciones disciplinarias.

El DRNA y el pueblo de Puerto Rico tiene que exigir la adopción de un enfoque integral y responsable en la planificación de los proyectos de control de inundaciones.  Hacer lo contrario constituye una falta histórica imperdonable a la generación presente y, en particular, de los funcionarios ejecutivos designados a proteger a las comunidades, a los recursos naturales y a nuestra naturaleza.

¡Los estamos observando!

 

 

Organizaciones ambientales contra el Plan de Ajuste de Deuda

 

/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El levantamiento de oposición al plan de ajuste de la deuda (PAD) de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) sigue aumentando, y en esta ocasión un grupo de ocho organizaciones ambientales y comunitarios, anunciaron que presentaran su objeción al PAD ante la sala de la jueza Laura Taylor Swain, por considerar que el plan presentado por la Junta de Control Fiscal (JCF) obstaculiza la transición a la energía renovable distribuida convirtiéndola en una alternativa más costosa, no es viable en términos económicos y está en violación a la política pública energética.

Los portavoces de las organizaciones se expresaron en torno a las luchas que por años han sostenido por el daño ambiental que ha causado el uso de combustibles fósiles a las comunidades pobres, como ahora lo serian el impacto que tendrían los tres cargos adicionales a la factura que pretende imponer la JCF, entre ellos un impuesto al sol, lo que está prohibió en la política pública energética del gobierno.

En la conferencia de prensa presentada en el Colegio de Abogados (este lunes 12 de junio) participaron entre otros la planificadora ambiental, del Sierra Club (SC), Ernaliz Vázquez, quien dijo que el SC ha hecho esfuerzos para que se cancele la deuda de la AEE ya que son bonos que no tenían un dinero garantizado, y que se tiene que cumplir con el fideicomiso del orden de pago de la AEE que establece que primero hay que cumplir con las pensiones, luego los gastos operativos y lo que quedara sería el pago a los bonistas. Denunció que aun cuando la jueza resolvió que los bonistas no tienen un pago asegurado, la JCF insiste en proponer los cargos. Reclamó que los grupos ambientalistas llevan dos años trabajando en la campaña “no más aumentos en los pagos de la luz” y en alguna medida atribuyó que los medios han confundido a las personas con lo que son los cargos de LUMA, ahora Genera, y la insistencia en que hay que pagar la deuda.

Mientras la activista Myrna Conty, portavoz de Amigos del Río Guaynabo y Alianza Energética, se enfocó en que es fundamental que el País entienda que la deuda de la AEE no se debe pagar, primero porque los bonistas tomaron un riesgo que sabían que podían no cobrar nunca y que es fundamental que el País ponga las necesidades del pueblo primero y no a los bonistas.

“Muchas de las cosas que nos preocupa es que la energía renovable se va a afectar, no va a llegar porque hay tanta confusión y revolú con los planes de privatización. Lo que es LUMA y Genera sabemos que no funcionan, Genera comienza el primero de junio y vamos a ver el desastre. Porque ellos son News Fortres”. Hizo alusión a la lucha que llevan comunidades de Guaynabo y organizaciones ambientalistas en contra de la instalación del puerto de gas de NF que suple gas natural a las plantas de la AEE 5 y 6 de San Juan.

 

Otra de las organizaciones presentes lo fue, Mayagüezanos por la Salud y el Ambiente. Julia Mignucci, relató que desde su fundación en el 1989 cuando se organizaron en contra del establecimiento de una planta de carbón en Mayagüez, están manejando el tema de la energía. Expresó que han visto la transformación del País en que la pobreza se está incrementando, los costos de vivir aumentan incluyendo los servicios esenciales. “La población está en un tremendo estrés y hay una población de adultos mayores donde abunda la pobreza se ve también en el aspecto educativo de los niños y los jóvenes”.

Mignucci atribuyó que la causa de la deuda de la AEE fueron dos o tres personas en el gobierno de Puerto Rico “que embaucaron este País y unos bonistas que sabiendo que no se podía pagar también se aprovecharon de esa oportunidad para luego cobrar. Yo creo que el País no aguanta eso ni lo va a permitir estoy viendo una gran camada de jóvenes que está activo en esa dirección así que yo tengo la esperanza que esto lo podamos frenar”.

En tanto el portavoz del Comité Dialogo Ambiental de Salinas, Víctor Alvarado Guzmán, también hizo referencia a que hace 27 años las organizaciones que trabajan con asuntos ambientales en Puerto Rico han advertido del desastre que era el plan de energía que en aquel momento tenía el gobierno. En especial -dijo- lo que tenía que ver con la planta de carbón AES, la cual describió “ha demostrado ser el desastre ambiental y humano más grande que hemos tenido en nuestro país, por el impacto que ha tenido en la salud de las personas”.

En esa línea afirmó que lo que se está planificado en el PAD con el sistema eléctrico con LUMA y Genera y el resto de los proyectos con los que ahora piensan destruir los terrenos agrícolas, se mira -acusó- que va a pasar exactamente lo mismo. “Uno sigue pensando quién va a pagar este desastre que esta formando tanto el gobierno de Puerto Rico de Pedro Pierluisi y la JCF quien va a pagar eso otra vez son las comunidades”.

Puerto Rico en la encrucijada del calentamiento

Por su parte el director en Puerto Rico de El Puente – Enlace Latino de Acción Climática, Federico Cintrón Cintrón, trajo a la atención a que había que poner en contexto en el asunto de la deuda, la encrucijada en que está Puerto Rico con el calentamiento global en donde se tiene que estar tomando decisiones para adaptarnos mejor a los cambios que están viniendo y a los impactos que estamos teniendo.

“Uno de los elementos principales para eso es cómo nosotros comenzamos a manejar la energía y estamos en un momento donde tenemos la capacidad, tenemos el dinero, la capacidad, el conocimiento para hacer una transformación energética que vaya de acuerdo al futuro que necesitamos y a poder cumplir con es adaptación climática que es tan necesaria no solo por el ambiente, sino por las comunidades que históricamente han sufrido desproporcionadamente el impacto del combustible fósil”.

Reiteró que el PAD de la AEE lo que hace es que retrasa el intento y el deseo del pueblo puertorriqueño contemplado en nuestras leyes de lograr un 100% de energía renovable para el 2050. “Por lo tanto es injusto no solo porque le pone una carga adicional a la gente y negocios en términos del costo de su energía, sino porque mantiene esa infraestructura fósil que ha afectado las comunidades del sur con contaminación, falta de desarrollo o sea que esto es una pieza mas de un entramado por parte del gobierno para poder anclarnos al metano en vez de en este momento que tenemos la capacidad de hacerlo lanzarnos a un futuro mas renovable para toda la gente que vive aquí en Puerto Rico”.

El plan del desajuste

El plan del desajuste, describió el veterano abogado de Derecho Ambiental, Pedro Saadé Lloréns, el PAD de la JCF. Además de señalar que el plan va a ser desastroso para el desarrollo y el bolsillo de los consumidores, en términos ambientales será desastroso porque va a retrasar la implantación de los programas verdaderos de energía renovable y en términos de justicia porque el pueblo va a pagar decisiones que fueron tomadas erróneamente y decisiones que está implantando la JCF. Reparó que la JCF ya tiene un instrumento en este momento y es impulsar el cerro pago o una cantidad reducidísima de lo que se va a pagar de la deuda.

Más argumentos legales

Mientras una de las representante legal de los grupos ambientales y comunitarios, licenciada Lorena Vélez Miranda, Earthjustice (EJ), expuso entre los argumentos de oposición a este segundo PAD porque es contrario a la política pública energética de Puerto Rico “La política pública de Puerto Rico debería estar impulsando la energía renovable ya para el 2050 deberíamos estar en un 100% de ER y el PDA definitivamente va a impedir que eso se logre. Acotó que es importante tener presente que la ley del Negociado de Energía requiere que el costo de energía sea una accesible y en la medida en que se apruebe el PAD se va a violentar ese principio que es un mandato de ley. Reparó además que el PAD va a conllevar que mas personas se vayan de la red y las personas que no puedan costear sistema de energía solar en los techos se verán obligadas a irse del país, algo que ya está pasando debido a que el costo de vida en Puerto Rico se ha incrementado de manera drástica “y cuando no haya personas que estén conectadas cuando no haya personas que estén viviendo aquí la deuda no se va a pagar entonces el plan definitivamente va a ser insostenible”, advirtió.

El licenciado William Santiago, también de EJ y quien dijo que ha intervenido antes en el pleito de la deuda de la AEE recabó que confrontar a la JCF va a requerir a parte de estrategias legales, requiere la calle y la educación para desconectarse del sistema eléctrico. “Parece una locura pero eso es lo que vamos a tener que hacer nos vamos a tener que desconectar no hay otra, esa industria que existe hoy en día es obsoleta” y apuntó que la JCF no quiere reconocerlo. Denunció que la Jcf quiere pagar una deuda a una gente que invirtió en un equipo, las plantas que van a cerrar ya mismo, por lo que se quedaron sin colateral.

Según el licenciado Santiago, la insistencia de la JCF en pagar es el contagio que pueda haber en otras jurisdicciones si Puerto Rico no paga la deuda. “Si Puerto Rico no paga puede que se riegue a otras jurisdicciones y ese es el interés económico que está en juego no sólo en Puerto Rico, tengan eso en mente”.

Añadió en que como está el PAD, va contra las leyes de Puerto Rico debido a que la JCF necesita legislación. El abogado de EJ calificó de una falta de respeto al pueblo de Puerto Rico el argumento de la JCF que ha dicho que la política pública de energía para transformar el sistema de energía es un riesgo para Puerto Rico. “No es un riesgo es una oportunidad única que tenemos. Los cargos que quieren imponer la única entidad que puede aprobar esos cargos es el Negociado de Energía, esto pasó con el PAD anterior. El gobierno de Puerto Rico dice una cosa pero hace otra pasa unas leyes como si fueran para el pueblo pero cuando le toca defenderla la cosa se pone como piña se echa para atrás no defiende las leyes de Puerto Rico”, manifestó.

A pregunta de CLARIDAD respecto a las probabilidades de que la jueza atienda los argumentos el licenciado Santiago dijo que basado en lo que ha pasado anteriormente en el caso la jueza va a exigir lo más seguro de la JCF de que obtenga la legislación que necesita para el plan. Reiteró que los cargos el cargo que la JCF quiere imponer lo tiene que aprobar el NE “Entiendo que la juez le va a decir busquen la aprobación de la legislación que necesitan”. Explicó que la Junta está diciendo que para pagar el cargo heredado va hacer una emisión de bonos, pero la ley que crea el NE específica que los bonos no son de su jurisdicción, pero como la Junta pretende pagar esa emisión de bonos con ese cargo heredado el NE tendría que aprobarlo. El licenciado Santiago no descartó que como en otras ocasiones la JCF acuda al tribunal para anular la ley y de nuevo el gobierno de Puerto Rico no la defiende- “no voy a decir pero en el balance de las cosas el gobierno de Puerto Rico siempre cede”.

 

 

 

 

La generación que tomó las calles

 

 

Especial para CLARIDAD

 “Nuestro pueblo jamás será derrotado, pues generación tras generación parirá héroes y heroínas” Esta frase lapidaria del El Maestro Pedro Albizu Campos, me vino a la mente cuando tuve la oportunidad de leer el libro del amigo Manuel de J. González, que recoge la historia de una generación de héroes y heroínas puertorriqueños(as) dispuestos(as) a darlo todo por la libertad de nuestro pueblo y los derechos que estamos llamados a alcanzar y defender.

Cuando comencé a leer el libro “La Generación que tomó las Calles”, no pude menos que emocionarme pues yo, aunque con un poco menos edad y muchísisima menos experiencia política que Manuel, también viví parte de esa lucha. Aunque no la viví en la forma en que ellos y ellas la vivieron, arriesgando sus vidas, siendo perseguidos y amedrentados constantemente por el oficialismo, el gobierno federal y los terroristas de la derecha, fui parte de los miles de estudiantes universitarios de nuestro amado Recinto de Rio Piedras de la U.P.R., que presenciamos la era de tan importantes luchas universitarias. Fueron luchas protagonizadas por los y las jóvenes independentistas, quienes tenían muy claro, que esa lucha también exigía, entre otras cosas, democratizar la Universidad, sacar el ROTC del Recinto de Rio Piedras, combatir la militarización de la UPR y a las fuerzas derechistas que se asomaban para atentar contra todo aquello que amenazara su perversa ideología.

La lectura del libro me trajo recuerdos agridulces, pues recordé aquella etapa de mi vida cuando desempeñándome como abogada de la Sociedad Para la Asistencia Legal, vendía el periódico CLARIDAD en el Tribunal de San Juan y, aunque parezca irónico, uno de mis más fieles clientes era el Juez Superior, Daniel López Pritchard, protagonista de historias del libro, quien aun cuando vestía toga, nunca olvidó su pasado como militar. Mas, para hacerle justicia al Juez López Pritchard, debo decir, que se convirtió en uno de los mejores jueces del tribunal y, a pesar de proyectarse como un hombre severo y gruñón, era para muchos de nosotros un hombre dulce y justo, “un abuelito”.

Fue también la época en que viví con mi familia la experiencia del carpeteo del que fueron víctimas el padre de mis hijas y sus hermanos y cuando conocí la persecución que décadas antes se desató contra el abuelo de mis hijas por ser independentista. Yo crecí en una familia de militantes populares del corazón del rollo y fue cuando me casé con el padre de mis hijas, que conocí la represión y el acoso que experimentaba el independentismo. Conocer esa historia me hizo reafirmar que esa lucha que, por años esa generación protagonizó, era y sigue siendo más que justa y necesaria.

La narración de Manuel de J. en cuanto a los detalles de su voluminosa carpeta, me recordó el momento en que mi familia recibió las suyas.  Se podría decir que era necesaria una carretilla para recogerlas. Al repasarlas, se descubrió, como lo hizo Manuel y otros carpeteados, que muchos de aquellos (as) que proveían información, alguna de la cual era inocua e intrascendente, eran vecinos y familiares.

Esa generación luchó por nuestro derecho inalienable a la libertad en su máxima expresión, un derecho que es constantemente asediado y menospreciado. Es la lucha por la libertad de ser. Es la lucha que ellos y ellas jamás han abandonado y que se continúa en memoria de aquellos y aquellas que ya no están, pero que fueron y seguirán siendo inspiración, ejemplo y referentes de lo que para esa generación fue su razón de vivir y que debe también ser la nuestra.

Muestra de ese sacrificio es el relato conmovedor que hace Manuel cuando dice que nunca se detuvo a pensar el sufrimiento de sus padres ante las experiencias por las que él atravesaba y la responsabilidad que decidió asumir, sobre todo, cuando fue sorprendido en su habitación por agentes del FBI que lo sacaron a empujones de su casa. El grito de su madre de que no le hicieran daño, me estremeció. Pensé en tantas madres y padres que sufrieron la misma experiencia y en aquellos y aquellas que vieron desgarrarse su alma por el vil asesinato de sus hijos.

La lucha de esa generación dejó un legado muy importante, aunque también dejó tras de sí una estela de sangre, dolor y sufrimiento. Gracias a ellos y ellas, se desmilitarizó la UPR, el ROTC ya no está en el Recinto, aunque, ojo, hay personajes que le han permitido a la milicia asomar la nariz. Se estableció la política de no confrontación y la guardia universitaria ya no actúa como policías del recinto. Sin embargo, seguimos viendo a personajes de la derecha reaccionaria y anti-puertorriqueña de nuestro país, amenazar la estabilidad de la Universidad del Pueblo en abierta complicidad con su Junta de Gobierno y con la Junta de Control Fiscal. Hemos visto y vivido el uso de la fuerza de choque y otros recursos del Estado, contra quienes toman las calles para defender nuestro principal centro de educación superior, nuestros recursos naturales, los derechos de los trabajadores, de las mujeres, de la comunidad lgbttq+, nuestro derecho a la descolonización, contra quienes se oponen a la privatización de los servicios esenciales, a la Junta de Control Fiscal, a los planes de restructuración de una deuda impagable, injusta e insostenible, quienes, al así hacerlo, afirman con gallardía que Puerto Rico es nuestro.

Es un libro que deben leer los y las jóvenes de nuestro país y también los(as) no tan jóvenes porque, indudablemente, la determinación y valentía desplegada por esa generación que tomó las calles, es inspiración para esta y futuras generaciones. Ellos y ellas nos han demostrado que, como dice nuestro poeta nacional Juan Antonio Corretjer, y que cita Manuel: “…la vida es lucha toda, por obtener la libertad ansiada, lo demás es la nada, es superficie es moda…”.

Debemos rendir tributo a esa generación que tomó las calles, que nos ilumina para seguir luchando y que nos ha enseñado que las calles son nuestras y que mientras las tomemos, Puerto Rico también lo será. Gracias Manuel por regalarnos esta experiencia tan hermosa que hemos vivido a través de la lectura de tu libro. ¡Viva Puerto Rico libre!

La autora es Presidenta  Movimiento Unión Soberanista

 

El libro esta a la venta en la CLARITIENDA.